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Posición Oficial de la República Federativa de Brasil

1. Estrategias regionales para combatir el uso de la fuerza desproporcionada de la


fuerza pública: Derecho a la protesta pacífica en la región Latinoamericana.

La República Federativa de Brasil presenta un importante avance en la


reducción del monopolio de la violencia del Estado. Por parte del Gobierno de
Jahir Bolsanaro, se ha estado alentando y facilitando, la tenencia de armas por
parte de la sociedad civil. Respaldados en el referéndum realizado en el año
2005, el gobierno ha decido respaldar la decisión democrática del pueblo
brasileño, la cual se vio violentada por la dictadura de Lula.

Esto se presenta como una postura firme en contra del monopolio de la


violencia, del cuál han abusado históricamente las dictaduras. Un pueblo
armado, un pueblo libre, un pueblo con su fe firme en Dios, es un pueblo capaz
de enfrentarse a cualquier gobierno totalitario, reduciendo la posibilidad que
tienen los estados de reprimir violentamente sus derechos democráticos.

El gobierno de Jahir Bolsonaro, en ese sentido, se encuentra comprometido con


la capacidad de expresión y defensa de los ideales que se enarbolen desde la
sociedad civil. Sobre todo aquellos ideales que se corresponden con la libertad
individual, la fe en Dios y el amor a la Patria.

Recordemos que en la “Carta de la Organización de los Estados Americanos”,


en el artículo 2, se especifica:
“La Organización de los Estados Americanos, para realizar los principios en que se
funda y cumplir sus obligaciones regionales de acuerdo con la Carta de las Naciones
Unidas, establece los siguientes propósitos esenciales:
a) Afianzar la paz y la seguridad del Continente;
b) Promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al
principio de no intervención;”

Paz, seguridad y democracia que se han visto afectadas a lo largo de estos años,
por grupos insurrectos y armados, no solo en Brasil, sino en toda la región.
Es la obligación de esta sala, asegurar que las protestas sean pacíficas, que
dentro de la sociedad civil no existan grupos armados, peligrosos, que atenten
contra el orden democrático, y contra las libertades personales de este pueblo
soberano, de este pueblo entregado a Dios, y sobre todo, entregado a su Patria.

Se ha acusado a este gobierno de ser de orden dictatorial. Sin embargo, este


gobierno no ha hecho más que escuchar y honrar a su pueblo. Quienes atentan
contra la paz y la seguridad, son aquellos que atentan contra la democracia,
quienes nos son capaces de canalizar sus demandas a través de prácticas
racionales y diplomáticas.
El uso desmedido de la fuerza por parte de las fuerzas de orden público, va a
verse limitado el momento en el que la población tenga acceso a los medios para
defender de forma independiente sus ideales, y no tolerar abusos por parte de los
gobiernos dictatoriales como el que me precedió a la administración de Jahir
Bolsonaro.

Para tener un estado menos represivo, necesitamos un pueblo más libre, más
autónomo. Al mismo tiempo, entender que las funciones del Estado no se
ejercen para definir las formas de relación de sus ciudadanos con los conflictos
que se les presentan, sino, para asegurar que las formas en la que los ciudadanos
deciden enfrentarse a sus conflictos, puedan desarrollarse en libertad, sin
ninguna presión política.
2. Medidas para garantizar los derechos humanos de las personas privadas de
libertad en los sistemas penitenciarios de la región. Caso: El Salvador.

La postura de Brasil frente al tema presidiario es claro. En los últimos años es


han endurecido los procesos mediante los cuales, las personas privadas de
libertad acceden a bienes que provienen del exterior. A pesar de haber sido
criticada la decisión del gobierno, la administración de Jahir Bolsonaro,
considera que la única manera de asegurar la integridad de los presos, es a través
de controles más rigurosos en la posesión de armas blancas.

El tema de cuanto se destina por parte del Estado, a los programas carcelarios es
de suma importancia. Debería ser nulo. Un Estado que aboga por los valores
democráticos, de paz y de orden, debería centrar sus esfuerzos en la población
que comparte y honra dichos valores, no en aquella que no ha sido capa de
ordenar sus acciones en virtud del bienestar colectivo. Constantemente se ha
presentado la posibilidad de privatizar el sistema presidiario en Brasil.

Es lamentable la situación que se vive en las cárceles de todo el mundo, sin


embargo, esta administración ha sido clara al momento de definir un culpable. El
discurso del respeto irracional a los derechos humanos, del que se alimentaban
las izquierdas dictatoriales que nos precedieron, ablandaron los sistemas de
justicia, quitaron posibilidades de respuesta a los cuerpos policiales y han
permitido que la delincuencia se reproduzca en libertad.

La solución es simple. Reforzar los sistemas de control y protección del orden


dentro de las prisiones, asi mismo, incrementar la capacidad de respuesta que
tienen los cuerpos policiales, tanto al momento de encarar la delicuencia en la
calle, como al momento de mantener el orden dentro de los centros de privación
de libertad en la región.

Otro de los puntos clave, y que este gobierno no ha tenido miedo de topar, es el
trabajo forzado para quienes han sido declarados culpables de violentar el orden
y la paz dentro de su comunidad. La posibilidad de que los reos trabajen y
aporten de forma directa a la economía nacional, facilitaría los procesos de
reinserción, generando la costumbre del trabajo, ofreciendo una alternativa a la
actividad delictiva, capacitando en oficios como la agricultura a quienes vivían
de la actividad delictiva.

Sin nada mas que agregar, la República Federativa de Brasil, espera poder
aportar y cooperar con todos los estados miembros de esta noble organización.

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