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APROXIMACIÓN NEOPSICOANALÍTICA DE ADLER

Alfred Adler construyó una imagen de la naturaleza humana, en la cual la gente no


aparece como víctima de los instintos y conflictos ni predestinada por las fuerzas
biológicas y las experiencias de la niñez. Denominó psicología individual a su
aproximación porque se centra en la individualidad de cada persona y niega la
universalidad de las metas y los motivos biológicos que nos atribuyó Sigmund
Freud.
En opinión de Adler, cada individuo es sobre todo un ser social. La forma de
nuestra personalidad se debe a las interacciones y los ambientes sociales únicos y
no a nuestros esfuerzos por satisfacer las necesidades biológicas. Mientras Freud
concedía enorme importancia al sexo como factor determinante de la personalidad,
Adler minimizó la función de este factor en su sistema; consideraba además que el
núcleo de la personalidad se encuentra más en la conciencia que en el inconsciente
y que en lugar de ser dirigidos por fuerzas que no podemos ver ni controlar,
participamos de manera activa en la creación y dirección de nuestro futuro.
Con Adler y Freud tenemos dos teorías muy distintas creadas por dos
hombres que crecieron en la misma ciudad y época y que estudiaron medicina en la
misma universidad. Entre ellos había una diferencia de edad de apenas 14 años y al
igual que con Freud, algunos aspectos de la niñez de Adler pudieron haber influido
en su .forma de ver la naturaleza humana.

LA VIDA DE ADLER (1870-1937)


Niñez y adolescencia
La niñez temprana de Adler estuvo marcada por la
enfermedad, la conciencia de la muerte y los celos de
su hermano mayor; el raquitismo (una deficiencia de
vitamina D que se caracteriza por el reblandecimiento
óseo) le impidió jugar con otros niños. Su hermano
menor murió a los tres años en la cama contigua a la
suya; a los cuatro, el propio Adler estuvo a punto de
morir de neumonía. Decidió que se convertiría en
doctor cuando escuchó al médico decir a su padre, "su
pequeño está perdido" ( Orgler, 1963, p. 16).
Consentido por su madre debido a su
enfermedad, el pequeño Adler fue destronado a los dos
años de edad por la llegada de un nuevo bebé. Los
biógrafos han sugerido que si bien pudo sentir el
rechazo de la madre, siguió siendo el favorito de su
padre. Por ende, las relaciones que tuvo en la niñez con
sus padres fueron diferentes a las de Freud (quien estuvo más cerca de su madre
que de su padre), de ahí que al ser adulto descartara el concepto freudiano del
complejo de Edipo por ser muy ajeno a sus experiencias infantiles.
Adler sentía celos de su hermano mayor porque al ser éste fuerte y
saludable) podía participar en actividades físicas y deportes que a él le estaban
vedados. "Recuerdo estar sentado en un banco, vendado por el raquitismo, con mi
saludable hermano mayor sentado frente a mí. Mientras él podía correr, saltar y
moverse con facilidad, para mí cualquier tipo de movimiento implicaba lucha y
esfuerzo" (Adler, citado en Bottome, 1939, pp. 30-31).
Adler se sentía inferior a su hermano y a otros niños vecinos, todos los
cuales parecían saludables y atléticos. Como resultado, decidió esforzarse por
superar sus,, sentimientos de inferioridad y compensar sus limitaciones físicas. A
pesar de su pequeña estatura, su torpeza y su poco atractivo, legados de su
enfermedad, se obligó a participar en juegos y deportes. En forma gradual obtuvo
su victoria y alcanzó un sentido de autoestima y aceptación social. Desarrolló una
tendencia por la compañía de la gente mayor y mantuvo esta sociabilidad por el
resto de su vida. En su teoría de la personalidad, Adler resalta la importancia del
grupo de compañeros y sugiere que las relaciones en la niñez con los hermanos y
niños ajenos a la familia son mucho más importantes de lo que Freud había
supuesto.
En la escuela (la misma a la que asistió Freud) al principio fue desdichado y
un estudiante apenas mediocre. Convencido de que el niño no serviría para nada
más, un maestro aconsejó a su padre que lo hiciera aprendiz de zapatero,
prospecto que atemorizaba a Adler. Era particularmente malo para las
matemáticas, pero insistió y a la larga pasó del último al primer lugar de su grupo.
En muchos sentidos, la historia de la niñez de Adler parece una tragedia,
pero también es un ejemplo de texto de su teoría de la personalidad, de cómo logró
superar las debilidades e inferioridad de la niñez para dar forma a su destino. El
teórico que legó al mundo el concepto de los sentimientos de inferioridad hablaba
desde las profundidades de su propia infancia. "A quienes están familiarizados con
mi vida les resultará sencillo ver el acuerdo existente entre los hechos de mi niñez
y los puntos de vista que he expresado" (citado en Bottome, 1939, p. 9).

Adultez
Cumpliendo la ambición de su niñez, Adler estudió medicina en la Universidad de
Viena, pero se graduó con un promedio académico apenas mediocre. Entró en la
práctica privada como oftalmólogo, pero pronto cambió a la medicina general. Le
interesaban las enfermedades incurables, pero era tanta la presión e impotencia
que sentía al no poder impedir la muerte, en particular de los pacientes jóvenes,
que decidió especializarse en neurología y psiquiatría.
En 1902 empezó la asociación que durante nueve años sostuvo con Freud,
cuando éste lo invitó junto con otras tres personas a reunirse una vez a la semana
en su casa para hablar de psicoanálisis. Si bien su relación nunca fue cercana, al
principio Freud lo tenía en alta estima y alababa su destreza como médico capaz de
ganar la confianza de sus pacientes. Es importante recordar que Adler nunca fue
estudiante o discípulo de Freud y que éste jamás lo psicoanalizó. Uno de los colegas
de Freud acusaba a Adler de no tener la capacidad de explorar en la mente
inconsciente ni de psicoanalizar a las personas. Es interesante especular respecto a
si esta supuesta carencia condujo a Adler a fundamentar su teoría de la
personalidad en la conciencia, a la que era más fácil tener acceso y a minimizar la
función del inconsciente.
Para 1910, aunque Adler era presidente de la Sociedad Psicoanalítica de
Viena y coeditor de su publicación, también era una voz cada vez más crítica de la
teoría freudiana. Pronto cortó toda conexión con el psicoanálisis y avanzó en el
desarrollo de su propia teoría de la personalidad. Freud reaccionó furioso a la
deserción de Adler, menospreció su pequeña estatura física (Adler era casi 13
centímetros más bajo que Freud) y lo llamó repulsivo, anormal, enloquecido por la
ambición, lleno de rencor y ruindad, paranoide, celoso en extremo y sádico.
Describió la teoría de Adler como carente de valor (Fiebert, 1997; Gay 1988;
Witteis, 1924).
Adler mostró una hostilidad similar hacia Freud al llamarlo timador y al
denunciar al psicoanálisis como una inmundicia (Roazen, 1975); ello lo llevó a
indignarse cada vez que lo presentaban o se referían a él como estudiante de
Freud. En sus últimos años, parecía tan amargado hacia los detractores de su
propia aproximación como Freud hacia los que, como Adler, se desviaron del
psicoanálisis. Era conocido por "estallar en furia repentina cuando sentía que su
autoridad era desafiada" (Hoffman, 1994, p. 148).
En 1912 fundó la Sociedad para la Psicología Individual. Durante la Primera
Guerra Mundial (1914-1918) sirvió en el ejército austriaco y más tarde organizó en
Viena, clínicas de consejo infantil subvencionadas por el gobierno. En sus clínicas,
Adler introdujo procedimientos de orientación y entrenamiento de grupo que fueron
el antecedente de las modernas técnicas de la terapia de grupo. En 1926 realizó la
primera de varias visitas a Estados Unidos, donde impartió cursos y realizó giras
para dar conferencias populares.
En 1929 se mudó a Estados Unidos, estableciéndose en la ciudad de Nueva
York donde continuó el desarrollo y promoción de su psicología individual. Al
referirse a Adler, un biógrafo mencionó que "los rasgos personales de genialidad,
optimismo y calidez, aunados a una fuerte ambición... pronto lo catapultaron a la
fama entre el público estadounidense como un experto en psicología" (Hoffman,
1994, p. 160).
Los libros y las conferencias de Adler pronto le ganaron reconocimiento a escala
nacional y se convirtió en el primer psicólogo popular de Estados Unidos, una
celebridad de esos días. En 1937, luego de una agotadora gira de 56 conferencias
por Europa, Adler sufrió un ataque cardiaco y murió en Escocia.

SENTIMIENTOS DE INFERIORIDAD: LA FUENTE DEL ESFUERZO


HUMANO
Adler creía que los sentimientos de inferioridad están siempre presentes como
fuerza que motiva el comportamiento. "Ser humano significa sentirse inferior",
escribió Adler (1933-1939, p. 96). Por ser común a todos nosotros, esta condición
no es signo de debilidad o anormalidad.
Propuso que los sentimientos de inferioridad son la fuente de todo el
esfuerzo humano y que el crecimiento individual resulta de la compensación, es
decir, de nuestros intentos por superar la inferioridad real o imaginaria. A lo largo
de nuestra vida, nos impulsa la necesidad de superar este sentimiento de
inferioridad y de es- / forzamos por alcanzar niveles cada vez mayores de
desarrollo.
El proceso inicia en la infancia, cuando el niño es pequeño, indefenso y
depende por completo de los adultos. Adler creía que el infante está consciente del
mayor poder y fuerza de sus padres y de la inutilidad de resistir o desafiar ese
poder. Como resultado, el niño desarrolla sentimientos de inferioridad en relación
con la gente más grande y más fuerte que lo rodea.
Si bien esta experiencia inicial de inferioridad se aplica a todos los seres
humanos durante la infancia, no tiene una determinación genética, sino que es más
bien una función del ambiente, el cual es el mismo para todos los infantes: un
ambiente de indefensión y dependencia de los adultos. De ahí que nadie pueda
escapar a los sentimientos de inferioridad, pero más importante, éstos son
necesarios porque proporcionan la motivación para luchar y crecer.
Complejo de inferioridad
Suponga que un niño no crece y se desarrolla. ¿Qué sucede cuando un niño no
puede compensar sus sentimientos de inferioridad? Éstos se intensifican por la
incapacidad para superarlos, dando lugar al desarrollo de un complejo de
inferioridad. La gente con este complejo tiene una opinión pobre de sí misma y se
siente impotente e incapaz de afrontar las demandas de la vida. Adler encontró
dicho complejo en la niñez de muchos de los adultos que acudían a buscar que les
diera tratamiento.
En la niñez, un complejo de inferioridad puede surgir de tres fuentes:
inferioridad orgánica, mimos excesivos y negligencia. Adler inició el estudio de la
inferioridad orgánica, su primera línea importante de investigación, mientras
todavía estaba vinculado con Freud, quien aprobaba la idea. Concluyó que las
partes u órganos corporales defectuosos moldean la personalidad mediante los
esfuerzos de la persona para compensar el defecto o la debilidad, de la misma
manera en que él había compensado el raquitismo, la inferioridad física de sus años
infantiles. Por ejemplo, un niño que padece una debilidad física puede concentrarse
en ella y esforzarse por destacar en alguna habilidad atlética.
La historia registra muchos ejemplos de semejante compensación: en la
Grecia antigua, Demóstenes, el estadista, superó su tartamudez para llegar a ser
un gran orador. El enclenque Theodore Rooseveit, vigesimosext presidente de
Estados Unidos, en su adultez se convirtió en un modelo de condición física. Los
esfuerzos por superar la inferioridad orgánica pueden dar lugar a sorprendentes
logros artísticos, atléticos y sociales, pero si esos esfuerzos fracasan, pueden dar
lugar a un complejo de inferioridad.
El trabajo de Adler es otro ejemplo de una concepción de la personalidad
desarrollada a lo largo de líneas intuitivas a partir de la experiencia personal del
teórico y confirmada luego por los datos de sus pacientes. La oficina de Adler en
Viena parecía un parque de diversiones y entre sus pacientes se encontraba artistas
circenses y gimnastas de extraordinaria destreza física que, en muchos casos,
desarrollaron con mucho esfuerzo para superar discapacidades infantiles.
Mimar o consentir en exceso a un niño también puede producir un complejo
de inferioridad. Los niños mimados son el centro de atención en su hogar, donde
satisfacen todas sus necesidades y poco se les niega. En tales circunstancias, es
natural que esos niños desarrollen la idea de ser las personas más importantes en
cualquier situación y de merecer la deferencia de los otros. La primera experiencia
en la escuela, donde ya no son el foco de atención, es una conmoción para la cual
no están preparados. Los niños mimados tienen pocos sentimientos sociales y son
impacientes con los demás. Nunca aprendieron a esperar por lo que desean ni a
superar las dificultades o a ajustarse a las necesidades de los otros. Cuando
enfrentan obstáculos a la gratificación, estos niños llegan a creer que deben tener
alguna deficiencia persona] que los obstaculiza, por lo que desarrollan un complejo
de interioridad.
Es fácil entender la forma en que se desarrolla un complejo de inferioridad
en los niños descuidados, no deseados y rechazados. La infancia y la niñez de estas
criaturas se caracterizan por la falta de amor y seguridad debido a la indiferencia u
hostilidad de los padres; esto hace que desarrollen sentimientos de minusvalía e
incluso de ira y ven a los otros con desconfianza.
Complejo de superioridad
Cualesquiera que sea la fuente de un complejo, la persona tiende a compensar en
exceso y desarrollar lo que Adler llamó complejo de superioridad, que implica una
opinión exagerada de las propias habilidades y logros. En su interior, esa persona
puede sentirse demasiado satisfecha y superior y sin necesidad de demostrar con
logros su superioridad. O bien puede sentir dicha necesidad v trabajar para lograr
el éxito. En ambos casos, las personas con un complejo de superioridad tienden a la
jactancia, la vanidad, el egoísmo y a la tendencia a denigrar a los otros.
Lucha por la superioridad o la perfección:
Los sentimientos de inferioridad son la fuente de motivación y de esfuerzo, pero
¿con qué fin? ¿Sólo nos motiva la necesidad de superar los sentimientos de
inferioridad? Adler creía que trabajamos por algo más; sin embargo, su visión de
nuestra meta última cambió con los años.
Primero identificó la inferioridad con un sentimiento general de debilidad o
feminidad, en reconocimiento de la posición inferior de las mujeres en la sociedad
de esos días. Habló de la compensación de este sentimiento como la protesta
masculina. La meta de la compensación es un deseo o pulsión hacia el poder en el
cual la agresión, una característica supuestamente masculina, tiene una función
importante. Más tarde rechazó la idea de igualar los sentimientos de inferioridad
con la feminidad v desarrolló un punto de vista más amplio en el cual veía la lucha
por la superioridad o la perfección.
Adler describió su idea de lucha por la superioridad como el hecho
fundamental de la vida (Adler, 1930) la meta última hacia la cual nos esforzamos.
No entendía la superioridad en el sentido usual del término, ni relacionó el concepto
con el complejo de superioridad. La lucha por la superioridad no es un intento de
ser mejor que alguien más, una tendencia arrogante o dominadora, ni una opinión
inflada de nuestras habilidades y logros. A lo que Adler se refería era a una pulsión
hacia la perfección, vocablo éste de origen latino que significa completar o
terminar. Por ende, su propuesta era que luchamos por la superioridad en un
esfuerzo de perfeccionamos, de llegar a ser completos o totales.
Esta meta innata, la pulsión hacia la totalidad o plenitud, se orienta hacia el
futuro. Mientras Freud proponía que la conducta humana es determinada por el
pasado (es decir, por instintos y por experiencias de la niñez). Adler veía la
motivación humana en términos de expectativas para el futuro. Argüía que los
instintos e impulsos primarios son insuficientes como principios explicatorios. Sólo
la meta última de la superioridad o perfección podría explicar la personalidad y la
conducta.

INTERÉS SOCIAL.
Adler creía que la primera tarea que enfrentamos en la vida es llevarnos bien con
los demás. Nuestro nivel subsecuente de ajuste social, el cual forma parte de
nuestro estilo de vida, influye en la aproximación propia a todos los problemas de la
vida. Propuso el concepto de interés social, al cual definió como el potencial innato
del individuo para cooperar con otra gente a fin de lograr las metas personales y
sociales. El término de Adler para este concepto en el alemán original.
Gemeinschaftsgefuhl, puede traducirse mejor como "sentimiento comunitario"
(Stepansky, 1983. p. xiii). Sin embargo, al traducirlo se aceptó el término interés
social.
Si bien tenemos una influencia mayor de las fuerzas sociales que de las
biológicas, en opinión de Adler, el potencial para el interés social es innato. En ese
sentido limitado, el enfoque de Adler contiene un elemento biológico. Con todo el
grado en que nuestro potencial innato para el interés social se realice depende de
nuestras primeras experiencias sociales.
Nadie puede evitar del todo a la otra gente o las obligaciones hacia ella.
Desde tiempos inmemoriales, la gente se congrega en familias, tribus y naciones.
Las comunidades son indispensables para que los seres humanos obtengan
protección y puedan sobrevivir. En consecuencia, siempre ha sido necesario que la
gente coopere y exprese su interés social. El individuo debe cooperar y contribuir
con la sociedad para realizar las metas personales y comunitarias.
El recién nacido se encuentra en una situación en la cual necesita la
cooperación. en principio de la madre o cuidador principal, luego de los otros
miembros de la familia y del personal de la guardería o la escuela. Adler notó la
importancia de la madre como la primera persona con quién el bebé está en
contacto. A través de su conducta hacia el niño la madre puede promover el interés
social u obstaculizar su desarrollo.
Adler creía que la función de la madre es vital en el desarrollo del interés
social del niño, así como de otros aspectos de su personalidad. Escribió:
Esta conexión (entre madre e hijo] es tan íntima y de alcance tan grande
que en los primeros años no podemos señalar una característica como
electo de la herencia. Toda tendencia que podría ser heredada ha sido
adaptada, entrenada, educada y reformada por la madre. Su habilidad o
falla de la misma habrá de tener repercusión en toda potencialidad del
niño. (Adler. citado en Grey. 1998. p. 71)
La madre debe enseñar al niño cooperación, compañía y valor. Sólo si el niño siente
afinidad con otros actuará con valor al intentar enfrentar las exigencias de la vida.
Los niños (y más tarde los adultos) que miran a los otros con suspicacia y hostilidad
se acercarán a la vida con la misma actitud. Quienes carecen de sentimientos de
interés social pueden convertirse en neuróticos e incluso en delincuentes. Adler
mencionó que los demonios que van de la guerra al odio racial, a la embriaguez
pública surgen de la carencia de un sentimiento comunitario.
Es interesante mencionar que al inicio de su carrera, Adler propuso que la
gente era impulsada por un deseo de poder y la necesidad de dominar. Planteó esta
idea en la época en que luchaba por establecer su propio punto de vista dentro del
círculo freudiano. Después de romper con Freud y obtener reconocimiento por su
propio trabajo, propuso que a la gente la motiva más el interés social que las
necesidades de poder y dominio.
Cuando Adler formaba parte del grupo de Freud, se le consideraba
pendenciero y ambicioso, un individuo que peleaba para establecer la prioridad de
sus ideas. Pero en los últimos años se ablandó y su sistema también cambió, de
hacer énfasis en el poder y el dominio como fuerzas motivacionales a acentuar la
fuerza más benigna del interés social o comunitario.

CONTROL DE LECTURA
Después de haber leído la lectura de Alfred Adler resuelve las preguntas que a
continuación se señalan:

1. De acuerdo a la lectura: ¿Cuál es la diferencia entre la teoría de Freud y la teoría


de Adler en relación a la naturaleza humana?

Adler afirma que nuestra personalidad y modo de comportarnos se debe a las


interacciones y los ambientes sociales únicos, se centra en la individualidad de
cada persona y considera que el núcleo de la personalidad se encuentra más en
la conciencia que en el inconsciente mientras que Freud consideraba que la
personalidad y comportamiento del individuo se debe a los instintos, conflictos y
experiencias de la niñez, además concedía enorme importancia al sexo como
factor determinante de la personalidad.

2. Considerando la biografía de Adler, describa y analice situaciones de la vida


personal del autor, las cuales fueron influyentes en el postulado de su teoría

•Enfermedad: Adler de niño sufrió de raquitismo, al tener sentimientos de


inferioridad decidió esforzarse por superarse y compensar sus limitaciones físicas.
(La lucha por la superioridad o perfección)

•Celos: Adler sentía celos por los otros niños y por su hermano mayor ya que él
estaba en muy buena condición física en cambio para Adler cualquier tipo de
movimiento implicaba lucha y esfuerzo debido a su enfermedad. (Sentimientos de
inferioridad)

•Educación: Adler era malo para las matemáticas y en la escuela al principio fue
tachado de ser un estudiante mediocre por uno de sus maestros, pero insistió y
paso a ser el primer lugar de su grupo. (Interés social y aceptación del grupo)

•Familia: Adler fue destronado por la llegada de un nuevo bebe, ya no siendo el


favorito de su madre, pero si el favorito de su padre, los biógrafos sugieren que si
bien pudo sentir el rechazo de su madre pudo haber tenido una mejor relación con
su padre. (Descarta el concepto freudiano del complejo de Edipo por ser muy ajeno
a sus experiencias infantiles)

•Hostilidad: Adler sintió hostilidad ante Freud al llamar a su teoría carente de valor.
(Afán de superioridad)

3. Distinga entre los conceptos de lucha por la superioridad y el complejo de


superioridad.

* Lucha por la supeoridad: Hecho fundamental de la vida, es una meta hacia la


cual nos esforzamos para llegar, es una pulsión hacia la perfección, esta meta es
innata, todos luchamos por la superioridad en un esfuerzo de perfeccionarnos
utilizando a los sentimientos de inferioridad como fuente de motivación y de
esfuerzo para lograrlo
* Complejo de superioridad: La persona tiende a compensar en exceso y desarrollar
una opinión exagerada de sus propias habilidades y logros, en el interior la
persona puede sentirse satisfecha y superior lo que le lleva a denigrar a otros.

4. ¿Qué entiende Usted por inferioridad orgánica?

Una persona al alejarse de la interacción con los demás se vuelve egoísta y pierde
la habilidad e interés de formar parte de un grupo.

5. En relación al interés social, marque la respuesta que no corresponde a esta


teoría

a. Es un potencial innato para cooperar con la gente.


b. La relación y la enseñanza que da la madre al niño (hijo) es importante
en el desarrollo del interés social.
c. Lo más importante son los mecanismos inconscientes
d. Es un sentimiento comunitario.
e. Todas las Anteriores.

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