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El Principito,
esa aventura interior
Por Carlos Freile “A mí no me gustaría que se leyese mi libro a la ligera.”
(cfreile@usfq.edu.ec) Antoine de Saint-Exupéry

C
onocí a un jesuita profesor de Ya desde la antigüedad se ha usado nal también me atreví a impartir un
literatura que iniciaba a sus el texto como medio entre griegos seminario acerca de lo que yo veo
alumnos en el análisis litera- y romanos, y a los niños se les en- como contenido básico del cuento:
rio con textos de Agatha Christie; señaban las virtudes propias de su las relaciones interpersonales pro-
también a uno de religión, en la cultura con la Iliada, la Odisea, la fundas, amor y amistad. Lo vengo
universidad, que usaba fragmentos Eneida. Es evidente que ni Homero haciendo desde 1980.
de libros de ciencia ficción para sus ni Virgilio tuvieron una intención di-
clases; por último a otro, seglar, que dáctica al elaborar sus poemas. Para orientar a los lectores, les trai-
tenía como material de estudio “El go a colación la escala de niveles de
manifiesto comunista” en una clase El libro más traducido del mundo, lectura descrita por Hermann Hesse
de… composición. después de la Biblia, es El Principi- (1977): el lector vulgar se queda en
to de Antoine de Saint-Exupéry, y el primero, el de la anécdota o argu-
Poner ejemplos no significa ar- alcanza el primer lugar en núme- mento; el inquieto pasa al segundo,
gumentar, pero ayuda a centrar el ro de ediciones y ejemplares entre se introduce en la intención radical
asunto: la lectura puede servir de las obras literarias (Echevin, 2013). del autor, en su visión del mundo;
instrumento (es mucho más, pero Nadie se admire de que sobre él se el más avezado, no necesariamen-
en este caso nos quedamos ahí) hayan escrito muchos libros y artí- te estudioso de la literatura, pone
para diferentes procesos de ense- culos en casi todos los idiomas. Las mucho de sí mismo en la lectura y,
ñanza-aprendizaje; basta con saber interpretaciones van por innume- a partir de los materiales propor-
usarla con creatividad y optimismo. rables caminos. En mi caso perso- cionados por el autor y sintiéndose

El libro más traducido del mundo, después de la Biblia, es El Principito de Antoine de Saint-Exupéry,
y alcanza el primer lugar en número de ediciones y ejemplares entre las obras literarias.

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partícipe de su talante vital, cons- pide esta pretensión, pero se halla Entre las innumerables publicacio-
truye un proyecto propio. No existe dentro de una amplia corriente ya nes en que se parte de El Principito
libro del cual sea imposible sacar larga en el pensamiento universal, para un proyecto educativo estruc-
algo bueno, aunque fuere por una el personalismo y sus parientes in- turado en escuelas elementales,
especie de reductio ad absurdum, pues telectuales, con eminentes repre- cito tan solo uno, elaborado con
como escribió Terenciano Mauro, sentantes como Emmanuel Mou- base en una duradera experiencia
y reincido en el latinajo: Pro captu nier, Viktor E. Frankl, Emmanuel práctica en diversas escuelas ita-
lectoris, habent sua fata libelli, “para el Levinas, Ignace Lepp, Karol Wojtyla lianas: educare con il piccolo principe,
lector capaz, los libros mediocres y otros. de D’Ambrosio, Leonardi y Perego
tienen su propio destino”. (2011). Dada su similitud –pero no
No obstante, autores como Michel identidad– con mi visión, indico
Para encontrar las pautas interpre- Quesnel se opondrían tenazmente que divide el análisis en tres partes:
tativas y hermenéuticas parto del a esta línea de hermenéutica. Este “La realidad no es un sombrero”,
mismo texto. Por ejemplo, el epí- autor considera una reducción insi- “Los falsos amigos” y “Domesticar”,
grafe de este artículo no puede ser diosa el afirmar que se refiere “a los a los que se añade un epílogo: “Dar
más claro, ya que se convierte en un grandes temas de la amistad, del la vida”.
programa casi obligado de lectura. tener y del ser, de lo durable y lo efí-
Me he ayudado con las otras obras mero, de la comprensión de las co- Animo a los colegas profesores a
del autor, sobre todo “Ciudadela”, sas…” Ello conduciría a “escatimar intentar su propio camino en com-
su biografía y los testimonios de la fantasía, olvidar que el Principito pañía de El Principito y de sus alum-
quienes lo conocieron y trataron. no es un viejo precoz, un peque- nos. Vivirán una intensa aventura
No ha sido un proceso rápido. Par- ño pedante pródigo en sentencias, interior y proporcionarán a sus
tí de las ideas básicas, recibidas sino el testimonio sin arrugas del estudiantes la irrepetible oportu-
en un curso sobre El Principito que espíritu infantil, un puro cristal de nidad de adentrarse en su propia
tomé en la Escuela de Filosofía de estupor”. Para el teólogo francés, interioridad en ese aspecto tan im-
la Universidad Católica de Valparaí- El Principito combate “las ruinosas portante para toda persona, pero
so, allá por 1969. y constantes depravaciones de la sobre todo para los adolescentes:
razón”, y se constituye en un ale- el amor y la amistad.
A lo largo de los años y con la in- gato contra “la barbarie” corruptora
fluencia de los diferentes grupos de la democracia y del humanismo
de participantes he elaborado una (Quesnel, 2006).
interpretación más estructurada
y fundamentada. Dada la riqueza Para evitar alguna pertinente ob-
del texto, nunca la recepción y la
respuesta es la misma; sin embar-
jeción, aclaro que no se trata de
una visión filosófica de los plantea-
Referencias
go, me he atrevido a publicar un mientos del autor, sino de un in-
libro como resultado de esta larga tento de ayudar a los lectores a co-
conversación con el principito y su nocerse mejor a sí mismos a partir
D’Ambrosio, G., Leonardi, E., &
autor (Freile, 2011). No se trata de del cuento; hasta se podría reducir
Perego, S. (2011). il piccolo
la única interpretación posible. De el resultado a calificarlo como un
príncipe. Castel Bolognese,
hecho, el tercer nivel de Hesse im- simple ejercicio de autoayuda.
Italia: Itaca.

Echevin, P. (2013, 21 abril). Le


Petit Prince de Saint-Exu-
péry: 70 ans et pas une
ride. Le Nouvel Observateur.
París.

Freile, C. (2011). El Principito: el


sentido de la vida. 2ª ed. Qui-
to, Ecuador: Silva

Hess, H. (1977). Welt der Bücher.


Frankfurt am Main, Ale-
mania: Suhrkamp.

Quesnel, M. (2006). Prefazione a Il


Piccolo Principe. Milán, Ita-
lia: Bompiani.
Animo a los colegas profesores a intentar su propio camino en
compañía de El Principito y de sus alumnos.

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