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Historia de la psiquiatría
Hugo R. Marietan1
 

Introducción

En la historia de vida de la medicina, la psiquiatría está en la adolescencia.

Nacida de los límites concretos de la filosofía y el fracaso de la clínica ante la locura,


fue un hijo no querido, despreciado, descalificado y marginado de los círculos
académicos donde la clínica médica tradicional reinaba victorianamente.

Pasó su infancia abriéndose paso en el frondoso bosque de la magia luchando por


convertir a los posesos de los demonios, a las brujas y hechiceros en enfermos de la
mente. Los primeros psiquiatras robaban a la magia para enriquecer a la medicina.

Un día se pensó que si la locura era una enfermedad, pues entonces debía reunir los
requisitos de una enfermedad clínica: a saber, tener sus  síntomas y signos estables y
su correlato anatomopatológico. Y así se lanzaron a un trabajo tortuoso, muchas veces
frustrante, con idas y vueltas, hasta afianzar una corriente de pensamiento que hoy
llamamos Psiquiatría Biológica compuesta de un ejército escaso pero aguerrido.

Otros se dejaron seducir por el proceso de aprendizaje, por lo que venía, culturalmente,
del afuera del individuo, de su “medio”, del lenguaje. Aquí las influencias externas eran
determinantes para comprender los procesos psicopatológicos. Se planteaba una lucha
entre las apetencias del individuo y las presiones de su entorno. La batalla se libraba
en el terreno de la subjetividad, los resultados desfavorables eran los síntomas; las
batallas perdidas eran las enfermedades. Esta postura, que ha ocupado a mentes
brillantes hasta hacer de ella una poderosa convicción, fue llamada Psicoanálisis.

La guerra teórica entre la psiquiatría biológica y el psicoanálisis por imponer sus


dogmas no tiene tregua. Aún suenan, vibrantes, sus escaramuzas. Los intentos de
reconciliación han fracaso una y otra vez. Los procesos de síntesis suelen iniciarse con
entusiasmo para luego debilitarse y ser olvidados.

A la vera de esta guerra se crearon otras posturas que toman un poco de uno y otro 
poco de otra. Así aparecen los sistemas conductistas, sistémicos, transaccionales y mil
más. Todos con suertes variadas dependiendo del fervor y la habilidad de sus líderes.

Como en todo desarrollo adolescente, la psiquiatría se crea diariamente. Tiene sus


ideales, sus entusiasmos, sus frustraciones, sus fracasos, sus crisis y sus aciertos.
Está en esa posición en la que se debe luchar para hacerse un lugar definitivo en la
medicina y a su vez debe luchar contra sus propias internas determinando un
dinamismo por momentos agobiante, por momentos estimulante.

Abierta a lo nuevo trata de incorporar los resultados de la ciencia para usarlos como
herramientas para su trabajo asistencial o para apuntalar sus teorías.

Pero en todo hay un dejo de incertidumbre, de algo no terminado, a medio crear. Y es


precisamente la incertidumbre la compañera permanente del psiquiatra actual que no se h
dogmatizado abrazando religiosamente una de las posturas madres.

Caminar a tientas es el paso de todos los días, el estudio de las teorías de turno una constante, e
ensayo - error una práctica no querida pero ineludible. La mejoría de muchos pacientes es una
realidad que demuestra que algo se está haciendo bien: un adorador de la muerte que abandona
sus ideas, un esquizofrénico que sale de su ostracismo, un depresivo que mitiga su angustia, u
fóbico que supera su miedo.

Y así, entre esperanzas y frustraciones va el psiquiatra afirmándose de apoco en este proceso que
sin duda, llevará varias generaciones pero que deja la sensación de estar participando de una tare
formidable: conocer los mecanismos y las soluciones que lleven a recuperar la libertad mental.

Etapas históricas

La historia de la psiquiatría está constituida por la respuesta a dos preguntas: ¿qué entendemos po
locura? y ¿qué hacemos con ella? Los intentos de respuestas a estas preguntas determinaron e
accionar de la sociedad sobre los enfermos mentales. Y, dado que el concepto de locura no se logró
esclarecer, las respuestas han ido variando a través de las distintas culturas y tiempos.

En épocas remotas se creía que la locura era un hecho sobrenatural que se producía por un castigo
de los dioses a un transgresor de las leyes divinas o porque un espíritu invadía el cuerpo de u
individuo, en consecuencia el tratamiento consistía en ritos, ceremonias religiosas, exorcismos
sacrificios. Es decir, a lo mágico se lo trataba con lo mágico.

Los Griegos

Fue con los griegos que se produjo el descenso de la locura a lo humano.


Era su pensamiento que la locura desvirtuaba la conducta natural de
individuo y alteraba sus capacidades y habilidades naturales. Alcmeón d
Crotona (ver figura), siglo VI a. C., discípulo de Pitágoras, fue el primero que
relacionó lo mental con el cerebro al descubrir por disección, que ciertas vía
sensoriales terminan en el encéfalo, y elaborar una teoría de la disarmoní
como causal  de enfermedad. Hipócrates sostenía que era producto de
desequilibrio de los humores, en especial de la bilis negra (melania chole, d
ahí melancolía), de lo que se seguía que el tratamiento debía consistir e
restablecer el equilibrio humoral, dando también importancia a la liberació
del exceso emocional, la catarsis, por medio del teatro y las fiestas grupale
en honor a Dionisios, además de creer que la actividad onírica er
reparadora. Hipócrates dijo: “los hombres deberían saber que sólo de
cerebro provienen las alegrías, los gozos, la risa y
los juegos; y las penas, los dolores, el desaliento y las lamentaciones ...
con el mismo órgano nos volvemos locos y deliramos, y nos asaltan
temores y terrores, algunos de día, otros de noche ... todas estas cosas
sufrimos por causa del cerebro cuando no está sano”.

En el siglo I d.C., Asclepiades habló de Frenitis, enfermedad mental con


fiebre y Manía, enfermedad mental sin fiebre.  Fue el primero en
diferenciar las ilusiones de las alucinaciones. Practicó psicoterapia
e incluyó el uso de la música y la estimulación intelectual, así como el
trabajo con grupos de personas con trastornos mentales.
Galeno (130-220) retomó la teoría de los humores, describió diferentes tipos de alteracione
melancólicas, entre las que incluyó a la paranoia como resultado de impresiones sensoriales falsas
y llegó a relacionar la abstinencia sexual con el exceso de ansiedad.

Los Romanos

Los romanos, siguiendo los conceptos griegos respecto de la locura y su tratamiento, realizaron u
aporte fundamental a la legislación sobre los enfermos mentales: en su “Código Civil” establecen
sus derechos, se legisla sobre su capacidad para contraer matrimonio o disponer de sus bienes
consideran la locura como un eximente para determinados delitos.  El romano Celsio veía en la
pasiones o emociones el factor causal de la enfermedad mental y el elemento esencial de
tratamiento; utilizaba la sorpresa, el miedo y los sustos.

En los inicios del siglo II d.C. Sorano insistió en un trato mucho mas humanitario en la
internaciones. Dijo: “la habitación debe estar en silencio absoluto, no debe estar adornada co
pinturas ni iluminadas con ventanas bajas; debe hallarse en planta baja antes que en piso
superiores, porque las víctimas de manía con frecuencia saltan por las ventanas”

La Edad Media

Durante la Edad Media mantienen su auge los postulados clásicos con el agregado de un mejo
trato para los enfermos.  Constantino el africano (siglo XI), realiza un estudio sobre la melancolía
basado en la teoría de los humores, ubica en el cerebro a un tipo de melancolía y en el estómago
otra a la que da el nombre de hipocondría dando cuenta, por primera vez, de los síntomas que la
caracterizan.

Los árabes creían que el loco era un protegido de Alá cuya misión en este mundo era decir l
verdad, teniendo en consecuencia una actitud de protección hacia ellos.  Fueron además quiene
recuperaron para occidente las obras de los griegos, sobre todo la de Aristóteles.

Santo Tomás de Aquino, estudioso de Aristóteles, deja sentado que la locura debía se
necesariamente un trastorno orgánico dado que el alma no podía enfermar.

Por sobre estos movimientos intelectuales el vulgo mantenía las viejas ideas de posesión
demoníaca (los locos eran brujos o posesos) y la práctica de los exorcismos, tendencia que va
reaparecer en los dirigentes religiosos del Renacimiento cuando el Papa Inocencio VIII ordena, e
1484, perseguir y castigar la brujería dando comienzo al extenso período de la Inquisición, donde lo
“brujos” eran torturados y muertos en la hoguera. Por ese entonces persistía la vieja creencia que
los astros y luna influían sobre los trastornos mentales, de esta idea deriva el término “lunático”.

En medio de este fragor irracional existieron pensadores que se atrevieron a


manifestar opiniones contrarias. Paracelso (1493-1541) (ver ilustración) en 152
sostuvo que los trastornos mentales eran enfermedades naturales que no s
originaban en la posesión demoníaca, fue de los primeros en observar la tendenci
hereditaria de estas patologías y propone, por primera vez, el uso de sustancia
químicas para tratar la enfermedad mental.  Luis Vives (1492, 1540) se oponía a la
idea de posesión demoníaca.  J. Weyer (1515- 1588) denunció que los acusados de
brujos eran en realidad enfermos mentales y por su lucha es considerado po
muchos como el primer psiquiatra; describió los síntomas de la psicosis, la
epilepsia, las pesadillas, los delirios, la paranoia y la depresión.  Paralelamente s
crea en España, Valencia, en 1409, el primer hospital psiquiátrico, iniciativa que luego se extendió a
toda Europa.

Era costumbre hasta mediados del siglo XVII que los sacerdotes o los abogados evaluaran a lo
alienados y determinaran la responsabilidad que les correspondía por su comportamiento.  Fue e
médico P. Zacchia quien aconsejó que fuese tarea del médico realizar la evaluación.

La Ilustración

Es recién hacia fines de 1700 cuando la psiquiatría va afianzándose como una nueva disciplin
dentro de la medicina, cuando comienzan a aparecer los primeros tratados sobre las enfermedade
mentales y se va abriendo paso una concepción de tratamiento más humanitaria, desde el inglé
Battie, 1751, hasta Pinel en Francia, 1793, siendo precisamente con este médico que se inicia un
nueva etapa en la historia de la psiquiatría.

Siguiendo los postulados de la Revolución Francesa, Pinel, y luego su


discípulo Esquirol, impuso no solo un modelo de mayor respeto hacía lo
alienados sino que inicia una nosografía psiquiátrica que se ha id
perfeccionando hasta nuestros días. Pinel describió las alteraciones de la
diferentes funciones psíquicas: memoria, atención, juicio y pensamiento
dividió a las enfermedades en melancolías, manías sin delirio, manías co
delirio y demencia, ya sea por deterioro intelectual o por idiotez; pensaba que
además de la vulnerabilidad hereditaria, las deficiencias en la educación y la
pasiones podían provocar la locura y que, por lo tanto, era resultado de un
combinación de factores hereditarios y experiencia de vida.

Esquirol diferenció las alucinaciones de las fantasías y fue quien en 1838


señaló que las alucinaciones eran percepciones sin objeto.  Continuando l
escuela J.P. Falret y J. Baillarger describieron la locura circular y la locura
doble forma, cuadros que más adelante se llamarían psicosis maníaco-depresiva.  Pinel y su
discípulos se abocaron a una subdisciplina que luego sería llamada Psiquiatría Forense, en relación
a esto, vale recordar que imperaba en esos tiempos la noción del filósofo Locke, que consideraba
que sólo era psicótico aquel que deliraba. Pinel y luego Pritchard lucharon por imponer el concepto
legal de locura sin delirio, provocada por la disarmonía afectiva, proponiendo Pritchard para este tip
de psicosis el nombre de locura moral (moral insanity), término que erróneamente es aplicado a la
psicopatía. También en otras partes del mundo hubo un florecimiento de la nueva disciplina
Chiaruggi en Italia, Fricke y Reil en Alemania, Rush en Estados Unidos.

En los tiempos de la Ilustración la enfermedad mental es pensada con basamento somático


tratada en consecuencia. Willis y Sydenham abonaron esta idea con la nominación  “enfermedade
de los nervios”. Cullen, en 1777, las designa como “neurosis”, afectación de los nervios, término que
en el siglo siguiente pasará a designar lo contrario: enfermedad de etiología no somática, tal como
se entiende hoy.

 
Dos conceptos importantes se imprimen a fines del siglo XVIII e
inicios del XIX. Uno iniciado por Gall que postula la correlación
entre los rasgos de la personalidad y la morfología del cerebro y su
contenedor, el cráneo. Decía que las funciones psíquicas son
generadas por zonas cerebrales determinadas e inmodificables por
el aprendizaje, es decir innatas. Esta teoría localizacionista dio sus
frutos, haciendo escuela en el saber psiquiátrico, basados en el
pensamiento siguiente: “si cada función psíquicas tienen su lugar
en el cerebro, entonces las enfermedades mentales, que son
perturbaciones de esas funciones, también deben tener su
localización.” . Se sientan así las bases de una prolífica línea de
investigación que se mantiene vigorosa en la actualidad, la
Psiquiatría Biológica. El otro concepto parte de Mesmer (ver foto)
al plantear la influencia de los astros, de lo externo, sobre la
psicología del hombre: éste emitía un fluido magnético que al
liberarse tenía efectos curativos e influencia sobre los otros
hombres. Con Mesmer principia el hipnotismo, hoy sofrología, una poderosa herramienta en e
tratamiento de los procesos psicopatológicos con base en la sugestión, como la histeria y otra
neurosis, teniendo además cierta injerencia en la argumentación que luego desarrollará la escuel
psicoanalítica.

El siglo XIX

Durante el siglo XIX los psiquiatras se dedicaron a pulir la identificación y clasificación de la


enfermedades mentales. La escuela francesa con Pinel, Esquirol, Georget, Leuret, Moreau d
Tours, Fovil, Morel, Lasègue, Magnan, Cotard, Falret, y otros, sustentó sus teorías en el trabajo
asistencial y la investigación anatomoclínica: una vez bien delimitados los síntomas de la patologí
mental, trataban de encontrar su correlato somático en la anatomía patológica.

La escuela alemana estuvo hasta mitad de siglo influida por el romanticismo filosófico por lo qu
acentuaba el producto de la reflexión pura por sobre la experiencia clínica; potenciaba los aspecto
subjetivos. J. Reil publicó en 1803 el primer libro sobre psicoterapia; H. Heinroth fue el primero en
utilizar el término psicosomático y siguiendo esta escuela, el francés Moreau de Tours, propus
comprender las manifestaciones clínicas como expresiones de disfunciones de la personalidad
subrayó la importancia de la introspección y del estudio de los sueños. Muchas de las ideas de esta
escuela fueron luego sistematizadas en la obra de Freud.

En esos años se hallaban difundidos los trabajos de Pasteur en microbiología; la teoría

sobre los tejidos orgánicos de Bichat, la teoría celular de Virchow y el trabaj


de Bayle (ver ilustración) que en 1822 describió la aracnitis crónicas en
pacientes con parálisis general progresiva (PGP). Hasta ese entonces la PGP
era considerada una locura más, con episodios de excitación psicomotriz
depresión, delirio y demencia. Es de notar lo siguiente, por primera vez se
piensa que distintas manifestaciones (excitación, depresión, delirio, demencia
puedan tener una base anatómica común y sean etapas del deterioro de es
base orgánica. Bayle había descubierto el sustrato anatómico de la PGP
intuyó su patogenia, pero fue necesario esperar cincuenta años para qu
Fournier sospechara su origen sifilítico y recién en 1913 el japonés Noguch
pone el punto final al encontrar el treponema en el encéfalo de paralítico
generales fallecidos. La enorme importancia del trabajo de Bayle (aunque fuera aceptado veinte
años después por sus contemporáneos) consistió en haber encontrado una causa orgánica cierta e
el cerebro para una locura: la tan anhelada búsqueda de la correlación clínica y anátomopatológica
al fin se produjo, generando gran entusiasmo y la renovación de las ideas organicistas sobre la
etiología de la locura.

Griesinger

 En 1845 Griesinger se convierte en el adalid del positivismo en Alemania


y planta su bandera: “Las enfermedades mentales son enfermedades del
cerebro”, retomando la orientación anatomoclínica en reacción al
romanticismo. A él se debe el concepto de “psicosis única”, teoría que
siempre reaparece a lo largo de la historia de la psiquiatría y en la
actualidad uno de sus promotores es el inglés T. Crow. Griesinger sostenía
que existía un único proceso fundamental, la psicosis; la melancolía, la
manía, el delirio y la demencia eran etapas sucesivas del mismo proceso.
Su replanteo del origen cerebral de la locura es seguido por Westphal,
Meynert, Wernicke, Nissl, Gudden, Alzheimer, Pick y otros quienes
cimientan con sus trabajos sobre la demencia, las afasias y las nuevas
técnicas de tinción del tejido cerebral, la psiquiatría biológica alemana.

Kahlbaum

A su vez los psiquiatras con fuerte tendencia clínica asistencial trabajan para delimita
semiológicamente las enfermedades mentales, siendo fundadores de escuela Karl L. Kahlbaum
Kraepelin. El aporte de Kahlbaum (1828-1899) fue agregar al análisis semiológico del periodo de
estado, el análisis del seguimiento de los síntomas a lo largo del tiempo, la evolución de l
patología, lo que hoy conocemos como “curso” de la enfermedad. Fue un prolijo observador, recort
del conjunto de la psicopatología las características que permiten diagnosticar la Catatonía (1863) y
junto a su discípulo Ewold Hecker (1843-1909), la Hebefrenia (1871). Caracterizaba a la catatonía
“locura de tensión”, como una perturbación del tono muscular, el estupor y la tendencia a adopta
posturas y actitudes extravagantes, considerando que era resultado de una disfunción cerebra
Dice: “La catatonía es una enfermedad cerebral de curso cíclico, alternante, en la cual l
sintomatología psíquica  presenta sucesivamente el aspecto de la melancolía, de la manía, de
estupor, de la confusión y la demencia. Se presentan también procesos nerviosos locomotores
flexibilidad cerosa, ataques de contracturas y convulsiones. En el estupor se da a veces un
ausencia completa de pensamiento y una incapacidad para observar... El enfermo es incapaz de
indicar la razón de su silencio. En la fase de excitación tiene un comportamiento patético marcado
por constantes declamaciones y acompañados de gesticulaciones animadas. Algunos hablan d
temas triviales en un tono que podría sugerir que se trata de un problema del más alto interés par
la humanidad. El signo patognomónico en esta fase es la verbigeración (Kahlbaum la asocia con
una convulsión de los centros cerebrales del lenguaje): el paciente produce un discurso compuesto
de palabras continuamente repetidas y desprovistas de sentido”. La catatonía le parece e
contrapunto de la PGP porque los síntomas motores tienen una tendencia al espasmo y l
contractura, en oposición a la parálisis.

Como veremos más adelante Kraepelin incluye, tal ve


erróneamente, a la catatonía como un tipo de demencia precoz,
no era ésta la idea original de Kahlbaum.

Kraepelin

El estudio del curso de las insanias fue ampliado por el discípulo d


Griesinger, Emil Kraepelin (1856-1926), en quien nos detendremo
un momento dada la importancia capital que tuvo para la psiquiatría.

Kraepelin tenía 26 años cuando Wundt, maestro de la psicología experimental en cuyo laboratori
trabajaba Emil, le encarga realizar un resumen sobre los cuadros psiquiátricos, motivado sobre todo
por cuestiones nacionalistas: los alemanes no querían seguir estudiando psiquiatría de la
traducciones de textos de los brillantes clínicos franceses. Pero Kraepelin era un perfeccionista, u
apasionado de la clasificación, un admirador del botánico Linneo, y no se conformó con una mera
recopilación sino que creó una nueva clasificación de las enfermedades mentales que publicó en
1883 (un volumen de 350 páginas) que siguió perfeccionando hasta su muerte (la octava edición
constaba de cuatro volúmenes y 2500 páginas) y que aún hoy, con algunas variantes, es el marc
clínico donde se asienta el conocimiento psiquiátrico. Como señalamos siguió a Kahlbaum en e
acento dado a lo descriptivo y en el interés por el curso de la enfermedad, siguió el criteri
anatomoclínico de su maestro Griensinger y tomó de Möbius la noción etiológic
de exógeno (enfermedades psíquicas provocadas por agentes externos que accionaban sobre e
cerebro) y de endógeno (predisposición innata a padecer en algún momento de la evolució
madurativa una enfermedad mental sin base somática reconocida). Reelabora la idea de More
sobre Demencia Precoz para darle el contenido de lo que hoy conocemos como Esquizofrenia,
incluye en ellas a la Catatonía, la Hebefrenia y agrega de su cosecha la forma Paranoide, y en 1904
agrega la forma Simple, descripta por Diem en 1903. Da identidad a la Psicosis Maníaco Depresiva
crea el término Personalidades Psicopáticas, Parafrenias y muchos aportes más que hacen de él un
maestro de la psiquiatría.

Distingue como síntomas fundamentales en la demencia precoz e


repliegue afectivo, la indiferencia, la falta de voluntad, la perturbación
del curso del pensamiento y del razonamiento y la pérdida de l
unidad interior. Los síntomas accesorios son las alucinaciones, la
ideas delirantes, los automatismos gestuales catatónicos, los acceso
depresivos o excitativos y las impulsiones. La demencia como la
entiende Kraepelin, se refiere a la afectación de la afectividad, la
voluntad y el razonamiento (y en consecuencia la personalidad), e
cambio no están afectadas la inteligencia, la memoria ni l
orientación). Citamos al maestro: “Comprenderéis desde luego qu
estamos frente a un estado de demencia, en el cual la facultad de
comprender  y recordar conocimientos adquiridos hállase meno
trastornada que el juicio, y en especial que los impulsos emocionale
y los actos de volición que con aquellos se encuentran en la má
íntima dependencia. La enfermedad así delineada correspóndes
mucho con el caso ya descrito, a pesar de su diverso desarrollo. La
pérdida completa de la actividad mental, y en especial el interés po
nada, así como la carencia de propia energía de impulsión, son
características y fundamentales indicaciones que dan a éste como al otro caso un sello común
Además de la debilidad del juicio existen rasgos permanentes y fundamentales de la demencia
precoz que acompañan a la enfermedad durante toda su evolución.  Comparados con éstos, todo
los demás trastornos, por muy salientes que aparezcan en casos aislados, deben considerars
como meramente transitorios, y por ende sin valor diagnóstico absoluto.  Conviene esto, po
ejemplo, a las ilusiones y alucinaciones, que son muy frecuentes, pero que suelen evoluciona
según diferentes grados, y aun no existir, sin que afecten en nada ni el curso ni las líneas principale
e la enfermedad.  Podemos asentar como regla que los estados de depresión acompañados e
principio de vívidas alucinaciones o ilusiones confusas son la forma usual en el preludio de la
demencia precoz. Las oscilaciones emocionales, por su poca estabilidad, son para el diagnóstico de
carácter aleatorio. Es verdad que al hacer su aparición la enfermedad suelen observarse estados de
excitación o de depresión emotivos; más pronto llegamos a convencernos de que tales anomalía
emocionales no tardan en desaparecer, persistiendo, sin embargo, sus correspondientes signo
externos.”

 
Clasificación Psiquiátrica de Kraepelin, sexta edición, 1899

1) Locuras infecciosas, 2) Locuras de agotamiento, 3) Intoxicaciones, 4) Locuras toroideas, 5


Dementia Praecox, 6) Demencia paralítica 7) Locura de las lesiones del cerebro, 8) Locuras de
involución, 9) Locura maníaco-depresiva, 10) Paranoia, 11) Neurosis generales, 12) Estado
psicopáticos ( locuras degenerativas) 13) Detenciones del desarrollo psíquico.

Siglo XX
Bleuler

Eugen Bleuler  (1857 – 1940) estudió con Charcot, Magnan y A Forel y en 1898 tomó la Cátedra de
Psiquiatría de Zurich, fue su ayudante C. Jung quien lo conecta con las ideas freudianas, de gran
influencia en su pensamiento. También fueron sus ayudantes Karl Abraham, Binswanger y Eugen
Minkowski.

Bleuler escribe en 1911 una monografía sobre Demencia Precoz, a la que


sugiere llamar Esquizofrenia, donde adopta una posición crítica sobr
algunos aspectos enunciados por Kraepelin y desarrolla criterios par
realizar el diagnóstico de esta patología a través de síntomas primarios
secundarios.  A partir de esta publicación el término Esquizofrenia (ment
escindida) fue adoptado por todos los autores. Sostenía que l
esquizofrenia no era una sino que debía hablarse en plural en relación a
ella; que no todas las esquizofrenias terminaban en demencia, que e
algunas su inicio no eran precoz y que un porcentaje de ellas se curaban
“llamo esquizofrenia porque espero demostrar que la dislocació
(spaltung) de las diversas funciones psíquicas es uno de los caractere
más importantes”. Pensaba que una lesión cerebral era la responsable de
los síntomas primarios, y llamó síntomas secundarios a la reacción de l
personalidad a los síntomas primarios. Los síntomas característicos eran la disgregación asociativa
del curso de las ideas, el autismo y la ambivalencia afectiva. A partir de la “disociación” se produce
otros síntomas secundarios, psicógenos, que son una reacción del “alma enferma” ente el proces
morboso para terminar en la ruptura delirante y hermética del contacto con la realidad, el autismo.

Hoche expuso en 1912 su concepto de reacción biológica y su teoría de los síndromes preformados
Plantea que las causas de las enfermedades psíquicas hacen que salgan de su estado latent
ciertos mecanismos psíquicos de reacción psicótica que existen preformados en la constitució
psicosomática del individuo, dando lugar a formas de reacción biológica dentro de las cuales se
hallan totalmente estructurados los síntomas de cada psicosis.

O. Bumke, basándose en su maestro Hoche, sostiene que la esquizofrenia es una forma de


reacción exógena orgánica; es una reacción general del cerebro a diversas noxas patógenas a la
que estaría predispuesto el encéfalo cuando sobre él actúan diversos factores.

Karl Jaspers, a pesar de su corta permanencia en el campo de la psiquiatría (luego se dedicará a la


filosofía), escribe en 1913 su Psicopatología General donde propone un método estricto para lo
diagnósticos psiquiátricos. Diferencia el explicar, propio de las ciencias naturales, del comprender
adecuado para las ciencias del espíritu; designa como proceso a la irrupción de síntomas que
interrumpen la continuidad histórico vital de un individuo, como es el caso en la esquizofrenia,
como desarrollo al despliegue de síntomas preexistentes hasta constituir una patología menta
como es el caso de la paranoia donde los síntomas desconfianza, susceptibilidad, suspicacia forman
parte de la personalidad sana, previa a la psicosis.

Freud en Alemania estudia las neurosis y le da un marco teórico, una sistematización y una manera
de tratarlas inéditas, a tal punto de formar una poderosa escuela, la psicoanalítica, que tiñó con su
postulados el espectro de la psicología y parte de la psiquiatría.  Basado en el proceso d
aprendizaje como fuente de patología neurótica y en el proceso mnésico (lo inconsciente)com
sustentador  y a su vez como resolutivo (recuerdo, catarsis), elaboró una convincente teoría qu
intenta dar cuenta de la etiología de las neurosis con un fuerte acento en la sexualidad. Criticado
hasta la exasperación y adorado hasta el fanatismo el psicoanálisis pervive a esos avatares.

Wernicke

Por otra parte, en Frankfurt, Wernicke, Kleist y Leonhard


establecen una corriente de pensamiento que sigue la tradición
anatomoclínica, puntualizando preciosismos semiológicos y clínicos
a fin de distinguir subgrupos en la clasificación kraepeliniana y
crear nuevos cuadros que respondan a la realidad clínica por ellos
observadas. Tienen una concepción pluralista de la esquizofrenia,
que reúne varias formas de la enfermedad. Distinguen un grupo
central de evolución lenta y con graves manifestaciones deficitarias
que se debería a un proceso degenerativo primario del sistema
nervioso, comparable a las heredo-degeneraciones neurológicas, y
otro grupo que cursa con brotes tempestuosos que sería de origen
extracerebral.  Así dividen a las esquizofrenias en sistemáticas y
asistemáticas. Por ejemplo, dentro de las sistemáticas a las
hebefrenias las dividen en pueril, depresiva, apática y autística, y,
como ejemplo de asistemáticas, la catatonía iterativa. Esta escuela
continúa en la actualidad con H. Beckmann en Alemania y en
Argentina con Diego Outes, Juan Carlos Goldar y Alberto
Monchablón.

De Wernicke  (1848-1905) están registradas sus lecciones, de las cuales transcribimos u


fragmento:

“Señores, ustedes saben que entonces no existía una teoría desarrollada de las enfermedades e
sentido moderno, es decir, una teoría que se apoyara en las perturbaciones enfermizas de órgano
aislados de función conocida, y que por eso se atribuía a ciertos síntomas que se repetían de un
modo particularmente frecuente, incluso en distintos grupos nosológicos, la significación de especie
de enfermedad. Con ese criterio el conocimiento médico de las enfermedades no fue más allá de l
ciencia que aún ahora encontramos difundida entre el público profano, cuando considera com
verdaderas enfermedades la tos, las palpitaciones, la fiebre, la ictericia, la anemia y la consunción
Exactamente éste es el criterio actual de la psiquiatría, por lo menos en la mayoría de lo
psiquiatras, sus representantes. Ciertos síntomas de particular intensidad constituyen también para
ellos la verdadera esencia de la enfermedad: así, por ejemplo, un estado de ánimo depresivo
constituye en el más amplio sentido la esencia de la melancolía; la euforia con un exceso de
movimientos la esencia de la manía, y muchos otros más. De resultas de esto ahora se diferenci
un gran número de supuestas enfermedades de ese tipo”

CIE y DSM
A fin de unificar los criterios diagnósticos se elaboraron sistemas nosológicos que intentaron seduci
a la mayoría de los psiquiatras. Entre los más populares está la Clasificación Internacional d
Enfermedades Mentales de la OMS y el DSM, Manual diagnóstico y estadístico de los trastorno
mentales que evalúa el cuadro psiquiátrico de acuerdo a distintos ejes que proporcionan informació
independiente para luego dar una valoración global. Así tenemos:

Eje I. Síntomas clínicos y otras condiciones que merecen atención o tratamiento.

Eje II. Trastorno de la personalidad.

Retraso mental

Eje III. Trastornos y estados físicos.

Eje IV. Problemas psicosociales y ambientales.

Eje V. Escala de evaluación global del sujeto

Además consta de varios bloques temáticos donde se desarrollan los criterios para los distinto
diagnósticos, a saber:

Trastornos de inicio en la infancia, la niñez o la adolescencia.

Delirium, demencia, trastornos amnésicos y otros trastornos cognoscitivos.

Trastornos mentales debidos a enfermedad médica no clasificados en otros apartados.

Trastornos relacionados con sustancias.

Esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.

Trastornos del estado de ánimo.

Trastornos de ansiedad

Trastornos somatomorfos

Trastornos facticios

Trastornos disociativos

Trastornos sexuales y de la identidad sexual.

Trastornos de la conducta alimentaria.

Trastornos del sueño.

Trastornos del control de los impulsos no clasificados en otros apartados.


Trastornos adaptativos.

Trastornos de la personalidad.

Otras problemas que pueden ser objeto de atención clínica.

Breve historia de la psicofarmacología

Siempre existieron, en la historia de la humanidad, sustancias químicas que actuaron com


paliativos de las enfermedades mentales que administraban los chamanes o brujos de las tribus, lo
“curanderos” o los médicos, si bien en el primer caso era parte de un ritual mágico. También se h
utilizado el aislamiento del paciente excitado, algunas tribus usaban jaulas especiales para tal fin.

Hasta finales del siglo XIX las medidas terapéuticas para los alienados se limitaban al uso de la
contención física y el aislamiento, la hipnosis, los baños con diferencias térmicas y algunos aparato
como la silla giratoria de Darwin en casos de crisis de excitación. Las sustancias químicas se
limitaban a algunos hipnóticos, paraldehído, hidrato de cloral; como antipsicótico se aplicaba e
bromuro de hioscina; en las crisis maníacas se aplicaba morfina y picrotoxina como antidepresivo.

A principios del siglo XX se agregaron el coma insulínico (Sakel, 1933) y el shock cardiozólico  (Vo
Meduna, 1935) para el tratamiento de la esquizofrenia, el electrochoque (Cerletti y Bini, 1938) y l
psicocirugía (Egas Moniz, 1936).

Las fenotiazinas fueron descubiertas  en 1883, pero recién fueron utilizado


como psicofármacos en 1949 por el cirujano francés Henry Laborit, que
intentaba disminuir la ansiedad del preoperatorio. La Clorpromazina unida
la prometazina, un antihistamínico, constituía el “cocktail lítico” que producía
sedación, indiferencia afectiva, tranquilidad (ataraxia), e hipotermia. Labor
comunicó estos hallazgos a dos psiquiatras Deniker y Delay, quienes l
aplicaron a ocho pacientes esquizofrénicos que, luego de tres días d
medicación, disminuyeron sus alucinaciones auditivas.

Había comenzado la revolución psicofarmacológica.. Transcribimos


continuación  un párrafo del libro “El nuevo rostro de la locura” de J. Thuillie
para ejemplificar este trascendental cambio en la terapéutica psiquiátrica.

“Deniker analizó el comportamiento del enfermo agitado, chillón


gesticulador, que poco tiempo después de la inyección de clorpromazina se calmaba y se quedaba
tranquilo en su cama.  No era el sueño invencible provocado por un hipnótico.  Más asombroso aún
la calma física producida por el medicamento, se acompañaba de una sedación psíquica; la
injurias, los sarcasmos, las palabras delirantes, absurdas, disminuían de intensidad y poco a poc
cedían.

Curiosamente, la vuelta a la calma se acompañaba de una disminución de la confusión mental y de


restablecimiento normal del curso del pensamiento.

Los chalecos de cáñamo eran guardados de nuevo en los armarios, las bañeras de hidroterapia sól
servirían para el aseo; en los pasillos del Servicio de Deniker ya no se cruzaban enfermo
paseándose con su camisa abierta con las ataduras desatadas para ir a los lavados, sino paciente
vestidos con el uniforme de tela de paño basto, azul, del manicomio, deambulaban decentemente
en silencio hasta la sala de reposo.  El furor y la violencia habían dejado paso a la calma y a la paz
la señal más evidente de este extraordinario resultado terapéutico podía apreciarse incluso desde e
exterior del edificio de la clínica de hombres: se había hecho el silencio. (1952)”

Luego de la Clorpromazina descubren la Perfenazina y la Flufenazina y en 1958 el Haloperidol. La


Clozapina aparece en 1965, la Risperidona en 1992, en 1997 la Olanzapina y la Quetiapina. En e
año 2000 aparecen el Ziprasidone, el Aripiprasole y el Iloperidone.

Si bien el Litio era conocido desde 1800, recién con John Cade en1949 y luego con Schou en1960
se aplicó a los cuadros maníacos.

La serie de antidepresivos comienza con una observación: los tuberculosos que eran tratados co
Iproniazida se tornaban eufóricos (1954), de allí surgió la idea de tratar con esta sustancia a lo
depresivos. Eran los primeros IMAOs. En 1958 se lanza al mercado la Imiprimina, el primer tricíclico
en 1985 el Bupoprión y en 1988la Fluoxetina. Luego, por ingeniería molecular se sintetizan l
Venlafaxina, Nefazodone y Reboxetina

Stucchi Portocarrero  anota que al comenzar el siglo XX, sólo se conocían cinco fármacos con
propiedades sedantes: bromuro (introducido en 1853), hidrato de cloral, paraldehído, uretano
sulfonal. La aparición del fenobarbital, en 1912, dio lugar a la síntesis de 2500 barbitúricos, de lo
cuales 50 se utilizaron comercialmente. En 1957 se sintetizó el clordiazepóxido, la primera de 3000
benzodiazepinas, de las cuales se comercializaron 35. Durante la década de los '60, los barbitúrico
fueron desplazados por las benzodiazepinas.

Los psiquiatras argentinos

Domingo Cabred, el sembrador, (1859-1929)

Se graduó en la Universidad de Buenos Aires en 1881 con la tesis “Locura refleja”. Ingresó a
Hospicio de Las Mercedes en 1884 y se retiró en 1916, luego de haber sido su director desde 1992
Fue Profesor Titular de Clínica Psiquiátrica.

Loudet lo describe como un hombre de acción, con una voluntad férrea, que no retrocedía ante
ningún obstáculo; siempre en las antípodas de la prudencia, la timidez o el escepticismo; cuand
concebía alguna de sus obras médico-sociales se lanzaba a su realización sin perder un momento.

Sembró el país de hospitales, colonias, asilos, entre ellos la Colonia Nacional de Alienados en Lujá
llamada luego Open Dor (hoy D. Cabred); la Colonia de Alienados de Oliva, Córdoba; la Colonia de
Retardados de Torres, y varios hospitales generales.  Creó el Laboratorio de Anatomía Patológica
del hoy Hospital Borda “para permitir establecer la correlación del síntoma con la anatomía
patológica” y contrató para que se hiciera cargo del mismo a Cristofredo Jakob.

Critofredo Jakob (1866-1956)

Nació en Alemania y se graduó de Médico en Erlangen en 1890.  El


gobierno argentino por medio de Domingo Cabred lo contrata para
hacerse cargo del Laboratorio de Clínica

Psiquiátrica y Neurológica del Hospicio de las Mercedes (hoy Borda)


durante la presidencia de Roca.  Para facilitar su trabajo construyeron un laboratorio que era un
réplica exacta del laboratorio de anatomía patológica en el que trabajaba en Alemania.  Cuando l
hacen la propuesta de venir a Argentina preguntó con cuántos cerebros podía contar para su
trabajo, le respondieron que rondarían los sesenta por año, y ésto lo convenció de trabajar en
nuestro país

Poseedor de un método científico rígido e inflexible, cimentó la escuela neurobiológica argentina co


discípulos como Moyano, Borda, Orlando y Outes. 

Realizó muchos trabajos de anatomía comparada, solía realizar excursiones a distintos puntos de
país para conseguir cerebros de la fauna argentina.  Pensaba que la historia biológica de la corteza
cerebral comienza en el encéfalo de la amphisbaena darwini (víbora ciega).  Sus trabajos lo llevaro
a concluir la existencia de un cerebro visceral en 1911, hallazgo que fue avalado por Papez e
1937.

El resultado de sus investigaciones, exhaustivamente graficados, fueron publicados en la Foli


Neurobiológica Argentina que se editó entre 1939 y 1946.

El discípulo López Pascuale escribió sobre él: “Estaba impreso en su tipo físico: corpulento
pletórico; era bien humorado y accesible.  Si su temperamento le confería una energía y optimismo
infatigables, a más de multitud y variedad de intereses, su carácter extremadamente disciplinado
metódico le permitía una máxima utilización del tiempo y la posibilidad de completar tareas de largo
aliento.  Fuera de la Medicina, la Biología y la Filosofía, sus preferencias recaían en la música, la
poesía, la mineralogía y los viajes”.

Amén de ser docente de médicos, también daba clases de Biología en colegios secundario
escribiendo un libro de biología a esos fines dado que pensaba que las ideas rectoras de
pensamiento se generaban en la adolescencia.

Arturo Ameghino (1869-1948)

Considerado el semiólogo más sagaz, realizó sus estudios neuropsiquiátricos entre 1911 y 1914 en
los cursos de Dejerine, Dupré y Grasset en la Universidad de París.  A su regreso al país fu
designado Jefe de Clínica Neurológica de la Facultad de Medicina y Médico Interno del Hospicio de
Las Mercedes.  Ejerce la docencia y funda en 1927 la Revista Argentina de Neurología, Psiquiatría
Medicina Legal.

Decía: “Desnudar un alma, penetrar en ella es más difícil que desnudar un cuerpo.  El enfermo físic
es un colaborador del médico, analiza y comunica los síntomas subjetivos.  El enfermo mental, e
cambio, puede ser un obstruccionista, un simulador, un oponente.  Lo
trastornos mentales por ora parte no están siempre presentes, hay qu
buscarlos”.  Y en esta búsqueda de la locura Ameghino era insuperable.

José Tiburcio Borda (1869–1936)

Fue Titular de la Cátedra de Clínica Psiquiátrica (1922–1930) y elegid


Miembro Titular de la Academia de Medicina en 1930.

Nació en Goya, Corrientes, el 28 de enero de 1869. En 1991 ingresó en l


Facultad de Medicina de Buenos Aires; cuatro años más tarde fue
nombrado practicante menor interno del Hospicio de las Mercedes y s
quedó a vivir en el Hospital hasta su muerte. El convivir con los enfermos l
dio una experiencia clínica incomparable, que, junto con sus trabajos de investigación en lo
laboratorios de Anatomía Patológica, le permitió realizar trabajos científicos reconocido
internacionalmente. Durante 11 años fue discípulo de C. Jakob, quien le imprimió la disciplina, e
rigor científico y la ideología de relacionar la clínica con la anatomía patológica del encéfalo como
explicación de las enfermedades mentales. Tituló “Algunas consideraciones sobre el pronóstico de
la alienación mental” a su tesis doctoral.

Las leyes de Borda

“La curación de una afección mental se halla en razón inversa de su duración”

“El diagnóstico de muchas enfermedades mentales es un diagnóstico de evolución y por lo tanto e


pronóstico está lleno de interrogantes”.

“En el período de la aparición de la menstruación es cuando se desarrollan con más facilidad lo


trastornos mentales en la mujer y cuando la curabilidad es más difícil”.

Aúna a las enseñanzas de Magnan, Regís y Kraepelin su experiencia clínica y realiza una
clasificación de las enfermedades mentales que fue adoptada en 1922 por la mayoría de los paíse
sudamericanos.

Sus investigaciones anatomopatológicas tuvieron vuelo internacional. Se destacan “Topografía de


los núcleos grises de los segmentos medulares del hombre” (1902), considerado como el trabajo
más completo en su tema por el prestigioso neurólogo Edinger. “Parálisis general progresiva
contribución al estudio de las lesiones celulares de la corteza cerebral en la demencia precoz”
“Sobre un caso de psicosis postraumática terminada por la curación”, “Consideraciones sobr
tumores del encéfalo”.

Nerio Rojas lo recuerda como de trato fácil, llano; acortaba las distancias en la relación personal
en el trabajo docente... “De anatomía voluminosa, su espíritu era la expresión de su cuerpo en un
paralelismo entre psicología y anatomía. Su buen humor era proverbial, con sus manera
exuberantes, su voz sonora con tonada de provincia, en la broma o la anécdota a veces de tem
escabroso, con el sano humor de su bonhomía optimista y sabor de sal gruesa. Así era con lo
colegas, los enfermos y sus alumnos”

Braulio Moyano (1906-1959)

Nacido en San Luis, fue discípulo de Jakob con quien trabajo en el Laboratorio de Neurobiología de
Hospital Nacional de Alienadas.  Viajó a Europa y estudió con Spatz.  Luego fue Médico Interno de
mismo hospital donde vivió y realizó todo su trabajo de investigación.

Con Roque Orlando, por medio de exhaustivos estudios neuroanatómicos


consiguió deslindar la patogenia del signo de Argyll-Robertson en la parálisi
general progresiva.  Alcanzó difusión internacional con su monografía sobr
la enfermedad de Pick (1932) donde describe el signo de la afasia amnésica
o nominal como punto de partida de la desintegración del lenguaje de
recepción.  Dice Moyano en su tesis:

“La primera manifestación y la que domina por mucho tiempo es la llamad


afasia amnésica de Pitres... Los enfermos reconocen los objetos, aprecia
todas sus cualidades, demuestran con sus propósitos y sus gestos que s
dan perfecta cuenta de su uso, pero no pueden a menudo decir el nombre
lo han olvidado.  Otras veces no consiguen recordarlo espontáneamente, pero si se lo pronunci
delante de ellos lo reconocen de inmediato”.

Este importantísimo hallazgo semiológico fue de gran valor para la práctica psiquiátrica; su
alumnos decían: “A partir de Moyano nosotros hacíamos el diagnóstico presuntivo de un Pic
temporal en la guardia con solo interrogarlo”.

Publicó numerosos trabajos como “Histopatología de la esclerosis lobar progresiva y simétric


(1931)”, “Demencia senil y demencias preseniles (1933)”, “Patogenia del signo de Argyll-Robertson
en la parálisis general (1935)”, “Las lesiones de la oliva bulbar en la parálisis general progresiva
(1936)”, “Sobre la anatomía patológica de la parálisis infantil (1936)”, “Anatomía patológica de l
arterioesclerosis cerebral (1938)”. Moyano recibió el Gran Premio Nacional de Ciencias Aplicadas a
la Medicina por su capítulo Anatomía Patológica de las Enfermedades Mentales del libro de Emilio
Mira y López.

Su discípulo Diego Outes lo recuerda como un hombre introvertido y de pocas palabras, de bue
comer y beber, viviendo en una sencilla habitación del hospital, muy concentrado en sus trabajos
sumamente estudioso.  Una vez le preguntó: “Maestro ¿llegaremos algún día a saber las causas de
la depresión, la esquizofrenia y la neurosis?” Y Moyano le respondió: “Creo que algún día
llegaremos a saber los por qué de la depresión y de la esquizofrenia, la neurosis corresponde a
pensamiento, una de las esencias de lo humano y, como dice Alcmeón de Crotona, las esencias son
conocidas únicamente por los dioses, a nosotros en tanto hombres sólo nos está permitido
conjeturar” Y lo mandó a leer a Diógenes Laercio a la Biblioteca de Filosofía.

Edmundo Fischer (1905-1975)

Nacido en Budapest llegó a Argentina en 1948 y se consagró a dilucidar el correlato bioquímico d


los trastornos mentales en el Laboratorio de Psicofarmacología y Neuropsiquiatría Experimental de
Hospital Borda.

Fischer investigó del papel de la feniletilamina (FEA) en algunos casos de depresión y de la


bufotenina, metabolito de la serotonina, como productora de alucinaciones.

Sostenía que la fármacoterapia de las enfermedades psíquicas se basa en el hecho de que lo


procesos psíquicos pueden ser modificados por los fármacos que influyen en los centros nervioso
superiores.

Enrique Pichón Riviere (1907-1977)

Suizo de nacimiento, llegó a los tres años a la Provincia del Chaco.  Se recibe de Médico en l
Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en 1936 e ingresa al Hospicio de La
Mercedes.

En 1942 funda con Garma, Rascovski y Cárcamo la Asociación Psicoanalítica Argentina.  Trabaj
con grupos y familia y creó la Escuela de Psicología Social.  Escribió entre otras obras “Psicoanálisi
de la Melancolía” y “Psicología de la vida cotidiana”.

Juan Carlos Goldar (n. 1942)


Heredero de la rica tradición de la escuela de Cristofredo Jakob y discípulo
de Diego Outes desarrolló un trabajo de investigación y docencia que lo ha
convertido en uno de los referentes esenciales de la psiquiatría argentina
actual.  Su dedicado trabajo en el Laboratorio de Anatomiapatológica de
los hospitales Borda y Moyano, le permitió publicar numerosos artículos de
investigación.

En 1975 publica el libro Cerebro límbico y Psiquiatría en el que resume s


postura al momento sobre la psicopatología y aún hoy es de consult
permanente. Muchos de los conceptos vertidos en este libro y en el Curs
sobre Cerebro límbico dictado en el Hospital Moyano en 1982 fueron a l
largo de los años apareciendo en trabajos de investigadores extranjero
como “novedad”, repitiendo, tal vez en un irónico giro de la historia lo sucedido a Jakob en 1911
cuando su concepto de cerebro visceral es publicado como “novedad” por Papez en 1937.  En 197
escribe “Biología de la Memoria”.  En 1993 publica “Anatomía de la Mente”. En 1994 junto a su
discípulos D. Rojas y M Outes publica “Introducción al Diagnóstico de las Psicosis” donde realiz
una revisión de la nosografía de las psicosis, y dice, al concluir su trabajo: “Creemos, entonces, qu
la posición central de la psicosis maníaco-depresiva –alrededor de la cual se hacen girar casi todo
los cuadros transitorios- es una posición ptolomeica.  El giro copernicano, que consiste en colocar
la catatonía en el centro, es una revolución nosográfica que no tiene fondo doctrinario y sólo e
impulsada por lo real.  Con los dos astros kraepelinianos en sus correspondientes órbitas –ya sin la
posición privilegiada que indebidamente tomaron-, el panorama general adquiere la claridad que
nunca tuvo...”

Sus dotes de semiólogo y ensayista son transmitidas en sus clases magistrales y conferencia
inaugurales de los Congresos Internacionales organizados por la Asociación Argentina d
Psiquiatras, donde sus colegas se deleitan con este expositor impar.

Bibliografía

- Pagán, G. y Ruíz,M. J. La historia del pensamiento psiquiátrico en http://www.sepsiquiatria.org


- M.I. Aguilera del Moral y .R. Sanz Rivas, Los sistemas nosológicos psiquiátricos, e
http://www.sepsiquiatria.org
Barcia D. Psiquiatría. Ediciones Toray, S.A. Barcelona 1985.
Freedman AM, Kaplan HI. y Sadock BJ. Tratado de Psiquiatría.
Vallejo J. Introducción a la Psicopatología y Psiquiatría. Ed. Masson-Salvat. Barcelona 1992.
- Laín Entralgo P. Historia de la medicina. Barcelona: Salvat, 1978
- Historia de la psicofarmacología en
http://psicofarmacologia.bizland.com/CBfarm.html
-Stucchi Portocarrero S., Historia de la Psiquiatría, en
 http://www.galenonet.com/Psiq/hispsi.htm
- Marietan H., La historia Clínica en Psiquiatría, Inédito.  Buenos Aires, 1990
- Goldar, J. C. Cerebro Limbico y Psiquiatría. Ed. Salerno. Buenos Aires, 1975.
- Goldar, J. C. y col. Introducción al diagnóstico de las psicosis. Ed. Salerno. Buenos Aires, 1994.
- Postel, J. Historia de la Psiquiatría. Fondo de Cultura Económica. México, 1987. 
- Bonet, E. Psicopatología y psiquiatría forenses. López Editor.  Buenos Aires, 1984.
- Guerrino, A. La psiquiatría argentina.  Ed. Cuatro. Buenos Aires, 1982.
- Orlando, J. Cristofredo Jakob.  Revista Neuropsiquiatría, 1966.
- Bercherie, P. Los fundamentos de la clínica, Ed. Manantial, Buenos Aires 1986

Notas al pie:

1 Médico Psiquiatra. Hospital Borda. Docente Adscripto de la Facultad de Medicina de la


Universodad de Buenos Aires.  E-mail: hugo@marietan.com Internet: www.marietan.com

Si tiene un aporte histórico de psiquiatría escríbame a hugomarietan@gmail.com

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Doxografía de Alcmeón de Crotona. Primera parte: Los pitagóricos


Hugo Marietán 2, www.marietan.com

"Él dijo: no hay nadie que lo sepa con certeza"

Introducción

El presente trabajo preveía trazar una línea que nos llevara a los conceptos que los doxógrafos2
atribuyen a Alcmeón de Crotona, un griego vinculado, para algunos, con los pitagóricos y que fue el
primero que relacionó el cerebro con la psiquis. Sin embargo, trazar un línea no fue posible. Una
línea implica coherencia, continuidad, simultaneidad de cada uno de los episodios, y justamente
aquí nos encontramos con la incertidumbre y la contradicción entre los distintos doxógrafos a los
que hemos consultado.

El material es impreciso, escaso, fragmentado y discontinuo. Hemos intentado unir esos retazos de
textos con las ideas previas relacionadas con Alcmeón de Crotona. Por lo tanto no podemos decir
que el resultado es la "historia" de Alcmeón o de Pitágoras. Es, a lo sumo, un conjunto de ideas
concatenadas a estos nombres, que han adquirido un valor por sí mismas y se han "independizado"
del emisor original. Y es así como deseamos que sea valorado este escrito: por la riqueza del
contenido más que por la precisión de la identidad del emisor.3

La figura de Alcmeón está estrechamente vinculada con la de Pitágoras, aunque se cuestiona


actualmente si Alcmeón era pitagórico o no. Es indudable que al estar en el mismo lugar, en
Crotona, la influencia de Pitágoras, que influyó en el mismísimo Platón, fue muy importante. De
manera que no podemos entender los dichos de Alcmeón si no revisamos primero los conceptos
pitagóricos, y no podemos hablar de Pitágoras si previamente no entendemos algo de los conceptos
de los egipcios, que a su vez tomaron de los indios sus ideas místicas y de los babilónicos sus ideas
matemáticas. En la India debemos remontarnos previamente a las ideas esenciales de los chinos.
Sólo con este grueso esquema se puede encontrar algo de sentido al material sobre Alcmeón que
presentaremos en la segunda parte de este trabajo.

Se sabe que los griegos provienen de una raza aria llamada indo-europea que hacia el 3000 a.C
emigró una parte hacia Grecia y otra hacia la India. Esto puede explicar ciertas afinidades de
pensamiento, pero el otro elemento que cuenta es que la Grecia en que estamos ubicados, siglo VI
a.C., era un puerto libre; aparte de ser una portentosa ciudad militar y comercial, era una ciudad
abierta. De ahí la influencia de muchas formas de pensamiento que llegaron a este imperio helénico

Los chinos

La creencia de los chinos se plasma en sus libros religiosos, los king, que se remontan a 9000 años
a.C. Aquí encontramos algunas de las primeras referencias acerca del concepto de los opuestos y
de los términos contrarios, por ejemplo lo masculino y lo femenino, la luz y la oscuridad, etcétera,
plasmada en el libro de las transformaciones más conocido como el Iching. Hacia el 600 a.C., en
otro libro, el Tao T-king o libro del camino, se menciona que existe una sola realidad que no nos es
posible conocer y que todo lo que se ve como existente no es más que una mera apariencia.
Concepto que después vamos a ver muy desarrollado en Platón. Del tao todo nace y al tao todo
retorna. Bajo esta filosofía el hombre solamente puede esperar y ejercer como virtud la paciencia,
desechar toda violencia y no atribuirse mérito personal alguno.

En la India

La creencia de los indios está reflejada en los vedas, los libros sagrados, que son cuatro y fueron
aproximadamente escritos hacia el 1200 a.C. Los vedas hablan sobre dioses con forma humana y a
este politeísmo antropomorfo lo volvemos a ver en la mitología griega. En estos libros ya se
encuentra la existencia de un paraíso y de un infierno y, en consecuencia, de una vida después de
la muerte.(9)

De la interpretación de los vedas aparece el brahmanismo o hinduismo y aquí se repite el concepto


que habíamos encontrado antes y según el cual el Brahma es el principio y la íntima esencia de
todas las cosas, y en rigor lo único que existe, pues el mundo sensible no sería sino una mera
apariencia o ilusión.

El Brahma es el yo universal; en este yo universal está inmerso el yo individual,


el atman (o alma, más adelante). Pero tanto el Brahma como el atman son nombres del absoluto y
se trata de un absoluto que no puede ser nunca objeto de conocimiento y solamente, dicen los
vedas, la purificación coloca al ser humano en la posibilidad de contemplar este absoluto.

El otro punto importante de la doctrina brahmánica es la transmigración de las almas, el samsara,


que luego en Grecia se llamará metempsicosis.(9)(9)

Esto es lo que más exactamente llamaríamos la recorporización del alma.

La recorporización implica estas ideas básicas:

1) Que el alma es independiente del cuerpo (dualismo);

2) Que el alma, que viene del "afuera", le es impuesta a un cuerpo que es pasivo y que a su vez
aprisiona al alma4 y

3) Que el alma liberada puede recorporizarse en cuerpos de diferentes especies. Es decir que al
individuo, en tanto cuerpo, el brahma le "presta" un alma. A dónde se recorporice el alma va a
depender del tipo de vida que ha llevado el individuo.

El otro concepto que viene de los chinos y que se reitera es el del círculo, el eterno retorno. La idea
de que nada tiene ni inicio ni fin y que todo vuelve a ser. En ese concepto de círculo se inscribe lo
que se llama karma, que es lo que encadena al hombre al ciclo fatal de las reencarnaciones, de la
metempsicosis, y que sólo hay una manera de vencer la ley del karma, es decir romper la cadena
del samsara, y es mediante la vida virtuosa. Sólo así, con la rigurosa purifica ción, se consigue la
liberación y salir de ese círculo kármico.
de manera estrictamente lógica tal como el que había desarrollado Russell y Whitehead para la
aritmética de los números naturales hay siempre proposiciones indecidibles a partir de los axiomas
del sistema. Es decir que existen dentro del sistema ciertas afirmaciones bien definidas que no
pueden ser ni demostradas ni refutadas a partir de los axiomas. También demostró Gödel en el
mismo año que es imposible demostrar utilizando los métodos a los que hacía referencia Hilbert que
los axiomas de la aritmética no conducirán a una contradicción.

El descubrimiento de Gödel de la existencia de proposiciones indecidibles es tan inquietante por sus


consecuencias como lo fue en su día el descubrimiento de las magnitudes inconmensurables por
Hipaso, ya que parece predestinar al fracaso cualquier esperanza de certeza matemática por medio
del uso de los métodos obvios axiomático deductivos. Quizá quede condenado también como
consecuencia el viejo ideal universalista de la ciencia de encontrar un conjunto de axiomas del que
pudieran deducirse las leyes de todos los fenómenos del mundo real.(13)

Bibliografía

1. José Alsina, Los orígenes helénicos de la medicina occidental, Uadarrama Editorial, Barcelona, 1982, Editorial Labor.

2. José Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1975.

3. Pedro Laín Entralgo, La medicina hipocrática, Ediciones de Revista de Occidente, Madrid, 1970.

4. Diego Outes y Jacinto Orlando, "Alcmeón de Crotona", Revista Neuropsiquiatría y Salud Mental, Año 13, Nº 1, Enero/Agosto de
1982.

5. Diógenes Laercio, Vida de los más ilustres filósofos, Trad. de José Ortiz y Sainz, Ediciones Orbis, Madrid, 1985.

6. Alfredo Llanos, Los presocráticos y sus fragmentos, Juárez Editor, Buenos Aires, 1968.

7. Jacques Maritain, Introducción general a la filosofía, Club de Lectores, Buenos Aires, 1960.

8. A.H. Armstrong, Introducción a la filosofía antigua, Eudeba, Buenos Aires, 1983.

9. Jorge L. García Venturini, Historia general de la filosofía, Editorial Guadalupe, Buenos Aires, 1973.

10. Tobías Dantzig, El número, lenguaje de la ciencia, Editorial Hobbes - Sudamericana, Buenos Aires, 1971.

11. Arturo Schopenhauer, Fragmentos sobre la historia de la filosofía, Aguilar, Buenos Aires, 1982.

12. Pedro Laín Entralgo, Historia universal de la medicina, Salvat Editores, Barcelona, 1972.

13. Carl B. Boyer, Historia de la matemática, Editorial Alianza, 1996, Madrid.

14. Conrado Eggers Lang, Los filósofos presocráticos, Editorial Gredos, Madrid, 1994.

15. Roberto Mazzuca, Valor clínico de los fenómenos perceptivos, Oficina de Publicaciones del CBC, UBA, 1997, Buenos Aires.

16. Viaje por el pensamiento, Digital Dreams Multimedia, CD-ROM, 1996.

17. Enciclopedia Encarta ’97, Microsoft, 1997.

Notas al pie:

1 Publicado en la revista Alcmeón, Volumen 6, Nº 4


2 Médico Psiquiatra. Hospital Borda. Docente Adscripto de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires. (hugo@marietan.com) (www.marietan.com)
: : Si tiene cualquier inquietud escríbame a consultashm@gmail.com : :

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utomatismo Mental

zas emergieron en el cerebro de Gaëtan para que tomara


er al cráneo para destruirse ese día de noviembre de 1934.
mente que autodetermina sus últimos momentos...
vio reducido después de una operación de cataratas. Él, un
pertinaz, mezquino de su libertad, no pudo tolerar ser
rdia. No admitió que su telón bajara de a poco, raído,
impactante final, rojo, mientras los poderosos focos aún
dad.
diciembre de 1931, en el Palacio de Justicia de París, en un
os oyentes desde horas antes: una mezcla de médicos,
ciedad”, que esperaban la entrada del actor principal de aquel
lase.
a,(2) Clérambault era bajo, macizo, como un Hércules de feria,
es el rostro, tallado de una sola pieza - uno de esos rostros
ior - , áspero de ceño; crueles e inquisidores los ojos detrás
metía la torpeza, la fuerza, la tenacidad. Su voz de barítono,
, sus gestos y el contenido de sus parlamentos, hacían
dar paso al personaje de maestro, cuyas clases eran escenas

sis semiológico y nosológico, con el paciente presente. La


alizaba el interrogatorio: ninguna dificultad lo detenía cuando
a sucesivamente torpe, imperativo, malicioso, locuaz, pueril,
, y en una oportunidad, jugando su rol estupendamente, se lo
.(2)
rico que daba base a su doctrina psiquiátrica. Su cultura era
guntaron por su obra: zafó con ironía “mon oeuvre à jamais
bro. Después de su muerte, recogieron artículos, apuntes de
conoce como sus Obras.(5)
n y fundamentan su prestigio, insertándolo en la historia de la
os pasionales, entre ellos la erotomanía, y su Teoría del
926. Pero para entenderla debidamente debemos
anteriores a 1914.
a Mundial

convicciones, los sentimientos), pero no la psicosis (es decir,


lirios): “Cuando aparece el delirio, la psicosis ya es vieja”,
o de los Temas Ideicos y de los sentimientos adecuados o
el tono mórbido que les sirve de base. La psicosis es ese
ecesario para producirlo y desarrollarlo. Los Temas Ideicos
, son producciones secundarias, secundarias en los dos
ntelectuales sobreagregados.”(5, 3) Es decir, hay una base, la
elirio.
manías)
ntado sobre los distintos tóxicos (cloral, cocaína, alcohol, éter,
mas alucinatorios. Como si existieran partes del cerebro
aciones se muestran específicas según el tóxico en cuestión.
as alucinaciones producidas por el cloral son caleidoscópicas,
de manchas y de líneas brillantes con una afinidad por las

dos de origen epiléptico con conservación parcial de la

s del humor frecuentemente de “inspiración descabellada”,


afectivas, ideicas; ausencia de crisis convulsivas y,
el recuerdo del episodio: “La concepción de que todo
e ser amnésico... es una generalización profesoral”.(5, 3) Este
os automatismos psíquicos.
erturbaciones psíquicas finas y específicas: perturbaciones del
nes, pueden depender de una afección neurológica focal, de
es pueden depender de las electividades del tóxico o de la

4. www.alcmeon.com.ar
dicina, Universidad de Buenos Aires.  hugo@marietan.com

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n ]

.
Karl Wernicke
Hugo Marietán 2 www.marietan.com

Tenía 26 años cuando pubIicó su trabajo sobre la Afasia , que se convirtió en un clásico y colocó a
su nombre en el lugar de los imborrables de la neuropsiquiatría.
Nació en Tarnowitz (Alta Silesia) en 1848; estudió medicina en Breslau (En esos tiempos alemana,
en la frontera con Polonia, país al cual pertenece ahora). Trabajó con Meynert en Viena, y luego
regresó a Breslau, donde a partir de 1890 fue Profesor de Psiquiatría hasta pasar en 1904 a la
Universidad de Halle (allí uno de sus discípulos fue Kleist) pero no llegó a cumplir un año como
director ya que, un accidente, mientras paseaba con su bicicleta, lo llevó a la muerte a los 57 años,
estando en preparación la segunda edición de sus Fundamentos de Psiquiatría.(1, 2).

Siguió la línea de Gall (1758-1828 - el creador de la teoría de las localizaciones cerebrales),


Griesinger (1817-1868- quien el 1845 publica su Tratado de las Enfermedades Mentales donde
postula que las enfermedades mentales son enfermedades del cerebro) y de Meynert (1833-1892-
quien desde la anatomía y fisiología, hace su aporte a la Psiquiatría con dos obras señeras: en 1867
una monografía sobre el cerebro, y. en 1872 "El cerebro de los mamífero", de gran predicamento en
su época). Consideró a Meynert su maestro, le dedicó su trabajo sobre la Afasia y adoptó muchas de
sus ideas; "sólo desde Meynert el cerebro tiene vida", solía repetir. Trató de correlacionar las
enfermedades mentales con alteraciones encefálicas, girando sobre el pivote de la Afasias y sus
localizaciones cerebrales, comprobadas por Broca y por él mismo.(1, 2, 3).
Históricamente le tocó actuar en pleno auge de la época anatomopatológica de la Psiquiatría, y
desde éste contexto debe ser interpretada su obra.
Un punto central de su pensamiento era que las enfermedades mentales, no podian ser definidas por
sus síntomas solamente, sino que ese síntoma, o grupo de síntomas debía responder a una
alteración estructural, localizable, anatómica, encefálica, y con más precisión: cortical, y más aún, del
"órgano de asociación"; diferenciandolo así, en un tercer grupo ,de los dos ya conocidos: las
enfermedades "orgánicas" del cerebro: focales y generales.

De sólida formación neurológica y anatomopatológica, había escrito en 1881 los tres tomos de su
Tratado de las Enfermedades del Cerebro, y en 1900, siendo ya profesor de Psiquiatría en Breslau,
su Fundamentos de Psiquiatría (Grundriss der Psychiatrie in Klinischen Vorlesungen, Leipzig, ed
Thieme). Esta Obra, de alto impacto, polémica, ubicada como parte de la "Mitología Cerebral" por
Nissl (1860-1919), tachada de "Anatomía Especulativa" por Kraepelin, criticada duramente por
Jaspers (1883-1969) quien, sin embargo, no puede dejar de decir: " Hay que señalar que Wernicke
no llega más que a algunas veces a exageraciones notables de sus contrucciones, que más bien ha
creado una de las obras psicopatológicas más eminentes con clara visión de lo intuible y con
manifiesto tacto para lo concreto y lo interesante a pesar de las ideas teóricas fundamentalmente
erróneas. Por ello, ningún investigador puede renunciar a estudiarlo seriamente (4) y coloca a
Wernicke, junto a Freud (1856-1939), como los polos opuestos más significativos de las teorías
psiquiátricas de su tiempo.

Creador de términos y conceptos perennes en el lenguaje psiquiátrico tales como: ideas


sobrevaloradas, capacidad defijación, perplejidad, transitivismo, delirio de explicación, ideas
autóctonas, sejunción (la separación de las ligazones asociativas- adelantándose a Bleuler (1875 -
1939)), despersonalización somatopsíquica, alucinosis, polioencefalitis hemorrágica superior,
psicósis de la motilidad, manía con iracundía, la presbiofrenia como una de las formas de Demencia
Senil, etc., que reflejan su profundo sentido de observación clínica y capacidad de extraer el síntoma,
el signo, el síndrome de la aparente informidad.

Catalizador de la escuela neurobiológica dejó discípulos, uno de los más destacados, Kleist (1879-
1960), comparando las ideas de su maestro con las de Kraepelin (1856-1926) decía: " Wernicke
caracterizó y separó las psicosis por él descriptas de acuerdo a cuadros y síntomas de enfermedad
consideración la frase: las expresiones verbales, que nos resultan extrañas, de los enfermos
mentales son signos de una identificación secundaria alterada.
Debemos asignarle una ubicación muy excepcional entre las enfermedades mentales a la parálisis
general progresiva; ésta puede ser atribuida, tal como también ha ocurrido aquí, a las enfermedades
orgánicas del cerebro. Pero además es indudablemente también una enfermedad mental. En los
casos preponderantemente frecuentes en los que hace síntomas focales relevantes, se pueden
señalar también focos en los cuales el proceso de la enfermedad, por lo general difuso, pasa al
sistema de proyección y a los campos de proyección. Sin embargo, hay casos excepcionales de
parálisis general progresiva en los cuales esos síntomas focales sólo están insinuados: para éstos
vale entonces el carácter preponderantemente transcortical de la enfermedad.

Señores: La comparación de la afasia con los síntomas linguísticos de los enfermos mentales nos ha
enseñado que una perarbación de la identificación secundaria puede constituir el rasgo fundamental
de las enfermedades mentales y ciertos casos de afasia. La coincidencia de ambas enfermedades
se explica por la misma ubicación en las vías de asociación o en las vías transcorticales.
Veremos su diferencia en el hecho de que la enfermedad mental afecta esas vías aisladamente con
una selección individual; la enfermedad focal en cambio destruye masas compactas de esas vías.
Excepcionalmente, la sumación individual de las vías enfermas producirá el mismo efecto que la
enfermedad focal y entonces podrá surgir una afasia transcortical en una enfermedad mental.
Con ello postulamos además del sitio particular un tipo particular de enfermedad; ésta se caracteriza
por el hecho de que, a semejanza de la neuritis degenerativa, en cierta manera diferencia a los
individuos por los elementos asociativos, y, a decir verdad (tal como lo suponemos provisoriamente,
según la analogía de la neuritis degenerativa), por la norma de las diversas funciones.
 

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Lección 16
¿Cuándo ha terminado una enfermedad mental?
segundo criterio es igualmente importante, pero en casos individuales a veces es
erróneo. Consiste en el comportamiento de la salud general. La expresión más
tosca de ello es un peso corporal constante relativamente alto. Las perturbaciones
del sueño y del apetito quedan así excluidas. La influencia, sorprendentemente
grande para los legos, que tiene el cerebro para la alimentación, se nos hará
particularmente patente en las psicosis agudas. Pero se muestra también en las
psicosis crónicas y en general en los estados paranoicos en el hecho de que cada
brote más agudo y todos los estados patológicos del afecto coinciden con una
disminución del peso corporal, que sólo puede ser explicado por medio de
influencias tróficas específicas y a menudo se encuentra en evidente oposición al
equilibrio aparentemente invariable entre entrada y salida. Aquí se ofrece una tarea
provechosa para los experimentos sobre las materias de cambio, que sin duda
alguna llevarán a un resultado interesante e instructivo.

Si tiene cualquier inquietud escríbame a consultashm@gmail.com

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.
José Tiburcio Borda (1869 - 1936)
por Hugo Marietán, 1999
 
Fue titular de la cátedra de Clínica
Psiquiátrica (1922-30) y elegido
Miembro Titular de la Academia de
Medicina en 1930.
Nació en Goya, Corrientes, el 28 de
enero de 1869. En el 91 ingresó en la
Facultad de Medicina de Buenos Aires,
cuatro años más tarde fue nombrado
como practicante menor interno del
Hospicio de las Mercedes y se quedó a
vivir en Hospital hasta su muerte. El
convivir con los enfermos le dio una
experiencia clínica incomparable que,
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Hospital Neuropsiquiátrico  "José T. Borda"
Hugo R.Marietán2 www.marietan.com
 
 
Breve historial
 
Esta centenaria institución, de la cual brindamos su esqueleto histórico —cifras, fechas y breves
referencias—, ha dado al país, más allá de su objetivo básico —la asistencia del enfermo mental—, el
brillo de su espíritu, constituido por el esfuerzo de todos los individuos que han contribuido a darle la
personalidad de la que hoy goza. La amalgama del investigador, del docente, el profesional, el personal
auxiliar y los pacientes da la resultante de ese espíritu que impregna los pasos del que recorre este
legendario Hospital. Su personalidad trasciende su perímetro y es nombrado con temor, respeto, sorna,
admiración y esperanza, es decir, sufre los avatares de la patología que trata: el hasta ahora insondable
misterio de la enfermedad mental.
 
Los comienzos
El 11 de octubre de 1863 se inaugura el asilo para orates "San Buenaventura", en homenaje al doctor
Ventura Bosch, propulsor de la obra.
En 1886 la Facultad de Medicina crea el Curso de Clínica Psiquiátrica, propuesto por el doctor Cabred y
se designa como director del curso al doctor Lucio Meléndez.
 
La resolución
"En Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los ocho días del mes de mayo de mil ochocientos
ochenta y siete, bajo la administración del señor intendente municipal don Torcuato de Alvear y siendo
director de la Asistencia Pública el señor doctor José María Astigueta, se procedió a la inauguración del
Hospital de las Mercedes, siendo padrino de la ceremonia el señor director del mismo, doctor Lucio
Meléndez, nombrado por decreto del seis del corriente.
En constancia de todo lo cual firmaron esta nota las personas presente ante mí el secretario de la
Intendencia. Torcuato de Alvear, José María Astigueta, Lucio Meléndez, Domingo Cabred, A. Pellegrini,
Benjamín Paz, etcétera.
Es inaugurado durante la presidencia de Julio A. Roca y bajo la advocación de la Virgen de las Mercedes,
patrona de presos y asilados.
 
Los años siguientes
En 1897 se crea el Laboratorio de Anatomía Patológica a cargo del doctor Cristofredo Jakob.
En 1900 se inicia la primera Escuela de Enfermería Psiquiátrica, siendo sus profesores Borda, Jones y
Brandan.
El 5 de agosto de 1903 se crea el Consultorio de Odontología (doctor Tomás Sanguinetti)
En 1904 se demuele el edificio del Asilo de San Buenaventura.
En 1095 se lo declara Hospicio Nacional.
Los consultorios externos de Psiquiatría y Neurología se crearon en 1931 a instancias de la Liga Argentina
de Higiene Mental.
En el mes de octubre de 1949 cambia la denominación de Hospicio de las Mercedes por la de "Hospital
Nacional Neuropsiquiátrico de Hombres". Y en 1967 por el de "Hospital Nacional José T. Borda". En
1996: "Hospital Neuropsiquiátrico José T. Borda", y hoy "Hospital Psicoasistencial Interdisciplinario José
Tiburcio Borda".
A partir de 1957 se establece la Residencia Psiquiátrica.
En 1993 es designado "Hospital Asociado a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires"
por resolución de su Consejo Directivo Nº 1831/93.
 
Internados
1878: 350; 1931: 2.287; 1944: 3.464; 1994: 1.160.
 
La calle
Los cambios en el nombre de la calle de la entrada principal fueron, según el prof. J.C. Orlando,
inicialmente "De la convalescencia", luego en 1893 "Vieytes", en 1968 pasó a ser "Barracas", y en 1991
"Dr. Ramón Carrillo". Su numeración: 375.
 
El Borda en cifras (1994)
Internación: Promedio de camas disponibles: 1.272; promedio de permanencia: 441; ingreso de pacientes
internación: 1.160; externación de pacientes: 975.
Consultas externas: 43.034; Psicopatología y Psicología: 36.175; Neurología: 1.312; otras: 5.448.
Personal: 982; profesionales médicos: 177; no médicos: 117; enfermeros: 318; otros: 370.
 
Los directores
José María Uriarte (1836–1876, Lucio Meléndez (1876–1892), Domingo Cabred (1892–1916), Javier
Brandan (1916–1921), Alfredo Scarano (1921–1930), A. Valenzuela (1930–1931), Gonzalo Bosch (1931–
1947), Héctor Piñero (1947–1948), Florencio Brumana (1948–1955), Luis Bonich (1955–1957), Antonio
Abasolo (1957–1958), Omar Ipar (1958–1968), Carlos Sisto (1968–1976), Cristóbal Copes (1976–1980),
Joaquín Spallina (1980–1984), Héctor Luna (1984–1987), Jorge Fernández Amallo (1987–1989), Juan
Garralda (1989–1991), Luis Lozano (1991–1992), Raúl M. Kotrba (1992-1997), Miguel Ángel Materazzi
(1997 a la fecha).
 
Titulares de la 1ª Cátedra de Psiquiatría
Lucio Meléndez (1886–1892), Domingo Cabred (1893–1918), José T. Borda (1922–1930), Arturo
Ameghino (1931–1943), Gonzalo Bosch (1943–1953), René Arditi Rocha (1955), Alberto Bonhour
(1956–1963), Ramón Melgar (1967–1969), Omar Joffré Ipar (1972–1983), Carlos A. Márquez (1983–
1987), Antonio Duarte (1987–1992), Amelia Musacchio (1992–1996), Jorge Fernández Amallo (1996-
1999), Miguel Ángel Materazzi (1999 a la fecha).
 
Bibliografía
Guerrino, La Psiquiatría argentina, Ed. Cuatro.
O. Loudet, Historia de la Psiquiatría argentina, Ed. Troquel.
J.C. Stagnaro, J.M. González Chávez, Hospicio de las Mercedes, 130 años, Ed. Polemos.
Historia del Hospital Nacional José T. Borda. Año del 125 aniversario, Coop. del Htal. Borda, 1988.
J.C. Orlando, "Hospital Borda: sobre nombres y lugares", Alcmeon, vol. I, 2, 1991.
Boletín Borda, 32, mayo 1994.
Informe oficial de la Municipalidad de Buenos Aires, 1995.
Hugo R. Marietán, La historia clínica en Psiquiatría, inédito, 1990.

Hugo R. Marietán, 1995

Notas al pie:
1 Publicado en el Boletín Borda.
2 Médico Psiquiatra. Hospital Borda. Docente Adscripto de la Facultad de Medicina de la
Universidad de Buenos Aires.      (hugo@marietan.com) (www.marietan.com)

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 ALCMEON 1
Alcmeon 1: 39-49, 1990

Braulio Aurelio Moyano (1906- 1959)


 Diego Luis Outes

 
 

He dudado mucho, en este homenaje al Prof. Moyano, si dedicarme más a su obra


que a su personalidad, a su vida. Les abro mi corazón: me seduce su obra pero
más me atrae el ejemplo de su vida, su modestia, la lección ética que nos dio. Y en
este momento tan crítico de la Argentina creo que es mi deber hacerla resaltar para
retemplar el alma de los jóvenes.

Para comprender la obra de don Braulio Moyano es conditio sine qua non amar el


sistema nervioso profunda y obsesivamente, con una vocación afín a la filosófica o
la religiosa. Es necesario maravillarse ante la complicadísima estructura del
sistema nervioso, estructura que es la que nos permite intercomunicarnos y
también relacionarnos con Alguien superior a nosotros mismos.

Hay una vieja y bella frase de San Irineo que proclama: "El hombre es la gloria de
Dios". Más de una vez, mejor cientos de veces, he dudado de esta frase del santo
al ver tanta bajeza humana, tanta vanidad, tanta crueldad. Pero, de vez en cuando,
conocer a una persona tan generosa, de tanta sabiduría y bondad de corazón
como el Prof. Moyano, me ha reconciliado con la frase. Irrespetuoso quizás la
busqué incluso mejorar, adaptándola a los neuropsiquiatras al proclamar: "El
hombre es la gloria de Dios y el sistema nervioso su mayor orgullo".

Pero maravillarse es emocionarse. Quien ve una corteza cerebral teñida con el


método de Nissl, por ejemplo, y no se maravilla, no se emociona, nunca podrá
comprender el sistema nervioso. Y eso sucede con todas las cosas. Se requiere
emoción para comprender, para aprehenderlas: para que impacten, para que
formen parte de nuestra memoria básica. Por algo el gran W. Griesinger (1817-
1868), el verdadero fundador de la moderna psiquiatría alemana, decía.

Die Grossen Gedanken kommen aus den Herzen ("las grandes ideas nacen del
corazón").

Y el corazón, como Uds. bien saben, se vinculó siempre a la emoción. Para los
griegos era el órgano más importante, tanto en la guerra como en la paz. Era el
órgano de la fuerza, pero también el órgano de la nobleza y de la bondad (de ahí
que digamos aún: "ese hombre tiene bondad de corazón"). Y por algo Aristóteles,
biólogo y pensador profundo, enseñaba que el corazón era el "centro del sensorium
commune", el sitio donde se reunían todos los nervios (Por supuesto que no usaba
estas palabras latinas, sino su koinh aioqhsiV: koinè aisthèsis).

A Aristóteles lo impactaba el calor del corazón. La sangre que brotaba de las


heridas del corazón era caliente, pulsátil, era la vida... El cerebro, en cambio, era
para él un órgano frío, viscoso, sin vascularización propia, un simple "refrigerador"
de la sangre. El Estagirita había leído, de los pocos, la obra de Alcmeón de
Crotona; éste fue el primer investigador griego que tuvo la audacia de disecar el
sistema nervioso y había comprobado que los nervios de los sentidos terminaban
en el cerebro. Pero Alcmeón no lo convencía. Lo convencía el corazón.

A milenios de distancia, hoy sabemos bien que Alcmeón tenía razón y que
Aristóteles se equivocaba. Empero, más de una vez, a lo largo de mi vida, he
dudado sobre qué es más importante: si el mundo del corazón o el mundo de las
ideas.

No sé. Cada uno de Uds. deberá decidirlo. Y del camino que elijan dependerá la
felicidad, la personalidad y la trascendencia de Uds. en este breve, fugaz paso por
la vida. Pero les recomiendo que nunca se olviden de la frase de Griesinger, "Las
grandes ideas nacen del corazón". Les ayudará a comprender la vida.

Antes de bosquejarles la obra de don Braulio les daré una imagen de su


personalidad. Lo conocí cuando tenía aproximadamente cuarenta años. Era
robusto, pícnico, de abultado abdomen, de gran cabeza y amplia y despejada
frente. Lo que mas llamaba la atención en él era lo poco que hablaba.

Era extremadamente silencioso. Observaba todo. Nada se le escapaba. Era difícil


intercambiar ideas con él. Muy determinadas circunstancias eran necesarias para
hacerlo: una comida en el Toscanini, por ejemplo, o en otro restaurant de la zona
de Constitución, cuanto más humilde mejor. Había semanas enteras en que casi no
se podía hablar con él... ¡Desesperaba a veces su silencio!

Esta parquedad se transparenta muy especialmente en sus obras que son un


modelo de concisión y donde no se usa una palabra de más.

Era hombre sabio, prudente y sumamente generoso. Raramente se reía con ganas.
Pero en ocasiones, muy de cuando en cuando, solía oírsele una carcajada que
contagiaba... pero que, eso sí, debía tocarle un punto muy especial en su psiquis
para que se produjese. Era como una reacción infantil, signo evidente de su
simpleza y bondad de corazón. Vaya esta anécdota al caso.

Preguntábame un día sobre mi familia, aunque bien sabía el quién había sido mi
padre el Ing. civil Diego F. Outes, uno de los creadores de la hidráulica argentina.
Me preguntó sobre cada uno de mis tíos paternos. Le conté que habían sido siete
hermanos y se los fui nombrando, con la profesión que habían desempeñado en su
peregrinaje por la tierra. Y el último que nombré fue mi tío Aurelio. Ahí me
interrumpió:

 -¿Aurelio?-repitió -Y, ¿qué profesión tuvo?

-Aurelio-le respondí , fue el vago de la familia. ¡Y nadie pudo hacerlo trabajar


nunca!

¡Y entonces sentí la carcajada más grande de mi maestro! Nunca lo había visto reír
así. No entendía nada, pero rápidamente me lo aclaró:

-Nosotros -aún reía-, nosotros, los Aurelios, somos así. O no servimos para nada, o
en algo brillamos...

 Acababa de enterarme que el Braulio "A" era Braulio Aurelio... Me nombró a


renglón seguido a varios Aurelios famosos y en uno se detuvo particularmente: en
Aurelio Agustín, en el obispo de Hipona. Ahí me desayuné -¡ignorante de mí!-que
San Agustín se había llamado Aurelio.

Don Braulio me hizo la apología de Aurelio Agustín y me enseñó que por el año
400 después de Cristo ya este hombre buscaba localizar funciones en el cerebro. Y
para que yo me convenciera, me mandó a buscar un artículo del célebre W.
Sudhoff que encontré, después de mucho penar, en la medio descuajeringada
colección de Aldo Mieli, en la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, al lado
aún de la Carrera de Psicología en la Universidad (de Buenos Aires). Y Sudhoff me
remitió a una de las más conocidas obras de Agustín, el "De genesi ad litteram":

''... ideo tres tamquam ventriculi cerebri demonstrantur: unus anterior ad faciem, a
quo sensus omnis; alter posterior ad cervicem a quo motus omnis; tertius inter
utrumque, in quo memoria vigere demonstrant".

("... por lo tanto se pueden demostrar tres ventrículos: uno anterior frontal, donde se
reúnen los sentidos; otro posterior, cervical, donde se reúne la motilidad, y otro
tercero, entre ambos, donde se demuestra que predomina la memoria").

 No era Moyano un hombre religioso, ni mucho menos. Pero tenía gran respeto por
el buen sacerdote y aun, y quizás más, por aquel que presentaba desviaciones
explicables por la envoltura carnal que lo envolvía. Al respecto uno de los libros que
más quería eran las célebres aventuras de Gargantúa y Pantagruel escritas por
Rabelais (1494-1553), de quien me había enseñado que fue franciscano y después
benedictino; que había abandonado luego las órdenes monásticas para estudiar en
la Universidad de Montpellier, donde se recibiría primero de Bachiller y ejercería la
medicina en Lyon, donde escribió ese célebre libro. Esta mezcla de hombre
científico, curioso, apasionado por el progreso -lo que hoy diríamos un
hombre"revolucionario"- con un transfondo religioso y bondadoso, parecía
apasionarlo.

 En otra ocasión, haciéndome el ilustrado, le hablé de las ideas de Platón sobre la
eternidad del mundo y sobre las ideas de Plotino y su influencia en la religión
cristiana. Me miró con cierto fastidio -un gesto muy suyo- y se tomó el trabajo de
explicarme: "Vea, Outes" -me dijo-; "por algo Kleist coloca en la zona órbito-cingular
el Welt-Ich, que podríamos traducir por el 'yo y el mundo', o la inserción del yo en el
mundo, el 'yo religioso' o Religioses-Ich..."

De la obra científica de Braulio A. Moyano

La obra de Don Braulio entre 1927 y 1938 en el Laboratorio del Hospital de


Alienadas (siendo su jefe y maestro Christofredo Jakob, el fundador de la escuela
neurobiológica argentino-germana). Desde 1938 hasta su muerte en 1959 fue
Director del Laboratorio del Hospicio de las Mercedes, hoy Hospital Borda.

La obra máxima de Moyano gira alrededor de la enfermedad de Pick y sus


vinculaciones con los transtornos del lenguaje que provoca. Ya comienza su
estudio en su tesis de Doctorado de 1932: "Demencia senil y demencias
preseniles". Ya se había dado cuenta, desde entonces, que el Pick que se
localizaba fundamentalmente en el lóbulo temporal iba acompañado de
alteraciones del lenguaje, más o menos groseras según la evolución de la
enfermedad, y que el cuadro solía iniciarse con una típica pérdida de la memoria de
las palabras, o sea, con una afasia amnésica como había bautizado Pitres a este
síntoma ya en el año 1898.

 El Pick es una enfermedad degenerativa, abiotrófica y sistemática que ataca


fundamentalmente los lóbulos temporales y frontales, sobre todo el primero
(aunque hay casos de Pick frontal puro). La enfermedad es lenta y su progreso
clínico puede seguirse fácilmente.

De ahí que Moyano la considerara ideal para desentrañar las características de la


desorganización grosera del lenguaje que ocurría sobre todo en el síndrome de
Wernicke.

Y llegó a la siguiente conclusión: "Para nosotros, la afasia amnésica es la primera


claudicación de la función del lenguaje; exterioriza el primer grado del sufrimiento
de la zona de Wernicke" (pág. 56 de su Tesis de Doctorado). Clínicamente procede
luego una lenta desorganización del lenguaje sensorial, que explica así en su
último artículo sobre el tema ("Aspectos clínicos de la atrofia de Pick. Atrofia
circunscripta del cerebro. Sobre la desintegración de las funciones del lenguaje",
Neuropsiquiatría, vol. II, N°1, 1951):

"El empobrecimiento del lenguaje se inicia por la pérdida de los sustantivos y sigue
con los adjetivos, verbos, adverbios, etc....; sucumben antes las palabras que
encierran significados más precisos, que son de elaboración más trabajosa y que
están sujetas a mecanismos neuronales más complejos, por consiguiente, más
vulnerables". "La jergafasia y la logoclonía son los últimos vestigios que quedan del
lenguaje. La mímica perdura hasta el final."

"La región del cerebro que almacena la memoria de las palabras y de donde son
extraídas por el proceso de evocación, el retentum, queda en la cara externa del
lóbulo temporal, especialmente en los tercios posteriores de la segunda y tercera
temporales. Es el 'naming center' que buscaba Milis. Son ajenos a esta región el
polo temporal y la fusiforme".

Preocupó siempre a Moyano cómo distinguir clínicamente el Pick frontal puro. Al


respecto -y éste es un mensaje que dejó a los psiquiatras del futuro- el cuadro del
Pick frontal debería traducirse por trastornos de los impulsos, falta de iniciativa,
pérdida del interés y "probablemente en perturbaciones en las funciones del juicio,
en el pensamiento sintético y en las asociaciones lógicas".

Estas ideas coinciden con las de Kleist sobre el funcionamiento del lóbulo frontal y
también con las de Th. Luers; fue este último quien, en 1947, comprobó las
concepciones de Moyano.

Moyano y la parálisis general progresiva

Bajo el impulso de Chr. Jakob la PGP fue muy estudiada en la Argentina. En 1906
apareció el trabajo del Prof. J.T.Borda sobre la "desmielinización en abras". A
Moyano le preocuparon sobre todo dos temas: la "Patogenia del signo de Argyll
Robertson", que fue motivo de un trabajo en colaboración con el Prof, Roque
Orlando (1935), y en segundo lugar la causa de la disartria paralítica que le llevó a
considerar a la oliva bulbar como el factor central del problema. Tras engorrosos
estudios histológicos tanto Moyano como Orlando llegaron a la conclusión de que la
causa del misterioso signo de Argyll-Robertson era la lesión desmielinizante de la
parte final de las fibras emergentes del ganglio ciliar y que corren por el espesor del
iris para llegar al músculo constrictor de la pupila.

 Estos preparados, teñidos con el Weigert, necesitan una previa despigmentación


del iris para poder visualizar las fibras mielínicas. Son las imágenes patológicas
más convincentes, hasta la fecha, sobre la patogenia de este signo que sigue
preocupando a los investigadores. La lesión no estaba en el arco aferente del
reflejo, ni en los centros pedunculares, sino en el arco eferente terminal.

 Respecto a la disartria en la parálisis general progresiva donde constituye uno de


los síntomas a veces de la mayor precocidad, en 1936 Moyano, con utilización de
la técnica de Holzer -dificilísimo método para revelar la gliosis y que fue el primero
en utilizar metódicamente en la Argentina- llegó a la conclusión de que la lesión
causal radicaba en el sistema cerebeloso aferente, fundamentalmente en la oliva
bulbar.

 La lesión desmielinizante de la PGP, algo que tiene parecido con la esclerosis en
placas, determinaba la reacción glial precoz. Las lesiones celulares de la oliva no
aparecían precozmente y pasaban desapercibidas (como en la esclerosis en
placas, la lesión recaía primitivamente en la mielina).

De estos estudios extrajo Moyano la idea de que la oliva debe desempeñar un


papel importante en la articulación del lenguaje.

Moyano y las contribuciones de del Río Hortega

Don Braulio profesó particular estima por el célebre sabio español Pío del Río
Hortega, quien falleciera aquí en 1945 tras pasar entre nosotros los últimos años de
su vida. "Pocos hombres he conocido" -decía- "más sabios y más bondadosos que
don Pío". Y nadie ha narrado con mayor sencillez y profundidad que en sus
trabajos de 1946 la obra científica del histólogo español.

El gran adelanto que en la histología nerviosa introdujera Río Hortega fue el


carbonato argénico (1918). Moyano lo aplicó al estudio de la malarioterapia en su
acción sobre la PGP, terapéutica ésta que introdujo von Jauregg en 1917 y que le
valdría los lauros del premio Nobel en 1927. Con el carbonato Moyano demostró la
gran proliferación de la microglía en el curso de la malarioterapia. Llegó a la
conclusión de que la "acción del SRE (la microglía fundamentalmente y las células
de Kupfer) es un factor esencial en el tratamiento de la parálisis general progresiva
por medio del paludismo. El criterio que asigna a este sistema el papel fundamental
es el único que actualmente puede sustentarse con bases biológicas. La reacción
proliferativa microglial alcanza un desarrollo enorme durante la cura paralítica".

Moyano atribuía sólo discreta importancia a los estudios de don Pío sobre los
tumores del sistema nervioso y su clasificación. El mismo Hortega -confesión a don
Braulio- parece haber sido de tal opinión. De ahí que éste en su obra sobre Río
Hortega ni mencione esos trabajos.

Moyano y las degeneraciones sistemáticas. Las vías aberrantes piramidales.

Moyano perfeccionó el método clásico de Weigert cuyo requisito previo y


fundamental era cromar largamente las piezas para luego incluirlas en celoidina y
aplicar la hematoxilina. El proceder de Moyano consistía en cortar a congelación y
luego cromar los cortes. En quince a veinte días obtenía coloraciones
sorprendentes y con este método pesquisó en los distintos sistemas fasciculares
del sistema nervioso.

Sus estudios más importantes vieron la luz bajo el título "Sobre la vía
córticonuclear. Vías aberrantes piramidales" (1950). Sobre estas vías, que tanto
había estudiado Déjerine, llegó a las siguientes conclusiones:

"a) en la corteza de la central anterior, en la región opercular, nacen las fibras


aberrantes de la región bulbar; en cambio, las vías aberrantes altas, pedunculares y
protuberanciales, nacen en parajes alejados del surco rolándico.

b) degeneran las fibras aberrantes altas en las destrucciones de la zona media


frontal (campo FD).

c) la destrucción del polo frontal causa la degeneración del frontopontino y no


provoca la degeneración del sistema de fibras aberrantes."

 A todos estos resultados llegó después de trabajar, durante largos y pacientes


años, sobre distintos focos de destrucción del lóbulo frontal.

El descubrimiento del origen de las vías aberrantes altas en el campo FD confirma


y da explicación anatómica al hecho experimental puesto de manifiesto por O.
Foerster: la excitación del campo 8 provoca la rotación ocular hacia el lado opuesto.

Precisamente, las fibras aberrantes altas son las que llevan la inervación a los
núcleos óculomotores.

La epilepsia genuina y los estudios biológicos de Moyano:

Moyano halló notables alteraciones en el tejido testicular y en el pancreático de


epilépticos esenciales graves.

Lo hizo en base a estudios histológicos de primer orden, en que utilizó


principalmente el método de Heidenhein. No se le escapaba la prudencia con que
hay que interpretar esos hallazgos, sobre todo en el tejido seminal, tan lábil. Tanto,
que ya Stieve había podido corroborar graves trastornos de la espermatogénesis
en criminales ajusticiados, demostrando así la influencia de la psiquis y de la
ansiedad sobre tejidos tan frágiles, por vías que últimamente se han venido
haciendo farmacológicamente y endocrinológicamente más claras.

 Moyano, por ello, sólo se basó en alteraciones patológicas groseras, incapaces de


ser producidas por factores funcionales subagudos. Tampoco debe dejarse de lado
el hecho de que la causa de la afección terminal del enfermo (bronconeumonía,
inanición, caquexia) puede repercutir sobre tejidos de ese nivel de labilidad, viejo
problema éste de la histopatología.

En efecto, las repercusiones de la afección terminal sobre los tejidos son un bien
conocido problema en la histopatología nerviosa, que obliga a redoblar los
cuidados antes de extraer conclusiones definitivas.

Queda, por ello, para los investigadores del futuro establecer si estas alteraciones,
quizás de raíz genética, son el primum movens de la enfermedad epiléptica o bien
derivaciones secundarias. Es otro mensaje entre los que dejó Moyano.

Otros trabajos de Moyano:


El capítulo sobre "Anatomía patológica de las enfermedades mentales" que
apareció embelleciendo la obra de psiquiatría de Mira y López en 1943, es uno de
los mejores capítulos que se han escrito, en el mundo entero, sobre la patología de
las enfermedades mentales. Las 86 microfotografías que presenta son
incomparables por su belleza. Yo diría que son insuperables.

En 1952 aparecieron sus "Comentarios sobre las cien primeras autopsias en la


colonia de retardados de Torres", donde tuve el honor de colaborar junto con el Dr
Arturo Carrillo. Los casos comunicados y sus ilustraciones son también
sorprendentes y muchos cerebros son únicos en el mundo. Aconsejó siempre
continuar con esos trabajos porque el material de la Colonia de Torres es
excepcional.

El trabajo de 1952 no es nada más que el comienzo de una obra que espera
siempre a un joven psiquiatra que la continúe, levantando la bandera de Hesíodo
que el mismo Moyano pronunció en su emocionada despedida a su maestro
Christfried Jakob en 1957:

Vivere est laborare et laborare creare

He aquí, bosquejando un inelaborado escorzo, la obra del maestro Moyano. Es sin


duda alguna el edificio científico más grande de la neuropsiquiatría argentina. ¡Y
cuánto nos quedaría aún por referir! Empero, no muchos, aun entre los psiquiatras,
la conocen. Es un ejemplo para los jóvenes psiquiatras argentinos, pero creo que
más ejemplo es todavía para todos su vida, tan humilde, tan sencilla, tan alejada de
las vanidades del mundo. A fe que nunca pudo aplicarse a ella la pesimista frase
del Eclesiastés, Vanitas vanitatum et omnia vanitas.

 Vivía Moyano en un departamento escaleras arriba del hall del Hospital. Rara vez
permitía que alguien entrara en él. Yo sólo pude hacerlo en una ocasión. Tenía un
cuarto grande que hacía de biblioteca donde los libros eran escasos aunque muy
seleccionados.

Pero lo que impactó en mí dejándome una gran tristeza, que aun perdura cuando lo
recuerdo, fue su dormitorio: una cama simple del Hospital, las paredes frías y altas
de tonos grises y la falta de toda nota de color. Me emocionó saber que ahí vivía
hombre tan sabio y humilde.

Yo le dije una vez: "la sabiduría adquiere en la pobreza un brillo especialísimo".


¡Viejo cuarto que cobijó la tristeza y soledad de don Braulio! ¡Cuántas veces su
recuerdo, en mis momentos de desesperanza, me dio fuerzas para seguir la lucha!

 Las clases de Moyano eran didácticamente malas. Costaba seguirlo, pero todo lo
que decía era fundamental, transcendente.

Al respecto les diré que los jóvenes suelen obnubilarse por el buen orador, pero
deben saber que han existido hombres de extraordinario talento que se expresaban
mal. Uno de los ejemplos típicos fue el del gran Helmholtz (1821-1894) considerado
por muchos el hombre más talentoso del siglo XIX. Sus clases eran tan malas que
los estudiantes se iban retirando poco a poco y, al terminar, sólo quedaban tres
alumnos: uno sé quién era, y luego se los diré. Nada sé de los otros dos. Para que
tengan una pálida idea de la talla de Helmholtz les diré que fue quien formuló la
"ley" de la conservación de la energía (en "Uber die Erhaltung der Kraft", 1847, o
sea a los 26 años, la misma edad en que Newton, Einstein y otros renovadores
constituyeron el núcleo de sus aportes); el primero que vio en 1842 la unión de la
célula nerviosa con la fibra, el primero que midió la velocidad del impulso nervioso
(cosa que su maestro, Johannes Müller, consideraba una tarea imposible); el
creador de una gran teoría sobre la visión de los colores y otra sobre el espacio
perceptual, uno de los motores fundamentales de la investigación sobre la
existencia de las ondas electromagnéticas (que demostraría su alumno Th. Hertz),
el creador del oftalmoscopio, etc., etc. Pues bien: este hombre daba unas clases
pésimas.

Se aburría, tenía que leer en unos apuntes, hacía cálculos erróneos (era un gran
matemático) y sus alumnos lo abandonaban.

 Uno de los tres que permanecía sentado hasta el final, embelesado por los
conceptos profundísimos de Helmholtz, era uno de los hombres llamados a
transformar el mundo, a transformar la Física, a sorprender al mundo con su genio
excepcional: era Max Planck. Y ahora les transmito lo que Max Plank sentía de su
maestro Helmholtz: "Era la primera vez (1889) que yo me ponía en contacto con los
leaders de la investigación científica de esos días Helmholtz sobre todo... Con su
personalidad bien definida, con su integridad de convicciones y con su carácter
modesto era la verdadera encarnación de la dignidad y probidad de la ciencia. A
estos rasgos de su carácter unía una bondad humana que tocó mi corazón
profundamente. Cuando, durante una conversación, me miraba con sus ojos tan
penetrantes y, sin embargo, tan benignos y calmos, yo me sentía invadido con una
sensación ilimitada de confianza filial y sentía que podía confiar en él, sin reservas,
cualquier idea de mi mente. Sabía que iba a encontrar en él al más justo y tolerante
de los jueces. Y una sola palabra de aprobación de sus labios me volvía feliz como
si fuese un gran triunfador en el mundo."

 Esta unión de una inteligencia casi sobrenatural con un corazón bondadoso en


extremo hace de Helmholtz uno de los hombres más perfectos de la humanidad
científica. Y recuérdenlo: ¡no sabía dar clase! Que les sirva de lección.

 Así como había vivido se fue también Moyano de este mundo. Con la mayor
humildad, sin molestar a nadie. Los médicos, en general, suelen percibir que se les
acerca la muerte. Hay un sexto sentido en ellos que se los anuncia. No se si pasó
así con mi maestro.

Un mes antes de su muerte lo vi más delgado y más solitario que nunca. Se


pasaba largo rato mirando a través de los ventanales del Laboratorio en dirección
hacia la Residencia, como ausente.

¿Se daba cuenta que eran sus últimos días? No lo sé. Había, días antes,
bosquejado conmigo un trabajo sobre dos criminales que, después de su muerte,
yo describí, siguiendo sus ideas y en base a sus cerebros. Se trataba de Laceas y
de Rojo, que habían asesinado a dos conocidos psiquiatras del Hospital; uno de
ellos el Dr. López Lecube. Es también indicio de que para él la muerte le llegó
sorpresiva el que nada dejara escrito, ni a sus familiares ni a sus amigos ni a sus
discípulos.

Pero era tan reservado en sus cosas que bien pudo haber presentido su fin y no
decir nada. Murió de una hematemesis grave producto de una cirrosis, pues era de
buen comer y de buen beber. Fue conducido al Hospital de Gastroenterología y allí
falleció rápidamente rodeado de familiares y unos pocos amigos.

 De los médicos de este Hospital allí presentes recuerdo siempre al Dr. Saubidet, a
quien Moyano mucho quería y respetaba. El que les habla estuvo hasta sus últimos
momentos, pero me retiré antes que falleciese. No lo pude soportar.

Durante su agonía recé repetidas veces el Padrenuestro. ¡Y, cosa extraña,


señores, me surgía el Padrenuestro en latín como me lo habían enseñado en mi
primera infancia!

Después que falleció sentí su voz en el Laboratorio durante mucho tiempo. Sentía
sus pasos y veía recortarse su figura nítidamente. Al final estas visiones eidéticas
fueron pasando. Y la imagen más persistente que me quedó y que continúa aún en
mi alma es la de su caminar por los callejones del Hospicio acompañado de
Arturito, su fiel y retardado amigo.

Esa imagen no se me ha podido borrar y, ya lo dije anteriormente, "cuántas veces,


como en un sueño, los veo venir".

 Quería mucho Moyano al Prof. Ramón Carrillo, que abandonó su carrera médica
para dedicarse totalmente al Ministerio de Salud Pública de la Nación, donde hizo
obra imperecedera, y también al Dr. Salomón Chichilnisky, médico humilde, gracias
al cual pudo reponer sus microscopios y demás elementos técnicos.

Y quiso el Destino que los tres terminasen en la misma forma: el profesor Ramón
Carrillo en la cama de un hospital del Brasil (Belén), Chichilnisky en una cama del
hospital Borda, y don Braulio en una cama del Hospital de Gastroenterología... La
forma de morir los tres, en medio de ejemplar pobreza, tuvo siempre algo de
misterioso para mí.

Y una vez más me reconciliaba con la frase de San Irineo: "El hombre es la gloria
de Dios". Porque Uds. juzgarán, ¿qué está más cerca de Dios que la pobreza?

 
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Historia de la Psiquiatría

Sobre una singular enfermedad de la corteza cerebral

 Dr. Alois  Alzheimer

Reporte de un caso del Instituto Mental de Frankfurt am Main. El


examen clínico y la autopsia del sistema nervioso central fueron
realizados por el Dr. Sioli, director del Instituto.

 Introducción

Presentamos el clásico y breve trabajo donde, por primera vez, se


describe la demencia presenil que lleva el nombre de este ilustre
investigador. El articulo original fue publicado en el Allgemelne
Zeltschrlft für Psychlatrle und Psychich-Gerlchtllche Medlzln, volumen
64, página 146, año 1907, con el título “Uber eine eigenartige
Erkrankung der Minrinde”.

Traducción: Dres. Enrique J. Faccio y Juan C. Goldar.

 Artículo

El curso clínico y la patología de este proceso distinto, lo separan de


los trastornos neurológicos conocidos.

La paciente inicialmente se presentó a los 51 años de edad con celos


hacia su esposo. Una progresiva pérdida de memoria siguió
rápidamente. No encontrando apropiado su departamento, ella arrastró
sus muebles y adelante y los tapó. Ella comenzó a creer que querían
matarla, y gritaba fuerte.

Después de su internación ella apareció completamente aturdida. Ser


encontraba desorientada en tiempo y espacio, y ocasionalmente decía
que no entendía aquello que en torno a ella acaecía. Trataba a su
médico como a una visita, se excusaba y expresaba que no había
terminado su labor. A continuación vociferaba en alta voz que él
intentaba clavarle un cuchillo  o bien lo expulsaba con indignación,
temiendo una violación. De modo intermitente deliraba, deambulaba
alrededor de su cama, llamaba a su esposo y a su hija, y parecía
encontrarse bajo alucinaciones auditivas. Con una voz monstruosa
vociferaba durante horas.

Era incapaz de entender situaciones y gritaba cada vez que alguien


intentaba examinarla. Sólo después de reiterados intentos pudo
realizarse el examen.

Podía nombrar relativamente bien los objetos que se le mostraban. No


obstante, la aprehensión estaba alterada. Inmediatamente después de
nombrar los objetos, los olvidaba. Al leer saltaba de una línea a otra,
expresando letras por separado o hablando sin sentido. Mientras
escribía, repetía simples sílabas, omitía letras y se confundía muy
pronto. Cuando hablaba utilizaba frases extrañas o cometía errores
parafásicos (“leche derramada” en vez de “taza”). Dudaba durante su
discurso. No entendía ciertas preguntas que se le formulaban.

Parecía haber olvidado como utilizar algunos objetos. Los rendimientos


manuales y la marcha no estaban alterados. Los reflejos patelares y la
reacción pupilar se conservaban. Había rigidez en sus arterias radiales.
No había cardiomegalia ni albúmina urinaria.

Sus síntomas focales iban y venían; pero, aún reducidos, eran


permanentes. Sin embargo su deterioro mental progresaba. Murió
después de cuatro años y medio. Antes de fallecer se volvió apática, se
iba a la cama con sus ropas, no realizaba la higiene personal y sufrió
escaras a pesar de los cuidados de enfermería.

Los cortes de cerebro mostraron atrofia generalizada. Los vasos


cerebrales de mayor tamaño presentaban ateroesclerosis. Con la
técnica de plata de Bielchowsky, las secciones dejaban ver cambios
neurofibrilares. Fibrillas gruesas, muy fuertemente teñidas, todavía
estaban entre las pocas células que permanecían normales. Gran parte
de la trama fibrilar se condensaba en gruesos fascículos que finalmente
aparecían en la superficie de la célula. En los estados más avanzados,
cuerpo y núcleo celulares sufrían desintegración, dejando sólo una
banda  fibrilar en el lugar dónde anteriormente estaba una célula
ganglionar.

Estas fibrillas se teñían de un modo diferente a las normales,


sugiriendo que podría haber ocurrido una transformación química. Tal
transformación explicaría la conservación fibrilar a pesar de la
destrucción celular. Esta alteración parecía vincularse con el depósito
de un material, no descrito previamente, en las células ganglionares.
Entre un cuarto y un tercio de las células corticales ganglionares,
particularmente de los estratos superficiales, habían desaparecido.

En toda la corteza, especialmente en las porciones superficiales, se


mostraban focos miliares, resultante del depósito de una sustancia
peculiar. Este material pudo reconocerse en virtud de ser refractarios
en las secciones no teñidas.

La glia mostraba numerosos filamentos y vacuolas de grasa. No había


infiltración vascular; pro se vio proliferación endotelial y neoformación
vascular.

Tenemos la impresión de que todo esto representa una entidad


singular. En los últimos años mas casos han sido confirmados. Estas
observaciones sugieren que no debemos contentarnos  con clasificar
clínicamente un caso sin realizar el máximo esfuerzo por investigarlo.
Hay, sin duda, muchas más enfermedades que las descriptas en los
textos. En algunos casos, las características peculiares serán
confirmadas histológicamente. Después de un tiempo llegaremos al
punto en que podemos aislar casos simples de las más grandes
clasificaciones, y de este modo, definir con mas claridad cada entidad
clínica.