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Lección 4- Los juicios

Introducción

El por qué

En esta ocasión, trataremos los Juicios como tema principal. Mientras cursas esta lección, te
aconsejamos darte unos minutos a solas para enfocarte en la Realidad Ideal (R.I.) que tienes
planteada alcanzar a través de esta carrera en Coaching Ontológico y analizar sobre los juicios que
se interponen para alcanzarla.

¿Qué es un Juicio?

En el Coaching Ontológico, un Juicio es un pensamiento que nos “ayuda” a caminar hacia el futuro
de manera más precavida; sin embargo, si los confundimos con afirmaciones, podrían ayudarnos o
restringirnos de oportunidades.

Bajo este concepto, plantéate esta pregunta:

“¿Para qué me serviría distinguir los Juicios que me cierran posibilidades en la vida?”

Parte 1

Situación desafortunada

Mira el video a continuación:

https://www.youtube.com/watch?v=OU05F1m7_dE
¿Qué pensó la chica?

Claramente, no podemos estar seguros de aquello que pensó; sin embargo, podemos llegar a
suponer lo que pasó por su mente al encontrarse con dicha escena.

 Mi marido quiere matar al gato.


 Mi pareja nunca quiso al gato.
 Nada es lo que parece.
 ¡Qué susto!
 ¡¿Quiere cocinar al gato para la cena?!
 ¡Aún no lo mató! Puedo detenerlo.
 No me sorprende, es de esperar que él haga esas
cosas.
 ¿Por qué mi gato no ha huido?
 Sabía que no le agradaba, ¿pero comérselo?

Como también, podemos sacar conclusiones de la situación por nuestra cuenta:

 No es su esposo, es su novio.
 Eso le pasa por dejarle las llaves al
novio.
 Ambos viven juntos.
 Él no sabe cocinar.
 Él es muy distraído.
 Su relación se ha arruinado.

Se abrieron muchos supuestos, ¿cierto? Si observamos un poco más, notarás que los juicios que
ella pudo haber tomado y tus juicios, son muy distintos.

¡Si!

¿Desde qué lugar han sido sacadas estas conclusiones?

Por un lado, como la chica no sabe que aquel líquido rojizo es salsa de tomates y no sangre,
probablemente está pensando lo peor en ese mismo instante; pero una vez que descubriera el
verdadero origen del líquido rojo, se daría cuenta que es solo salsa aquello de lo que está manchado
su gato y a partir de ello, podría tomar otra decisión.
¿Ves cómo funciona?

Parte 2

Completando historias

Cuando los seres humanos NO CONOCEMOS TODO SOBRE UNA HISTORIA, tenemos la
necesidad de explicarla de algún modo y cerrar puntos donde no hay, completando con suposiciones
o lo que en el Coaching Ontológico denominamos JUICIOS (Juicios de valor).

Veamos otro ejemplo:Cuando alguien que te conoce, te comenta sobre alguna situación en su
centro de trabajo o en su vida personal; muy aparte de lo que esa persona te cuente tienes dos
opciones: Armar el resto de tu historia en tu cabeza, llenándola de supuestos de manera
automática, o preguntarle a dicha persona los detalles faltantes que no terminan de cerrar en tu
cabeza para dar una opinión al respecto

Parte 3

Tipos de Juicios

Ahora que ya sabes sobre los juicios que te pueden afectar de manera negativa, demos paso a
analizar los dos tipos de juicios que se pueden formar en tu cabeza

Los que ABREN POSIBILIDADES


Los que CIERRAN POSIBILIDADES

Reconocerlos dependerá de la vuelta que puedas darle a aquellas interpretaciones que surgen en


tu mente. Es decir; mientras lo que piensas puede cerrarte una posibilidad, también puede abrirla.
Veamos algunos ejemplos de cada tipo de juicio:

Juicios que abren:

 Soy una persona proactiva


 Estoy joven aún, así que puedo lograr cualquier cosa.
 Soy muy determinado/a con mis decisiones.
 Soy prolijo/a.
 Soy sociable y por eso tengo muchos amigos.
 Me gusta estar rodeada de gente y relacionarme.
 Ser reservado/a me permite tener amigos que me valoran como soy.

Juicios que cierran:

 Soy tímido y me cuesta relacionarme con los demás.


 Soy indeciso/a y por eso pierdo oportunidades.
 Nadie reconoce lo que hago.
 Nadie cumple promesas.
 Soy varón/mujer, y no puedo/debo (…)
 Soy joven y por eso nadie me da trabajo.
 Soy viejo/a y ya estoy muy grande para estas cosas.
Esto, claramente lo verás en los ejemplos que hablan de la corta edad: Para una joven de 19 años,
su edad puede cerrarle posibilidades laborales, pero a la vez, puede abrirle posibilidades a seguir
esforzándose porque tiene mucho por vivir.
Parte 4

Reflexión

¿Cómo cambio los juicios que me cierran posibilidades?

Cuando pensamos en juicios, debemos aclarar que estos no son buenos ni malos; sin embargo, su
efecto en nosotros dependerá del enfoque que les demos; es decir, si a partir de estos llevamos a
cabo decisiones y cómo actuamos frente al mundo en base a ellos.

Ahora, plantéate las siguientes situaciones y reflexiona con ellas:

 ¿Qué decisión tomarías si te enteras que tu pareja te es infiel pero no tienes hechos que lo comprueben?
 Si debates con otra persona y constantemente piensas o dices que tú tienes la razón y el otro está
equivocado, ¿estás juzgando? ¿En base a qué?
 Pasas por una situación a la que tú consideras una falta de respeto. ¿Qué pasaría si la otra persona opina
lo contrario?
 ¿Qué harías si sientes que tu jefe no reconoce tu trabajo? ¿Alguno de los dos sabe concretamente cómo
se te debería reconocer?
 Si pudieras elegir ahora entre una película o una obra de teatro, ¿qué elegirías y por qué?

Probablemente, para estas situaciones termines decidiéndote en base a juicios de amigo/as,


conocidos, la crítica del diario o por la trayectoria de los protagonistas; pero ahora sabrás reconocer
que detrás de lo que hacemos, siempre existirán JUICIOS.

A pesar de todo, estamos tan acostumbrados a hacer juicios de forma inconsciente, que por lo
general no nos damos cuenta ni juzgamos siquiera que los tenemos, actuando y decidiendo por
inercia.
El mundo de los juicios es subyacente; pasa inadvertido para ti y para los demás; dejando sólo en
nuestras cabezas, de manera automática, un sello que refleja nuestra experiencia, historia y cultura
detrás; mientras nos hace pensar que el mundo es este porque “las cosas son así”,
indiscutiblemente. Llevándonos a preguntarnos, “¿Cómo podría contradecir mi propia forma de
pensar?” ¡Ni hablar!

"Los Líderes son aquellas personas que tienen a sus juicios, y no al revés"
Parte 5

Viendo el Pasado

A lo largo de la historia, la sociedad y sus creencias han ido cambiando. En base a esto, podemos
sorprendernos con la forma de pensar de diversos líderes en su época:

"Las mujeres sensibles y responsables no desean votar"

Groven Cleveland

24to Presidente de EEUU (1905)

"Con 640k deben ser suficiente para cualquiera"

Bill Gates

Fundador de Microsoft (1981)


Parte 6

Abre Posibilidades

Ahora que tienes un concepto más claro sobre los Juicios y su diferencia entre estos y las
afirmaciones (o Hechos), reflexiona sobre aquellos juicios que marcaron tu vida al abrirte a una
nueva oportunidad o que terminaron limitándote a dar un paso importante.

Sabiendo esto, te proponemos poner en práctica lo aprendido, con el siguiente ejercicio. Te daremos
una lista de juicios y a partir de estos, podrás mencionar:

 Una Afirmación (o Hecho), que justifique el juicio.


 Una Afirmación (o Hecho), que no justifique el juicio.

¡Tienes toda la libertad de inventar y sacar tu lado creativo! No es necesario que los hechos sean
reales; solamente, buscamos que te familiarices con esta lección.

Ejemplo:

Juicio:"No consigo trabajo porque no tengo experiencia".

 Hecho que justifica:"Fui a 3 entrevistas y me dijeron que teniendo 22 años, compito con gente de 40
años.”
 Hecho que no justifica:"Terminé de estudiar con promedio de 8,76 (de 10) y trabajé 4 meses en la
empresa de mis tíos."

Lista de juicios:

 “Soy de Perú, viviendo en Argentina, me costará conseguir un empleo".


 "Para ser alguien en la vida hay que hacer las cosas con mucho sacrificio".
 "Los que logran puestos altos en empresas, tienen un don que yo no tengo".
 "Me cuesta ahorrar dinero".
 "La vida es dura".

Ahora que ya tienes mayor conocimiento sobre los Juicios de valor, te invitamos a reforzar lo
aprendido con el material complementario a continuación.
ORIENTACIÓN LABORAL

Cultura Organizacional

CULTURA ORGANIZACIONAL
 
Quienes trabajamos en el mundo de las organizaciones sabemos la enorme importancia que tienen los juicios
que emitimos a la hora de tomar decisiones. Aquello que opinamos sobre los demás o sobre los
acontecimientos, y el modo en que lo respaldamos, puede ser determinante.
 
La palabra tiene mucho poder, con el lenguaje podemos perpetuar la realidad (lenguaje descriptivo) o
modificarla (lenguaje generativo) por lo cual a través de nuestros juicios somos capaces de abrir o cerrar
posibilidades.
 
Somos seres que permanentemente nos juzgamos a nosotros mismos, a los demás, y también a lo que vemos
y oímos. Basta sentarnos a escuchar una simple conversación cotidiana para darnos cuenta de que las historias
que contamos a los demás y que nos contamos están llenas de juicios.
 

¿Podremos diferenciar una afirmación de un juicio y relacionarlas


  al desempeño de los individuos y equipos de trabajo?

Cuando hacemos una afirmación podemos comprobarla a través de las distinciones que poseamos. No
obstante, cuando lo que emitimos es un juicio, podemos manifestarnos de acuerdo con él o no. Lo importante
y característico del juicio es que cuando lo emitimos, lo que estamos haciendo es tomar partido respecto de
una determinada cosa. Nos ponemos en una determinada posición respecto del tema. 
Las afirmaciones son comprobables y por lo tanto pueden ser verdaderas o falsas. Los juicios en cambio por su
naturaleza es solo posible ponerlos en duda, cuestionar por lo tanto la legitimidad del juicio. Los individuos
comparten tiempo y espacio y dependiendo del observador que son, viven o pueden vivir en mundos
diferentes. Todo ello contribuye a hacer muy distintos los respectivos mundos.
 
Es importante que tomemos conciencia acerca del cuidado que debemos de tener cuando damos Feedback o
juzgamos a los demás, ya que el lenguaje no es inocente y puede afectar nuestra identidad pública y privada.
 
Nietzsche decía que “toda idea es siempre dicha por alguien que, al emitirla, revela quien es.”
Entonces, si los juicios son interpretaciones que generalmente viven en la persona que los emite, lo
interesante es que los mismos hablan más de esa persona que de aquel a quien están dirigidos.
 
Habitualmente son una fuerza muy poderosa en nuestro comportamiento que puede afectar nuestro
desempeño laboral y por lo tanto nuestras relaciones de equipo, dependiendo si nos sirven como recursos
positivos o nos limitan nuestras posibilidades.
 
¿Influyen los juicios en el desempeño de mi equipo? La imposibilidad de conversar acerca de nuestras
insuficiencias, limita la capacidad de cambio, de innovar y en definitiva de aprender. Para que esto cambie se
requiere que surja la necesidad o el deseo de hacerse cargo de las insuficiencias que provocan los resultados
insatisfactorios. Concretamente se requieren dos acciones.
 
La primera se relaciona con la necesidad de aprendizaje de segundo orden. Esto significa lograr en el modelo
OSAR (Observador, Sistema, Acción, Resultado) un cambio del observador que somos. O sea, debemos
cambiar nuestro observador respecto de los juicios. Lo que no es otra cosa que ampliar la interpretación que
hacemos de ellos.
 
En segundo lugar, debemos modificar la forma que tenemos de emitir y de recibir juicios. Esto significa
modificar la manera que tenemos de intercambiar juicios. Intercambiar juicios significa dar los juicios y recibir
los juicios. De este intercambio depende el desempeño de los equipos. Una práctica común que perjudica es
omitir (guardarnos) el juicio. Cuando nos guardamos un juicio éste no desaparece, por el contrario, “el otro”
tiende a escucharlos a través del deterioro que experimenta la relación entre ambos. Estos juicios, los no
explicitados, que además son críticos y no son adecuadamente ventilados, tienen un efecto tóxico en las
relaciones interpersonales y una consecuencia nefasta en el desempeño.
 
Otro aspecto importante de los juicios que decimos o recibimos es que deben estar bien fundamentados, ya
que sino carecen de validez. Muchas veces nos aferramos a nuestras ideas creyendo que las mismas son la
“verdad absoluta”, y pensamos que todo aquel que tenga una idea distinta a la mía está equivocado, y no nos
damos cuenta de que así estamos actuando desde la arrogancia. 
Desde un “empático” debemos reconocer que nuestras visiones no son las únicas y que estamos abiertos a las
opiniones e ideas de los demás.
 
En el ámbito laboral los juicios deben hacer referencia al comportamiento de las personas y no a las personas
mismas, evitando etiquetar y personalizar, dejando espacio para el cambio como una posibilidad.
 

“No es lo que ha sucedido lo que molesta a un hombre,


sino su juicio acerca de lo sucedido,
dado que lo mismo puede no molestar a otro.”
  Epícteto

 
¿Como afectan los juicios a una Cultura Organizacional?
 
La cultura es un sistema de significados compartido por los miembros, todo integrante de esa organización
construye esa cultura desde su observador, sus juicios maestros y sus valores, que distinguen a una
organización de las demás. Es un conjunto de características claves que la organización valora.
 
La cultura organizacional tiene que ver con la manera en que los empleados juzgan las características de la
cultura de una organización, esto es importante porque difiere del concepto de satisfacción en el trabajo.
El termino cultura organizacional es descriptivo, mientras que satisfacción en el trabajo es evaluativo.
 
Los juicios e interpretaciones dentro de una Cultura Organizacional pueden representar una Barrera para el
cambio.
 
Cuando los valores compartidos no están de acuerdo con los que persigue la eficiencia de la organización, la
cultura absorbida por la organización deja de ser apropiada, y se convierte en un obstáculo. 
Ciertas organizaciones que tienen culturas fuertes que en el pasado funcionaron bien para ellas, cuando se
enfrentan a un cambio, cuando juzgan que desde sus juicios que los cambios a implementar en el negocio,
deja de ser efectiva y hace difícil la respuesta a los cambios del ambiente.
 
 
A la hora de entregar juicios recuerda:

1. Reconocer que nuestra manera de entender las situaciones puede no ser la única válida.
2. Fundamentar nuestros juicios con hechos concretos, remitiéndolos a acciones.
3. Desconfiar de nuestras interpretaciones, poniendo en duda nuestras certezas.
4. Evitar confundir emociones con hechos.
5. Indagar el punto de vista del otro.

 
 
Preguntas para reflexionar:
 ¿Qué juicios tengo respecto a mí mismo?
 ¿Cómo juzgo a mis superiores, colaboradores y clientes?
 ¿Tengo apertura para escuchar los juicios de quienes trabajan conmigo?
 ¿Me doy cuenta del impacto que mis juicios generan en los demás?
 

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