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REPUBLICA DE COLOMBIA

JUZGADO OCTAVO CIVIL DEL CIRCUITO


Bogotá D.C., veintiocho (28) de octubre de dos mil veinte (2020)

REFERENCIA: ACCIÓN DE TUTELA Nº 2020-00265

En ejercicio de sus competencias constitucionales y legales, corresponde al


Despacho pronunciarse sobre la impugnación presentada por Juanita León García
en nombre propio, como representante de Blogósfera Producciones S.A.S. y
directora del portal periodístico LA SILLA VACÍA, contra la sentencia proferida por el
Juzgado 57 Civil Municipal de Bogotá, el 21 de agosto de 2020, dentro de la acción
de tutela de la referencia.

ANTECEDENTES

1. La señora Juanita León García actuando en nombre propio, como


representante de Blogósfera Producciones S.A.S. y directora del portal periodístico
LA SILLA VACÍA, instauró acción de tutela contra GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ,
con el fin de que se amparen sus derechos fundamentales al buen nombre,
rectificación y honra.

2. Como causa petendi, adujo los hechos que a continuación se compendian:

Que el 22 de mayo de 2020 La Silla Vacía publicó el artículo “Entre opacidad,


militancia y acusaciones a Uribe de genocida, arranca Matarife”, donde se realizó un
análisis de la serie web Matarife y se hizo referencia a los periodistas Gonzalo Guillén
y Julián Martínez como “abiertamente activistas antiuribistas”, interpretación subjetiva
del medio de comunicación que sustenta a partir del trabajo y las manifestaciones
públicas de los periodistas.

Que desde que se publicó dicho artículo el señor Guillén ha hecho diversas
críticas y descalificaciones en contra de Juanita León García y de La Silla Vacía.

Que el 11 de junio de 2020 el señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ participó


en el programa Semana En Vivo, de María Jimena Duzán, en el que manifestó, sin
aportar prueba alguna, que “(...) más bien por qué ella en las cuentas esas que pone
en La Silla Vacía no tiene un centavo expuesto ante el público de la plata que recibe
de Sergio Fajardo. Ella es la vocera y la jefe de prensa de Sergio Fajardo”,
manifestación que es falsa, pues ni ella, ni LA SILLA VACÍA (medio de comunicación

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de Blogósfera Producciones S.A.S.) reciben o han recibido dinero de Sergio Fajardo,


ni tampoco es vocera o jefe de prensa del excandidato presidencial.

Que el 12 de junio de 2020, envió una solicitud de rectificación al señor Guillén;


no obstante, hasta el momento de la presentación de la tutela la solicitud de
rectificación no ha sido contestada.

Que los señalamientos del señor Guillén vulneran los derechos al buen
nombre, rectificación y honra de Juanita León García y LA SILLA VACÍA, pues ambos
ejercen la actividad periodística de manera independiente, sin intervención de
cualquier partido o personaje político, ni recibir financiación política.

LA SENTENCIA IMPUGNADA

Una vez subsanada la nulidad decretada por este juzgado en providencia del
13 de agosto de 2020, y agotado el trámite propio de este tipo de acciones
constitucionales, el Juzgado 57 Civil Municipal de Bogotá profirió sentencia en la que
negó el amparo deprecado, pues consideró que la manifestación hecha por el
accionado se dio como una opinión que no se encuentra encaminada a dañar,
menoscabar o distorsionar la integridad de la accionante, o su concepto como
individuo o periodista, ni tampoco, se puede decir que aquella manifestación la
relaciona con actos ilícitos, impropios, ilegales, o con alguna acción delictiva.

Además, destacó que tampoco se aportó prueba alguna que demuestre cómo
se menoscabó el patrimonio moral de la petente en nombre propio, como
representante legal de la sociedad Blogósfera Producciones S.A.S y directora del
portal periodístico La Silla Vacía.

Finalmente, señaló que aun cuando la declaración efectuada por el accionado,


tuvo un alcance de 183.893 visualizaciones, no quiere decir que el mismo se realizó
con el objetivo de agraviar el concepto periodístico de la tutelante, pues dicho
comentario se dio en torno de un tema que en nada se relacionó con la convocante
y que se realizó dentro de la entrevista que se tituló como “...En exclusiva: Hablan
los periodistas Gonzalo Guillén y Julián Martínez, quienes revelaron las pruebas de
que la vicepresidente, Martha Lucía Ramírez pagó en 1997 en Miami fianza de US$
150 mil para liberar a su hermano condenado por tráfico de heroína”

LA IMPUGNACIÓN

Inconforme con la decisión adoptada Juanita León García en nombre propio,


como representante de Blogósfera Producciones S.A.S. y directora del portal
periodístico LA SILLA VACÍA señaló que la frase objeto de tutela no constituye una
opinión, sino que es una imputación fáctica falsa, pues el señor Guillén planteó de
manera crítica que en las cuentas públicas sobre la financiación de La Silla Vacía no
se encuentran incluidos dineros que supuestamente se recibieron del excandidato
presidencial y político en ejercicio, Sergio Fajardo, imputándose de manera concreta

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que la Silla Vacía recibe financiación de un político en ejercicio y que dicha


financiación se está ocultando al público.

De otra parte, destacó que el derecho al buen nombre como expresión de


la reputación o la fama que tiene una persona, se lesiona por las informaciones
falsas o erróneas que se difundan sin fundamento y que distorsionan el concepto
público que se tiene del individuo, por lo que no resulta necesario demostrar el daño
patrimonial o extrapatrimonial al que hace alusión el a quo para que prospere la
acción invocada, más aun si se reflexiona que, cuando se acusa públicamente a un
medio de comunicación o a un periodista de recibir dinero de un líder político, se está
atacando su independencia y cuestionando su capacidad de entregar información
objetiva a la ciudadanía.

Resaltó que las vistas registradas del video sí son un número considerable
cuando se trata de información falsa y dañina que se difunde públicamente, además
de que a las cifras reseñadas en la tutela de la primera instancia debe sumarse el
número de vistas de esa transmisión de Semana en Vivo a través de Facebook, en
cuya plataforma tiene 497 mil vistas, 1.268 compartidos y cerca de 1.300 reacciones.

Finalmente, señaló que el accionado ha usado las decisiones de tutela de la


primera instancia para seguir impulsando en redes sociales la falsedad objeto de la
presente controversia, pues de manera errada el 4 de julio de 2020 reiteró en su
página Twitter que el medio de comunicación LA SILLA VACIA “es un instrumento
propagandístico de Sergio Fajardo y su partido verde”.

CONSIDERACIONES

1. Este Juzgado es competente para revisar la sentencia impugnada, con


fundamento en lo dispuesto por los artículos 37 y siguientes del Decreto 2591 de
1991.

2. Conforme al fundamento fáctico de la presente acción, corresponde al


Despacho determinar si la manifestación hecha por el señor GUILLÉN JIMENEZ el
11 de junio de 2020 a través del “programa Semana En Vivo, de María Jimena Duzán”,
y en la que señaló que “(...) más bien por qué ella en las cuentas esas que pone en
La Silla Vacía no tiene un centavo expuesto ante el público de la plata que recibe de
Sergio Fajardo. Ella es la vocera y la jefe de prensa de Sergio Fajardo”, vulneró los
derechos fundamentales al buen nombre y honra de los accionantes.

3. Previo a iniciar el estudio de fondo del presente caso, deben verificarse los
requisitos de procedibilidad de la acción incoada; así, es de resaltar que la acción de
tutela es un instrumento jurídico confiado por la Constitución a los jueces, cuya
justificación y propósito consiste en brindar a la persona la posibilidad de acudir sin
mayores requerimientos de índole formal y en la certeza de que obtendrán oportuna
resolución, a la protección directa e inmediata del Estado, a objeto de que, en su caso,
consideradas sus circunstancias específicas y a falta de otros medios, se haga justicia
frente a situaciones de hecho que representen quebranto o amenaza de sus derechos

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fundamentales, logrando así que se cumpla uno de los fines esenciales del Estado,
consistente en garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes
consagrados en la Constitución.

Reiteradamente se ha sostenido por la jurisprudencia, que la finalidad de la


acción de tutela, es amparar, corregir o prevenir los actos u omisiones de las
autoridades públicas, que impliquen violación o amenaza de los derechos
fundamentales plenamente establecidos, lo cual se hace extensivo contra
particulares, cuando de ellos proviene la conducta mediante la cual se quebranta el
derecho o se atenta contra él, si su actividad afecta grave y directamente el interés
general, o el solicitante se encuentra en estado de subordinación o indefensión,
conforme lo prevé el Artículo 42 del Decreto 2591 de 1991.

3.1 Ahora bien, el Alto Tribunal Constitucional en sentencia T-003 de 2011,


destacó los requisitos de la procedencia de la acción de tutela para la protección del
derecho a la rectificación, los cuales sintetizó así:

“La procedencia de la acción de tutela para efectos de garantizar el derecho


fundamental a la rectificación en condiciones de equidad, por parte de medios de
comunicación, tiene una regulación legal específica. El numeral 7 del artículo 42 del
Decreto 2591 de 1991, “por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en
el artículo 86 de la Constitución Política”, establece que la acción de tutela procederá
contra acciones u omisiones de particulares “…cuando se solicite rectificación de
informaciones inexactas o erróneas. En este caso se deberá anexar la transcripción
de la información o la copia de la publicación y de la rectificación solicitada que no
fue publicada en condiciones que aseguren la eficacia de la misma”.

En virtud de esta norma, la jurisprudencia de la Corte ha reiterado que al escrito de


tutela respectivo, en casos en los que se invoque la violación del derecho a la
rectificación en condiciones de equidad, debe acompañarse la solicitud de
rectificación elevada ante el respectivo medio de comunicación, anexando la
trascripción de la información o copia de la publicación. [11] La rectificación, además,
debe tener un contenido de precisión y especificidad, que la Corte ha establecido en
los siguientes términos:

“Para que el medio tenga la posibilidad de rectificar informaciones erradas,


es indispensable que el peticionario desde la presentación misma de la
solicitud de rectificación indique clara y sustentadamente cuáles son las
afirmaciones que deben ser rectificadas. De lo contrario el medio no sabe
qué es lo que tiene que rectificar ni si existe mérito para corregir lo que el
peticionario ha buscado demostrar que es equivocado. En la demanda de
tutela, presentada con posterioridad a la solicitud formulada al diario, no se
puede aducir que este violó su obligación de rectificar aseveraciones que
solo son especificadas por el peticionario con posterioridad a haber
presentado la solicitud de rectificación al medio.

Finalmente, es necesario señalar que el interesado que solicita la


rectificación debe sustentar su petición, es decir, debe aportar elementos
demostrativos de la mentira, error o equivocación. De lo contrario, toda
solicitud de rectificación debería ser publicada por el solo hecho de haber
sido presentada al medio.”[12]

Finalmente, la Corte ha establecido que, en aplicación de la regla general derivada


expresamente de la Constitución, debe satisfacerse en este tipo de solicitudes de
amparo el requisito de inmediatez, esto es, que la acción de tutela se interponga en
un término razonable y oportuno, para que la acción no se convierta en un factor de

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inestabilidad jurídica, o sirva de premio a la negligencia de los actores.[13]”


(Subrayado por el Despacho)

Sobre el requisito de inmediatez se encuentra que la publicación de la


afirmación objeto de solicitud de rectificación es del 11 de junio de 2020 y contra la
misma se presentó la acción de tutela el 24 de junio de la misma anualidad; así las
cosas, el tiempo transcurrido entre la afirmación hecha por el señor GONZALO
GUILLÉN JIMÉNEZ, la solicitud de rectificación y la presentación de esta acción
constitucional, resulta razonable y proporcionado, por lo que la presente acción
cumple con el requisito de inmediatez.

Ahora, sobre el cumplimiento de los demás requisitos ya señalados, se


evidencia que dentro del plenario existe copia del link que remite a la grabación del
programa “Semana En Vivo, de María Jimena Duzán” en el que el señor GUILLÉN,
haciendo referencia a Juanita León García y al medio de comunicación que
representa, manifestó que “(...) más bien por qué ella en las cuentas esas que pone
en La Silla Vacía no tiene un centavo expuesto ante el público de la plata que recibe
de Sergio Fajardo. Ella es la vocera y la jefe de prensa de Sergio Fajardo”; además,
obra copia de la solicitud de rectificación en el que se precisa que se aporten las
pruebas que acrediten su afirmación o se rectifique la aseveración de que las
accionantes han recibido dineros de Sergio Fajardo o son sus jefes de prensa.

Dado lo anterior se encuentran acreditados los requisitos de procedibilidad


señalados por la Ley y la Jurisprudencia, por lo que corresponde a este Juzgador
pronunciarse sobre los hechos objeto de queja constitucional.

4. En el caso puesto a consideración del Despacho, se evidencia que las


accionantes estiman vulnerados sus derechos al buen nombre y honra, debido a que
en la entrevista desarrollada en el programa “Semana En Vivo, de María Jimena
Duzán” el 11 de junio de 2020, el señor GUILLÉN hizo referencia a Juanita León
García y al medio de comunicación que ella representa, y manifestó que “(...) más
bien por qué ella en las cuentas esas que pone en La Silla Vacía no tiene un centavo
expuesto ante el público de la plata que recibe de Sergio Fajardo. Ella es la vocera y
la jefe de prensa de Sergio Fajardo”.

Así las cosas, corresponde al Despacho establecer si la manifestación objeto


de queja constitucional, hace referencia a una opinión o al desarrollo de una
información y seguidamente determinar si aquella vulnera los derechos al buen
nombre y honra de la accionante.

Para resolver dicho problema jurídico debe traerse a colación la sentencia T-


578 de 2019 que explica cual es el núcleo esencial del derecho al buen nombre y la
honra y diferencia el concepto de libertad de opinión y libertad de información, así
dicha jurisprudencia explica que:

“4.6. Así entonces, el derecho al buen nombre protege a las personas frente a las
expresiones o informaciones ofensivas o injuriosas, falsas o tendenciosas, las cuales
distorsionan el concepto público que se tiene del individuo, pues se considera que la
reputación de una persona es uno de los elementos más valiosos de su patrimonio

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moral y social. Por ende, en cada caso resulta necesario establecer si las expresiones
o informaciones cuestionadas corresponden al ejercicio legítimo del derecho a la
libertad de expresión, información u opinión.[28]

4.7. Finalmente, en lo que tiene que ver con el derecho a la honra, debe señalarse que
este se encuentra establecido en el artículo 21 de la Constitución Política, y ha sido
asociado por la jurisprudencia constitucional a la valoración de comportamientos en
ámbitos privados. Esta Corte ha dicho que la honra hace referencia a “la estimación o
deferencia con la que, en razón a su dignidad humana, cada persona debe ser tenida
por los demás miembros de la colectividad que le conocen y le tratan” [29], y protege el
valor intrínseco de los individuos frente a la sociedad y frente a sí mismos,
garantizando la adecuada consideración y valoración de las personas dentro de la
colectividad, por lo que se deriva de la propia dignidad de la persona. En el mismo
sentido, en la Sentencia T-322 de 1996[30] se indicó que el núcleo esencial del derecho
a la honra lo integran tanto la perspectiva interna, esto es, la estimación que cada
persona hace de sí misma, y la perspectiva externa, que consiste en el reconocimiento
que los demás hacen de la dignidad de cada individuo. Además, precisó que para que
pueda tenerse como afectado este derecho, esos dos factores deben apreciarse de
manera conjunta.[31]

(…)

5.2.1. La jurisprudencia constitucional ha deslindado los derechos a la libertad de


expresión y a la libertad de información, lo que repercute en la imposición de
diferentes restricciones en su ejercicio. En efecto, si bien ambas libertades aluden a
la posibilidad de comunicar algo que se quiere expresar, la principal diferencia entre
ellas es que la libertad de expresión abarca todas las declaraciones que pretendan
difundir ideas, pensamientos, opiniones, entre otros; mientras que la libertad de
información se refiere únicamente a la capacidad de “enterar o dar noticias sobre un
determinado suceso”[40]. Esta caracterización dual es importante porque es lo que le
ha permitido a este alto Tribunal sostener que los principios de veracidad e
imparcialidad son propios de la libertad de información. Particularmente, la libertad
de expresión, en sentido estricto, goza de una gran amplitud en sus garantías y por
ende sus límites son mucho más reducidos. Al respecto, ha señalado la Corte:

“Esta diferencia determina que la libertad de opinión tenga por objeto proteger
aquellas formas de comunicación en las que predomina la expresión de la
subjetividad del emisor: de sus valoraciones, sentimientos y apreciaciones
personales sobre determinados hechos, situaciones o personas. Entretanto,
la libertad de información protege aquellas formas de comunicación en las
que prevalece la finalidad de describir o dar noticia de lo acontecido. Por tal
razón, en este último caso se exige que la información transmitida sea veraz
e imparcial, esto es, que las versiones sobre los hechos o acontecimientos
sean verificables y en lo posible exploren las diversas perspectivas o puntos
de vista desde los cuales un mismo hecho puede ser contemplado. Tal
exigencia, está ligada a un aspecto fundamental, y es que en el caso de la
libertad de información no sólo está involucrado el derecho de quien transmite,
sino el de los receptores de la información, los cuales, de acuerdo a lo
preceptuado en el artículo 20 constitucional, tienen derecho a que se proteja
la veracidad e imparcialidad de la información que reciben”.[41]

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5.2.2. Ahora bien, la jurisprudencia constitucional también ha reconocido que en


ocasiones es difícil realizar una distinción tajante entre libertad de opinión y libertad
de información, pues una opinión lleva de forma explícita o implícita un contenido
informativo, de la misma manera en que una información supone algún contenido
valorativo o de opinión. Lo anterior implica que si bien no puede reclamarse veracidad
e imparcialidad sobre los juicios de valor, sí se deben hacer tales exigencias respecto
a los contenidos fácticos en los que se funda esa opinión, siempre y cuando se trate
de emisores de información. Y de forma correlativa, es exigible también que estos
permitan que los receptores puedan distinguir entre el contenido meramente
informativo y la valoración u opinión sobre los mismos.[42]”

De la jurisprudencia reseñada, es dable concluir que el derecho al buen


nombre se ve vulnerado cuando se difunde información falsa con la intención de
causar una afrenta contra el prestigio publico; mientras que el derecho a la honra se
entendió como la estimación o deferencia con la que cada persona debe ser tenida
por los demás miembros de la colectividad que le conocen y le tratan, en razón a su
dignidad. Asimismo la jurisprudencia constitucional ha considerado que la libertad de
expresión debe ejercerse responsablemente, pues no puede irrespetar los derechos
de los demás y en consecuencia, no puede entenderse que quien hace uso de dicha
libertad está autorizado para atropellar los derechos de los otros miembros de la
comunidad, sacrificando principalmente, entre otros, los derechos al buen nombre y
a la honra, y en esa misma dirección no se pueden realizar insinuaciones sobre una
persona ajenas a la realidad, con el único propósito de fomentar el escándalo
público.1

Ahora, tal como lo relata el a quo, para determinar si la manifestación objeto


de tutela vulneró los derechos fundamentales de las accionantes, es preciso analizar
el contexto en que se efectuó dicha declaración; así, al consultar la entrevista en la
que se desarrolló la aseveración objeto de tutela, se verificó que en esta participaron
María Jimena Duzán, en su calidad de directora del programa “Semana en Vivo”, y
los señores Gonzalo Guillén y Julián Martínez quienes a través de una noticia
publicada por LA NUEVA PRENSA, dieron a conocer que Martha Lucía Ramírez
pagó en 1997 en Miami fianza de US$ 150 mil para liberar a su hermano
condenado por tráfico de heroína.

La manifestación objeto de tutela se dio luego de que el periodista Julián


Martínez trajera a colación un artículo escrito por JUANITA LEÓN y LA SILLA VACIA
en el que, a su sentir, se les hizo gran daño en su labor periodística, pues se
realizaron insinuaciones que darían a entender la financiación a los periodistas
Gonzalo Guillén y Julián Martínez por parte de Gustavo Petro, a lo cual el tutelado
añadió “y yo pregunto una cosa, la señora esa de la Silla Vacía por qué no tiene la
decencia de llamarnos a ver si es verdad que recibimos plata de alguna parte, más
bien por qué ella en las cuentas esas que pone en La Silla Vacía no tiene un centavo
expuesto ante el público de la plata que recibe de Sergio Fajardo. Ella es la vocera y
la jefe de prensa de Sergio Fajardo”.

1 Corte Constitucional. Sentencia T-110 de 2015. M.P. Jorge Iván Palacio Palacio.

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Así, contrario a lo que estimó el a quo, la manifestación hecha por el señor


GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ no tiene el carácter de opinión, pues aun cuando se
dio como una réplica al artículo que recordó su compañero de entrevista, las
expresiones del accionado indudablemente afirman que LA SILLA VACIA y JUANITA
LEON reciben dineros por parte de Sergio Fajardo y que además JUANITA LEON es
la vocera y jefe de prensa de dicho político.

En tal orden de ideas, no resulta lógico y plausible que en un momento de la


entrevista los señores Gonzalo Guillén y Julián Martínez manifiesten que las aquí
accionantes les han hecho un gran daño en su labor periodística al insinuar que
aquellos han recibido financiación por parte de partidos políticos de izquierda, para
luego de ello aseverar que las accionantes han recibido dinero de otro político y que
son las voceras y jefes de prensa del mismo.

En efecto, este juzgador no puede permitir que las rencillas que puedan existir
entre las partes de este litigio, afecten su buen nombre, su carrera profesional y
desmedren el derecho a la información que posee la sociedad en general; en tal
sentido, si la accionada estimaba que las accionantes habían ofendido su carrera
periodística al insinuar que recibía financiación por parte de un político, su actuar no
podía ir dirigido a imputarles un mismo contexto fáctico, sino a denunciar dicha
situación a través de los mecanismos legales dispuestos para ello o utilizar otros
mecanismos alternativos de solución de conflictos existentes para casos similares.

Ahora, dilucidado que la afirmación de que LA SILLA VACIA y JUANITA LEON


reciben dineros por parte de Sergio Fajardo y que además JUANITA LEON es la
vocera y jefe de prensa de dicho político, representa el ejercicio del derecho a la
libertad de información, debe reiterarse que dicho derecho no es absoluto, pues
cuando se difunde información falsa con la intención de causar una afrenta contra el
prestigio público o cuando se realizan insinuaciones sobre una persona ajenas a la
realidad, con el único propósito de fomentar el escándalo, se está vulnerando el
derecho a la honra y buen nombre de la persona sobre quien recae el contenido de
la manifestación.

Así, dentro del plenario no existe prueba alguna que acredite siquiera
sumariamente que las accionantes han recibido apoyo económico por parte del
personaje político indicado por la accionada y contrario a ello, se evidencia que sin
existir siquiera la calidad verificable de dicha afirmación, se brindó una información
al público con el ánimo de afectar la credibilidad y reputación de un medio de
comunicación y su periodista; intención que se hace mas evidente cuando se verifica
que ciertamente, luego de que el juez de primera instancia profiriera sentencia el 3
de julio de 2020 (sentencia sobre la cual se declaro nulidad por no haberse integrado
debidamente el contradictorio) el señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ publicó y

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reiteró en su página twiter que LA SILLA VACIA “es un instrumento propagandístico


de Sergio Fajardo y su partido verde” 2

En tal orden de ideas, visto que se constató que las aseveraciones difundidas
por el accionado constituyen el ejercicio del derecho a la información, y sin embargo
aquellas no están soportadas por elementos probatorios de carácter verificable, sino
que se profirieron con la intención de reprochar y desmeritar la actividad periodística
de las accionadas, deberán ampararse los derechos fundamentales invocados en la
tutela.

Así las cosas, atendiendo al núcleo fundamental del derecho al buen nombre
y honra, ha de revocarse el fallo impugnado y concederse el amparo deprecado para
que el señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ, rectifique la aseveración realizada
dentro de la entrevista llevada a cabo el 11 de junio de 2020 y a la que se ha hecho
referencia ampliamente en esta providencia y consecuentemente se sirva aclarar la
misma, indicando claramente que no le consta que LA SILLA VACIA o JUANITA
LEON reciben dineros por parte de Sergio Fajardo o que JUANITA LEON es la vocera
y jefe de prensa de dicho político.

Asimismo, comoquiera que el derecho a la rectificación exige equidad en el


medio de comunicación por el cual se difundió la información incorrecta y el que se
utilice para rectificar la misma, se ordenará que la rectificación que haga el señor
GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ sea publicada a través de su página Twitter
@heliodopero y además que copia de la misma sea divulgada por la revista semana
dentro de la descripción del video “Marta Lucía Ramírez y el escándalo de
narcotráfico de su hermano | Semana En Vivo”3, mientras dicho video permanezca
publicado.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, el Juzgado Octavo Civil del Circuito de Bogotá D.C.,


administrando justicia en nombre de la República y por autoridad de la Ley,

RESUELVE

PRIMERO: REVOCAR en su integridad el fallo proferido por el Juzgado 57


Civil Municipal de Bogotá el 21 de agosto de 2020, por las razones expuestas en la
parte motiva de esta providencia.

2 Dicha afirmación fue publicada el 3 de julio de 2020 a través de Twitter y puede ser consultada a través del
siguiente link: https://twitter.com/HELIODOPTERO/status/1279216025872093184 y es visible así:

3 https://www.youtube.com/watch?v=2DX8Q3t-h08

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SEGUNDO: TUTELAR los derechos fundamentales al buen nombre y honra


vulnerados a Juanita León García y al portal periodístico LA SILLA VACÍA, por el
señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ, conforme a las razones consignadas en la
parte motiva de ésta providencia.

TERCERO: ORDENAR al señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ, que por


medio de su página de perfil de Twitter “@heliodopero”, se sirva rectificar la
información dada a sus suscriptores y la comunidad en general, precisando que,
contrario a lo que afirmó en la entrevista llevada a cabo el 11 de junio de 2020 en el
programa “semana En Vivo, de María Jimena Duzán” 4 no le consta que el portal
periodístico LA SILLA VACIA o la señora JUANITA LEÓN GARCÍA reciben dineros
por parte de Sergio Fajardo o que JUANITA LEON es la vocera y jefe de prensa de
dicho político.

CUARTO: ORDENAR a PUBLICACIONES SEMANA S.A. que a través de su


representante legal Dra. Sandra del Rosario Suarez Pérez, o quien haga sus veces,
en el término perentorio de tres (3) días siguientes a la rectificación que publique el
señor GONZALO GUILLÉN JIMÉNEZ, incluya copia de la antedicha rectificación
dentro de la descripción del video “Marta Lucía Ramírez y el escándalo de
narcotráfico de su hermano | Semana En Vivo” y que se encuentra publicado en la
plataforma YOUTUBE5

QUINTO: ORDENAR la notificación de lo aquí resuelto a las partes por el medio


más expedito y eficaz de acuerdo con lo preceptuado por el artículo 16 del decreto
2591 de 1991.

SEXTO: DISPONER la remisión de lo actuado ante la H. Corte Constitucional.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE,

ELSA JANETH BARBOSA VILLALBA


JUEZ
ORIGINAL FIRMADO

4
https://www.youtube.com/watch?v=2DX8Q3t-h08
5 IBIDEM

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