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Universidad Nacional de Entre Ríos

Facultad de Ciencias de la Educación


Carrera: Comunicación Social
Cátedra: Análisis del Discurso - 3º año – 2010

Prof. Asociada: Lic. Adriana C. de Miguel


Prof. Adjunto: Lic. M. Sebastián Román
Jefes de Trabajos Prácticos: Lic. M. Lidia de Biaggi
Lic. María de los Ángeles Rodriguez

Ficha de cátedra: Dispositivos paratextuales

Lic. M. Sebastián Román

Introducción

El paratexto es de naturaleza polimorfa (a la vez verbal, icónica y


material) y posee una diversidad de funciones y de fuentes de enunciación que
lo constituyen como un objeto de límites arbitrarios, como más adelante
explicaremos. De todos modos, en el presente trabajo intentaremos
aproximarnos a algunos aspectos conceptuales, formales y funcionales de los
elementos paratextuales. La idea es ofrecer al lector herramientas para, a
través de la lectura de los elementos paratextuales, desarrollar una
competencia interpretativa, principalmente referida a materiales impresos,
privilegiando en este espacio al libro, como puerta privilegiada -todavía- de
acceso al conocimiento de las ciencias sociales. Asimismo, se destina todo un
apartado al paratexto en los medios gráficos, particularmente los diarios.

Hacia una definición del paratexto

Podemos describir al texto como una superficie escrita en la que se


distinguen bloques diferenciados. Los signos de puntuación, en tanto sistema
de señalización del texto escrito cuya finalidad es organizar la información que
éste aporta, son parte del texto que sin ellos sería una masa de palabras casi
imposible de descifrar.
Por oposición, podríamos decir que el paratexto es lo que no es texto, lo
que queda si sustraemos el texto. Etimológicamente, "paratexto" es lo que
rodea o acompaña al texto (el prefijo para significa "al lado de" o "junto a").
Tapa, contratapa, solapa e ilustraciones, prólogo, notas al final o al pie, índice,
fecha de edición, apéndices, tipografías, diagramación y diseño -todo ese plus
que se agrega al texto- caen bajo el dominio del paratexto.
El paratexto contribuye a concretar la lectura del texto, es un dispositivo
pragmático que predispone o condiciona para la lectura y, a su vez, coopera
con el lector en su trabajo de construcción/reconstrucción del sentido.
Desde una perspectiva pragmática, y retomando la arbitrariedad que
instituye la diferencia texto-paratexto, podemos decir que es el objetivo de la
lectura el que define el carácter textual o paratextual de los elementos: un
epílogo puede perder su dimensión paratextual al aislarse del texto que
concluye y ser analizado en su dimensión textual, no ya paratextual.
El paratexto es básicamente "un discurso auxiliar, al servicio del texto,
que es su razón de ser"1. Su función es dar legibilidad a lo escrito, hacer que
un libro sea un libro. La naturaleza del código escrito (permanencia) lo hace
posible. Por lo tanto, repone la ausencia del contexto comunicativo compartido
entre destinador y destinatario, propio de la comunicación oral. Los elementos
paratextuales son textos subsidiarios, un dispositivo montado en función de la
recepción, por lo que en cierta forma condiciona la lectura. La decodificación
de los elementos paratextuales implica operaciones de reflexión crítica y
análisis. La lectura silenciosa es la instancia que permite el funcionamiento del
dispositivo paratextual.

Clasificaciones posibles del paratexto según su naturaleza polimorfa

Paratexto icónico y verbal:

La categoría de paratexto admite elementos muy diversos. Entre ellos


podemos discriminar los de naturaleza verbal. icónica, material y factual2. Maite
Alvarado3 propone fusionar los elementos de naturaleza icónica y material
(utilizando la denominación de paratexto icónico), ya que tanto las ilustraciones
y la gráfica como los elementos que se engloban en la composición ponen el
acento en lo perceptivo. Por otra parte, no avanzaremos sobre los elementos
factuales (si bien los aludiremos a fines explicativos), ya que escapan a
cualquier intento de sistematización. Básicamente nos centraremos, entonces,
en el paratexto icónico y en el paratexto verbal.
El paratexto icónico incluye ilustraciones, fotografías, dibujos, displays
gráficos, etc. En relación con las imágenes, podemos enfrentarnos a dos
situaciones: que la imagen esté acompañada por un epígrafe que oriente su
interpretación (caso típico: la prensa) o que sea la imagen la que ancla el texto,
dando volumen o jerarquizando ciertos pasajes. Cuando la imagen se vincula
de este modo con el texto se transforma en ilustración. Así, la imagen puede
tener diversas funciones: estética, informativa o de anclaje del texto.
El paratexto material incluye: tipografía, diseño y diagramación. Estamos
aquí pensando al diseño gráfico como "la manipulación del texto, la ilustración
y los márgenes con vistas a su impacto visual"4, de ahí su relevancia.
El paratexto verbal engloba: título, subtítulos, notas al pie, prólogo, notas
del autor, índice, apéndices, bibliografía, dedicatorias, etc. La tapa impresa, por
ejemplo, lleva tres datos obligatorios: nombre del autor, título y sello editorial
(de existir, sello de colección también). La contratapa generalmente comenta
brevemente el texto.
Por último, el paratexto factual se refiere a diversos hechos vinculados
con la vida del autor.

1 Genette, Gerard. Seuils. Editions du Seuil. París, 1987. Pág. 16.


2 Ibidem.
3 Alvarado. Maite. Paratexto. Enciclopedia Semiológica (Directora: Elvira Narvaja de Arnoux).
Instituto de Lingüística. Facultad de Filosofía y Letras. Cátedra de Semiología. Oficina de
Publicaciones del C.B.C. - U.B.A. Buenos Aires, 1994.
4 Dalley, Terence (coord.) Guía completa de ilustración y diseño. Técnicas y materiales.
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. México, 1981. Pág. 104.
Peritexto y epitexto:

Cabe señalar que Genette5 propone también la distinción entre peritexto


y epitexto, ya sea que se trate de elementos paratextuales que rodeen el texto
dentro de los límites del libro (peritexto) o fuera del libro (epitexto). Este último
comprende los variados discursos que la editorial despliega estratégicamente
para la promoción y venta de un libro: gacetillas, entrevistas al autor, afiches,
presentaciones de la obra, reseñas y comentarios bibliográficos, catálogos
editoriales.

Diferentes paratextos según la fuente de enunciación: paratexto autoral y


editorial

Autor y editor son los responsables de la publicación de los libros.


Ahora bien, el paratexto icónico, a excepción de la gráfica, queda en manos del
editor (paratexto editorial): aquel es el encargado de elegir al ilustrador, decide
la cantidad de ilustraciones, el formato, la tapa, la tipografía y diagramación y
todos los aspectos que hacen a la diagramación.
El paratexto verbal, en cambio, se reparte entre el autor y el editor. En
general, el paratexto verbal que ocupa la periferia del libro (el peritexto al que
referíamos anteriormente) queda a cargo del editor (paratexto editorial). Este
paratexto verbal periférico funciona como un envoltorio que rodea al texto. Por
otra parte, el paratexto autoral acompaña al texto, cumpliendo su función
básica de discurso auxiliar. Hay zonas más difusas, como el elemento
paratextual "título", ya que es, en general, producto de la negociación entre el
autor y el editor al ser tanto expresión del autor como estrategia de venta del
editor.
Ahora bien, en algunas circunstancias el trabajo editorial es asumido por
el director de una colección, o un especialista, que es quien se encarga de
rodear al texto de un paratexto auxiliar: prólogo, notas y glosarios en ediciones
especialmente preparadas para fines didácticos, por ejemplo. Aquí, estamos
ante un paratexto editorial pero con función de paratexto autoral.
El paratexto autoral es básicamente verbal (aunque hay casos de
autores que ilustran sus libros) y consiste en un dispositivo que acompaña al
texto con la intención de asegurar su legibilidad, ampliarlo, ubicarlo, justificarlo,
legitimarlo. Es propio del libro y de aquellas publicaciones periódicas (revistas
culturales, científicas, técnicas y de divulgación) que, por el tipo de público al
que apuntan, por los temas abordados y su periodicidad, dan al autor tiempo y
espacio para operar sobre el texto y operar metadiscursivamente. Los diarios,
en cambio, no poseen paratexto autoral.

5 Genette, G. op. cit.


Bibliografía consultada:

Alvarado, Maite. Paratexto. Enciclopedia Semiológica (Directora: Elvira Narvaja


de Arnoux). Instituto de Lingüística. Facultad de Filosofía y Letras. Cátedra de
Semiología. Oficina de Publicaciones del C.B.C. - U.B.A. Buenos Aires, 1994.

Atorresi, Ana. Los estudios semióticos. El caso de la crónica periodística.


Proyecto de Lengua y Literatura. Programa de Perfeccionamiento Docente.
PRO CIENCIA. C.O.N.I.C.E.T. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
Montevideo, 1996.

Dalley, Terence (coord.) Guía completa de ilustración y diseño. Técnicas y


materiales. Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. México, 1981.

Genette, Gerard. Seuils. Editions du Seuil. París, 1987.

Van Dijk, Teum. La noticia como discurso. Editorial Paidós. Barcelona, 1990.