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LA DOCTRINA CONSTITUCIONAL SEGÚN LA CORTE CONSTITUCIONAL

COLOMBIANA

Según lo dispuesto por el constituyente de 1991 en el art. 230 de la Carta, desde


la perspectiva normativa, los jueces de la República deben resolver los litigios
puestos a su consideración haciendo uso, primeramente, de las fuentes
principales del derecho, como lo son la propia Constitución, la Ley y los actos
administrativos; si la solución no la encuentra el funcionario judicial en las fuentes
principales, podrá acudir a la jurisprudencia, a los principios generales del
derecho, a la doctrina y a la equidad; fuentes ‘secundarias’ que pueden ser
utilizadas también como criterios auxiliares de interpretación de las fuentes
principales.

Al respecto, el citado art. 230 de la Constitución Política de 1991 establece que


“Los jueces, en sus providencias, sólo están sometidos al imperio de la ley” y,
seguidamente, señala la norma superior que “La equidad, la jurisprudencia, los
principios generales del derecho y la doctrina son criterios auxiliares de la
actividad judicial”.

Indica lo anterior que los fallos judiciales deben ser producidos en derecho, esto
es, “sometidos al imperio de la ley”. En este sentido, bien podría decirse que nos
encontramos de manera estricta en un sistema del Civil Law, donde reina la
aplicación de la ley, manteniéndose la connotación de precedente judicial
(jurisprudencia) en un ámbito auxiliar.

¿QUE SE ENTIENDE POR DOCTRINA PROBABLE?

* El artículo 4° de la ley 169 de 1896 señala el concepto de doctrina probable


como tres decisiones uniformes dadas por la Corte Suprema, como tribunal de 
casación, sobre un mismo punto de derecho, constituyen doctrina probable, y los
jueces podrán aplicarlas en casos análogos, lo cual no obsta para que la Corte
varíe la doctrina en caso de que juzgue erróneas las decisiones anteriores, este
concepto, visto sólo bajo el tenor literal de este artículo, dentro del ordenamiento
jurídico tendría el valor de un criterio meramente facultativo para los jueces en sus
providencias, lo cual, si se examina con atención, parece quedar revaluado, toda
vez que la sentencia C-836 de 2001 proferida por la Corte Constitucional sugiere
otra cosa, pues a partir de ésta se le otorga un valor normativo superior a la
doctrina probable.
La figura de la doctrina probable ha tenido algunas variaciones desde su inclusión
en nuestro ordenamiento jurídico hasta nuestros días, de forma tal que la
denominación con que hoy se le conoce, así como el contenido conceptual de la
misma, no siempre han sido los mismos. Entendemos por Doctrina Probable Tres
decisiones uniformes sobre un mismo punto de vista, y podrá ser aplicada a casos
análogos, lo cual no contradice para que haya modificación.

ratio de si de di
¿Cómo se puede construir la ratio deciden di de una sentencia judicial? El escrito
propone una metodología de lectura de sentencias individuales en Colombia a
partir de la discusión de las tesis del profesor Diego López Medina sobre el origen
y función de la ratio deciden di. Se describe, en primer lugar, las tesis tradicional y
constructivista de la ratio señaladas por López. Después de que es objetada la
base de esta distinción –la distinción entre hechos y derechos- se examina, en
segundo lugar, tres definiciones de ratio deciden di. Ante sus consecuencias
indeseables se propone, finalmente, unos conceptos de ratio deciden di
desarrollado para los tipos de sentencias producidas por la Corte Constitucional.

La Ratio deciden di es una expresión latina, que significa en español "razón para
decidir" o "razón suficiente". Ésta hace referencia a los argumentos que realiza el
Juez o Tribunal en la parte considerativa de una sentencia o resolución judicial
que constituyen la base de la decisión del tribunal acerca de la materia sometida a
su conocimiento, en síntesis, es la razón para decidir, razón suficiente, motivación
principal en la sentencia.

En el pasado, la distinción entre "ratio decidendi" y "obiter dicta" o "dictum" de las


sentencias revestía una gran trascendencia. Últimamente no es frecuente verla
mencionada o invocada en la argumentación ni en las sentencias. Los "dicta"
(plural) o "dictum" (singular) tienen sólo efecto persuasivo mientras que la "ratio"
tiene o puede tener efecto futuro, como precedente, y, sobre todo, es la
justificación técnica de la decisión.

La noción de "razonamiento decisivo" es relevante cuando la jurisprudencia se


invoca como fuente de derecho que vincula en casos posteriores. Más
trascendencia tiene en los sistemas de "common law" en los que las decisiones,
aunque no correspondan a tribunales supremos, tienen también fuerza de obligar
como precedentes ("stare decisis" horizontal).

Por tanto, para que a decisión adoptada sobre la Quaestio iuris aparezca
justificada en derecho es necesario en esencia que la motivación acredite que la
misma es consecuencia de una aplicación racional del ordenamiento a ese
concreto caso. De manera que los requisitos exigidos para garantizar que la
motivación del juicio de derecho se encuentre fundada en derecho serán: de una
parte, la necesidad de que la justificación del Juzgador constituya una aplicación
racional del sistema de fuentes de nuestro ordenamiento, de otra parte, que la
justificación de la decisión respete y no vulnere derechos fundamentales, y por
último, que la motivación establezca una adecuada conexión entre los hechos y la
norma.

Teorías sobre el razonamiento decisivo


Existen dos teorías sobre el razonamiento decisivo.

A) Teoría formalista del "razonamiento decisivo"


La "ratio decidendi" es el razonamiento necesario para alcanzar la conclusión de la
sentencia. La regla que se desprende del razonamiento es más amplia que los
hechos del caso. La identificación de la "ratio" envuelve juicios sobre la relevancia
legal de las circunstancias del caso. La teoría formalista no sostiene, sin embargo,
que la identificación del razonamiento sea mecánica y no requiera el ejercicio del
juicio en la práctica.

B) Teoría realista del "razonamiento decisivo"

La teoría realista contempla la "ratio" como una predicción de lo que el tribunal o


tribunales harán en el futuro. La "ratio" es simplemente la mejor predicción que se
puede extraer de la sentencia en relación con la regla que el tribunal aplicará en el
futuro. La mejor evidencia de lo que un tribunal hará en el futuro es la propia
afirmación del tribunal acerca de la regla que aplicará en el futuro. Los realistas
dan especial importancia a una formulación de la regla en la forma siguiente:
"Somos de la opinión que (.)", con independencia de que el pronunciamiento
pueda parecer demasiado amplio, su pronunciamiento por el Tribunal, en formato
normativo o legislativo, como "ratio" es una fuerte evidencia de que el tribunal
juzga dicha "ratio" como su propia predicción de lo que hará en el futuro.