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EL SISTEMA TRIBUTARIO

Primera Semana
JUAN VELASQUEZ CALDERON
WILFREDO VARGAS CANCINO

2.1. Definición
Existen en la doctrina numerosas definiciones de lo que es un sistema tributario. Así tenemos conceptualizada en primer
lugar, en sentido amplio, como conjunto de tributos y, en segundo lugar, en sentido estricto, como formas de imposición.

Así tenemos que para el maestro argentino MANUEL DE JUANO, «el conjunto de los tributos vigentes en un Estado es lo que
constituye su sistema tributario que, por supuesto, se integra con gravámenes de muy diversa naturaleza, a saber: impuestos,
tasas, contribuciones y recursos parafiscales».

Es decir, siguiendo esta línea, el sistema tributario es un con-junto de normas y procedimientos establecidos por la ley y que
rigen la relación entre el deudor tributario (contribuyente) y el acreedor tributario (Estado), el mismo que se basa en un
conjunto de reglas establecidas por el Estado a fin de regular la relación entre los componentes del hecho tributario: acreedor y
deudor.

Mientras que BARRIOS ORBEGOSO «entiende por sistemas tributarios aquellas formas de imposición utilizadas por el
Estado para obtener sus ingresos».
En tal sentido, es distinto hablar de sistema tributario por un lado y por otro de sistema impositivo. El primero se refiere al
conjunto de tributos (vigentes en un país), de normas y procedimientos tributarios, que regulan la relación jurídica tributaria; y
el segundo, a las formas de imposición; es decir, está circunscrita a la forma de aplicación de los impuestos y no de los demás
tributos.

2.2. Limitaciones para el estudio de todo sistema tributario: Existen dos limitaciones a tener en cuenta, así tenemos:

a) Limitación Espacial. Consiste en circunscribirlo a un determinado territorio, normal y a un país en concreto, ya que
pueden existir sistemas tributarios semejantes en varios países, pero siempre existen peculiaridades nacionales. Cada conjunto
de tributos es el resultado de las instituciones jurídicas y políticas de un país, de su estructura social, de la magnitud de sus
recursos, de la forma de distribución de ingresos, de su sistema económico, etc.

Puede hacerse estudios comparativos, pero evitando generalizaciones peligrosas. Con mucha razón el profesor brasileño
BALEEIRO dice que «el sistema tributario está inte-grado con los variados impuestos que cada país adopta según su género de
producción, su naturaleza geográfica, su forma política, sus necesidades, sus tradiciones. No se puede establecer
científicamente un sistema tributario modelo o ideal para todos los países ni para cualquiera de ellos. No puede prescindirse del
pasado ni despreciar los factores políticos, morales, psicológicos e incluso religiosos».

b) Limitación Temporal. Es otra limitación que consiste en circunscribir el estudio de un sistema tributario a una
determinada época, ya que las normas tributarias son variables, inestables y múltiples, por lo cual si no es imposible, es
demasiado difícil el pretender hacer un estudio del sistema tributario en períodos de tiempo amplio.

Es de la misma opinión HÉCTOR VILLEGAS al sostener que «debe limitarse el estudio de un sistema tributario a una época
circunscrita. La evolución social y económica general necesitan la adecuación de las normas legales. Se dice, con razón, que el
derecho debe seguir a la vida, ya que de lo contrario se convierte en algo hueco y carente de significado humano. En alto grado,
las normas tributarias se distinguen por su multiplicidad, variabilidad e inestabilidad. Es necesario, por lo tanto, dar a los
estudios relativos al sistema tributario un contenido temporal concreto».

2.3. Clases de sistemas tributarios

Existen dos clases de sistemas tributarios: el racional y el histórico.

A) Sistema Tributario Racional


Este sistema se da cuando el legislador crea una relación entre los objetivos perseguidos por la tributación y los medios
empleados. En tal sentido, el sistema tributario es un conjunto de actos legislativos mediante los cuales se busca que predomine
la racionalidad creando un cobro de impuestos con arreglo a un plan que haga posible el cumplimiento de los objetivos de la
política financiera.

B) Sistema Tributario Histórico


Es aquél que es producto de la armonía que existe entre los objetivos que se persiguen por medio de la tributación y de los
medios empleados; se producen sólo por la espontaneidad de la evolución histórica. Es el sistema tributario formado por una
gama de tributos que han ido surgiendo por las necesidades del Estado, mas no por un plan trazado y entre los cuales no hay
armonía.

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En nuestra actual legislación tributaria rige el sistema tributario racional, el mismo que se materializó y consolidó con las
últimas reformas tributarias instauradas en nuestro país.

2.4. Requisitos que debe reunir un sistema tributario ideal


Para que un sistema tributario sea ideal, debe reunir los siguientes requisitos:

a) Los impuestos deben constituir la menor carga posible sobre la producción y el empleo, preservando el incentivo de los
negocios y el ahorro.
b) Los impuestos deben satisfacer la justicia tributaria, gravando a los contribuyentes de acuerdo a su capacidad
contributiva (capacidad de pago).

c) Deben gravarse los ingresos o renta de las personas, pero no su capital.

d) Los impuestos deben producir el máximo de rendimiento, con el mínimo de molestias para el contribuyente.

e) El sistema tributario debe tener efectos anticíclicos.

En lo que respecta al Sistema Tributario Peruano, muchos de estos requisitos en la actualidad se están cumpliendo con éxito,
debido a la implantación en nuestro país de la Reforma Tributaria a fines de 1993, que reestructuró el sistema tributario
peruano, haciéndolo más eficiente.

2.5. Importancia del estudio del sistema tributario


Según el principio de legalidad que rige en un Estado de Derecho, el tributo sólo surge de la ley, desprendiéndose de ello que
en esos países el sistema tributario es siempre un ordenamiento legal vigente. De ahí la gran importancia que tiene el estudio
del sistema tributario en relación a la ciencia jurídica que estudia los tributos, o sea, el derecho tributario.

Para estudiar el Derecho tributario, y específicamente su parte especial, es decir, la consideración de los tributos en particular,
es necesario conocer los lineamientos generales del sistema tributario. Será necesario, entonces, examinar cuáles son los
problemas que derivan de la tributación considerada como un todo. Deberá analizarse cómo se combinan entre sí los tributos,
cuáles son las tendencias que siguen en su evolución, cuáles son los problemas de política económica, de política financiera y
de administración fiscal a que se ve avocado el sistema tributario y en qué forma tiende a evolucionar tales problemas.

2.6. Acción comparativa de los sistemas impositivos: Impuestos directos e indirectos


El problema de la contraposición de los impuestos directos y de los impuestos indirectos es según COSCIANI uno de los más
antiguos y quizás objeto de la cruda discusión dentro de las Finanzas Públicas.

La razón se comprende fácilmente al pensar que dicho problema, como aquéllos que marcan distinción entre los impuestos
proporcionales y progresivos o entre la deuda pública y el impuesto sobre el patrimonio, guardan una estrecha conexión con la
distribución de las cargas tributarias entre las diversas cargas tributarias entre las diversas clases sociales.

Esta distinción entre los dos grupos de impuestos que nos ocupa, constituye -a su vez- una de las cuestiones más
desconcertantes de las Finanzas Públicas, porque en ella se suma la dificultad que origina las confusiones propias del lenguaje
usado al de-batidas y la incertidumbre, la multiplicidad de criterios, que tan frecuentemente aparecen.

Es evidente que para opinar con seriedad al respecto será necesario definir qué se entiende por imposición directa y
qué por indirecta.

Para ERASMO ROCA, «la imposición directa considera a la riqueza en sí misma, en cuanto existe, en cuanto parece
por las manifestaciones de carácter inmediato de sus elementos constitutivos, y la imposición indirecta busca la riqueza en
determinado momento, no en cuanto ella existe, ni donde ella está, sino solamente en los casos en que se manifiesta, en que
aparece, cuando es objeto de transacciones o se invierte en los consumos».

Por lo tanto, según este criterio existe un sistema de imposición que grava la riqueza en cuanto se produce y pasa a las manos
de una persona (ejemplo, el Impuesto a la Renta o el Impuesto al Patrimonio Predial), y otro que grava la riqueza existente en el
medio económico en el momento de su utilización (ejemplo, el Impuesto General a las Ventas).

El referido tratadista italiano, acota sobre este punto que «no cree que una discusión sobre los caracteres distintivos de ambos
impuestos implique de por sí mucha importancia, ya que todo criterio distintivo ha de relacionarse con las funciones a las que
debe servir.

Dicho de otra manera, lo que importa es que al adoptar un criterio este ofrezca claridad suficiente para distinguir y clasificar los
casos singulares que se presenten sin provocar equívocos o riesgos de errar».

No olvidemos que los impuestos, al decir de MORSELLI, gravitan sobre las riquezas de las economías privadas, pero los
hombres poseen esas riquezas en forma variada. Las circunstancias en que se la procuran, el modo más o menos cierto corno la
administran y la estabilidad mayor o menor en las formas mismas que aquélla asume y otras situaciones semejantes, no
permiten en la práctica la adopción de un modo uniforme de imposición.

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En este sentido hemos sostenido que el impuesto se puede aplicar bajo esta disyuntiva:
a) Sobre la riqueza y en cuanto ésta se produce simplemente o bien existe.
b) Sobre la riqueza en cuanto se dirige a una función dada por ejemplo: un empleo, un consumo, un gasto, etc.

En el primer caso se tiene un impuesto directo, el cual es el que grava la riqueza independientemente del uso que haga de ella o
se quiera hacer. Por ejemplo, obtenida una renta o existiendo un patrimonio, el tributo los grava por la sola circunstancia de
existir.

De ahí que llamemos Impuesto Directo al que se aplica por la simple condición de aparecer una manifestación inmediata de
riqueza. Es el caso del impuesto sobre la renta o sobre el producto de un capital.

A su vez, entendemos por impuesto indirecto a aquél que grava la riqueza no por la mera razón de existir, sino por haber
cumplido alguna de las otras circunstancias que la ley impositiva ha previsto como manifestación mediata de ella. Por ejemplo:
un consumo, una compra, una inversión patrimonial, etc.
La doctrina ha marcado diversos criterios diferenciales, unos de orden económico, según se opere o no el fenómeno de la
traslación de la carga fiscal con mayor o menor facilidad (indirectos y directos); otros, según el criterio financiero de la
manifestación de riqueza antes elaborado; o según el técnico-administrativo, que llevaría a registrar hechos estables en
catastros, libros, etc.

También hay diferencias notables, por cierto, entre el impuesto inmobiliario (directo), por ejemplo, o el que grava hechos
contingentes que no pueden preverse ni establecerse con anterioridad, como ocurre con el impuesto aduanero, a los consumos,
etc. (indirectos).
Los autores hasta hace poco mostraron de común una cierta aversión contra la imposición indirecta que afecta a los consumos,
estimando que suelen ser los más injustos con la aptitud tributaria de las personas, ya que al trasladados ocurre, en definitiva,
que quien los paga es el que menor capacidad contributiva posee, pues con ese consumo atiende a sus necesidades más
perentorias.

Por nuestra parte hemos creído oportuno mantener, tanto en la cátedra como en el libro, la vigencia y la importancia en la
distinción entre los impuestos directos y los indirectos, no sólo por razones de orden científico sino, además, por la necesidad
de manejar estos institutos en las interpretaciones legales y jurisprudenciales referidas a las pautas constitucionales.

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