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El Tribunal Constitucional, a iniciativa mía, acaba de resolver la inconstitucionalidad del límite de 75 años de

edad que pesaba sobre los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y que constaba en la ley que se
expidió para la última integración de este organismo. Ello  me ofrece la ocasión de manifestar que soy
resuelto partidario de la estabilidad del personal en todos los estratos de la Función Judicial.
A mí me parece incongruente e ilógico que solo dichos magistrados gocen de este tratamiento, pues el
objetivo político y social general, para garantizar la independencia y profesionalización de los judiciales –
como se los llama–, es que todos, desde el momento en que ingresan a trabajar, puedan hacer carrera y
tengan la posibilidad de llegar a los más altos cargos de la Función Judicial, en base, naturalmente, a sus
méritos, experiencia y probidad.
De una u otra manera, pues, debe alcanzarse este objetivo y, mejor aún, si se comienza desde ahora, luego
de que los actuales ministros de las cortes superiores y demás tribunales, mediante una prórroga de hecho,
han ejercido por más de ocho años estos puestos.

El tiempo transcurrido les ha permitido acumular un acervo de conocimientos y de dominio de la técnica


judicial que no debe ser desaprovechado. Es verdad también que existen muchas quejas sobre el
comportamiento de algunos jueces u otros funcionarios, que son minoría, pero este mal no se lo va a
corregir con simplemente llevar a cabo una reorganización total..
El medio idóneo es que la Corte Suprema exija al Consejo Nacional de la Judicatura a resolver sin dilaciones
y objetiva e imparcialmente las denuncias o acusaciones que han sido formuladas; o que, en su defecto, si
este organismo, por cualquier motivo – influencias políticas o administrativas– no actúa, lo intervenga y
reorganice. Claro que, en último término, lo que debe hacerse es reestructurarlo a través de una nueva
ley para que cumpla mejor las funciones que debería tener.
Este, asimismo, es el camino en el caso de notarios y registradores, quienes a ojo vista se benefician
excesivamente con la prestación de los servicios públicos que están a su cargo.  En general, la Corte
Suprema de Justicia debería obligarlos a que contribuyan con parte de sus ingresos para la solución de los
múltiples problemas económicos de la Función Judicial. En Quito y Guayaquil, sobre todo, el registro de la
propiedad debería descentralizárselo por distritos urbanos para que la gente pueda acceder a sus servicios
con mayor facilidad.
Antes que con paños tibios, la Corte Suprema puede legitimarse, en estos aspectos, con cambios más
profundos y eficaces.

 TÍTULO I. DE LA SELECCIÓN PARA EL INGRESO EN LA CARRERA JUDICIAL.


o CAPÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES. (Arts. 1 al 3)

o CAPÍTULO II. INGRESO EN LA CARRERA JUDICIAL POR LA CATEGORÍA DE JUEZ MEDIANTE


OPOSICIÓN LIBRE.

 SECCIÓN I. CONVOCATORIA DE LA OPOSICIÓN. (Arts. 4 al 10)

 SECCIÓN II. REQUISITOS DE LOS ASPIRANTES. (Arts. 11 al 13)

 SECCIÓN III. EJERCICIOS DE LA OPOSICIÓN. (Art. 14)

 SECCIÓN IV. TRIBUNAL CALIFICADOR. (Arts. 15 al 21)

 SECCIÓN V. DESARROLLO DE LA OPOSICIÓN. (Arts. 22 al 30)

 SECCIÓN VI. FUNCIONARIOS EN PRÁCTICAS. (Arts. 31 y 32)

 SECCIÓN VII. NOMBRAMIENTO DE LOS NUEVOS JUECES. (Arts. 33 al 35)

o CAPÍTULO III. INGRESO EN LA CARRERA JUDICIAL POR LA CATEGORÍA DE JUEZ MEDIANTE


CONCURSO-OPOSICIÓN.
 SECCIÓN I. CONVOCATORIA Y TRIBUNAL. (Arts. 36 al 38)

 SECCIÓN II. FASE DE CONCURSO. (Arts. 39 al 44)

 SECCIÓN III. FASE DE OPOSICIÓN. (Arts. 45 al 48)

o CAPÍTULO IV. INGRESO EN LA CARRERA JUDICIAL POR LA CATEGORÍA DE MAGISTRADO.


(Arts. 49 al 53)

 TÍTULO II. DE LA PROMOCIÓN Y ESPECIALIZACIÓN DE JUECES Y MAGISTRADOS.

o CAPÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES. (Arts. 54 al 57)

o CAPÍTULO II. PRUEBAS SELECTIVAS PARA PROMOCIÓN A LA CATEGORÍA DE MAGISTRADO.

 SECCIÓN I. DISPOSICIONES COMUNES. (Arts. 58 al 74)

 SECCIÓN II. PRUEBAS SELECTIVAS EN EL ORDEN CIVIL. (Arts. 75 y 76)

 SECCIÓN III. PRUEBAS SELECTIVAS EN EL ORDEN PENAL. (Arts. 77 al 79)

o CAPÍTULO III. PRUEBAS DE ESPECIALIZACIÓN DE MAGISTRADOS.

 SECCIÓN I. DISPOSICIONES COMUNES. (Arts. 80 al 91)

 SECCIÓN II. ESPECIALIZACIÓN EN EL ORDEN CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVO.


(Arts. 92 al 94)

 SECCIÓN III. ESPECIALIZACIÓN EN EL ORDEN SOCIAL. (Arts. 95 al 97)

o CAPÍTULO IV. PRUEBAS DE ESPECIALIZACIÓN COMO JUEZ DE MENORES. (Arts. 98 al 104)

o CAPÍTULO V. PROCESO SELECTIVO PARA LA OBTENCIÓN DE LA ESPECIALIZACIÓN EN LOS


ASUNTOS PROPIOS DE LOS ÓRGANOS DE LO MERCANTIL. (Arts. 104 bis 1 al 104 bis 11)

o CAPÍTULO V BIS. ACTIVIDADES ESPECÍFICAS PARA EL CAMBIO DE ORDEN JURISDICCIONAL.


(Arts. 105 al 107)

 TÍTULO III. DE LA VALORACIÓN DEL IDIOMA Y DEL DERECHO FORAL Y PROPIO EN LOS CONCURSOS
PARA ÓRGANOS JURISDICCIONALES EN LAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS. (Arts. 108 al 114)

 TÍTULO IV. DE LA TRAMITACIÓN DE EXPEDIENTES SOBRE CUESTIONES QUE AFECTAN AL ESTATUTO


DE JUECES Y MAGISTRADOS. (Arts. 115 al 129)

 TÍTULO V. DE LOS JUECES EN EXPECTATIVA DE DESTINO. (Art. 129 bis)

 TÍTULO V BIS. DE LOS MAGISTRADOS SUPLENTES Y LOS JUECES SUSTITUTOS. (Arts. 130 al 147)

 TÍTULO VI. DE LOS JUECES EN RÉGIMEN DE PROVISIÓN TEMPORAL. (Arts. 148 al 157)

 TÍTULO VII. DE LA CONFECCIÓN DE LOS ALARDES. (Arts. 158 al 169)


 TÍTULO VIII. DE LA FORMA DE DISTRIBUCIÓN ENTRE TURNOS Y PROVISIÓN DE VACANTES DE LA
CATEGORÍA DE MAGISTRADO CORRESPONDIENTES A LOS TURNOS DE PRUEBAS SELECTIVAS DE
PROMOCIÓN Y DE CONCURSO ENTRE JURISTAS DE RECONOCIDA COMPETENCIA. (Arts. 170 al 173)

 TÍTULO IX. DEL TIEMPO MÍNIMO DE PERMANENCIA EN EL DESTINO POR PARTE DE LOS JUECES Y
MAGISTRADOS. (Arts. 174 al 178)

 TÍTULO X. DEL PROCEDIMIENTO DE LOS CONCURSOS REGLADOS Y DE LA SOLICITUD DE PROVISIÓN


DE PLAZAS Y CARGOS JUDICIALES DE NOMBRAMIENTO DISCRECIONAL.

o CAPÍTULO I. DISPOSICIONES GENERALES. (Art. 179)

o CAPÍTULO II. PROCEDIMIENTO DE LOS CONCURSOS REGLADOS. (Arts. 180 al 188)

o CAPÍTULO III. SOLICITUD DE PROVISIÓN DE PLAZAS Y DE CARGOS DE NOMBRAMIENTO


DISCRECIONAL. (Arts. 189 al 197)

 TÍTULO XI. DE LAS SITUACIONES ADMINISTRATIVAS.

o CAPÍTULO I. (Art. 198)

o CAPÍTULO II. SERVICIO ACTIVO. (Arts. 199 y 200)

o CAPÍTULO III. SERVICIOS ESPECIALES. (Arts. 201 al 204)

o CAPÍTULO IV. EXCEDENCIA VOLUNTARIA. (Arts. 205 al 209)

o CAPÍTULO V. EXCEDENCIA FORZOSA. (Art. 210)

o CAPÍTULO VI. SUSPENSIÓN DE FUNCIONES. (Arts. 211 al 215)

o CAPÍTULO VII. REINGRESO AL SERVICIO ACTIVO. (Arts. 216 al 223)

o CAPÍTULO VIII. CAMBIO DE SITUACIÓN. (Arts. 224 al 228)

 TÍTULO XII. DE LAS LICENCIAS Y PERMISOS.

o CAPÍTULO I. EL DEBER DE RESIDENCIA DE JUECES Y MAGISTRADOS. (Arts. 229 y 230)

o CAPÍTULO II. LOS PERMISOS. (Arts. 231 al 239)

o CAPÍTULO III. LAS LICENCIAS POR RAZÓN DE MATRIMONIO. (Art. 240)

o CAPÍTULO IV. LAS LICENCIAS EN CASO DE PARTO Y ADOPCIÓN. (Arts. 241 al 243)

o CAPÍTULO V. LAS LICENCIAS POR ENFERMEDAD. (Arts. 244 al 247)

o CAPÍTULO VI. LAS LICENCIAS PARA REALIZAR ESTUDIOS. (Arts. 248 al 251)

o CAPÍTULO VII. LICENCIAS POR ASUNTOS PROPIOS. (Art. 252)

o CAPÍTULO VIII. LICENCIAS EXTRAORDINARIAS. (Arts. 253 al 256)


o CAPÍTULO IX. DISPOSICIONES COMUNES. (Arts. 257 al 261)

 TÍTULO XIII. DEL RÉGIMEN DE INCOMPATIBILIDADES DE LOS MIEMBROS DE LA CARRERA JUDICIAL


PARA EL DESEMPEÑO DE UN SEGUNDO PUESTO DE TRABAJO.

o CAPÍTULO I. PRINCIPIOS GENERALES. (Arts. 262 al 267)

o CAPÍTULO II. ACTIVIDADES PÚBLICAS. (Arts. 268 al 277)

o CAPÍTULO III. ACTIVIDADES PRIVADAS. (Arts. 278 y 279)

o CAPÍTULO IV. DISPOSICIONES COMUNES. (Arts. 280 al 283)

 TÍTULO XIV. DEL ESCALAFÓN. (Arts. 284 al 286)

 TÍTULO XV. DE LA FORMA DE CESE Y POSESIÓN EN LOS ÓRGANOS JUDICIALES. (Arts. 287 al 290)

 DISPOSICIÓN ADICIONAL.
 DISPOSICIÓN TRANSITORIA.
 DISPOSICIÓN TRANSITORIA SEGUNDA.
 DISPOSICIÓN TRANSITORIA TERCERA.
 DISPOSICIÓN TRANSITORIA CUARTA.
 DISPOSICIÓN TRANSITORIA QUINTA.

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS:
I. El presente Reglamento se dicta en ejecución de lo establecido en la disposición final primera de la Ley
Orgánica 16/1994, de 8 de noviembre, según la cual el Consejo General del Poder Judicial procederá a dictar en el plazo
de seis meses, en el ámbito de la potestad que le corresponde, los Reglamentos necesarios para el desarrollo de la Ley Orgánica del
Poder Judicial, modificada por la presente Ley. Entre las materias a que se refiere el artículo 110 de la Ley Orgánica
6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, se encuentran distintos aspectos relacionados con el desarrollo de la
Carrera Judicial por parte de los Jueces y Magistrados que la integran, aspectos todos ellos cuya regulación,
dentro de los límites establecidos en el artículo 110, número 2, párrafo primero, de la propia Ley Orgánica, se lleva a
cabo por medio del presente Reglamento.
II. El Título dedicado a la selección para el ingreso en la Carrera Judicial desarrolla los criterios y sistemas de
ingreso en dicha Carrera, a los que se refieren los artículos 301 a 315 de la Ley Orgánica del Poder Judicial,
regulación que se complementa mediante las pertinentes normas de organización y procedimiento que
permitan hacer operativos los mismos.
En el procedimiento selectivo de oposición libre, configurado como sistema básico de ingreso en la Carrera
Judicial, el Reglamento regula de manera detallada el desarrollo de las pruebas que integran la convocatoria.
Se regula asimismo en detalle el curso teórico y práctico de selección, que debe ser realizado en la Escuela
Judicial, dependiente del Consejo General del Poder Judicial, y que habrá de comprender, entre otras
enseñanzas, un período de prácticas tuteladas como Juez adjunto en órganos de los diferentes órdenes
jurisdiccionales, pudiendo además desempeñar funciones de sustitución o refuerzo en Juzgados o Tribunales
aquejados de un excepcional retraso o acumulación de asuntos pendientes.
En lo que se refiere al sistema de ingreso mediante concurso-oposición, los méritos alegables en la fase de
concurso y su valoración se especifican minuciosamente en el Reglamento, con sujeción a lo dispuesto al
efecto en el artículo 313 de la Ley Orgánica 6/1985 del Poder Judicial y es objeto de regulación también el
desarrollo de la fase de oposición y el curso a realizar más tarde en la Escuela Judicial.
Por último, la regulación del acceso directo a la categoría de Magistrado se acomoda a lo dispuesto en la Ley
Orgánica del Poder Judicial, posibilitando la convocatoria por especialidades del concurso correspondiente,
entre juristas de reconocida competencia con más de diez años de ejercicio profesional, lo que ha de permitir
la integración en la Carrera Judicial de prestigiosos especialistas en las diversas ramas del ordenamiento
jurídico.
III. Respecto de las pruebas selectivas para promoción y especialización de Jueces y Magistrados previstas
en el Capítulo II del Título I del Libro IV de la Ley Orgánica del Poder Judicial, la redacción de los preceptos
reglamentarios correspondientes pretende conseguir la adquisición de una formación complementaria por
parte de aquellos miembros de la Carrera Judicial que aspiran a acceder a un nuevo destino en el que, por la
naturaleza del orden jurisdiccional en el que se integra, van a llevar a cabo la aplicación del Derecho a
determinadas materias litigiosas que hacen necesaria la posesión por el titular del órgano jurisdiccional de
unos conocimientos de carácter especializado. Por otra parte, en el artículo 311.2 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, en la redacción dada a dicho precepto por la Ley Orgánica 16/1994, de 8 de noviembre, se establece
por vez primera la posibilidad de acceso a la Carrera Judicial de los miembros del Ministerio Fiscal con al
menos un año de servicios efectivos, mediante pruebas de especialización en los órdenes contencioso-
administrativo y social.
Se ha procurado establecer a estos efectos unas pautas selectivas de promoción y especialización, dirigidas a
acreditar la posesión por los aspirantes del grado de conocimiento de las materias jurídicas correspondientes
exigible en el nuevo destino. Similares consideraciones cabe hacer, por último, respecto de las actividades
específicas de formación necesarias para el cambio de orden jurisdiccional, en las que ha de contemplarse
necesariamente un programa formativo, cuya duración no puede dilatarse excesivamente en el tiempo,
habida cuenta del condicionamiento cronológico y orgánico del artículo 329.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial,
que impone la realización de tales actividades una vez resuelto el concurso o promoción, con carácter previo
a la toma de posesión.
IV. El artículo 341.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial obliga a la determinación reglamentaria de los criterios
de valoración sobre el conocimiento del idioma y del Derecho civil especial o foral de las Comunidades
Autónomas, como mérito preferente en los concursos para la cobertura de destinos judiciales dentro del
territorio respectivo. El Consejo General del Poder Judicial, en su Acuerdo de 23 de octubre de 1991, aprobó
el correspondiente desarrollo reglamentario del citado precepto, que fue posteriormente dejado en suspenso
por un nuevo Acuerdo de 15 de enero de 1992.
El presente desarrollo reglamentario es una trasposición literal del Acuerdo mencionado en primer lugar,
estableciéndose mediante las correspondientes disposiciones de carácter adicional que la vigencia de los
preceptos contenidos en el Título III queda condicionada a la resolución que pueda recaer en los recursos
contencioso-administrativos interpuestos ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo.
V. El Título IV del presente Reglamento establece normas complementarias de las contenidas en la Ley Orgánica
del Poder Judicial, reguladoras de determinados procedimientos administrativos, que se inspiran en los
mismos principios que consagra la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones
Públicas y del Procedimiento Administrativo Común. Así es como se hace referencia en el texto reglamentario a la
aportación de documentos; se dispone que los efectos de la falta de resolución expresa respecto de dichos
expedientes sean estimatorios, si bien en determinados supuestos serán desestimatorios con el fin de
impedir que pueda producirse el reconocimiento de derechos cuando se carece de los requisitos exigidos
para ello, singularmente en aquellos casos que han de producir consecuencias económicas u organizativas
que, por su incidencia en el gasto público y en el sistema de organización del Consejo General del Poder
Judicial, han de entenderse exceptuados del criterio general de estimación presunta; se establecen plazos
para la resolución de los expedientes cuya duración ha sido determinada de acuerdo con las peculiaridades y
trámites necesarios en cada tipo de expediente; se prevé la ampliación de plazos mediante acuerdo expreso;
se regulan, por último, los requisitos necesarios para la eficacia de las resoluciones presuntas y el fin de la
vía administrativa.
VI. En lo referente al régimen jurídico de Magistrados suplentes y Jueces sustitutos, contenido anteriormente
en el Acuerdo de 15 de julio de 1987, por el que se establecía la Reglamentación sobre Jueces en régimen
de provisión temporal, Magistrados suplentes y Jueces sustitutos, el presente Reglamento se atiene a la
nueva regulación legal contenida en la Ley Orgánica 16/1994, de 8 de noviembre, y desarrolla la misma en
función de la experiencia habida como resultado de la tramitación de los expedientes de nombramiento de
Magistrados suplentes y Jueces sustitutos.
Constituye importante novedad la atribución de la competencia para disponer el llamamiento de Magistrados
suplentes y Jueces sustitutos, respectivamente, al Presidente del Tribunal o de la Audiencia Provincial, o al
Decano, atribución que, siendo conforme con la Ley Orgánica del Poder Judicial, permite satisfacer más
eficazmente las necesidades del servicio, dada la mayor proximidad de estos órganos a las situaciones,
normalmente imprevistas y excepcionales, que dan lugar a la actuación de suplentes y sustitutos, si bien
corresponde a las Salas de Gobierno la competencia para fijar los criterios del llamamiento y el control
posterior de éste, a través de la preceptiva dación de cuenta.
VII. Respecto del nombramiento de Jueces en régimen de provisión temporal, sin perjuicio de su carácter
legal a extinguir, conforme a lo establecido en la Ley Orgánica 16/1994, de 8 de noviembre, la materia
estaba regulada por Acuerdo del Pleno del Consejo General del Poder Judicial de 15 de julio de 1987. El
tiempo transcurrido y las modificaciones introducidas por la Ley Orgánica 16/1994, relativas a designación y
cese de estos Jueces, requieren una nueva regulación que se adecue a las nuevas exigencias legales.
VIII. El Pleno del Consejo General del Poder Judicial, en su Acuerdo del día 21 de febrero de 1990 (Boletín
Oficial del Estado de 7 de marzo), dictó las normas con arreglo a las cuales habían de confeccionarse los
alardes previstos en el artículo 317, párrafos 3 y 4, de la Ley Orgánica del Poder Judicial, para dejar constancia,
cuando en un órgano jurisdiccional se produzca un cambio de titular, del estado en que se encuentra el
Juzgado o Tribunal y del volumen de trabajo pendiente, con el objeto de asegurar el adecuado
funcionamiento del órgano jurisdiccional de que se trate. El contenido del referido Acuerdo de 21 de febrero
de 1990, al que viene a sustituir la presente normativa, se corresponde en líneas generales con el contenido
del anterior texto reglamentario.
IX. La aplicación de lo previsto en el artículo 311 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, de forma que la efectividad
de los distintos procedimientos de incorporación a la Carrera Judicial no suponga un perjuicio para la
continuidad de la Administración de Justicia en las circunscripciones en que se produzcan las vacantes
correspondientes a estos turnos de provisión, hace necesario establecer con carácter general criterios para la
distribución de tales vacantes en términos que permitan su provisión y desempeño efectivo a la mayor
brevedad posible, lo que necesariamente obliga a interpretar dicho precepto orgánico con referencia a
vacantes en abstracto y no a destinos judiciales concretos. A tal fin, el Pleno del Consejo General del Poder
Judicial adoptó, en sesión celebrada el 27 de mayo de 1986, un Acuerdo reglamentario tendente a regular la
indicada materia, que fue modificado posteriormente por Acuerdo de 12 de febrero de 1992.
La Sala Tercera del Tribunal Supremo, por Auto de 28 de febrero de 1994, dictado en la pieza de suspensión
del recurso contencioso-administrativo número 7.497/1992, interpuesto contra el Acuerdo de 12 de febrero
de 1992, procedió a suspender este último. El Título VIII del presente Reglamento se corresponde con el texto
del mismo Acuerdo, estableciéndose mediante la correspondiente disposición adicional que los preceptos
contenidos en dicho acuerdo se entienden sujetos a la suspensión que acordó el Tribunal Supremo en el
recurso antes mencionado.
X. A la hora de asegurar la necesaria estabilidad en la provisión de plazas de Jueces y Magistrados, en el
Estado actual de la plantilla de la Carrera Judicial y de desarrollo de la Planta Judicial, se considera suficiente
establecer un tiempo mínimo obligatorio de permanencia en el destino de dos o tres años, según que el
destino haya sido forzoso o voluntario, sin perjuicio de las modificaciones que resulten procedentes si
circunstancias posteriores aconsejan establecer un lapso temporal de mayor duración, respetando las
excepciones derivadas de la provisión de plazas por el mecanismo previsto en el artículo 118 de la Ley Orgánica
del Poder Judicial.
XI. Hasta la fecha no ha existido una regulación específica del procedimiento seguido en los concursos de
carácter reglado, si bien a través de las bases de las convocatorias se han ido consolidando distintas normas
de procedimiento, oportunamente conocidas por todos los miembros de la Carrera Judicial, dado el carácter
público de la convocatoria y de la resolución del concurso. El papel fundamental que juegan las bases de la
convocatoria pública del concurso, que según reiterada doctrina jurisprudencial actúan como Ley de éste, ha
puesto de manifiesto la necesidad de establecer, en ejercicio de la potestad reglamentaria del Consejo
General del Poder Judicial, no sólo las normas procedimentales del concurso, sino también los elementos que
han de contener aquellas bases y los criterios a los que han de responder, definidos en términos generales y
abstractos.
El texto reglamentario permite utilizar como medio de transmisión de instancias el telegrama y el fax,
aunque la seguridad jurídica hace necesario crear la obligación de cursar simultáneamente la instancia y se
precisa la preferencia escalafonal de los Magistrados especialistas del orden contencioso-administrativo o
social y de los Magistrados procedentes del extinguido Cuerpo de Magistrados de Trabajo, considerándose
como mejor puesto escalafonal en la especialidad al efecto de determinar la preferencia para la cobertura de
plazas en los supuestos previstos en los artículos 329.2 y 330.2 de la Ley Orgánica del Poder Judicial.
El Pleno del Consejo General del Poder Judicial, en Acuerdo de 24 de abril de 1991, procedió al desarrollo
reglamentario del procedimiento de solicitud de plazas de nombramiento discrecional, con la finalidad de
regular determinados aspectos del procedimiento fundados en el principio de publicidad en la convocatoria.
La aplicación del mencionado Acuerdo dio lugar a disfunciones que fue preciso corregir por Acuerdo del
mismo Órgano de 29 de enero de 1992. El contenido de ambos Acuerdos, con ligeras precisiones dirigidas a
completar la regulación del procedimiento, se incorpora al presente Reglamento.
XII. La regulación legal de las diversas situaciones que, en relación con el servicio, pueden afectar a los
miembros de la Carrera Judicial en la Ley Orgánica del Poder Judicial, responde al criterio básico de
homologación con las normas comunes que rigen para los servidores públicos en su conjunto, manteniendo
tan sólo aquellas peculiaridades que se derivan de su específica función. El artículo 348 y siguientes de la citada
Ley Orgánica del Poder Judicial, y alguna otra disposición aislada, como la contenida en el artículo 311.4 de
misma, en la redacción dada por la Ley Orgánica 16/1994, de 8 de noviembre, regulan las situaciones
administrativas de Jueces y Magistrados, y se prevé el desarrollo reglamentario de aspectos auxiliares, los
documentos que deberán acompañarse, y los informes que, en su caso, han de ser interesados, en los
supuestos de reingreso al servicio activo de excedentes y suspensos con carácter definitivo.
A este respecto, se hace preciso regular, en el marco que delimita la Ley Orgánica del Poder Judicial, las
referidas situaciones administrativas, para fijar con claridad los distintos supuestos que integran cada una de
tales situaciones, diferenciando adecuadamente la excedencia voluntaria para el cuidado de un hijo en su
primera o segunda y tercera anualidad, los requisitos que han de concurrir para el cambio de situación, los
efectos que produce cada situación, las consecuencias de la falta de incorporación o reingreso al servicio
activo en los plazos previstos, los documentos que se han de acompañar en cada caso, órganos competentes
para resolver y recursos procedentes contra la resolución dictada.
XIII. El Consejo General del Poder Judicial, en su Acuerdo de 28 de junio de 1989, modificado en parte por
un nuevo Acuerdo de 12 de febrero de 1992, procedió al desarrollo del régimen reglamentario de las
licencias y permisos, respondiendo a la necesidad de regular aquellos aspectos sustantivos que requerían su
acogida en una norma jurídica, tales como la problemática del Juez único en su circunscripción, los permisos
por asuntos propios, el tratamiento específico de los Jueces y Magistrados con destino en la Comunidad
Autónoma de Canarias, las licencias extraordinarias destinadas a facilitar los cometidos de los órganos
rectores de las Asociaciones Judiciales o el adecuado tratamiento de los específicos permisos de la mujer
Juez o Magistrada. La experiencia ha puesto de manifiesto, con todo, que no existía una regulación
reglamentaria que comprendiera todos los posibles supuestos del citado régimen jurídico de licencias y
permisos y que la regulación precedente necesitaba algunas matizaciones.
XIV. La Ley Orgánica 1/1985, de 18 de enero, de Incompatibilidades del personal al servicio del Tribunal Constitucional,
Consejo General del Poder Judicial, componentes del Poder Judicial y personal al servicio de la Administración de Justicia,
Tribunal de Cuentas y Consejo de Estado, en su artículo único, somete al personal al servicio del Consejo General
del Poder Judicial y a los componentes del Poder Judicial al régimen de incompatibilidades establecido por la
Ley 53/1984, de 26 de diciembre. Por su parte, la Ley Orgánica del Poder Judicial, en el Capítulo II del Título II de su
Libro IV, relativo a las incompatibilidades y prohibiciones, en lo que respecta a la posibilidad de ejercicio de
otro empleo o profesión retribuida por Jueces y Magistrados, se remite a lo dispuesto en la legislación sobre
incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas.
A la hora de elaborar la normativa reglamentaria en esta materia se ha tratado, por tanto, de regular las
condiciones accesorias para el desempeño por parte de Jueces y Magistrados de aquellas actividades
permitidas por la Ley, cuyo ejercicio se integra en el conjunto de derechos y deberes que conforman el
estatuto judicial.
La regulación de la Ley parte como principio fundamental de la dedicación de los miembros de la Carrera
Judicial a un solo puesto de trabajo, sin más excepciones que aquellas que se encuentran expresamente
autorizadas o exceptuadas y dejando a salvo la exigencia de que tanto las actividades públicas como
privadas autorizadas no puedan impedir o menoscabar el estricto cumplimiento de sus deberes o
comprometer su imparcialidad o independencia.
El Consejo General del Poder Judicial ha aprobado con anterioridad a la aprobación del presente Reglamento
diversos Acuerdos relativos a los requisitos a que debían ajustarse las peticiones de compatibilidad
(Acuerdos de 25 de septiembre de 1986, 11 de julio de 1990, 6 de marzo de 1991 y 9 de octubre de 1991),
así como una Circular de 5 de noviembre de 1991 recopilando los criterios fijados por los citados Acuerdos.
El contenido del presente Reglamento, que recoge el de aquellas resoluciones precedentes, se ajusta, por
otra parte, a los criterios jurisprudenciales seguidos en materia de incompatibilidades.
XV. El artículo 300 de la Ley Orgánica del Poder Judicial impone la necesidad de que el Consejo General del Poder
Judicial apruebe, al menos cada tres años, el escalafón de la Carrera Judicial, que comprenderá los datos
personales y profesionales que se establezcan reglamentariamente. En ejercicio de la potestad reglamentaria
atribuida al Consejo General del Poder Judicial, por Acuerdo de 7 de julio de 1993 se aprobó el Reglamento
sobre el contenido del escalafón general de la Carrera Judicial.
A este respecto, es necesario recordar que, de acuerdo con una reiterada doctrina jurisprudencial
(Sentencias del Tribunal Supremo de 5 de octubre de 1950, 4 y 16 de junio de 1969, 26 de enero, 20 de
mayo, 20 de junio y 28 de octubre de 1970, 15 de abril y 20 de junio de 1975, entre otras), los escalafones
no constituyen actos declarativos o generadores de derechos, pues éstos tienen únicamente existencia por
aquellos acuerdos que los hayan creado u otorgado.
Sin embargo, el decisivo papel que desempeña el escalafón en la resolución de concursos reglados, cuyo
principio básico es la preferencia escalafonal aunque no sea el único, ha puesto de manifiesto la necesidad
de completar los datos profesionales de los miembros de la Carrera Judicial, consignando los servicios
prestados por los Magistrados especialistas del orden contencioso-administrativo, social y asimilados a estos
últimos, y de establecer normas procedimentales relativas a las reclamaciones que formulen los miembros
de la Carrera Judicial contra el escalafón publicado en el Boletín Oficial del Estado, completando así el contenido
del Acuerdo reglamentario de 7 de julio de 1993.