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Si Ia hi,
pasadoi
donde se va depositando la subietividad del presente, donde
se va acumulando el amor, el desprecio, el abandono, la
pobreza, la indiferencia, la soledad, el maltrato directo o
ind¡recto delmundo de los adultos, de los que hacen la
historia que los interviene, los modela, los
-historia
arriesga y los desafía tempranamente- y se va apozando,
transformándose en una huella casi imperceptible pero que
tiene la intensidad de las marcas de fuego. Y desde allíse
va tejiendo un diálogo subterráneo de ese pasado y este
presente, diálogo invisible, tantas veces sordo y mudo para
los adultos.

Y es aquídonde radica el valor del trabajo de Gabriel Salzar


y todos los historiadores que han venido desenterrando
esta historia. Nombrando a los in-nombrados, a los
anónimos de siempre, devolviendo con ello no solo un
nombre, una identidad, sino también Ia dignidad. Este
trabajo contribuye a cultivar las potencialidades de todos
ellos como posibles sujetos de la historia, por lo tanto
transformadores de la misma; y es lo que queremos que
este libro promueva.


Lt rofoaoPll
tAr¡tl §¡r0

Colecc¡ón Bols¡llo / Editor8s lndependientes


LoM Ediciones, Chile . Ediciones ERA, l/éxico
Ediciones Trilce, Ljruguay . Ed¡ciones Tnhparh, Pah Vasco, España.
-[ililJffi[[tilü
GABRIEL SALAZAR V.

¡I1. M.rn.,/¿O¡f C¡int{ I/taa, Lrr!qu¡


¡f,¡1.¡r¡IT¡ Ihis \'is.o

Ser niño "hl¿acho"


en la historia de Chile
(siglo XIX)
Coedición: Lom / Era / Trilce / Txalaparta.
O LOM Ediciones,2006.
Primera rcimpresión 2007
Registro dc Propiedad Intelectual N': 15IJ.739
LS.B.N:956-282-861-t

Prinera edición de Ser niito huacht) en ld hi,\torid d( Ch¡lc


Revista P roposi c k»res N' 1 9. Editorial SUR, I 990.

LOM Ediciones, Concha y Toro 23,


Santiago de Chile, rvwrv.lom.cl
Ediciones Era, S.A. dc C.V.. Calle del Trabajo ii l,
14269, Méxict¡, D.F., rvw.edicioncsera.com.mx
Ediciones Trilce, Durazno I 888, 1 I 2000 Mtrntevideo.
Uruguay, www.trilce.com.uy
Editorial Txalaparta, s.1., Navaz y Vides 1-2,
Tafálla, Navana, ww,.Txalaparta.com

Diseño, Composición y Diagramación:


Editorial LOM. Concha y Toro 23, Santiago
Fono: 6885273 Fax: 6966388

Impreso en los Tallercs de LOM


Miguel dc Atcro ?888, QuintaNomal
Fono: 716 9684 - 716 9695 / Fax:716 8304
web: m.lom.cl
c-mail: lom@lom.c)

Impreso en Santiago de Chile.


A motlo de presentación

A lt>s diez años creía


que la tierra era de los adultos.
Podían hacer el amor, furr-rar, beber a su antojo,
ir adonde quisieran.
Sobre bdo, aplastarnos con su poder indomable.
Ahora sé por larga ex¡reriencia el lr.rgar corr[rn:
En realidad no hay adr.rltos, solo niños envejecidos.

Nirlos y uLlultos, JosF. E,tvttt-to PACItucto

Presentarnos esta nueva edición de Ser niño "huuchr¡"


ett la historia cle Cltiie, en nrornentos en que su autor,
Gabriel Salazar, logra un merecido reconocimiento por su
trabajo historiográfico al recibir el Premio Nacional de
Historia 2006.
Nos alegra enorrnernente este hecho, porque en él sen-
tirnos también el inicio de un reconocimiento a 1os sujetos
lristóricos que el trabajo de Gabriel, y otros tantos historia-
dores, ha venido visibilizando, luego de adentrarse por hue-
llas y rccovecos, por caminos lecónditos e innombrados por
la historiogratía tradicional.
llaciendo gala de un perspicaz ímpetr.r escudriñador,
inquisidor, develador, Gabriel Salazar va desempolvando,
picando con pasión identitaria, logrando penetrar hacia las ca-
pas nriis profunclas. hasta llegar al subsuelo omitido. negado.
Producto de esta faena. diversos Iragmentos han
queclado qué sucedía cou los niños y con las mujeres al declararse la
regados en la superlicie del sitio historiográfico.
Al reunir independencia. al desencadenarse la guerra civil o el golpe
los pedazos de esta corfeza social, cste lristoriador
va ha_ de Estado. ¿Dónde estaban ellos'/, ¿,cómo les afectaba todo
ciendo aparecer un conjuntcl de siluctas, de seres,
de sujetos aquello?, ¿,irnportaba esto a alguien?
que finalmente logramos visihilizar con niticlez, hasta llegar
a sentir cólt.ro vall rornpienclo cl silt¡ncio y anoninrato. Si la historia es un diálo-uo sin fin entre el presente y el
pasado, podríamos decir que son los niños la fibra sensible
Ser niño "huuclu¡" an lu lti.stt¡rio cle Chile viene
a ser dondc' se va depositando la subjetividad del presente, don-
un virtual pórtico por cionclc
¡rocicnros accecler a recorrer esta de se va acurnulando el arnor, el desprecio. el abandono, la
historia (no "la otra"), guiados por cl relato de uno
de los pobreza, la indif'erencia, la soledad, el rnaltrato directo o
huachos, hijo, nieto. tataraniet, dc u¡la de las tantas
Rosaria indirectt¡ del rirundo de los adultos, de los qr-re hacen la
Araya, quien muere en el parto. descsperada por su pobreza
historia -historia que los interviene, los modela, los arriesga
y culpabilizada por haber pariclo cuatro hijos.
y los desafía tempranamente y se va apozando, transfbr-
En la medida en que nos adentramos en esta historia. rrándose en una huella casi imperceptible pero que tiene
nos damos cuenta que no cs u¡l relato que nos resulte la intensidad de las marcas de fuego. Y desde alli se va
vago.
desconocido. sin conexi«in con nuestra propia vida. por te.jiendo un diálogo subterráneo de ese pasado y este pre-
el
contrario, empezalnos de alguna rnanera a reparar que sente, diálogo invisible, tantas veces sordo y mudo para
te_
nenlos un "cierto airc", que cn algo nos parecemos los adultos.
a ellos.
¿O es que acaso Rosaria Araya. mLrjer pobre, precaria de [-os textos que se reúnen en este libro dan cuenta de url
posesiones esenciales para viv.ir _quien será
Ia f ugaz continuo en escenarios distintos: niños pobrcs, huachos, los
anfltriona que nos a«lentra hacia la profundidad del
rela- hijos de Ros¿rria hacia 1845. los hijos de Cregorio Ruiz ha-
to no vuelve a traernos Ia dcsesperación fi-ente a su clra- cia lc)12, Juan Machuca. de l4 años. hacia el 2000; todos
ma en el llanto de María o Rosa. nrujeres pobres
de este ellos de alguna manera toman aquí la palabra para hablar de
siglo XXI?
su cotidiano, de la suerte de sus paclres, de su trabajo con
Al igual
que las rnujercs y los pobres, los niños y niñas ellos. de su soledad. de sus anhelrs. Y al escucharlos sabe-
han sido seres inexistentes cn la versión de la historia mos que el futuro el que les pertenecía y les peftenece ha
en que
fuirnos formados. Esa historia cra la de los adultos, sido incierto para ellos, y lii mayoría de las veces. implacii-
de los
hombres, de los hijos de algLricn. Esa historia no nos ble en la discriminación y marginación.
contaba

tJ
Todos estos niños han logrado "hacerse" y sobrevivir por en formato libro y lo hace para queclarse' para mirar ylo
huachos en la historia de
toda una capacidad inventiva, de solidaridades mutuas y de reconocernos en esas niñas y niños
dos' que vienen' de
la microcomunidad a la que perlenecen; mucl-tos de ellos tal Chile. A este texto le acompañan otros
de los huachos
vez han logrado ser sujetos históricos, entendiendo por ello a alguna manera, a ponemos al día en el devenir
quienes, conscientes de su historia personal y colectiva, han hlsta ahora- ¿1¿ la historia de Chile del siglo XX'
resuelto rehacerse en la identidad y la acción, en pos de cam-
biar lo que para Rosaria Araya era como una maldición.
Srr.vtR Ac;tJIt-ER,q M
Y es áquí donde radicael valor del trabajo de Gabriel y
todos los historiadores que han venido desenterrando esta
historia. Nombrando a los in-nombrados, a los anónirnos de
siempre. devolviendo con ello no solo un nombre, una iden-
tidad. sino también la dignidad. Este trabajo contribuye a
cultivar las potencialidades de todos ellos como posibles
su-jetos de la historia, por lo tanto transfbrmadores de la
misma; y es lo que queremos que este libro promueva.
La tarea no es fácil, y sobre todo este afán de devolver-
les su historia a los niños, para prometerles de manera dis-
tinta el futuro. Como bien señala aqui Gabriel: "Para inten-
tar hacer historia en esta profundidad y en ese origen esen-
cial de la humanidad (...) se requiere posesionarse plena-
mente, integrahnente, de [a piel humana. Hacer historia de
niños es, sobre todo, una cuestión de piel, de solidaridad, de
convivencia. de ser uno mismo".
Agradecemos a Gabriel este libro y nos honra su pu-
blicación. Serniñr¡ "huacho" en l« historiade Chile,que
hasta ahora había circulado conro un artículo de la revis-
ta Proposiciones, de SUR, desde hoy comienza a circular

l1
10
Ser niño huacho en la historia
de Chile (siglo XIX) '

I
Culpa y llanto de Rosaria Araya
Un mes antes de su muerle, Rosaria Araya invitó a
dos de sus hermanos a subir un monte que distaba más
de una legua del rancho en que vivían. Les dijo que
ella quería retirar de allí un buey suyo. que había muerto
al caer en un barranco. Semejante caminata, que en sí
no era nada fuera de lo común para los descabalgados
campesinos pobres del valle de Illapel, constituía para
ella -según estimó José Sirneón. el gobemador del de-
partamento- una "ajitación extraordinaria". Pues era
una joven soltera de 26 años, estaba en el octavo mes
de embarazo y ya desde el sexto su barriga "se había
manifestado demasiado crecida" (había sido enrbara-
zada, segúrn se sllpo, por Matías Vega, peón de 26 años,
soltero, del mismo valle).

I Ponencia presentada en cl Seminario "Sociedad agrícola y rninera


r.:hilcnas. en l¿ Lltcratura y en la Historia". organizado por el
Departamento de Historia de la Universidad de Santiago, en julio dc
I989. Publicad¿r llrirncranrente en la rel'ista Propo.sitionc: N" l9
(Santiago, 1990. E,ditorial SUR), pp. 55-83.

l3
A pesar de su gran barriga, RosariaAraya no
,
tía "ninguna incomodidad ni dolencia
sen_ "El día catorce de setiembre del presente año
alguna,,. Al con_ de I815, entre cuatro i cinco de lo tarde, le prin-
trario, se mostraba ..siempre ájil para t.á¡inur,,,
lo que cfitiaron los dolo re s..."
tenía maravillado a todo el mundo, pr"rio
que no co_
mía nada. O casi nada. Su úrnica obsesión Se dio aviso a la madre. Se hizo venir a Damiana
era engr-rllir
grandes cantidades de chagurires, ..por Soto, para que colaborase en el par1o. Y ante ellas, como
el fresá de
ellos". De modo que cuando subió al monte a las siete y media de esa misma tarde, sin mayores
con sus
hennanos para rescatar su buey desbarrancado. complicaciones, vino el parto y nació un varón. Unos
se de_
tuvo continuamente en el camino para tomar instantes después "también vino la par", con lo que la
chagurires
y estrujarlos en su boca. Así pudo sentirse parturienta se sintió rnás aliviada. Viendo eso, las co-
ágil y ani_
mosa para, a pleno sol, descuerar el buey, madronas "la echaron a la cama, quedando con algu-
cortar una de
sus piernas "y para traer la pierna i nos dolores, aunque pequeños".
el cuero a Ia rastra
asta su casa". Durante dos días, obedienternente, Rosaria Araya
José Simeón, el gobernado¡ estaba de permaneció en la cama. Estaba bien, pero "con dolores
verdad asom_
brado por la vitalidad de Rosaria Araya. muy lentos". Su enorme barriga estaba, también, allí.
Sobre todo
cuando supo que ella, después de esa ,t.ibi,lr, ..iso Presente. Sin deshincharse, corno si nada hubiera pa-
otra,
también al cerro, casi a igual distancia, i sado. Como si tuviera voluntad propia. O fuera ajenu a
en la que an_
duvo sin fatigarse',. ¿,No era asombroso,/ Sin la vida del hijo que había expulsado fuera de sí. Algo
embargo,
poco tiempo después, ya ..no pudo dormir extraño estaba ocurrjendo en esa barriga. Rosaria Araya
de ningrla
manera sino sentada,', al frisar los nueve sintió miedo. Y se puso tensa.
! meses se
hizo necesario prcstarle ayuda cuando quería Sorpresivamente, entre ocho y nueve de la mañana
par.arse,
debido al mucho peso de su barriga. Aunque ..puesta del tercer dia, Ia gran barriga comenzó a retorcerse con
de pie, pudo siempre andar i ocuparse dolores rápidos y agudos. Rosaria creyó perder el con-
en 1o, quehace-
res domésticos". trol de sí misma. Alguien corrió a buscar a Pascuala
EI Gobeniador de Illapel teníaraz6n.. Barrera, "la que abiendo venido muy pronto, i pulsan-
Rosaria Arava
era una joven campesina fuerte, vital y do a la paciente. dijo que era parto". Previendo un par-
animosa.
to difícil, la madre hizo traer a un hombre, "para que
las ayudase teniéndola". Y a las diez de la mañana na-
ció una mujercita. seguida de la par.
71
l5
Tras su segundo parto, Rosaria Araya se vio bien. llorando, gritando. Y eran las cuatro bien pasadas cuan-
No presentaba síntoma alguno de fatiga. parecía recu- do de la gran barriga emergió otra hembra"'
perada. Recibió un poco de caldo y, ya animosa, pidió
jugo de chagurires. Todo estaba nomalizándose. pero "EntotTces llt¡ró, se Larnentó, i escletmó eil cielo
otra vez, como a las once, "le apuraron nuevos dolo- nuevctnTente, gritantlo que la privase de la vida'
res, y en término de una ora nació otra hembra, i luego pues se creia ser lct crítica cJe totlos pttr aber
salió también la par". teniclo tanto niño, i Lo peor, no tener con qué
alimenturlos".
¿No era eso demasiado? ¿,No era eso, ya, una mal-
dición? ¿Y por qué la gran barriga seguía hinchada? Y estaba llorando y gritando cuando la barriga se
parte-
Fue entonces cuando Rosaria Araya, vencida al ftn, retorció y los dolores atacaron nuevamente' La
ya
estalló en una gran desesperación. Y así 1o registró José ra, tranquila, dijo que era la par. Pero Rosaria estaba
Simeón, eI gobemador: fuera de sí, no escuchaba a nadie Y

"Por esfa tercera se afligió La pociente dema- "... ,se afli.iio t(tnto. creyeneb c¡we era oÍra criutu'
siado, recordando su pobreza i la de sus pa- rLt,que la ¡tartera retrucedió, i entonces ella' sin'
dres, diciendo qwé aria con tantos hijos i cómo tientlo un g,ran ttolo¡ cliio que iba a morir mu¡'
,ye vería para criarlos pues era tan pobre, por pronto, i habtti ct su matlre, pidiénclole perdrin'
Io que deseó mas bien morir". c'omo también a todr¡s los que la ctuxiliaban' i
dunrlo un.fuerte queiido, al momento' expiró"'
La madre y las otras mujeres que la auxiliaban se
esforzaron por consolarla y tranqullizarla. eue no se El eco de su muerte tue largo y tembloroso' Un
afligiera. Que no iba a morir. Que entre todos la ayuda- silencio terco, que los envolvió a todos' En ese mo-
rían a cuidar de sus hijos. Al rato, Rosaria pudo al fin mento. En ese día. Y por mucho tismPo'
relajarse y dormir algunos minutos. Viéndola descan- Las mujeres que laauxiliaban recordó José Simeón-
sar, algunas de las que la ayudaban ser retiraron, con "dicen que murió con bastante barriga"' Que era muy
sigilo. Y fueron las doce. Y luego la una. y era la una y probable que, todavía, pudiesen venir de allí otras cria-
media del día 17 cuando, de nuevo, la gran bamiga co- latente'
turas. Pues la barriga siguió allí, voluminosa'
menzó a retorcerse furiosamente. Y durante tres horas implacable. Pero ya nadie quiso esperarlas'
"i conocien-
la parturienta se revolvió en su cama, transpirando, do que estaba muetla, solo trataron de atnofiajarla"'
16 r7

'l
Las criaturas que alcanzaron a nacer
fueron, pues, "un suceso estraordinario", remitió los folios al Minis-
cuatro: un varón y tres hembras. Según
José Simeón, tro del Interior. Manuel Montt. El ministro, igualmente
todas ellas fueron muy crecidas y robustas, ..tanto
como impresionado, pasó un oficio al Presidente, Manuel
el que nace solo,,. El varón file llarnaclo
José María. ..i Bulnes. Y el Gobierno, por acuerdo unánime, decretó
se cria en casa de Juan Godoy, recogido
en esta por que los hijos de RosariaAraya fueran alimentados y más
caridad". La mayorcita de las hembrÁ
se Ilamó Mer_ tarde educados "a cuenta del Tesoro Público".
cedes del Rosario, "i la cria escasamente Damiana Soto,
pues es demasiado pobre',. La que Al descubrir los folios de José Simeón y las demás
seguía fue llamada
Carmen de .lesús: .,está en .uru d. la ábuela autoridades entre los viejos legajos delArchivo del Mi-
en la ma_
yor escasez por su pobreza,,. y Ia nisterio del Interior. decidimos averiguar cuánto duró el
menor se llamó, sim_
plemente, Jesús, ,.i la cria Damiana exorcismo quelanzata ese gobemador contra la "mucha
Vega, también en
mucha pobreza". pobreza" que se cemía sobre las criaturas de Rosaria.
Hallamos que, durante tres años sucesivos, la Intenden-
Todos los campesinos pobres que auxiliaron
-.
Rosaria Araya en el día de su culpa y ttanto
a cia de Coquimbo registró en sus libros la ayuda pronle-
cumplie_ tida para la crianza de esos niños. Y que. desde fines de
ron, pues, lo que habían prometiclo:
criar a sus hijos 1847. obstinadarnente, los folios guardaron silencio...
con la ayuda de todos. Fueron, por eso,
hijos huachcts,
y a 7a vez, hijos del pueblo. También los En realidad, el gobernador cle Illapel solo había
cielos cum_
plieron con su peclido: le concedieron obtenido una'caridad de Estado'. Un paliativo de mo-
la muert e, para
ev.adir (o pagar) la gran culpa de haber mento, emanado de la emoción filantrópica experimen-
tenido tantos
hijos en tan grande miseria. tada por las autoridades estatales frente a lo que consi-
deraron "un sLlceso estraordinario". Colno tal, no fue
I.a "mucha pobreza,, que Rosaria había sentido
suficiente para salvar a las criaturas de Rosaria de su
cemirse como una nlaldición sobre la vida
de sus criatu_ ternido destino histórico: soledad y pobreza de por vida.
ras --como otra muefie mucho peor__no
fi:e, sin embar_ Mucho menos lo fue para la muchedumbre de niños
go, exorcizada. Cuando lnenos, uo
su ataque definitivo, chilenos pobres que, dul'ante el largo siglo que fue des-
de largo plazo. Pues, para el tiempo efímero,
José de 1830 a 1930. fueron tenazmente mordidos, desde
Sirneón, el gobemador, consiguió un paliativo:
informó su nacimiento, por ese mismo destino.
del caso al Intendente de Coquimbo, ¡uan
Melgarejo.
El intendente, impresionadá por lo que consideró Es por eso que la cr.rlpa y llanto de Rosaria Araya
constituyó. históricamente, un hecho premonitorio.
l8
19
los documentos of-lciales
La 'anunciación' de la angustia y culpa de las mu- incompetente). pues en todos
jeres pobres que. durante un siglo, parieron slls lrlu- ;;i; ;; habló cle "los hijos de Rosaria Arava"'
por el
chos hijos en pobreza. Ese fue el pórtico normal de No es cosa de maravillarse' sin embargo'
entrada de los niños huuchos a ese tramo de la historia de Mateo Vega' Porque'
comportamiento irresponsable
de Chile. Y es por eso mismo que el "estraordinario cuandoseteníaunpadrecomocseMateo'esdecir:unde
la idea
suceso" experimentado por Rosaria en 1845 constitu- ,i-pf" "peón", entonces había que hacerse una cadena de
ye también el pórtico introductorio de este trabajol. que papá no era slno un acciclente -o
los hombres
i".iá"r*t- en las vidas de su prole' Pues compeli-
Se sentían
II como Mateo llo fomaban familia'
En camino a otros
Papá y mamá: dos, más bien, a "andar la tiera"'
en busca de vetas es-
uuti"*. de vuelta cle otros fundos'
O estar "de más" sobre el camino Atravesando la cor-
condidas. Escapando a los montes'
D.ortniau a cie-
¿Esperaban ustedes otra cosa?: Mateo Vega, el peón áiir"r" Apareciendo, desapareciendor'
que engendró las criaturas de Rosaria, no se hizo pre- 1o descubierto, iban. venían
y "paraban" en cualquier
(un rancho'
sente el día del parto. Tampoco habia aparecido duran- ;;r;h" disperso que hallaban en su camino lo tanto' no
hijos' por
te el último tiernpo del embamzo, porque, de haberlo tutu"r,como el de Rosaria)' Sus
de re-
hecho, ¿no habría subido con ella al monte a rescatar J;;i;" junto a ellos' Tan solo se "noticiaban'"'
de tal par-
la pierna del buey desbarrancado? No estuvo acompa- su padre anclaba en los cerros
;;;;;,;;;re de animales'
ñando la agonía final de Rosaria. No se hizo cargo de i" uri"unio quién sabe qué tropillas
ninguno de los niños. ¡Ni el mismo José Simeón lo
mencionó para otra cosa que no fuera para decir que r "En marzo se'{ire para abajo en el misrn'r cab'rllo elazán' Cuando
era él quienhabía embarazado a Rosaria! El Gobierno, *ri.t.l*
"iü¿i""
tu' citn"guitL"'.n :3'",d" l'*ii T:::T:
Durán^ tlondc un (r\ cjer()" al
Ülro i]:n
tlia :aliú y tuc alojaruI l'"'r"'utln
de
en consecuencia, dio al padre por inexistente (o por A" 'qrrl"rt"" clondc Domingo
Moreno' y al
¿1" i""'"'o"r* a ías t'iectras quc no conooe '
un hombre
;;J;;; a la orilla de Catrcluenes' clonde elbornoz' estuvo corrto clos
: Narración basada en e[ "lnlbrme sobre un suceso extraordinario", ;::ffi;"üri'""ptl' áonae »o'.'ringo
su tía Mercedes Allí
firmado por el Gobernador de Illapel José Simeón Vicuña y dirigido ffi;;,;;: tu" pu'o iu ''rilla iel Maull donde
cn una bestia de su pritttu
al intendente de Coquimbo, Juan Melgarejo. En Archivo del Ministerio ;J,;;;ir;; días'v dejó tl ..ubullo alazán v
José Jaqtre' peón v ex recluta'
del lntelior (AMI, en adelante), vol. 1.16, fs. 547-551. Se lerisaron il;;;i-g.""':. ó.tiutotion c1e 'Juan
En Arihivo de la Intendencia
también los volúmenes del Archivo cle la Intendencia de Coquirnbo ante el Escribano Militar de t:un""ptiun julio 5 de ltt40' s/1"
il¡;;;";;i;; ¡AIC, en aclelante)' vol' le7'
un I
(AICq., en adelante) correspondientes a los años 1845 a I 847.
21
20

.
atareado en rodeos y marcajes. O que Por eso, a veces, se le admiraba, pero las más de las
estaba en los va_
lles de Coquimbo, donde lo habían visto veces se le temía y rcchazaba. Pues, después de todo y
oficiando de
pallaquero. O en eternizadas ,,combinaciones,,de
nego_ a final cle cuentas -o sea, cuando los hijos, ya crecidos,
cios en la placilla de la quebradaa. y podían podían comparar y jLtzgar-, ese padre no resultaba ser
pasar años
sin que se tuviese el menor,,noticiamilnto,,de otra cosa sino un desecho de la sociedad".
é1. Como
si hubiera muefto, o se hubiera desvanecido.
Hasta que
alguien avisaba que estaba preso, que lo ¿,Cuán efectivamente culpable era, sin embargo, un
habían herido papá como ése?
en un riña de bonachos. lo habían
eue visto convicto,
enjaulado y engrillado, reparando el camino Todos sabían que un "peón-gañán" no podía, ni él
del puerto.
lo habían mismo, mantenerse con el jornal que pagaban enton-
9 gr. agarrado en una leva, que lo habían
hecho servir en el Ejército, que se había ces por su trabajo. Que las más de las veces se le forza-
desertado. eue,
en fin, en respuesta a todo eso, se había ha a trabajar "a ración y sin salario". QLle, por haliársele
hecho cuatreros.
en el camino sin ocupación -es decir: sin una papeleta
Así, poco a poco, de pura ausencia y.,noticiamiento,,,
que atesliguase que tenía "amo" , se le consideraba un
un papá del tipo de Mateo Vega se iba transtbrmando, "vagabundo mal entretenido", y que, como todo vaga-
en la mente de sus hijos, en una especie
de leyenda. bundo, era visto por las autoridades como un sujeto de
En un padre mítico, legendario, p"io lejano
e inútil. suyo pre-criminoso, razón por la que se le acosaba y
a perseguía. Por tanto, el papá-peón era un sos¡techoso
."Estimado padre: hase mucho qe no savemos de V, así es qe le de nacimientoT.
suplica mi madre qc le escriba sin.perder
ti"_po ri Ie va por
mi ,""a." "n.o
alla asi para qe tiernpo viene, ra anclticio qe
ar¡ enf.erma ¡Pobre papá! Daba lástima. A veces, como mero-
abajo "*
r nuestra casa se quiemo, asi es..qe vivemos
en una üasrta qe
aco.mode como pude i pues e bendiJo
mi cavallo i Ántr.u deando, aparecía por el rancho de mamá. Como un pros-
tablas para acontodar una casa para vivir fo
i pone. nue.tru'cor¡ida,"onr.gu,. crito culpable, corrido, irresponsable. Despojado de su
sin
mas.deseamos su mejor sarud i fblicitiad
i .r".iuu -"-oJu cl'e mimacrre
itodala familia, su hijo qe B deyo. Crisanro
Vif f"r."J,'pti"no Mont, r'
julio 5 de 1869. En AMf, vol. 536, "Por cuanto lre sido infblmado por personas de cristiano cclo quc
s/f.
' "Qr" habrénclose ido para Ia capital, lo agarraron rle recluta Cllemcnte Malurano, mulato. es público ladrón, saltcador, ucioso,
r]entrú.d1 solclado rfel N" Z, rlonde siruió y vagabundo... apoccnthndose de dia on los montes y saliendo a robar
un
descrtó del pucrro cle Valparaíso, estando "n,r'yr.",
_"*r. De allí
de noche, antl¿ndo con mujeres... con poco tel¡or de Dios", cn AJSF,
a b".,1;;;;";;1arcarse...
se füe a la capital, aIí lo agarraron y Legajo 185, Pieza 19.
dentro n s"rvi. ur N" +... a"s".t¿...
anduvo a escondidas y se cortar cl tledo pulgar
a tjn rle inut¡lizarse,,. ' "Su oficio ha sido desde su nacimiento el robar caballos, mulas,
Declaración de pedro Ramírez, peón y vacas y cuanto ha encontrado". Libekr contra.luan Cartagcna, peón.
recluta, en Archivo Judicial de
San Fernando (AJSF, en adclante), Legajo En AJSF, Legajo 192, Pieza 37, año I 819.
I 95, pieza 7, año 1 g25.
().)
23
....i-.""¿.J.¡er-,

tonta aureola legendaria .Traiaregalos,


claro, algo para (autoridad, organización, respeto), fundaron con su
mamá: una yegua, un cabrito, una pierna
de buey. pero rnujer familias estables, numerosas, y ellos mismos,
venía siempre acompañado: un .sácio,
de mirada tor_ cada noche, al término de su faena, volvían a casa, al
va, oscuro, tan proscrito como éls. Se ..aposentaba,,
en lado de su mujer y sus hijos".
casa por tres
o cuatro días, pero apenas si, de lejos,
echaba una mirada a sus hijás. Es cierto. Somos muchos los chilenos que prove-
¿pára qué Éi y nimos de las familias que esos "inquilinos", bajo el
nosotros permanecíamos mutuamente
fríos, ^i"l
observán_
donos, distantes, como extraños. Hasta amparo del fan-loso sistema de haciendas, lograron le-
que de pronto
la visita terminaba, generalmente, en vantar y mantener por largo tiempo. Pero ¡cuidadol no
una borrachera o
en un violento altercado con mamá. por destacar las diferencias entre el "peón-gañán" y el
Cuando se iba "inquilino" vayamos a caer en el viejo y doble prejui-
-casi siempre en dirección al monte_ el aire se nos ha_
cía respirable. Más fino, más cálido, cio de condenar sin más al "roto sin Dios ni Ley", para
más transparen_
te... Que se vaya. eue se pierda en polvo cnsalzar sin más la 'hacienda moralizadoray civiliza-
el de sus ca_
minos. ¡Que siga..aposentándora', po, ullí clora'. Pues, para empezar, ¿,han tentado levantar ran-
, embarazan_ cho y fámilia en propiedad ajena'/ ¿,Saben lo que es
do mujeres y desparramando ,,huachos,,!
vivir arranchados bajo el signo de la transitoriedad al
Ustedes dirán: ..no todos los hombres
eran peones_ inquilino se le podía echar de la tierra con toda su fa-
gañanes del tipo de Mateo Vega.
No todos eran vaga_ rnilia en cualquier momento-, traspasados por la vo-
bundos mal-entretenidos como é1. pues
estaba el caso luntad arbitraria del gran propietario'? ¿,Lo saben? Si es
de los famosos inquilino§, que eran
diferentes. porque así, ¿se han percatado de la conducta que sigue el papá
éstos, bajo el amparo del señorial sistema
de hacienda de came y hueso que uno ve y toca 'todos' los días?
t Desde luego: trabaja laboriosamente, de sol a sol, de
"Qr" hacía algunos meses que llegaba Agustín
.
h"-?19 y_ que en algunas ocasiones
Arévalo a casa de añcr a año, para nosotros. Pero también para el patrón.
T había traido carne de vaca.
Mírenlo allá, cerca de las pircas, de perfil junto al pa-
Que también han llegado allí dos amigos, *" ," f frrr'pedro y el
otro Antonio, que el tal pedro tiene un "l trón -que cabalga a su lado como gran señor-: ¿no va
machetazo iu f..rt"... qr.
en el poco tiempo que había estado ", pavez había
en la casa de Bartolo
vrsto Jlegar a dos hombres oue no sonriente, servicial, presto, extraveftido? Y véanlo ahora
conocía y que también llegaba su
rnarido. el cual se llamaba Águstín Arévalá,
,tias Ca,¡un"iro... eue aquí, dentro del rancho, doblado sobre la m€sa: ¿,tlo
hacia más de cuatro días que no veía
a su marido...,,. Declaraciones
de las testigos María de los Santos pavez está iracundo, rabioso, huraño, autoritario'/ Allá no es
y de Micaela Arraigada, en
AJSF, Legajo 193, pieza 9, año 1820. más que un "sirviente" sumiso a pesar de su categoría
21
25

@..
.,.!.:@--.i

de inquilino; aquí dentro, entre nosotros,


actua como de todos nosotros, sus muchos hijos. No nos producía ni
un capataz de segunda clase: autoritario,
abusivo, pese ¿rdnriración a la distancia ni rechazo por su cercanía, sino,
a su fama de 'padre clefamilia,. pero hay más:
¿,no les sirlplemente, desazón. Desilusión. Y a ratos, vergüen-
ha hervido la sangre cuando él deja
a lás jOvenes pa_ zarr. Algo así como una rabia sorda, que crecía dentro
trones entrar a nueslro rancho. sabiendo
que no vienen de uno a medida que el niño se hacía muchacho y el
a otra cosa sino a ,divertirse'a
costa de la rnamá, o las rnuchacho -óigase bien- se hacía "peón".
tías, o las hermanas de uno?e. Claro,
él sabe perf.ecta_
mente que no puede impedir que ellos Solo cuando éramos muy niños. Cuando había que
ejerzansu dere_
cho de meterse a nuestro rancho y de ,.chacotearse acompañarlo a potreros distantes -por ejemplo, para
con
las niñas", pues, después de toáo, junto hacer carbón-, solo entonces, allí, en soledad, hundi-
con nuestro
pedazo de tierra y nuestra casa, nuestra clos en el silencio de los cerros y el ruido de la brisa,
f-amilia tam_
bién es tratada como propiedad de ellosr0. lográbamos establecer con él una relación cálida. Ínti-
rna. Allí se nos aparecía el papá que todos esperába-
Por todo eso
-- -y por otras cosas más_ papá ..inquili_ r¡os; sabio. poderoso, capaz de hacer cualquier cosa y
no" hacía poca noticia. No formaba
en t;; suvo nin_ de enseñamos todor:. Pero el papá inquilino no siempre
guna aureola legendaria, ni siquiera
como la de lás peo_
nes-cuatreros. papá ..inquilino,, era rr "Mi padrc
un hombre osten_ ganaba una mioeria conro vacluero del tirndo. que no le
tosamente sometido, precisamente alcanzala siquicra para sus propios gustos. Su sucldo era dc $ 7
en presencia y ojos
mensuales y lo ocupaha h¿rsta de noche a veces cl patrón. Cada lcz
que el patn'rn llucria ir a rebolberla al casino del pueblo con sus:rtnigos.
'' "Mis hcrmanas tocaban la guitara y el obligaba a nri padre quc Io aconrpañara, en el casino le daban sus
arpa y sirbían cantar muy
bien. Los patrones entraban siernpre'u tu oopas de licor pirra que no sc aburriera dc esperarlo... Sr: l'enían Ios
.uro ;-;.i;:., canrar y
chacotear con ellas, chanceándose.on
noro,ror. ün'¿iu'Lurl¡.to, o dos con bastantes copas L'l'1 el cuerpo. Yo me acostaba rledio vestido y
quien no le gustaban Ias bromas de me estaba alerta... Io ayudaba a bajarse tlel cab¡llo. lo llevaba a la
Ios patrones, l. t¡- agua sucia
de un cántaro encir.na de uno de ellos,
qre es" diu unjutu"fu.rt¡¿o .o, car¡a, le zacaba las cspuelas, l¿s botas... lo ayudaba a desvestirse".
un traje blanoo". Benito Salazar
Orellana: ..Vida llenito S¿rlazar Orcllana: "Vida dc Benito Salazar Orellana. r-scrita
de Currrr.fo Salazar,,
inéd.ito. Srnriago, 1962), p.24. Et por ól mismo" (Ma¡uscrito inédito, Santiago" 1960), pp. ó5-67.
lYili.:',.
r¡,Lruurue ocurr¡oo hacra 1396, aproxinratlantente,
texto se iefiere a un rr "Una noshe lne conrbidri rri padre p¿ira que I'ueramos a pescar
en un fundo de
Colchagua. vagrcs en cl cstero, y fuimos los dos. Llevarnos dos arrzuelos con sus
Ir "Habiendo el grande abuso de que si respcctivos gusanos y nt¡s instalamos al lado tlc unas gratrdes masas
algún pobre logra, a cue.nta
de su trabajo... el arriendo de alguna
porció" a" L..."., i"'fe <Juplica do sauces llorones, cluo son los que crían grandcs charnpas entl agua
el valor de lo que se debe pagar a meditra
de Ia voluntai de su crtreño, con sus raíces y que sirven dc criadero para los vagres... Estuvimos
y_está expuesto a que lo arrojen
.",i";, harto rato... EI vagre que había pescado era tan grande y corlro
de e¡a co¡
Haenke: Descripción det Riyn,, J¿ (,hitc
;;;;;eros,,. T.p.
corcobcaba tanto dt'baio dcl agua yo no lo podía levantar, entonces
fsrrt¡"go, l-d+ii p. , rS. t..,.tttittt\. , tt li t',qtiltt .;rt,i, rt, t

26
se escapaba de la hacienda en compañía
de su hijo lrs que el viejo, para ascender en la jerarquía patro-
menor. También lo hacía junto a otros
inquilinos, o cón nal, terminaba por convertirse en un rabioso capataz
el mayordomo o con el mismo patrón, pl.o
no a la in_ tlcl orden latifundista que lo destruía a él y a todos
tirnidad de los cerros, sino al mundillo
ardiente de la nosotros como personas. Se fire convirtiendo en un
pulpería o chingana del pueblo cercano.
Entonces no patroncillo de tercera clase, que peonizaba "a ración
era ni cálido ni sabio. sino ulr estúpido
borracho a ca_ y sin salario" a sus propios hijos, o por un mísero
ballo, que las emprenclía a rebencazos contra
otros pa_ salario a los hijos de otros inquilinos. ¿,En qué Se coil- ¡
rroquianos, o contra sus perros _que lo
seguían en vertía, al final de todo, rluestro papá "inquilino"'l En
manadas a todas parles_, o contm sirs
hijos que, tam_ run hombre apocado, servilizado, apatronado. sin aga-
bién en manadas, lo esperaban an ,, ,un"hor.
Así, de llas propias, y en eljel'e de un proyecto familiar sin
esta manera, los buenos recuerclos de papá
comenza_ destino ni dignidad. Si uno quería ser un 'hombre' de
ban a diluirse, ahogados en hechos ¿e
,iólen"ia. O en verclad; o sea, un hombre digno, dueño de su propia
los terribles alegatos que estallaban cuando
él trataba vida y eflciente conductor de su propia farnilia, en-
de amarrara sus hijos mayores, de por
vida, como ..peo_ tonces no podía uno escogerlo a él como modelo. Así
nes obligados" al servicio de la hacienda.
Así, con el que no tenía sentido quedarse al lado de é1. Había que
paso de los años, Ia irnagen de nuestro
papá .,inquili- abandonarlo, apenas fuera posible. Había que echar-
no" se nos iba tornando, de verdad, rna,
V más inso_ se al camino, buscar por otros lados. Y si él quiere
portable. Como un estorbo: más y
más pi.escindible. quedarse allí, atado a la tierra de otro, dando órdenes
bajo el despotismo de otro, allá é1. ¡Que se pudra en
acudió nri padre y rne allucló...
eué gusto y algazaratuvimos los clos su servilismo! Y si eso significa rodar por allí solo,
con el vagre y lo ilevamos a ra casa
* t.iuirt¡.1. ntifoá..'t..
::r9]" lrabia sacado yo", en ibídem, pp. 12_14. "ontutu sin padres y sin familia, sin otra tierra bajo los pies
''!, la noche de ayer, como a las doce, llegó mi mari¿lo
que el polvo de los caminos. transformado en un
: Vereara José de la
a mi casa un poco bebido ¿. i¡"oi
!ru1rá e\pollente i Irru"rj,r* acostado
c.n en su cama, en la cual también dormía huucho vagabundo por opción de dignidad, pues,
er obciscr
¡vaya!, que así sea. Es lo rnejor. Claro que fue lo
Juan Agustín Vergara, este último principiJ
li";;;, en estas
circunstancias Ie pegó rni espresado ,nuiiau "
utguru. pu¡roOur. i .oru
continuase llorando, le ronró de tos piez rnejor. Pues ¿,no han visto cuántos papás inquilinos
y d;";;lJ;;;;..te sotpe
to arrojó después o n,i-.uro, upu...i"nao
po,
concluyeron, después de todo, por escaparse ellos
:::1i_:l.r_1"toenteramente
conslgulente muerto.,. Declaración tle proserpina
Go¡zález, en Archivo Judicial cle Talca (A.lT,
mismos y seguirnos en nuestra aventura'J ¿,No ter-
.n ua"lunf"l,
9l7,julio 30 de 1871.
f_"gu1o
rninaron casi todos ellos por ahuqchorse también,
28
zlt
y establecerse como inermes "allegados" en la casa
lrrnriliar de adobe y teja?r5 ¿Cuando cosechábamos
pro-
nr¡cstro propio trigo, fundíamos metales en nuestra
de su hijo peón más exitoso? ¿No teníamos razón?ra
¡rur liagua o lavábamos arenas
auríferas en nuestras
No crean que ya hemos terminado esta historia. con comprar más
¡,r',,pio, instalaciones'l Papá soñaba
De los papás de uno apenas se ha escrito nada. Toda- un
rrrrirnales, adquirir 'otros'retazos de tierra, levantar
vía queda por hablar acerca de 1o que pasaba cuando ladrillo a fuego para la fia-
lr u¡riche o una chimenea de
uno era hijo de parcelero, o de chacarero, pirquinero
lrn. Mamá aburría a todo el lnundo exigiendo una co-
o, en general, de algún pequeño empresario pobre, de
cin¿t techada con tejas y no una miserable ramada' ¡Si
tipo popular. Es decir, hijo de un papá con medios Cuan-
Itrst¿r se preocupaban de enviarnos a la escuela!r6
propios de producción. 'Medios propios de produc-
tlo ellos estuvieron bien' fue el tier-npo de nuestra in-
ción'... Suena bien, ¿no? Un papá-empresario, dueño
lirrrcia feliz. Fue la época en que papá brillaba sobre
de su proyecto de trabajo, gestor de un incipiente pro-
nucstras vidas cálido y soberano, como el sol'
ceso de acumulación, conductor indiscutido de una
familia 'decente'. En este caso, era distinto que tra- En algún momento, sin embargo -¿,bajo qué ne-
bajáramos sin salario para é1 -aunque fuéramos ver- bulosidad de infancia comenzó a desencadenarse
'cso'?-, papá se fue poniendo opaco y mamá triste'
daderos peones obligados , porque trabajábamos para
nosotros mismos. Así que los problemas que encon- lirclo comenzó a marchar con dificultad' l)e repente'
trábamos en la faena productiva los resolvíamos co- sin saber cómo, toclo dejó de marchar' Y, de golpe' sen-
trmos hambre. Y fueron desapareciendo las cosas que
lectivamente, entre todos. Más aún: festivamente.
nos enorgullecían, incluso, las herramientas de trabajo'
¿Cómo no estar alegres, cómo no celebrar, cuando,
por ejemplo, levantábamos por mano propia, no un r¡ "Que clurante nuestro n'l¿Itrimonio con e I dicho mi Manuel
rancho transitorio de hacienda, sino una definitiva casa utla cas¡ \ cositla
cornprimos 250 cluaclras dc ticrra y en ella cdillcamos
techo paja y la otra de teia"'
dc teja y,lo. meái"" aguas la una oon clc
(ANCh' cn
ra "Entonces me desidí a lo que tenía pensado, de decirles a mis T"stum"rt.', dc una viuda. En Archivo Nolarial dc Chillán
padres que nos viniéramos a Santiago, porque yo no deseaba sembrar adelante), vol.2. fébrcro l9 de 1820'
más... Mis dos hermanos mayores ya se habían ido a Santiago y a mí
r6 "Francisco Pinecla, casado y con siete hiit¡s ante VS cxpongo:
dc lerrel]o
me habian de.jado solo con todo el trabajo de la casa. A mí me llenaba que vivo años en el vallc cle l'alomarcs arrendando rctacillos
mis hijos cstán en la rr.re'ior edad
de indignación esto... Yo, entpantanado en el fángo y ellos como los puru pocl"r sostener a mi f'amilia; mas
poru adr"".lu, ounqtle sea on lo rnás esencial qrte debe saber el hornbre'
futres, en zapatitos y bien terniados... Encontraron buena la idea... Mi Petici(rn
hermano Carmelo nos llevó a ocupur Lrna cnorme pieza que nos tenía io qu. t;ol,, podré conseguir avecindánclome en csta ciudad"
de Cioncepción (ACC' en adelante)'
arrendada en la calle San Diego N' 730". Benito Salazar: "Vida de de ,itio. En-A."hivo del Cabildo
Benito...", loc.cit., pp. 89-92. vol. 8. 1'.20. Año lli45.
31
30
¿Cuándo comenzó a suceder eso? ¿Fue cuando empe- lirdavía la veo, plantada en la puerta de la casa, tranca
zaron a visitar nuestra casa esosfutres de la ciudad? ¿,Esos cn rrano, dispuesta a corretear a palos esas aves de ra-
agentes de comercio, esos diezmeros, los estanquille-
¡riñars. Pero los buitres volvían una
y otra vez, sin per-
ros, los hacendados vecinos, el cura, el juez, el subde- Itrrbarse. Papá tuvo que. deflnitivamente, dedicarse a
legado, los alguaciles? ¿Cuando, como un latigazo,caían r(plello de "andar al monte". No estando él y viendo su
desde Santiago sobre nuestras casas las levas militares? e¡.rrnino despejado, los "diezmeros", 'Jueces" y todos
¿Fue cuando los "habilitadores" se apoderaron por deu- sus secuaces aYanzaron por todos lados, como langos-
da de las minas de los "pirquineros"? ¿Cuando los ha- (as. Hasta que se llevaron casi todo. Y mamá ya no
cendados, los bodegueros, los diezmeros, los molineros pLrclo hacer nada. No teníamos nada. Fue el fin: había
y sus aliados despojaron de sus tierras, bueyes y erlseres (lue irse. Teníamos que irnos, aunque quedara algo,
entre los
l)orque 1o que quedaba había que dividirlo
a los labradores que, por deudas, vendían sus cosechas
"en verde"? ¿Cuando en la gran ciudad los mercaderes se is, siete, ocho o más herlnanos que crecimos
junto a
del "barrio del comercio" hicieron demoler los papá y mamá. Y lo que podía tocarle a cada uno no
"rancheríos industriales", erradicar las "fraguas", elimi- scrvía para nada que fuera digno. De modo que uno, en
nar los "tendales" y alzat ias patentes municipales a los cse rttotnento, pudo preguntarse: "todo el esfuerzo de
talleres del artesanado "plebeyo"?tr los viejos, todo el esfuerzo nuestro ¿qué sentido tuvo?
de todos nosotros,
No sabemos exactamente cómo ocurrió todo eso, ,,Qué pudo papá, aun con el apoyo
pero desde entonces nada fue lo mismo. Papá comen- conffa la alianza de los Inercaderes, los jueces y los
zó a esconderse en los montes cercanos. Tenía miedo militares? ¿Qué recibimos nosotros de todo eso, al fl-
de que losfutres (los mercaderes, losjueces, los curas, lual'¡"... Nadar". Y ahí quedó papá, proscrito, convertido
los militares) le quitaran todo o lo encarcelaran. Fue
entonces cuando mamá, sola, tuvo que enfrentarlos. 't "Mc recibieron dos mujeres armadas de palos,
hasta llegar su
osaclia a descargarme u11 garrotazo en la cabcza, diciendo que no
obetleoían tirdenes ninguna". Declaracrón del Juez de San Fcrnando'
r? Sobre la expoliación sobre el empresariado popular del siglo XIX En AJSF, Legajo 190, Pieza I l. Año I 803.
en Chile, véase de G. Salazar: Lobrctdores, peones )) proletarios r') "lic llegado a elltender que el ¡robre labrador no coge todo cl
(Ediciones Lom, 20C)0) y "El rnovimiento popular de industrialización tiuto de que es drgno su trabajo por las r entajas usureras que lcs exigen
en Chile, siglo XIX" (Ponencia presentada en las Jornadas de Historia Ios aviaclores con quicnes su pobreza les obliga a cmpeñarse"' Son
atormentados con ejecuciones judiciales". Infbrmc del Procurador
de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Santiago, do
octubre de 1989. Publicada en Propo.siciones N. 20, Santiago 1991, Ciuclatl. Archivo de la Municipaliclad de San Felipe (AMSF' cn
pp.180-231). adelante), vol. 1, f'.352.
z9 .1.1
nos oonvertimos casi todos en
alafircrzaen bandolero, en ladrón de ganados, o en un l)()r un camino u otlo,
Itttttcl'ttts. En una enorrne masa de
rriños y muchachos
anarqr,rista; o sea: en un perseguido. Vagabundeando
"demás" sobre el camino' Es nuestra iden-
por ahí codo a codo con los desprestigiados peones- qu"
"rruUun que cuenta'
gañanes. ¿Qué podíamos hacer entonces nosotros? ti¿ad. to sentimos, pero aquí es lo único
Ahora clirán ustecles: ¿,y qué pasaba con
malná?
¿Rondar como fantaslras en torno a los restos de la
parcela, o de la viña, o de la mina broceada, en torno a Nadafueradelocorriente,yaque--comolopresintió
aferrados
la fragr,ra erradicada o cerrada por insalubre'l ¿Llorar R,,roriu Araya- los hijos se quedan siempre
o hay
la derrota de papá empresario frente al poder de la cla- l la maclre. Sobre todo, cttando el padre huyó'de entrada:
se mercantil? ¿No era mejor, pues, enrabiados como naufragio conyugal. Entonces digámoslo
Es que para
todo huachq insultar a los jueces y echarse también al ,rla,náie quedaba u clisgusf o con nosotros'
moverse con la
camino?20 ella éramos un cepo que la impedía
medio tan difí-
Herlos llegado al punto en que. lal vez, es mejor agilidad requericla pará subsistir eu ttn
chilenas pobres del
no seguir. Porque, si seguimos hablando de 'nuestros' cil como era el que acosaba a las
los hombres
viejos, tendremos que hablar de leyendas de bandidos' ,iglo XfX. Un medio donde la mayoría de
sin remedio'
de presencias pusilánirnes, de hombres derrotados. O ,". ,upon" los más fuefles fracasaban
No'.No podía' Y
sea: de etusencias que fueron incapaces de retener a su Mamá no podía escapar de nosotros'
lado los muchos hijos que echaron al mundo. Porque por eso, cligárnoslo fiancan-rente: la estorbábamos' ¡Y
más prirnario
no nos abrieron camino. Porque, por el contrario, nos Iuyu ,i la Jstorbábarnos! Si su impulso
que estaba sola'
bloquearon. Así que ellos terminaron repeliéndonos, y tras echarnos al mundo y comprender
exactametrte eso:
nosotros, rechazándolos. O por causa de ellos mismos, como Rosaria- era repartirnos' Eso'
sufrcien--
o por abusos de terceros; que para el balance final, da ol..quiurnos a cualquier sujeto con medios
como papá' cier-
lo mismo. Porque lo que realmente cuenta ahora es que, i., prtu 'tenetnos'. E'lla no escapaba tan
de nosotros
tamente, pero en cambio se deshacía
r0 fronto coLo podía' Y podía pronto' muy pronto' deci-
"Que vio cu¿rndo Gabino Ramírez insultó al Señor Inspector don
Domingo Rey diciendo en su propia laz que era unjuez de carajo' y dirse a eso. ¿No lo creen?
porque doña Petrona del Solar le reprendió semejante expresión, Ie de ellos con-
drjo qLre su madre era una puta y que todos Iosjueces de la villa eran Usaba distintos proceclimientos' Uno
en la oscr¡ridad
de sucios excrcmentos, que no se le daba nada de ninguno de elltrs y sistía en llevar 'su' ni¡o recién nacido'
que no les hacía juicio". Declaración de testigo. En Archivo Judicial patricia' en cuyo zaguán'
de Puchuncaví (A.lP, en adelante), Legajo 16, Pieza36. Año 1838.
de la noche, a una casona
.):)
34

,*¡ffira+
envuelto en toscas mantillas, lo dejaba..expuesto,,. Ella
Y no era todo: otras veces preferían vendernos a lct
golpeaba la puerta y luego, rápida y furtivamente,
des_ usanza -como se denominaba este 'procedimiento'- a
aparecía. Eso sí, golpeaba fuerte, para que oyeran las
los mercachifles que sr"rministraban niños huachos y
siruientes de la casa, para impedir que el niño llorara
< hittcts a l¿is casonas y palacios cle Santiago, qne devo-
largo rato a la intemperie2r. Una variante de ese proce-
raban y consumían sirvientes como si fueran "f-rutos
dimiento consistía en llevar al niño, también de noche,
del país":a. En la capital, los huachrls servíamos para
hasta Ia llamada Casa de Expósitos. tJna vez allí,
de_ rellenar cualquier oficio servil: desde esclavos puertas
positaba el bulto sobre una bandeja adosada a
un tor_ rrdentro de las casas señoriales, hasta las plazas vacías
no, giraba el tomo que introducía el niño al interior
del llaln¿ido Ejército de la Patria; todo, por supuesto,
del ventanuco-, tiraba la cuerda de una campana que "a ración y sin salario"2s. Pero eran muchas las muje-
colgaba junto al torno, y desaparecía. Literalmente:
res más de lo que cualquiera pudiera imaginar- que.
desaparecía,r. ¿Qué sentía mamá cuando escapaba
co_ cn su desesperación, tomaban la decisión suprema de
riendo de vuelta hacia su rancho?
¿lba con pena,/ ¿lba rleshacerse de nosotros de un modo más directo: ¿¿rro-
llorando? Talvez sí. Pero es probable también qu"
no, jándonos ul.fondo de unct quebrotlu. Allí, entre el ba-
porque, según revela otro de sus ,procedimientos,,
so_ rro y el estiércol, terrninábamos convertidos en carne
lía regalarnos, a plena luz del día y con una gran
sonri_
sa en sus Iabios -como si fuéramos una flor
de su jar_
dín-, a algún patrón o patrona muy querido para ella23. dar coniplicaclas razoues antcs quc las nradres sonrierau de nuevo,
como sicrnpre lo hacían, 1,'sc retiraran rc-tiecntcmentt', con su far]lilia
todavía conrpleta". En Clharles J. Lamhert: .\y,eet Wutars, u (;hileun
rr "A las nueve y media de ra noche Frrrn (London, 1952), pp. 124-125. Traducción del autur.
se ha encontrado una criatura
como de un mes arrojada a la calle cn el cuaÍel N. junto r1 "A pesar do la l-ertilidad del suclo, la pobreza es tan grantle. que
3 a la casa de
doña. Nieves Cuesta, quien se encar_eó de ella nruchas nru.jcres están sientprc dcset¡sas dc vender a sus hrjos y.tr¡r sc
espontáneamente por
anoche.junto con cinco pañales y cinco nrantillas manificstan gustos¿rs de darlos... Sus conr¡rradores los adicstran al
viejísirnas que traia.
Habiendo sido inútiles todas las diligencias p.o"ti"uáu. mcnos 2l servir". En R.L.Vowell: Compañus.¡, (ru(eros en L'¿nezuelu.
con el f.in de
descubrir sus padres, lo pongo en conocimiento de
VS para que se Ntteva (iranada v en el ()céuno Pucífico, dt, I 8 I 7 a 18Jll (Santiago,
d-igne acordar Io que crea conveniente,,. ACC, 1962), pp. t'70-111.
2r Infornle de Josó Bascuñán vol. g, f . 26;. Año I tj49.
ai Ministerio del Inierior relativo a la 15 "Y c¡r cuanto a las chinas y'chinitos de Arauco, solían regalarse como
Casa de Espósitos. En AMl, se regalan hoy los caballitos dc Chiloé. Enrplcábanse los chinitos cn los
:r "Muchas de las mujeres ro1.320. Santiago, t-ebrero 5 de lg5_5.
de Ia haoienda üiu.on d" darlle a Marie mandadtls al bodegón. v las hclnbreoitas como ni¡las de alfi.rnrbra y comcr
uno o dos de sus niños a rnodo de presente o regalo, despabilacloras por la nochc. Era de rigor que anduvieran descalzos... y
y éste 1ue sicmpre
un muy,delicado asunto, porque esas mujercs además pclados. Se les dc.jaba en la fientc un nrechoncito para el
,. ,"rtiun amargamente
ofendid¡s si ella demostraba no querer semejante rcgalo.
Tenía que 'tironeo'...". 'l'exto dc Benianrín Vicuña Mackenna. citado por G.Feliú,
tt,,t,tinti,t, t, Lt ¡t¡ttt,t .t.1trt,.tt¡¿¡ en La abolit ión de lu est'luvittd er Chile (Santiago, 1 9.+2), p. 45.
36
.1 I
para perros, ratas y chanchosr6. a ia policía a intervenir28. Si era fritangrrera
¿Una exageración de o
nuestra parte? ¿Ustedes creen que nos vivandera, la seguíamos hasta las cañadas. plazue-
estamos sobre_
pasando en nuestro resquemor,/ No, las y descampados donde instalaba su cocina, sus
no es puro resque_
mor: es, sobre todo, cruda realidad. porque ramadas, tendales. mesones y ventas. Pero si era co-
ellas, de
verdad, ntuchas veces nos preferían mueftos. cinera o sirvienta de puertas adentro, no podíamos
Clreían,
incluso, que la muefte nos libraba de este seguirla, y teníamos que quedarnos en el ranc,ho don-
ntundo. Si
no, ¿cómo explicar ese lrecho tan cle sobra tle vivíamos. a veces so[os. a veces en custodia de
conocido,
esa fiesta adulta que consistÍa en celebrar
y alegrarse la abuelar". En cualquier caso, estaba sienrpre ocu-
porque, cuando moriamos, nos convertíamos pada. Nuesfra algazara por más terrible qLre fuera,
en ver_
daderos niños; es decir: en auténtico s rro lograba distraerla de sus quehaceres, ni retener-
ungt,lifos?rr. ¡D"
más valía era un niño muerto y en el reino la para nosotros. No la poseíamos. Era, para noso-
de los cie_
los, que vivo, hambriento y estorbando a tros, una madre a.ien0.
sus madres
en este valle de lágrirnasl
Hay algo. sin embargo, que no puecle negarse: te-
Es cierto que había otras lnamás que decidían nía agallas. Cuando ya se encontraba cargando más
conservarnos a su lado. Cuando esto ocurría, de un niño, tomaba una decisión crucial: abanclonar
nos
agarrábamos a ella como clesesperados, la casa de la abuela para arrancharse por cuenta pro-
de media
docena para arriba y, en tropel, tenía que ..cargar- pia. ¡Cómo rna-jadereaba entonccs al tinterillo del pue-
nos" -era la expresión usada_ donde qri".u blo para que redactara para ella. "a nlcgo", una "peti-
que ella
fuese. Si era lavandera, la seguíamos irasta ción de sitio" dirigida a "vuestra señoría", alAlcalde,
los pilo_
nes y acequias de la plaza, donde, junto
a otros
huochos, estorbábamos días enteros, to que rn
obligaba "En las inr¡etiiaciones de los piloncs rlue hay cn la ciutlacl, las
nrttjeres lavan ct¡ar¡to lcs acon¡oda de ropas y otras cosas, con cluc no
:6 veces se oye decir que aparc,cen en srilo se experinrentan cn I¿ calle desirrclencs y ruidos entre ntuchaohos
,"Repetidas el londo de las
quebradas miembros despcclazados
ae nints qr. hon ,i.io-o,rojados a y gcntcs dc ambos sexos. sino tanlbién inun<lando aquellos sitit,s, sc
ellas por el crimen o la tniseria de sus paclres, tirmentan lotlazales y putrcfircciones, t¡ue haccn inn¡Lrndas las rallcs y
qra n,r'tl"nan.Otrru
alilnentarlos. Estas proles desgraciacfas ,*."n odiosa aqLrella vecinclad". lntonre del Procurador de Ciudad. lrn
poru f,u...'ul,rr"nto a*
los perros o cerdos,'. Inlorme de[ procurador Archivr¡ dcl Cahildo de Santiago (ACS, cn adolantc), vol. 79, 11 57.
áe CiuAaJ. Én Archivo t" "Lc, misr¡r¡ han hecho cle quitirrme a mi nictecito José Vallejos, de
Clbildo de Valparaíso (ACV en adetante),
{e-l ;:;;.; 4, f.229.
Año l8¿13 ""i edad dc I 6 años. y lo djeron sin tórmino de escl¡vituri... quc se me entrcguc
2' Una <iescripción de este rito p.pular en a mi lcjitinra hija y mi nietccito, para que ¡ue sostcngan y acompañcn".
Memoria del Intentlente
de Santrago. en AMI, vol. 172, agosto Pcticirin clc Candelaria Valc¡rzucla. En AIC', rol. 33. nrayo l5 dc lti47.
4 de l g.{6.
3B
lt9
'-"***

o al Intendente!30. Al final, lo conseguía: le daban o an'en- y atraíahombres como moscas. En el rancho (o chingana)
te-
daban una cuadra, un cuarto de cuadra, unas pocas varas r.lemamá pemoctaban labradores, peones, afuerinos'
hombres de paso'
de tierra. Y en ese sitio, como podía, levantaba su rancho, rratenientes, bandidos, comerciantes,
jugaban y se
sus "planteles" de árboles thltales, sus hortalizas3r. Y al tle todo tipo. Allí comían, bebían, cantaban,
cabo de un tiempo, su "quinta" era un vergel lleno de divertían, fbtmando a menudo "encierros" que escandali-
vida, abierlo, hospitalario, generoso. Pero ¿,qué ingreso le /,abafi alos curas, jueces y hacendados de la vecindadr3'
a
generaban los productos que cultrvaba en su "quinta"? No era raro que nosotros, en las noches, anduviéramos
Rara vez más de $ 30 anuales (según documentos oficia- tropezones con los borrachos que se dorrnían en
cualquier
parle (cuyas bolsas y moffales eran, para nosotros' faciles
1es), ¡cuando lo que se necesitaba al año para alimenlar a
su "mucha familia" no podía ser menos de $ 120!r']. Así de 'aligerar'). Las trompadas y los cuchillazos no esca-
seaban, y la sangre derramada obligaba a los vigilantes
a
que, de todos modos, tenía que salir a lavar ropa. a insta-
rancho, terminando con
lar fiitanguerías en la alameda, o convertir su rancho en irrumpiiviolentamente en nuestro
urna chingana o Jbnda, para incrementar sus ingresos. Por mamá en un calabozo. Para espanto de sus paffoquianos
para
entonces, a pesar de contar con sitio y rancho, mamá era que, al saberlo, no dudaban en asaltar la cárcel
una mujer de 'esas' que las autoridades llamaban con sos- liberarlara.
pecha y no poco desprecio: "abandonadas". ¿,Abandona-
¿Era mamá una Puta, o
no?
da? sí, claro, pero joyen. Mamá era joven, vivía sola
Para los jueces, para los curas y los grandes
ha-
grado!
cendados de la provincia, sí, lo era' ¡Y en qué
'(' "Juana Avilés... colnparezco y digo: que hallándome con alguna
descontianza en un sitio que poseo! de los que anterior fueron dados a rr "El jtlcgo tan ilícito quc cotitlianamentc m¿rntisllc en stl oasa'
los pobres como yo de solenrnidad... conociendo que hay nuevas eslos individuos
consintiend<i tocla clase de gentc, en donde se ocupan
dádivas, no sea que el mío recaiga a otro pocler... A ruego clc.luana dc sus casas y f'amilias '
«rdo el clia y ntucha parte dc la noche ct» abandtlno
Av ilés, por no sabcr firmas". Petición de sitio. En ACC', vo l. 6, 1. I 06.
SelehadiohoadichaPctron¿rmuchasreprcnsitlncsacol]SegulrqucenSu
Año 11143.
scmejantes jutitirs ni encicrros" Denuncia al Juez
En
rr "Rosa Verdugo... digo: siendo viuda pobre y con hi.jos... implorar "oru
nn
"unri"nto I l p 4-
Archivo Jutlicial de Pctorca (AJPe , en adelante)' L'egajo '
el távor de darme un sitio para trabajarlo en término de seis nrescs v ra "Habcrveniclo a sac¿rr unas mujcrcs a la Clasa de C-'orrección''itlnto
hacer una huertecita que me proporcione el mantenilniento para ntis y Trinidad
a otros-.. que lasmujcres clue iban a sacar cran Mantte l¿r L'azo
hijos". Pctición de sitio. En ACC. vol.6, f.14. Año 1845. mlts que lo habia
r2 "Propiedad N' 21, de Carmen Cruz. Extensicin: dos cuadras. Curt,',r, ot'nqra ig,iorun ti pensasen sacar olras
Varas para I enir a sacar mtlicrcs y que tenía convidadtr
convidado José
Renta: $ 50 anuales". Int-orme de la Cornisión de Catastro. En Archivo y
del Ministerio de Hacienda (AMH, en adelante), vol. 309. Frcirina,
, or.n, p"ru c¡ue lo ayudasen" Declaraciones dc Simón E'scobar
Joaquín'sobre asalto a la Cárccl dc Mujeres de San
Felipc En AJSF'
diciembre 2 de 1854.
Legajo 73, Picza 5. Año 1 ll39'
4l
40
De modo que la acosaban, la denunciaban por adulte_ sin salida, era de ida y vuelta: de siryiente a puta, y de
rio, por amancebamiento, prostitución, robo, por in_ puta a sirviente. Y en ese callejón crecíarnos nosotros.
moralidad, por lo que fuera. Uno vivía todos los días Era nuestro modo de ser lruachos.
sobre ascuas. Había violencia atmosférica dentro y fue_
Algo cambió la situación después de 1860. La in-
ra de nuestro rancho. Uno poclía ver y vivir escenas de
dustria rnanufacturera conrenzó a desarrollarse en va-
todo tipo. Por eso, el cariño que sentíamos por mamá
rias ciudades y muchas rnujeres "abandonadas" halla-
estaba atravesado en todas partes por estallidos de vio_
ron en el trabajo asalailado una vía de escape a la ser-
lencia fisica y emocional, que nos reventaban en el
vidun-rbre perpetua en que se hallaban sumidas. Por eso,
alma, periódicamente. Todos los días, o todas las no_
grandes masas de mujeres pobres se transformaron en
ches. Una y otra vez. Qué más vueltas darle: la vieja
era escandalosa. Desprejuiciada. y por eso, acusada -"costureras", en trabajadoras "a domicilio" para algún
comerciante de ropa hecha, o en "operarias" saturando
de "inmoral". Y no era extraño que, nrás tarde o más
las barracas de alguna fábrica de vestuario. Ganar un
temprano, los jueces deten¡inaran deportarlaa La Fron_
"salario", aunque fuera de explotación, significaba para
tera, donde la "depositaban,, en casa de algún propie_
ellas independencia, la posibilidad de trabajar en casa
tario "de honor", para que sirviese de por vida, .,a mé_ junto a sus hijos, de comprar su propia máquina de coser
rito y sin salario"rs. Cuando ordenaban eso, confisca_
y de acabar con la su larga historia de serviclurnbres "a
ban también su sitio, incendiabar-r su rancho, y a noso_
ración y sin salario". Siendo "costurelas" asalariadas
tros nos repartían en dii-erentes ..casas de honor,', para
podían -pese a la sospecha de prostitución qLre las ro-
aprender a servir y "tenef amo,', único mocjo de ganarse
deó siempre luchar por dignificar su vida, y por eso,
el derecho a circular por el territorio sin ser persegui_
al sentir que se abría para ellas el füturo, n<l solo perse-
dos por "vagabundos"i6. ¡pobre mamá! Su callejón,
veraron en su condición de "operarias", sirro que in-
r¡ gresaron ntasivarnente a las escuelas vocacionales que
hacen tres para cuatro años dc esclavilud: la pLrsieron en
."Pues
cleptísito en Hualqui y por irltinro Ia llevaron a Santa.luana,
cn casa de
comerzaron a abrirse por entonces (superando en esto, a
clon Fernlín Sanhueza, siruiendc¡ lo más a rnérito y aun usando
de su fines de siglo, a los hombres). Es que ya no querían seguir
r:uerpo por la fuerza... Actualmente se haya de obeiera,
un año v cuatro
mescs sjn,iendo a mérito,,. petie ión cl.- Candelaiia Valenzuála para sirviendo: querían emanciparse. Pero ya no pidiendo
que liberen a su hija. En AIC, vol. 33, mayo l5 de 1g47.
tu "Se reputarán como bagos a lls personas de ambos
se\os que no
tengan oficitr. ocupación, ni meclios lícitos i conocidos c.le qué habitualnrcntc cn ellos. Los bagos scrán perseguiclos scver¿rrnenle por
vivir... la policía i puestos a la disposición de Ia autoridad". ()rdenanza de
ia Ios c¡ue leniendo oficio. amo u ocupación. no se cmpleen
(t.t»ttinúu ril ln ¡)¿ind.\igui?üt(,) Polici¡. En AMI. vol.98. Los Angeles, septiembrc- l5 de I87,1.
42
13
a los alcaldes un sitio por limosna, sino ganando digni- de nuestra máxima miseria. Y entonces, de nuevo, es-
dad por independencia social. Con todo, su afán de li- talló la violencia. Solo que, esta vez. no tüe elltre pa-
beración fue mal visto por los "amos". que. en el Con- rroquianos embrutecidos o entre la policía y los
greso Nacional, calificaron con sorna esa lucha como transgresores, sino, exactalnente, entre nosotros: entre
el nuevo canrino de su endémica prostitución37. Y no papá.r, mamá, o entre ellcts t'ontru nosotros. Y aprencli-
hubo reconocimiento oficial ni apoyo estatal. El movi- mos a vivir, por fuera y por dentro, el lento proceso de
miento de dignificación se estrelló pronto con una gran alcoholización cle nuestros viejos, la prostituciótr tetn-
muralla. La misma de antes. La misma de siempre. Pues prana de nuestras hermanas (violadas, a veces, por nues-
¿qué sucedió al final'? tro padre), a las que nadie, ya, se dio el trabajo de cle-
Que mamá no hizo más que cambiar su florida nuncial'y deportar por lo que hacían (o vendían). Así
"quinta" por Lln "cuarto de conventillo". E,l aireado ran- que, allí, en nuestras propias narices, se pudrió toda
cho de suburbio por un tugurio repleto de emanaciones nuestra familia. a micrda lenta. Lenta, cotlro iba el agua
irrespirables. Su independencia escandalosa por una pútrida que surcaba, en renrolinos, el patio del
decencia enfemiza. Cuando mamá creyó alcanzar por conventillo. Lenta, como la rabia quc nos apretaba por
fin su dignificación, fue justo cuando nos recluyó en dentro la garganta, imiridiéndonos tragar. Lenta, conro
una cárcel apestosa. donde nuestra salud comenzó a un cámara de gas a punto de estallar. 'feníamos que
debilitarse irremediablemente. Y fue dentro de esa es- reventar por algún lado. O salir de allí. Escapar a algu-
trechapiezade conventillo donde un día reapareció papá, na parte. Pero ¿,hacia dóncle podía escapar Lln niño
regresando derrotado de quién sabe dónde, dispuesto esta huucht¡ por 1900, en Santiago de Chile, sino a la calle'l
vez a participar como jefb de unafamilia pruletaria. Justo Y vean, pues, rtstedes: ¿,de qué nos sirvió qttedarrros
allí, en el infiemo. Justo cuando estábamos prisioneros agarrados a las pretinas de manlá si, al flnal de todo, y
como antes. lo misnto terminamos estando ¿lemcis so'
I' En 1906 existían en el pais 27 escuclas técnico-indust¡iales, con bre el camino? La única verdad pennanente de nues-
3.246 alumnos inscritos. De éstos, más de los dos tcrcios (69.1 'yo\
tr¿rs vidas fue que ¡sobrábamos!
eran mujeres. "Las nttrjcres de pueblo quc van a la escucla -plantet! el
senador Cerda al Congroso Nacional en 1860 desdcñan servir, vrc.rre Había qlre comprenderlo, de utta vez y para sicm-
por resultado que sc conviertclt en brazos inútiles. Diré claro: en
prostitutas, de lo que lcneÍnos un silrnúmero de ejemplos". En Ci-
ple: para nosotros, la vlda no collsistía elt segttir
Salazar: "El dilema histtirictt de la auto-educación popular: majaderamente las huellas de papá y mamá. No po-
¿,inregración o autonomía relati\,á'!",cn Propsicioz¿.s No l5 (Santiago, díamos repetir el ejemplo que nos daban. No terría
1987. Editorial SUR), pp.95-96.

44 llt
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"jiioli-=....¡ : _... -
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sentido construir nada pllertas adentro. No con ellos. cspecialmente la cam¿rraclería nasc:ulinar8 . Sin ella,
No allí dentro. Nuestra única posibilidad radicaba en no se puecle "andar la tierra". No se puecle segr"tir
buscarnos entre nosotros mismos, puertas afuera. En hasta c¡l filtal tln "derrotero". No se puede "col-nbi-
construir al-{o 'entre' los huachos, 'por' los huctchos 11ar" r.r.l asalto. utl robo, un alzanliento en la taena,
y'para' los huachos. ni es posible defcnderse ni hallar refugio. Sin cama-
raclería. verdaderamente. no sc t¡s nada. A lo rlás,
Estuba clan¡: tenírunos que apundilktrno.s, o tnorir.
solcl un pohre /ruar'lro itlerme v al¡andonatlo.
Fue lo que aprendimos a hacer, desde el princi-
pio. En torno a los pilones, donde, senridesnudas, Gritérnoslo literte: ¡ntlestra camarade ría cle
huachos constituyti el origert hist(rrico clc la cortcit--tl-
lavaban las mujeres. En la "caja del río". en guerra de
piedras contra los chimbetps. E,n las chacras, contra cia ploletaria crt Chilcl Utl pritrlari<l itistiltttl "«lc cla-
se"' quc, para nosotl'os, tuc tnlts importante para bien
las tapias de los vecitros. En las playas, mariscando,
() par¿l ntal- c¡ue cl ittstinto clc lanlilia. FLtitttos. 1'lor
saqueando navíos naufragados. Agarrando carbón ¿r
eso. l¿r pt'itltct'it y' tl'r1ts fir"rrlc ¡rieiir¿t clc la idi:ntitlacl
lo largo del ferrocarril. En el puente de pa[os, en los
popular en cstc País.
muladares, en l¿rs recovas, frente a las chinganas.
Yendo y viniendo en todas partes, como nubes de Nos vitnos tbrzaclos, ptlr ltl tanto, a clarnos nucstra
moscas, o de avispas. Así fuimos construyendo un propia 'ley'. A levatltar como tucra nuestra prtrpia so-
afiebrado mundo propio que para los adultos era ciedacl, y labrar de cualqr:ier modo tlltestro propio pro-
papel históri-
solo un zurnbido de'zánganos marginales , el cual, 1,ecto clc vida. Delillinlos a pltlso lltlestro
co ¡ hcmos tlatlo r itla. lr crnptrjoncs" a llucstr() plopio
créanlo o no, fue ofreciéndonos sustitutos y
sucedáneos para todo. "Compañeros" en vez c1e her- movinrietlto, les gttste o lro lcs gttstc. Sotl ustedes los

manos. "Socios" en yez de padres. Geografía para quc, a la larga, pagariirt las ctllrsecttencias. Porque. en
caminar, en vez de estratos sociales que escalar. Ri- cuanto a nosotros. tto deben olvidar nunca clue ya he-
quezas lejanas y fabulosas que desenterrar, a cam- nros pagado cott cr('(es por toclo eso'
bio de salarios miserables que "ganar". Excedentes
ajenos de los cuales apropiarse, en sustitución de lo r' "Dc ur/rs vitli¿r tiont{'slica elLre Ia rtlujc¡ ctr Ilt cotnuttitlatl tlcl tttitlcro'
propio que nunca nos dieron. Y por sobre todo, en cs ol 'com¡raclre'... F.s cl consLjero, cl anrigo, ci aviador en la facna ¡'
ruL¡n en la alcol¡rt... [1] patlrino clr cl dtlclo a corro... el heroico
h''rnllllittt
vez de amor, cannaracleríct. Esa camaradería que, para en la batalla". En ll.VicLrña N|.: lil libro de lu plattt (Santiago, Itl73)'
nosotros los huuchos es un principio básico de vida, p. 6ll, nota.

17
46
ilI están socavando el orden público, las leyes, el alma
Discurso oficial y política naciona[:
para huachos
" ütChile, por ntteslr(L,v Leve,s, rut htti cLctscs tti
"El biett del pobrc... tto tons,ista en atencler su,;
cu,\los; ltxlt¡r lo,s t:iudutlunos srtn igttule.s: t'rt
nece.siclades corporales. Dio.r quiere la.y alrut.r. nLtesfro ,s¡tcied«|, cscapfo lus nafurrtles dife'
El mal no e,s el. hatnbre, cl Jrío, lct ent''ermedatl, rent'iu.¡ qLte ticnen ,stt origen en lu divcrsidutl
ni la desnudez.... No es el ttbandonr¡, ni el tlesprer:io tle t:uu¿lules. ilustruL'iút i virtrules, rut hui ott'tts
de los hc¡mbres. El mal es el t,ic:ir¡. Es el pecado"3'). tliférerrcicts... ¡Y lu llutttudu 'clusc rtl¡rcru'ctv-
vó que cru otre <'leue i c'r¡tttt¡ cl¿t^ttt t:t¡menz.ó ct
"ldea,s Jitlsas que tlel pobre tiene el mundo;
c¡brur.t ...Ile uquí ¿'l mul, el ¡errible ntctl... Pc-
la primera es con,yiderctrlo cotno clesgrur:iado... leubu _\,u t'l ¡tueblo en lrts lide:; de lu iguoldud
El Evange lio l o declora .fbliz."ao. cnuntlt¡ yu poscío eso i,q,uuldutl. cttttttdo ('on sLt
lucltu tlastruiu t',su i¡t,tuilducl... ¡Oiulá e¡ue los
Compatriotas: con frecuencia creciente se está
quc utttun lu ¡tutriu ,te dcte ngutt Lttt ttu)ttt(ttt() o
publicando en los periódicos ideas inapropiadas y
tttujur cl tnttl que L'omianz!!"rt
peligrosas. tales como: "la triste condición de los po-
bres", y otras peores corro: "la clase obrera, deseo- Y no thlta quien declare en algún pasquín -como
sa de tener representantes en el Congreso, ha comen- si fuera poco-- que es ltecesario lucltar políticamente
zado a trabajar para obtener el triunfo de sus candi- para irnponer [a Ilar¡ada "'soberanía popular". Hones-
datos"... ¿Es que aun no se entiende que la pobreza tarnente preguntémonos ¿,en qué poclría consistir ésta
es producto no de otra cosa sino del vicio, la flojera cn CIlile',) Si henros de atenernos a nuestra realidad.
y la insolencia'/ ¿,Todavía no se sabe que en Chile llo esa imposición solo podría oonsistir -y no hay atenuan-
hay ni podrá haber nunca 'clases sociales', ni menos tes- cn quc los "t?Íos.vin l)ios ni Ley" tengan el 'dere-
c'onflicto de c'luse.¡'J Estas idcas, falsas y corrosívas, cho' a regir los destinos de una nación civilizada. como
es y qr-riere ser nuestra anr¿rda Patria. Porque -dicen
r" Vicente Aguirre: "l.ll hierr tlel pobre", er¡ Bolc¡ín tle lu St¡.ied¿rl algunos sornos todos ciudaclanos. Pcro ¿,qué clase de
de San Vicente de Paul,2:l(r (Santiago, 1873), pp. 2(t3-2(t4.
a0 Anónirno: "El conocimiento del pohre", cn ihícjent 3:22 (1g73), rr L:nc¿rs: "[,aclaseobrcr¡".ct"tl,rtl:l,slrL'll¿tlcL'ltilc.6:2()l (lfi/04/
pp. 36-37. l87l), pp 46e-411.
48 ,t9
't

ciudadanos son ya el "vagabunderío" y el "rotaje" de uncieffos de ociosos, mal entretenidos y tahúres; nu-
este país'/ hes de rnendigos en todas partes y turbas de mujeres
(pre vocif-eran en las puertas de billares y calés chinos.
"Escuchad esas t,ociferaciones, ved esos reba-
l)orque nLlestra sociedad culta. cristiana ¡r civilizada vive
ños de hombres andrajoscts c¡ue ttrrutja el -fan-
un ntrestro país bajo la atnenaza pennanerlte de Ia bar-
go de lo,s ctrrabales: es el mofín Ete pa.sa. Ha
barie y el salvajismo. Es lo clue muestra el bien docu-
ape,stado el aire. He aquí 'el pueblo'... ¡el pue-
tnentado lnforme presentado a la Asamblea de Santia-
bLo soberano! Esa mescolanp de páliclos nnta-
go por don Manuel Pérez, dorl Isidoro Errázuriz y clon
perros, de vigilados por la ju.stit'iu, de ltortr¡-
l'edro Félix Vicuña, ul)o de cuyos pát'rafbs detruncia
rosas bacantes, esas .frentes estúpitlas i emba-
tle moclo taxativo: "cuasi todo el sexo débil... se prosti-
durnada.¡ de t¡inr¡ -¿eso es el puebkt?- ¡Vaya
tuye y se consurte cn fbrzada inacción, y los niños en
pues! Eso es loclo hwttant¡... horribles ¡tigneos,
naila se ocLlpalt"{. Scgurub. clebeuros actuar con scve-
impuro c:ctrdumen c¡ue ohúlla i c¡ue degiielLa"a2 .
ridad ejcnrplar, porclue esa gcntc está atacanclo el sa-
El problema, caballeros. no consiste en dar repre- grado dcrecho dc propiedad, la f-amilia dccente. la ma-
-iestad dc Ia ley y la autoridacl suprema de la Nación.
sentación a la supuesta "clase obrera". Sería darla, irres- Y,
ponsablemente, al "motín que pasa". A la hez misma I e rc c ro, cfebernos discipl inarlos i rttponiértclcl les todo el

de la sociedad. No, señores. Debemos actuar fimre- peso dc la ley hasta cxtingttit' su cotnpttlsiva inclilta-
mente contra tales afanes del modo en que lo hemos ción a la hol-girzanería. a los-iuegos de azar y al vicio,
hecho siempre: 'dando amos'a toda esa gentuza, por- que hoy sustraelt sus brazos clel trabajo productivo, el
que, primeru, debemos moralizarlos, eliminar sus vi- úuico capaz cle engrarrdeccr la Patria. Conrprettrleréis.
cios, su instinto delictivo, "ese manantial inagotable señores, que una alltenaza como ésta, quc corroe los '
de vicios i de crímenes, que tantas causas fbtales con- llnclarnentos tnisrnos de nuestra civilización, debe ser
cunen a aumentar en las poblaciones"a3. Pues estamos err¿rdicada u cuulquicr <:o:;fo. Acclltto dé lu¡¡ar. Sin con-
invadidos por pandillas de huachos; bandas de rotos templaciones. Por eso, hemos encomendado a nues-
alzados; gavillas de cuatreros; colleras de cangalleros; tros lntenclentes, Gobcrnadores, Subdelegados e Ins-
{: ilectorcs ejccutar, cle maltera drástica e inrplacable
F. Fernández: "Varieda¿les", cn Rer.,r.r/rz tle Suntiago 2:3 (1848).
p.279.
¡ l\'l¡;nroria de don l\4iguel de la Barra. Intcndente dc Santiago. En " lnfbnne presentatlo a laAsrtttblea I'rtivincial de Salltiago. En AMl,
¡\M I, vol. I 72, agosto zl de I 846. vol. ')4..iulio 22 dc lEl9.

J10 5l
"la persecusión de Los vagos ... la estirpación Artículo 6: prohibe «bsolutatnente como es-
Se
de estos parásllos ... la extinción de lct,s reunio- t'andaloso e inmoral la venta ¡tor las col.les de
nes crupulosas que se .forman en alguno,s bo- tlulces, comestibles y demás c¡ue htrcen Los mu-
degones o clrarfos tle mu.ieres perdiclas, Ete cha<-has de l0 oño.s ¡t{tro arribct. Artíc'ulo l2: Se
vivert junttts escandalo"^omente y son una ye r- prohibe u los l.uvunderos, t'ocine ras ... !- demá,s.
daderct peste de la sociedad"a5. lut,ur en los ocer¡ticts de lu ciudad. Artícttkt l6:
Se ¡trohibc poner en las colles y .su,\ tt€rcdos bro-
Hemos declarado una guerra de exterminio con-
sents', .fucgos, c'rtt-inus, r'ento.\ tle ninguntr e spe-
tra el vagabunderío, que debe comenzar. necesaria-
mente, por la extirpación de los niflos huatho,§ que, cie t- fodu t'lase cle ¿'stt¡rbo, quc una costtmtbre
por miles, infestan nuestras calles y plazuelas levan- invetero(lo c ütdccenfe ha ¡terniticlt/7.
tando algazaras insoportables que se extienden por Con estas mediclas -y otras que pol'ahora omitire-
todo el día. Lo que es el resultado del hecho que son nros vamos a terminar con el ctille.ierío de las muje-
sus madres las que, irresponsablemente. los descui- res cle pueblo y la insalubridad que las sigue a todas
dan mientras ellas simulan lavar -semidesnudas y sin partcs couro si fuera su solxbra. af-:ando nuestras pla-
temor de Dios- en los pilones y acequias de la ciudad, zas, puentes y portales. Estamos convenciclos, señores,
mientras en realidad tejen conciliábulos y rlue ése es el único medio que pucde obligar a tales
amancebamientos con los mocetones y holgazanes que rnujeres ¿r pcrmanecel cn sus cuartos, y jtrnto a ellas,
las rodean, con gran escándalo para el vecindario ho- slls "cargas de niños". Sin enlbargo, la experiencia en-
nestoa6. Debemos eliminar todos estos escenarios de- seña que, aun estando las m¿rdres reclLridas en sLts ha-
primentes de nuestra ciudad, razón por la que nues- bitaciones, no cuidan ni cuidarán de esos niños cotno
tros bandos y ordenanzas de policía se han orientado, clebieran, pues éstos se escapan al tnenor descLtido des-
primero que nada, a combatir la vida escandalosa y la parranrándose hacia la calle, e[ río y los portales. En
irresponsabilidad maternal de esas mujeres: consecuencia, creemos que la policia deberá actuar, no
solo sobre sus rlaclres. sino también, tlirectunrcnte,
contra esos niños, [rnico medio capaz de librar a la
15 Ordenanza de Policia del Departamcnto de La Sercna. En AMI, ciudacl de su vandalisrno. De estos principios básicos
vol. l46,julio l8 de 1843.
ar' Infbrme del Procurador de la ciudad de Santiaqo. En ACS, vol.
19. f. Ordcnanza de Policia tlcl Deplrtantcnto rlo La Seren¿r. En AMl,
57 . Año u03.
1
vol l4í;. julio l8 dc llt43.
52 :).)
de higiene pública, hemos deducido otros bandos y or- Debemos confesar, caballeros -y tlos duele decir-
denanzas, que han ido perfeccionando nuestras políti- lo-, que, aunque esperábamos con la aplicación de es-
cas de orden y moralidad ciudadanas. De estos nuevos tos bandos extinguir por cornpleto la insana costutnbre
bandos destacamos estos artículos: popular de vivir escandalosamente etr plena calle, cn
las plazas. cañadas )' bordes de río, todo, lamentable-
Artículo 4: Se prohílte absr¡Lutamente todu clu- rnente. ha sido inútil. La compulsión del pueblo a va-
se de juegos ett las calles ... excepto el volan- ciarse en [a calle y vivir sus vidas privadas a vista de
tín... Sifueren muchachos, serún reunido.y en un rodo el vecindario parece ser irrefrenable y, a ratos,
cuarto cle la policía durante dos días, ocupán- imposible de eradicar. En verdad' la situación apenas
dose en aLguna c:osa útil, putliendct sws padres ha cambiaclo. El tomar nota de estos lllagros resultados
.tucarlos, exibiendo la multa de un ¡tesr/8. Artí- nos llevó a la convicción de que. por el irnperativo éti-
culo 2'. Es prohibido en las calles, plazas u of ros co de todo buen gobierno, debíamos atacar el mal yen-
sitios públic'os, .juegos de bolos, ruedu:; de.fbr- «Jo dirccto a sus mismas rctíct's. Por eso, hemos dictado
Íuna, naipes, dudos. chopas, trompo tle c'lnvttr, decretos aun más raclicales' Nos henlcls sentitlo com-
taba, volantín i demtís semejantes, bajo la pena pelidos a el1o, a pesar de nuestros escrúpulos, para
de 4 a B días de presidio a cada uno dc los que irtpeclir tttr mal catastrófico: que la cirrdad fuera abra-
e.stut,iesen. bien sett jugundo t¡ acienclo ¡turfe cle zada y asfixiacla por la barbarie qrte la infesta' Y hemos
la reunión en que se .iuegaaq. Artículo 65: Todo dado instrucciones perentorias a los Subdelegados e
niño r¡ue se encorLtrare .jugando o coruetiendr,¡ Inspectores para que, dondequiera que sea ttecesario,
rles(trdenes en las cnlles, ,;erá conducido por 24 t'onfisquen sin más a todos los niños que encuentren
horas al cuctrtel de policía, pudiendo sus padres vagando en las calles, a fin de darles el destino que el
rescatarlos pagando una multa de 25 centavos. interés público -y no la innloraiidad en que viretl sus
Lcts que no paguen las mtiltas... sufrirán unu pri- nradres- cleternrine:
sión de 24 horas por cado 25 centavosso.
" Los Sub¿lalagados e ln,s¡tet'tore's... r'uidardn
a8 Ordelranza de Policia del Departamento de La Serena. En AMl, de ret'o.ier o los ttiñrts o ióvenes h.uérfános sin
vol. t46,julio l8 dc 1u43.
ae [n AM[, vol
tutores o cLtrarlores, a k¡s que estén .f'ueru del
Reglarnento de Policía de Valparaíso. 203, enero 8
de I 847. hogor poterno... o a k¡s tnucltuchos qtte. sien-
to Ordenanza de Policía de la ciudad de Los Anseles. En AMI. vol. clo .fbrasteros, andan pró.fugos, ,sin destino'
9S, septicmbrc 25 tle I87.1.
54
y pondrán a dispr,tsición del Juez de Polic'íct
lo,s circunsfoncias, los o.¡ente,\ de policía los ha-
parut que los entregue (según su edad) a olgtírt rán retirar (t sLts cosus, i si clesobedec:ieren, los
vecino honrado y religio.so con el objeto de que llevurún a la guardia" 53 .
los' eduque y ,sin,u cle ellr¡s conu¡ tle s'us' hi jcts"5 r
.
[rs cle interés destacar tarnbién el ArtícLrlo 62, por
Por las mismas razones de buen gobierno, no solo cl cual se prohibe ternlinantemente realizar aquellas
decretarnos la confiscación de cu¿'rrlto niño huacho va- "firuciones que suele tencr [a gente de pueblo cuando
gabr"rndee por las calles, sino también la intervención rnuere algún párbulo, con el nombre de celebración de
policial en recintos ¡túblicos o ¡trivutlos'dclnde se reali- tn.g,elifos. Multa: 4 pescls"5r. Algunas ar.rtoridades lo-
cen ceremonias, ritos y eventos que son constitutivos cales, llevadas de su celo, han aumentado esta multa a
de nuestra institucionalidad. Lo que se justifica porque -5 pesos, connrutable por veinte días de prisións5. Todos
los niños de pueblo, en general, 'no saben respetar'. sabemos - y no es necesario reiterarlo aquí el carácter
Son insolentes por nafuraleza. no reconocen re-r¡las, incivilizado y of'ensivo a las buenas costumbres que
prolanan lo sagrado y arruinan nueslras procesioncs. tienen tales "f-unciones" clel pueblo.
sacramet)tos y liturgias. En vista de ello, dictanros el
Como podéis apreciar, no hemos escatinrado es-
Artículo 72, de la Ordenanza del 8 de enero de I t347, y
fuerzos pala terminar con estos males. Henros hecho
el 61, de la dict¿rda el 28 de mayo de 1855. En su deta-
todo lo posible. I-lemos tenido en nuestra meute, sir.ll-
lle, esos cuerpos legales dictarnilran:
pre, el interés superior de la moralidad pública y el bien
"Artírulo 72: la policía impediró la,s reunio- de la Patria. No obstante. pesc a nuestro empeño, ha
ne,s, especialmente de tüños u hombres, que sido irnposible detener lanrureu tle párvukt,s que inunda
,suelen hacerse pora grifur en óleo.s o .formor día tras día nuestras calles y nuestra capital. Estamos
alguna otro cl,ase de rttitlo o algazaro"52. Arf í- estrellándonos, caballeros, colltra un lnuro intianquea-
culo 6l : "No se permitirán reunione.g de niños ble que, si se logra empujar hasta el fbndo de los cuartos
en la celebración cle rileos, ni que sc mr¡leste o a la oscLu'idad de las cárceles, reaparecc nlás sólido
que nunca al día siguionte. ¿Qué más podemos hacer?
¡tor ell,os a las personas que concurren. u este
ut'to religiosct. A ltt,s que se enc'onttaren en tule,y
'r Ordenanza de Policía dc la ciudad dc -lal,;a vol. 148,
rnayo 2ll de I 855.
Orde¡ranza de Policía del cleptrrtamento du- La Serena. loc
Reglamento de Policía de Virlparaíso, loc. cit.
'r Ibídeni.
" Ordenanza dqla Policia cle la ciudad de Los Angclcs, loc. cit
5ri 57
Ncl hay mañana que no se nos infbrme que, durante la sienta lu correspttndiente partidu de enÍreula
noche, dos, tres, cuatro, ¡cinco! niños indigentes han en un libro clue se lleva al eJ'ecto por el
sido subrepticiamente abandonados en los pórticos y ecórutmo. Enseguida se le en.trega a La nodri-
zaguanes de las casas principales, al arnparo de las som- zn, si la hai de pronto, \, si no, pasa o una mu-
bras y la irresponsabilidad de sus madres. Estamos .jer encargada de mamantarlos interin se les
enrpeñados en lanzar una ofensiva moralizadora a ple- ¡tone de nodrii.a. Cttrutdo la es¡tosit'ión del
naluz del día, pero ellas nos desmoralizan en la rtscr-r- huérfano es de noche, o u horas en qlte )-a se
ridad de la noche, inundándon os de "niñc¡s e.tpósito.s" . hu retirado el CapeLlán (salario: 399 pesos 72
No sin alguna desesperación, también nos hemos pre- reoles unuales), la tornera (30 pesos 72 reales
ocupado de este problerna. anuules) kt pusa a Lu encargada cle tnumantqrlc¡s,

¿De qué modo? Estableciendo, en todas las ciuda-


y ul díct :iiguiente se le bruttizo... Nr¡ todos los
des importantes del país, una Casa de Expósitos (o de huérfuno.r que hai en la Casa ltun .sido
Huérfanos), cuya firnción específica es recoger, alimen- c,\puestos ctt el tortn, sirto ¡trocetlcn Ítmiltién
tar y educar a las criaturas que sus rnadres desalmadas tle los e¡ue se rem,itett tlel Hospitul de lus Muje-
han abandonado y "expuesto" a Ia caridad pública. A res enlcrma,s, tle lus r1ue desembaruzun en la
través de estas Casas hemos asumido la responsabili- C¿r.r¿r. .t' clc lo,s quc p.tsu ltt prtlicút"'n.

dad de hacer de esos niños seres irtiles a la sociedad. El La crianza de los niños expósitos se hace por me-
trabajo hurnanitario que allí se realiza debería ser co- diación de nodrizas, que los "mamantan" en sus pro-
nocido y valorado por todos los ciudadanos contribu- pias casas. Como regla general. preferimos a las del
yentes de este país, y con este fin detallaremos a conti- campo, que tienen mejor salud y caliclad de leche. De-
nuación -en especial, para vosotros- algunos aspectos cenas de mujeres vienen todos los días a ofiecemos
de esta obra: sus servicios para este trabajo. Senrejante oferta se
explica por el hecho de que la Casa paga un salario de
"Rece¡tción cle los huérfanc¡s. En la Cu,ya lrui
20 lzreales al mes por nodrizaje, pago que se extiende
un torno donde se rcciben los huérJonos que se
hasta que al niño le salgan los dientes. De "esta época
esponen. A let señctl que hace lo persona que
para adelante (pagamos) l6 t/zrcales". Cuando muere
quiere e,\poner un,niño, ocurre la tornera. quiert
lo recibe, -r, .si e.s hora competente, se bautiza, 51' lnlbrnre de .losé Bascuñán al Minislerio tlel Interior. E,n AMI
si no lo e.rfei, por el Capellán de ln Ca,sa, \, se vol. 320. fbbrero 5 de 1855.
58 59
un huérfano, es obligación de la nodriza conducir el solo hasta los diez años. "no pudiendo quedar en ella
cadáver a la Casa. desde donde se le conduce al Pan- pasados dicha edad". Vosotros podréis comprender de
teón por un sirviente (84 pesos anuales). Debemos suyo las razones de esa regla. En todo caso, las Herma-
conf-esaros que, hasta el año 1868, observamos "la cos- ruas de la Providencia colocan, tanto a niños como a ni-
tumbre de arrojar los cadáveres de los párvulos no bau- ñas, como sirvie.ntes en casas de respetose. De cste modo,
tizados, las secundinas de las parturientas y otras ma- hcmos conseguido que los r-riños abandonados reciban,
terias senrejantes en un pozo ábierto". Pero una denun- de modo intensivo y cornpleto. toda la instrucción que
cia de la Intendencia de Santiago y un severo dictamen la gente de esa clase debe recibir para vivir honestamen-
posterior nos obligó, a partir de ese año, a habilitar "un te en nuestra sociedadt'.
lugar cerca del Cementerio General" para depositar csas
En este punto, hemos realizado una obra que. sin
materias y además "los cadáveres (de niños) qLte no
duda, permanecerá en el tiempo conlo testimonio de la
pueden tener sepultación eclesiástica"s7.
preocupación que las autoridades han puesto en la so-
Al principio, cuando nuestra política para huérf-anos lución del grave problema de los niños abandonados
no estaba aún plenamente institucionalizada, los niños por sus madres. Las instituciones de beneficencia que
de la Casa, al cumplir tres para cuatro años, eran entre- se han creado responden al espíritu civilizador de nues-
gados a personas formales "que los solicitaban para su tra (alta) sociedacl. Pues una parte irnportante del
servicio". Ahora, en cambio, contamos con el valioso vagabunderío inf-antil ha sido educado para servir en
concurso de la Casa de Providencia. Es allí donde esta- nuestras casas de respeto. En este punto, todos tene-
mos remitiendo ahora los expósitos que cumplen esa mos y tendremos nuestra concieucia cristiana en paz.
edadis. Las Hermanas de la Congregación de Providen-
Si, pese a toda esta creación filantrópica, el gran
cia tienen por misión educar fbrmalmente a esos niños.
vientre siempre hinchado de las mujeres de pueblo con-
Ellas les enseñan religión, lectura. escritura y aritméti-
tinúa inundándonos de párvulos y niiros huachos; si,
ca. "Las mujeres aprenden también a coser, lavar, coci-
pese a nuestras campañas policiales y de beneficencia,
naq i en jeneral todo 1o que concieme al servicir¡ domés-
sigue el pueblo volcanclo sus intimidades y su barbarie
f ico". Los hombrecitos pueden petmanecer en esa Casa
en nuestras calles, es que, entonces, estamos ante un

Mcrroria ilcl l¡:tcndente de Santiago. En AMI, vo|.320. fl 49 lnfornrc E,rrázuriz-Altamirano al lVf inisterio d.'l Interior. En AN.{[
Año I 8(r9. vol 668, nrayo l0 dc 1873.
Intorme de.losct Bascuñán al Ministel.io dcl lnterior. ]oc. cit. G. Salazar: "Los tlilcmas de l¡ autoeducaciirn...", loc. cit." passinr
60 61
problema que ni los bandos y ordenanzas de policía. ni en una esquina, swele ruirar con entera intpa-
las decisiones de los municipios, ni las enseñanzas de sibilidad totlo esto... Sabe rnuy bien c¡ue los
la tglesia lograrán resolver. Ni la cárcel ni la caridad muchuchos no pueden.;iug(-rr eil sus cascts... sal-
están demostrando ser eficientes. Mientras el 'bajo Íatt a la calle... i en cctntctt'tt¡ con tdntas cau.;as
pueblo'chileno siga dominado por las masas de "rotos de perver.sión morol, fantos elententos de cle-
sin Dios ni Ley", solo la autoridad propia de una polí- g rado ci ón a¡t re n cle n I o s vic io s c o r re s pondi e n-
tica excepcir¡nal de Estado podrá hacer algo efectivo fes al lugcrr donde se. hu.n c:rictdo"61.
en este punto.
No está demás que nos preguntemos, al final de
Pues, caballeros, estamos en I 900, sobre el este análisis, qué harán esos "chiquillos harapientos"
mismísimo cambio de siglo, y la situación, respecto a t'u¿tntlo crez(:an. Cuando st algazara de hoy la trans-
lo que hemos venido señalando, es de emergerzcis. Pues fbnnen mañana -¿y alguien podrá impedirlo?- en rna-
¿,qué otra cosa sugiere el compenetrado infbnne de don n if-estaciones pol íticas rebeldes, social istas, anarquistas.
Daniel Barros Grez, sino que estamos al borde de per- revolucionarias. Cuando su insolencia cle hoy se con-
der nuestra batalla contra elbajo fondo popular? ¡Me- vierta en nuevos y nLrevos "motines c¡ue pasan". Cuan-
dio siglo de esfuerzo policial, medio siglo de campa- clo derriben con su rabia todo el orden establecido. ¿,Qué
ñas moralizadoras, medio siglo de afanes educaciona- haremos, entonces'? ¿,Disciplinarlos, ya no con la es-
les y, sin embargo, todo está como al principio. y qui- cuela, la Iglesia y la policía, sino con el mismo Ejérci-
zás peorl Caballeros, por favor, leedlo por vosotros to de la Patria? ¿fuIusacrorlos? ¿,O reconocer nuestra
mismos, y rneditad: derrota aceptando '.r¡,t' soberanía popular? ¿Qué hare-
mos, caballeros'? ¿,Qué haremos?
"Hui muchas de estas calles que suelen pre-
senfar el aspecto de un inmen,so patict de colejio
en ht¡rus de recrec¡. ¡l c1ué colejiales, ¡tor Dios!
Chiquillos harapientos i su<:ios salen de sus ma-
drigueras u respirar el ctirc de lct culle; i c'o-
rren, Íriscan i gritan hastu ettsordecer levan-
tantlct nubes de ¡tolvo e incotnodando a los
transeúnte.s... El policial de turno afirmodo ('r Dan ie I B¿rrros: "Del e stablecim icnto de barrios obreros'^ . en Anal¿s
del Institttto de lttgenieros, I :5 (Santiago, I 8tl9), pp. I 33 y I 36.

ri2 63
IV 50 centímetros de diámetro y de unos 60 de Lar-
La transfiguración del patio de juegos go )1 que tuvieru un gancho, que le sirbiera
como cabeza de cabctLl,o para de ahí tomarlo
Antes...
con las tlos ntttnos ¡' guittrlo cerro aba.itt... A
Al salir del rancho, como
un gran abanico, se abría este aparoto ruro él la dabq el nr¡mbre cle "cct-
el patio de juegos, que se extendía hasta los pies de la ballo"... se lo hechat)o al hombro y se hivu t'e-
Cordillera, hasta sus cumbres, e incluso más allá. Sin rro arriba en buscu tlel pwrto qtte htrbían ele-
lírnites. Desafiante. Repleto de posibilidacles. lnvitan- gido para desli:arse. Este punlo (ra una lottúta
do los ojos, los músculos y la inraginación a ejercer su de cerro que no twvierct piedrus y esfuviera
capacidad de dominio. La totaliclad de nuestro poder. parejita ): vastante ¡tendiente )' con vastante
(En el líLndo Velusquino d¡trtd¿, yo setnbrabu cltucras pasto... Se ,;entut,a en su cubalLo, ctbrítt los pier-
había bueno.s cumino,s, sc claban muy bicn la.s papas. nas para que Le sirvieran como olas pura equi-
Esto aru ctt Son Vicentt:, tle upellitlo Tugua Titgua librar.se, ), se lunzalta cerro abttjo. cQmo utta
nuesÍra casu dtrba.t'rente al cotttiru¡ Lu.s Pufct¡4ttu,s.)6) . exalación. en wt trecln como de 50 mef rt¡s. Con
el, u.ro c¡ue ello,r le daban ul pctsf o, esÍe se ponía
Y allí, delante de nosotros, enciÍna de todo, el ce-
como jab(tn de re.faktso. A esos reJalones éL Los
rro. Los faldeos, a todo lo ancho, y las lomas. a todo
llaruttba " canchas ". )('r .
1o alto.
Y no había necesidad de jugar todo el tienrpo en
(En los primeros meses dc inviernr¡, cuantlo un mismo lugar. "Canchas" había por todas partes.
,;alen los pusÍos verdas en los cerro,\ L'on lus Donde uno quisiera. Donde uno las hiciera. Nada
primera.s lluvitts, y los cerros' se ponen reJalosos impedía hacerlo.
con lu hunrcda¿l ¡' el pusto y,er¿le, Carntelo, cn
com¡tañíu de otrus chiqwilbs amigos, invento- (También tenía otra cancha en el misruo cerro,
t'on un nlte\to deporf e. quc consi,rlía en refulurse perc ésla era paru el v,erano, \ esÍoba ubicadtt en
cerro abajo sentado en wt pctlo. CarmeLo ibet otro sitio que se Llamabultts Heritas. Se lLamuva
ul cerro a cortar un ¡talct u pro¡,trisito, t'omo tle así porque en el vcrano muchos chuc'areros
zac'aban sus chacras para trillarlas uhí'
"r Benrto Salazar Orellana: ''Versos", Cuademo N'3 (inédito), p. 108 ('J fdem: "Vida de mi hcrntano loc. cit., pp. I 1-13.
64 65
porque era un terreno muy duro y parejito. Jun- rantas, ya lcts ruíces sobre el dgua, -\ se ensan-
to a estas heritas se eleva Ltn cerro pelado, sin chaba tanto en int,ierno tlwe llegava como a l0
árboles ni piedras. Catmelo y sus amigos esco- metros de nuestrct casa, que por suerfe esfaba
gien»t unü parte más liza del cerro paro hacer ediJ'ícadu en rerreno m(ts alto. Por la horilla
una c'ancha para.jugar a la chueca (un juego de e,ste esÍero tan tem.iltle y .feros, era el sitir¡
arauc'ano). Este juego lo e.iecutavcrn en la.fblda que le g,ustcwo a n'ti hentlano Carmelo ¡tara
del cerrr¡, )) para estc¡ hasian bolas de madera .jugar y entretenerse en los días de lluvia. Se
como de 20 centímetros de diámetro y se hiva a esconelidas de ni nrudre... se ponío Lrn
arreglavan wn palo como de un rnetro tle largo sombrerito de lan¿t que tenía, de lu coptr
con una pun.ta un poc'o arqueado. A este palo le ¡taru urribu. ... Un tlíct arreri una
agtrscLtlita
daban el nombre de chuecu, y con esta chuec:a bantlq (le potos que eran de mi nrudte, 1t los
le pegaban a lo bola lo más.t'uerte que podían, hiso nteterse u las corrento,\a:s ttguus y él
lan,sandt¡la cerro arribu, )- paru esto nt¡ntbrer gosabo vietulo u lo:s putos... suvietulo y bajun-
ban a un.juez, c¡we poníun allá ctrribu, el cual les tlo... Otro díu hiso meterse ul oguct a unos'
indicaba el punto al que llegetba cada urul)óa . potrillos que enconf xí ¡xtr uhí cerca y contarta
después que los potrillos llegavun a ¡telctr los
Si los cerros y lomas daban pasto, libertad y espa-
diente,v batallando con lu corriente qLte lo,\
cio para hacer infinitas combinaciones de jue-eos, no
turubuv¿1, que c'cLsi se ahogttntrl, pero él goz,aba
daban para menos los canales de riego y los esteros
c'on el espe<'tcículo... Eso sí que se mo.ictba conto
que atravesaban de lado a lado el gran patio.
sopa con lu lluvitt, pero eso rut le intporkrba et
(Por el J'rente rle nuestra c'aso, como a 50 me- é1. Lcts chic¡uillasconfovu¡t que solo le veían la
Í.ros, pasavq un esteft), clue awnentava tanto su ¡ttrrtfifu del bonetito, que pusaba salÍttrulo cuan-
c:audctl de aguct, que parecía un mo\ dabu mie- do él pusctbu corriendo de un laclo a o|t"o por el
do mirarlo. ArraToy,o con todo lo que JienÍe de lu casa.)"1 .

encontrova a su paso, derribava barrancos de I-os caballos, siempre leales, ensanchaban el hori-
tierre, arrancava tírboles y se los llevaba dán- zonte y alargaban los caminos hacia lugares todavía
dt¡los vueltas: ya asomaban los cogoLlos, ytt las

6a B. Salazar: "Vida de mi hermano...", loc. cit., pp. l4-17. "5 lhídem. pp. I-4.

66 67
qqt:k.

rnás lejanos. Al cabalgaq resonaba el cascajo en la os- Asta que en una de lutl.eurse y enderesetrse
curidad, en el silencio de los cerros. Y así cabalgando, .f'uimos a dar al .ruelo.)66 .
también se podía jugar. Y lro solo se podía jugar a resbalarse cerro abajo,
(Nos manckrbun ct los clos a limpiar las c'ha- pegar con la chueca o cabalgar en ese gran patio. Tam-

t:ras rle ruale:.as, t paru esto lúvantos de a bién se podía tocar mitsica, y bailar. En plena naturale-
caballo, en una yegua mu\ ntonsa. Curmelct zay en plena soledad.
le ¡tonítt un züco suelto no mtís sobre el l.omo ( ...1, como va h¿tbíutt srt.ntl.il.litas gremdes que
cle la yegua, y ohí montábatnos los rlos. El se kts ¡totlían robar nr¡s mandciltun a los dos a
atlelante pura monejar Las riendas t'yo atrás, dormir a.l sctndeal. Para esto hicimo,s unct
al uncct... llet,emdo un iucluito con la comida cosuco tle ramus de árboles v- cañüs de maís.
¡,tara todo el día:. cuatro panes ontasudos, k¡clos las noches, de.spués c¡tte comíarnos, ttos
un queio, cuotro ltuevos cosidos, un ¡ta¡teli' íbantos pura la ruca, bien curgaclos c'on motT-
to de ají muchat'ado con zul ¡tura untar el. Itrs, J'rusetdas, una ulmoada y unu basenico paro
quea.o ¡t kts hue»'os, nna bolsita tle arinu tos-
lrucer pichí v no tener que l.evontarse v- .valir
tada rebueha con mieL de pero, que ltat'itt mi aJuera en la noche... En ese fiempo a mi rut ttte
madre... Pues bien, nosotros beniamo,s por har'ía.lalta lo ntúsica de voca, y t'uttnclo íba-
het^o,s camino.s tan z.r¡los y culebreudos, y
mos con nuesf ras corgas a L'uestus ¡tor La purte
conlo no nr¡s veia nadie, carmelo conrcnza- más solo del potrero por un cuminito uttgosto
ba a hacer figuras y pollusadets: se hat'íu el erutre kts nuúorrales y zur7.(1,norales... enton-
que ttenía como qLLe ya no podíct níts de brt- c(ti tiaL'avo y-o mi ntúsica y le hacía una pasaclita
rrachr¡ y que a cluras penas podía sujeÍursa por los lubios, haciéntlolu sonur. Peru¡ a ál pa-
sobre el caballo, se ladeabu paro un lado y rece que le hubiesen tocado L'ot1 Ltt'tu cr¡rriente
el. of ro, se abrazaba al pescuei.o de la 1,¿g¡¡a
elét:trir:a, porque insf(lnfáneomente lunzavn
poro no coerse, a ve(es casi se caía y .s'e lejos tctclus lus crtsas ... y zacaba el ¡tttñuelito y
enderazova otro vez ... u veces me anduba kt poníu en alto, e,s¡terundo que yo le tocara
tretendo por las costillas de lu yeguu, como
yo n.o tenía más firnt.ez.a c¡ue la cinfura de é1.
6" B. S¿rlazar: "Vid.r dc ¡ri hcntrano...", loc. cit., pp. 7-10.

6ti
a

uttu cueL-a para bailarla. Las cosas que él del instinto profündo. Juegos para domesticar cerros,
Ian:.ot,ct caían por encimo de las yerbas ! z.ar- potrillos, chacras, sandiales. Juegos de poder producti- ffi[
z.amoras y- lu vasenico llegoba a dar bote en el vo. Identidad que se desarrolla, solidaria, en calnara- ffiiilll

suelo, \, cottto u tní nrc daba tanta rila... tto dería, alegte, asociando la humanidad creadora.
üil1

potlítt tocarle, ?ntonc(s él me gritat)a con as-


perezu " ¡toco pues hr»nbre!"... yo, pura pode r Después...
focarle la cueca tenía que bctlvenne poro ott'o T'uvimos que venimos de esa ca,sa. No hubía
ludo y no tnirarlo porque me daba fonta riza al trubajo bueno. No se ganaba nruclrc dineto. Te- fffl
varlo como se descuqrtizoba boilando con fon- níantos hambre. Nos vinimr¡s !- orrendomos un
tflil
ta.fuerz.u (lue parece que no tenía lruesos en el "piso" en el Jundo suburbano de un señor de
cuerpo... a él le gu,staba baiktr en el pesÍo como gran upellitlo, y allí c:onstruimos wt rancho. Y
en Ltn al.fombrado, ), tto teníu.mos mús nos mefintos todos allí tlentro. No hctbía mús
e,s¡tet:ttLtloros que lLts tnutrtrrales.... A t,ec:es .te sitir¡ cbnde estar Y éranuts ntuchr¡s Los que nos
ponía u cantar un cont() que .solo cantut¡u t'rutn- vinintos de ese nndo y nos encuer)umos de ese
tlo est(tvumcts lr¡s dos no má,s. Yo to¿luvía me rnodo. Muchos. l)emusiados. Por es<t, conrcn-
ucuerulo de clos esf rof'as, y que son las qué vttrt zamos a sentinrus int,adidos, aprefu.jados, as-
a contütuaciórt: Estoy ntwy ucottgojadr¡/ de un .fi.riados, e:asi sin ¡toder res¡tirerr.
peo tlLte me largué/ porque al momenfo quedé/
"La rnayor parte de los sitios grandes peftenecen a
corrido )) avergoni.ado./ Con lcts ¿amas u mi.
jentes acomodadas que arriendan pisos a locatarios que
ledo/ cómo me iríct a aflojat/ todt¡,y ,soltaron la
edifican ranchos tanto en el interior como en el exte-
risa/ ¡, yo me cluedé ruuy fbrmal.)('7 .
rior; pero que dejan un espacio entre ellos para facili-
El cerlo, el viento, el estero, cl árbol, los patos, los tar el acceso a los otros. De esta manera, suelen for-
potrillos, la yegua, los gritos. la noche, la música. el marse especies de conventillos o callejuelas angostas...
baile, los matorrales. Una geografía cornpleta para lle- que no guardan orden ni concierto"68. "Son estos la-
narla de vida propia e imaginación sin límites. Para berintos, sin dirección ni salida, refirgio de los vagos
aprender a sentir la sangre, el poder, la energía
/'s [nltrrrne dcl Procuraclor de la ciudad de Santiago En Actas ile la
Municipalidad de Santiago (AMS, cn adelante), rol. 209, l-ebrero l7
¡' B. Salazar: "Vida de mi hermano . krc r 8-23 de 1864.
70 77

#1[
y malhechores, que desafían desde semejantes guari- el rancht¡ y atropellados en los agu.ieros. No
das, los esf-uerzos y vigilancia de la policía"6e. "luefi- recuerdo dónde estuban papá 1t ntamii. Rara
caces son los esfuerzos de la autoridad para reprimir vez los ví t'ítr:ular en l.ets angosturas de nues-
los desórdenes y evitar los crímenes que se cometen en tros caminos. Pero no im¡torttrbu nruclrct si, tle
las rancherías de la capital, pues el desarreglo en que algúrt ntodo, podíamos tot)ttt,íct.iugur. Pero des'
se hayan colocados y Ia fbnna especial de su construc- pués, cuando se nos vino encima lu invasiótt
ción... las hace inexpugnables a la policía, y el delin- de las ctg,uas. ,-a tto lo.f'ue...
cuente qr-re llega a entrar en cualquier rancho tiene se- "La superabundancia de canales parliculares de re-
gura su evasión, ya por las cortadas y tortuosas calle- gadío que cada propietario saca de los ríos erl virtud de
juelas que forman, como porque cada uno tiene comu-
antiguas y nuevas tnercedes... multiplicadas inútilmente
nicación con el inmediato por medio de gateras, circuns- las acequias... se rnultiplican las sanjas y puentes... en
tancia que hace imposible acertar la dirección que el un terreno compramtivattente reducido como es el del
criminal había tomado en su fuga"ro. Departanrento de Santiago... los males gravísimos que
se sufien por las frltraciones o aniegos. ... Aun ai más:
Vit,íamos ag,uz,apad<ts en cetlLe.juelus, Roterus y-

las nuevas lagunas o pantanos de aguas detenidas que


Luberintos. Era como estar todo el tiempo
cercan a esta Capital, descomponiéndose continuamen-
reptantlo en madriguero.s. Se potlía juga4 sí,
pero en ctgujeros estrec'h.os. a ser raÍrin. A ser te, inficionan la attnósfera y producen epidemias
desoladoras, mientras que sus habitantes. sitiados por
unu pantlillu tle ratone:; de alcantrtrilltt. Lo t¡ue
ellas, por las mismas filtraciones que han llegado a los
era.fát:il. Pero no eru fácil .iugor .sin ser moLes-
suburbios de la ciudad... tendrán que ir abandonando la
torlo. Las ntodrig,uerus c,stubcm siempre llenus
población a uredida que se desenvuelvan y crescan estas
de gen.te: intlividucts que e.sceqtabctn heridc¡s,
calamidades... reduciendo a una pat1e comparativamen-
atropelldndolo totlo. Otros se quedaltan afra-
te pequeña los terrenos cultivables... abuso de los rie-
vesarlos en el túnel, inertes, borrachos, es-
gos, sin los correspondientes desagües... se aumentan
torbando el trítfico. \'it,íamos ,sofocados en
por todas paftes las aguas detenidas"T'.
r") Infbrme del lntendcnte de Santiago. N'liguel de la Barra. En AN{1,
vol. 9. aqosto I I de I tt42. /L
r0 Informe dcl Intendente de Santiago. Migucl de la Barra. En AMl, lnli¡rnre del Intendcnle de Santiago Miguel de Ia []arra. ]:n ANIfl,
vol. 17r1. mayo 18, 2-1 ) 2f. de 18.16.
vol. 112. f'ebrero 23 de 1843.

72
Fuimos clescubrienclo que eL piso de nuesÍros run- Domingo número183, de propiedad de don José Bruno
chos estaba meís bajo que el nivel del agtn de González. se encuentra con todas sus habitaciones com-
las ucequias. Hubfu rebalse,s conÍirutos y nos one- pletamente inundadas... A pesar de esto, hai personas
g,ítbantos totlos. La humedad y los olores que se resignan a habitarlo, colocando en los cuafios
pestilentes se noJ; pegtrban u la vidct, cottto Llna una capa de aserrín de solo dos pulgadas"T'r.
segmtda piel. En el mismt¡ centro de ntrcstro cuar- "Visité los bar'¡ios del sur, desde el canal de San
to, el número 28, tuvimos que cov(tr tm desugiie Migrrel hasta, el zanjón de la Aguada i desde la calle
extra, porque la acequia que lo alravesuba sLt- de Castro a la de San Francisco... siernpre más bajo
bió eru e.yceso sw nivel y t'ivíamos irutndrtdo,s. hasta un metro al nivel de las calles adyacentes, lo que
Cuando el agua sucia nos invadió, ya no pudi- hace que la hr,rmedad salte a la vistal sin ninguna vege-
mos .jugur mrís. NuesÍrLrs.ittego,s cottrctt:arcn a tación en sus inmediaciones i pésimarncnte mal venti-
uhogarse, poco o poco, conn raÍones enJemttts. ladas; sin acequia de agua corriente ni locales adecua-
"En un collventillo de la señora doña Rosaria Cerda dos en donde puedan depositar sus basuras e inrnundi-
hai también algut-tos ranchos que deben desaparecer. El cias, i rodeados por esto mislno de charcos i pantanos
conal o patio es un chiquero, lleno de hoyos y éstos de de aguas inmundas i corrompidas que llenan el aire de
agua. La acequia que lo atraviesa se encuentra a mucha emanaciones púrtridas deletéreas ... tales son las
altura respecto al nivel del piso de aquellos. Debe bajar- rancherías que formau los suburbios al sur de Santia-
se como 50 centímetros.... No hai otro rect-trso que tocar go" '0. "Resultando del Infonne anterior que... los ba-
respecto de estos ranchos que el de tenaplenarlos con rrios del sur (son) verdaderos potreros en que está sem-
sus propios escombros, i esto sería atln poca cosa para brada la muefie"75.
deiar su pavimento al nivel c1e las calles nombradas (Oli-
vos y Juárez)... Conventillo de don Francisco Orella, calle
¡No se poclía iugar!... Estabu todr¡ luintedo,
empaputlo, hediondo. Nr-t habíct vegetación.
cle Dávila: ranchos en hoyo i aguas detenidas... En el
Vivíamos a,:;fixiados ¡tor uires venenosos...
conventillo del señor Clark debe bajarse la acequia.
teraplenar la calle i cerrar el cuarto número 28, atrave- ¡ Tristán l\'Iatta. en ibídem.
Lll-ornre- dc
sado por aquella"'r. "El couventillo de la calle Santo
'r lnfbrrne dc N4anuel Domingucz a l¿ Intendcncia dc Santiago. En
AMt, vol.4l5, julio 9 de lti72.
7r lufbrmes de [-.E. Irarrázaval y Tristhn Matta, respectival¡entc. al
r'' I)ecreto dcl lntendente de Santiago, Benjarnín Vicuña Mackcnna.
Il4inisterio del lnterior. En AN,ll, vol.4f 5,iulio 8 y 9 dc ltl72. En AMI, r'ol. 415, -iulio 9 de lll72.

74 7 l't
flilI'

{fr]11

¡No podía.iugar!... Comenzamos a enfermar-


se "Separándose un poco de ciertos centros de la ciu-
nos. Mis hermanos menores no pudientn resis' dad, habrá dado con calles llenas de lodo... habrá tro- iiltli

tir, y ,se murieron. Estábamos angttstiados. Que- pezado con montones de basura i habrá hundido sus
{lilr
ríamos gritar, llamctr a alguien para que nos pies en colchones de tierra, que a veces suele fortlar
s«caro de allí. Nos rev'enfábctmos por dentro t nubes de polvo con los juegos de los harapientos mu- lilil

nos afutgábamos por.fuera.... ¡Y no se podía chachos i de los innumerables perros del vecindario...
jugar! El pañuelo en las narices es cosa precisa para acer- fiilt

carse a ciertos lugares. Allí son amagados al mismo


"Asinada en cacla una de aquellas cuevas vivía una I

tiempo los cinco sentidos del pobre transeúnte... por


fbmilia entera, por lo jeneral bastante numerosa, los
las variadas escenas indecentes e inmorales que se Iflfr
vicios del padre constituyeron la primera escuela de
nos presentan al pasar... se ve, en un confuso desor-
los hijos, quienes, amamantándose desde que nacen con
den, el bracero en que se hace la comida... estacas 1ffi[i

la corrupción i el escándalo, llega a ser su alitnento, su


clavadas de las que cuelgan ropas, sombreros, canas-
modo de ser ordinario. Allí no existen, no pueden exis-
tos, etc. i en un rincón se ven amoutonados choclos,
tir ni el pudor ni la decencia"76. papas, repollos, etc. produciendo un olor a putrefac- ffiffi,

Nos convenc'imo.v unos a otros de que el murukt ción... ¿,Cómo no han de salir los muchachos a saltar
se retlucía a nuestros cuartos y laberintos a la calle, que es el verdadero patio de tales habita- lfffiill'i

enc'httrc'adt¡,v. Utt mun¡lo que nos enfermuba y ciones? Solo quedan los más pequeños; i no es estraño
nos trestonxaba. Sentíatnos que nos u.travesaba verlos medio desnudos i tendidos sobre el húmedo
lu meÍamoúosis. ktl vez nos es'tcíbatncts c'onvir- pavimento"77. ffii{
tientlo en rutas. O en gusanos. O tal vez, ya lo ¿Viniste?¿Me puedes ver? Mírame entonces. de una ffiti
éramr¡s. Utw ernbriaguez mort(fera nos embo- vez. Soy un niño, huacho, abandonado, y soy de los
foba lo,s sentidos. A veces no,s encontrábttmos más pequeños. Estoy medio desnudo y tendido sobre nflt1

rnirando el vacío, como en éxtctsis... ¿,Por qué el húrnedo pavimento. ¿,Me ves? ¿Me puedes ver'? Si
no vienen o observarrtos'? ¿Qué sucetle? ¿Qtté me ves ¿,qué sientes por mí? ¿,Qué esperas de mí? ¿Me flflli

nos est(í sucediendo? temes?


flfl]t

;" rr Danicl Barros, loc.cit., pp. i3l-l-12 y 134 flflilt


lnfbrme de Manucl Doniínguez, loc. cit.

tl) ffiltili

ililxlt

Jülll,
ltilfl'

flll
illtl

v mitad del siglo XIX, la población de Chile era iilil[

iililr

Los números de la vida y de la muerte mayoritariamente inf'antil y juvenil. Con todo. en el Cen- iiilil

so Nacional de 1885, por razolles que es necesario in- ihl


Durante el siglo XlX, Ia situación de los niños ;til1

vestigar, esa población había reducido su peso específi- iilili


indigentes conñguró, en Chile, un problema objetivo.
co en irlgo más de cuatro puntos (42,90^)80. En el mismo iiili
llit
Los siguientes indicadores, de orden cuantitativo,
año de 1885 el porcentaje nacional c1e población infantil
describen el perfil general de ese problema:
1flil

infbrior a l5 años era similar al registrado en la provin- flt


li,i
l.-Proporción cle la población ir{Lnil Qle uno cia de Maule: 42,4%, siendo el de Santiago I
lil!
a quince año.s) en rclación o la pobloción to- significativameute inlbrior, pues marcó solo 36,59los1. il
lilll
tal, nocional ¡-/o provincial. Chile, siglo XIX En I 907, por razones que también deben ser inves- lilil
tfilil
tigadas, el porcentaie nacional de la población infantil
Durante las prirneras décadas de este siglo no se liltil

lrubío bujatlo oun nuis,lleganclo a 37,5oA, habiendo iillil


realizaron censos propiarnente nacionales, sino solo
decrecido aun nás el Santiagosr. Este registro está 9
c1e
parciales. Los datos existentes, que son fragmentarios, JüII
puntos por debajo del anotado en I 845. 1ffiil
indican que la población infbntil era numerosa. Por 1{ltifi

ejemplo, en la provincia cle Maule -que contenía un Debe destacarse en especial el hecho cle que, para ifl[ili

alto porcentaje de individuos clasificados en el estrato el período señalado, la disminución relativa de la po- luiltfi

l|üfiI

indigente- se registró en 1827 un total de 46.885 me- blación infantil en la ciudad de Santiago ha sido un Illliil

nores cle quince años, sobre un universo de 104.129 f-enómeno sensiblernente más agudo. ltffill

ItrililN/

individuos registrados, lo que da una proporción (alta) lililtl


2.- Porcentu.je nar:ion.al. cle niñr¡s ilegítimos con Ítilxl
de 45,0%. Si a ese total se agrega el tramo que va 15 a
respecto ¿tl total de tifuts nae'itkts en un año. llllilr
25 años, el porcentaje ocupado por la poblaciónjoven llillrll
Chile, siglo XIX. Algwn.s tendencicts generaLes. ililtl
aumenta a 60,4Y0 del total78. Dos décadas más tarde,
flililr
en 1845, la población de I a 15 años había aumentado Durante el siglo XIX, la proporción de niños ililill
illil
a 46.69,'r1e. Puede concluirsc que, durante la primera ilegítimos registrada en el país, con respecto al to-
ilI
tal anual de los nacidos, fue significativamente alta, il lt
illll
's Infr.rrme de Esteban Manzanos al Ministerio del Interior. AM[.
vo!.42. ('ar:quenes, diciembre 3l do 1827. illr
O.N.E,.: C'¿¡r,so Naciorutl de Chile de l¿J85 lSantiago, 1885), Ttrnto I.
re I-'ernando Urízar Garflas: E:tudi.rlico de lu llepública d¿ Chile: Ibidenr.
ililit

iliil
Provin¿'ia de ll,[autc (Santiago, 1845), Cluadro N' 9. ().N. E. : C em.so Na t: i ¡¡ na I de C h i I c tle 1 907 (Santiago, I 907), Tomo I.
titill

/ñ 79 {ilil1

lfilll

1t
tendiendo a incrementarse en el transcurso del entre 1903 y l91Osa. A modo de hipótesis, cabe esti-
mar que, en los barrio s marginales de la capital, la
pro-
g1o. Véase el Cuadro 1.
porción de niños ilegítimos debió oscilar entre 750 y
CUADRO 1: kgitimidad de. kis nacidr¡s, 1818-1916 tOO pot mil (entre 75 y 80%). En consecuencia,
hacia
(en porc'entnje,s por clecenio)3r 190ó, puede estimarse qlre, en los distritos donde abun-
dan las habitaciones denominadas "conventillos", casi
Años Número de llegítimos Proporción (por mil)
los dos tercios de los nacidos (66,0%, aproximadamen-
I 81.8 9.991 216
te) constituían casos de niños nacidos en condición de
l 858 14.360 225 soledad e ilegitimidad ("huachos")'
868 20.587 267
3.- Mortalitlatl infantil en Chile durante el si-
1

I 878 r7.385 226


glo XIX, clentrc¡ y luera tle los recitttos de pro-
I 888 22.660 276 It'cción tt lcr irr.fittt<'itr.
IIJ9IJ 1't ó /l t r/ Durante el siglo pasado, la tasa de mortalidad in-
lc)08 47.641 360 f'antil registrada en Chile se mantuvo en tasas signifr-
l9l6 s4.987 381 cativamentc altas, tendiendo a incrementarse a fines
cle siglo. Diversos datos fragmentarios indican
que, en
Como 1o muestra el Cluadro N' l, la proporción las piimeras décadas de ese siglo, la rnortalidad inf-an-
de niños ilegítimos nacidos en Chile entre 1848 y til (considerando los niños de 1 a 7 años) fluctuó entre
191 6 aumentó desde un quinto del total (20oA) a más 50 y 60% del número total de individuos muertos al
de un tercio (38%). El cálculo está basado en cifras año. siendo ese porcentaje superior en las ciudades
nacionales, oficiales y dooumentadas. Otros infbr- de Santiago y ValparaísoE5. A fines de siglo, la morta-
mes sugieren que, en ciertas ciudades, esa propor- lidad inf-antil (considerando ahora solo el número de
ción pr"rdo haber sido superior. En la ciudad de San- niños muertos en el prirner año de vida, con relación
tiago, por ejemplo, fluctuó normalmente por enci-
ma del nivel nacional: entre un mínimo de 460 por sa A. (-'ommentz: "Estaclística de nlortalidad y rnorbilidad en
diversos
países curtrpeos y en Chile". ctt Print¿r Congrtso Nationul
de
nil (46,0Yo) y un máximo de 541 por mil (54,1o/o), Protección a la lnfttnt:ia (Santiago, l9l3), (luadros VItl y IX-
si Fernanclo iJrízar. op. cit., passim T¿mbién de C' Salazar:
8t Sinopsis Es¡adí.stica de Chile. año l9l6 (Santiago, l9l7), p. l0 Lobradores.... op. cit., pp. 133-134'
81
rJ0
al total de nacidos) tuvo un fuerte incremento a nivel CUADRO 3'. Casa de HuérJttttos:
nacional, llegando a ser, según diversos expertt'ts, /a mortalidtd por cohorte de expósitos' 1876-19253E
ntás alta del mundo. Véase el Cuadro 2. Tasa de Mortalidad
Períodos

876- I 885 813 (por mil)


CUADRO 2: Mc¡rtaliducl infuntil en Chile. 1898-19103ó I

t 886- I 895 802


Años Nacimientos Niños Muertos Tanto por mil
'760
I 896-1 905
lttgft 10.221 3.817 314
1906,1915 735
l9(x) 12.116 6.087 502
l9i6-1925 136
1902 t0.816 3.492 ):.)
I 905 12.193 4.126 3ó3 De estos datos podría derivarse fal vez una
conclu-
las madres
I 907 I I.240 4.93-5 439 sión algo dramática: durante ese período'
con
t9l0 | 1 .971 4 609 3 8.1 que llevaban a sus hijos a las Casas de Huérf-anos
lu de salvarles su vida y sacarlos de la po-
"sp"runru
estaban equivocerdas entre 70 y 80%'
Los datos del Cuadro No 2 muestran que, hacia breza,
1900, la ntitctd de los niños que nacian en el país falle- rul
1. - Conclu'sión gene
cían antes de cumplir el año de vida. Aunque altas en
arriba
extremo, esas tasas habían sido ya duplicadas con an- Del breve análisis cuantitativo expuesto más
terioridad en el interior de las Casas de Huérfanos, puede concluirse que, en Chile, durante el
siglo XIX'
tuvo
donde, entre 1837 y 1839, la mortalidad inf-antil fluc- el problema de los niños pobres y desamparados
y de otro'
tuaba entre 470 y 610 por mil anualS7. Cincuenta años en general, de un laclo' un carácter ntasit'o'
mientras disminuyó de
más tarde (hacia 1880) la morlalidad infantil en esas qu""u lo largo del mismo siglo,
aumentó de
Casas se había incrementado a niveles superiores a 800 moOo significativo su masa demográfica'
¡tor mil unual (véase Cuadro 3). Solo después de 1900 modo dramático la cri.ris de su existencia'
se registró un leve descenso.

*" A. Cor¡r¡entz, loc. cit., Cuadro VIll.


8s Salinas de la
8- Infbrrne de Domingo lzquierdo al Ministerio del Interior. EnAM[, Datos proporciona<'los por el pro[esor René
vol. 162, Sanliago, años 1834-l8zl0. Universidad Católica de Valparaíso'
B3
82
vt de pies \; manos. Y en ese estado permaneció, hasta
De la crónica roja: que su Júria anruinó"3e.
El vino,la sangre, el fuego,
la dinamita, la muerte La Sangre
Durante el siglo XIX, en Chile, los niños
" Coquimbo. De acuerdo al Atalaya, un trúgico ejem-
indigentes vivieron envueltos en incesantes oleajes pLo de las consecuencias de una severidacl ¡taternu irra-
ci<tnul hu ocurricil¡ en un lugor llantado Quilktta, en la
de violencia. Violencia de todo tipo. A tocla hora. De
día, de uoche. Violencia cstúrpida. Violencia asesina. fumilia tle tm cumpesino ¡tobre. Un mu<'hucho de cator-
Violencia ambiental. ce añtts, cu¡,o tleber era pasforcar un ¡tequeño rebuñr¡
cle cubrus, tuvo la tlesgruciu de ¡tetder un cubrito, ru-
El Vino zón por la ctutl .fue inmi.;erit'ortlemente gofteaclo, como
cosfigo, por su podre... Hctce dt¡s clías, la c'abra m,adre
" El rlomingr¡ an lo furtlt', unu rnujer, en t'om¡tlt,to
tlel cabrito de.sapareciri tombién. Temeroso de provocar
es'ttulo de cbrietlud, .lua tle,tcubicrtu esc¡tntlitlu en la
cle nuevr¡ la .furia cle su pudre, el desgraciado niño se
c't¡r:herct tle unu resident.iu l)urt¡(:u.lor en lo Cttlle de
suicidó colgántlose de la rama de un árboL" "0 .
Lus Mon.jitus. Al. serlc tlemttntlatlo qLte allu ubantlr¡-
n.«ru ese luguü se puso.f'uriostt, v .fite tt¿,cesurio llu-
El Fuego
tnut'(t urr ¡toliL'ia. Al llegur u lu resitlctrt.ict, el gwrr-
dián del t¡rclcn f rató tlc.ft¡rzur rt l« abriu ntujer u obtut-
"Un hombre llutnutlo Aniel Loyola he sitk¡ orres-
tlonar cl lugur ¡tcro pronfr¡ tla.scubrió quc ellu crct tudo bajo ctcu,sttción de haber queruado el rancho dr¡n-
clemu,yittdo fu.erf e porn él )', (.on .\Lt ('uso(u rotu y al tle vivían su pudre y su ntatlre en Pencahue, habiettdo
ft)stro orañutlr¡. tut)o qu( retirarsa del c'umpo tle l¡u- previamente cerruclo la ¡tuerta por.fuera ¡tara impedir
talla. F-tte neccsario llum.ur re.f'uerz,os, y, después de que escep(trctn. El desnaÍuraliz,ado hi.jo ¡termcmecítt
una y,erdudera turbomwlta, lu belicosu rnujerjfue lle- afuera, escucltando intpu;tiblenrcnfe los ¡¡rifos de sus
tle,r g ruc i acl o s ¡tatl re s, q t rc e s taban q ue mú nd os e t, i v os,
t,qdu u la contisttría. Tnts un (.orto nk)mento en qLte
cuctndo un t,ecinr¡ corrió o abrir lo puerta. Pero Loyola.
¡termanec:iri encerrotlu, ella quebró lo ¡tuerta cle Lo
celtkt, lo epe obligó a Lu guurdiu, l)ara intpedir que la no bien lo vio, trató, cuchilla en mano, de impedírselo,
nru.jer siguiera hat:iett¿lo nuavos estropicios, a cttqrla 8" Traducido de The Chilian Tirras (Valparaíso), mayo 27 de 1 876, p. 2.
"'' Ibídcnr, dicieurbrc l6 dc I876, p.2.
84 85
pero ,\e dentoró en su movirtrienfo su,s
7, ¡tadres es(.(tpu_ [,a Muerte
trtn.fitera nc¡ bien vicn»t lu ¡tLterÍu entreqbierta. Enlon-
"Nuestro corre,\ponsal en Chañrtrctl nos reporfct que,
ce,s él Írtttó de ucuchillur u su moclre, lo c¡rte hrúríu
según le hun asegurado ¡tersonas c¡wa hace poco llega-
r:ort,seguido si ellu tn ,\e ltubicru est:utluck¡ c:rsu .s.u brtt-
el quc rec.ibió rnu ¡tntfuntlct haritlu. Los t.et.int¡.y ron de Trtltol, este puefio vive una situctcitin que no es tle
?.o,
lrutaron de unturntr u Lol,r,¡la, pero ¿sfe escupri t;o_ las ntás afra<:tivas para los afuerin<ts que lleg,att a bus-
rrientlo, uprovct'lrun¿lt¡ l¿t o.¡rzriclatl de kt ru¡r.h<:. Al car f rabt$o. Dioriomettte cotnitnu a e.te puerto perso-
dr'a si¡¡uiente .file tomodo ¡trisioneru,',)t. nas que, a pie, vienen de Chañarul o Antofugctslu, rnedio
ilurefios tle hontbre, .setl1'.|'utigu. La Jundición del señor
La Dinamita Burazurle esttí purulizudu... El ¿littero ett circwluci(¡n estti
"El trabujtttlor Gregot-it¡ Rui;.... puso in tr cot?tpLte.tto ¡trincipalmente cle .fichu.s de guttapert'hct, de
.f sus la casa cle Barazorte... los suletrios sr¡n de un peso dict-
tlío.y .ruicidtíntIt¡.tt, (o,,, c,rlut.h¡¡ cle t!inuntittt t¡tra ri¡¡,,rin rucirin... Numeru.¡.tos cadtivere,s han sido )¡ ,;iguen
se cr¡lt¡có an cl ¡techo. Se t:ree que lu (.(u,ts(t r¡ue hu
,rierulo enc'ontrados en los ulrededore,s, conto fantbién
indut.'i¿lo ul .sLtit:itl¿t tt tot,ur tun lret,t,ntl, dclt,r,ti_
en lus huelkts y ,senden¡s que unen Clnñ¿trul, Tttltal t,
ttttcirin hu sitlt¡ urru lurgu en.f'arntctlur! qr,re le ut¡ue jtr_
Arttrf'ogttsta,de ¡tersonas que hun perecitlo tle hambrc ¡,
b¿t. Puretc qtte su (,tl)().\'u !«tnl¡iátt .¡t, anct¡nÍrttl.¡tt
en sed mietúrus cantinabttn al nuet'ct ¡tuerto"e3.
cutltu. De lu.s tn¡cri.quut'ir¡tte.¡ f omudtt,t, ,se no.s. irtlltr_
tltu que lu Cu^ytt le.tLt.r¡tt,tulió el y.iáti<,t¡ t¡ue le tltrltu. Cuando no hay futuro y los caminos se cierran...
1- Íumbi<rn La negó el permi,to ¡ttrru hctt.ar uilu er()g,(t- Cuando el horizonte se bloquea y los bienes se vuel-
c'i<itt ¡.tttru ,st,t <,nferntetlud. Dejtr lu cs:¡tos.tt tkts hijos
l, ven escasos...
nlenores de ethd y sitt recur,sos. El suit.itlu llevabu
Cuando las fabricas niegan el trabajo y el desierto
ll uños f reúu.jando en la Casct. Ofic.inu Rttntírez..
se congela de noche y el amor se aleja para siempre...
El Corresprtnsql"',).
Entonces no hay sociedad. Ni civilización. Ni Dios,
ni Ley. Entonces solo queda el vino, la sangre, el fue-
go, la dinamita, la lnuerte.
7'ltt' ('ltiliun Tirrir (Val¡rrraíso), ()etubrc 2ll ric I |i76. p.
3.
Y los niños pobres, rodeados de todo eso.
En lil Despt'rttt.dt: lo.s Ttttbuiutlorzs (lquic¡ue1, Nn j-1, tnarzo
-lí)
9 I2. p.
| .1.
''\ The Chiltun Tines (Valparaíso.¡, scptiembre l5 de 1877, p. 2

87
flTllr
ln{[t ll
fltN fr

VII que murmuraba ecos desde más allá de los bulliciosos ilffir
Ilflt
De los niños huachos acontecimientos en que se debatían los adultos. Como fll
tlt
y del historiador otro teiido más fino de la sensibilidad humana. Poco a fll
ill
Los niños no eligen gobernantes. No son" tampo- poco, se fue haciendo evidente que, desde esa profun- il{l
Itl
co, gobernantes. No organizan Est¿Ldos. 1\,lo cleclaran didad lejana, hablaban niños pobres, que atravesaban ilti

guerras. No sc rnatan entre sí, ni dcstierran a slrs con débiles voces toda la espesa cortina de los 'gran- lNt
senle_ ]lll
jantes. No despliegan políticas económicas des' hechos y procesos que estudiábamos. Como des- lrll
ni acumu_ t{[
lan capital. No contratan sirvientes. No nlasacrnn a los de otro dimensirin de la historicidad. 1fl1

pucblos. No ditirnden utopías. ¿,Qué dimensión era ésa'?


ffi

Los niños no son agentes activos en la historia aclul_ Aun terminado este trabajo y respirado en lo hon- ililll i

ta. O sea, en la gran historia de la patria. Mcnos


aún los
do la atmós1'era de esa aureola, no nos es posible defi-
fifl
niños cle la calle. los niñcs indigentes, los huachos. Si nirla. Acaso es el ¡taclecimientc¡ de la historia. El im-
ilflilii
quercmos mirarlos con la milacle lristórica calibracla y pacto 'hacia abajo', llno, microscópico pero trascen- 1l1lflt
I

1[X{l]
cntren¿rda en los sLlcesos adt¡lk:s, ut) l;¡,e t,i,rt,nt¡.y.
F.sla- dental de la sucesión grandilocuente de hechos adul- ltltilill L

llHltil
rán ai margen de ella. Carecr-n dr- historiciclacl, en
e I sen_
tos. La penetración de los acontecimientos al interior 1il[ili

tido nacional, político. cstatal y aclulto cle ese térnrino. de la sensibilidad humana en su estado más puro y lUfiittl I

iilt{tirt

que. entonces, no tienen historia? germinal. Las resonancias infinitas que el atronador l frillir l
¿,Es
acontecer de Ios hechos públicos despiertan en las mil ilffi1
Los documentos que han servido cle base para cons_
c:uerdas de una conciencia intacta. Clomo si la historicidad 1ffiilfli]

tmir estc trabajo ¡ro f ueron reunidos para hacer ia his_ ffit
infantil no se resolviese en el encadenamiento iiltf
toría de los niños pobres «le este país, sino para ()tro,\, 1ilfl]
longitudinal de los acontecimientos, sino en la proñrn- l{i{ur

objetivos. atingentes, por supuesto, a ia historia aclulta. liil'


didad vertical e internporal de Ia sensibilidad en su gra- t;il 1'

Pero todos esos docun-rentos traían, elt sus bordes. [lll


c,n do máximo. ilt
su dclrso. cntrc líncas, en la atmóslbra c¡ue exhalaban. ill
irna aureola histórica si lenciosa, enignrirtica, inex¡rlorada, Si ¿,ro era aquella 'otra dimensión' ¿,cómo llegar iltl
fl1

pero expresiva. Como un silencio que necesitaba hasta allí? ¿,Qué niño deja testimonio escrito o mate- ilt
ha_ itl
blar. Como páginas ocultas en oh.o lengLraje. En otras rial de esa profundidad? ¿,Qué adulto puede captar y llll
lil
claves de sentido. Como una profunclidád histórica descifrar por completo la eternidad de un niño? ¿Cómo lxl
iilt
atrapar documentalmente sus ecos. guiños y señales'? ]lili
88
tr9 ill
Tlil
llill,l
lrlil
Iil
lr
;trl/ti,
Podria resolverse el problema como de hecho se hizo
y lo que no hacen. Abstraídos, por tanto, en cifras esta-
en este estudio- organizando los hechos adultos en tor_
dísticas; conceptualizados, por consiguiente, en infor-
no al niño indigente, para reproducir por .cornplicidad
mes oficiales; tipificados al flnal en categorías adultas,
solidaria' los hechos e impactos que la historia adulta
como 'trabajo', 'delito', 'moralidad', 'respeto', etc. O
disparó sin cesar, a todo lo largo del siglo XIX cirileno,
sea: como si fueran adultos.
dentro de esa sensibilidad. En la idea de aconrod¿rr la
I-ristoria adulta para nredir sus rcpercusiones en la in_ . Con todo, ¿es ése el punto'/ ¿Hemos cogido con
fancia desvalida. eso lo específico de la historicidad inf-antil, y en espe-
cial la de los niños huachos del siglo XIX?
Con todo, la sensibilidad inlantil.
¿,es pura sr:nsibi_
lidad posit'tt'? ¿Pura resonancia adulta, multiplicada al Lo cierto es que todos los indicios encontrados
infinito por la genninaliclad dc su mente,/ Toclo indica muestran que la sensibilidad de esos niños se movió,
que la sensibilidad infantil no es solo pasividacl. trn Ia como por una ley natural de gravedad, a c'onstruir por
profundidad de esos ecos. ocurren sí tnismu lu iclentitlatl que ni sus padres ni la sociedad
-y sin ciucla ocurrie_
ron muchas cosas. pequeños cambios. progresivas les prodigaban. Se rnovían instintivamente para desen-
reacciones. Lentas transfbrmaciones. El historiaclor, volver a pulso la humanidad que ellos, pese a todo,
ante esos 'procesos'. no tiene más camino que estar sentían dentro de sí. Lo que hacían resistiendo y pa-
atento a lo que de eso afLoru al munclo convencion¿rl. sando por encima y más allá de Ia andanada de hechos
I o que de ellos llega a la historia pública de la policía, y procesos que la historia adulta descargaba sin piedad
los educadores, los jueces, los gobernantes. La huella sobre todos ellos. Alimentando ese geffnen de huma-
que ellos los niños- dejan en la ciuclacl que los ve nidad -que era también de dignidad- por rnedio de
'aparecer' como si fueran una inundación peligrosa. transformar, precisamente, esc-rs mismos'materiales'.
Con esas huellas podría construirse, sin duda. una his_ Es por esto que ese empeño infantil no se desplegó
toria específica de las c't»ttütc:tct.y inlLutiles,en sus jue_ nunca demasiado lejos del proceso histórico adulto. En
gos, en sus algazaras, en su revolotear y su eclipse a verdad. el quehacer de los huachos no hizo más que
través del tiempo. Si se considera esta .posibilidad,, reflejar, en reverso, la historia adulta del país, pero no
podría examinarse el prol-rlema con objetiviclad cjentífi_ de un modo puramente simétrico y pasivq, sino en cali-
ca, conlo si los niños fueran adultos. Corno si fueran ac_ dad y potencialidad de sujefo. Es decir: con Lrn sesgo de
tores públicos, imputables e imputaclos por lo que hacen autonomía que brotaba precisamente de una sensibili-
dad tensada todos los días al máximo. Hay en ese sesgo,
90
9l
sin duda, un ingrediente básico, una füerza historicista
fundamental, de rebeldío. Acaso es aquí, en este nivel
de profundidad histórica, donde es preciso buscar y
hallar el origen esencial de las insolencias y desacatos
pero también de la altanería identitaria contumaz que
fueron características notorias del movimiento social
de los "rotos" chilenos clel siglo XIX.
Para intentar hacer historia en esta profLrndidad y
en ese origen esencial de la humanidad no es necesario
ser 'absolutamente'científlco. Historiador todo el día.
Académico con mayúscula. Más bien, se requiere po-
sesionarse plenamente, integralmente, de la piel huma-
na. Hacer historia de niños es. sobre todo, una cuestión
de piel, de solidaridad, de convivencia, de ser uno mis-
mo. más que de métodos y teorías. Se trata de 'sentir'
la humanidad propia y convivir el 'sentir'de esos ni-
ños. Por esto, en deflnitiva, es una cuestión exclusiva
entre /r¡.r ltttacltos y l,r¡.

La Reina, junio de 1989


Crisiso malestar Privado
y el mensaje de los cabros chicos
(El caso de las poblaciones populares
del sur y poniente de Rancagua hacia el2000)r

I
La subjetivación de la crisis
Durante la democracia populista (1938-1973) la
situación c1e 'crisis' se caracterizó por los siguientes
rasgos: a) siendo en el fbndo una crisis económica de
subdesarrollo, se manifestó en el espacio público como
una intensa movilización social de masas trabajado-
ras; b) por lo anterior, la crisis tttvo una traducción
casi simultánea al ámbito político' donde se configu-
ró como un conflicto antagónico entre fuerzas de 1z-
quierda contra fuerzas de Centro-Derecha por el con-
trol del Estado nacional' y c) se identificó teórica-
mente como una crisis estructural de los sisternas pú-
blicos y r1o como crisis de los sujetos y las relaciones
privadas. La crisis de esos años estalló, pues. fuera
áe nosotros, y la necesidad de cambio nos interpeló

Texto publicaclo originalmente en In Flaganti N' 2 (Santiago, 1 999'


Universirlad ARCIIS), pp' 87-105. Forma parte de una investigación
mayor, ¡rublicada collo la rocledad c'ivil po¡rular del sur y ponienle de
Ranc:agtut (Santiago, 200(). Ediciones SUR)'
95
ffiwE;;

ffir
y nos desaf-ló desde lo externo, desde arriba y desde II ii

el horizonte. La privatización de Ia crisis


Durante la democracia neoliberal (desde 1990 y (Rancagua)
sigue) la crisis se ha configurado de otro modo: a) no
Desde 1950, aproximadamente, la ciudad de
se expresa en parámetros estructurales cle la economía
Rancagua comenzó a extenderse hacia el sur y el po-
ni en movilizaciones de masas en la calle, sino en los
niente, debido, por un lado, a la crisis de las grandes
indicadores subjetivos del desarrollo humano, como
haciendas (que obligó a los propietarios a vender sus
"malestar privado" (la expresión es del PNUD); b) por
tierras por pequeños lotes) y, por otro, al relativo bien-
lo anterioq los efectos críticos y nocivos dei modelo
estar salarial de los obreros de EI Teniente y de otras
neoliberal no tienen traducción simultánea en el ámbi-
fábricas, cpre les pennitió comprar los lotes en venta y
to político. sino en el ámbito psicológico. social y
construir cn ellos sll casas, villas y poblaciones. Pero.
delictivo, y c) la crisis neoliberal. por tanto, tiende a
al rnismo tiempo, la espiral inflacionaria precios-sala-
configurarse como un inrplosión subjetiva y domésti-
rios existente por eutolrces golpeó a otros sectores dc
ca, que confronta cada individuo y cada grupo fami-
trabajadorcs, quienes, no pudiendo cotnprar las tiemas
liar, en una tensión privatizada, con el imperio del
que se loteaban ni arrendar casa en Ia planta urbana, se
Mercado Mundial.
instalaron en el sur de la ciudad y en el borde del río.
Lo anterior permite pensar que la operación estra- donde se transfbnnarotl cn ¡robladclres, arene[os y et')
tégica más exitosa de Ia 'revolución neoliberal'ha con- transporlistas de "áridos".
sistido en haber logrado carruflar sus propias contra-
Tanto los trabajadores qlle compraron sitios como
dicciones y su propia crisis, sacándolas de las 'estruc-
los areneros del borde del río concuerd¿rn en que, elr
turas' y escondiéndolas, como invisibles bombas de
aquel tiempo, la situación no era tan crític¿r y qLrc "ha-
tiempo, dentro de cada 'familia proletaria'y dentro de
bia nlás plailr". Fue ptlt'eso mislno que pudieron colt-
cada 'sujeto'adulto en edad de trabajar, lo cual equiva-
vertirse en el'rcientes'fundadores'de ciudad en eI lado
le a instalarlas en la mente de los niños marginales.
poniente y sur. Y todos recuerdan que en ese tiempo
pr:dieron vivir con sus hijos relajadanrerrte. de fi'ente a
los ccrros, elrtrelazaclos con viejos bosques, junto a gmn-
des manzanares silvestres. cerca de la teria de animales

97
'lqlilh

ll

y, sobre todo,junto a un río tranquilo y generoso. Por eso


l

se movieron para fundar y luego agrandar el Colegio


solían ir con frecuencia, con toda la familia, a las "quintas Blest Gana. Para los pobladores del sector poniente (so-
de recreo", y organizar todos los años fiestas de pritnave- bre todo para las poblaciones Lourdes y San Francisco)
ra, pues todos se sentían fonnando parte de una "gtan se levantó el colegio Jean Piaget. Es a estos colegios
ri

fanrilia". Fr-re el período que se extendió entre 1945 y 1965. donde han conctrrido y siguen concurriendo los niños I

Todo carnbió después de 1973: los bosques tueron afectados por la encubierla crisis neoliberal. Cada uno I

talados, los cerros rodeados de alarnbradas y, en para- de ellos lleva y trae, cada día (y cada noche) la subjetivada
lelo al río, bloqueando su acceso, se construyó la peli- 'bomba de tiempo'que el nuevo régimen ha instalado al ;i

grosa "carretera del ácido", que baja raudamente des- interior de cada uno de ellos y de sus familias. tfr

de El Teniente hacia la costa. Al nrismo tiempo, las En esos colegios, las protbsoras soliclarizan con la
casas de los "fundadores" se fueron atiborrando de alle- fbrma en que esos niños han reaccionado ante la bom- ililtr

gados, se desmembraron los sindicatos, bajó el poder ba que llevan por dentro. illl

adquisitivo cle los salarios, se terminaron los contratos illli

indefinidos y se inició la dictadura implacable del tra-


UI tffi

bajo temporero en la recolección de fl'utas, en los


packings y frigoríficos. Había -hay- menos plata. La
La subjetivación de la crisis en los niños ilil

ililrI
"gran familia" se disgregó. Los niños ya no pudieron de Rancagua
tiuil[
jugar libremente en el cerro, en el bosque, en los En las caLles se ven gnq)ot de niños, también
ltiti
manzanares y resultó peligroso ir al río, debido a la en la placita, uquí. Es qtre no halLan qué htt-
flHt
carretera del ácido. Y colno los padres ("ten-rporeros") c.er. En este tiempo estrín en lafruta trabaiun-
lttil
comenzaron a llegar tarde a casa, tuvieron que apilarse do I no se ven, pero Les dura unos meses, no
trfl{l
en las esquinas, en la rloche, en Ias calles de acceso a la má's. Desltués quedan sin lrucer nada. O van n
fltil
población... Y desaparecieron las fiestas de la prima- s(tcar ureno ul rírt... ¿.Partt qué voy a estudiar
vera y el paseo f-amiliar a las "quintas de recreo". -dicen- si, total, ¡tuetllt ir a lim¡tiar uutt¡s al
ill{iI

ffit
Como la población del sur y poniente de la ciudad ceiltro "'
así ganarme unos Pesosl'

semultiplicó, se establecieron algunos colegios para aten- MenÍe CnlsrtN,t, profesora de Octavo
der a los niños del sector. Los pobladores del sur -es- Básico, Colegio Blest Gana fl1il
II
pecialmente de la Población Dlntrans, a orillas del río-
il
9ft 99 ltt

lirl

fiti
,llü!,
'll[i¡
lr
I

"Tenemos un 47o de aluntnos con unu situu- de futuro de los niños de pueblo. Los padres se enfras- li

<.-ión 'normal', y urt lBTo cott wna situctción can en una lucha de vida o muerte con el mercado. y no 1

crceptuble -nos dice María kresa, Directora lográndolo, entran en conflicto, se separan, o inician un j

del Colegio Jean Piaget-, pero tenemos un 40o/a escape hacia la droga y el alcohol. i

que viven en la exf rema pr¡breztt, un l77c que I

"Yo veo -úgrega María kresa- que por resol-


t'it¡en en malu situctcirin y un 2lVo en una con- I

dición regttlctr-nrula. Si tú sutnes 40, más 2l y ver la cosa económica trabaja el ¡tapcí, Írobaja
mús 17, son 787a ulumtrus que viven en ntalu
lo,s
la mamá, y estos niños c¡uedan a veces absol,u-
situación... Ademcís, el 27o/a de los niños vive tomente solos, en cualquiero de las jornadas lill

con solo uno de kts padres, otro 7o/o con otft)s escolares. Son lo.t que uno ve en la c'alle, por- ilit

que no hay nadie que los cuide. O los dejan a iil


Jluniliares, otrr¡ 7o/o que vi.ve en el Hogur cle ti
M e no re.s (.t r»t' ni ñ os i n s t i Í Ltc i on al e s' ) y I o/o rc cargo de la vecina o de alguien que los vea.
¿7 r
ill
viy,en c't¡tt per.tonas ajena.s. Así que la ntitqel de Hay muchos niños que se crían solos. Y lny
Llll

ellos no fiene el núcleo .lunúliur complefo, y niñitqs de 9 años c¡ue están a cargo de la casa lll

fienett grat)es ¡trutblem.as... En cu.anfo a La ¡trut- y de dos tres o más hermanos. Y claro, como la tlllt

pctdres, solo 9Vo son obreros, l2a/o n'tomá lleg,a tarde y cansada, no vigila el ctseo, fl
.fesión ele sus
son Ícmporaros, l6a/o son use,\orq,s clel hogur, no vigila las tareas, no vigila nada...".
llfllii
I lo/o sln t'r¡nrcrciunfes antbulantc,t y {a/o ce- "Lo.s pctpás se pusieron buenos para el trago tl
suntes absolutr¡s.. O sect: el 78 Vo tle los ¡tadres -interviene cktn Ignac'io, er auxiliur del Cole- fltil

sott trubajadores precuristas. La situación se gio Blest Gctna- y Ltt poco alcohólicos, y los {lli,l

ha ido empeorantl.o de año o año, en vez, de niños veían mucha agresividad. Veían que el lllIi

1il
ruejorar... El niño se enfrenfo cada vez a más papci le pegoba a La ntatná o se ponían a pe-
¡t robl e mas.. ." . lear con los vecino,s. Eso se daba mucho. Los Ir

Según los datos de María Teresa, parece existir una niño.; contaban en el colegio: 'mi papá llegó ili
directa relación entre el empleo precario de los padres. anoche curao ,\ le pegó a tni mantá y mi mamtí ll
fl
lapobreza en que viven y el alto índice de quiebre del salió arrancando, se rueti(t donde'l vecino ¡' mi
núcleo familiar'. Como si el modelo neoliberal apuntara papá se peleó con el vecino'. Se veía mucho fl
sus impactos, directantente, a destruir las posibilidades eso, sobre todo en los fines cle setnana. Por eso
ll
100 101 iifit

lil
[]lillr

]fu
el niño lLega agresivo, con ugresividad verbal La situación doméstica puede ser, por tanto, explo- 'ili'
y a veces a puntupié,s y cosas por el estilo". siva. Y puede estallar como violencia privada que, fá-
" Los niños y las niñus son terriblemente agresi-
cilmente, se transfbrma en violencia callejera y veci- il

vos -aJirman o coro los profesora.s - Nortna nal. O sea: pública. Y en ese plano, se convierte en
Carrasco t,Amelia Donoso, elel t'olegio BLest delito. Y los padres, por eso mismo, pueden tertninar
Gana-, tú les t'as u tocar el hombro y les vas a en la cárcel. Pero esta cadena de hechos -que no es i,r,l

sino la transmisión hacia adentro de la crisis neoliberal-,


hacer Luta nuresfra de aJecto ¡'ellcts reaccionon.
aparece en los periódicos y canales de TV como cróni-
agre.rivamerúe... Potque el papá se yo. Que el
papú no llegu. Quc no ca roja, y termina siendo en los niños un dato normal
e.s el papá. O seo: .totl
kt de su vida corriente. Un trasfondo esfable de su con-
ftunilias que no esftín bien fttrntqclcts. ma\'¡-¡- tlillr

ríu pupú o la ruamá


ele lcts.fantiliu,y son u.sí... Y el
ducta social.
I

se ftre rt la y'eretlu del enfrente o u lo vuelfa de la " lJna vez. al mes -recuerdu el pn-tfesor Héctor I

esquina a t'it,ir cut otro pe rsono. Lo que al Jínal Jara, ¡triruer direck¡r del Colegitt Blest Gctnu- ul
clel tiempo pr()voL'a que httytt dos o trc.¡ niño.s en
había un hont.i<:iclio en la poblac'ión. Entonce,s llllLll

el <'ole¡iitt qu( sou hermunos, ('ott un pru,qt,rtitttr la escuela la ocu¡taban para r,'elar a la perso- iuLill

comút t' clife rente s ape Llido^t ". na qLte había muerto. Después venía la recons- 1]ilfii

"Ha.v pnpíts ulcohóLico,g y nruntás alcohóliccts trucción de la escena ¡' todcrs lo.¡ niños ';e me tlltlt

-agregq Maríet Teresu-, y algunus rnamás se arrancaban ct ver cónto eso persono hobía sido lLr

junÍan una y otre vez con otro señr¡r. Esto se ve nuterta el día unterior Y vuriu.s vec:as los niños tliiltl

muc'ho por aquí. Y pueden tener hijos de dis- decían:'si el c1ue motó ol otto es tírt tnío'. Conut illillll

tintt¡s ltorubres... Lt¡s niños quedan con una que senÍíttn orgullo de que .vu lío hubiet'a mtter' tilt

cerencia de afecto terrible. Los niños tienert fo a otto".


inestabilidad emr¡cional porque tienen inesta- " Estos rtiños son niños que en sus casas se usa
I

b iliclad .fami Li ar Ti e n e n p ro b Ie rnas de di s c i pl i -


la correu, se usa el golpe, el irse a acostar sin
It

na. Qttieren l.Lamar la aten<:ión, y entre ellos comer y, por últimr¡: '¡si no te Susta te vai p'a
I

li
son mu\1 violenír¡s" -
la calle!' -comenton las profesoras actua-
les del Blest Gana-, y hay nrucha gente aquí iti

fl
103

ffi
": ., :Eq§,.gEffi..i::tffi §###ilj::::á.,.rr,,.

de esta población que lru tenido, por equis si- por el avoilce de lo,s niños. hemos (ncotl-
Y no,s

Íuoc'ión, que ingresctr a l« cúrcel. Entonces lo,s tradt¡ con niños que están en hogares de rneno-
niñt¡s no tienen ningún empac:ho en decir: 'eL res sin necesidad de c¡ue estén en httgtrres de
domingo Jhi er ver u La cárcel a mi tír¡, o u nti tnenores. De repenle hal'nnmás que mandun
papá'. Parct ellos eso no es ttno .situución que tr sus hi.ios ol Hog,ar cle Menores porque dicen:
tengln que esconder". 'no soy capaz. de contenerlo, me tiene local, es
un niño terrible'. Y son rtiñrts t¡ue no clebierettt
La crisis neoliberal se origina en el 'mercado', pero
e.star en un Ho,gar. Hav un gran porcentaje de
se subjetiva en los padres. Estalla dentro éstos, entre
niños que no han sifu¡ tleseatlos, y por lo ntis-
ellos, y sale luego hacia fuera, convertida en uua auto-
mo, los ¡tadres se desenÍienden de ellos"' Los
agresión popular. Es el punto en que la bomba de tiern-
niños de esto.s hogores de m,enores me dicen:
po comienza a subjetivarse dentro de los niños. Pues
'¡tía! ¿,sabe que esta semana voy a mi cosa?',
éstos, en ese círculo de ira, dejan de ser deseados. De-
y con Los o.iitos llenrt,s de Jblicidud; ntientras
-jan de ser importarrtes o queridos: no se desea ni se otro,t me tJit'en; 'rui puplt esfá en el cárc'el'"'"'
quiere 1o que no se puede mantencr, educar ni desarro-
llar. Los niños se van convirtiendo en una 'sobrecarga' "ft¡ cliríu -ttcoftt Verónicu Bruvo, tenienfe de
incómoda, molesta. Es el punto en que se les abando- Caru.llineros, del Hogar de Menores- que un
na. o se les rechaza: gran porcentaje de los a¡toderctdr¡s no viene; o
seet; los dejut ttctí )', digurno's, sc olvidon tlel
" La muyoría de los niños *intert'iene la pro.fe- niño, de que Íienen un hiio' 7' no vuelven mtís"'
soro Morcela Díaz, del Jean Pieryer- se reLa- Entonces se desligan, tlig,amos, de todos los
cionu más con cl tt'l<:vis'or y con tele-<'able que r:otn¡tromist)s cott el nrcrutr. Nr¡ ett fodos los
prt¡tás. Los ¡tcrptis pesan nruc'hcts horo.s'
c'r¡n. l¡¡s casos, porque sí hay genlc que es bien preocu-
fuera de La casu, ,- se ¡tiertle el víncuLo. En par)a... los vienen a buscur los fines de sema-
Kinder no se nota tunfo eso, porque el apode- na, pero es ttna miru¡ría, lanrcntabletnente' No
ruclo t,iene con toda la disposicirín a ayutiar v' deberíu ser usí".
cooperar pero o medida que pusan lo,s años,
ya en c¡uinto o se)úo búsict¡s, los a¡toderados Sin padres. o con padres alejados' lejanos. o indi-
se ale.ian de lu.s retmiones, no se preocupan ferentes, los niños se encierran en sí mismos. Se auto-
bloquean, y se niegan a relacionarse positivamente
105
con el mundo exterior. ¿Para qué estudiar? ¿Para qué Pasa que ntuchos padres son temporeros: sa-
aprender... qué? Tienden a negar el mundo (aclulto) len a las cinco de la mañana de la casa, enton-
exterior. Y no es que pierdan el sentido de la realidad, ces signiJica que el ni.ño estd dos o tres horas
pues es ésta misma la que corta su contacto cotl esos solo (mtes de entrar a clase... He tenido cttsos
niñc'rs en el único lado que tiene sentido y validez para de mamás solteras, niñas entbarazadas de 13
éstos. Y ante 'ese'mundo que se aleja o que no se acer- o l4 oños. Hemos tenido casos de prostitución
ca, prefieren ignorarlo, o agredirlo. Y hacen estallar sr"r infantil; alumno,s con orden de arraig.o: o sea,
bonrba sLrbjetiva hacia fuera, hacia arriba, hacia todcls. a la primera c¡ue hagun van presos al tirrt... En
este ruomenfo deben ser más de B0 los niñt¡s
"Me lLegan niños cr¡n trostornos de uprendi-
qLte nec'esitctn atención diJ'erencittl. Y lenemrts
znje setterus -informu Morr:elu Díaz-: en (ste
problenrus de delincuencia. Es habitual que in-
momcnto fenso Lu7 chico cr¡n ratarulo nte'nful,
tenten ubrir lr¡s autos; tres años atrás los pro-
te,tgo otro preíc'Íir:tunenÍe ciego, )' otr() c()n gro-
.fesores fettíamos resguurtlo pol icial...".
dos de esquii.oJ'reniu... De rcpetúe nt¡ e.risle el
padre. A veces viven c'on su nutdr¿' y el c'onvi- La implosión subjetiva de la crisis neoliberal es una
viente de ésta. O con per.\t)nut u.jetrus, que pue- explosión en cadena. Una bomba de racimo que va
den ser.famiLiares o no. Sr¡n niños cott una ca- clestruyendo, en su caída, uno a uno los escalones
rencict rtfecfit,u mtt\t grutnde. Mucho,¡ dc ellos sicológicos descendentes del empleo precario. Hasta
t,iyen huc'inado:;, en e.rtrema ytbrez.a, 1, por lo dar en su blanco t'inal: la nrente e identidad de los ni-
mir'mo tienen un cle.rarrollo se.rrutl ruu¡t ¿¡¡lr- ños de pueblo.
lanfettlo ¡xtrct su edutl. De repente dttermen t'in-
co en unu cqnkt y ven co,tas que no debicran IV
ver.. La sodomía, por ejentplo, se da muclut ett La fraternidad germinal
los hogares ele men<tres. Huy casos clt: niños
de los niños
que fratan de abusur sexttetlmente cle sus cont-
petñeros, justo a raíz cle las cosa.s qLte t,en... Ilun Si los niños constituyen la célula getminal, la fuen-
llegudo niñr¡s borrachos ct cla.se... que ni sa- te originaria de 'lo humano' de la hun-rartidad ¿pueden
bían cómo se ll¿tmabun. Vení¿ut drugados. las bombas subjetivadas de la crisis neoliberal destruir
por completo esa 'célula madre'? ¿Traen los niños,
107
.j++ffiffi'W=-i:+

'flflltti

llitl

en su rnismísimo ser, un gerrnen de humanidad capaz y pel.ean, hasÍct corubos de repente ha\, y e,sas
de sobrevivir a los ataques extemos, capaz de desenvol- cosas. Pero la mayoría de las veces los probLe-
rllri

verse por sí misrno, en lealtad a la esencia que traen mas se arrcglan, potque ésto es una casoy ello,s
consigo al nacer? ¿,Son capaces de devolver bien por sot't como una.familia, y enlonces entre ellos
rnal o, por el contrario, son un mero efbcto mecánico y son hermanos... ". i
un puro epifbnómeno que reproduce y multiplica las agre-
"Recorro mucln el cnmpamento *dice lu ,seño-
siones de que son objeto? O sea: ¿,pueden ser capaces de
ra Isabel. de la Junta de Vecinos de la PobLa'
'rebelarse', no pam negar la humanidad que traen en sí
ción Sun Franr:iscc¡- y- hay niños tle ocho, I

mismos, sino para re-humanizar el mundo exterior'/


mt¡cositcts de ocho años que 1'a tienen que estor ,l

" Lo que más me llcunq La af ención -dice Nor- preporando la r:t»nida, una caLdo Mag,gi pora
ttu Curru,st'o, del Blest Guna- e:i esu leultad ^vus hernrunitos, porque c¡uedon al cuidado de
que estos ttiñr¡s .se tienen etttre ellos. O seu: si eLlos porque lcts nnmás son temporeras...".
lLlll

Ltno se muntla wna embarruda, ttinguno acuso Lejanos los padres, antenazante el sistema, los Iri-
¿tl oÍru¡, aunque tú estél; presionarulo poru qLte ños se abren hacia los únicos que pueden comprender- illilill

ellos lr¡ digon. Es unq lealtad increíble, ¡tor- los: ellos mismos. Donde queda poco amor filial y pro-
que en oÍro.\ se(Íores el niño sientpre vo u «cu- tección, solo puede crecer y desarrollarse la fiaterni- iiltit

sor al of ro que hiz.o ulgo. En cambio. en esle dad, la camaradería, la solidaridad. Así, aun cuando ililr
Sector (de lct ciwdad) no. Por nada tlel mundo los niños crecen con graves carencias afectivas, crecen
el niño Íe trtticionct o fe del«ta. Igual, si unct también con una experiencia creciente de 'fiatemidad'.
lleva un pan, lo repcLrte cr¡n todr¡,s sus compa- Que es, sin duda, la célula madre de la sociedad y la ,ilili
ñeruts' tle ct¡lación: lienett un increíble .venÍi¿lo humanidad. Por eso. esa fraternidad de niño tiende a
del c'ompartir...". transformarse, poco después, en la fiaternidad de los
tfirll

"Son bien solidarios ¿'ntre ellos -c'orrr¡bora la jóvenes hacia los "cabros chicos".
feniente Verónic¿t Brav<¡-; bs niños se cuidun " tlinánica tle grupo con ellos -cuen-
Hercemos
enfre ellos. Sobre todo con Los mtis r:hiquitos. jóverrcs cotnpoilentes del grupo Viiuba,
tan Los ilill'

Tenernos Lut menor qwe fienen seis años y todos


de La Poblctción Baquedano-; conversatnos
lr¡ cuitlon hurtr¡. De repente no se ,soporÍan A ellos
c't¡n los ttiños del Hogar tle Menores.

lOil 109 ffi

,,llt,

: ,i#mtffi,:i
les gwsta que nosotros vayamos, y cuando no porque son chict¡s Juertes, porque tienen una
vamos, ellos nr¡s dicen: 'Ííos: '¿;por qué no vi- crisis que es muy seria".
nieron?'. Se preocupan por nosotros y siempre
La fraternidad compensatoria de los niños popula-
pregunfan ¡tor c¡tré no Juimos, qué nos postí. Y
res pareciera ser un panal sinérgico que atrae hacia sí a
opurte de eso te rltm caleta de cariño; o sea: grupos juveniles, equipos de profesoras, dirigentes de
mtís que el t'uriño que nosofros les tluntos es al
poblaciones e incluso a sus propios padres. Como si.
cariño clLte eLl<ts no.s dan a nosof tos. Es super-
en las poblaciones golpeadas por Ia crisis neoliberal
ricct; o sea: toclos .fuimos a dar curiño, pero
del "empleo precario", los grupos de niños constituye-
hemos rec'ibido c'aleta. A lo rnás Hogar tle Cri,s-
ron una molécula humana de reagrupación social y fra-
to: he recibi¿lo m.ás de lo qtte doy". ternidad barrial. Un gernen social, crecientemente co-
"Eso es Lo c¡uenosotros queremos -acotan Las lectivo, de regeneración humana. A1lí, en las esquirlas
jrivenes del ¡¡rupo Big-Buck, tle lu misma Po- disparadas hacia los bordes por las bombas de racimo.
blacithr: qu( no pasen tanto tiempo en lq co- Allí tambXrr se puede hallar un geffnen capaz de recu-
lle, qne hagon u.lgrt recreativo. Nost¡lrtt.s no les perar para sí a los propios padres.
ltacemr¡.s clttses tle bctile no mús: también .ju-
gomos ct¡n cllos. Ttí subís ('()nto son lo.t niñ<¡.r:
"Es igual con los padre,s -apunto Nornto
sotl Íen irtquiekts. Unos son vergon:osos, otros
Carrasco, del Blest Gana- porqlte, suponte,
na¿lie tiene derecho a oJbnder a sus hijos. Na-
son inqtrietos. Hoblanclo seriamente : t'uanelct
die. Ni siquiera puedes llamarles lu atención,
uno cle ello,s se pone a habLar es como un libro
porque ellos llegan inmediatatnente u recLumat;
abierto: cuenton todo, todo. Ellos no .saben
ruentir, niños nos idealizan...". aunqlte tú tengas la razón. O sea: tú no eres
1t lcts
nadie para corregirlos: 'yo soy el papá y yo lo
"Yo pienso c¡ue así como les cuesta relacio- corrijo', aunque no se hayan preocnpado re-
narse L'on uno persona que venga de aficru - nunca del chiquillo... Actúctn como a la defen-
dice Anrclitt Donoso, del Blest Gunu-, L-uon- siva. Ellos se defienden del medio... Como yo
do lo logrurt, lo ltacen parte de ellos. Porque vengo cle otro sector, yo e,stoy invctdiendo su
se tnto. porque ya se hct daclo. Y yo )'a me rneclio y no teng,o dereclrc u decir noda. Tú tienes
eslot' sittfiendo parte de ellos. Ellos se van que .fctrmar parte de su terriÍoric¡ petra sentirse
apro¡tittndo de uno con su pro¡tia .fortalez.ct,
111
${*r¡ar*#iM:

con derecho, porque si. tú no lbrmas parte y tu) La atmósfera de fraternidad que los niños crean
te contprontetes cotl ellos y no estás denlro de entre ellos y ven crecer en torno a ellos confitgura, poco
ellos, tti no ptrcde,s l.latnarle.,s la arención. Es a poco, una experiencia humana y solidaria que se trans-

muy difíc:il 'criark¡s', son niños que ejercen pre- fbrma, dentro de ellos, en una actitud similar a la ex-
sión c<tnÍra uno; o sea: tletnue.stran eyre ellos presada por don Carlos Pinto: "si podemos dar, vamos
son elk¡s". a dar". De este modo, en medio de 1os estallidos y las
esquirlas, aparecen gestos inf-antiles tanto o más soli-
La profesora Carrasco viene desde firera del terri-
darios que los que ellos reciben de los jóvenes y de
torio del Blest Gana, pero don Carlos Pinto, dirigente
algunos adultos de 'su' territorio. Una reciprocidad re-
del Deportivo Slater de la Población Lourdes, no. Él es
humanizadora que contrasta con los desgaramientos
de allí. Es uno de'ellos'. Por 1o tanto, se incorpora de
que bajan del sistema neoliberal.
modo natural a la red solidaria que los niños saben te-
jer en torno suyo. "Hay niños que trabajun -dice la señora Ma-
ría Teresu- y hay un gran númerut tle niño.s que,
" Miru, antenoche esttíburu¡s senlttdos aquí c<»t
en kr.jornada con.traria a sus estudios, se vanl
Jorge Medina t, lleg,ó tm ruocr¡sitr¡ que se senfri
ctllí. Le cli.jintos: '¿,querís jugur ¡tirtg-potrg?', t él
a kts supernrcrcqdos o envasaL a llevar bol-
sas, hacer aseo, eÍc. Y trabajan también en el
eli.io: '¡,"a'. Y el cabritr¡ em¡teió u jttgur ¡, jugri
sector agrícctla, en temporadas de verano so-
hurfo ruto. Después me dijo: 'cuando ¡4runde,
bre todo. Son de todos lr¡s cLrrsos. Incluso ten-
voy a ser deL Slater'. Y ya, pasó er-o. Después
go <:hiquitos de Printero Básico que ayutlan a
pusó el gordito de ahí, un niño así, chiquitito.
sus patlres como vende<Jores antbtilantes, 7t vt¿n-
Pasó por aquí e iba llegando u la esquina cuan-
den t'ctlendari.os, t,erbas, distintas cosas. De
do se puso a llorar ¡Se pr,tso u lLorur! El pupri
chiquitos esÍán en el comercio cle lct c'alle".
fuvo que traerlo,s paru ucá y jug,amos pin¡1-pong
con el c:hico. Es lo que lo conmLteve a wtt¡. De "Son buscu-vidas -cLgrega Amelia Donoso- y
lo.s pequeños que quieren se r aLgwien )t nosotros, se vdn a la ribera del río, buscun botella.s, ta-
si le ¡todemos dar, se lo vantos a dar Ya c¡ue a rros, latas, cartones, etc. Y así van suliendo
nosottos no nos diercn, nosotro.t qtrcremos dar adelunte. Son Jieles cott la cr¡ntunitlad de
Esta es La meta de nostúro,s...". monjitas del Centrr¡ Abiertct, porque allí ellos

113
'l,l,r

rl
reconocen ¡trotección, ttn lug,ar r:omo de reJil' "rlPara qué tanto.s años esfudiandn -,se pre-
gio, untt posibilidad de ir de vacacir¡nes, a la gunta María Cristina- )) g,astar tanÍo pala tt
plavo... de ser' consiclerados'... ". después no tener dónde trabajar? Esto va en-
"La muyoríu. unos 20 a 25 niños -cnentct En- friando el en.twsiastno del níño por ser 'al-
rique Maturana, e.f,, ¡trofe.srtr del Ble.st Ganer,
guien' algún día...". tl

pedíon permiso ¡tera ir a ventler El Rancagüino La (generosa) solidaridad de los niños con su fa- il

a lct ciudacl. Eran caniLlitas. Se dabu la leclrc a milia les lleva a trabajar prematuramente para apoftar l'

las I 5:00 1' u lus I 6:00 pcrtí¿tn u ltusc'ctr el rlia' a la supervivencia de todos. Trabajando, ellos contri-
.los
rio para »,en¿lerlo. Llevuban $500 o $600 de buyen tanlbién a bajar costos generales con que
hoy díu a la cusa, para poder pqrar la r¡lla uL opera el sistema económico. Su trabajo infantil benefi-
olrr¡ día". cia ese sistema haciéndolo, todavía, más rentable. Pero
I

"Mira, de lo que \o me ocuertlc¡ -interviene haciendo todo eso, siendo solidarios en ambos planos
(adultos) ala vez, desgastan y anulan sus propias posi-
Zalmira Villalobo.s, tlel Ble st Guna tumbién-, I

los niños, cusi todos bs días, sulían u vencler


bilidades personales de futuro, en tanto esas posibili-
dades dependen de sus propias fuerzas, capacidades y
El Rarrcagüino. Y rue los enL'onÍrabu ett la tur-
tiempos de vida. La brasa de humanidad encendida con
de vendiéndok¡ en el centro. Totlo:; f rabuiaban.
la que llegan al mundo, la gastan pronto en ese tipo de
Erqn niñ.os cotl poca es«il.aridad. En Primero
solidaridad hacia los adultos, y su fuego, por lo mis- ll

v* Segundo Bá.sico hubía niños mu,- grandes e¡ue


rno, se apaga lentamente. A veces, para siempre. l

estaban en la cuesfión del trabaio. Prtrc1ue aqttí,


ademús, salían a trabaiur en atlobes. Ilabían La crisis neoliberal, en ese punto, se convierte en llllllt

obras de adobes y ludrilkts. Eratt ttiños ntuy genocida. No porque dé muerle fisica a los niños po- lrl

ot'upudos". bres, sino porque de-eüella su futuro.

" tabajo para los padres -diio Nor'


Hay falru de ¿,Cómo reacciona el germen de humanidad que 1

mu Carruscr¡- ), haybojo nittel ntlfttrol. k» ni- traen los niños cuando se degüella su luturo? ¿Es que l1

ños tienen qwe salir fempranomente ct trobaiur, se apaga para siempre?

lo que los lleta a abandonar sus estudios, o no "Son niños c¡ue tienen uno Bran erpresivi-
continuar después que llegan a Octc:o Bítsico". dad artí,stica -dice Amelia-, todo ese caudal
.15
ll4 I
ll{1

fl
lilll

de t,ivencios r¡ue elLos fienen Lo entregan a tro- sacaba uva. Y yo empecé a frabajar chiquitito: iba con lll

yés de kts urtes plástico,s, por ejemplo. Son bue- mi papi. Los cabros me invitaban al 'balnerario'(unto ilil
nos para hacer representaciottes fe«trales, ¡tara al río) a jugar a la pelota, y yo les decía: 'vayan no más,
bailat: son beilarines por excelenci.a. Tenemos yo los acompaño otro día'. Y mi papi me decía: '¿,me l

alg,unos roperos importantes, d.escatados y son acompañái'?'. '¿Adóndc?', le decía yo. 'Vamo p'a que lrr
niños qtrc tienen uno gran lealtacl con sn Jttmi- veai las calles, p'a que aprendai', me decía. 'Ya', le de- l

lia, su cotnunidad, (:ott sus pctdrcs. Hay niñ<ts cía yo. Y r¡e fue gustando la cuestión, ahora conozco
que son artistas en el, diseño, en la pintwrcL. Son todas las calles. Mipadre es enfermo de un ojo, cuando
iri
minuciosos, detttllistas ¡, son capac:es de dar n¡da fue joven lo chocaron y perdió el ojo izquierdo. Me
ll
exr energíu que tienen...". dicen mis tíos que füe bueno [o que hizo mi papi con-
It
rnigo, de aprender a trabajar desde chiquitito p'a ganar-
Cuando el instinto de humanidad es bloqueado por
me mi pancito. No como otros cabros qlle vaguean, van
todas partes. Cuando se niega el futu¡o. Cuando hasta
a la casa a comer y la marná los reta porque no hacen l

la fraternidad termina girando en circulos, sin salida,


nada. Yo empecé en esto de la uva a los once años;
no es que no quede nada. No es que todo se vuelva
antes iba con mi mami y me llevaba a las pegas que ella
ceniza. La humanidad tiene siempre, aun en el límite
hacía como temporera; ella trabajaba en varias cuestio-
extremo de sus posibilidades, un recurso de identidad
nes: en la uva, en la manzana, en la pera y yo iba p'allá
iner,rbargable: la expresión artística. Una brasa que se
y aprendía. P'a no aburrirme en las tardes, iba con ella.
reaviva con la fiustración. El cultivo amoroso de sí
El dinero que yo ganaba cuando trabajaba era para mí:
mismo, en el borde del precipicio. La cultura de la iden-
me vestía yo solo. Era para mí. A veces le decía: 'ya,
tidad, en el límite final. Y este bastión postrero, al pa-
mamita, ahí tienes la plata'. Pero a veces no me daban
recer, es inexpugnable: trae su propio camino. rl
ganas cle ir para allá, porque me aburría. A veces no
iba. De repente me daban ganas de trabajar, de repente I
V no. Era un trabajo de algunos meses no más, y yo tra-
Juan Machuca bajaba en las mañanas y estudiaba en la tarde. Si no, l;
(14 años, población Las Rosas) no. No era obligatorio que yo tuera a trabajar.
,ll

"Al principio, en primeraño, yo no quería ir a la Es- Yo trataba de sentimre como... digamos... ayudan- i

cuela. Quería puro trabajar no más. Yo estaba trabajando, do a mi papá; p'a esa cuestión trabajaba yo, porque no

116 tt7 l

lt,

ti

rlr
quería nunca que me dijeran: 'vos soi vago, fumái'. Si pasar las penas, p'a despejar la mente, p'a no pensar
los cabros me decían: '¿querís fumar? ¿,O soi maricón güevás malas'. Mis compañeros saben, saben harto, yo
que no fumái?', yo les decía: 'no, no, fumen ustedes soy el único dejao. Pero en las pruebas no tengo pro-
no má'. Un día tuve una pelea con un cabro; me dijo si blemas, porque me las hacen oral, me preguntan y yo
quería un cigarro y yo le dije: 'no, fuma túr nomá', y él respondo oralmente y me saco las notas igual. Sé co-
me dijo: '¡soi maricón!', y me chantó un combo. 'Ya, piar del libro, las páginas; me sé todas las letras, pero
firmen no má cabros', dije yo, y me vine. Después con- lo que pasa es que se me le contunden. O sea: algunas,
versé con el cabro y le dije: 'ya. no fumí má esa güeá, no todas. A veces puedo escribir palabras Iargas. corli-
te hace mal', y el cabro me dijo: '¡ah, tení raz6nl'.Y tas, pero a veces se me confunden y ahí es donde me
ahora, bueno, es mayor que mí, pero no le hace a esa equivoco. Mi logro es llegar a Octavo Año, y después
cuestión del cigarro, no le hace ná. estudiar una carrera, algo. Pero lo que me gusta a mí es
En el colegio yo me portaba mal, no lo niego: ha- la agricultura. No sé si voy a poder estudiar agricultura
cía la cimarra, me arrancaba. Me iba p'allá p'arriba. porqlle de repente puedo aburrirme.
íbamos a montar chanchos, que eran de un caballero. Mi papi siempre ha teniclo un sueño de tener una
Nosotros íbamos y montábarnos ahi, pero un día nos camioneta, pero él no puecle por Ia cuestión del ojo. Ét
pillaron y nos retaron, y al otro día métale montarlos llegó hasta quinto año, también le costó la misrna, taur-
de nuevo... Una vez la tía del colegio me retó y yo bién tuvo problemas con su aprendizaje, también tuvo
empecé a insultarla; se me acercó un cabro, me agarró el mismo problema que yo. Por esta cuestión sigo es-
los brazos y me chantó dos charchazos porque me por- tudiando. Tengo que decir que voy a seguir estudian-
té nral... y yo pesqué una silla y se la tiré por la cabeza do, yo no má, porque yo tengo la posibilidad de estu-
alatía y salí arrancando. Mandaron buscar al apodera- diar, no ellos (mis padres).
do, pero nLlnca llevé al apoderado. Me porté mal yo, y La cosa económica depende de ellos. pero no es p'a
ahora sigo portándome mal. A veces me aburro y me estudiar p'afuera (de Rancagua), porque si quisieran
dan ganas de salir p'a fuera un rato. La dificultad mía mandarme p'afuera no les cuesta nada: pescar un caba-
siempre ha sido aprender a leer y escribir. Sí, un poco, llo, venderlo y mandatme esfudiar p'afuera. Pero yo no
sí. pero me cuesta y a veces me da rabia, me da impo- quiero. Yo quieto seguir este año y el que queda no má.
tencia. Cómo no poder aprender, digo yo, y me da ra- No sé. No tengo pensado lo que tengo que hacer, pero
bia: 'me voi a arrancar, me voi a ir pta fuera trn rato p'a quiero sacañne algo que me sirva más adelante...".
I lil 119
,qErji8¡§aa.&u-

VI siempre pasaba encenada, entonces yo pasaba igual.


Marcela Pastene No jugábamos en la calle, claro;jugábamos adentro de
(19 años, población Dintrans) la casa, nunca pasaba en [a calle... Ahora no vivo con
mi mamá. Yo me vine de la casa de mi mamá y yo viví
"En l986 yo tenía siete años, claro, cuando viví con mi papáy mi madrastra. pero mi papá se separó de
con mis dos papás; o sea: con rni papá y mi marná... El ella y yo me quedé con ella. Yo no estoy viviendo con
'90 mi mamá de nuevo se separó de mi papá y me lui a mi papá tampoco, mi papá se fue de la casa. Es que a
vjvir a San Fernando con mi mamá. Allá yo no me lle- mi papá siempre le gustó más el libertinaje. Siempre
vaba muy bien con ella por problemas que ella se puso se iba de la casa y después volvía, hasta que un día se
a convivir coll otro hombre. Y me vine con mi papá el fue y no volvió nunca ntás. Yo me quedé con mi ma-
'91. Él vive con mi madrastra. con la señora con la que drastra, o sea: con mi 'tía' -para que no suene tan feo-
yo vivo ahora. Y empecé a vivir acá. y yo tengo todo el apoyo de ella. Mi mamá me vienc a
Cuando llegué a vivir el '91 yo no estudiaba, por- ver una vez al mes... igual la he perdonado.
que mi papá no me quería colocar en el colegio. Yo firi Yo trabajo en el verano, estoy estudiando tercer y
entonces a una preparación del CentroAbierto, que está cuarto medio en el Liceo Manuel de Salas de Rancagua.
en la Villa Las Rosas. En el Centro empecé a estudiar en nocturna. Estoy tarnbién en el Centro Abierto, en
por niveles, y ira había hecho segundo año básico en reforzamiento. Yo estudiaba y trabajaba; o sea: empe-
San Femando... Bueno, fuera que yo había perdido dos cé así este año, pero a mitad de año ya estaba muy
años de estudiar, iba con doce años en tercero básico... cansada: dormía poco, comía poco y era difícil estu-
Yo ya sabía rnaterias de quinto, porque hasta allí lle- diar y trabajar. Yo empecé a trabaiar a los l5 años, tra-
gué estando en el 'nivel'del Centro Abiefto. Sabía har- bajaba en el verano y estudiaba desde marzo. He traba-
to más que las demás, y adernás que era más grande iado en frigoríficos. En los veranos, cuando era menor
que todos los demás compañeros. Y ya, pasé con el de edad, trabajé en los pamonales, a veces cosechando
primer lugar ese año a cuarto básico, después hice sex- manzanas, en packings de uvas, y despLrés. cuando ya
to, séptimo y octavo. tenía 16 años, una amiga rne llevó al UTC, un frigorifi-
Cuando era chica, cuando recién llegué acá, yo no co que queda en Requinoa y ahí me pusieron a traba-
compafiía con la gente. La verclad, mi mamá nunca jar. Y yo me sé todo el trabajo en el fi'igorífico, todo el
compartía con naclie. Nunca tenía amigos o amigas, trabajo que sabe una obrera. Cuando trabajaba, llegaba

t20 t21
ñ* .*:;e¡***i&,-

a las 1 8:00 horas acá y así ayudaba a hacer las cosas en puedo quedar, creo que tengo que hacer un curso o tra-
mi casa. Mi tía trabajaba en ensaladas preparadas, eu- bajar y juntar plata. Y en una de éstas con un pituto se
tonces ella con eso mantiene la casa y. bueno, yo le consiguen muchas cosas. Me dijeron que diera la Prueba
ayudaba a mi tía. Ya a las 19:30 me iba al Liceo. Al deAptitudAcadémicay con unpituto entraba a INACAP.
otro día, a las 5 y rnedia o a las 6:00 de la mañana La verdad es que uno propone y Dios dispone...".
estaba ya en pie y en la noche me acostaba a las 1 1:00.
Me sentía muy agitada y cansada. Me levantaba a las
6:00, me iba a tomar el bus: a veces alcazaba a tomar
vII
El mensaje
desayuno, a veces, no; a veces tenía que irme corrien-
de los o'cabros chicos"
do por el callejón a tomar el bus en la carretera. porque
me había quedado dormida... La mayoría de los niños que egresarl de los cole-
Estuve como tres años en eso. En la casa andaba gios Jean Piaget y Blest Gana no siguen estudiando en
todo al lote. Cuando yo llegaba del trabaio, tenía que niveles superiores. Los mejores alumnos aspiran a in-
llegar a hacer las camas, porque ella también trabajaba gresar al Liceo Comercial de Rancagua, pero, el hecho
y con el asunto de las ensaladas no le quedaba tiempo. de que provienen de colegios con mala fama, de la sos-
Yo salía a veces a las once de la noche a la calle, volvía pechosa "educación diferencial" o del lastimoso I{o-
como a las once y cuarto, estudiaba un poco y rne acos- gar de Menores, no les favorece. No les abre camiuo.
taba. Cuando me iba en el bus en la mañana, estudiaba Sobre esto señala Marcela, profesora del Jean Piaget:
en el bus, y mis amistades ya no se juntaban conmigo,
" Se sienten muy deJicitarios con relación al res-
yo los había dejado a todos de lado... Antes. cuando
to. Se sietúen inJeriores, como niños 'diferen-
tenía pololo, salíamos los flnes de semana. A veces me
ciales' o como niños 'li.mítt'o.fes'. Muchos, des-
daba un tiempo y estaba enlap\aza, pero de ahí nunca
pwés de Octavo, se presentan al Liceo Comer-
salíamos porque yo estaba: 'ya, hasta tal hora', y se
cial t, la verulad es que, tilthnomente, no le.s ha
hacía lo que yo decía...
iclo nctda de bien, entonces al final han tenido
Creo que tengo que juntar rrn poco de plata para es- r¡ue ir a los liceos no más, clonde el ingreso no
tudiar por lo menos programación en computación, por- e,s tan complicado. Entonces de partida ya van
que ahora no hay nada si no es con programación en con esa c¿trencia. Así de simple. Porque se 't,e'
computación. Pienso que con el puro cuarto medio no lu carencio. Se siente. Es palpable".
122 r23
r-

E,l sistema bloquea, de algún modo, el acceso de Tal vez ha llegado el tiempo de pensar que un buen
esos niños al gran sistema de la n-rodernidad y del mer- principio básico para montar un sistema edncativo hu-
cado. Y una y otra vez los analistas dan cuenta del fra- manizado y eficiente es mejor buscarlo en los niños
caso del sistema educacional en cuanto a elevar el ren- mismos y no en la lógica automática del mercado. Todo
dimiento escolar en función de los "puntajes naciona- indica que la verdad está en ellos, y no en las consig-
les", de los puntajes mundiales y de la "competitividad" nas abstractas formuladas por los profetas del Consen-
que el país necesita para progresar. Muchos niños y so de Washington.
adolescentes -como es el caso de Marcela- ilttentan Pues. como se ha visto, ante el ataque solapado de
llegar a los más altos niveles a costa de un esfuerzo la crisis neoliberal, los niños pobres de Rancagua han
agobiante. Pero la infonnación existente señala, una y respondido buscando y dando 'cariño' (por ejemplo, a
ofÍa vez. con frialdad estadística, que son muy pocos los jóvenes o a sus profesoras), tejiendo lazos de 'fra-
los qne, en nuestra sociedad actttal. pueden alcanzar el ternidad' (entre ellos y con grupos de adolescentes),
éxito completo. La mayoría se quedará en el camino, trabajando para'solidarizar' con la situación de los pa-
atascado para siempre en algún empleo temporal, pre- dres y otros adultos (como Juan Machuca y Marcela
cario o "a honorarios". Mviendo a lnedias, con futuro Pastene), dejándose acoger y ser 'protegidos' (como
recortado. Y los intentos oficiales se multiplican para los niños del club Slater). pero tambiérr bebiendo y
que el sistema educacional 'competitivo' resuelva el drogándose en las calles, o 'agrediendo' a los que los
problema del empleo precario y [a pobreza social y critican (como Juan Machuca a su proltsora). No hay
cultural que desde ése se genera. Inútilmente. duda que, en su reacción espontánea ante el ataque de
¿Puede el sistema educacional neoliberal resolver la crisis, han respondido fusionando una actitud
por sí mismo los problentas sociales y culturales que fratemizadora, con otra de protesta y rebelión. que son,
se derivan precisamente de su tipo de crisis'? ¿Pr"rede la en último análisis, los dos componentes fundamenta-
'competitividad' -categoría suprema de nuestra edu- les de una conducta re-humanizadora.
cación- disolver en el aire las bombas de tiempo que Por eso, en torno a ellos están surgiendo redes soli-
repafie esa crisis hacia abajo? ¿Es que de tanto ocultar darias, te.jidos sociales que responden re-humaniza-
esa crisis en la subjetividad de ios pobres, los adminis- doramente al ataque de la crisis, pues no solo se están
tradores del modelo neoliberal han terminado por no asociando entre ellos, sino que están atrayendo hacia
ver nada y enceguecerse? sí el interés y la preocupación de los gruposjuveniles,

724 121'r

I
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el de las prof-esoras y prof'esores que los atienden y el El "malestar privado" (crisis neoliberal subjetivada)
de los dirigentes adultos de los clubes de barrio. De ltn no es, sin embargo, una bomba de tiempo que va esta-
modo u otro, en pequeña o gran escala. los niños están llando hacia dentro de cada uno hasta la aniqurlación
esiinrulando, por acción propia y por mera presencia. total del sujeto, inexorablemente. No. Pues no puede
la respuesta solidaria de los pobladores contra el ata- llevar a la destrucción total de sí mismo. Y no porque
que sola¡rado y desltumarlizaclor de la crisis ne<¡liberal. el niodelo neoliberal no quiera llegar a eso. sino por-
Y esta respuosta -que es esencialmente social y cultu- que la naturaleza humana, cuando está presionada has-
ral contiene de un modo notorio y relevante, como se ta ese punto, echa mano de sus 'reservas esenciales'
dijo, los compotrentes f-undamentales de la conducta para revertir las presión destructiva y generar procesos
rc-humanizadora: la fiaternidad y la rebelión. re-humanizadores. La reacción de los niños de i

'respuesta' a la Rancagua ante la crisis ha dejado eso en evidencia. La


¿,Qué hacer ante la presetlcia de csa l

crisis neoliberal apunta contra los niños de pueblo, pero


crisis? ¿,No hacer nada como es 1a tendencia ciel
éstos están reaccionando de un modo que provocan
oficialismo -, y dejar que esa respuesta vegetc por allí
l

respuestas radicalmente distintas a la educación


como Lrna 'sub-cultura'cada vez más atada a una mera
neoliberal, pues no enseñan a 'conrpetir', sino a'fra- i

"estética del descontento" y al nacimiento de un nuevo


ternizary solidarizar'. No subjetivan la crisis para ocul-
'fblklore' popular'/ ¿Conro la sinergia ctlltural de los
tarla como hace el sistema-, sino, al contrario, socia-
nuevos "grupos anarquistas", a los que se clebe estu-
lizan las respuestas a ella precisamcnte para hacer vi-
diar, vigilar y controlar? ¿,Cortro utr incórnoclo fenóme-
sible lo que puede ser un mundo distinto. Una socie-
no lateral -cuya única salida probable es el vandalis-
dad superior.
mo callejero que debe clejársele allí (lateralizado para
sienrpre. bajo control policial) mientras se orienta todo Del mundo de los niños y jóvenes populares está
el sistema escolar de este país a enseñar a los niños a surgiendo, pues, un movimiento social contrapuesto al I

conrpetir unos contra otros, a una escuela contla otra, modelo neoliberal. Que por ahora, está conformado por 1,,1

liceo contra liceo y universidad contra universidad; múltiples gestos de solidaridad. Por móviles "estéticas
combatiéndose todos entre sí para ganarse a como dé del descontento". que pasean sus símbolos de re- l

lugar un puesto en el N4ercado? ¿lncluso, como qurere humanización y rebelión por todas partes. Por densos
hacer Marcela Pastene - y no sabc hacer Juan Machuca-, gestos cle rabia y agresión, que se dirigen, sobre todo, i1

utilizando a los infaltables "pittttos"? contra las 'cosas' y los 'símbolos materiales' del mercado
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127

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(porvenir de gérmenes solidarios, no podrían atentar con- Prefacio a


tra las personas, excepto por desesperación y locura).
La guarida de los Príncipesl
¿Por qué no educar la solidaridad que están mos-
trando los niños populares, y construir en torno a ella
un completo sistema educativo y un entero modelo de
sociedacl? ¿,Por qué no potenciar educativa y política-
mente esas respuestas y abandonar de Llna vez el cri-
Los niños según se cree no hacen historia.
rninal privilegio que se da a las bombas de racimo que
se inyectan en la subjetividad del pueblo? Como que están al margen de los grandes y graves
procesos en los que se comprometen yjuegan su vida
¿Por qué no mirar a los "cabros chicos" y escuchar los adultos. Como que están por ahí, fuera de todo, ju-
con seriedad los mensajes con los que están llegando
gando, o esperando (que no es lo mismo, pero es igual).
al Chile actual?
Inocentes. Sin comprender. Y que, bueno, "yallegará
¿;Por qué no creerles? el momento en que les explicaremos todo, para que
aprendan".
Los niños, demasiados pcqueños aún para hacerse
cargo de los problemas de la vida, de la guerra, de la
política, de la economía globalizada, de la historia
mundial. Les falta experiencia para comprender, con-
ceptos para opinar, sabiduría para decidir. ¡Pobrecitos!
No pueden ser, todavía, ni sujetos históricos, ni ciuda-
danos. ¡No son adultos! Hay que protegerlos, dejarlos
en un lugar seguro. Apartarlos. Es mejor que no sepan.

¿Qué se requiere para entrar en la historia? ¿Tener


I 8 años, saber leer y escribir, tener derecho a voto,
Providencia, mayo 30 y 3l de 1999
' Esle Prefacio fire escritrr para cl libro cle Salorn(rn Magendzo K.:
La guarida de los príncipes (Santiago, 2002. Universidad Acadcmia de
Humanismo Cristiano), pp. 5-9. En esta versión se ha pulido el estilo.

12rl 129
t\ .,i¡¡¡aú"-."

imputabilidacl penal, estar inscrito en un partido polí- todo para recogerlos en lugares 'protegidos'. lo cual es
tico^ exhil¡ir una planilla de sueldo mensual, tener hi- como tapar la Cordillera de los Andes poniéndoles un
jos'/ ¿,O llevar uniforme tnilitar, reprimir a los subver- dedo frente a sus ojos. O una luminosa mañana estival.
sivos. torturar a los revolucionarios, mentir institu- O una burbuja dejabón rebotando en el aire.
cionalmente, escapar de la justicia por los rcsquicios Inútil.
cle la ley dictatorial, h¿rblar todos los días de la patria
La historia no es un secretillo de adultos, sino una
y ninguno de los pobres? ¿O llevar eslola y birrete
realidad movediza y envolvente que baña a los adultos
purpurados y ser irtquisidor del sexo, del atnoq de la
lo mismo que a los niños; aunque, tal vez, de distinta
libertad af-ectiva, t-uientras se all-lparan las transgre-
manera. Se demama sobre toclos los cercos protecto-
siones a la ley monacal de la continc'ncia y la
res. Cruza todas Ias cordilleras verbales. Se filtra a tra-
heterosexualiclad'/ ,',O vestir toga de ministro, o fa-
vés de todas las burbujas que rebotan en los vidrios.
cha de político en día cle elecciones. o seriedad cle
juez en noche de sentencia, llevar de amén a los mi- Pues son oleajes de sentinrientos, de temores, de ges-
tos, acciones e interacciones, voces y silerrcios que,
litares. coquetear con los capitalistas del mundo, ha-
sobre todo, se aglomeran en nubes, que llegan, flotan y
cer genuflexiones al poder fáctico? ¿,O hay que ser
llueven.yobre kts niño,s. Nada es más real e instnrctivo
héroe del pasado, detnagogo dc otra época, Premio
para los niños que el incesante movimiento de la resa-
Nóbel de alguna cosa, estatua de parque o busto de
ca histórica que. furtiva o amenazadoramente, pincha
pasillo palaciego'?
su sensibilidad todos los días. Cargada de mensajes.
eso lo que los adultos ocultan a los ojos de los
¿,Es Pirograbada en códigos. Llena de pistas a recorrer. So-
niños'/ ¿,L,s escl [o que quicren quc r¡(, sepan'/ bre todo si esos niños son hrjos de trabajador precarista.
Si es eso lo que los adultos hacen a escondidas de de obrero temporal, de padre joven que no encuentra
los niños. está bien: es mejor que los niños no aprendan empleo, de militante rebelde perseguido por el siste-
todavía totlo cso. Pero es dudoso que los niños no sepan ma. de madre soltera sin proyecto de futuro. La densa
que 1oclo el secreto de los adultos l1o es más que cso. realidad social, culturai y política que satura la identi-
Los adultos. ante los ojos de los niños, tienden una dad de los padres tiende a ser .filtroda por éstos, para
transparente y algo absurcla cortina de humo, pal'a se- exprimirles lo que debiera captar la pupila del niño. para
pararlos de su historia real. Un conjunto de prevencio- dejar caer sobre é1, gota a gota. la esencict pedcrgógicu de
nes maternales y una lluvia de órdenes disciplinarias, esa realidad. Pero los niños no aprenden de ese elíxir,

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l"

sino de la resaca histórica real que vlt,er¡. No aprenden Cuando aún el pasado acumulado en adultez no les ju-
por pedagogía, sino sintiendo lo que sienten, por sí gaba "malag pasadas". Ni recuerdos amargos. Ni sepa-
mismos. Por eso, saben mucho, desde siempre. raciones lapidarias.
Y no se quedan estupef-actos recibiendo lecciones. El libro que prologamos cuenta el largo viaje de
Ni estáticos, ni estúpidos. Porque no nacieron alum- un psicólogo por las profundidades sociales y emo-
nos. ni tienen experiencia suficiente, pero tienen sensi- cionales de la historia dictatorial de Chile de flnes del
bilidad ntás que suJiciente. A menudo, más que los siglo XX. Da cuenta de cómo los niños replicaron,
adultos. Pueden comprender, sin ser comprendidos. Y duplicaron y sublimaron, en una guarida propia. las
esto hace que ellos puedan lrucer lisÍoricr ¡tor su cuen- tragedias y desatinos de la historia adulta. Autopro-
rn, a espaldas de sus padres, o frente a ellos (pero igno- tegiéndose no solo de las típicas advertencias y pre-
rados). o uno con otro solos, pero llenos de irnagina- rnoniciones maternales, sino también de la represión
ción viva. Porque un niño con otro extienden la sensi- y la furia de ia dictadura militar. Da cuenta de cómo
bilidad como red, recogen todo el rocío clue proviene un profesional adulto fue, allí, en esa guarida,
de las nubes adultas. filtran a su manera la realidad. en reeducado como adulto, como ciudadano y colrlo ser
imágenes químicamente puras. Y las pandillas de ni- humano. Da cuenta también de toda la ancha. cálida
ños pueden, por eso, llenarse de una historicidad que, y acogedora red de relaciones sociales que se dieron
pareciendo ser Lrn reflejo de la adulta, puede resultar y se dan en la 'baja'sociedad civil en momentos de
más auténtica y más verdadera que la que tratan -como crisis. Pero también anota los temores, las sospechas.
el avestruz - de ocultar los adultos. los riesgos de todos. De adultos. De niños. Del pro-
Por eso, cuando crecen y se vuelven "mayores", pio profesional. El libro es, por eso, un mosaico de
los niños recuerdan su niñez o adolescencia como la biografías múltiples, en la que se enreda y vive la pro-
etapa esencial de sus vidas. Acaso la más profunda. pia autobiografia del autor. Y en la cual palidece y se
Sin duda, la más auténtica. Porque allí vivieron las per- esfuma el "cuaderno de campo". Pues todos allí, al
cepciones de la l-ristoria en su pristina pLtreza, sin dis- tunísono, temen y aman. Pues se sufre, se huye y se
cursos encubridores, sin estereotipos pedagógicos, sin retorna. Siempre. Para siempre.
silencios cómplices, sin verdades a medias, sin cuchi- Este libro prueba que la historicidad es tnás ancha,
cheos tras de la puerta. Cuando la sensibilidad estaba en invasora y profunda de lo que se cree. Que tiene zonas
transparencia máxima y el amor filial en clave mayor. infantiles de altísima sensibilidad. Lazos solidarios
132 133

,l'
inhallables en otras esf'eras de la sociedad. Que alli Indice
abajo. pese al paso del tiempo, a la confusión de los
caminos políticos y al envejecirniento inevitable, hay
un material humano. una epidermis histórica, afectiva
y ética que bien mereceria con\,'ertirse en el pocler
rcgene rrulor de la sociedad. Tras este largo viaje bajo
A modo de presentación
la tierra de los adultos. el autor de este libro reconoce
haber salido enriquecido, colro honrbre y como ciuda- Ser niño huacho en la historia
dano. y es lo que. indudablernente, ha querido transrni- de Chile (siglo XIX) t3
tirnos. E,s la historia de un prcll'esional adulto que. revi- L Culpa y llanto de Rosaria Araya l3
vienclo la esencia de la niñez. aumentó el índice de su II. Papá y mamá: O estar "de rnás"
hurnanización. sobre el carnino 20
No cs, por tanto. solo un 'cuaderno de campo'. III. Discurso oficial y política para ltuachos 48
Mejor dicho. a propósito de un ejercicio etnográfico,
este libro cuenta la voluntaria aventllra de un chileno
IV. La transifguración del patio de juegos 64

que quiso empaparse con lo más puro de la historia V. Los números de la vida y la rnuerle 78
profunda de este país. Y lo importante es que, desde VI De la crónica roja:
allí. emergió reconfbrtado. Alegrérnonos. El vino, la sangrc, el fuego,
la dinamita. la r.nuerte 84

VII De los niños h.uacht¡s y del historiador u8

Crisis, malestar privado y el mensaje


de los cabros chicos
(El caso de las poblaciones populares
del sur y poniente de Rancagua hacia el 2000) 95

La subjetivación de la crisrs 95
La Reina. Octubre de 2002.
La privatización de la crisis (Rancagua) 91
r
Itl. La subjetivación de la cnsrs
en los niños de Rancagua 99
I
l
lv. La fraternidad gerurinal de los nirios 107
I
V Juan Machuca
(14 años, población Las Rosas) l16 t
VI. l!,[arcela Pastene
t
(19 años, población Dintrans) t20
VII. El mensaje de los "cabros chicos" 123

Prefacio a La Guarida de los Príncipes 129

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