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Profa. Magüira Ordoñez. Dcho.

Romano II/Unidad III

Unidad III
Obligaciones en Roma
Continuación
INCUMPLIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES

El incumplimiento de una obligación corresponde a la no realización de la prestación debida por


parte del deudor al acreedor, y tal incumplimiento puede prestarse en los siguientes casos.

La prestación debida no es realizada en absoluto por el deudor (inejecución de las obligaciones)

La prestación debida es realizada incompletamente o en forma defectuosa.

La prestación debida es realizada fuera del tiempo originariamente acordado (teoría de la mora)

INEJECUCION DE LAS OBLIGACIONES

El efecto propio y natural de toda obligación es el cumplimiento de ella por parte del deudor. Lo
común y ordinario es que el deudor satisfaga el objeto de la obligación, una vez que esta sea
exigible. Se dice entonces que el deudor paga y la obligación queda extinguida por este hecho. En
algunos casos la inejecución de obligación o el retraso de su ejecución traen como consecuencias
el pago de daños e intereses.

El incumplimiento total de una obligación se presenta cuando la prestación debida se vuelve


absolutamente imposible de ser satisfecha en razón de cualquier causa.

Las obligaciones no se cumplen o ejecutan por tres causas principales: primera, por caso fortuito o
fuerza mayor; segunda, por el dolo del deudor, y tercera, por la culpa del mismo.

TEORIA DE LA FALTA

Las consecuencias de la inejecución de las obligaciones varían según el objeto. Si este consiste en
una suma de dinero u otra cosa in genere, el deudor queda obligado, cualquiera que sea el
acontecimiento que le haya impedido pagar lo que debe.

Si el objeto recae sobre un cuerpo cierto o un hecho, las consecuencias de la inejecución


dependen de la causa de la misma, si fue por un caso fortuito, por dolo o por falta.

CASO FORTUITO Y FUERZA MAYOR (Vis mayor – Casus fortuitus)

Se entiende por caso fortuito, en materia de inejecución de las obligaciones, todo hecho
imprevisto e independiente de la voluntad del deudor, que trae como consecuencia la
imposibilidad de cumplir la obligación. Si este hecho era de tal naturaleza que el deudor no
pudiera resistirlo, se denominaba fuerza mayor. Ejemplos: incendio, inundaciones, ataque a mano
armada.
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Si el incumplimiento total o parcial se debió a fuerza mayor o caso fortuito, el deudor quedaba
liberado de su obligación, pues la concurrencia de la fuerza mayor o del caso fortuito extinguía la
obligación, y en consecuencia, quedaba eximido de toda responsabilidad. De tal manera que se
podía decir que el riesgo de la fuerza mayor o del caso fortuito, en principio, era asumida por el
acreedor. Esto es, la equidad exige que el deudor no sea responsable, si la ejecución de la
obligación se hizo imposible por caso fortuito o por fuerza mayor. Pero puede modificarse por
cláusula contraria.

El dolo

En términos generales el dolos era precisamente lo opuesto a la buena fe, y suponía una voluntad
o intención positiva dirigida a obtener un resultado y una acción con dicha voluntad destinada a
conseguir el dicho resultado, resultado que podía consistir en un perjuicio en las cosas, o en una
frustración de las legitimas expectativas creadas en la contraparte, de modo tal que resultaba
engañada. En este contexto, consiste en los actos u omisiones que llevan en sí la intención de
causar perjuicio al acreedor y que producen como consecuencia del incumpliendo de la obligación.
El elemento esencial en el dolo es la intención de causar daño al acreedor.

El deudor siempre es responsable de su dolo, y las partes contratantes no podían convenir, en


ningún caso, en que el deudor no respondiera de este.

La culpa o falta

Se considera como culpa todo acto u omisión del deudor, que sin llevar en si la intención de causar
perjuicio al acreedor, produce, sin embargo, el incumplimiento de la obligación por no poderse
satisfacer el objeto propio de ella.

En Derecho Romano se han considerado en la culpa de deudor diferentes grados. En primer lugar,
se clasifica la culpa en grave o lata y leve.

a) Culpa grave: Era aquel hecho u omisión del deudor en que no incurrían ni aun las personas
negligentes o descuidadas.

b) Culpa leve: Era aquel acto u omisión imputable al deudor en que no habría incurrido un buen
administrador de negocios

En los contratos de buena fe el deudor era responsable tanto de su culpa grave como su culpa
leve, si este contrato producía beneficios para el acreedor y para el deudor. Si este contrato no
beneficiaba al deudor, este solo respondía de su grave.

En los contratos de derecho estricto, si la obligación era de hacer, el deudor era responsable de
toda culpa, ya fuera por acción u omisión. Solo el caso fortuito y la fuerza mayor podían eximirlo
de la obligación. Sin embargo, si la obligación era de dar o entregar una cosa determinada, el
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deudor no era responsable de sus omisiones o negligencias, solo era responsable de sus acciones o
hechos.

TEORIA DE LA DEMORA

Es el retraso del cumplimiento de la obligación exigible. Existen dos tipos de mora o demora:

¨ Mora Debitoris (mora solvendi – mora de pagar-) o mora del deudor: Puede definirse como el
retraso culpable o doloso por parte del deudor, respecto del cumplimiento de su deber.

Para que exista la mora del deudor son necesarios los siguientes elementos:

 Que la obligación fuera exigible; para ello, a su vez, la obligación debía reunir las siguientes
circunstancias:
 Que fuera una obligación civil y no natural.
 Que no existiera una excepción que pudiera oponerle el demandado
 Que si se trababa de una obligación sujeta a condición ella se hubiera cumplido o fallado
en su caso.
 Que si se trataba de una obligación a plazo él se hubiera cumplido
 Que hubiera culpa o dolo
 Que el acreedor haya requerido del deudor el cumplimiento de la obligación.

Efectos:

· Si el objeto de la obligación es un cuerpo cierto , el deudor soportaba los riesgos, es decir, si este
cuerpo llegaba a perecer, así fuera por caso fortuito o fuerza mayor, estaba obligado a indemnizar
al acreedor por la falta de cumplimiento de la obligación.

· Si el objeto consistía en sumas de dinero, el deudor estaba obligado al pago de daños e intereses
al acreedor, por los perjuicios que el incumplimiento de la obligación le había causado.

¨ Mora Creditoris o mora del acreedor:

Si el acreedor no quería aceptar el objeto de la obligación que le ofrecía el deudor, se hacía


responsable de daños y perjuicios, siempre que su negativa careciera de justa causa y el deudor
ofreciera exactamente el objeto convenido en el lugar señalado.

La mora del acreedor no liberaba al deudor de su cumplimiento.

En este caso el deudor queda libre de toda responsabilidad, si la cosa cierta perece los riesgos son
para el acreedor; el deudor solo responde de su dolo o su culpa grave. Si el objeto de la obligación
recae sobre sumas de dinero el acreedor no podía pedir el pago de intereses.
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OBLIGACIONES NACIDAS DE LOS DELITOS

Delito:

Es un hecho ilícito con carácter de falta, de donde nace un daño y se origina la obligación de
repararlo.

En el derecho antiguo se dividían en dos:

1) Delitos privados: todos aquellos hechos ilícitos que producían un daño a la propiedad o a la
persona de los particulares, pero que no turbaban directamente el orden público.

La ley de las XII tablas los castigaba de acuerdo al tipo de delito, en algunos casos con la pena del
talión, en otros azotando al infractor y entregándolo como esclavo a la víctima y por último
imponiéndole una multa.

Solo a la parte lesionada le pertenecía la facultad de perseguir al autor del delito.

Después de la ley de las XII tablas se fue desarrollando un sistema más justo, en el cual para la
imposición de la pena o el castigo se tomaba en cuenta la intención criminal del autor del delito y
que esta fuera proporcionada al daño. La facultad de accionar contra el delincuente le pertenecía
exclusivamente a la parte lesionada. Bajo el imperio, para castigar ciertos delitos, se le permitía a
la víctima ejercitar contra el delincuente una acción civil ordinaria o una persecución criminal, que
implicaba penas especiales.

2) Delitos Públicos: hechos ilícitos que atacaban directa o indirectamente al orden público, la
organización política o a la seguridad de Estado.

El derecho de intentar esta persecución estaba abierto a todo ciudadano.

En el derecho clásico la obligación nacida del delito tiene por objeto el pago de una pena
pecuniaria, que generalmente era superior al perjuicio causado, y que debía reunir las siguientes
características.

1) Se forma RE, es necesario la realización de un hecho material. La intención no es suficiente para


que haya delito.

2) Ni los locos ni los impúberos se obligan por delitos

3) El objeto de esta obligación consiste siempre en una datio de una suma determinada de dinero.

4) En principio esta obligación se extingue por la muerte del deudor.


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Los principales delitos privados son:

EL FURTUM, HURTO O ROBO

Era el manejo fraudulento de una cosa contra la voluntad del propietario, con intención de sacar
beneficio de la cosa misma, de su uso o de su posesión.

Debe reunir las siguientes condiciones:

a) Es necesario que se dé un acto de tomar la cosa para apoderarse de ella o también el hecho de
apropiarse o disponer de ella.

b) Es necesario que la intención del autor sea fraudulenta.

c) Que el acto se haya realizado en contra de la voluntad del dueño.

d) El autor debe tener intención de sacar provecho.

Solo pueden ser objeto de hurto cosas muebles corporales susceptibles de propiedad privada.

La pena impuesta al autor del delito era una multa, que no podía ser inferior al valor del objeto
robado.

DAÑO CAUSADO INJUSTAMENTE

Son los perjuicios materiales causado a la propiedad una persona, que exigen la reparación por
parte del autor.

La ley aquilina dictada bajo la República establecía.

1) Que quien ha matado un esclavo o animal ajeno, debe pagar el valor mas elevado que hayan
alcanzado en el año que ha precedido al delito.

2) El daño causado a otro por lesión o destrucción de un bien. Quien ha hecho una herida no
mortal a un esclavo o animal ajeno, o ha roto, quemado, destruido o dañado una cosa inanimada,
debe pagar el valor más alto que el esclavo, el animal, o la cosa, hayan tenido en los 30 últimos
días antes del delito.

Elementos:

a) El daño debe ser corporal y haber sido por el cuerpo o el contacto mismo del autor del delito.

b) que haya sido causada sin derecho.

c) Que el daño provenga de un hecho del hombre.


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Tiene como consecuencia el pago de una cantidad de dinero. Podían pedir la reparación del daño
tanto como el propietario como quien tuviese un derecho real sobre la cosa.

EL ROBO Y DAÑO CON VIOLENCIA

Es el robo cometido con violencia. Reunía las mismas características que el hurto, con la
circunstancia agravante de la violencia.

La condena impuesta al autor era el pago del cuádruplo del valor que tenía el bien.

INJURIA

Era todo acto ilícito previsto por la ley que causara un daño a otro en su persona física o moral,
tanto los golpes, heridas y maltratos, las ofensas a su honor, su fama y buena reputación... Todos
estos hechos daban lugar a una reparación civil a favor de la víctima, reparación que se estimaba
en dinero por el ofendido y que se fijaba por el juez en la sentencia.

OBLIGACIONES NACIDAS DE LOS CUASIDELITOS

Las obligaciones nacidas de los cuasidelitos conllevan como sanción multas, que varían según el
caso.

Entre estas están:

1) Effusis et Dejectis: Cuando un líquido arrojado o un objeto sólido caído desde un edificio sobre
la vía pública causaba algún daño, el habitante principal del edificio respondía por el doble del
valor del daño causado (Siempre que no se lograse determinar quien había sido el culpable, en
cuyo caso se aplicaba la Ley Aquilia).

2) Positis Vel Suspensis: Cuando se ha colocado o colgado sobre la vía publica un objeto que podía
causar un daño, cualquier ciudadano podía denunciar el peligro y recibía entonces, en
recompensa, una multa privada de diez mil sestercios.

3) El juez que “hacía suyo el litigio”, dictando una sentencia injusta, sea por simple falta o dolo,
vuelve el pleito contra él, está obligado a reparar el daño causado. Una particularidad de este
cuasidelito es que la sentencia dictada por el juez no era modificada, sino que se condenaba al
juez a una indemnización.

4) Robos y daños sufridos en naves, hoteles y establos: cuando se ha cometido un robo o sea
causado un daño sobre un navío o en una posada u hotel, la víctima puede escoger entre la
persecución al culpable si le conoce, o una acción contra el dueño, quien es responsable, a menos
que exista una convención en contrario.
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Esta acción es penal y perpetua, no transmisible contra los herederos, y la multa es el duplo del
perjuicio causado.

EXTINCION DE LAS OBLIGACIONES

Las obligaciones se extinguen por una serie de hechos que han sido reunidos bajo el título de
modos de extinción de las obligaciones, que no tiene un carácter uniforme y que no poseen todos
una eficacia igual.

El Vínculo de derecho entre el acreedor y el deudor no estaba llamado a perpetuarse


indefinidamente. Debía llegar un momento en que el deudor se libertara de la carga de su
obligación y entonces esta última quedaba extinguida.

El medio propio y natural de extinguirse toda obligación era el pago, es decir, la satisfacción del
objeto de aquella por parte del deudor. 1

Existen dos tipos de modos de extinción de las obligaciones, unas que operan de pleno derecho
(ipso jure) y otras que solo producían sus efectos extintivos por vía de excepción (exceptionis ope).

Las obligaciones como la propiedad, resisten a la acción del tiempo, son perpetuas. Estos dos
derechos, aunque diferentes en sí mismos, se parecen por su naturaleza perpetua, pero que en
tanto que la propiedad no se extingue más que por causas accidentales, sucede lo contrario con
los derechos de crédito u obligaciones, pues al acreedor no le interesa que el deudor le deba
perpetuamente una prestación, tiene interés en que le satisfaga su obligación para que en esa
forma él incremente su patrimonio. Los derechos de crédito son apreciables en dinero y al deudor
le interesa cumplir con su obligación para así desligarse de su acreedor y recobrar su libertad, en
esta forma, se dice que hay “solutio”, pues el lazo de derecho que los unía se ha roto.

La prestación de la cosa debida constituye el fin natural y regular de la obligación; pero esto no fue
suficiente en Derecho Romano para liberar al deudor; sólo en la época clásica el derecho civil
reconoció al pago como modo de extinguir la obligación. En general, podemos decir que los modos
de extinción de las obligaciones han seguido un desarrollo paralelo al de los contratos.

EL PAGO

Es el acto que producía al acreedor el beneficio que debía reportar de su acreencia, era la finalidad
propia de la obligación.

En principio cualquier persona podía realizar el pago en nombre del deudor, excepto en el caso
que se haya pactado un acto personal del deudor, por haberse celebrado el contrato en vista de
sus peculiares cualidades personales. Pudiendo el tercero realizarlo con o sin el consentimiento
del deudor.
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El pago debía ser hecho a la persona del acreedor, su mandatario; si era incapaz, a su tutor,
curador o en caso de que hubiese un gestor de negocios.

En lo referente al objeto de la obligación, esta debía cumplirse pagando la misma cosa que se
había prometido, entregándose esta en su totalidad.

El pago tiene por efecto extinguir de pleno derecho la obligación.

El cumplimiento de una obligación es un hecho que consiste en la integra, efectiva y oportuna


realización de la prestación o debitum, objeto de la obligación.

Por consistir toda prestación en un cierto “hacer” genérico se hablaba en términos generales de
“satisfacer una obligación” al hecho de su cumplimiento, y como el efecto de satisfacer una
obligación era disolver la relación que ligaba a acreedor y deudor los juristas solían hablar de
solutio, y como además liberaba al deudor de la prestación, también hablaban de liberatio.

El cumplimiento efectivo de una obligación mediante la realización de la prestación


correspondiente adquiere caracteres propios dependiendo de la naturaleza de la prestación. En
efecto, el cumplimiento de las obligaciones con prestación de dare se realiza mediante la
constitución del dominio o de un derecho real, empleándose específicamente la voz solutio (pago)
para referirse a ella; y el cumplimiento de obligaciones de facere se realiza mediante su satisfactio.

En época clásica el cumplimiento de las obligaciones con prestación de dare se verificaba


mediante su solutio o pago, es decir, mediante cualquier acto formal o real que consistiera en una
datio y, por lo tanto, constituyera el dominio de un derecho real.

De este modo podían presentarse las siguientes situaciones:

Si la prestación es de dare y consiste en constituir el dominio en el acreedor, su cumplimiento se


realiza dependiendo de la naturaleza de la cosa objeto de la prestación, de tal manera que si es
mancipi requerirá de un acto formal de adquisición dominical (mancipatio), y si es una rec nec
mancipi, normalmente mediante traditio.

Si la prestación consiste en un pago de dinero, ella se realiza mediante su datio que se denomina
numeratio.

Si la prestación consistía en la constitución de una servidumbre o un usufructo su cumplimiento se


verificaba por la realización del acto apropiado a la constitución sobre la cosa ejecutado por el
deudor. (Ej. in iure cessio servitutis).

En todos estos casos ha existido un acuerdo previo entre acreedor y deudor en orden a pagar y a
recibir el pago, acuerdo que constituye la causa del acto de transferencia, y que siempre es por
causa de pago, esto es, solutionis causa.
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Producto del pago el acreedor se convierte en dueño de la cosa pagada y, en consecuencia, en su
poseedor civil pro soluto, y si el deudor que ha pagado no era dueño sólo se convierte en
poseedor civil, por lo cual el deudor no ha cumplido efectivamente la prestación y no se ha
liberado de ella, supuesto que no ha dado, pero si luego el acreedor pagado llega a adquirir el
dominio de la cosa mediante la usucapio pro soluto, entonces se ha cumplido la datio, liberándose
el deudor.

Si se constituye un derecho real sobre una cosa que no pertenece al deudor, éste no se libera de la
obligación y el acreedor nada obtiene, porque tal acto es nulo, aunque en época post-clásica se
decía que el acreedor había obtenido la quasi possessio del derecho real y, en consecuencia, podía
adquirirla por la longi temporis praescriptio.

Si se debía una cosa indivisible a varios acreedores, ella debía ser dada por cuotas (pro indiviso) y
si era divisible pro partes.

La solutio producía como efecto jurídico la liberación del deudor, y si la obligación era civil tal
efecto operaba ipso iure, y si era de origen pretorio también operaba automáticamente, aunque
no se decía técnicamente ipso iure.

Si no existía obligación (civil o natural) la solutio lógicamente no podía producir efecto liberatorio,
porque se había tratado de una solutio indebitum (pago de lo no debido) y quien había pagado
podía repetir la cosa o el derecho real mediante la condictio indebiti.

¿Quién puede pagar?

El principio básico en relación a quien puede pagar era el siguiente: el naturalmente legitimado
para hacerlo es el deudor y sus herederos en proporción a sus cuotas en el haber hereditario. El
deudor puede pagar personalmente o por medio de mandatario, siempre que éste actúe a
nombre del mandante.

Puede también pagar cualquier tercero, tanto contando con la voluntad del deudor, cuanto en
contra de ella, y en ambos casos se produce la liberación del deudor. Para que se produzca, en
ambos casos, la liberación del deudor es imprescindible que el tercero pague en nombre del
deudor y no en nombre propio, pues si lo hacia en su propio nombre habría incurrido en error y
habrá pagado lo no debido (solutio indebitum) y, por ende, podría ejercitar la condictio indebiti
para repetir lo pagado por error. Este tercero que ha pagado en nombre del deudor, con su
voluntado o contra ella, actúa como agente oficioso suyo y, en consecuencia, puede ejercitar en su
contra la actio negotiorum gestio para reembolsarse de lo pagado.

Delegación para pagar (Delegatio solvendi): el deudor, llamado delegante, podía conferir iussum a
otra persona, llamado delegado, para que pagara a un tercero, llamado delegatario que,
necesariamente debía ser acreedor del delegante. Cuando el delegado pagaba al delegatario se
consideraba pagada la deuda que el delegante tenía para con el delegatario y, en consecuencia, se
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liberaba de la obligación como si él mismo hubiera efectuado el pago, de modo tal que en este
caso la dacion siempre era solvendi causa.

¿Quién puede exigir y recibir el pago?

El principio básico es que puede exigir y recibir el pago el acreedor y sus herederos
proporcionalmente a sus cuotas en la herencia, liberando de este modo al deudor. El acreedor
puede recibir legítimamente el pago, liberando al deudor, personalmente o través de un
mandatario a quien especialmente se le encomendó que cobrara la deuda, o el mandatario a
quien se había confiado la administración general de todos los negocios, entendiendo los juristas
clásicos que el procurador del acreedor tenia siempre la facultad de exigir y recibir el pago de la
deuda.

Podía también recibir legítimamente el pago el tercero a quien el acreedor mandó (iussum) al
deudor que realizara el pago.

En una stipulatio solo puede recibir el pago, no exigirlo ni novar la obligación, el adiectus solutionis
causa.

El adstipulator, tanto para exigir cuanto para recibir pago, y goza de todas las facultades de un
acreedor.

El pago hecho a una persona distinta de las anteriores, si se había realizado por error constituía
una solutio indebitum y, por lo tanto, quien pagaba podía repetir lo pagado mediante la condictio
indebiti.

¿Qué debe pagarse?

Naturalmente el objeto de la solutio había de ser consistente con el de la prestación de dar


debida, de tal manera, tenía que recaer sobre la cosa objeto de la datio o el derecho real del cual
se trataba, pues de lo contrario el deudor no resultaba liberado de la obligación.

Como la prestación consistía en una datio (rem o ius) el deudor que pagaba debía ser dueño de la
cosa, pues si el acreedor que recibía el pago sufría la evicción de la cosa pagada, no se producía la
liberación, supuesto que no había existido datio.

El objeto del pago debía ser integro, pues el acreedor no estaba obligado a recibir un pago parcial
o incompleto, de tal manera que si rechazaba uno ofrecido así no incurría en mora de recibir (del
acreedor).

¿Cómo ha de imputarse el pago?


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Si entre el deudor tiene para con el acreedor diversas obligaciones con prestaciones que recaían
sobre objetos similares, una vez que verifica un pago se plantea la cuestión de determinar a cual
de todas las obligaciones debe imputarse el pago realizado. Una situación semejante podía
plantearse si la deuda generaba intereses, pues había la cuestión de determinar si el pago se
imputaba al capital o a los intereses.

Los principios que regían la imputación del pago eran los siguientes:

El deudor que pagaba podía declarar en el momento del pago a cual de todas sus deudas habría de
imputarse el pago, sin que pudiera hacerlo después.

Si el deudor nada declara en el momento del pago en orden a la imputación, podía el acreedor
hacer la imputación en el momento de la solutio y no después.

Si las partes nada habían declarado en orden a la imputación del pago, los juristas daban las
siguientes reglas:

· El pago debe imputarse a la deuda actualmente exigible, y no aquellas cuya exigibilidad aun
pediera, como si hubiera obligaciones a plazo o condicionales.

· Entre varias deudas actualmente exigibles, la imputación se verificaba desde la más gravosa y
continuaba en orden decreciente con las demás.

· Si todas eran igualmente gravosas, la imputación se hacia proporcionalmente a todas ellas.

· En todo caso lo pagado se imputaba primero al pago de intereses y luego al pago del capital.

¿Cuándo debe pagarse?

En primer término el pago de la obligación sólo puede ser demandado por el acreedor desde el
momento en que la obligación se vuelve exigible, es decir, desde que se cumplió el plazo fijado, o
se verificó la condición.

En toda obligación, aun cuando no se hubiere fijado un plazo para verificar su pago, se entendía
comprendido el que era necesario objetivamente para poder verificar su cumplimiento.

Naturalmente, el deudor debe realizar el pago también desde el momento en el cual la obligación
se tornó exigible, pero además, podía prestarlo aun antes de vencido el término, pues el plazo se
entiende concedido en beneficio del deudor, y como tal beneficio puede ser renunciado.

¿Dónde debe pagarse?

Los principios que regían la determinación del lugar en el cual había de verificarse el pago el los
siguientes:
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En el lugar donde había sido convenido por acreedor y deudor.

Si nada se había acordado y la obligación tenía por objeto una prestación de género[1] ella debía
ejecutarse en el lugar del domicilio del deudor.

Si nada se había acordado y la obligación era de especie o cuerpo cierto[2] el pago debía
verificarse en el lugar ñeque la especie se encontraba, a menos que el deudor dolosamente la
hubiera cambiado de situación, en cuyo caso debía pagar donde fuera demandada.

Obsignatio y Depositio del Dinero Debido.

En ciertos casos el deudor podía colocar el dinero debido dentro de un recipiente debidamente
sellado (obsignatio) y depositarlo (depositio) en un edificio público, generalmente en el tesoro de
un templo, para que quedara a disposición del acreedor. Los casos en los que el deudor podía
realizar esta obsignatio y depositio eran los siguientes:

Cuando el deudor ofrecía en tiempo oportuno, integra y completamente el pago del dinero debido
a su acreedor y éste se rehusaba a recibirlo, por lo cual incurría en mora del acreedor.

Cuando al momento de recibir el pago el acreedor era menor y presentaba tutores que recibieran
por él.

Cuando el acreedor se encontraba ausente al tiempo de tener que realizarse el pago.

Cuando el mandatario del acreedor carecía de facultades para recibir el pago.

Cuando no existía certeza respecto de la persona del acreedor. Ej. cuando el acreedor había
fallecido y no se sabía quienes eran sus herederos.

Datio in solutum (Dación en Pago)

En principio, el deudor sólo se liberaba si daba al acreedor la cosa o el derecho debido sobre ella,
de tal manera, si ofrecía una distinta el acreedor libremente podía negarse a recibirla sin incurrir
en mora del acreedor; pero podía consentir voluntariamente en que se le diera una o varias cosas
distintas a la debida, precisamente en substitución de ella (aliud pro alio), constituyendo entonces
una datio in solutum (“Dación en Pago”).

El efecto de la datio in solutum fue discutido por las dos escuelas de juristas romanos, pues para
los proculeyanos la primera obligación subsistía y el deudor únicamente gozaba de una exceptio
doli para oponer al acreedor que quisiera cobrarle el pago de lo originalmente debido, y para los
sabinianos el deudor se libera ipso iure de su obligación. La opinión de los sabinianos fue la que
prevaleció.

Cumplimiento de las Obligaciones de Hacer.


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Al cumplimiento de una obligación con prestación de facere o no facere se le denomina
específicamente satisfactio y, al igual que en caso de las obligaciones con prestación de dare, el
cumplimiento disuelve la relación que unía al acreedor con el deudor y libera este ultimo.

El cumplimiento de ellas se verifica mediante la realización integra, completa y oportuna del hecho
debido, y mediante la exacta observancia de la abstención debida, rigiendo respecto de ambas los
mismos principios generales que el caso de las obligaciones con prestación de dare conforme a la
naturaleza propia de ellas.

LA NOVACION

Es la extinción de una obligación preexistente y la simultanea creación de otra, jurídicamente


distinta de la primera y que a ella sustituye; debiendo tener la nueva obligación un elemento
diferente de la anterior.

Este elemento nuevo o diferente podía ser:

1. Cambio de naturaleza de la obligación

2. Cambio de acreedor

3. Cambio de deudor

4. Adición o supresión de una modalidad

El efecto de la novación era extinguir de pleno derecho la obligación preexistente, con todos sus
accesorios.

MUTUO DISENTIMIENTO

Es cuando el deudor y el acreedor voluntariamente acuerdan hacer desaparecer la obligación. Este


tipo de medio de extinción se aplicaba solo en los contratos consensuales, que se perfeccionan por
el solo consentimiento de las partes; en virtud de que si el acuerdo de las partes era suficiente
para crear la obligación, también era suficiente para extinguirla.

CONFUSION

Para que la obligación exista es indispensable la concurrencia de dos elementos personales: un


elemento activo, llamado acreedor, y un elemento pasivo, deudor. Si uno de estos desaparece, la
obligación no puede subsistir. La confusión se da cuando se reúnen en una sola persona las
calidades de acreedor y de deudor, desaparece la dualidad de sujetos del vínculo jurídico, y la
obligación queda extinguida de pleno derecho.
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La confusión se da generalmente por sucesión, es decir, el deudor hereda del acreedor, o
viceversa, o una persona de ambos.

ACCEPTILATIO (ACEPTILACION)

Es un modo de disolver las obligaciones nacidas de una stipulatio o de una dictio dotis que
básicamente consiste en la realización del acto contrario a aquel por el cual se constituyo la
obligación. Así pues, en ella el deudor pregunta al acreedor si tiene por cumplida la prestación
debida, a cuya pregunta responde congruentemente el acreedor, de tal manera que concluido el
acto se tiene por liberado el deudor ipso iure.

Como la acceptilatio es un acto legitimo no admite plazo ni condición, y si la obligación era


solidaria la acceptilatio de uno de los codeudores afecta a todos, y el mandatario requiere facultad
especial para realizarla.

REMISION DE DEUDA (PACTUM DE NON PETENDO)

El pactum de non petendo (pacto de no pedir – remision de deuda -) consistía en un acuerdo


informal entre deudor y acreedor en virtud del cual este último declaraba que no reclamara el
cumplimiento del deudor, o una declaración de recibo simulado de pago.

Se realizaba mediante una pregunta hecha por el deudor, seguida de una respuesta hecha por el
acreedor.

La remisión de deuda solo extingue obligaciones nacidas de contratos verbales.

COMPENSACION

Por esta se entiende la extinción simultanea de dos deudas, hasta por su diferencia (o sea, la
cantidad de la mayor, menos la cantidad de la menor), por el hecho de que el sujeto pasivo de la
primera y es el activo de la segunda, y viceversa. Se trata, pues, de una imputación reciproca de lo
que dos personas se deben mutuamente.

La compensación es un medio de extinguir las obligaciones en que el deudor y el acreedor son


recíprocamente deudores y acreedores entre si.

Hasta la época clásica la compensación no opera ipso iure, sino por obra del juez en su sentencia,
pero él no está obligado a realizarla. En época post-clásica y en derecho justinianeo se podían
compensar obligaciones procedentes de diferentes causa, y se admitía su efecto ipso iure.

Para que la misma opere era necesario que ambas obligaciones fuera exigibles.

FRAUS CREDITORUM.

Delito privado pretoriano que consiste en una ejecución del deudor con intención de hacerse
insolvente, o que tienda a agravar su insolvencia. El pretor estableció inicialmente un interdicto
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fraudatorio para suprimir el fraude, posteriormente se creó la acción pauliana, pudiéndose ejercer
también la “actio dolis” y la “restitutio in integrum”.

La acción pauliana era ejercida, no por un acreedor aislado, sino por el “curator bonorum
vendedarum”, equivalente al síndico actual, y debe tener varias condiciones:

1. El acto fraudulento debe empobrecer al deudor, un acto que evite el enriquecimiento no se


considera.

2. El acto, además de empobrecer, debe insolventar al deudor.

3. Se requiere la complicidad de un tercero, el cual puede ser perseguido y contra quien se ejerce
la acción. Los terceros aprovechados, si son de buena fe, son condenados al monto de su
enriquecimiento, y si son delitos de mala fe, al monto del daño causado.

GARANTÍAS DE LAS OBLIGACIONES

En Roma, como en la actualidad, los acreedores siempre estuvieron pendientes de buscar una
manera de asegurarse que sus deudores siempre cumplieran la prestación. Generalmente los
acreedores no quisieron acudir a la ejecución a prorrata de las obligaciones, por lo que recurrieron
a la figura de las garantías para lograr cubrir las deficiencias o incumplimientos de sus deudores.

Entonces, las garantías de las obligaciones son los refuerzos que el deudor confiere a los
acreedores. Hubo en Roma dos clases de garantías, las garantías personales y las garantías reales.
Se procederá a analizar cada una de ellas para su mejor comprensión.

A. Garantías Personales:

Son obligaciones accesorias a la obligación principal. Es otro derecho de crédito que el deudor
le ofrece al acreedor para dar seguridad de que va a cumplir con la obligación principal.

Tuvieron vigencia en Roma durante la época del derecho antiguo, puesto que las relaciones entre
personas se basaban en la confianza. Estas garantías las podían constituir tanto el deudor como un
tercero.

1. Garantías derivadas del deudor

a. Arrhas: Es un conjunto de cosas fungibles, generalmente dinero, que una persona entrega
a otra para garantizar el cumplimiento de un contrato o como prueba de la celebración de un
contrato, siendo éstas de pacto perfecto, o para garantizar el cumplimiento de un contrato futuro,
llamadas Arrhas Promisorias.
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Su efecto jurídico es que, llegado el día, se recibió el dinero pero no se quiere celebrar el contrato;
si dicha negativa es por culpa de quien lo recibió, está obligado a devolverlo, de ser culpa de quien
lo entregó, lo pierde en favor de su acreedor.

b. Cláusula Penal: Es la promesa o acuerdo de entregar una suma de dinero para la


realización de un contrato futuro. Se presenta en el siguiente caso:

Como el contrato no se ha celebrado, no se puede demandar el cumplimiento del mismo, lo que


se puede demandar es la cantidad de dinero prometida.

c. Constituto de deuda propia: Es el acuerdo o la manifestación de voluntad de las partes de


cumplir con la prestación del contrato ya celebrado bajo otras modalidades de tiempo o de lugar.

d. Juramento: Es el acto solemne que el deudor realiza ante una divinidad en presencia del
acreedor, para garantizar que efectivamente va a cumplir con la prestación.

El juramento sirvió en Roma para que el manumitido garantizara a su antiguo amo el


cumplimiento de algún servicio prometido.

2. Garantías derivadas de un tercero

En derecho, un tercero es una persona que no forma parte de un negocio jurídico, pero que en un
momento dado puede formar parte de ella.

En el derecho romano, la intervención de un tercero para garantizar el cumplimiento de la


obligación se llamó Intercessio, conocida como la institución jurídica que garantiza el
cumplimiento de la obligación de un deudor. Puede ser:

· Privativa: El tercero, intercedente, asume la obligación del deudor, significa que entre
ese tercero y el acreedor se contrae una nueva obligación, por tanto, se está en presencia de una
expromissio, a lo que muchos autores llaman novación.

· Cumulativa o acumulativa: Es la que realiza el tercero conjuntamente con el deudor


principal y el acreedor, por tanto, es la obligación que contrae el tercero con el deudor para
garantizar el cumplimiento de la obligación contraída por éste. Se conoció en dos líneas:

o En línea igual al deudor, en la que el tercero se obligaba solidariamente con el deudor.

o En línea subsidiaria, mediante la cual el tercero se obliga para el caso que el deudor no
cumpla.

Dicen los autores del derecho romano que ésta línea dio origen a tres garantías de un tercero.
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a. Constituto de deuda ajena: Es la celebración de una nueva obligación de un tercero con
un acreedor bajo modalidades distintas de lugar y tiempo. Así como el constituto de deuda propia,
es creación del pretor, por tanto, sancionada por la Actio Pecuniae Constituto, que inicialmente
tenía una duración de un año, sin embargo, fueron acogidos por el derecho civil. También en
principio se constituyó para obligaciones cuyo objeto eran sumas de dinero. El derecho de
Justiniano extendió la acción en los casos en que se utilizara el constituto de deuda propia o ajena
a cualquier obligación.

b. Mandatum pecunia credende: Es lo que los autores denominan mandato calificado,


mediante el cual una persona ordena a otra que le obtenga un préstamo, garantizando a través del
poder el pago de esa obligación.

c. Adspromissio: Es el verdadero origen de la fianza. Es la promesa realizada por un tercero a


través de una estipulación para garantizar el cumplimiento de la obligación del deudor. Vivió
históricamente tres momentos:

i. Sponsio: Es un nexum simplificado, sin realizarse a través de la per aes et libram


(pesada del metal). Por tratarse de una formalidad antigua, solo puede ser empleada por los
ciudadanos romanos. Es un verbo exclusivo de los romanos, spondere.

No transmite la obligación contraída en calidad de garantía a los herederos. Los esponsores se


convierten en verdaderos deudores, por lo que están obligados a cumplir con la obligación
principal. Son obligados accesorios, tienen que cumplir la misma prestación del deudor principal o
con la parte que se haya obligado frente al acreedor.

Dicen las fuentes del derecho romano que los esponsores pueden ser considerados como
mandatarios del deudor principal.

Se dictaron algunas leyes comiciales para regular el funcionamiento de la sponsio.

a) Lex Appuleia: Gayo en sus Institutas hace referencia a ella. La misma dispuso que si había
varios esponsores, entre ellos se suponía, existía una especie de sociedad, por tanto, si un
esponsor cumplía íntegramente la prestación, él tenía contra los demás esponsores la llamada
Actio Prosocio.

b) Lex Furia et Sponsu: Estableció que la sponsio prescribía a los dos años y ratificó la
obligación que tenías los esponsores que no han pagado la deuda, contribuir con su parte al
esponsor que pagó totalmente.

c) Lex Ciceria: Ordenaba al acreedor publicar la lista de sus esponsores.


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d) Lex Cornelia Sponsio: Prohibió a los ciudadanos romanos ser esponsores para el mismo
acreedor de obligaciones mayores a 20.000 sextercios.

ii. Fideipromissio: Acercándose a finales de la república, la estipulación se hizo extensiva a


los extranjeros, admitida ésta, se permitió también que un peregrino pudiese garantizar el
cumplimiento pero mediante el verbo fideipromittere. Tanto ésta como la sponsio sirvieron para
garantizar obligaciones verbales.

No se transmitía a los herederos, por lo demás, todo lo señalado en la sponsio se aplica,


incluyendo las leyes comiciales.

Tuvieron vigencia durante el derecho clásico y postclásico, siendo sustituida en el derecho de


Justiniano por la fideiussio.

iii. Fideiussio: No estuvo sometida a las leyes anteriores y, a diferencia, sí se transmitía a


los herederos, por tanto, este modo de adspromissio se convirtió en la verdadera garantía
personal de un tercero, conocida en la actualidad como fianza.

El Código Civil Venezolano consagra la fianza como garantía a partir del artículo 1.804, señalando
que quien se constituye fiador de una obligación queda obligado para con el acreedor a cumplirla,
si el deudor no la cumple.

Efectos jurídicos entre el acreedor con el deudor y fiadores, entre el deudor y fiador y fiadores

1. El acreedor tiene la facultad de exigirle el cumplimiento de la obligación del deudor.

2. El deudor está obligado a cumplir íntegramente y con la misma prestación que ofreció.

3. El acreedor, así como tiene la facultad de exigirle íntegramente al deudor, también la


ejerce sobre los fiadores.

4. El fiador debe cumplir íntegramente, y ante una demanda del acreedor, no le queda más
que pagar.

El Emperador Adriano concedió el primer beneficio para los fiadores, en el supuesto que la
obligación estuviese garantizada por varios fiadores, pues a través del Ius Divisioni, se solicitaba al
acreedor que dividiera la deuda entre los varios fiadores.

Por su parte, Justiniano concedió el Ius Excusioni, concedido como el beneficio que tiene el fiador
de pedir al acreedor que demandara primero al deudor principal y, en caso de no obtener el pago
de la deuda, proceder a la ejecución de la fianza.
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5. La relación entre los fiadores se encuentra en las llamadas obligaciones solidarias. Se
fundamentan en el recurso de regreso. Si el acreedor se niega a transmitirles las acciones al fiador,
éste puede intentar ante el magistrado la Actio Doli.

B. Garantías Reales

Consisten en la afectación de bienes patrimoniales o del propio deudor o de un tercero. Frente a


las garantías personales constituyen privilegios, teniendo un acreedor una garantía real ya conoce
que no va a acudir su crédito a prorrata.

Aunque los derechos reales siempre existieron en Roma, se hicieron más frecuentes en la época
del derecho clásico, especialmente en el imperio.

Según el derecho romano, es la facultad que tiene el acreedor de retener un objeto o, en una
época más avanzada, de vender ese objeto para obtener el valor de la prestación de la obligación
incumplida.

El derecho romano creo estas tres instituciones:

1. Fiducia: Es la garantía real primera en aparecer. Consistía en la transmisión de la propiedad,


en principio, de una res mancipi por medio de la mancipatio ode la iure cesio, con la finalidad de
garantizar el cumplimiento de una obligación acompañada de un pacto de fiducia, mediante el
cual el acreedor se obligaba a retransmitir la propiedad, una vez que el deudor hubiese cumplido
con la prestación.

Sin embargo, era costumbre que el deudor quedaba en posesión del objeto, esto trajo como
consecuencia que el deudor, transcurrido el tiempo establecido para usucapir hiciera uso de la
usureceptio y volviera a adquirir la propiedad, quedando el acreedor iluso.

2. Pignus: Consiste en el hecho que el acreedor tuviese en sus manos el objeto de garantía pero
sin propiedad, a lo que hoy se le conoce como prenda.

La prenda, como garantía, es un contrato real, accesorio, sinalagmático imperfecto, no formal,


conmutativo, gratuito, mediante el cual el deudor de la obligación principal o un tercero, entrega
un bien, generalmente mueble, al acreedor de la obligación principal, quien se obliga a devolverla
al momento en que el deudor o el tercero cumpla con la prestación objeto de la obligación.

El acreedor debe custodiar la cosa como un buen padre de familia, debiendo responder por los
daños que pudiera ocasionar por su uso o no uso, dependiendo de la propia naturaleza del bien
dado en prenda.
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El artículo 1.837 de la norma sustantiva civil consagra el privilegio de la prenda, entendida según el
referido dispositivo como el “… contrato por el cual el deudor da a su acreedor una cosa mueble
en seguridad del crédito, la que deberá restituirse al quedar extinguida la obligación.”

3. Hipoteca: Generalmente consistió en una garantía real en la cual el deudor no transmitía


posesión ni propiedad, pero constituía a favor del acreedor un derecho real sobre la cosa.

Tuvo su origen en las obligaciones surgidas en los arrendamientos de fundos rurales y luego
urbanos, constituyéndose, en principio, sobre los Invectae Illatae, es decir, los instrumentos de
labranza, los cuales están considerados por el artículo 528 del Código Civil Venezolano como
bienes inmuebles por su destinación.

Al arrendador se le concedió el Interdictum Salvianum para demandar al arrendatario en el caso


de incumplimiento y, por tanto, el arrendador tomaba para sí los instrumentos de labranza. Esta
acción solo se intentaba contra el arrendatario y sus herederos. Ya luego, desde el pretorio se
concedió la Actio Serviana, mediante la cual se podía perseguir a un tercero que posea los
instrumentos de labranza.

Ciertamente que la prenda y la hipoteca sustituyeron a la fiducia, aunque ésta era la más segura,
sin embargo, en la actualidad, las normas civiles contemplan la prenda e hipoteca como las
garantías reales de las obligaciones.

Evolución romana de la hipoteca

En el derecho clásico estuvo en vigencia la Lex Comissoria, la cual se aplicó en la fiducia, pignus e
hipoteca, facultando al acreedor para que retuviera la cosa si el deudor no había cumplido con la
prestación. Tanto en la prenda como en la hipoteca se concedió al acreedor el Ius Distrahendi,
cuya facultad era la de vender la cosa y disponer del dinero por concepto de la prestación.

La Lex Comissoria fue prohibida por Constantino y subsistió el Ius Distrahendi. Para este momento,
el Ius Distrahendi constituye un elemento natural de la prenda y de la hipoteca, luego Justiniano lo
convirtió en elemento esencial.

El procedimiento exigido es que, llegado el día de pago, sin que el deudor cumpla con su
obligación, se iniciará la ejecución de la cosa. Se le notifica al deudor y luego de dos años se
procede a la venta, sosteniendo que durante ese lapso de tiempo el deudor puede pagar con la
obligación principal.

En forma general, tanto a la prenda como a la hipoteca se le aplican los siguientes principios:

· Tanto la hipoteca como la prenda sirven para garantizar cualquier obligación, incluso la
natural.
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· Se someten a las llamadas cosas enajenables.

· Son indivisibles.

· Si además el deudor tiene otro crédito a favor del mismo, la prenda o la hipoteca
subsisten,

· Puede recaer sobre la universalidad de cosas.

Constitución de prenda o hipoteca

1. Constitución voluntaria: Se constituyen por acuerdos de voluntad entre las partes que
celebran el contrato.

El derecho de Justiniano permitió que el tutor, curador, procurador o mandatario constituyeran


voluntariamente prenda por y para sus representados.

2. Constitución legal: La ley sustituye la voluntad de las partes, por tanto, establece la
constitución de la garantía real. Se verificó en los siguientes casos:

a. Especiales: Se constituía prenda o hipoteca en los contratos de arrendamiento de fundos


urbanos. Todas las cosas del arrendatario constituyen una garantía para el arrendador.

En materia de tutela o curatela, los pupilos tienen derecho de hipoteca o prenda sobre las cosas
que un tercero obtenga con dinero de aquellos.

Los legatarios tienen hipoteca o prenda legal sobre los bienes de los herederos.

La persona que presta una cantidad de dinero para que otra persona construya, la hipoteca o
prenda recae sobre la propia construcción.

b. General: La que tiene el fisco sobre los bienes de las personas que no han pagado tributos
o sobre los contratos que los ciudadanos celebren con el fisco.

El emperador tiene garantizado el cumplimiento de las obligaciones de los terceros con los bienes
de estos.

Los bienes del tutor o curador son garantía prendaria o hipotecaria de su pupilo.

Los bienes del marido para garantizar la dote de la mujer.

Los bienes del pater familiae constituyen garantía de los filius familiae en el manejo del peculio
adventicio.

Los bienes del marido de la madre entraban en la garantía hipotecaria a favor de los hijos.
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La iglesia tuvo garantías sobre los bienes de los enfiteustas y de los superfisiarios.

3. Constitución judicial: Es la que ordena el juez mediante un juicio.

Extinción de la hipoteca o prenda

1. Pagando totalmente la obligación principal.

2. Por confusión.

3. Por destrucción o pérdida de la prestación, por caso fortuito o fuerza mayor.

4. Por voluntad de las partes.

Instrumentos de defensa

1. Actio Pigneraticia

a. Directa: Le corresponde al acreedor de la obligación para demandar la ejecución de la


prenda.

b. Contraria: El deudor de la obligación para exigir cualquier obligación que el acreedor en


cualquier momento tuviese.

2. Actio Hypothecaria

a. Directa: La acciona el acreedor para demandar la ejecución de la hipoteca.

b. Contraria: Igual a la pigneraticia.

3. Senadoconsulto Velleyano: El contenido jurídico es la prohibición que estableció a las


mujeres de ser intercedentes o garantes.

Éste, correspondió a Claudio en el año 46 d.C. Algunos piensan que es una extensión del
senadoconsulto dictado por Octavio cuando prohibió a las mujeres casadas que fueran
intercesoras por las obligaciones de sus maridos por varias razones, entre las que contaban su
fragilidad al realizar un negocio jurídico en favor de otro, o por la frecuencia de los divorcios o
porque las mujeres no tenían derecho a realizar oficios de los hombres.

Requisitos para aplicar el senadoconsulto Velleyano

· Que la mujer constituya una garantía en favor de otro.

· Que la mujer no realizara el negocio en beneficio propio.

· Que no haya realizado la garantía o negocio con animus donandi.


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No procede el senadoconsulto Velleyano

· Si la mujer constituye intercesión para garantizar la dote en favor de una hija.

· Si la mujer actúa con dolo.

· Si constituyó intercesión para obtener la liberación de un hijo.

· Si el acreedor es un menor de 25 años.

El efecto jurídico es la nulidad absoluta de la intercesión, por tanto, si la mujer paga creyéndose
obligada, tiene derecho a pedir la repetición.

El derecho de Justiniano modificó parcialmente el contenido de este senadoconsulto, permitiendo


que la mujer intercediera, ratificando la garantía después de dos años de su constitución en
presencia de tres testigos, y si la quería prestar voluntariamente, debía ser en un documento
público en presencia de tres testigos.

ACTIVIDAD EVALUATIVA

1.-Conforme a lo dado en la clase escrita (guía), Ubicar dentro del ordenamiento jurídico
venezolano: valor 8%

a) Formas de incumplimiento de las obligaciones.

b) Obligaciones nacidas de los delitos

c) Formas de extinción de las obligaciones

d) Garantías de las Obligaciones.

2. Resolver el siguiente caso práctico: Grupos 1,3 y 5 el caso A; y los grupos 2 y 4 resolver el caso
B. Valor : 8%

A) Ticio ha decidido vender uno de sus almacenes a Cayo. Convienen el precio de quinientos mil
sestercios, así como que Cayo satisfaga tal cantidad seis meses más tarde. Como garantía, Cayo
entrega a Ticio un fundo cuya valoración en el mercado excede sobrada-mente del precio
estipulado para la venta. Pasados dos meses, Ticio vende a Marco el fundo por setecientos mil
sestercios. En este contrato, ambas partes se comprometen a la restitución de sus respectivas
prestaciones si Cayo paga la deuda en el plazo convenido; a saber, que Marco le devuelva la nca a
Ticio y que este le corresponda con el reintegro de los setecientos mil sestercios cobrados. Marco
paga y Ticio le mancipa la propiedad del fundo.) Sucede que Cayo abona en tiempo y forma la
deuda que había contraído. Sin embargo, Marco, ante el requerimiento de Ticio solicitándole la
restitución del fundo, desoye su reclamo.
Profa. Magüira Ordoñez. Dcho. Romano II/Unidad III
Pregunta:

1. En el supuesto, ¿ante qué tipo de garantía nos encontramos?2. ¿Con qué acciones contaría
Cayo? ¿Podría reivindicar la cosa directamente de Marco?3. ¿Podría decirse que Marco es un
tercero de buena fe respecto del negocio en tablado entre Ticio y Cayo

B) Mevio debía a Cornelio cinco mil sestercios por un préstamo concedido hacía dos años.
Atendiendo a que Mevio había sido condenado en juicio por un hurto de ganado propiedad de
Sempronio, Cornelio le pide que, antes de que se proceda a la ejecución del único bien que posee,
se lo hipoteque para garantizar la devolución definitiva del préstamo.

Pregunta:

1. ¿Consideras ajustada la petición de Cornelio? ¿Qué ventajas le acarrearía la constitución


de la hipoteca una vez Sempronio instara la ejecución del fallo expedido a su favor?
2. De consentir Mevio la hipoteca, ¿estaría facultado Sempronio para impugnarla? ¿De qué
modo?

Estimados alumnos, con esto culminamos la unidad III. Fecha de entrega: AL RESOLVER ME
HACEN ENTREGA SOLO POR E MAIL. NO ESTOY CORRIGIENDO LO ENVIADO POR WHATSAPP,
debido que tengo inconvenientes con el teléfono. Gracias

LA PROFESORA.