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Adelstein, Adreina

"Las Marcas de la enunciación" 2. Las marcas de la enunciación en el enunciado


en Enunciación y Crónica Periodística
Bs As, 1996

2. 1. Deícticos

· Vale la pena recorrer brevemente la historia del concepto de


enunciación para introducir por medio de ella los conceptos c¡uc
serán necesarios para su análisis.
Tanto Jakobson como Benvenistc se plantean la reflexión so-
bre la enunciación a partir del fenómeno lingüístico de la deixis,
observado anteriormente por diversos autores.
Para Jakobson (1957) los shifters, deícticos o conmutadores,
son símbolos-índices (en la terminología peirceana) que se dife-
rencian de Jos demás elementos del código lingiiístico por la ca-
ra.ctcrística de que reenvían obligatoriamente "al mensaje", e im-
plican una referencia al proceso de enunciación --<;¡uc Jakobson
distingue de su objeto o materia enunciada. Así la persona del
verbo caracteriza a los protagonistas del proceso de la enumíÍJ.-
ción. !Yo/ señala la identidad de un
protagonista del enunciado
con el agente del proceso de la enunciación. El tiempo verbal
funciona con igual mecanismo: el pretérito, por ejemplo, nos in-
fonna de que e! proceso dcl enunciado es anterior al de !a enun-
ciación[ ... J

Nota
La idea de Ch. S. Peirce, de la que loma Jakobson los tém1i11ns,
se plantea así: Peirce sitúa, por ejemplo, los demostrativos /esto/,
/aquello/ entre los índices corno ia veleta que indica la dirección del
viento o la plomada que indica la dirección vertical(§ 2.286, 2.287),
porque reenvían a su objeto en virtud de una conexión dinámica-In-
o
cluso espacial- con·él y con el sentido la memoria de la persona
para la que sirve el signo.
Si A avisa de un incendio a B, y B pregunta dónde, A puede
indicar con el dedo -su dedo está entonces dinámicamente lig;ido
al incendio--, o bien puede responder /a mil melros de aquí/, siendo
la palabra faquí/, corno el dedo, un índice(§ 2.305, 2.306). /Aq;lí
designa ci lugar respecto al que se sitúa el incendio en esa partícubr
relación, en esa particular situación espacio-temporal en que ha :;ido

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enunciado. En cuanto alguna de estas determinaciones varíe, Ja pala- "siiirté.rs de JákobsoriYios adverbios /aquí/ y /ahoraJ-que se retíe-
bra /aquí/ dejará de designar ese objeto. ren a /yo/, pues "delimitan la situación espacial y temporal
En cambio, "t0<la palabra ordinarja como /don/, /pájaro/, /boda/ coextensiva y contemporánea a la presente situación ele discurso
es un ejemplo de sí111bolo. Es aplicable a todo lo que puede realizar
la idea ligada a esta palabra; no idcntilica por sí mismo estas cosas.
que contiene /yof'. Y a la misma serie que este punto cero de las
No nos muestra un pájlro ni realiza ante nuestros ojos una donación coordenadas enunciativas, el yo-aquí-ahora (Bühlcr, 1979, 121),
·o una boda, pero supone que somos capaces de imaginar estas cosas pert"!necen los otros adverbios deícticos, que sitúan un hecho u
y que les hemos aso.:iado una palaora" (§ 2.298), por convención o objeto respecto a ese punto origen, los demostrativos como /éste/,
por hábito(§ 2.292). índice de ostensión que identifica el objeto designado en la pre-
sente situación de discurso (... ].
[ ... ) La deixis puede ser detínida como la localización y la Los deícticos forman el sistema de referencias internas a cada
identificación de las personas, objetos, procesos, acontecimien- situación de discurso cuya clave es /yo/( ... ]. Pero a cada uno de
tos y actividades de que se habla por relación al contexto espacio- los deícticos podernos hacer corresponder otro término que no se
temporal creado y mantenido por el acto de enunciación (Lyons, refiere ya a la situación de discurso, sino a objetos y relaciones de
1980, 26 !). Pero siguiendo a Jakobson, además de los deícticos los que se habla (no al proceso o protagonistas de la enunciación,
(los pronombres personales /yo/, /tú/, demostrativos como /es- sino del enunciado, que diría Jakobson). Podemos formar dos
tos/, adverbios como /hoy/, /aquí/ ... ), remiten a la enunciación el paradigmas contrapuestos: /ahora/ vs. /entonces/; /hoy/ vs: /el
tiempo y el modo del verbo: el tiempo verbal en su funciona- mismo día/; ayer/ vs. /la víspera/; /mañana/ vs. /el día siguiente/;
miento deíctico, de localización temporal respecto al momento /aquí/ vs. /alU/; /yo/ vs. /él/, etc. (Benveniste, 1956). Los términos
de la enunciación [ ... J segundos de esta serie de oposiciones sitúan el proceso del enun-
El elemento central del sistema indicia! es el pronombre /yo/, ciado respecto a otro proceso del enunciado, son términos
sobre el que las discusiones lógicas y frlosóficas aún no se han anafóricos, que establecen una referencia a un elemento textual 1
agotado. Para Benveniste ( 1965) /yo/ significa "la persona que [o cotextuales).
enuncia la actual situación del discurso que contiene /yor'. Cada
/yo/ sólo puede ser identificado por la situación de discurso que Adapt. de Lozano, i. el al. Op. cÍI. Cap. 3
lo éontiene, y sólo puede ser definido en términos de "hablar".
[, .. ) (Del mismo modo que para Jakobson, como hemos señala-
do, /yo/ es un protagonista o personaje del enunciado que se iden-
tifica con el agente del proceso de la enunciación.) /Yo/ es, en ¿Cuál es, pues, la "realidad" a la que se refiere yo o tií? Tan
primer lugar, "e! sujeto de este enunciado" y, en segundo lugar, sólo una "realidad de discurso", que es cosa muy singular. Yo no
puede ser también sujeto de la enunciación" (Eco;·l 976, 176). En puede ser definido más que en términos de "locución", no en tér-
otros casos /yo/ puede no identificarse con el sujeto de la enun- minos de objetos, como lo es un signo nominal. Yo significa "la
ciación [relatos de ficción, discursos referidos].
persona que enuncia la presente instancia de discurso que contie-
/Yo/ fonna con /tú/una "correlación de subjetividad". {fú/ se
ne yo". Instancia única por definición, y válida nada más en su
define como la "persona no-yo", la persona no subjetiva, dado
unicidád. Si percibo dos instancias sucesivas de discurso que con-
que es necesario y suficiente representarse una persona diferente
tengan yo, proferidas por la misma voz, nada me garantiza aun
de /yo/ para asignarle e! índice /tú/ (forma que puede funcionar
que una de ellas no sea un discurso narrado, una cita en la que yo
incluso como anafórico del impersonal /se/). Ambas personas, /yo/
sería imputable a otro. Así que debe subrayarse este punto: yo no
y /tú/, se oponen conjuntamente a Ja "no persona", /él/, que en sí puede ser identificado sino por la instancia en que es producido.
no designa específicamente nada ni a nadie, la única forma
pronominal mediante la que se puede predicar verbalmente una 1 En textos como /El 25 de mayo salieron del puerto. Al día siguiente se
sosa (Benvenisle, 1946).
produjo el motín/, las expresiones /25 de mayo/ y /al din siguicntcl no tienen el
La referencia necesaria y constante a la situación de discurso mismo referente, sino que el referente de la segunda se localiza por relación a la
une el par /yo-tú/ a la serie de los "indicadores" o deícticos (los focalización temporal establecida por la primer (a su referente).

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Pero, paralelamente, es lambién en lanto que instancia de forma 2. 1. 1. Pcrso.nas
yo como debe ser lomado; Ja forma yo no tiene existencia
lingüística más que en el acto de palabra que la profiere.[ ... ] Es,· Los pronombres personales, en sus casos nominativo ("yo"),
con lodo, un hecho a· la vez original y fondamenlal el r¡ue esas objetivo ("me") y terminai ("mí"), y los posesivos ("mi", "mío")
formas "pronominales" no remitan a la "realidad" ni a posiciones son Jos deícticos de persona más evidentes y mejor conocídos. La
"objetivas" en el espacio o.;en el liempo, sino a la enunciación, desinencia de persona en los verbos también cumple una función
cada vez única, que las contiene y hagan reflexivo así su propio deíctica: señalar a las personas protagonistas de la enunciación.
empleo. La importancia de ·su función se medirá por la naturaleza En nuestra lengua son tres las personas y dos ios números (sin-
<le! problema que sirvan para resolver y que no es otro que el de la gular y plural): la: primera y la segunda del singular son conside-
comunicación intersubjetiva. El lenguaje ha resuelto eslc proble- radas necesarias y suficientes ya que su referencia es necesaria y
ma creando un conjunto de signos "vacíos", no referenciales por suficiente con respecto a la situación de enunciación. Es por esto
relación a la "realiclacl", siempre disponibles, y que se vuelven que ciertos autores las denominan "deícticos puros".
"llenos" no .bien un locutor los asume en cada instancia de su
discurso. Desprovistos de referencia material, no pueden usarse *"yo": El pronombre de primera persona singular designa al
mal; por no aíimiar nada, no están sometidos a la condición de individuo que enuncia Ja instancia de discurso que conllcne el
verdad y escapan a toda denegación. Su papel es ofrecer el inslru- pronombre "yo". Tal como se ha visto más arriba, el "yo" refiere
mcnlo lle una conversión del lenguaje en discurso. Es identificán- al locutor y no puede ser definido más que en términos de locu-
dose como persona única que pronuncia yo como cada uno de los ción.
locutores se pone suce;;ivamenle como "sujeto"[ ... ]
Observación:
Achipl. de 13envcnisle, E. (1966), "L1 naturaleza - si bien, en ciertos casos, el "yo" no refiere al sujeto que en uncía
de los pronombres", Problemas de li11gliís1ica el discurso que lo contiene (puede designar n un personaje, al
gcncrai f. México, Siglo XXI. 1986.
locutor de un enunciado referido, ele.), siempre señala la snu<i-
ción de enunciación original.

* "t1llvos": El pronombre de segunda persona singular desig_na


Lo:. deícticos son las unidades lingi.iísticas cuyo funcionamiento al alocut.ario, al individuo al que se dirige el discurso que conl1c-
semántico referencial (selección en la codificación, interpretación
ne el pronombre "tú". Es necesariamente designado por el "~•o" y
en la decodificación) implica tomar en consideración algunos de no·puede ser pensado fuera de una situación planteada a partir del
los elementos constitutivos ele la situación de comunicación: "yo" .
• el papel que desempeñan los actantes del enunciado en el
proceso de la enunciación - _ Observaciones:
• la silm1ción espacio-temporal del locutor y, evcnlualmente, - "vos"/"usted": el "vos" se opone al "usted" como una forma de
el alocutario. familiaridad, de igualdad, a una fonrn1 de distancia o cortesía.
El empleo del "vos" o del "usted" no es, sin embargo, unívoco
El término deixis proviene de una palabra griega que significa y debe ser referido a con~extos sociales d~tem:inados, a las_ :1;11-
"mostrar" o "indicar", y se utiliza en lingüística para referirse a la Venciones del grupo social en el cual se mscnbc el en_unc1a'.Jo.
función de íos pronombres personales y demostrativos, de los tiem- - "tú genérico": tiene por función "personalizar" enunciados 1111-
pos y ele un abanico de rasgos gramaticales y l~xicos que vincu- personales (o que se construyen habitualmente con e! pronom-
lan los enunciados con las coordenadas espac10-lemporales del bre indefinido "uno"). Por ejemplo, "ante un problema de este
acto de enunciación.
tipo uno no sabe cómo reaccionar" fre~te a" ... no s?bés/u.llcd
no sabe cómo reaccionar". Así se man llene una rclac16n v1v1cn-
te con la situación de enunciación dentro de un enunciado que.
Acl;ipl. de Lyons, J. Semanrics !l. Cambridge,
Cambridge University Prcss, 1977. sin embargo, es general. El alocutario es integrado como bi;nc-

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ficiario o víctima del proceso ("Con esta clase de aulas te se11tts a) por una parle, a manera de reverencia (tratamiento de ex-
un príncipe", "Te desesperás cuando no llegás a fin de mes"). tremo respeto) .. Es la fomrn de cortesía que eleva al alor.:utario
- el locutor a veces se ve obligado a hablar con los bebés o los por encima de la condición de persona ("El señor está servido",
animales, quienes precisamente "no hablan", ya que parl.icipan "¿Su excelencia mandó llamar?"). Al no usar ni "vos" ni "us-
lk nuestra intimidad, pero sabiendo que no podrán responder, ted", el locutor se excluye de la reciprocidad del intercambio
que no son interlocutores completos. De allí el procedimiento lingüístico, se dirige a alguien pero no lo constituye en alocutario;
que consiste en utilizar "yo", "nosotros", "él" o "ella" en lugar b) por otra parle, en testimonio de desprecio, para rebajar a
c'1~ la segunda persona ("¡Qué elegante que estoy!", "¿No quere- alguien que no merece ser tratado como "persona" ("El seiior
rnos lomar la mamadera ahora?", "¿Qué hizo mi cachorrito?"). Lo no sabe lo que dice"). La tercera persona tiene esta actitud de
esencial es subvertir la reciprocidad loculor-aloculario ya sea volverse una fonna de ultraje que aniquila al alocutario en lanlo
haciendo que el locutor asuma las palabras del alocutario (em- "persona".
pleo de Ja primera persona del singular), ya sea hablando del - es común en la actualidad que Jos entrevistados utilicen la ter-
alocutario en tercera persona como si fuera exterior a la esfera cera persona para referirse a sí mismos en reportajes y progra-
de la enunciacitin, ya compartiendo lo dicho por el supuesto alo- mas periodísticos (''Maradona no quiere volver al Nápoli por-
cutario (uso de la primera persona del plural). Un uso paralelo que al la lo trataron mal", dicho por el propio Maradona), con ci
es el de! "nosotros" en lugar del "vos", cuantío el locutor se ha- efecto de desprenderse de su "subjetividad" y rcsaltnr ~u rol
lla en una relación de autoridad eón respecto al alocutario ("¡An- social de personaje famoso. Este procedimiento úc sustituciün
cbmos mejor hoy!" dicho por un médico a su paciente, "¿Lle- de personas pennite, además , al locutor hacerse eco de los.
gamos otra vez tarde?" dicho por un profesor a su alumno). modos en que la sociedad se refieren él. Generalmente este uso
es suscitado por el entrevistador, que en vez de dirigirse al en-
trevistado con In segunda persona, lo hace a través de la tercera.
* "él/ella: Los pronombres de tercera persona son enteramen- - por ser'ln no persona, la tercera recubre distintos tipos de im-
!1~ diferentes del "yo" y de! "tú" por su función y por su naturale- personales ("Hay que solucionar el conflicto laboral", "Se dice
za. i'~o sirven, según Benveniste, sino en calidad de sustitutos que el dólar no va a subir. hasta el año que viene"). En ciertos
casos estas fomrns alternan con el uso de la primera persona.
abreviativos ("Pedro está enfenno, él tiene fiebre"); reemplazan
creando el efecto de borramiento del sujeto de la enunciación:
'·uno u otro elemento material del enunciado. Designan a alguien o
el locutor no se hace responsable de su enunciado.
· algo pero no a una "persona" (protagonista de la enunciación)
específica. Por este motivo es que Benveniste se refiere a la terce-
ra persona como la "no-persona". Lo distintivo de ésta son las
Pareciera que todas las relaciones planteadas hasta ahora entre
propiedades 1) de combinarse con no importa qué referencia de
las tres fonnas de persona singular deberían mantenerse de ser
•Jbjelo, 2) de no ser jamás reflexiva de la instancia del discurso, 3)
traspuestas al plural. Sin embargo, en los pronombres personales
de disponer de un número a veces bastante grande de variantes
el tránsito del singular al plural no implica una simple
pronominales o demostrativas ("uno", "esto", "aquello", etc.) y
pluralización. Como en el singular, el problema central es aquí el
4) de no ser compatible con el paradigma de los términos
de Ja primera persona. El simple hecho de que palabras diferentes
referenciales tales como "aquí", "ahora".
sean muy generalmente empleadas para "yo" y "nosotros" (y tarrí-
bién para "tú/vos" ·y "ustedes") basta para exceptuar a los pro-
Observaciones:
nombres de los procedimientos ordinarios de pluralización. Es
Esta característica ele la tercera persona de ser la "no-persona"
claro que la unicidad y la subjetividad inherentes a "yo" contradi-
expiica algunos empleos particulares, en los que sustituye a la
cen la posibilidad de una pluralización. Si no puede haber varios
primera o a la segunda, por Jos cuales se la puede estudiar en el
"yo" concebidos por el "yo" mismo que habla, es que, afim1a
marco de la teoría de la enunciación:
Benveniste, "nosotros" no es una multiplicación de objetos idén-
ticos sino una suma o y1mció11 entre "yo" y "no-yo".
- puede afectársela a dos expresiones de valor opuesto. Sirve de
fonna de alocución ante alguien que está presente cuando se la
* "nosotrosl-as": Esta suma que implica la pluralización de la
quiere sustraer de la esfera personal de.! tú: primera persona forma una totalidad nueva y de un tipo

'l'l
pnniculnrfsi1110: siempre es "yo" r¡uien predomina pucslo que no · usted" con una tercera persona ("vos/usted"+ "él/ella" o "cllosi
hay "nosotros" sino a partir de "yo", y este "yo" .'rnmele el ele- ellas").
1nc11to "110-yo" que es susceptible de n:.cibir tres con.tenidos pre-
cisos v distintivos: Andrcína Adclstein
a) ~'nosotros i11clusivo", en el que el "no-yo" es el nloculnrio
("yo" +"vos" o "ustedes"). El loculor se suma al nlocularío;. 13ibliogrnfía consultada: ílc.nvcnislc, E. ( 1966), 1
"De la subjetividad en el lenguaje", "La n:Hura-
b) "nosotros exclusivo", en el que ci "110-yo" es una tercera . leza de los pronombres" y "E.~1rnc111r;1 de las re-
persona ("yo"+ "él/ella" o "ellos/ellas") y en el que la segunda laciones de persona en el verbo", Prohlcmn.r de
quccb excluida de la rercrcnein; lingiiística general/, México. Siglo XXI. 1986.
e) "nosotros abarcativo o de mñxima extensión", en el que el Arnoux, G. y eolaborauorc.~ ( 1985), La c111111cía-
ció11 (mimeo).
"110-yo" corrcsponclc n la vez a la segunda y a In tercera persona
("yo"+ "vos" o "ustedes"+ "él/ella" o "ellm;/ellns").
Nólesc que sólo el "nosotros inclusivo" es puramente clcfctico;
cn ca111liin, cuando conlleva trn clcrncnlo ele tercera persona, debe
nco111paiiar al pronombre un sintngm¡¡ no111i11nl que íuncionc como
antecedente del clcmcnto "él" incluido en el "nosotros". Pero, en
general, c.s innecesario cuando el "nosotros" e.e; de "máxima cx- 2. 2. ilpclalivos
lcnsiún''. ·

Ohscrvacioncs: Cuando un término del léxico es empicado en el discurso p¡¡ra


Esl:i parlicul:iric.lad e.le la pluraliwció11 del "yo" en cuanto suma mencionar a una persona, se convierte en. apclnlivo. Existen
(el "nosotros'' no es un "yo" cu;111tificado sino dilatado y de con- apelativos usuales; son los pronombres personales, ios nombres .
tornos vngos) explica los diversos empleos que pueden dárscle: propios, algunos sustantivos comunes, los títulos ("mi general",
"doctor"), algunos Lérminos de relación{'c¡¡marnda", "compaiíc-
- "nosotros mayestático": el "yo" se amplifica en "nosolros" y ro"), los ténninos de parentesco ("papá"), los tém1inos que desig-
rcsultn una per.son::l mns respetable, m:ís solemne y menos defi- nan a un ser humano ("f1aco", "joven"). Olros términos, emplea-
nida; dos metafóricamente para designar a un ser humano, constituyen
- "nosotros ele autor": que esfuma la afi11m1ci611 dcmnsiado ro- igmilmente apeiativos usuales ("mi gatito", "fiera"); también al-
lund:i del "vo" en unn expresión 1116s vnsln y difusa. Es predo- gunos adjetivos son empleados con la misma función ("querido").
minante en, escritos expositivos (especialmente eienlf!icos); le Los.apelativos se usan, como la primera, segunda y tercera perso-
permite al loculor no npnrecer como un individuo qu~ lmbl~ en na del verbo, p¡¡ra designar la persona que hnbla: el locutor; aquc-
nombre propio .sino como representante de In co111un1cfod c1en-
lífic.:n o c.:01110 c.lelcgado de una colectivicind investida de In aulo- · ¡¡a a quien se habla: el alocutario; y aquella de la cuai se habla: el
riclnd tic un snber: delocutor. Se los llama respectivamente iocutivos, alocutivos (o
- "nosnlros c.lid6clieo": es enrnctcrístico de los c.liscursos didiÍclicos vocativos) y delocutivos.
como el manual. Eslc "nosotros" pennite integrar al aloeulario: \ Todo apelativo, locutivo y alocutivo (no siempre el delocu!ivo)
cnunciacior y enuncialnrio asumen en común el lcxto dCI mn-
nuai. a.tiene un carácter cleíctico: pem1ite la identificación de un
referente, con Ja ayuda de todas las indicaciones que puede
aportar la sit11ación.
* "ustedes": la pluralización ele Ja segunda persona también b.tiene un carácter predicativo: el sentido del apelatívo elegi-
implica una suma entre el "vos/usted" y un "no-yo": el "ustedes do, incluso si es pobre, pcrmiteefcetuaruna cierta predicación
puro" ("vos/uslccl" +"vos/usted") que designa un aloculario plu- explícita.
' . puro ) , y e.1 .. us l crJes " que suma " vos f
ral (por lo que es un dctcllco c.maniíicsta las relaciones sociales: por eso pennite efectuar
?()
una ségumla preúicación, sobreenlcndida, que remite a la e.lo parn hacerlo debe seleccio11ar ciertas unidades úel repertorio
rdacíón social del locutor con ia persona designada. léxico de la lengua, se enfrenta a dos opciones:

Por ejL!mplo, cksúc l!I punto de vista de'íctico, los siguientes * el discurso "objetivo", que inte111a borrar toda huella del
delocutívos íúentifican a un mismo referente: enunciador indiviciual;
*el discurso "subjetivo" en el cual el enunciaúor asume exnlí-
.. Perón" citamente su orinión ("Para mí esto es horrible") o se reconoce
"El Pocho" implícitamente como la fuente evuluilliva de la afirmación ("Es
"El Viejo" horrible").
"El general"
"El tirano prófugo" Por ejemplo: en un manual francés de geografía destinado a
los alumnos del curso elemental, el capítulo refcrido a Francia se
Sin embargo, lo que se predica del sujeto así designado, evi- titula "Nuestra dulce Francia". Este enunciado está doblemente
cJc11teme11te es diferente en cada caso. De esta predicación des- marcado· subjetivamente (si se lo compara con "f'rancia", más
igual se establecen en el enunciado distintos tipos de relación en- "normal" en este contexto enunciativo): por el uso del deíctico
tre el locutor, que selecciona el apelativo entre un paradigmá de "nuestra", que implica un enunciador que se dirige a los francesitos;
términos posibles, y el sujelo designado por éste. y por ia utilización cJel adjetivo. "dulce" que enuncia un juicio de
valor y un compromiso emocional del sujeto cnunciador respecto
Ad:ipt. de Pern:t, D. ( 1970), "Les appellati fs", del referente.
Lm1gages, 17. ·
Toda unidad léxica es, en cierto sentido, subjetiva puesto que,
según la situación Je enunciación y/o el contexto lingii ístico, pucc.Je
connott:r en el enunciado, y en di verso grado, lodo tipo (le juicios
interpretativos "subjetivos" ..
Piénsese, por ejemplo, en los siguientes enunciados:

a) "Pedro es unjudfo. no me quiso prestar ni 50 centavos parad


2. 3. 81tlúetive11ws y cHmpos semánticos colectivo";
b) "Uno úe los acontecimientos claves de la historia univcrsai es
el éxo<lo úcl pueblo judío:"
En un enunciado "Esto me parece horrible", pronunciado en
ti'r1a situación de intercambio oral, el pronombre demostrativo En a) el locutor manifiesta su subjetividad al haber elegido el
"esto" es evidentemente ddctico, y "me parece", una modalidad adjetivo "judío" frente a "avaro", para referirse a la folta de gene-
en la que el locutor suspende la aserción. Pero el mismo adjetivo rosidad de Pedro, mientras que en b) el mismo adjetivo no es uti-
"horrible" también implica al locutor: el empleo de este término lizado con el fin de establecer un juicio valorativo sino la perte-
vnlorati vo es relativo a la i1aturnleza del aue .
. enuncia a sus esca-
las de valores. a sus dnones estéticos. Es decir que aquello a lo
nencia a una clase.
Llamaremos subjctivemas a aquellas unidades léxicas
que se hace referencia se construye en el discurso como un objeto (sustantivos, adjetivos, verbos y adverbios, fundamentalmente)
¡:crcibiclo, interpretado, evaluado. que en un discurso particular manilicslnn subjetividad, es decir,
Queda por considerar, entonces, otras maneras, además de los informan acerca ele una evaluación (valorativa o afectiva) del
deícticos y de las modalidades, más sutiles tal vez, en que el locu- enunciador.
tor inscribe su subjetividad en el enunciado: los subjetivemas. Ahora bien, las posibilidades de manifestar subjetividad no
Cuando el locutor se ve r.:onfrontndo con el problema de la son las mismas para todas las unidades lt~xieas. Ciertas unidades
verbalización de un objeto referencial, real o imaginario, y cuan- funcionan en el discurso m<1s habitualmente como subjctivcrnas

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que otras. Por ejemplo, "soltera", "grande", "triste" y "excelente"·
grande esta empresa, también asumo otro compromiso solemne: es
tienen mayor o menor posibilidad de funcionar como subjetivemas, el compromiso de la causa federal, con la democracia de las provin-
de un modo que podría ser representado según el siguiente esque- cias, con el desarrollo armónico de nuestro territorio.[ ... )
ma: ¡
{Carios S:iúi lvlcncrn - FREJUPO. Discurso de
-subjclivo .+subjetivo cierre de Carnpaiia Presidencial por Cadena Na-
cion~i. Buenos Aires, i 1 de mayo de t989)

soltera gr.in<le l.dste cxceleolc


Los subjetivemas "empresa'', "quiebrn", "paredes" y los ver-
El adjetivo "exccicnte" es usado generalmente con carga sub- bos "construimos", "levantamos" (en esta combinación con "pa-
jetiva, en tanto que "so llera" sólo en casos corno "Se quedó solte- redes") corresponden al paradigma o, más precisamente, ~I campo
ra" o "Estoy soltera". semántico de LO EMPRESARIAL o de EMPRES,\ CONSTRUCTORA.
Calhcrinc Kerbrat-Orecchioní postula la existencia de varias Por campo semántico entendemos un grupo de palabr.is que
c;ilegorías de subjelivem;is, de l;is que ejemplificaremos sólo dos. recubren un dominio conceptual. Por ejemplo, "silla", "sillón",
Si bien son ele car¡\cter inest;ibie y los límites entre unos y otros "banqueta", "butaca''. "taburete'', entre otros, corresponden ;il
no son netos (dcpenclen de las competencias ideológicas, del con- campo semántico de LOS ASIEITTOS ya que comparten parte de su
texto socio-cultural), se pueden distinguir del siguiente modo: significado: "mueble para sentarse". El criterio ele ;igrup;imiento
es, pues, el de una afinidad conceptual. Como puede deducirse de
aquellos subjelivcrnas qlle, al tiempo que refieren a un obje- este ejemplo, lodo el léxico de una lengua se estructura en cam-
to, una propied;ici o un;:i acción, manifiestan o connotan pos semánticos.
una reacción emocional del locutor con respecto a lo que El hecho de que ia delimitación de las unidades que confor-
enuncia sobre el eje del gu.5lar/no gusl:ir. Por ejemplo, "¡Po- man un campo esté d;ida por la afinidad de significado na impide
bre!", "Ese chico es una d11lt.c1ra", ele. que un;i misma unidad léxica pueda foITT1ar parte de más de un
campo sernántíco. Por ejemplo. "caballo" puede formar parte, junto
los su!Jjetivem;is porl;idores de un r;isgo ev;ilu;itivo sobre el con "vaca", "oveja", "cabra" y "cerdo", del campo semántico
eje b11cno/11wlo que 111:111ificstan o connotan t:n juicio de
1 ANIMALF-5 DE GRANJA, junto con "silla de montar", "estribo 'y "rien-
v;ilor, positivo o)iegati vo, respecto de lo que se enuncia. Por da" del campo de la EQUITACIÓN, y con "carrera", "jockey", "apues-
ejemplo, "Se qu~dó soliera", "Es un sucio burgués", "Es un ta" y "haras" del campo del TURF.
negro ig11oro111e~·', "Es un ge11io'', etc. Del mismo modo que las unidades léxic::i.s ;iisl;idas, los c;irn-
pos semánticos no son' subjetivos en sí mismos, sino que pueden
El grndo de subjetividad varía de un enunciado a olro en la manifestar subjetividad en detenninados discursos. La subjetivi-
medida en que las unidades pertinentes desde csle punto de vista dad del locutor se manifiesta, pues, por la elección de un determi-
pueden estar presentes en mayor número o con mayor densidad. nado campo en delrimenlo de otros. Por ejemplo, en el discurso
En un discurso detenninado no sólo pueden analizarse la den- de Menem antes citado, el efecto de sentido de! campo idenlific;i-
sidad y el tipo de subjetivemas, sino también las redes scmánlic;is do es el de qúe un país puede dirigirse como una empresa.
que se establecen c.nlre ellos. Por ejemplo, en un discurso corno el En la crónica "Diez detenidos por el homicidio de una menor"
siguiente: (la Nación, 1011 l/94) se pueden señalar, enlre otros, los siguien-
tes subjetivernas: terreno usurpado, aulomóvii abandonado, [Ford]
[... ]La Argentina es la gr;rn empresa de los argentinos, la cues- casi desamrado, baldío, moncones de basura, minivilla de emer-
tión es ahora o nunca: perpetuarnos en la quiebra de es.la gran em- gencia, construcciones precarias, pilas de botellas, 111on1011cs de
presn o iniciamos su recupernci6n dcíinitivn; tendemos puentes soli- desperdicios, casillas, usurpadores, casa tomada, malvivíe111es,
(forios o levnntamos paredes de odio; construimos o destruirnos: uni- · merodeando. Pero, en definitiva, es su vinculación lo que pone
mos o scp;iramos: bendecimos o m;ildccirnos. Por eso, para hacer verdaderamente de manifiesto la subjetividad del locutor. Los
J2 33
subjerivemas relevados fonnan parte de los siguientes campos 5 En la esquina de Gallo y La valle, frente nl lugnr donde npnrc-.
semánticos: ció el cuerpo de la muchacha de 15 años en un r~orcl Taunus
Ghia marrón 'casi desarmado y sobre bloques de madera. hay
• ILEGALIDAD: terreno usurpado, usurpadores, casa lomada, un terreno que parece baldío. Si no fuese por las antenas el¡:
malvivientes, merodeando. televisión que sobresalen del paredón pcrimctral, nadie ¡icn-
saria que allí, en medio de montones Je basura, hay una
• Pi:ECARJEDAD: automóvil abandonado, [Ford] casi desarma-
rrúnivilla de emergencia.
do, baldío, minivilla de emergencia, construcciones preca- 6 Espiando a través del portón de acceso, se ve una gran canti-
rias dad de consLrucciones precarias que rodean pilas de botellas
• SUCIEDAD: montones de basura, pilas de botellas, montones y montones de desperdicios. Las casillas están construidas
de desperdicios contra las paredes.
Usurpadores recientes
Los campos podrían haberse delimitado drr otra manera; por 7· Según los vecinos, aire<ledor de 40 personas, incluidos muje-
ejemplo, se podría haber señalado el de la MARGtNALIDAD/POllREZA,. res y pocos niños, se albergan allí desde hac,· un año y medio,
que abarca unidades que corresponden al campo de la ILEGALIDAD cuando fueron desalojados de una casa lomada a unas <los
--casa tomada- y unidades del campo ,de la PRECARIEDAD. Sin cuadras.
embargo, el efecto <le sentido, dada la proximidad semántica de 8 Las opiniones sobre qu¿ actividad llevnba esa gente difieren.
Para Salvador Luis, dueño de una casa frente al terreno, "no
los campos, es el mismo: en el contexto determinado por la cróni-
molestaban a nadie. Cargaban las botellas en camiones, por
ca, la pobreza (o la marginalidad o las condiciones precarias de la mañana. y de noche se dedicaban al ciruji:o con carritos
vida) es la causa implícita del homicidio. tipo triciclo. A veces iban algunos a la clínica a buscar sobras
de comida. Para mí, no tienen nada que ver. Según dicen. la
Adt!lsrein, Andrcína - Rulz, Pablo ·chica que murió estaba bien vestida, no era de la clase de
ellos."
9 Otros vecinos, muchos de ellos nsustados y renuentes a dar el
nombre, confiaron que quiz.á había mal vivientes !!ntre los de-
Diez detenidos por el homicidio de una menor
tenidos. "Siempre andaban borrachos y alguna vez se pelea-
ron a cuchilladas -<lijo Gaby, un cincuentón-. Pedían pinta
Pesquisa: los investigadores sostienen la hipótesis qile entre los a los que pasaban y si uno no les daba, seguro que tenía pro-
apresados esraría el awor de la prúlalada que provocó la muerte blemas. Andaban, de a 4 o 5, como los patoteros."
de la chica, c11yo cuerpo apareció en w1 01110 abandonado. Dichos nfi. ialcs
10 El comisario Peremateu se encnrgó lle aclarar que no es la
En un terreno usurpado del barrio de Almagro, en cercanías ún;~a pista que sigue la policía. Para él. cada homicidio "es
del lugar donde funcionó el ex Mercado de Abasto, se realizó un rompecabez.as que tengo que annar hasta llegar a la solu-
un procedimiento policial en busca del esclarecimiento del ción" y se. van quitando piezas a meuida que no sirven.
homicidio e.le. la menor Carla Márquez, quien fue hallada sin 11 La joven, a partir de dechHaciones de vecinos, habría siúo
vida dentro de un automóvil abandonado. vista meroueando la z.ona en clí:L~ anteriores, confim1ó una
2 Corno consecuencia del :impiio operativo, diez. hombres, to- fuente policial, aunque no viviría allí sino en el conurb:rno.
dos argentinos, fueron detenidos. 12 Consullado sobre si el asesinato habría sido cometiúo en el
3 El procedimiento, a cargo del comisario Julio César Perc- auto o en otra parle, con posterior traslado del cuerpo,
malcu, titular de ia comisaría 9a, fue ordenado por lajueza de Peremateu dijo que "prima focie, podernos decir que sí fue en
menores Silvia Rarnond y en él participaron varios móviles, el lugar del hallazgo, pero faltan los peritajes que serán re-
efectivos de varias comisarías .de la circunscripción y de la sueltos con métodos científicos".
Guardia de Infantería.
4 "A raíz de las denuncias de los vecinos -indicó el jefe Virginia Sa11!ana
policial- se procedió al allanamiento del predio. Se efectua-
ron diez detenciones y se está trabajando en el caso." fo Nnciót1, 1O/l t/94

J5
2. 1i. JÍ11álisis de apclalivos y suhjclivcma.5 en prensa: uLa violencia nes y larga trayectoria del grupo, características también asocia-
vofuió a desmerecer al fiílbol" (Ln Nación, 5/9/92) . · · das al crimen organizado/mafia. 1 · ..
El campo semántico de la barbarie está integrado por los
delocutivos "cabecillas" (que está funcionando para ambos cam-
pos, ya que en el primer caso refiere a la estructura jerárquica y en
La teoría ~e. enunciación propone divcrsns categorías que, apii- éste, a la idea de caudillo), "exaltados", "estos individuos", "un
c¡:¡das al ;rnál1s1s de textos, pcm1itcn dar cuenta de la relación en- puñado de descontrolados. mentahnente ... ",y por los subjetivcmas
tre un enunciado y el. sujeto que lo produce. La subjetividad, en- "violencia" (pá.rr. 1), "agredió/agredir/agresiones", "andanus",
to~ces, se puede mamfes.tar en los empleos de diferentes procedi- "correrías" (párr. 4), "irresponsabilidad y riesgo" (párr 5), "trope-
mientos. {,Cómo delcnnmar cuáles de lodos los procedimientos lías", "grescas" (párr. 6) y "a los balazos" (párr. 7). El efecto de
presentes en un texto conviene privilegiar en cada caso? Eviden- sentido· creado es c.I de personas que c:ircccn de raéiocinio y, por
ten:enle, aun cuando las diversas categorías teóricas puedan ser lo tanto, de control sobre sus actos. Se los caracteriza como per-
apl1cad~s, no todas resultan siempre i~ualmente productivas. Es sonas que actúan solamente a p:irtir de im;tintos, y que entonces
conveniente, en consecuencia, iniciat el análisis utilizando las aparecen como violenta~ por naturaleza, del mismo modo en que
c;1legorías más explotadas en el texto en cuestión. podrían serlo los animales. Es importante observar que. a pa~tir
de cst;i caracterización, la causa de sus actos es su misma nalura-
lez.a violenta (y no, por ejemplo, las condiciones .sociales o eco-
Q¡:¡do que este texto es particulannente rico en cuanto a los nómicas que los afectan). El texto instaura así una explicación
npcl;1livos y suhjclivcmas, centraremos nuestro análisis en eslílS circular dc:i tipo "son violentos porque nacieron violentos" y no,
calegorÍíls. Apelativos como "aficionados al fútbol'', "simpali- por ejemplo, "son violentos porque tiener, hambre, ganan salarios
z.anles ele Doca" (párrafo 1), "bnrra brava boquense" (párr. 2), indignos, viven en la marginalidad, cíe".
"cx;iltado.<;, mayores y menores de edad", "cabecillas" (párr. 3), Cabe señ<ilar que la gran cantidad y variedad de delocutivos
"est;is organi z.acioncs", "bandas" (párr. 4), "estos individuos" utilizados para nombrar a este grupo en particular refuerza la tesis
(párr. 6), "un puñado de descontrolados, mentalmente en estado del artículo, que ya puede verse en fonna implícita en la selección
ele salvajismo" (párr. 8) designan un mismo .sujeto del enunciado, de apelativo:-; y subjctivemas: la única causa de la violencia en el
los agentes de la violencia. Evidentemente, muchos de estos fútbol es la existencia de inadaptados que por su natur;,laa no
;ij1e!<ltivos son también subjelinmas; para csle análisis, es con- pueden ni deben ser considerados parte de la sociedad.
venie11le agniparios en campos semánlicos para extraer los efec- También conviene tener en cuenta la progresión (en cuanto a
descalificación) que se lleva a cabo a lo largo del texto: el primer
tos de ~cnti<lo correspondientes. Encontramos, <J.SÍ, dos c<irnpos
apelativo que se registra es "aficionados al fútbol" (pán. 1) y el
semánticos, que se podrían denominar, tentativamente, CRIMEN
último es "un puñado de descontrolados, mentalmente en estado
ORGANIZADOIMAFlA, por un lado ' y DARIJARIVMALÓN, por el otro.
d~ salvajismo". Es le crescendo produce un efecto dram;ítíco de
Los que integran el primero son "cabecillas", "organiz.ncioncs" y
refuerzo de tesis, de tal modo que estimula enfáticamente a adhe-
"band;is", que, junto con los subjetivemas (No apelativos) "jefa-
turas", "trop;i", "grupos ele apoyo", "movilid<J.d", "recursos" y rir a la conclusión hacia el final del texto.
"material" (párr.. 4) caracterizan al sujeto como un grupo ele per-
sonas cuyas acciones son planificadas y deliberadas, y que res-
1 Es import;inte dc;:tacar que csla descripción de los sujcios agresores cst5
ponden a \ltl<l estructura jerárquica, compleja, asimilable a la mafia.
contenida dentro de un discurso referido {"Los medios de inforrnac'ón han se·
En este sentido, se anula la idea de que los hechos puedan ser
ñalado ... ").Así, íos juicios de v;ilor irnplícilos en la selección de apelativos y
considerados como aisiados, fruto del a.zar, o consecuencia de la subjctivcmas aparecen corno compartidos por tocios los medios ele inforrnaci6n.
volunl<id de un indivit.!uo. Otros subjelivemas que refuerzan esta de los cuales el cnuncindor La Nación se hace eco. El segundo campo scm~n1lco
idea son "viejos protagonistas" (párr. 3), "ciertos respaldos'', "rci- observable. en cambio. ocurre dentro de la esfera de una sola voi. In del
tcr¡¡ción" (p<lrr. 4), "misteriosa impunidad" (párr. 3) (también en enunci;iclor. cuya originalidad (es decir. cuya identidad) consislc en cnfati1.ar la
el título: "volvió a"), <J.l destacar el gracia de iníluencia, conexio- c;iliclad de los suj~tos agresores en l~nto bárbaros.
Con respecto a los otros participantes, los sujetos afectados· Los medios de información han medidas adoptadas hasta el mo-
señalado de manera reitemda la mento hayan sido eficaces para po-
por la violencia, son designados como "los hinchas del perdedor" nerles fin.
existencia de escas organfzaciones
(párr. 2), "los agredidos" (párr. 5). Se predica de ellos que son que cuentan con jefarur.is, tropa,; Un partido de fútbol en que, por
meramente víctimas, con el· objeto de resaltar que el grado de grupos de apoyo, movilidad y recur~ cierto, no se produjeron dentro de !a
violencia no responde a una provocación. Este efecto de semi do sos para proveerse del material uti- cancha otras altemaüvas que las
lizado para festejar y agredir. Ban- ' propia,:; de una confrontación de-
se ve reforzado por la presencia del verbq,subjetivema "se enca- das que no podrían concretar sus portiva y en el cual no se definía
minaron" (párr. 2), como contrapuesto a "los esperaba ... los agre- andanzas si no gozaran de ciertos título alguno, finalizó a los balazos.
dió" (párr. 2), que produce la idea de emboscada. respaldos, vista la tranquilidad de ¿Cuál será, entonces, el desenlace
Hay un tercer grupo de participantes: "quienes son totalmente que hacen gala en !:J. reiteración de probable de los cotejos más trascen-
sus carreñas. dentes, en los cuales --es n:irural-
ajenos a la cuestión" (párr. 5), "muchos" (párr. 8) y "muchos de Es preocupante -aunque no b tensión aumenta?
los que iban a las canchas para disfrutar de un momento de espar- imprevisto ni nuevo- el empleo de El fútbol, entretenimiento y pa-
Cimiento" (párr. 8). Esta caracterización se corresponde con el armas de fuego. Demuestra una cuota sión de muchos, no merece que un
efecto de sentido creado por los subjetivemas "espectáculo de- extra de irresponsabilidad y de ries- puñado dt descontrolados, mental-
go que alcanza no sólo a los agredi- mente en estado de salvajismo, lo
portivo" {párr. 1), "confrontación deportiva", "entretenimiento y dos sino también a quienes son to- desvirtúe; así se h:i ahuyentado a
pasión de muchos", "disfrutar" y "momento de esparcimiento" talmente ajenos a la cuestión. muchos de los que iban a las can-
(párr. 8) que conformarían un tercer campo: el del ESPARCIMIENTO. Las tropelías de estos individuos chas para disfrutar de un momento
Es decir, el texto define al fútbol como un evento meramente re- no son propias, en modo alguno, de de esp:ircimiento.
una sociedad civilizada. No obstan-
creativo, que carece de función social y que no se relaciona en te, fas grescas y las agresiones se La Nación. 5 /911992
ningún punto con la coyuntura socio-económica. La violencia reiteran una y orra vez, sin que las
surge entonces, una vez más, como un fenómeno gratuito,
desvinculado de las condiciones sociales y producto exclusivo de
la naturaleza violenta de los agresores. Esta idea se condensa de
modo evidente en el subjetivema "sociedad civilizada" (párr. 6);
de hecho, el texto excluye explícitamente de la sociedad civiliza-
da a los agentes de la violencia, quienes son, además, la excep-
ción a la regla: son "un puñado de descontrolados" frente a los 2. 5. Las modalidades
"muchos" que sólo buscan entretenimiento y diversión.

Boschiroli, Victoria - Rabih, Andrea - Resnik, Gabriel a La modalidad puede entenderse de modo general como la ac-
titud que el enunciador asume respecto del contenido de su enun--
ciado. Esta actitud puede adoptar la forma de un juicio intelectual
(el contenido de un enunciado es concebido como real, posible,
La violencia volvió a desmerecer al fútbol etc.), de un juicio volitivo (el contenido es concebido como un
deseo, orden, etC.), o de un juicio afectivo (el contenido esconce-
Un centenar de aficionados al · minaron a la autopista 25 de Mayo. bido corno una sorpresa, desgracia, etc.).
fútbol --en su mayoría, se presupo- En el acceso los esper.iba la barra Charles Bally (en "Syntaxe de Ja modalité explicite", Cahiers
ne, simpatizantes de Boca]urúors-- brava boquense, que los agredió F. de Saussure, 1942) distingue en un enunciado un dictum y un
fue detenido por la policía tras el desde dos colectivos, inclusive con
cotejo, en Boca, entre el equipo lo- disparos de armas de fuego. modus.. El dictum es el contenido intelectual representado, y el
cal y el de Vélez Sársfield. La violen- La intervención policial terminó modus remite a la operación psíquica que toma al dictum como
cia desmereció el espectáculo de" con el arresto en masa de los exalta- objeto; puede estar explícito o implícito. Por ejemplo, en esta se-
portivo y trasuntó un encono pre- dos, mayores y menores de edad. rie de enunciados: ·
ocupante. Sus cabecillas son viejos protagonis-
Terminado el encuentro, los hin- tas de estos incidentes, que disfru-
chas del perdedor, Vélez, se enea- tan de una misteriosa impunidad. (l) Pedro viene solo.

38 39
(2) ¿Viene solo Pedro? ferencias entre los enunciados. De hecho, es la relación discursiva
(3) Es posible que Pedro venga solo. entre el enunciador y el enunciatario la que determina Ja ocurren-
(4) ¡Qué suerte que Pedro viene solo l cia de las formas declarativa (1), interrogativa (2) e imperativa
(5) Ojalá Pedro venga solo. (3) en cada caso. Así, estas tres formas bá$icas de ia modalidad de
la enunciación funcionan como índice tanto de la presen•::ia de los
Ja idea objetiva de la llegada individual de Pédro constituye el dos sujetos que intervienen en el acto de la enunciación como del
dictum, el mismo para todos los enunciados, que se difere~cian tipo de relación que se establece entre ellos. ,
por el modus, es decir, por la actitud asumida por el sujeto de la La modalidad de enunciación interrogativa se expresa me-
enunciación ante el dictum: se lo considera un hecho real (1), se diante la entonación, que en la escritura se representa por los sig-
desea verificar su estatuto de realidad (2), se [o considera una nos de interrogación. Al interrogar a alguien, se supone una res-
posibilidad (3), un hecho afortunado (4) o un deseo (5). puesta a esa interrogación, es decir, se deposita en ~! alocutario
un saber. Por lo tanto, quien pregunta se constituye en un
La teoría de la enunciación recupera la noción gramatical tra- enunciador autorizado a interpelar, y, a su vez, construye la figura
dicional de modalidad. entendiéndola como otro de [os índices de un enunciatario al que ie atribuye Ja capacidad de responder.
pertinentes para detectar la presencia del sujeto en un enunciado.
Como afirma Benveniste ("El aparato fonnal de la enunciación"), La modalidad imperativa puede formularse a través de:
la lengua pone a disposición del hablante un repertorio de fomJas
(morfológicas. léxicas, sintácticas, prosódicas, etc) mediante las i. el modo verbal imperativo (cf. (3))
cuales un sujeto adopta una actitud respecto de lo que enuncia, ii. el infinitivo. E;: "Abrir el envase por la línea de puntos".
manifestando su subjetividad en la elección. En el caso de lamo- iii. el futuro, en 2~ o 3" persona, con valor imperativo: "No
dalidad, las marcas pueden ser morfológicas (modos y/o tiempos matarás".
dei verbo), léxicas (adverbios, verbos), sintácticas (construccio-
nes de ser+ adjetivo) y prosódicas (entonación). Un enunciado imperativo exige una respuesta, iingüística o
Algunos teóricos de la enunciación proponen una distinción fáctica, y supone una relación jerárquica -as!métrica- enl~e
entre modalidad de enunciación y modalidad de enunciado. enunciador y enunciatario: el enunciador se asigna el poder_ º.e
Esta división se hace teóricamente necesaria, como se verá, en dar una orden e instaura un enunciatario cuyo rol es el de rec1b1r
tanto la modalidad es considerada un fenómeno propio del dis- y acatar esa orden.
curso y no de la lengua. La modalidad declarativa aparece. por contraste con las otrGs
dos como una forma aparentemente neutra. que no pr;:senta. en
Ja o'ralidad otras marcas más que la entonación descendente, se-
ñalada por, Ja ausencia de marc~ gráficas en. ~a escritura. ~esto
que no implica discursivamente nmgun~ relac1on entre enunc1ador
2. 5. 1. Modalidad de enunciación v enunciatario, un enunciado declarativo aparece com? la m~ra
transmisión de información. Sin embargo, Jos efectos oe sentido
Desde la perspectiva del acto de enunciación, la presencia del que produce .no son susceptibles de ser ilus~ados en., general Y
alocutarío también puede determinar la actitud que el enunciador deben ser interpretados en cada contexto particular. ·
asume respecto de su enunciado. En estos ejemplos:

(1) Quisiera saber la hora


(2) ¿Me decís la hora?
,(3) Decíme la hora
2. 5. 2. Modalidad de enunci;d~ ·. ,,::: .. "~Yt:.

sólo ía presencía en la teoría del alocutario permite establecer di- No se apoyan en Ja relación entre enunciador y alocutario, sino

Jf\
que caracterizan la manera en que el enunciador sitúa su.enuncia- ción ("Hay que pasar el invierno"). Esta modalidad de necesi-
do en relación con: dad puede manifestarse por:
. '·

:r~.,r ::!l., • ~· •
i. verbos o frases verbales: "Debemos/Es preciso presentar
a) su grado de correspondencia con la realidad. Un pruebas".
enunciador puede considerar su enunciado como cierto ("La Ar- il. adverbios: "Necesariamente, tendremos que apelar a su
gentina está en crisis"), entonces su enunciado es asertivo; o bien buena voluntad".
suspender la aserción ("Creo que la Argentina está en crisis", "Po- , iii. modo verbal: el modo imperativo: "Quedáfe quieto".
siblemente IaArgentina esté en crisis"). Se denomina modalidad iv. tiempo verbal: el futÚro, en 2ª o 3ª ~ersonas, su~le utili-
Jógica o intelectual a este tipo de modalidad de enunciado, que zarse con valor de obligación o necesidad, respectivamen-
se caracteriza, entonces, por manifestar aserción (o refuerzo de te: "No robarás"; "Los datos completos del participante
ésta) o suspensión de la aserción. Puede expresarse mediante una figurarán en sobre cerrado".
o varias de las siguientes categorías:

i. verbos o frases verbales: Ejs: "Sé/Es cierto que llueve" Observaciones:


(refuerzo de la aserción); "No parece/Es posible que llue- Puesto que la distinción entre modalidades de enunciaci_ón y
va" (suspensión de la aserción). de enunciado supone dos perspectivas de ~álisis para un i:n1s~_10
ii. adverbios o frases adverbiales: Ejs. "Efectivamente/De , objeto, es claro que a una misma modalidad de enunciac1on
hecho, está enfermo" (refuerzo de la aserción); "Proba- pueden corresponder dos modalidades de enunciado Y a la
blemenreíf'al 1.:ez: esté enfermo" (suspensión de la aser- inversa:
ción).
iii. ºmodo verbal: el modo subjuntivo y el modo potencial a "No dudo de que hubo una ¡epresión feroz"' (modalidad lle enun-
menudo señalan la suspensión de la aserción: "Serán cas- ciación declarativa; modalidad de enunciado lógica asertiva).
tigados por los delitos que hubieran cometido"; "Si se "Lamento que haya habido una represión feroz" (modalidad de
votara la ley, todos estaríamos satisfechos"; "Serían/Ha- enunciación declarativa; modalidad de enunciado apreciativa).
"Deberías irte" (modalidad de enunciado de necesidad; modali-
brían sido diez los implicados en Ja estafa". El modo in-
dad de enunciación declarativa).
dicativo es, por lo general, el caso más obvio de aserción. "Andáte" (modalidad de i:nunciado de necesidad; modalidad de
iv. tiempo verbal: a menudo el futuro se usa con la función enunciación imperativa).
de suspender la aserción: "No vino. Estará enfermo".
Boschíroli, Victoria - Resnik, Gabriela

b) su modo de juzgar el dictum en términos de valores


afectivos ("Felizmente, ganó Boca") o axiológicos ("No es bue-
no que el hombre esté solo"). Llamamos apreciativa a este tioo
de modalidad, que puede 'ser formulada mediante las siguientes
categorías:

i. verbos o frases verbales: "Me sorprende/Es una suerte


que tengas tanto trabajo"_
ii. adverbios: "Lamentablemente,. no puedo ayudarte''.

e) que el dict'um sea considerado una necesidad u obliga-

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