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RESEÑA

Émile Zola, Teresa Raquín, Barcelona-Buenos Aires, Casa


Editorial Maucci, 1908, 224pp .
Obtenido de la Direccional General de Bibliotecas de la UANL en:
http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1020026936/1020026936.PDF

Si el romanticismo mostraba un mundo lleno de ideales y acciones lideradas por


pasiones demasiado grandes para contenerse en nuestros diminutos cuerpos, el
realismo, específicamente el naturalismo, trataría de señalar un mundo complejo que
está sumergido en el determinismo, es decir, la poca o nula capacidad que tenemos de
salir de nuestras circunstancias.

Comparándola con la novela de la reseña anterior, La dama de las camelias,


comprendemos de mejor manera las diferencias entre las dos corrientes que tuvieron
lugar en el siglo XIX. Tenemos por una parte la historia de Margarita y Armando, una
mujer y un hombre de diferentes contextos, que logran crear un vínculo pasional que
los une a pesar del tiempo y la distancia. El amor, la pasión y la idealización sobre estos
dos nos permiten identificar rasgos del romanticismo en esta obra de transición.

Por otro lado, tenemos a los protagonistas de esta lectura, Teresa y Lorenzo. De
igual manera logran tener un vínculo pasional y emocional, donde los dos llenan las
carencias del otro. La diferencia aquí es que este vínculo no es lo que realmente los une
hasta el final, el amor no es este hilo rojo que une a una persona con otra como en el
texto de Alejandro Dumas. Lo que los une al final no son pasiones, ni deseos, ni ideales,
son acciones, particularmente una: el asesinato de Camilo, el esposo de Teresa.

Justo está obra muestra de manera muy efectiva el descenso a la locura, donde la
única salida es la muerte del otro o de uno mismo, por la realización de una acción que
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cambia la vida de los involucrados. Lo impresionante es que este desenlace trágico, en


términos realistas, no se percibe como exagerado, el texto explica y expone
elaboradamente las emociones y todo lo que pasa por la cabeza de los personajes, estos
dos suicidios se entienden como necesarios.

Se tiene que resaltar que hay una minuciosa explicación de los eventos y
motivaciones de todo lo que está ocurriendo, además de que el autor no se ahorra
palabras para enmarcar a los personajes, esto los hace entretenidos de leer pues
conocemos sus capas y nunca caemos en el reduccionismo de concluir que unos son
buenos y otros son malos. En esta historia hay personas de ciertas características que
se ven transformados por un asesinato.

Aún sigue pasando por mi cabeza el hecho de que el texto lleva el nombre de Teresa
Raquín. Me confunde esto pues creo que es innegable que el autor se toma más tiempo
explicando y desarrollando a Lorenzo que a Teresa y en muchas partes parece que la
historia está contada desde su punto de vista. Sin embargo, sí logro ver que toda esta
situación de adulterio nace esencialmente por Teresa Raquín y su pasado-presente
insatisfactorio con su esposo Camilo y su tía, la señora Raquín.

Hablando sobre la historia de vida de Teresa y sobre ella en sí, puedo notar ciertas
cosas fascinantes en su construcción como pieza clave en esta historia. Su vida, desde
que su tía la adoptó, no fue para nada como ella hubiera deseado, incluso llegaba a
imaginarse una vida con su madre biológica, donde pasaba por su cabeza ser alguien
completamente diferente. Aun con toda esta insatisfacción, notamos un abandono de
esperanzas, un conformismo doloroso que llena al personaje de deseos de cosas que
cada vez se vuelven más imposibles. Ella es triste y patética, como si su alma
simplemente no viviera en su cuerpo.

Todo empieza a cambiar para ella cuando vuelve a su vida Lorenzo. Es una señal
de cambio que la hace reconocer con una nueva fuerza todo lo que no está bien en su
vida. Este hombre la hace vivir de una manera diferente, contemplando así tenerlo
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como amante para satisfacer necesidades emocionales y físicas. Ser amante va más allá
de un capricho, es la oportunidad de decidir fuera de todas las posibilidades en ese
hogar limitante con su vieja tía y su enfermizo esposo.

Empiezan esta relación con vigor, con deseo carnal que se alimenta de la adrenalina
que provee la clandestinidad. Aquí Teresa vive el momento más satisfactorio de su
vida, y viendo el panorama completo es triste que sea así. En su vida miserable, los
únicos momentos de felicidad donde hubo una la real conexión entre su cuerpo y alma,
fueron sus encuentros ilícitos con Lorenzo. De ahí nada mejora.

La decisión de asesinar a su esposo viene como balde de agua fría en un clima ni


tan caliente y ni tan frío. El agua te sorprende al llegar al cuerpo pero recibes lo que
necesitas para calmar el calor que ya estabas empezando a sentir. El asesinato era la
respuesta que necesitaba para visualizar una vida con Lorenzo más allá de estas citas
clandestinas.

Lo importante es observar que no se trata de que no hay más opciones en la toma


de decisiones, se trata de que la necesidad es tanta que contemplar un asesinato no
suena tan descabellado. Finalmente, este texto que enmarca una revolución mental y
física en sus personajes a raíz de una cruel acción, toma inmediatamente como piezas
clave las necesidades, que vienen directamente de las circunstancias que plantea el
escritor. Teresa necesita estar con Lorenzo, como si fuese un asunto de vida o muerte.

Lo que también es muy interesante es que Camilo, la victima del asesinato, no es un


mártir ni un monstruo, es decir, su asesinato es necesario no porque tenga una
personalidad antagónica a los valores de los dos protagonistas. Lo que es antagónico
de él es su mera posición como esposo, que resulta evidentemente impertinente para
lograr la unión de Teresa y Lorenzo. Camilo es un hombre decente, débil, con defectos
y ciertas virtudes, por eso su muerte para mí como lector no resulta justa o injusta,
solamente es y ya.
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Y como en todo, siempre hay consecuencias, y en la elaboración de estas en el texto


el autor acierta totalmente. Como escribí en los primeros párrafos de una manera un
poco descuidada, el autor a partir de la muerte de Camilo, muestra el descenso a la
locura de Lorenzo y Teresa. Es descuidado porque no es literalmente un descenso a la
locura (lo dije como una expresión cualquiera), es más bien una exploración de la
perdida de la sanidad mental, combinado con un deterioro físico, emocional y moral
que lleva a los personajes, no en una línea recta hacía abajo, si no en una espiral
prolongada que tiene su centro en los suicidios finales.

En toda esta espiral de autodestrucción no hay una contemplación del destino como
sí lo habría en un texto del romanticismo. Los personajes buscan soluciones para calmar
su ansiedad y lograr la paz mental que se les fue arrebatada el día del asesinato. Ninguna
solución surtió efecto y por esto mismo lo único que hacían era hallar una dinámica
que hiciera satisfacer sus necesidades o recibir de alguna forma el castigo que merecían.

Otro punto a destacar es el complejo análisis que hace sobre la culpa y el


remordimiento. Ahí radica todo lo que tiene que ver con la desestabilización de la
psique de nuestros dos protagonistas. El insomnio, la ansiedad, las peleas repetitivas y
la búsqueda del perdón, nacen por todo un dilema moral sobre la culpa.

Si la necesidad de estar juntos es lo que hace que cometan un homicidio, la culpa es


la que los lleva a la destrucción de sus vidas. La culpa disfrazada del fantasma de
Camilo sería una constante, no importando que hicieran o que nueva forma de
relacionarse entre ellos y con ellos mismos encontrasen. La única manera de terminar
de raíz con todo eso es la muerte.

La última escena es muy potente y logra conmover al lector no por lastima sino por
una sensación de alivio por los personajes pues por fin descansarán de una vida que ya
no es vida. Era como si tuvieran una enfermedad sin cura o tratamiento alguno que
asegurara mejoras.
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Para finalizar esta reseña, me gustaría comentar la belleza en la redacción, es


envolvente sobre todo en el terreno emocional y psicológico. Esto lo podemos ver en
la Señora Raquín, que a pesar de que está paralizada, el autor se toma el tiempo de
explicar qué es lo que siente, cómo recibe cada estimulo del exterior y cómo afecta a
su mente y a su forma de expresar angustia, dolor, coraje, en la limitada manera que
posee. La Señora Raquín juega un papel sumamente delicioso de leer y te da gusto que
haya podido vivir para ver el desenlace de esta historia.

Siendo esta la última lectura que hago en el año, me quedo con un buen sabor de
boca y hambriento de más obras realistas y naturalistas. Creo que Émile Zola escribió
a parte de una gran novela, un complejo ensayo sobre la necesidad y la precariedad del
amor y sobre la culpa y la búsqueda por la paz. Un muy buen texto.

Rodrigo Sánchez Martínez


Universidad Nacional Autónoma de México

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