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Nombre: Alexandra Nataly Arela Limache 2016-179024

Análisis de Génesis y Apocalipsis

Génesis es el término griego -incorporado al castellano- con el que la versión


que manejamos de la Biblia da nombre a su primer libro. Etimológicamente,
significa origen o principio, ideas que responden, en general, al núcleo
temático que vertebra literariamente el texto que iremos a estudiar. En efecto,
en él, desde una perspectiva religiosa, se narra los orígenes del universo, de la
tierra, del género humano y, en particular, del pueblo de Israel. Tengamos en
cuenta que, en la versión original hebrea, este libro se titula con su primera
palabra, Bereshit, comúnmente traducida por “En el principio”, tal como
aparece en el capítulo primero versículo.
Desde un punto de vista estructural, el Génesis está formado por dos grandes
secciones. La primera (de los capítulos 1 al 11) contiene la llamada “historia
de los orígenes” o “historia primordial”, iniciada con el relato de la creación
del mundo. Se trata de una narración poética de gran belleza, a la que sigue la
del origen del ser humano, puesto por Dios en el mundo que había creado. La
segunda parte (que abarca de los capítulos 12 al 50) enfoca el tema de los más
remotos comienzos de la historia de Israel. Conocida usualmente como
“historia de los patriarcas” (caudillos de los hebreos anteriores a Moisés que,
históricamente, se los ubica hacia la primera mitad del segundo milenio a.C.),
centra su interés en Abraham, Isaac y Jacob, respectivamente padre, hijo y
nieto, en quienes tiene sus raíces más profundas la nación judía o, como se
menciona constantemente, “el pueblo de Dios”.
Para terminar el análisis, nos queda un punto importantísimo, aunque de un
modo u otro ya ha sido mencionado: la creación del hombre. Según indica el
texto, el hombre ha sido creado a “imagen y semejanza” de Dios, y por ese
motivo constituye la meta intencional de todo el proceso creativo. Por lo tanto,
nos queda por determinar a imagen y semejanza de qué Dios ha sido creado el
hombre. El Génesis no lo específica, pero el contexto sugiere una respuesta
inequívoca: el hombre ha sido hecho a imagen del Dios creador, cuyo obrar
arquetípico describe el relato sacerdotal de la creación. Este Dios creador
trasmitió parte de su potencial al hombre, puesto en la tierra, como su
lugarteniente y depositario de una prerrogativa que en otras áreas culturales
estaban reservadas a un rey. Por eso, con la aparición del hombre en el sexto
día, Dios deja de crear y entra en su descanso. En adelante, será el hombre, su
imagen, el encargado de llevar adelante la obra creadora en este mundo.
Otro detalle que ha de ser tenido en cuenta es que la antropología bíblica
específica, además, que Dios creó al hombre en su distinción natural de varón
y mujer (l:27). El Génesis no piensa en las categorías del hombre solitario,
sino de una pareja fecunda. Esta acotación tiene una importancia decisiva,
porque retoma y profundiza la concepción de la sexualidad que se fue
gestando en la cultura patriarcal judía de los siglos XII-IV a.C., que afirmaba
de todas las formas posibles la superioridad del hombre sobre la mujer. El
Génesis declara, con una formulación sobria y sencilla, pero exenta de toda
ambigüedad, que ese ser concreto llamado hombre, sexualmente determinado
en su singularidad como varón o mujer, es la imagen de Dios. La
diferenciación sexual, según esto, entra en la definición esencial del ser
humano y está arraigada en el orden de la creación. Por otra parte, el relato de
la formación de la pareja humana se orienta hacia la bendición del versículo
28: en una tierra des divinizada, el hombre, como ser autónomo y responsable,
recibe la capacidad de engendrar la vida y el dominio de la naturaleza. El
Creador confía al hombre su obra, que en el momento de la creación estaba
sólo en los comienzos. A él le corresponde descubrir el mundo, liberar sus
fuerzas y forjar en él su propia historia.
La mayoría piensan que el libro de Apocalipsis está sellado, cerrado al
entendimiento. Es llamado un ¨libro misterioso¨ sin significado. No obstante,
es un libro completo de importante y vital significado. Éste está lleno de
respuestas. Pueden ser entendidos.
El apóstol Pablo explicó que la Iglesia del Nuevo Testamento estaba
“edificada sobre el fundamento de los apóstoles y profetas” (Efe. 2:20).
Reconozca que, puesto que la Iglesia permanece en las palabras de los
profetas, los cristianos deben entender las profecías. Si Dios ordena a los
hombres “vivir por toda palabra de Dios” (Mat. 4:4; Luc. 4:4; Deut. 8:3), Él
no excluiría un tercio completo que es profecía.
Apocalipsis significa una revelación
Después que Daniel terminó de registrar la profecía, le pidió a Dios que
explicara lo que ésta significaba. Aunque Daniel fue usado para registrar el
libro, aun él no lo entendió (12:8): “Y yo oí, mas no entendí”. Dios le
respondió, “Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta
el tiempo del FIN” (vs. 9 la traducción Moffat es aún más fuerte al traducir
esto “hasta la crisis del fin”).
Veremos que esta asombrosa revelación de los eventos futuros fue sellada con
siete sellos separados. Es crucial entender otro punto clave: ¡Los siete sellos
en la mano de Dios esencialmente abarcan todo excepto los dos últimos
capítulos del libro! Los siete sellos son abiertos uno a uno, en secuencia. Cada
uno revela eventos futuros antes que sucedan. Sólo Cristo está calificado para
remover los siete sellos y abrir el libro al entendimiento.
La palabra griega apocalypse es traducida como “revelación”. La palabra en
español en realidad significa revelar no encubrir, esconder, ocultar o cerrar. La
definición del diccionario para revelación es: “El acto de revelar o dar a
conocer; algo revelado, especialmente una exhibición dramática de algo que
previamente no se conocía o comprendía”.
En el primer versículo del libro, el apóstol Juan registró las palabras de Cristo:
“La revelación de Jesucristo para manifestar a sus siervos las cosas que deben
suceder pronto”. Casi al final del libro, Apocalipsis 22:10 dice: “NO selles las
palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca”.
Dios revela un marco básico para entender los eventos futuros. Este marco es
establecido principalmente en Daniel y Apocalipsis. Daniel, registrado más de
600 años antes, prepara el escenario para el más largo y más detallado libro de
Apocalipsis, el cual describe eventos que no son encontrados en ningún otro
lugar de la Biblia.
Apocalipsis delinea una larga serie de eventos que se relacionan unos con
otros en un flujo continuo abarcando una historia completa. Estos ocurren en
orden de secuencia de tiempo. (El centro de este folleto contiene dos gráficas
de visión general una reseña y una historia a las cuales el lector puede referirse
ocasionalmente.) Además, Cristo inserta periódicamente ciertos eventos
dentro del curso de Apocalipsis. Capte este punto central y totalmente
importante. Aunque hay llaves para entender Apocalipsis, ¡el libro mismo es
la llave más grande para entender casi todas las otras profecías en la Biblia!