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Historia de Italia

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Este artículo es parte de la serie:

Historia de Italia

Italy in its region.svg

Por periodo histórico

Italia Prehistórica

(Terramaras · Villanovanos)

Italia prerromana (hasta el siglo VIII a. C.)

(Itálicos1 ·Latinos · Etruscos · Griegos · Galos)

Antigua Roma (siglo VIII a. C.-siglo V d. C.)

(Monarquía · República · Imperio)

Edad Media (siglos VI-XIV)

Renacimiento italiano (siglos XIV-XVI)

Guerras italianas (1494-1559)

Dominio extranjero (1559-1814)

Risorgimento (1814-1861)

Reino de Italia (1861-1946)

República de Italia (1946-presente)

Por tema

Historia militar

Antiguos estados

La historia de Italia está íntimamente ligada a la de la cultura occidental y la historia de Europa, y buena
parte de los principales acontecimientos históricos del mundo occidental y universal han tenido lugar en
el país o los han protagonizado sus pueblos.
Heredera de múltiples culturas antiguas como la de los etruscos y latinos y receptora de la colonización
griega y cartaginesa, vio nacer el Imperio romano, legador de gran parte de la cultura occidental y uno
de los mayores de la historia. Tras la caída del Imperio, Italia sufrió una serie de invasiones germanas
alternadas con intentos bizantinos y francos de reconstruir la unidad del Imperio romano.2 Roma, sede
del papado y fuente de legitimidad imperial fue en esos tiempos un foco que atrajo a figuras como
Justiniano I y Carlomagno.

Durante la Edad Media Italia se convertiría en un mosaico de ciudades-estado que luchaban entre sí para
conseguir la hegemonía sobre el resto, con frecuentes intervenciones de las potencias circundantes y de
la Iglesia católica. Su privilegiada situación geográfica hizo que fuera clave en el comercio europeo y
favoreció repúblicas marítimas conectadas con la historia europea. La lucha entre el poder temporal
imperial, que incluía a Italia, y el espiritual papal, que tenía su sede en Roma, tuvo en Italia especiales
repercusiones.

Esta herencia de relevancia política lo convirtió en foco de las luchas por el poder en Europa. Además, el
legado cultural clásico y eclesiástico fue el caldo de cultivo de nuevas tendencias. En los siglos XV y XVI se
convirtió en el centro cultural de Europa dando origen al Renacimiento y fue uno de los campos en los
que se decidió la supremacía europea del Imperio español con la victoria sobre Francisco I de Francia.

Tras el declive de la monarquía hispánica, el Imperio austrohúngaro pasaría a controlar la región, como
buena parte de Europa Central. Transformada en un campo de batalla durante las guerras
revolucionarias francesas y el Primer Imperio de Napoleón Bonaparte, pasaría a luchar por su
independencia. Entre 1856 y 1870 se llevó a cabo la Unificación de Italia después de una serie de guerras
que implicó enfrentarse al Imperio austríaco y los Estados Pontificios, a partir del cual Italia se instituye
como un país.

Posteriormente, el Reino de Italia junto con las demás potencias europeas llevaría a cabo políticas
imperialistas que conformarían el Imperio italiano y que la llevaron a participar en la Primera Guerra
Mundial del lado de la Entente, a desarrollar el fascismo de Benito Mussolini, a la invasión de Albania y
Abisinia y a participar en la Segunda Guerra Mundial con las Potencias del Eje junto a la Alemania Nazi y
el Imperio del Japón. Después de la derrota en la Segunda Guerra Mundial, la monarquía sería derrocada
y se instauró la actual república que tuvo una excelente recuperación.
En la actualidad Italia pertenece a organizaciones como la Unión Europea o el G-8.

Índice

1 Definición de Italia

2 Primeras culturas y Edad del Hierro

2.1 Primeros pobladores

2.2 Primeros reinos

2.3 Llegada de pueblos indoeuropeos

2.4 Los Etruscos

2.5 Invasión celtas e Ilirios

2.6 Magna Grecia

3 Roma

3.1 Orígenes

3.2 La Monarquía romana

3.3 La República romana

3.4 El imperio romano

3.5 El Bajo Imperio y la decadencia

4 Alta Edad Media (s. V al XII)

4.1 Los ostrogodos

4.2 Los bizantinos

4.3 Los lombardos

4.4 Los francos y el Imperio carolingio

4.5 Los Estados Pontificios

4.6 El sur
5 Baja Edad Media (s. XII al XV)

5.1 La fragmentación política: Guelfos y gibelinos, el Sacro Imperio y la Liga Lombarda

5.2 Ciudades estado: Communi y Signoria. El poder milanés

5.3 Lucha entre aragoneses y franceses por el Sur

5.4 Las repúblicas comerciales

6 El Renacimiento (s. XV al XVI d. C.)

6.1 Los Borgia

6.2 Las guerras hispano-francesas

6.3 La Toscana

7 El dominio extranjero y la Unificación (s. XVI al XIX d. C.)

7.1 El dominio español (1559-1714)

7.2 Borbones y Habsburgos (1712-1796)

7.3 Las Guerras napoleónicas (1796-1815)

7.4 La unificación (1815-1914)

8 Reino de Italia (1861-1946)

8.1 Reino temprano

8.2 La Primera Guerra Mundial (1914-1918)

8.3 El régimen fascista (1919-1939)

8.4 Ocupación italiana de Albania y Etiopía

8.5 La Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

9 República de Italia (1946-presente)

10 Véase también

11 Referencias

12 Bibliografía

13 Enlaces externos
Definición de Italia

El nombre de Italia se viene usando desde antiguo para designar a la gente del centro de lo que hoy
llamamos península itálica, haciendo referencia a los pueblos itálicos, hablantes de las lenguas llamadas
igualmente. Su origen es incierto: Pallotino defiende que deriva de un asentamiento en Calabria y que
fue usado por los griegos como término general para designar a los habitantes de toda la península.3

El término se asentó cuando la República Romana unificó a toda la península al conquistar al resto de
tribus contemporáneas. El nombre de Italia fue usado también en monedas acuñadas por la coalición de
pueblos que se levantó contra Roma en el siglo I antes de Cristo con capital en Corfinium que incluía
samnitas, umbros, sabinos y otros. Finalmente, el emperador romano Augusto incluyó bajo el nombre de
Italia toda la península, al que se terminó agregando la Galia Cisalpina en el 42 a. C., como unidad central
del imperio.

Tras la caída del Imperio romano de Occidente, las palabras Italia e italiano pasaron a hacer referencia al
conjunto de estados que poblaban el antiguo territorio de la Italia romana y que compartían una cierta
afinidad cultural, destacando especialmente un mismo conjunto de dialectos del latín que darían origen
al idioma italiano. Siglos después, el nacionalismo romántico basó en esta unidad cultural su búsqueda
de una unidad política que desembocaría en el moderno estado italiano.

Algunos territorios que bajo esos mismos baremos podían ser llamados italianos no entraron en el
estado, como es el caso de Malta, Mónaco, San Marino, el microestado de la Ciudad del Vaticano o
regiones limítrofes con Eslovenia y Croacia (ver Cuestión Adriática), Suiza (la Valtelina, Tesino y la parte
italoparlante de los Grisones) y Francia (Niza, Saboya, la isla de Córcega). Por convención, el presente
artículo se centrará en el territorio de la actual Italia, pero incluyendo la historia de esas zonas cuando se
traten periodos en los que compartieron un mismo devenir.

Primeras culturas y Edad del Hierro

Artículos principales: Prehistoria en Italia y Pueblos antiguos de Italia.

Primeros pobladores

Artículos principales: Arte rupestre de Val Camonica y Sassi di Matera.

Matera la ciudad más vieja siempre habitado en el mundo con sus casas troglodíticas y cuevas cavadas
que datan del Paleolítico X milenio a. C. y antes.
Una de las más antigua traza de civilización en el mundo, Arte rupestre de Val Camonica, X milenio a. C. y
antes.

La población del territorio italiano sube a la prehistoria, la época cuyos testimonios arqueológicos
importantes han sido encontrados. Italia ha sido habitada por lo menos a partir del Paleolítico. Varios
yacimientos arqueológicos entre los más importantes al mundo se sitúa en Italia. El sitio de Monte
Poggiolo que data del Paleolítico e Isernia La Pineta, uno de los sitios más antiguos donde el hombre
utilizó el fuego (quizás el más viejo). La Cueva de Addaura o se encuentra un complejo vasto y rico de
grabados, datables entre Paleolítico superior y Mesolitico, grabados de hombres y animales. Cuando el
hombre se sedentariza y cuando pasa de cazador a pastor y agricultor, dejan los rastros la más
importante de la prehistoria sobre una duración de 8000 años en Val Camonica.

Las primeras culturas más o menos estudiados en lo que hoy en día es Italia incluyen a los ligures, un
enigmático pueblo que habitaba el norte de Italia. Durante la Cultura de la Cerámica Impreso-Cardial
crearon las primeras sociedades en Italia, con conocimientos de agricultura y navegación. Se sabe
relativamente poco de estos pueblos, presuponiéndolos anteriores a latinos, y probablemente no
indoeuropeos, y que pronto fueron asimilados por las subsiguientes culturas.

Primeros reinos

Artículos principales: Cultura de Villanova, Tumba de los gigantes, Nuraga, Pueblos del Mar y Shirdana.

Ötzi La momia más vieja del mundo encontrada al sur de los Alpes con un importante y rico equipo
(3300 a. C.).

De forma similar, en el sur (Sicilia, principalmente), los primeros aventureros incluyen, tras leyendas
ciclópeas, a élimos, sicanos y sículos como habitantes de esas tierras. Sin mucha información sobre ellos,
se especula con la posibilidad de que estos fueran o no indoeuropeos. En Cerdeña se desarrolló un
pueblo con grandes conocimientos de metalurgia y famoso por sus construcciones megalíticas, las
nuragas, cuyo principal yacimiento se localiza en Su Nuraxi.

Las similitudes fonológicas hacen a algunos estudiosos relacionar algunas de estas culturas con los
Pueblos del Mar: los shardana con Cerdeña, los shekelesh con Sicilia y los teresh con los tirrenios,
basándose solo en las similitudes etimológicas. Las evidencias arqueológicas solo sostienen un cierto
auge de la cerámica de origen Micénico por todo el Mediterráneo, en medio de un cambio cultural,
diferente según el sitio. Es posible que algunos de los pueblos del mar operaran desde o se movieran por
las costas itálicas.4

Llegada de pueblos indoeuropeos

Mapa lingüístico de Italia en la Edad de Hierro. El mapa es posterior a la llegada de los pueblos osco-
umbros y de su desplazamiento del norte por los etruscos, pero previa a la llegada de los galos.

Con la Edad del Hierro llegaron a Italia los pueblos indoeuropeos, principalmente en cuatro grandes
migraciones desde el norte:56

Una primera oleada migratoria, probablemente indoeuropea se dio hacia el II milenio a. C. Son
características de este periodo las estelas o estatuarias de tipo menhir, que frecuentemente llevaban
grabados signos solares, aparentemente signos distintivos indoeuropeos. Una segunda oleada entre el
final del III milenio y los inicios del II milenio a. C. llevó a la difusión de poblaciones asociadas a la cultura
del vaso campaniforme y del bronce en la llanura padana, en Etruria y en las zonas costeras de Cerdeña y
Sicilia. Hacia la mitad del II milenio a. C., una tercera oleada cultura de las terramaras y quizá a pueblos
latino-faliscos que difunden el uso del hierro y la incineración de los muertos.

Hacia el final del II milenio y la primera mitad del I milenio a. C., se da la cuarta y principal oleada
asociada a la Cultura de los campos de urnas y las pueblos Osco-Umbrios (probablemente también a los
Latino-faliscos), Leponcios y Vénetos. Se trata de la Cultura de Villanova así llamada por uno de los
principales yacimientos arqueológicos. Se sabe, además, que practicaban la cremación e incineración de
sus muertos, caracterizándose sus necrópolis por unas urnas típicas de forma cónica. Hablaban las
lenguas itálicas, de origen indoeuropeo. Se asentaron principalmente al norte, junto al Po y en Umbría y
Emilia, y en el centro de la península (Etruria y el Lacio). Más al sur, aunque la práctica general era la
inhumación se han encontrado también enterramientos de esta cultura hasta Capua, Campania.

De esta cultura provienen la mayoría de los pueblos que habitarían el centro y norte de Italia de forma
hegemónica desde entonces. Los latinos, cuya principal ciudad era Alba Longa, darían con el tiempo
lugar a Roma. Los sabinos, que dieron nombre a Sabinia, habitaban cerca en ciudades cercanas como
Reate (Rieti), Interocrea (Antrodoco), Falacrinum (Cittareale), Foruli (Civitatomassa), Amiternum, Nursia
(Norcia). Los oscos incluyen a samnitas que se asentaron en Capua, lucanos y otros. Los umbros dan
nombre a Umbría y habitaron en el noreste en ciudades como Perugia, Interamna Nahars (Terni), Fano,
Osimo, Fermo y San Severino Marche.
Los Etruscos

Artículo principal: Etruscos

Artes etrusca fechando de 700 a. C.

Los etruscos fueron un enigmático pueblo cuyo núcleo histórico fue la Toscana, a la cual dieron su
nombre (eran llamados Τυρσηνοί (tyrsenoi) o Τυρρηνοί (tyrrhenoi) por los griegos y tuscii o luego
etruscii por los romanos; ellos se denominaban a sí mismos rasena o rašna). Su origen es incierto: los
pocos registros que quedan sobre ellos parecen indicar que vinieron de Oriente, posiblemente de Asia
Menor, lo que parecen corroborar ciertos estudios aunque sin pruebas definitivas. Así, parece haber
correspondencias entre el ganado etrusco o su lengua y los de pueblos de Lidia y el sur de Anatolia que
habrían sufrido una etapa de desastabilización tras la Guerra de Troya

Civilizacion etrusca.png

Desde la Toscana se extendieron por el sur hacia el Lacio y parte septentrional de la Campania, en donde
chocaron con las colonias griegas; hacia el norte de la península itálica ocuparon la zona alrededor del
valle del río Po, en la actual región de Lombardía. Llegaron a ser una gran potencia naval en el
Mediterráneo Occidental, lo cual les permitió establecer factorías en Cerdeña y Córcega. Sin embargo,
hacia el siglo V a. C. comenzó a deteriorarse fuertemente su poderío, en gran medida, al tener que
afrontar casi al mismo tiempo las invasiones de los celtas y los ataques de griegos y cartagineses. Su
derrota definitiva, por los romanos, se vio facilitada por tales enfrentamientos y por el hecho de que los
rasena o etruscos nunca formaron un estado sólidamente unificado sino una especie de débil
confederación de ciudades de mediano tamaño. Sus ciudades incluían Veyes, Chiusi, Tarquinia, Felsina
(Bolonia), Arretio (Arezzo), Volsinios (Orvieto) y Vetulonia entre otras. Hacia 40 a. C., Etruria (nombre del
país de los etruscos) fue conquistada por los romanos.

En cierto modo predecesora de Roma y heredera del mundo helénico, su cultura (fueron destacadísimos
orfebres, así como innovadores constructores navales) y técnicas militares superiores hicieron de este
pueblo el dueño del norte y centro de la península itálica desde el siglo VIII a. C. hasta la llegada de
Roma. El arte etrusco, influenciado por el griego, marcaría el posterior arte romano. Son exponentes del
mismo el Apolo de Veyes, el Marte de Todi o el Frontón de Talamone. A tal punto llegó su influencia que
los primeros reyes de Roma fueron etruscos.

Invasión celtas e Ilirios


Las tribus en el norte de Italia.

Entre los siglos V y I adC se desarrollaron en Centroeuropa las culturas de Hallstatt y su sucesora de La
Tène, de la que derivan los pueblos celtas que se expandieron por Europa. Su expansión desde el norte
los llevó a asentarse en la zona al norte del río Po, con una constante presión hacia el sur, enfrentados a
los pueblos itálicos. Los taurinos se asentaron en la zona de lo que hoy es Turín, que fue su capital. Una
de las ramas de la gran tribu de los boyos llegó a la actual Bolonia, cuyo topónimo es de raíz celta,
acompañados por lingones y senones (que dan nombre a Senigallia). Padania y Piceno serían llamados
por ello ager gallicum. Otras tribus incluyen a los insubrios, que se asentaron en Lombardía, y a los
cenómanos. En muchos casos se produjo una asimilación o amalgación entre los celtas y la cultura
preexistente ligur.

De forma similar, los ilirios, empujados por los anteriores, se vieron desplazados hacia el sur poblando el
Véneto (cuyo nombre viene de los vénetos), Istria (por los istrios) y la costa del mar Adriático. Algunos
defienden que los mesapios, que ocupaban Apulia son de origen ilirio, aunque otros les dan un origen
helénico.

Magna Graecia en el 280 a. C.

Magna Grecia

Artículo principal: Magna Grecia

Templo de Atenea en Paestum-Campania.

La zona sur de la península itálica recibi una fuerte influencia griega. El descontento con la clase
dirigente, el aumento demográfico, la falta de tierras y el deseo de crear nuevas factorías comerciales
llevó a los antiguos griegos a crear numerosas colonias en el extranjero. Su cercanía, así como su relativa
poca resistencia a este fenómeno, hizo de Italia una de las principales zonas de asentamiento griegas.
Varias de las principales polis (ciudades) griegas se ubicaron en el arco que forma la Bahía de Tarento
frente a las costas del oeste de Grecia, aunque también se desperdigaron por la costa Adriática, la isla de
Sicilia y la bahía de Nápoles: eubeos y rodios fundaron Cuma, Regio de Calabria, Nápoles, Giardini-Naxos
y Mesina; los corintios Siracusa (que a su vez sería un foco de ulteriores colonias en Italia como Ancona);
los megarenses, Lentini; los partenios espartanos, Tarento; los focenses, Elea y los aqueos Síbari,
Metaponto, Turios, Caulonia y Crotona. Heraclea de Lucania y Locri Epicefiris fueron posteriores.
Esta colonización supuso el primer contacto de los pueblos itálicos con la cultura clásica griega. Las
colonias no fueron meros enclaves comerciales, sino que también fueron hitos de la naciente civilización
helénica: Pitágoras residió en Crotona, Arquímedes y Teócrito eran de Siracusa, Parménides era natural
de Elea... No en vano, los griegos conocían a la región Magna Grecia, la "gran Grecia". Supusieron
además las primeras democracias de Italia. El contraste con las poblaciones locales favoreció en muchos
casos una aculturación de los itálicos cercanos a las colonias.

La colonización griega llegó a sus límites en los territorios insulares que rodean la península. En Sicilia,
los griegos se asentaron en la zona norte, cerca del Estrecho de Mesina, y en la costa oriental, donde
ciudades como Siracusa tuvieron un papel importante en el mundo griego. Chocó ahí, sin embargo, con
el imperialismo cartaginés. Las Guerras Sicilianas entre griegos y púnicos no tuvieron un vencedor,
aunque la isla terminó dividida en dos esferas de influencia:

La zona oriental con Siracusa, Agrigento, Mesina... quedó bajo control griego.

La zona occidental con la colonia cartaginesa Palermo... quedó bajo control púnico.

Algo parecido ocurrió con los intentos griegos de establecer colonias frente al mar Tirreno. Aunque los
comienzos en Córcega fueron prometedores con la fundación de Alalia y el establecimiento de una base
en Olbia (Cerdeña) la derrota frente a etruscos y púnicos en la batalla de Alalia dejó Córcega y Cerdeña
en manos cartaginesas. Los nuevos amos del Mediterráneo occidental se concentraron en el sur de
Cerdeña, naciendo Cagliari, Nora, Sulci y Tharros

Las nuevas colonias importaron el gobierno de polis (ciudades-estado) muchas veces compitiendo o aún
enfrentándose entre sí. Así la rica Síbari fue derrotada por Tarento que se convirtió en una de las
potencias de la península. No era infrecuente que se pidiera ayuda a las potencias griegas para combatir
a colonias enemigas o a los pueblos itálicos, destacando campañas como las de Arquidamo II o la de
Alejandro de Epiro. Pero la mayor colonia griega sería Siracusa que gobernado bajo una serie de tiranos
como Dionisio I se convirtió en el gran poder de Sicilia, rechazando una expedición ateniense en el 415 a.
C. a pesar de estar Atenas en el cénit de su poder y encabezando la lucha con los púnicos.

Este movimiento de población se repetiría en otros momentos de la historia, dada la cercanía entre
ambos países. Durante los siglos de dominio bizantino y las emigraciones con la conquista otomana
llegaron nuevas olas de griegos que encontraron en el Sur de Italia un pueblo de raíces comunes y
grecoparlante. Nápoles, especialmente, sería durante siglos uno de los mayores puertos del
Mediterráneo y un foco de cultura griega.7
Roma

Artículo principal: Antigua Roma

Rómulo y Remo, los legendarios fundadores de Roma, amamantados por la loba capitolina.

Orígenes

Artículo principal: Fundación de Roma

Roman conquest of Italy3 es.svg

En el 753 a. C. se fundó a orillas del río Tíber una ciudad clave para la historia: Roma. Su origen es
incierto: la mitología romana vincula el origen de Roma y de la institución monárquica al héroe troyano
Eneas, quien, huyendo de la destrucción de su ciudad, navegó hacia el Mediterráneo occidental hasta
llegar a Italia tras un largo periplo. Allí, tras casarse con la hija del rey de los latinos, pueblo del centro de
Italia, fundó la ciudad de Lavinium. Posteriormente su hijo Iulo fundaría Alba Longa, de cuya familia real
descenderían los gemelos Rómulo y Remo, los fundadores de Roma.

Esto le daría un origen latino, al que mediante el legendario episodio del rapto de las sabinas se
añadirían sus vecinos centroitálicos sabinos. Sin embargo, otras teorías, basadas en su cercanía a la
Toscana etrusca, su posición en las rutas comerciales de éstos, algunas hipótesis toponímicas y el origen
de algunos de sus primeros reyes parecen indicar una notable presencia etrusca.

La Monarquía romana

Artículo principal: Monarquía romana

La monarquía romana (en latín, Regnum Romanum) fue la primera forma política de gobierno de la
ciudad-estado de Roma, desde el momento legendario de su fundación el 21 de abril del 753 a. C., hasta
el final de la monarquía en el 510 a. C., cuando el último rey, Tarquinio el Soberbio, fue expulsado,
instaurándose la república romana.

Los orígenes de la monarquía son imprecisos, si bien parece claro que fue la primera forma de gobierno
de la ciudad, un dato que parecen confirmar la arqueología y la lingüística. Mitológicamente, se enraíza
en la leyenda de Rómulo y Remo. De cualquier manera, tras Rómulo y el sabino Numa Pompilio, llegó al
poder Tulio Hostilio, que expandió el puerto de escala en la ruta costera de la sal que era Roma a costa
de sus vecinos, transformando Roma en la más influyente ciudad de Lacio.

Tras el reinado de Anco Marcio, ascendió al poder una dinastía de origen etrusco, los Tarquinios, bajo la
que Roma amplió aún más su poder en la región. Sin embargo, los excesos de Tarquinio el Soberbio
fueron origen de disputas internas, a las que se sumaron la coalición de etruscos y latinos amenazados
por la ciudad, desembocando en la expulsión del rey gracias a la intervención de Lucio Junio Bruto y
Lucio Tarquinio Colatino. Roma perdió la mayor parte de su poder frente a los etruscos liderados por el
rey de Chiusi, Lars Porsenna, a lo que se sumó la humillación de un saqueo por celtas liderados por
Breno que asolaron varias ciudades italianas.

La República romana

Artículo principal: Antigua república romana

Ciudad de Roma durante los tiempos de la república. Grabado de Friedrich Polack 1896.

La República (509 a. C.-27 a. C.) fue la siguiente etapa de la antigua Roma en la cual la ciudad de Roma y
sus territorios mantenían un sistema republicano de gobierno. En circunstancias históricas poco claras, la
monarquía romana fue abolida el 509 a. C., y sustituida por la República.

Una característica del cambio fue que la administración de la ciudad y sus distritos rurales quedó
regulada en el derecho de apelar al pueblo contra cualquier decisión de un magistrado concerniente a la
vida o al estatuto jurídico.La administración ejecutiva quedó dotada de Imperium o poder omnímodo el
cual tenía un origen religioso que arrancaba del propio dios Júpiter. Los magistrados dotados de
imperium eran los cónsules, pretores y, eventualmente, los dictadores. Sin embargo, el imperium sólo se
ejercía extra pomoerium, es decir, fuera de las murallas de Roma. En consecuencia, tenía un carácter
esencialmente militar. En la ciudad en sus funciones civiles, los magistrados estaban sometidos a
limitaciones legales y controles mutuos.

Con el paso de los años la ciudad fue conquistando a sus vecinos latinos, etruscos y sabinos, a los que
agruparía en la Liga Latina y recuperando su antiguo poder en el Lacio. La expansión continuó hacia el
sur, y aceptando una petición de protección de los samnitas de Capua frente a sus vecinos montañosos
se involucró en las guerras samnitas, con las que terminaría obteniendo Campania. La ciudad griega de
Nápoles logró un acuerdo similar. Para asegurar el territorio conquistado se fundaron colonias romanas
como Ostia, Urbinum Mataurense (Urbino), Aruminium (Rímini), Cremona, Placentia (Piacenza) o
Mediolanum (Milán). Una a una las diversas tribus itálicas fueron conquistadas y Roma impuso un
protectorado sobre las colonias griegas del sur, encabezadas por Tarento, que pese a la campaña del rey
Pirro de Epiro terminaron bajo el yugo romano.

La petición de socorro de los mamertinos, un grupo de mercenarios que se habían adueñado de Mesina,
hizo que el avance romano continuara hacia Sicilia, donde chocó con los cartagineses. Tras ganar la
primera guerra púnica a tres bandas entre Roma, Cartago, y Siracusa, Roma se anexionó la mayoría de
isla. Pronto la siguieron Cerdeña y Córcega ante la debilidad de Cartago durante la Guerra de los
Mercenarios y la propia Siracusa tras la caída de su tirano Hierón II de Siracusa y un famoso sitio.
Convertida en una de las principales potencias del Mediterráneo, junto a Cartago y los reinos helénicos,
Roma practicó una política exterior cada vez más importante. Datan de esa época las Guerras Ilirias y los
primeros serios choques con Macedonia y las tribus de la Galia y el Adriático.

Legión en orden de marcha.

El rearme cartaginés liderado por Amílcar Barca llevó a la ocupación púnica de buena parte de la
península ibérica y a un nuevo periodo de rivalidad con Roma. Con la excusa del asedio a los aliados
romanos de Sagunto, el hijo y sucesor de Amílcar, Aníbal invadiría Italia a través de los Alpes. Durante
esta segunda guerra púnica, Aníbal infligió históricas derrotas a los Romanos, culminando en Cannas,
pero finalmente se impuso la victoriosa campaña de Publio Cornelio Escipión en Iberia, que terminó
trasladando la guerra al norte de África y llevó a la victoria definitiva de los romanos en Zama.

Roma fue a partir de entonces la mayor potencia mediterránea. Se anexionó las provincias cartaginesas
en Hispania, que amplió mediante numerosas guerras en los dos siglos siguientes en su conquista de
Hispania, a pesar de contratiempos como el Sitio de Numancia o la resistencia de Viriato. Roma comenzó
a intervenir en Grecia y Macedonia durante las guerras macedónicas, conquistándolas tras una victoria
en Pidna. Tras una tercera guerra púnica, largo tiempo buscada por el sector más conservador de la
ciudad y su portavoz Marco Porcio Catón, con la que destruyó definitivamente a sus antiguos enemigos
cartagineses, Roma puso el pie en África, en lo que hoy es Túnez. La herencia del rey Átalo III en Asia y de
Nicomedes en Bitinia, le dieron nuevos territorios en Anatolia, que llevaron a otra guerra con Mitrídates
VI del Ponto y Tigranes I de Armenia con las que su dominio se amplió a Siria y Turquía, mientras
conquistaba a sus antiguos aliados númidas liderados por Yugurta que se habían vuelto contra Roma. Lo
mismo ocurriría con el reino de Cirene, junto a Egipto, legado a Roma por su último rey, Ptolomeo Apión.
La necesidad de mantener las rutas que conectaban estos territorios llevó a campañas contra piratas y a
ocupar Cilicia, a aliarse y realizar pactos de protección con ciudades como Marsella o Rodas y a la
conquista de la Galia Narbonense. Publio Clodio Pulcro dirigiría con el tiempo la ocupación de Chipre,
una alejada provincia egipcia sometida a los vaivenes de la política mediterránea. La construcción de
calzadas romanas facilitó las comunicaciones, tanto en Italia como fuera de ella.

Este incombustible expansionismo tuvo importantes consecuencias sociales, sobre todo debidas al
hecho de que el ejército romano no estaba concebido para las largas campañas de ultramar. La ausencia
de sus hogares tenía duras consecuencias para los pequeños agricultores que componían la base del
ejército romano, tanto ciudadanos como itálicos conquistados. Una rebelión itálica, fruto tanto del
esfuerzo bélico que les era impuesto como de las rencillas con las colonias romanas en su territorio,
(Guerra Social) fue duramente reprimida, y ante la amenaza de un ejército de cientos de miles de
germanos, el ejército fue reformado por Cayo Mario siendo a partir de entonces principalmente
reclutado entre los más pobres, que recibían tierras al final de su servicio. Se trataba de una reforma
clave, que ampliaba el número de hombres movilizables ahora que los pequeños agricultores se iban
haciendo más raros frente a los latifundos. Mario aplastó a los germanos en la batalla de Vercelae y se
convirtió en el primer hombre de la Roma de su tiempo, cinco veces consecutivas Cónsul, pero a costa de
un mayor grado de enfrentamiento político. Mario, de extracción humilde, representaba el éxito de las
clases populares frente a la tradicional aristocracia de la ciudad romana, que se le opuso agravando un
enfrentamiento entre clases sociales que databa de los orígenes de la ciudad.

Busto de Julio César.

Las reivindicaciones de las clases más pobres, que desde los intentos de reforma agraria de los hermanos
Tiberio y Cayo Sempronio Graco aspiraban al reparto de tierras públicas fruto de las conquistas que
beneficiaban a los latifundistas, y el nuevo ejército, que dependía del poder de su general para obtener
tierras al licenciarse dio pie a una serie de conflictos y pulsiones internas. Lucio Cornelio Sila, antiguo
lugarteniente de Mario que se enfrentó a este en sus últimos años liderando a la aristocracia patricia,
reinstauró la paz tras una dictadura personal, pero con el tiempo se fueron anulando sus medidas. Se
trata de una de las épocas más famosas de la ciudad, con la oratorio de Marco Tulio Cicerón en el
Senado, el intento de golpe de estado de Lucio Sergio Catilina o la revuelta de esclavos de Espartaco.
Destaca entonces el poder acumulado por el triunvirato de Pompeyo, Julio César y Craso, que se
repartieron los cargos públicos de la ciudad y el gobierno de sus provincias. Craso fue derrotado por los
partos en Oriente durante la batalla de Carrhae, pero César ganó la fama inmortal al conquistar a los
belicosos galos y poner el pie en Britania y Germania.

Región de Italia del Norte.


Región de Italia del sur.

La enemistad entre el político y general que había conquistado las Galias y reunido un poder sin
precedentes y la mayor parte de la aristocracia desembocaron en una cruenta sucesión de guerras civiles
cuando se le trató de desposeer del mando de sus tropas, previa alianza con su otrora aliado Pompeyo.
César cruzó entonces el río Rubicón imponiéndose en Italia, y persiguiendo a los que se le opusieron por
los dominios de Roma. Venció en la clave batalla de Farsalia y logró finalmente el poder absoluto, pero
fue asesinado por un complot liderado por Marco Junio Bruto que reinició la lucha partidista. En la nueva
la guerra civil los cesaristas persiguieron a lo que quedaba de sus oponentes mientras se disputaban
entre ellos la sucesión. Después de una lucha con los antiguos lugartenientes de César Marco Antonio y
Marco Emilio Lépido, el hijo adoptivo y sucesor de Julio César, Cayo Julio César Octaviano, se hizo con el
poder de la facción cesarista y de Roma, terminando con las guerras civiles.

El imperio romano

Artículo principal: Imperio romano

El Imperio romano en su apogeo.

El nacimiento del imperio viene precedido por la expansión de su capital, Roma, que extendió su control
en torno al mar Mediterráneo, y la larga sucesión de conflictos internos que marcaron el final de la
República. Tras la victoria final de Augusto, se estableció por fin una paz perdurable, caracterizada por la
concentración de poder en manos del susodicho, primero como Princep y luego como Domine.
Paralelamente, se continuó con la pacificación interna y la expansión exterior, buscando la conocida
como Pax Romana, un largo periodo de estabilidad y paz que vivió Europa, el norte de África y Oriente
Medio bajo el yugo romano. Augusto buscó consolidar y racionalizar las fronteras y crear un
administración que permitiera gestionar los ya extensos territorios bajo el poder romano. Para ello contó
con el apoyo de leales colaboradores como el acaudalado Cayo Mecenas o el general Marco Vipsanio
Agripa

El famoso Augusto de Prima Porta.

Sucedido por Tiberio, hijo adoptivo de Augusto, comenzó la transmisión del poder imperial, en una
familia, si bien muchas veces se dieron sucesiones a hijos adoptivos, como los mismos Augusto y Tiberio.
Tiberio resultó un emperador duro y eficaz, aunque algo inestable con una temporada ausente en la isla
de Capri. Fue sucedido por su hijo adoptivo Calígula, hijo natural del gran general Germánico.
Inicialmente aclamado por todos, fue pronto famoso por su megalomanía, sus locuras y sus excesos.
Finalmente asesinado por un complot en el que intervino la Guardia Pretoriana, fue sucedido por su tío
Claudio, que era considerado incapaz pero se ganó reputación de buen gobernante por su hacer. En sus
últimos años se vio marcado por su esposa y probable asesina, que logró colocar a Nerón, hijo adoptivo
de Claudio. Nerón resultó ser un nuevo Calígula, y a su muerte en otro golpe de estado, se produjo el
año de los cuatro emperadores, que muestra hasta que punto la dinastía imperial podía ser frágil frente
al ejército. Vespasiano, hábil general y político, finalmente se impondría, sustituyéndose la Dinastía Julio-
Claudia por la Flavia. Le sucedieron sus hijos, primero el querido Tito y luego el cruel Domiciano, que
murió en otra conspiración. Tras el llegaron los conocidos como cinco buenos emperadores, que llevaron
Roma a su culmen territorial, económico y de poder: Nerva; Trajano, de origen hispano y gran
conquistador; Adriano, querido emperador que realizó grandes reformas y visitó numerosas partes del
imperio; Antonino Pío y Marco Aurelio, pensador a la par que defensor de la fronteras. A este último le
sucedió su hijo natural Cómodo, con el que reaparecerían muchos de los problemas previamente
presentes en cuanto a sucesiones e inestabilidad. El año de los cinco emperadores fue seguido de la
nueva Dinastía Severa, de origen romano-africano. Septimio Severo fue un capaz general que restableció
el imperio tras la dejadez de Cómodo. Le sucedió su hijo Caracalla, de costumbres militares y buen
general aunque impopular por haber matado a su hermano Geta y que murió asesinado en campaña.
Durante un par de años ocuparon el poder el general que le había asesinado, Macrino, con su hijo, pero
se impuso finalmente la dinastía Severa con Heliogábalo, un polémico adorador del sol. Tan polémico
resultó que su propia familia apoyó a su primo y respetado general Alejandro Severo. El nuevo
emperador, tranquilo y pacífico, terminaría abandonando el poder en manos su madre y abuela, que se
dedicaron a reparar los errores cometidos durante la administración de Heliogábalo. Acabó siendo
asesinado. Fue el último gobierno civil de Roma y el final de la Dinastía Severa: con su muerte en el 235
se inician cincuenta años de anarquía militar en el Imperio. Es la llamada Crisis del siglo III.

El Panteón de Agripa, uno de las muestras de la Arquitectura de la Antigua Roma.

El Imperio romano fue el mayor foco cultural, artístico, literario, filosófico, científico y técnico de su
tiempo. La Cultura de la Antigua Roma no solo es relevante por el Derecho o la asunción del Cristianismo
como religión dominante; también, fue especialmente fructífera en materia de ingeniería civil; se
construyó la primera red de carretera