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NUEVAS APORTACIONES EN LA BASE DE DATOS ON-LINE Fil-DPZ

Autores
Susana Morales Ramírez (Coord.), Ana Ballestero Pascual, Alicia Bayona Casas, Laura
Casaus Magro, Raúl Martínez Laguna, Keti Nicolaeva Atanasova, Sara Peiró Prades, Joanna
Redondo Vázquez y Gema Sancho Monllor.

Dirección: Escuela Taller de Restauración DPZ XIV. Pso. Mª Agustín, 38. 2ª planta.
Correo: historiaescuelataller@dpz.es

Resumen
Fil-DPZ, base de datos de filigranas, ha evolucionado y realizado nuevas aportaciones, fruto de
la colaboración entre los talleres de Restauración de Documento Gráfico y de Investigación
que forman la Escuela Taller de Restauración DPZ XIV. La transformación de la ficha
catalográfica, las mejoras en el método de búsqueda y la depuración en el proceso de registro
de las filigranas son los cambios principales. Todo ello se completa con un nuevo apartado
formado por la fabricación del papel en los siglos XVII y XVIII que utiliza los grabados y el
texto de Jérôme de La Lande, aunque ampliado y realizado con el fin de que sea fácilmente
accesible. Este recurso se completa con un glosario ilustrado que pretende contribuir al
conocimiento de la fabricación del papel y que se ha basado en la bibliografía específica y
trabajos previos para completar y ratificar la validez del vocabulario técnico utilizado.

Abstract
Fil-DPZ, watermarks database, has been developed and added new implementations, possible
by the collaborative work between Graphic Document and Research Department from the
School Workshop of Restoration DPZ XIV. To sum up, there are several changes, such as the
incorporation of new data in our form collection of watermarks and the improvements in the
search method in order to find a watermark. Moreover, we included a new resource that
explains the traditional papermaking in the Seventeenth and Eighteenth centuries. For it’s
design, we used the pictures and the text written by Jérôme de La Lande, even though we
included more terms in order to make it easily accessible. Finally, this tool has been completed
by an illustrated glossary, which aims to contribute to the knowledge of papermaking. Is based
on the specific literature and previous work, in order to complete and ratify the value of the
technical vocabulary used.

Palabras claves
Filigrana, marca de agua, papel, base de datos, catalogación, dibujo vectorial, reproducción de
filigranas, fabricación del papel, molino, glosario ilustrado.

1
La filigrana, usada ampliamente desde su aparición en la segunda mitad del siglo XIII en
Italia, supuso una señal distintiva del molino o papelero1 que permitía determinar la calidad y
garantía del papel para diferenciarse de la competencia, llegando incluso a identificarse el tipo
y formato del papel con la misma filigrana, como es el caso del papel campana o el papel
culebrilla.
Como elemento esencial en la historia del papel, la utilidad de la filigrana es muy amplia y,
además de servir de elemento de autenticidad documental2, su importancia estriba en el apoyo
que supone a la investigación como herramienta de datación3. Sin embargo, hay que recordar
que no es un elemento totalmente fiable si no se tiene en cuenta que la filigrana se puede
encontrar en una simple copia o traslado en el que se conserva la fecha del documento original.
También puede ser frecuente encontrar cambios de fecha para eludir pagos al Estado y, desde
luego, imitaciones y falsificaciones de filigranas con el fin de identificar un papel determinado
con una marca de superior calidad4.
Fil-DPZ, desde su creación en 2013, ha aspirado a no ser únicamente una base de datos que
recoge las filigranas de los documentos de la provincia de Zaragoza a partir del trabajo
realizado por parte de la Escuela Taller de la Diputación Provincial, sino una herramienta de
difusión de las investigaciones realizadas sobre estas marcas y un elemento de acercamiento a
la historia del papel, tanto a especialistas como a diletantes.
Fruto de esta aspiración y del trabajo continuado son una serie de innovaciones y cambios
en Fil-DPZ. En esta evolución ha sido esencial la experiencia adquirida, muy determinada por
la colaboración necesaria entre historiadores y restauradores, que ha implicado la precisión de
los objetivos, la definición de las necesidades y la utilización de las las herramientas correctas,
no sólo en la ficha catalográfica como tal, sino en las formas de representación de la filigrana,
las herramientas informáticas y hasta los mismos lápices o papeles de calco más idóneos.
El primer elemento que se ha transformado es la propia ficha catalográfica utilizada en la
recogida de datos de la filigrana, tanto en el formato de papel como en su reflejo en la base de
datos informática.
Dentro de ella ha sido esencial variar el número de registro que identifica a cada filigrana
adecuándolo a sus diferentes tipologías y que, además, fuera rápidamente identificable
visualmente. Quedó pronto patente que un simple número consecutivo era insuficiente para las
filigranas dobles, las contramarcas y, sobre todo, las variantes. Aunque aquéllas fueran
reconocibles en su apartado “Tipo”, no quedaba patente la unión a la otra parte o filigrana, de
forma que había que rastrear estos datos dentro de las notas adicionales.
La adecuación se solucionó de una manera sencilla: añadiendo sólo una letra en mayúscula
o minúscula a un número de registro único, de forma que identificara una filigrana principal
con su contramarca o una doble de su gemela, mientras que se usaron decimales en el caso de
las variantes.
La precisión en las tipologías es muy necesaria. Ya desde Charles-Moïse Briquet, esta
sistematización ha sido variable y con muchos nombres que se confunden, cambian o son
equívocos, por lo que la urgencia en la unificación terminológica es esencial. La colaboración

1 DÍAZ DE MIRANDA, M.ª Dolores y HERRERO, Ana María. El estudio de la filigrana papelera como medio de datación de las
encuadernaciones. Asociación Asturiana de Bibliotecarios, Archiveros, Documentalistas y Museólogos (AABADOM), junio-
diciembre 2004, Oviedo, p. 39. Disponible en Web: <http://aabadom.files.wordpress.com/2009/10/94_0.pdf> [Consulta:
25/07/2016].
2 VV. AA. Cabeza de Buey y Sirena. La Historia del Papel y las Filigranas desde el Medievo hasta la Modernidad. Tübingen: Bernstein

Project, 2011. p. 11.


3 BALMACEDA, José Carlos. La contribución genovesa al desarrollo de la manufactura papelera española. Málaga: José Carlos

Balmaceda, 2004. p. 125-127.


4 LEÓN, Rafael. Papeles sobre el papel. Málaga: Universidad de Málaga, 1997. pp. 49-52.

2
con Carmen Hidalgo Brinquis en su primitivo glosario multilingüe5 nos abrió su trabajo a esta
terminología de la que partimos y que hemos ampliado.
Así, hemos definido como “variante” dos acepciones. Por un lado, la filigrana que procede
del mismo molino y de la misma forma papelera, así que tiene el mismo tamaño, número y
distancias en corondeles y puntizones, pero ha sufrido una deformación tal por el uso que es
conveniente su registro para una datación más precisa. Por otro lado, en el papel continuo es la
realizada por un dandy roll o cilindro afiligranador en que la filigrana se coloca a intervalos
regulares, con el mismo dibujo, pero con diferencias sustanciales en muchas ocasiones. Es
decir, una misma filigrana, con todas sus variables, dentro de una misma forma papelera que,
en este caso, es un cilindro.
Igualmente, hemos incorporado una precisión mayor con un apartado para la datación
concreta de la filigrana, ya que no siempre nos encontramos libros con data cronológica única,
pues es muy frecuente que en nuestra escuela se restauren libros de registro, tanto civiles como
eclesiásticos, en los que se van incorporado cuadernillos en función de su uso; o el documento
tiene una horquilla temporal amplia, como es el caso de los quinque libri, y que no coincide
con el momento de creación del manuscrito.
En este sentido, en España, las ordenanzas de la Junta General del Comercio de 1791
obligaron a los papeleros a fechar todos sus pliegos, aunque la orden no siempre se cumplió,
por lo que podemos encontrar marcas de agua que indican el año de la producción del papel.
Precisamente, los que contienen filigranas con el año concreto de fabricación ofrecen un modo
de constatar cuánto tiempo después de fabricado se seguía utilizando ese papel. Los estudios
realizados permiten extraer la conclusión de que, conforme avanzamos en el tiempo, el nivel
de papel almacenado disminuye6.
Se han incorporado en web datos que ya aparecían en la ficha en papel, por considerarse
que son una aportación necesaria para localizar una filigrana concreta en Fil-DPZ. Este es el
caso del número de puntizones por 20 mm, dato habitualmente visible en el calco. Igualmente,
si hay corondeles portadores y el número total de estos hilos verticales, tan necesarios e
identificativos, o si la filigrana es un fragmento. También se han ampliado los elementos
descriptivos del tipo de documento que contiene la filigrana.
Nueva aportación es el autor o autores encargados de la investigación de la filigrana, así
como el nombre de la institución a la que pertenece y que supone un elemento más de
seguimiento junto con la bibliografía específica.
Es destacable la incorporación de un sencillo pero elocuente esquema gráfico, ideado por la
restauradora M.ª Dolores Díaz de Miranda para el Corpus Hispánico de Filigranas, en el que se
detallan, de forma muy visual, el tamaño y distancia hasta los corondeles más próximos.
En cuanto a las búsquedas, ahora permite el rastreo por “Todos los campos” al disponer de
una caja de búsqueda libre. Esta herramienta permite localizar cualquier palabra, como las
recogidas en el apartado de Bibliografía o de Notas adicionales, de tal forma que se pueden
obtener fácilmente los resultados de filigranas localizadas e investigadas desde hace años por
autores como Valls o Gayoso, cuyas recopilaciones no son fácilmente consultables por ser
libros descatalogados o estar muy poco presentes en bibliotecas.
Dentro de las búsquedas por motivo, sistematizada hace tiempo por la Asociación
Internacional de Historiadores del Papel, debemos destacar la dificultad de consulta en otras
bases de datos cuyos motivos son ítems dentro de un árbol que se subdivide en múltiples ramas

5 HIDALGO BRINQUIS, M.ª Carmen y DÍEZ ESTEBAN, Celia. “Multilingual glossary on the terminology of paper and
watermarks”. XXXIIth Congress of International Paper Historians. Fabriano, Amalfi. 21-26 September, 2014.
6 LEÓN, Rafael. Ibidem. pp. 74-75.

3
hasta el infinito. Esto nos ha determinado a crear elementos unitarios e independientes que,
combinados entre sí mediante operadores booleanos, posibiliten una descripción de todos los
elementos que forman la filigrana, por ejemplo, con la ampliación de las figuras geométricas
con el triángulo o el cuadrado. Este sistema persigue facilitar las búsquedas rápidas y directas
mediante la descripción detallada de la filigrana. En ello se ha incluido de forma especial cada
letra de manera independiente, de forma que se pueda buscar, y encontrar, iniciales o nombres
no identificados simplemente con escribir sus letras.

El registro y reproducción gráfico


Dada la importancia de la filigrana en la investigación, su representación gráfica debe ser
lo más fiel posible. Para ello, el equipo de restauradores se encarga de su trazado partiendo de
dos herramientas imprescindibles: el calco y la fotografía. Estos dos registros se combinan
posteriormente mediante programas de tratamiento de imagen y constituyen, en última
instancia, la base sobre la que se traza un dibujo vectorial que es una versión clara y depurada
de las filigranas.
El tradicional calco continúa siendo un buen medio de reproducción porque mantiene las
dimensiones y proporciones originales, aspectos que en las fotografías pueden aparecer
deformados por distorsiones de lente, desviaciones de perspectiva, etc. Sin embargo, la
filigrana no siempre es visible con nitidez, por lo que queda patente el necesario conocimiento
de la bibliografía especializada –Valls, Gayoso, Basanta, etc.– que aporta el equipo de
investigación de la escuela y que sirve de guía en el calco realizado por los restauradores.
La evolución en este proceso ha sido en dos ámbitos. Por un lado, el calco se realizaba
habitualmente con mesas de luz fluorescente. Este tipo de luz tiene dos inconvenientes, la
colocación de los tubos hace que queden zonas laterales sin suficiente luminosidad y el
temblor de la luz fluorescente genera fatiga visual. Por ello se han sustituido por mesas de luz
LED, que tienen mayor intensidad lumínica, permiten ocupar todo el espacio y su potencia
sigue siendo regulable. En cuanto al propio material utilizado y, aunque la bibliografía sobre
este tema es extensa, hemos elegido un papel vegetal Canson7, de mayor transparencia, peso y
relativa rigidez.
Se debe tener en cuenta que en un libro antiguo, la encuadernación es parte significativa y
valiosa a la hora de aportar datos históricos, de datación y localización, estilísticos o técnicos.
El cosido de los bifolios no ha sido igual en todas las épocas y por ello los materiales
originales y su proceso de elaboración son un valioso testimonio, y debe primar el criterio de
mínima intervención. Sin embargo, hay ocasiones en las que el mal estado de conservación del
documento –hojas sueltas, desgarradas, costura rota– obliga a su descosido y sustitución del
hilo antiguo, pero siempre respetando el mismo sistema de costura original. En estos los casos
en los que el libro se mantiene sin descoser, es de gran utilidad otro instrumento que sustituye
a la mesa y aporta luz transmitida. Se trata de las hojas de luz que, a pesar de que no tienen
mucha potencia lumínica, son útiles para situar entre el documento y realizar el calco de la
filigrana, además de ser ligeras y fácilmente transportables. Tras el registro de la filigrana
realizado mediante calco –o frotado, en su caso–, se digitaliza con un escáner de alta calidad.
La fotografía es el soporte visual del trazado en el proceso de vectorización. Es una
herramienta versátil porque se puede ampliar y tratar la imagen, contrastar la filigrana y
aplicarle cualquier ajuste necesario que permita distinguir todos los pequeños detalles que, a
simple vista, no pueden apreciarse o pueden confundirse con el texto escrito o la textura del
soporte.

7 Papel vegetal Canson Calque Satin (90/95 g/m³, formato A4).

4
Para conseguir la máxima fidelidad hay dos condiciones importantes: la primera, que la
imagen tomada tenga la menor deformación posible, para lo cual habrá de realizarse de manera
ortogonal, con la ayuda de niveles, y situando el trípode lo más lejos posible del documento.
La segunda, realizar las fotografías en formato RAW con el fin de que los errores que deben
modificarse y el mismo tratamiento de la imagen se haga sin ninguna pérdida de calidad. Estas
transformaciones o metadatos se guardan como un archivo independiente de extensión .xmp
unida a la imagen RAW original, que queda así intacta.
El programa utilizado actualmente para el tratamiento y modificación de las imágenes
RAW es Adobe Bridge, que permite guardar y aplicar las mismas modificaciones a todas las
fotos de filigranas realizadas en unas mismas condiciones y con una misma cámara.
El registro fotográfico es una parte documental imprescindible que debe cuidarse con
esmero. Para ello se realizan fotos de la filigrana que abarcan la mayor información del papel
en donde se encuentra. Se fotografía así el bifolio entero y la filigrana de cerca. Si es una
filigrana doble o una filigrana con su contramarca, se hace una fotografía que englobe las dos y
otra foto de cada una. Todas estas fotografías de detalle se repiten con una regla a su lado, lo
que permite utilizarlas para realizar el dibujo vectorial, ya que la regla nos proporciona la
escala.
El paso previo para el tratamiento de cualquier imagen pasa por combinar fotografía y
calco como forma de comprobar que las dimensiones de la filigrana están correctamente
plasmadas. Estas transformaciones se realizan con el programa profesional de tratamiento
fotográfico Adobe Photoshop, gracias al trabajo en capas y las herramientas de deformación de
perspectiva. El calco se ajusta hasta obtener un simple trazado8 de fondo transparente que se
sitúa encima de la fotografía ya retocada en RAW. Si existen diferencias, se modifica la foto
con las herramientas pertinentes9. Para que todo este proceso de ajuste de la fotografía quede
correctamente registrado, se debe conservar siempre una capa de la imagen original; de esta
forma podrá seguir siendo consultada.

Adecuación y transformación de la fotografía mediante el calco colocado sobre ella

8 Se contrasta el dibujo a lápiz del calco para crear una capa sólo de su silueta mediante la herramienta “Selección por gama de
colores”.
9 Estas herramientas son la “Deformación de perspectiva”, “Transformación libre” y “Deformación de posición libre”.

5
Las transformaciones más frecuentes de las fotos con el fin de distinguir mejor la filigrana
son: convertir la imagen en monocromática mediante la manipulación de canales, invertir los
colores, exagerar el contraste, etc., al fin y al cabo, cualquier ajuste que sea necesario para
contrarrestar el texto y destacar la filigrana.
El mecanismo más útil encontrado hasta ahora ha sido manejar varias capas, cada una con
los diferentes ajustes, de forma que se puedan mostrar y ocultar para distinguir la mejor parte
de la filigrana en cada imagen tratada. Todo ello se exporta10 al programa de diseño vectorial
Adobe Illustrator y se realiza el dibujo 11, que una vez acabado se exporta en formato JPEG.

Realización del dibujo vectorial con las diferentes capas de fotografía

Cabe mencionar que se guardan un total de 14 archivos por filigrana cuando se finaliza el
trabajo. Se conservan las dos modalidades del dibujo vectorial, con escala y sin escala, así
como todos los archivos intermedios que han intervenido en su creación: las fotografías RAW
con sus .xmp, el archivo Photoshop con sus capas, y el archivo Illustrator que contiene el
dibujo vectorial, el calco o incluso un plano de las distancias cuando la filigrana es gigante,
doble, etc. Con el fin de llevar un claro orden en el gran volumen de archivos que se generan,
se utiliza un método normalizado para nombrarlos e identificarlos con rapidez.
El proceso de trabajo informático concluye aquí, de tal manera que las imágenes ya están
listas para subirse a la base de datos. Como valoración, hay que destacar que el procedimiento
realizado para el registro de filigranas continúa en proceso de mejora, habiéndose conseguido,
no obstante, mejores resultados que en los inicios. En cualquier caso, este trabajo no está sujeto
a unas directrices fijas, sino que pueden contemplarse nuevos métodos de trabajo para
adaptarse a las necesidades y a los nuevos avances tecnológicos que puedan aparecer en el
futuro.

10 Se guarda el archivo de Photoshop en modo 8 bits/canal y se abre el archivo desde Illustrator con la herramienta “Importar”.
Este es el mecanismo de guardado que permite ver las capas que se han elaborado en Photoshop también en Illustrator ya que
pertenecen a la misma casa fabricante.
11 Para ello se utiliza la herramienta “Pluma”.

6
Nuevos recursos
Uno de los objetivos de Fil-DPZ que completan el estudio de las filigranas es la
recopilación y comprensión de los procesos de fabricación del papel en el pasado y el manejo y
precisión en la terminología papelera.
Con el fin de facilitar su difusión y entender correctamente el vocabulario técnico utilizado,
se han incluido en Fil-DPZ dos recursos informáticos. El primero es “La fabricación del papel
en los siglos XVII y XVIII”, que permite la identificación rápida y visual de los procesos,
herramientas y nombres de los oficios relacionados. El segundo recurso es un glosario
ilustrado de los principales y más característicos términos relacionados con el papel.
Para la realización de estos trabajos, plenamente relacionados, se ha manejado la
bibliografía básica, partiendo lógicamente de libro Arte de hacer el papel de Jérôme de La
Lande. Se completa con la consulta, análisis y síntesis de los diferentes glosarios y diccionarios
técnicos e históricos, amén de las fuentes de documentación directas, tanto antiguas como
actuales, de aquellos molinos papeleros que se conservan e incluso todavía realizan papel,
como es el caso del molino papelero de Capellades, del que proviene una importante cantidad
del papel utilizado en Aragón y en otros muchos lugares de España y América.
La recopilación de buena parte de la terminología papelera es un proceso arduo, puesto que
aunque existen múltiples publicaciones que nos hablan de este soporte, como es el caso de los
escritos de Charles-Moïse Briquet, no existe cohesión y muchas definiciones son erróneas.
Buena parte de este problema se debe a la mala traducción de los escritos originales y a su
misma dificultad por ser un vocabulario técnico.
Un ejemplo es la palabra francesa “trapán”, que en España apenas se usó en los molinos de
papel, y aun con todo ha llegado hasta nuestros días debido a que fue el galicismo utilizado en
la traducción que hizo Miguel Jerónimo Suárez en 1778 del libro de La Lande12. Además, su
significado diverge. Habitualmente designa al listón de madera que actúa como escurridor de
la tina, pero parece que en otros casos se refiere a la cubierta del trapán, es decir, a la plancha
de madera en la que el ponedor extiende el fieltro para colocar encima la forma papelera y
extraer el pliego de papel13. Sin embargo, esta última acepción es conocida como cubierta del
drapán, con lo que es necesario comprobar que no es una errata, por lo que este segundo
significado no debe todavía incluirse hasta no ser corroborado.
El primer recurso informático, que describe la manufactura papelera, ha tomado como
referencia principal los grabados del siglo XVIII del Arte de hacer el papel14. Cada estampa
presenta una breve explicación del procedimiento reflejado, de forma ordenada y consecutiva
para que su comprensión sea sencilla y accesible, en un proceso que de por sí, es técnico. Esto
es muy visible en los grabados del molino de mazos y su despiece, o el de las pilas holandesas,
donde se hace visible la complejidad de la terminología específica. Dentro del grabado,
pequeñas señales rojas permiten localizar los nombres y la breve descripción de los procesos,
trabajadores y útiles empleados situando encima el ratón.
Esta herramienta se complementa con el segundo recurso, el glosario técnico papelero,
donde se describen conceptos relacionados con esta materia y su fabricación. Para crear este
apartado se ha partido de glosario multilingüe, ya mencionado, creado para el Corpus y cuya
directora fue M.ª Carmen Hidalgo, con quien se colaboró en esta ardua tarea. A partir de este
trabajo se vio la importancia de usar un repertorio de imágenes que actuaran como apoyo y,
por ende, facilitar su comprensión.

12 LA LANDE, Jérôme de. Arte de hacer el papel. 1778. Valladolid: Maxtor (edición facsímil), 2010. p. 96.
13 GAYOSO, Gonzalo. “Antigua nomenclatura papelera”. Investigación y técnica del papel, nº 35. Madrid: Instituto Papelero
Español, 1973. p. 52.
14 LA LANDE, Jérôme de. Op. cit.

7
Por otra parte, también se han consultado, analizado y sintetizado diferentes vocabularios
técnicos de los que se debe señalar el artículo Antigua nomenclatura papelera española15 de
Gonzalo Gayoso. En él se recogen un buen número de términos de diversa procedencia, como
los publicados en la revista Investigación y técnica del papel o los que aparecían en el
Diccionario castellano con las voces de ciencia y artes y sus correspondientes en las tres
lenguas francesa, latina e italiana del padre Esteban Terreros.
Además, Gayoso incluyó palabras de la primera, la segunda y la decimoséptima edición del
Diccionario de la Academia de la Lengua Española así como términos del Diccionario de
Autoridades. El resultado es un artículo muy completo pero que actualmente queda algo
anticuado debido a que, desde la fecha en la que se publicó, en 1973, se han ampliado y
revisado estas dos obras. Para nuestro trabajo en Fil-DPZ se han vuelto a cotejar estos
diccionarios en línea, lo que ha permitido tener un total acceso a todos sus datos16, y de hecho,
el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, que la RAE ha puesto a disposición en
la web, permite acceder a los más importante diccionarios históricos y multilingües.
Otra de las fuentes empleadas ha sido el Diccionario terminológico iberoamericano de
celulosa, papel, cartón y sus derivados de 199217. Esta publicación es de gran utilidad a la hora
de tratar lo que atañe a la fabricación industrial, sin embargo, es una fuente excesivamente
moderna, por lo que apenas hace referencia al papel artesanal y obvia por completo términos
empleados antes del siglo XVIII. A pesar de ello, es una herramienta sumamente ventajosa ya
que, al ser una obra que presenta las equivalencias en otros idiomas, es de gran utilidad a la
hora de manejar bibliografía extranjera.
En este proceso también han tenido cabida fuentes que abarcan otras disciplinas
relacionadas con el papel, como es el caso de las artes gráficas. Dentro de este campo destaca
el Diccionario de bibliología y ciencias afines de José Martínez de Sousa18, que acoge
términos relacionados con la industria del libro. El inconveniente principal es que muchas de
las definiciones están redactadas desde el punto de vista de la bibliotecología y no se adaptan
completamente a las necesidades de Fil-DPZ, dado que no se abordan ni las técnicas de
fabricación del papel ni las herramientas que se emplean en su elaboración.
De gran referencia ha sido el Vocabulari paperer escrito por Oriol Valls 19, quien reunió
más de seiscientas voces que se usaban en Cataluña durante los siglos XVIII, XIX y XX y que
fueron publicadas por el museo del molino papelero de Capellades en 1999. Esta obra es un
pilar fundamental para la historia del papel, pero está escrita en catalán, por lo que al traducir
los términos al castellano, o carecen de sentido o son muy locales, desconociéndose en algunos
de ellos su equivalencia en español.
El vocabulario de Oriol Valls se complementa con el libro Museu - Molí Paperer de
Capellades20. En él se hace un recorrido histórico que abarca desde los primeros inicios de la
fabricación del papel hasta su evolución tecnológica, para concluir con la máquina redonda y la
continua.
En cuanto a los libros históricos que tratan nuestro objeto de estudio, sobresalen
principalmente dos, el ya citado múltiples veces Arte de hacer el papel de La Lande21 y, por

15 LA LANDE, Jérôme de. Ibidem. pp. 29-53.


16 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. “Diccionario de la Academia de la Lengua Española”. En línea: <dle.rae.es> [Consulta:
14/09/2016]. “Diccionario de Autoridades”. En línea: <http://web.frl.es/DA.html> [Consulta: 14/09/2016].
17 ASENJO, José Luis et alii. Diccionario terminológico iberoamericano de celulosa, papel, cartón y sus derivados. Madrid: Instituto

Papelero Español, 1992.


18 MARTÍNEZ DE SOUSA, José. Diccionario de bibliología y ciencias afines. Madrid: Ediciones Trea, 2004.

19 VALLS, Oriol. Vocabulari paperer. Barcelona: Taller Editorial Mateu, 1999.


20 El Museu Molí - Paperer de Capellades. Guia per a visitar-lo i història de l’origen del paper. Barcelona: Museu – Molí Paperer de

Capellades, 1982.
21 LA LANDE, Jérôme de. Op. cit.

8
otro, Papeles sobre papel de Rafael León22. Este último reúne varias obras esenciales como
Les filigranes de Charles-Moïse Briquet, La historia del papel en España de Oriol Valls, la
traducción que hizo Suárez de La Lande, la Historia del papel en España de Gonzalo Gayoso o
el Método de la tecnología de Beckmann, entre otros.
Rafael León va mucho más allá y, aparte de recopilar todos estos documentos, los
interpreta para que el lector tenga una lectura accesible e incluso realiza incisos en la obra de
La Lande para aclarar y explicar las diferencias entre el proceso papelero francés y el
español23.
Todas estas lecturas se han reforzado con la visita al molino papelero de Capellades, el cual
conserva un número importante de herramientas ya que entre sus muros todavía hoy se realiza
papel artesanal.
En cuanto a las imágenes que van unidas a las voces, se han usado principalmente las
realizadas in situ en Capellades, pero también se han rastreado imágenes de época tanto
españolas como de otros ámbitos geográficos. Este es el caso de las fotografías del molino
papelero de Santa María de Palautordera en Barcelona, las cuales fueron realizadas por Lucien
Roisin y que actualmente se conservan en el Arxiu Històric Fotogràfic del Institut d’Estudis
Fotogràfics de Catalunya. O, por ejemplo, las depositadas en el Sistema Archivistico
Nazionale y en la Fondazione Gianfranco Fedrigoni procedentes del molino papelero de
Fabriano, en Italia.
Para la búsqueda de imágenes ha sido de gran utilidad el buscador Flickr. Al inicio de esta
andadura se optó por realizar rastreos que abarcaban desde términos técnicos en español hasta
los nombres de las industrias más afamadas, así como las ciudades en las que éstas se
asentaron. Posteriormente, se abrió el abanico de posibilidades al introducir palabras en otros
idiomas, fundamentalmente inglés, francés, italiano y alemán. Con ello quedan demostradas las
barreras idiomáticas a las que nos enfrentamos, y también a la complejidad del área de
conocimiento en el que nos movemos, pues no deja de ser un lenguaje técnico que es
imprescindible conocer correctamente.
También se debe de decir que el área de estudio de los investigadores, por lo general, se
centra en la manufactura artesanal, por lo que la producción papelera del siglo XIX y
principios del XX ha sido tradicionalmente relegada a un segundo plano. Es por tanto
necesario una revisión objetiva que trate este asunto y que profundice en su terminología, algo
que pretendemos que se refleje tanto en el glosario como en un recurso similar al presentado
aquí en un próximo futuro.
Nos queda un largo camino por recorrer en el estudio de las fuentes necesarias, y aunque ya
ha habido autores dedicados a reunir los términos papeleros, falta cotejar y estudiar la
documentación en mayor profundidad para comprobar y depurar que los términos empleados
se citan un número mínimo de veces para considerarlos correctos. Se deben tener en cuenta y
reflejar, además, la variabilidad de localismos propios de nuestra amplia geografía española.
Sin embargo, las herramientas informáticas nos permiten una actualización continuada de los
términos que, de otra manera, deberían esperar a un largo proceso de edición.

22LEÓN, Rafael. Op. cit.


23LEÓN, Rafael. “Resumen del Arte de hacer papel de Lalande (1761?) en su traducción por Suárez (1778) e introducción y
notas”. Investigación y técnica del papel, nº 125. Madrid: Instituto Papelero Español, 1995. p. 534.

9
Bibliografía
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– Asociación Hispánica de Historiadores del Papel. Disponible en web:
<http://www.ahhp.es/index.asp> [Consulta: 29/08/2016].
– Asociación Internacional de Historiadores del Papel. Normas internacionales para el
registro de papeles con o sin filigranas. Versión 2.1.1 (2013). Disponible en Web:
<http://www.paperhistory.org/Standards/IPHN2.1.1_es.pdf> [Consulta: 19/07/2016].
– ASUNCIÓN, Josep. El papel. Técnicas y métodos tradicionales de elaboración.
Barcelona: Parramón Ediciones, 2009.
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Hispanoamericano, vol. 3 nº 9-10, febrero de 2011. Disponible en Web:
<http://docplayer.es/5540557-Papel-boletin-cahip-el-corpus-de-filigranas-hispanicas-un-
proyecto-on-line-pergamino.html> [Consulta: 29/08/2016].
– El Museu Molí-Paperer de Capellades. Guia per a visitar-lo i historia de l’origen del
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