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FACULTAD DE INGENIERIA
CARRERA PROFESIONAL DE INGENIERIA CIVIL

TEMA:
PRINCIPIO DE SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL

ASIGNATURA: CONSTITUCION

DOCENTE: ABOGADO LEDWIN CAYO TITO

ALUMNOS:

 JORGE ABRAHAM YEPEZ


 EDWIN RODRIGUEZ YAQUETTO
 RELY SEGURA DELGADO
 JOSEPH ARIZABAL APAZA
 NAFFIR FERNANDO PUMA SUCNIER

CUSCO- PERU

SETIEMBRE -2015
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PRESENTACION

El presente es un trabajo trata sobre el principio de supremacía constitucional en el Perú.


La Supremacía Constitucional es un principio teórico del Derecho constitucional que
postula, originalmente, ubicar a la Constitución de un país jerárquicamente por encima de
todo el ordenamiento jurídico de ese país, considerándola como Ley Suprema del Estado
y fundamento del sistema jurídico. Según cada país los tratados internacionales
ratificados por el país gozan de igual rango (rango constitucional) o superior a las leyes e
inferior a la constitución.

El artículo 51º de la Constitución Peruana señala que: “La Constitución prevalece sobre
toda norma legal; la ley, sobre las normas de inferior jerarquía, y así sucesivamente.” En
tal sentido se impone a todos los peruanos, como principio constitucional, la primacía de
la Constitución y la ley, según el cual se debe obediencia plena a la Constitución Política
del Estado.
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SIGNIFICADO DE LA PALABRA “CONSTITUCIÓN”

El problema consiste en averiguar qué es lo que significa la palabra Constitución, sobre la base de
significados relevantes; esto es, los que se encuentran directamente relacionados con la comunidad
política o bien con la doctrina o doctrinas que la describen.

La palabra “Constitución” proviene del latín “constitutio”, que, a su vez, proviene del verbo “constituere”:
instituir, fundar. El verbo era de uso corriente. Por el contrario, su sustantivación no formaba parte del
lenguaje ordinario y fue adquiriendo progresivamente, en la evolución de la terminología jurídica de los
romanos, unos significados técnicos. Es necesario, por lo tanto, distinguir claramente el verbo y la
utilización común de la constitutio y los significados especiales del sustantivo. Como alcance previo, de lo
que luego vamos a desarrollar, conviene recordar lo que dice el Diccionario de la Lengua Española sobre
la Constitución: «Ley fundamental de la organización de un Estado»

El concepto de Constitución (es decir, la parte dogmática y la parte orgánica) es uno de los que ofrecen
mayor pluralidad de formulaciones. Todo esto explica que la palabra Constitución vaya frecuentemente
acompañado de un adjetivo y se hable así de Constitución «jurídica» o Constitución «real», de
Constitución «política» o de Constitución «normativa», de Constitución «material» o de Constitución
«formal», de Constitución «empírica» o de Constitución «ideal», de Constitución «en sentido amplio» o
«en sentido restringido». O, lo que viene propugnando hoy en día el profesor portugués Gomes
Canotilho, de «Constitución dirigente». Por lo demás, continúa siendo útil la tipología que en la década de
los cincuenta abocetó Manuel García-Pelayo, distinguiendo entre:

• Concepto racional normativo: Concibe la Constitución como un complejo normativo establecido de una
sola vez y en el que de una manera total, exhaustiva y sistemática se establecen las funciones
fundamentales del Estado y se desarrollan los órganos, el ámbito de sus competencias y las relaciones
entre ellos. Como tal, la Constitución es un sistema de normas, idea esta de la mayor importancia en la
formación de la Ciencia del Derecho Constitucional.

• Concepto histórico tradicional: Surge en su formulación consciente como actitud polémica frente al
concepto racional o, dicho de un modo más preciso, como ideología del conservatismo frente al
liberalismo. El revolucionario mira al futuro y cree en la posibilidad de conformarlo; el conservador mira al
pasado y tiende a considerarlo como una orden inmutable. Cuando esta oposición política se traslada al
plano teórico, se integra en otra antinomia ya comenzada a producirse en el seno del siglo XVIII, pero que
se hace patente en el primer tercio del siglo XIX; la oposición entre Razón e Historia, entre racionalismo –
o naturalismo– e historicismo. De este modo el substratum intelectual de este tipo de
Constitución será el historicismo.
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• Concepto sociológico. Es la proyección del sociologismo en el campo constitucional. Entendemos por


tal una concepción científica y una actitud mental que de manera más o menos intensa y extensa
relativiza la política, el Derecho y la cultura a situaciones sociales. Más de pronto, la doctrina diferencia a la
Constitución en sentido formal de la Constitución en sentido material.

La Constitución en sentido formal (formalizar el orden jurídico fundamental de la sociedad en un


documento serio, dirá Karl Loewenstein) comprende todas las reglas dotadas de la eficacia reconocida
por el ordenamiento a las disposiciones contenidas en la Constitución a las producidas por las posibles
fuentes equiparadas. Mientras que la Constitución en sentido material (tal como fue la politeia en la teoría
política griega) es el conjunto de principios incorporados por las fuerzas políticas y sociales en un cierto
momento histórico (poder constituyente), son prevalentes en el país y sostienen el régimen político
vigente (Costantino Mortati, Alessandro Pizzorusso).

EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA CONSTITUCIÓN

La historia del constitucionalismo se ve reflejada en los siguientes hitos, que marcan a su vez tendencias:

• Constitucionalismo inglés: Carta Magna (1215), Petición de derechos (1628), Acta de Habeas Corpus
(1679), y Declaración de derechos (1689).

• Constitucionalismo americano: Período de 1776 a 1787. En ese recorrido nacen las famosas
Declaraciones de derechos o Bills of rights (como los de Virginia, Pensilvania, Delaware, Maryland, etc.) y
la primera Constitución (federal o de la Unión) escrita del mundo expedida en 1787.

• Constitucionalismo francés: Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, en
cuyo art. 16 se apuntaba: «Una sociedad en la que la garantía de los derechos no está asegurada y la
separación de poderes no está definitivamente determinada no tiene una Constitución».

En el siglo XX, y precisamente en los decenios posteriores a la guerra mundial de 1914, la situación de
consenso general se modificó rápida y radicalmente. ¿Por qué? En parte se fue afirmando
progresivamente un positivismo jurídico muy atento a la forma y menos atento a la sustancia de los
problemas. En parte porque las dictaduras de los años veinte y treinta intimidaron a los juristas, los
restringieron a no expresarse, y de este modo, con frecuencia, a redimir con una palabra «buena»
(Constitución era un término elogioso) los errores de una mala praxis.
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Sin embargo, conviene hacer una precisión a fin de no caer en confusiones. En la historia constitucional
se suele recordar el famoso período de Weimar o la llamada República de Weimar (1919-1933) en cuyo
espacio se desarrolló lo mejor del mundo de la cultura durante la primera centuria. Ahí floreció, entre otras
manifestaciones del saber humano, la construcción de la dogmática constitucional moderna, y cuyos
representantes está integrado por Hans Kelsen (1881-1973), Carl Schmitt (1888-1985), Hermann Heller
(1891-1933) y Rudolf Smend (1882-1975). Con razón Peter Häberle a este cuartetto los denominó «los
gigantes de Weimar». Cada uno de ellos contribuyó sobremanera para consolidar la «doctrina o teoría de
la Constitución», cuya denominación, para hacerlo más ágil, se podría aceptar, por razones pedagógicas.
¿Por qué? Simplemente porque forma parte del Derecho Constitucional, y éste a su vez del Derecho
Público, y éste del Derecho en general. Con lo cual se demuestra que el Derecho es unidad (García
Belaunde). Por tanto, las grandes divisiones interdisciplinarias, y cuyo conjunto completa el estudio del
ordenamiento jurídico del Estado, han sido frecuentemente empleadas con fines puramente operativos y
prácticos.
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SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL

La supremacía constitucional, es un tema que alude la ubicación de la Constitución Política, en el más


alto escalón del sistema legislativo de un Estado. En otros términos, la supremacía constitucional, es la
preeminencia de la Constitución Política, su nivel de máxima jerarquía y, claro está, el reconocimiento de
inferioridad y subordinación a la misma, de toda la actividad jurídica del país. La Constitución Política, en
su calidad de norma suprema, gobierna a los poderes constituidos, y éstos no pueden desobedecerla, ya
que de ella obtienen la validez y legitimidad de sus competencias.

Las normas jurídicas que dictan los legisladores, los actos de administración que ejecutan los
gobernantes, los fallos jurisdiccionales de los tribunales, las resoluciones de los funcionarios, así como las
acciones y omisiones de las personas naturales y jurídicas, para tener validez, deben estar arreglados a
la normatividad constitucional. Como lo veremos más adelante, la supremacía constitucional, es la piedra
angular del constitucionalismo moderno. Su contravención engendra anarquía, violencia, conflictividad
generalizada, pobreza y subdesarrollo. Su acatamiento, en cambio, trae orden, paz, armonía social y
desarrollo integral de las naciones.

SUPREMACÍA MATERIAL Y FORMAL DE LA CONSTITUCIÓN

SUPREMACÍA MATERIAL
Cuando hablamos de supremacía material de la Constitución Política, nos estamos refiriendo a que las
normas jurídicas contenidas en ella, le dan origen, validez, sustento y estabilidad a todo el ordenamiento
jurídico del Estado. Esta supremacía material se expresa, de un lado, en el refuerzo de la legalidad estatal
que recibe la comunidad nacional, en forma directa de la Constitución, como acertadamente dice
Burdeau. Los actos contrarios a las leyes ordinarias, carecen de valor jurídico; con mucha mayor razón,
aquellos actos que infringen la normatividad constitucional, son nulos, aunque provengan de quienes
ejercen el poder de gobernar. Asimismo, la supremacía material de la Constitución, torna en imposible
jurídico la delegación de competencias, por parte del órgano encargado oficialmente de ejercerlas, a otro
de distinta naturaleza y, por ende, llamado a cumplir otras funciones.

Un Presidente, un legislador, un magistrado, etc., no podrían transferirse entre sí, a título oneroso o
gratuito, los cargos públicos que por ley les han sido otorgados. El Poder Judicial no puede delegar la
función de administrar justicia a ningún otro órgano estatal o privado. Las competencias no son
patrimonio de quienes las ejercen por encargo. Pertenecen al pueblo. Su acceso, ejercicio y transmisión,
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se hace conforme a la Constitución y las leyes. En el Perú, el Art. 46 de la Carta Política de 1993 así lo
establece.
En resumen, desde el punto de vista material, la Constitución Política es suprema por que las normas en
ella contenidas, constituyen la primera y más importante fuente de toda la actividad jurídica del Estado. La
Constitución es anterior y superior a todas las demás normas jurídicas, a todos los órganos del Estado, a
todos los funcionarios y autoridades, en fin, a todos las instituciones, sean éstas públicas o privadas.

SUPREMACÍA FORMAL
La supremacía formal es la definitiva consagración de su máxima validez jurídica de la Constitución,
considerando que para su elaboración se han utilizado procedimientos especiales, extraordinarios, y
distintos a los que se emplea para dictar las leyes ordinarias. Todas las normas jurídicas de un Estado le
deben su existencia a la Constitución; ella, en cambio, no le debe la suya a ninguna. Recuérdese que la
Constitución es un producto constituyente. El órgano encargado de elaborarla, recibió expreso mandato
del pueblo para ello. La reforma de la Constitución también requiere de un procedimiento especialmente
dificultado, previsto por ella misma. No nos olvidemos que todos los poderes constituidos tienen su tope
en la Constitución. Ella les otorgó las competencias que poseen, ella rige las actividades de cada uno de
ellos, ella los gobierna y, de ser necesario, también los puede reestructurar y hasta eliminar.

CONTROL CONCENTRADO
El texto constitucional peruano establece en su artículo 201 que el Tribunal Constitucional es el órgano de
control de control de la constitución, siendo considerado -en la práctica- como el máximo intérprete de la
misma debido a la intensa labor que viene desarrollando en la actualidad dirimiendo controversias en las
cuales estén en juegos derechos fundamentales o pronunciándose sobre la constitucionalidad de
normas legales de inferior rango como leyes ordinarias, decretos legislativos, decretos, reglamentos,
entre otros.
Es así que su labor se ve precisada en el artículo siguiente (202) donde se contempla que resuelve en
instancia única la acción de inconstitucionalidad. La acción de inconstitucionalidad implica cuestionar
seriamente la constitucionalidad de una norma legal y su consecuente retiro del ordenamiento jurídico, la
facultad para iniciar la mencionada acción está limitada por la propia Constitución, es decir, sólo podrán
hacerlo los facultados por la Carta misma. El Tribunal no actúa de oficio a manera de vigilante de la
constitucionalidad, sólo actúa cuando los órganos y sujetos expresamente indicados en el artículo 203 de
la Constitución inician un proceso ante este órgano colegiado.

El Tribunal Constitucional emite una sentencia, la cual no tiene efectos retroactivos, lo cual supone que los
efectos generados por la norma son válidos en el período de tiempo que estuvo vigente, desde su
publicación hasta la sentencia que declara su inconstitucionalidad. Dicha sentencia es publicada en el
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Diario Oficial de la nación (en este caso el diario El Peruano), haciendo que la norma quede sin efecto al
día siguiente de la publicación. La excepción a la irretroactividad de las sentencias del Tribunal
Constitucional es lo referido a la materia tributaria. Según lo dispuesto por el artículo 74 de la Carta
Magna, no surten efectos las normas tributarias dictadas en violación de lo que establece dicho artículo.
De esta manera, de acuerdo al artículo 81 del Código Procesal Constitucional: “cuando se declare la
inconstitucionalidad de normas tributarias por violación del Artículo 74 de la Constitución, el Tribunal debe
determinar de manera expresa en la sentencia los efectos de su decisión en el tiempo. Asimismo,
resuelve lo pertinente respecto de las situaciones jurídicas producidas mientras estuvo en vigencia”. Es
así que en materia tributaria, de declararse la inconstitucionalidad de una norma, la retroactividad surge
como una posibilidad.
De acuerdo a lo expresado, podemos concluir que el control concentrado está reconocido y regulado por
la misma Constitución Política del Perú. Adicionalmente, en el año 2004 se dictó una ley que significó una
codificación a las normas destinadas a iniciar procesos ante el Tribunal Constitucional. La Ley 28237 o
Código Procesal Constitucional contiene todo lo referente al aspecto procesal (competencia, legitimidad,
prescripción, etc.) de la justicia constitucional concentrada en materia de garantías constitucionales, tanto
las referidas a la defensa de los derechos fundamentales como a la defensa del principio de supremacía
constitucional.

IMPORTANCIA PRÁCTICA DE LA SUPREMACÍA CONSTITUCIONAL

La supremacía constitucional es, en la actualidad, la más importante institución jurídico-política del


constitucionalismo contemporáneo. Gracias a ella existe un ordenamiento jerarquizado de leyes y de
autoridades. Gracias a esta supremacía normativa, existe el Estado de Derecho, las garantías
constitucionales, la división de poderes, el sometimiento de los poderosos a los dispositivos contenidos en
la Constitución. Así mismo a este valioso instituto le debemos la coexistencia pacífica de los ciudadanos y
la difusión de valores culturales, que nos encaminan hacia una vida mejor.

Sin exagerar, podemos afirmar con plena convicción, que los países que respetan sus normas
constitucionales, dándolas el rol de directrices de sus respectivos ordenamientos jurídicos, desarrollan
tanto material como culturalmente; en tanto que los países que pisotean sus constituciones, no pueden
salir del subdesarrollo, la anomia y la pobreza generalizada.
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CONCLUSIONES

 La supremacía de la Constitución se evidencia, por un lado, en que la Constitución dentro del


ordenamiento jurídico se desenvuelve como la fuente de las fuentes del Derecho. Es la norma
normarum, al establecer el sistema de creación y reproducción de las normas jurídicas y
además prevalecer por sobre todas las normas que existan o se creen dentro del ordenamiento
jurídico.
 Se puede convenir que el concepto de Constitución (que históricamente tenía la labor de limitar
el poder político) debe concebirse teniendo en mira dos principios rectores: la supremacía
constitucional y la rigidez constitucional. El devenir histórico es parte sustancial en la evolución de
la Constitución, y como tal, es una realidad que debe aceptarse.
 La Constitución, ya sea por el ente que lo creó o por el lugar que ocupa dentro del ordenamiento
jurídico, siempre es vinculante y opera por sobre las demás normas jurídicas existentes.