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Auto 175/09

NULIDAD SENTENCIA DE REVISION DE TUTELA-Reiteración


de jurisprudencia

SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-Improcedencia


de recursos/NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE
CONSTITUCIONAL-Sólo podrá ser alegada antes de proferido el fallo
y por violación al debido proceso

SOLICITUD DE NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-Posibilidad de solicitarla con posterioridad al
fallo o de manera oficiosa

NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-


Procedencia excepcional

NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-


Ocurrencia de situaciones jurídicas especialísimas y
excepcionales/NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE
CONSTITUCIONAL-Notoria y flagrante vulneración del debido
proceso/NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE
CONSTITUCIONAL-Vulneración debe ser significativa y trascendental

SOLICITUD DE NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-No puede pretender reabrir debate jurídico
decidido basada en la inconformidad del solicitante

NULIDAD SENTENCIA DE REVISION DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-Presupuestos formales

NULIDAD SENTENCIA DE REVISION DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-Presupuestos materiales

NULIDAD SENTENCIA DE REVISION DE TUTELA-Procedencia


cuando de manera arbitraria se dejan de analizar asuntos de relevancia
constitucional que tienen efectos trascendentales para el sentido de la
decisión

CAMBIO DE JURISPRUDENCIA-Unica causal de nulidad en


procesos de competencia de la Corte Constitucional/CAMBIO DE
JURISPRUDENCIA-Debe resolverse por la Sala Plena de la Corte
Constitucional/CAMBIO DE JURISPRUDENCIA-Extralimitación de
competencia si es asumida por la Salas de Revisión con vulneración al
debido proceso
2

CORTE CONSTITUCIONAL-Obligatoriedad de sus decisiones para la


propia corporación y sus salas de revisión

DESCONOCIMIENTO DE JURISPRUDENCIA-Causal de nulidad

DESCONOCIMIENTO DE JURISPRUDENCIA-Desconocimiento de
una sentencia de sala plena cuyo ratio decidendi coincide con el problema
jurídico de la sentencia cuya nulidad se solicita

CONTROL ABSTRACTO DE CONSTITUCIONALIDAD-Carácter


vinculante y efectos erga omnes de las decisiones producidas por la Corte
Constitucional/CORTE CONSTITUCIONAL-Carácter unificador de
las decisiones de sala plena en materia de tutela

DESCONOCIMIENTO DE JURISPRUDENCIA-Contradicción con


cualquier sentencia y segunda instancia de lo decidido atenta contra la
autonomía e independencia judicial de la salas de revisión

SALAS DE REVISION DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-


Autonomía interpretativa y desarrollo del pensamiento jurídico racional
de las materias sometidas a su decisión

INCIDENTE DE NULIDAD CONTRA FALLO DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-No constituye segunda instancia/FALLO DE
TUTELA-Sala de Revisión constituye órgano de cierre de los asuntos
sometidos a su conocimiento

SOLICITUD DE NULIDAD POR CAMBIO DE


JURISPRUDENCIA-Procedencia si hay modificación sustancial de un
precedente concreto y no frente a cualquier doctrina
jurisprudencial/PRINCIPIO DE AUTONOMIA JUDICIAL-Sala Plena
no puede determinar si Sala de Revisión acertó al establecer la existencia
o no de una vía de hecho judicial

INCIDENTE DE NULIDAD-No se entiende como nueva instancia


procesal sino como mecanismo encaminado a salvaguardar el derecho al
debido proceso

NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-


Accionante debe enmarcar adecuadamente la solicitud dentro de las
causales de procedibilidad

ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-


Requisitos generales y específicos para la procedencia reiterados en la
sentencia T-016/09
3

JUEZ DE TUTELA-Corresponde verificar si la tutela cumple con los


requisitos de procedibilidad para definir si se configuró un avía de hecho
judicial

SOLICITUD DE NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-No existe violación, desconocimiento o cambio
de jurisprudencia en sentencia T-016/09

SOLICITUD DE NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE


CONSTITUCIONAL-Improcedencia por cumplimiento de los
requisitos de procedibilidad de la tutela en sentencia T-016/09

NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-


Debe ser solicitada antes de la emisión de la sentencia cuando el vicio
alegado haya acaecido con anterioridad al momento de proferir el
fallo/NULIDAD SENTENCIA DE LA CORTE
CONSTITUCIONAL-Solicitud carece de legitimidad relativa a la
conformación del contradictorio en sentencia T-016/09 por cuanto ha
debido ser solicitada dentro del trámite del proceso

Referencia: solicitudes de Nulidad de la


Sentencia T-016 de 2009

Magistrado Ponente:
Dr. LUIS ERNESTO VARGAS SILVA

Bogotá D. C., cinco (5) de mayo de dos mil nueve (2009).

Procede la Sala Plena de la Corte Constitucional a resolver sobre las


solicitudes de nulidad de la Sentencia T- 016 de 2009 proferida por la Sala
Tercera de Revisión.

I. ANTECEDENTES

El apoderado judicial del señor Amstrong de Jesús Duarte Torres, y el señor


Edgar Escruceria Arana, alegando ser tercero de buena fé a quien no se le
reconoció personería dentro del trámite de tutela que culminó con la sentencia
T-016 de 2009, interpusieron solicitudes de nulidad frente a esa sentencia. Los
antecedentes de dichas solicitudes se resumen a continuación.

1. Los señores Pedro Vicente y Rufino Bulla Fuentes interpusieron acción de


tutela contra el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta por considerar
que dentro del proceso con radicado 54001-31-03004-1993-00926-00, les
vulneraron sus derechos al debido proceso, a la igualdad, a tener una vida
digna, a la salud, a la seguridad social, e igualmente a una remuneración
mínima vital para subsistir, según los hechos siguientes:
4

1.1. Los señores Pedro Vicente y Rufino Bulla Fuentes, Jesús Duarte Blanco
y Luis Arnoldo Sánchez le compraron a Alfonso Vanegas Naranjo “… el lote
de terreno ubicado en el barrio La Victoria del municipio de Cúcuta, sobre la
autopista que de Cúcuta conduce al Zulia sobre la Calle 5ª Nos. 15ª – 27 – 29
de la actual nomenclatura urbana, con una superficie de 1.200 Mts
cuadrados…”, como consta en la Escritura No. 3.019 de 31 de diciembre de
1976 de la Notaría Segunda de Cúcuta, que obra a folios 6 a 7 vto. del
cuaderno No. 3 del expediente.

1.2. Igualmente, según la Escritura No. 2.775 de 8 de mayo de 1992 de la


Notaría Segunda de Cúcuta, Luis Arnoldo Sánchez le vendió a Rufino Bulla
Fuentes una cuarta parte “… del lote de terreno ubicado en el barrio La
Victoria del municipio de Cúcuta, sobre la autopista que de Cúcuta conduce
al Zulia sobre (sic) la Calle 5ª Nos. 15ª – 27 y 15ª – 29…”, escritura que se
encuentra a folios 8, 9 y 10, cuaderno No. 3 del expediente.

1.3. El 25 de octubre de 1993 Rufino Bulla Fuentes, mediante apoderado,


presentó demanda en proceso divisorio contra Pedro Vicente Bulla Fuentes y
Jesús Duarte Blanco pretendiendo la venta en pública subasta del inmueble
identificado con matrícula inmobiliaria 260-36739.

1.4. Correspondió la demanda al Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta


que mediante providencia de 16 de noviembre de 1993 la admitió y ordenó
correrle traslado a los demandados.

1.5 Desde el 9 de mayo de 1994 se decretó por el Juzgado Cuarto Civil del
Circuito de Cúcuta la venta en pública subasta del bien y se ordenó el avalúo
del inmueble que se hizo el 17 de junio de 1994 por un valor de $37.174.000.

1.6 El 11 de febrero de 2000 Jesús Duarte Blanco mediante abogado pidió al


Juez Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta, la nulidad del proceso divisorio a
partir del auto admisorio de la demanda, por considerar inviolable la división
material del bien, la cual denegó el juzgado.

En auto de 22 de marzo de 2000 se denegó la nulidad solicitada, siendo


apelado ante la Sala Civil - Familia del Tribunal Superior de Cúcuta, donde
fue confirmado mediante auto de 26 de julio de 2000.

1.7 El 15 de marzo de 2006, mediante escrito presentado por la apoderada de


Jesús Duarte Blanco, se solicitó con fundamento en el numeral 7 del artículo
471 del Código de Procedimiento Civil se ordenara el remate del bien en el
proceso radicado con el No. 926/93 y subsidiariamente pidió “… se de
aplicación al derecho de compra que le asiste a mi representado conforme lo
estatuye el artículo 474 ibídem.”

1.8 Por auto de 23 de marzo de 2006 se reconoció personería a la apoderada


del demandado, y se señaló la fecha y hora para llevar a cabo la diligencia de
5

remate en pública subasta del inmueble objeto de división. Posteriormente, el


27 de abril de 2006 se fijó nueva fecha, atendiendo lo manifestado por la
apoderada del señor Duarte Blanco, y quedó la diligencia para el 12 de junio
de 2006.

1.9 Efectivamente el 12 de junio de 2006 se llevó a cabo el remate del bien


inmueble con base en el avalúo hecho doce (12) años antes, de Treinta y siete
millones ciento setenta y cuatro mil pesos m/cte. ($37´174.000.00,oo). En
cuanto a las formalidades del remate se tiene que la publicidad se hizo en la
emisora “La Nueva Radio Guaimaral” el día 4 de mayo de 2006 a las 3:45
p.m. y en el periódico “La República” de Bogotá el mismo día. Como la única
oferta presentada fue la del señor Jesús Duarte Blanco, y no habiéndose
presentado otro postor a mejorarla, se le adjudicó el bien inmueble objeto del
remate.

1.10 El 14 de junio de 2006 el Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta


aprobó el remate celebrado el 12 de junio de 2006 a las 8 a.m., y el 27 de junio
de 2007 se profirió sentencia ordenando la distribución de los dineros
producto del remate entre los demás comuneros, Rufino y Pedro Vicente Bulla
Fuentes, de acuerdo a sus derechos en el inmueble rematado. Ordenó también
a los comuneros contribuir con el pago de los gastos que se produjeron para el
remate del inmueble objeto de división; y se puso a disposición del Juzgado
Quinto Civil del Circuito el proceso de rendición de cuentas seguido por Jesús
Duarte Blanco contra Rufino y Pedro Vicente Bulla Fuentes, y los dineros a
distribuir, previo el descuento de los gastos.

1.11 El 6 y 13 de agosto de 2007, Pedro Vicente Bulla Fuentes solicitó al Juez


Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta expedirle copia autenticada del contenido
del proceso con radicación 926/93 y de la sentencia.

1.12 El 19 de octubre de 2007 Pedro Vicente y Rufino Bulla Fuentes


interpusieron, mediante apoderado, acción de tutela ante el Tribunal Superior
de Cúcuta contra el juzgado Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta, por la
vulneración de derechos fundamentales dentro del trámite del proceso
divisorio con radicación 926/93.

Pidieron anular el remate realizado sobre el bien inmueble objeto del litigio, y
ordenar la actualización del avalúo, con peritos idóneos para luego sí realizar
el remate, y ordenar a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos que
suspenda provisionalmente cualquier transacción, por cuanto Jesús Duarte
Blanco, traspasó el inmueble a uno de sus hijos en una venta simulada, pues
podía hacer cualquier negociación.

1.13 La acción la tramitó en primera instancia la Sala Civil – Familia del


Tribunal Superior de Cúcuta, que mediante sentencia del 1º de noviembre de
2007 tuteló los derechos fundamentales al debido proceso y a la igualdad
invocados por Pedro Vicente y Rufino Bulla Fuentes, y en consecuencia,
6

declaró la nulidad de todo lo actuado a partir del auto de fecha 23 de marzo de


2006, ordenando rehacer la actuación, con la actualización del avalúo del bien
objeto de la pública subasta dentro del proceso divisorio.

1.14 Previa impugnación, la Sala de Casación Civil de la Corte Suprema de


Justicia, mediante sentencia de 25 de junio de 2008, confirmó la decisión del
1º de noviembre de 2007 del Tribunal Superior de Cúcuta.

2. La Corte Constitucional seleccionó para revisión las sentencias proferidas


por el Tribunal Superior de Cúcuta y la Sala de Casación Civil de la Corte
Suprema de Justicia, que resolvieron la acción de tutela promovida por Pedro
Vicente y Rufino Bulla Fuentes. El expediente fue repartido a la Sala Tercera
de Revisión que, en ejercicio de competencias constitucionales y legales,
específicamente las previstas en los artículos 86 y 241 numeral 9 de la
Constitución Política y en el Decreto Ley 2591 de 1991, profirió la sentencia
T- 016 de 2009. Esta providencia confirmó las decisiones de tutela revisadas.

3. Para proferir su sentencia la Corte Constitucional consideró:

(i) Que analizadas todas la circunstancias que han rodeado el proceso divisorio
durante más de quince (15) años, ya que se inició el 25 de octubre de 1993, se
requería especial atención por parte del Juez Cuarto Civil del Circuito de
Cúcuta para hacer una efectiva notificación de la diligencia de remate del bien
inmueble a los hermanos Rufino y Pedro Vicente Bulla Fuentes; y que si bien
se notificó legalmente, también es cierto que se han debido tomar medidas
especiales con el fin de prevalecer el derecho sustancial sobre el
procedimental, conforme dispone el artículo 228 de la Constitución Política, y
lo ha desarrollado la jurisprudencia de esta Corporación y, permitir que Pedro
Vicente y Rufino Bulla Fuentes, en su calidad de copropietarios del bien
inmueble, se enteraran de la fecha y hora de la diligencia de remate para que
pudieran participar.

(ii) Que no se debió rematar el bien inmueble con base en un avalúo elaborado
doce (12) años antes, pues era necesario actualizarlo para no causar detrimento
patrimonial a los hermanos Rufino y Pedro Vicente Bulla Fuentes, porque se
demostró que la providencia del Juzgado Cuarto Civil del Circuito de Cúcuta
que decretó la venta en pública subasta del inmueble y ordenó su avalúo es de
fecha 9 de mayo de 1994 y el escrito presentado por la apoderada del señor
Jesús Duarte Blanco, solicitando el remate y aplicación al derecho de compra
a favor de su representado es de fecha 15 de marzo de 2006, es decir, habían
transcurrido once (11) años y diez (10) meses, por lo que no podía seguir
adelante el proceso divisorio después de haber pasado tan prolongado lapso de
tiempo sin tomar las precauciones necesarias para que los hermanos Bulla
Fuentes se enteraran del procedimiento que seguía al reanudarse el proceso
divisorio, que fue el remate del bien con un único postulante, el señor Jesús
Duarte Blanco, a quien finalmente le fue adjudicado el bien.
7

(iii) Que sin duda el asunto debatido es de relevancia constitucional para


establecer si en el proceso divisorio adelantado, que terminó con el remate del
bien inmueble en el que eran condueños los demandantes Bulla Fuentes, se
vulneró el derecho al debido proceso. En relación con el requisito de
agotamiento de recursos ordinarios y extraordinarios dentro del proceso
divisorio, se probó dentro del expediente que los señores Bulla Fuentes no
tuvieron conocimiento del remate del bien inmueble sino después de un año de
haberse realizado éste1 razón que motivó la acción de tutela.

(iv) Finalmente consideró la Sala que frente al cumplimiento del requisito de


inmediatez, la providencia que terminó el proceso divisorio ordenando la
distribución de los dineros producto del remate entre los comuneros es del 27
de junio de 2007, y la acción de tutela se presentó el 19 de octubre de 2007,
por lo que el requisito se encuentra acreditado. Al respecto, se precisó que la
omisión de la autoridad judicial fue la causa impeditiva de que los
demandantes Pedro Vicente y Rufino Bulla Fuentes conocieran la realización
de la diligencia de remate el 14 de junio de 2006 pues la última actuación
conocida –la venta en pública subasta y el avalúo-, había ocurrido el 9 de
mayo de 1994 y el 17 de junio de 1994, respectivamente, es decir habían
transcurrido más de doce (12) años, sin que, adicionalmente, se hubiera
actualizado el avalúo del bien inmueble pues la base del remate fue el precio
tasado desde el 17 de junio de 1994.

Por esas razones, la Corte confirmó la sentencia proferida por la Sala de


Casación Civil de la Corte Suprema de Justicia el 25 de junio de 2008, que a
su vez confirmó la sentencia del Tribunal de Cúcuta.

II. SOLICITUDES DE NULIDAD

1. Solicitud de Nulidad presentada por Amstrong de Jesús Duarte


Torres

1.1 El 3 de marzo de 2009, el apoderado judicial de Amstrong de Jesús Duarte


Torres, pidió la nulidad de la sentencia T-016 de 2009, invocando: i) violación
a la jurisprudencia constitucional sobre el carácter residual de la acción de
tutela; ii) violación a la jurisprudencia constitucional sobre el principio de la
inmediatez en tutela contra fallo judicial; iii) violación a la jurisprudencia
constitucional sobre el contenido pecuniario del perjuicio irremediable; y
finalmente, iv) ineficacia del amparo contenido.

1.2 En cuanto a la primera causal el apoderado judicial considera que la Corte,


en sede de revisión, “(...) no tuvo en cuenta que los tutelantes contaban con
otro medio de defensa judicial, como era demandar ante el Contencioso
Administrativo por reparación directa para obtener cabal protección de sus
derechos y resarcir los perjuicios. Desconoce otro pilar de la jurisprudencia
1
Cfr folios 100 y 100 vto Cuaderno No. 8.
8

constitucional como es la imposibilidad de aducir perjuicio irremediable


cuando este tiene una valoración netamente patrimonial. Lo que implica
desconocer otro pilar de la jurisprudencia constitucional como es la
imposibilidad de aducir perjuicio irremediable cuando este tiene una
valoración patrimonial, asunto evidente y ostensible en el caso que nos
ocupa”.

1.3 En lo relacionado con la segunda causal, el apoderado judicial dijo que


“(…) la corte no analizó la incuria procesal de los accionantes dentro del
juicio divisorio, al que no le dieron impulso ni lo supervisaron, pudiendo
pedir su terminación y la solicitud de la actualización del avalúo. Tampoco
interpusieron los recursos pertinentes violando el principio de inmediatez
porque los accionantes como copropietarios de un inmueble rentado, sobre el
cual tenían un mayor porcentaje debían tener clara la posición de decidía
sobre el mismo, mas aun si se encontraban en condiciones de salud y
económicas precarias por lo que era ostensible la necesidad de hacerse cargo
del inmueble para proveer a su supervivencia y, como también porque la
tutela se interpuso un año después de proferida la sentencia.”

1.4 En lo concerniente con la tercera causal señaló que “(…) los accionantes
tenían medios judiciales alternos por lo que la tutela no era procedente como
mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable y la corte
declaro inviable el argumento de su poderdante, precisamente por su
contenido patrimonial olvidando que él no fue quien interpuso la tutela.”

1.5 En cuanto a la ineficacia del amparo concedido sostuvo que


“(…)desemboca en la reanudación de un tramite procesal que entre otras
cosas obliga a los accionantes al pago de las expensas del avalúo, a
someterse al tramite procesal del mismo, a sus posibles impugnaciones y, al
arbitrio del remanente, también debe aceptar pagar el correspondiente valor
del avalúo en caso de remate del inmueble a su poderdante, a restituir a este
la suma recibida en el anterior remate en el caso de que no quiera hacer uso
de su derecho, a correr el riesgo de que ninguna persona participe en el
remate hasta tanto no se anule la escritura que le otorgo ciertos derechos a
su apoderado, conservando éste la posesión.”

En suma, el apoderado judicial del señor Amstrong de Jesús Duarte Torres


considera que la Corte realizó un juicio de valor contra su poderdante y su
padre, a pesar de la evidente improcedencia de la tutela, por lo que pide
revocar la sentencia.

2. Solicitud de Nulidad del señor Edgar Escrucería Arana

2.1 El 3 de marzo de 2009, Edgar Escruceria Arana, alegando ser tercero de


buena fe a quien no se le reconoció personería dentro del proceso, pide la
nulidad de la sentencia T- 016 de 2009, invocando dos causales: i) violación al
9

debido proceso en conexidad con el derecho a la defensa; y ii) violación a la


jurisprudencia constitucional sobre el principio de la inmediatez.

2.2 En cuanto a la primera causal considera, “(…) que la Corte, en sede de


revisión, no tuvo en cuenta escrito que él presentó para que se le reconociera
personería jurídica lo que constituye un la causal de nulidad, toda vez que su
intervención era necesaria en la medida que la decisión de la corte comete
muchos errores e incluso se pronuncia Extra y Ultra Petita afectando sus
derechos fundamentales, porque los fallos de tutela proferidos no se ajustan
a lo reclamado por el accionante ni a las normas de procedimiento
legalmente establecidas por el legislador.”

2.3 En lo relacionado con la segunda causal dijo estar “(…) inconforme sobre
la indebida aplicación de la jurisprudencia constitucional sobre el principio
de inmediatez, porque la sentencia objeto de revisión se profirió el 27 de
junio de 2007 y tomando la fecha de la ejecutoria a la presentación de la
acción de tutela, solo habían transcurrido tres meses, hecho que reiteró que
además de no ser cierto, corresponde a una total decidía de los accionantes
por velar por sus derechos y, que no puede atribuírsele al juzgado accionado
esta conducta de reproche y responsabilidad del tramite dado al proceso,
cuando entre la fecha del fallo y la tutela transcurrieron mas de 18 meses
como esta debidamente acreditado en el expediente, lo que demuestra la
inactividad procesal de los tutelantes”.

En suma, Edgar Escrucería Arana solicita la nulidad del fallo por la violación
de sus derechos fundamentales pidiendo tener en cuenta los escritos que en su
nombre reposan en el expediente para que se verifique que debió ser vinculado
al trámite de la presente acción.

III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL

1. Asunto objeto de análisis

La Corte debe determinar si las solicitudes de nulidad presentadas por


Amstrong de Jesús Duarte Torres y Edgar Escrucería Arana, cumplen los
presupuestos formales de procedibilidad de esta clase de solicitudes; para
posteriormente y en caso de una respuesta positiva determinar si en la
sentencia T-016 de 2009 se configura alguna de las causales de nulidad de las
sentencias de tutela proferidas por la Corte Constitucional. Sobre este último
punto, esta Corporación debe definir en particular (i) si en la sentencia T-016
de 2009 se desconoció la jurisprudencia constitucional sobre los principios de
residualidad, subsidiariedad, inmediatez y el carácter fundamental del derecho
invocado, en el amparo constitucional decidido mediante la sentencia de la
cual se solicita la nulidad, tal y como lo plantea el señor Amstrong de Jesús
Duarte Torres; y (ii) si en la sentencia T-016 de 2009 se desconoció el derecho
al debido proceso y derecho de defensa del señor Escrucería Arana, en razón a
10

su no vinculación al proceso de tutela que dio origen a la sentencia de la cual


se solicita la nulidad.

De conformidad con los asuntos planteados por el peticionario en la solicitud


de nulidad, la Corte adoptará la siguiente metodología: en primer lugar,
recordará las reglas jurisprudenciales sobre los requisitos formales y
materiales de procedencia de la nulidad contra las sentencias que profiere esta
Corporación en sede de revisión de tutela; y, en segundo término, con base en
las reglas jurisprudenciales establecidas entrará la Sala a resolver las
solicitudes de nulidad propuestas.

2. Procedencia excepcional de la declaratoria de nulidad de las sentencias


de revisión de acciones de tutela. Reiteración de jurisprudencia.

2.1 El artículo 49 del Decreto 2067 de 1991 dispone que contra las sentencias
proferidas por la Corte Constitucional no procede recurso alguno. La misma
norma prevé que la nulidad de los procesos que se surtan ante esta
Corporación solo podrá alegarse antes de proferido el fallo y deberá
sustentarse en irregularidades que comporten la violación del debido proceso.

2.2 No obstante, la jurisprudencia constitucional, con base en un análisis


armónico de la legislación aplicable, ha protegido la posibilidad de solicitar la
nulidad de las sentencias de revisión de acciones de tutela con posterioridad al
fallo o de manera oficiosa2. Para ello, ha fijado una serie de requisitos que se
sintetizan a continuación3.

2.3 Naturaleza excepcional. La declaratoria de nulidad de una sentencia de


revisión proferida por la Corte Constitucional es una medida excepcional. A
esta decisión sólo puede arribarse cuando concurran “situaciones jurídicas
especialísimas y excepcionales, que tan sólo pueden provocar la nulidad del
proceso cuando los fundamentos expuestos por quien la alega muestran, de
manera indudable y cierta, que las reglas procesales aplicables a los
procesos constitucionales, que no son otras que las previstas en los decretos
2067 y 2591 de 1991, han sido quebrantadas, con notoria y flagrante
vulneración del debido proceso. Ella tiene que ser significativa y
trascendental, en cuanto a la decisión adoptada, es decir, debe tener unas
repercusiones sustanciales, para que la petición de nulidad pueda
prosperar.’4 (Subrayado fuera de texto)”5.

2
Acerca de la declaratoria oficiosa de nulidad de las sentencias, Cfr. Corte Constitucional, Auto 050/00 y
062/00, M.P. José Gregorio Hernández Galindo.
3
La doctrina sobre la nulidad de las sentencias de revisión puede consultarse, entre otros, en los Autos 031A
de 2002 M.P. Eduardo Montealegre Lynett, 002A M.P. Clara Inés Vargas Hernández, 063 de 2004 M.P.
Manuel José Cepeda Espinosa y 131 de 2004 M.P. Rodrigo Escobar Gil, 008 de 2005 M.P. Marco Gerardo
Monroy Cabra y 042 de 2005 M.P. Humberto Sierra Porto. La clasificación utilizada en esta providencia
está contenida en el Auto 063/04.
4
Corte Constitucional, auto del 22 de junio de 1995 MP. José Gregorio Hernández Galindo.
5
Corte Constitucional, auto de 30 de abril de 2002 (M.P. Eduardo Montealegre Lynett; A-031a de 2002).
11

Por consiguiente, la jurisprudencia ha concluido que la solicitud de nulidad de


una sentencia de revisión no puede, en ningún caso, convertirse en un recurso
adicional contra la providencia adoptada por la Sala de Revisión. En este
sentido, la solicitud de nulidad no puede pretender se reabra el debate jurídico
sobre los asuntos y hechos ya analizados, valorados y decididos debidamente
por la Sala de Revisión, por cuanto la controversia concluyó y no puede
reabrirse con una solicitud de nulidad de la sentencia basada en la
inconformidad del solicitante.

2.4 Presupuestos formales de procedencia. La jurisprudencia constitucional


ha señalado que deben concurrir para la admisibilidad de la solicitud de
nulidad de las sentencias de revisión los siguientes requisitos6:

(i) La solicitud debe presentarse dentro de los tres (3) días siguientes a la
notificación del fallo adoptado por la Corte. Vencido este término, se entiende
que toda circunstancia que acarrearía la nulidad del fallo queda saneada7;

(ii) En caso que el vicio se funde en situaciones acaecidas con anterioridad al


momento de proferir el fallo, la solicitud de nulidad deberá solicitarse, de
conformidad con lo señalado en el artículo 49 del Decreto 2067 de 1991, antes
de que la Sala de Revisión emita la sentencia correspondiente. En caso que
las partes que intervinieron en el proceso constitucional no eleven petición en
ese sentido dentro de la oportunidad prevista, pierden su legitimidad para
invocar la nulidad posteriormente;8 de la misma forma, vencido en silencio el
término de ejecutoria cualquier eventual nulidad queda automáticamente
saneada9.

(iii) Finalmente, quien proponga el incidente de nulidad debe contar con


legitimación activa para tal efecto, esto es, debe ser incoado por quien haya
sido parte en el trámite del amparo constitucional o por un tercero que resulte
afectado por las órdenes proferidas en sede de revisión10.

6
Cfr. Corte Constitucional, Autos 031A/02, A-063/04, A-217/06 y A-330 de 2006, entre otros.
7
El saneamiento de las nulidades no alegadas oportunamente fue sustentado por la Corte al afirmar que “i) en
primer lugar, atendiendo el principio de seguridad jurídica y de necesidad de certeza del derecho ; (ii) en
segundo lugar, ante la imposibilidad presentar acción de tutela contra las providencias de tutela. Y finalmente,
(iii) porque es razonable establecer un término de caducidad frente a las nulidades de tutela, si incluso esa
figura aplica en las acciones de inconstitucionalidad por vicios de forma”. Cfr. Corte Constitucional, Auto
031 A/02. Ver también Auto Auto 163A de 2003.
8
Una explicación ampliada de los fundamentos de este requisito puede encontrarse en los Autos del 13 de
febrero de 2002, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra y del 20 de febrero del mismo año, M.P. Jaime Araujo
Rentería.
9
Como lo recordó la Corte en el Auto 217 de 2006, esta afirmación se justificó, "(...) no sólo por la carencia
de legitimidad para pedirla, sino, además, por las siguientes razones: (i) en primer lugar, atendiendo el
principio de seguridad jurídica y de necesidad de certeza del derecho; (ii) en segundo lugar, ante la
imposibilidad presentar acción de tutela contra las providencias de tutela. Y finalmente, (iii) porque es
razonable establecer un término de caducidad frente a las nulidades de tutela, si incluso esa figura aplica en
las acciones de inconstitucionalidad por vicios de forma." (Auto de 30 de abril de 2002 y Auto 031A de
2002).
10
Ver Auto 077/07.
12

2.5. Presupuestos materiales de procedencia. En igual sentido, la doctrina


constitucional relativa a los requisitos de admisibilidad de las solicitudes de
nulidad también ha establecido determinadas condiciones y limitaciones a los
argumentos que se utilicen para fundar los cargos en contra de la sentencia
respectiva, las cuales se resumen de la siguiente manera:

(i) El solicitante tiene la carga de demostrar, con base en argumentos serios y


coherentes que la sentencia vulnera el derecho al debido proceso. Como se
indicó, el incidente de nulidad no puede ser utilizado como una oportunidad
para reabrir la discusión jurídica resuelta en el fallo, por lo que una censura al
fallo sustentada en el inconformismo del peticionario ante lo decidido, en una
crítica al estilo argumentativo o de redacción utilizado por la Sala de Revisión,
o en una discordancia respecto de lo analizado o valorado por la Sala de
Revisión, carece de eficacia para obtener la anulación de la sentencia.

En este sentido, para esta Corte es necesario que quien alega la existencia de
una nulidad debe cumplir con una exigente carga argumentativa, en el sentido
de explicar de forma clara y expresa los preceptos constitucionales
transgredidos y la incidencia en la decisión proferida 11. Lo expuesto, significa
que no es suficiente el expresar razones, interpretaciones, análisis o
valoraciones diferentes a las de la Sala que obedezcan a la afectación o
inconformismo del solicitante.

(ii) En este mismo sentido, la solicitud de nulidad no puede utilizarse como


alternativa para que la Sala Plena de la Corte Constitucional reabra el debate
probatorio realizado por la Sala de Revisión que profirió el fallo respectivo.
En consecuencia, el cargo que sustente la solicitud de nulidad no puede estar
dirigido hacia ese fin.

(iii) La afectación del debido proceso por parte de la Sala de Revisión tiene
una naturaleza cualificada. Por tanto, “debe ser ostensible, probada,
significativa y trascendental, es decir, que tenga repercusiones sustanciales
y directas en la decisión o en sus efectos (Subraya la Corte)”.12 Con base en
estas características, la jurisprudencia ha identificado algunos casos en que la
vulneración reúne esas características, tales como:

“- Cuando una Sala de Revisión cambia la jurisprudencia de


la Corte. (…)13
11
Cfr. Autos 62/03, A-146A103, A-029A y A03A de 2002, A-256/01. Ver también los autos 232/01,
053/01,082/00,050/00,074/99,013/99,026"/98, 022/98, 053/97, 033/95 Y 008/93.
12
Cfr. Auto 031 A/02.
13
Al respecto la Corte señaló en el Auto que se cita que “[e]l artículo 34 del decreto 2591 de 1991 establece
que todo cambio de jurisprudencia debe ser decidido por la Sala Plena; en consecuencia, si una de las salas de
revisión se apropia de esa función, se extralimita en el ejercicio de sus competencias con una grave violación
al debido proceso. Sin embargo, no toda discrepancia implica cambio de jurisprudencia, puesto que ella debe
guardar relación directa con la ratio decidendi de la sentencia de la cual se predica la modificación; en caso
contrario, ‘[L]as situaciones fácticas y jurídicas analizadas en una sentencia de una Sala de Revisión y que
sirven de fundamento para proferir un fallo son intangibles, porque son connaturales a la libertad,
autonomía e independencia que posee el juez para evaluarlas y juzgarlas’.” (Auto de 30 de abril de 2002;
M.P. Eduardo Montealegre Lynett; A-031a de 2002).
13

- Cuando una decisión de la Corte es aprobada por una


mayoría no calificada según los criterios que exige la ley.14

- Cuando existe incongruencia entre la parte motiva de una


sentencia y la parte resolutiva de la misma, que hace
anfibológica o ininteligible la decisión adoptada; 15
igualmente, en aquellos eventos donde la sentencia se
contradice abiertamente, o cuando la decisión carece por
completo de fundamentación.

- Cuando la parte resolutiva de una sentencia de tutela da


órdenes a particulares que no fueron vinculados o informados
del proceso.16

- Cuando la sentencia proferida por una Sala de Revisión


desconoce la cosa juzgada constitucional, pues ello significa
la extralimitación en el ejercicio de sus atribuciones.17 ” 18

Así mismo, la jurisprudencia ha contemplado la configuración de una causal


de nulidad de las sentencias de revisión cuando, de manera arbitraria, se dejan
de analizar asuntos de relevancia constitucional que tienen efectos
transcendentales para el sentido de la decisión19.

En el presente caso, y por alegarse en las solicitudes de nulidad


específicamente la violación del debido proceso por la causal de nulidad de
cambio o desconocimiento de la jurisprudencia constitucional en materia de
criterios para la procedibilidad de la tutela, la Sala se referirá brevemente al
alcance de esta causal.

2.6 El alcance de la causal de nulidad de "desconocimiento de la


jurisprudencia".

En pronunciamientos de la Sala Plena de esta Corporación 20, se ha resaltado


que la única causal de nulidad expresamente señalada por las disposiciones
que regulan los procedimientos ante la Corte Constitucional, es el "cambio de
jurisprudencia". Así, el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991, establece que
todo cambio de jurisprudencia debe ser resuelto por la Sala Plena. En este
sentido, en el evento en que una de las Salas de Revisión asuma dicha función,
incurriría en una extralimitación de sus competencias, vulnerando con ello el
debido proceso.

14
Cfr. Auto 062 de 2000 MP. José Gregorio Hernández Galindo.
15
Cfr. Auto 091 de 2000 MP. Antonio Barrera Carbonell.
16
Cfr. Auto 022 de 1999 MP. Alejandro Martínez Caballero.
17
Cfr. Auto 082 de 2000 MP. Eduardo Cifuentes Muñoz.
18
Auto de 30 de abril de 2002 (M.P. Eduardo Montealegre Lynett; A-031a de 2002).
19
Cfr. Corte Constitucional, Auto 031 A/02. Fundamentos jurídicos 13 a 20.
20
Auto 330 de 2006.
14

Este tema plantea el problema jurídico de la obligatoriedad de las decisiones


de la Corte Constitucional para la propia Corporación y sus Salas de Revisión,
problema que debe diferenciarse del de la obligatoriedad de las decisiones de
esta Corte para los demás jueces21, tanto en fallos de control abstracto como de
control concreto de constitucionalidad, temas estos que dan lugar a la
determinación del evento de nulidad o de vía de hecho judicial,
respectivamente.

En el caso de la obligatoriedad de los fallos de esta Corte para la propia


Corporación y sus Salas de Revisión, el alcance de la causal de nulidad por
"desconocimiento de jurisprudencia", podría llegar a comprenderse como: (i)
desconocimiento de una sentencia de sala plena cuya ratio decidendi coincide
con el problema jurídico sobre el que versa la sentencia de Sala Plena cuya
nulidad se solicita; (ii) contradicción con cualquier sentencia anterior, bien sea
en su ratio decidendi o en su obiter dicta, y, (iii) segunda instancia de lo
decidido por la Sala de Revisión22.

A este respecto, para la Corte es claro que de las anteriores posibilidades de


entendimiento de la causal de nulidad por desconocimiento de jurisprudencia,
sólo la primera, esto es, el desconocimiento de una sentencia de Sala Plena,
bien en materia de constitucionalidad o en sentencias de unificación de tutela,
cuya ratio decidendi sea aplicable al problema jurídico por resolver, es el
único que realmente expresa de manera plena y adecuada el significado de la
causal de nulidad analizada. Ello en razón al carácter vinculante y a los efectos
erga omnes de las decisiones de control abstracto de constitucionalidad
producidas por esta Corte y al carácter unificador de las decisiones de Sala
Plena en materia de tutela.

En lo que toca a los fallos en el control abstracto de constitucionalidad, el


carácter obligatorio de la jurisprudencia constitucional se desprende de sus
efectos erga omnes y de la cosa juzgada constitucional. Además, por mandato
expreso del artículo 243 Superior, los contenidos normativos que la Corte
declara contrarios a la Constitución no pueden ser reproducidos por ninguna
autoridad. En cuanto a la parte motiva de estas sentencias, en la medida en que
la ratio decidendi contiene la solución constitucional a los problemas jurídicos
estudiados debe ser atendida por las demás autoridades judiciales para que la
aplicación de la ley sea conforme con la Constitución, norma de normas23.

De conformidad con lo expuesto, es claro para la Sala que tanto la segunda


como la tercera manera de concebir el alcance de la causal de nulidad por
21
Sobre este asunto se puede consultar la sentencia T-1112 de 2008.
22
Ver Auto 077 del 2007.
23
Al respecto, resulta particularmente ilustrativo el concepto de cosa juzgada material en el que se evidencia
la necesidad de acudir a las razones consignadas en los fallos de la Corte para determinar si una nueva
disposición reproduce un contenido normativo retirado del ordenamiento jurídico por la Corte,y en cuanto a la
importancia de la interpretación constitucional en las sentencias de exequibilidad puede pensarse en la
relevancia absoluta que poseen las consideraciones constitucionales en las sentencias condicionadas en las
que la Corporación determina la interpretación conforme con la constitución de las disposiciones legales.
15

desconocimiento de jurisprudencia, atentan contra la autonomía e


independencia judicial de las Salas de Revisión de tutela de esta Corporación.

En este orden de ideas, es necesario para esta Sala reiterar que cada Sala de
Revisión puede ejercer "su autonomía interpretativa y desarrollar su
pensamiento jurídico racional" en cada uno de los temas o materias sometidas
a su conocimiento y decisión24, así como realizar el análisis y la valoración
que le permitan resolver el caso concreto.

Es de indicar también, que no cualquier ligera divergencia que pueda


observarse entre la decisión adoptada por la Sala de Revisión y un precedente
constitucional sentado por el pleno de la Corte o en la ratio decidendi de fallos
de tutela que de manera sistemática y reiterada han fijado el alcance de un
derecho fundamental, constituye una causal de nulidad de un fallo de tutela.
Debe precisarse entonces que para que éste último devenga nulo, debe
contrariar clara, expresa y abiertamente la formulación general de un
principio, regla o derecho, y además debe constituir la ratio decidendi, o las
razones o argumentos esenciales para la toma de un fallo25.

Las mismas razones antes expuestas, permiten concluir a esta Sala, en aras de
preservar la autonomía e independencia del juez constitucional, que el trámite
de un incidente de nulidad de una sentencia proferida por una de las Salas de
Revisión de tutela de esta Corporación, en modo alguno constituye una
segunda instancia para que la Sala Plena examine el fallo de tutela y se
pronuncie sobre la apreciación de los hechos o la hermenéutica de la
Constitución realizada por la Sala de Revisión, pues según las funciones
otorgadas a esta última por el Decreto 2591 de 1991, referida a la revisión de
los fallos de tutela proferidos por los jueces de instancia, la ubican como
órgano de cierre de los asuntos sometidos a su conocimiento, lo que explica
claramente que la Sala Plena, no opera como segunda instancia de sus propias
decisiones26.

En síntesis, cuando se invoque el cambio de jurisprudencia como causal de


nulidad de un fallo de la Corte, y en especial de los proferidos por cualquiera
de las Salas de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional, ésta procederá
en la medida en que la modificación sea sustancial y se predique del
precedente sentado por la Sala Plena de la Corte, referido a un problema
jurídico concreto y no frente a cualquier doctrina contenida en la
jurisprudencia. De igual forma, no puede la Sala Plena de esta Corte, por vía
24
Ver Auto 077 de 2007.
25
Auto 330 de 2006.
26
Sobre este tema, en el Auto 131 de 2004, se sostuvo: "[Las] Salas de Revisión de la Corte Constitucional
gozan como todo juez de la República, de una amplia competencia para apreciar razonablemente las
circunstancias que constituyen una vía de hecho. En efecto, la función de administrar justicia implica
necesariamente la valoración de conductas, y como no todos los comportamientos son exactamente idénticos,
no pueden imponerse modelos autómatas o de 'igualdad ciega' para la resolución de casos. En este orden de
ideas, la valoración judicial y las herramientas para llevarse a cabo no constituyen per se vías de hecho,
pues si se ajustan a los parámetros constitucionales de razonabilidad y legalidad, no puede pretenderse su
ineficacia" .
16

de incidente de nulidad, como si se tratara de una segunda instancia, entrar a


examinar si una Sala de Revisión, acertó al momento de establecer o no la
vulneración de un derecho fundamental, o al momento de realizar el análisis
jurídico o la valoración del acervo probatorio correspondiente, en razón a que
se estaría desconociendo con ello el principio de autonomía judicial27.

Tampoco puede entenderse el incidente de nulidad, debe insistirse, como una


nueva instancia procesal que permite reabrir los debates y discusiones
culminadas en relación con los hechos y la apreciación y valoración
probatoria, sino, tan sólo como un medio tendiente a la salvaguardia del
derecho fundamental al debido proceso. Esta es la razón por la cual surge en
cabeza del accionante la carga de enmarcar adecuadamente su solicitud dentro
de alguna de las causales señaladas por la doctrina constitucional. En caso de
que en la solicitud de nulidad no se demuestre la existencia de al menos una
de las citadas causales de procedencia, deberá denegarse tal solicitud, en razón
a la naturaleza excepcional y extraordinaria que identifica esta clase de
incidentes28.

Lo expuesto implica entonces que para poder decretar la nulidad en cada caso
particular, es imprescindible el cumplimiento de las exigencias procesales y
sustanciales, reconocidas y reiteradas por la jurisprudencia de la Corte
Constitucional.

3. Estudio de las solicitudes en concreto

3.1 Solicitud de Nulidad presentada por el señor Amstrong de Jesús


Duarte Torres mediante apoderado judicial

3.1.1 El 3 de marzo de 2009, el apoderado judicial del señor Amstrong de


Jesús Duarte Torres, interpuso solicitud de nulidad de la sentencia T-016 de
2009.

El apoderado judicial invoca cuatro causales de nulidad, a saber: i) violación a


la jurisprudencia constitucional sobre el carácter residual de la acción de
tutela; ii) violación a la jurisprudencia constitucional sobre el principio de la
inmediatez en tutela contra fallo judicial; iii) violación a la jurisprudencia
constitucional sobre el contenido pecuniario del perjuicio irremediable; y
finalmente, iv) ineficacia del amparo contenido.

3.1.2 Presupuestos formales de procedibilidad.

(i) En cuanto al cumplimiento de los presupuestos formales para la


procedencia de la nulidad, en primer lugar, en relación con la interposición en
tiempo de dicho incidente, la Corte observa que por medio de oficio No.0910
de 19 de marzo de 2009, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta-
27
Cfr. Auto 330 de 2006, reiterado en Auto 077 de 2007.
28
Cfr.Auto 217 de 2006.
17

Sala Civil Familia, remitió copia a esta Corporación de los oficios con fecha
17 de marzo de 2009, mediante los cuales se les notificó debidamente a cada
una de las partes lo resuelto en la sentencia T-016 de 2009 proferida por esta
Corte dentro de la acción de tutela de la referencia.

De otra parte, la solicitud de nulidad fue presentada por el apoderado judicial


del señor Amstrong de Jesús Duarte Torres, el 3 de marzo de 2009, es decir,
con anterioridad al término de tres días de ejecutoria establecido para
interponerla.

(ii) El segundo requisito formal de procedibilidad hace relación a que quien


proponga el incidente de nulidad debe contar con legitimación activa para tal
efecto, esto es, debe ser incoado por quien haya sido parte en el trámite del
amparo constitucional o por un tercero que resulte afectado por las órdenes
proferidas en sede de revisión.

En el presente caso la Sala encuentra acreditado este requisito, toda vez que la
solicitud de nulidad fue interpuesta mediante apoderado judicial por el señor
Amstrong Duarte Torres, en su calidad de propietario del bien inmueble objeto
del proceso divisorio para el momento de dicho proceso, tal y como consta en
la escritura pública No. 988 de 14 de junio de 2007 y el Certificado de
Tradición de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos 29. Así las cosas,
esta Corporación mediante Auto de 10 de diciembre de 2008 de la Sala
Tercera de Revisión vinculó al señor Amstrong de Jesús Duarte Torres al
proceso T-2011415 que culminó con la sentencia T-016 de 2009.

Por tanto, encuentra la Sala Plena que el señor Amstrong Duarte Torres, se
encuentra legitimado para interponer la presente solicitud de nulidad de la
sentencia T-016 de 2009.

Así las cosas, en el caso bajo estudio se encuentran acreditados los requisitos
formales de procedibilidad de la nulidad, y por ende, es preciso realizar el
análisis de fondo de la solicitud de nulidad.

3.1.3 Presupuestos materiales. En lo relacionado con los presupuestos


materiales de procedencia, el análisis estará dedicado a analizar la presunta
vulneración del debido proceso de la parte demandada por el desconocimiento
o cambio de la jurisprudencia constitucional, y ello en relación con (i)
carácter residual de la acción de tutela; ii) el principio de la inmediatez; y iii)
el contenido pecuniario de los derechos y el perjuicio irremediable.

En cuanto a la causal expresada por el señor Duarte Torres relativa a la


supuesta ineficacia del amparo de tutela, la Sala no se pronunciará sobre este
argumento, por cuanto no constituye una causal de procedencia material de la
nulidad contra sentencias de esta Corte en sede de revisión, las cuales como
se anotó ampliamente, hacen relación exclusivamente a causales cualificadas
29
Ver acápite 3. de la sentencia T-016 de 2009.
18

de vulneración del debido proceso.

3.1.3.1 En este orden de ideas, la Corte reitera en primer lugar, que el


incidente de nulidad en contra de una sentencia de esta Corte en sede de
revisión de tutela, por presunta violación del debido proceso, debe basarse en
argumentos ciertos, serios y coherentes; que tal solicitud de nulidad no puede
constituir de ninguna manera una oportunidad para reabrir el debate jurídico ni
probatorio de lo resuelto en la sentencia; así como que los argumentos deben
poner de manifiesto en forma clara y expresa los preceptos constitucionales
transgredidos y la incidencia en la decisión proferida30. Lo expuesto, significa
que no es suficiente el expresar razones o interpretaciones diferentes a las de
la Sala que obedezcan al disgusto o inconformismo del solicitante. En segundo
lugar, insiste la Sala en que la vulneración al debido proceso alegada “debe
ser ostensible, probada, significativa y trascendental, es decir, que tenga
repercusiones sustanciales y directas en la decisión o en sus efectos (Subraya
la Corte)”.31 Finalmente, recaba la Sala en que dentro de las posibles
vulneraciones al debido proceso ha señalado la Corte, el evento en el cual la
Sala de Revisión desconoce o cambia la jurisprudencia de la Corte, cambio
que de conformidad con el artículo 34 del Decreto 2591 de 1991 le
corresponde a la Sala Plena.

Sobre esta causal específica debe reiterar de manera insistente la Sala que el
aludido desconocimiento o cambio de la jurisprudencia constitucional hace
relación a pronunciamientos manifiesta, clara y ostensiblemente contrarios a
los fallos de Sala Plena bien sea en asuntos de control abstracto de
constitucionalidad como en sentencias de unificación, así como a la
jurisprudencia pacífica, consolidada, sistemática y reiterada de esta Corte en
materia de control concreto de constitucionalidad y fijación del alcance de los
derechos fundamentales, y todo ello en relación con la ratio decidendi de estos
pronunciamientos. Por tanto, esta causal de ninguna manera hace relación a
una divergencia cualquiera con algún pronunciamiento de la Corte, ni a una
segunda instancia para los fallos de revisión de tutela, no pudiendo pretenderse
lograr una interpretación normativa distinta de la Constitución o una nueva
valoración o análisis del caso en concreto, todo lo cual cae bajo la órbita de
autonomía e independencia del juez constitucional.

En este orden de ideas, para esta Corte es claro que la causal de


desconocimiento o cambio de la jurisprudencia de la Corte como configurativa
de violación del debido proceso no puede tratarse de una simple discrepancia
respecto de la aplicación o interpretación de las normas constitucionales y la
jurisprudencia de la Corte al caso en concreto, o a la respectiva valoración y el
análisis del mismo que debe llevar a cabo el juez constitucional, por cuanto
como ya se anotó, tal interpretación, aplicación, valoración o análisis no
implica de ninguna manera un desconocimiento o cambio de la jurisprudencia

30
Cfr. Autos 62/03, A-146A103, A-029A y A03A de 2002, A-256/01. Ver también los autos 232/01,
053/01,082/00,050/00,074/99,013/99,026"/98, 022/98, 053/97, 033/95 Y 008/93.
31
Cfr. Auto 031 A/02.
19

de la Corte, sino tan sólo un proceso de concretización de las normas


constitucionales y la jurisprudencia constitucional al caso en concreto.

3.1.3.2 A este respecto, encuentra la Sala en primer término, que en el caso de


la sentencia T-016 de 2009 no ha existido un desconocimiento de la
jurisprudencia constitucional de esta Corporación mediante un fallo ostensible
y abiertamente contrario a los criterios jurisprudenciales fijados por esta
Corporación en Sala Plena, y ello, bien en relación con los requisitos de
procedibilidad de la tutela, como también en relación con el alcance de los
derechos fundamentales, razón por la cual no se configura en este caso la
causal de desconocimiento de la jurisprudencia de esta Corporación.

Así las cosas, en la sentencia T-016 de 2009, la Sala Tercera de Revisión,


contrario a lo argumentado por el solicitante, reiteró la jurisprudencia de esta
Corte, no sólo en relación con los temas objeto de discusión y el alcance de
los derechos fundamentales, sino también en relación con los requisitos de
procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales. En este
sentido, la Sala reiteró los criterios jurisprudenciales de la Corte en cuanto a:
(i) la necesidad de una notificación efectiva de las actuaciones que se hagan
en los procesos judiciales, específicamente de la diligencia de remate
(apartado 2.1 de la sentencia T-016 de 2009); (ii) el proceso de remate de un
bien inmueble en un proceso divisorio y la necesidad de actualización del
avalúo para no causar detrimento patrimonial a los condueños (acápite 2.2 de
la sentencia T-016 de 2009); y finalmente respecto de (iii) los requisitos para
la procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias
judiciales (apartado 2.3 de la sentencia T-016 de 2009).

En relación con el último punto mencionado, la Sala Tercera de Revisión


reiteró en la sentencia T-016 de 2009, los requisitos generales y específicos
para la procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales. En
cuanto a los requisitos generales recabó en (i) que la cuestión planteada posea
relevancia constitucional; (ii) que cumpla con el requisito de subsidiariedad y
supletoriedad; (iii) que llene el requisito de inmediatez; (iv) que si se trata de
una irregularidad procesal, ésta tenga un efecto decisivo o determinante en la
sentencia que se impugna; (v) que se identifiquen de manera razonable los
hechos que generaron la vulneración y que éstos hayan sido alegados dentro
del proceso judicial que se impugna, cuando ello hubiere sido posible; y en
(vi) que no se trate de sentencias de tutela.

Así mismo en la sentencia T-016 de 2009 se reiteraron como requisitos


especiales para la procedibilidad de la tutela contra providencias judiciales, (i)
que se trate de la configuración de una vía judicial de hecho por defecto
procedimental, orgánico, fáctico y/o material o sustantivo; y/o (ii) que se trate
de las causales de error inducido, decisión sin motivación, desconocimiento
del precedente, o violación directa de la Constitución.
20

Finalmente, se reiteró en la sentencia T-016 de 2009 el criterio según el cual es


al juez de tutela a quien corresponde verificar, si la tutela cumple tanto con los
requisitos generales de procedencia, como con las causales especiales de
procedibilidad para definir si se configuró una vía de hecho judicial.

No encuentra por tanto la Sala Plena de esta Corte violación, desconocimiento


o cambio alguno en la jurisprudencia de esta Corte en la sentencia T-016 de
2009, especialmente en relación con los criterios jurisprudenciales o requisitos
de procedibilidad de la acción de tutela contra sentencias judiciales,
concretamente, en relación con el requisito de subsidiariedad, inmediatez y el
contenido pecuniario de los derechos frente a la procedibilidad de la tutela
como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable, materias
respecto de las cuales el solicitante considera erróneamente fue desconocida o
violada la jurisprudencia de esta Corporación.

En relación con la jurisprudencia de esta Corte respecto de la procedencia de la


tutela como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable y el
contenido pecuniario de los derechos, considera la Sala que es necesario
precisar que la Sala Tercera de Revisión consideró que la tutela fallada
mediante la sentencia T-016 de 2009 procedía en cuanto se trataba de proteger
el derecho fundamental al debido proceso y no en cuanto se trataba de derechos
de carácter patrimonial.

Con fundamento en lo expuesto, es claro para la Sala que mediante la sentencia


T-016 de 2009, esta Corporación no desconoció, vulneró o cambio en sentido
alguno la jurisprudencia sistemática y coherentemente reiterada por esta Corte
en materia de tutela, y ello bien en relación con el alcance material de los
derechos fundamentales que se encontraban en juego en el asunto a tratar, así
como en relación con los requisitos de procedibilidad de la tutela contra
sentencias judiciales.

3.1.3.3 De otra parte, debe esta Sala recordar, tal y como quedó expuesto, que
cuando se trata de discrepancias respecto de la aplicación al caso concreto de
las normas constitucionales y de la jurisprudencia de esta Corte que fija el
alcance de los derechos fundamentales, así como de la valoración y el análisis
del caso en concreto, no puede hablarse de la causal de desconocimiento o
cambio de la jurisprudencia de esta Corte, que dé lugar a una violación al
debido proceso, por cuanto en ese caso de lo que se trata es de la labor de
concretización por parte del juez constitucional, tanto de la normativa
constitucional como de la correspondiente jurisprudencia de la Corte al caso
en concreto. Así mismo, en ese caso se trata de la valoración y análisis del
material fáctico que realiza el juez de tutela, todo lo cual hace parte del
ejercicio legítimo de la labor judicial del juez de tutela y cae por tanto dentro
de la órbita de la autonomía e independencia del juez constitucional.

En este orden de ideas, debe esta Sala insistir en que la solicitud de nulidad
contra una sentencia de la Corte, no puede ser entendida como una segunda
21

instancia o una nueva oportunidad para reabrir el debate sobre asuntos ya


valorados, analizados y decididos por esta Corporación dentro del proceso de
tutela en cuestión, como efectivamente sucede con la presente solicitud de
nulidad contra la sentencia T-016 de 2009. En efecto, en la sentencia T-016 de
2009, esta Corporación, al realizar la aplicación de la normativa constitucional
y de la jurisprudencia de esta Corporación al caso concreto, así como al llevar
a cabo el análisis y la valoración de los hechos y del material probatorio
obrante dentro del proceso, encontró probados los requisitos que ameritaban la
procedibilidad de la tutela impetrada, especialmente los requisitos de
subsidiariedad y de inmediatez, que ahora el impugnante encuentra fueron
criterios desconocidos mediante la sentencia cuestionada.

Así mismo, la Sala Tercera de Revisión hizo un análisis detallado no sólo


respecto de la procedibilidad de la tutela por tratarse de un asunto de
relevancia constitucional al tratarse del derecho fundamental al debido, que
efectivamente la Corte encontró se había vulnerado.

No obstante lo anterior, y en aras de la discusión planteada por el solicitante


dentro del presente incidente de nulidad contra la sentencia T-016 de 2009,
encuentra la Sala que la Sala Tercera de Revisión de la Corte, luego del análisis
y valoración correspondiente del caso en concreto, y en aplicación de los
criterios y reglas jurisprudenciales fijadas por esta Corte, encontró probado
dentro del expediente la procedibilidad de la tutela interpuesta por los
accionantes, hermanos Bulla Fuentes, especialmente en cuanto al requisito de
subsidiariedad y de inmediatez, así como respecto de la relevancia
constitucional del caso y el análisis de fondo sobre la vulneración del derecho
al debido proceso, muy al contrario de lo que plantea el apoderado judicial del
señor Duarte Blanco. Como ha reiterado esta Sala, sobre este tipo de
discusiones jurídicas ya resueltas y cerradas de manera definitiva por las Salas
de Revisión, la Sala Plena no puede entrar a operar como una segunda
instancia, ni la solicitud de nulidad ser interpuesta con dicha finalidad.

Por tanto, la Sala Plena de esta Corte encuentra que en la sentencia T-016 de
2009 la Sala Tercera de Revisión no sólo realizó el análisis debido acerca de la
procedibilidad de la tutela en cuestión, sino que esta solicitud de nulidad
interpuesta no puede proceder para reabrir dicho debate ya concluido mediante
una segunda instancia de revisión.

3.1.3.4 Adicionalmente, encuentra la Sala Plena de esta Corte, que la Sala


Tercera de Revisión se pronunció ampliamente en la sentencia T-016 de 2009
respecto de las pretensiones planteadas por el señor Amstrong de Jesús Duarte
Torres, hijo del señor Jesús Duarte Blanco, quien consideró vulnerados sus
derechos dentro del proceso de tutela de que trata esta solicitud de nulidad.

Así las cosas, evidenció la Corte en esa oportunidad, que las pretensiones del
señor Amstrong de Jesús Duarte Torres no debían prosperar, ya que se trataba,
en primer lugar, de reivindicaciones respecto de derechos patrimoniales frente
22

a los cuales el señor Duarte Torres contaba con los mecanismos ordinarios de
defensa judicial. Por esta razón, esta Sala encuentra que no se le ha vulnerado
de ningún modo al señor Duarte Torres su derecho fundamental al debido
proceso.

Consideró así mismo la Sala Tercera de Revisión, que no se le estaba


vulnerando el derecho al debido proceso al señor Amstrong de Jesús Duarte
Torres por cuanto ya se le había dado la oportunidad de intervenir en el
proceso de tutela, dentro del cual había tenido la oportunidad de exponer sus
argumentos.

Finalmente, en relación con el requisito de inmediatez para la procedencia de


la tutela, argumento que el apoderado del señor Amstrong de Jesús Duarte
Torres, vuelve a presentar en esta nueva oportunidad, la Corte en la sentencia
T-016 de 2009, le dio ya una respuesta negativa a esa objeción.

Por consiguiente, es claro para la Corte que en la sentencia T-016 de 2009 ya


se había dado respuesta a las pretensiones y objeciones del señor Duarte
Torres, argumentos que parcialmente vuelve a presentar de manera renovada
en esta solicitud de nulidad.

Por todo lo anterior, evidencia la Sala Plena que lo que el señor Duarte Torres
pretende con su solicitud de nulidad es generar una nueva oportunidad o
segunda instancia con el fin de reabrir el debate acerca de asuntos que ya
fueron resueltos por esta Corporación mediante la sentencia T-016 de 2009.

3.1.3.5 De conformidad con lo expuesto hasta aquí, encuentra la Sala Plena de


esta Corporación que la presente solicitud de nulidad no está llamada a
prosperar, por cuanto, como quedó demostrado, no se basa en argumentos
serios y consistentes que demuestren una violación del derecho al debido
proceso mediante la sentencia T-016 de 2009, por desconocimiento o cambio
de la jurisprudencia de esta Corporación, y lo que busca el solicitante es más
bien generar una nueva oportunidad o segunda instancia para renovar la
discusión sobre asuntos y problemas jurídicos que han sido ya resueltos de
manera definitiva por esta Corte mediante la sentencia T-016 de 2009.

En suma, la Corte concluye que las causales invocadas por el apoderado


judicial del señor Amstrong de Jesús Duarte Torres no dan lugar a que
prospere la solicitud de nulidad alegada por supuesto desconocimiento de la
jurisprudencia de esta Corte. Por consiguiente, la nulidad propuesta por el
abogado del señor Duarte Torres no está llamada a prosperar, como en efecto
lo declarará la Corte.

3.2 Solicitud de Nulidad del señor Edgar Escrucería Arana

3.2.1 El 3 de marzo de 2009, el señor Edgar Escruceria Arana, alegando su


condición de tercero de buena fe a quien no se le reconoció personería dentro
23

del proceso, interpuso solicitud de nulidad de la sentencia T- 016 de 2009. El


señor Escruceria Arana invoca dos causales de nulidad, a saber: i) violación al
debido proceso en conexidad con el derecho a la defensa; y ii) violación a la
jurisprudencia constitucional sobre el principio de la inmediatez.

3.2.2 Presupuestos formales de procedibilidad.

(i) En cuanto al cumplimiento de los presupuestos formales para la


procedencia de la nulidad interpuesta por el señor Escrucería Arana, relativos
tanto a la legitimación para interponer dicha solicitud, así como a la
interposición en tiempo de dicho incidente, la Corte observa que la solicitud
del señor Escrucería Arana no cumple con el requisito formal de
procedibilidad concerniente a la legitimación para interponer la solicitud de
nulidad, en razón a que el señor Escrucería Arana no era parte dentro del
proceso de tutela que culminó con la sentencia T-016 de 2009, ni demuestra
en su solicitud de nulidad la calidad que alega como tercero afectado por las
consecuencias jurídicas de la mencionada sentencia.

Así las cosas, el señor Escrucería Arana se limita a afirmar en su solicitud de


nulidad de la sentencia T-016 de 2009, de manera general y vaga, que se da
“por notificado por conducta concluyente, en atención a que el escrito que
presenté ante la sala de revisión no fue considerado, ni se me reconoció
personería, lo cual de por sí es causal eficiente por violación al debido
proceso en conexidad con el derecho a la defensa, toda vez que era necesaria
mi participación en la medida en que los fallos de tutela afectan mis derechos
fundamentales”.

Encuentra la Corte que tal afirmación del señor Escrucería Arana no es


suficiente para lograr demostrar su legitimación para presentar la solicitud de
nulidad de la sentencia T-016 de 2009, por cuanto (i) en primer lugar, el señor
Escrucería Arana no era parte dentro del proceso de tutela, ni fue vinculado a
éste dentro del proceso de revisión efectuado por la Sala Tercera de Revisión
de esta Corte, ni puede pretender que se reabra el debate acerca de la
necesidad de su vinculación al proceso de tutela ya fallado, lo cual es a todas
luces improcedente a través de una solicitud de nulidad de una sentencia de la
Corte; y (ii) en segundo lugar, el señor Escrucería Arana no logra demostrar
su interés o la afectación de sus derechos fundamentales mediante la sentencia
T-016 de 2009, por cuanto se limita a afirmar de manera general que era
necesaria su participación en el proceso de tutela cuyo fallo se impugna, toda
vez que “los fallos de tutela afectan mis derechos fundamentales” sin dar
explicación alguna a este respecto.

De otra parte, reitera la Sala que en aquellos casos en que el vicio alegado
haya acaecido con anterioridad al momento de proferir el fallo, la solicitud de
nulidad deberá ser solicitada, de conformidad con lo señalado en el artículo 49
del Decreto 2067 de 1991, antes de que la Sala de Revisión emita la sentencia
correspondiente, y que en caso que las partes que intervinieron en el proceso
24

constitucional no eleven petición en ese sentido, dentro de la oportunidad


prevista, pierden su legitimidad para invocar la nulidad posteriormente. En el
caso que nos ocupa, la Sala evidencia que por tratarse de un supuesto vicio
anterior a la sentencia T-016 de 2009 relativo a la conformación del
contradictorio, el señor Escrucería Arana ha debido elevar su solicitud de
nulidad dentro del trámite del proceso, cosa que no hizo, razón por la cual su
solicitud de nulidad posterior a la sentencia T-016 de 2009 carece igualmente
de legitimidad.

En este orden de ideas, la Sala, al revisar en detalle la situación del señor


Escrucería Arana en el expediente que dio origen a la tutela cuya nulidad se
solicita, colige de manera clara su carencia de legitimación para interponer tal
solicitud.

Por consiguiente, evidencia la Sala Plena de esta Corte que la petición de


nulidad presentada por el señor Escrucería Arana es improcedente y así lo
declarará en la parte resolutiva de esta providencia judicial, razón por la cual
no entrará a analizar los presupuestos materiales para la procedencia de esta
solicitud.

IV. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional,

RESUELVE:

Primero. DENEGAR la nulidad pedida mediante apoderado judicial por el


señor Amstrong de Jesús Duarte Torres frente a la sentencia T-016 de 2009,
proferida por la Sala Tercera de Revisión de la Corte Constitucional.

Segundo. RECHAZAR la solicitud de nulidad presentada por el señor Edgar


Escrucería Arana frente a la sentencia T-016 de 2009, proferida por la Sala
Tercera de Revisión de la Corte Constitucional.

Tercero. Contra la presente providencia no procede recurso alguno.

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional


y cúmplase.

NILSON PINILLA PINILLA


Presidente
25

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA


Magistrada

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO


Magistrado

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ


Magistrado

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO


Magistrado

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO


Magistrado

JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB


Magistrado

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO


Magistrado
Ausente con Excusa
26

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA


Magistrado (P.)

MARTHA VICTORIA SÁCHICA DE MONCALEANO


Secretaria General

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