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PERÓN Y LA REVOLUCIÓN NACIONAL

Es sabido que Juan Domingo Perón se formó en Italia y consideraba al régimen de Mussolini
como "un ensayo de socialismo nacional, no marxista ni dogmatico, que deberia ser la forma
politica del futuro, es decir, la verdadera democracia social". En su biografía sobre Ernesto Che
Guevara, Hugo Gambini sostiene que el antiperonismo del Che fue inculcado por sus padres
que fueron integrantes del grupo antiperonista "Monteagudo" donde el Joven Guevara
participó. Gambini también atribuye ese antiperonismo a la influencia del ámbito universitario
de la posguerra civil española donde Perón era percibido como el "franquismo criollo". Por su
parte Maria Seoane sostiene que de temprana edad Mario Roberto Santucho si fue peronista
hasta el golpe del 55' donde Roby vio un "golpe gorila y oligarquico" a la vez que se decepcionó
de Perón acusándolo, no sin razón, de haber "abandonado y traicionado al pueblo". El Che por
su parte tampoco vio con buenos ojos el golpe del 55' contra Perón y lo manifestó
irónicamente en una conocida carta a su madre. El marxismo- leninismo y el fascismo, si bien
estatistas los dos, mantenían un odio recíproco. A pesar del "Pacto Hitler- Stalin", León Trotsky
vio el ascenso del fascismo en Alemania proféticamente como una amenaza a la URSS. Es
conocida la anécdota que el Che Guevara, ya revolucionario profesional y enraizado en el
marxismo, en su proyecto revolucionario continental eligió la zona selvática de Salta para
instaurar un foco guerrillero rural y recomendó a su discípulo Jorge Ricardo Masetti reclutar al
EGP a comunistas convencidos, comunistas disidentes y por último invitar a los peronistas.
Santucho, a la vez, creado el ERP, hizo una invitación a todos los argentinos a integrarlo y ésta
invitación incluía también peronistas disidentes. Es curioso que las FAP (fuerzas armadas
peronistas), la más vieja de las organizaciones guerrilleras, al regreso definitivo de Perón a la
Argentina también desconfiara del viejo líder y llamara a hacer una alternativa independiente
del líder sin abandonar la identidad peronista. Montoneros, con Firmenich a la cabeza, aceptó
el liderazgo de Perón viéndose rápidamente frustrados ante las actitudes del viejo líder. La
única organización armada que se vio satisfecha con la ideología y el accionar de Perón fue la
Triple A, "somatén" que venía a "disciplinar" a los revolucionarios y organización donde se
encuadraron todos los fascistas, incluyendo al escatológico López Rega quien tomó liderazgo
de ésta luego de fallecimiento del viejo caudillo y que realizó con 1500 asesinatos el origen de
la tragedia prefigurando los años por venir.

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