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Novena a Santa Juana de Arco

Yo pecador: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros


enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración Inicial

¡Mi Señor y mi Dios! Te ofrezco mi petición en unión con la


amarga pasión y muerte de Jesucristo, tu Hijo, junto con los
méritos de tu madre Inmaculada y Admirable, María siempre
Virgen, y de todos los santos, particularmente de tu ayudante
santa en cuyo honor hago esta novena.
¡Baja tu mirada a mí, Señor misericordioso! Concédeme tu
gracia y tu amor, y amablemente escucha mi oración.
Amén.

Oración Primer Día

Santa Juana de Arco, patrona de Francia, mi santa patrona, te


pido ahora que luches esta batalla junto a mi en la oración, del
mismo modo en que guiaste tus tropas a la victoria. Tu, que
fuiste llena del Espíritu Santo y elegida por Dios, ayúdame en
este día con el favor que te pido (aquí decir su intención).
Concédeme por tu intercesión divina y de gran alcance, el valor
y la fuerza que necesito para soportar esta lucha constante. Oh,
Santa Juana, ayúdame a alcanzar la victoria en las tareas que
Dios me encomienda. Agradezco y pido tu continua protección
para todo el pueblo de Dios. Santa Juana, hija devota de la
Iglesia;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.
Oración Final

Amada Santa Juana de Arco, quien fue tan firme en la Fe y


amante de la Eucaristía. Apóstol y Profeta de Dios, armada sólo
con su fe y con su propio ejemplo fue y cambió el corazón de
otros, inspirándolos a la fe, y protegió a todo un país y a sus
generaciones futuras alejándolas de la ruina. Oro para que se
me conceda una petición a Dios, que es la intención de esta
novena, si es su Santa Voluntad. Oro para que a través de su
patrocinio y su gracia, crezca yo en la Fe, llegando a emular su
vida en todo lo que hago. Tú que tuviste una muerte mártir
clamando el nombre de Nuestro Salvador Jesucristo hasta el
final: es mi sincera petición que yo también clame así su
nombre, no importa cuál sea la circunstancia de mi hora final.
Amén

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Oración Segundo Día

Dulce Santa Juana de Arco, aboga por mí ante el trono de Dios


omnipotente, que pueda yo merecer el ver cumplida y satisfecha
mi petición. Ayúdame, Santa Juana, para ser más como tú en el
propósito de amar al Señor con toda mi mente, alma y corazón.
A través de tu guía y tu intercesión, ayúdame a ser un cristiano
verdaderamente devoto y amoroso, para que pueda conocer y
ver la voluntad de Dios. Ayúdame ahora Santa Juana, en mi
momento de necesidad. Te pido que siempre estés cerca de mí,
que me guíes en el camino que me lleve cada día a estar más
cerca de Jesús. Gracias Santa Juana por haber escuchado mi
oración. Santa Juana, enviada por Dios;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Tercer Día

Amada Santa Juana de Arco, tu enfrentaste tres pruebas en tu


vida. La primera fue un hombre afirmando que tu estabas
comprometida con él, la segunda fue en Poitiers, y la tercera en
Ruán. En cada prueba tu esperaste que el Espíritu de Dios
colocase en tu boca las cosas correctas para decir en tu
defensa. En la primera prueba defendiste tu compromiso con el
Señor Jesucristo. En la segunda confirmaste tu pureza con tal
elocuencia que asombraste a quienes dudaban de ti. En la
tercera tú desconcertaste a los ilustrados abogados que fueron
enviados para juzgarte y con palabra profética probaste una vez
más tu pureza. Yo oro para también tener un corazón puro
como el tuyo, y que cada una de mis palabras sean colocadas
allí por el Espíritu Santo. Santa Juana, obediente a la llamada de
Dios;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Cuarto Día

Ante tus enemigos, ante el hostigamiento, el ridículo y la duda,


te mantuviste firme en la fe. Incluso abandonada, sola y sin
amigos, te mantuviste firme en la fe. Incluso cuando encaraste
tu propia muerte, te mantuviste firme en la fe. Te ruego para
que yo sea tan inconmovible en mis creencias como tú lo fuiste,
Santa Juana. Ayúdame a ser consciente de lo que vale la pena
ganar cuando soy constante en perseverar. Te ruego que me
acompañes en mis propias batallas. Ayúdame a mantenerme
firme en la fe. Ayúdame a confiar en mis habilidades para actuar
bien y sabiamente. Amén. Santa Juana, Una con Dios en la
acción;
Ruega por mí.
Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Quinto Día

Santa Juana, siguiendo los mandatos de Dios, sirvió a sus


compatriotas que estaban siendo oprimidos por los ingleses. Su
causa la condujo hacia la batalla, donde ella continuó honrando
a Dios mediante el fomento de la pureza y la moral entre sus
compañeros de armas. Santa Juana cumplió la misión de Dios a
través de la justicia —la virtud moral que consiste en una
voluntad constante y firme de darle a Dios y al prójimo todo lo
digno, estableciendo una armonía que promueve la equidad
respecto a las personas y al bien común. Ella, honrando los
mandamientos de Dios, cumplía su principal ley: el amor. Santa
Juana, que con tu ejemplo de vida y palabra predicabas que
DIOS SEA SERVIDO PRIMERO, rogamos para que en nuestra
vida también sea esa nuestra consigna y ejemplo. Santa Juana,
Patriota al servicio de tu Dios y tu país;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Sexto Día

Inspírame de ahora en adelante para aceptar la voluntad de


Dios incondicionalmente, tal como tu lo hiciste cuando
obedeciste a las voces de sus santos mensajeros en los campos
de Domrémy. “Santa Juana oyó y escuchó la voz de Dios a
través de Santa Catalina, Santa Margarita, y San Miguel
Arcángel. Ella ha dicho que escuchó por primera vez las voces
cuando era niña en Domrémy, su pueblo natal.” Santa Juana, tú
que tenías una fe total en las órdenes de tus mensajeros y las
cumpliste a cabalidad, a pesar de enfrentar gran oposición: Ora
por mí para que yo tenga compasión, para servir a Dios
sirviendo a los necesitados y a los pobres en espíritu. Obtenme
la fuerza y el valor para defender ésta misión de amor y justicia
encomendada por Dios y liderar siendo yo un ejemplo de
piedad, veracidad, misericordia y fe inquebrantable. Santa
Juana, elegida por Dios en Domrémy, Francia;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Séptimo Día

Santa Juana exhibió la virtud de la castidad durante su vida. Ella


se hizo un voto de virginidad que habría de durar todo el tiempo
que Dios quisiera. Al ser casta, una virtud que permitió que su
amor fluyera desde un corazón recto e indiviso, también logró
alcanzar pureza en su intención de cumplir la voluntad de Dios
en todo; pureza en su visión al evitar ser cómplice de los
pensamientos impuros que nos desvían del camino de Dios; y
pureza de corazón: “Bienaventurados los de limpio corazón,
porque ellos verán a Dios.” Santa Juana, Virgen guerrera;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración final
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Oración Octavo Día

Cuando los jueces le preguntaron si estaba en estado de Gracia


delante de Dios, la respuesta de Juana fue: "Si no lo estoy, que
Dios me quiera poner en ella; si estoy, que Dios me quiera
conservar en ella." Su respuesta se correspondía a la doctrina
Católica según la cual la Gracia está más allá de nuestra
experiencia y no puede ser percibida excepto por la Fe, que no
podemos confiar en nuestros sentimientos o nuestras obras para
asumir que somos justificados y salvos. También resulta
memorable la respuesta que ella dió a sus examinadores en
Poitiers cuando le preguntaron porqué era necesario que los
soldados cumplieran la voluntad de Dios para liberar a Francia:
"En el nombre de Dios los soldados van a luchar, y Dios les dará
la victoria." Cada uno de nosotros podemos vernos como
soldados en una batalla que dura toda la vida, para cumplir la
voluntad de Dios y para vencer los males de este mundo. Es
nuestro deber como Sus hijos dedicar nuestra vida a la gloria de
Su Reino. Como Santa Juana lo predicó de palabra y vida: Que
Dios sea el primer servido. Oro para que su vida sea también el
ejemplo que yo siga en mi propia vida al servicio de Dios. Santa
Juana, heroica e impávida ante tus jueces;
Ruega por mí.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final

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Oración Noveno Día

Valiente Santa Juana, Doncella de Orleáns, te ofrezco esta


oración con la esperanza de que me guíes en las virtudes del
valor, la paciencia, el liderazgo, y confianza en la voluntad de
Dios. Inspírame de ahora en adelante para aceptar la voluntad
de Dios incondicionalmente, tal como tu lo hiciste cuando
obedeciste a las voces de sus santos mensajeros en los campos
de Domrémy. Ora por mí para que yo tenga compasión, para
servir a Dios sirviendo a los necesitados y a los pobres en
espíritu. Obtenme la fuerza y el valor para defender ésta misión
de amor y justicia encomendada por Dios y liderar siendo yo un
ejemplo de piedad, veracidad, misericordia y fe inquebrantable.
Ayúdame mientras ruego fervientemente la misericordia de
Dios, recordando perdonar siempre a los demás, incluso en
tiempos de persecución. Valerosa Guerrera y Santa, ruega a
Nuestro Padre Celestial, en honor a su Santa Pasión, que me
conceda el valor de decir siempre la verdad de cara a la
adversidad, y la iniciativa de entrar en batalla espiritual para Él.
Oh, doncella casta y firme, blinda mi espíritu para que
constantemente permanezca por fe en la gracia de Dios. Y que
siempre recuerde que, al igual que tú en la batalla, yo seré un
soldado para el Señor en esta vida, y que será Él quien dará la
victoria. Santa Juana, Apóstol de Dios, Ora por mí para que yo
llegue a merecer las promesas de Nuestro Salvador Jesucristo.

Amén
Rezar un Padre Nuestro, 3 Ave María, un Gloria.

Oración Final