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Investiga sobre la biografía de Freud y redacta un informe donde explique los


postulados de su teoría relacionándolos con sus experiencias personales. 

Postulados de Sigmund Freud

Sigmund Freud fue un médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del
psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.
Su interés científico inicial como investigador se centró en el campo de la neurología,
procediendo paulatinamente hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales,
investigaciones de las que daría cuenta en la casuística de su consultorio privado.
La búsqueda inicial centrada en la rememoración de los traumas psicógenos como
productores de síntomas fue abriendo paso al desarrollo de una teoría etiológica de la
neurosis más diferenciada. Todo esto se convirtió en el punto de partida del
psicoanálisis, al que se dedicó ininterrumpidamente el resto de su vida.

Las teorías de Freud han tenido una gran influencia en el mundo de la Psicología y
fuera de ella hasta la actualidad. Algunas de las más conocidas son las siguientes:

El principio del placer (y el más allá): Postula que el aparato anímico busca, como fin
último, alcanzar placer y evitar displacer, y así complacer las necesidades biológicas y
psicológicas. El placer es la fuerza que guía el proceso de identificación de la persona.
Funciona sólo en el inconsciente sistémico, y es el principio que rige todo su
funcionamiento. Es por ello que las representaciones displacenteras son reprimidas,
porque transgreden el orden.

El principio del placer conduce inconscientemente al alcance de las necesidades


básicas de supervivencia.
El principio de realidad es el polo opuesto al principio del placer, la persona tiene
conciencia del entorno real y sabe que tiene que adaptarse a él para poder vivir en
sociedad.

Aprendemos conforme maduramos a reprimir nuestros instintos en base a reglas


sociales para poder obtener placer más a largo plazo y de forma más disminuida, pero
de acorde a la realidad.

Hay una “fuente” en la psique humana que está más allá del Principio del placer, es
decir que no obedece a sus leyes porque existe previa a dicho principio.

En su obra más conocida, La interpretación de los sueños (Die Traumdeutung, 1900),


Freud explica el argumento para postular el nuevo modelo del inconsciente y
desarrolla un método para conseguir acceder al mismo, tomando elementos de sus
experiencias previas. Como parte de su teoría, postula también la existencia de un
preconsciente, que describe como la capa entre el consciente y el inconsciente (el
término subconsciente es utilizado popularmente, pero no forma parte de la
terminología psicoanalítica). La represión, por su parte, tiene gran importancia en el
conocimiento de lo inconsciente. De acuerdo con Freud, las personas experimentan a
menudo pensamientos y sentimientos tan dolorosos que no pueden soportarlos. Freud
se refiere a esta idea a lo largo de toda su obra, principalmente en sus Trabajos sobre
metapsicología. Según sostuvo, estos pensamientos y sentimientos (al igual que los
recuerdos asociados) no pueden ser expulsados de la mente, pero sí del consciente
para formar parte del inconsciente, manteniendo lo reprimido su efectividad psíquica y
retornando en forma de alguna de sus producciones.

Freud propuso la teoría de que los síntomas histéricos y neuróticos tenían como causa
núcleos traumáticos reprimidos en el inconsciente por ser moralmente inaceptables
para el Yo del sujeto. Freud postuló que estos núcleos patológicos consistían en «uno o
varios sucesos de precoz experiencia sexual, perteneciente a la más temprana
infancia».

Freud observó que, en distintas etapas de nuestra vida, diferentes partes de la piel que
nos daban mayor placer. Más tarde, los teóricos llamarían a estas áreas zonas
erógenas. Vio que los infantes obtenían un gran monto de placer a través de chupar,
especialmente del pecho. De hecho, los bebés presentan una gran tendencia a llevarse
a la boca todo lo que tienen a su alrededor. Un poco más tarde en la vida, el niño
concentra su atención al placer anal de retener y expulsar. Alrededor de los tres o
cuatro años, el niño descubre el placer de tocarse sus genitales. Y solo más tarde, en
nuestra madurez sexual, experimentamos un gran placer en nuestras relaciones
sexuales. Basándose en estas observaciones, Freud postuló su teoría de los estadios
psicosexuales.

 La etapa oral se establece desde el nacimiento hasta alrededor de los 18 meses. El


foco del placer es, por supuesto, la boca. Las actividades favoritas del infante son
chupar y morder.
 La etapa anal se encuentra entre los 18 meses hasta los tres o cuatro años de
edad. El foco del placer es el ano. El goce surge de retener y expulsar.
 La etapa fálica va desde los tres o cuatro años hasta los cinco, seis o siete. El foco
del placer se centra en los genitales. La masturbación a estas edades es bastante
común.
 La etapa de latencia dura desde los cinco, seis o siete años de edad hasta la
pubertad, más o menos a los 12 años. Durante este período, Freud supuso que la
pulsión sexual se suprimía al servicio del aprendizaje.
 La etapa genital empieza en la pubertad y representa el resurgimiento de la
pulsión sexual en la adolescencia, dirigida más específicamente hacia las relaciones
sexuales. Freud establecía que tanto la masturbación, el sexo oral, la
homosexualidad como muchas otras manifestaciones comportamentales eran
inmaduras, cuestiones que actualmente no lo son para nosotros.

Opinión personal

Hace unos cuantos años pude presenciar una escena sexual entre un niño y una niña
que tenían en ese entonces casi 7 años; como este caso que yo misma pude percibir,
he escuchado de otros, por lo que vimos anteriormente sobre la etapa de latencia, a
esta edad los niños deben estar buscando y enfocándose en su desarrollo intelectual.
Pienso que por lo menos la etapa de latencia no debe tomarse en forma absoluta y
recordar que existe variedad individual y cultural.