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Harlem Renaissance

Inés Ebony, bailarina y coreógrafa, nos da una visión diferente sobre la transformación cultural
del mítico Harlem.

Por Inés Mostalac Guiral (Inés Ebony)

Posted onmarzo 3, 2020

Duke Ellington

El Siglo XIX llegó a su fin con la aparición de núcleos creativos, pregoneros de nuevas
vanguardias artísticas. Harlem, un barrio ubicado al norte de Manhattan, en Nueva York, se
estaba consolidando como uno de los epicentros artísticos más importantes de Estados Unidos
y, aunque su “época dorada” duró menos de tres décadas, su legado sigue vigente.

Harlem era un territorio completamente agrario, con unos incipientes atisbos de pre-industria
ganadera, fincas agrícolas y propiedades de James Roosevelt al este de la Quinta Avenida. En
1831, la llegada del ferrocarril produjo un desarrollo muy positivo en las infraestructuras y, por
consecuencia, la aparición de nuevas riquezas a corto plazo.

Posteriormente, con el fin de la Guerra Civil en 1868, Harlem se convirtió en un perfecto lugar
de refugio para la comunidad norteamericana e inmigrantes judíos o italianos que llegaban a
través de Ellis Island. Esta nueva oleada de inmigración se asentó en elegantes casas adosadas,
construidas por los promotores inmobiliarios que apostaban por la zona.

Pero el punto de inflexión para el barrio tuvo lugar con la construcción de la primera línea de
metro de la ciudad. Los especuladores codiciosos abrieron la veda, entrando en un bucle de
construcción frenética que pronto llegaría a su fin. Los nuevos bloques de casas de piedra
rojiza estaban completamente vacíos, y los especuladores inmobiliarios comenzaron a entrar
en pánico. Hecho que produjo que las asociaciones de los bloques se opusieran a la integración
y los propietarios blancos se comprometieran a no vender a la población negra.

Pero esta oposición no pudo llevarse a cabo, aunque Harlem estaba destinado a ser un barrio
blanco de clase alta. Por culpa de dicho excedente de viviendas y el abaratamiento de estas,
una buena parte de las personas que compusieron el fenómeno denominado “Gran Migración
Negra” se dirigieron hacia áreas más urbanizadas de todo el país con costes no muy elevados y
Harlem era una de ellas.

La situación de la población afroamericana que comenzó a habitar esta zona estaba marcada
por una latente opresión racial y motivada por un deseo colectivo de fraguar una nueva
identidad como individuos libres e independientes. Para alcanzar esta dicha colectiva, artistas
afroamericanos de todo el país se dirigieron a Harlem, tiñendo su atmósfera bajo los colores
de la creatividad, el trabajo y el esfuerzo, produciendo sin saberlo, la primera explosión de arte
negro propiamente americana, y generando así, uno de los movimientos culturales urbanos
más importantes del Siglo XX, denominado Harlem Reanaissance.

La comunidad negra pobre, pero culturalmente vibrante estaba forjando unas fuertes raíces en
Harlem. Dichos cimientos se asentaron principalmente, a través de los tratados sociológicos de
William Edward Burghardt Du Bois, que sensibilizó a la población e impulsó un nuevo tipo de
conciencia cultural y orgullo negro. Todo ello inspiró a una generación de jóvenes artistas que,
a través de sus obras, crearon un empaque cultural, con la única motivación de forjar una
nueva voz afroamericana y como consecuencia de ello, su propia identidad como individuos.

Du Bois, historiador, sociólogo y activista por los derechos civiles, así como autor y editor
estadounidense, fue el primer afroamericano en doctorarse en Harvard en filosofía, ocupando
puestos de profesor de historia, sociología y economía en la Universidad de Atlanta. En 1903
publicó The Souls of Black Soul, el cual se convertiría en un manifiesto inspirador y un libro
transcendental. El sociólogo publicitaba con frecuencia en sus escritos la creatividad artística
afroestadounidense y reconocía el fin de la larga pausa en las iniciativas artísticas. Por otro
lado, plasmaba su continua preocupación en la falta de activismo de los artistas
afroamericanos en sus obras.

Toda esta etapa estuvo marcada por numerosas manifestaciones de diversa índole artística,
que proporcionaron la consolidación racial y la propia reafirmación de la sociedad
afroamericana. En 1920, el barrio alcanzó su máximo umbral artístico, artistas, escritores y
músicos negros se reunieron allí.

La pintura, la literatura y el jazz resaltaron de forma significativa entre las creaciones artísticas
de los principales componentes de este movimiento, inspirándose en un primitivo folklore
común, resultado de la mezcla de diferentes tradiciones africanas junto a nuevos elementos
endémicos.
Los artistas plásticos llegaron en grupos bastante numerosos, produciendo obras pictóricas,
escultóricas e incluyendo otros medios que exploraban de forma artística la historia
afroamericana. Fueron capaces de crear un gran contenido artístico formado por las poderosas
esculturas de la artista Meta Warrick Fuller o los murales modernistas de la era del jazz de
Aaron Douglas. Así mismo, nombres como Palmer Hayden, William H. Johnson o Louis Mailou,
se convirtieron en los encargados de plasmar la identidad de su pueblo a través de la línea y el
color.

Las grandes figuras del jazz como Duke Ellington, Billie Holiday, Louis Amstrong, Cab Calloway
o Chuck Webb tomaron el papel de auténticos protagonistas del movimiento, centrando el
epicentro neurálgico musical en los clubes nocturnos más populares del barrio. El Cotton Club,
Apollo, o Lafayette Theatre fueron una catapulta crucial a la hora de la expansión de este
género musical que, sin duda alguna, ayudó a promover la causa de este movimiento y entre
sus paredes se consolidaron nuevas manifestaciones artísticas urbanas que, posteriormente,
se han cruzado la línea underground para convertirse en mainstream.

Gran parte del repertorio de estos músicos se transformó en himnos y señas de identidad del
movimiento, convirtiéndose posteriormente en símbolos reivindicativos. Este fue el caso del
tema East St, Louis Toodle Oo de Duke Ellington, considerado un himno del movimiento y al
autor, un ejemplo de New Negro.

Paulatinamente se generó una interrelación entre la generación de artistas del movimiento,


provocando la creación de vínculos entre la música y la literatura. Grandes figuras de ambos
campos se inspiraron mutuamente a lo largo de su recorrido artístico y el literato Langston
Huges fue ejemplo de ello. Pionero de la poesía jazz, logró traducir el distintivo del sonido de
dicho género musical a piezas de escritura lírica. Así mismo, en todas sus obras intentó
expresar la individualidad de la piel oscura, sin miedo a ningún tipo de prejuicio.

Las obras intelectuales con un contenido de carácter filosófico, sociológico, ético y moral
también obtuvieron un papel fundamental en la época dorada de Harlem, siendo motor
motivacional para muchos artistas y para el afroamericano en general. W.E.B. Du Bois o Alain
LeRoy Locke se convirtieron en las causantes del inicio de esta revolución artística y social.
La figura femenina en la época dorada de Harlem estaba empoderada por la imagen radiante
que desprendían las damas del jazz o las populares escultoras de la época, definiéndose a sí
mismas como el eterno femenino atemporal con su collar de cuentas.

No sólo fueron grandes artistas o creadoras, sino que también fueron reconocidas y alabadas
por la crítica. Autoras como Zora Neale Hurston o Nella Larsen desempeñaron el papel de
pioneras en la novela afroamericana, abordando temas como la esclavitud y compartiendo las
sensaciones y situaciones más costumbristas de la época con el lector. Y voces como la de Billie
Holiday o Ella Fitzgerald aportaron la banda sonora femínea al movimiento.

Pero toda época dorada llegó a su fin. El cierre del Cotton Club después de los disturbios
raciales en 1935, desencadenó una situación de desidia en el sector artístico de la época; y si a
este hecho se une a la Gran Depresión que asoló el bolsillo de los estadounidenses, nos
encontramos ante el último suspiro de un maravilloso periodo.

Mafia y jazz, Harlem

Tanga

El concepto de Nuevo Negro ya no aparecía en los magazines, los blancos dejaron de ocupar
las mesitas de los clubs y con el New Deal, la población afroamericana volvió a encerrarse en la
escena underground. El nuevo reclamo de la identidad racial a través de las manifestaciones
artísticas se esfumaba y quedaba patente que la igualdad racial no iba a llegar simplemente a
través de textos, notas musicales o líneas de colores.

La Harlem Renaissance se convirtió en un referente para los movimientos artísticos que se


desarrollaron a partir de la primera mitad del Siglo XX, aportando un legado muy difícil de
superar, en cuanto a identidad e integración se refiere. Una lección de superación y
autoafirmación a través de la creatividad, el esfuerzo, la concienciación y trabajo, que generó
un movimiento revolucionario sin precedentes digno de admirar.

Inés Ebony - Harlem Renaissance

Jazz

Gran parte del repertorio de estos músicos se transformó en himnos y señas de identidad del
movimiento, convirtiéndose posteriormente en símbolos reivindicativos.
Playlist

1. Duke Ellington and His Orchestra – The New East St. Louis Toodel-Oo

00:00:04

2. Count Basie - Taxi War – Dance

00:02:59

3. Cab Calloway and his Orchestra - Minnie The Moocher

00:05:47

4. Louis Armstrong – West end Blues

00:08:58

5. Jelly Roll Morton - Black Bottom Stomp

00:12:14

6. Ella Fitzgerald - It Don't Mean a Thing

00:15:23

7. Bessie Smith - I'm Wild About That Thing

00:19:34

8. Ethel Waters - Shake That Thing

00:22:20

9. Louis Armstrong & Ella Fitzgerald – Summertime


00:25:29

10. Earl Hines - I Ain't Got Nobody

00:30:15

11. Bessie Smith - Put It Right Here (Or Keep It Out There)

00:33:19

12. Louis Armstrong - (What Did I Do To Be So) Black And Blue

00:36:15

13. Eubie Blake - Charleston Rag (versión 1)

00:39:13

14. Duke Ellington - Creole Love Call

00:42:15

15. Sonny Rollins with the Modern Jazz Quartet - Almost Like Being in Love

00:45:22

16. Etta James - Something's Got a Hold on Me

00:48:44

17. Billie Holiday - Travellin' All Alone

00:51:25

18. Billie Holiday - When a Woman Loves a Man


00:53:36

19. Earle Hagen - Harlem Nocturne

00:55:59

Comentario

Pingback: Harlem Reanaissance: arte y música de la mano. - MAD for Swing

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