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Por otra parte, vale tener en cuenta factores ambientales como los prenatales y

posnatales.

a) Influencia prenatal

Durante la formación del feto se pueden dar situaciones que alteran el crecimiento de
las estructuras craneofaciales, por ejemplo; las posiciones inadecuadas del feto dentro
del útero en la cual la cabeza queda flexionada sobre el pecho intrauterino ocasionan
que la mandíbula no pueda crecer normalmente hacia adelante. Además, el consumo
de productos teratógenos, nutrición materna y la influencia de enfermedades (rubeola,
sarampión) durante el embarazo pueden afectar al proceso de formación de las
estructuras craneofaciales1.

El papel de la influencia prenatal en la maloclusión es quizás pequeño. La posición


uterina, fibromas de la madre, lesiones amnióticas, han sido culpadas de
maloclusiones. Otras causas posibles de maloclusión son las dietas maternas y el
metabolismo, anomalías inducidas por drogas como la talidomida, posible daño o
trauma y varicela. La postura fetal anormal y los fibromas maternos han causado
asimetría marcadas del cráneo o de la cara que son vistas al nacimiento, pero
después del primer año de vida desaparecen. Por lo tanto, la deformación es temporal.
La rubeola, así como los medicamentos durante el embarazo, pueden causar
anomalías congénitas importantes incluyendo maloclusiones2.

b) Influencia postnatal

Al momento de nacer pueden ocurrir traumatismos que lesionen estructuras


dentomaxilares. Por ejemplo, el uso de fórceps para ayudar a sacar la cabeza del feto
puede dañar una o ambas articulaciones temporomandibulares1.

(Decir que las maloclusiones son el resultado de lesiones del nacimiento es volver al
razonamiento retroactivo en la mayor parte de los casos. El nacimiento es un gran
choque para el recién nacido, pero los huesos del 17 cráneo se deslizan más y se
amoldan más que las zonas dentarias y faciales. La plasticidad de las estructuras es
tal que cualquier lesión es temporal, salvo en raros casos. Aunque es posible lesionar
al niño en el momento de nacer con un fórceps. Menos frecuentemente pero más
capaces de provocar maloclusiones, son los accidentes que producen presiones
indebidas sobre la identificación en el desarrollo. Las caídas que provocan fractura
condilar pueden provocar asimetría facial marcada2.
1. Vega J. Etiología de la maloclusión. Factores predisponentes en niños de 6 a
12 años atendidos en la clínica de odontopediatría de la facultad piloto de
odontología. [tesis de grado]. Ecuador. Universidad de Guayaquil. 2018.
[Citado el 19 de agosto del 2020]. Disponible en:
http://repositorio.ug.edu.ec/bitstream/redug/33782/1/2723VEGAjoselyn.pdf

2. Giler C. Factores etiológicos de la maloclusión. [tesis de grado]. Ecuador.


Universidad de Guayaquil. 2012. [Citado el 19 de agosto del 2020]. Disponible
en:http://repositorio.ug.edu.ec/bitstream/redug/3601/1/Claudia%20Sofia
%20Giler%20Zambrano.pdf