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Titulo VI Constitución Española

El Poder Judicial

Recoge los artículos 117 a 127.

Para garantizar la separación de los tres poderes del Estado, la propia Constitución dedica el Título VI al Poder Judicial, donde se
regulan los principios que inspiran la Administración de Justicia y el órgano de gobierno de los Juzgados y Tribunales, el Consejo Ge-
neral del Poder Judicial.

La regulación básica de esta materia en virtud de lo dispuesto en el artículo 122 se encuentra en la Ley Orgánica 6/1985 de 1 de julio del
Poder Judicial, que es la que determina la constitución, funcionamiento y gobierno de los Juzgados y Tribunales, así como el estatuto
jurídico de los Jueces y Magistrados de carrera, que forman un Cuerpo único, y del personal al servicio de la Administración de Justicia.

El Consejo General del Poder Judicial está formado por el Presidente del Tribu-
nal Supremo y por 20 miembros nombrados por el Rey por un período de 5
años. De estos miembros, 12 son elegidos entre Jueces y Magistrados de todas
las categorías judiciales, 4 los propone el Congreso y otros 4 los propone el
Senado. En ambos casos, son elegidos por mayoría de tres quintos de sus
miembros, entre abogados y otros juristas de reconocida competencia y con
más de 15 años de ejercicio en su profesión.

Art.117

El Título VI comienza con este artículo, en el que se establece expresamente que la justicia emana del
pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, inde-
pendientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la Ley. No obstante, mien-
tras se hallen en activo, no pueden desempeñar otros cargos públicos, ni pertenecer a partidos políticos
o sindicatos.

El ejercicio de la potestad jurisdiccional en todo tipo de procesos, juzgando y ha-


ciendo ejecutar lo juzgado, corresponde exclusivamente a los Juzgados y Tribuna-
les determinados por las leyes, según las normas de competencia y procedimien-
to. Lo que garantiza la independencia del Poder Judicial es el carácter exclusivo de
los Juzgados y Magistrados en el ejercicio del mismo.

Dicha exclusividad evita que otros órganos del Estado ejerzan la aplicación de la
justicia, de lo que es un claro ejemplo la prohibición de los Tribunales de honor y
excepción. El órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes y con jurisdic-
ción en toda España, salvo en materia de garantías constitucionales, es el Tribu-
nal Supremo. Su presidente es nombrado por el Rey y lo propone el Consejo Ge-
neral del Poder Judicial.

Art.118

Establece que las sentencias y demás resoluciones firmes de los Jueces son de obligado cumplimiento y además, se debe prestar la
colaboración que requieran durante un proceso

Art.119

Reconoce el derecho a la asistencia jurídica gratuita.

Art.120

Las actuaciones judiciales son públicas y las sentencias deben ser motivadas y deben
pronunciarse en audiencia pública.

Art.121

Reconoce el derecho a una indemnización a cargo del Estado por los daños causados
por error judicial o bien por los causados por el funcionamiento anormal de la Admi-
nistración de Justicia.

La acción popular que pueden ejercer los ciudadanos se encuentra recogida en el ARTÍCULO 125, en el que se añade además que
podrán participar en la propia Administración de Justicia mediante la institución del Tribunal del Jurado. Además, la Policía Judicial,
conforme al ARTÍCULO 126, depende de los Jueces, de los Tribunales y del Ministerio Fiscal en sus funciones de averiguación del
delito y descubrimiento y aseguramiento del delincuente, en los términos que la Ley establezca.

Art.125 Art.126

El Ministerio Fiscal es un órgano de relevancia constitucional con personalidad jurídica propia integrado con autonomía funcional en el Poder
Judicial que se encuentra recogido en el artículo 124 de la Constitución Española. Se le atribuye la misión de promover la acción de la justicia
en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés público. Sus funciones son ejercidas por medio de órganos
propios y conforme a los principios de unidad de actuación, dependencia jerárquica y sujeción a los de legalidad e imparcialidad.

Su estatuto orgánico se encuentra regulado en la Ley 50/81 de 30 de diciembre. El Fiscal


General del Estado es nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno y oído previamente
el Consejo General del Poder Judicial.

Por último, es preciso distinguir entre el ejercicio de la potestad jurisdiccional y las labores administrativas necesa-
rias para su realización, lo que se denomina por la doctrina como administración de la administración de justicia y
que ha permitido la asunción de competencias en este ámbito por parte de algunas Comunidades Autónomas.

Esta labor administrativa resulta imprescindible para el correcto funcionamiento de la Administración de Justicia y del
ejercicio de la potestad jurisdiccional y se realiza a través de los órganos autonómicos correspondientes (en materia de
gestión y organización de los recursos) y de las oficinas judiciales a cuyo frente se encuentran los Letrados de la Admi-
nistración de Justicia y donde prestan sus servicios los cuerpos de funcionarios de la Administración de Justicia, que son
los encargados de dar soporte y apoyo en su labor a Jueces, Magistrados y Fiscales.