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LA ASESORÍA EDUCATIVA

(Compilación y Adaptación: Janneth Romero Farfán)

La Asesoría educativa es una práctica profesional en construcción, controvertida, con


múltiples posibilidades de desarrollo y, en momentos, de cambio y complejidad, en la
que proceden revisiones y re-significaciones.

Para lograr la mejora de la educación se necesitan, en primer lugar, comunidades de


aprendizaje comprometidas, en cuyo seno están las claves de una mejor enseñanza
para todos y del desarrollo profesional de los docentes, así como apoyo y asesoría.
Pero no todos los modelos de asesoría son aptos: esta debe establecerse en una
relación democrática, en un escenario de colaboración profesional, a lo largo de un
proceso y con un propósito ético, teniendo en cuenta que cada procedimiento debe
adaptarse al contexto y a la cultura con la que trabaja para transformarla desde
adentro.

Ética, técnica y emoción deben conjugarse dialécticamente para posibilitar la


participación auténtica y la emergencia de un significado compartido y un compromiso
profesional. Para llegar aquí, cada sistema, y cada sistema de apoyo, debe hacer su
recorrido, su propio camino y a su ritmo.

UN RECORRIDO HISTÓRICO: LUCES Y SOMBRAS DE LAS PRIMERAS ACCIONES DE


ASESORÍA

Las recientes revisiones del campo y los estudios sobre las prácticas asesoras
(Monereo y Pozo, 2005; Vv. aa., 2008) muestran la evolución de los modelos puestos
en práctica y los efectos que han ido teniendo en la mejora de la educación hasta
consolidar las bases de un modelo actual posible, cada vez más acorde con las
recurrentes lecciones aprendidas del cambio (Fullan, 2007; Murillo, 2003) para lograr
«de cada escuela una gran escuela» (Hopkins, 2007). Hacer traspasos sin esta
perspectiva puede ser arriesgado y hundir prematuramente naves productivas por no
haberlas puesto en juego pertrechas con los debidos apoyos o avisos para surcar
mares tan controvertidos como complejos.

Si bien es verdad que ante la llamada técnica a la mejora surgieron prestas acciones
profesionales expertas, a modo de servicios especializados en ofrecer soluciones y
propuestas de mejoramiento que no terminaron de llegar al aula ni ir más allá de
mitigar algunas dificultades puntuales, con ella también aparecieron estructuras y
saberes que conviene no derrochar ni despreciar.

Es así como se han creado servicios como supervisión, asesoría de formación,


orientación, etc., lo cual ha posibilitado otras acciones profesionales más atentas a lo
que en verdad hoy denominamos como servicios de apoyo y asesoría. También se ha
posibilitado el desarrollo de estrategias técnicas útiles para el profesional del apoyo, ya
que para asesorar aparte de saber de qué se asesora, también se debe tomar una
posición ética desde donde se posibilite el manejo y utilización de las herramientas
técnicas adecuadas para que las diferentes acciones en asesoría, sean efectivas.
Desde lo anterior, es necesario establecer acciones y reorientar procesos internos de
mejora, así como tener en cuenta los diversos contextos tales como aula, aprendizajes,
desarrollo curricular, profesional e institucional, construcción de comunidad
profesional, apoyo al liderazgo educativo, etc. Sin duda, estos son elementos
importantes en la construcción de las primeras bases que pudiesen ser con propiedad
catalogadas de asesoría.

HACIA UNA PERSPECTIVA EDUCATIVA Y DE PROCESOS: MODELOS Y ALTERNATIVAS


DE LA PRÁCTICA ASESORA

Es importante mencionar algunas líneas programáticas o modelos de actuación, fruto


de los particulares desarrollos que han tenido los servicios de apoyo y de la evolución
de esta práctica profesional en contraste con los intereses que la han marcado, las
problemáticas a las que se ha enfrentado y los resultados en la práctica con vistas a la
promoción de la mejora.

La función asesora puede concebirse de muy diversas maneras en función de los


parámetros de referencia con los que se observe, lo que da pie también a distintos
modelos de actuación.

Así las cosas, para la panorámica de servicios de apoyo, es importante organizar y


describir algunos modelos de asesoramiento:

A. Modelo Procesual o de Intervención: dedicado a procesos y estrategias de dinámica


de grupos y cuantos aspectos sean necesarios para provocar, dinamizar y acompañar
procesos de apoyo. Define un tipo de asesoramiento educativo donde el punto de vista
que predomina, es el de la persona que brinda la asesoría. Es el asesor quien
diagnostica, interpreta y define desde su propia conceptualización la realidad de la
parte asesorada para prescribir las acciones que permitirán solucionar las situaciones
problemática.
B. Modelos de asesoría a estudiantes: Desarrollado por especialistas docentes bajo el
nuevo concepto del acompañamiento pedagógico fuera del salón de clases, con un
predominio de flexibilidad. Este proceso busca reforzar las brechas académicas
identificadas en el alumno para mejorarlas y ayudarlo a alcanzar sus objetivos más
inmediatos. En este sentido, el alumno como ejecutor de este proceso, requiere más
herramientas que las que en antiguamente se le brindaban. Es aquí donde la asesoría
educativa adquiere una gran importancia, ya que cubrirá las expectativas, sirviendo de
guía en los procedimientos a seguir en el acompañamiento pedagógico fuera del aula y
en concordancia con los lineamientos de los nuevos programas ofrecidos por la
educación moderna del país, dándoles a los alumnos la oportunidad de un mayor éxito
escolar y universitario.
C. Modelo Colaborativo: estilo que acompaña el proceso mediante una acción asesora
democrática, negociada, gestionada a favor de la acción real de los profesores y
actores de la mejora, ejercida de manera que sean los otros quienes adquieran
autoconciencia y tomen las riendas de sus procesos de mejora / acción.
Este modelo presenta tipos de acción como:

*Asesoramiento Interno: cuando el asesor pertenece a la propia institución, como por


ejemplo los orientadores o dinamizadores / responsables de programas.
*Asesoramiento Externo: cuando el asesor no pertenece a la institución. No obstante,
puede darse que asesores externos se hagan internos en la medida que enraízan sus
acciones en el centro y participan directamente de sus proyectos de mejora, o a la
inversa, cuando un servicio de apoyo interno actúa de manera externa por estar
ubicado permanentemente en los márgenes y en ámbito de experto en contenidos y
problemas extraños a la práctica y vida cotidianas.

D. Modelo de servicios: frente a cada necesidad o ámbito de acción se genera un


servicio de apoyo que actúa de manera específica. En este sentido, es posible
reconocer algunas características deseables de una asesoría (H. Navarro, 2002):

1. La asesoría debe ser una actividad de profesionales: aunque parezca obvio decirlo, la
asesoría exige profesionalismo. Suele confundirse al buen asesor con el experto en el
contenido de la asesoría, sin embargo no basta el dominio del contenido (incluso
siendo éste "conocimiento práctico"), es necesario también saber comunicar (saber
escuchar y saber interpretar y decir, legitimando-respetando el saber de la
organización escolar) y, más específicamente, saber transferir conocimientos teóricos y
conceptuales vinculados con la experiencia específica de la escuela y, sobre todo,
nuevas capacidades de gestión. Asimismo, hay que considerar la asesoría como una
relación ética, que se funda en la credibilidad, la confianza y la colaboración.
2. La asesoría no es una relación entre iguales, pero tampoco una relación jerárquica:
los docentes y directivos de un establecimiento y el asesor son distintos porque les
cabe un rol distinto.
3. La asesoría debe ser un espacio de reflexión y conversación acerca de la experiencia
del establecimiento.
4. La asesoría se enmarca en un proyecto de cambio del establecimiento que necesita
ayuda externa: es decir, en un plan con continuidad y no en acciones aisladas de
capacitación y formulación de proyectos.
5. La asesoría es un proceso inicia con el primer contacto entre el asesor y la
organización educativa, que sigue con una fase de aproximación a la realidad escolar,
la negociación de expectativas y definición de necesidades y productos esperados, la
intervención propiamente tal, el seguimiento durante y posterior a la intervención y la
evaluación.
6. La asesoría se configura desde la realidad del establecimiento: y en él se acepta que
la asesoría surge como una alternativa para mejorar el establecimiento, debe asumirse
que su marco no es otro que el proyecto institucional del mismo.
7. La asesoría debe ampliar la mirada y proponer perspectivas complementarias para
observar, analizar y mejorar la escuela.
8. La asesoría debe asumir que afectará el clima organizacional: en tanto elemento
ajeno a la regularidad de la institución escolar y que además la interviene, una asesoría
afecta siempre el clima organizacional.
LA ORIENTACIÓN ESCOLAR

1) ¿QUÉ ES?: La orientación escolar y profesional consiste en la realización de un


asesoramiento y acompañamiento personal de un alumno a través de una serie de
entrevistas educativas y de consejos adaptados a su proyecto personal. Los alumnos
de Primaria, Secundaria y Bachillerato pueden tener acceso a la orientación escolar, ya
sea para realizar una escolarización tardía o para reorientarse dentro del sistema
educativo.

A la hora de plantear cualquier proyecto de orientación, se debe tener en cuenta una


serie de criterios: personalidad, ambiciones, competencias personales...

Conocerse y confiar en uno mismo, facilita abordar el futuro profesional con


tranquilidad. La orientación escolar nace con el objetivo de ayudar a los alumnos a
proyectarse en el mundo profesional y a encontrar su vocación para hacer un balance
de su situación.

La orientación escolar puede aparecer en distintos niveles: Ayuda a la hora de redactar


un currículo o una carta de motivación; ayuda a la búsqueda de empleo y prácticas;
ayuda a la hora de encontrar un centro educativo; brinda herramientas para una
reorientación dentro del sistema educativo; brinda los conocimientos respecto a
procesos de inscripción en una carrera universitaria; brinda procesos de asesoramiento
personalizado para evitar repetir o abandonar los estudios; facilita herramientas para
el análisis de resultados escolares, etc.

No se trata únicamente de descubrir qué trabajo se puede hacer, sino que la


orientación escolar también tiene por objeto el analizar al alumno para identificar
cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles y ayudarlo a integrarse mejor en un
plan de estudios.

2) ORIENTACIÓN ESCOLAR: EL PAPEL DEL ORIENTADOR: Los orientadores ayudan a los


alumnos a escoger sus estudios universitarios gracias a las siguientes actividades:

Participación en jornadas de puertas abiertas de las escuelas y universidades; consulta


de las páginas y archivos de distintos sitios educativos (Universia, Internet en el Aula...)
Diligenciamiento para concertar una entrevista con un orientador; estudio de folletos
informativos sobre las distintas profesiones y Universidades; consulta de encuestas y
las estadísticas según cada sector; lectura de planes de estudio disponibles en la
página web de las universidades; participación en reuniones entre escuelas,
universidades y alumnos...

Existen otras actividades en las que el Orientador Escolar cumple un papel muy
importante:

1. Identificación de necesidades educativas: La principal función de los orientadores es


identificar necesidades educativas: en el centro, aulas y en alumnos en concreto. No
hacemos diagnósticos clínicos, lo que hacemos es detectar necesidades educativas en
general y específicas de apoyo y especiales en particular. Y para eso realizamos la
evaluación psicopedagógica, compartida con otros profesionales, pero que finalmente
“firmamos” los orientadores.
2. Asesoramiento psicopedagógico a los profesores: La segunda función que
desempeñamos es el asesoramiento psicopedagógico a los equipos directivos y
profesores. Asesorar psicopedagógicamente implica ofrecer criterios, pautas,
fundamentos, recursos… pedagógicos y psicológicos. Esos criterios sirven para que se
tomen las decisiones oportunas. No señalamos la dirección a seguir: aportamos
información para que se tomen las decisiones ya que, en último término, los
orientadores no tenemos un “poder ejecutivo”.
3. Asesoramiento a las familias en su labor educativa: Atender a las familias,
asesorarles, proporcionales apoyos forman parte del núcleo de la profesión del
Orientador.
4. Coordinación con otros recursos: La cuarta que tienen los orientadores, es la de
coordinación de recursos internos y, sobre todo, externos a los centros. La
coordinación con servicios médicos, como pediatras, unidades de salud mental infantil,
neuropediatras, con los servicios sociales y con otros recursos de la comunidad forma
parte de nuestra labor: repartir y compartir objetivos, información.
5. Formación continua: No se pueden desempeñar esas funciones, si no se realiza un
esfuerzo de formación continua. Los orientadores y orientadoras deben seguir
estudiando, a estar al día de cuestiones psicopedagógicas, cualificarse para no perder
el tren del conocimiento.

3. ¿CÓMO SE REALIZA UN PLAN DE ORIENTACIÓN ESCOLAR?: El plan de orientación


escolar es una solución adaptada a cada alumno. El orientador hará al alumno todas
las preguntas adecuadas y realizará una evaluación profesional para poder encontrar
una vía general o especializada que se adapte a la personalidad del alumno.

Un informe de orientación está compuesto por:

1.) Una fase preliminar: presentación del informe de orientación, debate sobre las
expectativas del alumno.
2.) Una fase de investigación: interrogatorio exhaustivo al alumno, pruebas de
orientación, tests de personalidad, folletos sobre las escuelas de enseñanza superior o
prácticas.
3.) Una fase de análisis: búsqueda de empleo adaptada al proyecto del alumno,
estudio de las competencias escolares del mismo y profundización en las ambiciones
del alumno.
4.) Una fase de conclusión: presentación de un informe de resumen, preparación de un
plan de acción y debate sobre los resultados del informe de orientación.

Por lo general, se requieren únicamente tres o cuatro sesiones de orientación para


realizar un informe de orientación