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Profundización Laboral (Ensayo) David Rojano Huguet

Sin duda el mundo ha recibido un sacudón en las diversas áreas profesionales, con ocasión del
brote de Coronavirus COVID-19, catalogado como pandemia por la Organización Mundial de la
Salud -OMS- esencialmente por su velocidad de propagación.

En tal sentido, los Estados han tomado acciones urgentes y decididas para la mitigación del
contagio. Es así, como el Ministerio de Salud y Protección Social, mediante la Resolución 385 de
2020, decretó la emergencia sanitaria en todo el territorio nacional en atención a las
recomendaciones de la OMS.

De la misma manera la -OIT- Organización Internacional del Trabajo instó a los Estados a adoptar
medidas urgentes para i) proteger a los trabajadores y empleadores y sus familias de los riesgos
para la salud generados por el coronavirus COVID-19; ii) proteger los trabajadores en el lugar de
trabajo; iii) estimular la economía y el empleo, y iv) sostener los puestos de trabajo y los ingresos,
con el propósito de respetar los derechos laborales, mitigar los impactos negativos y lograr una
recuperación rápida y sostenida.

Para dar cumplimiento a las recomendaciones de las mencionadas organizaciones mundiales, el


gobierno ha emitido una serie de medidas plasmadas en Decretos y circulares, que tienen que ver
con la protección al empleo bajo su lógica de que, al reducir la carga de gastos a los empresarios,
se beneficiarán los empleados. Por ejemplo, encontramos el Decreto que aplaza el pago de
parafiscales del sector hotelero (D-397 del 13 de marzo de 2020), el que alarga el plazo para las
declaraciones de renta a todas las empresas (D- 401 del 13 de marzo de 2020), el que facilita el
teletrabajo en zonas francas (D-411 del 16 de marzo de 2020) o el que extiende el plazo para la
renovación de la matricula mercantil (D-434 del 19 de marzo de 2020), también hay circulares
dirigidas a proteger a los trabajadores para que estos puedan retirar parcialmente la plata de los
fondos de cesantías (Circular Externa 013 del 30 de marzo de 2020) o la circular en la que el
Ministerio del trabajo recuerda que no ha autorizado despidos masivos ni suspensiones de
contrato (CE- 022 del 19 de marzo de 2020), expresando después, que no es el encargado de
decidir si el coronavirus constituye o no una fuerza mayor.

En esta realidad, los primeros que han perdido el empleo son los que se encuentran en periodo de
prueba, los que están contratados por medio de empresas de trabajo temporal y los que trabajan
por obra o labor. Lo que también ha puesto en evidencia las falencias estructurales de una
regulación laboral que es estricta e inflexible en el Código Laboral pero llena de huecos en la
realidad, esta afirmación se puede entender al evidenciar que los primeros que están perdiendo
sus empleos son los que están menos protegidos por la Ley laboral. Por una parte, están los
contratados a través de empresas de trabajo temporal, como ya se advirtió en líneas anteriores,
debido a lo fácil que es terminarles los contratos a los trabajadores bajo esta modalidad. Y por otra
parte encontramos las medidas económicas gaseosas adoptadas por el gobierno para mitigar
dicho riesgo, alivios que tardan tiempo en aterrizar y no necesariamente son la solución para
evitar que quiebren las empresas.

Continuando con las empresas de servicios temporales, resulta relevante mencionar la resolución
666 de 2020 emitida por el Ministerio de Salud y Protección Social, en donde enuncia los
protocolos de bioseguridad que deben implementar estas y otras empresas para poder continuar
sus labores, posteriormente emite la resolución 737 del mismo año.
Profundización Laboral (Ensayo) David Rojano Huguet

La anterior introducción para significar que así como las empresas se ven obligadas a RE-plantear,
RE-pensar, RE-estructurar y si se quiere RE-significar su cotidiano proceder como producto de la
pandemia, los profesionales del Derecho también deberán adaptarse a las nuevas tendencias, a los
nuevos retos que el mundo exige en materia laboral, es por ello que para afrontar desde la
profesión los problemas de las condiciones laborales de los trabajadores tales como i) despido; ii)
modificación de las condiciones de trabajo; iii) las condiciones salariales; iv) Vacaciones
anticipadas; v) licencias no remuneradas; vi) reorganización de jornadas laborales entre otras.

En definitiva estamos ante una situación extraordinaria en donde no podemos seguir pensando y
asesorando a trabajadores y a empresas de la manera rutinaria en la que en condiciones normales
lo haríamos, dado que esas condiciones normales en este momento no existen, tenemos que
pensar entonces de manera innovadora en donde toma especial relevancia la “NEGOCIACIÓN”,
entender que lo más valioso que se pueda lograr en estos tiempos difíciles es preservar las fuentes
de trabajo, que las empresas no cierren, porque si las empresas cierran nos va a costar años
reconstruir el tejido laboral, el tejido empresarial, es por ello que tenemos que ser realistas y
tenemos que darnos cuenta de las dificultades que están pasando trabajadores y patrones.

En tal efecto, los esquemas de negociación son válidos sobre todo en el ámbito privado, siendo un
poco diferente en el en el sector público por su régimen jurídico diferenciado del privado. Aunque
sin duda podría replicarse en ambos sectores.

En ese intento por preservar prioritariamente en el sector privado la vida de las empresas, las
fuentes de trabajo mediante esquemas de negociación ocupan los abogados un papel
preponderante, en tanto que una buena asesoría jurídica sería de enorme relevancia en estos
momentos.

Mantener el contrato de trabajo es lo ideal. Pero sabemos que no en todas las situaciones esto
será posible; no podemos desconocer que el escenario laboral y económico que se avecina y que
incluso ya está en marcha, no es fácil. Entonces, en cada caso concreto debe acudirse a un análisis
detallado, razonable y sereno, con el fin de definir qué es lo más conveniente para empleador y
trabajador, para evitar a uno y a otro, detrimentos mayores. Porque todos, sin excepción, vamos a
perder algo. Sin salvedad, debemos ganar en solidaridad, generosidad y responsabilidad. El mundo
que nos espera será muy diferente al que hemos vivido. Empleadores y trabajadores tenemos que
hacer grandes sacrificios hoy, para abrigar un mejor mañana.

Lo anterior sin desconocer que el derecho laboral no es como el civil, donde rige la supremacía de
la voluntad de las partes. Desafortunadamente, y como siempre, la respuesta se está encontrando
en la simulación, para que la continuidad de la relación de trabajo dependa de la buena fe del
patrón y no en la buena fe de ambas partes.

Finalmente, se puede decir que el Código Sustantivo del Trabajo colombiano y sus normas
complementarias, así como las medidas adicionales que a la fecha ha proferido el gobierno
nacional, pueden servir para contrarrestar de alguna forma la situación laboral que
inevitablemente se está presentando. Pero nunca serán suficientes, pues ni en Colombia ni en el
resto del mundo están preparados o debían estar preparados para afrontar tamaña crisis.

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