Está en la página 1de 5

EJERCICIO DE

o r a c i ó n
SALMOS 63

Oh Dios, Tú eres mi Dios; te buscaré con


afán. Mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela
Cual tierra seca y árida donde no hay
agua. Así te contemplaba en el santuario,
Para ver Tu poder y Tu gloria.
Porque Tu misericordia es mejor que la vida,
Mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva,
En Tu nombre alzaré mis manos. Como con
médula y grasa está saciada mi alma;
Y con labios jubilosos te alaba mi
boca. Cuando en mi lecho me acuerdo de Ti,
En Ti medito durante las vigilias de la
noche. Porque Tú has sido mi ayuda,
Y a la sombra de Tus alas canto gozoso.
A Ti se aferra mi alma;
Tu diestra me sostiene.
Pero los que buscan mi vida para
destruirla, Caerán a las profundidades de la tierra.
Serán entregados al poder de la espada;
Presa serán de las zorras.
Pero el rey se regocijará en Dios;
Y todo el que por Él jura se gloriará,
Porque la boca de los que dicen mentiras
será cerrada.
No hay duda que el hombre ha escogido
desde su inicio vivir independiente de Dios
lo cual ha traído tristeza y frustración a su
vida por causa del pecado.

David expresa en esta conversación dos


cosas: Su deseo y satisfacción en El. Un
corazón que anhela y que encuentra su
mayor deleite y por ello busca en intimar
con Dios permitiendo darle forma a su
corazón y pensamientos.  Ajustando su
voluntad a la de Él, imprimiendo su carácter
en nosotros, matando nuestro yo.
Posicionándole a Él, como el centro de su
ser. Había un verdadero y poderoso sentir
en lo que su oración expresaba:

"Oh Dios, tu eres mi Dios;


Te buscaré con afán.
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te
anhela" Salmos 63:1
Encontraba que nada de este mundo podía satisfacerle. “Nuestra
miseria es que tenemos tan poca sed por estas cosas sublimes, y
mucha sed por las cosas vanas del tiempo y cosas insensatas.”
(Spurgeon).

Jesús habló a sus discípulos diciéndoles que eran "Bienaventurados


los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados" y
la justicia es una persona y esa justicia es Jesucristo.

David expone y como quien entra a una sala de operaciones a


corazón abierto nos hace ver el secreto de su deleite. Contemplar en
el santuario su belleza y es que la comunión con Dios es la mayor
necesidad del alma y la oración es el principio de esa comunión, de
conversar de llegar a ser uno con El, lo cual es el único fin de la
oración; si, y de la existencia misma.

Esta comunión le hace suspirar, haciendo memoria de todas sus


victorias siendo sostenido por El.

"Porque tu misericordia es mejor que la


vida, mis labios te alabarán.”
El Señor se refirió a David cómo un hombre conforme a su corazón
del cual Dios también testificó y dijo: "He hallado a David, hijo de Isaí,
un hombre conforme a mi corazón, que hará toda mi voluntad" He
13:22.

David evidenció su amor y carácter que ha sido moldeado, capacitado


y ejercitado por medio de su palabra y confianza en El.

"Como en un banquete con deliciosos


manjares, está saciada mi alma"
David recuerda y medita para qué
Su verdad pueda transformar sus
pensamientos y acciones. Practicar
la meditación bíblica como un
medio para hablar y escuchar a
Dios nos ha mostrado lo qué
produce cuando se vive en medio
de la prueba.

Internalizando y personalizando Su Palabra.

El ejercicio de cardio hace bombear con fuerza nuestra sangre para


distribuirla por todo nuestro cuerpo. El no hacerlo debilita nuestro
corazón porque no bombea con fuerza y daña nuestros órganos,
reteniendo líquido, donde nuestros pulmones no pueden oxigenar y
todo nuestro sistema se descompensa causando un daño de
insuficiencia cardíaca en la cual podríamos morir.

De igual forma su relación con El, ese deleite expresando su sentir y


experiencia con Dios y quienes somos nosotros.

“Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley


de la libertad, y permanece en ella, no habiéndose
vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz, éste
será bienaventurado en lo que hace” Santiago 1:22-25

1. ¿He decidido que mi ser se lance totalmente a la búsqueda


anhelante en intimidad con Dios?

2. ¿Es acaso evidente para los demás que mi vida refleja el amor y
el carácter de Dios y que mis deseos y satisfacción están centrados
en lo sublime de la ley perfecta de Dios?

También podría gustarte