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Técnicas de modificación de conducta en el

aula
Unidad didáctica 6.
Modelos de prevención y/o intervención ante los
comportamientos disruptivos en el aula

En esta unidad didáctica trataremos los


diversos modelos de prevención y/o
intervención ante los comportamientos
disruptivos en el aula. Para ello,
analizaremos las diversas teorías del
desarrollo infantil, contrastando sus
principales características y vertientes.

A continuación, te enumeramos aquellas


competencias desarrolladas en la unidad
didáctica y los objetivos específicos que
definen su capacitación.

• Competencia
◦ Identificar los principales modelos de
prevención e intervención ante los
comportamientos disruptivos en el
aula.

• Objetivos específicos
◦ Categorizar las teorías del desarrollo
infantil.

◦ Describir las características y aplicación de la disciplina asertiva.

◦ Enumerar los diversos métodos para fomentar la autorregulación en el alumno.

◦ Definir el principio clave de las consecuencias lógicas.

◦ Contrastar la terapia de la realidad y teoría de la elección.


6.1. Teorías del desarrollo infantil
Las diferentes filosofías educativas persiguen distintos objetivos escolares, y dentro de
estas filosofías escolares existen diferentes teorías de desarrollo infantil. Se han
clasificado de diversos modos, básicamente según la cantidad relativa de libertad o de
control ejercido por los profesores y los estudiantes.

Siguiendo este criterio, las teorías pueden clasificarse en tres grandes categorías:

• Teorías de control: según estas teorías el comportamiento de los niños se puede cambiar
actuando en las condiciones ambientales, para provocar las respuestas deseadas. Dentro
de estas teorías se incluyen la modificación de conducta y la disciplina asertiva de Lee
Canter.

• Teorías de intervención no directiva: se basan en el supuesto de que los niños se


desarrollan a partir de su interior. Los niños tienen una inclinación natural al
aprendizaje y a convertirse en seres autónomos y responsables. El papel del profesor es
proporcionar un ambiente que ayude al crecimiento personal y a entender las experiencias
vitales. Dentro de estas teorías se encuentra la formación eficiente del profesor.

• Teorías del liderazgo: el comportamiento es el producto de una multitud de factores


vitales. Se cree que el crecimiento surge de la constante interacción entre los
individuos y sus experiencias sociales. El papel del profesor es el de liderazgo. Los
estudiantes pueden llegar a un estado de autodeterminación si el profesor utiliza las
estrategias adecuadas. Pertenecen a este grupo la teoría de las consecuencias lógicas de
Rudolf Dreikurs y la terapia de la realidad y la teoría de la elección de William
Glasser.
6.1.1. Disciplina asertiva de Lee Canter
La disciplina asertiva de Lee Canter presenta algunas similitudes y diferencias con la
modificación de la conducta. Defiende que se castiguen los comportamientos
inaceptables y se refuercen los aceptables.

Los profesores pueden responder a los actos de los estudiantes de tres maneras diferentes:

• Estilo no asertivo: los profesores no asertivos no consiguen que sus alumnos sepan
claramente qué es lo que desean y que es lo que no aceptan. Unas veces amenazan y otras
ignoran las conductas perturbadoras.

• Estilo hostil: en el que los profesores utilizan un estilo de respuesta hostil y se dirigen a los
estudiantes de forma ofensiva.

• Estilo asertivo: cuando los profesores responden de forma asertiva, comunican de manera
clara sus deseos y sentimientos a los estudiantes, establecen límites, los aplican y dan
instrucciones explícitas a los alumnos. Es básico que la asertividad se implante de forma
coherente.

Aplicación de la disciplina asertiva


Existen seis pasos que deben seguirse para aplicar la disciplina asertiva:

• Paso 1. Crear unas relaciones estudiante-profesor positivas: los profesores deben


enseñar qué son el respeto y la confianza, deben servir de modelos y conocer mejor a sus
alumnos como personas, sus intereses y motivaciones. Deben explicar a los alumnos qué
comportamientos esperan de ellos y revisar periódicamente la conducta que esperan en
distintas situaciones del aula. Los docentes deben estimular y motivar a los alumnos para
que se impliquen en diferentes actividades de aprendizaje dentro del aula.

• Paso 2. Establecer normas o expectativas: los comportamientos deseados se pueden


especificar en una lista. Se aconseja limitarla a unas cinco o seis normas. Estas normas se
explican a los alumnos de forma clara y asertiva. Si un alumno desobedece una norma se
escribe su nombre en la pizarra y, si continúa, se pone una marca. Pueden utilizarse otros
métodos como escribir los nombres en un cuaderno, pero debe aplicarse con calma y de
forma constante. Después de la aplicación de las normas, puede dejar claras sus intenciones
de aplicar las consecuencias negativas o los castigos merecidos. Al finalizar la clase se
aplican las consecuencias negativas o castigos. La intensidad del castigo debe adecuarse a su
frecuencia e intensidad. Deben establecerse normas para cada periodo de actividad y para
cada espacio de tiempo se exigirán distintos comportamientos.

• Paso 3. Realizar un seguimiento de la mala conducta: las consecuencias negativas


deben aplicarse de manera estricta según un plan determinado.
Los profesores pueden hacer varias cosas para mejorar su efectividad al solicitar el
cumplimiento de las normas:

◦ Utilizar un tono de voz firme aunque no ofensivo.

◦ Mantener contacto ocular cuando se exige algo a los estudiantes.

◦ Gesticular con las manos para dar énfasis al mensaje.

◦ Mencionar el nombre de los niños en el mensaje.

◦ Utilizar el contacto físico para dar significado a la instrucción verbal.

◦ Utilizar la técnica del disco rayado, es decir, repetir las exigencias varias veces cuando el
niño las ignore o ponga resistencia.

• Paso 4. Utilizar el castigo para que no se sobrepasen los límites: en la disciplina


asertiva se utilizan diversos métodos de consecuencias negativas o de castigos, como por
ejemplo, el aislamiento, retirar un privilegio, permanecer en la escuela fuera del horario
escolar, enviar al despacho del director, llamar a los padres, enviarlos a otra clase o grabarlos
en una cinta y después reproducirla ante el director o los padres. Algunos estudios sobre el
castigo demuestran que fomenta la resistencia y la rebeldía de los estudiantes. Además, en
lugar de eliminar el comportamiento no deseado, es probable que estimule el mismo
comportamiento que se desea eliminar.
El castigo no enseña la conducta adecuada, inhibe la espontaneidad, la cooperación y la
asertividad, estimula la agresividad y los alumnos valoran menos el aprendizaje y presentan
mayor fracaso escolar.

• Paso 5. Implementar un sistema de consecuencias positivas: los profesores deben


responder ante el buen comportamiento. Los alumnos deben experimentar consecuencias
positivas para que así sea más probable que repitan su comportamiento. Canter propone
utilizar recompensas, como por ejemplo atención del profesor, notas positivas o llamadas a
los padres, recompensas, privilegios especiales, recompensas en casa o recompensas en
grupo.

• Paso 6. Conseguir una fuerte implicación paterna: los profesores deben ponerse en
contacto con los padres a principio de curso y explicar las normas y las consecuencias. A lo
largo del año deben hacerse entrevistas de seguimiento.
6.1.2. Formación eficiente del profesor
La formación eficiente del profesor, según T. Gordon (1976) (GORDON, T. (1976). P.E.T. in
Action. New York: Wyden.) , defiende que los profesores deben fomentar la autorregulación,
junto con las relaciones positivas alumno-profesor. Esta teoría sostiene que la
recompensa y los castigos son maneras ineficientes de conseguir una influencia positiva en
los niños. Los métodos para fomentar la autorregulación son los siguientes:

• Propiedad de los problemas: es básico saber, en primer


lugar, quién tiene el problema. Intentar forzar cambios en
los estudiantes bloquea el canal de la comunicación. A
continuación, exponemos actitudes típicas del profesor
que bloquean la comunicación:
◦ Ordenar, exigir o mandar.

◦ Advertir o amenazar.

◦ Moralizar, aconsejar, utilizar expresiones como “deberías” y


Actitudes como la
“sería mejor que”.
exigencia o la
◦ Recomendar, ofrecer soluciones o sugerencias y sermonear. imposición pueden
bloquear la
◦ Juzgar, criticar, desaprobar o culpar.
comunicación con el
◦ Ofensas, estereotipos o etiquetas. alumno.

◦ Interpretar la conducta, analizar o diagnosticar.

◦ Investigar, interrogar, examinar.

◦ Retirarse o desviar la atención, ser sarcástico.

◦ Expresar sentimientos de enfado, frustración, resentimiento, ira e irritación.

◦ Mensajes de confrontación “lo que haces mejor es molestar”.

Esta actitud muestra una falta de aceptación de los alumnos y, a la vez, imponen un control
o asumen la responsabilidad de los problemas que los estudiantes deberían asumir. Algunas
de estas respuestas pueden conseguir que el alumno se sienta mejor:
◦ Elogiar, mostrar acuerdo y evaluar positivamente.
◦ Tranquilizar, consolar y mostrar apoyo.

◦ Analizar el problema conjuntamente: “¿cómo crees que deberías abordar el problema?,


¿cuáles son algunas de las soluciones?”...

• Identificar las necesidades de los alumnos: el profesor ha de aceptar la conducta de


los estudiantes viéndola como un intento de satisfacer sus necesidades en lugar de
considerarla desde un punto de vista negativo. Para ello, los profesores deben escuchar
atentamente a sus alumnos. Deben tener en cuenta que el comportamiento de los niños
siempre está motivado por algo. Los profesores pueden obtener información sobre el
comportamiento de los alumnos realizando preguntas directas.

• Buscar un cambio de actitud: si lo que se ofrece como alternativa es atractivo, es de


esperar que los alumnos se centren en la nueva tarea y abandonen el comportamiento
distorsionado.

• Modificar el entorno del aula: la modificación del entorno del aula puede posibilitar abrir
experiencias de aprendizaje que les permitan estar más activos, con representaciones en
papel, debates, prácticas en laboratorios... Brindar la oportunidad para aprender lo que les
gusta y permitir opinar sobre las reglas que rigen en el aula. Muchas veces los niños se
aburren porque hay muy poca variación en los estímulos, para ello se deben ofrecer un
número variado de actividades de aprendizaje y ampliar el entorno de aprendizaje
al mundo exterior, organizando salidas fuera del aula, etc.
Es necesaria la escucha activa: en este caso, el profesor permanece en silencio y permite
que el alumno exprese su situación. La escucha activa implica decodificar adecuadamente el
mensaje de los alumnos, confiar plenamente en la capacidad de resolver el problema y
aceptar sin condición los sentimientos expresados por los alumnos. Para ello, podemos
utilizar las respuestas de reconocimiento como asentir con la cabeza, inclinarse hacia
delante, sonreír, fruncir el ceño...

• Enviar mensajes de tipo “yo”: se componen de tres partes. La primera es comunicar


claramente qué es lo que crea un problema, es una descripción de lo que el profesor
encuentra inaceptable, sin culpabilizar ni juzgar. El segundo es una declaración del efecto que
tiene el comportamiento en el profesor. La tercera es la declaración del sentimiento generado
en el profesor por el alumno. Por ejemplo: “cuando hablas durante las discusiones en el aula,
muchos de tus compañeros de clase no puede escuchar lo que se dice y creo que así no
podrán preparase para el examen”.

• Utilizar la técnica de solución de problemas:

1.
• Detectar la existencia del problema. Debe reconocerse, en primer lugar, que existe un
problema. Esto se logra a través de la observación de los propios sentimientos para así
detectar emociones como la tristeza, ira o sorpresa.

2.
• Pararse y pensar. Definir el problema. Por un momento, tomar distancia de la
situación problemática y decidir en qué consiste exactamente el problema.

3.
• Decidir un objetivo. Fijar una meta para la situación: ¿Cómo se desea que acabe la
situación? ¿Cuál es el resultado deseado?

4.
• Pensar en el mayor número posible de soluciones. Generar todas las posibilidades
de solución, sin evaluarlas de momento ni excluir las que parezcan poco factibles.

5.
• Imaginar las consecuencias de cada solución. Considerar los pros y contras de cada
posible solución, pensando en las consecuencias probables resultantes de cada una de
ellas.

6.
• Escoger la mejor solución. Ya que a esta altura se ve claramente que unas opciones
son mejores que otras, quedarse con una (o con una combinación de varias), basándose
en sus posibles consecuencias, y en la factibilidad de llevarla a cabo.

7.
• Planificar la puesta en práctica de la solución. Se trata de hacer un plan paso a paso
para llevar a cabo la opción elegida.
• Conflicto de valores: cuando los problemas en el aula son el resultado de conflictos de
valores entre los profesores y sus alumnos, lo mejor es no forzar cambios de valores. En este
caso, los profesores pueden ofrecer información sobre esta cuestión, pero no deben
inmiscuirse en las creencias de los alumnos.

6.1.3. Consecuencias lógicas de Rudolf Dreikurs


El principio clave de las consecuencias lógicas es dar a los niños la oportunidad de elegir en
lugar de obligarles a comportarse de manera indicada. Dreikurs acepta la idea básica de
Alfred Adler de que cualquier conducta es metódica e intencionada y está dirigida a
conseguir el reconocimiento social. Todo mal comportamiento es el resultado de supuestos
erróneos por parte del niño sobre la manera de encontrar su posición y ganar un estatus. Los
niños utilizan esquemas inconscientes para conseguir sus objetivos equivocados (atraer la
atención, ejercer el poder, vengarse y demostrar incapacidad).

La reacción de los profesores ante el comportamiento equivocado de los estudiantes para


conseguir sus objetivos puede contribuir a reducir o a intensificar la incidencia del mal
comportamiento. Dreikurs identifica tres tipos de profesores: autocráticos, permisivos y
democráticos.

• El profesor autocrático impone su voluntad, ejerce un fuerte control, impone su poder y su


autoridad.

• El profesor permisivo es ineficaz porque permite que los estudiantes actúen como deseen.

En un aula democrática los profesores ofrecen una orientación firme y no estimulan la


rebeldía. Establecen el orden y los límites pero implican a los alumnos.
Pasos para corregir una mala conducta
Dinkmeyer y Dinkmeyer (1976) proponen unos pasos para
ayudar a los estudiantes a corregir su mala conducta:

1. Comprender los objetivos equivocados de los


estudiantes: conocer los motivos que llevan a los niños a
actuar de esa manera. Entender el comportamiento del niño
desde lo que él cree y pretende conseguir.

2. Ayudar a los estudiantes a cambiar sus objetivos


equivocados: tratar la conducta que pretende llamar la
atención. Cuando los estudiantes se comportan de manera
inaceptable, los profesores deben ignorarlos de manera
constante. Los niños no aprenderán a asociar la atención con
el mal comportamiento.

3. Se anima a los estudiantes a comprometerse con su


nueva orientación en cuanto a los objetivos que se desean Es necesario que los
conseguir. El ánimo se centra más en el esfuerzo y no en los profesores entiendan el
logros. El ánimo estimula la cooperación más que la comportamiento del
competencia, el esfuerzo y el disfrute. niño desde el punto de
4. Enseñar a los estudiantes a aplicar las consecuencias vista psicológico.
lógicas: las consecuencias lógicas se diferencian de las
naturales ya que son inventadas y después aplicadas según
sea necesario influir sobre el comportamiento. Estas consecuencias tienen relación lógica con
el mal comportamiento y están libres de juicio moral. Además solo están relacionadas con el
comportamiento en el presente. Un ejemplo de ello sería expulsar de la clase a un alumno
hasta que sea capaz de comprometerse a mejorar su comportamiento, no por un tiempo
determinado. Las consecuencias lógicas deben explicarse y comprenderse y los estudiantes
deben aceptarlas.

5. Realizar discusiones con toda la clase con relación a las normas establecidas para el
grupo y los problemas.

Es necesario que los profesores entiendan el comportamiento del niño desde el punto de vista
psicológico. Deben determinar los motivos de la conducta del alumno y pueden hacerlo
utilizando distintos métodos, como por ejemplo observar y analizar sus propios sentimientos
cuando un alumno responde. Para que esta disciplina funcione con éxito es básica una relación
de confianza con los alumnos.
El ánimo y las consecuencias lógicas
El ánimo es una técnica útil para evitar problemas de disciplina. El ánimo se centra más en el
esfuerzo que en los logros. El ánimo destaca el valor del aprendizaje y estimula la
cooperación, el esfuerzo, la independencia y la utilidad; a diferencia del elogio que se centra
en el logro, estimula la competición, el disfrute, la dependencia y el egoísmo. Al mismo tiempo
que animan a sus alumnos, los profesores deben identificar de antemano las consecuencias
lógicas y estar preparados para aplicarlas cuando aparezcan problemas de conducta. Las
consecuencias lógicas deben diferenciarse de las consecuencias naturales y del castigo.

Las naturales son las que se dan sin la intervención del profesor. Por ejemplo, si los alumnos
se tiran piedras pueden recibir un golpe en la cabeza. Las consecuencias lógicas son inventadas
y tienen una conexión razonable o lógica con la acción; por ejemplo, un alumno rompe un
juguete y tiene que arreglarlo. Están desprovistas de juicio moral y solo están relacionadas
con lo que ocurre en el momento presente. Se aplican de forma agradable sin enfadarse.

El castigo es un estímulo desagradable que se presenta


inmediatamente después de la conducta perturbadora y no tiene
ninguna conexión lógica con la conducta inadecuada.

Las consecuencias lógicas deben explicarse y los alumnos deben


aceptarlas. Los debates en el aula son útiles a la hora de evitar
los problemas de disciplina. En estos debates pueden tratarse
temas como las cosas buenas que han sucedido desde que se
realizó el primer debate, buscar maneras de evitar problemas
específicos y de mejorar. Deben revisarse los problemas Los debates en el aula
personales, constatar las responsabilidades de los alumnos de la son útiles a la hora de
clase para contribuir al ambiente del aula y formular planes de evitar los problemas de
futuro. disciplina.

Los principios de las consecuencias lógicas pueden aplicarse


a todo el ámbito escolar, a toda la escuela en general.

Desde el punto de vista de las consecuencias lógicas, lo que nunca debe hacerse es:

• El profesor no se debe preocupar por el prestigio y la autoridad.

• Deben abstenerse de regañar y reprender, ya que esto puede reforzar la búsqueda de


atención de los niños.

• No debemos pedir a los niños que se comprometan a portarse de un modo determinado.

• Deben evitar dar recompensas por el buen comportamiento. Con ello se condiciona a los
niños a esperarlas.

• Deben abstenerse de encontrar defectos en los niños.

• No deben utilizar unos estándares diferentes para los profesores y para los niños.

• Nunca hay que utilizar la amenaza.

• No deben ser rencorosos.


Asimismo, se debería:

• Intentar siempre entender la finalidad del mal comportamiento.

• Dar instrucciones claras de lo queremos que hagan.

• Centrarse en el comportamiento actual, no en el pasado.

• Cuando los alumnos se portan mal en clase darles la opción de salir o quedarse sin
molestar.

• Trabajar sobre los aspectos positivos, no los negativos.

• Crear un clima de confianza entre profesor y alumnos.

• Discutir los problemas de conducta “en frío”.

• Utilizar las consecuencias lógicas en lugar del castigo.

• Tratar a los niños con coherencia.

• Implicar a toda la clase para establecer normas y hacerlas cumplir.

• Ser amables, pero firmes con los alumnos.

• Comprobar que los alumnos entienden los límites.

• Dejar que los alumnos asuman una responsabilidad cada vez mayor por su propio
comportamiento y aprendizaje.
6.1.4. Terapia de la realidad y teoría de la elección de William Glasser
William Glasser rechazó la psicoterapia clásica a favor de un enfoque más conductista.
En la “terapia de la realidad”, el enfoque está orientado más hacia la responsabilidad.
Según Glasser, ser responsable es esencial en las relaciones satisfactorias con los demás.
Piensa también que los problemas sociales y psicológicos son resultado de las malas
decisiones tomadas sobre las relaciones sociales. Su método consiste en ayudar a los
individuos a identificar las conductas que no son coherentes con las normas sociales vigentes, a
aceptarlas como irresponsables y a sustituirlas por otras socialmente más deseables.

Los niños que no consiguen satisfacer sus necesidades crean problemas en la escuela. El papel
del profesor es ayudarles a aprender una manera de comportarse y a asumir su
responsabilidad, es decir, admitir su conducta y cambiarla. En la terapia de la realidad,
una relación de confianza es esencial.

Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Ayudar a los estudiantes a identificar su conducta inapropiada.

2. Hacer que los estudiantes identifiquen las diversas consecuencias si continúa su conducta
inapropiada.

3. Hacer que los estudiantes realicen juicios de valor sobre su conducta y sus consecuencias.

4. Ayudar a los alumnos a crear planes para eliminar la conducta inapropiada.

5. Ayudar a los estudiantes a ceñirse a los planes o a sufrir las consecuencias si no lo


hacen.

Diferencias entre teorías


En 1984, Glasser escribió Control Theory (o la teoría de la elección), teoría compatible con
la teoría de la realidad. La teoría de la elección es un método preventivo de disciplina,
mientras que la terapia de la realidad es un método correctivo.
La terapia de la realidad se centra en ayudar a los alumnos a ser más responsables en
cuanto a su conducta. La teoría de la elección incorpora una lista de las necesidades
humanas fundamentales ampliada para su aplicación básica. Estas necesidades son el amor,
el control, la libertad y la diversión. Una parte importante de la teoría de la elección
consiste en equilibrar estas necesidades, es decir satisfacerlas de una manera responsable.
Glasser afirma que, cuando se satisfacen las necesidades de los niños, estos tienen pocos
motivos para provocar problemas. Sería mejor que el profesor previera las necesidades de
atención de los alumnos y las satisficiera de antemano en lugar de esperar y luego reaccionar
negativamente cuando los alumnos se portan mal.

Glasser defiende un cambio en el método de liderazgo utilizado en las escuelas y propone


pasar de la dirección por imposición a la dirección por liderazgo, que presenta las siguientes
características:

• Ayuda a los alumnos a discutir la calidad del trabajo que desean realizar y los plazos que
desean imponerse a sí mismos.

• Intenta adecuar la tarea de aprendizaje a las destrezas de los alumnos.

• Ofrece a los alumnos ejemplos de cómo deben rendir y les permite evaluar su propio
trabajo.

• Es un facilitador y establece un ambiente de no confrontación en el aula sin


coacciones.

• Pide las opiniones de los alumnos.

• Deja claro que no habrá críticas ni castigos en el aula.

Psicología Clínica Infantojuvenil