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Marc Drouin “ACAB ARH ASTA EL GENOCIDIO GU rene DE 1982 Traduccién de Byron Duran Molina “Acabar hasta con la semilla”. Comprendiendo el enocidio guatemalteco de 1982 Mare Drouin Guadernos del presente imperfcto 10 © FRG Editores Impreso en Guatemala Printed in Guatemala F&G Editores 31 avenida “C” 5-54 zona 7, Colonia Centro América Guatemala ‘Telefax: (502) 2439 8358 informacion @fygeditores.com wwwifigeditorescom |: 978-9929-552-36-4 Deconformidad con laley se prohibelareproduccién parcial o total de esta obra en cualquier tipo de so- porte, sea éste mecinico, fotocopiado o electronico, sin la respectiva autorizacién del editor. Guatemala, mayo de 2011 Hemos creado una estrategia mas bumanitaria y menos costosa, para que sea mas compatible con el sistema democrdtico. Instituimos asuntos civiles (en 1982) el cual prove el desarrollo ‘para 70 por ciento de la poblacién, ‘mientras matamos al 30 por ciento, Antes la estrategia era ‘matar al 100 por ciento. General Héctor Alejandro Gramajo Morales! En fin, si es cierto que la colaboracién de muchas personas hizo posible la publicacién del presente cuaderno, asumo la entera responsabi- lidad de cualquier error en su contenido. INTRODUCCION Si alguien quisiera comprender el genocidio per- petrado en Guatemala en 1982, ¢qué podria estu- dias? La historia y la geografia del pais serian, sin duda, buenos puntos de partida, Muchos histo- siadores han descrito y hecho hincapié en la geo- ‘gratia del pais, desde las tierras frias y templadas del altiplano hasta las tierras calientes de la costa del Pacifico. Debido a que los primeros espanoles ‘en la regiGn se establecieron en las tierras mis accesibles, fértiles y facilmente cultivables, los findigenas del lugar se vieron desplazados hacia lls éreas siempre més elevadas del altiplano. De acuerdo con una generalizacién propuesta por Murdo MacLeod, este acomodo de tierras dio ‘©omo resultado concentraciones de poblaciones indigenas en las tierras altas del occidente y de poblaciones no incligenas en lastierras del oriente ydela costa pacifica, Desde el lejano siglo xv1, se- giin MacLeod, los indigenas dejaban sus pueblos "_Esinteresante notar, sin embargo, que cuando ‘el gobierno guatemalteco prest6 una parte del “territorionacional en apoyo zacciones estadouni- ‘denses en contra de Cuba, hasta una tercera parte ‘dela instituci6n castrense se rebel6 en noviembre 1960. Cuando fallé el intento de derrocar el _gobierno de aquella época, unos cuantos oficia- Jes militares se refugiaron en las montahas del ‘oriente, dando inicio a un conflicto armado que En Rabinal, el ejército explicé esta amenaza entérminos idiomaticos locales, enfatizando la di- ferencia fundamental entre indios buenos e indios malos, asi legitimando actos de violencia mortal en contra de aquellos indigenas que amenaza- ban el bienestar de la patria o resistian de alguna manera a sus defensores. De acuerdo con una antropdloga que conoci6 la regi6n, la subversion en Rabinal se explicaba en términos de un virus (que infectaba indistintamentea hombres, mujeres, y nifios, y como el virus las personas infectadas por él tenfan que ser destruidas. En Baja Verapaz, se referia a aquellas per- sonas en el idioma achi en términos de bestias infrahumanas y demonios, expulsindolos de- finitivamente de lo que Helen Fein ha llamado el universo de Is obligacién humana. En otras palabras, al expulsar del entorno social y cultural consideradas como una amenaza al bien comtin, se podia procedera su exterminio isica en la ausencia de restricciones dle tipo moral © religioso. En el contexto guatemalteco, se tra- taba de presentar el conflicto en términos de una guerra justa en contra de un enemigo equiparado al diablo... Si ser indigena en América hist6rica- mente ha sido dificil, ser acusado 0 tildado de indigena comunista en Guatemala a principios de los aitos ochenta tuvo consecuencias fatales alas persoi ESTUDIANDO MASACRES Y TESTIMONIOS DE SOBREVIVIENTES ‘Ahora bien, los contextos hist6rica, politico y social nos pueden ayudar mucho en entender ‘el genocidio perpetrado en Guatemala en 1982 Sin embargo, zqué mas se podria estudiar para comprenderlo? Segiin los estudiosos del tema, un. indicador preciso cle un inminente genocidio es la masacre indiscriminada de victimas indefensas, sin que importara su edad género. A Leo Kuper ‘se le ha acreditado haber acunado el término ma- sacre genocida en 1981 para designar actos que quedaban cortos, en términos cualitativos y cuan- fitativos, de constituir un verdadero genocidio.®* Dicho de otra manera, las masacres genocidas ‘son masacres que no logran 0 que no pretenden acabar con un determinado grupo de personas Helen Fein también us6 el término para describir casos donde los perpetradores carecian de la capacidad de matar a una parte significativa del grupo, © en los casos donde las masacres eran puntuales en lugarde ser continuas. Fein, al igual ‘que Kuper, creia sin embargo que las masacres genocidas podian constituirse como paso inter- medio hacia un genocidio en su forma completa- mente desarrollada. Hoy en Guatemala se esti llevando a cabo un trabajo importante en cuanto a la determinaci6n 32 33 de la naturaleza y de la amplitud de las masacres cometidas en el pai ochenta, Entre los estudios existentes, se encuen- tra el informe publicado por la Comision para el Esclarecimiento Hist6rico (CEH) en 1999 con la co- laboraci6n de Its Naciones Unidas. Ini 1960 hasta diciembre de 1996, cuando se firmaron Acuerdos de Paz, el conflicto guatemalteco fue el mis largo de Centroamérica. La Comisién estimé que mas de 200 mil guate- maltecos perdieron Ia vida, incluyendo 40 mil victimas de desaparicién forzada, La Comision también document6 un total de 669 casos de ase- sinatos moltiples, caracterizados como masacres, en los cuales mas de 5 personas murieron simulté- neamente. De esas masacres, se les atribuyeron 626. las fuerzas del Estado, 32 fueron imputadas alas fuerzas insurgentes, mientras que en 11 casos nose pudo determinara los responsables. Para los ahos criticos, de 1981 a 1983, la Comisién conclu- yO que las fuerzas del Estado cometieron actos de genocidio en contra de distintos grupos mayas.* Para explicar las matanzas colectivas ocurri- das en Guatemala, la Comisién desarroll6 una tipologia para distinguir entre masacres selecti- vas, masacres indiscriminadas cometidas contra pobla: das cometidas contra poblaciones desplazadas.”” Basado en parte en esta tipologia, se estudi6 mas de 100 testimonios de 21 masacres perpetradas en elaltiplano guatemalteco entre diciembre de 1981 y octubre de 1982 (véase apéndice 1). Los relatos fueron recopilados por investiga- dores del Centro de AcciGn Legal para los De- rechos Humanos (CALDH) quienes, entre 1996 y 2001, llevaron a cabo entrevistas extensas, a principios de los anos jando en jones asentadas y masacres indiscrimina- 34 siguiendo un formato estandarizado, en las cuales los mismos sobrevivientes provefan detalles de os acontecimientos asi como importantes datos contextuales. Todas las entrevistas fueron graba- das, traducidas al espanol cuando fue necesario y transcritas, También existen informes forenses so- bre las masacres estudiadus, confirmando muchos de los hechos relatados por los sobrevivientes.? Las primeras tres masacres en la muestra de 21 se cometieron en el municipio de Rabinal en diciembre de 1981 y enero de 1982, En los tres casos, hombres y j6venes indigenas fueron selec- cionados de acuerdo con listas, torturados y ase- sinados en circunstancias muy similares sino casi idénticas. Un testigo de una de las comunidades también detallé dos masacresadicionales llevadas @ cabo por fuerzas de seguridad en su comuni- dad. En estos cinco hechos, aproximadamente el 10 por ciento de la poblacién total de esas tres comunidades fue asesinada. A menudo los asesi: atos se perpetraron por patrulleros indigenas quienes cercenaron las orejas, narices y labios de sus victimas antes de golpearlas y estrangularlas con garrotes mientras que soldacios armados los supervisaban.*! En el sentido que estas masacres aniquilaron una pequena parte de un grupo indigena, en la ausencia de una intencién de destruir al grupo Por completo, se conformarian a lo que la CEH. identified como masacres selectivas o a lo que los estudiosos del tema llaman masacres genocidas. En términos de crimenes de lesa humanidad como Ja persecuci6n 0 el exterminio, las tres primeras masacres de la muestra fueron sistemdticas en el sentido que fueron llevadas a cabo de la misma manera y, en una comunidad, en tres diferentes areca Ticino eee ocasiones en un periodo de ocho semanas, Ade- ms, la matanza de estos hombres fue claramente intencionada, los perpetradores tomindose el tiempo necesario para reunir a los miembros de la comunidad, seleccionar a sus victimas, tor turarlas y asesinarlas, luego escondiendo sus cuerpos inertes en pozos 0 fosas comunes. En ‘otras palabras, las masacres no fueron fortuitas, njaccidentales, Finalmente, segiin el cruce de las fuentes secundarias disponibles, ocurrieron ms de 40 masacres s6lo en el municipio de Rabinal, lo cual evidencia su naturaleza generalizada en la regi6n entre 1980 y 1983." Los estudios sobre el genocidio, una diseipli- na ascendente de las ciencias sociales, asf como los estudios legales, atraen ademas nuestra aten- cién hacia el estatus oel papel de las victimas den- tro de sus respectivas comunidades a la hora de ponderar el impacto general de su desaparicisn.®* Ental sentido, un testigo que habia sido secretario del comité pro-mejoramiento de su comunidad por veinte aitos dijo que habian sido “los promo- tores de salud quienes murieron, los catequistas, Jos ancianos, los promotores de educaci6n, |.) todos aquellos que saben, todos los que legan a capacitar, ellos que dan a la comunidad”. Una sobreviviente de otra comunidad record6 que las fuerzas del gobierno habian asesinado a “todos los lideres de la comunidad, los que trabajaban para la hortaliza, con el Centro de Integracién Familiar, para la escuela, los catequistas”, Lo que parece evidente, entonces, es que estas masacres tenian como blanco hombres seleccionados por sus capacidades o por su potencial de liderazgo, perjudicando y socavando asf el sustento y la via- bilidad de las comunidades estudiadas. 36 CRISIS, CAMBIO. Y CONTINUIDAD Las tres masactes anteriores, asi como siete adicio- nales en la muestra de 21, tuvieron lugar bajo el gobierno militar del general Romeo Lucas Garcia, un hombre considerado por el Washington Post como “el lider mas sangriento gobernando en el hemisferio’.** El 23 de marzo de 1982, un golpe militar puso fin de forma abrupta al gobierno del general Lucas, Entre las razones para su caida, después de casi cuatro afios como gobernante, se incluye el creciente aislamiento internacional de Guatemala debido a una rampante corrupeién ya las violaciones masivas a los derechos huma- nos. Mientras las reservas monetarias del pais se desvanecieron, instituciones internacionales se negaron a brindar nuevos préstamos al pais,“ Internamente, se dice que el gobierno perdi el apoyo del sector privado. Ademas, el enriqueci- mientoiilicito de los altos mandos militares a costa de la adquisicién de nuevos equipos y armamen- tos habfa desmoralizado a subalternos quienes estaban peleando y muriendo amargamente en el campo. “Nuestro pais, admitié un general estaba al borde del colapso”.®* Recurrentes en la literatura socio-cientifica y legal son las crisis y las guerras como factores propiciosal genocidio," De acuerdo con conside- raciones contextuales que cambian o empeoran rapidamente, estudiosos del tema han concluido que la intencidn genocida puede desarrollarse ad bocy que no hay necesidad de que existe un plan o un proyecto preciso que indique, etapa por etapa, cémo destruir a ciertas categorfas cle personas,” Aunque la intenci6n al principio no haya sido la destrucci6n de un grupo humano, mis adelante pudo haberse convertido en objeti- vo debido a que las circunstancias adecuadas se hayan presentado en el contexto de una guerra 0 de una crisis aguda.”* En ese sentido, el genocidio es un proceso di- ndémico y los estudiosos han explicado, por ejem- plo, que el etmocidio (la destruccién de la cultura de un pueblo) puede degenerar en genocidio (su destruccién fisica) cuando las poblaciones resis- ten exitosamente a los ataques dirigidos en contra de su identidad o cultura. Por consiguiente, un proceso genocida puede también desacelerarse una vez que se haya vencido la resistencia de una 0 de varias poblaciones determinadas. En térmi nos de derecho internacional, se conocen a estas poblaciones humanas como grupos protegidos.”® Un triunvirato militar encabezado por el ge- neral de Brigada José Efrain Rios Montt lleg6 al poder el 23 de marzo de 1982 con el objetivo declarado de poner fin la erisis politica e institu- ional que vivia Guatemala en ese entonces, Para hacerlo, la nueva Junta tom6 medidas radicales: suspendi6 la Constitucién, disolvié €l Congreso y goberné por decreto. Una proclamacién de catorce puntos defini6 las prioridades del nuevo gobierno, cuatro de los cuales se referian especiti- camente a la crisis nacional.” En abril, un Plan de Desarrollo y Seguridad Nacional puso todos los servicios pUblices bajo control militar, haciendo de la politica contrainsurgente la prioridad ntime- ro uno del Estado,” En junio, Rfos Montt se autonombré Presi dente de la Repiblica y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armactas.”9 Para ese entonces, el New York Times difundia reportajes sobre el conteni- do de fosas comunes desenterradas en Quiché, incluyendo los restos de mujeres, ninos y ninas indigenas, De acuerdo con un diplomatico oce dental, citado en ese momento por el periédico neoyorquino, los indigenas en Guatemala esta- ban ‘siendo sistematicamente destruidos como grupo”.”® En cuanto al fuego que ya ardia en el campo, el nuevo gobierno se aprestaba, al menos figurativamente, a echarle gasolina Tomando las operaciones contrainsurgentes levadas a cabo en 1981 como punto de partida, €l 1° de julio de 1982 el ejército lanz6 su plan de campana Victoria 82. Su objetivo era continuar con la eliminaci6n de grupos guerrilleros y de las poblaciones que les brindaban cualquier forma de apoyo en el altiplano. De particular preocupa- cién para los militares eran las organizaciones que trabajaban con la poblaci6n en general, tales como los grupos religiosos, sindicales y coopera- tivistas,”” asi como el creciente numero de refu- giados cruzando la frontera mexicana para salvar la vida." Entre otras cosas, el plan de campana de 1982 Preveia un incremento en el nimero de tropas desplegadas en el altiplano y las tierras bajas del norte: organizadas en 30 compaiias de Fusileros, 5,310 tropas adicionales serian redistribuidas entre unidades militares existentes, Dentro de una movilizacién generalizada, se desplegaria 38. 39 ademas tres nuevas fuerzas de tarea.”® De acuerdo con Robert Carmack, le 15 mil a 20 mil soldados ‘ocuparon sélo el departamento de Quiché." Re- sulta interesante que mis de la mitad de las 626 masacres documentadas por la CEH y atribuidas al ejército se perpetraron en aquel departamento del altiplano.” Si las estimaciones de Jennifer Schirmer son correctas y, claro, quedan sujetas a verificaci6n, el ntimero de victimas aumenté de manera significativa: de 800 muertes mensuales 4 finales del régimen de Lucas Garcia a mas de 6 ‘mil mensuales bajo el gobierno militar del general Rios Montt.* 40 PATRONES DE ACTUACION O MODUS OPERANDI Aproximadamente 11,230 personas vivian en las 21 comunidades estudiadas. De ese total estima- do, unos 2,713 habitantes fueron asesinados en masacres, el 23.3 por ciento. En 100 por cien- to de los casos investigados, los sobrevivientes identificaron a soldados del gobierno y fuerzas paramilitares como autores materiales de las ma- tanzas, En las primeras tres masacres de la mues- tra, previamente mencionadas, hombres, jévenes Y ancianos, fueron seleccionados, torturados y asesinados de acuerdo con listas preestablecidas. Empezando en febrero de 1982, un mes antes de que la junta del general Rios Montt llegara al po- der, las masactes restantes de la muestra indican un cambio en el patron de actuacién o modus ope- randi del ejército. De ese momento en ad te, las fuerzas del Estado atacaron a hombres, mu- jeres, ancianos, nios y nihas de manera indi minada en 14 de las 18 comunidades restantes. En el mismo numero de casos, se les prendid fuego a comunidades enteras, destruyéndolas por completo. Los perpetradores torturaron y mutilaron a sus victimas en 15 de los 18 casos, la violacién de mujeres y nifas jévenes siendo una ‘ocurrencia constante y sistematica entre marzo y agosto de 1982," 4 La tasa de mortalidad en las comunidades en consideracién oscilé desde el 3 hasta el $7 por ciento del total estimado de la poblacién antes de marzo de 1982, subiendo a un 83 y 96 por ciento para julio. En ese momento, un reportero. norteamericano entrevist6 a tres soldados en la cabecera municipal de Cunen, departamento de Quiché. Se les pregunt6 sobre sus instrucciones cuando mujeres, nifis y niftas estaban presentes al momento de atacar una comunidad que se s0s~ pechaba de sustentar a la guerrilla, Uno de los soldados respondio que la orden era de disparar- lesa todos, *Pricticamente todos pertenecian a la guerrilla”, dijo el entrevistado, “asi que la orden es atacar a todos por igual”.** Se deduce, entonces, que a los indigenas se les atac6 como comunidades, y a menudo fueron Jas mujeres de estas comunidades quienes tu- vieron que soportar lo peor de la violencia del ejército, Segiin Jan Perlin: “la perpetracién de la violencia sexual en forma sistemética, pablica, masiva y grifica" en contra de las mujeres y nifias indigenas revel6 la intencién de destruir tanto a los miembros individuales de sus comunidades como a los vinculos sociales que los unificaban como grupo humano. De acuerdo con Perlin, resulta importante entender cémo se comport6 la tropa en las comunidades indigenas y la safia con la cual actué contra las mujeres y los ninos: en especifico. En el caso de una de las masacres estudiadas que hizo 177 victimas -en Rio Negro, Rabinal, en marzo de 1982~murieron tinicamente mujeres, nifios y niftas,* En términos de los fundamentos de los grupos indigenas, tal como sus idiomas o formas de en- tenderel mundo u organizar sus comunidades, los, esfucerzos de ladinizacion en el pasado buscaban provocar un cambio en los hombres indigenas mediante la dolorosa metamorfosis evocada an- teriormente. De hecho, eran los hombres y los j6venes quienes eran el blanco del servicio militar obligatorio, del reclutamiento forzoso y de las Pa. trullas de Autodefensa Civil, estructuras ¢ iniciati- vvas militares que tenfan como objetivo subvertir a las comunidades del altiplano, a sus instancias de gobernabilidad y formas propias de liderazgo. Sin embargo, las comunidades se mantenfan, los idiomas se transmitian de gencracion en gene- raci6n y la gente seguia diciéndose achi, ixil, chuj oq/eqehi’. Cuando las masacres se intensificaron a partir de 1981, si bien las mujeres fueron también afectadas, los militares enfocaron su atencién en. elliderazgo masculino de las comunidades. Pero, segiin las masacres estudiadas, eso cambi6 a partir de febrero de 1982 cuando las mujeres y los nifios: en particular se volvieron en objetivo militar.®” La intenci6n en adelante seria, en palabras de un soldado, “acabar hasta con la semilla” en las comunidades indigenas donde incursionaria el ejército. De tal forma, en nuestro andllisis de lo ‘ocurrido, pasamos cada vez miis de masacres se- lectivas 0 genocidas a un genocidio en toda regla, 42 43, INTENCION, DOLUS SPECIALIS E INFERENCIA Segiin Helen Fein; “una intencién 0 una accion decididla [...] no es lo mismo para la ley o el len- guaje diario que el motivo o la funcién” de dicha acci6n, El propésito o el objetivo con el cual se comete un acto, escribe la autora, es diferente del por qué, 0 para qué motivo se lo comete. En este sentido, el genocidio es un acto decidido intencionado en contraposicién a uno que sea fortuito.® Por ende, el criterio determinante para definir un genocidio, en términos legales, es la intenci6n no el mévil det perpetrador, Ia inten- cidn siendo lo que distingue el genocidio de un crimen de lesa humanidad como la persecucién 0 €l exterminio. Como elemento subjetivo del crimen, la intenci6n genocida tiene dos aspectos: primero, la intenci6n criminal que se requiere para la ofensa cometida y, segundo, “la intencién de destruir total o parcialmente” a un grupo prote- gido, como tal, Esta segunda intencién es una intenci6n criminal agravada o dolus specialis, y demanda que el perpetrador busque claramente producir el acto que se le imputa.%! En la ausencia de pruebas directas que impli- quen a los perpetradores en actos de genocidio, como confesiones formales o las 6rdenes escritas, relacionadas con la destruccién de un grupo hu- 45 mano, la intenci6n genocida puede deducirse a partir de las acciones y de las declaraciones de los perpetradores, ¢ incluso desde evidencia cireuns- tancial.2? Desde el punto de vista socio-cientifico, Helen Fein llama nuestra atencién sobre el “pa- trén repetido (...] de acciones decididas" desde el cual se puede deducir o inferir la intenci6n de eliminar a un grupo humano. En otras palabras, ‘c6mo los perpetradores organizaron y llevaron a cabo la matanza de sus victimas en distintas ‘oportunidades y en lugares diferentes puede es- clarecer sus intenciones, es decit el propésito 0 el objetivo de sus acciones.?? Con base en los testimonios ya mencionados, se desarrollé un marco analitico que permitié estudiar 177 elementos comparativos en 21 ca- sos dle masacre (véase apéndice 2). El objetivo del ejercicio era determinar y analizar patrones recurrentes, si €5 que existieron, en cuanto a la manera en que se cometieron las masacres. Siun elemento comparativo estaba presente en 15 de las 21 masacres estudiadas (0 en 71 por ciento de los casos), se consideraba como indicador de deliberaci6n y planificacién. Aunque la muestra es limitada, representando s6lo el 5 por ciento del rnlimero estimado de masacres cometidas por las fuerzas del Estado entre junio de 1981 y diciem- bre de 1982, si indica patrones demostrables de acciones repetidas relevantes para nuestra con prensi6n de una tipica masacre en el altiplano en el afio 1982 (véase apéndice 3). Los casos estudiados indican que todas las comunidades de la muestra eran conocidas por los militares debidlo a visitas previas hechas por soldados 0 por otras formas de vigilancia. El dia en que las masacres se llevaron a cabo, los perpe- tradores en una gran mayoria de casos llegaron a pie, temprano, con el fin de reunir a un nimero maximo cle personas en sus casas. Los accesos a Jas comunidades fueron controlados, los soldados Hevaron a cabo pesquisas de casa en casa y reu- nieron a los miembros de las comunidades en un solo lugar. Luego, las victimas fueron inmoviliza- das utilizando lazos, quedando completamente indefensas para luego ser torturadas. Cuando se iniciaron las matanzas, siempre se utiliz6 armas de Fuego y las victimas eran de ambos sexos, j6venes y ancianos. Los cuerpos de las victimas fueron dejados donde cayeron, siendo profanados por animales 0 deshonrados de alguna otra manera, Luego, las casas de las victimas fueron saqueadas sus pertenencias mds intimas y valiosas robadas © destruidas, Finalmente, sus sencillas moradas fueron incendiadas y las comunidades destruidas en su toralidad. °° Elementos comparativos del estudio también permiten una mejor comprensién de lo que suce- did a quienes lograron escapar de las masactes iniciales. Obviamente, silos perpetradores tenian la intencion de destruir a un grupo protegido continuarian atacando a sus miembros, aun si sus comunidades y medios de sustento habian sido destruidos. Dicha persecuci6n, posterior @ las masacres, también refutaria el argumento de que el principal propésito o la intencién del ejército habia sido destruir a las presuntas bases de apoyo social de Ia guerrilla. Una vez que las comunidades habjan sido arrasadas y la mayoria de sus habitantes asesinados, ya no quedaria nada que apoyara a los insurgentes y por lo tanto ya no habria necesidad de continuar asesinando a los sobrevivientes dispersados 46 a7 Sin embargo, eso fue exactamente lo que su- cedi6. Los soldados continuaron atacando y asesi- nando por aire y tierra a los indigenas que huian, por dias, semanas y alin meses después de las ‘masacres iniciales. En términos de la repeticion de acciones intencionadas, vale la pena resaltar que 9 de las 21 comunidades de la muestra fueron el blanco de multiplesasesinatos; una comunidad la de Rio Negro, Rabinal- siendo el objeto de 5 masacres distintas antes de ser finalmente arrasa- day luego sumergida por un embalse creado por la represa hidroeléctrica Chixoy...7 Viviendo como si fueran animales silvestres, comiendo raices y cortezas, muchosindigenas no lograron sobrevivir a las condiciones de fa huida yeldesplazamiento provocados por las masacres. Aunssi sobrevivieron a las balas del ejército, hom- bres, mujeres y nifios continuaron muriendo a causa de enfermedades, cansancio o hambre. Ea otras palabras, como lo establece la Convencion para la Prevencién y Sancién del Delito de Geno- idio, de las “condiciones de existencia que hayan de acarrear su destruccion fisica’?® Es mas, ataques del ejército en contra de los sobrevivientes no ocurrieron tinicamente en Gua- temala, sino también se llevaron a cabo més allé de una frontera internacional. Se dice que organi- zaciones de derechos humanos documentaron hasta sesenta incursiones distintas del ejército guatemalteco en el territorio mexicano entre 1982 y 1984, para intimidaryy atacar alos refugiados que se encontraban alli. Por su parte, la CEH docu- menté cinco masacres cometidas en México en 1982 y 1983.20 Masactes adicionales de esta na- turaleza, cometidas contra poblaciones completa- mente desamparadas, indican el extremo al cual el ejército guatemalteco estaba dispuesto a llegar Para asesinar a personas que ya habjan escapado, @ uno 0 incluso numerosos intentos de deste sus comunidades. Estas matanzas subsecuentes, mis alli del territorio nacional guatemalteco, n una clara intencién genocida 48 49 LA DESTRUCCION PARCIAL DE UN GRUPO PROTEGIDO En términos de la Convencion sobre el Genocidic de la ONU, la opinién juridica ha interpretado que la frase “destruir total © parcialmente” significa “total o en parte sustancial” en términos cualitati- vos y cuantitativos. La Comision para el Derecho Internacional en 1996 encontr6 que aunque no era necesario “alcanzar la aniquilaci6n total de un grupo de cada esquina del globo”, el crimen de genocidio requeria "por lo menos la intencion de eliminar [fisicamente) a wna parte sustancial de un grupo en particular”.!8! En breve: el ejérci- to guatemalteco no necesitaba haber tenido la intenci6n de aniquilar a todos los mayas desde Honduras hasta Yucatin para que sus atrocidades constituyeran genocidio, En este sentido, en 2001 el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (tP1Y) encontré que la matanza de un ntimero limitado de miembros de un grupo podria ser genocidio sila intencién era de comprometer la existencia del grupo en una determinada area geografica. Segtin el Tribunal, las masacres de Srebrenica en julio de 1995 constituyeron genocidio porque eran suficientes para acabar con la viabilidad de un grupo musulman en un area restringida de Bosnia-Herzegovina, En 1998, el Tribunal Penal 51 Internacional para Rwanda (TPIR) condend al al- calde Jean-Paul Akayesu por genocidio por haber infligido serios dafos isicos y mentales en contra de la poblaci6n tutsi viviendo dentro de los confi- nes de un s6lo municipio rwandés.? No fue posible establecer el niimero de mas mortales para todas las regiones en donde se llevaron a cabo las masacres en este estudio, y dicho andlisis demogeifico necesita continuarse enel futuro. Sin embargo, solo en el municipio de Rabinal, Baja Verapaz, la CEH estimé que el 20 por ciento de la poblacién indfgena habfa sido asesi- nada por fuerzas del gobierno en 1981 y 1982, las victimas siendo civiles no combatientes en su to- talidad, segain la Comision." La Comisién también estimé que las tropas del gobierno provocaron la destruccién total © parcial de entre 70 y 90 por ciento de todas las comunidades ixiles del depar- tamento de Quiché, estimando el ntimero de vic~ timas mortales de 15.5 a 18 por ciento del total de la poblaci6n ixil, segiin los censos consultados.! Aunque, como Leo Kuper, creemos que es “un tanto repugnante contar el ntimero de muertos necesarios en términos de la Convencién sobre el Genocidio de la ONU]",!° dichas cifras en Guate- mala, considetadas a la luz de los desplazamien- tos masivos de las poblaciones sobrevivientes y de su continua persecucién, incluso més alld de una frontera internacional, parecieran indicar que la intenci6n de los perpettadores era de destruir una parte sustancial de las comunidades indige- nas estudiadas y los grupos étnicos a los cuales pertenecian, Tomando en cuenta las mencionadas resoluciones del TPlY y del TPIR, tal destruceién humana, geogréficamente localizada contra dis- tintos grupos mayas, constituiria genocidio. CONCLUSION: ;POR QUE? 4PARA QUE MOTIVO? Aun asi, la pregunta persiste en cuanto a )hor qué los grupos indigenas del altiplano fueron destruidos? Y, luego, por qué s6lo en parte? ;Por qué, de hecho, el Gobierno de Guatemala come- teria genocidio en contra de una poblacién que ha constituido unas de las prineipales fuentes de iqueza det pats desde el siglo Xv? 2No han sido las comunidades indigenas una fuente confiable y renovable de mano de obra barata y disciplinada, indispensable para la prosperidad de la economia agroexportadora del pais? Parte de la respuesta a estas preguntas se da por el contexto econdmico prevaleciente en Centroamérica a principios de los anos ochenta, una época de recesié mica, de altos costos del combustible y, mis importante, de la caida de los precios de los productos agricolas en los mercados intern, cionales, Mientras la economia guatemalteca se tambaleaba, el desempleo y el subempleo en el altiplano estaban alcanzando niveles alarman- tes. Si hubo alin momento apropiado para ejercer formas dle violencia ejemplaren contra de lo que hubiera tenido que ser una fuerza laboral servil, recurriendo a alternativas cooperativist de desarrollo comunitario, al sindicalismo campe- sino, o posiblemente ala insurreccién armada, los, 52 53 primeros afos de los ochenta eran, sin duda, el momento propicio. Otra parte de la respuesta yace en el hecho de que no habria sido la primera vez en la his- toria de Guatemala que la violencia, incluyendo Jas masacres, haya sido utilizada para sofocar alguna insubordinaci6n u otra forma de resisten- cia indigena y ast volver a los sobrevivientes al surco de la normalidad sumisa, Adelantindonos 4 mejores tiempos econémicos, era sin duda im- portante imponerles a los indigenas una leccién sino una derrota contundente (en términos con- temporineos). La importancia de los indigenas como trabajadores temporales en la costa sur también significaba que, a pesar de las altas tasas de desempleo, solo parte de la poblacién podria ser destruida sin poner en riesgo las provisiones laborales en tiempos de recuperacin econémica La estrategia militar parece haber sido erradicar, mediante el genocidio, a una amenaza en con- tra del statu quo rural y hacer que la repeticién de dicha amenaza en el futuro sea lo mas dificil posible.” Al destruir comunidades indigenas, como tales, los militares también intentaron destruir su capacidad hist6ricamente cOmprobada de orga- nizarse, de movilizarse, y de formar cooperativas, sindicatos u otros medios independientes de con- sulta y de desarrollo local. Como lo explicé un sobreviviente de Rabinal: *Mayormente, eso era nuestra charla con la gente, buscar la forma para que la gente no par- ticipa en la costa; entonces, por medio de la coo- perativa, y hacer més cooperativas, para hacer proyectos de ganado, una cooperativa de pesca, asia gente se dedica a sus trabajos, pero bueno, todas las ideas fueron destruidas, [J todos los ‘grupos campesinos que se querian organizar."!% Dicha destruccién despiadada no s6lo tuvo como resultado acabar con las aspiraciones ind genas y los medios legales y reformistas utili- zados para alcanzarlos en muchas regiones del altiplano; también aniquilé a por lo menos dos generaciones dle lideres y a las comunidades que les vieron nacer y, a pesar de todo prondstico, capacitarse y dedicarse a la superaci6n de sus colectividades. Asi se comprende mejor por qué las comuni- dades fueron consideradas como objetivos mili- tares por el ejército y c6mo los patrones de actua- cién a lo largo y ancho del altiplano demuestran su intenci6n de acabar con una paste sustancial de la gente que alli vivia. Se podria afirmar, con base en los testimonios estudiados, que la intencién del ejército a partir del momento que los soldados, entraban en las comunidades, entre febrero y sep- tiembre de 1982, era acabar con indigenas por ser indigenas. Ya no se trataba tanto de “quitarle el agua al pez”, sino de destruiral pez directamente, el pez siendo la comunidad indigena como tal Finalmente, sobre el continuum te6rico en cuanto a la metamorfosis inducida de los mayas, desde la ladinizacion y lo que Alexander Hinton ha llamado “la aniquilacion de la diferencia”, has- ta su exterminaci6n fisica, existe poca o ninguna cabida para su verdadera autodeterminacién. Cualquier forma de desarrollo local viable que podria beneficiar a la gran mayoria indigena y campesind del pais, incluyendo la adquisicién de una adecuada base territorial desde la cual prosperar, siempre ha sido percibida con sospe- 54 55 cha sino es que por una total aversi6n por parte de las autoridades no indigenas del pais, En el siglo XX esto pareciera ser especialmente cierto sidichas iniciativas debilitaban de alguna manera la preeminencia de los intereses dle empresarios agricolas, de la agroexportacion en general o de ‘su recurrente dependencia sobre el campesinado indigena como fuerza laboral temporal. Hoy en dia, en términos de justicia para las victimas del genocidio, vale la pena resaltar—y es tun tanto indicativo del destino de los indigenas en Guatemala—que ni una sola autoridad militar 0 ci- vil ha sido formalmente acusada 0 enjuiciada por las atrocidades cometidas a principios de los anos ochenta, a pesar de los esfuerzos considerables que han realizado y siguen realizando sectores de la sociedad civil para que eso sea posible, Una impunidad tan rotunda y oficialmente sancionada podria muy bien considerarse como parte de lo que Daniel Feierstein ha llamado “practicas so- ciales genocidas’."® O sea que la denegaci6n de justicia que persiste hasta la fecha en los casos es- tudiados, y muchos mas, harfa parte de la practica genocida original. En tal sentido, los estudiosos de la realidad guatemalteca no se sorprenderin en encontrar otro indicador de continuidad hist6rica. NOTAS 1, Citado en J. Schismer, “The Guatemalan Military P10" ject: An interview with Gen, Héctor Gramajo", Harvard International Review 13, no. 3 (primavera de 1991), 11 2.MJ. MacLeod, Spanish Gentral America: Soctoecono- ‘mic History, 1520-1 720, Berkeley, University of California Press, 1973, 229-30, 291, 308.9 3. D. McCreery, Rural Guatemala, 1760-1940, Stanfor Stanford University Press, 1994, 86 4.1, Cardoza y Aragon, Miguel Angel Asturias: casi novela, Guatemala, Biblioteca Er, 1991, 56 Grandin, The Blood of Guatemala: A History of Race and Nation, Durham, Duke University Press, 2000, 1.A, Velasquez, La pequeria burguesia indigena comercial de Guatemala Desigualdades declase, razaygénero, Guate- ‘mala, Cholsamay, 2002. 6.P.Centeno, “;Quiénes son los pueblos indigenas y donde cestan?", en El rostroindigena dela pobreza, ed. V. Alvarez Aragén, Guatemala, Flacso, 2003, 240; R. Stavenhagen, Los ‘Pueblos indigenas y sus derechos, México, Unesco, 2008, 23-38, 80, 86, 150, 7. 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Gramajo, Dela guerra... laguerra: la dficiiranst- cion politica en Guatemala, Guatemala, Fondo de Cultura Ealcorial, 1995, 196. 14 ME. Casads Arzi, Guatemala: Inaje y racismo, San José, Flacso, 1995, 177-80, 187, 190-1, 194, 201-10, 274-6 Sobre el racismo como componente ideol6gico del geno- cidio guatemalteco, véase también M.E, Casatis Arzd, Ge- nnoeidio. dla maxima expresion del ractsmo en Guatema- 1a?, Guatemala, F&G Editores, 2008. 15. Entre otros, véase D.S. Patterson, ed, Retrospective Volume ofthe Forelgn Relations ofthe Undted States, 1952- 1954 Guatemala, Washington, U.S. Government Printing, Office, 2003, 16. H, Rosada-Granados, Soldados en ef poder: proyecto ‘militar en Guatemala (1944-1990), San José, Fundapen, 1999, 250; G. Grandin, The Last Colonial Massacre: Latin America in the Cold War, Chicago, University of Chicago Press, 2004, 91. 17 SH. 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McClintock, The American Connection, Volume Two: State Terror and Popular Resistance in Guatemala, London, Zed Books, 1985, 219-20, 38. Ball etal, State Violence in Guatemala, 26-7; CEH, Me- ‘morta del silencio, 1: 197; 3: 298" 835, 301 39. McClintock, American Connection, 220, 227; Black et ‘al, Garrison Guatemala, 135; £1 Periédico, 04.05.2000, 1, 4, Washington Post, 07.03.1982, Al 40. McClintock, American Connection, 226; New York Tt ‘mes, 07:03.1982, sec. 4p. 4 41, McClintock, American Connection, 220; Black et a. Garrison Guatemala, 120; Gramajo, De la guerra... ala ‘guerra, 156. 42. Davis, “Sowing the Seeds of Violence”, 22, 43, Black et al,, Garrison Guatemala, 120 44, McClintock, American Connection, 226, 45. New York Times, 07.03.1982, sec: 4, p. 4 46. Carmack, “The Story of Santa Cruz", 61 47. Ball etal, State Violence in Guatemala, 26; Gramajo, Dela guerra... a la guerra, 156; Rosada-Granados, Solda- dos en el poder, 160-1; CEH, Memoria det silencio, 2: 48-51 48. 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Ibid, 2: 253-5; 3: 2506. 60, Drouin, "To the Last Seed’, 112 61. hid. , 145-9, 246, 261-2. 62. cen, Memoria del silencto, : 377; B. Janssens, ed, Of K astik Estamos Vivos:Recuperacion de la memoria bists- ‘ica de Rabinal, 1944-1996, Guatemala, Museo Comuni- tario Rabinal Achi, 2003, 164-5; Equipo de Antropologia Forense de Guatemala (E486), Las masacres de Rabinat Estudio bistérico antropoldgico de las masacresde Plan de Sanches, Chichupac y Rio Negro, 2 ed, Guatemala, BAF, 1997 (1995), 175, 65. Toy, “Fiscal vs. Radislav Kisic,sentencia", La Haya, €119 de abril de 2004, §587, 64, Drouin, “To the Last Seed", 147-8, 0DHAG, Guatemala ‘nunca mds, 1: 109-10, 65, Washington Post, 24.02.1982, D6 Estaclista”, 2 1238 60 61 (66, Washington Post, 26.03.1982, A24; Wasbington Post, 18.04.1982, B1 67. McClintock, American Connection, 224-5; Black etal, Garrison Guatemala, 55, 120. (68, Schirmer, Guatemalan Miltary Project, 18-20. 69, Fein, “A Sociological Perspective", 71-2; M. 1. 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Mi sidn. p. 1,2: Anexo“B"Cinteligencia) ala 0/0No. 003 (Plan (Ordenes Permanentes part el Desartollo de Operaciones Contrasubversivas) al Plan de Campana "Victoria 82,” D. ‘Téetica a Unlizas, 104, p. 48. 78. En términos del desplazamiento de refugiados, la pren= sa informé sobre el flujo de 2 mil refugiados a la semana ingiéndose a Mexico en febrer0 de 1962, el nUMeTO aU biendo a unos § mil por semana a medianos de julio de mismo afo, Véase Washington Post, 19.02.1982, A23;y El Excelsior, 23.06.1982, 9. En Guatemala, de 500 mil hasta 1.5 millones de personas fueron desplazadas por el conflict, representando hasta 20% de una poblacién de 7 millones de habitantes en aquella época, Véase P. Work, Lessons Learned from UNHCR’ Involvement in Guatemalan Refue _ee Repatriation and Reintegration Program (1987-1999), UNHCR, 1999, 3 79. Ejéreito de Guatemala, “Plan de Campana “Victoria 82°, VIL Distribucion de las companias de fusileros de la movilizacin parcial, 6 11-2 ‘80. Carmack, “The Story of Santa Cruz®, 61 81, CeHt, Memoria det silencio, 3: 519. 82, Schirmer, Guatemalan Multtary Project, 1,18, 83, Drouin, “To the Last Seed", 281-2, 286-7, 290 84. Ibid , 246. 85. Wasbington Post, 19.07.1982, Al 86. J. Perlin, “The Guatemalan Historical Clarification Commission Finds Genocide’, 184 Journal of Interna: tional and Comparative Law 6, 2 (primavera de 2000), 408.9. Véase también, ODHAG, Guatemala nunca mds, 1 108-9, 203-18, 87. Para una discusién sobre el tema, véase F Lopez y M Martin, Violencia de género en congtctos armados. Estra- tegiaspara la persecucién penal, Guatemala, 1ECCPG, 2007 62 63. 88. Citado en V. Perera, Unfinished Conquest: The Guate- malay Tragedy, Berkeley, University of California Press, 1993, 161. Véase tambien R. Falla, Masacres en la selva Jxcdn, Guatemala (1975-1982), Guatemala, Editorial de la Universidad San Carlos, 1993, 100m 12, 159, Fein, “A Sociological Perspective", 19-20, 53 90. 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Diskin, New York, Pantheon Books, 1983, 180; Banco de Guatemala, Guatemala, cuentas nacionales:estadisticasglobales y sectriales, period 1980-1993, 194, 7,24, 26,34, 59, 72,136, Black etal, Garrison Guatemala, 27,4, 1175 107. R. Adams, “Conclusions: What Can We Know About the Harvest of Violence? en Harvest of Violence, 28, 108, Citado en Drouin, “To the Last Seed, 20 109, D. Feierstein, Elgenocidio como practica soctal Entre elnazismoy la experiencia argentina, Buenos Aires, Fon do de Cultira Econémica, 2007, 64 65 APEND 107 TESTIMONIOS SOBRE 21 MASACRES PERPETRADAS POR FUERZAS DEL ESTAD( fonon da wes, Separtan diag Pavia wera] Woance | aRamaeey | Tents [her vasa 5 masacre | estinacs | hei an (199171982) | i rareca Taal in teoea aan) kaa (ee oe 2 [Pichec Tain Baja erephe [ach [ozou.en | as0 = 3 [chienspae faire Salo verophgcl eat 7 Lak baad Faas 3 @ [Paces Sn Marin Tokepeaue | chimaltenango | cackchiguel | 12.02.62 | 330 0 Be [Santa ora Tess [nen Quins —uiene [13.02.82 | 738 5 @ xx en Gaspar Graal” | Quiené > foutené [6.02.82 | 200] 2 7 [Rio nero abil caja veropbe [ac [3.03.62 | 3400 ~ e Bars puck oa Quiené varies [aeos.2 | 600 | as [Sen José Rio negro | canan “Tinta verde eeeent” [avanek [aa 10 [tiem Tin cespar Chala [quiene mil] 23.03.82 | 4600 | ae eee [ii [ea Pezueia Sea marin Hoteneaue | Chimaltendige | eackchiguel [17.04.62 | __#50 a THuehuetentigo [Kenjebal [07.07.82 [#00 13|Petanac ‘San Mateo Ixtatan Huehuetens chi 100 Ss —Privehustenfigg Lents [7792 | 308 G5 | Pan de Sénchez [Rabel ~Teaja verense [Aen ]18.07.82 | 300 “4 46 | Rancho Bejuco Chel oe 29.07.82 30 4 Bi | Sen Francisco Javier | Santa era Netaj [Quiché sa [eo iiyivtz | Santa ware nena) [quene [Minn [u0.be.an | 09] Coo Quiene i [14.09.82 | 120 i a chimerendal east est Bsa Anita ts Coroas] San Maren Chimanen dll 14.10.82 | 2000 roo ai a Le ae ee 4. Cinco miembros de la comunidad de Panacal ueron asesinados 3 de diciembre de 1981 ademas de las 47 personas matadas durante la masacre del 4 de diciembre de 1981 para un total de era masacre en Pichec ocurrié el 1 denoviembre de 1981 ‘cuando 32 hombres fueron asesinados; la segunda ocurrié el 22 de noviembre de 1981, en donde 30 hombres fueron asesinados) ¥y 35 hombres perdieron la vida el 2 de enero de 1982, para un total de 97 victimas. 3. 33 miembros de la comunidad de Xix fueron asesinados en 2 Incidentes separados antes de 1a masacre del 16 de febrero de 1982 cuando 18 personas que no huyeron dels comunidad antes sgada de los soldados fueron muertos para un total de 5 Intes de Rio Negro fueron masacrados en § ocasiones separadas 7 miembros de la comunidad fueron asesinados por la policia militar ¢ 4 de marzo de 1980; 55 hombres, 9 nifios y nifias y 9 mujeres fuero " Masacradas en lo comunidad vecina de Xoxocel 13 de febrero de 1982 13 de marzo de 1982, 177 mujeres, nifios y nifias fueron muertos €l 14 de mayo de 1982, 84 sobrevivientes quienes habian busca Fefugio en Los Encuentros fueron masacradas por los militares y 1 ‘mujeres fueron llevadas en helicéptero y nunca mas se les volvié a ver Finalmente, e! 14 de septiembre de 1982, 35 huérfanos de Rio Negr encomendados a la comunidad de Agua Fria fueron masacrados junt. ESTADO EN EL. ALTIPLAN) GUATEMALTEZCO, DICIEMBRE DE 1981 4 OCTUBRE 198: Hombres] Muetes estimadas | Sobrevivientes | Tosa de mor |< vere camacacre ‘stimados |" estimade (46) obienomiltar del genesral Romeo Lucas Garcia desde jlo i 2 668 7 1 7 353 5 2 618 4 6 282 5 3B 692 2 Eg 549 2 38 709 9 343, 257 " 2 33 na ns 5 173 1327 2 150° 300 3 2 350 Bil ee 5 84 16 8 5 350 15 96 70 268 20 88 a 25 5 83 5 20 220 3 7 3 7 2 97 23 ai 1 5 355 r 2 a 1956 7 2,713 2.4" con la mayoria de la poblacién de la comunidad. Un total estimado de 391 personas de Rio Negro perdieron la vida en estas masacres. 5. 28 hombres de llom fueron asesinados por soldados y patrulleros civiles previo a la masacre, incluyendo 16 que se llevaron enero de 1982 y nunca los volvieron a ver. El 23 de marzo el Ejército maté a 85 hombres jévenes y adultos entre 60 afios de edad. Se dice que otros 60 nifios y nifias m enfermedades o hambre en los meses siguientes ttando 10 hombres muertos por la guerti ‘serles imputadas a las fuerzas de Estado, 's soldados regresaron a LaPlazuela durante u/ #¢S para matar a.un estimade de 150 miembros