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La lista canónica de los siete reyes de Roma, u ocho, si se incluye a Tito Tacio, es la siguiente:

1. Rómulo

Conocido en la historiografía por Rómulo Augústulo,b fue el último emperador romano de


Occidente (475-476). Hijo del general Flavio Orestes fue proclamado emperador por su padre, con
el nombre de Rómulo Augusto. Sin embargo, el emperador de Oriente Zenón no lo reconoció
como tal. La presión de los hérulos reclamando la entrega de tierras en el centro de la península
Itálica provocó la caída de Rómulo cuando contaba tan solo 15 años de edad. En su lugar, el
general de los hérulos, Odoacro reclamó el trono de Italia (476), confinando a Rómulo en
Lucullanum, hoy Castel dell'Ovo, en la bahía de Nápoles. La fecha de su muerte es desconocida ya
que, a pesar de que a partir de 476 se pierde su rastro histórico, existen algunos indicios que
podrían testimoniar su supervivencia hasta las décadas de 520 o 530.23

Se considera que su deposición marca el fin del Imperio romano de Occidente, aunque su parte
oriental sobrevivió hasta 1453. Este hecho llevó a numerosos historiadores a considerarla como el
comienzo de la Edad Media.4De hecho, aunque Odoacro reclamó el trono de Italia, no mostró
interés en aspirar a la dignidad imperial y envió las insignias del poder a Constantinopla,
reconociendo a su monarca como único emperador. Este episodio sirvió como justificación jurídica
a los emperadores de Bizancio para considerarse legítimos soberanos del Imperio romano y,
eventualmente, intentar la reconquista de los territorios occidentales ocupados por los reinos
bárbaros.

2. Numa Pompilio

Numa Pompilio (753-674 a. C.) fue el segundo rey de Roma (716-674 a. C.), sucesor de
Rómulo. Se casó con Tacia, hija del rey sabino Tito Tacio, por lo que fue concuñado de Rómulo.
Se sabe muy poco de este rey. Gran parte de las noticias nos llegan a través de una biografía
escrita por el escritor griego Plutarco (c. 46-125).

3. Tulio Hostilio

Tercer rey de Roma, apodado el Belicoso. Según relata la tradición (Tito Livio, Ab Urbe Condita),
reinó desde el año 673 al 642 a.C. y sucedió en el trono al legendario monarca Numa Pompilio. Su
reinado estuvo marcado por el enfrentamiento entre Roma y Alba Longa. No obstante, al igual que
la de sus dos predecesores, Rómulo y Numa Pompilio, la figura de Tulio Hostilio también está
envuelta en un halo de leyenda que hace muy difícil discernir claramente lo auténticamente
histórico de lo fabuloso y mitológico de su reinado.

Tulio Hostilio continuó con la expansión de la ciudad de Roma, en concreto, durante su reinado, el
monte Celio se incorporó a los límites de la ciudad. Sobre este monte, Tulio Hostilio construyó su
nuevo palacio. La rápida expansión de Roma, facilitada por su privilegiada situación geográfica a
orilla del Tíber, muy beneficiosa para el comercio; provocó los recelos de las demás ciudades del
Lacio, sobre todo de Alba Longa, la gran metrópoli de la época.
4. Anco Marcio

Cuarto rey de Roma, apodado el Constructor. Fue elegido por el pueblo, y confirmado por el
Senado, en el año 113 de Roma, 641 a.C., tras el corto interregno que siguió a la muerte de Tulio
Hostilio. Anco Marcio era sobrino o nieto de Numa y por tanto pertenecía al pueblo de los sabinos.

Según la tradición romana, Anco Marcio realizó grandes obras públicas, amplió los límites de la
ciudad de Roma y fue un gran general victorioso. Pero como en muchos otros casos, en la biografía
de Anco Marcio la historia se funde con la leyenda.

Luchó contra varios pueblos de la Italia central, tales como los latinos, los veyos, los sabinos o los
volscos. La tradición dicta que los venció a todos y que con los cautivos y derrotados aumentó la
población de Roma. El aumento de la población obligó a ampliar las fronteras de la ciudad (véase
Siete colinas de Roma). Esta nueva población fue asentada en el monte Aventino, con lo que dicho
monte se convirtió en la quinta colina de Roma. Los pobladores del Aventino no gozaron de los
mismos derechos que el resto de los romano, en realidad no podían ocupar cargos en la
Administración ni acceder al Senado. Se constituyeron en una nueva clase social, la plebe.

5. Lucio Tarquinio Prisco

Lucio Tarquinio el Soberbio a fue el séptimo y último rey de Roma, donde reinó según la tradición
desde el año 534 a. C. al 509 a. C. Fue hijo, o posiblemente nieto, de Lucio Tarquinio Prisco y yerno
del rey anterior, Servio Tulio, a quien asesinó.2 Ejerció un gobierno despótico.

Tarquinio fue el último rey de Roma y también el último de sus tres reyes «etruscos». Y de la
misma forma que la cronología global de la monarquía romana, la cronología tradicional de los
Tarquinios presenta inconsistencias que ya eran conocidas por los historiadores de la antigüedad.
Así, Tarquinio el Soberbio sería hijo de Tarquinio Prisco (que reinó entre c. 616 a. C. y c. 578 a. C.) y
habría heredado el trono de su sucesor Servio Tulio en 534 a. C. Si su padre murió en el año 578 a.
C., Tarquinio tendría como mínimo ochenta años durante la batalla del Lago Regilo. Además su
madre, Tanaquil, que había acompañado a Tarquinio Prisco en su coronación del año 616 a.C.
siendo ya una mujer adulta, lo habría concebido más de treinta años después.

6. Servio Tulio

Servio Tulio (reinado c. 578 a. C.–c. 534 a. C.) fue el sexto rey de Roma, según la historia tradicional
de la ciudad. Sucesor de Tarquinio Prisco se le atribuyen 44 años de reinado hasta que fue
asesinado por su propia hija Tulia, en complicidad con su yerno Tarquinio el Soberbio, que ocupó
el trono en su lugar.

Hijo de Ocrisia, una esclava capturada por los romanos tras la toma de la ciudad latina de
Cornículo, y criado en el palacio real, se ganó los favores de Tarquinio Prisco y, gracias al apoyo
que recibió de su viuda Tanaquil, lo sucedió en el trono cuando este fue asesinado. Según una
versión alternativa, cuya fuente principal es el emperador Claudio, se identificaría con el personaje
etrusco llamado Mastarna.
Se recuerda a Servio Tulio como uno de los reyes más admirados de Roma, hasta el punto de ser
considerado casi como un segundo fundador y el auténtico creador del concepto de ciudadanía
romana, con la introducción del censo, la reforma del ejército y la ampliación de los límites de la
ciudad. En la época clásica se le atribuía la construcción de las murallas de Roma, los llamados
muros servianos.

7. Tarquinio el Soberbio

El último de los reyes que tuvo Roma, Tarquinio el soberbio, encarnó como ningún otro la figura
del tirano oriental que tanto acabarían odiando los romanos. Después de haber alcanzado el poder
asesinando a su suegro (Servio Tulio), Tarquinio fue el primer monarca que se rodeó de una
guardia personal para protegerse.

Ansioso de gloria, llevó a cabo importantes campañas militares en territorio etrusco, y también
realizó obras de gran envergadura en la ciudad, entre las que destaca la construcción del
majestuoso Templo de Júpiter en la cima del Capitolio, que sería durante siglos el más importante
de Roma. A él se deben también el servicio personal obligatorio en la milicia, y el reparto gratuito
de trigo a la población, llamado annona.

Pero sus victorias y sus construcciones no disimulaban su crueldad. Cansado de su despiadada


arbitrariedad, el pueblo buscaba el modo de desembarazarse de su tiranía. El desencadenante de
su caída fue la muerte de la joven Lucrecia. Esta honesta esposa había sido forzada por un hijo de
Tarquinio, y tras confesar su desgracia a su padre y su marido, se suicidó delante de ellos
atravesándose el corazón. La ciudadanía, encolerizada al enterarse del suceso, decidió expulsar al
rey y a toda su familia.

Corría el año 509 a.C. y comenzaba la República romana, que gobernaría la ciudad durante cinco
siglos.

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