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Gloria M. Delgado de Cantú
SítlT ESlS HISTÓRICA
De la Prehistoria a la Edad ttloderna
XX H istoria universal

Introducción
En esta sección de tu libro harás un recorrido muy largo, si se mide en el tiempo que cubre, pero
muy corto en el número de páginas que lo describen. Tu viaje por la historia universal se inicia
en el periodo más antiguo de la Prehistoria, cuando los homínidos evolucionaron hasta lograr
mantenerse en posición erguida y, gracias a esto, ya utilizaban sus manos para fabricar instrumen­
tos. Con tu imaginación, observarás el desarrollo de la tecnología y del arte, y te sorprenderá el
ingenio y tenacidad de los primeros seres humanos para sobrevivir en un medio lleno de peligros.
Serás testigo del origen de las sociedades y, más adelante, descubrirás el fascinante mundo de
las grandes culturas, los grandes Imperios de la Antigüedad y el surgimiento de las civilizaciones.
Al avanzar en tu recorrido conocerás cómo se formó Europa en los tiempos de la llamada Edad
Media; pasarás por el esplendoroso arte del Renacimiento y navegarás con los exploradores hacia
el descubrimiento de tierras desconocidas para ellos. Llegarás, por último, a la formación de los
Estados-nación, gobernados por reyes que en principio unificaron sus países, aunque luego lleva­
ron al extremo la concentración del poder y la acumulación de riquezas.

1. Prehistoria
La Prehistoria es la rama de la historia que estudia el desarrollo y comportamiento de los primeros
seres humanos: desde su origen, evolución biológica y cultural hasta la invención del lenguaje
escrito. Esta invención, que representó un avance significativo en la comunicación, marca la
división entre Prehistoria e historia, porque las fuentes documentales escritas proporcionan a los
historiadores mayor certeza para conocer los hechos del pasado.
Ante la falta de signos gráficos del lenguaje, prehistoriadores y antropólogos utilizan como
fuentes de información los objetos fabricados por humanos, como armas, herramientas y manifes­
taciones artísticas, además de estudiar el registro de fósiles, tanto de la especie humana como de
los animales y plantas que cohabitaban en ese entonces.
Además, con base en las leyes de la herencia biológica descubiertas por Charles Darwin
a mediados del siglo xix y modificadas por investigaciones posteriores, se ha demostrado que
homínidos y simios comparten un ancestro común: un pequeño primate arborícola que habitó la
Tierra, específicamente en África, hace unos 70 millones de años. Los descendientes de ese prima­
te evolucionaron por caminos distintos, lo que dio origen a estas dos ramas: simios y homínidos.
No se trata de simples caminos directos, sino de una línea de la que surgieron varias ramas, debido
en parte a los cambios (sobre todo climáticos) ocurridos en la superficie terrestre a lo largo del
tiempo.
Hace cerca de cinco millones de años, los homínidos adquirieron condiciones físicas y de
comportamiento que los diferenciaron de los simios, aunque su alimentación continuó siendo
vegetal. Estas condiciones fueron compartidas por dos géneros distintos de homínidos: austra-
lopitecos y hornos. Con el surgimiento de los primeros se produjo uno de los grandes saltos en
la evolución humana, el bipedaUsmo, es decir, la facultad de sostenerse y caminar de forma
erguida apoyándose en dos pies. La evidencia demuestra que los australopitecos se extinguieron
hace unos 900 000 años; en cambio, el género homo continuó su evolución hasta derivar en el
hom o sapiens sapiens, cuya forma física presenta ya las características de los seres humanos
modernos.

1.1 Etapas de la Prehistoria


La Prehistoria es el periodo más antiguo y largo de la presencia humana en la Tierra; se calcula
en más de dos millones de años, por lo que los historiadores la han dividido en tres etapas: Paleo­
lítico, Mesolítico y Neolítico.
Síntesis histórica D e la Preh istoria a la Edad ttlod em a

Paleolítico
El Paleolítico o “edad antigua de la piedra”, el cual abarca desde los orígenes de la vida humana
hasta el surgimiento de las primeras técnicas agrícolas, se divide en tres fases: inferior, m edio y
superior.

Paleolítico inferior (2.5 millones a 120000 a.C.)


En esta primera fase del Paleolítico vivieron los Homo habilis en la zona oriental de África. Estos
homínidos, que ya mostraban comportamiento grupal, organizados en bandas de 15 a 20 indivi­
duos, llevaban una vida nómada, desplazándose en un amplio territorio donde podían obtener
alimento y establecerse durante periodos cortos en refugios naturales, principalmente cuevas.
Los Homo erectas, que surgieron después, se organizaron en grupos más grandes y mejor
organizados que los Homo habilis. La lucha por la supervivencia debió impulsar la mutua colabo­
ración para la creación de utensilios, la búsqueda de alimento y refugio, así como la defensa contra
los animales depredadores.
Los Homo erectas fabricaron herramientas más eficaces y ampliaron sus recursos alimenticios
al empezar a consumir animales. Entre esos utensilios destacan las primeras hachas de mano o
bifaces, que demuestran la existencia de concepciones mentales avanzadas como la simetría.
En la fase final del Paleolítico inferior se comenzó a utilizar el fuego que, además de ser fuente
de luz y calor, ahuyentaba a los animales peligrosos y constituía el único medio para modificar los
recursos naturales, ya sea para la cocción de los alimentos o para la fabricación de nuevos tipos de
instrumentos. El grado de organización social alcanzado por los erectas hizo necesaria la transmi­
sión de ideas y conocimientos, lo que debió estimular el surgimiento del lenguaje hablado.

Paleolítico medio (120000 a 40000 a.C.)


Este periodo, cuya medición varía de una región a otra, se desarrolló principalmente en Europa
y en el próximo Oriente, y se caracterizó por la presencia de los Homo sapiens de Neanderthal-,
aunque en la región asiática existen evidencias de la presencia de los Homo sapiens sapiens de
tipo Cro Magnon, que ya teman la estructura general de los seres humanos modernos. Ambas
especies compartieron los rigores de los cambios climáticos producidos durante el Pleistoce-
no, era geológica caracterizada por periodos glaciales e interglaciales.
La tecnología muestra un avance en la fabricación de instrumentos, como la llamada técnica
Levallois, que requería de mayor destreza que las anteriores. Sin embargo, al no contar todavía con
armas tipo proyectil, los cazadores dependían de sistemas de acoso y de trampas para capturar a
los miembros más jóvenes y débiles de las especies animales. Asimismo, en esta etapa aparecen los
primeros indicios de que también se dedicaron a la pesca, principalmente en ríos, aunque también
existe evidencia de recolección de productos marinos, como moluscos.
El comportamiento de ambas subespecies de Homo sapiens muestra en el Paleolítico medio
dos rasgos significativos: uno se refiere a que lograron trasladarse, sobre todo los Neanderthales,
hacia territorios situados muy al norte de la zona libre de hielos a la que se habían limitado los ho­
mínidos anteriores. El otro rasgo de gran importancia en el desarrollo de la cultura es la posible
existencia de la primera manifestación de creencias religiosas, lo cual se infiere por los hallazgos
arqueológicos ocurridos en varios sitios de Europa y el próximo Oriente, que muestran la práctica
deliberada de enterrar a los muertos, lo que parece indicar la existencia de un pensamiento reli­
gioso o, al menos, la creencia en la vida después de la muerte.

Paleolítico superior (40 000 a 10 000 a. C.)


En la primera fase de este periodo, neanderthales y cromagnones convivieron en Europa cerca de
10000 años, hasta la extinción de la especie neanderthal por causas que aún no se conocen con
precisión. En esa época surgieron los primeros cazadores-recolectores, con características sociales
y económicas bien definidas, impuestas por las condiciones de su forma de vida determinada aún
por el nomadismo.
XXM H istoria universal

Hombres y mujeres se organizaban en grupos unidos por lazos de parentesco; y es probable


que en ese tiempo se haya iniciado la división del trabajo, cuya primera expresión debió ser
la distribución de tareas de acuerdo con el sexo. Mientras los hombres perseguían a las grandes
presas de caza o combatían con grupos rivales, las mujeres se dedicaban a la crianza de los niños, a
recolectar plantas y conseguir alimentos que no implicaran separarse demasiado de sus hijos. Este
hecho constituyó el fundamento primordial de la familia humana, cuya importancia se incrementó
con el paso del tiempo y el surgimiento de nuevas necesidades.
En esta última fase del Paleolítico fue notable la evolución de la cultura en diferentes partes
del mundo. En particular en Europa y Asia la tecnología presentó dos características: la difusión de
técnicas novedosas para tallar la piedra, y la aparición de un nuevo instrumental fabricado en
hueso o asta.
En la industria lírica se utilizó la técnica laminar, la cual consistía en producir instrumentos
alargados, de bordes paralelos y cortantes, muy parecidos a los cuchillos actuales. La tecnología
cuya materia prima era el hueso, se orientó hacia la fabricación de armas arrojadizas, muchas de
las cuales muestran una decoración que puede considerarse artística.

Mesolítico
Éste es un periodo de transición de 1000 años (10000 a 9000 a.C.) entre las eras Paleolítica y
Neolítica, durante el cual vivieron grupos de cazadores, pescadores y recolectores que se adap­
taron a las condiciones climáticas más favorables que se presentaron al final de la última Era del
Hielo. Esos grupos humanos organizados en bandas, fabricaron cerámica y piedras para moler
cereales, y se establecieron de forma casi permanente en lugares cercanos a las costas fluviales
y marítimas, donde podían encontrar recursos muy variados. Este periodo corresponde principal­
mente a la región de Europa occidental, donde existieron sociedades mesolíticas cuando ya en
zonas situadas al oriente se encontraban grupos agricultores del Neolítico.

Neolítico
El Neolítico es la última etapa de la Prehistoria, entre el 9000 y el 6000 a.C., cuando los seres
humanos pasaron de limitarse a recoger los productos de la naturaleza, a modificarla para producir
artificialmente nuevos tipos de recursos. En ese tiempo, los grupos humanos, en lugares y épocas
distintos y sin relación alguna entre sí, empezaron a practicar la agricultura y la ganadería.
Se ha planteado el crecimiento demográfico como probable causa del surgimiento de la
agricultura; se cree que la población humana aumentó a tal punto que los recursos resultaban
insuficientes para satisfacer las necesidades alimenticias; por lo tanto, las sociedades prehistóri­
cas se vieron forzadas a interactuar con la naturaleza para aumentar la producción de plantas y
animales.
En la actualidad se acepta de manera general la existencia de cinco centros independientes
de aparición del Neolítico.

1. El lugar más antiguo es el llamado Creciente Fértil, es decir, la región montañosa y


semiárida que rodea la Península Arábiga, entre Mesopotamia y Egipto. Alrededor del año
9000 a.C., comenzó la dom esticación de animales y plantas.
2. En el extremo oriental de Asia se han identificado dos centros de domesticación, uno
situado en las fértiles llanuras del norte de China, y el otro en una amplia zona tropical
o subtropical comprendida entre el sur de China y Birmania, donde a comienzos del vi
milenio a.C., se inició con el arroz.
3. En América, la domesticación se dio también a partir del vi milenio a.C., en dos regio­
nes de manera independiente: la primera y más antigua está localizada en el centro de
México, apoyada básicamente en el maíz, cereal originario de esa región. El segundo cen­
tro americano se localiza en el sur donde, además de las especies del centro de México,
se practicó el cultivo de la patata o papa y la cría de animales, entre los que destacan la
llama y la alpaca.
Síntesis histórica D e la Preh istoria a la Edad ttloderna xxtu

Cambios en la forma de vida. Como resultado de la domesticación de plantas y animales,


ocurrieron cambios muy importantes en la vida de los seres humanos y en el ambiente que les
rodeaba.
En primer lugar, las nuevas actividades propiciaron el sedentarismo, es decir, el abandono
de la vida nómada para permanecer en un mismo sitio con el propósito de cuidar el desarro­
llo de los cultivos y atender el pastoreo de los ganados. Esto tuvo como consecuencia el surgi­
miento de las primeras aldeas de cultivadores que se dispersaron alrededor de los centros de
desarrollo agrícola.
En segundo lugar, debido a la mejor alimentación y a la seguridad que representaba la vida
sedentaria, hubo un mayor crecimiento de la población humana y surgieron nuevas formas de
organización social. La distribución del trabajo se amplió y surgieron diversas actividades como la
cestería y la cerámica, mientras se continuaba la fabricación de instrumentos de piedra.
Con el paso del tiempo, la producción de alimentos y objetos artesanales creció de tal manera
que superó las necesidades de sus fabricantes; esto dio origen al intercambio con otros pueblos,
es decir, al surgimiento de las primeras formas de comercio.

1.2 Calcolítico
En la última fase del Neolítico surgió la metalurgia, es decir, la transformación de los minerales en
metales. Esta industria que, a semejanza de la agricultura, fue inventada de manera independiente
en distintas partes del mundo y en distintos periodos, apareció por primera vez en el sur de Asia
Menor en el vn milenio a.C., y el primer mineral utilizado fue el cobre, el cual dio nombre a este
periodo: Calcolítico.
En este periodo surgieron en Asia Menor las primeras ciudades como resultado del aumento
de la población, y del crecimiento y especialización de las actividades. El inicio de las sociedades
urbanas dio paso a la civilización que, como la fabricación del bronce y del hierro entre muchas
otras cosas, trajo consigo la invención de la escritura, suceso fundamental que marca el fin de la
Prehistoria y el principio de la historia.

2. Edad Antigua
De acuerdo con la división tradicional de la historia, la etapa posterior a la Prehistoria se denomina
Edad Antigua; ésta comienza con el surgimiento de la escritura y termina con la caída del Imperio
Romano de Occidente, en el año 476 d.C., y se caracteriza esencialmente por el surgimiento de
la civilización y el desarrollo de altas culturas que, en diferentes regiones del mundo, pusieron los
cimientos de la historia humana
La civilización. La llamada “revolución urbana” tuvo una influencia decisiva en el origen de
la civilización, que ocurrió al surgir los centros urbanos o ciudades a partir de los asentamientos
agrícolas del Neolítico, cuyo crecimiento poblacional condujo a una mayor especialización y divi­
sión del trabajo y, en consecuencia, a una mayor evolución de la escritura.
Las ciudades fueron el lugar adecuado tanto para el desarrollo del comercio y la industria,
como del arte y las ciencias, y desempeñaron una función esencial en el nacimiento de las gran­
des culturas. La ciudad, llamada civitas por los antiguos romanos, dio origen a la civilización.

2.1 Las civilizaciones de la Antigüedad


Mesopotamia
La evidencia arqueológica indica que la revolución urbana se produjo entre los años 5500 y 3500
a.C., en Mesopotamia (tierra entre ríos), territorio ubicado entre los ríos Tigris y Eufrates, que en
la actualidad incluye a Irak, el suroeste de Irán y el oriente de Siria.
La riqueza natural de la región incitó a pueblos vecinos a irrumpir continuamente en el terri­
torio. Las numerosas migraciones e invasiones dieron origen a la formación de varias sociedades
diferentes, situación que impidió en la antigua Mesopotamia la existencia de un conjunto unifor­
me de características sociales y culturales.
xxiv H istoria universal

Desde el vi milenio a.C., los asentamientos aumentaron y con el paso del tiempo algunos
se transformaron en ciudades. Eridú fue, probablemente, el primer asentamiento de la región,
aunque el ejemplo más destacado es Uruk, donde los templos de adobe se decoraron con fina
metalurgia y piedras labradas.
Periodo sumerio-acadio (3300 a 2000 a.C.). Hacia el año 3500 a.C., se estableció en la
porción sur de Mesopotamia el pueblo sumerio, cuyos adelantos culturales fueron de gran tras­
cendencia para las civilizaciones posteriores. Entre ellos destaca el sistema de escritura cuneifor­
me, inventado al inicio de este periodo.
Los sumerios crearon la primera cultura urbana de la región y fundaron numerosas ciudades-
Estado, gobernadas en muchos casos por monarcas locales. Las ciudades más importantes fueron
Ur, Kish, Uruk, Lagash, Nippur y Eridú. El punto central de la ciudad era el templo, el zigurat,
dedicado a la divinidad local, en donde se concentraba la administración política y económica
bajo la dirección de un gobernante quien era, al mismo tiempo, sumo sacerdote y representante
de la divinidad.
Hacia 2330 a.C., la región sumeria fue conquistada por los acadios, cuyo rey, Sargón I, fundó
una poderosa dinastía que llegó a controlar toda Mesopotamia, imponiendo su dominio sobre
todas las ciudades-Estado sumerias. Los acadios asimilaron gran parte de la cultura de los pueblos
vencidos y esto dio origen a la civilización sumerio-acadia.
En 2218 a.C., los guti, procedentes del oriente de Mesopotamia, apoyados por una coali­
ción de ciudades sumerias, lograron derrocar y expulsar a los acadios. Los guti dominaron la
región durante poco más de un siglo hasta que también fueron expulsados. La guerra de libera­
ción contra los acadios despertó la fuerza de los pueblos sumerios que se unieron para derrotar
a los guti, dando comienzo, en 2120 a. C., una nueva época de esplendor en las ciudades-Estado.
La dinastía de la ciudad de Ur fue reinstalada y su gobernante adoptó el título de rey de Sumeria
y Acadia.
Período babilónico (2003 a 331 a.C.). Hacia el 2000 a.C., una oleada de invasores, los
amorreos provenientes de la actual Palestina, ocuparon algunos territorios de Mesopotamia al
tiempo que se daban confrontaciones entre algunas ciudades-Estado. En 1894 a.C., Sumu-abum,
un dirigente amorreo, se instaló en Babilonia y fundó la primera dinastía de esta ciudad-Estado,
que logró integrar bajo su dominio al resto de los estados amorreos de Mesopotamia. En 1972
a.C., llegó al poder el rey Hammurabi, hábil político y militar que unificó nuevamente el territorio,
creando el Imperio Babilónico. Con esta unificación fueron integrados diversos pueblos que, al
mezclarse, dieron origen a los caldeos. Durante el reinado de Hammurabi fue creado un trascen­
dental conjunto de leyes, conocido con el nombre de este rey.
Después de la muerte de Hammurabi, el territorio sufrió invasiones de hititas y casitas; este
último pueblo logró imponer una nueva dinastía que se mantuvo durante 576 años. Bajo el gobier­
no casita, Babilonia se desarrolló notablemente; sus reyes adquirieron un poder similar al de los
faraones de Egipto y se establecieron relaciones comerciales con otros pueblos.
A partir de 1027 a.C., Babilonia entró en decadencia y comenzó un periodo de inestabili­
dad durante el cual gobernaron reyes ineptos que no pudieron defender la ciudad frente a las
invasiones de árameos, asirios y elamitas. En 748 a.C., Babilonia cayó bajo el poder de los asirios,
quienes gobernaron por 124 años, hasta que los caldeos lograron recuperar el trono e iniciaron
el periodo neobabilónico (624-539 a.C.). En esta etapa destaca el reinado de Nabucodonosor U,
quien logró llevar a Babilonia a una nueva y última era de progreso que sus sucesores no supieron
mantener.
En 539 a.C., el territorio cayó bajo dominio de los persas, los que a su vez, 208 años más tarde,
fueron conquistados por Alejandro Magno.

Egipto
La evolución histórica del antiguo Egipto estuvo condicionada por dos grandes fuerzas naturales:
el desierto y el río Nilo. Este último fue un verdadero regalo de la naturaleza para esta cultura,
pues facilitó su desarrollo en un ambiente desfavorable de aire seco y lluvias muy escasas. Además
de saciar la sed de los habitantes y los animales, el Nilo permitía la comunicación y, de manera
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muy importante, fertilizaba los campos agrícolas con el limo dejado por sus desbordamientos que
ocurrían cada año en el mes de julio.

Tres m il años y 31 dinastías en la historia de Egipto


Los primeros asentamientos urbanos surgieron en el valle del Nilo alrededor del 3300 a.C., y más
tarde se formaron dos entidades políticas: un reino en el norte o Bajo Egipto con la ciudad de
Buto como capital, y otro en el sur o Alto Egipto con capital en Hieracómpolis. En el año 3100 a.C.,
ambos reinos se unificaron y dio comienzo en Egipto un sorprendente florecimiento cultural, en
una secuencia de 31 dinastías de gobernantes que duró, casi sin interrupción, cerca de 3000 años.
La historia antigua de Egipto se divide en varias etapas:
Reino antiguo (2 6 8 6 a 2181 a.C .). En esta época se estableció un Estado fuerte centra­
lizado, con una monarquía teocrática y hereditaria, gobernada por un rey que llevaba el título
de fiaraón, quien era considerado de origen divino y cuya autoridad no tenía límites. Se creía
que los faraones poseían poderes sobrenaturales y que podían controlar milagrosamente las
crecidas anuales del Nilo; así, de ellos dependían las buenas cosechas y la prosperidad de
los egipcios.
El Faraón mantenía el orden en el Estado y administraba la justicia. Para realizar estas tareas,
los monarcas utilizaron los servicios de un visir, un ministro que supervisaba la administración
del gobierno y se encargaba del cobro de impuestos y del funcionamiento de los sistemas de
irrigación. Con el visir colaboraba el poderoso grupo de los escribas, quienes tenían la misión
de llevar los registros del Estado.
Con propósitos de control interno, el territorio de Egipto se dividió en varios dis­
tritos llamados nomos, unidades básicas administrativas que contaban con una capital
además de otras ciudades y numerosas aldeas, y eran gobernados por un funcionario
que dependía del poder central.
En este periodo destaca la construcción de las grandes pirámides de Gizeh, que
aún maravillan a todo el mundo y se consideran como parte del patrimonio cultural
de la humanidad.
Después de una época de esplendor, el reino antiguo cayó en una crisis política en
2181 a.C., dando paso al Primer Periodo Intermedio, que duró poco más de un siglo y
durante el cual Egpto se dividió en tres zonas con distintos gobiernos.
Reino medio (2050 a 1552 a.C .). En esta época se logró la reunificación de
Egpto y la restauración del poder central faraónico, y se vivió una era de paz y pros­
peridad económica, la cual se refleja en las numerosas e importantes construcciones
realizadas.
Pero el gobierno egpcio decayó nuevamente y se inició el Segundo Periodo
Pirámides de Gizeh
Intermedio (1782-1570 a.C.), durante el cual gobernaron faraones poco eficientes,
hasta la invasión de los hicsos, nómadas procedentes de Asia Menor. Éstos tomaron control del
gobierno y se establecieron en el norte del territorio que dominaron durante 200 años. Mientras
tanto se mantenía en el sur, con sede en Tebas, un gobierno egpcio paralelo, aunque tributario,
de los hicsos, que preparó la reunificación del país y logró expulsar a los invasores.
Reino nuevo (1 5 5 2 -3 0 a.C .). Con la expulsión de los hicsos comenzó una nueva época
de esplendor y conquista, en la que el dominio egpcio se extendió hacia el occidente y el sur.
Destacan los gobiernos de importantes faraones como la reina Hatshepsut; Tutmosis III el con­
quistador; Amenofis iy más conocido como Akhenatón, quien provocó un cisma religoso y polí­
tico; Tutankamón, cuya fama se debe más al hallazgo arqueológico de su tumba que a su propio
reinado, y Ramsés II, un faraón guerrero que gobernó durante muchos años.
Durante este periodo, las amenazas del exterior fueron más graves y provocaron inestabili­
dad en el régmen político. Los egpcios tuvieron que enfrentarse a los hititas y aun cuando
Ramsés II logró derrotarlos en 1293 a.C., tuvo que establecer una alianza con ellos y ceder parte
de sus conquistas.
Pocos años más tarde, una nueva oleada de pueblos invasores obligó a Egpto a replegar sus
fronteras. Agotado por las luchas exteriores y los conflictos internos entre el Faraón y la aristo­
cracia sacerdotal y guerrera, el Estado egpcio entró en una nueva etapa de decadencia, el Tercer