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La liturgia

cotidiana
El alimento de cada día

Octubre 2020
Ordinario de Misa
RITOS INICIALES

Reunido el pueblo, el sacerdote se dirige al altar con los ministros, mientras se en-
tona el canto de entrada.

Cuando llega al altar, habiendo hecho con los ministros una inclinación profunda,
venera el altar con un beso y, si es oportuno, inciensa la cruz y el altar. Después, se
dirige con los ministros a la sede.

Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan con la


señal de la cruz, mientras el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, dice:

En el nombre del Padre † y del Hijo y del Espíritu Santo.

El pueblo responde: Amén.

SALUDO INICIAL

Después, el sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo, diciendo:

El Dios de la esperanza, que por acción del Espíritu Santo nos llene con su alegría y
su paz, permanezca siempre con todos ustedes.

El pueblo responde: Y con tu espíritu.

ACTO PENITENCIAL

Humildes y penitentes como el publicano en el templo, acerquémonos a Dios justo,


y pidámosle que tenga piedad de nosotros, que también nos reconocemos pecado-
res.

El pueblo responde:

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad.

El pueblo responde: Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad.

El pueblo responde: Cristo, ten piedad.

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad.

El pueblo responde: Señor, ten piedad.

Sigue la absolución del sacerdote:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos


lleve a la vida eterna.
El pueblo responde: Amén.

GLORIA

A continuación, cuando está prescrito, se canta o se dice el himno:

Gloria a Dios en el Cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu
inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos
gracias. Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Je-
sucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre: tú que quitas el pecado del
mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra
súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros: porque
sólo tú eres Santo, sólo tú, Señor, sólo tú, Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo,
en la gloria de Dios Padre. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Después, el lector se dirige al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan
sentados.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:

Palabra de Dios.

Todos responden:

Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL

El salmista, o el cantor, canta o recita el salmo, y el pueblo pronuncia la respuesta.

SEGUNDA LECTURA

Después, si hay segunda lectura, el lector la lee desde el ambón, como la primera.

Para indicar el final de la lectura, el lector dice:

Palabra de Dios.

Todos responden:

Te alabamos, Señor.

Sigue el Aleluya, u otro canto determinado por las rúbricas, según lo requiera el
tiempo litúrgico.

EVANGELIO
Después el diácono, o el sacerdote, se dirige al ambón y proclama el evangelio:

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san N.,

El pueblo aclama:

Gloria a ti, Señor.

Acabada la homilía, cuando está prescrito, se canta o dice el Símbolo o Profesión


de fe.

SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.

Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,

En las palabras que siguen, hasta “María Virgen”, todos se inclinan.

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descen-
dió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está
sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar
a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el


perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Luego, se hace la oración universal, llamada también Oración de los fieles.

LITURGIA DE LA EUCARISTÍA

PRESENTACIÓN DE LOS DONES

El sacerdote, de pie junto al altar, toma la patena con el pan y, teniéndola con ambas
manos un poco elevada sobre el altar, dice en voz baja. Si no se hace el canto para
el ofertorio, el sacerdote puede decir estas palabras en voz alta:

Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo
del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para
nosotros pan de vida.

Después, deja sobre el corporal la patena con el pan. Al final, el pueblo puede acla-
mar:

Bendito seas por siempre, Señor.

El diácono, o el sacerdote, echa vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en


secreto:

Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien
se ha dignado participar de nuestra humanidad.
Después, el sacerdote toma el cáliz y, teniéndolo con ambas manos un poco elevado
sobre el altar, dice en voz baja. Si no se hace el canto para el ofertorio, el sacerdote
puede decir estas palabras en voz alta:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del
hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para no-
sotros bebida de salvación.

Después, deja sobre el corporal el cáliz. Al final, el pueblo puede aclamar:

Bendito seas por siempre, Señor.

Luego, el sacerdote, inclinado profundamente, dice en secreto:

Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que este sea hoy
nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Luego, el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos diciendo en secreto:

Lava del todo mi delito, Señor, y limpia mi pecado.

Después, de pie en el centro del altar, de cara al pueblo, extendiendo y juntando las
manos, dice:

Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes sea agradable a Dios,
Padre todopoderoso.

O bien:

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todo-


poderoso.

El pueblo se pone de pie y responde:

El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas. El
pueblo aclama:

Amén.

Prefacios
Entonces, el sacerdote empieza el Prefacio. Extendiendo las manos, dice:

El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:

Y con tu espíritu.
El sacerdote, elevando las manos, prosigue:

Levantemos el corazón.

El pueblo:

Lo tenemos levantado hacia el Señor.

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

El pueblo:

Es justo y necesario.

El sacerdote prosigue el prefacio, con las manos extendidas. Al final del prefacio
junta las manos y, en unión con el pueblo, concluye el mismo prefacio, cantando o
diciendo con voz clara:

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de
tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna
en el cielo.

PREFACIO DE LOS DOMINGOS DURANTE EL AÑO, VIII

La Iglesia congregada a imagen de la trinidad

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú has querido reunir de nuevo, por la Sangre de tu Hijo y la fuerza del Espíritu, a
los hijos dispersos por el pecado; de este modo tu Iglesia, congregada por virtud y a
imagen de la Trinidad, se muestra ante el mundo como Cuerpo de Cristo y Templo
del Espíritu, para alabanza de tu infinita sabiduría.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles, te alabamos llenos de alegría: Santo,
santo, santo…

PREFACIO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, V

María, modelo y madre de la Iglesia

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y glorificarte como
es debido en esta celebración de la Virgen María. Ella, al aceptar tu Palabra con su
corazón inmaculado, mereció concebirla en su seno virginal y al dar a luz a su propio
Creador preparó en nacimiento de la Iglesia. Ella, aceptando junto a la cruz el testa-
mento de su amor divino, adoptó como hijos a todos los hombres nacidos a la vida
sobrenatural por la muerte de Cristo. Ella, unida a los Apóstoles en espera del Espí-
ritu Santo prometido, asoció su oración a la de los discípulos y se convirtió en modelo
de la Iglesia orante. Elevada a la gloria de los cielos, acompaña a la Iglesia con amor
maternal, y con bondad protege sus pasos hacia la partida del cielo, hasta que llegue
el día glorioso del Señor. Por eso, con todos los ángeles y santos te alabamos, can-
tando sin cesar: Santo, santo, santo...

PREFACIO DE LOS APÓSTOLES, II

El fundamento y el testimonio apostólico

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.

Porque quisiste edificar tu Iglesia sobre el fundamento de los Apóstoles, para que
ella permaneciera siempre en la tierra como el signo de tu santidad y anunciara a
todos los hombres el camino que nos lleva al cielo.

Por eso, con los ángeles, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, santo,
santo...

PREFACIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES, II

Las maravillas de Dios en la victoria de los mártires

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.

Tú eres glorificado por la alabanza de tus santos y en su martirio se manifiestan las


maravillas de tu poder, porque en tu bondad concedes ardor a la fe, inspiras firmeza
en la perseverancia y das la victoria en el combate, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles que te adoran, cantamos un cántico nuevo
y te alabamos, proclamando sin cesar: Santo, santo, santo…

PREFACIO DE LOS SANTOS PASTORES

La presencia de los santos pastores en la Iglesia

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.

Porque nos concedes la alegría de celebrar hoy la fiesta de san N., fortaleciendo a
tu Iglesia con el ejemplo de su vida, la enseñanza de su doctrina y la ayuda de su
intercesión.

Por eso, unidos a los ángeles y a los santos, te alabamos llenos de alegría: Santo,
santo, santo…

PREFACIO DE LAS SANTAS VÍRGENES Y LOS SANTOS RELIGIOSOS

El signo de la vida consagrada a Dios


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre
y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Al recordar a los santos que se consagraron a Cristo por el Reino de los cielos, ce-
lebramos tu admirable providencia.

Por ella la humanidad recobra la santidad primera y experimenta anticipadamente


los bienes que espera recibir en el cielo.

Por eso, con los ángeles y los santos cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo,
santo, santo…

PREFACIO COMÚN, VIII

Cristo, peregrino y huésped en medio de nosotros

En verdad es justo darte gracias, Señor, Padre santo, Dios de la alianza y de la paz.
Tú llamaste a Abraham y le mandaste salir de su tierra, para constituirlo padre de
todas las naciones. Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo y guiarlo a la tierra
de promisión. En la etapa final de la historia, enviaste a tu propio Hijo, como huésped
y peregrino en medio nuestro, para redimirnos del pecado y de la muerte, y derra-
maste el Espíritu, para hacer de todas las naciones un solo pueblo nuevo, que tiene
como meta, tu reino, como estado, la libertad de tus hijos, como ley, el precepto del
amor. Por estos dones de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, can-
tamos con gozo el himno de tu gloria: Santo, santo, santo…

PREFACIO DE DIFUNTOS, IV

La vida terrena y la gloria celestial

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Por tu poder fuimos
creados, tu providencia nos gobierna y a causa del pecado volvemos a la tierra de
donde salimos; pero en tu bondad, los redimidos por la muerte de tu Hijo tenemos
parte en su resurrección gloriosa. Por eso, con los ángeles y los santos, cantamos
sin cesar el himno de tu gloria: Santo, santo, santo…

Plegaria Eucarística
PLEGARIA EUCARÍSTICA, II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre


santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho
hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Sal-
vador y Redentor. Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y ma-
nifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pue-
blo santo.

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo:
Santo, santo, santo…

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad;

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:

por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu,

Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente,
diciendo:

de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo,


nuestro Señor.

Junta las manos.

Él mismo, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada,

Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por
ustedes.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora,


haciendo genuflexión.

Después prosigue:

Del mismo modo, acabada la cena,

Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Se inclina un poco.

Tomen y beban todos de él, porque este es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la


alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el
perdón de los pecados. Hagan esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo


genuflexión. Luego dice una de las siguientes fórmulas:

1
Este es el Misterio de la fe.

O bien:

Este es el Sacramento de nuestra fe.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien:

Este es el Misterio de la fe: Cristo nos redimió.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte,
Señor, hasta que vuelvas.

O bien:

Este es el misterio de la fe: Cristo se entregó por nosotros.

Y el pueblo prosigue, aclamando:

Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Así, Padre, al celebrar ahora el memorial, de la muerte y resurrección de tu Hijo, te


ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias, porque nos
haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos


participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; *

---

Los domingos, cuando no hay otro “Acuérdate, Señor” propio, puede decirse:

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y reunida aquí en el do-
mingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida
inmortal; *

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* y con el papa N., con nuestro obispo N.

Puede hacerse también mención de los obispos coadjutores o auxiliares.

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

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En la misa por los difuntos, se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste de este mundo a tu presencia; concé-
dele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con
él la gloria de la resurrección.

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Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la


resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contem-
plar la luz de tu rostro.

Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen madre de Dios, su
esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiem-
pos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus ala-
banzas.

Junta las manos.

Toma la patena con el pan consagrado y el cáliz y, elevándolos, dice:

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu
Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama: Amén.

RITO DE LA COMUNIÓN

Una vez depositados el cáliz y la patena sobre el altar, el sacerdote, con las manos
juntas, dice:

El amor de Cristo ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo


que se nos ha dado; movidos por ese mismo Espíritu digamos con fe y esperanza:

Extiende las manos y, juntamente con el pueblo, continúa:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu
Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de
cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que
nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Sólo el sacerdote, con las manos extendidas, prosigue diciendo:


Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que,
ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda
perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

Junta las manos.

El pueblo concluye la oración aclamando:

Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

Después, el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz les dejo, mi paz les doy”, no
tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.

Junta las manos.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

El pueblo responde:

Amén.

El sacerdote, vuelto hacia al pueblo, extendiendo y juntando las manos, dice:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.

El pueblo responde:

Y con tu espíritu.

Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:

Démonos fraternalmente la paz.

O bien:

Como hijos de Dios, intercambiemos ahora un signo de comunión fraterna.

Después, toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena y pone una partícula
dentro del cáliz, diciendo en secreto:

El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para
nosotros alimento de vida eterna.

Mientras tanto, se canta o se dice:

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

A continuación, el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:

Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Es-
píritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu
Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir siem-
pre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco


elevado sobre la patena o sobre el cáliz, de cara al pueblo, dice con voz clara:

Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a
la cena del Señor.

Y juntamente con el pueblo continúa:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para
sanarme.

El sacerdote, vuelto hacia el altar, dice en secreto:

El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.

Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo. Después toma el cáliz y dice en


secreto:

La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.

Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.

Después toma la patena o la píxide y se acerca a los que van a comulgar. Muestra
el pan consagrado a cada uno, sosteniéndolo un poco elevado, y le dice:

El Cuerpo de Cristo.

El que va a comulgar responde:

Amén.

Y comulga.

El diácono, si distribuye la sagrada Comunión, lo realiza de la misma manera.

Si se comulga con las dos especies, se observa el rito descrito en su lugar. Cuando
el sacerdote ha comulgado el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de comunión.

Finalizada la Comunión, el sacerdote, el diácono o el acólito, purifica la patena sobre


el cáliz y también el cáliz. Mientras hace la purificación, el sacerdote dice en secreto:
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio el alimento que acabamos de to-
mar, y que el don que nos haces en esta vida nos sirva para la vida eterna.

Después, el sacerdote puede volver a la sede. Si se considera oportuno, se puede


dejar un breve espacio de silencio sagrado o entonar un salmo o algún cántico de
alabanza.

Luego, de pie en el altar o en la sede, el sacerdote, vuelto hacia el pueblo, con las
manos juntas, dice:

Oremos.

Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser
que ya se haya hecho antes.

Después, el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la Co-
munión. Al final de esta, el pueblo aclama:

Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

Siguen, si es necesario, breves avisos para el pueblo. Después tiene lugar la despe-
dida. El sacerdote, vuelto hacia el pueblo, extendiendo las manos, dice:

El Señor esté con ustedes.

El pueblo responde:

Y con tu espíritu.

El sacerdote bendice al pueblo diciendo:

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo, † y Espíritu Santo, descienda sobre


ustedes.

El pueblo responde:

Amén.

Luego el diácono, o el mismo sacerdote, con las manos juntas, vuelto hacia el pueblo,
dice:

Pueden ir en paz.

O bien:

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien:
Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

El pueblo responde:

Demos gracias a Dios.

BENDICIÓN FINAL

El diácono o, a falta de este, el mismo sacerdote, dice:

Inclinados, reciban la bendición.

Luego el sacerdote, con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la bendición y
todos responden:

Amén.

Después, el sacerdote venera el altar con un beso, como al comienzo. Seguida-


mente, hecha la inclinación profunda con los ministros, se retira. Si inmediatamente
sigue alguna acción litúrgica, se omite el rito de despedida.
Jueves 1
Jueves 1
Santa Teresa del Niño Jesús,
virgen y doctora de la Iglesia. (MO). Blanco.
Prefacio de las santas vírgenes, y los santos religiosos. Semana 26° durante el año.
Semana II del Salterio. Comienza el mes del Rosario. [Día internacional del adulto
mayor]. L.S.: Is 66, 10-14c; Sal 130, 1-3; Mt 18, 1-5.

Teresa Martin, siendo adolescente, entró en el monasterio de las Carmelitas de Li-


sieux (Francia). Ahí tomó el nombre de Teresa del Niño Jesús y del Rostro santo.
Malentendida por la superiora y el maltrato de otras religiosas, Teresa hizo nacer en
ella lo que no encontró en el convento. Así, los maltratos, la mediocridad, los sufri-
mientos, las injusticias... se transformaron en ella en motivos de santidad. Murió en
1897 y comenzó a conocerse su vida oculta por más de diez años de profesión reli-
giosa. Es así como brilló su santidad y la calidad de su enseñanza de vida en su
diario: “Historia de un alma”.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Deut 32, 10-12

El Señor la rodeó y la cuidó, la protegió como la pupila de sus ojos. Como el águila
extendió sus alas, la tomó consigo y la llevó sobre sus plumas; el Señor solo la con-
dujo.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que has preparado tu reino para los humildes y pequeños, ayúda-
nos a seguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús, para
que, con su intercesión, podamos contemplar tu gloria eterna. Por nuestro Se-
ñor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Job 19, 21-27

Lectura del libro de Job.

Job dijo: ¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano
de Dios! ¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con
mi carne? ¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce; si con un
punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre! Porque yo sé
que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo. Y después que me
arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo
contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“Me ha herido la mano de Dios”, “mi corazón se deshace” de este modo describe Job
su situación existencial. En ella reconocemos que se pueden romper muchos de
nuestros corazones cuando no recibimos las respuestas adecuadas o somos escu-
chados con prejuicios. Pero Job tiene una esperanza, la que no vieron sus amigos,
su fe que va más allá de lo terrenal: “Veré a Dios”.

SALMO Sal 26, 7-9c. 13-14

R. ¡Contemplaré la bondad del Señor!

¡Escucha, Señor, yo te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! Mi corazón


sabe que dijiste: “Busquen mi rostro”. R.

Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que
eres mi ayuda. R.

Contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y


sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.

ALELUYA Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Ale-
luya.

EVANGELIO Lc 10, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en
dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les
dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño
de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío
como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no
se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero:
‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa
paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa
misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su
salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos,
coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios
está cerca de ustedes’. Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban,
salgan a las plazas y digan: ‘¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a
nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de
Dios está cerca’. Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos riguro-
samente que esa ciudad”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Tres cosas hace ver el Señor: Una abundante cosecha; pocos trabajadores; la ora-
ción para que el Dueño envíe obreros. Todo aquel que se compromete con el Reino
de Dios se encuadra en estas coordenadas: El testimonio, la vida desprendida, el
anuncio de la paz, compartir con la gente… Pero todo eso no se logra si no se tiene
un análisis de la realidad por “cosechar”, si no se considera la poquedad numérica y
de dones de los “trabajadores” y si esto no se transforma en oración para que envíe
discípulos que “tengan un oído en el pueblo y otro en el evangelio”.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, te proclamamos admirable en la conmemoración de santa Teresa del


Niño Jesús, y te pedimos humildemente que, así como sus méritos fueron de
tu agrado, aceptes esta liturgia que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 18, 3

Si no se convierten y no se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos,


dice el Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

El sacramento que recibimos, Padre, encienda en nosotros aquel fuego de


amor con el que santa Teresa del Niño Jesús se entregó a ti, implorando para
todos tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 2
Viernes 2
Santos Ángeles Custodios. (MO). Blanco.
Prefacio de los Ángeles. L.S.: Éx 23, 20-23; Sal 90, 1-6. 10-11; Mt 18, 1-5. 10.

“Nuestro Ángel no sólo está con nosotros, sino que ve a Dios Padre. Está en relación
con él. Es el puente cotidiano, desde la hora en que nos levantamos hasta la hora
en que vamos a la cama y nos acompaña y está en una relación entre nosotros y
Dios Padre. El Ángel es la puerta cotidiana a la trascendencia, al encuentro con el
Padre: es decir, el Ángel me ayuda a caminar porque mira al Padre y conoce el
camino. No olvidemos a estos compañeros de camino” (Francisco, Meditaciones co-
tidianas, 2/10/2018).

ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 58

Ángeles del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para
custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eterna-
mente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Jb 38, 1. 12-21; 40, 3-5

Lectura del libro de Job.


El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo: “¿Has mandado una vez en
tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, para que tome a la tierra
por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados? Ella adquiere forma como la
arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: entonces, a los malvados se
los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba. ¿Has penetrado hasta las
fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano? ¿Se te han abierto las
Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra? ¿Abarcas con tu inteli-
gencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto. ¿Por dónde se
va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, para que puedas
guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa? ¡Seguro que lo sabes,
porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!”. Y Job respondió
al Señor: “¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la
mano. Hablé una vez, y no lo voy a repetir; una segunda vez, y ya no insistiré”.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Job, con una vida tormentosa, se pregunta sobre la inexplicable situación en la que
ha caído, qué pasó y para qué sucedió todo, y quiere encontrar un sentido a todo
esto. Dios le respondió sobre el modo que tiene de intervenir en la naturaleza y en la
historia, donde se manifiesta como aquel que todo lo puede. Ante él, Job se siente
“poca cosa”. Esa humildad de Job no es la soberbia del mundo sin Dios.

SALMO Sal 138, 1-3. 7-10. 13-14b

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos


percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te
son familiares. R.

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia? Si subo
al cielo, allí estás Tú; si me tiendo en el Abismo, estás presente. R.

Si tomara las alas de la aurora y fuera a habitar en los confines del mar, también allí
me llevaría tu mano y me sostendría tu derecha. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias por-


que fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

ALELUYA Sal 102, 21

Aleluya. iBendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su
voluntad! Aleluya.

EVANGELIO Mt 18, 1-5. 10.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: “¿Quién es el más grande en


el Reino de los Cielos?”. Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: “Les
aseguro que si ustedes no cambian y no se hacen como niños, no entrarán en el
Reino de los Cielos. Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el
más grande en el Reino de los Cielos. El que recibe a uno de estos pequeños en mi
Nombre me recibe a mí mismo. Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pe-
queños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en
presencia de mi Padre celestial”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús recibe una de las preguntas que siempre tientan a los discípulos: ¿quién es el
más grande? Y son dos los componentes de su respuesta: cambiar y ser como niños.
El cambio es la conversión, dejar de lado o tomar un giro en la vida de todo aquello
que sea encumbramiento. Ser niños es admirarse siempre de la vida, confiar en al-
guien mayor y crecer siempre. Estos elementos son agradables a los ojos de Dios.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor Dios, los dones que te presentamos en honor de tus santos án-
geles; y por su constante protección líbranos de los peligros presentes y llé-
vanos a la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

PREFACIO

La gloria de Dios manifestada por los ángeles

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre


y en todo lugar, Señor, Padre santo todopoderoso y eterno.

Y proclamar siempre tu alabanza por los ángeles y arcángeles, pues el honor que
ellos te tributan manifiesta tu grandeza y tu gloria y, por grande que sea su esplendor,
tú demuestras cuan inmenso eres y que has de ser honrado por encima de cualquier
criatura, por Jesucristo, Señor nuestro.

Por él te alaba la multitud de los ángeles y nosotros nos unimos a ellos para adorarte
alegremente y cantar a una sola voz: Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 137, 1

Te cantaré en presencia de los ángeles, Dios mío.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre celestial, guía por el camino de la salvación y de la paz, bajo la custodia


de tus ángeles, a quienes alimentas con estos sacramentos de vida eterna. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Sábado 3
Sábado 3
Misa a elección. Feria. Verde.
Santa María en sábado. (ML). Blanco
Prefacios.

ANTÍFONA Cf. Dn 3, 31. 29-30. 43. 42

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque pecamos
contra ti y no obedecimos tu ley; pero glorifica tu nombre, tratándonos según tu gran
misericordia.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que manifiestas tu poder sobre todo en la misericordia y el per-


dón, derrama sin cesar tu gracia sobre nosotros, para que, deseando tus pro-
mesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.

O bien de santa María en sábado

Dios nuestro, que elegiste el seno virginal de María como digna morada de tu
Hijo, concédenos, con su ayuda, participar con profunda alegría de esta cele-
bración. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA Jb 42, 1-3. 5-6. 12-17

Lectura del libro de Job.

Job respondió al Señor, diciendo: “Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto
es irrealizable para ti. Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan
y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso
me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza”. El Señor bendijo los últimos
años de Job mucho más que los primeros. Él llegó a poseer catorce mil ovejas, seis
mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo además siete hijos y tres hijas.
A la primera la llamó “Paloma”, a la segunda “Canela”, y a la tercera “Sombra para
los párpados”. En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job.
Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos. Después de esto, Job
vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta
la cuarta generación. Job murió muy anciano y colmado de días.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Aquí finaliza el diálogo de Job con Dios. Este hombre santo hizo un camino de ciento
cuarenta años (vida abundante) que van del pensamiento sobre Dios, una visión in-
telectual de la divinidad a la visión de Dios o una experiencia luminosa del Altísimo.
Es una linda manera de concluir los años, como muchos ancianos y ancianas santos
de nuestros pueblos que dejan esta vida rodeados de su numerosa familia.
SALMO Sal 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130

R. ¡Brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor!

Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. Me hizo


bien sufrir la humillación, porque así aprendí tus preceptos. R.

Yo sé que tus juicios son justos, Señor, y que me has humillado con razón. Todo
subsiste hasta hoy conforme a tus decretos, porque todas las cosas te están some-
tidas. R.

Yo soy tu servidor: instrúyeme, y así conoceré tus prescripciones. La explicación de


tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante. R.

ALELUYA Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios
del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO Lc 10. 17-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al volver los setenta y dos de su misión, dijeron a Jesús llenos de gozo: “Señor, hasta
los demonios se nos someten en tu Nombre”. Él les dijo: “Yo veía a Satanás caer del
cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones
y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren,
sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus
nombres estén escritos en el cielo”. En aquel momento Jesús se estremeció de gozo,
movido por el Espíritu Santo, y dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque, habiendo mantenido ocultas estas cosas a los sabios y prudentes, las has
revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado
por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién
es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Después, vol-
viéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: “¡Felices los ojos que ven
lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que
ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Para los discípulos todo es posible, pero el éxito misionero no es para gloriarse, por-
que el bien que se hace se imprime en el corazón de Dios. Esa es la causa de la
alabanza de Jesús, porque los pequeños, pobres, abandonados y sufrientes son los
privilegiados del Reino. Este espíritu misionero es lo que toda la historia quiso pre-
senciar y nosotros somos testigos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS


Dios misericordioso, concédenos que nuestra ofrenda te sea aceptable, y que,
mediante ella, se nos abra la fuente de toda bendición. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN 1Jn 3, 16

En esto hemos conocido el amor de Dios: que él entregó su vida por nosotros. Por
eso, también nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por esta eucaristía que hemos celebrado, renueva, Señor, nuestro cuerpo y
nuestro espíritu, para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya
muerte anunciamos y compartimos. Él que vive y reina por los siglos de los
siglos.

Domingo 4
Domingo 4
27° durante el año. Verde.
Gloria. Credo. Prefacio de los domingos durante el año. Semana 27° durante el
año. Semana III para el salterio. (San Francisco de Asís).

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª LECTURA Is 5, 1-7

Lectura del libro de Isaías.

Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía


una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas esco-
gidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. Él esperaba que
diera uvas, pero dio frutos agrios. Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de
Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi
viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos
agrios? Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña; Quitaré su valla, y será
destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será
podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que
no derramen lluvia sobre ella. Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de
Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡Él esperó de ellos equi-
dad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Las esperanzas de Dios sobre su pueblo se vieron frustradas. Lo cuidó como alguien
que asume una entrañable empresa familiar y, después, con tristeza, debe cerrarla
por no ser redituable. Es muy actual el último versículo, porque son sus esperanzas
sobre nosotros: “¡Él esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia,
y hay gritos de angustia!”.

SALMO Sal 79, 9. 12-16. 19-20

R. La viña del Señor es su pueblo.

Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus
sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R.

¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan?
Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la
cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Res-


táuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R.

2ª LECTURA Flp 4, 6-9

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la


oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peti-
ciones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar,
tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Je-
sús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y
puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y mere-
cedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo
que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará
con ustedes.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

En la angustia, como en otra circunstancia, la oración es un sostén fundamental,


porque ayuda a ver lo que Dios quiere de nosotros en esta historia. Y da la impresión
de que orar es entrar en círculos herméticos e inmunes al entorno cultural, pero san
Pablo nos invita a pensar en todo lo que está fuera de esos círculos para dialogar,
compartir y construir con otras realidades la historia común que vivimos.

ALELUYA Cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea dura-
dero”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen esta pa-
rábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y
construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al
extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para per-
cibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a
otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros ser-
vidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al
verlo, los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos
con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le
respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le en-
tregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las
Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra
angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. Por eso les digo que
el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le
hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas,
comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero
temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

La irrupción del Reino genera cambios. Jesús anuncia que la viña del Reino será
administrada por un nuevo grupo, que no tiene contaminada la mente ni el corazón
con la violencia, sino que anhelan generar el bien de los demás. Asimismo, el Reino
exige cambios de pensamiento, para no actuar con la negligencia de los constructo-
res que desechan materiales para cimentar un edificio.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de
tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Lunes 5
Lunes 5
Misa a elección. Feria. Verde.
Bienaventurada Virgen María de Loreto. (ML).
Blanco.
Prefacios.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de la Bienaventurada Virgen María de Loreto.

Señor Dios, que, cumpliendo las promesas hechas a nuestros Padres, elegiste
a la santísima Virgen María para ser la Madre del Salvador, concédenos seguir
los ejemplos de aquella cuya humildad tanto te agradó y cuya obediencia nos
fue de tanto provecho. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA Gál 1, 6-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los llamó por la
gracia de Cristo, para seguir otro Evangelio. No es que haya otro, sino que hay gente
que los está perturbando y quiere alterar el Evangelio de Cristo. Pero si nosotros
mismos o un ángel del cielo les anuncia un Evangelio distinto del que les hemos
anunciado, ¡que sea expulsado! Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir:
el que les predique un Evangelio distinto del que ustedes han recibido, ¡que sea
expulsado! ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Piensan
que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar bien con los hombres,
no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan, hermanos, que la Buena Noticia que
les prediqué no es cosa de los hombres, porque yo no la recibí ni aprendí de ningún
hombre, sino por revelación de Jesucristo.
Palabra de Dios.

COMENTARIO

El motivo de la carta a la comunidad de Galacia es porque abandonaron el evangelio


que Pablo les había predicado. Se fueron detrás de una postura que les quitaba la
libertad espiritual, preocupándose más de las costumbres religiosas exteriores que
de profundizar la palabra del Señor. Eso aparta de la comunión eclesial. Esto nos
ayuda a meditar en lo que creemos y porqué lo creemos o si lo hemos reemplazado
por otras creencias, costumbres vistosas, exteriores, pero sin anclaje en la palabra
de Dios.

SALMO Sal 110, 1-2. 7-9. 10c

R. ¡El Señor se acuerda de su Alianza!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos.


Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos son indefectibles:
están afianzados para siempre y establecidos con lealtad y rectitud. R.

Él envió la redención a su pueblo, promulgó su alianza para siempre: Su Nombre es


santo y temible. ¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R.

ALELUYA Jn 13, 34

Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo los
he amado. Aleluya.

EVANGELIO Lc 10, 25-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro,


¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez:
“¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor,
tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu
espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente, le dijo Jesús;
obra así y alcanzarás la vida”. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención,
le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús volvió a tomar la palabra y le
respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos la-
drones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto.
Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo.
También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que
viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó
sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia mon-
tura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos
denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de
más, te lo pagaré al volver’. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo
del hombre asaltado por los ladrones?”. “El que tuvo compasión de él”, le respondió
el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.
Palabra del Señor.

COMENTARIO

El doctor de la ley era un experto conocedor de la Biblia. Pero era como las piedras
del río, bañadas por fuera y secas por dentro. La compasión activa del samaritano
de la parábola con el extraño herido no se compara con la del sacerdote, el levita y
el mismo doctor de la ley, todos peritos en leyes civiles, religiosas y litúrgicas, pero
analfabetos de fraternidad, solidaridad y misericordia. Para ser prójimo se actúa más
con el corazón que con la cabeza.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de


tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Martes 6
Martes 6
Misa a elección. Feria. Verde.
San Bruno, presbítero. (ML). Blanco.
Prefacios

Bruno nació en Colonia (Alemania), hacia 1030 y murió en Serra San Bruno (Cala-
bria, Italia), el 6 de octubre de 1101. Fue profesor de teología en Francia, pero
deseaba llevar una vida de silencio y soledad, así fundó, con algunos discípulos, en
el desierto valle de Chartroux, una Orden monacal, donde se armonizaban la soledad
eremítica con una mínima organización de vida común. Fue asistente de Urbano II.
Concluido el periodo de colaboración, se retiró como eremita a un monasterio donde
finalizó sus días.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de san Bruno

Dios nuestro, que llamaste a san Bruno para servirte en la soledad, concéde-
nos, por su intercesión, que en medio de la inestabilidad de este mundo nues-
tra vida esté siempre orientada hacia ti. Por nuestro Señor Jesucristo…

LECTURA Gál 1, 13- 24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Seguramente ustedes oyeron hablar de mi conducta anterior en el Ju-


daísmo: cómo perseguía con furor a la Iglesia de Dios y la arrasaba, y cómo aventa-
jaba en el Judaísmo a muchos compatriotas de mi edad, en mi exceso de celo por
las tradiciones paternas. Pero cuando Dios, que me eligió desde el seno de mi madre
y me llamó por medio de su gracia, se complació en revelarme a su Hijo, para que
yo lo anunciara entre los paganos, de inmediato, sin consultar a ningún hombre y sin
subir a Jerusalén para ver a los que eran Apóstoles antes que yo, me fui a Arabia y
después regresé a Damasco. Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para
visitar a Pedro, y estuve con él quince días. No vi a ningún otro Apóstol, sino sola-
mente a Santiago, el hermano del Señor. En esto que les escribo, Dios es testigo de
que no miento. Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. Las Iglesias de Judea
que creen en Cristo no me conocían personalmente, sino sólo por lo que habían oído
decir de mí: “El que en otro tiempo nos perseguía ahora anuncia la fe que antes
quería destruir”. Y glorificaban a Dios a causa de mí.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Esta página biográfica de san Pablo es inspiradora para quienes seguimos a Jesús
y debemos dar testimonio en nuestros días. El apóstol es prudente en narrar sus
experiencias íntimas, pero sí expresa su disponibilidad para dejarse transformar por
la palabra de Dios y actuar en consecuencia. Ese cambio radical de Saulo fariseo en
Pablo cristiano es ejemplo para todos.

SALMO Sal 138, 1-3. 13-15

R. ¡Llévame por el camino eterno, Señor!

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos


percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te
son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias por-


que fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.
Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo
era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

ALELUYA Lc 11, 28

Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.

EVANGELIO Lc 10, 38-42

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa.
Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor escuchaba su
Palabra. Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Je-
sús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile
que me ayude”. Pero el Señor le respondió: “Marta, Marta, te inquietas y te agitas
por muchas cosas, y sin embargo, una sola cosa es necesaria. María eligió la mejor
parte, que no le será quitada”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Marta está catalogada como la discípula de la acción, “muy ocupada con los queha-
ceres de la casa”. Pero ella es una mujer de una profunda fe, por eso es la discípula
del servicio. Esto es lo que aparentemente se opone a la actitud de la escucha atenta
de la Palabra que tiene su hermana María, que no es pasividad. Ambas discípulas
siguen al Maestro a su modo y entre ellas no hay oposiciones.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de


tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Miércoles 7
Miércoles 7
Nuestra Señora del Rosario. (MO). Blanco.
Prefacio de la santísima virgen María. Lecturas de la feria: Gal 2, 1-3. 6-14; Sal
116, 1-2; Lc 11, 1-4

Santo Domingo de Guzmán, en 1208 tuvo una fuerte experiencia espiritual con la
Madre del Señor, en una capilla del monasterio de Prouilhe (Francia). Desde enton-
ces comenzó a propagar el rezo del rosario. Lo rezaron los soldados antes de la
batalla de Muret y se le atribuyó a la Virgen la victoria, por eso se construyó la primera
capilla en honor esta advocación mariana. El beato Alano de la Rupe, en el siglo XV
fortaleció la propagación del rosario. La memoria fue instituida por Pío V para agra-
decer a la Virgen por la victoria sobre los turcos en Lepanto el 7 de octubre de 1571.
En 1716 Clemente XI le dio carácter universal. León XIII publicó nueve encíclicas
dedicadas al Rosario, consagró el mes de octubre al Rosario e incluyó el título de
Reina del Santísimo Rosario en las letanías de la Virgen.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Lc 1, 28. 42

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, y bendito es el fruto de tu


vientre.

ORACIÓN COLECTA

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por


el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su
Pasión y su Cruz, con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resu-
rrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Hech. 1, 12-14

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Después que Jesús subió al cielo, los apóstoles regresaron del monte de los Olivos
a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitido recorrer en día
sábado. Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran
Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de
Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos, íntimamente unidos,
se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de
Jesús y de sus hermanos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

María acompaña a la comunidad de apóstoles, nunca estuvo sola, excepto en la


anunciación. Jesús no quiso que viviera sola, por eso se la confió como madre al
discípulo amado. María, como buena madre, desea la unidad de la Iglesia, sufre y
no está allí donde sus hijos mantienen divisiones y están en permanente conflicto.

SALMO Lc 1, 46-55

R. El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.


O bien: Eres feliz, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi


Salvador. R.

Porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las gene-
raciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas.
Su nombre es santo. R.

Y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen.


Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. R.

Derribó del trono a los poderosos y elevó a los humildes, colmó de bienes a los ham-
brientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había pro-


metido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siem-
pre. R.

ALELUYA Cf. Lc 1, 28

Aleluya. Alégrate María, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las
mujeres. Aleluya.

EVANGELIO Lc 1, 26-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a
una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de
David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y
la saludó, diciendo: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!”. Al oír estas
palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y
darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y se le llamará
Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la
casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo
puede ser eso, si yo no convivo con ningún hombre?”. El Ángel le respondió: “El
Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.
Por eso el niño será santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel
concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra
en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo
soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se
alejó.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El ángel entra en la intimidad de María llevándole una buena noticia, espera su res-
puesta libre y se aleja después de que ella adhirió al plan de Dios. Así, para siempre
quedó en los oídos de Dios su respuesta: “Yo soy la servidora del Señor”. Ella será
siempre la humilde mujer que servirá a Jesús, a la Iglesia y a los discípulos de todos
los tiempos. Nosotros aprendemos de ese espíritu de servicio, no de la altiva postura
de mandamás.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que prepares nuestros corazones para ofrecer este sacri-
ficio y así poder celebrar de tal modo los misterios de tu Hijo unigénito, que
seamos dignos de alcanzar sus promesas. Él que vive y reina por los siglos de
los siglos.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 1, 31

Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor Dios nuestro, que habiendo proclamado en este sacra-


mento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a los dolores de su pasión
podamos también gozar de su consuelo y participar de su gloria. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Jueves 8
Jueves 8
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Gál 3, 1-5

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Gálatas insensatos, ¿quién los ha seducido a ustedes, ante cuyos ojos fue presen-
tado Jesucristo crucificado? Una sola cosa quiero saber: ¿ustedes recibieron el Es-
píritu por las obras de la Ley o por haber creído en la predicación? ¿Han sido tan
insensatos que llegaron al extremo de comenzar por el Espíritu, para acabar ahora
en la carne? ¿Habrá sido en vano que recibieron tantos favores? ¡Ojalá no haya sido
en vano! Aquel que les prodiga el Espíritu y está obrando milagros entre ustedes, ¿lo
hace por las obras de la Ley o porque han creído en la predicación?

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Este tema es crucial en el pensamiento de san Pablo. No nos salvamos por hacer
cosas religiosas (obras de la ley), sino por el amor gratuito de Jesucristo crucificado
(la fe en la predicación). Nuestras acciones son manifestaciones de agradecimiento
y confianza. Esas mismas posturas hoy abruman y dividen a muchos cristianos. La
ley del amor y la libertad espiritual son los caminos del Espíritu.

SALMO Lc 1, 69-75

R. ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel!

Nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había


anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas. R.

Para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian.
Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza. R.

Se acordó del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que,
libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en san-
tidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. R.

ALELUYA Cf. Hech 16, 14

Aleluya. Señor, abre nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.
Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 5-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y
recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno
de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le
responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos
acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no
se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su
insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará,
busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que
busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que
da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le
dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos,
¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!

Palabra del Señor.


COMENTARIO

Jesús nos enseña que en la vida espiritual “se gana por cansancio”, como esas per-
sonas perseverantes cuando se proponen algo. Así, buscar, pedir y clamar son todas
actitudes humanas frente a Dios. Lo inmediato, lo fácil y lo inconsistente no entra en
la perseverancia, y es lo que hoy nos cuesta vivir después de escuchar la palabra,
recibir un sacramento o proponernos una actividad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de


tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Viernes 9
Viernes 9
Misa a elección. Feria. Verde.
San Dionisio, ob. y comps., mártires. (ML). Rojo.
San Héctor Valdivielso Sáez, religioso, mártir. (ML). Rojo.
San Juan Leonardi, presbítero. (ML). Blanco.
Prefacios [Día mundial del correo].

Dionisio, según la tradición, fue el primer obispo de París, enviado a las Galias por
el papa Fabián en el año 250. Sufrió el martirio junto a Rústico, sacerdote y Eleuterio,
diácono.

Héctor nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1910. Se trasladó a España con


sus padres. Allí se hizo religioso de las Escuelas cristianas (Lasallanos). Tuvo gran
pasión para educar a niños y jóvenes y fue un notable profesor. El 5 de octubre de
1934 en Turón (Oviedo), un grupo de revolucionarios lo detuvo junto a ocho religio-
sos. El 9 de octubre, ellos y otros presos políticos fueron fusilados.

Juan Leonardi nació en Diecimo (Región de Lucca, Italia) y murió en Roma el 9 de


octubre de 1609. Fue farmacéutico y sacerdote. Fundó la “Orden de los clérigos re-
gulares de la Madre de Dios”, para enseñar la fe, renovar la vida religiosa y difundir
el cristianismo en todo el mundo. Esto le acarreó muchos sufrimientos. En Roma
puso las bases del Colegio “Propaganda Fidei”.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: san Dionisio y compañeros…

Dios todopoderoso, que enviaste al obispo san Dionisio y sus compañeros a


predicar tu gloria a los paganos y les diste la virtud de la constancia en el mar-
tirio, concédenos, a ejemplo suyo, no apegarnos a los bienes transitorios ni
temer en las adversidades. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien: san Héctor

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste a san Héctor, mártir, testigo de la fe


en la educación de niños y jóvenes hasta dar la vida por Cristo, concédenos,
por su intercesión y sus méritos, que, fortalecidos por el Espíritu Santo, nos
dediquemos con fervor al anuncio del Evangelio. Por nuestro Señor Jesu-
cristo...

O bien: san Juan Leonardi

Dios, fuente de todo bien, que elegiste al presbítero san Juan Leonardi para
anunciar el Evangelio, concede, por su intercesión, que siempre y en todas
partes crezca la verdadera fe. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA Gál 3, 7-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Reconozcan que los verdaderos hijos de Abraham son los que tienen fe.
La Escritura, previendo que Dios justificaría a los paganos por la fe, anticipó esta
buena noticia a Abraham, prometiéndole: “En ti serán bendecidas todas las nacio-
nes”. De esa manera, los que creen son los que participan de la bendición de
Abraham, el creyente. En efecto, todos los que confían en las obras de la Ley están
bajo una maldición, porque dice la Escritura: “Maldito sea el que no cumple fielmente
todo lo que está escrito en el Libro de la Ley”. Es evidente que delante de Dios nadie
es justificado por la Ley, ya que el que es justo vivirá por la fe. La Ley no tiene en
cuenta la fe, antes bien, el que observa sus preceptos vivirá por ellos. Cristo nos
liberó de esta maldición de la Ley, haciéndose él mismo maldición por nosotros, por-
que también está escrito: “Maldito el que está colgado en el patíbulo”. Y esto, para
que la bendición de Abraham alcanzara a todos los paganos en Cristo Jesús, y no-
sotros recibiéramos por la fe el Espíritu prometido.
Palabra de Dios.

COMENTARIO

San Pablo quiere que los gálatas comprendan el contenido del evangelio y vuelvan
a creer. Por lo mismo entrega el ejemplo de Abraham que no conocía la ley y llegó a
ser un hombre santo. También cita a Habacuc 2,4 como argumento bíblico: el justo
se salva por la fe. No bastándole eso, demuestra que Jesús fue muerto siguiendo un
juicio establecido por la ley y por esa ley es considerado un “maldito”. Para cimentar
nuestra fe, conozcamos también las razones de nuestra esperanza.

SALMO Sal 110, 1-6

R. ¡El Señor se acuerda de su Alianza!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos.


Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. Él hizo por-


tentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.

Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su Alianza. Manifestó


a su pueblo el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones. R.

ALELUYA Jn 12, 31b-32

Aleluya. “Ahora el Príncipe de este mundo será arrojado afuera; y cuando yo sea
levantado en alto sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 15-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían:


“Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que
conocía sus pensamientos, les dijo: “Un reino donde hay luchas internas va a la ruina
y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá
subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- Yo expulso a los demonios con el
poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué
poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos
como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza de Dios, quiere decir
que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado
hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro
más fuerte que él y lo domina, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus
bienes. El que no está conmigo está contra mí; y el que no recoge conmigo despa-
rrama. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en
busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: ‘Volveré a mi casa, de donde salí’.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete
espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra
peor que al principio”.
Palabra del Señor.

COMENTARIO

El Reino de Dios ha llegado y al establecerse expulsa todo lo que es malo. Jesús fue
criticado porque devolvió salud a una persona. Y así es como se explica cómo actúa
el mal, que nunca va a estar en contra de sí mismo y siempre quiere volver al lugar
de donde ha salido. Esto es profundizar la oración que repetimos a diario: “líbranos
de mal”.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de


tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Sábado 10
Sábado 10
Misa a elección. Feria. Verde.
Santa María en sábado. (ML). Blanco.
Prefacios [Día mundial de la salud mental].

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Est 4, 17

Señor, todo está bajo tu poder y nada puede resistir a tu voluntad. Tú hiciste el cielo
y la tierra y todo lo que está bajo el firmamento; tú eres el Señor del universo.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que con amor generoso sobrepasas los méritos y
los deseos de los que te suplican, derrama sobre nosotros tu misericordia per-
donando lo que inquieta nuestra conciencia y concédenos aún aquello que no
nos atrevemos a pedir. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de santa María en sábado


Señor Dios nuestro, perdona los pecados de tus hijos y, ya que no podemos
agradarte con nuestras obras, concede que seamos salvados por la intercesión
de la Madre de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Gál 3, 22-29

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: La Ley escrita sometió todo al pecado, para que la promesa se cumpla
en aquellos que creen, gracias a la fe en Jesucristo. Antes que llegara la fe, estába-
mos cautivos bajo la custodia de la Ley, en espera de la fe que debía ser revelada.
Así, la Ley fue nuestro guardián, hasta que llegara Cristo, a fin de que fuéramos
justificados por la fe. Y ahora que ha llegado la fe, no estamos más bajo la custodia
de un guardián. Porque todos ustedes, por la fe, son hijos de Dios en Cristo Jesús,
porque habiendo sido bautizados en Cristo, han quedado revestidos de Cristo. Por
lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque
todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús. Y si ustedes pertenecen a Cristo,
entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Los códigos legales, religiosos y políticos que regían al pueblo de Israel, para Pablo,
eran como una institutriz que educa a los niños, porque guiaron espiritualmente por
un tiempo, hasta que llegó Jesús con su Pascua y los hizo libres y adultos. Ahora no
dependemos de ellos porque tenemos conciencia de que somos hijos del Padre y,
entre nosotros, se acabaron las diferencias, porque somos hermanos.

SALMO Sal 104, 2-7

R. ¡El Señor se acuerda de su Alianza!

¡Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! ¡Glo-
ríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! R.

¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro; recuerden las


maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca! R.

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es


nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

ALELUYA Lc 11, 28

Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 27-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.


Jesús estaba hablando y una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo:
“¡Feliz el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!”. Jesús le respondió:
“Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

La mujer que interrumpió el discurso de Jesús le sacó una de las bienaventuranzas


más hermosas. Es todo un programa de vida para alcanzar la felicidad: escuchar
siempre la Palabra y ser consecuentes con ella. Así como lo hizo María, la que ama-
mantó a Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, la oblación instituida por ti y, por estos sagrados misterios que
celebramos, danos la gracia de tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lam 3, 25

El Señor es bondadoso con los que esperan en él, con aquellos que lo buscan.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, sácianos con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de


tu Hijo, para que nos transformemos en aquello que hemos recibido. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Domingo 11
Domingo 11
28° durante el año. Verde.
Gloria. Credo. Prefacio de los Domingos durante el año. Semana 28° durante el
año. Semana IV del Salterio. (San Juan XXIII, papa). [Jornada mundial de las Mi-
siones].

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se
encuentra el perdón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos


ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.
1ª LECTURA Is 25, 6-10a

Lectura del libro de Isaías.

El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un ban-
quete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares sucu-
lentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. Él arrancará sobre esta montaña
el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.
Destruirá la muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros,
y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.
Y se dirá en aquel día: “Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación:
es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su
salvación!”. Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

El mensaje del profeta lo saca al pueblo de un ensimismamiento peligroso. Le ayuda


a pensar que será el anfitrión en la asamblea de todos los pueblos de la tierra, cohe-
sionados en un solo Dios. Esta universalidad trae alegría y es una fiesta, expresada
en una gran liturgia de esperanza. En momentos de pandemia pensemos que es la
oportunidad para crear la ansiada fraternidad universal.

SALMO Sal 22, 1-6

R. El Señor nos prepara una mesa.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes pra-


deras, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras
quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me
infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y
mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del


Señor, por muy largo tiempo. R.

2ª LECTURA Flp 4, 12-14. 19-20

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho


absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no
tener nada. Yo lo puedo todo en Aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicie-
ron bien en interesarse por mis necesidades. Dios colmará con magnificencia todas
las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. A Dios, nuestro
Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.

COMENTARIO

El testimonio de Pablo nos ayuda a vivir nuestro discipulado. “Todo lo puedo en Aquel
que me conforta”, además de ser una célebre frase del apóstol, nos invita a enfrentar
los tiempos de vacas flacas y los de vacas gordas, porque el Señor nos alienta a no
bajar los brazos, saber ser pacientes y trabajar por las necesidades de los demás, lo
que a veces trae ingratitudes.

ALELUYA Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que
podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

EVANGELIO (Texto breve) Mt 22, 1-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, di-
ciendo: El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero éstos se negaron
a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: “Mi
banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales,
y todo está a punto: Vengan a las bodas”. Pero ellos no tuvieron en cuenta la invita-
ción, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de
los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió
a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: “El banquete nupcial está preparado, pero los invitados
no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que
encuentren”. Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que en-
contraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

En el Reino de Dios todos tienen cabida, los buenos y los malos, no se necesita un
certificado de buena conducta para participar de él, porque estando en él es como
después podemos cambiar de vida. El Reino es como la fiesta de un casamiento
pero de puertas abiertas. Los invitados principales no quisieron festejar y hasta ac-
tuaron con violencia, como la emplearon con Jesús. No cerremos estas puertas a
nadie.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que
este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 33, 11


Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen
de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y
la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

BENDICIÓN SOLEMNE

La paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, custodie sus corazones y
sus pensamientos, en el conocimiento y en el amor de Dios y de su Hijo, nuestro
Señor Jesucristo. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo @ y del Espíritu Santo,
descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.

Lunes 12
Lunes 12
Misa a elección. Feria. Verde.
Bienaventurada Virgen María del Pilar. (ML). Blanco.
Prefacios [Día del respeto a la diversidad cultural. Descubrimiento de América]. L.S.: Hech
1, 12-14; Sal 112, 1-17; Lc 11, 29-32.

En la Catedral de Zaragoza (España) se encuentra la imagen de María asentada en


una columna de jaspe. Ese pilar recuerda la tradición de la evangelización del apóstol
Santiago, sobre el que habría visto a la bienaventurada Virgen. Así se construyó la
primera iglesia en el mundo en honor a María. La devoción comenzó en el siglo XIII.
En el siglo XVIII se nombró a la Virgen del Pilar como patrona de todos los pueblos
de hispanoamérica.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se
encuentra el perdón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos


ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de bienaventurada Virgen del Pilar


Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido
un amparo celestial a quienes la honran con la advocación del Pilar, concéde-
nos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y cons-
tancia en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA Gál 4, 22-24. 26-27. 31−5, 1

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Está escrito que Abraham tuvo dos hijos: uno de su esclava y otro de su
mujer, que era libre. El hijo de la esclava nació según la carne; en cambio, el hijo de
la mujer libre nació en virtud de la promesa. Hay en todo esto un simbolismo: estas
dos mujeres representan las dos Alianzas. La primera Alianza, la del monte Sinaí,
que engendró un pueblo para la esclavitud, está representada por Agar. Pero hay
otra Jerusalén, la celestial, que es libre, y ella es nuestra madre. Porque dice la Es-
critura: “¡Alégrate, tú que eres estéril y no das a luz; prorrumpe en gritos de alegría,
tú que no conoces los dolores del parto! Porque serán más numerosos los hijos de
la mujer abandonada que los hijos de la que tiene marido”. Por lo tanto, hermanos,
no somos hijos de una esclava, sino de la mujer libre. Esta es la libertad que nos ha
dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

¿De qué eran esclavos los gálatas? Del legalismo religioso y de las supersticiones
paganas. Pero sobre todo, lo que los esclavizaba era el temor a no cumplir las nor-
mas rituales o litúrgicas, provocando el miedo al castigo de Dios. San Pablo demues-
tra a la comunidad, con la Escritura, que son hijos de Sara, la mujer libre, así como
son hijos de Abraham, el padre en la fe. Por eso no deben temer. Esto parece muy
actual.

SALMO Sal 112, 1-7

R. ¡Bendito sea el Nombre del Señor!

Alaben, servidores del Señor, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre
del Señor, desde ahora y para siempre. R.

Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el Nombre del Señor. El Señor
está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. R.

¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se
inclina para contemplar el cielo y la tierra? Él levanta del polvo al desvalido, alza al
pobre de su miseria. R.

ALELUYA Cf. Sal 94, 8a. 7d

Aleluya. No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 29-32


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: “Esta es una generación
malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue
un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación
y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabi-
duría de Salomón y aquí hay Alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los
hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque
ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay Alguien que es más que
Jonás”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jonás es signo de conversión y la reina de Saba es signo de escucha. En Jesús


confluyen estos dos signos: a él se lo escucha y él llama a la conversión, al cambio
permanente de vida. Los símbolos exteriores no ayudan a cambiar sino la palabra
de Jesús, que opera la conversión cuando adherimos a lo que escuchamos. Escucha
y conversión van de la mano. Cuando escuchamos, ¿de qué nos convertimos?

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que
este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 33, 11

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen
de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y
la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Martes 13
Martes 13
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4


Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se
encuentra el perdón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos


ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Gál 5, 1-6

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no
caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud. Yo mismo, Pablo, les digo: si ustedes
se hacen circuncidar, Cristo no les servirá de nada. Les vuelvo a insistir: todos los
que se circuncidan están obligados a observar íntegramente la Ley. Si ustedes bus-
can la justicia por medio de la Ley, han roto con Cristo y quedan fuera del dominio
de la gracia. Porque a nosotros, el Espíritu nos hace esperar por la fe los bienes de
la justicia. En efecto, en Cristo Jesús, ya no cuenta la circuncisión ni la incircuncisión,
sino la fe que obra por medio del amor.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“Solamente a partir del don de Dios, libremente acogido y humildemente recibido,


podemos cooperar con nuestros esfuerzos para dejarnos transformar más y más. Lo
primero es pertenecer a Dios. Se trata de ofrecernos a él que nos primerea, de en-
tregarle nuestras capacidades, nuestro empeño, nuestra lucha contra el mal y nues-
tra creatividad, para que su don gratuito crezca y se desarrolle en nosotros [...]. Por
otra parte, la Iglesia siempre enseñó que solo la caridad hace posible el crecimiento
en la vida de la gracia, porque si no tengo caridad, no soy nada (cf. 1Cor 13, 2)”
(Francisco, Gaudete et exultate, n. 56).

SALMO Sal 118, 41. 43-45. 47-48

R. ¡Llegue hasta mí tu misericordia, Señor!

Que llegue hasta mí tu misericordia, Señor, y tu salvación conforme a tu promesa.


No quites de mi boca la palabra verdadera, porque puse mi esperanza en tus jui-
cios. R.

Yo cumpliré fielmente tu ley: lo haré siempre, eternamente. Y caminaré por un ca-


mino espacioso, porque busco tus preceptos. R.

Me deleitaré en tus mandamientos, que yo amo tanto. Elevaré mis manos hacia tus
mandamientos y meditaré en tus preceptos. R.

ALELUYA Heb 4, 12
Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz, discierne los pensamientos y las inten-
ciones del corazón. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 37- 41

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un fariseo invitó a Jesús a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El


fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer. Pero el Señor le dijo: “¡Así
son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están
llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también
lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús no rechaza la limpieza de los utensilios de la mesa, sino que cambia el enfoque
y se interesa por la pureza de intenciones con las cuales se hacen las cosas. La
avidez, la felonía y la acumulación de bienes nacen de un corazón corrupto, mientras
que la limosna o caridad es propia de un corazón puro.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que
este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 33, 11

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen
de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y
la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Miércoles 14
Miércoles 14
Misa a elección. Feria. Verde.
San Calixto, papa y mártir. (ML). Rojo.
Prefacios

Calixto era un cristiano no practicante. Fue un esclavo estafador, luego prófugo y,


cuando lo apresaron, fue destinado a trabajar en las minas de Cerdeña. Recibió el
perdón y el papa Ceferino le confió el cuidado de los cementerios de la Iglesia y otras
tareas administrativas. Sucedió a Ceferino, y concedió el perdón a los cristianos que
habían abjurado de su fe (los “lapsi”). Por eso, el ala rigorista lo acusó de herejía, lo
que se desdijo solo con su martirio, ocurrido en 222, durante una revuelta popular
contra los cristianos.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se
encuentra el perdón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos


ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de san Calixto

Dios nuestro, que llamaste al papa san Calixto a servir a la Iglesia y promover
la piedad por los fieles difuntos, fortalécenos por el testimonio de su fe para
que, libres del pecado, alcancemos la herencia eterna. Por nuestro Señor Je-
sucristo...

LECTURA Gál 5, 18-25

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. Se


sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje,
idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y
discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los ex-
cesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no
poseerán el Reino de Dios. Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y
paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia.
Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús
han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos. Si vivimos animados
por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Parecen ser muchas las acciones de quienes no se dejan guiar por el Espíritu Santo,
san Pablo enseña que son más de dicesiséis. Mientras, el fruto del Espíritu es uno
solo, pero multifacético (al menos nueve aspectos). Lo importante es vivir animados
y dejarse conducir por el Espíritu y las enseñanzas de Jesús.

SALMO Sal 1, 1-4. 6

R. El que sigue al Señor, tendrá la luz de la vida.


¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino
de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en
la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido
tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque
el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina
mal. R.

ALELUYA Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el
Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 42-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos: “¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la
menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios!
Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les
gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay
de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se
camina sin saber!”. Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: “Maestro,
cuando hablas así, nos insultas también a nosotros”. Él le respondió: “¡Ay de ustedes
también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las
tocan ni siquiera con un dedo!”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Las lamentaciones de Jesús esta vez se dirigen contra los fariseos, a causa de la
hipocresía con que viven la fe, y contra los doctores de la ley, porque son autoritarios
y abruman a los creyentes con lo que ellos no viven ni practican. Son cuatro lamen-
taciones que las puede tener contra nosotros, leamos bien.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que
este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 33, 11

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen
de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y
la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Jueves 15
Jueves 15
Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia. (MO). Blanco.
Prefacio de las santas vírgenes y los santos religiosos.

L.S.: Rom 8, 22-27; Sal 18, 8-11; Jn 15, 1-8.

Teresa nació en Ávila, España, en 1515 y murió en Alba de Tormes, el 15 de octubre


de 1582. Fue una mujer de excepcionales talentos humanos y cristianos. A los veinte
años huyó de la casa paterna para entrar en el Carmelo de Ávila. A los 39 años,
según escribió, tuvo su “conversión”. Ayudada por directores espirituales, pensó y
llevó adelante la reforma de la Orden de las Carmelitas que luego extendió a la rama
masculina. Todo lo logró con muchos sufrimientos e incomprensiones. Imbuída del
espíritu del Concilio de Trento, contribuyó a la renovación de toda la comunidad ecle-
sial. Fue beatificada en 1614, canonizada en 1622 y Pablo VI, en 1970, la proclamó
Doctora de la Iglesia.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 41, 2-3

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi
Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que por la acción de tu Espíritu elegiste a santa Teresa de Jesús
para mostrar a la Iglesia el camino de la perfección, concédenos alimentarnos
siempre con su doctrina espiritual y arder en deseos de verdadera santidad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Éf 1, 1-10

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Pablo, Apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, saluda a los santos que creen
en Cristo Jesús. Llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y del Señor Jesucristo. Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, que
nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo, y nos
ha elegido en él, antes de la creación del mundo, para que fuéramos santos e irre-
prochables en su presencia, por el amor. Él nos predestinó a ser sus hijos adoptivos
por medio de Jesucristo, conforme al beneplácito de su voluntad, para alabanza de
la gloria de su gracia, que nos dio en su Hijo muy querido. En él hemos sido redimidos
por su sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su
gracia, que Dios derramó sobre nosotros, dándonos toda sabiduría y entendimiento.
Él nos hizo conocer el misterio de su voluntad, conforme al designio misericordioso
que estableció de antemano en Cristo, para que se cumpliera en la plenitud de los
tiempos: reunir todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, bajo una sola Cabeza,
que es Cristo.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La carta se abre con un hermoso himno cristiano de bendición, que cantaba la pri-
mera Iglesia. Al leerlo o rezarlo, nos internamos en el entramado de la salvación que
nos dio el Señor Jesús. Son cinco oraciones que podemos hacer nuestras: hemos
sido amados para amar; somos hijos de Dios; hemos sido perdonados; se nos ha
dado ha conocer la sabiduría de Dios; el Señor quiere la unidad de todo el género
humano. Podemos leerlo pausadamente y hacer nuestra propia bendición a Dios.

SALMO Sal 97, 1-6

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su


santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó
de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor
toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y soni-
dos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

ALELUYA Jn 14, 6

Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice
el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 11, 47-54

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos y a los doctores de la Ley: “¡Ay de ustedes, que construyen
los sepulcros de los profetas, a quienes sus mismos padres han matado! Así se con-
vierten en testigos y aprueban los actos de sus padres: ellos los mataron y ustedes
les construyen sepulcros. Por eso la Sabiduría de Dios ha dicho: ‘Yo les enviaré
profetas y apóstoles: matarán y perseguirán a muchos de ellos’. Así se pedirá cuenta
a esta generación de la sangre de todos los profetas, que ha sido derramada desde
la creación del mundo: desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que fue
asesinado entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que a esta generación se le
pedirá cuenta de todo esto. ¡Ay de ustedes, doctores de la Ley, porque se han apo-
derado de la llave de la ciencia! No han entrado ustedes, y a los que quieren entrar,
se lo impiden”. Cuando Jesús salió de allí, los escribas y los fariseos comenzaron a
acosarlo, exigiéndole respuesta sobre muchas cosas y tendiéndole trampas para
sorprenderlo en alguna afirmación.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Otras dos lamentaciones de Jesús lo muestran contrariado por la hipocresía de los


fariseos y doctores de la ley. Por un lado, asocia el fingimiento a la violencia homi-
cida, nada menos que de los profetas. Por otro, muestra que acaparar el conoci-
miento para tener poder es contrario al querer de Dios. Estas palabras que desen-
mascaran y acusan, generan persecución y complot, mentiras y bajezas de todo tipo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, estas ofrendas, tú que aceptaste con tanto agrado el homenaje
lleno de fervor que te ofreció santa Teresa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 88, 2

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las gene-
raciones.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios nuestro, que has alimentado a tu familia con el pan del cielo, con-
cédenos que, a ejemplo de santa Teresa, podamos alegrarnos cantando eter-
namente tus misericordias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 16
Viernes 16
Misa a elección. Feria. Verde.
Santa Eduviges, religiosa. (ML). Blanco.
Santa Margarita María Alacoque, virgen. (ML). Blanco.
Prefacios [Día mundial de la alimentación].

Eduviges nació en Andescj, Baviera (Alemania), en 1174 y murió en Trzebnica, Po-


lonia el 15 octubre 1243. Fue duquesa de Polonia y, al enviudar del duque Enrique,
se retiró al monasterio cisterciense fundado por ella, donde su hija era abadesa.
Desde allí continuó la obra de asistencia a los más pobres.

Margarita nació en Verosvres, Autun, Francia, en 1647 y falleció en Paray-le-Monial,


el 17 de octubre de 1690. Fue monja de la Orden de la Visitación. Desarrolló la vida
mística, especialmente unida al Sagrado Corazón de Jesús. Por eso fue mal vista y
criticada por las demás religiosas y superioras. Pero el beato Claudio La Colombière
la guió en esas experiencias ascéticas. Gracias a ella nació la fiesta del Sagrado
Corazón y la práctica de los primeros viernes del mes.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se
encuentra el perdón.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos


ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesu-
cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de santa Eduviges

Dios todopoderoso, concédenos alcanzar la protección divina por la piadosa


intercesión de santa Eduviges, cuya admirable vida es un ejemplo de humildad
para todos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de santa Margarita María

Señor nuestro, que infundiste generosamente tu espíritu en santa Margarita María,


envíanos ese mismo espíritu para que experimentemos el amor de Cristo que supera
todo conocimiento, y seamos colmados de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios,
por los siglos de los siglos.

LECTURA Ef 1, 11-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: En Cristo, nosotros, los que hemos puesto nuestra esperanza en él, he-
mos sido constituidos herederos y destinados de antemano, para ser alabanza de su
gloria, según el previo designio del que realiza todos las cosas conforme a su volun-
tad. En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de
la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Es-
píritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la
redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

¿Cuál es la identidad de los discípulos de Jesús? La carta señala estos aspectos:


“los que hemos puesto nuestra esperanza en él”; los “herederos”, “los que escucha-
ron la palabra de verdad”; los que creyeron en ella; los que llevan la marca del Espí-
ritu Santo, o sea del amor. ¿Vivimos así nuestro ser cristiano?

SALMO Sal 32, 1-2. 4-5. 12-13


R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

Aclamen, justos, al Señor; es propio de los buenos alabarlo. Alaben al Señor con la
cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

Porque la Palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia
y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! El
Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres. R.

ALELUYA Sal 32, 22

Aleluya. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que
tenemos en ti. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 1-7

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En aquel tiempo, se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos


a otros. Jesús comenzó a decir, digiriéndose primero a sus discípulos: “Cuídense de
la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba
ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes
han dicho en la oscuridad será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído,
en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas. A us-
tedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pue-
den hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, des-
pués de matar, tiene el poder de arrojar al infierno. Sí, les repito, teman a ese. ¿No
se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a
ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque
valen más que muchos pájaros”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús actúa como un buen consejero o “couching”. Muestra unos “no” o negativida-
des que debemos evitar siempre. “No” debemos fiarnos de la hipocresía, porque infla
pero no alimenta; “no” se esconden las cosas por mucho tiempo, porque… “la men-
tira tiene patas cortas”; “no” debemos temer a los asesinos porque no pueden hacer
más. Pero miremos también lo “positivo”: “Dios no nos olvida”, somos valiosos a sus
ojos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que
este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 33, 11


Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen
de nada.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y
la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Sábado 17
Sábado 27
San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir. (MO). Rojo.
Prefacio de los santos pastores. [Día internacional para erradicar la pobreza].

L.S.: Flp 3, 17—4, 1; Sal 33, 2-9; Jn 12, 24-26.

Ignacio fue discípulo de san Juan apóstol y sucedió a san Pedro como obispo de
Antioquía. Condenado a morir víctima de ataques de las fieras por el emperador
Trajano, fue conducido a Roma. Durante el viaje escribió siete cartas a diferentes
comunidades eclesiales y las exhortaba, como hermano, a servir a Dios, a no romper
la comunión eclesial y a que no le impidan inmolarse como víctima por Cristo.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Gál 2, 19-20

Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Vivo en la
fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que honras a tu Iglesia con el testimonio de los


santos mártires, haz que el martirio de san Ignacio de Antioquía, que hoy cele-
bramos, así como fue para él causa de eterna gloria, sea para nosotros motivo
de constante protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Ef 1, 15-23

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y


del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes,
recordándolos siempre en mis oraciones. Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo,
el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les
permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes
puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que
encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que
él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo
poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo
sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad,
Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en
este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó,
por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquel
que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La vida teologal es la que elogia san Pablo a los cristianos de Éfeso. Fe, esperanza
y amor son virtudes que las vivencian convencidamente, porque están arraigadas en
la resurrección del Señor. Así, el apóstol nos recuerda a Cristo resucitado, en el que
todo poder le queda sometido. De esa pretensión de dominio se han liberado los
efesios, por eso pueden llevar una auténtica vida de discipulado.

SALMO Sal 8, 2-3a 4-7

R. Diste dominio a tu Hijo sobre la obra de tus manos.

¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu
majestad sobre el cielo: con la alabanza de los niños y de los más pequeños. R.

Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el
hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste


dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R.

ALELUYA Jn 15, 26-27

Aleluya. “El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí, y ustedes también serán mis
testigos”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 8-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente
delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero el que no me reconozca delante de los hombres no será reconocido ante los
ángeles de Dios. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará;
pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando los lleven
ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo
se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese
momento lo que deban decir.

Palabra del Señor.

COMENTARIO
Este es un hermoso texto para reflexionar sobre el testimonio cristiano. ¿Se trata de
ir a una plaza a predicar con un megáfono? Podría ser, pero más comprometedor es
cuando reluce el nombre cristiano delante de quienes lo quieren acallar porque man-
cillan la dignidad humana o están envueltos en redes de corrupción. Testomonio
cristiano es dar cabida al Espíritu Santo que nos hace obrar el bien y no temer.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta con agrado, Señor, la ofrenda de nuestro servicio tú, que recibiste a
san Ignacio, trigo de Cristo, como pan purificado por los sufrimientos del mar-
tirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Soy trigo de Cristo, y deseo ser triturado por los dientes de las fieras para convertirme
en pan purificado.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Padre, que el pan celestial que hemos recibido en la fiesta de san
Ignacio de Antioquía, nos dé fuerzas para que, de palabra y de obra, nos mani-
festemos siempre como auténticos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 18
Domingo 18
29° durante el año. Verde.
Gloria. Credo. Prefacio de los Domingos durante el año. Semana 29° durante el
año. Semana I para el salterio. (San Lucas, evangelista). [Día de la madre].

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tú oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

1ª LECTURA Is 45, 1. 4-6

Lectura del libro de Isaías.


Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha, para so-
meter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de
las ciudades, de manera que no puedan cerrarse. Por amor a Jacob, mi servidor, y
a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me
conocieras. Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te
hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, para que se conozca, desde el
Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Isaías ve que Dios obra por medio de personas que no eran creyentes, en este caso
el rey Ciro. Él decretó el fin del exilio. Las campañas militares y la extensión del
imperio no es obra de la estrategia humana ni de la fuerza de las armas sino que es
Dios quien ha obrado. Se necesita mucha humildad para pensar nuestros logros de
esta manera.

SALMO Sal 95, 1. 3-5. 7-10ac

R. Aclamen la gloria y el poder del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; anuncien su gloria
entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los
dioses. Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el
cielo. R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una
ofrenda. R.

Adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡Que toda la tierra tiemble ante él! Di-
gan entre las naciones: “¡El Señor reina! El Señor juzgará a los pueblos con recti-
tud”. R.

2ª LECTURA 1Tes 1, 1-5b

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios
Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz. Siempre damos
gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y
sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han ma-
nifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor
Jesucristo con una firme constancia. Sabemos, hermanos amados por Dios, que us-
tedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó
hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción
del Espíritu Santo y de toda clase de dones.

Palabra de Dios.
COMENTARIO

¡Qué hermoso recibir un elogio de esta índole! Los tesalonicenses llevaban una vida
auténtica, marcada por las virtudes teologales. Cuando una comunidad vive profun-
damente el evangelio se nota en las expresiones de fe, en las acciones solidarias y
de promoción humana, en las buenas relaciones, en el modo de enfrentar el futuro.
Pero el verdadero hacedor es el Espíritu Santo, que inspira ese estilo de vida.

ALELUYA Flp 2, 15-16

Aleluya. Ustedes brillan como rayos de luz en el mundo, mostrando la Palabra de


Vida. Aleluya.

EVANGELIO Mt 22, 15-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los fariseos se reunieron para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y


le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: “Maestro, sabemos
que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en
cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie.
Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”. Pero Jesús,
conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Mués-
trenme la moneda con que pagan el impuesto”. Ellos le presentaron un denario. Y él
les preguntó: ”¿De quién es esta figura y esta inscripción?”. Le respondieron: “Del
César”. Jesús les dijo: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de
Dios”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús no se dejó atrapar por las lisonjas de los fariseos y los herodianos. Los llama
hipócritas y la respuesta nos deja atónitos a todos. El César y el dinero tienen un
poder temporal y por ellos será crucificado el Señor. Pero Dios y su Reino no se
alojan en los bolsillos sino que habitan en la mente y el corazón; por eso, el amor a
Dios y al prójimo están a la cabeza de los demás valores.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su miseri-
cordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para
aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

BENDICIÓN SOLEMNE

Puede impartirse la Bendición durante el año.

El Señor todopoderoso los bendiga con su misericordia e infunda en sus corazones


la sabiduría eterna. R. Amén.

Él aumente en ustedes la fe y les dé la perseverancia en el bien obrar. R. Amén.

El dirija hacia sí los pasos de ustedes y les muestre el camino de la paz y del
amor. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo, des-
cienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.

Lunes 19
Lunes 19
Misa a elección. Feria. Verde.
Santos Juan Brébeuf e Isaac Jogues, presbíteros y compañeros, mártires. (ML). Rojo.
San Pablo de la Cruz, presbítero. (ML). Blanco.
Beato Timoteo Giaccardo, presbítero. (ML). Blanco.
Prefacios

Juan de Brébeuf nació en Condé-sur-Vire (Bayeux), Francia, el 25 marzo de 1593


y pasó a la vida eterna en Canadá, el 16 de marzo de 1649. Fue sacerdote jesuita y
como misionero, enviado a evangelizar en el territorio del pueblo hurón (los wyan-
dot) en Canadá. Durante la actividad fue apresado, torturado y muerto con otros mi-
sioneros. Se los conoce como mártires canadienses.

Pablo de la Cruz nació en Ovada (Alejandría), el 3 de enero de 1694 y murió en


Roma el 18 de octubre de 1775. Desde joven manifestó su espíritu de penitencia,
movido por el amor a Jesús crucificado, reflejado en el rostro de los pobres y enfer-
mos. Así fundó la Congregación de la Pasión (Pasionistas).

Timoteo nació en Narzole, Cuneo (Italia), el 13 de junio de 1896 y murió en Roma,


el 24 de enero de 1948. Fue el primer sacerdote de la Sociedad de San Pablo (Pau-
linos). Obtuvo el título de periodista para poder anunciar el evangelio con la comuni-
cación social. Además se destacó como excelente acompañante del proceso forma-
tivo de los jóvenes y muy fraterno con las ramas femeninas de la Familia Paulina.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8


Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha
mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

O bien: de los santos Juan Brébeuf e Isaac Jogues

Dios nuestro, que has querido manifestar la esperanza del reino eterno con la
obra apostólica y el martirio de los santos Juan, Isaac y sus compañeros; con-
cédenos, por su intercesión, que se fortalezca constantemente la fe de los cris-
tianos. Por nuestro Señor Jesucristo…

O bien: de san Pablo de la Cruz

Padre, la intercesión de san Pablo de la Cruz, presbítero, cuyo único amor fue
Cristo crucificado, nos alcance tu gracia para que, estimulados por su ejemplo,
abracemos con fortaleza nuestra cruz. Por nuestro Señor Jesucristo…

O bien: del beato Timoteo Giaccardo

Oh Dios, que has guiado al beato Timoteo Giaccardo, sacerdote, en la vida y


en el apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que,
por su intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comuni-
cación social sean correctamente utilizados para fomentar el bien y contribu-
yan válidamente en todas partes a la difusión del Evangelio. Por nuestro Señor
Jesucristo…

LECTURA Éf 2, 1-10

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados que cometían,
cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en
el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan. Todos
nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nues-
tros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas incli-
naciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual
que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos
amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos
hizo revivir con Cristo -¡ustedes han sido salvados gratuitamente!- y con Cristo Jesús
nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los
tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo
Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no pro-
viene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para
que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús,
a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las
practicáramos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“Es el momento de dar paso a la fantasía de la misericordia para dar vida a tantas
iniciativas nuevas, fruto de la gracia. La Iglesia necesita anunciar hoy esos ‘muchos
otros signos’ que Jesús realizó y que ‘no están escritos’ (Jn 20, 30), de modo que
sean expresión elocuente de la fecundidad del amor de Cristo y de la comunidad que
vive de él” (Francisco, Misericordia et misera, n. 18).

SALMO Sal 99, 1-5

R. El Señor nos hizo, a él pertenecemos.

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con can-
tos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo


y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza,
alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por


todas las generaciones. R.

ALELUYA Mt 5, 3

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino
de los Cielos. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 13-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Uno de la multitud dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo
la herencia”. Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro
entre ustedes?”. Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio
de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”. Les
dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido
mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi
cosecha’. Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros
más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma
mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date
buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para
quién será lo que has amontonado?’. Esto es lo que sucede al que acumula riquezas
para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.

Palabra del Señor.


COMENTARIO

El núcleo de esta enseñanza de Jesús está resumida en esta frase: “La vida de un
hombre no está asegurada por sus riquezas”. Acumular con espíritu de avaricia es
lo que corrompe a cualquier persona, porque la cierra a los demás y la repliega sobre
sí misma. La generosidad y el desinterés son las virtudes que dan seguridad a la
vida, lo que al parecer nuestro mundo no asimila del todo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su miseri-
cordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Martes 20
Martes 20
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

LECTURA Éf 2, 12-22

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.


Hermanos: Antes ustedes no tenían a Cristo y estaban excluidos de la comunidad
de Israel, ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Pero ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acerca-
dos por la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: Él ha unido a los dos
pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo
en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los
dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y
los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la
enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para
ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque
por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo
Espíritu. Por lo tanto, ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudada-
nos de los santos y miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre
los apóstoles y los profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es
el mismo Jesucristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir
un templo santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio,
para llegar a ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

El proceso de conversión hace recuperar la amistad con Dios. Todos pasamos por
esta realidad y san Pablo habla de “nosotros” que antes estábamos alejados y ahora
estamos cerca. La conversión tiene como consecuencia la reconciliación, la familia-
ridad con Dios, la hermandad entre los discípulos, por lo cual nos edificamos como
“templo santo en el Señor”. Por eso, “Cristo es nuestra paz”.

SALMO Sal 84, 9ab. 10-14

R. El Señor promete la paz para su pueblo.

Voy a proclamar lo que dice el Señor: el Señor promete la paz para su pueblo y sus
amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra
tierra. R.

El amor y la verdad se encontrarán, la justicia y la paz se abrazarán; la verdad brotará


de la tierra y la justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La justicia
irá delante de él, y la paz, sobre la huella de sus pasos. R.

ALELUYA Lc 21, 36

Aleluya. Estén prevenidos y oren incesantemente. Así podrán comparecer seguros


ante el Hijo del hombre. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 35-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.


Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lám-
paras encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que
fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores
a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo reco-
gerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el
señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El regreso del Señor es un tema poco pensado entre nosotros, aunque a diario re-
zamos “venga a nosotros tu Reino”. Esa espera es activa, como los servidores que
continuaban con sus quehaceres para mantener la residencia. Así esperamos el
Reino, activamente comprometidos con el cuidado de la casa común y la fraternidad
universal, para que el dueño viva bien en ella. Eso lleva a la felicidad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Miércoles 21
Miércoles 21
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-
tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

LECTURA Éf 3, 2-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido


dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me
dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al
leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no
fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por
medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que
también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo
Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evange-
lio. De este Evangelio, yo fui constituido ministro por el don de la gracia que recibí de
Dios, en virtud de la eficacia de su poder. Yo, el menor de todos los santos, he reci-
bido la gracia de anunciar a los paganos la insondable riqueza de Cristo, y manifestar
a todos la dispensación del misterio que estaba oculto desde siempre en Dios, el
creador de todas las cosas, para que los Principados y las Potestades celestiales
conozcan la infinita variedad de la sabiduría de Dios por medio de la Iglesia. Este es
el designio que Dios concibió desde toda la eternidad en Cristo Jesús, nuestro Señor,
por quien nos atrevemos a acercarnos a Dios con toda confianza, mediante la fe en
él.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Pablo escribió: “Para mí la vida es Cristo” (Filipenses 1, 21). En este pasaje de la


carta a los efesios se desarrolla esa experiencia espiritual del apóstol, cuya misión
es evangelizar a los paganos. Él es el portador de un misterio: todos los pueblos
están llamados a conocer a Dios, por medio de la fe en Jesucristo. Comparemos la
propia experiencia de Cristo con la de Pablo.

SALMO Is 12, 2-6

R. Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.

Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es


mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra!
¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el
Santo de Israel! R.

ALELUYA Mt 24, 42a. 44


Aleluya. Estén prevenidos y preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora
menos pensada. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 39-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora
va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también
estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”. Pe-
dro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”.
El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al
frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno?
¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les ase-
guro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: ‘Mi
señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y
se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos
pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor
que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró
conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquel que, sin
saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente. Al que se le
dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho
más”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El Reino de Dios se espera con lo mucho o lo poco que hemos recibido como talen-
tos, dones… Mientras lo esperamos, debemos huir de la violencia contra los seme-
jantes, el abuso en todo sentido y el descuido de las realidades espirituales. Si así
esperamos al Señor, tendremos su confianza. Valoremos lo que tenemos en nues-
tras manos y cuanto más sea más dispongámonos para el servicio.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.
Jueves 22
Jueves 22
Misa a elección. Feria. Verde.
San Juan Pablo II, papa. (ML). Blanco.
Prefacios

Karol Wojtila nació en Wadowice, Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920 y murió


en el Vaticano el 2 de abril de 2005. Fue el primer Papa de origen eslavo y no italiano
desde Adriano VI (1459 – 1523). Todo su Pontificado estuvo marcado por las prime-
ras líneas de la encíclica Redemtor hominis: “El Redentor del hombre, Jesucristo, es
el centro del cosmos y de la historia. A él se vuelven mi pensamiento y mi corazón
en esta hora solemne que está viviendo la Iglesia y la entera familia humana con-
temporánea”. Desde ahí promovió la Doctrina Social de la Iglesia, fue al encuentro
de los pueblos de todos los continentes, dialogó con importantes líderes religiosos y
políticos del mundo, fue mensajero de la paz y de la libertad de los pueblos. Fue
canonizado por Francisco el 27 de abril de 2014.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

O bien: de san Juan Pablo, II

Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, papa,
guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos con-
cedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo,
único redentor del hombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.

LECTURA Éf 3, 14-21

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Doblo mis rodillas delante del Padre, de quien procede toda paternidad
en el cielo y en la tierra. Que él se digne fortificarlos por medio de su Espíritu, con-
forme a la riqueza de su gloria, para que crezca en ustedes el hombre interior. Que
Cristo habite en sus corazones por la fe, y sean arraigados y edificados en el amor.
Así podrán comprender, con todos los santos, cuál es la anchura y la longitud, la
altura y la profundidad, en una palabra, ustedes podrán conocer el amor de Cristo,
que supera todo conocimiento, para ser colmados por la plenitud de Dios. ¡A Aquel
que es capaz de hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o pensar, por el
poder que obra en nosotros, a él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, por
todas las generaciones y para siempre! Amén.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

En este tramo de la carta, los efesios son invitados a progresar en la fe: “que crezca
en ustedes el hombre interior”, y así “Cristo habite en sus corazones”. Este es el
proceso formativo ideal de todos los discípulos, que no solo poseamos conocimien-
tos intelectuales, sino que conozcamos el amor de Cristo; es decir, que Cristo se
forme en nosotros, para un mejor servicio solidario y una mayor unión con Dios.

SALMO Sal 32, 1-2. 4-5. 11-12. 18-19

R. La tierra está llena del amor del Señor.

Aclamen, justos, al Señor; es propio de los buenos alabarlo. Alaben al Señor con la
cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia
y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

El designio del Señor permanece para siempre, y sus planes, a lo largo de las gene-
raciones. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como
herencia! R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su miseri-
cordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

ALELUYA Flp 3, 8-9

Aleluya. Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y
estar unido a él. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 49-53

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desea-
ría que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento
hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la
paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante,
cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el
padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la
madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.

Palabra del Señor.

COMENTARIO
Es extraño este evangelio, porque Jesús vino a traer la paz; pero podemos compren-
derlo porque su Palabra no deja indiferente a nadie. Su evangelio quema, destruye
el egoísmo humano y sus obras. Su evangelio hace tomar posición a favor de los
pobres, y esto genera urticaria, como sucede hoy con el mensaje de Francisco o con
todos los que fueron fieles al Señor y consecuentes con su fe.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Viernes 23
Viernes 23
Misa a elección. Feria. Verde.
San Juan de Capistrano, presbítero. (ML). Blanco.
Prefacios

Juan nació en Capistrano, L’Aquila (Italia), en 1386 y falleció en Ilok, Croacia, el 23


de octubre de 1456. Era hijo de un noble alemán, obtuvo el título de abogado y fue
gobernador de Perugia. Cayó prisionero y luego se hizo franciscano. Al defender el
santísimo nombre de Jesús incorporó a su escudo la inscripción “Cristo Rey”. Fue
delegado papal en Austria, Baviera y Polonia. En 1456 cayó prisionero de los turcos
en la batalla de Belgrado. Murió en prisión. En 1984 Juan Pablo II lo nombró patrono
de los capellanes militares de todo el mundo.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

O bien: de san Juan de Capistrano

Dios nuestro, que elegiste a san Juan de Capistrano para confortar a tus fieles
en la adversidad, te pedimos que nos mantengas bajo tu protección y conser-
ves siempre en paz a tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los
siglos.

LECTURA Éf 4, 1-6

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Yo, que estoy preso por el Señor, los exhorto a comportarse de una ma-
nera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y
paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Es-
píritu mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como
hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la
vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo
Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

“La diversidad es, en verdad, abundancia de dones que tienden a enriquecer la única
realidad [...]. Prácticamente habrá que preguntarse: los dones de Dios en esta per-
sona, o proyecto, o grupo, ¿contribuirán a la unidad y a hacer más profunda la co-
munión? Si así fuere, sean bienvenidos [...]. La diversidad sin divisiones y la unidad
sin uniformismo son una riqueza y un reto que favorecen el crecimiento de la comu-
nidad de oración, de gozo y servicio, como testimonio de la realidad de Cristo” (Con-
gregación para la vida consagrada, Elementos esenciales, n. 22).

SALMO Sal 23, 1-4b. 5-6

R. ¡Benditos los que buscan tu rostro, Señor!

Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes,
porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.

¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El


que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni
jura falsamente. R.

Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los
que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.

ALELUYA Cf. Mt 11, 25


Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios
del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 54-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a la multitud: Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes
dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen
que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la
tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué
no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presen-
tarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que
el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en
la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cen-
tavo.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús alerta a la multitud sobre el conocimiento que no sirve para la vida. Como
quien es capaz de conocer muy bien la meteorología pero no es capaz de conocer
los movimientos más profundos del alma como son el perdón, la búsqueda de la
reconciliación, la actitud de diálogo. Seamos eruditos del saber y a la vez llenos de
la sabiduría de la vida.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Sábado 24
Sábado 24
Misa a elección. Feria. Verde.
San Antonio María Claret, obispo. (ML). Blanco.
Santa María en sábado. (ML). Blanco.
Prefacios [Día de las Naciones Unidas].
Antonio nació en Sallent, Cataluña, España, el 23 de diciembre de 1807 y falleció en
Fontfroide, Francia, el 24 de octubre de 1870. Siendo sacerdote fundó la Congrega-
ción de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Misioneros claretia-
nos). Fue arzobispo de Cuba, donde se dedicó a promover la vida cristiana en toda
la isla, generando muchas obras, entre ellas las cajas de ahorro. Con la hermana
María Antonia París fundó la congregación de las Religiosas de María Inmaculada
(Misioneras claretianas). En 1857 la reina lo llamó para que sea su confesor, pero no
abandonó su espíritu misionero. Junto a la soberana fue exiliado a Francia donde
murió en un monasterio cirsterciense.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha


mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de
tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa volun-


tad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos
de los siglos.

O bien: de san Antonio María Claret

Dios nuestro, que fortaleciste al obispo san Antonio María con admirable cari-
dad y paciencia, para evangelizar a los pueblos, concédenos, por su interce-
sión, la gracia de buscar lo que te agrada y trabajar incansablemente en ganar
para Cristo a los hermanos. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de santa María en sábado

Padre misericordioso, ayúdanos en nuestra debilidad, para que, al celebrar a


la santa Madre de Dios, su intercesión nos libre de todo pecado. Por nuestro
Señor Jesucristo...

LECTURA Éf 4, 7-16

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo
los ha distribuido. Por eso dice la Escritura: “Cuando subió a lo alto, llevó consigo a
los cautivos y repartió dones a los hombres”. Pero si decimos que subió, significa
que primero descendió a las regiones inferiores de la tierra. El que descendió es el
mismo que subió más allá de los cielos, para colmar todo el universo. Él comunicó a
unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a
otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en
orden a la edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad
de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la
madurez que corresponde a la plenitud de Cristo. Así dejaremos de ser niños, sacu-
didos por las olas y arrastrados por el viento de cualquier doctrina, a merced de la
malicia de los hombres y de su astucia para enseñar el error. Por el contrario, vi-
viendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente, unidos a Cristo. Él es la
Cabeza, y de él, todo el Cuerpo recibe unidad y cohesión, gracias a los ligamentos
que lo vivifican y a la acción armoniosa de todos los miembros. Así el Cuerpo crece
y se edifica en el amor.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Nuevamente nos encontramos con el argumento del crecimiento personal en el se-


guimiento de Cristo. Esta vez, nos muestra que es para llegar “al estado de hombre
perfecto”, con los dones que cada uno ha recibido. Es necesario profundizar esta
madurez cristiana para no ser “sacudidos por las olas y arrastrados por el viento de
cualquier doctrina”. ¿Soy responsable de mi crecimiento cristiano?

SALMO Sal 121, 1-5

R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya
están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. Allí suben
las tribus, las tribus del Señor. R.

Según es norma en Israel para celebrar el Nombre del Señor. Porque allí está el
trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.

ALELUYA Ez 33, 11

Aleluya. “Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta y viva”, dice el
Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 13, 1-9

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de


aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios.
Él respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más
pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos
acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron
cuando se desplomó la torre de Siloé eran más culpables que los demás habitantes
de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de
la misma manera”. Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera
plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador:
‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. En-
tonces córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’. Pero él respondió: ‘Señor, déjala to-
davía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que
así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás’”.
Palabra del Señor.

COMENTARIO

La conversión es para cambiar, para ser mejores. Conformarse con lo mismo de


siempre es ser presa de la muerte sin que nos demos cuenta. Así lo enseñó Jesús
al comentar la crónica diaria de su época. Él nos compara con las plantas que deben
ser abonadas para que crezcan y den fruto. Ese alimento es la palabra de Dios y la
eucaristía, y el fruto es al amor en todas sus expresiones.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que
tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para


aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesu-
cristo, nuestro Señor.

Domingo 25
Domingo 25
30° durante el año. Verde.
Gloria. Credo. Prefacio de los Domingos durante el año. Semana 30° durante el año.
Semana II para el salterio.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para


conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª LECTURA Éx 22, 20-26

Lectura del libro del Éxodo.


Éstas son las normas que el Señor dio a Moisés: No maltratarás al extranjero ni lo
oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No harás daño a la viuda ni
al huérfano. Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor.
Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres que-
darán viudas, y sus hijos huérfanos. Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al
pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás
interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga
el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con
qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Las leyes que regían al pueblo demuestran la opción preferencial de Dios por la de-
fensa de los extranjeros, las viudas, los huérfanos y los pobres. Las normas, enton-
ces, consisten en amar a los indefensos y a los pobres. Hace bien leer este texto
sagrado en momentos donde se ha expandido el rechazo al extranjero y la aporofo-
bia (desprecio al pobre).

SALMO Sal 17, 2-4. 47. 51ab

R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.


Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos. R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca! ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación! Él


concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido. R.

2ª LECTURA 1Tes 1, 5c-10

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.


Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra
en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo. Así llegaron
a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya. En efecto, de allí
partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas
partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es nece-
sario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo
se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó de entre los
muertos y que nos libra de la ira venidera.

Palabra de Dios.

COMENTARIO
Los tesalonicenses eran una comunidad ejemplar. Creyeron a pesar de las dificulta-
des que pasaban, manteniendo la alegría y evangelizaron en las regiones vecinas.
Ellos aún siguen siendo un modelo para nosotros, que pasamos muchas dificultades
y nuestra alegría a veces está decaída a causa de los problemas que nos ha desen-
cadenado la pandemia. En este tiempo, ¿cómo deberemos evangelizar?

ALELUYA Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”,
dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO Mt 22, 34-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos,
se reunieron con él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo
a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?”. Jesús le res-
pondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo
tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante
al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos de-
penden toda la Ley y los Profetas”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Los fariseos creyeron que acallados los saduceos, sus adversarios, Jesús iba a po-
nerse de su lado. Para hacerlo entrar en ese círculo de hipócritas lo ponen a prueba.
Y le arrancaron una de las síntesis más geniales: toda la enseñanza de la Biblia se
reduce en el amor a Dios y al prójimo como a nosotros mismos. Esos corazones
falsos, desprovistos de amor, también fueron enmudecidos por la sabiduría del Se-
ñor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

BENDICIÓN SOLEMNE
El Señor de todo consuelo ordene los días de ustedes en su paz y les conceda los
dones de su bendición. R. Amén.

Los libre de toda perturbación y confirme sus corazones en su amor. R. Amén.

Para que enriquecidos con la fe, la esperanza y la caridad, practiquen el bien en la


vida presente y puedan llegar felizmente a la eterna. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo, des-
cienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.

Lunes 26
Lunes 26
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para


conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Éf 4, 32—5, 8

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Sean ustedes mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los


unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. Traten de imitar a Dios, como
hijos suyos muy queridos. Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y
se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios. En cuanto al
pecado carnal y cualquier clase de impureza o avaricia, ni siquiera se los mencione
entre ustedes, como conviene a los santos. Lo mismo digo acerca de las obscenida-
des, de las malas conversaciones y de las bromas groseras: todo esto está fuera de
lugar. Lo que deben hacer es dar gracias a Dios. Y sépanlo bien: ni el hombre luju-
rioso, ni el impuro, ni el avaro –que es un idólatra– tendrán parte en la herencia del
Reino de Cristo y de Dios. No se dejen engañar por falsas razones: todo eso atrae
la ira de Dios sobre los que se resisten a obedecerle. ¡No se hagan cómplices de los
que obran así! Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan
como hijos de la luz.

Palabra de Dios.
COMENTARIO

La llamada al amor parece obvia, pero es muy exigente. Vivir el amor se traduce en
acciones de bondad, compasión, imitación de Dios, entrega... Y a la vez es rechazo
a la impureza, la avaricia, la lujuria, las groserías… La vida marcada por el amor no
es una existencia pacata, aburrida y timorata. La vida llevada con amor es luminosa,
y se nota, porque no tiene fingimientos.

SALMO Sal 1, 1-4. 6

R. ¡Vivamos como hijos de la luz!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino


de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en
la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido
tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento, porque
el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina
mal. R.

ALELUYA Cf. Jn 17, 17ba

Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad. Aleluya.

EVANGELIO Lc 13, 10-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un
espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente
encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le
dijo: “Mujer, estás sanada de tu enfermedad”, y le impuso las manos. Ella se ende-
rezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque
Jesús había sanado en sábado, dijo a la multitud: “Los días de trabajo son seis; ven-
gan durante esos días para hacerse sanar, y no el sábado”. El Señor le respondió:
“¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a
su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás
tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser liberada de sus cadenas el
día sábado?”. Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaban de confusión,
pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El amor de Jesús no se guía por el reloj. Ese amor no tiene tiempo, por lo tanto no
se adecúa a lugares santos ni profanos. El amor de Jesús simplemente actúa donde
hay un ser humano doblegado, como esa mujer, doblemente humillada, apocada por
su condición femenina y encorvada por la degradante enfermedad. El amor de Jesús
no desea ver a nadie con la cabeza gacha.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 27
Martes 27
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para


conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Ef 5, 21-33

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. Las mujeres,
a su propio marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como
Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia
está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a
su marido. Los maridos amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó
por ella para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque
quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto,
sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como
a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia
a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, por
nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. “Por eso, el hombre dejará a su
padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne”. Este es
un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. En cuanto a ustedes,
cada uno debe amar a su propia mujer como a sí mismo, y la esposa debe respetar
a su marido.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La clave de lectura de este texto no está en el sometimiento de la mujer al hombre,


sino en el primer principio de la creación: “los dos serán una sola carne”. Esa unión
matrimonial tan íntima es sagrada y se hace sacramento en el matrimonio. En él se
identifica la unión de Jesús con la Iglesia, tienen tal ensimismamiento de vida que en
la comunidad fluye la vida de Dios y la comunidad se hace sagrada.

SALMO Sal 127, 1-5

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños
de olivo alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde
Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén! R.

ALELUYA Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios
del Reino a los pequeños. Aleluya.

EVANGELIO Lc 13, 18-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? Se
parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se con-
virtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas”. Dijo también:
“¿Con qué podré comparar el Reino de Dios? Se parece a un poco de levadura que
una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús explica el Reino de Dios con dos comparaciones: la planta de mostaza y un


poco de levadura. Ambas son casi invisibles, pero crecen y sirven para los demás.
La planta crece y en sus ramas aloja a todos los pájaros, sin importarle quién se
refugia en ella. La levadura disuelve su ser en la masa para convertirla en pan. Cada
uno es pequeña semilla del Reino de Dios y levadura en la masa de la sociedad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE ENTRADA Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 28
Miércoles 28
Santos Simón y Judas, apóstoles. (F). Rojo.
Gloria. Prefacio de los apóstoles.

Simón era apodado el Cananeo o Zelota, y Judas es llamado Tadeo, hijo de San-
tiago. En los Evangelios sus nombres aparecen en los últimos puestos de la lista de
los apóstoles y los datos que tenemos de ellos son muy escasos. Ambos apóstoles
pertenecían a diferentes grupos sociales y regionales, uno de una tendencia más
confrontativa y de frontera, y el otro proveniente de familia más tradicional; pero a
ambos los une la fe y el seguimiento de Cristo.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Estos son los santos varones a quien el Señor eligió por su caridad sincera; él les
dio la gloria eterna.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que por la predicación de los apóstoles nos llevaste al conoci-
miento de tu nombre; te rogamos que, por intercesión de los santos Simón y
Judas, tu Iglesia se vea enriquecida con nuevos pueblos que crean en ti. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Éf 2, 19-22

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.


Ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y
miembros de la familia de Dios. Ustedes están edificados sobre los apóstoles y los
profetas, que son los cimientos, mientras que la piedra angular es el mismo Jesu-
cristo. En él, todo el edificio, bien trabado, va creciendo para constituir un templo
santo en el Señor. En él, también ustedes son incorporados al edificio, para llegar a
ser una morada de Dios en el Espíritu.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La Iglesia es comparada a un edificio o templo santo, cimentado sobre los apóstoles


y los profetas, pero la piedra angular, la que une los muros y determina la orientación
de toda la construcción es Jesús. Además se compara la Iglesia con la ciudadanía y
no con la esclavitud. Todas estas son formas para pensar nuestra pertenencia a la
Iglesia y cómo la construimos.

Salmo Sal 18, 2-5

R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un


día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabra, sin que se escuche su voz, resuena su eco por
toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

ALELUYA

Aleluya. ¡A ti, Dios, te alabamos y cantamos! ¡A ti, Señor, te alaba el coro celestial
de los apóstoles! Aleluya.

EVANGELIO Lc 6, 12-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús se retiró a una montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios.
Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio
el nombre de Apóstoles: Simón, a quien puso el sobrenombre de Pedro, Andrés, su
hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo,
Simón, llamado el Zelote, Judas, hijo de Santiago, y Judas Iscariote, que fue el trai-
dor. Al bajar con ellos se detuvo en una llanura. Estaban allí muchos de sus discípu-
los y una gran muchedumbre que había llegado de toda la Judea, de Jerusalén y de
la región costera de Tiro y Sidón, para escucharlo y hacerse curar de sus enferme-
dades. Los que estaban atormentados por espíritus impuros quedaban curados; y
toda la gente quería tocarlo, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Palabra del Señor.

COMENTARIO
La forma de elegir de Jesús es conmovedora. Pasa toda una noche orando. Allí se-
guramente pensó en las características personales, positivas y negativas, de cada
uno de los apóstoles, en su historia personal y hasta en su religiosidad. Así los llamó
y nombró en la madrugada, para que opten por la claridad, y hagan lo que él hace:
entregar la palabra y curar al ser humano enfermo y herido.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te pedimos, Señor, que recibas nuestras súplicas al venerar la gloria eterna de


tus apóstoles Simón y Judas, y nos dispongas para celebrar dignamente estos
santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf. Jn 14, 23

Dice el Señor: “El que me ama será fiel a mi palabra; mi Padre lo amará, iremos a él
y habitaremos en él”.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios nuestro, después de recibir estos sacramentos, e impulsados por el Es-


píritu santo, te rogamos humildemente que el misterio celebrado en el martirio
de los apóstoles Simón y Judas nos hagas perseverar siempre en tu amor. Por
Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 29
Jueves 29
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para


conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Éf 6, 10-20

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Fortalézcanse en el Señor con la fuerza de su poder. Revístanse con la


armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio. Porque nuestra
lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potes-
tades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal
que habitan en el espacio. Por lo tanto, tomen la armadura de Dios, para que puedan
resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los
obstáculos. Permanezcan de pie, “ceñidos con el cinturón de la verdad y vistiendo la
justicia como coraza”. Calcen sus pies con el celo para propagar el Evangelio de la
paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, con el que podrán apagar todas
las flechas encendidas del Maligno. Tomen el casco de la salvación, y la espada del
Espíritu, que es la Palabra de Dios. Eleven constantemente toda clase de oraciones
y súplicas, animados por el Espíritu. Dedíquense con perseverancia incansable a
interceder por todos los hermanos, y también por mí, a fin de que encuentre palabras
adecuadas para anunciar resueltamente el misterio del Evangelio, del cual yo soy
embajador en medio de mis cadenas. ¡Así podré hablar libremente de él, como debo
hacerlo!

Palabra de Dios.

COMENTARIO

El Reino de Dios sufre persecuciones y violencia. Los discípulos debemos defender


ese Reino de justicia, paz y alegría en el Espíritu Santo de los que tienen el poder de
hacer el mal. Y por otro lado, en el Reino de Dios nosotros, los vivientes, intercede-
mos por los demás hermanos, lo cual no es únicamente una tarea de quienes han
alcanzado la santidad plena.

SALMO Sal 143, 1-2. 9-10ab

R. ¡Bendito sea el Señor, mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca, el que adiestra mis brazos para el combate y mis
manos para la lucha. R.

Él es mi bienhechor y mi fortaleza, mi baluarte y mi libertador; él es el escudo con


que me resguardo, y el que somete los pueblos a mis pies. R.

Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo y tocar para ti con el arpa de diez cuer-
das, porque tú das la victoria a los reyes y libras a David, tu servidor. R.

ALELUYA Cf. Lc 19, 38; 2, 14

Aleluya. ¡Bendito sea el Rey que viene en Nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria
en las alturas! Aleluya.

EVANGELIO Lc 13, 31-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Se acercaron algunos fariseos que le dijeron a Jesús: “Aléjate de aquí, porque He-
rodes quiere matarte”. Él les respondió: “Vayan a decir a ese zorro: hoy y mañana
expulso a los demonios y realizo curaciones, y al tercer día habré terminado. Pero
debo seguir mi camino hoy, mañana y pasado, porque no puede ser que un profeta
muera fuera de Jerusalén. ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y ape-
dreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la
gallina reúne bajo sus alas a los pollitos, y tú no quisiste! Por eso, ‘a ustedes la casa
les quedará desierta’. Les aseguro que ya no me verán más, hasta que llegue el día
en que digan: “¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús, que había decidido ir a Jerusalén, llegó por fin a la Ciudad Santa. Los hipó-
critas le salieron al encuentro para prevenirlo de un rey sanguinario. Jesús no se deja
seducir por esta tentación, sino que confirma su fidelidad a la misión recibida y opta
por entregar la vida, como los profetas. Jesús no temía a la muerte, sino que confiaba
en el Padre Dios, en nombre de quien entrará en la ciudad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 30
Viernes 30
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para


conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Flp 1, 1-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Pablo y Timoteo, servidores de Cristo Jesús, saludan a todos los santos en Cristo
Jesús, que se encuentran en Filipos, así como también a los que presiden la comu-
nidad y a los diáconos. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios,
nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Yo doy gracias a Dios cada vez que los re-
cuerdo. Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, pen-
sando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el co-
mienzo hasta ahora. Estoy firmemente convencido de que Aquel que comenzó en
ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo
que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón,
ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea cuando trabajo en la defensa y en
la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido. Dios es testigo
de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. Y en mi oración
pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena
comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados
puros e irreprochables en el Día de Cristo, llenos del fruto de justicia que proviene
de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Pablo, desde la prisión, les escribe a los filipenses demostrándoles que los quiere
con ternura de madre. Y movido por ese amor les desea una serie de cosas impor-
tantes para que crezcan: “Aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá com-
pletando”. Así somos todos nosotros, creación incompleta, para que vayamos mejo-
rando por etapas, hasta alcanzar la plenitud del amor. Construyámonos así, día a
día.

SALMO Sal 110, 1-6

R. ¡Grandes son las obras del Señor!

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos.


Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Su obra es esplendor y majestad, su justicia permanece para siempre. Él hizo por-


tentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. R.

Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su alianza. Manifestó


a su pueblo el poder de sus obras, dándole la herencia de las naciones. R.

ALELUYA Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el
Señor. Aleluya.

EVANGELIO Lc 14, 1-6


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo
observaban atentamente. Delante de él había un hombre enfermo de hidropesía.
Jesús preguntó a los doctores de la Ley y a los fariseos: “¿Está permitido sanar en
sábado o no?”. Pero ellos guardaron silencio. Entonces Jesús tomó de la mano al
enfermo, lo sanó y lo despidió. Y volviéndose hacia ellos, les dijo: “Si a alguno de
ustedes se le cae en un pozo su hijo o su buey, ¿acaso no lo saca en seguida, aun-
que sea sábado?”. A esto no pudieron responder nada.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús era un invitado más en la casa del fariseo, y el centro de atención por su fama
y no por su persona. Así es como liberó a un hombre deformado por la retención de
líquido en su cuerpo, es decir un sufriente y marginado. Lo tomó de la mano, como
tomó el pan para transformarlo y lo sanó. No sabemos si los corazones inflados del
anfitrión y los demás invitados habrán sido sanados de su deformación.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 31
Sábado 31
De la feria. Verde.
Prefacios

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán
fuertes, busquen siempre su rostro.

ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad, y para
conseguir lo que nos prometes, ayúdanos a amar lo que nos mandas. Por nues-
tro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Flp 1, 15. 18b-26

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: Es verdad que algunos predican a Cristo llevados por la envidia y el es-
píritu de discordia, pero otros lo hacen con buena intención. De una u otra manera,
con sinceridad o sin ella, Cristo es anunciado, y de esto me alegro y me alegraré
siempre. Porque sé que esto servirá para mi salvación, gracias a las oraciones de
ustedes y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo. Así lo espero ansiosamente,
y no seré defraudado. Al contrario, estoy completamente seguro de que ahora, como
siempre, sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque
para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo
me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido
de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero
por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. Tengo la plena
convicción de que me quedaré y permaneceré junto a todos ustedes, para que pro-
gresen y se alegren en la fe. De este modo, mi regreso y mi presencia entre ustedes
les proporcionarán un nuevo motivo de orgullo en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

¿Es posible predicar “a Cristo llevados por la envidia y el espíritu de discordia”? Es


una antigua realidad, pero san Pablo, en su sabiduría, nos enseña que lo importante
es que “Cristo es anunciado”. Y él seguirá fiel a su misión evangelizadora, y todas
sus acciones, incluso el martirio, servirán para el anuncio. Este testimonio nos ayuda
a no desanimarnos a causa del mal comportamiento de algunos discípulos.

SALMO Sal 41, 2-3. 5bcd

R. ¡Mi alma tiene sed del Dios viviente!

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi
Dios. R.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de
Dios? R.

¡Cómo iba en medio de la multitud y la guiaba hacia la Casa de Dios, entre cantos
de alegría y alabanza, en el júbilo de la fiesta! R.

ALELUYA Mt 11, 29ab

Aleluya. “Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y
humilde de corazón”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO Lc 14, 1. 7-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo
observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros pues-
tos, les dijo esta parábola: “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en
el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más im-
portante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: ‘Déjale
el sitio’, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario,
cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el
que te invitó, te diga: ‘Amigo, acércate más’, y así quedarás bien delante de todos
los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será
elevado”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús nuevamente se manifiesta en la casa de un hipócrita. Esta vez desenmascara


la ambición y las apariencias, representadas en la búsqueda de los primeros puestos
o lugares principales. Hace ver que en el Reino de Dios el primer puesto es de los
humildes y que toda arrogancia no tiene lugar en él. Excelente texto para discernir
sobre la altivez y la humildad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Padre, las ofrendas que te presentamos, y que la celebración de estos


misterios sean para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Ef 5, 2

Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Dios nuestro, te pedimos que lleves a su plenitud en nosotros lo que


significa estos sacramentos, para que poseamos plenamente lo que ahora ce-
lebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.