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ENSAYO

(ANALISIS MARXISTA DE LA ECONOMIA MUNDIAL)

MARYAH PAULA RUBIANO BLANCO

TEORIA DEL CONOCIMIENTO CIENTIFICO


MAG. JONATHAN MONTES ÁVILA

ADMINISTRACION DE EMPRESAS
AGUACHICA, CESAR.
COLOMBIA.
13, MAYO, 2020
ANALISIS MARXISTA DE LA ECONOMIA MUNDIAL Y ESTUDIOS
SOBRE EL DESARROLLO

El marxismo asume la concepción como una doctrina y como un dogma que transmuta un
proyecto ideológico – político. Este ensayo tiene como objetivo comprender la esencia
epistemológica de esta tradición de pensamiento y sus aportaciones metodológicas para
el estudio de la economía mundial y sus fundamentales contradicciones, considerándolo
como un hilo metodológico.

La teoría social critica que subyace en la tradición marxista y que principalmente se


fecunda en la obra de Karl Marx en los años (1818-1883) es un corpus teórico que
contiene una propuesta en constante recreación, evolución y transformación; en otras
palabras; en estable revisión teórica y sometida a incontables críticas y readecuaciones
con la finalidad revisión teórica y sometida a incontables críticas y readecuaciones con la
finalidad, en Marx reconoció que si cambia la realidad y su comportamiento, tiende
también a cambiar la praxis teórica que en torno a ella se despliega. El objetivo central de
esta tradición de pensamiento consiste en desentrañar la lógica de la estructura, el
funcionamiento y la dinámica de la sociedad moderna.
Para cumplir con dicho objetivo, Marx realizó la formulación sobre la base del
pensamiento dialéctico de un método (el método de lo abstracto a lo concreto, de lo
particular a lo general) y de una concepción materialista del mundo; en concreto, plantea
un materialismo dialéctico para el estudio del cambiante proceso histórico. El pensamiento
dialéctico de Marx parte de la noción de que la historia no se realiza ni transcurre a partir
de las ideas – tan hecho lo postulo Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831) a través
de su teoría de la razón.
Especialmente, el método de la teoría social crítica inicia con el estudio de categorías
abstractas o generales (mercancía, valor, trabajo, dinero, capital, plusvalía, ganancia)
para proceder a desentrañar el proceso económico real en el que se estructuran
relaciones sociales particulares y donde se perfilan los precios, la competencia de los
capitales, la acumulación, la concentración y centralización del capital. El método
dialéctico ayuda a concebir la historia como un conjunto de procesos concatenados y que
definen a la sociedad como una totalidad orgánica dotada de encadenamientos internos y
de una lógica en movimiento constante y sujeta a contradicciones y antagonismos que la
posicionan en una situación de cambio incesante. Por si fuera poco, Marx posee un
método analítico que compagina el estudio de los fenómenos y relaciones sociales que se
presentan en un tiempo específico. Este método analítico introducido por Marx privilegia,
más allá de la preeminencia de los supuestos metafísicos, el descubrimiento a partir de
las observaciones empíricas y los hechos con la finalidad de construir teoría en abierta
correspondencia con su concepción sobre el proceso económico; en el método marxista,
la representación conceptual de la realidad está regida por el mundo fenoménico de la
sociedad y, en esencia, es su premisa fundamental, puesto que entre la realidad social y
la construcción teórica se perfila una interacción y simbiosis en las cuales el pensamiento
abstracto es determinante para desentrañar el curso de los procesos históricos, sin que
esto signifique para Marx una plena correspondencia entre ambos.
Marx argumenta que el método de “elevarse de lo abstracto a lo concreto” es el camino
más adecuado que puede adoptar el pensamiento científico para pretender apropiarse
conceptualmente de la realidad. De esta forma, el pensamiento es un proceso de síntesis
en el cual lo concreto (lo real) se reconstruye por etapas sobre la base de las
determinaciones abstractas más elementales y sencillas. A grandes rasgos, a través de
los trazos que conformaron finalmente su método, Marx orientó sus esfuerzos a
desentrañar la historicidad del capitalismo y de las relaciones sociales que le son
consustanciales, resaltando con ello la especificidad histórica y no el carácter eterno,
inmutable y natural de dicho modo de producción y de las categorías (entendidas como
relaciones sociales y no como cosas u objetos materiales) que el alemán creó para
su análisis.
Más allá de la economía política clásica y de la llamada economía vulgar, la teoría
económica marxista deja de lado la apariencia de los fenómenos y argumenta que la
ciencia económica se orienta al estudio de las relaciones sociales de producción y del
modo de producción específico que prevalece en una sociedad en determinado periodo
histórico. Esta modalidad de análisis económico hace de la producción el objeto de
estudio central bajo el supuesto de que en esta fase medular del proceso económico se
gesta el valor y a ella subyacen los fenómenos de explotación de la fuerza de trabajo y la
expoliación de la plusvalía en tanto contradicciones fundamentales del capitalismo.
Esto es, el método de Marx, que aprehende la realidad como un todo, comienza por
reconocer como objeto de estudio a la producción y por interpretarla como social e
históricamente determinada en tanto los individuos producen en sociedad y no de manera
aislada ni como entes ahistóricos al estilo del célebre Robinson Crusoe.
En este sentido, la teoría del valor propuesta por Marx representa un esfuerzo importante
por esbozar su método de manera plena. Esta teoría del valor inicia con el argumento de
que el trabajo humano en tanto forma social determinada, como sustancia del valor es la
fuente de la riqueza en la sociedad capitalista, es la fuente de la acumulación de capital.
El modelo económico esbozado por Marx señala a la producción como el eje central y el
punto de arranque del proceso económico, al tiempo que desencadena una
interdependencia recíproca o un condicionamiento mutuo con el resto de fases como el
intercambio (circulación), la distribución y el consumo. En esta teoría económica, la
mercancía es el concepto analítico que condensa las prácticas y las relaciones sociales
propias del modo de producción capitalista, y al mismo trabajo humano.

La teoría social crítica inaugurada por Karl Marx no es un corpus teórico acabado. Aquello
que, en esencia, aportó el alemán fue un creativo, riguroso y fecundo norte o una
orientación (un método, un referente epistemológico) para posicionarse ante la realidad
social como sujeto investigador; de ahí que sea labor urgente de la tradición marxista
recrear y revitalizar sus principales supuestos, conceptos y categorías y llevarlos hasta
sus últimas consecuencias en el estudio de la sociedad contemporánea, incorporando, en
ese ejercicio. La crítica interna y la realizada desde otras perspectivas teóricas distintas, y
despojando a esta de su componente ideológico que reduce el marxismo a un proyecto
alternativo de sociedad, pues ni Marx ni Engels escribieron gran cosa sobre el socialismo
y sus posibilidades de materialización.
FUENTES DE CONSULTA O BIBLIOGRAFIA

 Caputo Leiva, Orlando (2014), “Transnacionales, crisis y la economía mundial en Marx”,


en: Jairo Estrada Álvarez (coord.), América Latina en medio de la crisis mundial:
trayectorias nacionales y tendencias regionales, Bogotá, clacso / Universidad Nacional de
Colombia-Sede Bogotá, pp. 37-52.

 Acevedo López, María Guadalupe (1983), La experimentación en ciencias sociales. Hacia la


historia del método, México, Universidad Autónoma de Querétaro.

 Altvater, Elmar (2010), “Un análisis crítico de la crisis financiera global: ¿Marx tenía razón
después de todo?, Mundo Siglo XXI, 20, primavera, pp. 27-37.