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Rafael Pombo

(1833/11/07 - 1912/05/05)

Escritor colombiano
 Cuentos: La pobre viejecita, El renacuajo
paseador, El gato bandido, Simón el bobito...
 Género: Poesía, cuento, fábula
 Padres: Lino de Pombo O'Donell y Ana María
Rebolledo
 Nombre: José Rafael de Pombo y Rebolledo
"Y del rumor de ajenas alegrías sólo ecos melancólicos me
llegan."
Rafael Pombo

Rafael Pombo nació el 7 de noviembre de 1833 en Bogotá.

Hijo de Lino de Pombo O'Donell y Ana María Rebolledo, pertenecientes a


familias de alto abolengo de Popayán.
Formado como matemático se doctoró en Inglaterra.

Después de la guerra civil de 1854 viajó a Washington en donde prestó


servicios al gobierno colombiano como secretario de la legación y como
encargado de negocios.

Pombo conoció en Estados Unidos los textos de los grandes románticos


como Keats, Shelley y Poe.

Su popularidad se debe a las antologías de poesías para niños, y sus


textos para el público infantil, contenidos en su libro Cuentos pintados
y cuentos morales para niños formales (1854).

Sus textos fueron reunidos de forma póstuma en Poesías (1916-1917)


y Traducciones poéticas (1917).

Rafael Pombo falleció en su ciudad natal el 5 de mayo de 1912.

Sabías que...
Fundó su propio periódico
Rafael Pombo fundó el diario el Centro, del que aparecieron doce
números.

Obras seleccionadas
Infantiles

El renacuajo paseador, también conocida como Rinrin Renacuajo


Mirringa mirronga. conocido como la gata candonga
La pobre viejecita,
Simón el bobito
El Mosquito Feliz

Otras

Pastorcita
Juan matachín
Cutufato y su gato
El gato bandido
El niño y la mariposa
Las siete vidas de gato
Las flores
Mosca grande
En el Niágara
La hora de las tinieblas
Noche de diciembre

La pobre viejecita
Érase una viejecita
sin nadita que comer
sino carnes, frutas, dulces,
tortas, huevos, pan y pez.

Bebía caldo, chocolate,


leche, vino, té y café,
y la pobre no encontraba
qué comer ni qué beber.

Y esta vieja no tenía


ni un ranchito en qué vivir
fuera de una casa grande
con su huerta y su jardín.

Nadie, nadie la cuidaba


sino Andrés y Juan y Gil
y ocho criadas y dos pajes
de librea y corbatín.

Nunca tuvo en qué sentarse


sino sillas y sofás
con banquitos y cojines
y resorte al espaldar.

Ni otra cama que una grande


más dorada que un altar,
con colchón de blanda pluma,
mucha seda y mucho holán.
Y esta pobre viejecita
cada año hasta su fin,
tuvo un año más de vieja
y uno menos que vivir.

Y al mirarse en el espejo
la espantaba siempre allí
otra vieja de antiparras,
papalina y peluquín.

Y esta pobre viejecita


no tenía qué vestir
sino trajes de mil cortes
y de telas mil y mil.

Y a no ser por sus zapatos


chanclas, botas y escarpín,
descalcita por el suelo
anduviera la infeliz.

Apetito nunca tuvo


acabando de comer,
ni gozó salud completa
cuando no se hallaba bien.

Se murió de mal de arrugas,


ya encorvada como un tres,
y jamás volvió a quejarse
ni de hambre ni de sed.

Y esta pobre viejecita


al morir no dejó más
que onzas, joyas, tierras, casas,
ocho gatos y un turpial.

Duerma en paz, y Dios permita


que logremos disfrutar
las pobrezas de esta pobre
y morir del mismo mal.

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