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El empate 1955 – 1966

- Según Lonardi, el proyecto llevado a cabo por el peronismo todavía tenía vigencia, y por ello,
pretendía negociar fundamentalmente con el sindicalismo. Sin embargo, Lonardi compartía el
gobierno con sectores de las FF.AA. tradicionalmente antiperonistas, que son los que
finalmente se impondrían.
- Aramburu pertenecía a la marina, el ala más antiperonista de las FF.AA. Dentro de las filas
del ejército existían oficiales que habían acompañado a Perón, y que condenaban el grado de
radicalidad con el que Aramburu pretendía “desterrar” al peronismo.
- Raul Prebisch, Secretario Ejecutivo de la CEPAL, elaboró un programa económico mixto que
combinaba elementos ortodoxos, con otros que respondían a las “nuevas tendencias”
modernizantes en auge, tendientes a la atracción de inversiones extranjeras en sectores
claves, que subsanen el atraso de los países en desarrollo.
- La política represiva de Aramburu para con el sindicalismo peronista, generó una camada de
nuevos líderes con un temple más combativo, dado el contexto político imperante, que
comenzaron a ganar elecciones en los sindicatos que progresivamente iban normalizándose,
luego del fallido intento del gobierno libertador de desplazarlos. En septiembre del 57’ se
reunió el Congreso Normalizador de la CGT y los peronistas nucleados en las 62
organizaciones tomaron su control, erigiéndose como la columna vertebral del movimiento.
- El frondizismo, encolumnado detrás del nombre Unión Cívica Radical Intransigente,
consideraba necesario el acercamiento al peronismo. En tanto, los de Balbín (Unión Cívica
Radical del Pueblo), cerraron filas respaldando al gobierno.
- El nuevo gobierno de Frondizi detentaba un poder bastante ampliando, ya que controlaba la
totalidad de las gobernaciones provinciales y tenía mayoría en el Congreso. Sin embargo, este
poder resultaba endeble. Siguiendo a Luís Alberto Romero, se puede afirmar que los votos
vencedores eran “prestados”, y la ruptura del acuerdo con Perón resultaba una posibilidad
concreta. Por otro lado, las Fuerzas Armadas no veían con buenos ojos a quien había decidido
romper con la proscripción. Todo este escenario daba cuenta de la fragilidad del poder de
Frondizi.
- El anuncio preveía la creación de universidades privadas (en muchos casos confesionales)
que otorguen títulos habilitantes. Los partidarios de la “libre” respondían en su mayoría a
sectores vinculados a la Iglesia Católica. En tanto, “los de la Laica”, pretendían continuar con
una educación superior por fuera de cualquier filiación religiosa.
- El programa económico que tuvo vigencia durante el gobierno de Frondizi tuvo su base
fundamental en dos leyes: La Ley de radicación de capitales extranjeros y la Ley de promoción
industrial. A partir de estas leyes, quedaba garantizado para los inversores extranjeros un
trato preferencial por parte del Estado argentino en lo relacionado a las remisiones de
ganancias, repatriación de capitales, derechos aduaneros, e impuestos. En tanto, se aplicaban
regímenes especiales a la inversión en sectores “clave” como la siderurgia, la petroquímica, la
celulosa y el sector automotriz.
- Luego de la gestión de un préstamo del FMI y de la aplicación de un Plan de Estabilización de
corte monetarista, asume como titular de la cartera económica Álvaro Alsogaray. Vocero
indiscutido de las corrientes liberales, el nuevo ministro aplicó un ortodoxo programa de
devaluación, congelamiento de salarios, y supresión de controles y regulaciones estatales.
Esta nueva “praxis” económica, se contradecía con el ímpetu desarrollista inicial, basado en
propuestas de corte estructuralista más que monetaristas.
- Frente al contexto de crisis y a la consecuente reacción obrera, el gobierno de Frondizi,
respondió interviniendo sindicatos y empleando al ejército para reprimir. El Plan CONINTES
(Conmoción interna del Estado) consistió en una serie de decretos y resoluciones secretas,
mediante las cuales el Poder Ejecutivo se atribuyó la facultad de suspender las garantías
constitucionales para proceder al reclutamiento militar obligatorio de la población, la
detención de personas sin orden judicial, el enjuiciamiento de civiles por consejos militares de
guerra, la conformación de zonas bajo mando militar y la subordinación de las policías
provinciales y federal a las fuerzas armadas.
- La política económica del nuevo gobierno de Arturo Illia tuvo un perfil muy definido. Énfasis
en el mercado interno, políticas de distribución y protección del capital nacional. En definitiva,
un Estado activo en el control y en la planificación económica. Los ingresos de los trabajadores
se elevaron y en Congreso sancionó una Ley de salario mínimo. Se controlaron precios y se
avanzó con firmeza en áreas conflictivas como la comercialización de medicamentos. Con
respecto al capital extranjero, se procuró reducir la discrecionalidad de otros años en el
manejo de los capitales.
- La modificación de la Ley pretendía ejercer control sobre la dirigencia sindical, especialmente
en el manejo de los fondos y de las elecciones internas, para alentar a la conformación de un
conjunto de dirigentes independientes que se erigiesen por fuera de las estructuras
peronistas. Los sindicalistas respondieron con un Plan de lucha que consistió en la toma de
11.000 fábricas en un lapso de dos meses.
- En 1965 se llevó a cabo en la ciudad de West Point, Estados Unidos, una reunión de todos los
jefes de Ejércitos de América dónde quedaron sentadas las bases de la “doctrina de la
seguridad nacional”, que sostenía que la única institución capaz de velar por la nacionalidad y
los valores occidentales y cristianos frente a cualquier amenaza eran los Ejércitos nacionales.
Queda de este modo inaugurada una era en la que, por un lado, Estados Unidos retoma su
intervención en los asuntos domésticos de los países de América, y por otro, los militares
comienzan a derrocar gobiernos democráticos sospechados de escasa militancia
anticomunista.
- El término “empate” alude a una virtual compensación de fuerzas por parte de todos los
actores sociales en disputa por el poder en un escenario de reciente post peronismo. El autor
refiere a que la correlación de fuerzas en un sentido o en otro, nunca dejó ver a ningún
triunfador en forma concreta. Ni el sindicalismo de la resistencia, ni los radicales en la órbita
de la democracia y las instituciones, ni las Fuerzas Armadas.
- Durante todo su gobierno, Arturo Illia fue víctima de una feroz campaña propagandística en
su contra desde algunos medios de comunicación, que con un discurso algo laxo, pero no por
ello incoherente, apelaban a consignas como la eficiencia, el orden y la modernización como
el “deber ser” social que aquel gobierno no encarnaba. Esta idea fue desempeñada por un
conjunto de periodistas y formadores de opinión, en muchos casos contratados para ello,
cuya labor fue la de desprestigiar al gobierno, al sistema político en general, y la de exaltar a la
figura de Onganía como “última alternativa de orden y autoridad”.

Dependencia o Liberación 1966 – 1976


- La caída del Presidente Illia significó un cambio de régimen. El 31 de julio de 1963, Arturo
Illia había sido electo presidente de la Nación, y tres años más tarde fue derribado por un
golpe militar. Por ese entonces, el general Juan Carlos Onganía asumió el gobierno en el
marco de la denominada Revolución Argentina.
- El golpe tuvo un considerable consenso social que abarcó a los grandes sectores
empresariales, las pequeñas y medianas empresas, los sindicalistas y algunos partidos
políticos.
- (Onganía) El concepto hace referencia a la primera fase del nuevo gobierno. El shock
autoritario aplicó una censura que se extendió a las manifestaciones más diversas: se
proclamó el comienzo de una etapa revolucionaria; a la Constitución se le adosó un Estatuto
de la Revolución Argentina; se disolvieron el Parlamento y los partidos políticos; los
ministerios fueron reducidos a Consejos; se intervinieron universidades; se utilizaron en
exceso los Decretos y el comunismo sufrió fuertes represiones.
- La intervención estatal en el ámbito económico siguió vigente con el fin de mantener el nivel
de la actividad económica y estimular a los sectores más eficientes.
- El Plan de Krieger Vasena, lanzado en marzo de 1967, apuntaba a superar la crisis cíclica y a
lograr una estabilización prolongada que eliminara una de las causas de la puja sectorial. Más
a largo plazo, se proponía racionalizar el funcionamiento de toda la economía y facilitar así el
desempeño de las empresas más eficientes, cuya imposición sobre el conjunto acabaría
definitivamente con empates y bloqueos. En su primera etapa el Plan Vasena alcanzó a
estabilizar la economía y el Estado experimentó saldos positivos en sus cuentas. Esto se hizo
visible en las amplias inversiones que llevo a cabo el Estado, sobre todo en obras públicas: la
represa hidroeléctrica del Chocón, puentes sobre el Paraná, caminos y accesos a la Capital,
construcciones privadas.
- Con el “Cordobazo” comenzó una ola de movilizaciones sociales que se prolongaron hasta
1975 y vino precedido de una ola de protestas estudiantiles en diversas universidades.  En
varias ocasiones, la acción gremial estuvo al borde de la violencia, ocupando plantas y/o
tomando rehenes. Estas acciones (fuertemente reprimidas), poseían gran capacidad de
movilizar al resto de la sociedad, sobre todo, en las ciudades donde las fábricas ocupaban un
lugar socialmente visible. En su intento por solucionar la movilización social mediante el
autoritarismo y la represión, el gobierno de Onganía fue un fracaso total. El Cordobazo marcó
el fin del proyecto disciplinamiento social de su gobierno. Como consecuencia, en 1970, fue
reemplazado en la presidencia, por el general Roberto Marcelo Levingston.
- Luego del asesinato del general Aramburu, las acciones violentas de las FAR y Montoneros
fueron en crecimiento, tanto en número como en espectacularidad. Muchas tenían que ver
con la obtención de armas, de dinero ó de material médico, aunque los ‘copamientos’ eran
demostraciones de poder. También fueron asesinados ó secuestrados muchos empresarios o
gerentes, como por ejemplo, el sindicalista Augusto Vandor. Uno de los motivos más
importantes del asesinato del general Aramburu, fue la ‘venganza’ por parte de Montoneros.
- Los llamados obispos del Tercer Mundo dieron a conocer sus preocupaciones por la
inserción social de los pobres. Buscaban comprometerse con la reforma social y justificaron la
violencia de los levantamientos sociales como el ‘Cordobazo’ o el ‘Rosariazo’. Pronto, los
reclamos eclesiásticos se fueron tornando políticos, y el cristianismo se acercó
progresivamente a los grupos de izquierda.
- El Gran Acuerdo Nacional (GAN) propuesto por Lanusse, en marzo de 1971, significó una
propuesta de salida democrática. Buscaba una fórmula negociada con Perón para lograr un
gobierno de transición, en el que él mismo se ofrecía como Presidente. Sin embargo, no tuvo
mayor éxito. Por ese entonces, Lanusse anunció el restablecimiento de la actividad partidaria
y la próxima convocatoria a elecciones generales subordinadas a un Gran Acuerdo Nacional,
sobre cuyas bases había venido negociando con los dirigentes de La Hora del Pueblo. Mientras
las FFAA optaban por dar prioridad a la salida política, el GAN se convirtió en un conflicto
personal entre Perón y Lanusse. La propuesta inicial contemplaba una condena general a la
subversión, garantías sobre la política económica, que se asegurara a las FFAA un lugar
institucional en el futuro régimen, entre otras cuestiones.
- La masacre de Ezeiza cristalizó las grandes diferencias entre la izquierda peronista,
comandada por Montoneros y el sector más ortodoxo del sector sindical. Ambas posiciones
fueron incentivadas por Perón durante su exilio.