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James

Reátegui Sánchez

La problemática de la detención
en la jurisprudencia
procesal penal
Manuel A.
Torres Carrasco
con la colaboración de
CLAUDIA GUZMÁN LOAYZA

Problemática
de las juntas generales
en la jurisprudencia societaria

DIÁLOGO
CON LA
JURISPRUDENCIA
El derecho de impugnación de las decisiones de la
asamblea (...) no es un derecho incorporado al títu-
lo de crédito sino, por el contrario, un derecho que
surge en el accionista de la lesión de uno o más de
sus derechos y compete al socio sin que tenga influen-
cia el número de acciones poseídas.
Alberto Víctor VERÓN
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

CAPÍTULO I

LOS ÓRGANOS DE LA SOCIEDAD

Si se observa al interior de una sociedad podrá advertirse al menos dos grupos


de personas(1) que se interrelacionan permanentemente y de las cuales emanan nor-
mas internas que permiten organizar la constitución y marcha de una sociedad, así
como las decisiones que pueden llevarla al éxito o al fracaso.
Estos dos grupos están mencionados expresamente en la sección cuarta de la
Ley General de Sociedades: i) la junta general de accionistas y, ii) el órgano de ad-
ministración, con funciones ejecutivas y de dirección.
En este último órgano encontramos al directorio y a la gerencia, cuyo integran-
te (en caso de un solo gerente general) o miembros (en caso existir diversos geren-
tes) es (son) designado(s) normalmente por aquel(2)(3).
Larga ha sido la discusión en la doctrina societaria acerca de la naturaleza jurí-
dica de estos órganos societarios. Un amplio sector les atribuye la calidad de órga-
nos de representación de la sociedad para con los terceros externos a esta. Así, por
ejemplo, Dalmacio Vélez Sarsfield y Eduardo Acevedo, redactores del Código de
Comercio de Argentina de 1869, propugnaron esta posición, basada en general en
el régimen de representación de la sociedad civil, concibiéndola como un particular
caso de mandato(4).
Nosotros no consideramos que las atribuciones de los órganos societarios se
limiten a las facultades de representación, y esto por varias razones. La principal es

(1) Sin excluir a las personas jurídicas como sujetos de derecho que pueden intervenir en la conformación de los órganos
societarios, puesto que la ley les permite ser socios o administradores.
(2) Aunque, claro, existe la posibilidad de que en el estatuto o pacto social se establezca que la gerencia sea designada por
la junta general o, también, que no exista directorio y la gerencia general asuma esas funciones, como podría suceder en
la sociedades anónimas cerradas (art. 247 de la Ley General de Sociedades).
(3) Como puede advertirse, nuestra legislación societaria actual –a diferencia de la anterior–, en un intento de hacer más
sencilla la práctica social, ha obviado cualquier referencia de lo que en otras legislaciones (como la argentina, por ejem-
plo) se conoce como consejo de vigilancia, medida que se ajusta más a las necesidades actuales.
(4) El mandato es una de las modalidad de los contratos típicos de prestación de servicios (los otros son la locación de
servicios, el contrato de obra, el depósito y el secuestro). En nuestro país se encuentra regulado en los artículos 1790 al
1813 del Código Civil.

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que un representante se caracteriza por realizar la voluntad de su representado, sin


embargo “el órgano es el elemento intrínseco de la persona jurídica”(5). Esto quiere
decir que la voluntad de la sociedad es única y, por lo tanto, se hace imposible la
utilización de un vocero para hacerla extensiva a los terceros, ella actúa para sí y
por sí; además, las funciones específicas de algunos órganos no implican represen-
tación, por ejemplo, la junta general de accionistas tiene un carácter eminentemente
deliberativo, de tal forma que otorgar la calidad de representantes a los distintos ór-
ganos societarios sería ampliar demasiado el ámbito de sus funciones y ocasionar
confusión en la estructura societaria.
Destacamos la exposición que sobre este tema realizó Guillermo Cabanellas
de las Cuevas, citando a Halperin: “Sin embargo, ni toda la representación so-
cietaria se realiza mediante órganos, ni las atribuciones de estos se limitan a la
representación”(6). Está claro entonces que la existencia de los órganos de la socie-
dad no puede explicarse solamente utilizando la herramienta de la representación
(por ser insuficiente), sino que su razón de ser nace de la necesidad de darle operati-
vidad a la sociedad misma.
Nos explicamos. Existen roles que todos los órganos comparten, vista la so-
ciedad como “organización” entendemos que su marcha, su devenir habitual, solo
puede darse a partir de normas internas cuyo cumplimiento dirija la conducta social.
Estas normas solo pueden emanar de sus órganos y ser acatadas por estos, tendientes
a regir las relaciones de la sociedad tanto en su aspecto jurídico como económico.
En este sentido, la actividad desplegada por los órganos societarios en cuanto a
la consecución del propósito económico que subyace en el origen de toda sociedad,
es lo que justifica la existencia, facultades y poderes de estos órganos sociales. Y
para ello no hace falta crear una herramienta sui géneris de representación, sino que
se explica por la necesidad de darle realidad al fenómeno de las sociedades, lo cual
es recogido por ley.
Elías Laroza el recordado profesor universitario peruano, señalaba que “como
lógica consecuencia de la personalidad jurídica, la sociedad anónima se vale de las
personas naturales para su representación, gerencia y administración. Estas personas
no son mandatarios de los socios, sino de la sociedad”(7). Asimismo, al comentar los
efectos de la personalidad jurídica, el profesor Elías Laroza reitera que “es evidente
que la persona jurídica no puede desarrollar sus actividades ni expresar su voluntad
si no es por intermedio de personas naturales. Son estas últimas las que integran
los órganos de gobierno de la sociedad y ejercen poderes de representación.

(5) CABANELLAS DE LAS CUEVAS, Guillermo. Derecho societario. Tomo IV. Editorial Heliasta. Buenos Aires, 1996.
p. 17.
(6) Ibídem.
(7) ELÍAS LAROZA, Enrique, Derecho societario peruano. Editora Normas Legales. Trujillo, 2002, p. 248.

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Aquí resulta evidente que estas personas naturales no son administradores ni man-
datarios de los socios sino del ente jurídico”(8).
Como es de entenderse, la variedad de intereses en juego mantienen viva la po-
sibilidad de un conflicto entre los diversos órganos, controversias ocasionadas por
las voluntades particulares de los socios, directores o administradores que desean
hacer más provechosa su intervención en los asuntos relacionados con la sociedad.
Algunas de estas situaciones son las que serán desarrolladas más adelante.
Entendiendo la naturaleza jurídica que le corresponde a los órganos societarios,
cabe reiterar que en nuestra legislación societaria se ha optado por establecer que
los órganos sociales son:
i) La junta general de accionistas, que es el órgano que expresa la voluntad
social.
ii) El directorio, que es el órgano administrador de la sociedad. Sus faculta-
des, competencia y concepto han sido recogidos en diversas oportunidades
a nivel jurisprudencial. Por ejemplo, en la Res. N° 440-96-ORLC/TR j1 y
en la Res. N° 240-2001-ORLC/TR j2 así como en la Cas. N° 1008-2006-
Lambayeque j3 .
iii) La gerencia, que es el órgano ejecutor de la sociedad.
De estos pasaremos a ocuparnos del primero, que es materia de nuestro trabajo.

(8) Ibídem, p. 24.

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CAPÍTULO II

LA JUNTA GENERAL DE ACCIONISTAS

1. Naturaleza jurídica de la junta general de accionistas


En doctrina se suele distinguir entre la voluntad social y la voluntad de los so-
cios. En efecto, existe una clara distinción entre la voluntad que emana del órgano
de gobierno de la sociedad (integrada por los socios) y la voluntad individual del
socio o de los socios. La junta general de accionistas tiene por finalidad formar la
primera, la voluntad social; la segunda es irrelevante para fines sociales(9).
Para expresar dicha voluntad social, “la sociedad necesita un sistema por el que
ella se forme. Los accionistas o socios se reúnen y toman acuerdos que constituyen
manifestaciones auténticas del ente bajo cuya personalidad legal se les convoca. Así,
las mayorías, con las que un accionista vota en ciertos casos y no en otros, terminan
emitiendo la voluntad de la sociedad en cuyo nombre actúan, no en forma individual
sino integrando la asamblea”(10).
Esta posición de Elías Laroza, a la cual nosotros nos adscribimos, es acom-
pañada por la doctrina comparada. Así, el profesor argentino Alberto Víctor
Verón afirma que “con respecto a la naturaleza jurídica de la asamblea, propia-
mente dicha, la tendencia más moderna y generalizada es considerarla órgano de
la sociedad. Se trata, entonces, de un órgano corporativo en el que la voluntad
social se forma por las voluntades individuales de los accionistas sin que impli-
que directamente relación contractual alguna entre estos, sino entre la sociedad
y sus accionistas”(11).

(9) Salvo cuando, claro está, la voluntad individual de un socio o de un grupo de estos afecta los intereses sociales.
(10) ELÍAS LAROZA, Enrique. Ob. cit., p. 248.
(11) VERÓN, Alberto Víctor. Manual de sociedades comerciales. Tomo III. Editorial Abaco, p. 385.

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2. Los poderes amplios pero no ilimitados de la junta general


Ahora bien, nuestra Ley General de Sociedades define a la junta general de
accionistas como “el órgano supremo de la sociedad” (art. 111 de la mencionada
norma).
Esta frase inicial es dotada de contenido cuando, a continuación, dicho precep-
to agrega que los accionistas constituidos en junta general debidamente convocada,
y con el quórum correspondiente, deciden por la mayoría que establece esta ley los
asuntos propios de su competencia. Esto es muy relevante pues evidencia las am-
plias facultades de la junta general, al entregarse a este órgano social los mayores
poderes de decisión al interior de la sociedad(12).
Para que esos acuerdos tengan plena eficacia y no sean cuestionados o desco-
nocidos por los socios –salvo, claro está, los supuestos de impugnación y nulidad–,
también se establece que todos los accionistas, incluso, los disidentes y los que no
hubiesen participado en la reunión, están sometidos a los acuerdos adoptados por la
junta general.
Es por esta característica de la junta general de accionistas que Garrigues
consideraba que esta “es el órgano de expresión de la voluntad colectiva: en la
junta general ejercen los socios sus derechos de soberanía en forma de acuerdo
mayoritario”(13).
Pero esto no significa que la junta tiene poderes ilimitables, pues como el men-
cionado autor señalaba, la junta general es el órgano soberano de la sociedad en la
esfera interna. Esto significa:
Negativamente, que su esfera de acción está limitada por el respeto a los dere-
chos de los terceros. O de los socios cuando aparecen como terceros. Ejemplo:
la junta general no puede privar a un fundador de los derechos que le atribuya
el contrato fundacional, los cuales son independientes de la cualidad de socio
que quizá conserve el fundador.
Positivamente, que tiene autoridad superior a todos los demás órganos socia-
les (nombramiento y separación, inspección o control) y poder decisivo sobre
todos los asuntos vitales de la sociedad(14). En otras palabras, la soberanía de la

(12) Es preciso destacar la similitud del artículo 111 de nuestra norma nacional con el artículo 93 de la Ley de Sociedades
Anónimas española, que establece:
“1. Los accionistas, constituidos en junta general debidamente convocada, decidirán por mayoría en los asuntos propios
de la competencia de la junta.
2. Todos los socios, incluso los disidentes y los que no hayan participado en la reunión, quedan sometidos a los acuer-
dos de la sociedad”.
Salvo acertadas acotaciones de nuestra ley al definir a la junta general como “órgano supremo de la sociedad” y al incluir
el requisito del quórum necesario para la toma de acuerdos, la semejanza de redacción permite colegir la manifiesta
influencia española en el legislador peruano en cuanto a esta materia.
(13) GARRIGUES, Joaquín. Curso de Derecho Mercantil. Tomo II. Editorial Temis. Bogotá, 1987, p. 190.
(14) Ibídem, p. 191.

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junta general de accionistas está limitada por el respeto a las bases esenciales
de la sociedad, representada principalmente por el interés de los socios.
Como puede apreciarse, nuestra legislación societaria atribuye a la junta gene-
ral de accionistas el poder de configuración de la voluntad social, es decir, la volun-
tad única de la persona jurídica y no de los socios que la componen. Esta voluntad
se materializa cuando los titulares de acciones con derecho a voto se reúnen (pero
no bajo cualquier circunstancia, sino bajo las señaladas por la ley) y deciden por
mayoría de votos ciertos asuntos dentro del marco de competencia de la junta.
Al señalar la norma que la validez del acuerdo depende del ámbito de compe-
tencia de la junta, establece que la junta no es competente para todo, en otras pala-
bras que a pesar de ser manifestación de la voluntad, esta voluntad tiene límites que
debe respetar: “Los órganos de gobierno de las distintas sociedades no actúan dentro
de una esfera absoluta de libertad; sus atribuciones deben ejercerse respetando las
limitaciones que surgen del orden jurídico (…) el órgano de gobierno debe respetar
no solamente el contrato social sino también elementos tales como el reglamento,
los actos de otros órganos, cuando correspondan a ámbitos en los que tales órganos
tienen supremacía y aun las reglas que hacen a la estructura jurídica interna de la so-
ciedad y que resultan de actos de los representantes convencionales de la misma”(15).
Entonces, ¿cómo es que en el artículo 111 de la Ley General de Sociedades se
define a la junta general de accionistas como el órgano supremo de la sociedad? Lo
que sucede es que el regentar el gobierno de la sociedad no convierte a la junta ge-
neral de accionistas en una especie de autoridad arbitraria, muy por el contrario, las
decisiones adoptadas por la junta siempre se dirigen a la consecución de satisfacción
del interés social(16).
En este sentido, interesante ha sido la tarea de la doctrina al intentar darle un
calificativo exacto; por un lado Broseta Pont, por ejemplo, la define como un órga-
no soberano, pero no omnímodo; mientras que entre los nacionales Elías Laroza y
Hundskopf prefieren tildarla de órgano supremo.
A pesar de la similitud en las calificaciones, sus alcances no son los mismos,
“soberano” refiere a quien posee la autoridad suprema e independiente; mientras
que “supremo” significa que no tiene superior en su línea. La acepción “omnímodo”
va mucho más allá pues indica al que todo lo puede.

(15) CABANELLAS DE LAS CUEVAS, Guillermo. Ob. cit., p. 163.


(16) Sobre el particular, el doctor Hundskopf ha señalado que: “Se debe entender al interés social como aquel objetivo en-
caminado a la maximización del valor de la inversión de los accionistas, conciliando y limitando este con los intereses
de los stakeholders para el cumplimiento de las normas vigentes, el respecto de la buena fe contractual, y la aplicación
de reglas éticas apropiadas para la conducción de los negocios”. HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo. “El derecho de
impugnación de acuerdos de juntas generales de accionistas en la nueva Ley General de Sociedades y su ejercicio a
través de acciones judiciales”. En: Derecho Comercial. Tomo III, Temas societarios, Fondo de Desarrollo Editorial de la
Universidad de Lima. Lima, 2000, p. 38.

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Es clara la opción adoptada por el legislador para atribuir el carácter de órgano


supremo a la junta general y no calificarla de soberana, debido a que el requisito de
independencia se encuentra al margen de las características de aquella, limitando la
ley su ejercicio a los “asuntos de su competencia”.
Sin embargo, los límites a la actuación del órgano de gobierno referido no solo
vienen impuestos por la ley. A continuación veamos con más detalles algunos otros:
- Todo acto de la junta debe ajustarse al modelo típico que el contrato social
ha adoptado, en otras palabras, a las disposiciones que la ley reserve para
cada una de las sociedades que contempla, de tal forma que modificar ele-
mentos básicos de una estructura jurídica societaria determinada sin tener
el claro propósito de realizar una transformación de la sociedad de acuerdo
con las reglas fijadas en la Ley General de Sociedades para tal proceso se-
ría excederse de las funciones de gobierno de la junta general.
- Respeto a los derechos preexistentes de los socios dentro de la sociedad:
Sabiendo que una de las principales atribuciones del órgano materia de co-
mentario consiste en la modificación del contrato social, es necesario que
los integrantes de la misma cuiden las decisiones que adoptan en junta,
pues muchas de ellas podrían lesionar los intereses económicos y/o polí-
ticos privados de los demás socios. Sin embargo, a pesar de las debidas
precauciones, es de entenderse que cualquier modificación importará sa-
crificar o por lo menos alterar derechos preexistentes de algunos socios,
los que no se encuentran totalmente desamparados ya que se prevén ciertos
supuestos en los que tienen la facultad de ejercitar el derecho de separa-
ción, por ejemplo, ante la decisión de cambio de objeto social o traslado de
domicilio de la persona jurídica al extranjero.
- En este panorama existe la duda respecto de aquellos derechos que no
se encuentren estatutariamente o legalmente protegidos. Al respecto
Cabanellas indica que el hecho de que no existan obstáculos para la mo-
dificación de un derecho no da pie a su libre eliminación o alteración, y
acota: “También debe entenderse por derechos individuales no susceptibles
de alteración por el contrato social, sin anuencia del interesado, aquellos
que aunque resultan de disposiciones legales o contractuales generales, han
dado lugar a un derecho patrimonial determinado, adquirido a título indivi-
dual por los socios”(17).

(17) CABANELLAS DE LAS CUEVAS, Guillermo. Ob. cit., p. 170.

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

2.1. Barreras para la actuación de las juntas


En general, podemos resumir a las barreras para la actuación de la junta en las
siguientes:
a) Respeto al contenido del estatuto social. La base esencial y el inicio de la
vida social parte del contrato o pacto social, el estatuto lo llena de conte-
nido y aporta los elementos y exigencias básicas para su continuidad. Por
ello cualquier ejercicio que suponga la modificación sustancial de su es-
tructura implica la invalidez del acuerdo(18).
b) Pactos o convenios entre accionistas. Actualmente, la validez de ellos no
es objeto de discusión: la misma ley establece expresamente su validez con
la condición de que no exista contradicción entre estos y el pacto social o
estatuto, pero además el contenido de este debe ser concerniente a la socie-
dad y para que surta efectos respecto a ella debe ser debidamente comuni-
cado (las sociedades anónimas deben atender a lo prescrito en el artículo
93 de la Ley General de Sociedades). Cumpliéndose los requisitos referi-
dos, la sociedad tiene la carga de cumplirlos y es responsable en caso con-
trario. Por lo tanto, cualquier decisión en junta que manifieste una voluntad
social que los atente adolecerá de un vicio.
c) Derechos de terceros. La posibilidad de transgredir el contenido de un con-
venio parasocietario puede implicar también afectar derechos de terceros
ajenos a la organización societaria, puesto que esta común práctica no solo
se circunscribe a establecer relaciones para con los socios sino también de
estos para con terceros.
d) Finalmente, la junta general no puede intervenir directamente en la admi-
nistración y representación cotidiana de la sociedad, a menos que su estatu-
to le reserve atribuciones directivas, supuesto bastante inusual debido a que
especialmente en las sociedades con accionariado difundido la carga de la
administración recae en órganos especializados (el directorio o la gerencia,
por ejemplo) cuya permanencia es constante. No sucede lo mismo con la
junta general que se reúne en contadas oportunidades. Esto último que las
funciones de un órgano encuentran su límite en las del otro.
Respecto a este último punto se hace necesario realizar algunas pequeñas ano-
taciones, en lo que a la práctica usual se refiere: en algún primer momento la in-
tención del legislador fue dotar a la junta general de un poder único dentro de la

(18) Cabe preguntarse acerca de la validez de una cláusula estatutaria que prohíba rotundamente cualquier modificación del
contrato social o del estatuto; tal posibilidad es inaceptable, por varios motivos: el primero de ellos es que la misma Ley
General de Sociedades brinda los mecanismos para realizar las referidas modificaciones considerándolas necesarias para
el desenvolvimiento de la economía y el mercado (recordemos que en la décima disposición transitoria la ley castigaba
con la extinción a las sociedades que no habían inscrito ningún acto jurídico en el Registro), de otro lado, el dinamismo
del tráfico comercial hace imposible la total inalteración de una organización societaria.

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estructura societaria, si bien es cierto que hasta ahora concebimos a aquella como el
órgano supremo, durante el siglo XIX sus facultades se extendían mucho más, lle-
gando a ser imprescindible su presencia para la toma de cualquier clase de decisión,
incluso aquellas que no suponían un trámite especial.
Como es de comprenderse se presentaban numerosas dificultades que incidían
en el escaso dinamismo de la sociedad, o su poca participación en el mercado. Una
alternativa a este problema sugería expandir las facultades de los administradores
como órgano que subordinado a la junta general cumpliera un rol permanente en la
marcha de la sociedad y en su gestión cotidiana.
A pesar de lo mencionado, y de la diferencia formal entre los órganos de go-
bierno y los de administración, la distinción entre ellos no es tajante, pues depende
mucho del tipo social específico. Por ejemplo, en una sociedad capitalista la rela-
ción entre ambos órganos no es tan próxima, mientras que en la sociedad de perso-
nas las funciones de uno y otro pueden llegar a confundirse; es más, inclusive en un
sociedad anónima cerrada, por sus peculiares características, la administración está
directamente controlada por sus socios.
Actualmente, sin embargo, en las empresas de accionariado difundido y más
aún las que cotizan en bolsa, el propósito de sus integrantes o de la mayoría de ellos
es meramente especulativo. No existe un interés real por la marcha de la sociedad en
cuanto a organización interna se refiere. Es decir, los accionistas en su mayoría solo
esperan la distribución de los dividendos y utilidades para ver satisfecho su interés.
De esta realidad colegimos que va generándose gradualmente una inversión de los
papeles que a cada órgano corresponde; el directorio o la gerencia, por el propio
desinterés de los socios, se invisten de mayores atribuciones constituyendo el verda-
dero gobierno de la sociedad.
Esta problemática actual ocasiona múltiples conflictos entre socios y adminis-
tradores, llegando estos incluso, a desplazar a aquellos en sus decisiones y faculta-
des directivas. “Los inconvenientes de dar prevalencia a los administradores en el
marco del citado conflicto resultan de que, si los administradores dirigen ineficaz-
mente a la sociedad, tendrán dificultades para obtener fuentes externas de financia-
miento. El recurso de los medios generados por la propia sociedad puede perpetuar
no solo su permanencia en la dirección de la sociedad, sino también la expansión de
los recursos comprendidos en el marco de tal sociedad”(19).
Existen otras formas en las que se puede limitar la capacidad de los socios,
utilizando muchas veces el mismo contrato social para mermar las atribuciones so-
ciales. Otra tendencia consiste en colocar obstáculos a la adquisición de acciones
(sobre todo mediante operaciones en los mercados bursátiles), de tal manera que el
control mayoritario de ciertos socios permanece incólume a través de la vida de la
sociedad. Por último, puede observarse que la utilización de ciertos instrumentos

(19) CABANELLAS DE LAS CUEVAS, Guillermo. Ob. cit., pp. 152-153

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

societarios resulta peligrosa cuando están orientados a privar a los accionistas del
derecho a decidir el destino de las utilidades de la sociedad.

3. Funciones de la junta general


Habiendo analizado los límites de actuación de la junta general de accionistas
corresponde ahora hacerlo respecto de sus funciones. En este sentido, los artículos
114 y 115 de la LGS señalan entre ellas:
1. Pronunciarse sobre la gestión social y los resultados económicos del ejer-
cicio anterior expresados en los estados financieros correspondientes. El
artículo 221 indica que la situación económica de la sociedad y el estado
de sus negocios deben consignarse en una memoria formulada por el direc-
torio al finalizar el ejercicio del año, estos a su vez, junto con las propues-
tas sobre la aplicación de utilidades deben ser puestos a disposición de los
accionistas con antelación para ser sometidos a deliberación en la junta.
2. Resolver sobre la aplicación de las utilidades, si las hubiere.
3. Elegir cuando corresponda a los miembros del directorio y fijar su retribu-
ción. De acuerdo con las prácticas de buen gobierno corporativo, esta elec-
ción debe regirse por las reglas incorporadas en los estatutos sociales o en
las leyes de buen gobierno corporativo(20) a fin de cautelar la independencia
de sus integrantes.
4. Designar o delegar en el directorio la designación de los auditores externos
cuando corresponda, siempre que sea acordado por el 10% de las acciones
suscritas con derecho a voto. A partir de una lectura sistemática con el ar-
tículo 174 de la ley, concluimos que si la junta lo autoriza expresamente,
el directorio a su vez puede delegar esta función en uno o varios de sus
miembros para la contratación de los auditores externos. El artículo 122
de la anterior ley omitía esta facultad de los socios en las juntas generales
ordinarias a pesar de que en el artículo 255 establecía que los documentos
contables podían someterse a auditoría si lo solicitaba un tercio de las ac-
ciones pagadas con derecho a voto.
5. Resolver sobre los demás asuntos que le sean propios conforme al estatuto
y sobre cualquier otro consignado en la convocatoria. En concordancia con
el inciso 7 del artículo 55 de la Ley General de Sociedades, entendemos

(20) Las prácticas de buen gobierno corporativo (BGC) son políticas generales que adoptan los entes societarios a fin de ob-
tener mayor transparencia, credibilidad y valor ante posibles inversionistas. Estas políticas nacieron como una solución
eficaz frente a los defectos que encontramos en las empresas de accionariado difundido, como consecuencia de la sepa-
ración de intereses entre los grupos de gestión y de propiedad. Proponen adoptar medidas que corrijan las distorsiones
generadas por la divergencia de intereses de los accionistas y los administradores. Entre dichas medidas correctivas se
encuentran medidas referidas a los derechos y obligaciones de los accionistas, la elección de directores y puestos ge-
renciales, mecanismos de acceso a la información societaria, la delineación exacta de las funciones del directorio y los
gerentes y la elaboración de esquemas claros de crecimiento.

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que también son obligatorias las juntas previstas por el estatuto, aunque no
coincidan en fecha con la junta obligatoria anual.
Estos cinco acápites pertenecen al artículo 114 de la LGS, que obliga a la junta
general reunirse por lo menos una vez al año dentro de los tres meses siguientes a la
terminación del ejercicio económico. Sin embargo nada impide que en el orden del
día se consigne la deliberación de temas ajenos a los citados anteriormente y que
posteriormente se llegue a un acuerdo en la junta sobre ellos.
Por su parte, el artículo 115 de la ley señala que también compete a la junta
general:
1. Remover a los miembros del directorio y designar a sus reemplazantes.
2. Modificar el estatuto.
3. Aumentar o reducir el capital social.
4. Emitir obligaciones.
5. Acordar la enajenación, en un solo acto, de activos cuyo valor contable ex-
ceda el cincuenta por ciento del capital de la sociedad.
6. Disponer investigaciones y auditorías especiales.
7. Acordar la transformación, fusión, escisión, reorganización y disolución de
la sociedad, así como resolver sobre su liquidación; y,
8. Resolver en los casos en que la ley o el estatuto dispongan su intervención
y en cualquier otro que requiera el interés social.
En general, podemos agrupar en cuatro las funciones de la junta general a que
se refiere la Ley General de Sociedades:
- Aquellas dirigidas a fijar el contenido del contrato social.
- Funciones de integración y control de los restantes órganos sociales: por
medio de la designación y derecho de remoción de sus integrantes.
- Aseguramiento del ejercicio de los derechos de los socios (aprobación de
estados financieros, distribución de ganancias, regulación del derecho de
preferencia).
- Lineamientos generales destinados a organizar la vida económica de la so-
ciedad: a través de la impartición de órdenes a los administradores sobre
materias determinadas.
La anterior Ley de Sociedades Mercantiles separaba las funciones respecto
al tipo de junta que ella preveía, es decir, se designaba unas específicas a la junta
general ordinaria y otras a la extraordinaria respectivamente (artículos 122 y 123),
sin embargo, con acierto la actual Ley General de Sociedades ha eliminado aquella
distinción tradicional, tomando en cuenta la confusión que ocasionaba separar dos
tipos de juntas (tres, con la junta universal) cuando en realidad toda junta general de
accionistas es única.

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Si bien es cierto que el artículo 114 de la LGS fija las funciones de la junta
general ordinaria, esto no significa que aquellas no puedan ser realizadas en junta
extraordinaria pues la obligatoriedad de la primera no desplaza a la segunda para
que con las responsabilidades del caso esta, en cumplimiento de las formalidades
previstas, pueda realizar las mismas funciones si es que por una actuación negligen-
te de los administradores no se realizó la convocatoria oportuna de la junta obligato-
ria anual.
En otras palabras, nada impide que en junta extraordinaria por ejemplo se
aprueben las cuentas del ejercicio del año anterior si es que en plazo legal esto no
ocurrió o, se reúna para decidir los asuntos previstos para las juntas estipuladas pe-
riódicamente vía estatutaria.
Acertada es la opinión de Pedro Ávila Navarro sobre esta materia: “La distin-
ción, y hasta la terminología, de juntas ordinarias y extraordinarias es más origen
de confusión que fuente de claridad; porque se basa en ella la difundida creencia de
que la junta ‘ordinaria’ es un órgano distinto con contenido exclusivo y excluyente;
en realidad solo existe un órgano soberano, que es la junta general (...)”(21).
En este mismo sentido, Uría rechaza contundentemente la posibilidad de re-
partir los asuntos del orden del día de acuerdo con el carácter ordinario o extraor-
dinario de la junta (recordemos que la Ley de Sociedades Anónimas española, a di-
ferencia de la nuestra realiza una separación de las clases de juntas en ordinarias y
extraordinarias).
En resumen, qué sucederá si simuladamente se convoca una junta obligatoria
anual para resolver algún tema propio del artículo 115. La respuesta la hallamos
en la jurisprudencia: “(…) Los temas señalados en la convocatoria no corresponden
(…) a materias que necesariamente deban ser vistas en una junta obligatoria anual
o que hayan sido previstas como obligatorias en el respectivo estatuto de la empresa
(…) En todo caso, resulta necesario precisar que el tema relativo al nombramien-
to de miembros del directorio consignado como punto dos de la agenda, en buena
cuenta se circunscribe al punto uno de la misma relativo a la modificación parcial de
los estatutos en lo que respecta a la creación del directorio y al establecimiento de
sus miembros, toda vez que el directorio no estaba contemplado como órgano de la
sociedad demandada, convocándose –precisamente– dicha junta para aquel fin, de
ahí que no sea de aplicación lo dispuesto en el punto tres del artículo 114 de la ley,
sino más bien lo señalado en el punto dos del artículo 115”(22).

(21) ÁVILA NAVARRO, Pedro. La sociedad anónima. Editorial Bosch. Barcelona, 1997, p. 481
(22) Exp. N° 234-2005, 4/07/2005 j4 .

19
Manuel ALBERTO torres carrasco

4. Junta universal
Un supuesto especial es la junta universal. Al respecto, la Ley General de
Sociedades indica que esta junta se encontrará válidamente constituida siempre que
se encuentren presentes los accionistas poseedores de la totalidad de las acciones
suscritas con derecho a voto habiendo estos aceptado por unanimidad la celebración
de la junta y la deliberación de la totalidad de los asuntos propuestos.
Es debatida en la doctrina la naturaleza jurídica de la junta universal. Algunos
plantean que la reunión casual de la totalidad de accionistas podría dar lugar a la
decisión de conformar en ese momento una improvisada junta general, como con-
trapartida teniendo en consideración que la presencia de la totalidad de los titulares
con derecho a voto en las sociedades de accionariado difundido resultaría prácti-
camente imposible de realizarse en circunstancias casuales, solo es posible prever
este tipo de coincidencias en las sociedades anónimas cerradas, o posiblemente en
las ordinarias, modelos de sociedades anónimas para las cuales la Ley General de
Sociedades no establece una rigurosidad formal previa a la realización de la junta,
tal como sí lo hace con la sociedades anónimas abiertas.
Sin embargo, para efectos meramente teóricos supongamos que por ejemplo en
una reunión de camaradería se llegaran a reunir todos los socios de una sociedad
anónima abierta y aprovechando esta situación decidieran realizar una junta con el
fin de resolver algunos problemas que afectan a la sociedad. A nuestro parecer no
existe ningún riesgo de que alguno de ellos se viera excluido o disminuidas sus fa-
cultades. Como lo mencionáramos antes, la ley pone dos filtros:
- Que absolutamente todos acepten la celebración de la junta.
- Que, de igual forma, se requiera la unanimidad de los accionistas para la
deliberación de los asuntos que se proponga tratar. Esto no significa que no
no sean aceptados ni mucho menos que la unanimidad se extienda como
requisito también para la toma de acuerdos, por el contrario, tal como su-
cede para todo tipo de juntas, los acuerdos se adoptan con el voto favorable
de la mayoría absoluta/calificada de las acciones suscritas con derecho a
voto representadas en la junta. Siguiendo este criterio, Broseta Pont afirma:
“Una vez constituida la junta universal, se somete al régimen propio de la
junta general y no es necesario que los acuerdos se adopten por unanimi-
dad (…)” (23).
En relación con la Ley de Sociedades Anónimas española, esta omite en su ar-
tículo 99 (juntas universales) aludir a este último filtro, ya que estipula únicamente
como requisito que esté presente todo el capital social y que los asistentes acepten
por unanimidad la celebración de la junta.

(23) BROSETA PONT, Manuel. Manual de Derecho Mercantil. Madrid, 1986, pp. 253-254.

20
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Tema aún más controvertido constituye el relativo a la posibilidad de un acuer-


do previo entre los accionistas y administradores para celebrar en fecha acordada
una junta universal, omitiendo los trámites de convocatoria prescritos en la Ley
General de Sociedades. ¿Supondría esta situación burlar la LGS y sus formalida-
des? No creemos que pueda configurarse un ilícito o un acto contrario a derecho por
parte de los órganos de gobierno y administración, y esto porque el fin del Derecho
Societario tiende a aligerar costos y esfuerzos innecesarios para que las actividades
sociales se realicen en forma breve y ágil a la par con las exigencias del mercado,
por tanto si se cumplen los filtros indicados qué problema existiría con que preme-
ditadamente se contemple la organización de una junta universal. Pensamos que
ninguno.
En esta misma línea opina la jurisprudencia registral en nuestro país:
“(...) Las regulaciones de la vida interna de una sociedad mercantil no cons-
tituyen normas de orden público, puesto que sin perjuicio de señalar que las
reglas que encuadran el trámite para la realización de una junta solo interesan
a los accionistas en lo que compete a la defensa de sus derechos e intereses, la
circunstancia de que una junta general, órgano supremo de la sociedad, pueda
reunirse en junta universal y llevar a cabo una junta general incluso en discre-
pancia de la propia convocatoria y de la agenda fijada, permite colegir que el
tema de convocatoria y quórum, no constituyen normas de orden público ni se
condicen con el carácter imperativo aducido por el registrador (...)”(24).
De este razonamiento concluimos que la tendencia en materia corporativa es
facilitar a los socios métodos alternativos para la realización óptima del objeto so-
cial de la empresa que integran, siempre que se cuide de no afectar los intereses
individuales de cada uno de ellos. En este sentido, constituye un avance por parte de
la actual Ley General de Sociedades respecto a la anterior el disponer que la validez
de la junta universal dependa de la presencia de los accionistas que representen la
totalidad de acciones suscritas con derecho a voto, a diferencia del artículo 129 de
la Ley de Sociedades Mercantiles, el cual a la letra decía: “No obstante lo dispuesto
en los artículos precedentes, la junta se entenderá convocada y quedará válidamente
constituida, siempre que estén presentes accionistas que representen la totalidad de
capital pagado y los asistentes acepten por unanimidad la celebración de la junta y
los asuntos que en ella se proponga tratar”.
En virtud de lo explicado líneas atrás, podemos preguntarnos si es válida la
representación de los accionistas en la junta universal. Sobre el particular somos
partidarios de la propuesta de Broseta Pont: “(...) sin duda debe admitirse la váli-
da constitución de esta junta de accionistas representados, si admitimos que la
junta universal no debe ser necesariamente espontánea. Significa ello que los ad-
ministradores pueden convocarla sin respetar los rígidos requisitos de publicidad

(24) Res. N° 437-96-ORLC/TR del 10/12/1996, del Tribunal Registral j5 .

21
Manuel ALBERTO torres carrasco

establecidos(...)”(25). El artículo 122 de la Ley General de Sociedades indica que los


accionistas pueden hacerse representar en “las juntas generales”, como señalamos
en un primer momento. Es nota característica de este órgano de gobierno su uni-
dad, por tal entendemos que la representación es totalmente factible en una junta
universal.
Otro problema práctico muy común en las juntas universales es el relativo al
lugar en el cual debe realizarse. La Ley General de Sociedades en su artículo 112
declara que la junta general se celebra en el domicilio social o en aquel lugar pre-
visto en el estatuto. Sin embargo, considerando la posibilidad de una reunión casual
de los representantes de la totalidad de acciones suscritas con derecho a voto en
circunstancias ajenas a las actividades desplegadas en el domicilio de la sociedad,
no creemos pertinente extender lo previsto en el artículo 112 a la junta universal,
teniendo esta una naturaleza excepcional. A criterio nuestro su celebración fuera de
los lugares indicados debe ser permitida; sin embargo, esta opinión no es aceptada
por todos los teóricos en Derecho Societario, por ejemplo, Pedro Ávila Navarro no
mantiene una posición flexible respecto a este asunto, no admitiendo que la junta
universal pueda improvisarse, señalando que cualquier convocatoria informal de ella
tendrá necesariamente que determinar de modo preciso y específico el domicilio so-
cial en que se celebrará la junta(26).
Sin embargo, será labor de los jueces y tribunales dirimir jurisprudencialmente
esta controversia. Al respecto el 1 de marzo del 2008 se publicó una separata espe-
cial en el diario oficial El Peruano consignando precedentes de observancia obliga-
toria aprobados por el Tribunal Registral. El sexto de estos precedentes aprobados
mediante la Resolución N° 160-2007-SUNARP-TR-T(27) sienta una línea clara sobre
la materia al prever dos tipos de juntas universales: las convocadas y las que se con-
forman espontáneamente, es decir, sin previa convocatoria.
Sobre el particular, es pertinente señalar que la junta universal es aquella en
la que están presentes los accionistas o personas que representan la totalidad de las
acciones suscritas con derecho a voto. No requiere la formalidad de convocatoria
previa. Como es un supuesto en el que no se da el peligro de que algún socio ig-
nore de la junta (convocatoria) o de que pueda reunirse subrepticiamente en junta
un grupo minoritario de accionistas; no importa por qué medio o circunstancia se
reúnen todos los accionistas o sus representantes legales, pues si aceptan la cele-
bración de la junta (universal), esta quedará válidamente constituida para tratar de
cualquier asunto.
En suma, para una junta universal válida se exige lo siguiente: a) presencia de
las personas que representan la totalidad de acciones suscritas con derecho a voto,

(25) BROSETA PONT, Manuel. Ob. cit., p. 253.


(26) ÁVILA NAVARRO, Pedro. Ob. cit.
(27) Res. N° 160-2007-SUNARP-TR-T, del 27/06/2007 j6 .

22
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

y b) que los asistentes acepten por unanimidad la celebración de la junta aprobando


la orden del día. Cumplidos estos requisitos la junta queda constituida para tratar
todos los asuntos aprobados, aunque algún socio se ausente o, a la vista de cómo va
a decidirse, manifieste su disconformidad con la celebración de la junta. Los acuer-
dos no se han de tomar por unanimidad, sino por las mayorías establecidas en la ley
o en el estatuto.
La posibilidad de celebrar juntas universales es de gran utilidad práctica, en la
medida en que las empresas podrán adoptar acuerdos sin necesidad de realizar con-
vocatorias, ahorrándose los costos respectivos (de publicidad u otros). Asimismo,
esta figura permite convalidar los posibles defectos en la convocatoria de una junta
convocada o, más exactamente, hacerlos irrelevantes.
La Resolución N° 160-2007-SUNARP-TR-T en comentario señala que son dos
tipos de juntas universales las que pueden realizarse: i) la convocada observando el
estatuto y la ley, y ii) la que no tuvo convocatoria. Y es que la nota característica de
la junta universal es la presencia de los accionistas o personas que representan la
totalidad de las acciones suscritas con derecho a voto, situación a la que se puede
llegar luego de una convocatoria o de modo espontáneo.
Esta clasificación no es meramente teórica, toda vez que distinguir cada su-
puesto será necesario para determinar las formalidades y efectos jurídicos del acta
de la junta. Así, ante la ausencia de convocatoria, será necesario brindar de razona-
bles seguridades al acta en que se plasme la realización de la junta universal y los
acuerdos adoptados. De ahí que el sétimo párrafo del artículo 135 de la Ley General
de Sociedades exija que el acta de la junta universal sea suscrita por todos los accio-
nistas presentes, a fin de generar una prueba documental que acredite la concurren-
cia de la totalidad de las acciones del capital con derecho a voto.
Por su parte, en las juntas universales debidamente convocadas, la prueba do-
cumental que acredite la presencia de todos los socios (acta firmada por todos) es
suplida por las constancias de recepción del citatorio o por las publicaciones de la
convocatoria, toda vez que son medios fehacientes que garantizan el efectivo cono-
cimiento de la convocatoria o la razonable posibilidad de conocerla. En esa línea
es que la presente resolución establece como precedente de observancia obligatoria
que la obligación de que todos los accionistas suscriban el acta de una junta uni-
versal, constituye una formalidad exigible solo cuando dicha junta universal careció
de convocatoria. Por su parte, en las juntas universales debidamente convocadas se
aplicará la regla general. Esto es, en caso se apruebe el acta en la misma junta, de-
berá ser firmada, cuando menos, por el presidente, el secretario y un accionista de-
signado al efecto; de no aprobarse en la misma junta, por el presidente, el secretario
y por no menos de dos accionistas.

23
Manuel ALBERTO torres carrasco

5. Convocatoria a junta general


Hemos señalado que la junta general expresa la voluntad social, esto es, las
decisiones de la empresa. Pero precisamente en la etapa formativa y declarativa de
dicha voluntad es que suelen presentarse diversos problemas y errores que dificultan
que esta pueda ser eficaz e incluso que afectan su validez.
Antes de ingresar a analizar estos problemas, quisiera detenerme en unas líneas
a analizar esta etapa formativa. Nuestra Ley General de Sociedades dedica cuarenta
y un artículos a precisar las reglas de formación de la voluntad social(28).
El profesor Oswaldo Hundskopf expone más claramente el proceso de forma-
ción de la voluntad social: “Por ser una sociedad de estructura capitalista, cada ac-
ción da derecho a un voto, tomándose los acuerdos por mayoría de votos, y una
vez adoptados estos, son obligatorios por cuanto configuran la voluntad social,
sometiendo inclusive a los disidentes y a los que no hubieren participado en la
reunión”(29).
El artículo 113 de la LGS señala que el directorio es el órgano obligado a con-
vocar a junta general (en caso de no existir directorio, la administración de la socie-
dad como el órgano de gerencia) según lo ordene:
- La ley. Según la referencia realizada anteriormente, la junta obligato-
ria anual se enmarca en este primer supuesto cuando se pronuncia sobre
sus estados financieros. Cabe anotar que por medio de la Res. N° 103-
99-EF/94.10 (Reglamento de Información Financiera y Manual para la
Preparación de la Información Financiera) publicado en El Peruano el
26/11/1999 las empresas inscritas en el Registro Público del Mercado de
Valores, así como las administradoras de fondos colectivos, además de
presentar su información financiera individual anual hasta el 15 de abril
de cada año deben presentar sus estados financieros intermedios indivi-
duales e intermedios consolidados a la Comisión Nacional Supervisora de
Empresas y Valores (Conasev) al día siguiente de haber sido aprobados,
teniendo como plazo límite los tres primeros trimestres 30 y 45 días calen-
dario (para los intermedios individuales) y el cuarto trimestre 45 y 60 días
calendario (para los intermedios consolidados) siguientes a las fechas de
cierre.
- El estatuto.
- Por acuerdo del mismo directorio. Este es el supuesto más común debido a
que el órgano de administración es el más cercano a la gestión de la socie-
dad y conoce tangiblemente su problemática y necesidades.

(28) Desde el artículo el 111 al 151.


(29) HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo y GARCÍA LOCATELLI, Javier. “La junta general de accionistas”. En: Tratado de
Derecho Mercantil. Tomo I. Editorial Gaceta Jurídica. Lima, 2003, p. 415.

24
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

- Lo solicite un número de accionistas representantes de no menos del 20%


de las acciones suscritas con derecho a voto, aunque en las sociedades anó-
nimas abiertas solo se necesitará la solicitud del 5%. En este sentido, la
Ley de Sociedades Mercantiles difería de la actual en dos cosas: la necesi-
dad de que sean los representantes del 25% del capital pagado los que so-
liciten la convocatoria a junta y que la convocatoria sea realizada dentro de
los treinta días siguientes de presentada tal solicitud (actualmente la LGS
indica que la publicación del aviso de convocatoria deberá realizarse den-
tro de los 15 días consecutivos a la recepción de la solicitud).
Si las juntas generales obligatorias (previstas legal o estatutariamente) o las re-
queridas expresamente por los accionistas representantes de al menos 20% de las
acciones con derecho a voto no son convocadas dentro del plazo referido, sea por
una denegación de la administración, por un descuido de la misma o por causa no
imputable a esta (debiendo probar el hecho fortuito o fuerza mayor para evitar las
sanciones al órgano respectivo); cabe la convocatoria a pedido del titular de una sola
acción con derecho a voto, por el juez del lugar del domicilio social a través de un
proceso no contencioso: “En esta clase de procesos –solicitud de convocatoria ju-
dicial a asamblea– no está en discusión un conflicto de intereses pues no se pretende
nada contra alguna persona en particular”(30).
Un supuesto excepcional está dado para las sociedades anónimas abiertas. En
virtud del artículo 253 de la Ley General de Sociedades, modificado el 23/01/2002
por la décimo segunda disposición transitoria y final de la Ley N° 27649 (Ley que
modifica el D.Leg. N° 861 - Ley del Mercado de Valores), la Conasev por las fa-
cultades de reglamentación conferidas publicó el 30/12/2003 en el diario oficial El
Peruano la Res. N° 111-2003-EF/94.10 por la cual aprobó normas relativas a infor-
mación vinculada a la marcha societaria y convocatoria a junta en las sociedades
anónimas abiertas; arrogándose la facultad de convocar a junta general de accionis-
tas en los siguientes casos (extendido para convocatoria a junta especial):
- “Art. 7.- Convocatoria a junta
Conasev efectuará la convocatoria a junta general de accionistas de las so-
ciedades anónimas abiertas:
a) Cuando el directorio de la sociedad no cumpla con hacerlo en las opor-
tunidades establecidas por la Ley General de Sociedades o el estatuto.
En este caso, Conasev dispondrá la convocatoria de oficio o a solicitud
de parte de quien represente la titularidad de una acción suscrita con
derecho a voto.
b) Cuando sea solicitada por quienes representen el cinco por ciento o
más de las acciones suscritas con derecho a voto”.

(30) Cas. N° 323-2003-La Libertad, 20/08/2003 j7 .

25
Manuel ALBERTO torres carrasco

La convocatoria judicial, al igual que la ordinaria, se rige por las mismas for-
malidades previstas en el artículo 116 de la Ley General de Sociedades:
- Para la junta obligatoria anual y las juntas estatutarias el aviso de convoca-
toria debe ser publicado con una anticipación no menor de diez días al de
la fecha indicada para su celebración.
- Para las juntas previstas en el artículo 115 de la ley el plazo mínimo será
no menor de tres días, salvo el estatuto fije otro plazo que no podrá ser me-
nor a los tres días.
- Si las juntas son solicitadas por los representantes de al menos la quinta
parte de las acciones suscritas con derecho a voto no deberá mediar más de
quince días para que a partir de la recepción de dicha solicitud el órgano de
administración publique el aviso de convocatoria (artículo 117 de la LGS)
- En el aviso de convocatoria deberá precisarse el lugar, el día y la hora en
que se realizará la junta, para garantizar que el accionista acuda sin ningún
problema a la reunión. Este mismo criterio utiliza el Tribunal Registral al
decidir sobre la especificidad de los datos en el citado aviso: “La no obser-
vancia del requisito de la hora vulnera el derecho de los accionistas a con-
currir a las juntas generales, toda vez que el cambio de hora de celebración
de la asamblea puede derivar en la eventualidad que algún accionista se
haya visto privado de asistir a la junta celebrada”(31).
- Especialmente en las sociedades anónimas abiertas en que es poco proba-
ble la reunión del quórum necesario para la toma de acuerdos, procede por
permisión expresa de la ley que en un mismo aviso se consigne el lugar, el
día y la hora en que se daría la segunda convocatoria, no pudiendo mediar
menos de tres días ni más de tres entre una y otra, a diferencia de la Ley
de Sociedades Anónimas española que establece como plazo mínimo 24
horas.
- Si no se hubiera previsto en el aviso de primera convocatoria la realiza-
ción de una segunda, tendrá esta última que ser anunciada con los mismos
requisitos de la primera dentro de los diez días siguientes a la fecha de la
celebración de la junta no celebrada y por lo menos con tres días de antela-
ción a la fecha de la segunda reunión, el problema es que en este tiempo es
difícil gestionar el anuncio en el periódico.
Ahora bien, una vez convocada, tendrán derecho de presentarse a la junta:
- Los accionistas “con derecho a voto” (aun se trate de acciones gravadas)
que hayan matriculado sus acciones en el libro de matrícula de acciones

(31) Res. N° 421-96-ORLC/TR. Igualmente sobre el particular puede revisarse la Res. N° 690- 2005-SUNARP-TR-L j8 , la Res.
N° 599-2005-SUNARP-TR-L j9 , la Res. N° 070-98-ORLC/TR j10 , así como la resolución recaída en el Exp. N° 432-
2005 de la Corte Superior de Justicia de Lima j11 .

26
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

con una anticipación no menor de dos días. Ellos son los “partícipes por
excelencia de la asamblea, ejerciendo en su plenitud los derechos inheren-
tes a su calidad de socios”(32); sin embargo estos atributos vienen apareja-
dos de limitaciones: los accionistas que hayan suscrito acciones sin dere-
cho a voto (artículo 96 de la LGS) no son considerados por la Ley General
de Sociedades para la asistencia a junta, salvo se organicen juntas especia-
les (sesión separada solo cuando se comprometan derechos particulares).
- La antigua ley estipulaba, en su artículo 130, que tienen derecho de asistir
a la junta general los titulares de acciones nominativas inscritas en el
libro de registro de acciones hasta los dos días anteriores al de la realiza-
ción de la junta (…)” (el resaltado es nuestro); daba por entendido que el
derecho de concurrencia a la junta general se extendía tanto para las accio-
nes con derecho a voto como para las que no, a pesar de ello no considera-
mos que la exclusión de los últimos en la nueva ley respecto a este derecho
merme su facultad de información de la marcha societaria, ya que existen
otros mecanismos a utilizar para satisfacerlo.
- Tampoco tienen derecho a acudir a junta los accionistas que se encuen-
tren en mora respecto a la integración de las acciones suscritas con dere-
cho a voto si se contempla así en la vía estatutaria. La Ley de Sociedades
Comerciales de Argentina es más drástica que la nuestra en este sentido,
pues anula automáticamente la posibilidad del socio moroso a participar
en junta (artículo 192), aunque prevé que el estatuto permita hacerlos in-
tervenir con voz pero sin voto. Nuestra Ley General de Sociedades es clara
al indicar que para el ejercicio de los derechos en junta, los accionistas de-
ben inscribir sus acciones en el libro matrícula de la sociedad (artículo 92)
tanto para la creación de acciones como para la emisión de las mismas; a
pesar de ello consideramos que los accionistas partícipes de la constitución
de la sociedad que por descuido o desconocimiento no matricularon sus
acciones ostentan todo el derecho a participar en junta ya que se presume
la vigencia de su titularidad. Por último, aquellos accionistas que tuvieren
algún interés en conflicto con la sociedad serán suspendidos en su derecho
a voto, aun así su presencia será computable para establecer el quórum de
la junta (artículo 133 de la LGS).
- Los directores y el gerente de la sociedad: con derecho a voz pero sin de-
recho a voto, su concurrencia no puede ser de otra manera pues de confor-
midad con el artículo 129 de la LGS la presidencia de la junta recae en el
presidente del Directorio y la secretaría en el gerente general (salvo dispo-
sición diversa del estatuto). Aunque existe una excepción a esta regla: que

(32) MASCHERONI, Fernando. Sociedades anónimas. Editorial Universidad. Buenos Aires, 1999, p. 129.

27
Manuel ALBERTO torres carrasco

los administradores de la sociedad a la vez sean accionistas, en mérito de


lo cual participarán con voz y voto.
- Funcionarios, profesionales y técnicos: generalmente se solicita la presen-
cia de abogados o economistas cuyos informes garantizan a los socios una
mejor calidad de información.
Ya instalada la junta, los participantes en ella se sujetan a ley para la toma de
acuerdos. En este sentido, las formalidades revisten un nuevo matiz pues su obser-
vancia debe ser estricta: antes de la instalación propiamente dicha se formulará la
lista de asistentes (consignando el número de acciones propias o ajenas en caso hu-
biere un poder de representación, así como el porcentaje respecto del total de las
ellas). Si la junta se constituyó en primera convocatoria, para la deliberación de
asuntos ordinarios bastará que el 50% de las acciones concurran a la junta para que
esta sea válida, sin embargo, si se necesitó una segunda convocatoria los represen-
tantes de cualquier número de acciones concurrentes bastarán para la constitución
de la junta.
Si la junta es convocada para modificar el estatuto, aumentar o reducir el capi-
tal, emitir obligaciones, acordar la enajenación en un solo acto de activos cuyo valor
contable exceda el 50% del capital social, o acordar la transformación, fusión, esci-
sión, disolución o liquidación de la sociedad en primera convocatoria se necesita la
concurrencia de las 2/3 partes de las acciones, si fuere en segunda la junta quedará
válidamente reunida si concurren 3/5 partes de las acciones (obviamente con dere-
cho a voto).
La exigibilidad de los requisitos para la toma de decisiones es también de ca-
rácter imperativo, pues se busca preservar el derecho de los accionistas, tal como se
establecido en la Res. N° 405-96-ORLC/TR j12 .
- Para los asuntos ordinarios se requiere una mayoría simple, es decir el voto
favorable de la mayoría absoluta (50% + 1) de las acciones suscritas con
derecho a voto concurrentes a junta.
- Para los asuntos indicados líneas atrás será necesaria una mayoría califica-
da (el voto favorable de la mayoría absoluta del total de las acciones sus-
critas con derecho a voto).
- La excepción a la regla está dada por el artículo 128 de la LGS. Para la
adopción de acuerdos en cumplimiento de normas imperativas no será ne-
cesario el quórum ni la mayoría calificada anteriormente mencionada.

6. Naturaleza negocial de los acuerdos sociales


Se considera que los acuerdos sociales tienen una naturaleza negocial porque la
deliberación y toma de decisiones de la junta son el más claro ejemplo de lo que en la
doctrina civil (fuente de la societaria) suele denominarse “autonomía privada” la cual
presenta una serie de caracteres que permiten reportarla como el contenido mismo
del negocio jurídico; si no hay autonomía privada no hay negocio jurídico alguno.

28
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Elías Laroza señala, siguiendo la pauta marcada por Brunetti y Garrigues,


que las decisiones de la junta general constituyen un negocio jurídico y unilateral
así como un acto colectivo y unitario. Detengámonos a analizar cada una de estas
categorías:
Para la configuración de un negocio jurídico propiamente dicho, existen ciertos
presupuestos, tales como la voluntad negocial, el agente capaz encargado de mani-
festarla, la observancia de la formalidad prescrita, la causa o fin lícito y el objeto del
negocio física y jurídicamente posible (artículo 140 del Código Civil).

6.1. Voluntad negocial y agente capaz


Para que el acuerdo o la decisión adoptada en la junta general pueda producir
determinadas consecuencias, es necesaria una voluntad que se dirija mediante de-
claración a realizar ciertos efectos jurídicos. Esta voluntad corresponde declararla
a la sociedad por medio de su órgano deliberativo y para su validez debe estar libre
de vicios. La declaración de voluntad debe dirigirse a la constitución, modificación
o extinción de una relación jurídica; al respecto, cabe acotar que por el carácter emi-
nentemente lucrativo de las sociedades anónimas, sus acuerdos no pueden eludir la
esencia y fin económico al cual se orienta el interés social.
Como es de entenderse, la voluntad emitida producto de las deliberaciones
de la junta general de accionistas tendrá necesariamente que ser expresa. Pocos
son los supuestos en que la Ley General de Sociedades admite la declaración de
voluntad tácita (uno de ellos está previsto en el artículo 14 de la LGS respecto
al nombramiento de administradores y liquidadores de la sociedad); es decir, no
puede darse por entendida la aceptación de un asunto propuesto en la orden del
día por el simple silencio de los socios o por la llamada facta concludentia (por
ejemplo, el alzamiento de mano). La misma ley indica que los acuerdos adopta-
dos en la junta general deben constar en actas con los requisitos prescritos por
ley para su validez.
Ahora bien, que la voluntad social sea una voluntad unilateral significa que
a pesar de que la sociedad esté conformada por una pluralidad de personas (con-
dición de su existencia), los intereses propios que cada una de ellas pueden tener
influencia en mayor o menor medida en la decisión final (voluntad social última)
pero no son la voluntad social. De tal manera que la deliberación asamblearia
de la sociedad es un acto unilateral en sí mismo considerado, y no un acto de
carácter plurilateral.

29
Manuel ALBERTO torres carrasco

6.2. Formalidad prescrita por ley

6.2.1. Actas
Para la toma de acuerdos es imprescindible el cabal cumplimiento de las for-
malidades señaladas en la LGS, por lo tanto, los actos formales requeridos respecto
a los acuerdos sociales son de tipo ad solemnitatem:
a) Las actas deben expresar un resumen de lo acontecido en la junta, debido
a que este instrumento probatorio proporciona un testimonio de los hechos
acaecidos en aquella, la relación de los mismos debe sujetarse lo máximo
posible a la realidad, sin embargo “nada asegura que su contenido coincida
con la realidad pues es solo el relato de un suceso” (Res. N° 127-2006-
TR/T).
b) Las decisiones deben asentarse en un libro abierto específicamente para la
sesión o sesiones necesarias en el desarrollo del orden del día, caso contra-
rio se fijarán en hojas sueltas; todos ellos debidamente legalizados (requi-
sito preceptuado por la necesidad de la inscripción de la declaración en el
Registro Público). El registro de la reunión o reuniones tiene que plasmar-
se de forma indubitable y ordenada en los libros o fojas sueltas con el fin
de servir como medio de prueba de los acuerdos adoptados; en este mismo
sentido se pronunció el Tribunal Registral en la Res. N° 55-2001-ORLC/
TR, publicada en el diario oficial El Peruano el 09/06/2005: “(…) esta Sala
se ha pronunciado en la Res. N° 416-2000-ORLC/TR del 28 de noviembre
de 2000, en el sentido que toda persona jurídica debe llevar sus libros en
forma ordenada, debiendo acreditar ante el notario la conclusión o pérdida
del anterior para que proceda la legalización de un segundo libro (artículo
115 de la Ley del Notariado), acreditación que también se requerirá para
el tercer y subsiguientes libros; sin embargo, al colocar el número que le
corresponde al libro, el notario tendrá a la vista el libro que ha concluido
o certificación del libro que se ha perdido no resultando exigible presentar
ante notario todos los libros anteriores sino únicamente el inmediato ante-
rior, observándose para tal efecto los libros contenidos en el antecedente
registral más inmediato”(33).
c) El contenido del acta deberá estar dado por el lugar, la fecha y la hora en
que se realizó la junta general, debido a que esta es una sola (no impor-
tando el número de sesiones en que pueda dividirse); se levantará una sola
acta que para el supuesto de multiplicidad de reuniones deberá mostrar de-
talladamente las circunstancias de cada una de ellas. Es mérito de la actual
Ley General de Sociedades el señalar tácitamente el principio de unidad de

(33) Res. N° 55-2001-ORLC/TR, El Peruano, 9/06/2005 j13 .

30
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

la junta general, y esto porque la anterior ley insinuaba que para cada se-
sión debería levantarse un acta: “Art. 140.- La sesión de junta general y los
acuerdos adoptados en ella, deben constar en el libro de actas legalizado
conforme a ley. Para las actas se observarán las siguientes reglas (...) 1° En
el acta de cada sesión (…)”.
d) Se deberá indicar también si la junta se celebra en primera, segunda o ter-
cera convocatoria.
e) Respecto de los socios: debe figurar en el acta el nombre de los accionistas
presentes, o en su defecto el de sus representantes; el número y clase de
acciones de las que son titulares.
f) Nombres de quienes actuaron como presidente y secretario.
g) Indicación de las fechas y los periódicos en que se publicaron los avisos
de la convocatoria. Al respecto, la actual ley difiere de la antigua puesto
que en el inciso 1 del artículo 140 de la Ley de Sociedades Mercantiles se
prescribía que para la validez del acta de “cada sesión” debía insertarse los
comprobantes de haberse efectuado las publicaciones respectivas.
h) Forma y resultado de las votaciones y los acuerdos adoptados
i) Si el acta es aprobada en la misma junta debe contener constancia de esta
aprobación y ser firmada por el presidente, secretario y un accionista de-
signado. Si no se aprueba en la misma junta, la ley otorga un plazo de diez
días para que por lo menos dos accionistas, conjuntamente con el presi-
dente y secretario la revisen y aprueben. De todas maneras, el artículo 135
de la Ley General de Sociedades establece que cualquier accionista concu-
rrente a la junta general tiene derecho a firmar el acta. Veáse sobre el par-
ticular la Resolución N° 130-97-ORLC/TR j16 .
Si bien el artículo 135 enumera una serie de condiciones necesarias para la co-
rrecta presentación del acta, entre ellas la indicación del lugar en que se realizó la
junta, jurisprudencialmente se han marcado algunas pautas y precisiones a tomar
en cuenta. Así, por ejemplo, se prevé que “el artículo 135 de la ley societaria, que
regula sobre el contenido de las actas de las juntas resulta ser más permisivo, ya que
en el acta se deja constancia del lugar, siendo este documento una expresión escrita
tanto de los acuerdos a que arriba la junta como de las circunstancias de tiempo y
lugar en que se adopten; en consecuencia, no se requiere que en el acta se consigne
el lugar con la misma rigurosidad que en el aviso de convocatoria, aunque necesa-
riamente las referencias al lugar que consten en el acta debe permitir la verificación
de que coinciden con el señalado en la convocatoria”(34).

(34) Res. N° 191-2000-ORLC/TR, 15/06/2000 j15 .

31
Manuel ALBERTO torres carrasco

Un supuesto especial reviste la formalidad requerida para la junta universal, en


este caso es obligatoria la suscripción del acta por todos los accionistas concurren-
tes, a menos que en la lista de asistentes se hayan consignado todos los datos seña-
lados en el primer párrafo del artículo 135 de la LGS (supuesto paralelo al de las
juntas ordinarias y extraordinarias).
Mediante la Res. N° 160-2007-SUNARP, el Tribunal Registral sentó un prece-
dente de observancia obligatoria respecto a la suscripción de acta en junta universal:
“(…) el sétimo párrafo del artículo 135 de la LGS exige que el acta de la junta uni-
versal sea suscrita por todos los accionistas presentes, a fin de generar una prueba
documental que acredite la concurrencia de la totalidad de las acciones del capital
con derecho a voto. En cambio, tratándose de las juntas universales debidamente
convocadas observando lo previsto en la ley y los estatutos, esa prueba documental
es suplida por las constancias de recepción del citatorio o las publicaciones, que
garantizan el efectivo conocimiento de la citación, o por lo menos, la razonable po-
sibilidad de conocerla”(35).
En otras palabras, lo previsto en el artículo 120 de la LGS es una formalidad
exigible solo para cuando la junta universal haya carecido de convocatoria.
Hasta hace pocas líneas mencionábamos que la Ley General de Sociedades
permite que las actas puedan asentarse en un libro especialmente abierto para tal
efecto o en hojas sueltas; pues bien, en este último supuesto será necesaria la firma
de todos los socios concurrentes. Este documento especial se adherirá al libro.
Otra innovación de la actual ley respecto a la anterior se manifiesta en la facili-
dad que ofrece a los accionistas al permitirles obviar algunas de las formalidades del
acta siempre que estas figuren en la lista de asistentes y esta se adjunte a aquella.
La Ley de Sociedades Anónimas española señala dos tipos de actas: el acta de
junta y el acta notarial (en los artículos 113 y 114 respectivamente). Esta última re-
viste características muy similares a las indicadas en el artículo 138 de nuestra Ley
General de Sociedades (la cual innova en esta materia respecto de la ley anterior).
En líneas generales ambas indican que los administradores (directorio en nuestro
caso) a solicitud de los accionistas con cierto plazo de anticipación pueden requerir
la presencia de un notario para que certifique la autenticidad de los acuerdos adop-
tados por la junta. A pesar de su parecido existen algunas diferencias que saltan a la
vista:
- La Ley de Sociedades Anónimas española impone el plazo mínimo de 5
días de antelación al previsto para la celebración de la junta para solicitar
la presencia de un notario; disiente de nuestra ley en que esta indica que la
solicitud deberá tener no menos de dos días antes de celebrarse la junta.

(35) Res. N° 160-2007-SUNARP-TR-T j6 .

32
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

- Sin embargo, en este punto sí realizamos una crítica a nuestra regulación


societaria. No creemos adecuado que la solicitud a cargo de los socios re-
quiera que estos representen como mínimo el 20% de las acciones suscri-
tas con derecho a voto, muy por el contrario, considerando lo necesario del
estímulo a la participación de los socios en la conducción de la sociedad,
creemos conveniente modificar este porcentaje a uno mucho menor (por
ejemplo, la legislación española fija la representación accionarial en 1%
del capital social).
Disponiendo la ley la facultad de los accionistas de solicitar la presencia de
un notario, podemos preguntarnos hasta dónde se extienden las atribuciones de este
como sujeto presencial de la reunión o reuniones de la junta. Sobre el particular, se
ha sostenido a nivel jurisprudencial que “al respecto, el apelante sostiene que los no-
tarios públicos que participaron en las reuniones suplieron las funciones del secre-
tario, lo que hubiera sido lícito, sin embargo, ello no se desprende de las actas (…),
la función que los notarios públicos tiene al participar en las juntas es la de certificar
la autenticidad de los acuerdos adoptados. Asimismo, de las actas presentadas no
consta que estas hayan sido aprobadas, ni que estén firmadas por el secretario debi-
damente nombrado (…)”(36).
El derecho de información del accionista señalado anteriormente se hace explí-
cito en el artículo 137 de la LGS, que desenvuelve lo relativo a la copia certificada
del acta y la obligación del gerente general de la sociedad a extenderla bajo su res-
ponsabilidad a solicitud de cualquier accionista, incluso los que no hubieran asistido
a la junta general (es de entenderse que esta facultad también está conferida a los
accionistas sin derecho a voto). Lo interesante del artículo mencionado es el corto
plazo para la tramitación judicial vía proceso no contencioso por parte del agraviado
en caso de incumplimiento por parte de la sociedad de su legítima solicitud (cinco
días contados a partir de la fecha de recepción de esta). En realidad se trata de una
acción sencilla ante el juez del domicilio de la sociedad (aunque no creemos acer-
tada la decisión del legislador al estipular que solo el juez del domicilio social es el
competente para este tipo de proceso) que concluirá con la exhibición del acta por la
sociedad y entrega de la copia certificada al solicitante.

6.2.2. Acuerdos inscribibles


Como es sabido, no todos los acuerdos son necesariamente inscribibles, sin
embargo, existe una paradoja en la Ley General de Sociedades respecto del párrafo
segundo del artículo 16 respecto de los plazos para solicitar las inscripciones: “La
inscripción de los demás actos o acuerdos de la sociedad, sea que requieran o no el
otorgamiento de escritura pública, debe solicitarse al registro en un plazo de treinta

(36) Res. N° 020-2004-SUNARP-TR-A, El Peruano 10/04/2004 j16 .

33
Manuel ALBERTO torres carrasco

días contados a partir de la fecha de realización del acto o de aprobación del acta en
la que conste el acuerdo respectivo”.
Entendemos pues que la ley no solo se refiere a los acuerdos que son necesaria-
mente inscribibles para su validez (como los que modifican el pacto o estatuto social
y precisan, por lo tanto, de escritura pública), sino también a aquellos acuerdos que
sin requerir este requisito sería conveniente como medida de seguridad para que los
socios sean publicitados por la vía registral (teniendo treinta días en ambos casos
pare realizar el trámite respectivo ante el Registro), es más, indica que la demanda
para solicitar la inscripción de todo tipo de acuerdos deberá tramitarse en un proce-
so sumarísimo.
Consideramos que la ley hace hincapié en estas facultades extendidas no solo
a los socios, sino también a aquellos que tengan un legítimo interés en que el acto o
acuerdo sea inscrito porque consideran que el registro es el camino más certero para
lograr la seguridad y publicidad en el tráfico comercial.
En ese sentido, el trámite registral que deben seguir necesariamente algunos
acuerdos podría también verse requerido para los que no esta previsto normativa-
mente. Todo depende de la voluntad social, la de los socios o de terceros con legíti-
mo interés que la compelan.
Por su parte, el artículo 3 del Reglamento del Registro de Sociedades (aprobado
por Res. N° 200-2001-SUNARP-SN) señala como actos inscribible en el Registro
aquellos que sean producto de acuerdos societarios (inc. b), a pesar de ello es de
entender que la fórmula dispuesta en el artículo 3 no es absolutamente cerrada, a ex-
cepción de lo indicado en el artículo 4 respecto de los actos no inscribibles (contra-
tos asociativos, transferencias de acciones u obligaciones emitidas por la sociedad,
sus canjes, desdoblamientos, actos de gravámenes, medidas cautelares o sentencias
que recaigan sobre ellas, tampoco las relativas a las deudas de la sociedad; debemos
ampliar esta lista respecto también de la ratificación de los cargos de representación
de la sociedad dados por tiempo indefinido, debido a que la ratificación no tiene
incidencia sobre el nombramiento indefinido del gerente o administradores).
Sobre el particular, el Reglamento del Registro de Sociedades precisa que el
registrador no es responsable de la autenticidad ni del contenido del libro u hojas
sueltas, acta o documento, ni por la firma, identidad, capacidad o representación de
quienes aparecen suscribiéndolos, por lo tanto, no importando la inserción de los
acuerdos en documentos públicos, el registrador debe presumir como verdaderos
aquellos acontecimientos que consten en actas al momento de realizar la califica-
ción de los títulos. Así, el artículo X del mencionado reglamento solo establece que:
“En todas las inscripciones que sean consecuencia de un acuerdo de junta general,
el registrador comprobará que se han cumplido las normas legales, del estatuto y de
los convenios de accionistas inscritos en el Registro sobre convocatoria, quórum y
mayorías, salvo las excepciones previstas en este Reglamento”.
Con el análisis de ambos artículos colegimos que si bien la ley exige ciertos
deberes de diligencia a los registradores, como contrapartida también exime a estos

34
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

de la revisión en sede registral de ciertos aspectos presumiblemente válidos, de tal


modo que si estos no lo son se abre la posiblidad de la vía impugnatoria a los accio-
nistas para acreditar que se ha incurrido en una causal de nulidad del acuerdo.
Por otro lado, cualquier inscripción puede hacerse en mérito a dos tipos de
documentos:
Documento público: en otras palabras, la escritura pública, prevista como for-
malidad (ad probationem) para la modificación del estatuto o pacto social.
Documento privado: en virtud de la presentación de copias certificadas por no-
tario (o juez de paz, según sea el caso). Los requisitos de estos documentos se
precisan en el artículo 6 del Reglamento del Registro de Sociedades: “Estas
serán transcripciones literales de la integridad o de la parte pertinente del acta,
mecanografiados, impresos o fotocopiados, con indicación de los datos de la
legalización del libro u hojas sueltas, folios de los que consta y donde obran
los mismos, número de firmas y otras circunstancias que sean necesarias para
dar una idea cabal de su contenido”.
Pero, además de los documentos aludidos existen otros (cuya presentación tam-
bién está prevista en el Reglamento del Registro de Sociedades) que complemen-
tan la inscripción de un determinado acto. Al respecto, el artículo 38 de la referida
norma refiere lo relativo a las publicaciones de avisos de convocatoria en los diver-
sos diarios y en el boletín oficial de El Peruano.
Nuestra anterior Ley de Sociedades Mercantiles preveía la debida inserción
en el libro de actas de los comprobantes de haberse efectuado las publicaciones
de avisos de convocatoria (artículo 140), en cambio el Reglamento del Registro de
Sociedades brinda a los socios y administradores tres alternativas:
- Presentar la hoja original pertinente del periódico respectivo.
- Inserción de dicha esquela en la escritura pública.
- O, en su defecto, la certificación notarial que contenga el texto del aviso, la
fecha de publicación, y el diario en el que se ha publicado.
En esta misma línea, resulta necesario saber si pueden extenderse acuerdos
fuera del libro de actas. Al respecto, la Res. N° 249-2002-SUNARP concibe la posi-
bilidad que así sea: “El apelante solicita que el presente título sea calificado en vir-
tud del artículo 6 del Reglamento del Registro de Sociedades, puesto que se trata de
un excepcional sustentado en el artículo 136 de la Ley General de Sociedades, por
el cual se permite se asienten actas en documento especial, dado que el gerente cuya
revocatoria se acuerda no ha puesto a disposición el libro de actas (…) De lo ex-
puesto en los documentos antes señalados, se encuentra acreditado que se ha venido
solicitando los libros al gerente inscrito, sin embargo, estos no ha sido entregados

35
Manuel ALBERTO torres carrasco

por lo que el socio que no contaba con los libros se encontró con la imposibilidad de
extender las actas en los libros y tuvo que hacerlo en documento especial”(37).
Sin embargo, como toda medida excepcional se deben cumplir ciertos requisi-
tos: suscripción de todos los socios presentes, posterior adhesión al libro y entrega
de documento al gerente general y esencialmente cumplir la carga por parte de la
sociedad de demostrar al registrador las razones que hicieron imposible la extensión
de las actas en los libros pertinentes.

6.3. Objeto física y jurídicamente posible


Cuando hacemos referencia al objeto del negocio jurídico aludimos a un bien,
entendido este no solo como elementos corpóreos, sino también a los valores y utili-
dades (que representen un valor económico) que constituyen el punto de referencia
objetivo de los intereses comprometidos en el negocio jurídico de la sociedad.
Generalmente suele requerirse que para la validez del acuerdo es necesaria la li-
citud del objeto comprometido en aquel. Al respecto, al doctrina parece unánime en
señalar que por ilicitud debe entenderse la contrariedad a la ley, al orden público o
las buenas costumbres, sin embargo, haciendo caso del artículo 139 y 150 de la LGS
(que explicaremos más adelante), colegimos que la contrariedad al ordenamiento ju-
rídico considerado sin más no justifica la ilicitud sobreviniente del negocio.
De otro lado, sería conveniente realizar un examen más detallado en lo que a
esta materia se refiere: en realidad un “bien material o inmaterial” considerado en
sí mismo no puede ser ilícito per se, en la práctica lo que existe es ilicitud de la
“causa” o la ilicitud en el propósito que persigue la voluntad negocial.
Pero además al decir que el objeto debe ser física y jurídicamente posible indi-
camos con esto que la prestación tiene que ser posible de ser ejecutada. Por ejemplo,
será imposible jurídicamente acordar desenvolver un objeto social que comprometa el
tráfico de patrimonio nacional, cosas fuera de comercio o no patrimoniales, y será físi-
camente imposible el nombramiento de un occiso como administrador de la sociedad.

6.4. Causa o fin lícito


Este elemento de la estructura negocial ha causado algunas controversias res-
pecto a su existencia. Nosotros consideramos que si bien es cierto no está explícita-
mente previsto en el artículo 140 del Código Civil, la alusión en el mismo respecto
al “fin lícito” contiene de manera implícita los mismos fines prácticos.

(37) Res. N° 249-2002-ORLC/TR, precedente aprobado en el Décimo Pleno del Tribunal Registral de la Sunarp realizado los
días 8 y 9 de abril de 2005, El Peruano, 9/06/2005 j17 .

36
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Hasta hace pocas líneas mencionábamos que el acuerdo social tiene naturaleza
negocial por la presencia de “la autonomía privada” en su esencia. Pues bien siendo
que la autonomía privada se hace tangible en una declaración de voluntad es nece-
sario que esta se dirija a la realización de finalidades que el Derecho considere me-
recedoras de protección. Esta exigencia es satisfecha con la concepción de la causa
como “el fin jurídicamente protegido de la voluntad”; sin embargo, el propósito de
la voluntad social declarado en el acuerdo de la sociedad puede resultar ilícito y
determinar la nulidad de este(38); aunque en realidad las consideraciones respecto a
la nulidad y anulabilidad de los acuerdos societarios presentan cierta problemática
sobre todo si comparamos sus características respecto de las señaladas en el Código
Civil, sin embargo, corresponde realizar este análisis al estudiar con detalle, más
adelante, la impugnación de acuerdos sociales.
Desde otro punto de vista consideramos preciso el momento para diferenciar
los acuerdos negociales típicos o nominados de los innominados. En general, los
acuerdos típicos son aquellos previstos en un modelo legislativo (con un esquema
causal previsto en una norma legal), es decir los señalados explícitamente en la Ley
General de Sociedades (artículos 114 y 115); por el contrario, los acuerdos inno-
minados no poseen un esquema causal común (situación que ocasiona en muchas
oportunidades la errónea creencia de que en ellos no existe una causa o fin), por
lo que se deja al arbitrio de la voluntad la posibilidad de decidir sobre los asuntos
que le compete. En otras palabras, la lista prevista en los artículos 114 y 115 no es
exhaustiva, es más el inciso 8 del artículo 115 indica que la junta tiene competencia
para resolver casos en que la ley o el estatuto dispongan su intervención y en cual-
quier otro que requiera el interés social.
Sin embargo, los acuerdos atípicos adoptados por la junta, a diferencia de los
que no lo son, necesitan un mejor examen para la determinación de su validez. Esto
debido a dos motivos:
- La Ley General de Sociedades otorga a los socios la facultad de impugnar
los acuerdos “contrarios a esta ley”. De tal suerte colegimos que cualquier
infracción respecto a los acuerdos explícitamente señalados en ella puede
ser fácilmente corroborada y comprobada. No sucede lo mismo si el o los
socios desean impugnar un acuerdo lesivo a sus intereses aunque no ma-
nifiestamente nulo, a este efecto la actividad probatoria necesitará de una
mayor diligencia y cuidado.
- En muchas ocasiones será necesario acudir a formulaciones algo indeter-
minadas como los conceptos de “orden público”, “moral” y “buenas cos-
tumbres” para demostrar una malintencionada desviación de la voluntad
social.

(38) Numeral 4 del artículo 219 del Código Civil (el acto jurídico es nulo cuando su fin sea ilícito).

37
Manuel ALBERTO torres carrasco

Creyendo haber realizado un suficiente análisis de la estructura negocial de


los acuerdos sociales, pasemos a determinar su carácter de acto colectivo y unitario
(según la pauta marcada por el tratadista Elías Laroza)(39):
Guillermo Cabanellas, citando a Colombres, define el acto colectivo como
“aquel acto pluripersonal en que la manifestación de las voluntades singulares se
unen para la satisfacción de intereses paralelos”, pero además es característica esen-
cial de los actos colectivos el despliegue de sus efectos de forma común para todos
los que participaron en él. Todos quedan obligados o beneficiados de manera pro-
porcional (varias voluntades de los declarantes se funden en una voluntad unitaria).
Producto de las deliberaciones de la junta surgirá una voluntad única que no será la
de los accionistas sino de la sociedad como persona jurídica, lo que no significa que
esta voluntad general sea contradictoria con la de aquellos que haciendo uso de sus
atribuciones políticas rechazan o aceptan las soluciones de los asuntos propuestos
para su respectiva deliberación, sino que la ley aplica énfasis a la satisfacción del
interés social y no a la de los intereses particulares de los socios que la componen.
La propuesta formulada por Elías Laroza es plenamente válida como explica-
ción de la naturaleza de los acuerdos sociales, sin embargo, cabe precisar que no
podemos utilizar los mismos presupuestos al intentar definir la naturaleza del acto
constitutivo de la sociedad.
Dura ha sido la crítica para aquel sector de la doctrina, cuyo exponente más
representativo es Messineo, que aplica el concepto jurídico de acto colectivo a la
constitución de una sociedad, basándose en el hecho de que los declarantes en el ori-
gen de esta persiguen un interés común. Sin embargo, en su nacimiento la sociedad
es un contrato de tipo plurilateral, lo cual implica el concurso y unanimidad de la
voluntad, por el contrario, en el acto colectivo para su formación no es necesaria la
unanimidad basta la mayoría. Aunque el legislador ha adoptado una posición ecléc-
tica en relación con la naturaleza jurídica de la sociedad, manteniéndose al margen
de este tipo de discusiones eminentemente doctrinales.

(39) ELÍAS LAROZA, Enrique. Ob. cit.

38
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

CAPÍTULO III

IMPUGNACIÓN DE ACUERDOS SOCIALES

1. El derecho de impugnación de los accionistas:


radiografía de su situación actual

1.1. Definición y finalidad


Aunque no se encuentre mencionado expresamente en el artículo 95 de la Ley
General de Sociedades(40) (precepto que enumera los derechos de los accionistas con
derecho a voto), no cabe duda que el impugnar un acuerdo de junta es uno de los
más valiosos derechos con que cuentan los socios para defender sus intereses dentro
de una sociedad(41).
En efecto, que se pueda discutir y revocar un acuerdo adoptado en una junta
es uno de los más importantes mecanismos ex post de control de la voluntad social.
Por ello, pese a la seguramente involuntaria omisión del referido artículo 95, fluye en
forma evidente a lo largo del texto de la Ley General de Sociedades que corresponde

(40) Ley General de Sociedades


“Artículo 95.- La acción con derecho a voto confiere a su titular la calidad de accionista y le atribuye, cuando menos, los
siguientes derechos:
1. Participar en el reparto de utilidades y en el del patrimonio neto resultante de la liquidación.
2. Intervenir y votar en las juntas generales o especiales, según corresponda.
3. Fiscalizar en la forma establecida en la LGS y el estatuto, la gestión de los negocios sociales.
4. Ser preferido, con las excepciones y en la forma prevista en esta LGS, para:
a) La suscripción de acciones en caso de aumento del capital social y en los demás casos de colocación de acciones; y
b) La suscripción de obligaciones u otros títulos convertibles o con derecho a ser convertidos en acciones; y,
5. Separarse de la sociedad en los casos previstos en la LGS y en el estatuto”.
(41) A diferencia de lo que sucede en nuestra legislación nacional, el texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas
española, aprobado por Real Decreto Legislativo 1564/1989, establece expresamente en su artículo 48 que el accionista
tendrá, como mínimo, el derecho de impugnar los acuerdos sociales.

39
Manuel ALBERTO torres carrasco

a los socios el libre ejercicio de este derecho de impugnación, vital para el buen
desenvolvimiento de las sociedades(42).
Y es que gracias a este derecho los socios se encuentran facultados a cuestio-
nar un acuerdo que, presumiblemente, es ilegal, infringe el estatuto o es contrario
a los fines mismos de la sociedad. De esta manera, los accionistas se encuentran
en la posibilidad de cautelar que la formación y contenido de la voluntad social se
enmarque dentro de los cánones legales y/o estatutarios preestablecidos, así como
que la decisión tomada en conjunto no lesione indebidamente sus legítimos intere-
ses particulares.
Sin embargo, el ejercicio del derecho de impugnación es una fuente constante
de conflictos y roces entre las minorías y las mayorías. Es por eso que se ha afir-
mado que la impugnación de acuerdos sociales es la materia más conflictiva del
Derecho de Sociedades(43), por lo que en este estudio a la par de describir los alcan-
ces de su regulación en la ley societaria peruana, intentaremos revisar cuáles son las
razones que justifican la permanencia de dichas normas. Empecemos.

2. El derecho de impugnación como una expresión de los dere-


chos políticos del socio

El hecho de que sean titulares de un número determinado de acciones o partici-


paciones convierte a los socios en los únicos que pueden decidir el destino y suerte
de la sociedad. Para que esto sea posible, los socios deben estar premunidos de di-
versos derechos (reconocidos legal y estatutariamente) que les permita materializar
su “dominio” sobre la sociedad.
En ese sentido, tradicionalmente se ha señalado que los derechos que ostentan
los socios pueden clasificarse en dos grandes grupos:
i) Los derechos económicos, entre los que destacan el derecho a participar en
las utilidad de la sociedad, el derecho a participar en el patrimonio resul-
tante de la liquidación, etc.; y,
ii) Los derechos políticos, entre los cuales podemos incluir al derecho de asis-
tir y votar en las juntas, al derecho de información y al derecho de impug-
nación, entre otros.
Sin embargo, debe tenerse presente que esta distinción es meramente académi-
ca, pues, como ya se ha advertido en la doctrina comercial, los derechos políticos

(42) Lo curioso es que inmediatamente a continuación el artículo 96 de la Ley General de Sociedades sí señala expresamente
que los titulares de acciones sin derecho a voto tienen el derecho de impugnar los acuerdos que lesionen sus derechos.
(43) Hemos utilizado esta afirmación de Ávila Navarro, expresada en alusión a la realidad española, porque bien puede
aplicarse para el caso peruano. Ver: ÁVILA NAVARRO, Pedro. Ob. cit. Tomo II, (Junta general, administración, modi-
ficación de estatutos, aumento y reducción de capital), p. 607.

40
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

tienen por finalidad asegurar el interés económico de los accionistas y, por lo tanto,
ambos derechos resultan ser complementarios(44).
Efectivamente, los derechos políticos tienen por finalidad permitir a los socios
el goce y defensa de los derechos económicos. Así, por ejemplo, cuando el socio
acude a una junta y vota a favor de la adopción de un acuerdo (ya sea que este tenga
por finalidad aprobar la distribución de dividendos, para decidir por la remoción de
los gerentes, aprobar la realización de una actividad comercial o adquirir una maqui-
naria) lo hace porque en el fondo dicho acuerdo le retribuirá una ventaja económica
directa o indirecta, inmediata o futura.
En esa línea de pensamiento, el desaparecido tratadista nacional Elías Laroza,
refiriéndose a los derechos políticos, ha sostenido muy didácticamente que “en la
medida en que el accionista persigue un rendimiento efectivo de su capital, necesita
los mecanismos que le aseguren que la actividad social está efectivamente encami-
nada a obtener beneficios económicos adecuados. En otras palabras, el objetivo del
accionista podría ser obstaculizado o impedido si no tiene injerencia alguna en la
gestión social. De nada serviría asegurar los derechos patrimoniales si el accionista
no puede controlar la adopción de las decisiones orientadas a una eficiente conduc-
ción de los negocios sociales”(45).
Con el derecho de impugnación sucede lo mismo, esto es, siendo una de las
expresiones o manifestaciones del haz de derechos políticos de los socios, también
tiene por finalidad la defensa de los derechos económicos.
Pero vayamos por partes. El derecho de impugnación, en principio, es un dere-
cho político en la medida que, mediante su ejercicio, el socio expresa su disconfor-
midad con la adopción de determinado acuerdo y solicita su inmediata revocación a
efectos de que no despliegue los efectos deseados por los demás socios. Es decir, el
socio impugnante discrepa abiertamente de la decisión adoptada en la junta, por lo
que es una manifestación política de negación de la legalidad o validez del acuerdo.
Pero también tiene por finalidad la defensa de un interés económico, porque de
lo contrario ningún accionista invertiría tiempo, trámites, dinero en contratar a un
buen abogado y demás gastos colaterales para conseguir que en las instancias judi-
ciales se revoque el acuerdo.

(44) Así, por ejemplo, se ha afirmado con toda razón que: “Los derechos del accionista denominados políticos, tiene como fin
que el accionista: (i) pueda participar en la decisión sobre la inversión de los recursos aportados a la sociedad; (ii) pueda
atacar las decisiones de inversión de sus recursos que sean contrarias a las normas legales y estatutarias establecidas; y,
(iii) que cuente con información suficiente y oportuna para decidir sobre el destino de los recursos aportados. Facultades
todas, de evidente esencia económica (...) Todos los derechos que la acción confiere a su titular son derechos previstos
para defender el interés económico del accionista (...)” (DÍAZ BEDREGAL, Álvaro. “La indivisibilidad de la acción.
Una visión funcional”. En: Ius et Veritas. Revista editada por estudiantes de la Facultad de Derecho de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Lima, 2002. p. 184).
(45) ELÍAS LAROZA, Enrique. Ley General de Sociedades comentada. Fascículo segundo (artículos N° 50 al N° 106).
Editora Normas Legales, Trujillo, 1998, p. 194.

41
Manuel ALBERTO torres carrasco

En otras palabras, si no existe una finalidad económica, el acuerdo no será im-


pugnado; si no existe interés económico mellado, por modesto que este sea, nadie,
absolutamente nadie se daría la molestia de impugnar el acuerdo.

3. Expresiones del derecho de impugnación


Ahora bien, ¿de qué manera los socios pueden ejercer este derecho de impug-
nación? Según nuestra legislación societaria, los socios cuentan con dos pretensio-
nes procesales para estos efectos:
i) La acción de impugnación propiamente dicha, prevista en los artículos 139
a 149 de la Ley General de Sociedades; y,
ii) La acción de nulidad, prevista en el artículo 150 del referido cuerpo de
leyes.
Esto es, para utilizar términos más afines al Derecho Procesal, el derecho
de acción de los socios para recurrir al órgano jurisdiccional a fin de resolver
el conflicto de intereses generado entre él (en su condición de accionista) y la
sociedad por la adopción de un determinado acuerdo, puede materializarse a tra-
vés de dos pretensiones procesales: la llamada acción (léase, pretensión) de im-
pugnación de acuerdos societarios y la llamada acción (pretensión) de nulidad
de acuerdos societarios(46).

4. I mposibilidad de recurrir a otros mecanismos de impug -


nación

Sobre las pretensiones arriba mencionadas volveremos más adelante, pero antes
queremos dar cuenta de algo que nos parece muy importante y que otorga una rele-
vancia peculiar al estudio del derecho de impugnación.
Nos estamos refiriendo al hecho de que por mandato expreso del artículo
151 de la Ley General de Sociedades, en sede judicial no será procedente otra
pretensión tendente a impugnar los acuerdos de junta que no fuese alguna de
estas dos antes referidas, o sea la acción de impugnación propiamente dicha o la
acción de nulidad.
Esto significa que si el pacto social o el estatuto hubiesen previsto a favor de
los accionistas otro mecanismo de impugnación de los acuerdos de junta, este no

(46) Para evitar confusiones, en el presente trabajo utilizaremos la expresión “acción de impugnación” para referirnos ex-
presamente a una de las dos pretensiones procesales (la otra es la “acción de nulidad”), previstas en nuestra legislación
societaria para que un accionista pueda oponerse judicialmente a la validez de un acuerdo de junta de socios; mientras
que utilizaremos el término “derecho de impugnación” o simplemente “impugnación” para referirnos en forma genérica
al derecho de acción, inherente a los socios, en su condición de tales, por el cual estos pueden oponerse judicialmente
a dichos acuerdos, cual puede ejercitarse mediante la referida “acción (o pretensión) de impugnación” y la “acción (o
pretensión) de nulidad”.

42
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

podría ser ejercido frente a los tribunales, inclusive si la totalidad de accionistas en


junta universal decidieran “diseñar” un nuevo procedimiento de impugnación.
La misma suerte correrían las disposiciones del estatuto que establezcan para
interponer la acción de nulidad o de impugnación, requisitos o exigencias distintas
a las previstas por nuestra actual legislación, ya sean menores o mayores, pues estas
no deberán ser apreciadas por el órgano jurisdiccional, quien deberá considerarlas
como no puestas en el estatuto social.
De igual manera, somos de la opinión que lo dispuesto en el referido artí-
culo 151 convertiría en ineficaz cualquier pacto parasocietario que establezca la
obligación de los socios de cumplir algún requisito previo o distinto de los con-
templados en la ley para ejercer el derecho de impugnación de los acuerdos so-
cietarios, incluso si dicho pacto ha sido comunicado a la sociedad de acuerdo a lo
previsto en el artículo 8(47) y al inciso b) del artículo 55(48) de nuestra Ley General
de Sociedades.
Sin embargo, lo que sí sería posible es que en el estatuto (o en un convenio
parasocietario) se establezca una cláusula que establezca la obligación de dirimir
cualquier conflicto de intereses en la vía arbitral. De esta manera, la acción de im-
pugnación (o la nulidad) de un acuerdo societario tendría que tramitarse en sede
arbitral y no ante los magistrados del Poder Judicial.
Igualmente, en virtud de dicha cláusula cualquier discrepancia que surja entre
un tercero y la sociedad deberá ser resuelta mediante un arbitraje, pues en virtud
del principio de publicidad registral(49), el tercero no podría alegar que desconocía el
contenido de la escritura pública de constitución de la sociedad o, de ser el caso, el
contenido del pacto societario inscrito.

(47) Ley General de Sociedades


“Artículo 8.- Son válidos ante la sociedad y le son exigibles en todo cuanto le sea concerniente, los convenios entre
socios o entre estos y terceros, a partir del momento en que le sean debidamente comunicados.
Si hubiera contradicción entre alguna estipulación de dichos convenios y el pacto social o el estatuto, prevalecerán estos
últimos, sin perjuicio de la relación que pudiera establecer el convenio entre quienes lo celebraron”.
(48) Ley General de Sociedades
“Artículo 55.- El estatuto contiene obligatoriamente: (...)
b. Los convenios societarios entre accionistas que los obliguen entre sí y para con la sociedad.
Los convenios a que se refiere el literal b. anterior que se celebren, modifiquen o terminen luego de haberse otorgado la
escritura pública en que conste el estatuto, se inscriben en el Registro sin necesidad de modificar el estatuto”.
(49) Código Civil
“Art. 2012.- Se presume, sin admitirse prueba en contrario, que toda persona tiene conocimiento del contenido de las
inscripciones”.

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Manuel ALBERTO torres carrasco

5. La acción de impugnación, un camino de espinas

5.1. Supuestos de impugnación


Habíamos dicho que los socios cuentan con dos pretensiones procesales para
impugnar los acuerdos de junta. La primera la llamada acción de impugnación y la
segunda la denominada acción de nulidad.
De estas dos, tal vez la acción de impugnación sea la que resulte más conocida
por los justiciables, debido a su mayor uso y, claro, porque se encuentra mejor regu-
lada en nuestro cuerpo de leyes societario.
Mediante esta acción de impugnación, los accionistas de una sociedad de ca-
pitales (y solamente ellos, como luego veremos) pueden impugnar judicialmente la
validez de los acuerdos que incurran en alguna de estas situaciones previstas en el
artículo 139 de la Ley General de Sociedades(50):
a) Un acuerdo cuyo contenido sea contrario a la Ley General de Sociedades
Esto es que el acuerdo pretenda infringir alguna disposición imperativa de
dicha norma.
Así, podrán ser impugnados, por ser absolutamente ilegales, aquellos
acuerdos que, por ejemplo, establezcan que un determinado socio minori-
tario no recibirá los dividendos que legítimamente le correspondan durante
cinco ejercicios económicos consecutivos o que aprueban la emisión de ac-
ciones sin que se haya pagado el 25% de su valor nominal (infringiendo los
artículos 95 y 84 de la Ley General de Sociedades, respectivamente).
Ahora bien, cabe señalar que el socio impugnante puede dirigirse contra
todos los acuerdos adoptados en una junta en particular, cualquiera sea su
número, o solamente contra alguno de estos. Obviamente, si el socio im-
pugna varios acuerdos deberá demostrar una por una las causales de nuli-
dad incurridas.

(50) Ley General de Sociedades


“Artículo 139.- Pueden ser impugnados judicialmente los acuerdos de la junta general cuyo contenido sea contrario a
esta ley, se oponga al estatuto o al pacto social o lesione, en beneficio directo o indirecto de uno o varios accionistas,
los intereses de la sociedad. Los acuerdos que incurran en causal de anulabilidad prevista en la ley o en el Código Civil,
también serán impugnables en los plazos y formas que señala la ley.
No procede la impugnación cuando el acuerdo haya sido revocado, o sustituido por otro adoptado conforme a ley, al
pacto social o al estatuto.
El juez mandará tener por concluido el proceso y dispondrá el archivo de los autos, cualquiera que sea su estado, si la
sociedad acredita que el acuerdo ha sido revocado o sustituido conforme a lo prescrito en el párrafo precedente.
En los casos previstos en los dos párrafos anteriores, no se perjudica el derecho adquirido por el tercero de buena fe”.

44
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

b) Un acuerdo cuyo contenido sea contrario o entre en conflicto con las


estipulaciones del pacto social o del estatuto
Esto es que, evidentemente, colisione con alguna o varias disposiciones del
estatuto y/o del pacto social.
Así, por ejemplo, si el estatuto establece en favor de los socios fundadores
una mayor participación en las utilidades de la empresa de lo que corres-
ponda a otros socios(51), un acuerdo posterior de la junta de socios no po-
dría privarles de este beneficio si es que previamente no se ha modificado
el estatuto (con la votación calificada y formalidades correspondientes) a
fin de eliminar este trato preferencial.
En consecuencia, de adoptarse este acuerdo de supresión de los beneficios
de los fundadores sin que se haya modificado el estatuto, estos socios fun-
dadores podrían impugnarlo a fin de obtener su revocación y declaración
de ineficacia en sede judicial.
c) Un acuerdo cuyo contenido lesione los intereses de la sociedad en bene-
ficio directo o indirecto de uno o varios socios
En otras palabras, se podrá impugnar aquellos acuerdos cuando por el peso
de los votos se pretende vulnerar los intereses de la sociedad, al favorecer-
se a las mayorías en desmedro de las minorías. Sobre este caso, véase lo
resuelto por la Corte Superior de Lima en el Exp. N° 2390-2006 j18 .
Comentando esta causal, Elías Laroza explica que estos acuerdos no se ca-
racterizan por lesionar o vulnerar directamente ninguna disposición legal o
estatutaria, sino que entrañan un beneficio en favor de uno o más accionis-
tas en detrimento de los intereses sociales. Además, el mencionado autor
nos ilustra con el siguiente ejemplo: la transferencia de los activos de la so-
ciedad a los accionistas o grupos vinculados con estos a precios irrisorios o
en condiciones inferiores a las que normalmente presenta el mercado(52).
En estos supuestos, qué duda cabe que pese a que el acuerdo haya sido
adoptado de acuerdo con las formalidades establecidas (quórum, votacio-
nes, publicaciones, etc.), el interés de la sociedad de mantener su patrimo-
nio en un valor constante se puede ver profundamente afectado. Por ello,

(51) Como se debe recordar, los accionistas que fundaron la sociedad pueden reservarse algún beneficio mayor, generalmente
económico, que los coloque en una mejor situación que los demás accionistas. Este beneficio se encuentra previsto en el
artículo 72 de la ley General de Sociedades de la siguiente manera: “Independientemente de su calidad de accionistas,
los fundadores pueden reservarse derechos especiales de diverso contenido económico, los que deben constar en el
estatuto. Cuando se trate de participación en las utilidades o de cualquier derecho sobre estas, los beneficios no pueden
exceder, en conjunto, de la décima parte de la utilidad distribuible anual que aparezca de los estados financieros de los
primeros cinco años, en un periodo máximo de diez años contados a partir del ejercicio siguiente a la constitución de la
sociedad”.
(52) ELÍAS LAROZA, Enrique. Ob. cit. Fascículo tercero (artículos N° 107 al N° 160), pp. 295-296.

45
Manuel ALBERTO torres carrasco

se faculta a los socios minoritarios a impugnar este acuerdo y obtener su


revocación judicial.
Sin embargo, ¿qué debemos entender estrictamente por “acuerdo con con-
tenido lesivo”? Pedro Ávila Navarro, formulándose esta misma pregunta,
ha señalado que el concepto de acuerdo lesivo utilizado por la Ley General
de Sociedades Anónimas española (fuente directa de nuestra legislación
peruana), es bastante impreciso y, es en último término, de apreciación ju-
dicial, pues será el juez quien tendrá que decidir en cada caso si se ha le-
sionado los intereses de los socios(53).
En ese sentido, dicho autor refiere que la doctrina jurisprudencial de su país
ha establecido que no es necesaria que la lesión sea inmediata y presente,
pues también puede tratarse de una lesión futura. En ese sentido, se cita
la S. 19.02.91 que literalmente habla de un “peligro potencial de daño”.
Igualmente, se hace referencia a la S. 12.05.68 que establece que no nece-
sariamente tiene que ser inmediato el beneficio de uno o varios accionistas
o de terceros provocado por el acuerdo que es lesivo a los intereses de otros
accionistas.
d) Un acuerdo cuyo contenido incurra en alguna causal de anulabilidad
prevista en la ley o en el Código Civil
Lo primero que debemos preguntarnos cuando se revisa el alcance de
esta causal, es qué quiso expresar el artículo 139 de la Ley General de
Sociedades al señalar que se puede impugnar los acuerdos que incurran
en alguna “causal de anulabilidad prevista en la ley”. ¿Se estará refirien-
do solamente a una causal de anulabilidad prevista en la Ley General de
Sociedades o ha utilizado el término “ley” en un sentido más amplio, esto
es, como sinónimo de ordenamiento jurídico?
Si consideramos correcta la primera opción, entonces, bajo esta causal solo
se podrán impugnar aquellos acuerdos que incurran en un supuesto de anu-
labilidad previsto únicamente en la Ley General de Sociedades (además,
por supuesto, de alguna causal contemplada en el Código Civil). Si, por el
contrario, nos hacemos partidarios de la segunda opción, el acuerdo que
haya incurrido en algún supuesto de anulabilidad previsto en cualquier nor-
ma positiva sin distinción podrá ser objeto de impugnación.
Por dos razones, nosotros somos de la opinión de que se ha optado por usar
el término “Ley” como diminutivo de Ley General de Sociedades. Primero,
porque si se hubiera utilizado como sinónimo de ordenamiento jurídico en
general, no hubiese sido necesario citar a continuación al Código Civil,
pues este código obviamente forma parte del ordenamiento jurídico y

(53) ÁVILA NAVARRO, Pedro. Ob. cit., p. 609.

46
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

hubiera sido redundante hacer mención expresa a dicho código. Y, segun-


do, porque el texto del mismo artículo 139 distingue el término “Ley” (así,
con mayúscula) de “ley”: “Los acuerdos que incurran en causal de anula-
bilidad prevista en la Ley o en el Código Civil, también serán impugnables
en los plazos y formas que señala la ley”.
Bajo esta premisa, queda claro que los acuerdos que pueden ser impug-
nados utilizando esta causal son aquellos que incurran en algún supuesto
de anulabilidad previsto en la Ley General de Sociedades o en el Código
Civil.

5.2. Supuestos de impugnación en caso de socios titulares de ac-


ciones sin derecho a voto

Tratándose de socios titulares de acciones sin derecho a voto(54), el artículo 140


de la Ley General de Sociedades es claro en señalar que la impugnación solo puede
ser interpuesta respecto de aquellos acuerdos que afecten los derechos especiales de
los titulares de dichas acciones.
Como se recordará, los titulares de acciones sin derecho a voto ostentan los
siguientes derechos especiales:
a) Participan en el reparto de utilidades y en el del patrimonio neto resultante
de la liquidación con la preferencia que se indica en el artículo 97(55).
b) Ser informado cuando menos semestralmente de las actividades y gestión
de la sociedad.
c) Impugnar los acuerdos que lesionen sus derechos.
d) Separarse de la sociedad en los casos previstos en la ley y en el estatuto; y,
e) En caso de aumento de capital, a suscribir acciones con derecho a voto a
prorrata de su participación en el capital, en el caso de que la junta general
acuerde aumentar el capital únicamente mediante la creación de acciones
con derecho a voto.

(54) Como se recordará, las sociedades anónimas pueden crear una o varias clases de acciones sin derecho a voto, las mismas
que confieren a sus titulares un derecho económico preferente a través de un dividendo preferencial. En contrapartida,
dichas acciones no se computan para determinar el quórum de las juntas generales
(55) Ley General de Sociedades
“Artículo 97.- Las acciones sin derecho a voto dan a sus titulares el derecho a percibir el dividendo preferencial que
establezca el estatuto.
Existiendo utilidades distribuibles, la sociedad está obligada al reparto del dividendo preferencial a que se refiere el
párrafo anterior.
En caso de liquidación de la sociedad, las acciones sin derecho a voto confieren a su titular el derecho a obtener el reem-
bolso del valor nominal de sus acciones, descontando los correspondientes dividendos pasivos, antes de que se pague el
valor nominal de las demás acciones”.

47
Manuel ALBERTO torres carrasco

f) En caso de aumento de capital, a suscribir acciones con derecho a voto


de manera proporcional y en el número necesario para mantener su par-
ticipación en el capital, en el caso que la junta acuerde que el aumento
incluye la creación de acciones sin derecho a voto, pero en un número
insuficiente para que los titulares de estas acciones conserven su participa-
ción en el capital.
g) En caso de aumento de capital, a suscribir acciones sin derecho a voto a
prorrata de su participación en el capital en los casos de aumento de capital
en los que el acuerdo de la junta general no se limite a la creación de accio-
nes con derecho a voto o en los casos en que se acuerde aumentar el capital
únicamente mediante la creación de acciones sin derecho a voto.
h) En caso de aumento de capital, a suscribir obligaciones u otros títulos con-
vertibles o con derecho a ser convertidos en acciones, aplicándose las re-
glas de los literales anteriores según corresponda a la respectiva emisión de
las obligaciones o títulos convertibles.
Ahora bien, el inciso 3 del artículo 96 de la Ley General de Sociedades estable-
ce que la acción sin derecho a voto confiere a su titular el derecho de impugnar los
acuerdos que lesionen sus derechos antes descritos (así como algún otro que se haya
previsto en el estatuto). Esto podría suceder en el caso de que un acuerdo de junta
pretenda suspender por un año el derecho a percibir el dividendo preferencial que se
haya establecido en el estatuto en favor de esta clase de accionistas.
Obviamente que si la junta de accionistas decide modificar el estatuto, con-
tando para ello con el quórum y mayorías requeridas, a fin de eliminar algún
beneficio estatutario de los titulares de este tipo de acciones, el acuerdo será
válido y no procederá con éxito alguna impugnación que promuevan estos so-
cios, siempre que dicha modificación no infrinja alguna disposición legal im-
perativa y/o pretenda desconocer algún beneficio previsto en la Ley General de
Sociedades.

5.3. Vías procedimentales


a) Dos vías procedimentales
En principio, la impugnación de un acuerdo societario que incurra en
alguno de los supuestos contemplados en el artículo 139 de la Ley
General de Sociedades antes señalados deberá tramitarse en la vía pro-
cedimental abreviada, prevista en los artículos 486 y 494 del Código
Procesal Civil.
Sin embargo, la impugnación que se sustente en defectos de convocatoria o
falta de quórum se tramitará en la vía procedimental sumarísima, prevista
en los artículos 546 al 559 del referido Código adjetivo.

48
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Es válido preguntarse las razones por las cuales nuestra ley societaria optó
por diferenciar la vía procedimental aplicable a uno y otro caso.
La respuesta más obvia parece ser que cuando la pretensión se basa en de-
fectos de convocatoria o falta de quórum, la materia probandi es escasa y
no se requiere de una etapa probatoria excesiva y complicada, como suele
ocurrir en los procesos abreviados, en donde el debate, discusión y prue-
ba de la existencia de las causales previstas en el artículo 139 de la Ley
General de Sociedades encuentran un lugar adecuado(56).
Sin embargo, nosotros podríamos agregar un segundo elemento que no tie-
ne mayor ambición de complementar al anterior. Si se revisa con cuidado
el artículo 139 de nuestra ley societaria, podemos advertir que cada uno de
los cuatro supuestos de impugnación previstos tienen su razón de ser en
el contenido del acuerdo. O sea, no se discute cómo se llegó a adoptar el
acuerdo, sino el contenido del acuerdo en sí. Obviamente, en este último
caso se requiere una discusión y debate mayor que permita a las partes en
conflicto exponer sus pareceres sobre la validez o ilegalidad del acuerdo, lo
que no se puede lograr con creces en los procesos sumarísimos.
b) Defectos de convocatoria y de quórum
Para que proceda la impugnación por la vía procedimental sumarísima,
¿qué debemos entender por defectos de convocatoria o de quórum?
En primer lugar, estaremos ante un defecto de convocatoria cuando, por
ejemplo, el aviso de convocatoria de la junta general obligatoria anual hu-
biese sido publicado con una anticipación menor de diez días al de la fecha
fijada para su celebración, o cuando dicho aviso no ha señalado el lugar, el
día y la hora de celebración de la junta, o habiendo especificado estos da-
tos se ha obviado indicar los diversos asuntos a tratar. En suma, estaremos
frente a un defecto de convocatoria cuando no se observen las formalidades
previstas en el artículo 116 de la Ley General de Sociedades(57).

(56) De esta opinión son: ELÍAS LAROZA, Enrique. Ob. cit., Fascículo tercero (artículos N° 107 al N° 160), p. 299:
“Este se tramita como proceso sumarísimo, debido a que las pretensiones no requieren de una etapa probatoria larga
y complicada: el juez solo debe analizar la convocatoria a la junta y el quórum de la misma”; y, BEAUMONT CA-
LLIRGOS, Ricardo. Comentarios a la nueva Ley General de Sociedades. 2a edición. Gaceta Jurídica. Lima, 2000,
p. 337: “la probanza es relativamente sencilla, se trata de cotejar los estatutos sociales con los avisos en los diarios, libro
de registro y transferencia de acciones, actas y cosas similares. Con un proceso sumarísimo es suficiente”.
(57) Ley General de Sociedades
“Artículo 116.- Requisitos de la convocatoria
El aviso de convocatoria de la junta general obligatoria anual y de las demás juntas previstas en el estatuto debe ser
publicado con una anticipación no menor de diez días al de la fecha fijada para su celebración. En los demás casos, salvo
aquellos en que la ley o el estatuto fijen plazos mayores, la anticipación de la publicación será no menor de tres días.
El aviso de convocatoria especifica el lugar, día y hora de celebración de la junta general, así como los asuntos a tratar.
Puede constar asimismo en el aviso el lugar, día y hora en que, si así procediera, se reunirá la junta general en segunda
convocatoria. Dicha segunda reunión debe celebrarse no menos de tres ni más de diez días después de la primera.
La junta general no puede tratar asuntos distintos a los señalados en el aviso de convocatoria, salvo en los casos permi-
tidos por la ley”.

49
Manuel ALBERTO torres carrasco

Y, en segundo lugar, estaremos frente a un defecto de quórum en las siguientes


oportunidades:
a) Cuando el acuerdo ha sido adoptado en una junta que no reunió, en pri-
mera convocatoria, al menos los dos tercios de las acciones suscritas con
derecho a voto.
b) Cuando, en segunda convocatoria, el acuerdo fue adoptado en una junta
que no tuvo concurrencia igual o mayor a tres quintas partes de las accio-
nes suscritas con derecho a voto.
c) Cuando el acuerdo no se adoptó con el voto favorable de la mayoría abso-
luta de las acciones suscritas con derecho a voto.
En estos casos que en principio no demandan mayor trámite que verificar las
actas y/o las publicaciones, será procedente como ya hemos dicho que se impugne
el acuerdo a través de la vía procedimental sumarísima.
Sobre el particular, debemos señalar que la impugnación de una junta general
de accionistas y de sus acuerdos, basada en defectos de la convocatoria, debe inter-
ponerse ante el juez civil, aun cuando la celebración de la referida junta hubiere sido
ordenada por un juez de Derecho Público, tal como ha sido establecido en la Cas.
N° 504-99 por nuestra Corte Suprema(58).

5.4. Legitimidad para obrar


a) Legitimidad pasiva
La única que tiene legitimidad pasiva en un proceso de impugnación de
acuerdo de junta es la sociedad, por lo que su lugar en este tipo de procesos
siempre va a ser la de parte demandada.
En ese sentido, la sociedad nunca podrá tener legitimidad activa, pues re-
sultaría ilógico y un despropósito que la sociedad impugne los acuerdos
adoptados por la mayoría social. Así, una sentencia casatoria de la Corte
Suprema establece claramente que: “La demanda de impugnación del
acuerdo de la junta general de accionistas es interpuesta por el presiden-
te del directorio en nombre de la sociedad y por accionistas, en su propio
derecho y como delegados en representación de otros, siendo que la socie-
dad no puede tener la calidad de demandante sino más bien de demandada.
Corresponde, pues a los accionistas impugnantes el cuestionar la validez de
los acuerdos y a la sociedad el accionar en su defensa”(59).

(58) Cas. N° 504-99 j19 .


(59) Cas. N° 3070-98-Lambayeque j20 .

50
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

b) Legitimidad activa
Por su parte, los únicos que pueden interponer la acción de impugnación
son los socios. Ni los administradores (obviamente, que no sean a la vez
socios) ni los terceros (ya sea que tengan intereses económicos con la so-
ciedad) se encuentran facultados para interponer una acción de impugna-
ción. Sin embargo, los administradores y los terceros cuentan con la acción
de nulidad para discutir la validez de un acuerdo de junta, lo que será ma-
teria de análisis más adelante.
En ese sentido, siguiendo el pensamiento de Ávila Navarro, deberá negarse
legitimación al accionista que deje de serlo antes o durante la impugna-
ción. Asimismo, no se puede admitir la impugnación de quien adquiere el
estatus de socio después de adoptado el acuerdo cuestionado(60).
Ahora bien, no basta con poseer la condición de accionista para interponer una
demanda de impugnación de acuerdos de junta, pues para que el socio se encuentre
totalmente legitimado debe encontrarse en alguna de estas tres situaciones, confor-
me establece el artículo 140 de la Ley General de Sociedades:
a) Haber asistido a la junta y hecho constar en el acta su oposición al acuerdo;
b) Haber estado ausente en la junta al momento de tomarse el acuerdo; o,
c) Haber sido ilegítimamente privado de emitir su voto.
Si se reflexiona un poco acerca de lo que significa que el socio reúna alguna de
estas condiciones se pueden empezar a clarificar las razones por las cuales denomi-
namos este subcapítulo como “la acción de impugnación, un camino de espinas”.
Veamos. Si el socio asistió a la junta, debe manifestar su disconformidad con
el contenido del acuerdo y verificar que en el acta que se elabore con ocasión de la
realización de la junta se exprese fehacientemente dicho desacuerdo.
En otras palabras, nuestra ley societaria exige al socio que votó por una posi-
ción que no fue la mayoritaria, a tomar inmediatamente, esto es, en el mismo mo-
mento de realización de la junta, la decisión de impugnar el acuerdo y hacer constar
su oposición a este en el acta(61). En consecuencia, una vez elaborada el acta sin que

(60) ÁVILA NAVARRO, Pedro. Ob. cit., pp. 612-613. Este autor cita las jurisprudencias españolas S. 02.07.75 y la S.
24.10.67 que han considerado que carecen de legitimación los accionistas que hayan entrado en la sociedad con poste-
rioridad a la celebración de la junta. Nosotros compartimos ese criterio para el caso peruano, debido a la similitud de
nuestras normas con las españolas. No obstante, el socio que pretenda impugnar un acuerdo adoptado con anterioridad
a su incorporación como socio podrá utilizar la acción de nulidad, tal como lo podría hacer un tercero con legítimo
interés.
(61) Para Ávila –en criterio que compartimos plenamente– la exigencia de que se formule oposición y que esto se haga cons-
tar en acta tiene la enorme ventaja de dar seguridad a los acuerdos sociales. De tal manera que si los accionistas no se han
opuesto, la sociedad ya no tiene que temer acciones de impugnación. Sin embargo, como afirma Ávila, dicha exigencia
parece excesivamente formalista, sobre todo si se tiene en cuenta que se dirige a unos accionistas normalmente legos en
Derecho y que no siempre contarán con asesoramiento legal en el momento de la junta. Por ello, sugiere el mencionado
autor que los abogados deben cuidar especialmente de advertir previamente de este extremo a las personas a quienes
asesoren en materia mercantil. ÁVILA NAVARRO, Pedro. Ob. cit., p. 615.

51
Manuel ALBERTO torres carrasco

se haya anotado la oposición, el socio asistente a la junta habrá perdido la oportuni-


dad de impugnar el acuerdo.
Claro que lo mejor sería retirarse de la junta cuando sea previsible que la ma-
yoría va a votar de una manera distinta a la que el socio considera adecuada, pues
si no se encuentra presente en la junta al momento de tomarse el acuerdo podrá im-
pugnarlo sin haber reunido el requisito antes mencionado, esto es, no necesitará que
conste en el acta su oposición del acuerdo. En otras palabras, el mensaje de la Ley
General de Sociedades parece ser “si estás seguro que vas a perder en las votacio-
nes, mejor es retirarte de la sesión”. De esta manera se podrá impugnar el acuerdo
sin que sea necesario que el socio se haya opuesto a él.
Igualmente, en el supuesto de que el socio sea privado de manera ilegítima de
expresar su voto, también se encontrará en la facultad de impugnar el acuerdo sin
necesidad de haberse sentado en acta su disconformidad.

5.5. Plazos de caducidad


Pero, por si fuera poco, además de estas exigencias el accionista debe franquear
unos inclementes plazos de caducidad. Estos plazos son los siguientes:
i) Interponer su demanda a los dos meses de la fecha de la adopción del
acuerdo si es que concurrió a la junta; o
ii) Interponer su demanda a los tres meses si no concurrió a ella; o, en su
defecto,
iii) Tratándose de acuerdos inscribibles, interponer su demanda dentro del mes
siguiente de la inscripción.
Sobre el particular, debe tenerse en cuenta algunos elementos que creemos re-
sultan enorme relevancia práctica al momento de impugnar un acuerdo.
En primer lugar, los dos primeros plazos de caducidad (de dos y tres meses,
respectivamente), se aplican cuando se traten de acuerdos no inscribibles; mientras
que el último plazo solo se refiere a los acuerdos sujetos a inscripción.
Así, de tratarse de un acuerdo que por ejemplo dispone la contratación de nue-
vos funcionarios de la empresa o la compra de nuevos maquinarias, el socio que
piense impugnar por alguna causal estos acuerdos deberá presentar su demanda en
un plazo no mayor de dos meses desde la adopción del acuerdo (si es que concurrió
a la junta) o de tres meses (si no concurrió a ella).
En segundo lugar, cuando estamos frente a acuerdos inscribibles, debe tenerse
muy en claro que el socio podrá impugnar el acuerdo al día siguiente de la adopción
del mismo y no esperar a que este se inscriba. En efecto, el artículo 142 señala un
plazo de caducidad (hasta el mes siguiente desde la inscripción), pero no dice nada
sobre el término inicial del plazo, por lo que el socio puede impugnarlo antes de
que se efectúe su registro. Así, el socio que pretenda impugnar un acuerdo que, por

52
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

ejemplo, dispone la modificación del estatuto podrá hacerlo a partir del día siguiente
de adoptado el acuerdo y no esperar a que este se inscriba.
Y, en tercer lugar, creemos que el socio que no impugnó un acuerdo inscrito
dentro del plazo de caducidad establecido por el mencionado artículo 142, no podrá
alegar después de vencido dicho plazo que no tuvo conocimiento de la inscripción
del acuerdo; pues, en virtud del ya antes referido principio de publicidad registral
contenido en el artículo 2012 del Código Civil nacional, nadie puede alegar desco-
nocimiento de las inscripciones registrales.
Por otro lado, ¿cómo debe realizarse el cómputo del plazo de caducidad? Esto
es, si el acuerdo se adoptó el 14 de abril, ¿hasta qué día podrá presentar la demanda
de impugnación el socio que no asistió a la junta que dispuso este acuerdo? ¿hasta
el 14 de julio o hasta el 15 de julio?
Pues bien, a diferencia de lo que sucede en otras normas de nuestro ordena-
miento jurídico, en la Ley General de Sociedades no existe una disposición expresa
que indique cómo debe realizarse el cómputo de los plazos(62), por lo que correspon-
de aplicar las normas del Derecho común. Por lo que, tomando en cuenta lo previsto
en el artículo 183 del Código Civil(63), debemos concluir que los plazos de caducidad
previstos en el artículo 142 de la Ley General de Sociedades se cumplen en el mes
del vencimiento y en el día de este correspondiente a la fecha del mes inicial.
Así, en el ejemplo antes propuesto, el plazo de caducidad vencerá indefectible-
mente el 14 de julio, salvo que este día sea inhábil, en cuyo caso el plazo vencerá el
primer día hábil siguiente(64).

5.6. Improcedencia de la acción de impugnación


De otro lado y de acuerdo con lo previsto en el segundo párrafo del artículo 139
de la Ley General de Sociedades, no procederá la impugnación cuando el acuerdo

(62) Así, en el artículo 144 de la vigente Ley de Títulos Valores, Ley N° 27287 del 19 de junio del 2000, se señala que el
cómputo de los plazos de vencimiento fijados en meses, años u otras formas permitidas por la ley se determinará según
las normas del Derecho común. En cambio, nuestro Código Procesal Civil establece en su artículo 147 que el plazo se
cuenta desde el día siguiente de notificada la resolución que lo fija y, cuando es común, desde la última notificación; y
que no se consideran para el cómputo los días inhábiles.
(63) Código Civil:
“Artículo 183.- El plazo se computa de acuerdo al calendario gregoriano, conforme a las siguientes reglas:
1. El plazo señalado por días se computa por días naturales, salvo que la ley o el acto jurídico establezcan que se haga
por días hábiles.
2. El plazo señalado por meses se cumple en el mes del vencimiento y en el día de este correspondiente a la fecha del
mes inicial. Si en el mes de vencimiento falta tal día, el plazo se cumple el último día de dicho mes.
3. El plazo señalado por años se rige por las reglas que establece el inciso 2.
4. El plazo excluye el día inicial e incluye el día del vencimiento.
5. El plazo cuyo último día sea inhábil, vence el primer día hábil siguiente”.
(64) Sobre el particular, ver la Cas. 2481-98-Lima j21 .

53
Manuel ALBERTO torres carrasco

haya sido revocado, o sustituido por otro adoptado conforme a ley, al pacto social o
al estatuto.
Resulta lógico que cuando la junta general revoque o sustituya el acuerdo ma-
teria de impugnación, el juez deba disponer la conclusión del proceso y su conse-
cuente archivamiento, cualquiera que sea su estado, pues habría ocurrido lo que se
denomina en la ciencia procesal como sustracción de la materia. Esto es, el proceso
sería inútil debido a que el conflicto de intereses ha desaparecido.
Para ello, bastará que la sociedad acredite ante el órgano jurisdiccional, me-
diante documento de fecha cierta, que el acuerdo ha sido revocado o sustituido por
otro adoptado conforme a ley, al pacto social o al estatuto, según corresponda. Sobre
el particular, existe una jurisprudencia registral que establece que cuando se presen-
ten para su calificación acuerdos de la junta general en los que se señale que se
“deja sin efecto” un acuerdo determinado, deberá evaluarse si la junta pretende que
ello sea retroactivo o no; si de la evaluación del acuerdo concluye que no se preten-
de que sea retroactivo, no habrá inconveniente de inscribir el acuerdo, pues dejar
sin efecto retroactivamente equivale a revocar el acuerdo: “Que, la Ley General de
Sociedades prevé la impugnación de los acuerdos de la junta general, cuyo conte-
nido sea contrario a dicha ley, se opongan al estatuto o al pacto social o lesionen
los intereses de la sociedad, así como los que incurran en causal de anulabilidad; el
referido artículo señala que no procede la impugnación cuando el acuerdo haya sido
revocado o sustituido por otro adoptado conforme a ley, al pacto social o al estatuto.
Que, por lo tanto, la ley prevé expresamente que la junta general revoque o sustituya
sus acuerdos, pero no prevé que los deje sin efecto; sin embargo, debe distinguirse
entre dejar sin efecto retroactivamente –lo que implica la pretensión de que el acuer-
do no haya surtido efectos, tal como si nunca hubiera existido–, y dejar sin efecto no
retroactivamente, lo que implica que el acuerdo surtió efectos desde que se adoptó
hasta que se acordó dejarlo sin efecto; como puede apreciarse, dejar sin efecto no
retroactivamente equivale a revocar el acuerdo, de manera que cuando se presenten
para su calificación acuerdos de la junta general en los que se señale que se “deja
sin efecto” un acuerdo determinado, deberá evaluarse si la junta pretende que ello
sea retroactivo o no; si de la evaluación del acuerdo se concluye que no se pretende
que sea retroactivo, no habrá inconveniente para inscribir el acuerdo, pues dejar sin
efecto no retroactivamente equivale a revocar el acuerdo”(65).
Sobre el particular, también sería saludable que mediante una reforma legislativa
(o en todo caso nuestros jueces en mérito de su labor de llenar o suplir los vacíos de
la ley) se establezca que cuando sea evidente que el error o defecto es subsanable, se
otorgue a la sociedad un plazo razonable para que puedan corregir el error advertido, tal
como establece el texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas española(66). De

(65) Res. N° 397-2001-ORLC/TR j22


(66) Texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas, aprobado por Real Decreto Legislativo 1564/1989 de 22 de diciem-
bre de 1989:

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

tal manera de que al admitirse la demanda de impugnación de acuerdo societario, el


juez otorgue un plazo (que podría ser de treinta días, a fin de que se pueda realizar
la convocatoria respectiva) a efectos de que la sociedad demandada pueda subsanar
el acuerdo.

5.7. Intervención coadyuvante de accionistas en el proceso


Como ya hemos referido, en un proceso de impugnación de un acuerdo societa-
rio la parte demandante es, obviamente, el socio impugnante; mientras que la parte
demandada es la sociedad. Pues, bien, el o los socios que hayan votado a favor del
acuerdo materia de impugnación pueden incorporarse a dicho proceso como terce-
ros a través de la intervención coadyuvante a favor de la sociedad.
Como se recordará, la intervención coadyuvante es aquella figura procesal,
prevista en el artículo 97 del Código Procesal Civil(67), que permite que un tercero
ingrese a un proceso siempre que tenga con una de las partes una relación jurídica
sustancial, a la que no deban extenderse los efectos de la sentencia que resuelva las
pretensiones controvertidas en el proceso pero que pueda ser afectada desfavorable-
mente si dicha parte es vencida.
La finalidad de su intervención, que incluso puede admitirse durante el trámite
en segunda instancia, es la de coadyuvar o colaborar con la parte con la cual tenga
una relación jurídica sustancial.
En ese sentido, los accionistas que hubiesen votado a favor del acuerdo impug-
nado pueden intervenir a su costa en el proceso a fin de coadyuvar a la sociedad en
la defensa de la validez del acuerdo.
Por supuesto que el socio coadyuvante no podrá realizar actos procesales que
estén en oposición a los intereses de la sociedad o que impliquen disposición del
derecho discutido, pero sí estará facultado para realizar cualquier otro acto procesal
que le permita colaborar con la defensa de la validez del acuerdo, tales como alega-
tos, informes orales, ofrecer medios probatorios, etc.

“Art. 115.- Si fuera posible eliminar la causa de impugnación, el juez otorgará un plazo razonable para que aquella pueda
ser subsanada”.
(67) Código Procesal Civil
“Artículo 97.- Quien tenga con una de las partes una relación jurídica sustancial, a la que no deban extenderse los efectos
de la sentencia que resuelva las pretensiones controvertidas en el proceso, pero que pueda ser afectada desfavorablemen-
te si dicha parte es vencida, puede intervenir en el proceso como coadyuvante de ella.
Esta intervención puede admitirse incluso durante el trámite en segunda instancia.
El coadyuvante puede realizar los actos procesales que no estén en oposición a la parte que ayuda y no impliquen dis-
posición del derecho discutido”.

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Manuel ALBERTO torres carrasco

5.8. Intransmisibilidad de las acciones del socio impugnante


Otro de los requisitos impuestos por nuestra legislación societaria a los accio-
nistas que impugnan un acuerdo de junta es el previsto en el artículo 144 de la Ley
General de Sociedades(68), precepto que establece que, mientras dure el proceso judi-
cial respectivo, estos socios impugnantes deberán mantener la condición de socios,
para lo cual se hará la anotación respectiva en la matrícula de acciones. Así ha sido
recogido también a nivel jurisprudencial: “El accionista que impugne judicialmente
un acuerdo debe mantener su condición de tal durante el proceso, mas el actor ya no
cumple con ello en razón de haber sido excluido de la sociedad”(69).
En ese sentido, durante el proceso los socios no podrán transferir todo o parte
de su paquete accionario, pues de lo contrario perderían legitimidad para obrar en
el proceso judicial de impugnación. Y, lo que resulta más grave, si solo un socio ha
impugnado el acuerdo, el hecho de que transfiera una de sus acciones implicaría la
conclusión del proceso de impugnación.
Comentando dicho dispositivo, el reconocido tratadista Ricardo Beaumont afir-
ma que este ha sido un paso adelante de la norma contenida en el artículo 145 de la
antigua Ley General de Sociedades(70).
Y de hecho lo es, pues el que los socios impugnantes tuvieran que depositar
previamente las acciones en una institución de crédito –tal como exigía la derogada
norma societaria–, era una obligación explicable y razonable solamente para el caso
de las acciones al portador pero no para el caso de las acciones nominativas, pues
la única forma que tiene el tenedor de un título valor al portador de acreditar su
condición es manteniendo su posesión. Y, como quiera que las acciones al portador
fueron prohibidas en virtud de la primera disposición transitoria y final del Decreto
Legislativo N° 774, Ley del Impuesto a la Renta(71), la exigencia del artículo 145 de
la antigua Ley General de Sociedades perdió toda justificación.

(68) Ley General de Sociedades


“Artículo 144.- El accionista que impugne judicialmente cualquier acuerdo de la junta general deberá mantener su con-
dición de tal durante el proceso, a cuyo efecto se hará la anotación respectiva en la matrícula de acciones.
La transferencia voluntaria, parcial o total, de las acciones de propiedad del accionista demandante extinguirá, respecto
de él, el proceso de impugnación”.
(69) Cas. N° 3124-2001-Junín, El Peruano 2/02/2002 j23 .
(70) Texto Único Concordado de la derogada Ley General de Sociedades, Decreto Supremo N° 003-85-JUS
“Artículo 145.- El accionista que impugne judicialmente cualquier acuerdo de la junta general, debe depositar los títulos
de sus acciones en una institución de crédito, la que quedará obligada a mantener el depósito hasta la conclusión del
juicio.
El depositario expedirá la respectiva constancia del depósito, tanto para acompañarla a la demanda, como para que el
accionista ejercite sus derechos”.
(71) Ley del Impuesto a la Renta, Decreto Legislativo N° 744 del 31/12/93
“Primera Disposición Transitoria y Final.- Está prohibido emitir acciones al portador.
Los notarios, bajo responsabilidad, no podrán elevar a escritura pública ninguna constitución de sociedad ni modifica-
ción de estatutos sociales que no establezcan la emisión de acciones nominativas”.

56
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Sin embargo, el artículo 144 de la vigente norma societaria no deja de ser par-
ticularmente criticable. En efecto, al sancionar al socio que transfiere parte de su
participación social con la pérdida de la legitimidad para obrar en el proceso de im-
pugnación, dicho artículo resulta ser un precepto ineficiente y inadecuado al devenir
del mercado y al libre flujo de los capitales.
Esto es, ¿cuál es la razón que podría justificar que un socio que ha impugnado
un acuerdo de junta y transfiere alguna de sus acciones deba ser apartado del proce-
so de impugnación? Si el socio tiene 20 acciones, ¿acaso no podría transferir una de
ellas y mantener el mismo interés por impugnar el acuerdo?
Beaumont, anticipándose a las críticas, ha respondido a esta observación de la
siguiente manera: “Es posible que alguien ponga en duda la validez de por qué la
transferencia ‘parcial’ también produce la extinción de la acción de impugnación,
y eventualmente consideré incorrecta esta norma. Se preguntará, por ejemplo, si el
accionista impugnante posee el 30% del capital social y transfiere un 10%, por qué
esta transmisión parcial va a extinguir respecto de él, el proceso de impugnación. La
respuesta es que la impugnación se planteó con la voluntad unitaria del 30% que no
es divisible en varias o numerosas voluntades, tales como y dentro de ellas, algunas
para enajenar, otras para dar en prenda, unas terceras para dar en usufructo y las
últimas para continuar la impugnación (...). La voluntad expresada con la totalidad
de las acciones, es una: con las que impugnó debe continuar, sin fraccionamiento ni
cortapisas. Por cierto, nada quita ni agrega la adquisición de un mayor número de
acciones, en el intervalo”(72).
Pero, en verdad ¿resulta coherente hablar de una “voluntad unitaria” que debe
permanecer incólume cuando a la par nada imposibilita que esta “voluntad” crezca
al permitirse al socio que sí pueda adquirir nuevas acciones? ¿Es sensato pensar que
si del 30% de la participación social del accionista, este transfiere el 0,5% ya no va
a tener la misma “voluntad” de impugnar un acuerdo? Considero que la respuesta
en ambos casos es negativa.
Claro, resulta sensato que se exija a los accionistas impugnantes a mantener su
condición de tal durante el proceso (por lo que es lógico que si transfieren toda su
participación social se extinga el proceso respecto de él); sin embargo, prohibirles
que transfieran una parte de sus acciones es una norma anacrónica e ineficiente para
el tráfico mercantil actual. Piénsese en un accionista de una sociedad anónima abier-
ta (inversionista, por naturaleza) que, habiendo impugnado un acuerdo y teniendo
enorme interés en que este se revoque, no pueda transferir parte de sus acciones
por un buen tiempo debido a que nuestro Poder Judicial, como siempre, es lento en
resolver el proceso de impugnación.
Por todo ello consideramos que el artículo 144 de la Ley General de
Sociedades requiere una inmediata y urgente reforma en la parte que dispone que la

(72) BEAUMONT CALLIRGOS, Ricardo. Ob. cit., p. 347.

57
Manuel ALBERTO torres carrasco

transferencia voluntaria parcial de las acciones de propiedad del accionista deman-


dante extingue, respecto de dicho socio, el proceso de impugnación.

5.9. Medidas cautelares


a) Suspensión del acuerdo impugnado
Conforme al artículo 145 de la Ley General de Sociedades, el juez que co-
noce (o conocerá) del proceso de impugnación, podrá dictar a pedido de
parte medida cautelar de suspensión del acuerdo impugnado, de tal modo
que el acuerdo no podrá surtir efectos hasta que se dicte sentencia.
Estamos, pues, frente a un supuesto de medida cautelar de no innovar, pre-
vista en el artículo 687 del Código Procesal Civil(73), y como tal afecta pro-
visionalmente la vigencia del acuerdo, por lo que su procedencia al ser ex-
cepcional debe ser merituada exhaustivamente por el juez.
Asimismo, el pedido de suspensión del acuerdo tienen que hacerlo un nú-
mero de accionistas que representen más del veinte por ciento del capital
suscrito. Y, como toda medida cautelar, el juez debe disponer que los soli-
citantes presten una contracautela suficiente que sirva de garantía para re-
sarcir los posibles daños y perjuicios que pueda causar su ejecución.
Obviamente que los peticionantes deben exponer con claridad los funda-
mentos de su pretensión cautelar, a fin de acreditar ante el juez la verosimi-
litud del derecho y el peligro en la demora. El pedido puede ser interpuesto
antes de iniciado un proceso o durante la tramitación de este, siempre que
los peticionantes demuestren que la medida esté destinada a asegurar el
cumplimiento de la decisión definitiva.
b) Anotación de la demanda
Otra medida cautelar que pueden solicitar los accionistas impugnantes es
la de anotación de la demanda en Registros Públicos. Dicha anotación se
inscribe en el rubro d, otras inscripciones, de la ficha registral (o partida
electrónica) del Registro de Personas Jurídicas en donde se haya inscrito la
sociedad demandada.
A diferencia de la medida cautelar de suspensión del acuerdo, la anotación de
la demanda no afecta la vigencia y eficacia del acuerdo impugnado sino que
tiene por finalidad simplemente eliminar la buena fe registral de un tercero que

(73) Código Procesal Civil


“Artículo 687.- Ante la inminencia de un perjuicio irreparable, puede el juez dictar medidas destinadas a conservar la
situación de hecho o de derecho presentada al momento de la admisión de la demanda, en relación a personas y bienes
comprendidos en el proceso. Esta medida es excepcional por lo que se concederá solo cuando no resulte de aplicación
otra prevista en la ley”.

58
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

celebre algún acto jurídico con la sociedad. Esto es, el acuerdo se ejecutará
pero el tercero que contrate con la sociedad lo hará a sabiendas que existe en
trámite un proceso de impugnación de un acuerdo de junta, por lo que los efec-
tos de la sentencia que recaiga en dicho proceso podrían alcanzarle.
En ese sentido, el profesor Oswaldo Hundskopf afirma que “dicha anotación
preventiva de la demanda, en el proceso de impugnación, constituye una medida
cautelar, la cual no altera o afecta el normal desenvolvimiento de la sociedad. Sin
embargo, dicha anotación cumple con la función de debilitar la buena fe registral,
evitando de esa manera que los terceros aleguen buena fe, a efectos de no verse
perjudicados por las consecuencias materiales de la sentencia definitiva que deje sin
efecto el acuerdo impugnado”(74).
Esta anotación de la demanda en Registros Públicos es provisional, por lo que
recién cuando quede firme la resolución que declare fundada la demanda de impug-
nación se inscribirá la suspensión definitiva del acuerdo impugnado.
Por el contrario, en caso de que la demanda sea desestimada por sentencia
firme, o cuando el demandante se haya desistido, conciliado, transado o cuando se
haya producido el abandono del proceso, la anotación preventiva de la demanda se
cancelará a solicitud de la sociedad.

5.10. Efectos de la sentencia


Como se puede apreciar del texto del artículo 148 de la Ley General de
Sociedades(75), lo que se resuelve en la sentencia que ponga fin al proceso de
impugnación afectará a todos los accionistas mas no así a los terceros de buena
fe que hayan contratado con la sociedad con posterioridad de la adopción del
acuerdo impugnado. Por ello, la única forma de asegurar la eficacia frente
a estos es la anotación preventiva de la demanda, medida cautelar comentada
anteriormente.
Efectivamente, de declararse fundada la demanda se dejará sin efecto el acuer-
do impugnado y se declarará su nulidad (nulidad ex tunc). En ese sentido, para los
accionistas y para aquellos terceros que no estén premunidos de la buena fe, los
efectos de la sentencia se retrotraerán al momento de la adopción del acuerdo.
Al contrario, la sentencia no afectará en nada los contratos que hayan celebra-
do los terceros de buena fe con la sociedad sobre la base del acuerdo impugnado.
En palabras de Oswaldo Hundskopf, para los terceros de buena fe “se declarará la

(74) HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo. Ob. cit., p. 70.


(75) Ley General de Sociedades
“Artículo 148.- La sentencia que declare fundada la impugnación producirá efectos frente a la sociedad y todos los
accionistas, pero no afectará los derechos adquiridos por terceros de buena fe a consecuencia del acuerdo impugnado.
La sentencia firme que declare la nulidad de un acuerdo inscrito debe inscribirse en el Registro”.

59
Manuel ALBERTO torres carrasco

invalidez del acuerdo pero se respetará su eficacia de los derechos adquiridos, ello
en estricto respeto al principio de seguridad jurídica”(76).
Por otro lado, la sentencia que declara fundada la demanda se limitará a la de-
claración de nulidad y, en su caso, a ordenar la cancelación de las inscripciones co-
rrespondientes. Obviamente, el juez no puede establecer en la sentencia cuál debe
ser el contenido correcto del acuerdo, pues la junta de accionistas es la única legiti-
mada para adoptar el o los acuerdos que procedan como consecuencia de la declara-
ción judicial de nulidad del acuerdo impugnado.

5.11. Reflexiones
Luego de haber revisado los innumerables requisitos para que sea procedente la
acción de impugnación, cabe preguntarse por qué nuestra legislación societaria ha
establecido requisitos tan severos para que un accionista pueda interponer la acción
de impugnación.
La mayor parte de la doctrina responde a esta interrogante argumentando que
si bien es cierto que debe permitirse a los accionistas la facultad de impugnar un
acuerdo societario como una manera de control extrajunta de las decisiones adop-
tadas por las mayorías, también es cierto que permitir libre y anárquicamente los
cuestionamientos de dichas decisiones no haría sino entorpecer la constante y diná-
mica marcha de las actividades negociales de la sociedad, afectando la circulación
de los capitales y la seguridad jurídica de las operaciones comerciales efectuadas
con terceros con arreglo a dichos acuerdos.
Por ello –se señala– resulta prudente encontrar un mesurado equilibrio entre
el derecho de impugnación de los socios y el normal desarrollo de las actividades
económicas de las empresas. En esa línea de pensamiento, Tomás Pelayo Muñoz
ha señalado que el ejercicio del derecho de impugnación “debe matizarse con el
principio de mantenimiento de los acuerdos sociales, en clara protección al tráfico
mercantil”(77).
Seguramente este criterio mayoritario de los tratadistas estuvo en la mente
de nuestros legisladores, quienes obedeciendo dicho dictado plasmaron en la Ley
General de Sociedades que el ejercicio de la acción de impugnación debía tener
como presupuesto que el accionista reúna los requerimientos anteriormente referi-
dos, de tal manera que, de no reunirlos, sería inviable impugnar un acuerdo de junta
mediante esta pretensión procesal.

(76) HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo. “La junta general de accionistas y la configuración de la voluntad social”. En: Derecho
Comercial. Tomo IV: Temas societarios. Fondo de Desarrollo Editorial de la Universidad de Lima. Lima, 2003, p. 63.
(77) PELAYO MUÑOZ, Tomás. Las acciones: derechos del accionista, representación, transmisión, derechos reales, nego-
cios sobre las propias acciones. Monografías mercantiles N° 4. Editorial CISS, p. 31.

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problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

6. La acción de nulidad: un camino de rosas

6.1. Requisitos y presupuestos de la acción de nulidad


Al comentar todo lo relacionado con la acción de impugnación hemos visto
que nuestros legisladores, frente a la disyuntiva de optar por un derecho irrestricto
de los accionistas de impugnar un acuerdo societario o permitir la rápida marcha
de las actividades negociales de la sociedad, optaron por privilegiar esta última
opción, pues se entendió que de otra manera se afectaría la libre circulación de
los capitales y la seguridad jurídica de las operaciones comerciales efectuadas con
terceros.
Por ello, como hemos visto, se plasmó en el texto de la Ley General de
Sociedades un sinnúmero de requisitos (haber hecho constancia de su disconformi-
dad en el acta, impugnar en dos o tres meses de adoptado el acuerdo, no transferir
parte de sus acciones, etc.), para que los socios puedan ejercer la llamada acción de
impugnación.
No obstante lo anterior, el olvido o quizá el descuido permitió que a nuestros
legisladores se les escapara la llamada acción de nulidad en el artículo 150 de la
Ley General de Sociedades(78), la cual permite impugnar un acuerdo de junta sin ne-
cesidad de cumplir estos excesivos requisitos.
En efecto, en contrapartida a lo difícil que resulta cumplir con los requisitos
para interponer la acción de impugnación, la acción de nulidad de acuerdo de junta
de accionistas no presenta mayores exigencias.
Así, dicho artículo establece que la acción de nulidad puede ser ejercida por
cualquier persona que tenga legítimo interés (léase, administradores, un tercero
ajeno a la sociedad e incluso los mismos accionistas) para invalidar judicialmente,
vía proceso de conocimiento, los acuerdos contrarios a normas imperativas o que
incurran en causales de nulidad previstas en la Ley General de Sociedades o en el
Código Civil.
Esto es, mediante esta pretensión procesal cualquier tercero o accionista (sin
necesidad de haber concurrido a la junta y dejar constancia de su oposición, o ha-
berse encontrado ausente, etc.), podrá solicitar la declaración judicial de nulidad del
acuerdo de junta de accionistas, sin más requerimientos que el demostrar su legítimo

(78) Ley General de Sociedades


“Artículo 150.- Procede acción de nulidad para invalidar los acuerdos de la junta contrarios a normas imperativas o que
incurran en causales de nulidad previstas en esta ley o en el Código Civil.
Cualquier persona que tenga legítimo interés puede interponer acción de nulidad contra los acuerdos mencionados en el
párrafo anterior, la que se sustanciará en el proceso de conocimiento.
La acción de nulidad prevista en este artículo caduca al año de la adopción del acuerdo respectivo”.

61
Manuel ALBERTO torres carrasco

interés en que este se revoque, así como interponer la acción en el plazo de un año
contado desde su adopción(79), lo que ha sido recogido a nivel jurisprudencial en rei-
teradas ocasiones(80).

6.2. Interpretando los artículos 139 y 150 de la Ley General de


Sociedades
A la altura de este comentario, no le resulta al menos cuestionable el hecho de
que –así como sucedía en la antigua Ley General de Sociedades–, la vigente LGS
establezca dos alternativas procesales paralelas y, al mismo tiempo, tan disímiles en
sus requisitos y presupuestos para impugnar un mismo acuerdo de junta(81).
Nuestra doctrina nacional no ha sido ajena a este problema. Así, por ejemplo,
Elías advirtiendo esto ha afirmado que las causales para ejercitar alguna de estas dos
pretensiones son distintas(82).
Para este connotado y recordado autor, la diferencia entre las causales de nuli-
dad contenidas en el artículo 150 de la Ley General de Sociedades y las causales de
impugnación previstas en el artículo 139, es que estas últimas, a diferencias de las
primeras, tienen una marcada orientación societaria, en el sentido de encontrarse es-
tructuradas como medios de resolución de un conflicto intrasocietario, esto es, vin-
culado a la sociedad y a sus accionistas, en los que ningún tercero tienen legítimo
interés.
Sin embargo, si se observa con más detenimiento el contenido de ambos artí-
culos, podemos llegar a disentir de la opinión de este destacado jurista. En efecto,
cuando el referido artículo 150 hace referencia a que la llamada “acción de nulidad”
puede interponerse contra acuerdos que incurran en alguna de las causales de nuli-
dad prevista en la Ley General de Sociedades o en el Código Civil, se está abriendo
una enorme puerta (diríamos mejor, forado) para que todo acuerdo sancionado como

(79) La anterior legislación societaria peruana no preveía un plazo para la acción de nulidad de acuerdo de junta de accionis-
tas, por ello, para llenar ese vacío debía acudirse a lo previsto en el Código Civil. A diferencia de ello, nuestra vigente
Ley General de Sociedades sí establece un plazo de caducidad para solicitar la nulidad del acuerdo de junta de accionis-
tas, el cual es de un año contado desde la adopción del acuerdo.
(80) Ver, por ejemplo, la Cas. N° 1082-2006-Lambayeque El Peruano, 2/04/2007 j24 o la resolución recaída en el Exp. N°
369-2005 j25 .
(81) Existen opiniones que consideran que los accionistas solo se encuentran facultados para interponer acciones de impug-
nación y no de nulidad de un acuerdo de junta. Otros, en cambio, sostienen que la acción de nulidad también puede ser
ejercida por los accionistas (ver: HUNDSKOPF EXEBIO, Oswaldo. “El derecho de impugnación... Ob. cit., p. 76). Elías
Laroza, sin afirmarlo expresamente, parece inclinado a esta tesis (ver: ELÍAS LAROZA, Enrique. Derecho societario
peruano... Ob. cit., p. 325). Por nuestra parte, nos adscribimos totalmente a la tesis expuesta por Hundskopf. A pesar de
que en el art. 150 de la LGS no se señala expresamente que los accionistas se encuentran facultados para ejercitar esta
acción, cuando se establece en forma genérica que dicha acción puede ser interpuesta por “cualquier persona que tenga
legítimo interés” no cabe duda que también, y sobre todo, se incluye a los accionistas.
(82) ELÍAS LAROZA, Enrique. Derecho societario peruano... Ob. cit., p. 325.

62
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

nulo por el artículo 38 de la Ley General de Sociedades(83) (que en suma contiene los
mismos supuestos que los previstos en el artículo 139) pueda ser objeto tanto de la
acción de nulidad como de la acción de impugnación.
Esto es, que todo acuerdo contrario a la Ley General de Sociedades pueda ser
cuestionado vía acción de impugnación o vía acción de nulidad.
Por citar un ejemplo, si en una junta se adopta un acuerdo que colisiona con
una disposición del estatuto, cualquier accionista podría interponer la acción de im-
pugnación, ya que esto lo prevé expresamente el artículo 139 de la Ley General de
Sociedades; pero, también el socio podrá discutir la validez de este acuerdo vía ac-
ción de nulidad, porque el artículo 150 lo faculta a interponer esta pretensión cuan-
do el acuerdo incurre en una causal de nulidad establecida en la Ley General de
Sociedades. Lo que sucede con los acuerdos que violen el estatuto social, en virtud
de lo dispuesto en el artículo 38 de dicho cuerpo de leyes.
Lo mismo podríamos decir de aquellos acuerdos que lesionen los intereses de
la sociedad en beneficio de uno o varios socios, o que violen el pacto social o sean
contrarios a las leyes que interesan al orden público.
Por ello nos parece totalmente contradictorio que si, en aras de la libre circu-
lación de los capitales y la seguridad jurídica, se ha tomado partido por restringir la
posibilidad de los accionistas para discutir los acuerdos de junta mediante la llama-
da acción de impugnación, imponiendo una serie de requisitos tan exigentes en los
artículos 139 y 140 de la Ley General de Sociedades; luego, solo diez artículos más
adelante, se abra la posibilidad para que no únicamente los accionistas, sino cual-
quier tercero con legítimo interés, pueda dirigirse contra el mismo acuerdo vía la
flexible acción de nulidad, la que adicionalmente tiene un mayor plazo de caducidad
que el de la acción de impugnación.
Es decir, por un lado se restringe enormemente las posibilidades de impugnar
un acuerdo y, por otro lado, se olvidan estas previsiones con la acción de nulidad.
A la única solución coherente que podemos llegar para armar este rompeca-
bezas normativo es que el diseño legislativo de la Ley General de Sociedades tuvo
como propósito que el accionista impugnante que reúna los requisitos de los artícu-
los 139 y 140 obtenga, mediante el ejercicio de la acción de impugnación, el bene-
ficio de una tramitación más rápida y expeditiva en el Poder Judicial (vía

(83) Ley General de Sociedades


“Art. 38.- Son nulos los acuerdos societarios adoptados con omisión de las formalidades de publicidad prescritas, con-
trarios a las leyes que interesan al orden público o a las buenas costumbres, a las estipulaciones del pacto social o del
estatuto, o que lesionen los intereses de la sociedad en beneficio directo o indirecto de uno o varios socios.
Son nulos los acuerdos adoptados por la sociedad en conflicto con el pacto social o el estatuto, así cuenten con la ma-
yoría necesaria, si previamente no se ha modificado el pacto social o el estatuto con sujeción a las respectivas normas
legales y estatutarias.
La nulidad se rige por lo dispuesto en los artículos 34, 35 y 36, salvo en cuanto al plazo establecido en el artículo 35
cuando esta LGS señale expresamente un plazo más corto de caducidad”.

63
Manuel ALBERTO torres carrasco

procedimental abreviada o sumarísima) que la prevista para la acción de nulidad


(vía procedimental de conocimiento)(84).
Sin embargo, el problema subsiste porque mediante el ejercicio de una acción
de nulidad (cuyo plazo de caducidad es de un año) se pueden paralizar los efec-
tos del acuerdo impugnado, con el consecuente perjuicio de inmovilizar la activi-
dad negocial de la empresa por mucho más tiempo que el aconsejable, posibilidad
que precisamente se quiso amenguar al establecerse los ya comentados requisitos de
procedibilidad de la acción de impugnación.

6.3. Algunas sugerencias


Por dichas razones creemos que se hace urgente una reforma en nuestra legis-
lación societaria que apunte a un tratamiento más coherente y que esté plenamente
acorde con la idea de no sacrificar el normal desenvolvimiento de las actividades ne-
gociales de las sociedades en aras de proteger en exceso el derecho de impugnación
de los accionistas.
En ese sentido, creemos que una buena alternativa sería eliminar de nuestra
Ley General de Sociedades la llamada acción de nulidad de acuerdos societarios,
conservando únicamente la acción de impugnación como la ruta por la cual los so-
cios puedan cuestionar la validez de los acuerdos de junta; mientras que los terceros
podrían ejercer un derecho de oposición, tal como se encuentra previsto para el caso
de reducción de capital (artículo 219 de la Ley General de Sociedades).
Otra opción sería reservar a los terceros la acción de nulidad (obviamente equi-
parándose el plazo de caducidad de esta acción a los previstos para la acción de
impugnación). De esta manera, se evitaría que los socios puedan ejercer dos preten-
siones procesales para el mismo fin: la impugnación de un acuerdo de junta.
Además, sería aconsejable que nuestra doctrina o, mejor aún, nuestra judicatu-
ra, construya una teoría propia de la nulidad y anulabilidad de los actos societarios,
que se distinga de la generalidad de actos jurídicos, a fin de que sirva de soporte
para edificar una coherente teoría de la impugnación de los acuerdos societarios.
España, país que solemos tomar como fuente de nuestras aspiraciones codifi-
cadoras, ha sentado un interesante precedente al respecto. Efectivamente, en el artí-
culo 115 del texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas española, Decreto
Legislativo 1564/1989, luego de enumerarse en qué casos procede impugnar un
acuerdo de junta, se establece que entre estos serán nulos los acuerdos contrarios a
la Ley de Sociedades Anónimas española; mientras que los demás acuerdos (como
los contrarios al estatuto) serán anulables.

(84) Piénsese además en el distintivo retardo de nuestro aparato administrador de justicia, sobre todo si se trata de un proceso
de conocimiento.

64
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Asimismo, dicho texto normativo señala en su artículo 117 que “para la im-
pugnación de los acuerdos nulos están legitimados todos los accionistas, los admi-
nistradores y cualquier tercero que acredite interés legítimo”, mientras que “para la
impugnación de acuerdos anulables están legitimados los accionistas que hubiesen
hecho constar en acta su oposición al acuerdo, los ausentes y los que hubiesen sido
ilegítimamente privados del voto, así como los administradores”.
Consideramos que una solución tan inteligente como la prevista en la ley socie-
taria española no resulta nada inadecuada para nuestra realidad, máxime si nuestra
Ley General de Sociedades está inspirada en mucho por aquella. No obstante ello,
a la par de no desechar que se proponga otra alternativa, nos permitiríamos sugerir
que no debemos sentarnos a esperar por una solución legislativa que probablemente
nunca llegue. Tal vez nuestra judicatura, mediante una sistemática y correcta inter-
pretación, pueda tomar la palabra.

65
jurisprudencia
vinculada
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J1 J1

Res. N° 440-96-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 13 de diciembre del 2006

Directorio: concepto
El directorio es un cuerpo colegiado que representa a la sociedad en
forma continua, circunscribiendo su accionar a las facultades previs-
tas por la Ley General de Sociedades, por el estatuto de la empresa y
las que le sean otorgadas por la junta general de accionistas.

Resolución N° 440-96-ORLC/TR
Lima, 13 de diciembre de 1996.
VISTA, la apelación interpuesta por doña Leonor María Belaúnde Prado (Hoja de Trámi-
te N° 22767 del 31 de octubre de 1996), contra la observación formulada por el Registra-
dor Público Dr. Carlos Antonio Más Avalos, a la solicitud de inscripción de la Aceptación
de la Renuncia del Director-Gerente General, Nombramiento de Gerente y Otorgamiento
de Poderes, acordado por el Directorio de la empresa NEGOCIOS INMOBILIARIOS
TURÍSTICOS S.A. en mérito a los partes notariales de la Escritura Pública del 2 de
agosto de 1996 extendida ante el Notario Público de Lima Dr. Ramón Espinoza Garreta.
El título se presentó el 14 de octubre de 1996 con el N° 163885. El Registrador denegó la
inscripción señalando que: “El Directorio no cuenta con facultades expresas para otorgar
poderes para la disposición o gravamen de los bienes inmuebles de la sociedad, según lo
establecido por el estatuto social. La presente observación se efectúa de conformidad con
lo señalado en el artículo 167 del Código Civil y la Resolución del Tribunal Registral
N° 080-96-ORLC/TR del 01 de Marzo de 1996”; y,

Considerando:
Que, el Directorio de la empresa Negocios Inmobiliarios Turísticos S.A., en su sesión
de fecha 5 de junio de 1996, según acta inserta en la Escritura Pública conformante del
título apelado, acordó aceptar la renuncia de su Director-Gerente General a don Jorge
Alfredo de Cárdenas Leguía, designar acto seguido como Gerente General a don Jorge
Alberto Matute Quiroga y finalmente otorgar poderes de representación en favor de
diversas personas;
Que, de conformidad con el Art. 6 del Estatuto de la precitada empresa, incluido en su
escritura pública de Constitución otorgada el 21 de febrero de 1996 por ante el Notario de
Lima Dr. Jaime Alejandro Murguía Cavero e inscrita en la ficha N° 125941 del Registro

69
Manuel ALBERTO torres carrasco

Mercantil en virtud del título archivado N° 41502 del 14 de marzo de 1996, el Directorio
de Negociaciones Inmobiliarios Turísticos S.A. está compuesto por un mínimo de tres
miembros y un máximo de seis y tiene como plazo de duración el de tres años;
Que, el primer acuerdo adoptado en la sesión del Directorio del 05 de junio de 1996 fue
la aceptación de la renuncia de uno de sus Directores, también Gerente General, omi-
tiéndose reemplazar al miembro renunciante, lo que determinó que el Directorio de la
Empresa se redujera a dos miembros, perdiendo a partir de dicho momento su calidad de
órgano colegiado y consecuentemente deviniendo en incapaz para tomar acuerdos como
Directorio de una Sociedad;
Que, estando a lo expuesto en el considerando precedente y conforme a lo previsto por el
inciso 1) del Art. 140 del C.C., el acuerdo de designación de un nuevo Gerente General y
el subsiguiente otorgamiento de poderes son jurídicamente inválidos;
Que, adicionalmente, atendiendo al contenido de la observación formulada por el Re-
gistrador, de aceptarse el supuesto de la validez de los acuerdos contenidos en el título
alzado, debe precisarse que el criterio de este Tribunal recogido en la Resolución N° 080-
96-ORLC/TR, constituye un precedente para efectos de los Registros Públicos;
Que, el Directorio es un cuerpo colegiado que representa a la sociedad en forma continua,
circunscribiendo su accionar a las facultades previstas por la Ley General de Sociedades,
por el Estatuto de la Empresa y las que le sean otorgadas por la Junta General de Accio-
nistas;
Que, del texto del artículo segundo del Estatuto de la mencionada empresa consta que su
objeto social está dirigido al ámbito turístico y del artículo octavo consta que el Directo-
rio tiene las facultades de representación y de gestión legal para la administración de la
sociedad, sin hacerse mención expresa de una o más facultades específicas que pudieran
haberse concedido, de lo cual resulta, por un lado, que el Directorio carece de la facultad
de disponer de bienes inmuebles por no corresponder esta actividad al objeto social de
Negocios Inmobiliarios Turísticos S.A. y por otro que, los fundadores de la sociedad no
confirieron al Directorio la facultad de disponer de bienes inmuebles, por lo que el Direc-
torio privado de esta facultad, se halla impedido a su vez de otorgar poderes de este orden
en favor de sus gerentes o terceros; y,
Estando a lo acordado:

Se resuelve:
Confirmar la denegatoria de inscripción formulada por el registrador del Registro
de Personas Jurídicas de Lima al título referido en la parte expositiva, por los distintos
considerandos expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.
Dra. MARTHA SILVA DÍAZ,
Presidenta del Tribunal Registral
Dra. ELENA VÁSQUEZ TORRES
Vocal del Tribunal Registral
Dr. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral

70
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J2 J1

Res. N° 240-2001-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 12 de junio del 2001

Directorio: facultades de disposición


Con excepción de los asuntos que la ley o el estatuto atribuyen a la
junta general o excluyan de la competencia del directorio, dicho ór-
gano colegiado se encuentra facultado para realizar actos de disposi-
ción, y entre estos, gravar los bienes de la sociedad.

Resolución Nº 240-2001-ORLC/TR
Lima, 12 de junio del dos mil uno
VISTO, el recurso de apelación interpuesto por MACARENA MORALES MAILHE
(Hoja de Trámite N° 2001–011838 del 27 de marzo de 2001), contra la observación for-
mulada por la Registradora Pública (e) del Registro de Personas Jurídicas de Lima, Dra.
Silvia Montañez Zamora, a la solicitud de inscripción de ratificación y otorgamiento de
poderes de LAIVE S.A., en mérito a copias certificadas por Notario. El título se presentó
el 13 de febrero de 2001 bajo el N° 30628. La Registradora denegó la solicitud de ins-
cripción por cuanto: “ Verificados los estatutos de la sociedad (título archivado N° 87853
del 27 de mayo de 1998) LAIVE S.A., el directorio no cuenta con facultad expresa para
realizar operaciones bancarias de títulos valores, constituir y levantar gravámenes sobre
los bienes muebles e inmuebles de la sociedad, disponer de los bienes de la sociedad, por
lo cual resulta improcedente que otorgue nuevas facultades al gerente general tal como
consta en la sesión del directorio del 12 de diciembre de 2000, artículo 2015 del Código-
Civil, artículo 151 del Reglamento General de los Registros Públicos. Se deja constancia
que existe jurisprudencia registral: Resolución N° 481-98-ORLC/TR, 041-99-ORLC/TR,
donde se señala que: “(...) el directorio está plenamente facultado para adoptar acuerdos
referidos a actos de administración ‘ordinarios’ (dentro del objeto social) y “extraordina-
rios”, salvo limitación estatutaria expresa o legal (...) el directorio podrá adoptar acuerdos
de disposición de los bienes de la sociedad, constituyendo un acto de administración
“extraordinario” (al no estar comprendido dentro de su objeto social), sin embargo, tales
facultades no pueden desnaturalizarse adquiriendo el carácter ‘ordinario’, como si fueran
parte del objeto social, dado que ello implicaría una modificación del estatuto sin respetar
las formalidades legales (...)”; en ese sentido no resulta factible que el directorio de LAI-
VE S.A., otorgue las facultades mencionadas al gerente de la sociedad”; interviniendo
como Vocal ponente la Dra. Nora Mariella Aldana Durán; y,

71
Manuel ALBERTO torres carrasco

Considerando:
Que, mediante el título venido en grado, se solicita la inscripción de ratificación y otor-
gamiento de poderes de LAIVE S.A., en mérito a copias certificadas por Notario de la
sesión del directorio realizadael 12 de diciembre de 2000, por la cual se ratifican los pode-
res otorgados al gerente general señor Enrique Palacios Rey en las sesiones del directorio
realizadas el 04 de setiembre de 1995 y 25 de enero de 2000; asimismo, se otorgan nuevas
facultades al gerente general para que represente a la sociedad en forma individual y con-
juntamente con cualesquiera de los directores;
Que, revisada la partida registral de la sociedad, inscrita a fojas 302 del tomo 107 que
continúa en la ficha N° 120689 y partida electrónica N° 11022192 del Libro de Socieda-
des del Registro de Personas Jurídicas de Lima, se aprecia que mediante escritura pública
del 28 de marzo de 1996 extendida ante el Notario de Lima Dr. Abraham Velarde Álva-
rez se modificó totalmente el estatuto social (título archivado N° 53343 del 03 de abril
de 1996), conforme consta inscrito en el asiento 2-b) de la ficha N° 120689; el estatuto
posteriormente fue modificado parcialmente para ser adecuado a la vigente Ley General
de Sociedades, mediante escritura pública del 21 de mayo de 1998 ante el mismo Notario
(título archivado N° 87853 del 27 de mayo de 1998), inscrito en el asiento B 00001 de la
partida electrónica N° 11022192;
Que, constituye el fundamento de la observación recurrida, que el directorio no cuenta
con facultad expresa para realizar operaciones bancarias, de títulos valores, disponer de
sus bienes, además de constituir y levantar gravámenes sobre los bienes muebles e inmue-
bles de la sociedad; en consecuencia, tampoco puede otorgar facultades en ese sentido al
gerente general;
Que, en la sesión de directorio que es materia de inscripción –además de ratificar poderes
otorgados anteriormente al gerente general y que constan inscritos en la partida registral
de la sociedad–, se otorgó poder al gerente general señor Enrique Palacios Rey, para que
–entre otros actos–, represente a la sociedad en los contratos de constitución de garantías
hipotecarías y prendarias a favor de Laive S.A., así como en los contratos de cancelación
y levantamiento de dichas garantías; asimismo, se le otorgaron poderes para celebrar
contratos de transferencia de vehículos; adicionalmente, para que en forma conjunta con
cualesquiera de los directores, se adjudique, compre, venda y permute en nombre y re-
presentación de la sociedad cualquier bien –mueble o inmueble–, celebre toda clase de
operaciones bancarias y comerciales, constituya hipotecas y prendas, así como cualquier
otro tipo de gravamen sobre los bienes de la sociedad;
Que, sobre el tema de las facultades que tiene el directorio, el artículo 172 de la Ley
General de Sociedades establece que dicho órgano de gobierno “tiene las facultades de
gestión y de representación legal necesarias para la administración de la sociedad dentro
de su objeto, con excepción de los asuntos que la ley o el estatuto atribuyan a la junta
general”;
Que, debe definirse si al mencionar la ley a las facultades para la “administración de la
sociedad” se está refiriendo a actos de administración y por lo tanto excluye a los actos de
disposición; a dicho efecto es necesario examinar las facultades que en distintos artículos
de la ley se atribuyen tanto a la junta general, como al directorio y al gerente, con el objeto
de efectuar una interpretación sistemática;
Que, la Ley General de Sociedades regula en la Sección Cuarta a los órganos de la socie-
dad anónima: en el Título I a la junta general de accionistas, y en el Título II a la “admi-
nistración de la sociedad”, que comprende al directorio y la gerencia;
Que, los artículos 114 y 115 de la ley señalan las atribuciones de la junta general, entre las que
se contempla –en el inciso 5 del artículo 115–, el acordar la enajenación, en un solo acto, de
activos cuyo valor contable exceda el cincuenta por ciento del capital de la sociedad;

72
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Que, el artículo 77 de la Ley señala que las adquisiciones a título oneroso de bienes cuyo
importe exceda del diez por ciento del capital pagado, realizadas dentro de los seis meses
desde la constitución de la sociedad, deben ser aprobadas por la junta general, salvo
que se trate de adquisiciones de bienes cuyo tráfico es propio del objeto social o que se
realicen en rueda de bolsa; en consecuencia, dentro del referido plazo de seis meses, aun
cuando se trate de la adquisición de bienes cuyo tráfico no sea propio del objeto social,
no se requerirá de la aprobación por la junta general si su importe no excede del diez por
ciento del capital; asimismo, transcurrido el referido plazo, no se requerirá de aprobación
por la junta general de las adquisiciones de bienes cuyo tráfico no sea propio del objeto
social, sea cual fuere el importe de las mismas;
Que, en lo que respecta al directorio, el artículo 179 de la ley societaria dispone que los con-
tratos que la sociedad celebre con un director que no versen sobre las operaciones que nor-
malmente realice la sociedad con terceros, así como la concesión de créditos o préstamos a
los directores u otorgamiento de garantías a su favor, cuando no se trate de las operaciones
que normalmente celebre con terceros, podrán ser celebrados u otorgados con el acuerdo
previo del directorio, tomando con el voto de al menos dos tercios de sus miembros; vale
decir, el directorio puede acordar celebrar contratos con un director que no versen sobre las
operaciones que normalmente realice la sociedad, así como conceder créditos o préstamos
y otorgar garantías en favor de los directores; en consecuencia, con mayor razón podrá el
directorio acordar la celebración de contratos con quienes no son directores que no versen
sobre las operaciones que normalmente realice la sociedad, así como conceder créditos o
prestamos y otorgar garantías en favor de quienes no son directores;
Que, en lo que se refiere a la gerencia, el artículo 188 de la Ley señala que es atribución
del gerente general celebrar y ejecutar los actos y contratos ordinarios correspondientes
al objeto social; vale decir, la ley no señala que el gerente solo podrá celebrar actos de
administración, por lo que podrá celebrar también actos de disposición, siempre que se
trate de actos ordinarios correspondientes al objeto social;
Que, la ley ha previsto que la administración de la sociedad anónima está a cargo del
directorio y la gerencia, pero conforme a lo expuesto en los considerandos precedentes,
“administración de la sociedad” no es equivalente a “actos de administración”, puesto que
de ser así los actos de disposición habrían sido atribuidos a la junta general; sin embargo,
la ley únicamente asigna a la junta general facultades de disposición en forma excepcio-
nal: enajenación de activos de valor contable superior al cincuenta por ciento del capital
y adquisiciones –dentro de los seis meses siguientes a la constitución–, de bienes cuyo
tráfico no es propio del objeto social, de valor superior al diez por ciento del capital; ade-
más, la ley expresamente atribuye al directorio la facultad de otorgar préstamos, créditos
y garantías, los que no constituyen actos de administración;
Que, por lo tanto, con excepción de los asuntos que la ley o el estatuto atribuyen a la junta
general o excluyan de la competencia del directorio, dicho órgano colegiado se encuentra
facultado para realizar actos de disposición, y entre estos, gravar los bienes de la sociedad;
Que, asimismo, corresponde examinar el artículo 172 de la Ley General de Sociedades
en la parte que señala que el directorio tiene facultades para la administración de la so-
ciedad dentro de su objeto; al respecto, el artículo 11 de la ley establece que la sociedad
circunscribe sus actividades a aquellos negocios u operaciones lícitos cuya descripción
detallada constituye su objeto social, entendiéndose incluidos en el objeto social los actos
relacionados con el mismo quecoadyuven a la realización de sus fines, aunque no estén
expresamente indicados;
Que, usualmente las sociedades precisan de financiamiento para el desarrollo de sus acti-
vidades, para lo que, por lo general, será necesario el otorgamiento de garantías; este úl-
timo será por lo tanto uno de los actos relacionados con el objeto social que coadyuvará a

73
Manuel ALBERTO torres carrasco

la realización de los fines de la sociedad y que no requiere estar expresamente indicado; lo


mismo sucederá –en gran parte de casos–, con la adquisición de predios y vehículos, que
se necesitarán para la realización de los fines de la sociedad y que no requerirán indicarse
expresamente pues se entienden incluidos en el objeto social; asimismo, para adquirir un
bien para la realización de los fines de la sociedad, en ocasiones será necesario enajenar
otro bien social, acto que se entenderá incluido en el objeto social aunque no se encuentre
expresamente indicado, puesto que coadyuvará a la realización de sus fines;
Que, los actos relacionados con el objeto social que coadyuvan a la realización de sus
fines son innumerables; dado que no se requiere que se encuentren expresamente indi-
cados, no será posible que el Registrador Público califique si estos actos efectivamente
coadyuvarán a la realización de los fines de la sociedad, puesto que ello implicaría evaluar
si las decisiones del directorio son adecuadas para la gestión de la sociedad, evaluación
que no solo no le compete, sino que además no cuenta con la información necesaria para
poder pronunciarse al respecto;
Que, por lo tanto, el Registrador Público no podrá observar la inscripción de acuerdos del
directorio referidos a actos de disposición señalando que no se encuentran comprendidos
en el objeto social; tal evaluación corresponderá a la propia junta general, a los accionis-
tas y en última instancia al Poder Judicial;
Que, en cambio, sí procederá observar la inscripción del acuerdo del directorio cuando se
refiera a materias que expresamente el estatuto atribuya a la junta general u otro órgano
o excluya de la competencia del directorio, o cuando se trate de los casos previstos en la
ley, como en el inciso 5 del artículo 115 y el artículo 77 de la ley; en el sentido expuesto
en los considerandos anteriores se ha pronunciado esta instancia mediante Resolución N°
238-2001-ORLC/TR del 08 de junio de 2001;
Que, al respecto el artículo 20 del estatuto establece que: “el directorio tiene los más amplios
poderes generales y especiales para la gestión ordinaria y extraordinaria de la sociedad; sin
limitaciones de ningún genero, salvo aquellas que conforme a la ley y al presente estatuto
estén reservadas a la junta general”; además el mencionado artículo señala que son facultades
específicas del citado órgano colegiado, entre otras, la de “contraer obligaciones y contratar
prestamos y créditos, así como también otorgar prestamos, avales y garantías no hipotecarias,
salvo lo dispuesto en los incisos f) y g) del artículo 14” (inciso 3);
Que, de otro lado, el artículo 14 inciso f) del estatuto señala que compete a la junta gene-
ral disponer o gravar bienes de su activo fijo que, en conjunto, tengan un valor de mercado
mayor del equivalente de US $ 500 000,00 en cualquier año fiscal; y, el artículo 14 inciso
g) señala que compete a la junta general contraer obligaciones financieras por montos que
en conjunto sean mayores del equivalente de US $ 1 000 000,00 en cualquier año fiscal;
Que, por lo tanto, el directorio no podrá disponer o gravar bienes de su activo fijo que en
conjunto tengan un valor de mercado mayor del equivalente a US $ 500 000,00, y tam-
poco podrá el directorio contraer obligaciones financieras por montos que en conjunto
sean mayores del equivalente a US $ 1 000 000,00, en cualquier año fiscal; sin embargo,
sí podrá disponer y gravar bienes de valor de mercado menor o igual a US $ 500 000,00,
y podrá también acordar contraer obligaciones financieras por montos menores o iguales
a US $ 1 000 000,00; en consecuencia debe revocarse la observación formulada, pues el
directorio no requiere contar con facultades expresas para realizar operaciones, disponer
o gravar los bienes de la sociedad;
Que, en la sesión de directorio cuya inscripción se solicita se otorgan facultades para la
disposición y gravamen de bienes así como para la realización de operaciones bancarias
y con títulos valores sin señalar límite alguno con relación al valor de los bienes y al
monto de las obligaciones; al respecto corresponde definir si deberá exigirse o no que en
el acuerd o de directorio consten estos límites;

74
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Que, un órgano social tiene las facultades que le atribuye la ley, es estatuto y las que se
le deleguen válidamente; al examinarse las facultades de un órgano deben tomarse en
cuenta por tanto los límites a las mismas que establecen ya sea la ley, el estatuto o el ór-
gano que le delega facultades; en consecuencia, los límites respecto al valor de los bienes
o al monto de las obligaciones que señala el estatuto serán de aplicación aun cuando no
consten expresamente en el acuerdo del directorio, el que siempre deberá ser aplicado
dentro del marco del estatuto y la ley;
Que, sin embargo, al extender las inscripciones los Registradores deben siempre cuidar
de dejar constancia de las limitaciones estatutarias a las facultades que se otorgan, pues
de lo contrario los terceros podrían erróneamente entender que las referidas facultades
pueden ejercerse sin límite alguno;
Que, de otro lado, la Registradora cita las Resoluciones N°s 481-98-ORLC/TR del 30 de
diciembre de 1998 y 041-99-ORLC/TR del 15 de febrero de 1999 para sustentar su ob-
servación; al respecto, el criterio plasmado en las referidas resoluciones fue modificado,
mediante la Resolución N° 238-2001-ORLC/TR del 08 de junio de 2001;
Que, sin perjuicio de lo expuesto, cabe señalar que del acta de la sesión del directorio a
inscribir consta que de los 8 directores se reunieron 5, existiendo el quórum establecido
en el artículo 19 del estatuto; sin embargo, no se ha dejado constancia en el acta de la
votación con la que se adoptaron dichos acuerdos, conforme a lo establecido en el artículo
170 de la Ley General de Sociedades;
Que, de otra parte, de acuerdo al artículo 47 del Reglamento del Registro Mercantil, los
Registradores Públicos en todas las inscripciones que sean consecuencia de un acuerdo
de junta general o del directorio, están obligados a comprobar que se han cumplido las
normas sobre convocatoria a sesiones; en este caso, el artículo 18 del estatuto establece
que la convocatoria se efectuará mediante cualquier tipo de comunicación de la que que-
de constancia de su recepción, con una anticipación no menor de tres días; por lo tanto,
deberán presentarse las comunicaciones mediante las que se convocó a los directores que
no asistieron a la sesión cuya inscripción se solicita;
Que, subsanadas las observaciones señaladas en los dos considerandos que anteceden,
al extender el asiento de inscripción de otorgamiento de poder deberá dejarse constancia
expresa de los límites en el valor de los bienes que podrán disponerse o gravarse, así
como de los límites en el monto de las obligaciones que se pueden contraer, conforme lo
establecen los incisos f) y g) del artículo 14 del estatuto; y,
Estando a lo acordado;

Se resuelve:
REVOCAR la observación formulada por la registradora pública (e) del Registro de Per-
sonas Jurídicas de Lima al título referido en la parte expositiva, y ampliarla conforme a
lo expuesto en el penúltimo y antepenúltimo considerandos, declarando que el actopodrá
inscribirse una vez subsanados los defectos indicados dentro del plazo legal establecido
en el artículo 147 del Reglamento General de los Registros Públicos, por los fundamentos
expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese
Dr. LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA
Presidente de la Tercera Sala del Tribunal Registral
Dra. GLORIA SALVATIERRA VALDIVIA
Dra. NORA MARIELLA ALDANA DURÁN
Vocales del Tribunal Registral

75
Manuel ALBERTO torres carrasco

J3 J1

Cas. Nº 1008-2006-Lambayeque
Corte Suprema
Lima, 10 de abril del 2007

Directorio: competencia
Al Directorio corresponden las facultades de gestión y representa-
ción legal necesaria para la administración de la sociedad dentro de
su objeto, como prescribe el artículo 172 de la Ley General de Socie-
dades, lo que no incluye la representación procesal, toda vez que no
se encuentra dentro del ámbito del objeto social. Dicha norma señala
cuál es el ámbito de competencia del directorio, el que se desdobla en
dos aspectos: uno externo y otro interno, el primero concierne a las
facultades de representación; y el segundo a los deberes de gestión;
la norma contiene la limitación que resulta del objeto social y ex-
ceptúa aquellos asuntos que la ley o el estatuto atribuyen a la junta
general.

Lima, diez de abril del dos mil siete.-


LA SALA DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y SOCIAL PERMANENTE DE LA
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA, vista la causa en la fecha y
producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia:
1.- MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación interpuesto por So-
ciedad Agrícola Fanupe Vichayal Sociedad Anónima, contra la Resolución de vista de
fojas ciento cuarenta y Ores, su fecha catorce de marzo del dos mil seis, expedida por la
Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque que confirmando la
resolución número diez y la sentencia apelada de fojas ciento dieciséis, su fecha trece de
octubre del dos mil cinco, declara fundada la demanda; con lo demás que contiene.
2.- FUNDAMENTOS POR LOS CUALES SE HA DECLARADO PROCEDENTE
EL RECURSO: Admitido el recurso de casación, luego declarado procedente mediante
auto de fecha treinta y uno de julio del dos mil seis, por la causal contenida en el inciso 3
del artículo 386 del Código Procesal Civil, acusando la contravención de las normas que
garantizan el derecho a un debido proceso, pues al haberse declarado nulo el apersona-
miento y por no formulada la contradicción al mandato ejecutivo, se ha recortado su de-
recho a la defensa y a la contradicción, debiéndose declarar la nulidad de todo lo actuado
hasta la resolución número diez y ordenar que se continúe con el trámite del proceso te-
niéndose por formulada la contradicción y llevarse a cabo la audiencia de conciliación.

76
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

3.- CONSIDERANDOS: Primero: La contravención de las normas que garantizan el


derecho a un debido proceso se da cuando en el desarrollo del mismo, no se han respetado
los derechos procesales de las partes, se han obviado o alterado actos de procedimiento,
la tutela jurisdiccional no ha sido efectiva, el órgano jurisdiccional deja de motivar sus
decisiones o lo hace en forma incoherente, en clara trasgresión de la normatividad vigente
y de los principios procesales. Segundo: El recurso de casación se centra en el extremo
de la sentencia de vista que confirma la resolución número diez, que rechaza el escrito de
contestación de la demanda, considerando que el Presidente del Directorio de la entidad
demandada, Sixto Guevara Bravo, carece de la facultades de representación generales y
especiales previstas en el Código Procesal Civil, de las que gozan el Gerente General con-
juntamente con el Gerente adjunto. Tercero: El artículo 14 de la Ley General de Socieda-
des dispone que el nombramiento de representantes y el otorgamiento de poderes deben
inscribirse, y en su último párrafo establece que el gerente general goza de las facultades
generales y especiales de representación procesal señaladas en el Código Procesal Civil,
lo que concuerda con lo dispuesto en los artículos 185 y 188 inciso 2 de la misma Ley,
donde señala que, salvo disposición distinta del Estatuto o acuerdo expreso de la Junta
General de Accionistas o del Directorio, se presume que el Gerente General goza de la
facultad de representar a la sociedad con las facultades generales y especiales previstas en
el Código Procesal Civil. Cuarto: Al Directorio corresponden las facultades de gestión y
representación legal necesaria para la administración de la sociedad dentro de su objeto,
como prescribe el artículo 172 de la misma ley, lo que no incluye la representación proce-
sal, toda vez que no se encuentra dentro del ámbito del objeto social. Dicha norma señala
cuál es el ámbito de competencia del Directorio, el que se desdobla en dos aspectos: uno
externo y otro interno, el primero concierne a las facultades de representación; y el segun-
do a los deberes de gestión; la norma contiene la limitación que resulta del objeto social
y exceptúa aquellos asuntos que la ley o el estatuto atribuyen a la junta general. Quinto:
El Presidente del Directorio, en los términos de la ley, no tiene las facultades de repre-
sentación procesal de la Sociedad, y pata elle, requiere que se le otorgue poder expreso.
La recurrente no ha demostrado en autos que exista tal mandato, con representación pro-
cesal. Sexto: Por el contrario, de fojas ochenta y ocho se aprecia que el Gerente General
y el Gerente adjunto, son quienes se encuentran facultados para representar legalmente
a la sociedad, con las facultades generales y especiales previstas en el Código Procesal
Civil; y asimismo ejercen la representación administrativa, comercial y judicial de la so-
ciedad, no siendo válida la afirmación del recurrente en el sentido que por el solo hecho
de nombrarse a un presidente de Directorio tenga facultades de representación procesal,
además que las competencias y facultades de ambos se encuentran delimitadas y no son
excluyentes entre sí.
4.- DECISIÓN: Por las consideraciones anotadas y estando a lo establecido por el artí-
culo 397 del Código Procesal Civil: declararon INFUNDADO el recurso de casación de
fojas ciento cincuenta y dos, interpuesto contra la resolución de vista de fecha catorce de
marzo de dos mil seis; CONDENARON al recurrente al pago de la Multa de dos Uni-
dades de Referencia Procesal así como alas costas y costos del recurso; DISPUSIERON
la publicación de la presente resolución en el Diario Oficial El Peruano, bajo respon-
sabilidad; en los seguidos por don Manuel Antonio Matute Moreno contra la Sociedad
Agrícola Fanupe Vichayal Sociedad Anónima sobre Obligación de Dar Suma de Dinero;
y los devolvieron.-Vocal Ponente.- Sánchez Palacios Paiva.

SS.
SÁNCHEZ PALACIOS PANA
HUAMANÍ LLAMAS
FERREIRA VILDOZOLA
ROJAS MARAVÍ
SALAS MEDINA

77
Manuel ALBERTO torres carrasco

J4 J1

Exp. N° 234-2005
Corte Superior de Justicia de Lima
Lima, 4 de julio del 2005

Junta general: plazo para el aviso de convocatoria


Existen dos plazos para el aviso de convocatoria, tratándose de: (i)
la celebración de una junta obligatoria anual u otra prevista en el
estatuto con el mismo carácter, y (ii) cualquier otra junta general
solicitada conforme a ley no comprendida en el primer supuesto. Para
el primer caso, el aviso de convocatoria debe ser publicado con una
anticipación no menor de diez días, mientras que para el segundo se es-
tablece un plazo no menor de tres días, salvo que la ley o el estatuto
fijen plazos mayores.

Corte superior de justicia de lima.


Primera sala civil con sub especialidad comercial

Vistos:
Es materia de grado el recurso de apelación interpuesto por Chaupin Perú S.R.L –a través
de su Gerente General Carlos Alberto Díaz Horna–, contra la resolución número cinco
de fecha nueve de mayo de dos mil cinco, obrante de fojas setenta y cuatro a setenta y
ocho, que declara infundada la demanda, con costas y costos; interviniendo como Vocal
Ponente el señor Wong Abad, y

Considerando:
Primero
La apelante señala como agravios generados por la resolución apelada los siguientes: a)
Se ha cometido el error jurídico de considerar que el plazo largo de diez días contemplado
en el artículo 116(1) de la Ley General de Sociedades N° 26887 se restringe, única y ex-

(1) Artículo 116.- Requisitos de la convocatoria: El aviso de convocatoria de la junta general obligatoria anual y de las
demás juntas previstas en el estatuto debe ser publicado con una anticipación no menor de diez días al de la fecha fijada
para su celebración. En los demás casos, salvo aquellos en que la ley o el estatuto fijen plazos mayores, la anticipación
de la Publicación será no menor de tres días.

78
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

clusivamente, para la Junta Obligatoria Anual y las demás juntas obligatorias previstas en
el estatuto; cuando resulta incuestionable, según la apelante, que el referido plazo de diez
días es tanto para la reunión de Junta Obligatoria Anual como para cualquier otra junta
que disponga el estatuto; b) Con la interpretación efectuada por el a quo se atenta contra
el principio de proporcionalidad y razonabilidad que debe existir en toda norma legal, si
se tiene en consideración que la convocatoria a sesión de junta solicitada notarialmente
por socios que representan no menos del veinte por ciento de las acciones suscritas con
derecho a voto, debe ser hecha con una anticipación de quince días, de ahí que no se
entienda por qué razón las convocadas por el directorio o por el gerente general, según
sea el caso, deba ser efectuada con un plazo ostensiblemente menor; y c) La sentencia
recurrida adolece de una debida motivación, ya que no se sustenta en fuentes doctrinarias
o jurisprudenciales sobre la materia.
Segundo
2.1. Con respecto al agravio contenido en el acápite a) es menester señalar que el artículo
116 de la Ley N° 26887 prevé dos plazos para el aviso de convocatoria, tratándose
de: (i) la celebración de una junta obligatoria anual(2) u otra prevista en el estatuto
con el mismo carácter(3), y (ii) cualquier otra junta general solicitada conforme a ley
no comprendida en el primer supuesto. Para el primer caso, el aviso de convocatoria
debe ser publicado con una anticipación no menor de diez días, mientras que para
el segundo se establece un plazo no menor de tres días, salvo que la ley o el estatuto
fijen plazos mayores.
2.2. Conforme se advierte del aviso de convocatoria obrante a fojas dieciocho, la agenda
a tratar tenía los siguientes puntos: 1.- Modificación parcial de los Estatutos: creación
de directorio con establecimiento de sus facultades y elección de sus miembros; mo-
dificación de las atribuciones del Gerente General; 2.- Nombramiento de miembros
del directorio; 3.-Renuncia del Gerente General; 4.- Nombramiento de nuevo gerente
general; y 5.- Nombramiento de apoderado judicial.
2.3. Los temas señalados en la convocatoria no corresponden en este caso concreto a mate-
rias que necesariamente, deban ser vistas en una Junta Obligatoria Anual o que hayan
sido previstas como obligatorias en el respectivo estatuto de la empresa ARTYDEA
S.A.C, obrante de fojas siete a dieciséis. En todo caso, resulta necesario precisar que

El aviso de convocatoria especifica el lugar, día y hora de celebración de la junta general, así como los asuntos a tratar.
Puede constar asimismo en el aviso el lugar, día y hora en que, si así procediera, se reunirá la junta general en segunda
convocatoria. Dicha segunda reunión debe celebrarse no menos de tres ni más de diez días después de la primera.
La junta general no puede tratar asuntos distintos a los señalados en el aviso de convocatoria, salvo en los casos per-
mitidos por la Ley.
(2) Artículo 114.- Junta Obligatoria Anual.- La junta general se reúne obligatoriamente cuando menos una vez al año dentro
de los tres meses siguientes a la terminación del ejercicio económico.
Tiene por objeto:
1. Pronunciarse sobre la gestión social y los resultados económicos del ejercicio anterior expresados en los estados
financieros del ejercicio anterior.
2. Resolver sobre la aplicación de las utilidades, si las hubiere;
3. Elegir cuando corresponda a los miembros del directorio y fijar su retribución;
4. Designar o delegar en el directorio la designación de los auditores externos, cuando corresponda; y,
5. Resolver sobre los demás asuntos que le sean propios conforme al estatuto y sobre cualquier otro consignado en
la convocatoria.
(3) La posibilidad de que el Estatuto pueda prever la realización obligatoria de otras juntas generales de accionistas, con
el mismo carácter, tiene sustento en lo dispuesto por el artículo 113 de la Ley N° 26887.

79
Manuel ALBERTO torres carrasco

el tema relativo al nombramiento de miembros del directorio consignado como punto


dos de la agenda, en buena cuenta se circunscribe al punto uno de la misma relativo
a la modificación parcial de estatutos en lo que respecta a la creación del directorio y
al establecimiento de sus miembros, toda vez que el directorio no estaba contemplado
como órgano de la sociedad demandada, convocándose precisamente dicha junta para
aquel fin, de ahí que no sea de aplicación lo dispuesto en el punto tres del artículo 114
de la Ley, sino más bien lo señalado en el punto dos del artículo 115.(4)
2.4. Siendo así, no encontrándose los temas objeto de la convocatoria dentro del primer
supuesto previsto en el artículo 116 de la Ley, resulta de aplicación al presente caso
el plazo de tres días.
Tercero
Respecto del agravio contenido en el acápite b), es preciso referir que dicho agravio incide en
la interpretación efectuada por las instancias de mérito respecto al plazo que corresponde apli-
car en el presente caso con relación a la convocatoria a junta general de accionistas prevista en
el artículo 116 de la Ley N° 26887. En tal sentido, debe estarse a lo desarrollado en el funda-
mento segundo de la presente resolución. Por otro lado, respecto al alegado desconocimiento
del principio de razonabilidad y proporcionalidad, es preciso señalar que la diferenciación de
plazos de convocatoria en uno u otro supuesto viene dado por la propia ley, por lo que ello no
cabe ser imputado al órgano jurisdiccional.
Cuarto.- Finalmente, respecto al agravio contenido en el acápite c), debe señalarse que
de la revisión de la sentencia apelada se aprecia que esta cumple con los parámetros
mínimos de motivación, al exponer y desarrollar los fundamentos de hecho y derecho
invocados en la demanda y en la contestación, acorde con lo dispuesto en el artículo 1220
inciso 3) del Código Procesal Civil; por todo lo cual;
Se resuelve:
CONFIRMAR la resolución número cinco de fecha nueve de mayo de dos mil cinco,
obrante de fojas setenta y cuatro a setenta y ocho, que declara INFUNDADA la demanda,
con costas y costos; DISPUSIERON la notificación de las partes así como la devolución
de los presentes autos una vez consentida o ejecutoriada que sea la presente resolución;
en los seguidos por CHAUPIN PERÚ S.R.L contra ARTYDEA S.A.C. sobre NULIDAD
DE CONVOCATORIA GENERAL.-

(4) Artículo 115.- Otras Atribuciones de la Junta (General): Compete, asimismo, a la junta: 1. Remover a los miembros
del directorio y designar a sus reemplazantes; 2. modificar el estatuto; 3. aumentar o reducir el capital social; 4. Emitir
obligaciones; 5. Acordar la enajenación, en un solo acto, de activos cuyo valor contable exceda el cincuenta por ciento
del capital de la sociedad; 6. Disponer investigaciones y auditorías especiales; 7. Acordar la transformación, fusión,
escisión, reorganización y disolución de la sociedad, así como resolver sobre su liquidación; y, 8. Resolver en los casos
en que la ley o el estatuto dispongan su intervención y en cualquier otro que requiera el interés social.

80
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J5 J1

Res. N° 437-96-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 10 de diciembre de 1996

Regulación interna de sociedad y normas sobre convocatoria a


junta general y quórum

Las regulaciones de la vida interna de una sociedad mercantil no cons-


tituyen normas de orden público, puesto que, sin perjuicio de señalar
que las reglas que encuadran el trámite para la realización de una junta
solo interesan a los accionistas en lo que compete a la defensa de sus
derechos e intereses, la circunstancia de que una junta general, órgano
supremo de la sociedad, pueda reunirse en junta universal y llevar a cabo
una junta general incluso en discrepancia de la propia convocatoria y de
la agenda fijada, permite colegir que el tema de convocatoria y quórum,
no constituyen normas de orden público ni se condicen con el carácter
imperativo aducido por el registrador.

Vista, la apelación interpuesta por doña HILDA BELLIDO HURTADO, Gerente de


COMERCIAL INMOBILIARIA SANTA TERESA S.A. (Hoja de Trámite N° 20675 del
30 de setiembre de 1996), contra la observación formulada por el Registrador Público Dr.
Carlos Antonio Más Avalos a la solicitud de inscripción del acuerdo de Disolución y Li-
quidación decidido por la Junta General Extraordinaria de Accionistas en mérito a partes
notariales de escritura pública. El título fue presentado el 16 de agosto de 1996 con el
N° 130488. El Registrador denegó la inscripción por cuanto: “1) Los acuerdos contenidos
en el acta de Junta General Extraordinaria del 13 de julio de 1996 son nulos, al haberse
adoptado sin guardar las formalidades que con carácter imperativo establece el artículo
127 de la Ley General de Sociedades respecto a la convocatoria a Juntas Generales de
Accionistas, resulta de aplicación lo dispuesto en los artículos 219, inciso 6 y V del Título
Preliminar, ambos del Código Civil, concordados con el artículo 152 de la Ley General
de Sociedades, no siendo posible la ratificación de los mismos por una posterior Junta
General de Accionistas, en los términos en que se hace. 2) En el acta de Junta General
de Accionistas del 25.09.96, se señala que concurren 6,696 acciones como totalidad del
accionariado de la sociedad; sin embargo del asiento 7 de fojas 242 del tomo 164 del Li-
bro de Sociedades se advierte que obran registradas 10,044 acciones. Tal discrepancia no
permite verificar el cumplimiento de las normas sobre quórum y convocatoria a sesiones,
máxime si se advierte que no se ha dado cabal cumplimiento al artículo 137 de la Ley

81
Manuel ALBERTO torres carrasco

General de Sociedades”, con el informe oral de la abogada patrocinante, Dra. Rosario


Devoto Bellido; y,

Considerando:
Que, la Junta General Extraordinaria de Accionistas de Comercial Inmobiliaria Santa
Teresa S.A., realizada el 13 de julio de 1996, acordó la disolución y liquidación de la
empresa apelante, elevándose dicho acuerdo a Escritura pública el día 13 de agosto de
1996 por ante el Notario de Lima Dr. Aurelio Alfonso Díaz, siendo que, mediante Junta
General Extraordinaria de Accionistas del 25 de setiembre de 1996, se decidió ratificar
todos y cada uno de los acuerdos tomados en la Junta anterior, elevándose el acuerdo a
Escritura Pública el día 25 de setiembre de 1996 extendida por el precitado Notario;
Que, de la revisión de la primera Escritura Pública se aprecia que la Junta General Ex-
traordinaria de Accionistas del 13 de julio de 1996 fue convocada mediante 3 avisos
publicados en el diario oficial El Peruano y en el diario La Nación el 11 de julio de 1996,
fijándose como primera fecha de la convocatoria el 12 de julio y como segunda fecha
el día siguiente, contraviniéndose de esta manera lo preceptuado por el Art. 127 de la
Ley General de Sociedades que dispone que para la convocatoria de la Junta General
Extraordinaria se requiere que los avisos sean publicados con no menos de tres días de
anticipación;
Que, de acuerdo al fundamento de la observación apelada, el Registrador ha determinado
que las insuficiencias incurridas en la convocatoria de la Junta General del 13 de julio
de 1996 son nulas de todo derecho de acuerdo a lo previsto en el Inc. 6 del Art. 219 y el
Art. V del Título Preliminar, ambos del Código Civil, por cuanto incumplen normas de
Derecho Público que estipulan formalidades de carácter imperativo y, en este orden de
ideas, al contener dicha junta nulidades insalvables, su posterior ratificación, mediante la
junta del 25 de setiembre de 1996, resulta por igual nula puesto que los actos jurídicos
que provienen de un acto nulo, son también nulos en todo derecho;
Que, el Inc. 6 del Art. 219 del Código Civil atribuye la nulidad del acto jurídico cuando
este no reviste la forma prescrita por ley bajo sanción de nulidad, respecto a lo cual re-
sulta necesario precisar, atendiendo al comentario pertinente glosado en el Tomo IV de la
obra “Exposición de Motivos y Comentarios del Código Civil” que dicha nulidad solo se
presenta ante la inobservancia prescrita con carácter ad solemnitatem, que es la única for-
ma que constituye requisito de validez del acto jurídico, tal como sucede con la elección
del régimen patrimonial por parte de los cónyuges de acuerdo con el Art. 295 del Código
Civil o con el Art. 1625 que regula la donación de bienes inmuebles;
Que, las normas societarias concernientes a la convocatoria o quórum de sociedades, con-
tenidas en los artículos 120 y 127, de la Ley General de Sociedades, como otras normas
de índole formal, como son las referentes a la inscribilidad de los actos sociales indicados
en el Art. 9 de la misma ley, carecen de la sanción expresa de nulidad antes mencionada,
por lo que este extremo de la observación resulta improcedente para efectos del título
alzado;
Que, en el extremo referente al carácter imperativo de las normas societarias, segundo
argumento que constituye la base de la observación formulada por el Registrador, tie-
ne como sustento legal el Art. V del Título Preliminar del Código Civil que a la letra
dice: “Es nulo el acto jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o a las
buenas costumbres”, siendo que de esta manera el Registrador vincula las leyes socie-
tarias que rigen el orden interno de las personas jurídicas de Derecho Privado, con las
normas legales del orden público;
Que, el Dr. Marcial Rubio Correa (“Para Leer el Código Civil Vol. III, Título Preliminar”)
señala que el orden público “podría ser definido como un conjunto de normas jurídicas

82
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

que el Estado considera de cumplimiento ineludible, y de cuyos márgenes no puede esca-


par ni la conducta del Estado, ni la de los particulares, para lo cual el Estado compromete
sus atribuciones coercitivas y coactivas de ser necesario recurrir a ellas”;
Que, de la opinión glosada en el considerando precedente, que de una u otra manera recoge los
aspectos contemplados en diversas definiciones doctrinarias que tienen como eje principal la
noción jurídica de la coerción que puede ejercer el Estado para el acatamiento de las normas,
se concluye que las regulaciones de la vida interna de una sociedad mercantil no constituyen
normas de orden público, puesto que, sin perjuicio de señalar que las reglas que encuadran el
trámite para la realización de una junta solo interesan a los accionistas en lo que compete a la
defensa de sus derechos e intereses, la circunstancia de que una junta general, órgano supremo
de la sociedad, pueda reunirse en junta universal y llevar a cabo una junta general incluso en
discrepancia de la propia convocatoria y de la agenda fijada, permite colegir que el tema de
convocatoria y quórum, no constituyen normas de orden público ni se condicen con el carácter
imperativo aducido por el Registrador;
Que, consecuentemente la ratificación de los acuerdos tomados en la primera Junta
General Extraordinaria de Accionistas, decidida en la Junta General posterior debi-
damente convocada se ajusta a derecho, por haberse convalidado los acuerdos de la
sesión anterior;
Que, el Registrador en la hipótesis sostenida en cuanto a la naturaleza de orden público
de las normas societarias sobre quórum y convocatoria, debió tachar y no observar el
título apelado, conociendo que la observación de un título responde a la posibilidad de
subsanarse los defectos observados en tanto que el desconocimiento o contravención, de
las normas de orden público no son pasibles de subsanación, de acuerdo en lo señalado
expresamente en el Art. 152 del Reglamento General de los Registros Públicos;
Que, a tenor de lo dispuesto por el primer párrafo del Art. 2011 del Código Civil, el
Registrador Público tiene como función la de calificar los títulos registrales sometidos a
su conocimiento con la finalidad de inscribirlos en los Registros Públicos o denegar su
inscripción, alegando para estos efectos la nulidad detectada, de ser este el caso, pero la
declaración de tal nulidad únicamente puede ser realizada por la autoridad judicial;
Que, respecto a la observación que cuestiona el accionariado concurrente a la Junta Ge-
neral Extraordinaria de Accionistas del 25 de setiembre de 1996, de la revisión del título
apelado se constata que el quórum asistente acudió representando 6,696 acciones equiva-
lentes a los dos tercios del capital social de la empresa, señalándose la no concurrencia de
la totalidad del accionariado, contrariamente a lo expresado por el Registrador de lo que
se colige el cumplimiento del quórum legal requerido por el Art. 134 de la Ley General
de Sociedades; y,
Estando a lo acordado:

Se resuelve:
Revocar la observación formulada por el Registrador del Registro de Personas Jurí-
dicas de Lima al título referido en la parte expositiva y disponer su inscripción por los
considerandos expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.
Dra. MARTHA SILVA DÍAZ
Presidenta del Tribunal Registral
Dra. ELENA VÁSQUEZ TORRES
Vocal del Tribunal Registral
Dr. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral

83
Manuel ALBERTO torres carrasco

J6 J1

Res. Nº 160-2007-Sunarp-TR-T
Tribunal Registral
Trujillo, 27 de junio del 2007

La obligación de que todos los accionistas suscriban el acta


¿es aplicable a toda clase de junta general universal?
La obligatoriedad de suscripción del acta por todos los accionistas
concurrentes, contenida en el sétimo párrafo del artículo 135 de la
Ley General de Sociedades, solo es aplicable a aquellas juntas ge-
nerales universales que se conformen espontáneamente, es decir, sin
previa convocatoria.

Precedente (El Peruano, 1 de marzo de 2008)

Junta universal de accionistas


De modo general, junta universal es aquella a la que concurren los accionistas que repre-
sentan el 100% de las acciones con derecho a voto.
La junta universal de accionistas regulada por el artículo 120 de la Ley General de
Sociedades. Formalidad del acta
La junta universal regulada por el artículo 120 de la Ley General de Sociedades es aquella
en la que, pese a no haber sido convocados, se reúnen los accionistas que representen la
totalidad de acciones con derecho a voto, deciden llevarla a cabo y discuten los temas de
agenda propuestos.
A fin de generar una prueba documental que acredite esa circunstancia, el sétimo párrafo
del citado artículo 135 dispone que el acta sea firmada por todos los concurrentes, salvo
que hayan firmado la lista de asistentes y en ella estuviesen consignados el número de
acciones del que son titulares y los diversos asuntos tratados en la junta.
La junta universal de accionistas distinta a la regulada por el artículo 120 de la Ley
General de Sociedades. Formalidad del acta
También es universal la junta general debidamente convocada en la que participan los
socios representativos de todas las acciones con derecho a voto.
La publicación de la citación a junta o la constancia de su recepción hacen innecesaria la
generación de una prueba documental adicional. En este supuesto son exigibles las for-
malidades previstas por los párrafos quinto y sexto del artículo 135 de la Ley General de
Sociedades, conforme a los cuales el acta debe ser firmada, cuando menos, por el presi-
dente, el secretario y un accionista designado al efecto (si se aprobó en la misma junta), o

84
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

por no menos de dos accionistas conjuntamente con el presidente y el secretario (cuando


el acta no se aprobó en la misma junta).
Vigencia de la fusión
Las juntas generales de accionistas de las sociedades fusionadas pueden establecer cual-
quier fecha para la entrada en vigencia de la fusión, a partir de la cual es oponible a dichas
sociedades y a los socios, quienes pueden realizar cualquier acto societario considerando
realizada la fusión.
Oportunidad de la liquidación de derechos registrales cuando, pese a la observación, exis-
te certeza sobre la naturaleza y cuantía de los actos inscribibles
Debe observarse y simultáneamente liquidarse el título cuando el defecto subsanable no le
impide al Registrador tener certeza acerca de cuáles y cuántos son los actos inscribibles.
I. Acto cuya inscripción se solicita y documentación presentada
Mediante el título alzado el notario de Trujillo Marco Corcuera García solicitó la
inscripción de la fusión por absorción de las sociedades Green Perú S.A. (en adelan-
te Green), como absorbente, y Establo La Joya S.A.C. (en adelante La Joya), como
absorbida. También solicitó la inscripción del aumento de capital de la sociedad fu-
sionada por efecto de adición del capital de la absorbida La Joya aumentado con sus
resultados acumulados. Igualmente se rogó la inscripción de la modificación de los
estatutos de la sociedad fusionada Green, y el nombramiento del directorio para el
periodo 2007-2008.
Se ha presentado a calificación los títulos que contienen tales actos, consistentes en
los traslados instrumentales de las escrituras públicas siguientes otorgadas ante el
mencionado notario:
• La de fusión, aumento de capital y modificación de estatutos del 11.04.2007; y
• La de modificación de estatutos y nombramiento de directorio del 01.03.2007.
II. Decisión Impugnada
El título fue calificado por la Registradora Pública Dra. Liliana Núñez Arestegui,
quien dispuso su observación en mérito a los argumentos contenidos en la esquela
del 10.05.2007, cuyo tenor literal es como sigue:
“1.- Se ha presentado dos escrituras públicas: una de fusión otorgada el 11.04.2007
y otra de modificación de estatutos de la sociedad fusionada y nombramiento de su
nuevo directorio periodo 2007, de fecha 01.03.2007, ambas otorgadas ante notario
Marco Corcuera. En ese orden de ideas sírvase aclarar por qué la escritura pública de
modificación de estatutos de la sociedad fusionada es de fecha anterior a la escritura
de fusión.
2. Además se advierte que en las actas de juntas universales insertas en las escrituras
públicas presentadas, no se ha cumplido con lo establecido por el art. 135 de la Ley
General de Sociedades, que indica (...) tratándose de juntas generales universales es
obligatoria la suscripción del acta por todos los accionistas concurrentes a ellas (...),
lo que no se observa en este título. Sírvase aclarar al respecto.
2.- (sic) Los derechos registrales se liquidarán cuando el título se encuentre apto para
su inscripción, para cuyo efecto de tomarse en cuenta los derechos del título tachado
10958 del 05.03.2007 por S/. 48.00 deberá adjuntar el recibo de pago en original.
Base legal: art. 2011 del CC, art. 135 de la LGS. Derechos pendientes de pago”.
Iii. Fundamentos de la apelación
El 30.05.2007 Green, representada por el notario Corcuera, interpuso recurso de ape-
lación mediante escrito autorizado por el abogado Ernesto Rejas B. Los argumentos
impugnatorios son los siguientes:

85
Manuel ALBERTO torres carrasco

1. Sobre la primera observación 1: Carece de fundamentación, habida cuenta que


no existe disposición legal que establezca un orden determinado para que la
sociedad formalice sus acuerdos mediante escritura pública. La observación
tampoco constituye un supuesto de defecto de tracto sucesivo. Sostiene que
mientras la fusión está regida por un procedimiento dilatado, a cuya conclu-
sión recién puede otor garse la escritura, la modificación estatutaria ajena a esa
fusión no sigue ningún procedimiento, ni puede supeditarse a la formalización
escrituraria de la fusión. Siendo así, la Registradora Núñez ha excedido los al-
cances de la calificación.
2. Sobre la segunda observación: Es incorrecta la postura de la Registradora en
el sentido que la junta general tiene el carácter de universal por el solo hecho
de haber estado presentes los socios que representan el 100% del capital, y que
por ello el acta debe ser suscrita por todos ellos. Junta universal es aquella que
no obstante no haber sido convocada o haberlo sido defectuosamente, reúne en
su seno a los socios que representan el íntegro de su capital; es precisamente la
ausencia o deficiencia de la convocatoria lo que justifica la exigencia legal de la
suscripción del acta por todos los asistentes. Esta exigencia no puede plantearse
cuando la junta sí fue convocada con arreglo a ley y al estatuto, en cuyo caso es
suficiente –como dispone el artículo 135 de la Ley General de Sociedades– que
el acta sea suscrita por el presidente y secretario de la junta general de accionis-
tas (JGA), y por un accionista designado al efecto.
3. Sobre la pendencia de la liquidación: Se allana a que se formule la liquidación
que corresponda.
IV. Antecedente registral
Green y La Joya están inscritas, respectivamente, en las partidas 03132728 y
11002561 del Registro de Personas Jurídicas - Sociedades de Trujillo.
V. Planteamiento de las cuestiones
Interviene como ponente el Vocal Dr. Rolando Augusto Acosta Sánchez.
La controversia se centra en determinar los siguientes aspectos.
1. Si la formalización mediante escritura pública de la modificación de estatutos
de una sociedad fusionada debe aguardar que se otorgue o se inscriba la escritu-
ra de fusión.
2. Si es exigible que el acta de una JGA –que fue convocada conforme a ley y a sus
estatutos– sea suscrita por todos los socios que asistieron y que representaron el
100% del capital.
3. Si puede reservarse la liquidación de derechos registrales de un título cuando no
existe duda acerca de cuáles son los actos inscribibles que contiene.
VI. Análisis
La deficiente calificación del título por parte de la Registradora Núñez
1. Respecto al primer punto controvertido, este Tribunal debe acusar primeramen-
te el grave déficit de motivación de la observación contenida en el numeral 1
de la esquela. Los artículos 139.5 de la Constitución, IV.1.2, IV.1.15 y 6 de la
Ley 27444, y 39 del TUO del Reglamento General de los Registros Públicos
reconocen el derecho de todo administrado a obtener de la Administración una
respuesta fundada en Derecho, como imprescindible medio para evitar la arbi-
trariedad del Estado. No obstante, la Registradora Núñez no ha indicado cuál
es la disposición legal cuyo supuesto de hecho obliga a Green a aclarar por qué
la escritura de fusión fue otorgada con posterioridad a la de modificación de
estatutos y elección de directorio, omisión que lesiona seriamente el derecho

86
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

de Green a una motivación adecuada y a la impugnación, e impide el control de


este Tribunal sobre la actuación de la citada funcionaria.
La validez de la elevación a públicos de los acuerdos de una sociedad fusio-
nada que aún no otorga la escritura de fusión
2. La deficiencia anotada se agrava, a criterio de este Tribunal, si se advierte
que el artículo 353 de la Ley General de Sociedades (LGS) dispone que “La
fusión entra en vigencia en la fecha fijada en los acuerdos de fusión”, fecha que,
como sostiene Elías, puede ser cualquiera que acuerden las juntas generales de
las sociedades fusionadas(1), aunque sea anterior a la de elevación a público de
los acuerdos de fusión. A partir de la fecha acordada la fusión tiene plena efi-
cacia respecto de las sociedades fusionadas y de sus socios, y en consecuencia
la nueva sociedad o la sociedad absorbente puede realizar todos los actos socie-
tarios permitidos por el ordenamiento vigente, pudiendo también formalizarlos
mediante escritura pública, salvo disposición en contrario.
3. De otro lado, no existe en la legislación societaria precepto alguno que esta-
blezca, siquiera indirectamente, que, producida la fusión sin haberse otorgado
la escritura pública correspondiente, los acuerdos posteriores de la sociedad
fusionada deben ser elevados a públicos solo después de otorgada la escritura
de fusión. En ese sentido, este Tribunal revoca la observación contenida en el
numeral 1 de la esquela correspondiente, y conviene en recomendar a la Re-
gistradora Núñez que dé cumplimiento a sus obligaciones de fundamentar y
motivar sus decisiones a la luz del ordenamiento legal vigente.
La junta universal en general
4. El vocablo “universal” denota lo común, lo que comprende o pertenece a
todos(2). La junta universal es, por definición y en principio, aquella que cuenta
con la asistencia de los socios que representan todas las acciones con derecho a
voto que conforman el capital, con prescindencia de si existió o no convocatoria
para su realización.
La junta universal regulada por los artículos 120 y 135 de la Ley General
de Sociedades: la falta de convocatoria como nota caracterizadora
5. Empero, el artículo 120 de la LGS –cuya sumilla reza “junta universal”– dis-
pone que “sin perjuicio de lo prescrito por los artículos precedentes, la junta
general se entiende convocada y válidamente constituida para tratar sobre cual-
quier asunto y tomar los acuerdos correspondientes, siempre que se encuentren
presentes accionistas que representen la totalidad de las acciones suscritas con
derecho a voto y acepten por unanimidad la celebración de la junta y los asun-
tos que en ella se proponga tratar”. Los “artículos precedentes” aludidos por
este precepto son los que disciplinan la convocatoria a JGA, convocatoria que
no es exigible conforme a esta norma legal cuando se reúnen los socios repre-
sentativos del 100% del capital, y deciden celebrar la junta y tratar los asuntos
planteados como agenda.
6. Entonces, la característica conformadora de la junta universal regulada por el citado ar-
tículo 120 no es la presencia de los accionistas representativos de todo el capital votante,
pues ello bien puede suceder (y sucede) en juntas convocadas con arreglo a ley y los
estatutos: la nota conformadora de esta modalidad de junta universal es que carece de
convocatoria, carencia que, sin embargo, no impide que estén reunidos todos los accio-
nistas que detenten el 100% de las acciones con derecho a voto. Son, entonces, dos tipos
de juntas universales las que pueden realizarse, y en ambas participan los accionistas

(1) Enrique ELÍAS LAROZA: Derecho Societario peruano. Trujillo, 2000, Normas Legales, p. 767.
(2) Diccionario de la Lengua Española, 22 ed. Versión electrónica disponible en http:// buscon.rae.es/draeI/.

87
Manuel ALBERTO torres carrasco

titulares de todas las acciones con derecho a voto.


i) la convocada observando el estatuto y la ley, y
ii) la que no tuvo convocatoria.
Las formalidades de las actas de cada tipo de junta universal
7 La posibilidad de que, so pretexto de que se ha llevado a cabo una junta universal sin
convocatoria previa, se perjudique el derecho o interés de uno o más socios que no
asistieron, hace necesario rodear de razonables seguridades al acta en que se plasme
la realización de la junta universal y los acuerdos adoptados. Por ello, el sétimo pá-
rrafo del artículo 135 de la LGS exige que el acta de la junta universal sea suscrita por
todos los accionistas presentes, a fin de generar una prueba documental que acredite
la concurrencia de la totalidad de las acciones del capital con derecho a voto.
En cambio, tratándose de las juntas universales debidamente convocadas, observan-
do lo previsto en la ley y los estatutos, esa prueba documental es suplida por las
constancias de recepción del citatorio o las publicaciones, que garantizan el efectivo
conocimiento de la citación o, por lo menos, la razonable posibilidad de conocerla.
De ahí que el mismo artículo 135, en sus párrafos quinto y sexto, ha disciplinado una
formalidad menos rigurosa para el acta de la junta universal debidamente convocada:
debe ser firmada, cuando menos, por el presidente, el secretario y un accionista de-
signado al efecto (si fue aprobada en la misma junta); o, se designará a no menos de
dos accionistas para que, conjuntamente con el presidente y el secretario, la revisen
y aprueben (cuando el acta no se apruebe en la misma junta).
8. En ese orden de ideas, tal como sostiene la apelante, la suscripción del acta por todos
los participantes en la junta constituye una formalidad exigible solo cuando dicha
junta universal careció de convocatoria, esto es, cuando estamos ante la hipótesis del
artículo 120 de la LGS: sin mediar convocatoria o siendo esta deficiente o parcial,
se reunieron los accionistas titulares de todas las acciones con derecho a voto y de-
cidieron llevar adelante la reunión y tratar los temas discutidos. Para las demás jun-
tas universales, es decir, cuando hayan sido convocadas regularmente, es suficiente
–según el acta se aprueba o no en la misma sesión– que la suscriban cuando menos
el presidente, el secretario y un accionista designado al efecto; o no menos de dos
accionistas, conjuntamente con el presidente y el secretario.
Las juntas universales de Green y La Joya no se regulan por el artículo 120 de
la LGS, por haber sido debidamente convocadas
9. Consta del título alzado que en las JGA de Green y La Joya estuvieron presentes
los titulares del 100% de acciones con derecho a voto, quienes fueron convo-
cados debida y oportunamente con arreglo a la LGS y sus estatutos. Se trata de
una hipótesis ajena a la del artículo 120 de la LGS, y por ello no es exigible el
requisito de la suscripción del acta por todos los asistentes, formalidad prevista
por el artículo 135 de la LGS solo para las juntas universales en que no existió
convocatoria. Consiguientemente, se revoca la observación a que se refiere el
numeral 2 de la esquela del 10/05/2007.
A criterio de este Tribunal, no existía posibilidad razonable alguna para interpretar
–como hizo la Registradora Núñez– que las JGA de Green y La Joya eran universa-
les en los términos del artículo 120 de la LGS, toda vez que fluía de los títulos que
fueron convocadas con arreglo a lo previsto por dicha Ley y por sus estatutos. Siendo
así, es necesario recomendar y recordar a dicha Registradora que la interpretación y
aplicación de la legislación vigente debe hacerse, según lo ha establecido el Tribunal
Constitucional, utilizando criterios de razonabilidad y proporcionalidad, y siempre
de cara a propiciar y facilitar las inscripciones, sin que ello implique reducir los es-
tándares de la calificación de la legalidad.

88
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Obligación de liquidar los derechos registrales cuando el título adolece de efectos subsa-
nables, y sin embargo se tiene certeza de cuáles y cuántos son los actos inscribibles
10. Respecto al extremo tercero en cuestión, se tiene que el artículo 41 del TUO del
RGRP dispone que “el Registrador procederá a la liquidación definitiva de los de-
rechos registrales de un título en los casos en que como resultado de la calificación,
concluya que este no adolece de defectos ni existen obstáculos para su inscripción”.
De acuerdo a la literalidad de esta regla, debe aguardarse a que todos los defectos se
encuentren subsanados para recién proceder a liquidar el título.
11. Como señaló líneas arriba la Sala, la interpretación de toda regla legal debe hacer-
se buscando la razonabilidad de las consecuencias que su aplicación signifique. Si,
como ocurre en el caso de autos, existía certeza acerca de cuáles eran los actos con-
tenidos en los títulos, y solo estaba en cuestión si las actas debían o no ser suscritas
por todos los asistentes, era claro que no se justificaba esperar a la subsanación de
ese “defecto” (por demás inexistente) para recién en ese momento acusar cuál era el
monto de derechos devengados. El citado artículo 41 debe ser aplicado literalmente
en los supuestos en que la subsanación incide directamente en el número o naturaleza
de los actos inscribibles, mas no cuando son incuestionables cuáles y cuántos son los
actos a inscribir.
12. Por ello, esta Sala considera que el procedimiento dispensado al presente título fue
irregular en el extremo en que la Registradora omitió formular la liquidación de dere-
chos conjuntamente con la observación, por lo que se le recomienda tener en cuenta
lo señalado en el fundamento precedente para futuras oportunidades.
La liquidación definitiva de derechos es como sigue:
• Fusión : S/. 16.00
• Modificación estatutaria : S/. 16.00
• Aumento de capital : S/. 2,031.10
• Elección de directorio : S/. 20.00
TOTAL : S/. 2,083.10
Detrayendo del indicado monto la suma de S/. 20.00 pagados con recibo 4102-2007,
resulta que los derechos pendientes de pago ascienden a S/. 2,063.10, que deberá
pagar la apelante dentro del plazo de 10 días de notificada con la presente.
Por las consideraciones expuestas, se adoptó por unanimidad la siguiente decisión:

Vii. Resolución
PRIMERO: REVOCAR LAS OBSERVACIONES formuladas al título apelado por la
Registradora Pública Dra. Liliana Núñez Arestegui, y DISPONER SU INSCRIPCIÓN,
previo pago de los derechos registrales liquidados conforme al fundamento 12.
SEGUNDO: FORMULAR RECOMENDACIÓN a la Registradora, conforme a los fun-
damentos 1, 2, 3, 9 y 12 de la presente.
Regístrese, comuníquese.
SS.
ROLANDO A. ACOSTA SÁNCHEZ
WALTER E. MORGAN PLAZA
HUGO O. ECHEVARRÍA ARELLANO

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Manuel ALBERTO torres carrasco

J7 J1

Cas. N° 323-2003 - La Libertad


Corte Suprema
Lima, 20 de agosto del 2003

Resoluciones que dan término a proceso no contencioso: no


tienen calidad de cosa juzgada
En los procesos tramitados de conformidad con el tercer párrafo del
artículo 117 de la Ley General de Sociedades (Convocatoria Judicial
de Asamblea, no está en discusión un conflicto de intereses pues no
se pretende nada contra alguna persona en particular. Este Supremo
Tribunal ha establecido en forma uniforme que las resoluciones que
dan termino a un proceso no contencioso no constituyen cosa juzgada,
pues no obligan o vinculan a determinada persona, motivo por el cual
la resolución recurrida no se encuentra dentro de las previstas en el
articulo artículo 385 del Código Procesal Civil.

Autos y vistos:
Primero: Que del estudio del proceso se advierte que nos encontramos frente a un pro-
ceso no contencioso, tramitado de conformidad con el tercer párrafo del artículo 117 de
la Ley General de Sociedades tal como aparece de la resolución número tres de fecha
dieciséis de agosto del dos mil.
Segundo: Que, en esta clase de procesos –solicitud de convocatoria judicial a asamblea–
no esta en discusión un Conflicto de intereses pues no se pretende nada contra alguna
persona en particular.
Tercero: Que este Supremo Tribunal ha establecido en forma uniforme que las reso-
luciones que dan término a un proceso de este tipo no constituyen cosa juzgada, pues
no obligan o vinculan a determinada persona, motivo por el cual la resolución recu-
rrida no se encuentra dentro de las previstas en el artículo 385 del Código Procesal
Civil.
Cuarto: Siendo esto así, la recurrida no cumple con el requisito de forma previsto
en el inciso 10 del artículo 387 del Código antes anotado. En consecuencia y de
conformidad con el artículo 391 del mismo cuerpo de leyes: declararon NULO el
concesorio corriente a fojas trescientos treinticinco, su fecha diecisiete de enero del
dos mil tres, e INADMISIBLE el recurso de casación interpuesto por don Marino
Octavio Pechon Ordinola; en los seguidos por la Cooperativa de Ahorro y Crédito

90
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Parroquia “San Lorenzo” de Trujillo y otros con doña Julia Aguilar Diestra y otros
sobre convocatoria judicial; CONDENARON al recurrente al pago de la multa de
tres Unidades de Referencia Procesal así como al pago de costas y costos originados
en la tramitación del recurrente de la multa de tres Unidades de Referencia Procesal
así como al pago de costas y costos originados en la tramitación del recurso y los
devolvieron.

SS.
ALFARO ÁLVAREZ
CARRIÓN LUGO
HUAMANÍ LLAMAS
CAROAJULCA BUSTAMANTE
MOLINA ORDOÑEZ

91
Manuel ALBERTO torres carrasco

J8 J1

Res. Nº 690- 2005-SUNARP-TR-L


Tribunal Registral
Lima, 12 de diciembre del 2005

Acta de asamblea: consignación de la hora de instalación


La exigencia de la hora del cierre resulta registralmente irrelevante,
pues en el peor de los casos se podría asumir que la asamblea conclu-
yó el mismo día; en cambio, la exigencia de la hora de instalación de la
asamblea sí resulta relevante para el registrador y en la medida que
debe calificarse el cumplimiento de los términos de la convocatoria, a
efectos de determinar si se reunieron en primera o segunda convocato-
ria y consecuentemente ver el quórum y mayorías aplicables.

Requisitos del acta de la asamblea general


“Dado que las actas son la expresión escrita de la celebración de la asamblea general de
asociados, deben entenderse como requisitos mínimos la consignación de los siguientes
datos: el día, hora, lugar, el nombre de quien preside la asamblea, los acuerdos a los que
se arriba y la mayoría con que fueron adoptados, así como la firma de quien presidió la
asamblea y de quien actuó como secretario”.

I. Acto cuya inscripción se solicita y documentación presentada


Mediante el título venido en grado se solicita la inscripción de la modificación del
estatuto de la ASOCIACIÓN LOS ANDES GOLF CLUB, acuerdo adoptado y ra-
tificado por las asambleas generales extraordinarias de asociados del 19.7.2005 y
25.7.2005, respectivamente, formalizadas en escritura pública del 17.8.2005 por ante
Notario de Callao J. Antonio Vega Erausquín.
A este efecto se ha adjuntado parte notarial de la referida escritura expedida
el 22.8.2005 por el Notario de Callao J. Antonio Vega Erausquín; asimismo,
la declaración jurada respecto del quórum de ambas asambleas emitida por
Luis Álvaro Adrianzén Recavarren, cuya firma es legalizada el 12.9.2005 por
el mismo notario.
II. Decisión impugnada
El Registrador Público de la Zona Registral Nº IX - Sede Lima, Tomás Humberto
Cerdán Limay, denegó la inscripción formulando la siguiente observación:
“En las actas de las asambleas generales del 19.7.2005 y 25.7.2005 no se consignó la
hora de cierre de cada una de ellas.

92
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Base: La Resolución del Tribunal Registral Nº 097-2002-ORLC/TR del 14.2.2002


señala:“(...), dado que las actas son la expresión escrita de la celebración de las asam-
bleas o sesión del órgano colegiado, deben entenderse como requisitos mínimos a
consignar el día, hora, lugar, el nombre de quien preside la asamblea o sesión, los
acuerdos a los que se arriba y la mayoría con que fueron adoptados, así como la firma
de quien presidió la asamblea o sesión y de quien actuó como secretario”.

III. Fundamentos de la apelación


El apelante sostiene que, si bien el artículo 83 del Código Civil establece que la
asociación debe contar con un libro de actas de las sesiones de asamblea general en
el que constarán los acuerdos adoptados y que deberá llevarse “con las formalidades
de ley”, sin embargo, no señala los requisitos que deben consignarse en dichas actas;
por lo que, aplicando por analogía el artículo 135 de la Ley General de Sociedades,
el acta de la junta debería consignar los siguientes datos esenciales: lugar y fecha de
celebración, hora de realización, si se trata de primera, segunda o tercera convocato-
ria, nombre de los accionistas presentes o de quienes los representen, número y clase
de acciones, nombres del presidente y secretario de la junta, indicación de las fechas
y periódicos en que se publicaron los avisos de convocatoria, la forma y resultado de
las votaciones y los acuerdos adoptados. En cuanto al apartado de la hora se señala
expresamente que es la hora en que se realizó, debiendo entenderse la hora en que se
instaló la junta, no cuando concluyó (cerró).
En el mismo sentido, la Resolución del Tribunal Registral Nº 097-2002-ORLC/TR
del 14.2.2002 señala como requisitos mínimos a consignarse en las actas: día de
celebración, hora (debe entenderse la hora de instalación), lugar, el nombre de quien
preside la asamblea, los acuerdos a los que se arriba, la mayoría con que fueron
adoptados y la firma de quien presidió la asamblea y de quien actuó como secretario;
esto es, no se establece como requisito de validez la consignación de la hora de cierre
de la asamblea, solo se señala que debe consignarse la hora, debiendo entenderse la
misma como la hora de instalación de la asamblea.
De lo anterior se tiene que, el Registrador Público exige un requisito no establecido
específicamente en la Ley ni en la Resolución del Tribunal Registral Nº 097-2002-
ORLC/TR del 14.2.2002 que cita como sustento de su observación, hecho que in-
fringe las normas técnico-registrales que lo obligan a verificar la concurrencia de las
formalidades establecidas en la Ley, es decir, arrogándose indebidamente facultades
discrecionales.

IV. Antecedente Registral


La ASOCIACIÓN LOS ANDES GOLF CLUB se encuentra inscrita a fojas 41-42
del tomo 13 y fojas 543-544 del tomo 14 que continúa en la ficha Nº 13685 y en la
partida electrónica Nº 3024201 del Libro de Asociaciones del Registro de Personas
Jurídicas de la Zona Registral Nº IX - Sede Lima.
Asimismo, en el asiento A00008 de la referida partida electrónica consta
inscrito el consejo directivo electo en asamblea general de asociados del
25.6.2005 para el periodo junio 2005 a junio 2007 y presidido por Luis Álva-
ro Adianzén Recavarren.

V. Planteamiento de las cuestiones


Interviene como ponente el Vocal Luis Alberto Aliaga Huaripata; con el informe oral
del abogado Jordán Aldo Ponce Gambirazio.
De lo expuesto y del análisis del caso, a criterio de esta Sala, la cuestión a determinar
es la siguiente:

93
Manuel ALBERTO torres carrasco

- Si resulta exigible la indicación en el acta de la asamblea general de asociados


de la hora del cierre de la misma.

VI. Análisis
1. En nuestro ordenamiento jurídico la asociación es regulada como una “organi-
zación de personas naturales o jurídicas, o de ambas, que a través de una acti-
vidad común persigue un fin no lucrativo”, conforme al artículo 80 del Código
Civil.
2. Desde un punto de vista formal y una vez inscrita en el Registro, la asociación
adquiere autonomía respecto de sus miembros, convirtiéndose en sujeto de de-
recho distinto; en tal virtud, posee una estructura y organización definidas y,
conforme a ellas, para formar la “voluntad social” es preciso que sus miembros
se hayan constituido en asamblea general, con las formalidades y garantías exi-
gidas por su estatuto y la ley.(1)
Según la estructura actual establecida por el Código Civil, el órgano de gestión
y representación de la asociación es el consejo directivo y su “órgano supremo”,
la asamblea general (artículo 84).
3. La asamblea general es la instancia que decide en torno a las actividades, fi-
nes y demás aspectos trascendentales de la asociación; es además un medio de
expresión de la voluntad colectiva e individual de los asociados donde rige el
“principio mayoritario” (los acuerdos válidamente adoptados obligan a todos
los miembros), conforme a los quórum y mayorías establecidos en el estatuto
y el Código Civil(2); asimismo, la asamblea general es un órgano de control del
Consejo Directivo y de los propios asociados, inclusive(3); en ese sentido, la
asamblea general se encuentra facultada para pronunciarse sobre la elección de
los miembros del consejo directivo, la aprobación de cuentas y balances, la mo-
dificación del estatuto(4), la disolución y otros temas “que no sean competencia
de otros órganos” (artículo 86 del Código Civil).
4. La formación de la voluntad social por la asamblea general de asociados se
sujeta a una serie de formalidades y requisitos legales o estatutarios para su
exteriorización al mundo jurídico; siendo sus principales aspectos:
a). La “convocatoria”; es decir, aquellos mecanismos previstos en la ley o el
estatuto para hacer de conocimiento de los asociados la realización de la
asamblea general, a cuyo efecto debe tenerse en cuenta –entre otros–, los
sujetos legitimado s para convocar, la forma de comunicación, la agenda,
los plazos de anticipación, el lugar de celebración, etc.
No será necesaria la convocatoria en los casos de “asamblea universal”, siempre
que exista acuerdo unánime en su realización y en la agenda a tratar.

(1) De los Mozos, José Luis. “Derecho Civil (Método, sistemas y categorías jurídicas)”, Madrid: Editorial Civitas,
S.A. p. 293.
(2) De Belaunde L. de R., Javier. “Reforma del Código Civil y las Personas Jurídicas” en: Congreso de la República:
Reforma de Códigos. Lima, 2a Ed., T. II, 1999, p. 494. Véase, del mismo autor: “El proyecto de enmiendas a la sección
sobre personas jurídicas” En: El Código Civil del Siglo XXI (Perú y Argentina)”. Lima - Palestra Editores S.R.L, tomo
I, año 2001, p. 275.
(3) Véase, Muñiz Ziches, Jorge. “Reformas al Código Civil de 1984” En: Comisión de Reforma de Códigos (Difusión
legislativa - Eventos académicos y ponencias), Lima: Congreso de la República, T. II, 1999, p. 396.
(4) El Tribunal Registral ha reconocido en la asamblea general, con mayor razón, facultades para interpretar su propio
estatuto, cuando el mismo “resulte ambiguo, incierto o contradictorio entre sí”; véase el precedente de observancia
obligatoria aprobado en el Décimo Pleno Registral del 8 y 9 de abril de 2005 (publicado en el diario oficial El Peruano
el 9/6/2005).

94
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

b). El “quórum”; la asamblea general para poder reunirse válidamente requiere


de la necesaria asistencia de un número mínimo de asociados previsto en el
estatuto o la ley, según se trate de acuerdos que impliquen o no la modifica-
ción del estatuto (artículo 87 del Código Civil)(5); y,
c). Las “mayorías”; la adopción de los acuerdos por la asamblea general pre-
cisa de un mínimo número de votos previstos por la ley o el estatuto (un
voto por cada asociado, artículo 88 del Código Civil), según se trate o no
igualmente de temas que se refieran a la modificación de estatuto.
5. La calificación registral es esencialmente documental, conforme se desprende
del artículo 2011 del Código Civil y del artículo 32 del Texto Único Ordenado
del Reglamento General de los Registros Públicos.
En efecto, de acuerdo al artículo 2011 del Código Civil, “Los Registradores
califican la legalidad de los documentos en cuya virtud se solicita la inscripción,
la capacidad de los otorgantes y la validez del acto, por lo que resulta de ellos,
de sus antecedentes y de los asientos de los registros públicos. (...)”.
De otro lado, el literal d) del artículo 32 del Texto Único Ordenado del Regla-
mento General de los Registros Públicos –dispositivo que desarrolla el marco
legal anterior–, dispone que el Registrador y el Tribunal Registral, en sus respec-
tivas instancias, al calificar y evaluar los títulos ingresados para su inscripción,
deberán, entre otros: “Comprobar que el acto o derecho inscribible, así como los
documentos que conforman el título, se ajustan a las disposiciones legales sobre
la materia y cumplen los requisitos establecidos en dichas normas”.
6. A efectos de la inscripción de la modificación del estatuto, en el punto III.3.3.5
del “Texto Único de Procedimientos Administrativos del Sistema Nacional de
los Registros Públicos” (Decreto Supremo Nº 008-2004-JUS del 27.7.2004) se
requiere la presentación del “formato de solicitud de inscripción debidamente
llenado; copia de identidad del solicitante con la constancia de haber sufragado
en las últimas elecciones o de haber solicitado la dispensa respectiva; escritura
pública que contenga el acta de la asamblea general que aprueba la modificación
del estatuto; declaración jurada relativa a la validez de la convocatoria, salvo se
trate de convocatoria publicada en un diario, formulada por el Presidente del
Consejo Directivo o por quien legal o estatutariamente se encuentre facultado
para reemplazarlo. alternativamente se podrá presentar los avisos de convoca-
toria; declaración jurada relativa al quórum(6), formulada por el Presidente del
Consejo Directivo o por quien legal o estatutariamente se encuentre facultado
para reemplazarlo. Alternativamente podrá presentarse la lista de asistentes y el
Registro de Miembros, de ser el caso; recibo de pago de derechos registrales;
Otros, según calificación registral y disposiciones vigentes”.
7. En el presente caso y luego de efectuar la calificación del título, el Registrador
Público denegó su inscripción indicando que “en las actas de las asambleas ge-
nerales del 19.7.2005 y 25.7.2005 no se consignó la hora de cierre de cada una

(5) Artículo 87, Código Civil: (quórum y mayorías): “Para la validez de las reuniones de asamblea general se requiere, en
primera convocatoria, la concurrencia de más de la mitad de los asociados. En segunda convocatoria, basta la presencia
de cualquier número de asociados. Los acuerdos se adoptan con el voto de más de la mitad de los miembros concurren-
tes. Para modificar el estatuto o para disolver la asociación se requiere, en primera convocatoria, la asistencia de más
de la mitad de los asociados. Los acuerdos se adoptan con el voto de más de la mitad de los miembros concurrentes. En
segunda convocatoria, los acuerdos se adoptan con los asociados que asistan y que representen no menos de la décima
parte. (…)”.
(6) Resolución del Superintendente Nacional de los Registros Públicos Nº 331-2001-SUNARP-SN del 29 de noviembre de 2001.

95
Manuel ALBERTO torres carrasco

de ellas”, para seguidamente transcribir –entendemos como sustento de su ob-


servación–, parte de la Resolución del Tribunal Registral Nº 097-2002-ORLC/
TR del 14.2.2002 que señala “(...), dado que las actas son la expresión escrita de
la celebración de las asambleas o sesión del órgano colegiado, deben entenderse
como requisitos mínimos a consignar el día, hora, lugar, el nombre de quien
preside la asamblea o sesión, los acuerdos a los que se arriba y la mayoría con
que fueron adoptados, así como la firma de quien presidió la asamblea o sesión
y de quien actuó como secretario”.
Conforme al literal b.1) del artículo 33 del Texto Único Ordenado del Regla-
mento General de los Registros Públicos(7), procederemos seguidamente a revi-
sar la denegatoria de inscripción a la luz del ordenamiento registral vigente.
8. A diferencia del artículo 135 de la Ley General de Sociedades, el Código Civil
no ha establecido los requisitos de las actas de las asambleas generales de aso-
ciados.
En efecto, el artículo 83 del Código Civil solo señala que “(...). La asociación
debe contar, (...), con libros de actas de las sesiones de asamblea general y de
consejo directivo en los que constarán los acuerdos adoptados. Los libros a que
se refiere el presente artículo se llevan con las formalidades de ley, bajo respon-
sabilidad del presidente del consejo directivo de la asociación y de conformidad
con los requisitos que fije el estatuto”.
9. De otro lado, revisado el estatuto de la ASOCIACIÓN LOS ANDES GOLF
CLUB, inscrito en el asiento 2, fojas 543 del tomo 14 (título archivado Nº
3765 del 27.10.1977) y su modificatoria, en asiento A00001 de la partida
electrónica Nº 3024201 (título archivado Nº 196635 del 27.10.2000) del Re-
gistro de Personas Jurídicas de Lima, se advierte que tampoco se han esta-
blecido los requisitos mínimos del acta de la asamblea general de asociados,
salvo la indicación en el artículo 36 que “las resoluciones de las asambleas
podrán surtir efectos de inmediato, siempre que el acta sea aprobada en la
misma sesión”.
10. En ese sentido, ante el vacío o deficiencia del Código Civil y del estatuto de
la asociación en materia de requisitos de las actas de las asambleas genera-
les de las asociaciones y considerando su naturaleza similar con las socieda-
des –ambas son personas jurídicas–, resultaría aplicable el artículo 135 de
Ley General de Sociedades que establece taxativamente tales requisitos, en
lo que fuera pertinente.

(7) Artículo 33.- Reglas para la calificación registral


“El Registrador y el Tribunal Registral, en sus respectivas instancias, al calificar y evaluar los títulos ingresados para
su inscripción, se sujetan, bajo responsabilidad, a las siguientes reglas y límites: (...).
b) En la segunda instancia
b.1) Salvo lo dispuesto en el literal c), el Tribunal Registral no podrá formular observaciones distintas a las adver-
tidas por el Registrador en primera instancia. (...).
c) Las limitaciones a la calificación registral establecidas en los literales anteriores, no se aplican en los siguientes
supuestos:
c.1) Cuando se trate de las causales de tacha sustantiva previstas en el artículo 42 de este Reglamento; en tal caso,
el Registrador o el Tribunal Registral, según corresponda, procederán a tachar de plano el título o disponer
la tacha, respectivamente.
c.2) Cuando no se haya cumplido con algún requisito expresa y taxativamente exigido por normas legales apli-
cables al acto o derecho cuya inscripción se solicita.
c.3) Cuando hayan surgido obstáculos que emanen de la partida y que no existían al calificarse el título primigenio”.

96
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

11. El artículo 135 de la Ley General de Sociedades establece que, “En el acta
de cada junta debe constar el lugar, fecha y hora en que se realizó; la indi-
cación de si se celebra en primera, segunda o tercera convocatoria; el nom-
bre de los accionistas presentes o de quienes los representen; el número y
clase de acciones de las que son titulares; el nombre de quienes actuaron
como presidente y secretario; la indicación de las fechas y los periódicos
en que se publicaron los avisos de la convocatoria; la forma y resultado de
las votaciones y los acuerdos adoptados. (...). Cuando el acta es aprobada
en la misma junta, ella debe contener constancia de dicha aprobación y
ser firmada, cuando menos, por el presidente, el secretario y un accionis-
ta designado al efecto. Cuando el acta no se aprueba en la misma junta,
se designará a no menos de dos accionistas para que, conjuntamente con
el presidente y el secretario, la revisen y aprueben. (...). Tratándose de
juntas generales universales es obligatoria la suscripción del acta por to-
dos los accionistas concurrentes a ellas, salvo que hayan firmado la lista
de asistentes y en ella estuviesen consignados el número de acciones del
que son titulares y los diversos asuntos objeto de la convocatoria. En este
caso, basta que sea firmada por el presidente, el secretario y un accionista
designado al efecto y la lista de asistentes se considera parte integrante e
inseparable del acta.(...)”.
En esa misma línea, con el carácter de referencial y sin tener el carácter de
precedente de observancia obligatoria, considerando que las “actas son la ex-
presión escrita de la celebración de la asamblea”, en la Resolución del Tribunal
Registral Nº 097-2002-ORLC/TR del 14.2.2002 se asumieron como “requisitos
mínimos” la consignación de los siguientes datos: “día, hora, lugar, el nombre
de quien preside la asamblea, los acuerdos a los que se arriba y la mayoría con
que fueron adoptados, así como la firma de quien presidió la asamblea y de
quien actuó como secretario”.
12. En cuanto a la hora, parece sostener el Registrador Público que no solo debe
indicarse la hora de instalación de la asamblea sino también la del “cierre”.
Sin embargo, ni del artículo 135 de la Ley General de Sociedades glosado ni de
la Resolución del Tribunal Registral Nº 097-2002-ORLC/TR del 14.2.2002 se
encuentra sustento para exigir como requisito la indicación en el acta de la hora
de cierre de la asamblea; tampoco el Registrador Público ha fundamentado su
requerimiento, limitándose a citar dicha Resolución.
Sobre el particular debe decirse que, la exigencia de la hora del cierre resulta
registralmente irrelevante, pues en el peor de los casos se podría asumir que la
asamblea concluyó el mismo día; en cambio, la exigencia de la hora de instala-
ción de la asamblea si resulta relevante para el Registrador y en la medida que
debe calificarse el cumplimiento de los términos de la convocatoria, a efectos
de determinar si se reunieron en primera o segunda convocatoria y consecuen-
temente ver el quórum y mayorías aplicables.
Por lo que debe revocarse la observación formulada por el Registrador Público
del Registro de Personas Jurídicas.
13. Finalmente y en aplicación del artículo 162 del Texto Único Ordenado del Re-
glamento General de los Registros Públicos, este colegiado se pronuncia sobre
la liquidación de los derechos registrales, indicando que no existe mayor dere-
cho a pagar y que el título se encuentra expedito para su inscripción.
Estando a lo acordado por unanimidad;

97
Manuel ALBERTO torres carrasco

VII. Resolución
REVOCAR la observación formulada por el Registrador Público al título refe-
rido en el encabezamiento y DISPONER su inscripción, conforme a los funda-
mentos expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.

SS.
SAMUEL HERNÁN GÁLVEZ TRONCOS
ROSARIO DEL CARMEN GUERRA MACEDO
LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA

98
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J9 J1

Res. Nº 599-2005-SUNARP-TR-L
Tribunal Registral
Lima, 25 de octubre del 2005

Convocatoria a junta general: sustitución de publicación de aviso


Uno de los principales derechos de los accionistas es acudir, debatir
y votar en la junta general de accionistas, por ello, la convocatoria
debe realizarse mediante los medios que permitan de la mejor manera
posible su difusión. En ese sentido, la Ley General de Sociedad con-
sidera conveniente que en el caso de una sociedad anónima, el medio
que cumple con dicha finalidad es la publicación a través del periódico
del lugar del domicilio de la sociedad en el que se insertan los avisos
judiciales, salvo el caso de la sociedad anónima cerrada.

Resolución Nº 599-2005-SUNARP-TR-L
Lima, 25 de octubre de 2005
Aviso de convocatoria a Junta General
No existe obstáculo para que distintos medios de convocatoria se empleen de manera
adicional a la convocatoria mediante publicación en diario que prevé la ley para la
junta general en las sociedades anónimas (ordinarias), pero no de manera sustitutoria
a la misma.

I. Acto cuya inscripción se solicita y documentación presentada


Se solicita la inscripción de los acuerdos adoptados por la junta general de la sociedad
CORPORACIÓN AGROINDUSTRIAL DE SELVA CENTRAL S.A., el 8 de junio de
2005, que fueron los siguientes:
- Nombramiento de directorio.
- Ratificación de gerente general.
- Modificación de la cláusula primera del pacto social, en lo que respecta a la deno-
minación de la sociedad, siendo la nueva denominación: INVERSIONES Y NEGO-
CIACIONES SAN PEDRO S.A.
- Modificación del artículo 1 del estatuto, en el que se modifica la denominación de
la sociedad a INVERSIONES Y NEGOCIACIONES SAN PEDRO S.A., pudiendo
usar la abreviatura INSPSA.

99
Manuel ALBERTO torres carrasco

A dicho efecto, se presenta copia certificada por el notario público de La Merced Jorge
Lazo Villanueva del acta de la junta general. En el acta consta que asistieron titulares de
23,084 acciones, que se celebró en segunda convocatoria y que la convocatoria se publicó
en la pizarra de los locales de la sociedad y en un programa radial.

II. Decisión impugnada


El Registrador Público del Registro de Sociedades de La Merced, Homero Santisteban
Aquino observó el título en los siguientes términos:
Calificado el presente título de conformidad con el principio de legalidad contemplado en
el artículo 2011 del Código Civil concordante con el artículo V del Título Preliminar del
Reglamento General de los Registros Públicos se observa:
Para la modificación total o parcial del pacto social y/o estatutos, se realiza mediante
escritura pública en estricto cumplimiento del artículo 61 del Reglamento del Registro de
Sociedades.
Base legal:
Artículos V y VI del TP del RGRP, artículos 31 y 32 del RGRP.
Artículo 61 del Reglamento del Registro de Sociedades
Artículo 61.- Requisitos de la escritura pública
Sin perjuicio de los demás requisitos y formalidades que dispone este Reglamento, para
la inscripción de modificaciones del estatuto, la correspondiente escritura pública deberá
contener:
a) El acta de la junta general que contenga el acuerdo de modificación, con la indicación
de los artículos que se modifican, derogan o sustituyen y el texto de los artículos
sustitutorios o adicionales.
b) En caso que la modificación la acuerde el directorio, por delegación de la junta
general, el acta de la sesión del directorio que satisfaga los requisitos indicados
en el inciso precedente, y el acta de la junta de accionistas que delega en el direc-
torio la facultad de modificar, derogar, sustituir o agregar determinados artículos
del estatuto.
c) Si la decisión la adopta el gerente general, por delegación de la junta, tal decisión
debe expresarse en la escritura pública. En esta se insertará el acta en la que consta
la delegación para modificar, derogar, sustituir o agregar determinados artículos del
estatuto.
Derechos pendientes de pago S/. 16.00.

III. Fundamentos de la apelación


La apelante manifiesta que existiendo cuatro acuerdos inscribibles, el Registrador solo
se pronuncia respecto a uno de los acuerdos. Añade que conforme al artículo 31 del
Reglamento General de los Registros Públicos, el Registrador y el Tribunal Registral pro-
piciarán y facilitarán las inscripciones de los títulos ingresados al Registro. Indica que las
inscripciones deben efectuarse en mérito a instrumento público, y entre estos en mérito a
certificados, que son instrumentos en los que se asegura la verdad de algo, bajo la fe del
funcionario que lo autoriza con su firma, entre ellos los notarios.

IV. Antecedente registral


En la ficha 801 que continúa en la partida registral Nº 11000800 del Registro de Socie-
dades de La Merced obra registrada la sociedad CORPORACIÓN AGRO INDUSTRIAL
DE SELVA CENTRAL S.A.

100
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

En el asiento b-1 de la ficha consta la adecuación del pacto social y estatuto a la Ley Gene-
ral de Sociedades, acordada en junta del 30-11-1999. El capital asciende a S/. 377,169.00,
dividido en 37,716.90 (SIC) acciones de S/. 10.00 cada acción.
El directorio inscrito en el asiento b-1 de la ficha está conformado por siete miembros,
siendo su presidente Teófilo Alamiro León Deza. El gerente general de la sociedad es
Julio Cruz Apaza.

V. Planteamiento de las cuestiones


Interviene como ponente la Vocal Nora Mariella Aldana Durán.
De lo expuesto y del análisis del caso, a criterio de esta Sala las cuestiones a determinar
son las siguientes:
a) ¿La modificación del estatuto de una sociedad puede inscribirse en mérito a copia
certificada notarial del acta de junta general en la que consta el acuerdo?
b) ¿Procede la inscripción de acuerdos de junta general de sociedad anónima (ordinaria)
cuando no se ha acreditado la publicación en el diario?

VI. Análisis
1. El artículo 2010 del Código Civil recoge el principio de titulación auténtica, confor-
me al que la inscripción se hace en virtud de título que conste en instrumento público,
salvo disposición contraria. En el mismo sentido, el artículo III del Título Prelimi-
nar del Reglamento General de los Registros Públicos establece que los asientos
registrales se extienden en virtud de título que conste en instrumento público, salvo
disposición en contrario.
2. El artículo VI del Título Preliminar del Reglamento del Registro de Sociedades re-
coge también el principio de titulación auténtica y su excepción, al disponer que la
inscripción se efectuará en mérito de documento público, de resolución arbitral o de
documento privado en los casos expresamente previstos.
Resulta por tanto que en el Registro de Sociedades, la regla es también que la inscripción
se efectúa en mérito a documento público, y por excepción procede la inscripción en
mérito a documentos privados cuando expresamente así lo establezca una norma.
Una excepción a la presentación de documento público para la inscripción es por ejem-
plo la establecida en el artículo 14 de la Ley General de Sociedades, conforme a la que
la inscripción de los nombramientos de administradores, liquidadores o de cualquier
representante de la sociedad, así como su revocación, renuncia, modificación o sustitu-
ción se inscribirá por el mérito de copia certificada de la parte pertinente del acta donde
conste el acuerdo válidamente adoptado por el órgano social competente.
3. El artículo 5 de la Ley General de Sociedades, ubicado en el Libro Primero que con-
tiene las reglas aplicables a todas las sociedades, establece que la sociedad se cons-
tituye por escritura pública, en la que está contenido el pacto social, que incluye el
estatuto. La norma añade “Para cualquier modificación de estos se requiere la misma
formalidad”.
Resulta, por tanto, que para la inscripción de la modificación del pacto social y esta-
tuto se requiere presentar necesariamente escritura pública, no solo porque ninguna
norma establece excepción a la regla de titulación auténtica para la inscripción de
este acto sino porque además, expresamente se prevé que la modificación de pacto
social y estatuto requiere de escritura pública.
En tal sentido, el artículo 61 del Reglamento del Registro de Sociedades que ha sido
citado por el Registrador establece los requisitos que debe reunir la escritura pública
para la modificación del estatuto.

101
Manuel ALBERTO torres carrasco

4. En este caso, uno de los acuerdos adoptados por la junta general del 08/06/2005
cuya inscripción se solicita es la modificación del pacto social y estatuto en lo que
respecta a la denominación de la sociedad. Por lo tanto, para la inscripción de este
acuerdo, necesariamente debe presentarse escritura pública, por lo que se confirma
la observación.
5. Ahora bien, es cierto que el acta de junta general presentada contiene además otros
acuerdos: nombramiento de directorio y ratificación de gerente, los que conforme al
artículo 14 de la Ley General de Sociedades, antes citado, no requieren de escritura
pública para su inscripción bastando con la presentación de copia certificada notarial
del acta.
Sin embargo, el presentante no formuló reserva respecto a la inscripción de la mo-
dificación del estatuto, por lo que la observación se formuló correctamente. En todo
caso, el presentante puede desistirse parcialmente de la inscripción de la modifi-
cación del pacto social y estatuto, con la formalidad que dispone el artículo 131
del Reglamento General de los Registros Públicos, supuesto en el que procederá la
inscripción del directorio y gerente general en mérito a copia certificada del acta,
siempre que se subsane el defecto que se señala en el numeral siete del análisis.
6. El artículo 43 del Reglamento del Registro de Sociedades establece que en todas las
inscripciones que sean consecuencia de un acuerdo de junta general, el Registrador
comprobará que se han cumplido las normas legales, del estatuto y de los convenios
de accionistas inscritos en el registro sobre convocatoria, quórum y mayorías, salvo
las excepciones previstas en este Reglamento.
En este caso, se trata de la junta general de una sociedad anónima (ordinaria). Al
respecto, el artículo 116 de la Ley General de Sociedades establece que el aviso de
convocatoria a junta general debe ser publicado, con una anticipación no menor de
diez días en el caso de la junta obligatoria anual y demás juntas previstas en el esta-
tuto, y con una anticipación no menor de tres días en los demás casos, salvo aquellos
en que la ley o el estatuto fijen plazos mayores.
La norma añade que el aviso de convocatoria especifica el lugar, día y hora de cele-
bración de la junta, así como los asuntos a tratar, pudiendo constar el lugar, día y hora
en que se reunirá la junta en segunda convocatoria, la que debe celebrarse no menos
de tres ni más de diez días después de la primera convocatoria.
7. El artículo 43 de la Ley General de Sociedades dispone que las publicaciones a que
se refiere esta ley serán hechas en el periódico del lugar del domicilio de la sociedad
encargado de la inserción de los avisos judiciales. Las sociedades con domicilio en
las provincias de Lima y Callao harán las publicaciones cuando menos en el diario
oficial El Peruano y en uno de los diarios de mayor circulación de Lima o del Callao,
según sea el caso.
Al respecto el artículo 38 del Reglamento del Registro de Sociedades establece que
cuando, para la inscripción de determinado acto, este Reglamento exija la presenta-
ción de publicaciones, ello se cumplirá mediante la hoja original pertinente del perió-
dico respectivo. Alternativamente, se insertará en la escritura pública o se adjuntará
una certificación notarial que contenga el texto del aviso, la fecha de la publicación
y el diario en que se ha publicado.
El título venido en grado contiene los acuerdos de la junta general de una sociedad
anónima con domicilio en La Merced, provincia de Chanchamayo, por lo que debe
presentarse la convocatoria efectuada en el periódico encargado de la inserción de los
avisos judiciales en dicha ciudad.
En tal sentido, debe ampliarse la observación.

102
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

8. En el acta de junta general presentada se señala que la convocatoria se ha publica-


do en la pizarra de los locales de la sociedad y en un programa radial, medios de
convocatoria que no están previstos en la Ley General de Sociedades. Al respecto,
debe señalarse que no existe obstáculo para que distintos medios de convocatoria se
empleen de manera adicional a la convocatoria mediante publicaciones que prevé
la ley, pero no de manera sustitutoria a la misma. En consecuencia, necesariamente
debe acreditarse la convocatoria mediante publicación que manda la Ley General de
Sociedades.
9. Los derechos registrales a pagar por los actos inscribibles contenidos en el título son
los siguientes:
Derechos de Derechos de
calificación inscripción
Directorio S/. 12.00 S/. 8.00
Gerente General S/. 12.00 S/. 8.00
Modificación de estatuto S/. 8.00 S/. 8.00
Al presentar el título se pagaron S/. 40.00, quedando pendientes de pago S/. 16.00 tal
como lo señala el Registrador.
Estando a lo acordado por unanimidad;

VII. Resolución
CONFIRMAR la observación formulada por el Registrador del Registro de Sociedades
de La Merced y AMPLIARLA conforme a lo expuesto en el numeral siete del análisis de
la presente resolución.
Regístrese y comuníquese.

SS.
FERNANDO TARAZONA ALVARADO
GLORIA SALVATIERRA VALDIVIA
NORA MARIELLA ALDANA DURÁN

103
Manuel ALBERTO torres carrasco

J10 J1

Res. N° 070-98-orlc/tr
Tribunal Registral
Lima, 16 de febrero de 1998

Importancia del aviso de convocatoria a junta general


El aviso de convocatoria constituye un acto previo indispensable para
la debida publicidad de la celebración de toda Junta General y de su
agenda, ello a efectos de que sus miembros tengan debido y oportuno
conocimiento de tal acontecimiento y puedan ejercer plenamente sus
derechos, en la forma establecida por ley; salvo cuando se trate de
juntas universales.

Resolución: 070-98-orlc/tr
Lima, 16 de febrero de 1998
Vista, la apelación interpuesta por don MARIO ABRAHAM NEIRA GOYONECHE
(mediante escrito de fecha 18 de diciembre de 1997) contra la observación formulada por
el Registrador Público del Registro de Personas Jurídicas de Huaral, Dr. Raúl Fernán-
dez Valderrama, a la solicitud de inscripción de Nombramiento de Directorio de la EM-
PRESA DE TRANSPORTE INTERPROVINCIAL DE PASAJEROS EL HUARALINO
(ETEHSA), en mérito a copias certificadas por Notario. El Título se presentó el 25 de
noviembre de 1997 con el N° 002542. El Registrador denegó la inscripción solicitada por
cuanto: “Debe adjuntarse el aviso de convocatoria realizado en periódico encargado de la
inserción de los avisos judiciales del lugar del domicilio social, salvo disposición legal en
contrario (que no es el caso), supuesto que se aplica para todas las sociedades registradas
en las provincias que no sean Lima y Callao. Base legal: arts. 24, 127 Ley General de
Sociedades y 18 del Estatuto. Se deja constancia que lo que se ha adjuntado es el aviso de
convocatoria realizado en el Diario Oficial El Peruano y en el Diario Gestión, periódicos
que no están en el supuesto jurídico antes acotado”; interviniendo como Vocal ponente el
Dr. Luis Alberto Aliaga Huaripata; y,

Considerando:
Que, mediante el presente título, se solicita la inscripción del Nombramiento de Di-
rectorio de la EMPRESA DE TRANSPORTE INTERPROVINCIAL DE PASAJEROS
EL HUARALINO (ETEHSA), en mérito a copias certificadas por ante Notario de
Lima, Dr. Ramón Espinoza Garreta, con fecha 11 de noviembre de 1997, del acta de
las Juntas Generales Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas realizada el día ante-
rior, 10 del mismo mes;

104
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Que, revisada la partida registral de la sociedad, ficha N° 5409 del Libro de Sociedades
del Registro de Personas Jurídicas de Huaral, se constata que en mérito al título archivado
N° 527 del 15 de abril de 1994 se inscribió el acto de constitución y su estatuto, nom-
brándose el siguiente Directorio: Presidente: Santiago Kong Martínez, Director-Gerente:
Godofredo Huamán Apolinar, Director: Rosa Sinyato de Asato; posteriormente no se ha
inscrito otro Directorio;
Que, el fundamento de la observación, motivo de la presente apelación, está referido a la
forma empleada para publicitar la convocatoria a las Juntas Generales de Accionistas en
mención; siendo que el artículo 18 del Estatuto establece que las mismas se harán obliga-
toriamente por intermedio de avisos publicados por una sola vez en el diario oficial de la
localidad y en uno de circulación local”; es decir, en periódicos de la provincia de Huaral
–lugar de la sede del domicilio social–; sin embargo, los avisos de convocatoria han sido
publicados en el Diario Oficial “El Peruano” y en el diario “Gestión” el 25 de octubre de
1997;
Que, el art. 6 de la anterior Ley General de Sociedades, concordante con el art. 1356 del
Código Civil, señala que “En todo lo que no esté previsto en la escritura de constitución
o en el estatuto se aplicarán las disposiciones que establece la ley. No se puede pactar
contra normas legales imperativas”; de lo anterior se colige que este cuerpo legal –en
principio– tienen un carácter dispositivo o supletorio a la voluntad de las partes, salvo
cuando se trate de normas de carácter imperativas; es decir, la ley establecerá formalida-
des y requisitos mínimos que las partes deben adoptar para el perfeccionamiento de los
diferentes actos societarios establecidos por ley;
Que, en ese sentido, el Estatuto de la sociedad puede válidamente establecer mayores
exigencias que las señaladas en la Ley General de Sociedades, los cuales prevalecen y
son de obligatorio cumplimiento para los socios y órganos sociales y oponibles a terceros
–una vez inscritos–, salvo que contravengan normas imperativas (art. V Título Preliminar
Código Civil), es decir, afecten normas de orden público o que interesan a las buenas
costumbres;
Que, el aviso de convocatoria constituye un acto previo indispensable para la debida pu-
blicidad de la celebración de toda Junta General y de su agenda, ello a efectos de que sus
miembros tengan debido y oportuno conocimiento de tal acontecimiento y puedan ejercer
plenamente sus derechos, en la forma establecida por ley; salvo cuando se trate de juntas
universales;
Que, en ese orden de ideas, el artículo 24 de la Ley General de Sociedades, en forma
similar al art. 43 de la nueva ley, establece que “las publicaciones ordenadas por ley serán
hechas en el periódico encargado de la inserción de los avisos judiciales del lugar de la
sede de la sociedad, salvo cuando la ley disponga publicaciones adicionales. Las socie-
dades con sede en las provincias de Lima y Callao harán las publicaciones en el Diario
Oficial El Peruano y en uno de los diarios de mayor circulación”, requisitos mínimos
que, en virtud de la autonomía de la voluntad, podrían ser mayores en cada Estatuto en
particular, como en efecto ha ocurrido en este caso;
Que, consecuentemente, las presentes publicaciones efectuadas contravienen el Estatuto
que establece en su art. 18 –de manera “obligatoria”– las formas que las mismas deben
revestir (“en el diario oficial de la localidad y en uno de circulación local”); no obstante lo
anterior, debe señalarse que, en cuanto a la publicación en el Diario Oficial “El Peruano”,
dada la naturaleza legal del mismo y su difusión a nivel nacional, comprende también a
la provincia de Huaral, razón por la cual podría entenderse, en su defecto, cumplido el
Estatuto respecto del denominado “diario oficial de la localidad”, lo que no sucede sin
embargo con la publicación efectuada en el diario “Gestión”, por lo que en cuanto a este
último punto deberá previamente efectuarse la publicación en un diario de “circulación
local”;

105
Manuel ALBERTO torres carrasco

De conformidad con el artículo 2011 del Código Civil, numeral IV del Título Preliminar,
artículos 150 y 151 del Reglamento General de los Registros Públicos y la Resolución Je-
fatural N° 040-98-ORLC/JE del 30 de enero de 1998, no es procedente acoger la solicitud
de inscripción; y,
Estando a lo acordado:

Se resuelve:
Confirmar en parte la observación formulada por el Registrador Público del Registro
de Personas Jurídicas de Huaral al título referido en la parte expositiva y señalar que el
mismo no es inscribible, por los fundamentos expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.

Dra. ELENA VÁSQUEZ TORRES


Presidenta de la Segunda Sala del Tribunal Registral
Dr. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral
Dr. LUIS ALIAGA HUARIPATA
Vocal (e) del Tribunal Registral

106
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J11 J1

Exp. N° 432-2005
Corte Superior de Justicia de Lima
Lima, 27 de julio del 2005

Convocatoria a junta general: finalidad


La convocatoria a junta general constituye un acto previo indispen-
sable para la debida publicidad de la celebración de la junta general,
así como del contenido de su agenda y la salvaguarda de los derechos
de participación de los accionistas en la conformación de la voluntad
social.

Corte superior de justicia de lima.


Primera sala civil con sub especialidad comercial
Miraflores, veintisiete de julio del año dos mil cinco

Autos y vistos:
Es materia de grado de apelación interpuesta por el coejecutado SERVICIOS GENERA-
LES DE SALUD OPELUCCE S.A.C. contra la resolución número dos (auto) contenida
en la Acta de Audiencia de Actuación y Declaración Judicial de fecha seis de junio de
dos mil cinco, obrante de fojas cuarenta y cuarenta yuno, en cuanto declara fundada la
demanda incoada; interviniendo como Vocal Ponente el señor Ruiz Torres, y;

Atendiendo:
Primero.- Que, la convocatoria a junta general “(...) constituye un acto previo indis-
pensable para la debida publicidad de la celebración de la Junta General, del conteni-
do de su agenda y la salvaguarda de los derechos de participación de los accionistas
en la conformación de la voluntad social, por lo que debe efectuarse cumpliendo los
requisitos establecidos en el estatuto, la Ley General de Sociedades y los convenios
inscritos”(1);
Segundo.- Que, el primer párrafo del artículo 117 de la Ley General de Sociedades nú-
mero 26887 señala que “cuando uno o más accionistas que representen no menos del
veinte por ciento de las acciones suscritas con derecho a voto soliciten notarialmente la
celebración de la junta general, el directorio debe publicar el aviso de convocatoria dentro
de los quince días siguientes a la recepción de la solicitud respectiva, la que deberá indi-
car los asuntos que los solicitantes propongan tratar”; siendo que la junta general debe ser

107
Manuel ALBERTO torres carrasco

convocada para celebrarse dentro de un plazo de quince días de la fecha de la publicación


de la convocatoria;
Tercero.- Que, sin embargo, y cuando dicha solicitud de convocatoria a junta de uno o
más accionistas, fuese denegada o transcurriesen más de quince días de presentada sin
efectuarse la convocatoria, el interesado en ella o los accionistas, acreditando que reúnen
el porcentaje exigido de acciones, pueden solicitar al juez de la sede de la sociedad que
ordene la convocatoria por el proceso no contencioso, conforme al tercer párrafo del
artículo ciento diecisiete de la acotada Ley número 26687; de lo que fluye que los accio-
nistas aun cuando no están facultados por ley a convocar a junta general por sus propios
medios, sí lo están para acudir al Poder Judicial a fin de que sea un Juez quien ordene la
convocatoria requerida;
Cuarto.- Que, en consecuencia, de lo anteriormente expuesto y de lo actuado se concluye
que en el presente caso, el socio demandante posee el treinta y seis por ciento del capital
social, como consta de los propios estatutos de la empresa, y han transcurrido –en exce-
so– más de quince días de la fecha de presentada la solicitud sin haberse efectuardo la
convocatoria, por lo que deviene en amparable lo incoado;
Quinto.- Que, por otro lado, la argumentación esgrimida por el recurrente –en su apelación–
obvia precisar el error de hecho o de derecho incurrido en el auto apelado conforme lo esta-
blece el artículo trescientos sesenta y seis del Código Procesal Civil, limitándose a señalar que
la pretensión demandada fue absuelta por su parte en la Conciliación Extrajudicial de fecha
veintinueve de abril de dos mil cinco, obrante de fojas de fojas dieciocho a diecinueve, y que
su empresa no cuenta con los medios económicos para costear a los auditores externos –objeto
de la agenda a tratar en la junta general–; advirtiéndose que dichas aseveraciones no alteran lo
resuelto toda vez que lo esbozado implicaría una impugnación de acuerdos y no de la referida
convocatoria a junta general; por tales consideraciones,
Se resuelve:
CONFIRMAR la resolución número dos (auto) contenida en la Acta de Audiencia de
Actuación y Declaración Judicial de fecha seis de junio de dos mil cinco, obrante de
fojas cuarenta a cuarenta y uno, que declara fundada la demanda; en los seguidos por EN-
RIQUE GRICERIO MONTENEGRO BOCANEGRA con SERVICIOS GENERALES
DE SALUD OPELUCCE S.A.C. y CARLOS WONG CAM sobre CONVOCATORIA A
JUNTA O ASAMBLEA GENERAL (Proceso No Contencioso); Notificándose y, devol-
viéndose consentida y/o ejecutoriada que sea la misma conforme al primer párrafo del
artículo trescientos ochenta y tres del Código Procesal Civil.-

(1) Resolución N° 151-2004-SUNARP-TR-L de fecha diecinueve de marzo de dos mil cuatro.

108
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J12 J1

Res. N° 405-96-Orlc/Tr
tribunal Registral
Lima, 25 de noviembre de 1996

Finalidad de las formalidades para la realización de la junta


general
El cumplimiento de las formalidades establecidas para la realización
de una Junta General tiene por objeto preservar el derecho de los
accionistas a intervenir y votar en las juntas generales(...) puesto
que, la imposibilidad de concurrir al lugar de realización de una junta
implica necesariamente la imposibilidad de ejercer dicho derecho.

Resolución: 405-96-Orlc/Tr
Lima, 25 de noviembre de 1996
Vista, la apelación interpuesta por el Dr. Luis Felipe Galindo La Torre en representa-
ción de EMPRESA DE TRANSPORTES Y SERVICIOS SAN PEDRO S.A., (Hoja de
Trámite N° 20703 30.09.96) contra la observación formulada por la Registradora Dra.
Corina Milagrosa Gonzales Barrón a la solicitud de inscripción del Aumento de Capi-
tal y Modificación de Estatutos de la precitada empresa, en mérito a partes notariales
de la Escritura Pública del 20/06/96 otorgada por ante el Notario de Lima, Dr. Eduardo
Laos de Lama, y de la Escritura pública de Aclaración otorgada por la misma empresa
ante dicho Notario el 24/07/96. El título se presentó el 20/08/96 con el N° 132270. La
Registradora denegó la inscripción por cuanto: “Existe discrepancia al señalar el lugar
donde se lleva a cabo las Juntas Generales del 19/09/89 y del 23/03/90; entre el acta
que se indica: Mz. F-12, Lt. 14 y los avisos de convocatoria que indican: Mz. F-14 -
Lt. 12. Además, cabe señalar que el aviso de convocatoria de Junta General Ordinaria
y Extraordinaria del 23/03/90 no ha sido publicado con la anticipación de 10 días que
establece la Ley General de Sociedades; y,

Considerando:
Que, mediante la Junta General Extraordinaria de Accionistas de la Empresa de
Transportes y Servicios San Pedro S.A. de fecha 23.03.90, se acordó elevar su capital
social de I/. 95’000,000.00 a I/. 100’000,000.00, según fuera aprobado originalmente
por la Junta General Extraordinaria del 19 de setiembre de 1989, acordándose poste-
riormente elevar dicho monto, según la Junta General Extraordinaria de Accionistas
del 13/04/91 a I/M. 10,100.00, decidiéndose consecuentemente la modificación del

109
Manuel ALBERTO torres carrasco

Art. Quinto del Estatuto de la Sociedad, constituyendo dichos acuerdos los actos
jurídicos que integran la Escritura Pública del 24/06/96 cuyas partes conforman el
Título venido en grado, siendo que el 24/07/96 se extendió la escritura a efectos de
incluir la lista de los asistentes a las mencionadas juntas y los correspondientes avisos
de convocatoria, como también precisar que el valor de las acciones provenientes del
acuerdo del 23/03/90 es de Mil intis cada una;
Que, de la revisión del título elevado se constata que de los avisos de convocatoria de
las Juntas Generales Extraordinarias de Accionistas del 19 de setiembre de 1989 y 23 de
marzo de 1990, publicados, el primero el 13 de setiembre de 1989 en el Diario Oficial
El Peruano y el diario Expreso y, el segundo en el Diario Oficial El Peruano el 13 de
marzo de 1990 y en el diario Expreso el 14 de marzo de 1990, se citó a los accionistas
de la sociedad para concurrir a las respectivas Juntas Generales en el local sito en “Av.
San Martín Mz. F-14, Lote 12, Túpac Amaru de Villa, Chorrillos”, no obstante que en las
actas concernientes a dichas Juntas Generales se asienta como lugar de las reuniones, “Av.
San Martín Manzana F-12, Lote 14”;
Que, la discrepancia del domicilio particular explicitada en el considerando anterior no se
adecua a lo preceptuado por el Primer Párrafo del Art. 127 de la Ley General de Socieda-
des que establece que la junta general debe ser convocada por el directorio mediante aviso
que contenga la indicación del día, hora y el lugar de la reunión y las materias a tratar, de
donde resulta que, si el aviso de convocatoria señaló un domicilio y la Junta General se
realizó en otro, no se estaría ante el presupuesto de hecho que exige el Art. 120 de la Ley
General de Sociedades para considerar la validez de una Junta General, esto es, que la
misma haya sido convocada en la forma debida;
Que, el cumplimiento de las formalidades establecidas para la realización de una Junta
General tiene por objeto preservar el derecho de los accionistas a intervenir y votar en las
juntas generales reconocido por el Inc. 2) del Art. 109 de la mencionada Ley puesto que,
la imposibilidad de concurrir al lugar de realización de una junta implica necesariamente
la imposibilidad de ejercer dicho derecho;
Que, del texto de lo publicado en un órgano periodístico no puede presumirse un conte-
nido distinto al mensaje divulgado, es decir, una vez señalado el domicilio de la reunión,
los accionistas que toman conocimiento del mismo deben atender a lo manifestado y no
presumir otro lugar al que previamente se fijó;
Que, de otro lado, de los avisos de convocatoria publicados para la realización de la
Junta General del 23 de marzo de 1990 se aprecia que en tanto el aviso del Diario
Oficial El Peruano se efectuó con la anticipación de diez días ordenada por el segun-
do párrafo del Art. 127 de la aludida Ley General de Sociedades, el aviso del diario
Expreso apareció con nueve días de anticipación, incumpliéndose lo señalado por
este artículo:
Que, la última parte del Art. 24 de la antedicha ley, expresa que las sociedades con sede en
las provincias de Lima y Callao harán publicaciones en el Diario Oficial El Peruano y en
uno de los diarios de mayor circulación, evidenciándose de lo expuesto que el legislador
ha establecido la exigencia de hacer dos publicaciones dentro de un plazo señalado para
tener como válida una convocatoria y que, si uno de estos dos requisitos no se cumple, en
el presente caso, la publicación de Expreso del 14 de marzo de 1990, el acto publicitado
resulta ineficaz para los fines propuestos, tal como lo entiende el Art. 120 de la Ley Ge-
neral de Sociedades;
Que, el Art. 47 del Reglamento del Registro Mercantil dispone que los Registradores
en todas las inscripciones que sean consecuencia de un acuerdo de Junta General o del
Directorio, están obligados a comprobar que se han cumplido las normas legales sobre
quórum y convocatoria a sesiones;

110
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Que, la obligación impuesta a los Registradores deja por manifiesto la importancia que el
legislador atribuye al cumplimiento de las formalidades inherentes a las convocatorias a
Juntas Generales; y,
Estando a lo acordado:

Se resuelve:
Confirmar la observación formulada por la Registradora del Registro de Personas Jurídi-
cas por los considerandos expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.
Dra. MARTHA SILVA DÍAZ
Presidenta del Tribunal Registral
Dra. ELENA VÁSQUEZ TORRES
Vocal del Tribunal Registral
Dr. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral

111
Manuel ALBERTO torres carrasco

J13 J1

Res. Nº 55-2001-ORLC/TR
Tribunal Registral
 Lima, 6 de febrero de 2001

Legalización de apertura de libros


La persona jurídica debe acreditar ante el notario y no ante el Re-
gistro la conclusión o pérdida del libro anterior para que proceda la
legalización de un segundo y subsiguientes libros.
A efectos de verificar la concordancia entre el libro de la persona ju-
rídica obrante en el título cuya inscripción se solicita y el antecedente
registral, se debe tomar en cuenta el libro correspondiente contenido
en el antecedente registral inmediato.

Precedente aprobado en el Décimo Pleno del Tribunal Registral de la SUNARP realizado


los días 8 y 9 de abril de 2005 (El Peruano, 09/06/2005)
VISTO, el recurso de apelación interpuesto por JUAN JÁUREGUI DÍAZ, mediante Hoja
de Trámite Nº 2000-048754 del 27 de noviembre de 2000, contra la denegatoria de ins-
cripción formulada por el Registrador Público del Registro de Personas Jurídicas, Dr.
Tomas Humberto Cerdán Limay, a la solicitud de inscripción de nombramiento de junta
directiva. El título se presentó el 13 de octubre de 2000 bajo el Nº 187094, el Registrador
formuló observación en los siguientes términos: “1. (...) se encuentra inscrita en la par-
tida registral de la Cooperativa la resolución Nº 01 (cuaderno cautelar) del 13/07/2000,
expedida por la Juez del 26 J.E.C.L. mediante la cual se ordena la anotación de una de-
manda de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, así como la no inscripción de otro título
incompatible con la referida anotación y lo resuelto por la Sala Corporativa Transitoria
Especializada en lo contencioso administrativo. (...). Sin perjuicio de lo antes observado:
2. Se adjunta un libro de actas de sesiones del Consejo de Administración Nº 03 legali-
zado el 29/12/99 bajo el Nº 10554 del registro cronológico respectivo, no obstante existir
en los antecedentes registrales de la Cooperativa al menos 06 libros dedicados al registro
de actas correspondientes a dicho órgano (...). 3. Se adjunta un libro denominado libro
control de asistencia de delegados Nº 02, legalizado el 29/12/99 bajo el Nº 10555-99,
no obstante existir en los antecedentes registrales de la Cooperativa al menos 03 libros
dedicados a este registro. (...). Art. 104 de la Ley del Notariado y Resolución del Tribu-
nal Registral Nº 461-98- ORLC/TR del 11/12/98. 4. Se adjunta una relación nominal de
63 delegados hábiles de los cuales solo 32 aparecen inscritos en la relación general de
delegados hábiles aprobada por el Comité Electoral del 31/05/2000 (título archivado Nº
88473 del 30/05/97). Por lo tanto no acreditan su calidad de delegados los Sres. Aliaga

112
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Mucha Heerles, Allpaca Sánchez Hubert, Alvarado Peña Pedro, Arpita Ríos Elven, Ayo-
na Espejo Jesús Antonio, Bernales Nole Segundo, Carhuapoma Medina Carlos, Carrillo
Pelaes Jorge, Chávez Cueva Gregorio, Chumquimbalqui Servan Nilo, Contreras Morales
Matías, Dávila Farfán José, Díaz Rabanal Humberto, Huamán Medina Leonel, Hurtado
Díaz Celso, Lazo Mosquera Román, Mamani Yapo Francisco, Montero Ramírez Luis,
Moya Salazar Jose Mario, Navarro Montenegro H., Ramírez Soria Reyser, Roca Albites
Aurelio, Sánchez Murrugarra L., Sorroza Chávez Alejandro, Teves Carrillo Freddy, Tru-
jillo Pancorbo Franklin, Vargas Paredes Julio, Vera Benavides Jorge, Vilca Verde Marino,
Villacorta Bardales Ronald y Zapana Aliaga Juan. Al respecto, es preciso indicar que las
resoluciones administrativas del comité electoral emitidas a partir de junio de 1997 han
sido suscritas por el Sr. Rodolfo Yanac Cueva, elegido en la asamblea general celebrada
el 28-05-94 por 3 años, es decir, únicamente hasta mayo de 1997, por lo cual carecen de
validez. Por otra parte, la copia certificada por la autoridad jurisdiccional de la nómina
de delegados hábiles no se desprende que la misma sea parte del expediente judicial (fo-
liación correspondiente a cada página) que dio mérito a la convocatoria formulada por el
Juez. 5. (...) Existe título pendiente de inscripción el cual a la fecha se encuentra apelado y
pendiente de resolver. Tit. 125801 del 13-07-2000. (...). Art. 149 del Reglamento General
de los Registros Públicos”; interviniendo como Vocal ponente el Dr. Luis Alberto Aliaga
Huaripata; y,

Considerando:
Que, con el presente título se solicita la inscripción de los Consejos de Administración
y Vigilancia de la “COOPERATIVA DE SERVICIOS MÚLTIPLES 7 DE AGOSTO
LTDA.”, en mérito de partes judiciales remitidos al registro mediante Oficios de fechas
12 de julio y 17 de agosto del 2000, dirigidos por el Juez del Quincuagésimo Sétimo
Juzgado Civil de Lima, Dr. Juan Ulises Salazar Laynes, que contienen copias certificadas
por el auxiliar jurisdiccional respectivo de las resoluciones judiciales del 15 de setiembre,
9 y 19 de diciembre de 1999, 5, 21 y 28 de enero del 2000;
Que, también forman parte del título, el acta de asamblea general del 12 de febrero del
2000, relación de asistentes, 63 cargos de recepción de convocatorias, acta de instalación
de los Consejos de Administración y Vigilancia y del Comité Electoral, presentados en
copias certificadas por auxiliar jurisdiccional. Se presenta además los originales del aviso
de convocatoria a la citada asamblea y demás documentos en copias simples;
Que, la referida persona jurídica, se encuentra inscrita en la partida electrónica
Nº 030006788 (continuación de la ficha Nº 6877 y del tomo 4 a fojas 14) del Libro de
Cooperativas del Registro de Personas Jurídicas de Lima;
Que, la resolución judicial del 15 de setiembre de 1999, expedida por la Primera Sala
Civil Subespecializada en Procesos Sumarísimos y No Contenciosos de la Corte Superior
de Justicia de Lima, confirmó la sentencia del 23 de abril del mismo año, que declara
fundada la demanda en los seguidos por Salomón Eribarri Bendezú y otros con Abel
Nemecio Cuba Ninamango, en consecuencia, ordena se convoque a la asamblea general
extraordinaria de delegados de la Cooperativa; dicha resolución se encuentra “consenti-
da” según resolución del 20 de octubre de 1999; debe dejarse constancia que estas reso-
luciones constan inscritas en el asiento C 00002;
Que, la resolución Nº 54 del 21 de enero del 2000, señala como nueva fecha para la reali-
zación de la asamblea general extraordinaria el 12 de febrero del 2000, asamblea que fue
presidida por Edmundo Vílchez Esparza, nombrado director de debates, según resolución
Nº 42 del 19 de diciembre de 1999, y en la que se eligió a los miembros de los consejos
de administración y vigilancia, quienes se instalaron en las sesiones del 13 de febrero de
2000;

113
Manuel ALBERTO torres carrasco

Que, tratándose de convocatoria judicial a asamblea, este colegiado ha señalado en an-


teriores pronunciamientos, como la Resolución Nº 048-2000-ORLC/TR y 260-2000-
ORLC/TR del 21 de febrero y 31 de agosto del 2000, respectivamente, que la solicitud
de convocatoria judicial tiene por objeto que el Juez ordene la convocatoria a asamblea,
siendo que no es objeto del proceso la determinación de la legalidad y adecuación legal
y estatutaria de los acuerdos a adoptarse, debiendo ejercerse la calificación de acuerdo
a los alcances del primer párrafo del Art. 2011 del Código Civil; sin embargo, de existir
mandato judicial expreso de inscripción de acuerdos, con las formalidades legales co-
rrespondientes y bajo responsabilidad del Juez que así lo dispone, el Registrador Público
procederá de conformidad con el segundo párrafo del Art. 2011 del Código Civil, vale
decir, inscribirá el título, ello sin perjuicio –aun en este último caso–, de la obligación
del Registrador de aplicar los demás principios registrales, debiendo por tanto verificar la
compatibilidad del título con los actos contenidos en el antecedente registral;
Que, en ese sentido, debe señalarse que en el as. C0001 de la partida registral se encuentra
anotado César Augusto Calmet Zegarra como presidente del consejo de administración
en virtud de la medida cautelar innovativa dispuesta por la Sala Corporativa Transito-
ria Especializada en lo Contencioso Administrativo el 17 de diciembre de 1999, medida
cautelar que se encuentra vigente (título 215758 del 28 de diciembre de 1999); en el
presente título, el 12 de febrero de 2000 se elige a la totalidad de integrantes del consejo
de administración, designándose como presidente a Pedro Saravia Medina, lo que resulta
incompatible con la mencionada medida cautelar; en consecuencia, estando a lo dispues-
to por el principio de impenetrabilidad previsto en el artículo 2017 del Código Civil no se
deberá inscribir título incompatible con la referida anotación;
Que, el Registrador señala que el presente título es incompatible con la resolución del 13
de julio de 2000 (asiento C0003), que dispuso la anotación de la demanda de nulidad de
cosa juzgada fraudulenta de la sentencia dictada en el proceso de convocatoria judicial y
que no se deberá inscribir otro título incompatible con la misma y con lo ordenado por la
Sala Corporativa Transitoria especializada en lo Contencioso Administrativo; sin embar-
go, la resolución del 13 de julio de 2000 se anotó en virtud del título 127067 del 14 de
julio de 2000, mientras la sentencia dictada en el proceso de convocatoria judicial se ins-
cribió en mérito al título 55463 del 22 de marzo de 2000; vale decir, la sentencia dictada
en el proceso de convocatoria judicial se inscribió con anterioridad, razón por la que tiene
prioridad con relación a la resolución del 13 de julio de 2000 anotada en el asiento C0003;
en consecuencia, la incompatibilidad que imposibilita la inscripción del presente título
no surge con la anotación del asiento C0003 sino con la que obra en el asiento C0001;
debe en tal sentido revocarse el primer extremo de la observación en la que se señala que
la incompatibilidad se sustenta en la resolución del 13 de julio de 2000, señalando que la
incompatibilidad surge con la anotación que obra en el asiento C00001;
Que, siendo el título venido en grado incompatible con el antecedente registral, no podrá
inscribirse aun cuando exista mandato de inscripción, el que se advierte se ha dispues-
to en la resolución judicial del 17 de agosto del 2000, que ordena la inscripción de la
asamblea general del 12 de febrero del 2000, resolución que se ha presentado en copia
simple;
Que, con respecto a los demás extremos de la observación, debe considerarse que el
estatuto de la Cooperativa, contenido en el título archivado Nº 56769 del 06 de mayo de
1994, establece en el Art. 23 que la asamblea general de delegados estará constituida por
100 delegados hábiles elegidos bajo la dirección inmediata y exclusiva del Comité Elec-
toral; el Art. 82 señala en 03 (tres) años el periodo de mandato de los delegados, siendo
su renovación anual y por tercios; sin embargo, solo se ha presentado una relación de 63
delegados, cuyo nombramiento se acredita con resoluciones administrativas firmadas por
Rodolfo Yanac Cueva en calidad de Presidente del Comité Electoral, en donde se aprecia

114
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

que varios de ellos son elegidos como delegados para el periodo 1996-1998 y 1997-1999;
de lo que se colige que ya no tendrían mandato vigente a la fecha de celebración de la
asamblea del 12 de febrero del 2000;
Que, esta instancia ha señalado en reiterada jurisprudencia, que la calificación del padrón
de socios en el supuesto de una convocatoria judicial no es competencia del Registro,
puesto que el Juez al disponer la convocatoria ha establecido la legitimidad de los solici-
tantes en su calidad de socios. Si bien el presente caso no se trata de un padrón de socios,
sino delegados, el criterio es el mismo; en ese sentido, debe señalarse que habiendo sido
materia de pronunciamiento en el proceso la calidad de delegados “hábiles”, conforme se
aprecia del quinto considerando de la resolución de vista del 15 de setiembre de 1999 en
donde se señala: “(...) la demanda incoada ha sido suscrita por más del treinta por ciento
de delegados hábiles, conforme a lo establecido en el artículo 29 y 30 de los estatutos de
la cooperativa”, se deduce que ello ha sido materia de análisis en la vía judicial, no siendo
competencia del Registro calificar dicho aspecto;
Que, en ese sentido, no resulta necesario que la calidad de delegado de los asistentes a la
asamblea general del 12 de febrero del 2000 así como de los que figuran en la relación de
delegados se encuentre acreditada en los antecedentes registrales. Bajo esa misma línea
debe señalarse que no debe cuestionarse las resoluciones que acreditan el nombramiento
de los delegados firmadas por el presidente de un comité electoral que ya no cuenta con
mandato vigente;
Que, la relación de 63 delegados, integra el parte judicial, habiéndose presentado en co-
pias certificadas por el auxiliar jurisdiccional correspondiente, y si bien no consta que se
encuentren foliadas, ello es una obligación de los auxiliares jurisdiccionales conforme lo
señala el Art. 136 del Código Procesal Civil y por tanto de su exclusiva responsabilidad,
razón por la que no corresponde al Registro cuestionar dicho aspecto, en consecuencia,
debe revocarse el cuarto extremo de la observación;
Que, a esta instancia con el recurso de apelación se ha acompañado copia legalizada de
las hojas de apertura de los libros de control de asistencia de delegados y de sesiones del
consejo de administración, indicándose el nuevo número que les correspondería (4 y 7,
respectivamente), según la observación del Registrador; no obstante ello, la corrección
realizada no resultaba necesaria ya que respecto a la numeración de los libros esta Sala se
ha pronunciado en la Resolución Nº 416-2000-ORLC/TR del 28 de noviembre del 2000,
en el sentido que toda persona jurídica debe llevar sus libros en forma ordenada, debiendo
acreditar ante el Notario la conclusión o pérdida del anterior para que proceda la legali-
zación de un segundo libro (Art. 115 de la Ley del Notariado), acreditación que también
se requerirá para el tercer y subsiguientes libros; sin embargo, al colocar el número que le
corresponde al libro, el Notario tendrá a la vista el libro que ha concluido o certificación
del libro que se ha perdido, no resultando exigible presentar ante el Notario todos los
libros anteriores sino únicamente el inmediato anterior, observándose para tal efecto los
libros contenidos en el antecedente registral más inmediato;
Que, el libro anterior del consejo de administración que obra en el antecedente registral
más inmediato, título archivado Nº 215758 del 28/12/1999, fue legalizado el 26 de enero
de 1998, dejándose constancia que le correspondía el Nº 02, razón por la que la numera-
ción consignada en el libro de actas del mismo consejo: Nº 03, presentado en el título sub
examine concuerda con el del antecedente registral; en consecuencia, debe revocarse el
segundo extremo de la observación;
Que, en cuanto al libro de asistencia de delegados, cabe indicar que el título archivado
Nº 88473 del 30 de mayo de 1997, As. 37 es el antecedente registral más inmediato, en
el cual se encuentra el libro de control de asistencia de delegados a asambleas número
10,207-94, abierto el 06 de mayo de 1994 ante Notario Dr. Aurelio A. Díaz, en el cual

115
Manuel ALBERTO torres carrasco

no se indicó si se trataba de un primer, segundo, etc. libro, razón por la que el libro de
asistencia de delegados presentado en el título bajo estudio, abierto el 29 de diciembre de
1999 ante Notario Dr. César Bazán Naveda, al que se le consignó el Nº 02, no discrepa
con el libro contenido en el antecedente registral; debe revocarse por tanto el tercer ex-
tremo de la observación;
Que, debe añadirse que no se ha señalado el número que le corresponde al libro de actas
de asamblea general en el que corre inserta el acta de asamblea general del 12 de febrero
del 2000, y si bien es cierto que no existe norma expresa que indique que el Notario debe-
rá dejar constancia del número correspondiente del libro de la persona jurídica, es criterio
establecido por esta instancia (Resoluciones Nº 321-98-ORLC/TR y 396-98-ORLC/TR
del 4 de setiembre y 29 de octubre de 1998, respectivamente) la obligatoriedad de dicho
requisito, a efectos de verificar la continuidad de los libros y evitar duplicidad o incon-
gruencias en los libros que lleva la persona jurídica;
Que, en cuanto a la existencia del título pendiente Nº 125801 del 13 de julio del 2000,
cabe indicar que el mismo ha sido resuelto mediante resolución Nº 443-2000-ORLC/
TR del 14 de diciembre del 2000, notificada al interesado el 20 del mismo mes y año;
y habiendo transcurrido el término de los 30 días para interponer la acción contencioso
administrativa conforme a lo dispuesto por el Art. 541 Inc. 3) del Código Procesal Civil,
el asiento de presentación ha vencido; por lo tanto, corresponde dejar sin efecto este ex-
tremo de la observación;
De conformidad con el primer párrafo del artículo 2011 del Código Civil, numeral IV del
Título Preliminar, artículos 150 y 151 del Reglamento General de los Registros Públicos,
no es procedente amparar la presente solicitud de inscripción; y, Estando a lo acordado;

Se resuelve:
REVOCAR el primer, segundo, tercer y cuarto extremos, DEJAR SIN EFECTO el quinto
extremo y AMPLIAR conforme a lo señalado en el sétimo y antepenúltimo consideran-
dos, la observación formulada por el Registrador del Registro de Personas Jurídicas de
Lima, al título referido en la parte expositiva de la presente resolución.
Regístrese y comuníquese.

LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA


Presidente de la Tercera Sala del Tribunal Registral
GLORIA SALVATIERRA VALDIVIA
Vocal del Tribunal Registral
NORA MARIELLA ALDANA DURÁN
Vocal del Tribunal Registral

116
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J14 J1

Res. N° 130-97-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 16 de abril de 1997

Acta de junta general: noción y condición para su rectificación


por terceros
Debe precisarse que el acta que recoge los acuerdos de la Junta Ge-
neral de Accionistas constituye el único instrumento que contiene la
declaración de voluntad de una junta general y en tanto no exista una
autorización o delegación expresa conferida por este mismo órgano
en favor de un tercero para que rectifique su contenido, toda otra
declaración ajena a los acuerdos de la junta, enunciada por terceros
e incluso por sus representantes, no puede alterar ni enervar el con-
tenido del acta en cuestión.

Resolución N° 130-97-ORLC/TR
Lima, 16 de abril de 1997
Vista, la apelación interpuesta por LAVANDERÍAS LAVA CLIN S.A. representada
por doña Georgina Saravia Changanaqui (Hoja de Trámite N° 2536 del 17 de febrero
de 1997) contra la observación formulada por el Registrador Público Dr. José Anto-
nio Anderson Trujillo contra la solicitud de inscripción del Nombramiento del Direc-
torio acordado por la Junta General Extraordinaria de Accionistas de la apelante del
23 de diciembre de 1996, según consta de la copia certificada del acta respectiva que
acompaña. El Título se presentó el 6 de enero de 1997 con el N° 1467. El Registrador
denegó la inscripción por cuanto: “1.- en las copias certificadas del acta del 23-12-96
se acuerda aceptar la renuncia y revocar el nombramiento de Natalia Gutiérrez Sán-
chez al cargo de director de la sociedad. Al respecto, de la revisión de la partida de la
sociedad se advierte que no consta registrado su nombramiento. Se deja constancia
que en la copia de la Carta Notarial recaudada, Natalia Gutiérrez formula renuncia
tanto al cargo de director como al de Gerente. 2.- Asimismo, en la Junta General de
Accionistas del 23-12-96, se acuerda nombrar el Directorio para completar el periodo
anterior, a partir del 23-12-96 al 30-03-99. Al respecto cabe precisar que conforme
al estatuto social el periodo del directorio es de dos años, por lo que el acuerdo
contraviene la disposición. 3.- De los documentos recaudados no se advierte que la
Sra. María Georgina Saravia Changanaqui hubiera formulado su renuncia al cargo

117
Manuel ALBERTO torres carrasco

de Director. Debe celebrarse nueva junta aclaratoria Arts. 150 y 151 del Reglamento
General de los Registros Públicos y 2011 del Código Civil”; y,

Considerando:
Que, Lavanderías Lava Clin S.A. es una sociedad anónima inscrita a fojas 248 del tomo
392 y en la Ficha de Continuación de Tomo N° 121135 del Registro Mercantil de Lima,
cuyo Directorio está conformado por siete Directores tal como se establece en el Art. 33
de su Estatuto y cuyo mandato se encuentra fijado en dos años, acorde con el Art. 34 del
mismo, según consta de las modificaciones acordadas por su Junta General Extraordina-
ria de Accionistas del 23 de mayo de 1975, elevadas a Escritura Pública del 13 de agosto
de 1975 ante el Notario de Lima Dr. Enrique Maguiña Gálvez e inscritas en el asiento 26
de fojas 98 del Tomo 397 del precitado Registro en virtud del Título archivado N° 5195
del 8 de setiembre de 1975;
Que, a tenor de lo expuesto y mediante el título venido en grado que contiene la copia
certificada del acta de la Junta General Extraordinaria de Accionistas del 23 de diciembre
de 1996, reunida en segunda convocatoria, se solicita la inscripción del acuerdo tomado
por dicha Junta de aceptar la renuncia y en consecuencia revocar el nombramiento de
los Directores, señores Maximina Luisa Quispe Lazarte, Faustino Germán Ruiz, Faus-
to Huarcaya Pillaca, Luis Enrique Vargas Vásquez, Natalia Gutiérrez Sánchez y María
Georgina Saravia Changanaqui y consecuentemente la inscripción del nombramiento
como Directores, para el periodo que se inicia el 23 de diciembre de 1996 y finaliza el 30
de marzo de 1999, de los señores Fermín Oropeza Mayor, Joni Vargas Blanco, María Ele-
na Rojas Navarro, Guillermina Sotomayor Sancho Dávila, Rosa María Vicente Cruzado,
Mateo Rodríguez Guarniz y Rosa León Alvarado;
Que, las personas removidas del cargo de directores, a excepción de doña Natalia Gutié-
rrez Sánchez quien no fue nombrada directora sino Gerente de la empresa, fueron elegi-
das por acuerdo del 7 de marzo de 1995 de la Junta General Extraordinaria de Accionistas
de la apelante, inscrito en el asiento 1 de la Ficha N° 121135 a mérito del Título archivado
N° 135156 del 19 de setiembre de 1995;
Que, para efectos de aceptar la renuncia de las referidas personas la Junta General del 23
de diciembre de 1996, tuvo en cuenta el contenido de la carta de fecha 27 de agosto de
1996, que les fuera cursada por conducto notarial mediante la cual los señores Maximina
Luisa Quispe Lazarte, Faustino Germán Ruiz, Fausto Huarcaya Pillaca, Luis Enrique
Vargas Vásquez, Natalia Gutiérrez Sánchez y María Georgina Saravia Changanaqui, co-
municaron su decisión irrevocable de renunciar a su cargo de directores de la empresa,
agregándose que la última de las citadas renunciaba igualmente a su cargo de Gerente;
Que, del contenido del acta de la antedicha Junta General se desprende que este órgano
social luego de aceptar las renuncias de los aludidos Directores, lo cual de por sí implica-
ba el cese de los mismos, procedió a removerlos, desconociendo que el acto de renuncia
al cargo de Director constituye un acto diferente al acto de la remoción puesto que, entre
otros aspectos, la primera obedece a una decisión personal expuesta unilateralmente por
quien la formula y la segunda depende de la decisión o el designio de terceros, como bien
puede apreciarse del texto del Art. 157 de la Ley General de Sociedades;
Que, en esta medida, aceptándose que la renuncia de un Director difiere de la remoción
del mismo, de los avisos publicados en el Diario Oficial “El Peruano” del 13 de diciembre
de 1996 y del diario “Expreso” se advierte que la agenda de la Junta convocada única-
mente se refería al nombramiento del Directorio con omisión de cualquier alusión a la
remoción de Directores, contraviniéndose de esta manera lo dispuesto por el Art. 124 de
la Ley General de Sociedades siendo que, además, según se indica en el recurso impug-
natorio, don Oswaldo Paniura Ramírez fue removido por tener pleito pendiente con la
sociedad;

118
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Que, el Art. 47 del Reglamento del Registro Mercantil establece que los Registradores
en todas las inscripciones que sean consecuencia de un acuerdo de Junta General o del
Directorio, están obligados a comprobar que se han cumplido las normas legales sobre
quórum y convocatoria a sesiones;
Que, sin perjuicio de lo expuesto en los considerandos precedentes, los acuerdos tomados
por la Junta General en mención, desconocen los Arts. 33 y 34 del Estatuto de la sociedad,
estando a que por un lado, con el nombramiento del nuevo Directorio y no habiendo sido
sustituido o removido don Oswaldo Paniura Ramírez, el número de Directores de la em-
presa ha quedado conformado por ocho miembros y no por siete como estatutariamente
se exige y, por otro, siendo que la vigencia del mandato del Directorio es de dos años, el
nombramiento de las nuevas personas desde el 23 de Diciembre de 1996 hasta el 30 de
marzo de 1999 ha excedido por más de un año de duración de su mandato;
Que, en lo concerniente a lo aducido por la apelante quien afirma que el título alzado debe
ser inscrito, por cuanto la consignación errada en el acta de la Junta General del 23 de
diciembre de 1996, de la renuncia de doña Natalia Gutiérrez Sánchez al cargo de direc-
tora cuando realmente es la Gerente de la sociedad y el antedicho plazo de vigencia del
mandato del Directorio, como también la omisión de considerar la remoción en el cargo
de Director de don Oswaldo Paniura Ramírez, ha sido salvada con los escritos de aclara-
ción del 14 de enero y 10 de febrero de 1997, debe precisarse que el acta que recoge los
acuerdos de la Junta General de Accionistas constituye el único instrumento que contiene
la declaración de voluntad de una Junta General y en tanto no exista una autorización
o delegación expresa conferida por este mismo órgano en favor de un tercero para que
rectifique su contenido, toda otra declaración ajena a los acuerdos de la Junta, enunciada
por terceros e incluso por sus representantes, no puede alterar ni enervar el contenido del
acta en cuestión;
Que, cabe añadir en lo referente a los mencionados escritos del 14 de enero y 10 de fe-
brero de 1997 y teniendo en consideración que la voluntad de la Junta General ha sido
recogida formalmente en un acta que integra un libro legalizado conforme a ley y que esta
acta ha sido asentada con determinados equívocos que se requiere rectificar confirmándo-
se la voluntad del órgano decisorio; que el Art. 232 del Código Civil dispone que la forma
del instrumento de confirmación debe tener iguales solemnidades a las establecidas para
la validez del acto que se confirma; y,
Estando a lo acordado:

Se resuelve:
Confirmar la observación formulada por el Registrador del Registro de Personas Jurídicas
de Lima al título referido en la parte expositiva de conformidad con los considerandos
expuestos en la presente Resolución.
Regístrese y comuníquese.
Dra. MARTHA SILVA DÍAZ
Presidenta del Tribunal Registral
Dra. ELENA VÁSQUEZ TORRES
Vocal del Tribunal Registral
Dr. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral

119
Manuel ALBERTO torres carrasco

J15 J1

Res. Nº 191-2000-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 15 de junio del 2000

Modificación de estatuto: no se suspende por ejercicio de


separación
No se requiere acreditar durante el registro, que se cumplió con efec-
tuar la publicación del acuerdo a efectos del ejercicio del derecho
de separación, pudiendo acceder al registro después de adoptado y
elevado a escritura pública; a dicho efecto debe tenerse en cuenta que
el ejercicio del derecho de separación no suspende la modificación del
estatuto

VISTO, el recurso de apelación interpuesto por INVERSIONES FABE S.A. representada


por Elías Bentín Peral (Hoja de Trámite Nº 2000-006614 del 17 de febrero de 2000),
contra la observación formulada por el registrador del Registro de Personas Jurídicas de
Lima Dr. Tomás Humberto Cerdan Limay, a la solicitud de inscripción del acuerdo de
modificación parcial de estatuto, en mérito a partes notariales de escritura pública. El
título se presentó el 7 de enero de 2000 bajo el Nº 3324. El registrador denegó la solicitud
de inscripción por cuanto:
“1.- De las actas correspondientes a la junta general de accionistas de fecha 14 de octubre
de 1999 no se desprende el lugar de su celebración, conforme lo dispuesto por el
artículo 135 de la Ley General de Sociedades, no pudiendo además corroborar lo
señalado en los avisos de convocatoria. Artículo 2011 del Código Civil.
2.- Conforme a lo dispuesto por el artículo 113 de la Ley General de Sociedades corres-
ponde al directorio de la sociedad efectuar las convocatorias a juntas generales de
accionistas, sin embargo de los avisos que se insertan, correspondientes a la convo-
catoria para junta del 14 de octubre de 1999 figura como convocante la gerencia de
la sociedad, contraviniendo la precitada norma legal.
3.- Deberá ser la junta, como órgano máximo, el encargado de otorgar la escritura de
aclaración (previo acuerdo), indicando el vencimiento del plazo para el ejercicio del
derecho de separación de los socios, una vez efectuada las publicaciones exigidas por
el artículo 200 de la Ley General de Sociedades”, interviniendo como vocal ponente
la Dra. Elena Vásquez Torres; y,

120
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Considerando:
Que, mediante el título alzado en grado se solicita la inscripción de la modificación par-
cial de estatuto de Inversiones Fabe S.A., en mérito a los partes notariales de las escrituras
públicas de fechas 9 de noviembre de 1999 y 27 de diciembre de 1999, otorgadas ante la
notaria de Lima Dra. María Mujica Barreda; apreciándose de los referidos instrumentos
públicos que en el primero se inserta el acta de la junta general de accionistas realizada
el 14 de octubre de 1999, así como los avisos de convocatoria publicados en el diario
oficial El Peruano y otro de circulación nacional, asimismo, en la escritura pública com-
plementaria se insertan avisos que dan publicidad al acuerdo de la modificación parcial
de estatuto;
Que, revisada la partida registral, ficha Nº 39105 que continúa en la partida electróni-
ca Nº 01058533 del libro de Sociedades del Registro de Personas Jurídicas de Lima,
se aprecia que en el asiento B 00001 corre extendida la adecuación del estatuto a la
Ley General de Sociedades así como su modificación total, otorgada mediante escri-
tura pública del 30 de diciembre de 1998 ante el notario de Lima Dr. Sergio Berrospi
Polo e inscrito en mérito del título Nº 7364 del 14 de enero de 1999;
Que, respecto del primer extremo de la observación sobre el lugar de celebración de
la junta, el artículo 135 de la Ley General de Sociedades establece que en el acta de
cada junta debe constar entre otros aspectos el lugar, fecha y hora en que se realizó;
lo cual debe ser concordado con lo establecido por el segundo párrafo del artículo
116 de la Ley General de Sociedades, el cual establece que el aviso de convocatoria
especifica el lugar, día y hora de celebración de la junta general, así como los asuntos
a tratar;
Que, de los documentos presentados se aprecia que en el acta de junta general del 14
de octubre de 1999 se consigna como lugar de realización de la junta “las oficinas
de la sociedad” y, en cambio, en los avisos de convocatoria se indica que el lugar de
la celebración de la junta general es en las oficinas de la sociedad ubicadas en la Av.
Pardo y Aliaga Nº 666 del distrito de San Isidro;
Que, si bien es cierto, el artículo 112 de la Ley General de Sociedades, establece que
la junta general se celebrará en el lugar del domicilio social, salvo que el estatuto
prevea la posibilidad de celebrarla en lugar distinto (lo cual no ocurre en el presente
caso), siendo que el artículo 20 de la ley define que el domicilio social es el lugar se-
ñalado en el estatuto, donde desarrolla alguna de sus actividades principales o donde
instala su administración, por lo que ambos artículos se refieren solo a la ciudad o lo-
calidad; no menos cierto es que el artículo 116 de la citada ley establece que el aviso
de convocatoria especifique el lugar en que la junta se celebrará, debiendo entenderse
que la ley requiere en este último caso una determinación de modo preciso, que per-
mita a los accionistas conocer con exactitud el lugar de celebración de la junta, para
poder intervenir y ejercer sus derechos en esta, de ahí que señalar la dirección, esto
es, indicar la avenida o calle, numeración –si la tuviera–, distrito y otras referencias,
cumple con el requerimiento del artículo;
Que, en cambio el artículo 135 de la ley societaria, que regula sobre el contenido de
las actas de las juntas resulta ser más permisivo, ya que en el acta se deja constancia
del lugar, siendo este documento una expresión escrita tanto de los acuerdos a que
arriba la junta, como de las circunstancias de tiempo y lugar en que se adopten, en
consecuencia, no se requiere que en el acta se consigne el lugar con la misma riguro-
sidad que en el aviso de convocatoria, aunque necesariamente las referencias al lugar
que consten en el acta deben permitir la verificación de que coincide con el señalado
en la convocatoria;

121
Manuel ALBERTO torres carrasco

Que, en consecuencia, al haberse consignado en el acta como lugar de reunión las


oficinas de la sociedad, se cumplió con lo dispuesto por el artículo 135 de la ley so-
cietaria, no siendo necesario señalar la dirección por cuanto esta se indicó en el aviso
de convocatoria y se le dio la publicidad debida, prueba de ello es que asisten a la
junta el 70% del capital suscrito, en tal sentido se debe revocar el primer extremo de
la observación;
Que, sobre la convocatoria a junta por la gerencia de la sociedad, el artículo 113 de la
Ley General de Sociedades señala que “El directorio o en su caso la administración
de la sociedad convoca a junta general cuando lo ordena la ley, lo establece el esta-
tuto, lo acuerda el directorio por considerarlo necesario al interés social o lo solicite
un número de accionistas que represente cuanto menos el veinte por ciento de las
acciones suscritas con derecho a voto”; si bien el referido artículo ha dispuesto que
las convocatorias sean realizadas en su caso por la administración, sin embargo, debe
entenderse que se refiere al supuesto de no existir un directorio –como el caso de una
sociedad anónima cerrada– o el previsto en el artículo 158 de la Ley, referido a las
vacancias múltiples de los miembros del directorio, en donde se establece que los
miembros hábiles del directorio realizarán la convocatoria y de no hacerlo o de vacar
el cargo de todos los directores corresponderá al gerente general realizar de inme-
diato dicha convocatoria, y en ese sentido se ha pronunciado esta instancia mediante
Resoluciones Nºs 044-99-ORLC/TR y 078-99-ORLC/TR del 16 de febrero y 31 de
marzo de 1999, respectivamente; no adecuándose el caso sub materia a ninguno de
los referidos supuestos, así también los artículos 4.04, 4.06, 4.07 y 4.08 del esta-
tuto establecen que la facultad de convocatoria a junta recae en el directorio; Que,
por consiguiente, se aprecia que los avisos de convocatoria a junta general, celebrada
el 14 de octubre de 1999, fueron realizados por la gerencia, órgano de la sociedad que
no tiene facultad de convocar ni legal ni estatutariamente, contraviniéndose con dicho
acto las citadas disposiciones;
Que, de otro lado, la junta general al modificar los artículos 2.05 y 2.06 referidos a
las transferencias de las acciones y sus derechos, incorpora el derecho de adquisición
preferente por parte de los accionistas a prorrata de las acciones que tengan, estable-
ciendo limitaciones a su transmisibilidad, por lo que los accionistas tienen el derecho
a separarse de la sociedad, en aplicación de lo dispuesto por el artículo 200 inciso 3
de la Ley General de Sociedades, recogido en el artículo 7.03 inciso 3 del estatuto, la
citada norma establece que dicho acuerdo debe ser publicado por la sociedad, por una
sola vez, dentro de los diez días siguientes al de su adopción, salvo aquellos casos en
que la ley señale otro requisito de publicación; de otro lado, el derecho de separación
se ejerce mediante carta notarial dirigida a la sociedad hasta el décimo día siguiente
a la fecha de publicación del referido aviso;
Que, en ese sentido, mediante escritura pública complementaria firmada por Elías
Bentín Peral director y apoderado de Inversiones Fabe S.A., se insertan los avisos
publicados en el diario oficial El Peruano y uno de circulación nacional que informa
de la modificación estatutaria que confiere a los accionistas el derecho de separarse
de la sociedad;
Que, sobre el particular, se debe tener en cuenta que con el presente título el acto ins-
cribible es el de la modificación parcial del estatuto y no el derecho de separación del
accionista, por consiguiente, en el supuesto que alguno de los accionistas haya hecho
uso de tal derecho no afecta el acuerdo de modificación del estatuto sino que tal acto
incide fundamentalmente en la composición de los accionistas de la sociedad;
Que, no se requiere por tanto acreditar durante el registro, que se cumplió con efectuar la
publicación del acuerdo a efectos del ejercicio del derecho de separación, pudiendo acce-
der al registro inmediatamente después de adoptado y elevado a escritura pública; a dicho

122
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

efecto debe tenerse en cuenta que el ejercicio del derecho de separación no suspende la
modificación del estatuto;
Que, por consiguiente no corresponde al registrador verificar dentro de su función
calificadora, el hecho que se le dé publicidad al acuerdo adoptado, sin perjuicio por
parte de la sociedad del cumplimiento de la indicada obligación, lo que del docu-
mento señalado en el primer considerando ya lo ha realizado, por consiguiente este
extremo de la observación debe ser revocado;
De conformidad con el artículo 2011 del Código Civil, artículos 150 y 151 del Re-
glamento General de los Registros Públicos, no resulta procedente acoger la presente
solicitud de inscripción; y,
Estando a lo acordado;

Se resuelve:
CONFIRMAR el segundo extremo de la observación formulada por el registrador del
Registro de Personas Jurídicas de Lima al título referido en la parte expositiva, y REVO-
CAR lo demás que contiene por los fundamentos expuestos en los considerandos de la
presente resolución.
Regístrese y comuníquese.
DRA. ELENA VÁSQUEZ TORRES
Presidenta de la Segunda Sala del Tribunal Registral
DRA. NORA MARIELLA ALDANA DURÁN
Vocal del Tribunal Registral
DR. WALTER POMA MORALES
Vocal del Tribunal Registral

123
Manuel ALBERTO torres carrasco

J16 J1

Res. N° 020-2004-SUNARP-TR-A
Tribunal Registral
Arequipa, 30 de enero del 2004

Disolución y liquidación de sociedad no adecuada: adecuación


no es acto previo para su inscripción
La consecuencia de la falta de adecuación de las sociedades a la ley
general de sociedades es que adquieren la condición de sociedades
irregulares, con los efectos establecidos en el artículo 424 de la ley
n° 26887. ante la existencia de una sociedad irregular, se presentan dos
opciones: 1) la regularización o formalización de la sociedad, o 2) la
disolución y liquidación de la sociedad irregular; cuando, se opta por
la disolución y liquidación de la sociedad y en función a la alternati-
vidad prevista en el artículo 426 de la ley n° 26887, no es necesaria la
adecuación de la sociedad a la ley general de sociedades, como acto
previo para la inscripción de la disolución y liquidación.

El Peruano, 10/04/2004

Adecuación de sociedades a la ley n° 26887


“De acuerdo a la Ley N° 27673, la consecuencia de la falta de adecuación de las socieda-
des a la Ley General de Sociedades es que adquieren la condición de sociedades irregu-
lares, con los efectos establecidos en el artículo 424 de la Ley N° 26887”.
Opciones de la sociedad irregular
“De acuerdo al artículo 426 de la Ley N° 26887 - Ley General de Sociedades - ante la
existencia de una sociedad irregular, se presentan dos opciones: 1) la regularización o
formalización de la sociedad, o 2) la disolución y liquidación de la sociedad irregular”.
Sociedad irregular que opta por la disolución y liquidación
“Cuando, se opta por la disolución y liquidación de la sociedad y en función a la alterna-
tividad prevista en el artículo 426 de la Ley N° 26887, no es necesaria la adecuación de
la sociedad a la Ley General de Sociedades, como acto previo para la inscripción de la
disolución y liquidación”.
Junta general de accionistas - agenda
“La indicación de la agenda a tratar en la junta es necesaria para que los accionistas ten-
gan pleno conocimiento anticipado de los temas que se van a debatir en la reunión, para
que así puedan ejercer, de acuerdo a sus intereses y conveniencia, los derechos que la ley

124
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

les otorga, entre ellos su derecho a asistir o no a la junta en cuestión, y como consecuencia
de ello votar y, en su caso, impugnar los acuerdos aprobados”.

I. Acto cuya inscripción se solicita y documentación presentada


Se ha solicitado la inscripción de nombramiento de gerente, y disolución y liquidación
respecto a la Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca S.A.
Al efecto, se ha presentado al Registro:
1. Copia simple del DNI del presentante del título, Jorge Alfredo Valencia Luque.
2. Copia legalizada notarialmente de la escritura pública de poder especial para pleitos,
otorgada por Leoncio Zacarías Torres Ccalla a favor de Jorge Alfredo Valencia Lu-
que, el 6 de octubre de 2002, ante el notario público de Juliaca Gino Ernesto Yangali
Iparraguirre.
3. Copias legalizadas notarialmente de los avisos de convocatoria a junta general ex-
traordinaria de accionistas, publicados en el diario Los Andes los días 16 de diciem-
bre de 1999, 17 de diciembre de 1999 y 18 de diciembre de 1999.
4. Copia certificada notarialmente del acta de junta general ordinaria de accionistas del
4 de enero de 2000, relativa a la Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca S.A.
5. Copia certificada notarialmente del acta de la junta general de accionistas del 8 de
enero de 2000, relativa a la Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca S.A.
6. Copias legalizadas notarialmente del balance de liquidación, publicado en el diario
Los Andes, los días 3 de febrero del 2000, 4 de febrero de 2000, 5 de febrero de 2000,
relativo a la Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca S.A.

II. Decisión impugnada


Se ha interpuesto recurso de apelación en contra de la tacha formulada por el Registrador
Público de la Zona Registral XIII - Sede Tacna, José L. García Rivero, quien ha tachado
el título textualmente, en la forma siguiente:
“(...)
Ill. Análisis jurídico:
De conformidad con lo establecido en el Art. 32 del Reglamento General de los Registros
Públicos ‘es obligación del registrador la calificación de la legalidad de los títulos pre-
sentados para la inscripción, para lo cual debe verificar, entre otros, la adecuación de los
títulos con los asientos de inscripción, así como la validez y la naturaleza inscribible del
título, además de la observancia de las disposiciones legales sobre la materia’.
1. En la publicación del aviso de convocatoria debe especificarse en forma expresa
el asunto de la convocatoria a fin que tenga validez y se dé publicidad al aviso de
convocatoria, ello en virtud del Art. 16 de la Ley General de Sociedades; por tanto,
en el aviso de convocatoria debió especificarse DISOLUCIÓN Y LIQUIDACIÓN de
la sociedad, porque la junta general no puede tratar asuntos distintos a los señalados
en el aviso de convocatoria, salvo en los casos permitidos por la ley. Por tanto, los
acuerdos tomados sobre disolución y liquidación de la sociedad son nulos.
2. En la junta general del 22/12/1999 continuada en la junta general del 8/01/2000, no
se ha establecido el porcentaje de acciones que intervienen en dicha junta general.
3. Sin perjuicio de lo ya expuesto, en las juntas del 22/12/1999 y 8/1/2000, no se cum-
plió con elegir al liquidador.
4. En las juntas generales antes señaladas (22/12/1999 -8/1/2000) se ha ratificado al
gerente general y al director, acuerdo que no tiene validez, ya que el tercer párrafo

125
Manuel ALBERTO torres carrasco

del Art. 413 de la Ley General de Sociedades dice ‘Desde el acuerdo de disolución
cesa la representación de los directores, administradores, gerentes y representantes
en general, asumiendo los liquidadores las funciones que le corresponden de acuerdo
a ley, al estatuto, al pacto social, a los convenios entre accionistas Inscritos ante la
sociedad y a los acuerdos de la junta general’. En tal sentido dicho acuerdo es nulo.
5. Las actas de asamblea no reúnen los requisitos del Art. 135 de la Ley General de So-
ciedades, como: indicación si se celebra en primera, segunda o tercera convocatoria,
el nombre de accionistas presentes o de quienes los representen, el número y clase
de acciones de las que son titulares, el nombre de quienes actuaron como presidente
y secretario (no se eligió secretario), la forma y resultado de las votaciones. Cuando
el acta es aprobada en la misma junta, ella debe contener constancia de dicha apro-
bación y ser firmada, cuando menos por el presidente, el secretario y un accionista
designado al efecto.
6. Falta señalar datos del libro de actas del cual se extrae el acta (s) de junta general,
como el número del libro de actas que está en uso, así como el número con el que ha
sido aperturado, fecha de legalización y nombre del funcionario que legaliza. Base
legal: Art. 13 del Reglamento del Registro de Sociedades.
7. Dejamos constancia que la transferencia de acciones no es un acto inscribible en los
Registros Públicos, dicho control lo efectúan los socios en el libro de matricula de
acciones. Base legal: Reglamento del Registro de Sociedades.
8. Finalmente, la sociedad no ha cumplido con adecuarse a la Nueva Ley General de
Sociedades, Ley N° 26887. Teniendo presente que la Nueva Ley General de Socieda-
des fue promulgada el 9/12/1997, y entró en vigencia desde el 1/1/1998, en tal sen-
tido es necesario que la estructura de la sociedad se adecue previamente a la Nueva
Ley General de Sociedades. Base legal: Ley N° 27388 (...)”.

III. Fundamentos de la apelación


Jorge Alfredo Valencia Luque, como apoderado de Leoncio Zacarías Torres Ccalla, inter-
pone recurso de apelación en contra de la tacha, sosteniendo que:
1. En la convocatoria para las juntas generales se señaló como agenda: “Situación y
destino de la empresa”. En las juntas se trató el destino de la empresa y se decidió
su disolución y liquidación; por ello no se puede prohibir tomar tal acuerdo con total
libertad, caso contrario se estaría limitando forzadamente su libertad de decisión. El
registrador aplica el artículo 166 de la Ley N° 26887, cuando debió aplicar el artículo
127 de la Ley General de Sociedades aprobada por D.S. N° 003-85-JUS, que señala-
ba como requisito de la convocatoria la indicación de “las materias a tratar”.
2. No es cierto que no se haya establecido el porcentaje de acciones que intervienen
en las juntas generales de accionistas, porque en el acta del 8 de enero de 2000 se
establece claramente el número de acciones y la distribución porcentual que le co-
rresponde a cada accionista, en 33,33% para cada uno de los accionistas.
3. No es cierto que no se haya cumplido con designar al liquidador, porque en el acta
del 8 de enero de 2000, se designó como tal al Sr. Leoncio Torres Ccalla.
4. No existe contradicción alguna entre el acuerdo en que se nombra a Leoncio Torres
Calla como presidente del directorio y gerente general y el acuerdo de liquidación,
porque en todo caso es claro que el Sr. Leoncio Torres Ccalla es el presidente del
directorio y gerente general de la empresa, y a partir de la fecha del acuerdo de liqui-
dación ya no ejerce tales cargos, sino solo el cargo de liquidador.
5. Según el artículo 140 de la antigua Ley General de Sociedades, aplicable al caso por no
haberse adecuado la sociedad a la nueva ley, no se señala como requisito de validez de

126
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

la junta el señalamiento en el acta de si se celebra en primera y segunda convocatoria.


El secretario es quien redacta el acta haciendo constar los hechos que suceden en la
junta general de accionistas; en el presente caso quién redactó las actas fue el notario
Gino Yangali Iparraguirre, quien actuó en ejercicio de sus funciones, rodeándose así
de mayores garantías al acto. Con respecto a la forma y resultado de las votaciones, el
único accionista asistente a las juntas generales fue el Sr. Leoncio Torres Ccalla, quien
según el acta tiene el 33,33% del accionariado. El acta observada fue firmada por el
presidente de la junta Sr. Leoncio Torres Ccalla, el notario público de la provincia de
San Román Gino Yangali Iparraguirre, quien actuó como notario y secretario, y no
habiendo otro accionista asistente era imposible que hubiera otra firma.
6. El registrador pretende exigir el cumplimiento del artículo 15 del Reglamento del
Registro de Sociedades, el que fuera aprobado por Resolución del Superintendente
Nacional de los Registros Públicos N° 200-2001-SUNARP/SN, publicada el 27 de
julio de 2001, cuando las juntas se celebraron los días 4 y 8 de enero de 2000.
7. Cuando se celebraron las juntas generales de accionistas los días 4 y 8 de enero de
2000, no se encontraba vigente la Ley N° 26887, la misma que fue objeto de prórro-
ga, en cuanto al plazo para adaptación de las sociedades, hasta el 31 de diciembre de
2001, según la Ley N° 27388, siendo falsa la aseveración del registrador de que la
Ley N° 26887 entró en vigencia el 1 de enero de 1998.

IV. Antecedente registral


En el tomo I, folio 421 del Registro Mercantil de la Oficina Registral de Juliaca corre
inscrita la sociedad Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca S.A

V. Planteamiento de la cuestión
Interviene como vocal ponente Jorge Linares Carreón, con el informe oral del abogado
Jorge Alfredo Valencia Luque.
De lo expuesto y del análisis del caso, a criterio de esta Sala, la cuestión en discusión es
establecer si los actos contenidos en las actas de junta general de accionistas del 4 y 8 de
enero de 2000, en razón a la normatividad pertinente, pueden acceder al Registro.

VI. Análisis
1. Se han presentado al Registro copias certificadas notarialmente de las actas de las
juntas generales de accionistas de la Empresa Radiodifusora Comercial Juliaca
S.A., realizadas los días 4 y 8 de enero de 2000, en las que se acordó la disolu-
ción y liquidación de la sociedad, y se ratificó el nombramiento del presidente
del directorio Sr. Leoncio Torres Ccalla como gerente general de la sociedad;
acuerdos cuya inscripción se peticiona en la rogatoria.
2. Por Ley N° 26887 se promulgó la Ley General de Sociedades, estableciéndose en su
Octava Disposición Final que la misma entró en vigencia a partir del 1 de enero de 1998,
siendo por ello errada la afirmación del apelante en el sentido que cuando se llevaron a
cabo las juntas generales sub materia (los días 4 y 8 de enero de 2000) no se encontraba
vigente la Ley N° 26887. En función a ello no se debe confundir la fecha de entrada en
vigencia de la ley en mención, con el plazo para la adecuación de las sociedades a la ley,
el mismo que a mérito de sucesivas normas fue prorrogado sucesivamente.
3. En efecto, mediante la Primera Disposición Transitoria de la Ley N° 26887 se estable-
ció que las sociedades debían adecuar su pacto social y su estatuto a las disposiciones
de la ley, en la oportunidad de la primera reforma que efectúen a los mismos o, a más
tardar, dentro de los 270 días siguientes a la fecha de su entrada en vigencia (1 de
enero de 1998); la misma norma establece que hasta que las sociedades no se adapten

127
Manuel ALBERTO torres carrasco

a la ley se seguirán rigiendo por sus propias estipulaciones en todo aquello que no se
oponga a las normas imperativas de la ley. Posteriormente, mediante Ley N° 26977,
se prorrogó el plazo para la adecuación de las sociedades hasta el 31 de diciembre de
1999; luego, mediante la Ley N° 27219 el plazo para la adecuación se volvió a pro-
rrogar hasta el 31 de diciembre de 2000, y; finalmente, mediante la Ley N° 27388 el
plazo se prorrogó, por última vez, hasta el 31 de diciembre de 2001. Por tanto, si bien
el plazo para la adecuación de las sociedades a la Ley General de Sociedades se pro-
rrogó hasta el 31 de diciembre de 2001, ello en modo alguno significa que la referida
ley entró en vigencia en tal fecha, como erradamente sostiene el apelante.
4. Ahora bien, la consecuencia de la falta de adecuación de las sociedades a la Ley
General de Sociedades es que adquieren la condición de sociedades irregulares, con
los efectos establecidos en el artículo 424 de la Ley N° 26887, esto es, que los ad-
ministradores, representantes y, en general, quienes se presenten ante terceros ac-
tuando a nombre de la sociedad irregular son personal, solidaria e ilimitadamente
responsables por los contratos y, en general, por los actos jurídicos realizados desde
que se produjo la irregularidad. Al respecto es oportuno precisar que mediante Ley
N° 27673 se estableció que las sociedades que adecúen su pacto social y estatuto a
las disposiciones de la Ley N° 26887, después de vencido el plazo establecido en
la Primera Disposición Transitoria de la ley, modificado por las Leyes N°s. 26977,
27219, no requerirán de convocatoria judicial y no serán consideradas irregulares y
consecuentemente no les serán aplicables las consecuencias señaladas en la Segunda
Disposición Transitoria de la Ley N° 26887 ni la presunción de extinción por prolon-
gada inactividad. En buena cuenta, lo que la Ley N° 27673 establece es que las so-
ciedades pueden adecuarse a la Ley N° 26887 en cualquier momento, sin establecer
un plazo límite para tal efecto.
En el presente caso, de la partida registral consta que la sociedad no se ha adecuado a la
Ley General de Sociedades; por tanto, ha devenido en una sociedad irregular, pese a que
según la Ley N° 27673 la adecuación podría realizarse en cualquier momento.
5. La irregularidad de una sociedad importa un estado a cuyo mérito la sociedad realiza
una actuación cuyo funcionamiento no guarda armonía con los preceptos que el orde-
namiento legal societario impone a las sociedades, pudiendo, sin embargo, celebrar
relaciones jurídicas válidas y eficaces con terceros. Al respecto, Gonzalo Mercado
Neumann(1) puntualiza: “Todas las sociedades irregulares, bien sea que la adquisición
efe la irregularidad se haya producido en la etapa previa a la inscripción registral o con
posterioridad a ella, se caracterizan por ser sociedades que actúan en el tráfico real y
efectivamente, constituyéndose en parte activa y pasiva de relaciones jurídicas, cuya
eficacia es reconocida por el Derecho en defensa de los terceros”.
6. De acuerdo al artículo 426 de la Ley N° 26887 –Ley General de Sociedades– ante la
existencia de una sociedad irregular, se presentan dos opciones, que según la norma
son alternativas, esto es: 1) la regularización o formalización de la sociedad, o 2) la
disolución y liquidación de la sociedad irregular.
La regularización de una sociedad de irregularidad sobrevenida (como en el caso sub
materia) implica la subsanación de la causal que originó el estado de irregularidad.
En el presente caso, la irregularidad sobrevenida de la sociedad se produjo por la
falta de adecuación de la misma a la Ley General de Sociedades, lo que determina
que su regularización (de acuerdo a la primera opción antes glosada) se producirá
con su adecuación a la ley. A su vez, la vía de la disolución y liquidación (de acuerdo

(1) Mercado Neumann, Gonzalo. Sociedades irregulares. Tratado de Derecho Mercantil. Tomo I,. Derecho Societario.
Gaceta Jurídica S.A., Lima, 2003, p. 1313.

128
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

a la segunda opción antes glosada), determina el inicio de los procedimientos para


la extinción de la personalidad jurídica de la sociedad. En el presente caso, se ha
optado por la segunda opción antes mencionada, porque se peticiona la inscripción
de la disolución y liquidación de la sociedad, lo que importa que en este supuesto, y
en función a la alternatividad prevista en el artículo 426 de la Ley N° 26887, no sea
necesaria la adecuación de la sociedad a la Ley General de Sociedades, como acto
previo para la inscripción de la disolución y liquidación de la misma; lo que determi-
na que el punto 8 de la tacha debe ser revocado.
7. El artículo III del Título Preliminar del Código Civil, recoge el principio de aplica-
ción inmediata de la ley, al establecer que la ley se aplica a las consecuencias de las
relaciones y situaciones jurídicas existentes. Al respecto, Marcial Rubio Correa(2)
señala: “De esta forma, lo que el artículo III establece, y que a su turno hace el artí-
culo 2121, es señalar que una nueva disposición legal que modifica o deroga a una
anterior, y que obviamente tenía mandato distinto o antitético, será aplicable, a partir
de su vigencia, a las relaciones y situaciones que hubieren nacido antes que ella. Al
excluir, como constitucionalmente corresponde, la aplicación retroactiva (salvo las
excepciones constitucionales), la norma implica que la nueva ley no podrá ser aplica-
da a hechos anteriores a su vigencia, y tampoco a las consecuencias que ya hubieren
ocurrido antes, a propósito de las relaciones y situaciones que continúan existiendo
durante su vigencia”. En razón a lo señalado, para los efectos de calificar la le-
galidad del título presentado, debe aplicarse la Ley N° 26887 (Ley General
de Sociedades) y no el derogado D.S. N° 003-85-JUS (Texto Único Concordado de
la Ley General de Sociedades) como erradamente pretende el apelante, porque las
juntas generales de accionistas que sustentan los actos cuya inscripción se peticiona
se realizaron los días 4 y 8 de enero de 2000, cuando ya se encontraba vigente la Ley
N° 26887; debiendo añadirse al respecto que, la Segunda Disposición Final de la Ley
N° 26887 puntualiza: “Quedan sometidas a la presente ley, todas las sociedades mer-
cantiles y civiles sin excepción, así como las sucursales cualquiera fuera el momento
en que fueron constituidas”.
8. Conforme al artículo 116 de la Ley N° 26887, en el aviso de convocatoria debe
indicarse el lugar, día y hora de celebración de la junta general, así como los asun-
tos a tratar. La indicación de la agenda a tratar en la junta es necesaria para que los
accionistas tengan pleno conocimiento anticipado de los temas puntuales que se van
a debatir en la reunión, para que así puedan ejercer, de acuerdo a sus intereses y
conveniencia, los derechos que la ley les otorga, entre ellos su derecho a asistir o no
a la junta en cuestión, y como consecuencia de ello votar y, en su caso, impugnar los
acuerdos aprobados.
9. De la revisión de los avisos de convocatoria publicados en el diario Los Andes, los
días 16, 17 y 18 de diciembre de 1999, que en copia legalizada notarialmente se
han presentado, consta que como único tema a tratar como agenda se consigna: “Si-
tuación y Destino de la Empresa”; como consecuencia de tal agenda, se acordó la
disolución y liquidación de la sociedad. A criterio de este Colegiado, y en función al
fundamento consignado en el numeral precedente, no existe compatibilidad entre el
asunto consignado en el aviso de convocatoria y el tema aprobado en la junta, esto
es, la disolución y liquidación de la sociedad, dado que los temas de “situación” y
“destino” de la empresa abarcan conceptos genéricos, porque así como el apelante
entiende que con tal agenda en la junta se pueden tratar temas relativos a la disolución y
liquidación de la sociedad, puede también (con esa misma agenda) entenderse que
en la reunión se van a tratar temas relativos, por ejemplo, a la fusión, escisión, cam-

(2) Rubio Correa, Marcial. Prescripción, caducidad y otros conceptos en el nuevo Código Civil. Fundación M.J. De
La Puente. Lima, 1987, p. 201.

129
Manuel ALBERTO torres carrasco

bio de domicilio social, etc., temas que también están vinculados al “destino” de la
sociedad. En razón a lo señalado, el punto 1 de la tacha debe ser confirmado.
10. Conforme al segundo párrafo del artículo 131 de la Ley N° 26887, cualquiera que
sea el número de reuniones en que se divida una junta, se la considerará como una
sola, debiendo el quórum computarse y establecerse al inicio de la junta, de acuerdo
al primer párrafo del artículo 124 de la misma norma. En el presente caso, en el acta
del 8 de enero de 2000 (a la que solo asistió el accionista Leoncio Torres Ccalla) se
consigna que a cada uno de los accionistas Leoncio Torres Ccalla, Josefina Cuentas
de Mita y Domingo Luque Apaza les corresponde el 33,33% del capital social; por
lo que al haberse establecido el porcentaje accionarial de quienes intervienen en la
junta general, debe revocarse el punto 2 de la tacha. Se deja constancia que del título
no consta que se haya presentado acta del 22 de diciembre de 1999 (como señala el
Registrador), porque las actas presentadas son del 4 y 8 de enero de 2000.
11. Del acta del 8 de enero de 2000 consta que se nombra como liquidador de la sociedad
al Sr. Leoncio Torres Ccalla; por lo que el punto 3 de la tacha debe ser revocado. Se
deja constancia que del título no consta que se haya presentado acta del 22 de diciem-
bre de 1999, porque las actas presentadas son del 4 y 8 de enero de 2000, por lo que
la tacha es errada al indicar que existe acta del 22 de diciembre de 1999.
12. Conforme al tercer párrafo del artículo 413 de la Ley N° 26887, desde el acuerdo
de disolución cesa la representación de los directores, administradores, gerentes y
representantes en general, asumiendo los liquidadores las funciones que les corres-
ponde conforme a ley, al estatuto, al pacto social, a los convenios entre accionistas
inscritos ante la sociedad y a los acuerdos de la junta general.
13. En el presente caso, al haberse acordado la disolución y liquidación de la sociedad,
resulta contrario a la norma contenida en el artículo 413 de la Ley N° 26887 el
nombrarse, simultáneamente, como gerente general de la sociedad al Sr. Leoncio
Torres Ccalla; por lo que el punto 4 de la tacha debe confirmarse. Al respecto, debe
añadirse que en el asiento 14 de la partida registral corre inscrito que ya en sesión
extraordinaria de junta general del 29 de diciembre de 1977 se acordó la disolución
de la sociedad, nombrándose como liquidador al Sr. Leoncio Z. Torres.
14. Conforme al artículo 135 de la Ley N° 26887, en el acta debe constar la designación
de un secretario, quien se encargará de la redacción del acta; señalándose en la mis-
ma norma, entre otros temas, que el acta tiene fuerza legal desde su aprobación, y que
para ello es necesario que, si el acta es aprobada en la misma junta, ella debe contener
constancia de dicha aprobación y ser firmada, cuando menos, por el presidente, el
secretario y un accionista designado al efecto.
15. De las actas del 4 de enero de 2000 y 8 de enero de 2000 no consta que se haya
nombrado a un secretario. Al respecto, el apelante sostiene que los notarios pú-
blicos que participaron en las reuniones suplieron las funciones del secretario, lo
que hubiera sido lícito, sin embargo ello no se desprende de las actas y todo lo
contrario, en el acta del 4 de enero de 2000 se consigna que el notario Luis Cuba
Oballe se retiró de la reunión al no habérsele renovado su contrato de servicios
notariales (solo se le contrató por una hora); en todo caso, de acuerdo al artículo
138 de la Ley N° 26887 la función que los notarios públicos tienen al participar
en las juntas es la de certificar la autenticidad de los acuerdos adoptados. Asi-
mismo, de las actas presentadas no consta que estas hayan sido aprobadas, ni que
estén firmadas por el secretario debidamente nombrado, dado que solo aparecen
firmadas por el Sr. Leoncio Torres Ccalla en su doble condición de presidente y
accionista. Por ello debe confirmarse el punto 5 de la tacha.

130
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

16. Conforme al artículo 136 de la Ley N° 26887, excepcionalmente, cuando por cualquier
circunstancia no se pueda asentar el acta en los libros o documentos indicados en el
artículo 134 de la misma norma, ella se extenderá y firmará por todos los accionistas
concurrentes en un documento especial, el que se adherirá o transcribirá al libro o a
las hojas sueltas no bien estas se encuentren disponibles, o en cualquier otra forma que
permita la ley. Asimismo, conforme al artículo 112 del D.L. N° 26002 - Ley del Nota-
riado - el notario certifica la apertura de libros u hojas sueltas de actas, de contabilidad
y otros que la ley señale; conforme al artículo 113 de la misma norma la legalización
consiste en una constancia puesta en la primera foja útil del libro o primera hoja suelta
con indicación del número que el notario le asignará, del nombre, de la denominación o
razón social de la entidad el objeto del libro números de folios de que consta y si esta es
llevada en forma simple o doble, día y lugar en que se otorga y, sello y firma del notario,
todos los folios llevarán sello notarial, y; finalmente, de acuerdo al artículo 115 de la
misma norma, para solicitar la legalización de un segundo libro u hojas sueltas, deberá
acreditarse el hecho de haberse concluido el anterior o la presentación de certificación
que demuestre en forma fehaciente su pérdida.
17. De las actas presentadas consta que no existen los libros societarios, dado que solo
existen algunas copias fotostáticas del libro de actas debidamente legalizado, por
lo que la sociedad debe proceder a aperturar otro libro de actas de juntas generales
(de acuerdo al artículo 115 de la Ley N° 26002), para así posibilitar, en función al
principio de titulación auténtica, el acceso de los acuerdos pertinentes al Registro. En
mérito a lo señalado, debe confirmarse el punto 6 de la tacha; dejándose constancia
que en este caso no se está aplicando el Reglamento del Registro de Sociedades, por
ser una norma emitida con posterioridad a la realización de las juntas generales sub-
materia, sino las normas antes glosadas.
18. Lo consignado en el punto 7 de la tacha no constituye propiamente una objección
táctica o legal a la inscripción del título, porque constituye una abstracta afirmación
jurídica; por ello debe ser dejada sin efecto.
19. Como se ha indicado precedentemente, en el asiento 14 de la partida registral (remitida
a este Colegiado mediante Oficio N° 2770-2003/Z.R.N° XIII-ORJ, para la absolución
del grado) consta que a mérito de la sesión extraordinaria de junta general del 29 de
diciembre de 1977 se acordó la disolución y liquidación de la sociedad, asiento que se
encuentra legitimado de acuerdo al artículo 2013 del Código Civil. De la revisión del
título archivado que sustenta tal asiento (remitido a este Colegiado mediante Oficio N°
00141-2004/ZR N.XIII-ORJ) fluye que se nombró a la junta liquidadora de la socie-
dad, siendo su presidenta la señora Josefina C. Cuentas y su vicepresidente el señor
Leoncio Z. Torres Ccalla. En razón a lo indicado, el título que se pretende inscribir
(disolución y liquidación de la sociedad) es incompatible con el título inscrito en el
asiento 14 de la partida registral, que también publicita una disolución y liquidación de
la sociedad acordada hace muchos años atrás; por ello, al ser títulos excluyentes entre
sí, de acuerdo al artículo 2017 del Código Civil, el título submateria adolece de defecto
insubsanable, por lo que debe ampliarse la tacha en tal sentido.
20. Conforme al artículo 126 de la Ley N° 26887, para que la junta adopte válidamente
acuerdos relacionados, entre otros temas, con la disolución y liquidación de la so-
ciedad, es necesaria en primera convocatoria, cuando menos, la concurrencia de dos
tercios de las acciones suscritas con derecho a voto, en segunda convocatoria basta
la concurrencia de al menos tres quintas partes de las acciones suscritas con derecho
a voto. Tal norma prescribe un quórum calificado en función a la naturaleza e impor-
tancia societaria de los temas en ella previstos.
21. En el presente caso, el único socio concurrente, que acreditó su condición como
tal, en las juntas del 4 y 8 de enero de 2000, en las que se acordó la disolución y

131
Manuel ALBERTO torres carrasco

liquidación de la sociedad, fue el Sr. Leoncio Torres Ccalla, quien como él mismo
lo reconoce tiene el 33,33% del accionariado de la sociedad. En razón a lo señalado,
teniéndose en cuenta que el quórum calificado requerido para la adopción válida
de acuerdos de disolución y liquidación societaria es del 60% del accionariado, no
el 33,33%, el título adolece de defecto insubsanable; por lo que debe disponerse la
ampliación de la tacha en tal sentido.
22. De la revisión de la copia certificada de la partida registral relativa a la Empresa Radio
Difusora Comercial Juliaca S.A., remitida a este Colegiado por el Registrador Público
con el oficio de alzada N° 2770-2003/Z.R.N°XIII-ORJ, se desprende que los dife-
rentes asientos han sido transcritos sin haberse extendido el asiento de regularización
pertinente; por ello, debe disponerse que el Registrador Público proceda a realizar las
acciones prevista en los artículos 71 al 73 del Reglamento General de los Registros
Públicos, para conseguir la extensión del asiento de regularización pertinente.
23. De conformidad con el Art. 2011 del Código Civil, el Art. V del Título Preliminar y
Arts. 31, 32 y 156 del Reglamento General de los Registros Públicos.
Estando a lo acordado por unanimidad, con la intervención de la vocal (e) Claudia
Tejada Ponce, según Resolución del Superintendente Adjunto de los Registros Públi-
cos N° 030-2003-SUNARP/SA, del 16 de diciembre de 2003.

Vil. Resolución
1. REVOCAR los puntos 8, 2, y 3 de la tacha, a mérito de lo señalado, respectivamente,
en los numerales 6, 10 y 11 del análisis de esta resolución.
2. CONFIRMAR los puntos 1, 4, 5 y 6 de la tacha, a mérito de lo señalado, respectiva-
mente, en los numerales 9, 13, 15 y 17 del análisis de esta resolución.
3. AMPLIAR LA TACHA, a mérito de lo señalado en los numerales 19 y 21 del análi-
sis de esta resolución.
4. DEJAR SIN EFECTO el punto 7 de la observación, a mérito de lo señalado en el
numeral 18 del análisis de esta resolución.
5. DISPONER que el Registrador Público realice las acciones pertinentes para la exten-
sión del asiento de regularización correspondiente, según lo señalado en el numeral
22 del análisis de esta resolución.
Regístrese y comuníquese

LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA


Presidente (e) de la Quinta Sala del Tribunal Registral
JORGE LINARES CARREÓN
Vocal de la Quinta Sala del Tribunal Registral
CLAUDIA TEJADA PONCE
Vocal (e) de la Quinta Sala del Tribunal Registral

132
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J17 J1

Res. Nº 249-2002-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 14 de mayo de 2002

Convocatoria a junta general en la sociedad anónima cerrada


El art. 245 de la ley general de sociedades, que establece que la junta
de accionistas de la sociedad anónima cerrada es convocada mediante
medio de comunicación que permita obtener constancia de recepción,
es de carácter imperativo.

Precedente aprobado en el Décimo Pleno del Tribunal Registral de la Sunarp realizado


los días 8 y 9 de abril de 2005
Lima, 14 de mayo de 2002
Convocatoria a junta general en S.R.L.
El artículo 294 inciso 3 de la Ley General de Sociedades, que establece que en las socie-
dades comerciales de responsabilidad limitada el gerente deberá efectuar la convocatoria
utilizando medio de comunicación que permita obtener constancia de recepción, es de
carácter imperativo, razón por la que todas las sociedades comerciales de responsabilidad
limitada, aun cuando no se hayan adecuado a la Ley General de Sociedades vigente, se
encuentran obligadas a observar su aplicación.

I. Actos cuya inscripción se solicita y documentación presentada


Con el presente título se solicita la inscripción de la junta general extraordinaria del 07
de diciembre de 2001 celebrada con la asistencia del socio Javier León Eyzaguirre pro-
pietario de 6 581 533 participaciones, en la que se acordó por unanimidad la revocatoria
del gerente general de la sociedad LIOFILIZADORA DEL PACÍFICO S.R.L. Carlos
Desmaison Eléspuru, nombrándose en su reemplazo a Javier León Eyzaguirre.
A tal efecto se presenta:
- Copia legalizada notarial del acta de la junta general de la indicada fecha, la que obra
en documento especial.
- Copias legalizadas de las publicaciones de las convocatorias efectuadas en los diarios
El Peruano y Expreso.
- Carta notarial del 10 de diciembre de 2001 que dirige Javier León Eyzaguirre a Car-
los Desmaison Eléspuru.
- Carta del 21 de diciembre de 2001 que dirige Carlos Desmaison Eléspuru como
gerente general de la sociedad a Javier León Eyzaguire.

133
Manuel ALBERTO torres carrasco

II. Decisión impugnada


Se ha interpuesto apelación contra la observación formulada por la Registradora Pública
del Callao Dra. Carmen de Jesús Velasco Cortez:
La Registradora denegó la inscripción por los siguientes fundamentos:
1.- La regla general en relación a la presentación de las actas de las juntas, sería en
mérito a copias certificadas notariales, en la que el Notario da fe que el acta obra a
determinada foja del libro de actas u hojas sueltas e indica los datos de legalización;
regla general que tiene por objeto que tenga acceso al Registro únicamente las actas
que sean expresión auténtica de los órganos sociales. La excepción a la regla corres-
pondería de ser el caso, en convocatorias ordenadas por el Juez o Notario (D.U. Nº
111-2000); por cuanto no surge duda alguna que se trata de una junta general válida
y que los acuerdos adoptados son la expresión auténtica del órgano supremo de la
sociedad (Resolución Nº 171-99-ORLC/TR del 16-07-1999).
2.- Al tratarse de una sociedad comercial de responsabilidad limitada, su administración
se encuentra llevada por la gerencia, donde se nombran uno o más gerentes.
Para este caso, quien convoca a junta general sería el gerente de la sociedad con la
formalidad establecida en el artículo 294 inciso 3 de la actual Ley General. El mismo
artículo acotado establece en su último párrafo, que le serán aplicables las normas de
la sociedad anónima en cuanto les sean aplicables; es decir, de no convocar el gerente
le sería aplicable lo previsto el artículo 119 de la misma ley general.
En las publicaciones de convocatoria a junta del 07-12-2001 adjuntas se encuentran
convocadas por el presidente. Si bien se establece el cargo de presidente ejecutivo
en el estatuto social, esto no significa que pueda convocar a junta general y de la
forma como se ha establecido. El artículo 294 inciso 3 guardaría concordancia con el
artículo 245 y 116 de la Ley General de Sociedades. En cuanto a su acreditación ante
Registros Públicos –caso de convocar el gerente–, esta debió adecuarse a lo prescrito
en el Art. 94 concordante con el artículo 76 y Art. 7 del Reglamento del Registro
de Sociedades; es decir, el gerente general de la sociedad “(...) dejará constancia en
el acta o en documento aparte que la convocatoria se ha efectuado cumpliendo los
requisitos del artículo 245 (artículo 294 inciso 3 para este caso) L.G.S. y del estatuto
y que el medio utilizado ha permitido obtener los cargos de recepción respectivos...
con firma legalizada notarial.”

III. Fundamentos de la apelación


El apelante solicita que el presente título sea calificado en virtud del artículo 6 del Regla-
mento del Registro de Sociedades, puesto que se trata de un caso excepcional sustentado
en el artículo 136 de la Ley General de Sociedades, por el cual se permite se asienten
las actas en documento especial, dado que el gerente cuya revocatoria se acuerda no ha
puesto a disposición el libro de actas.
Asimismo, sostiene que la Registradora pretende aplicar dispositivos legales que no co-
rresponden a las Sociedades Comerciales de Responsabilidad Limitada.

IV. Antecedente registral


Liofilizadora del Pacífico S.R.L. se encuentra inscrita en la ficha 683 y su continuación
en la partida electrónica Nº 70098813 del Registro de Sociedades del Callao, obrando en
el asiento 39 el nombramiento del gerente de la sociedad: Carlos Desmaison Eléspuru.
La sociedad aún no ha adecuado sus estatutos a la Ley General de Sociedades, Ley
26887.

134
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

V. Planteamiento de las cuestiones


Interviniendo como Vocal ponente la Dra. Nora Mariella Aldana Durán. Las cuestiones a
determinar son las siguientes:
1.- Si se encuentra acreditado el supuesto contenido en el artículo 6 del Reglamento del
Registro de Sociedades, referido a la imposibilidad manifiesta de asentar las actas en
los libros de la sociedad.
2.- Si en las sociedades comerciales de responsabilidad limitada que aún no se han ade-
cuado a la Ley General de Sociedades debe acreditarse que la convocatoria se ha
realizado de conformidad con el artículo 294 inciso 3 de la Ley General de Socieda-
des.

VI. Análisis
1.- De conformidad con el artículo 134 de la Ley General de Sociedades, los acuerdos de
la junta general constan en actas, las que pueden asentarse en un libro especialmente
abierto a dicho efecto, en hojas sueltas o en cualquier otra forma que permita la Ley,
señalando seguidamente el mencionado artículo, que cuando las actas consten en
libros o documentos ellos serán legalizados conforme a Ley.
El artículo 136 de la Ley General de Sociedades prevé que, excepcionalmente, las
actas que contienen los acuerdos de los órganos sociales, puedan extenderse en do-
cumento especial, cuando por cualquier circunstancia no se puedan asentar en los
libros de la sociedad. El documento especial se adherirá o transcribirá al libro no bien
se encuentre disponible o en cualquier otra forma que permita la Ley. El documento
especial deberá ser entregado al gerente general, quien será responsable de cumplir
con lo antes previsto en el más breve plazo.
2.- Esta instancia, a través de sus resoluciones ha establecido que procede la inscripción
de los acuerdos de la junta general extendidos en documento especial cuando los
acuerdos provengan de una junta general convocada judicialmente, pues en dicho
supuesto resultaría ineficaz haber acudido al Poder Judicial para que convoque a jun-
ta y una vez obtenido resolución favorable y celebrarse la junta general, encontrarse
en la imposibilidad de inscribir los acuerdos adoptados al no contarse con los libros
(Resolución Nº 171-99-ORLC/TR del 16 de julio de 1999).
Otro de los supuestos en los que se ha señalado que procede la inscripción en mérito
a documento especial es la convocatoria realizada por el Notario a efectos de la ade-
cuación del estatuto a la Ley General de Sociedades, facultad otorgada al señalado
profesional en virtud del Decreto de Urgencia Nº 111-2000 del 1 de diciembre de
2000.
3.- Asimismo, esta instancia ha establecido dos supuestos adicionales, los que no
resultan aplicables a las sociedades sino a las asociaciones y cooperativas, pues
se trata de las asambleas en las que se acuerda el nombramiento de los repre-
sentantes ante la Cofopri para que realicen los trámites de titulación a que hace
referencia la Ley 26878 –Ley General de Habilitaciones Urbanas–, y en el caso
de las cooperativas, cuando la asamblea general es convocada por el consejo de
vigilancia, en el supuesto del artículo 31 inciso 16 de la Ley General de Coope-
rativas.
4.- Sin embargo, el actual Reglamento del Registro de Sociedades establece en el Art.
6 que “Los actos que constan en documentos especiales, se inscribirán solo después
que hayan sido adheridos o transcritos al libro o a las hojas sueltas correspondientes.
Excepcionalmente, se inscribirán cuando, por razones de imposibilidad manifiesta
debidamente acreditadas a criterio del Registrador, no resulte posible adherirlos o
transcribirlos”.

135
Manuel ALBERTO torres carrasco

De este modo, el actual Reglamento faculta al Registrador para que determine si se


encuentra debidamente acreditada la imposibilidad manifiesta de extender las actas
en los libros de los órganos sociales correspondientes y, en tal caso, proceda a inscri-
bir los actos que constan en documentos especiales.
Se aprecia entonces que el Reglamento del Registro de Sociedades ha establecido un
distinto supuesto en el que procede la inscripción en mérito a documentos especiales
al que había sido considerado por este colegiado. Así, como puede observarse de la
jurisprudencia antes reseñada, este colegiado admitió la inscripción en mérito a do-
cumentos especiales cuando la convocatoria a la junta no estuvo a cargo del órgano
encargado de llevar los libros sociales.
En cambio, el nuevo Reglamento del Registro de Sociedades ha establecido un su-
puesto más amplio para la procedencia de la inscripción en mérito a documentos
especiales: cuando se acredite la imposibilidad manifiesta de adherir o transcribir las
actas al libro o a las hojas sueltas correspondientes.
Por lo tanto, debe examinarse si se ha acreditado la imposibilidad manifiesta de ad-
herir o transcribir el acta del 7 de diciembre de 2001 al libro de actas legalizado de la
sociedad.
5.- En el título obra copia legalizada de la carta notarial del 10 de diciembre de 2001 en
la que Javier León Eyzaguirre en calidad de gerente general y presidente de la junta
general de socios solicita a Carlos Desmaison Eléspuru (quien ocupa el cargo de
gerente general según el antecedente registral) devolver los libros de la empresa.
Obra también copia legalizada de la carta del 21 de diciembre de 2001 que dirige
Carlos Desmaison Eléspuru en calidad de gerente general de Liofilizadora del Pa-
cífico S.R.L. al Sr. Javier León Eyzaguirre, en la que le menciona que ha recibido
la carta notarial en la que le solicita la entrega de libros y archivos de la empresa.
Al respecto señala en la carta que lamenta la actitud de Javier León Eyzaguirre pues
–manifiesta–, la junta del 7 de diciembre de 2001 no tiene valor legal alguno. Añade
que ha iniciado las acciones legales que la ley le permite para que se declare sin efec-
to estos “ilegales actos”, “pues esta administración, Ud. lamentablemente no puede
ni podrá ejercerla, hasta que cuente con poderes debidamente inscritos(...)”.
6.- De lo expuesto en los documentos antes señalados, se encuentra acreditado que se ha
venido solicitando los libros al gerente inscrito, sin embargo, estos no han sido entre-
gados, por lo que el socio que no contaba con los libros se encontró en la imposibli-
dad de extender las actas en los libros y tuvo que hacerlo en documento especial. Por
lo tanto, ha quedado acreditada la imposibilidad manifiesta de transcribir o adherir el
acta al libro de actas de la sociedad.
En consecuencia, debe revocarse el primer extremo de la observación.
7.- Liofilizadora del Pacífico S.R.L. es una sociedad que aún no se ha adecuado a la
Ley General de Sociedades. Sin embargo, a la fecha del acuerdo cuya inscripción
se solicita, esto es al 07 de diciembre de 2001, todavía no se encontraba vencido el
plazo para adecuarse a la Ley General de Sociedades establecido en la Ley Nº 27388,
publicada el 30 de diciembre de 2000.
Conforme a la Primera Disposición Transitoria de la Ley General de Sociedades,
hasta que las sociedades no se adapten a la presente ley, se seguirán rigiendo por sus
propias estipulaciones en todo aquello que no se oponga a las normas imperativas de
la presente ley.
8. La sociedad fue constituida en el año 1978, fecha en la que se encontraba vigente la
“Ley de Sociedades Mercantiles”, la que disponía en el Art. 282 que en las socieda-
des comerciales de responsabilidad limitada, la convocatoria y la celebración de las

136
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

juntas generales, así como la representación de los socios en ellas, se regirá por las
disposiciones de las sociedades anónimas en cuanto sean aplicables. Esto mismo está
establecido en la cláusula sétima del estatuto de la sociedad (título archivado 871 del
13 de abril de 1978).
9. El artículo 294 inciso 3 de la vigente Ley General de Sociedades establece que el
pacto social de las sociedades comerciales de responsabilidad limitada debe incluir
reglas relativas a “la forma y oportunidad de la convocatoria que deberá efectuar el
gerente, mediante esquelas bajo cargo, facsímil, correo electrónico u otro medio de
comunicación que permita obtener constancia de recepción, dirigidas al domicilio o
a la dirección designada por el socio a este efecto”.
En ese sentido, debe definirse si la norma citada es imperativa.
10.- Las normas imperativas son definidas como aquellas que se imponen de modo abso-
luto a la voluntad de los particulares, pues estos no pueden sustituirlas ni alterarlas.
La Ley General de Sociedades no establece expresamente cuáles de sus normas son
imperativas. Dado que las normas imperativas no admiten pacto en contrario, cuando
expresamente una norma dispone que no admite pacto en contrario, se tiene la certe-
za que se trata de una norma imperativa. Asimismo, cuando expresamente una norma
sanciona con nulidad su inobservancia, se tiene la certeza que se trata de una norma
imperativa.
Sin embargo, existen normas que –a pesar de no consignar expresamente que no
admiten pacto en contrario o no sancionar expresamente con nulidad su inobser-
vancia–, recogen aspectos sustanciales de la sociedad que necesariamente deben ser
cumplidos, esto es, son normas imperativas. Es el caso por ejemplo del Art. 283 de la
Ley, que señala que en la sociedad comercial de responsabilidad limitada el capital
está dividido en participaciones iguales, acumulables e indivisibles, que no pueden
ser incorporadas en títulos valores ni denominarse acciones.
11.- En este caso la norma bajo examen introduce una forma especial de convocatoria
a junta general, no contemplada por la anterior Ley General de Sociedades. Esta
forma especial de convocatoria ha sido expresamente establecida para la sociedad
comercial de responsabilidad limitada así como para la sociedad anónima cerrada.
En cambio, se ha mantenido la convocatoria a través de publicaciones en los diarios
para las sociedades anónimas.
Esta forma de convocatoria –en la que la misma se dirige al domicilio del socio,
con constancia de recepción–, es por lo tanto propia de las sociedades con número
limitado de socios, constituyéndose en un rasgo esencial de la sociedad comercial de
responsabilidad limitada, lo que se ve reforzado por los términos mandatorios en que
está redactada la norma bajo examen.
En ese sentido, se concluye que la norma contenida en el artículo 294 inciso 3 de
la Ley General de Sociedades es de carácter imperativo, razón por la que todas las
sociedades comerciales de responsabilidad limitada, aun cuando no se hayan ade-
cuado a la Ley General de Sociedades vigente, se encuentran obligadas a observar su
aplicación.
12.- Ahora bien, no existe inconveniente en que en la sociedad comercial de responsabili-
dad limitada se efectúe la convocatoria a junta general mediante publicaciones en los
diarios, siempre que esta convocatoria se realice en forma adicional a la convocatoria
que debe realizar el gerente utilizando medio de comunicación que permita obtener
constancia de recepción.
13.- En este caso la convocatoria a la junta del 7 de diciembre de 2001 fue realizada por el
Presidente Ejecutivo mediante publicaciones en el Diario Oficial El Peruano y en el

137
Manuel ALBERTO torres carrasco

diario “Expreso”, y no por el gerente utilizando medio de comunicación que permita


obtener constancia de recepción. Así, en el título no obra documento alguno en el
que, de conformidad con el artículo 76 del Reglamento del Registro de Sociedades
–norma que resulta aplicable por remisión del artículo 94 del mismo Reglamento–,
el gerente haya dejado constancia de que la convocatoria se ha efectuado cumpliendo
los requisitos del artículo 294 inciso 3 de la Ley y que además el medio utilizado ha
permitido obtener los cargos de recepción respectivos.
En virtud de lo expuesto debe confirmarse el segundo extremo de la observación.
De conformidad con la Resolución Jefatural Nº 2360-ORLC/JE del 19 de octubre de
2000.
Estando a lo acordado por unanimidad;

VII. Resolución
REVOCAR el primer extremo y CONFIRMAR el segundo extremo de la observación
formulada por la Registradora Pública del Callao al título referido en la parte expositiva.
Regístrese y comuníquese.
NORA MARIELLA ALDANA DURÁN
Presidenta de la Tercera Sala
del Tribunal Registral
FREDY SILVA VILLAJUÁN
Vocal del Tribunal Registral
LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA
Vocal del Tribunal Registral

138
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J18 J1

Exp. N° 2390-2006
Corte Superior de Justicia de Lima
12 de enero del 2007

Accionistas minoritarios: vulneración de sus derechos


Se advierte como regla general la obligatoriedad en la constitución
del directorio, con accionistas que representen la minoría del accio-
nariado de la sociedad; en tal sentido, en el caso de autos, se ha
vulnerado el derecho de los accionistas minoritarios a obtener repre-
sentatividad en el directorio. debiendo agregar que la excepción citada
en el último párrafo del artículo 164 de la ley general de sociedades,
referente a la inaplicación de este precepto cuando los directores
son elegidos por unanimidad, no es procedente, dado que en la junta
general dicho punto fue materia de votación, aprobándose el mismo
por mayoría.

Corte superior de justicia de lima.


Primera sala civil con sub especialidad comercial
Miraflores, doce de enero dos mil siete

Autos y vistos:
Es materia de grado la apelación interpuesta por la entidad demandada, contra la reso-
lución número dieciocho (sentencia) de fecha veintiséis de abril del dos mil seis obrante
de fojas trescientos sesentidós a trescientos setenticuatro, que declara fundada en todos
sus extremos la demanda, en consecuencia nulo y sin efecto los acuerdos adoptados en la
junta general de accionistas de fecha treintiuno de marzo del dos mil tres y su continua-
ción de fecha cinco de abril del citado año; interviniendo como Vocal Ponente el Señor
Betancour Bossio; y,

Atendiendo:
Primero.- Son argumentos de la parte apelante los siguientes: a) Del acta de la junta
general cuestionada, fluye que la propuesta del Presidente de la citada junta contempló la
ratificación del directorio elegido el trece de febrero del dos mil tres, que se encontraba
en funciones, por lo que se deja de lado la remoción y nueva elección, ya que carece de
sentido, en tanto que la junta somete a aprobación la ratificación del directorio, elegido

139
Manuel ALBERTO torres carrasco

en la fecha antes mencionada; indicando que estos actos no se han cuestionado en el


proceso y menos merecen un pronunciamiento del Despacho; b) No merece merituar los
fundamentos de la demandante, que se ampara en el artículo 164 de la Ley General de
Sociedades, por cuanto la decisión tomada en la junta no fue la elección del Directorio,
sino la ratificación en el cargo de los miembros del mismo; c) Cuando se adoptó el acuer-
do correspondiente a la ratificación de los directores, el representante de la minoría no
dejó constancia de su voto en contra, sino que más bien emite su voto en minoría, por lo
que al no haber dejado constancia de su oposición, sino que más bien participó, convalidó
dichos actos; y, d) La sentencia le produce agravio, ya que no se aplica la norma legal
en materia societaria, poniendo en riesgo la marcha de la sociedad al anular acuerdos
trascendentes de esta, además del castigo por costas y costos que le causa un agravioeco-
nómico.
Segundo.- Es objeto del recurso de apelación, que el órgano jurisdiccional superior exa-
mine la resolución que le produzca agravio, con el propósito de que sea anulada o revo-
cada, total o parcialmente; para ello es imperativo, que se indique el error de hecho y de
derecho incurrido, precisar la naturaleza del agravio y sustentar la pretensión impugnato-
ria, conforme lo establecen los artículos 364 y 366 del Código Procesal Civil. En tal sen-
tido la Sala Superior puede examinar todo lo actuado en el proceso en primera instancia,
pero si el medio impugnatorio se interpone sobre una parte determinada de la sentencia,
entonces el Ad quem emitirá pronunciamiento sobre lo que es materia de impugnación.
Tercero.- En materia de impugnación de acuerdos de una entidad societaria, el derecho
de impugnar, por parte de un accionista, constituye un derecho propio no necesariamente
vinculado a la protección de otros accionistas, la sociedad o terceros. El ejercicio de este
derecho guarda relación con los derechos políticos del mismo, pues así como puede parti-
cipar en la formación de la voluntad de la sociedad mediante la emisión del voto, también
tiene derecho a velar que dichas decisiones se efectúen conforme a ley y al pacto social,
no debiendo lesionar los intereses de la sociedad en beneficio de algunos socios.
Cuarto.- En cuanto al argumento expuesto en el punto a) del primer considerando, se
advierte en el acta de la junta general de accionistas cuestionada obrante en copias cer-
tificadas de fojas ciento veintiuno a ciento cincuenta, al tratarse el punto primero de
la agenda, referente a la remoción de los miembros del directorio y la designación de
sus reemplazantes, en efecto, el Presidente (Guillermo Dasso Leguía) propuso la rati-
ficación del directorio conformado por las personas: Guillermo Dasso Leguía, José
Boluarte Gylling y Ada Leguía Mariátegui Vda. de Dasso, elegidos el doce de febrero
del dos mil tres (fojas ciento veinticinco), concluyéndose con aprobar por mayoría tal
extremo, así como el rechazo de la moción de pretensión social de responsabilidad (fojas
ciento treintitrés), al encontrarse presentes en esta junta, los accionistas que representan
el cien por ciento de acciones; sin embargo, estos actos si han sido cuestionados tanto
en la junta general, como en el proceso; pues don Norbert Lind Petrovic, representante
de los accionistas Fernando de Trazegnies y Emerging Markets Investments, en el acto
societario impugnado mostró su disconformidad en el tratamiento de este extremo (fojas
ciento veintisiete), posteriormente en el proceso también ha sido materia de tratamiento,
concluyendo con determinarse en el cuarto considerando de la sentencia, que tal acuerdo
contraviene la norma que establece el derecho de representación de la minoría en la elec-
ción del directorio.
Quinto.- Que, al respecto el artículo 164 de la Ley General de Sociedades establece: Las
sociedades están obligadas a constituir su directorio con representación de la minoría
agregándose en el párrafo final “No es aplicable lo dispuesto en el presente artículo
cuando los directores son elegidos por unanimidad”. De ello se advierte como regla gene-
ral la obligatoriedad en la constitución del directorio, con accionistas que representen la
minoría del accionariado de la sociedad; en tal sentido, en el caso de autos, no se cumplió

140
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

con esta norma, vulnerando el derecho de los accionistas minoritarios a obtener represen-
tatividad en el directorio, por consiguiente el acuerdo tomado es contrario a Ley. Debien-
do agregar que la excepción citada en el último párrafo de la norma expuesta, referente a
la inaplicación de este precepto cuando los directores son elegidos por unanimidad, no es
procedente, dado que en la junta general dicho punto fue materia de votación, aprobándo-
se el mismo por mayoría, conforme se puede advertir del acta de dicha junta que corre en
autos (fojas ciento treintitrés); por consiguiente el argumento expuesto no resulta cierto,
debiendo desestimarse.
Sexto.- En cuanto al argumento expuesto en el punto b) del primer considerando, si bien
es cierto al tratarse el segundo punto de la agenda, referente a la elección del directorio,
no se tomó decisión al respecto, pues ya se había procedido con la ratificación en los
cargos de los miembros del mismo, elegidos en anterior junta general de accionistas,
sin embargo, ello no significa que no se pueda aplicar el artículo 164 de la Ley acotada
(26887), pues es innegable que la ratificación del acuerdo, es referente a la elección de
los miembros del directorio elegido anteriormente, en tal sentido no se puede aplicar un
criterio restrictivo al analizar la norma expuesta, tanto más, si es evidente la vulneración
del derecho de los accionistas minoritarios a obtener protección de sus intereses, así como
el incumplimiento de la norma concerniente a la constitución del directorio con repre-
sentación de los accionistas minoritarios. Por ende, el argumento citado en esta parte no
resulta amparable.
Sétimo- En lo referente al argumento citado en el punto c) del primer considerando, ello
no resulta creíble, puesto que don Norbert Lind Petrovic, representante de los accionistas
Fernando de Trazegnies Granda y Emerging Markets Investmens, al procederse a la vo-
tación respecto al primer punto de agenda de la junta general, concerniente a la remoción
de los miembros del directorio y la designación de sus reemplazantes, se mencionó en el
acta “(...) el doctor Norbert Lind vota en contra con el cuarentisiete por ciento de las ac-
ciones que representa, señalando que la petición aprobada por la mayoría del señor Gui-
llermo Dasso carece de sustento legal y estatutario y se reserva el derecho de impugnar
los acuerdos producto de ambas votaciones” (fojas ciento treintitrés); en tal sentido debe
considerarse que tal acto conlleva a formular oposición al acuerdo tomado, no debiendo
asumir el sentido literal de lo expuesto, sino la sustantividad del texto, debiendo concluir
que el acto de impugnar, conlleva a una oposición al acuerdo, que establece el artículo
140 de la Ley General de Sociedades, por ende los demandantes cuentan con legitimación
activa que les permite ejercer vía derecho de acción, la pretensión demandada. A mayor
abundamiento es preciso hacer mención también a lo expuesto por el representante de los
accionistas demandantes (fojas ciento cuarenticuatro) “En este mismo acto a nombre de
mis accionistas que represento en esta junta, deseo expresar que nos reservamos funda-
mentar oportunamente ante la autoridad que corresponda los recursos de impugnación de
los acuerdos adoptados en esta junta (...)”.
Octavo.- La conclusión expuesta precedentemente, encuentra mayor sustento, puesto
que, en el caso de autos, se ha producido la vulneración de una norma societaria, que
atenta contra el derecho de los accionistas; por consiguiente, la pretensión de impugna-
ción procede contra acuerdos de la junta general cuyo contenido sea contrario a esta ley,
se oponga al estatuto o al pacto social, o lesione en beneficio directo o indirecto de uno o
varios accionistas, los intereses de la sociedad, como ha sucedido en el caso de autos. En
tal sentido lo alegado en esta parte por el apelante tampoco resulta imparable.
Noveno.- En lo referente al argumento precisado en el punto d) del primer considerando,
debe señalarse que el agravio alegado no se ha producido, ya que en el caso materia de
autos, ante la vulneración de los derechos de los accionistas impugnantes y haber ejercido
su derecho de acción, al formular la pretensión de impugnación de acuerdos, el A quo al
resolver el proceso, aplicó las normas de carácter societario, conforme se ha expuesto en

141
Manuel ALBERTO torres carrasco

los considerandos precedentes. Por otro lado, en cuanto al castigo de costas y costos, que
le causa un agravio de orden económico, ello tampoco encuentra sustento, puesto que la
propia norma procesal civil en su artículo 412, señala que “El reembolso de las costas
y costos del proceso no requiere ser demandado y es de cargo de la parte vencida, salvo
declaración judicial expresa y motivada de exoneración”; por ende el pago de costas y
costos es procedente y es de cargo de la parte vencida, como en el presente caso se ha
dado, siendo este un asunto accesorio que no versa sobre el fondo del asunto. En tal sen-
tido las alegaciones efectuadas en esta parte deben ser desestimadas,
Por dichas consideraciones:

Se resuelve:
CONFIRMAR la sentencia contenida en la resolución número dieciocho de fecha veinti-
séis de abril del dos mil seis, obrante de fojas trescientos sesentidós a trescientos setenti-
cuatro, que declara FUNDADA la demanda interpuesta por FERNANDO DE TRAZEG-
NIES GRANDA y EMERGING MARKETS INVESTMENTS contra la SOCIEDAD
MINERA TINTIRAYOC S.A.C. sobre Impugnación de Acuerdos, que ordena la nulidad
y deja sin efecto los acuerdos adoptados en la junta general de accionistas de fecha trein-
tiuno de marzo del dos mil tres y su continuación el cinco de abril del dos mil tres, con
costas y costos; DISPUSIERON que consentida o ejecutoriada que sea la presente reso-
lución se devuelvan los presentes autos al juzgado de origen.

S.S.
BETANCOUR BOSSIO
RUIZ TORRES
MARTÍNEZ ASURZA

142
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J19 J1

Cas. N° 504-99
Corte Suprema de la República
Lima, 10 de agosto de 1999

Impugnación de la convocatoria a junta de accionistas ordenada


por el juez de derecho público: caso ivcher
La impugnación de una junta general de accionistas y de sus acuerdos,
basada en defectos de la convocatoria, debe interponerse ante el juez
civil, aun cuando la celebración de la referida junta hubiere sido
ordenada por un juez de derecho público.

La sala civil transitoria de la corte suprema de justicia de la


república:
Vista la causa número quinientos cuatro - noventinueve, en Audiencia Pública de la
fecha; y, producida la votación con arreglo a Ley, emite la siguiente sentencia;

Materia del recurso:


Se trata del Recurso de Casación interpuesto por doña Michal Ivcher Even, median-
te escrito de fojas cuatrocientos veintisiete, contra la sentencia emitida por la Sala
Civil Corporativa de Procesos Sumarísimos y No Contenciosos de la Corte Superior
de Justicia de Lima, de fojas trescientos treintitrés, su fecha trece de enero del pre-
sente año, que revocando la apelada de fojas doscientos sesentiuno, su fecha dos
de noviembre de mil novecientos noventiocho, declara improcedente la demanda de
impugnación de acuerdos;

Fundamentos del recurso:


Que concedido el Recurso de Casación a fojas cuatrocientos treintiuno, fue declarado
procedente por resolución de fecha ocho de abril del presente año, por la causal contem-
plada en el inciso tercero del Artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil,
sustentada por la recurrente en que el pronunciamiento de la sentencia de vista atenta
contra el debido proceso y la tutela jurisdiccional, contraviniendo las normas de orden
público respecto de la competencia de los Jueces Civiles, para conocer las acciones de
impugnación de junta general de accionistas previstas por la antigua Ley General de So-
ciedades; que el criterio sostenido en ese fallo respecto de que la impugnación de la junta
general de accionistas del veintiséis de setiembre de mil novecientos noventisiete; debió
realizarse ante el Primer Juzgado Corporativo Transitorio Especializado en Derecho
Público, por haber sido este el que realizó la convocatoria cuestionada es errado, toda

143
Manuel ALBERTO torres carrasco

vez que conforme a Ley, es el Juez Civil el único competente para conocer de cualquier
acción por las controversias que se susciten respecto de la convocatoria de las juntas
generales de accionistas y los acuerdos que en ella se adopten y con lo resuelto se le ha
afectado su derecho a la tutela jurisdiccional, infringiendo lo dispuesto en el Artículo
Primero del Título Preliminar del Código Civil;

Considerando:
Primero.- Que, la acción interpuesta es la de impugnación de acuerdos de la junta ge-
neral extraordinaria de accionistas de la Compañía Latinoamericana de Radiodifusión
Sociedad Anónima, de fecha veintiséis de setiembre de mil novecientos noventisiete y
para que se deje sin efecto la referida junta, por cuanto entre la primera y la segunda
convocatoria no mediaron tres días como lo exige la Ley General de Sociedades;
Segundo.- Que, la sentencia de vista ha considerado que como la convocatoria reposa
en un mandato judicial del Primer Juzgado Corporativo Transitorio de Derecho Público,
cualquier cuestionamiento a la misma correspondía hacerlo en el mismo proceso y no
en vía de acción, desde que admitir lo contrario importaría alterar los términos de una
decisión judicial firme;
Tercero.- Que, el Artículo ciento cincuentidós de la Ley General de Sociedades, apro-
bada por Decreto Legislativo número trescientos once, modificado por la segunda dis-
posición modificatoria del Código Procesal Civil, aplicable al caso por razón de tiempo,
establece que las impugnaciones de juntas generales o de acuerdos adoptados en ellas
que se funden en defecto de convocatoria o a falta de quórum, se tramitan como proceso
sumarísimo;
Cuarto.- Que, tratándose una acción de impugnación de junta general y de sus acuerdos, ba-
sada en defecto de convocatoria, el trámite que le correspondía era de proceso sumarísimo;
Quinto.- Que, los Artículos quinto y sexto del Código Procesal Civil disponen que co-
rresponde a los órganos jurisdiccionales civiles el conocimiento de todo aquello que no
esté atribuido por la Ley a otros órganos jurisdiccionales y que la competencia civil no
puede renunciarse ni modificarse, salvo en aquellos casos expresamente previstos en la
Ley o en los convenios internacionales respectivos;
Sexto.- Que, en consecuencia, el proceso sumarísimo de impugnación de acuerdos, de
conformidad con las disposiciones antes citadas del Código Procesal Civil, era de com-
petencia de los Jueces Civiles, al no existir Jueces Comerciales;
Sétimo.- Que, la convocatoria a la junta extraordinaria de accionistas de la Compañía
Latinoamericana de Radiodifusión Sociedad Anónima, realizada por el Primer Juzgado
Corporativo Transitorio de Derecho Público, ha sido dictada dentro de la acción de am-
paro interpuesta por don Samuel y Mendel Winter Zuzunaga, contra don Baruch Ivcher
Bronstein, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Transportes, Comunicaciones,
Vivienda y Construcción, y en el que no ha sido parte la demandante, por lo que no puede
afectar a ella lo resuelto en dicho proceso;
Octavo.- Que, al declararse improcedente la demanda de impugnación de acuerdos, se
ha afectado a la actora su derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, contemplado en el
Artículo Primero del Código Procesal Civil y se ha incurrido en las causales de nulidad a
que se refieren los Artículos seis y ciento setentiuno del Código Procesal Civil;
Noveno.- Que, por las razones expuestas y presentándose la causal del inciso
tercero del Artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil, y de con-
formidad con el acápite dos punto uno del Artículo trescientos noventiséis del
Código Adjetivo; declararon: FUNDADO el Recurso de Casación de fojas cua-
trocientos veintisiete interpuesto por doña Michal Ivcher Even; en consecuencia
declara NULA la sentencia de vista de fojas trescientos treintitrés, su fecha trece

144
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

de enero del presente año, ORDENARON que el órgano jurisdiccional inferior


emita nuevo fallo pronunciándose sobre el fondo de la materia controvertida;
DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el Diario Oficial El
Peruano, bajo responsabilidad; en los seguidos por doña Michal Ivcher Even con
la Compañía Latinoamericana de Radiodifusión Sociedad Anónima sobre impug-
nación de junta general extraordinaria de accionistas; y los devolvieron:

SS ORTIZ B.
SÁNCHEZ PALACIOS P.
ECHEVARRÍA A.
CASTILLO LA ROSAS
ALVA S.

145
Manuel ALBERTO torres carrasco

J20 J1

Cas. N° 3070-98-Lambayeque
Corte Suprema de la República
Lima, 2 de junio de 1997

Impugnación de acuerdos de junta general de accionistas: con-


fusión de la sociedad que demanda la impugnación de su propio
acuerdo social

La demanda de impugnación del acuerdo de la junta general de accio-


nistas es interpuesta por el presidente del directorio en nombre de
la sociedad y por accionistas, en su propio derecho y como delegados
en representación de otros, siendo que la sociedad no puede tener la
calidad de demandante sino más bien de demandada. corresponde, pues
a los accionistas impugnantes el cuestionar la validez de los acuerdos
y a la sociedad el accionar en su defensa.

La sala civil transitoria de la corte suprema de justicia de la


república
Vista la causa número tres mil setenta-noventiocho; en la Audiencia Pública de la fecha
y producida la votación con arreglo a Ley, emite la siguiente sentencia:

Materia del recurso:


Se trata del Recurso de Casación interpuesto por don Juan Absalón Benavides Tiravanti
y otros (demandantes), contra la resolución de vista de fojas trescientos cincuentitrés, de
fecha veintinueve de octubre de mil novecientos noventiocho, expedida por la Segunda
Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque que, confirma el auto de fojas
doscientos treintisiete y doscientos treintiocho, su fecha veinticinco de agosto de mil
novecientos noventiocho, que declara infundada las excepciones de representación insu-
ficiente y ambigüedad en el modo de proponer la demanda y litispendencia; y lo revoca
en cuanto declara infundada la excepción de falta de legitimidad para obrar, reformándola
en este extremo declara fundada y, en consecuencia nulo todo lo actuado; dispone además
dar por concluido el proceso y sin objeto pronunciarse en lo demás que es materia de
grado.

Fundamentos del recurso:


La Corte Suprema mediante resolución de fecha veintiuno de diciembre de mil nove-
cientos noventiocho ha declarado procedente el Recurso de Casación por las causales

146
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

previstas en los incisos primero, segundo y tercero del Artículo trescientos ochentiséis
del Código Procesal Civil, esto es, en la interpretación errónea del Artículo ciento ochen-
tiocho de la Ley número veintiséis mil ochocientos ochentisiete (Ley General de Socie-
dades), inaplicación del Artículo veintiséis del Decreto Legislativo número ochocientos
dos y Decreto de Urgencia número ciento once-noventisiete; y en la contravención de las
normas que garantizan el derecho al debido proceso, en razón de que la Sala ha vulnerado
las normas procesales contenidas en los Artículos primero, segundo y tercero del Título
Preliminar del Código Procesal Civil y en los Artículos segundo y cuatrocientos sesenti-
séis del acotado, referidas a la tutela jurisdiccional referente al ejercicio del derecho de
las partes de fijar sus pretensiones y hechos sustentatorios.

Considerando:
Primero.- Que, del análisis de la demanda se desprende que esta es interpuesta por la
Empresa Agroindustrial Pomalca Sociedad Anónima, representada por quien dice ser
Presidente del Directorio Luis Rodríguez Brumester y los accionistas que suscriben por
su propio derecho y como delegados en representación de otros, materializando en esta
forma una acumulación subjetiva, activa y originaria con arreglo a los Artículos ochenti-
trés y ochentinueve del Código Procesal Civil; esos accionistas son don Absalón Benavi-
des Tiravanti, Pedro Sánchez Santacruz, Antonio Mena Morales, Félix Pillaca Sánchez,
Napoleón Coronado Cadenillas, Gumercindo Agapito Bejarano, Óscar Siancas Bobadi-
lla, Manuel Chirinos Campos, José Yovera Portocarrero, Eduardo Pejerrey Gastulo, Vir-
gilio Sánchez Acuña, Roberto Paz Lamas, Teremerio Díaz Alarcón, Hermis Silva Albújar
y don Felipe Artemio Mondragón Flores.
Segundo.- Que, el demandado Bernardino Céspedes Pérez, interpuso la excepción de fal-
ta de legitimidad para obrar de los demandantes porque la acción la planteaban a nombre
de la empresa Agro Industrial Pomalca Sociedad Anónima, cuando a esta le correspondía
ser la demandada por tratarse de una impugnación de acuerdos de una Junta General.
Tercero.- Que, la sentencia de vista impugnada, en su parte pertinente declara fundada la
excepción, por esa razón y por falta de legitimidad de obrar del demandado, olvidándose
de los quince socios demandantes que accionaban también por su propio derecho de
accionistas, de conformidad con la facultad que confiere el Artículo ciento cuarenta de la
Ley General de Sociedades número veintiséis mil ochocientos ochentisiete.
Cuarto.- Que, en cambio esa decisión se ajusta a Ley cuando se refiere a la falta de le-
gitimidad para obrar de la empresa, que figura como demandante cuya Junta General se
impugna, pues de acuerdo con la misma norma citada el derecho legítimo para demandar
lo tienen los socios con las calidades que indica; y en verdad procedimental, en esta ac-
ción esa empresa con su nuevo Directorio hasta ahora vigente, tiene la condición de litis
consorte necesario pasivo.
Quinto.- Que, no obstante, por lo expresado en el considerando tercero la decisión de la
Sala Civil Superior al privarles su derecho a plantear la acción a los socios demandantes,
si bien es cierto que transgrede las normas de tutela jurisdiccional del debido proceso,
también es cierto que es como consecuencia de la aplicación defectuosa de normas de
derecho material contenidas en el artículo citado.
Sexto.- Que, estando a las conclusiones precedentes el Recurso de Casación es fundado
por la causal primera del Artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil y
corresponde pronunciarse de conformidad con el inciso primero del Artículo trescientos
noventiséis del mismo Cuerpo de Leyes.

Sentencia:
Por estos fundamentos, declararon FUNDADO el Recurso de Casación interpuesto por
don Absalón Benavides Tiravanti y otros a fojas trescientos setenta; en consecuencia

147
Manuel ALBERTO torres carrasco

NULA la resolución de vista de fojas trescientos cincuentitrés, su fecha veintinueve de


octubre de mil novecientos noventiocho; y actuando en sede de instancia; confirmaron
en parte el auto del Juez de fojas doscientos treintisiete en cuanto declara infundada la
excepción de falta de legitimidad para obrar de los accionistas demandantes; la revocaron
en cuanto declara infundada la excepción respecto de la empresa Agroindustrial Pomal-
ca Sociedad Anónima; la que declararon fundada; DISPUSIERON la publicación de la
presente resolución en el Diario Oficial El Peruano; bajo responsabilidad; en los seguidos
por la empresa Agroindustrial Pomalca Sociedad Anónima y otros con don Bernardino
Céspedes Pérez sobre impugnación de acuerdos; y los devolvieron.

S.S.
URRELLO A.
ORTIZ B.
SÁNCHEZ PALACIOS P..
ECHEVARRÍA A.
CASTILLO LA ROSA S.

148
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J21 J1

Cas. N° 2481-98-Lima
Corte Suprema de la República
Lima, 2 de marzo de 1999

Junta general de accionistas: impugnación de acuerdos: plazo y


aplicación en el tiempo
De conformidad con la anterior ley general de sociedades, el plazo
para impugnar el acuerdo de la junta general era de seis (06) meses; no
habiendo el recurrente impugnado dentro de dicho plazo, ha operado
la caducidad. habiéndose consumado los hechos bajo el imperio de la
citada ley no resulta de aplicación la nueva ley general de sociedades,
ley 26887.

La sala civil permanente de la corte suprema de justicia de la república


En la causa vista en audiencia pública de la fecha del año en curso, emite la siguiente
sentencia:

Materia del recurso:


Se trata del Recurso de Casación interpuesto por don Genaro Delgado Parker contra la
resolución de vista expedida por la Sala de Procesos Abreviados y de Conocimiento de
la Corte Superior de Justicia de Lima a fojas ciento veintiséis, su fecha tres de agosto de
mil novecientos noventiocho, que revocando el auto apelado de fojas sesentidós, su fecha
veintiséis de marzo del mismo año, declara improcedente la demanda de impugnación de
acuerdos; con lo demás que contiene.

Fundamentos del recurso:


La Sala Suprema mediante resolución del cinco de noviembre de mil novecientos
noventiocho, ha estimado procedente el Recurso de Casación por las causales: a)
aplicación indebida de la derogada Ley General de Sociedades; y, b) inaplicación del
Artículo ciento cuarentidós de la Ley General de Sociedades veintiséis mil ochocien-
tos ochentisiete vigente.

Considerando:
Primero.- Que, la resolución de vista materia de casación declara improcedente la demanda
interpuesta por don Genaro Delgado Parker teniendo como fundamento la derogada Ley Ge-
neral de Sociedades, ley aplicable al caso; y en consecuencia, son de aplicación los Artículos
ciento treintinueve, ciento cuarenticuatro y ciento cuarenticinco de la misma.

149
Manuel ALBERTO torres carrasco

Segundo.- Que, la Ley General de Sociedades número veintiséis mil ochocientos ochen-
tisiete comenzó a regir a partir del primero de enero de mil novecientos noventiocho,
salvo disposición distinta de algún artículo de dicha ley, según lo dispuesto por su Octava
Disposición Final.
Tercero.- Que, la demanda de impugnación incoada por don Genaro Delgado Parker se
dirige contra los acuerdos adoptados en la Junta de Accionistas de fecha seis y nueve de
enero de mil novecientos noventiocho, la misma que se interpuso el seis de marzo del
mismo año; sin embargo, dichos acuerdos se refieren a la ratificación de acuerdos adopta-
dos en Junta de Accionistas celebradas en mil novecientos noventiséis y mil novecientos
noventisiete, a las cuales el demandante concurrió y no las observó.
Cuarto.- Que, en consecuencia, eran aplicables al caso las normas de la derogada Ley
General de Sociedades, por tanto no se han aplicado indebidamente los Artículos ciento
treintinueve, ciento cuarenticuatro y ciento cuarenticinco de la derogada Ley General de
Sociedades.
Quinto.- Que, la denuncia de inaplicación del Artículo ciento cuarentidós de la Ley nú-
mero veintiséis mil ochocientos ochentisiete, Ley General de Sociedades, vigente, se
circunscribe exclusivamente al tema de aplicación de la ley en el tiempo. En tal sentido, a
fin de determinar qué ley es la aplicable al presente caso, se requiere precisar previamente
cuáles son los hechos que han servido de supuesto jurídico a la norma jurídica.
Sexto.- Que, en el escrito de demanda se ha fijado como pretensión la nulidad de los
acuerdos adoptados en la Junta General Ordinaria y Extraordinaria de Accionistas del
Grupo Pantel Sociedad Anónima, realizada con fechas seis y nueve de enero de mil no-
vecientos noventiocho. En dicha junta se ratificaron los acuerdos adoptados en el año de
mil novecientos noventiséis y noventisiete, es decir, en la junta de fechas seis y nueve
de enero de mil novecientos noventiocho se han ratificado los acuerdos del año de mil
novecientos noventiséis y noventisiete, hechos que estaban regulados por el Decreto Le-
gislativo número trescientos once.
Sétimo.- Que, los acuerdos adoptados en el año de mil novecientos noventiséis y noven-
tisiete, constituyen hechos que se han subsumido al supuesto jurídico contemplado en el
Artículo ciento cuarenticuatro del Decreto Legislativo número trescientos once.
Octavo.- Que, realizando una interpretación sistemática de las normas que regulan la
aplicación de la ley en el tiempo, se debe concluir que de manera general el Código Civil
acoje la teoría de los hechos cumplidos, conforme está regulado en los Artículos tercero
del Título Preliminar y dos mil ciento veintiuno, sin embargo, solo de manera especial,
cuando la ley lo establece expresamente, debe entenderse que una norma es de aplicación
ultractiva, conforme está regulado en el Artículo dos mil ciento veinte del citado cuerpo
legal.
Noveno.- Que, siendo de aplicación al presente caso la teoría de los hechos cumplidos,
es necesario precisar previamente si el hecho del vencimiento del plazo de caducidad de
impugnación de los acuerdos del año mil novecientos noventiséis y noventisiete, se ha
producido o no.
Décimo.- Que, el Artículo ciento cuarenticuatro del Decreto Legislativo número tres-
cientos once establecía un plazo de caducidad de seis meses para impugnar el Acuerdo
de la Junta General, no habiendo el recurrente impugnado dentro de ese plazo los citados
acuerdos, debe entenderse que el vencimiento del plazo de caducidad para impugnar se
ha cumplido, en consecuencia, habiéndose consumado los hechos bajo el imperio del
citado Decreto Legislativo, no resulta de aplicación al presente caso el Artículo ciento
cuarentidós de la Ley número veintiséis mil ochocientos ochentisiete, Ley General de
Sociedades vigente.

150
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Undécimo.- Que, siendo así, al expedirse la resolución impugnada no se ha incurrido en


las causales de casación invocadas, correspondiendo a esta sala resolver de acuerdo al
Artículo trescientos noventisiete del Código Procesal Civil.

Sentencia:
Estando a las consideraciones que anteceden, la Sala Civil de la Corte Suprema; declara
INFUNDADO el Recurso de Casación interpuesto por don Genaro Delgado Parker; en
consecuencia, NO CASAR la resolución de vista de fojas ciento veintiséis, su fecha tres
de agosto de mil novecientos noventiocho, CONDENARON al recurrente al pago de una
multa de dos Unidades de Referencia Procesal así como de las costas y costos originados
en la tramitación del recurso; en los seguidos con Grupo Pantel Sociedad Anónima, sobre
impugnación de acuerdos; ORDENARON se publique la presente resolución en el Diario
Oficial El Peruano; bajo responsabilidad; y los devolvieron.

SS. PANTOJA
IBERICO
RONCALLA
OVIEDO DE A.
CELIS.

151
Manuel ALBERTO torres carrasco

J22 J1

Res. Nº 397-2001-ORLC/TR
Tribunal Registral
Lima, 12 de setiembre de 2001

Acuerdo de junta dejado sin efecto: clases


Debe distinguirse entre dejar sin efecto retroactivamente –lo que im-
plica la pretensión de que el acuerdo no haya surtido efectos, tal
como si nunca hubiera existido– y dejar sin efecto no retroactivamen-
te, lo que implica que el acuerdo surtió efectos desde que se adoptó
hasta que se acordó dejarlo sin efecto; como puede apreciarse, dejar
sin efecto no retroactivamente equivale a no revocar el acuerdo, de
manera que cuando se presenten para su calificación acuerdos de la
junta general en los que se señale que se “deja sin efecto” un acuerdo
determinado, deberá evaluarse si la junta pretende que ello sea retro-
activo o no; si de la evaluación del acuerdo concluye que no se preten-
de que sea retroactivo, no habrá inconveniente de inscribir el acuerdo,
pues dejar sin efecto retroactivamente equivale a revocar el acuerdo.

VISTO; el recurso de apelación interpuesto por JUAN MORALES CÓRDOVA (Hoja de


Trámite Nº 2001-022630 del 30 de mayo de 2001), contra la observación formulada por
la registradora pública (e) del Registro de Personas Jurídicas de Lima, Dra. Silvia Mon-
tañez Zamora, a la solicitud de inscripción de otorgamiento de facultades, revocatoria y
ratificación que otorga la CORPORACIÓN TURÍSTICA PERUANA S.A.C., en mérito
a las copias certificadas por notario. El título se presentó el 18 de abril de 2001 bajo el
Nº 72210. La registradora denegó la solicitud de inscripción por cuanto: “1.- Por junta
general del 16/04/2001 se acuerda: a) Dejar sin efecto todos los acuerdos adoptados en la
junta general del 03/01/2001 y al haberse quedado inscrita dicha junta en el asiento
C 0004, dicha facultad corresponde al Poder Judicial por el principio de legitimidad.
Artículo 2013 del CC. El contenido de las inscripciones se presume cierto y produce
todos sus efectos, mientras no se rectifique o se declare judicialmente su invalidez. Res-
pecto a este punto se debe tener en cuenta que la junta general del 16/04/2001 no acuerda
la revocatoria del nombramiento del gerente y/o poderes otorgados, sino acuerda dejar sin
efecto dicha designación, es decir el acuerdo pretende restarle validez y efectos jurídicos
al acuerdo y que obra registrado en el asiento C 0004, siendo esta facultad exclusiva del
Poder Judicial, dado que se presume la certeza y surte todos los efectos jurídicos de la
inscripción aludida. b) Se ratifica como gerente general al Sr. Eddie Aldo Ángel Thorn-
berry Schiantarelli, no estando registrado su nombramiento como gerente general, ya que

152
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

por junta general del 03/01/2001 fue removido del cargo. Artículo 2015 del CC. Artículo
151 del Reglamento General de los Registros Públicos. Habiéndose registrado la remo-
ción del Sr. Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli en el cargo de gerente general,
y habiéndose inscrito además el nombramiento de otro gerente general, su ratificación
en dicho cargo no resulta procedente, debiendo la junta proceder a su nombramiento
respectivo, en atención a que el asiento de remoción de gerente ha surtido plenos efectos
jurídicos, no pudiendo en consecuencia ratificarse un nombramiento no inscrito. Artículo
2015 del CC. 2.- La junta general del 16/04/2001 ha sido convocada por el Sr. Eddie Aldo
Ángel Thornberry Schiantarelli, sin embargo, el gerente registrado en la partida de la
sociedad es el Sr. Juan Carlos Tabja Majluf, en consecuencia la junta no ha sido válida-
mente convocada. Artículo 245 de la LGS. Respecto a este punto se indica que conforme
al acuerdo adoptado por junta general de accionistas del 03/01/2001, se nombra al nuevo
gerente a partir del 09/04/2001, y de las esquelas de convocatoria se advierte que las mis-
mas han sido notificadas con fecha 09/04/2001, es decir cuando el Sr. Eddie Aldo Ángel
Thornberry Schianterelli no era gerente, dejándose constancia de que la fecha que reviste
validez de dichas convocatorias es la de su notificación y que en el presente caso fueron
por conducto notarial. 3.- Sin perjuicio de lo señalado anteriormente deberá presentar una
certificación expedida por el gerente inscrito respecto de los accionistas de la sociedad a
fin de verificar que todos los accionistas hayan sido debidamente convocados. Artículo
245 de la LGS y artículo 47 del Reglamento General de los Registros Públicos. Respecto
a este punto deberá ser presentada la certificación solicitada ya que, de conformidad con
lo dispuesto por el artículo 188 inciso 5, es el gerente el encargado de expedir las certifi-
caciones del contenido de los libros de la sociedad”, interviniendo como vocal ponente la
Dra. Gloria Amparo Salvatierra Valdivia; y,

Considerando:
Que, mediante el título venido en grado, se solicita la inscripción de acuerdos de junta
general adoptados por CORPORACIÓN TURÍSTICA PERUANA S.A.C., en mérito a
copias certificadas por notario del acta de la junta general de accionistas realizada el 16 de
abril de 2001 y copias legalizadas por notario de las esquelas de convocatoria a la citada
junta mediante conducto notarial;
Que, el apelante tanto en el escrito de fecha 3 de mayo de 2001 así como en el recurso
de impugnación, precisa la rogación del presente título, en el sentido de que los actos a
inscribir son la revocatoria y el nombramiento del gerente de la sociedad bajo examen;
Que, revisada la partida registral, ficha Nº 115195 que continúa en la partida electrónica
Nº 11015342 del Libro de Sociedades del Registro de Personas Jurídicas de Lima, se
aprecia que en el asiento C 0004 de la partida, constan inscritos los acuerdos adoptados
por la junta general de accionistas realizada el 3 de enero de 2001, en la que se acordó
prescindir de los servicios del gerente general Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli
y nombrar para dicho cargo a Juan Carlos Tabja Majluf;
Que, sobre los acuerdos que son materia de inscripción, cabe señalar, con respecto a
la revocación del gerente general, que la junta general de accionistas del 16 de abril de
2001 aprobó por unanimidad de las acciones concurrentes, dejar sin efecto todos los
acuerdos adoptados en la junta general de accionistas de fecha 3 de enero de 2001 (...)”
y con relación al acuerdo de nombramiento de gerente general, la junta acordó “(...) por
unanimidad de las acciones concurrentes (...) ratificar en el cargo de gerente general de
la empresa al señor Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli, con DNI Nº 07862611
aprobando su gestión realizada hasta la fecha (...)”.
Que, resulta oportuno precisar que en el presente caso lo que pretende la junta al dejar
sin efecto los acuerdos de la junta general realizada el 3 de enero de 2001, es que retroac-
tivamente estos no produzcan o generen consecuencias, con lo cual se quiere volver a la

153
Manuel ALBERTO torres carrasco

situación jurídica que tenía la sociedad antes de haberse adoptado dichos acuerdos; tema
que guarda relación con la ineficacia del acto jurídico; que para Marcial Rubio es (...) la
incapacidad de este para producir sus efectos, bien porque ha sido mal constituido, o bien
porque ciertas circunstancias exteriores a él impiden tales efectos” (“La invalidez del acto
jurídico”. Pág.13. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1995);
lo cual es diferente a la revocación del acuerdo, por cuanto con la revocación se extingue
o modifica el acto revocado a partir de la fecha en que se adopta el acuerdo de revocarlo y
no opera con efectos retroactivos, es decir el acto surtió efectos desde que se acordó hasta
su revocación, supuesto distinto al acuerdo que se pretende inscribir.
Que, supuesto diferente es el de la remoción del gerente general, lo que puede ser acor-
dado en cualquier momento por el directorio o la junta general, cualquiera que sea el
órgano del que haya emanado su nombramiento, según lo señala el artículo 187 de la Ley
General de Sociedades, que recoge el principio de libre revocabilidad de los administra-
dores; acto que sí está facultado a realizar la junta general o el directorio, lo que a su vez
constituye un título modificatorio del nombramiento del gerente general de la sociedad
inscrito;
Que, la Ley General de Sociedades prevé la impugnación de los acuerdos de la junta
general, cuyo contenido sea contrario a dicha ley, se opongan al estatuto o al pacto
social o lesionen los intereses de la sociedad, así como los que incurran en causal de
anulabilidad; el referido artículo señala que no procede la impugnación cuando el
acuerdo haya sido revocado o sustituido por otro adoptado conforme a ley, al pacto
social o al estatuto;
Que, por lo tanto, la ley prevé expresamente que la junta general revoque o sustituya
sus acuerdos, pero no prevé que los deje sin efecto; sin embargo, debe distinguirse
entre dejar sin efecto retroactivamente –lo que implica la pretensión de que el acuer-
do no haya surtido efectos, tal como si nunca hubiera existido–, y dejar sin efecto no
retroactivamente, lo que implica que el acuerdo surtió efectos desde que se adoptó
hasta que se acordó dejarlo sin efecto; como puede apreciarse, dejar sin efecto no
retroactivamente equivale a revocar el acuerdo, de manera que cuando se presenten
para su calificación acuerdos de la junta general en los que se señale que se “deja sin
efecto” un acuerdo determinado, deberá evaluarse si la junta pretende que ello sea
retroactivo o no; si de la evaluación del acuerdo se concluye que no se pretende que
sea retroactivo, no habrá inconveniente para inscribir el acuerdo, pues dejar sin efecto
no retroactivamente equivale a revocar el acuerdo;
Que, además atendiendo a que los acuerdos adoptados se encuentran inscritos en
el registro, el contenido de dicha inscripción se presume cierto y produce todos sus
efectos, mientras no se rectifique o se declare judicialmente su invalidez, conforme al
principio de legitimación recogido en el artículo 2013 del Código Civil, constituyen-
do a su vez una garantía del Sistema Nacional de los Registros Públicos la intangibi-
lidad del contenido de los asientos registrales, salvo título modificatorio posterior o
sentencia judicial firme, según lo indica el artículo 3 inciso b) de la Ley Nº 26366; en
consecuencia, el único órgano del Estado que puede declarar la nulidad de una ins-
cripción es el Poder Judicial, según lo establecido en el artículo 172 del Reglamento
General de los Registros Públicos;
Que, de lo glosado en los considerandos precedentes, se colige que el acuerdo de dejar sin
efecto la junta general del 3 de enero de 2001 pretende que ello tenga efectos retroactivos,
razón por la que no puede inscribirse, por lo que se debe confirmar el inciso a) del primer
extremo de la observación y ampliarla conforme se indica en la presente resolución;
Que, en cuanto a la ratificación del gerente general, señor Eddie Aldo Ángel Thornberry
Schiantarelli; cabe indicar que al ratificar a una persona en su cargo, se está confirmando

154
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

su designación, partiendo del supuesto de que la persona ratificada aún está ocupando di-
cho cargo o ha culminado su mandato pero aún no ha sido reemplazada; lo que no sucede
en el presente caso, por cuanto, de la revisión de los antecedentes registrales, se aprecia
que en el asiento C 0004 consta su remoción como gerente general y la designación del
actual gerente general de la sociedad, recaída en el señor Juan Carlos Tabja Majluf; por
lo que tal “ratificación” no se adecua a los antecedentes registrales al no tener vigencia el
acto previo inscrito, que es la designación en el cargo de gerente general, en aplicación de
lo dispuesto por los artículos 2011 y 2015 del Código Civil, concordados con el artículo
151 del Reglamento General de los Registros Públicos; en tal sentido, lo que sí procede
inscribir es el nombramiento de un nuevo gerente general si así lo acuerda la junta general
de accionistas; por lo que se debe confirmar el literal b) del primer extremo de la obser-
vación;
Que, adicionalmente, de la ratificación del nombramiento del anterior gerente general se
advierte que se pretende “dejar sin efecto” los acuerdos adoptados en la junta general del
3 de enero de 2001 y que tengan efectos retroactivos, por cuanto al no haber producido
efectos dicha junta general, aún estaría vigente la designación como gerente del señor
Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli, lo que conforme se ha indicado, no se ajusta
a las normas sobre la materia;
Que, de otro lado, respecto a la convocatoria a la junta general de accionistas, tratándose
de una sociedad anónima cerrada sin directorio, esta es convocada por el gerente general,
de conformidad con lo dispuesto por el artículo 245 de la Ley General de Sociedades,
concordada con el artículo 23 del estatuto, entendiéndose que la realiza el gerente general
vigente;
Que, de la revisión de los cargos de la convocatoria de la junta general a inscribir, se
aprecia que la efectuó Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli; de otro lado, las con-
vocatorias tienen fecha 7 de abril de 2001, tramitadas por conducto notarial, ingresando
al oficio del notario el mismo día 7 de abril, las que fueron entregadas a los accionistas
el 9 de abril; al respecto, de la revisión del título archivado Nº 61226 del 29 de marzo de
2001 se aprecia que la junta general de accionistas realizada el 3 de enero de 2001 señaló
que el señor Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli ocuparía el cargo de gerente
general hasta el 8 de abril del año en curso y a partir del 9 de abril de 2001, ocuparía el
cargo el señor Carlos Tabja Majluf; de lo cual se desprende que al momento de efectuar
la convocatoria, aún el señor Eddie Thornberry ostentaba el cargo de gerente general, por
lo que dicha persona tenía la facultad de convocar a junta general;
Que, la registradora formula observación señalando que el 9 de abril de 2001 Eddie Thor-
nberry ya no era gerente general; sin embargo, la fecha que debe tomarse en cuenta no es
la de recepción de la esquela, sino la fecha en que el gerente general entregó las esquelas
al oficio del notario, esto es, el 7 de abril de 2001 conforme al sello puesto por la notaría;
al respecto, debe recalcarse que la fecha de recepción de la esquela por el socio se toma
en cuenta para verificar que haya sido cursada con la antelación debida y en cambio, para
efectos de verificar la legitimidad del gerente general que convoca, debe considerarse la
fecha en que las esquelas fueron remitidas a la notaría; en tal sentido se debe revocar el
segundo extremo de la observación;
Que, adicionalmente, sobre el particular, se aprecia que en la extensión del asiento C
0004 de la partida electrónica Nº 11015342 no se ha consignado la fecha de vencimien-
to del mandato como gerente del señor Eddie Aldo Ángel Thornberry Schiantarelli, ni
tampoco la fecha de inicio en dicho cargo del señor Juan Carlos Tabja Majluf, omisión
que debe ser rectificada de oficio de conformidad con lo dispuesto por el artículo 175 del
Reglamento General de los Registros Públicos;

155
Manuel ALBERTO torres carrasco

Que, sobre la certificación de la convocatoria a todos los accionistas que solicita la regis-
tradora, la misma que debe ser expedida por el gerente inscrito, se debe precisar que se
ha presentado el cargo de las cartas notariales remitidas una de otra a Javier Elías Musi-
ris Díaz; desprendiéndose que son dos los accionistas de Corporación Turística Peruana
S.A.C., lo cual es corroborado en el acta de junta general bajo examen en la que se indica
que “Habiéndose efectuado la convocatoria por esquelas remitidas notarialmente a cada
uno de los dos accionistas de la sociedad (...)”; por lo que no es necesaria la presentación
de la certificación solicitada por la registradora, debiéndose revocar el tercer extremo de
la observación; y,
Estando a lo acordado;

Se resuelve:
1. CONFIRMAR el primer extremo de la observación formulada por la registradora
pública (e) del Registro de Personas Jurídicas de Lima al título referido en la parte
expositiva, REVOCAR lo demás que contiene y AMPLIARLA por los fundamentos
expuestos en los considerandos que anteceden.
2. DISPONER que el registrador público del Registro de Personas Jurídicas de Lima
proceda a rectificar el asiento C0004 de la partida electrónica Nº 11015342, confor-
me a lo señalado en el decimosexto considerando de la presente resolución.
Regístrese y comuníquese.-

(FDO.) Dr. LUIS ALBERTO ALIAGA HUARIPATA


Presidente de la Tercera Sala del Tribunal Registral
Dra. GLORIA SALVATIERRA VALDIVIA
Vocal del Tribunal Registral
Dra. NORA MARIELLA ALDANA DURÁN
Vocal del Tribunal Registral

156
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J23 J1

Cas. Nº 3124-2001-Junín
Corte Suprema de la República
Lima, 19 de noviembre del 2001

Impugnación de acuerdo social: condiciones que debe cumplir el


accionista
Por la legitimación activa de la impugnación el accionista solo puede
impugnar cuando hizo constar su oposición al acuerdo, con lo que el
actor no había cumplido; y, además, el accionista que impugne judi-
cialmente un acuerdo debe mantener su condición de tal durante el
proceso, mas el actor ya no cumple con ello en razón de haber sido
excluido de la sociedad.

El Peruano, 02/02/2002
VISTOS, con el acompañado; y ATENDIENDO: Primero: Que, el recurso de casación
interpuesto por Lopesa Industrial SAC cumple con los requisitos de forma que para su
admisibilidad exige el artículo trescientos ochentisiete del Código Procesal Civil. Segun-
do.- Que, en cuanto a los requisitos de fondo, la impugnante invoca el artículo trescientos
ochentiséis del Código Procesal Civil, expresando como causales para la interposición
de su recurso la aplicación indebida o la interpretación errónea de una norma de derecho
material, así como de la doctrina jurisprudencial; la inaplicación de una norma de derecho
material o de la doctrina jurisprudencial; y la contravención de las normas que garantizan
el derecho a un debido proceso o la infracción de las formas esenciales para la eficacia
y validez de los actos procesales. Tercero.- Desarrollando su recurso indica que el actor
fundó su acción de impugnación de acuerdos en que para modificar el estatuto social se
requería una junta extraordinaria conforme al artículo ciento veintitrés inciso a) de la
Nueva Ley General de Sociedades, y no de una ordinaria como la que se efectuó, y en
que la adecuación de la sociedad anónima a una sociedad anónima cerrada se ha tomado
por mayoría y no por unanimidad, transgrediéndose la tercera disposición transitoria de
la citada Ley; que ellos han demostrado a lo largo del proceso que la junta se ha realizado
con todas las formalidades que exige la Ley, habiéndose incluso registrado los acuerdos;
que si bien la tercera disposición transitoria dispone que las sociedades anónimas cons-
tituidas antes de la vigencia de la nueva Ley podrán adaptarse al régimen de la Sociedad
Anónima Cerrada con la aprobación de la totalidad de los accionistas, debe enfatizarse el
hecho de que no se contó con la participación del actor, en razón que el mismo se retiró de
la junta de mala manera; que ante el panorama sui géneris son de aplicación los artículos
ciento veinticuatro y ciento veintiséis de la Ley General de Sociedades vigente referidos

157
Manuel ALBERTO torres carrasco

al quórum, no habiéndose privado nunca al actor de la posibilidad de emitir su voto,


pues fue él quien se retiró de la junta dolosamente para perjudicar su realización como
se ha probado en autos; que el artículo ciento cuarenta establece la legitimación activa
de la impugnación, esto es que el accionista solo puede impugnar cuando hizo constar su
oposición al acuerdo con lo que el actor no había cumplido; y que de acuerdo al artículo
ciento cuarenticuatro de la Nueva Ley General Sociedades el accionista que impugne
judicialmente un acuerdo debe mantener su condición de tal durante el proceso, mas el
actor ya no cumple con ello en razón de haber sido excluido de la sociedad por junta del
doce de mayo de mil novecientos noventiocho. Cuarto.- Que, la fundamentación del re-
curso no satisface el requisito de claridad y precisión del inciso segundo del artículo tres-
cientos ochentiocho del Código Procesal Civil, toda vez que la aplicación indebida de una
norma de derecho material, la interpretación errónea de una norma de derecho material, la
inaplicación de una norma de derecho material y la afectación al debido proceso son cau-
sales independientes que motivan la casación y que por tanto deben desarrollarse de tal
manera, proponiéndose en su caso cuál sería la debida aplicación, cuál la interpretación
correcta, cuál sería la norma pertinente y cómo modificaría lo resuelto o en qué consistió
la afectación al debido proceso, con lo que no se cumple en el recurso, el que se limita
a citar diversas normas sin relacionarlas o desarrollarlas con las causales denunciadas y
pretende más bien la revisión de la prueba para que se concluyan hechos a los que no arri-
bó la impugnada; no citándose tampoco en el recurso doctrina jurisprudencial que cumpla
con los requisitos del artículo cuatrocientos del Código Procesal Civil. Quinto.- Que, en
consecuencia, en aplicación del artículo trescientos noventidós del Código Procesal Ci-
vil; declararon: IMPROCEDENTE el recurso de casación interpuesto a fojas quinientos
cuarentiséis contra la resolución de fojas quinientos treintidós, su fecha seis de julio del
presente año; CONDENARON al recurrente al pago de las costas y costos originados en
la tramitación del recurso, así como a la multa de tres Unidades de referencia procesal;
DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el diario oficial El Peruano;
en los seguidos Aquilo López de la Cruz con Lopesa Industrial Sociedad Anónima; sobre
impugnación de acuerdo de junta general; y los devolvieron.

SS. ECHEVARRÍA A.
LAZARTE H.
ZUBIATE R.
BIAGGI G.
QUINTANILLA Q.

158
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J24 J1

Cas. Nº 1082-2006 Lambayeque


Corte Suprema
Lima 26 de octubre del 2006

Nulidad de acuerdo societario: vía procedimental


Se puede concluir, por un lado, que la acción de nulidad, con el fin de
impugnar los acuerdos de la junta general de accionistas, se tramita
en la vía de conocimiento y, de otro lado, dicha acción tiene un plazo
de caducidad de un año.

Lima, veintiséis de octubre del dos mil seis

La sala civil transitoria de la corte suprema de justicia de la república:


Vista, la causa número mil ochentidós del dos mil seis, en audiencia pública lle-
vada a cabo en la fecha, y luego de verificada la votación con arreglo a ley, emite la
siguiente sentencia:
Materia del recurso:
Se trata del recurso de casación interpuesto por don Wilmer Arturo Saavedra Zegarra
a fojas ciento cuarentiocho contra la resolución de vista de fojas ciento cuarenta, su
fecha veintidós de noviembre de dos mil cinco, expedida por la Segunda Sala Civil
de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, que confirma la resolución apelada
de fojas cincuentidós, su fecha primero de abril de dos mil cinco, que declara impro-
cedente la demanda; en los seguidos por don Wilmer Arturo Saavedra Zegarra contra
la Empresa Nor Oriente Sociedad Anónima, sobre Nulidad de Acto Jurídico;
Fundamentos del recurso:
Esta Sala Suprema mediante resolución de fecha seis de julio de dos mil seis ha de-
clarado procedente el recurso de casación interpuesto por don Wilmer Arturo Saave-
dra Zegarra por la causal de aplicación indebida del artículo ciento cuarenticuatro
del Decreto Supremo número cero cero tres-ochenticinco-JUS (anterior Ley General
de Sociedades), refiriendo que la mencionada norma no puede interpretarse aisla-
damente de lo dispuesto en el artículo ciento cuarentiséis del mismo ordenamiento
legal pues ambas normas se relacionan entre sí, por cuanto si bien el artículo ciento
cuarenticuatro establece que las acciones de impugnación deben ejercitarse en el
plazo de sesenta días después de realizado el acuerdo societario, dicha norma solo es
aplicable en los casos en que las impugnaciones de los acuerdos se tramiten según
los juicios de menor cuantía, regulados en el Código de Procedimientos Civiles. Por
consiguiente, la norma en comentario no es aplicable al caso de autos, pues la

159
Manuel ALBERTO torres carrasco

presente causa se sustancia en la vía del proceso de conocimiento. Agrega, asimismo,


que al dirimirse la litis se ha aplicado indebidamente el artículo ciento cincuentidós
del referido decreto supremo señalando, que la presente demanda se sustenta en las
causales de nulidad previstas en el artículo doscientos diecinueve incisos tercero y
sexto del Código Civil; en tal virtud, refiere, que a la luz de lo dispuesto en el acotado
artículo ciento cincuentidós del citado decreto supremo, la demanda debe tramitar-
se en la vía del proceso de conocimiento y no en la vía sumarísima. Añade, que la
mencionada norma no ha sido aplicada en su debido contexto, pues dicha norma no
regula el plazo de caducidad para interponer las acciones relativas a impugnación de
acuerdos societarios fundados en causales de nulidad previstas en el Código Sustan-
tivo, por esta razón, sostiene, que para dilucidar el plazo de caducidad debe aplicarse
el mencionado ordenamiento sustantivo;

Considerando:
Primero.- Que, conforme se aprecia del petitorio de la demanda, el accionante, don
Wilmer Arturo Saavedra Zegarra por derecho propio y en representación de don Ró-
mulo Chávez Montenegro y otros, solicita la nulidad del acto jurídico y del docu-
mento que lo contiene, consistente en los acuerdos de la Junta General Ordinaria
de Accionistas de fecha dieciséis de abril de mil novecientos noventicinco llevada a
cabo por la demandada Empresa Nor Oriente Sociedad Anónima por cuanto consi-
dera que los acuerdos allí adoptados se han tomado sin contar con el quórum legal,
habiéndose, además, arribado a acuerdos ilegales al haberse modificado los estatu-
tos respectivos de la referida empresa; Segundo.- En principio, es menester precisar
cuál es la norma de aplicación al caso de autos, toda vez que de los fundamentos del
recurso de casación declarada procedente se extrae que lo que en puridad pretende
demostrar el recurrente es que al caso de autos le serían de aplicación las normas del
Código Civil en cuanto a la fijación de los plazos de caducidad respecto de la impug-
nación de nulidad interpuesta, no siendo de aplicación, según su entender, las normas
de la derogada Ley General de Sociedades - Decreto Supremo número cero cero
tres-ochenticinco-JUS- ni la vigente Ley General de Sociedades número veintiséis
mil ochocientos ochentisiete; Tercero.- Que, la actual Ley General de Sociedades
número veintiséis mil ochocientos ochentisiete entró en vigencia el primero de enero
de mil novecientos noventiocho conforme a la Octava Disposición Final de su Título
Final, no obstante ello, si bien los acuerdos de la Junta General de Accionistas de la
Empresa Nor Oriente Sociedad Anónima cuestionados se realizaron el dieciséis de
abril de mil novecientos noventicinco, se debe precisar, sin embargo, que no resulta
de aplicación para la tramitación de la presente causa las normas del derogado De-
creto Supremo número cero cero tres-ochenticinco-JUS, dado que conforme dispo-
ne la Segunda Disposición Final de la acotada Ley General de Sociedades número
veintiséis mil ochocientos ochentisiete todas las Sociedades Mercantiles y Civiles
sin excepción, quedan sometidas a esta ley, así como las sucursales cualquiera fuera
el momento en que fueron constituidas; Cuarto.- En tal contexto, resulta evidente
que al caso de autos le son de aplicación las disposiciones contendidas en la referida
Ley número veintiséis mil ochocientos ochentisiete por disposición expresa de su
propia normatividad allí regulada, en aplicación retroactiva; Quinto.- Que, en esa
lógica, el artículo ciento cincuenta de la citada Ley General de Sociedades número
veintiséis mil ochocientos ochentisiete dispone de manera expresa que la acción de
nulidad para la impugnación de acuerdos de junta será procedente cuando incidan las
causales de nulidad previstas en el Código Civil, debiendo sustanciarse en la vía de
conocimiento y dejando establecido, además, que dicha acción de nulidad caducará
transcurrido el año del acuerdo adoptado materia de impugnación; Sexto.- De lo ex-
puesto se extrae, por un lado, que la acción de nulidad, con el fin de impugnar los

160
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

acuerdos de la Junta General de Accionistas, se tramita en la vía de conocimiento, y


de otro lado, dicha acción de nulidad tiene un plazo de caducidad que se establece en
un año; por consiguiente, en el caso de autos, el plazo para impugnar el acuerdo cues-
tionado por el recurrente caducó indefectiblemente al haber interpuesto su demanda,
según sello de recepción de fojas cuarenticuatro, el veintiocho de febrero de dos mil
cinco, esto es, en exceso al plazo previsto en la norma precitada en el considerando
anterior; por consiguiente el recurso de casación por la causal de aplicación indebida
resulta infundado[1]; Séptimo.- Que, por consiguiente, al no verificarse la causal
denunciada, resulta de aplicación lo previsto en el artículo trescientos noventisiete
del Código Procesal Civil. Por estas consideraciones: Declararon INFUNDADO el
recurso de casación interpuesto a fojas ciento cuarentiocho, por don Wilmer Arturo
Saavedra Zegarra; en consecuencia NO CASARON la resolución de vista de fojas
ciento cuarenta, su fecha veintidós de noviembre de dos mil cinco; CONDENARON
al recurrente al pago de una multa de dos Unidades de Referencia Procesal, así como
al pago de las costas y costos originados en la tramitación del recurso; DISPUSIE-
RON la publicación de la presente resolución en el diario oficial El Peruano, bajo
responsabilidad; en los seguidos por don Wilmer Arturo Saavedra Zegarra contra la
empresa Nor Oriente Sociedad Anónima, sobre Nulidad de Acto Jurídico; y los de-
volvieron.

SS.
TICONA POSTIGO
CARRIÓN LUGO
FERREIRA VILDOZOLA
PALOMINO GARCÍA
HERNÁNDEZ PÉREZ

161
Manuel ALBERTO torres carrasco

J25 J1

Exp. N° 369-2005
Corte Superior de Justicia de Lima

Acuerdo societario: nulidad debe sustentarse en normas de la


ley general de sociedades
Si bien es cierto la nulidad de acto jurídico se enmarca dentro de la
normatividad establecida por nuestro código sustantivo (artículo 219),
también lo es que como la pretensión de nulidad de acuerdos adop-
tados en junta general, derivan de un acto de naturaleza societaria,
debe primar el principio de especialidad de las normas, motivo por el
cual el plazo para interponer la pretensión de nulidad de acto jurídico
es el contenido en el último párrafo del artículo 150 de la Ley Gene-
ral de Sociedades.

Primera sala civil con subespecialidad comercial


Lima, veintidos de julio de dos mil cinco

Autos y vistos:
Es materia de grado el recurso de apelación interpuesto por Epifanio Nieto Zárate Gon-
zalo Gines Marca y César Ernau Cox contra el auto emitido mediante resolución número
nueve emitida en la audiencia de saneamiento procesal de fecha dieciocho de abril de
dos mil cinco obrante de fojas ciento a ciento dieciocho que declara infundada la excep-
ción de representación Insuficiente del Demandado y fundada la excepción de caducidad
en consecuencia nulo todo lo actuado, dándose por concluido el proceso. Interviniendo
como Vocal Ponente el Señor Wong Abad y,

Atendiendo:
Primero: Son argumentos de la apelada el hecho de haberse aplicado en la resolución
recurrida una norma impertinente para el caso de autos, estos es el artículo 150 de la Ley
General de Sociedades. Se indica además que la aplicación de dicho dispositivo priva a la
parte apelante del derecho a gozar de tutela jurisdiccional efectiva.
Segundo: Del recurso de apelación de fojas ciento veintiséis a ciento veintinueve, se
advierte que la finalidad que motiva a los accionantes iniciar el presente proceso está
destinada a que: a) se declare la nulidad de los acuerdos celebrados en la Junta Gene-
ral de Accionistas de la Empresa de Servicio de Transportes “25 de Setiembre Sociedad

162
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

Anónima” celebrado con fecha dieciséis de noviembre del dos mil dos, b) la nulidad de la
escritura pública (como pretensión accesoria) y c) la nulidad de inscripciones registrales.
Tercero: El artículo IX del Título Preliminar del Código Civil establece que: Las disposi-
ciones del Código Civil se aplican supletoriamente a las relaciones y situaciones jurídicas
reguladas por otras leyes, siempre que no sean incompatibles con su naturaleza.
Cuarto: En efecto, y conforme se detalla en el segundo considerando de la presente re-
solución las pretensiones solicitadas por los accionantes derivan de un hecho regido por
la Ley General de Sociedades, como es la declaración de nulidad de la Junta General de
Accionistas de la Empresa de Servicio de Transportes “25 de Setiembre Sociedad Anó-
nima” celebrado con fecha dieciséis de noviembre del dos mil dos, en tal sentido para
resolver las controversias suscitadas en dicho acto resulta pertinente remitirse a la norma
antes citada.
Quinto: Si bien es cierto la nulidad de acto jurídico se enmarca dentro de la normatividad
establecida por nuestro Código Sustantivo (artículo 219), también lo es que para el caso
de autos debe primar el principio de especialidad de las normas, dado que los actos que se
pretenden dejar sin efecto, derivan de un acto de naturaleza societaria, motivo por el cual
el plazo para interponer la pretensión demandada es el contenido en el último párrafo del
artículo 150 de la Ley General de Sociedades.
Sexto: Siendo así, habiendo transcurrido en exceso el plazo establecido por el artículo
142 de la Ley General de Sociedades para impugnar los acuerdos celebrados en la Junta
General de Accionistas de la Empresa 25 de Septiembre celebrada el día dieciséis de
noviembre de dos mil dos, la excepción de caducidad interpuesta por la parte demandante
resulta amparable, por tanto

Se resuelve:
CONFIRMAR el auto apelado emitido mediante resolución número nueve emitido en la
audiencia de saneamiento procesal de fecha dieciocho de abril de dos mil cinco obrante
de fojas ciento quince a ciento dieciocho que declara infundada la excepción de Repre-
sentación Insuficiente del Demandado y fundada la excepción de caducidad en conse-
cuencia nulo todo lo actuado, dándose por concluido el proceso. DISPUSIERON que
por Secretaría se de cumplimiento a lo dispuesto en el primer párrafo del artículo 383 del
Código Procesal Civil. En los seguidos por EPIFANIO NIETO ZÁRATE, GONZALO
GINES MARCA y CÉSAR ERNAU COX con TRANSPORTES 25 de SETIEMBRE
sobre NULIDAD DE ACTO JURÍDICO.

163
Manuel ALBERTO torres carrasco

J1

Exp. N° 054-2005
Corte Superior de Justicia de Lima
Miraflores, 30 de junio de 2005

Impugnación de acuerdos: aplicación Ley General de Sociedades a


las sociedades mineras
La ley general de sociedades -ley no 26887- regula las pretensiones re-
lativas a la nulidad e impugnación de acuerdos, resultando aplicables
dichas disposiciones a las sociedades reguladas por la ley general de
minería en virtud a lo siguiente: i) porque al no encontrarse regula-
ción expresa sobre la materia en la norma especial debe aplicarse la
general, y, ii) porque en la segunda disposición final de la ley general
de sociedades se establece el sometimiento a ella de todas las socie-
dades mercantiles y civiles sin excepción.

Autos y vistos:
Vienen en grado de apelación la resolución de fecha once de abril del año en curso,
corriente a fojas ciento uno y fojas ciento dos, que declara improcedente la demanda in-
terpuesta de fojas ochentiocho a fojas cien, motivado por el recurso vertical corriente de
fojas ciento doce a fojas ciento catorce; interviniendo como Vocal ponente el señor Yaya
Zumaeta;y,

Atendiendo:
Primero: A que, la alzada tiene como sustento que la pretensión de Nulidad de Con-
vocatoria y Acuerdos de junta de Socios de una Sociedad Minera de Responsabilidad
Limitada no es competencia de los juzgados Civiles Subespecializados en materia Co-
mercial, toda vez que estos conocen únicamente las materias contenidas en la Resolución
Administrativa número cero cero seis –dos mil cuatro -SP-CS, entre las que se encuentran
las pretensiones derivadas de la Ley General de sociedades, mas no de la Ley General de
Minería.
Segundo: A que, conforme aparece del artículo primero del Estatuto de la Sociedad Mi-
nera de Responsabilidad Limitada “La Descuidada de Huaraz”, cuya modificación y ade-
cuación a la Nueva Ley General de Sociedades obra en el Testimonio corriente de fojas
veinticuatro a treintidós, ella se rige en todo lo previsto en su Estatuto por el Texto único
Ordenado de la Ley General de Minería así como por la Ley General de Sociedades. Con-
secuentemente al no existir regulación expresa en el Estatuto respecto al procedimiento

164
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

que se debe seguir en caso de impugnación de acuerdos, resultan aplicables las normas de
la materia de alguno de los cuerpos normativos antes mencionados.
Tercero: A que, el Texto único Ordenado de la Ley General de Minería, aprobado por
Decreto Supremo número cero catorce - noventidós - EM, regula en el Capítulo Octavo
de su Título Decimotercero a las sociedades mineras de responsabilidad limitada (so-
ciedades legales), estableciendo además de la forma de su constitución, capital social y
domicilio social, el régimen de su administración, dentro del que señala el procedimiento
de convocatoria a las Juntas Generales de Socios, el quórum (tanto para la instalación
de la junta como para la validez de los acuerdos adoptados), así como el procedimiento
para la liquidación y disolución de la sociedad, no encontrándose regulación en dicho
cuerpo normativo respecto a la impugnación o nulidad de las convocatorias y/o acuerdos
adoptados.
Cuarto: A que, sin embargo la Ley General de Sociedades - Ley veintiséis mil ochocien-
tos ochentisiete sí regula las pretensiones relativas a la nulidad e impugnación de acuer-
dos, resultando aplicables dichas disposiciones al caso de autos en virtud a lo siguiente:
i) porque al no encontrarse regulación expresa sobre la materia en la norma especial debe
aplicarse la general, conforme lo establecido en la precitada cláusula primera del Estatuto
de la sociedad (específicamente a fojas veintisiete vuelta), y, ii) porque en la Segunda
Disposición Final de la Ley General de Sociedades se establece el sometimiento a ella de
todas las sociedades mercantiles y civiles sin excepción.
Quinto: A que, en ese sentido, la alzada debe ser anulada, debiendo la juez de la causa
emitir nuevo auto de calificación de la demanda evaluando, además de la concurrencia de
los requisitos de admisibilidad procedencia (que no se encuentre incursa dentro de alguna
de las causales de improcedencia) de conformidad con nuestro ordenamiento procesal,
el cumplimiento de los requisitos especiales establecidos por la ley de la materia para el
tipo de pretensiones postuladas.
Por tales razones y de conformidad con lo establecido además por el artículo trescientos
ochenta y tres del Código Procesal Civil;

Resolvieron:
ANULAR la resolución de fecha once de abril del año en curso, corriente a fojas ciento
uno y fojas ciento dos, que declara improcedente la demanda interpuesta de fojas ochen-
tiocho a fojas cien, debiendo la juez de la causa emitir nuevo auto de calificación de la de-
manda teniendo en cuenta las consideraciones precedentes; en los seguidos por ELENA
PINZAS CHIPOCO Y OTROS con WASHINGTON FRANCISCO ENRIQUE PINZAS
CHIPOCO sobre NULIDAD DE CONVOCATORIA Y ACUERDOS SOCIETARIOS;
notificándose mediante cédula y devolviéndose.-

SS.
WONG ABAD
YAYA ZUMAETA
RUIZ TORRES

165
Manuel ALBERTO torres carrasco

J1

Cas. Nº 188-2002
Corte Superior de Justicia de Lima
Lima, 16 de julio de 2002

Junta general de accionistas: nulidad por contravención del


estatuto
Se configura como un acto irregular la junta general extraordinaria
en la que se aumentó el número de acciones de la empresa celebrada
sin que existiera convocatoria alguna, sin registrarse la firma de to-
dos los asistentes y con la intervención de un gerente que no gozaba
de tal calidad, contraviniendo así el artículo 19 de los Estatutos de la
Sociedad, que estipula los requisitos de la convocatoria a las Juntas
Generales de accionistas.

La sala civil transitoria de la corte suprema de justicia de la república;


Vista la causa número ciento ochentiocho - dos mil dos, en audiencia pública de la
fecha, y producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia;

Materia del recurso:


Se trata de los recursos de casación de fojas dos mil noventa y dos mil ciento cator-
ce, interpuestos por Fernando Miguel Angel Sambuceti Pedraglio y por Humberto
Sambuceti Pedraglio, respectivamente, contra la sentencia de vista de fojas dos mil
setenticuatro, su fecha diecinueve de noviembre del dos mil uno, expedida por la
Quinta Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, que confirma la sentencia
apelada que declaró Infundada la demanda interpuesta, Fundadas las reconvenciones
de fojas doscientos cincuenticinco y quinientos sesentidós, Fundadas las tachas de
fojas ciento ochentitrés, ciento noventiséis y quinientos ochentinueve, respecto de los
certificados de acciones, e Infundada la tacha de fojas trescientos noventicinco res-
pecto del libro de actas de la junta de accionistas; en consecuencia, se declara Nulo el
acto jurídico contenido en el acta de fecha tres - doce ochentiuno, la escritura pública
del veintiocho - primero - ochentidós y su inscripción que obra en el asiento uno-b de
la ficha diez quinientos treintiocho del Registro Mercantil de Personas Jurídicas de
los Registros Públicos de Lima; y ordena se haga entrega a los legítimos propietarios
de la empresa Cadena Moderna de Telecomunicaciones Sociedad Anónima de las
instalaciones, equipos, instrumentos, consola, antena y todo cuento le corresponde,
con costas y costos;

166
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

FUNDAMENTOS DEL RECURSO:


Que, los recursos de casación interpuestos fueron declarados procedentes por resolución
del diecinueve de febrero del dos mil dos, de la forma siguiente: I) Respecto del recurso
presentado a fojas dos mil noventa, se ha admitido por las causales contempladas en los
incisos primero, segundo y. tercero del artículo trescientos ochentiséis del Código Proce-
sal Civil, en virtud de lo cual se denuncia: a) la aplicación indebida de normas de derecho
material, específicamente de las siguientes: a.1.) artículos ciento catorce y artículo ciento
quince de la Ley General de Sociedades, pues los mismos están referidos a la celebración
de la Junta anual obligatoria y las atribuciones de la Junta General de Accionistas, las
mismas que no constituyen fundamento alguno para amparar la reconvención sobre de
nulidad de la Junta General Extraordinaria de accionistas celebrada el tres - doce - ochen-
tiuno; a.2) artículo ciento veinticinco de la Ley General de Sociedades, pues el mismo
está referido a la constitución de quórum simple para tratar determinados acuerdos, dis-
positivo que no guarda relación alguna con la reconvención planteada en autos, por lo que
no puede servirle de sustento; y a.3) artículo ciento sesentiuno del Código Civil, pues se
refiere al llamado falso procurador, por lo que carece de sustento alguno para ser aplicado
al caso de autos; B) la inaplicación de normas de derecho material, específicamente de las
siguientes: b.1) artículo doscientos diecinueve inciso primero del Código Civil, porque
no se ha tenido en cuenta que la Junta General Extraordinaria celebrada el catorce - siete
-noventiocho es nula, pues no ha existido manifestación de voluntad de la totalidad de
accionistas, pues los demandantes no han sido debidamente convocados; b.2), artículo
doscientos diecinueve incisos.cuarto y octavo del Código Civil, pues no se ha tenido en
cuenta que al cercenarse el derecho de los recurrentes a participar como accionistas de
la empresa, se ha incurrido en un acto ilícito que acarrea la nulidad de la Junta General
Extraordinaria del catorce - siete - noventiocho; b.3) artículo dos mil trece del Código Ci-
vil, porque contiene el principio de legitimación, según el cual la inscripción se presume
cierta y produce todos sus efectos mientras no se declare judicialmente su invalidez, por
lo que el Juez no puede desconocer que en los registros aparecen inscritos veintidós mil
trescientos treintiuno acciones y no las cien acciones que indican los demandados, b.4)
artículos ciento quince y ciento treinticuatro de la Ley General de Sociedades, pues los
demandados no han acreditado la pérdida del primer libro de actas, por lo que la solicitud
de legalización del segundo libro carece de validez, y b.5) artículo ciento dieciséis de la
Ley del Notariado, porque el demandado Salvador Otoya Silva no tenía la representación
legal de la empresa para solicitar la apertura del segundo Libro de actas; y C) la contra-
vención de las normas que garantizan el derecho a un debido proceso, específicamen-
te de las siguientes: c.1) artículos ochentiséis y cuatrocientos cuarenticinco del Código
Procesal Civil, pues las pretensiones acumuladas vía reconvención al presente proceso
carecen del requisito de conexidad que exige la norma, pues sólo es procedente acumular
pretensiones que provengan de un mismo título, que tengan un mismo objeto y que exista
conexidad entre ellas, lo que no ocurre en el caso de autos, más aún si la reconvención
planteada importa la incorporación al proceso de Renato Fernando Sambuceti Migone
y Felipe, Santiago Carrillo Vélez, personas que no son demandantes en el proceso, así
como el emplazamiento de Cadena Moderna de Comunicaciones, c.2) El Principio de
Igualdad de las partes, pues sustituyéndose en los reconvenientes, ha determinado cuales
de sus pretensiones son principales y cuales accesorias, c.3) El Principio de Congruencia,
pues la sentencia de vista, que hace suyos los fundamentos de la apelada, carece de la
motivación fáctica y jurídica respecto de la Nulidad de la Escritura Pública del veintiocho
de enero de mil novecientos ochentidós, que contiene el Acta de la Junta General Ex-
traordinaria de fecha tres de diciembre de mil novecientos ochentiuno, así como también
adolece de motivación respecto de la cancelación d el asiento registral en el que se en-
cuentra inscrito, c.4) Valoración indebida de una manifestación policial que no puede
ser valorada como una declaración asimilada por no ser de índole judicial, c.5) Falta

167
Manuel ALBERTO torres carrasco

de pronunciamiento respecto de todos los agravios contenidos en el recurso de apelación,


lo que contraviene flagrantemente lo dispuesto en los incisos tercero y cuarto del artículo
ciento veintidós del Código Procesal Civil; II) Respecto del recurso presentado a fojas
dos mil catorce, se ha admitido por las causales contempladas en los incisos primero y
tercero del artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil, en virtud de lo cual
se denuncia la aplicación indebida de normas de derecho material, y la Contravención de
las normas que garantizan el derecho a un debido proceso, advirtiéndose que el presente
recurso ha sido declarado procedente en virtud a las normas sustantivas y procesales que
sirven de fundamento a las mismas causales invocadas por el recurso que precede al pre-
sente; y,

CONSIDERANDO:
Primero.- Que, al haberse declarado procedentes los recursos de casación de fojas dos
mil noventa y dos mil ciento catorce por causales in indicando e in procedendo, es nece-
sario analizar en primer término la causal de contravención de normas del debido proce-
so, porque de existir tal situación ya no cabe pronunciamiento sobre la causal prevista en
los incisos primero y segundo del artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal
Civil; Segundo.- Que, existe contravención a las normas que garantizan el derecho a un
debido proceso cuando, en el desarrollo del mismo, no se ha respetado los derechos pro-
cesales de las partes, se han obviado o alterado actos de procedimiento, la tutela jurisdic-
cional no ha sido efectiva y/o el órgano jurisdiccional deja de motivar sus decisiones, o lo
hace en forma incoherente, en clara transgresión de la norrnatividad vigente y de los
principios procesales; Tercero.- Que, con la demanda de fojas ochenticuatro interpuesta,
entre otros, por los recurrentes Fernando Miguel y Humerto Sambuceti Pedraglio, se
persigue la declaratoria de nulidad de la Junta General Extraordinaria celebrada por la
empresa Cadena Moderna de Telecomunicaciones Sociedad Anónima, con fecha catorce
de de julio de mil novecientos noventiocho bajo el fundamento de que, en la misma, los
demandados se atribuyen falsamente la titularidad sobre el total de las acciones de la ci-
tada empresa, que los demandantes no fueron notificados para su concurrencia y que la
Junta se celebró en lugar distinto al del domicilio legal, accesoriamente, los recurrentes
demandaron la Nulidad de los Acuerdos tomados en la precitada Junta General Extraor-
dinaria, así como también la nulidad de su inscripción registral; Cuarto.- Que, por su por
su parte, absolviendo el traslado de la demanda, a fojas doscientos cincuenticinco, Salva-
dor Enrique Otoya Silva formula reconvención solicitando se declare la nulidad de la
Junta General Extraordinaria de Accionistas de Cadena Moderna de Telecomunicaciones
Sociedad Anónima, celebrada el tres de diciembre de mil novecientos ochentiuno, por la
cual se aumenta el número de acciones de la empresa demandada, así como también so-
licita se declare la Nulidad de la Escritura Pública que la contiene, procediéndose con la
cancelación del asiento registral respectivo, por cuanto con dicho documento los deman-
dantes pretenden sustentar en este proceso su calidad de accionistas mayoritarios, cuando
lo cierto es que la acotada Junta se celebró sin que existiera convocatoria alguna, que no
aparece la firma de todos los asistentes y que se efectuó con la intervención de Fernando
Sambuceti Pedraglio como Gerente cuando a esa fecha el citado señor no tenia tal cali-
dad; Quinto.- Que, por su parte, a fojas quinientos sesentidós, Cadena Moderna de Tele-
comunicaciones Sociedad Anónima formula reconvención de la demanda, solicitando la
reinvindicación del inmueble donde funciona su planta de transmisión, así como de los
bienes de propiedad de la empresa bajo inventario, los mismos que en la actualidad se
encuentran en posesión de los demandantes, pese a que existen nuevos miembros del di-
rectorio elegidos mediante Junta General Extraordinaria del catorce de julio de mil nove-
cientos noventiocho, la misma cuya nulidad pretenden los accionantes; Sexto.- Que, el
tercer párrafo del artículo cuatrocientos cuarenticinco del Código Procesal Civil establece

168
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

que la reconvención es procedente si la pretensión en ella contenida fuese conexa c on la


relación jurídica invocada en la demanda. En ese sentido, analizada la pretensión que
contiene la demanda de fojas ochenticuatro, así como aquellas en las que se sustentan las
reconvenciones planteadas, se advierte que las mismas guardan conexidad con el tema
general que es materia de debate: la legitimidad de los demandantes para promover la
presente acción y la validez de los acuerdos adoptados por los demandados, así como el
derecho que les asiste para tomar el control de la empresa; Sétimo.- Que, por su parte,
cuando el artículo ochentiséis del Código Procesal Civil establece los requisitos para la
procedencia de la acumulación subjetiva de pretensiones, se entiende que su cumplimien-
to debe circunscribirse al análisis de las pretensiones que son planteadas en los petitorios
de cada una de las acciones promovidas, mas no respecto del conjunto de pretensiones
planteadas vía demanda y reconvención a la vez, para lo cual únicamente basta verificar
el requisito de conexidad que exige el artículo cuatrocientos cuarenticinco del Código
Adjetivo, cuyo cumplimiento se ha configurado en autos; Octavo.- Que, respecto de las
personas que no habrían sido emplazadas con ocasión de las reconvenciones formuladas,
como son los señores Renato Fernando Sambuceti Migone y Felipe Santiago Carrillo
Vélez, la sentencia de vista ha establecido que las acciones que ambos señores poseían en
la empresa fueron rematadas, según aparece de los documentos de fojas ciento cincuenti-
siete y ciento cuarentiuno, por lo que no les asiste legitimidad alguna para ser emplazados
en el presente proceso, conclusión que no ha sido rebatida por los impugnantes, quienes
se han limitado a reproducir en sede casatoria este extremo de su apelación; que, en todo
caso, el presunto agravio que invocan los recurrentes no es tal, pues corresponde a terce-
ros que no participan en el proceso, por lo que no acreditan tener interés propio y especí-
fico respecto del acto procesal viciado, conforme lo exige el artículo ciento setenticuatro
del Código Procesal Civil; Noveno.- Que, de otro lado, en autos no se advierte que la
sentencia apelada de fojas mil cuatrocientos sesentitrés, cuyos fundamentos reproduce la
de vista, haya calificado o distinguido, entre las pretensiones reconvenidas, cuales son
principales o accesorias, por lo que no existe contravención al principio de igualdad de
partes consagrado en el inciso segundo del artículo cincuenta del Código Procesal Civil;
que, en todo caso, dado que los recurrentes no denunciaron la nulidad que ahora preten-
den en la primera oportunidad que tuvieron para hacerlo, y advirtiendo las instancias de
mérito que se encuentran acreditadas las pretensiones materia de reconvención, debe
atenderse al principio de trascendencia de la nulidad previsto en el artículo ciento seten-
tiuno del Código Adjetivo, pues la subsanación del vicio no ha de influir en el sentido de
la resolución ni en sus consecuencias; Décimo.- Que, respecto de la infracción al Princi-
pio de Congruencia que se denuncia, sustentada en la falta de motivación fáctica y jurídi-
ca del fallo recurrido, es de anotarse que no se advierte transgresión del anotado princi-
pio, pues la sentencia apelada en sus considerandos décimo y undécimo, cuyos
fundamentos reproduce la de vista, ha sido clara al señalar que las pretensiones conteni-
das en la reconvención planteada por Salvador Enrique Otoya Silva resultan amparables
al haberse realizado sin los requisitos previstos en el artículo décimo noveno de los Esta-
tutos de la Sociedad, cuyo ejemplar corre a fojas cuatrocientos cincuentidós, referido a la
celebración de las Juntas Generales de accionistas, lo que concuerda con la previsión de
los artículos ciento catorce y ciento quince de la Ley General de Sociedades, contravi-
niendo además los artículos ciento veinticinco, ciento veintiséis y ciento veintisiete de la
misma norma; advirtiéndose incluso que los recurrentes han denunciado en esta Sede
Casatoria la aplicación indebida dé los artículos ciento catorce, ciento quince y ciento
veinticinco de la acotada Ley General de Sociedades; Decimo Primero.- Que, de otro
lado, si bien es cierto una manifestación policial, por sí misma, no puede ser tenida como
una declaración asimilada, por no tratarse de una actuación judicial o un escrito presenta-
do dentro de un proceso judicial, conforme a los alcances que prevé el artículo doscientos
veintiuno del Código Procesal Civil, no es menos cierto que la manifestación policial de
fojas doscientos cuarenta constituye un medio probatorio que ha sido incorporado al

169
Manuel ALBERTO torres carrasco

proceso, sin haber sido materia de tacha, y, como tal, se encuentra sujeta a valoración por
parte del A quo, la que efectúa de forma conjunta con los demás elementos probatorios
admitidos en autos; siendo así, estando a que la subsanación del vicio en este extremo
tampoco va a influir en el resultado de la decisión adoptada por las instancias de mérito,
es de aplicación el principio de trascendencia de la nulidad reseñada en los considerandos
que anteceden; Décimo Segundo.- Que, finalmente, respecto a la falta de pronunciamien-
to por parte del Colegiado Superior respecto de todos los puntos que han sido materia de
apelación, es de anotarse una vez más que la Sala de vista ha reproducido los fundamen-
tos de la sentencia de apelada, haciendo suyas sus conclusiones con la facultad que le
asiste en virtud a lo dispuesto en el artículo doce de la Ley Orgánica del Poder Judicial;
por tanto, debe entenderse que los extremos sobre el fondo de la sentencia de primera
instancia, cuestionados en apelación, han sido acogidos nuevamente por el Superior y, en
todo caso, en lo que respecta a las formalidades de las sentencias de mérito, los recurren-
tes han invocado las mismas transgresiones como fundamento de su recurso de casación,
mereciendo pronunciamiento de este Tribunal en el sentido de que su subsanación no
influirá de manera decisiva en el sentido de lo resuelto; Décimo Tercero.- Que, ingresan-
do al análisis de las causales in iudicando, los recurrentes denuncian, respecto del extre-
mo que resuelve la reconvención planteada por Salvador Enrique Otoya Silva a fojas
doscientos cincuenticinco, la aplicación indebida de los artículos ciento catorce, ciento
quince y ciento veinticinco de la Ley General de Sociedades , refiriendo que las citadas
normas no guardan relación alguna con las pretensiones formuladas en la aludida recon-
vención. En efecto, si se atiende a que la reconvención formulada por el demandado
Salvador Enrique Otoya Silva de que la Junta General Extraordinaria en la que se aumen-
tó el número de acciones de la empresa demandada ha sido celebrada sin que existiera
convocatoria alguna, sin registrarse la firma de todos los asistentes y con la intervención
de Fernando Sambuceti Pedraglio como Gerente cuando a esa fecha el citado señor no
tenía tal calidad, resulta evidente que los fundamentos en los que se sustenta la nulidad no
guardan relación alguna con las normas denunciadas por estar referidas éstas a la celebra-
ción de la Junta anual obligatoria, a las atribuciones de la Junta General de Accionistas y
a la constitución de quórum simple, respectivamente. No obstante esta evidencia, las
instancias de mérito al resolver sobre la reconvención formulada por el demandado Sal-
vador Enrique Otoya Silva, han aplicado como fundamento jurídico básico para su ampa-
ro lo dispuesto en el artículo décimo noveno de los Estatutos de la Sociedad, que estable-
ce los requisitos de la convocatoria a las Juntas Generales de accionistas, concluyendo de
que no se ha dado cumplimiento a los mismos, situación que el Juzgador concuerda con
la previsión contenida en los artículos ciento veintiséis y ciento veintisiete de la Ley Ge-
neral de Sociedades, aplicados también al momento de resolver la reconvención formula-
da los cuales, se señala, también han sido contravenidos; Décimo Cuarto.- Que, igual
suerte corre la denuncia por aplicación indebida del artículo ciento sesentiuno del Código
Civil, referido a la ineficacia del acto jurídico por exceso de facultades o ausencia de és-
tas, por no debatirse en autos la ineficacia sino la nulidad de un acto jurídico. No obstan-
te ello, al igual que lo expresado en el considerando anterior, y estando a que la sentencia
apelada sólo se ha limitado a citar indistintamente la aludida norma material al finalizar
la redacción de sus considerandos, sin indicar si aquella sirve de sustento a la demanda o
a las reconvenciones formuladas, esta Sala Casatoria estima, en virtud del criterio de
esencialidad, que la subsanación del vicio no va a influir de manera decisiva sobre la
sentencia recurrida, por lo que, en lo relativo a la causal de aplicación indebida, procede
conforme a lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo trescientos noventisiete del
Código Procesal Civil, en virtud al cual la Sala no casará la sentencia por el sólo hecho
de estar erróneamente motivada si su parte resolutiva se ajusta a derecho; Décimo Quin-
to.- Que, en lo relativo a la denuncia por inaplicación del artículo doscientos diecinueve
incisos .primero, cuarto y octavo, si bien se advierte que la citada norma resulta per-
tinente con las pretensiones sobre nulidad de actos jurídicos que se debaten en autos,

170
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

al establecer las causales por las cuales éstos pueden ser declarados nulos, sin embargo,
como sucede con las denuncias anteriores, su aplicación en nada modificaría la situación
de las sentencias, pretendiéndose a través del recurso la revaloración de la prueba actuada
a fin de concluir que el acto jurídico cuestionado es nulo por dichas causales, circunstan-
cia que resulta incompatible con la causal alegada; Décimo Sexto.- Que, en lo que res-
pecta a la inaplicación del artículo dos mil trece del Código Civil, habiéndose planteado
reconvención a fin de obtener la nulidad, entre otros, precisamente de la inscripción regis-
tral de las veintidós mil trescientos treintiun acciones cuya titularidad pretenden hacer
valer en este proceso los demandantes, y encontrándose acreditada y, por ende, amparada
dicha pretensión por las instancias de mérito, no resulta pertinente la aplicación el princi-
pio de legitimación que se denuncia; Décimo Séptimo.- Que, finalmente, en lo que res-
pecta a la denuncia por inaplicación del artículo ciento quince de la Ley General de So-
ciedades, se tiene que la misma debe ser desestimada, pues es de advertirse que el mismo
sí ha sido aplicado en autos, apareciendo incluso que ha sido denunciado por el mismo
recurrente por la causal de aplicación indebida; Décimo Octavo.-Que, en cuanto a la
denuncia por inaplicación del artículo ciento treinticuatro de la Ley General de Socieda-
des, así como del artículo ciento dieciséis de la Ley del Notariado, se tiene que los mis-
mos tienen su sustento en situaciones fácticas cuya acreditación se pretende en Sede Ca-
satoria, lo que resulta incompatible con la causal invocada, destinada a la discusión de
aspectos de iure y no de lo que se estima probado; Décimo Noveno.- Que, por las razones
expuestas, al no configurarse en autos las denuncias por contravención procesal ni por
aplicación indebida o inaplicación de normas de derecho material alegada, de conformi-
dad con lo dispuesto en los artículos trescientos noventisiete (18), trescientos noventio-
cho y trescientos noventinueve del Código Procesal Civil, declararon INFUNDADOS los
recursos de casación interpuestos a fojas dos mil noventa por Fernando Miguel Angel
Sambuceti Pedraglio, y a fojas dos mil ciento catorce por Humberto Sambuceti Pedraglio,
ambos contra la sentencia de vista de fojas dos mil setenticuatro, su fecha diecinueve de
noviembre del dos mil uno; CONDENARON a los recurrentes al pago de las costas y
costos originados por la tramitación del presente recurso, así como al pago de una multa
de dos Unidades de Referencia Procesal por cada uno; DISPUSIERON la publicación de
la presente resolución en el Diario Oficial El Peruano; en los seguidos por Fernando Mi-
guel Angel Sambuceti Pedraglio y Otros con Cadena Moderna de Telecomunicaciones
Sociedad Anónima y Otros sobre Nulidad de Junta General Extraordinaria de Accionistas
y Otros; y los devolvieron.-

SS. ECHEVARRIA ADRIANZEN;


MENDOZA RAMIREZ;
LAZARTE HUACO;
INFANTES VARGAS;
SANTOS PEÑA

171
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

ÍNDICE GENERAL

CAPÍTULO I
Los órganos de la sociedad

Los órganos de la sociedad............................................................................... 7

CAPÍTULO II
La junta general de accionistas

1. Naturaleza jurídica de la junta general de accionistas...................................... 11


2. Los poderes amplios pero no ilimitados de la junta general............................. 12
2.1. Barreras para la actuación de las juntas.................................................... 15
3. Funciones de la junta general............................................................................ 17
4. Junta universal.................................................................................................. 20
5. Convocatoria a junta general............................................................................ 24
6. Naturaleza negocial de los acuerdos sociales................................................... 28
6.1. Voluntad negocial y agente capaz............................................................. 29
6.2. Formalidad prescrita por ley..................................................................... 30
6.2.1. Actas................................................................................................................ 30
6.2.2. Acuerdos inscribibles..................................................................... 33
6.3. Objeto física y jurídicamente posible........................................................ 36
6.4. Causa o fin lícito........................................................................................ 36

173
Manuel ALBERTO torres carrasco

CAPÍTULO III
Impugnación de
acuerdos sociales

1. El derecho de impugnación de los accionistas: radiografía de su situación


actual
................................................................................................................ 39
1.1. Definición y finalidad................................................................................ 39
2. El derecho de impugnación como una expresión de los derechos políticos
del socio............................................................................................................ 40
3. Expresiones del derecho de impugnación......................................................... 42
4. Imposibilidad de recurrir a otros mecanismos de impugnación....................... 42
5. La acción de impugnación, un camino de espinas............................................ 44
5.1. Supuestos de impugnación...................................................................... 44
5.2. Supuestos de impugnación en caso de socios titulares de acciones
sin derecho a voto.................................................................................... 47
5.3. Vías procedimentales.............................................................................. 48
5.4. Legitimidad para obrar............................................................................ 50
5.5. Plazos de caducidad................................................................................ 52
5.6. Improcedencia de la acción de impugnación.......................................... 53
5.7. Intervención coadyuvante de accionistas en el proceso.......................... 55
5.8. Intransmisibilidad de las acciones del socio impugnante........................ 56
5.9. Medidas cautelares ................................................................................. 58
5.10. Efectos de la sentencia............................................................................. 59
5.11. Reflexiones.............................................................................................. 60
6. La acción de nulidad: un camino de rosas........................................................ 61
6.1. Requisitos y presupuestos de la acción de nulidad................................. 61
6.2. Interpretando los artículos 139 y 150 de la Ley General de Sociedades. 62
6.3. Algunas sugerencias................................................................................ 64

JURISPRUDENCIA
vinculada

J1 Res. N° 440-96-ORLC/TR. Lima, 13 de diciembre del 2006 ......................... 69


J2 Res. N° 240-2001-ORLC/TR. Lima, 12 de junio del 2001.............................. 71
J3 Cas. Nº 1008-2006-Lambayeque. Lima, 10 de abril del 2007.......................... 76

174
problemática de LAs juntas generales en la jurisprudencia societaria

J4 Exp. N° 234-2005. Lima, 4 de julio del 2005................................................... 78


J5 Res. N° 437-96-ORLC/TR. Lima, 10 de diciembre de 1996........................... 81
J6 Res. Nº 160-2007-Sunarp-TR-T. Trujillo, 27 de junio del 2007.................. 84
J7 Cas. N° 323-2003-La Libertad. Lima, 20 de agosto del 2003 ......................... 90
J8 Res. Nº 690-2005-SUNARP-TR-L. Lima, 12 de diciembre del 2005.............. 92
J9 Res. Nº 599-2005-SUNARP-TR-L. Lima, 25 de octubre del 2005.................. 99
J10 Res. N° 070-98-orlc/TR. Lima, 16 de febrero de 1998................................ 104
J11 Exp. N° 432-2005. Lima, 27 de julio del 2005................................................. 107
J12 Res. N° 405-96-Orlc/Tr. Lima, 25 de noviembre de 1996.......................... 109
J13 Res. Nº 55-2001-ORLC/TR. Lima, 6 de febrero de 2001................................ 112
J14 Res. N° 130-97-ORLC/TR. Lima, 16 de abril de 1997.................................... 117
J15 Res. Nº 191-2000-ORLC/TR. Lima, 15 de junio del 2000.............................. 120
J16 Res. N° 020-2004-SUNARP-TR-A. Arequipa, 30 de enero del 2004 ............. 124
J17 Res. Nº 249-2002-ORLC/TR. Lima, 14 de mayo de 2002............................... 133
J18 Exp. N° 2390-2006. 12 de enero del 2007........................................................ 139
J19 Cas. N° 504-99. Lima, 10 de agosto de 1999................................................... 143
J20 Cas. N° 3070-98-Lambayeque. Lima, 2 de junio de 1997 .............................. 146
J21 Cas. N° 2481-98-Lima. Lima, 2 de marzo de 1999.......................................... 149
J22 Res. Nº 397-2001-ORLC/TR. Lima, 12 de setiembre de 2001........................ 152
J23 Cas. Nº 3124-2001-Junín. Lima, 19 de noviembre del 2001 ........................... 157
J24 Cas. Nº 1082-2006-Lambayeque. Lima 26 de octubre de 2006 ...................... 159
J25 Exp. N° 369-2005. Lima 22 de julio 2005........................................................ 162
• Exp. N° 054-2005. Miraflores 30 de junio de 2005.......................................... 164
• Cas. Nº 188-02. Lima 16 de julio de 2002........................................................ 166

Índice general ........................................................................................................... 173

175