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La Edad Media es un largo periodo de la historia, que sienta la base de nuestra cultura

occidental, aunque cuesta mucho desterrar los prejuicios acerca de esta etapa. Estos dos
autores, Romero, L, en su obra, La Edad Media y por otro lado Ubierna, P, en su obra
El Mundo Mediterráneo en la Antigüedad Tardía, proponen revertir esta carga negativa,
abordando por separado la historia medieval como un proceso complejo, que tuvo
aportes invalorables y peculiaridades condenables como cualquier periodo de la historia.
Romero hace su periodización en temprana, alta y baja edad media, en las cuales se
puede apreciar las particularidades de cada etapa, por su lado Ubierna nos señala los
años 300 hasta comienzos de los 800, llamándola la Antigüedad Tardía, siglos que para
Ubierna no eran propiamente clásicos y en los que todavía no se había consolidado las
características de un mundo.
En las siguientes paginas tratare de abordar y desarrollar los diferentes cambios que se
produjeron en la Europa Occidental, El imperio Bizantino y el Mundo Musulmán
durante la Antigüedad Tardía, basándome en las obras de los dos autores mencionados.
En el S.III dos grandes imperios unían sobre el mundo mediterráneo: Roma y Persia.
Roma se extendía desde Britania hasta el desierto de África, llegando por el este hasta el
sur de Egipto y el gran río Éufrates en la Mesopotamia. Ese río era la frontera con
Persia, imperio que a su vez se extendía hasta las fronteras de la India y de china.
Los siglos entre el 300 y el 800 no verán solamente la desaparición de Roma y Persia
como unidades políticas, sino también su supervivencia y metamorfosis en nuevas
identidades. Cerca del 476 el imperio Romano estaba totalmente disgregado, pero la
idea de una unidad romana subsistía, y con ella otras muchas ideas heredadas del bajo
imperio, la iglesia cristiana se esforzó por conservarlas y asumió el papel de
representante legitimo
Este período estaría marcado por dos cuestiones fundamentales: por un lado una fuerte
influencia de los pueblos bárbaros sobre la parte Occidental que poco a poco irían
transformando la cultura romana diferenciándola del Oriente y destruyendo el orden
político tradicional; y segundo, el ascenso indiscutido de la fe cristiana como elemento
de unidad imperial, la misma iría socavando las bases del predominio que adquirió hacia
finales de esta Baja Edad Media y sería uno de los aspectos junto la influencia del
imperio sasánida a lo que Romero llamaría, Orientalización del Imperio. En Oriente, el
Imperio Bizantino iría marcando un predominio, hasta incluso por sobre el Occidente
cuando se adueñó de Italia considerándola una provincia suya. Así mismo los
musulmanes comenzarían a mostrar los primeros signos bélicos y expansionistas.
Ubierna nos plantea que al final del SIII el imperio romano se encontraba en una
profunda crisis en donde su gobernador Dioclesiano establece una ciertas de medidas
política y económicas para revertir la crisis, donde se encontraban con un mundo
totalmente desarticulado y desorganizado en donde las diferencias regionales eran más
perceptibles.
Oriente y Occidente tenían diferencias culturales la mitad de oriente usaba la lengua
griega en la administración y la egipcia en ámbitos religiosos y literarios. En África del
norte en cambio mantuvieron su cultura y su lengua hasta la llegada del islam.
Entre las diferencias económicas el Oriente del mediterráneo con su rica producción de
alimentos era más rico que el occidente que funcionaba como productor de algunas
materias primas y como consumidor, las fronteras no estaban tranquilas, en Occidente
diversas tribus y confederaciones de pueblos que los romanos llamaban “bárbaros”
(germanos, ilirios, sármatas), pugnaban sobre las fronteras del Rin y del Danubio y en el
oriente el imperio Persa.
Diocleciano implementa el nuevo censo, una tetrarquía (dos augustos y dos cesares), un
nuevo sistema monetario más un absolutismo político. Las consecuencias que debió
afrontar frente al cambio económico fueron, que los campesinos no podían cumplir con
el pago de impuestos a partir de fechas fijadas, el problema no era la subida de
impuestos sino su cobro regular sin considerar las épocas del año. Es así que los
pequeños campesinos dueños de sus tierras y jurídicamente libres empezaron a buscar
protección fiscal en los poderosos, es aquí una génesis del campesino medieval en
Occidente.
La introducción del cristianismo marcaría el comienzo de una nueva etapa. Esta
religión que en un principio estuvo prohibida por Diocleciano (fiel a las tradiciones
romanas), luego Constantino permitió su coexistencia con los cultos romanos
tradicionales, hasta que Teodosio la convirtió en la religión oficial. Fue así que en el
transcurso de los siglos este culto oriental comenzó a ejercer influencias no solo en la
vida de los ciudadanos sino en cuestiones políticas. Los antiguos cultos paganos,
incluidos los cultos bárbaros se iban a ver suprimidos poco a poco por la fe cristiana
mediante diversos mecanismos como superposición de fiestas cristianas a fiestas
paganas, atribuir milagros a los viejos prodigios, logrando así cierto naturalismo
presente en estos ideales paganos.
Es así que el imperio se vuelve cristiano, para el emperador cristiano el poder era único
y se nombra así mismo como el senescal de Cristo. Fue la desaparición del poder
político en la Roma del Sv la que posibilitó que la administración eclesiástica romana
comenzara a considerar la posibilidad de hablar de “órdenes” políticos diversos: el civil
y el religioso.
Constantino será recordado por su forma de gobierno monárquico y por la legalización
del culto cristiano dando un paso importante a favor de la posterior oficialización de
esta religión.
Constantinopla

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