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UNIDAD II   LA PSICOLOGÍA SOCIAL EN LATINOAMÉRICA

                                                 
 El inicio académico de la Psicología Social en América Latina puede fijarse, para la mayor
parte del continente en la década del 50, surgiendo conjuntamente con la creación de la
mayor parte de las Escuelas de Psicología y con el reconocimiento de la necesidad social de
la profesión. En efecto, en 1952 se funda la primera escuela de Psicología de Cuba
(Universidad Católica de Sto. Tomás de Villanueva); en 1953 aparece la primera en Brasil;
en 1954 la primera de Venezuela (Universidad Central) y ya para inicios de la década del
60 (en 1962 aparece la primera en Chile y poco tiempo después se funda la primera del
Perú), la disciplina está firmemente implantada en la mayoría de las universidades
latinoamericanas, si bien en algunos países (Costa Rica, por ejemplo), ello no ocurre sino
hasta los años 70 (Dobles, 1989). Como ya se ha dicho antes (Casañas y otras, 1984;
Montero, 1989), esta Psicología se caracteriza mayormente por su carácter dependiente y
meramente reproductor de teorías, métodos y temas de estudio en boga en los EE. UU.
(principalmente) y Europa; si bien hay ya en los años 50 el principio de una línea de
investigación que ha probado ser sumamente fructífera en América Latina: el estudio de los
efectos de la cultura sobre el comportamiento y sobre la identidad social de los habitantes
de estas regiones, y a su vez, la relación entre esa identidad, condiciones estructurales y
conciencia social, que se transformará en los años 70 en una fuente de producción de
conocimiento estrechamente ligada al propio desarrollo de la subdisciplina.
Pero aún antes de la creación de las escuelas de Psicología, ya algunas cátedras de
Psicología Social existían como asignaturas en otras carreras universitarias: educación,
periodismo en Cuba (Casañas y otras, Op. Cit.), economía en Brasil (Ribeíro de Almeida,
S.f.). Y el interés por el nivel psicosocial de explicación de muchos fenómenos sociales y
psicológicos está presente desde mediados del siglo pasado, en ese campo a veces un poco
impreciso que luego se delimitó en diferentes ciencias sociales: antropología, sociología,
politología, Psicología Social. Así, en 1841, en su Resumen de la Historia de
Venezuela, Rafael María Baralt dedicaba un capitulo al tema del carácter nacional usando
argumentos que volveremos a encontrar a fines del siglo XIX en Le Bon; igualmente en
algunos de los positivistas latinoamericanos que escribieron a principios de siglo se puede
encontrar capítulos referentes a la Psicología Social de los pueblos. Y en 1916 Arthur
Ramos, en Brasil, publicaba una obra titulada Introducción a la Psicología Social,  pionera
de los libros de texto latinoamericanos en esta disciplina. Pero transcurrirán cincuenta y
cuatro años antes de que aparezca otra obra equivalente, la de Rodrígues (1972, otro
brasileño, seguida en 1976 por la de Salazar y otros en Venezuela).
Es decir, que se necesitaron veinte años de trabajo sistemático a partir de la creación de
escuelas de Psicología y de departamentos de Psicología Social; más el establecimiento de
líneas de investigación con la consiguiente producción ligada a ellas; la formación y egreso
de varias promociones de psicólogos y el entrenamiento en la práctica docente e
investigativa, para que la Psicología Social latinoamericana empezase a producir medios de
estudio surgidos de su propio seno. Hasta ese momento (y todavía hoy la práctica se
mantiene en muchos centros académicos), la formación psicosocial se hacía exclusivamente
a través de textos producidos casi siempre en los EE. UU. La Psicología Social estudiada
era fundamentalmente la que esos textos presentaban; desde su perspectiva se analizaban
los problemas de estudio, muchas veces también determinados por la influencia teórica y
metodológica que de esos manuales se desprendía, cuando no directamente tomados de
ellos.
Una segunda característica que marca los inicios de la Psicología Social es que, y ello
parece inevitable, quienes comienzan a desarrollar una práctica psicosocial sistemática en
muchos casos se habían formado en centros académicos estadounidenses y europeos, o bien
debían su entrenamiento básico a ciencias afines: Sociología, Antropología, Filosofía,
incluso Medicina. Esto supone por una parte la importación, a veces acrítica (hay algunas
excepciones) de modelos, teorías, métodos y áreas de interés, y, por otra parte, sesgos
provenientes de esas disciplinas de origen, que si bien aportaban enfoques de interés, en
lugar de complementar, durante algún tiempo ocuparon el puesto que debía corresponder a
tendencias y perspectivas surgidas dentro de la propia Psicología Social.

Pero como ya he dicho, algunas excepciones hay a esta configuración ajena del objeto de
estudio. Las investigaciones relativas a autoimágenes y heteroimágenes de los miembros de
la propia cultura, así como de otras; los estudios sobre estereotipos nacionales, que luego
darán lugar a trabajos sobre los aspectos psicosociales del nacionalismo y la identidad
social y nacional en particular; que si bien se inician marcados por el uso de modelos
teóricos y metodológicos provenientes de otros ámbitos, pasarán más tarde a desarrollar sus
propios modelos y a un uso crítico y selectivo de teorías y métodos.
Que sea esa línea de investigación la que primero adquiera una definición y configuración
propias no es casual. En efecto, si se toma en cuenta la cantidad de obras relativas a la
definición identificatoria del «carácter nacional», de kla «Psicología de los pueblos
americanos», es comprensible este desarrollo. Una vasta literatura de carácter sociopolítico
y antropológico sirve de marco a este tipo de estudios. Muchas de esas obras fueron los
textos que para bien o para mal orientaron la educación básica en nuestros países. Desde
México hasta Argentina puede decirse que cada país latinoamericano ha tenido en algún
momento de su existencia como nación uno o varios momentos de reflexión sobre esa
problemática, con la consiguiente producción de tratados al respecto.
Tal literatura configura una protopsicología social, en la medida en que nociones tales
como las de actitud, valores, creencias, imágenes, mentalidades y patrones sociales de
conducta son tratadas en ellas en un nivel eminentemente psicosocial, ora histórico, ora
filosófico, y lo psicológico es presenta como una derivación natural de la fundamentación
desarrollada en esas obras. Al mismo tiempo, esa literatura muchas veces constituyó la
expresión ideológica con la que se pretendió explicar el desarrollo frustrado de las naciones
latinoamericanas, por comparación con modelos europeos y con el paradigma
estadounidense.
Fases en el desarrollo de la Psicología Social en América Latina     
Si los inicios de la Psicología Social están marcados por la dependencia teórica y
metodológica y sus antecedentes por el carácter ideologizado de la perspectiva adoptada,
esta situación comenzará a caminar a mediados de la década del 70. Una visión de conjunto
del devenir de la subdisciplina en América Latina permite distinguir las siguientes fases en
su evolución:
1. Fase de una protopsicología social, correspondiente a los antecedentes. Más que de una
Psicología Social propiamente dicha se debe hablar aquí de un pensamiento de carácter
sociopsicológico, difuso, muchas veces ideologizado, que cumple una función justificatoria
para regímenes autoritarios, para políticas de inmigración y, en general, para el desarrollo
de una conciencia e identidad social de carácter dependiente. Esta fase tiene sus primeras
expresiones a mediados del siglo pasado y produjo una abundante bibliografía durante toda
la segunda mitad del mismo y la primera del actual.
2. Fase de constitución y afirmación sistemática de la subdisciplina. Correspondiente a
la implantación científica de la Psicología Social y a la creación de un nicho académico
para la misma, no solo en ciencias afines sino dentro de la enseñanza e investigación
psicológicas per se. Esta es la fase dominante durante la década del 50 y principios de los
años 60.
3. Fase de consolidación de la psicología Social como disciplina académica y a la vez de
reproducción dependiente de conocimientos producidos fuera del ámbito latinoamericano.
Durante esta fase predomina una producción de conocimientos psicosociales marcada por
la adopción acrítica de teorías y métodos surgidos en otras latitudes y por la desvinculación
entre los problemas estudiados y la realidad social en que esos estudios se producen. Y a la
vez, esta dependencia típica del carácter periférico de nuestros países, está marcada por el
retraso informativo. Se siguen los modelos implantados desde fuera, pero siempre a la zaga.
Se adoptan las teorías largo tiempo después que han sido entronizadas en los centros de
producción del conocimiento y muchas veces cuando ya comienzan a ser superadas por
nuevas propuestas, haciendo que la actividad realizada en nuestros países sea obsoleta
desde su nacimiento, limitándola.
Esta fase se caracteriza por la producción de una Psicología Social que, siguiendo la
clasificación de Stryker (1983), es eminentemente psicológica, ya que surge en el campo de
la Psicología, predomina en ella la perspectiva psicológica por encima de la social y tiene
como paradigma metodológico el método experimental; si bien no sea ésta la estrategia de
investigación predominante. Su duración cubre desde mediados de los años 60 hasta
mediados de la década del 70.
4. Fase de crisis de la Psicología social,   
0 a análisis críticos en función de su relevancia y significación social en sociedades
específicas. Los psicólogos sociales comienzan a sentir un intenso malestar en relación con
las condiciones en que realizan su trabajo, en relación con las orientaciones que lo inspiran
y, sobre todo, en relación con su utilidad y efectos. Comienzan a preguntarse a quién sirve
y para qué sirve su quehacer y han acumulado ya suficiente experiencia como para haber
constatado que ciertas explicaciones teóricas asumidas como el modo apropiado de
comprender y aprender la realidad, no producen respuestas, o bien las que dan son
irrelevantes o simplemente no funcionan, no sirven. Y decimos que hay una relación entre
denuncias y producción de textos, porque esta última exige una revisión del campo de
estudio, que aún en los casos menos críticos, supone la contrastación con la realidad a fin
de ejemplificar los principios y conceptos que en ella se contienen. Pero más aún, como
coautora de uno de esos libros, producido en 1976, puedo decir que la motivación que nos
impulsaba en aquel momento era la de producir nuestro propio libro de Psicología Social,
ya que los que hasta cierto punto representaban «el estado del arte» en la materia para su
lugar de origen, no nos permitían explicar la realidad en que vivíamos, no se referían a nada
parecido a ella y nos parecía absurdo (¡también a nuestros alumnos!) hacer mención de
casos ocurridos en Middletown o en Chattanooga o en Neverland y no a lo que sucedía a
nuestro alrededor.
La especificidad de la cultura, las peculiaridades de la sociedad concreta escapaban y, al
mismo tiempo, la investigación psicosocial se hallaba en un callejón sin salida, que en el
mejor de los casos sólo permitía llegar a aproximaciones exploratorio descriptivas, muchas
veces deformadas por el enfoque teórico subyacente, a menudo descontextualizadas y
parceladas. No necesariamente esos textos subsanaron tales vicios, pero sí abrieron la
puerta a nuevos temas, a nuevas perspectivas y coincidieron con el inicio de una nueva
praxis marcada por la derivación cada vez más perceptible hacia una Psicología Social
sociológica, más cercana a teorías y puntos de vista provenientes de las ciencias sociales,
pero sin sacrificar a ellas su nivel de análisis y de explicación y marcada también por la
búsqueda de nuevos enfoques metodológicos.
El trabajo de Graciano (1976 en 1981) es una buena expresión de esta crisis. En él se
denuncia la inexistencia, para el momento, de una Psicología Social brasileña, ya que la
existente era importada, y la necesidad de «... determinar primero cuáles son los problemas
importantes para los psicólogos sociales brasileños si es que algún día vamos a hacer una
verdadera contribución a nuestra disciplina» (Op. Cit., p. 415). El trabajo de Ziviani (1976
en 1978) igualmente ilustra esta necesidad de generar «teorías de inspiración propia», que
den relevancia social a esa Psicología Social, y de tomar en cuenta «... el dualismo y la
naturaleza bidireccional de la interacción social» (p. 21).'Otro tanto hacíamos para la
misma época (Montero, 1976) cuando analizábamos la producción psicosocial venezolana
entre 1962 y 1975, mostrando su carácter acrítico y la ausencia casi total de explicaciones
teóricas y metodológicas propias y reclamando la necesidad de hacer una Psicología Social
que fomentara «... el conocimiento [] de la realidad para los sujetos que la construyen.
Revelar los nexos entre las causas y los efectos, entre fenómenos aparentemente desligados
e inconexos; situar al hombre y sus acciones en el contexto y reconocerlo como actor y
como producto del mismo. Descubrir, no ocultar» (1976, p. 9). Nueve años después, en
1985, repetimos la investigación considerando los trabajos realizados entre 1974 y 1984.
Los resultados mostraron que si bien seguían predominando las fundamentaciones teóricas
externas, podía observarse ya una línea crítica por cuanto esas teorías muchas veces eran
sometidas a análisis y examen en función de la problemática tratada, la cual derivaba de la
realidad.
No obstante, no es ésta la única respuesta a la crisis, otra corriente propugna, a partir de la
consideración del carácter universal de la ciencia y por ende, de la Psicología Social, la
necesidad de replicar estudios en diferentes culturas, a fin de hallar los aspectos comunes
(Rodrigues, 1979; 1989). Pero también subyaciendo a esta posición está la consideración de
la preocupación por la relevancia de la investigación psicosocial y por el conocimiento de
la realidad que se estudia (Rodrigues, Op. Cit.).
Situar cronológicamente esta fase es difícil, pues todavía hoy en día hay manifestaciones de
ella, pero su momento de erupción comienza alrededor de 1976 (coincidiendo con la crisis
denunciada también en otros ámbitos) y produce la mayor parte de sus manifestaciones
hasta principios de los años 80.
5. Fase de desarrollo propio de la Psicología Social latinoamericana. El calificativo
«propio» significa aquí producción autóctono, en función de problemas derivados de la
realidad y con utilización crítica de teorías y métodos existentes, así como con aportes
teóricos y metodológicos surgidos en ese quehacer psicosocial. Esta fase coincide con
manifestaciones pertenecientes a las dos anteriores, ya que en un continente tan vasto como
el americano, con 20 países latinoamericanos, algunos de ellos a su vez de gran extensión y
población, es imposible pensar en un desarrollo homogéneo, cosa que de hecho difícilmente
ocurre aún en un sólo país. Sin embargo, mirando la producción latinoamericana en su
conjunto, podemos decir que la avanzada de la misma se encuentra desde 1983,
aproximadamente, en esta fase, a la vez que mantiene una actitud de denuncia crítica.
Lo que caracteriza a esta fase quizá pueda resumiese por ese elemento crítico. La
Psicología Social que se está produciendo puede tipificarse por su ubicación en la línea
sociológica antes mencionada, marcada por esta perspectiva (no toda Psicología Social
sociológica es crítica, ni toda Psicología Social psicológica es acrítica). Es una Psicología
Social que se revisa a si misma, a sus objetivos, a sus fundamentos y a sus efectos, tanto
desde la perspectiva marxiana cuanto desde perspectivas que pueden seguir otras corrientes
filosóficas. Esa base social es muy clara en los trabajos producidos en los años 80:
Durkheim, Marx, la teoría de la dependencia, Freire, Fals Borda, Habermas, Parsons, entre
otros autores le suministran un marco teórico, pero siempre sometida a análisis y a la
prueba de su capacidad para suministrar elementos capaces de interpretar y explicar
fenómenos psicosociales. De hecho muchos autores prefieren hablar de una psicosociología
y aún, más recientemente, del rescate y reconstrucción de una Psicología Colectiva (cf.
Arciga Bernal, 1989 y Fernández Christlieb, 1989). Asimismo, una Psicología Sociológica
de base marxiana se hace claramente presente en algunos países del continente (México,
Brasil, Venezuela, Colombia), la cual presenta expresiones tanto críticas como acríticas. A
su lado coexiste la Psicología Social marxista cubana.
Pero además es ésta una Psicología Social que busca un nuevo paradigma, y de hecho se
inserta en él (Montero, 1989, 1991) ante la creciente incapacidad del que hasta entonces
dominaba, para dar respuesta a los problemas que ahora enfrenta. Así, es una Psicología
que reconoce el carácter histórico de los fenómenos que estudia (Montero, 1978; Martín-
Baró, 1983; Jurema, 1985); que plantea una apertura metodológíca, en el sentido de aceptar
métodos alternativos y una diferente relación entre quien investiga y su objeto de
investigación (Montero, 1984), y rechaza el dominio absoluto del modelo de producción de
conocimiento generado en el campo de las ciencias naturales, privilegiando la investigación
en ambientes naturales sobre la de laboratorio (Marín, 1978); que reconoce el carácter
activo de los sujetos de investigación, productores de conocimiento; que reconoce
igualmente el carácter dinámico y dialéctico de la realidad social, y por ende de la
condición relativa, temporal y, especialmente, del conocimiento producido; que amplia su
objeto de estudio, incluyendo el nivel psicológico de fenómenos tales como la ideología y
la alienación (en 1977, Salazar decía ya que la Psicología Social estudia la conducta y la
ideología); que admite el carácter simbólico de la realidad expresado a través del lenguaje
(Fernández Christlieb, 1986) y que asume explícitamente su compromiso político y social
(Martín-Baró, 1986; 1987).
Por supuesto, y como se desprende de la diferencia de impulso y dirección que la
subdisciplina tiene en el continente latinoamericano, hay paralelamente una Psicología
Social que sigue un rumbo más tradicional o apegado a los dictámenes de algún centro
académico europeo o estadounidense, y que está produciendo un buen número de
investigaciones acordes a las líneas usuales.
Hay también quien mira las manifestaciones de cambio con escándalo y aún temor, pero
ante los resultados, ante el conocimiento producido y su aplicabilidad, no se puede
explícitamente negar su relevancia social y su capacidad de dar alguna respuesta a los
álgidos problemas que afectan a nuestra América. De hecho, la principal crítica a esta
posición, dirigida a la posibilidad de introducir sesgos valorativos establecidos por el
compromiso (Rodrigues, 1989) no parece hallar fundamento hasta ahora, por cuanto la
adopción de un nuevo paradigma no ha significado el desligarse de la producción científica
en general, ni mucho menos establecer un corte que sería ahistórico. Lo que busca esta
Psicología Social es ocupar un lugar en la producción de conocimiento, aún a costa de
abandonar el «privilegiado
Consecuencias inmediatas del desarrollo de una Psicología Social latinoamericana  
El «despegue» de la Psicología Social en la América Latina ha tenido evidentes
consecuencias para sí y para su inserción social. En el primer caso debemos más bien
hablar de relación de interacción mutua entre crisis, reestructuración y desarrollo distintivo
como ciencia. En efecto, la toma de conciencia de la Psicología Social respecto de su rol
real, de su rol asignado y de su rol posible en las sociedades latinoamericanas, condujo a
una inmediata organización del campo profesional en el sentido de suscitar la creación de
una organización internacional, la ALAPSO (Asociación Latinoamericana de Psicología
Social de considerable actividad en la segunda mitad de la década del 70 y principios de los
años 80, que la llevó a organizar algunos encuentros científicos y a publicar cuatro números
de una revista, entre 1981 y 1982. Se crearon, asimismo, asociaciones nacionales tales
como AVEPSO (Asociación Venezolana de Psicología Social); ABRASO (Asociación
Brasileña de Psicología Social); ACHIPSO (Asociación Chilena de Psicología Social);
AMEPSO y SOMEPSO (Asociación Mexicana de Psicología Social y Sociedad Mexicana
de Psicología Social), las cuales, con mayor o menor éxito, han logrado crear Publicaciones
periódicas (el Boletín de la AVEPSO, publicando cuatrimestralmente desde 1978, es un
buen ejemplo de ello) y realizar reuniones científicas en sus respectivos países. Aumenta
significativamente el número de publicaciones en el área, no sólo por la existencia de
Boletines y Revistas, sino por la producción de libros sobre temas específicos y de
recopilaciones de artículos (p. e. La Psicología Social en Latinoamérica, volúmenes I y II,
recopilados por G. Marín).
Por otra parte, en muchos países de América Latina, desde fines de la década del 70,
profesionales de la Psicología Social empiezan a ocupar cargos relevantes en equipos de
planificación, públicos y privados. ¿Ha generado alguna diferencia la presencia de
psicólogos en cargos ejecutivos? ¿Ha sido socialmente relevante esa presencia? Nuestra
información no permite hacer generalizaciones para toda América Latina, pero si nos
permite señalar, por ejemplo, que en el caso venezolano, por ejemplo, una ministra de
Estado, psicóloga, logró importantes reformas legales en el sentido de reconocer igualdad
de derechos civiles a la mujer.
Pero quizá donde más clara se ve la relación entre desarrollo propio de la Psicología
latinoamericana y relevancia social, sea al examinar qué áreas o campos de acción dentro
de esa Psicología se han fortalecido más, e incluso surgido, en los últimos treinta y cinco
años. Para ello hicimos una revisión de 928 trabajos producidos en la Psicología social
latinoamericana desde 1956 en adelante (siete libros de texto; 16 recopilaciones; 38 obras
independientes; cinco publicaciones seriales de diversos centros académicos y diversos
números de 56 publicaciones periódicas). Revisión que no pretende ser ni exhaustiva ni
representativa, pues para cumplir cualquiera de esas dos condiciones habría que establecer
cuál es la población de publicaciones en el área, tarea que supone recursos y tiempo fuera
de nuestro alcance actualmente. No obstante, creemos que la revisión refleja bien la
producción fundamental de la región, ya que 16 países están representados; sí bien la
producción de unos tiene mayor divulgación que la de otros, en parte por mayor posibilidad
de comunicación de la autora con centros académicos de esos países, pero también porque
autores de los mismos publican más en revistas internacionales y aún en revistas nacionales
de otros países latinoamericanos, lo cual es un índice de mayor producción e información,
entre otros aspe os. Como toda clasificación, la que hemos hecho es arbitraria en algunos
puntos; específicamente en aquellos en los cuales los datos no revelaban claramente una
tendencia y debimos imponer algún criterio para agruparlos.
psicólogos sociales altamente productivos, de reto y el compromiso de estudiar la realidad
en que viven, aún con riesgo de sus vidas. Las condiciones políticas de muchos de nuestros
países han inclinado la balanza hacia este campo, en el cual la descripción, explicación e
intervención han llegado a ser no sólo necesarias, sino a veces la tarea más urgente y a la
vez la más difícil de realizar. Su nivel de producción y desarrollo hacen previsible que muy
pronto se desgaje del tronco psicosocial común.
Encontramos luego lo relativo a la definición de la propia disciplina, a la crítica a su
quehacer, a la revisión de su enseñanza, a su carácter histórico, sus tendencias y su método.
Es ésta una presencia lógica, pues toda ciencia que quiere construirse necesita pensarse a sí
misma, definir su objeto y su método y someterse continuamente al autoanálisis.
En cuarto lugar está el abigarrado campo de los constructos relativos a lo que se ha llamado
cognición social (actitudes, valores, creencias, representaciones sociales, autoconcepto,
atribuciones, entre otros aspectos), que ha comenzado recientemente a transformarse en una
Psicología Social del Conocimiento. Esto puede estar respondiendo a las características del
desarrollo de la disciplina en general y en parte también a la herencia que la Psicología
Social arrastra desde fines de los años 60 e inicios de los 70, marcados por la influencia de
las teorías del equilibrio en los EE.UU. y su contrapartida europea, el modelo de las
representaciones sociales. En el caso de las actitudes no hay que olvidar, además, que dese
el surgimiento mismo de la Psicología Social, ellas han ocupado un lugar preponderante
como objeto de estudio.
Luego se presenta la Psicología Social comunitaria, cuyo desarrollo, relevancia social y
producción cobran cada día mayor alcance. Este dato confirma una tendencia ya prevista
por Rodrígues (1979) y por Escovar (1980), que se venía perfilando desde las postrimerías
de los años 70 (evidente en el XVII Congreso Interamericano de Psicología, cuando se
origina un Comité Gestor de Psicología Comunitaria dentro de la Sociedad Interamericana
de Psicología, liderizado por Luis A. Escovar), se afirma desde inicios de los 80, para
constituir hoy día un área de la Psicología.
Los procesos colectivos, denominación en la cual incluimos las migraciones, el gregarismo,
la socialización, los conflictos sociales y las organizaciones, siguen en orden de frecuencia.
Las demás áreas, de interés decreciente, constituyen cada una un subcampo de la Psicología
Social, por derecho propio: Psicología Social de la comunicación (intersubjetiva, de masas,
no verbal); Psicología Ambiental, a la cual unimos los incipientes estudios en lo que se está
denominando como Psicología Urbana, y los pocos que encontramos sobre calidad de vida;
Psicología Social de la salud; Psicología Social de la educación; Psicología Social y
lenguaje; grupos; Psicología Social del trabajo y Psicología Social de la familia.
Siguen los estudios sobre los efectos psicosociales de la cultura (no sobre identidad social,
nacional y nacionalismo, incluidos en el área de la Psicología Política) y las comparaciones
transculturales. Luego están los estudios sobre la aplicación de la Psicología Social y
generación de tecnología social; sobre el cambio social y el desarrollo social y sobre la
Psicología Social criminológica y relativa al estudio de las desviaciones sociales.
Por debajo de estos temas, la representación es pobre, bien porque se trate de campos que
apenas comienzan a surgir (caso. de la Psicología Colectiva, que se plantea como
redefinición de la Psicología Social, desde una perspectiva política), o que son estudiados
en pocos lugares en América Latina (Psicología Vial, para la que sólo encontramos estudios
en Venezuela, Brasil y Cuba); o categorías en la que agrupamos trabajos que no cabían en
otras debido a su carácter meramente descriptivo de situaciones o de tipos específicos de
sujetos.
Nuestros hallazgos comprenden las áreas encontradas por Pick de Weiss (1986) en México.
Esa investigación encontró que para ese momento predominaban en la Psicología Social
mexicana los siguientes temas: comunicación; desarrollo humano, entendido como
creencias acerca del carácter social del mexicano, de su filosofía y estilo de vida; Psicología
Social de la salud; Psicología Social poblacional; transcultural; ambiental, criminológica,
de las organizaciones y psicometría en Psicología Social, entendiendo en este rubro lo
relativo a método y técnicas. Asimismo, se cubren casi totalmente nuestros propios
hallazgos de 1985, cuando encontramos los siguientes temas en Venezuela: procesos
mediadores (constructos sociocognoscitivos); comunicación; política; vial; comunitaria;
ambiental y socialización.
A modo de conclusión  
Este recorrido panorámico de la Psicología Social muestra que en sus casi cuarenta años de
existencia sistemática y académica en América Latina, la subdisciplina ha logrado
establecer un campo que si bien es reconocible y reconocido, no está claramente delimitado
(y creemos que nunca lo estará), ya que parece ser su sino el engendrar nuevas áreas
(comunitaria, política, ambiental) y el desarrollar otras de carácter interdisciplinario (salud,
educación, trabajo, por ejemplo).
Al mismo tiempo, la existencia de esta Psicología está marcada por una intensa producción,
desarrollada casi totalmente a partir de los años 70, así como una marcada participación en
eventos científicos. Si se observa bien el panorama, se constata que muchos nombres se
repiten una y otra vez en publicaciones y en programas de congresos, a la vez en
publicaciones y en programas de congresos, a la vez que los mismos nombres están en el
inicio de algunas de las principales líneas de investigación y  más aún, en la organización
de muchas publicaciones. Y esto revela un hecho evidente: no son tantos los psicólogos
sociales en América latina, pero si puede decirse que son muy activos y que hacen sentir su
voz y conocer sus puntos de vista y resultados de investigación.
Quizá ello se deba a que, después de varias décadas de consolidación como subdisciplina,
de establecimiento reproductivo y de crisis, y después de haber logrado en muchos casos el
objetivo de trabajar por una realidad concreta, el objeto de estudio ha sensibilizado a los
psicólogos sociales de tal manera que, comprendiendo la relevancia social del mismo, no
puedan permanecer silentes ante sus hallazgos. Pero no podemos asumir que todos los
trabajos psicosociales que se llevan a cabo en la región respondan a un compromiso social,
ni siquiera a una clara concepción del rol del psicólogo en sociedades periféricas. Sin
embargo, en términos globales si es posible señalar que la Psicología Social
latinoamericana ha comprendido y definido su rol fundamental, y en la disyuntiva de
responder a una realidad y plantearse no sólo el dar respuesta, sino también, como quería
Graciano en 1976, el plantearse las preguntas, en lugar de asumir las soluciones dadas, el
conocimiento desligado del objeto, premasticado, ha entendido que la manera de hacer una
ciencia relevante socialmente es atendiendo a los problemas concretos de la vida cotidiana.
Que sólo cuando estudiamos aquello que vivimos hacemos ciencia transcendente, pues
cuando se estudia al ser humano en situación se produce conocimiento para la humanidad.
 PAÍSES DONDE HA GENERADO IMPACTO  LA PSICOLOGÍA SOCIAL 

ARGENTINA   

Enrique Pichón-Rivière (1907-1977) fue uno de los fundadores de la psicología social en


Argentina. En este trabajo revisaremos su biografía y trayectoria institucional junto con sus
aportes teóricos y epistemológicos. Sostenemos que Enrique Pichon-Rivière dio muestra de
una actitud crítica con respecto a las divisiones disciplinares y a la distancia entre
conocimiento académico y praxis social. Nuestro recorte privilegiará aquellos aspectos de
su obra que consideramos de mayor relevancia para las ciencias sociales, incluyendo sus
nociones de necesidad social, matrices de aprendizaje, esquema conceptual referencial
operativo (E.C.R.O.) y epistemología convergente.

Aspectos Biográficos Enrique Pichon-Rivière nace en Ginebra el 25 de junio de 1907.


Hacia 1910 su familia emigra al noroeste argentino (Provincias de Chaco y Corrientes).
Crece en una familia culta proveniente de la burguesía del sur de Francia que mantenía
contacto con figuras e ideas del racionalismo, el surrealismo, el socialismo, el
existencialismo, y que no se cierra a las culturas locales de los pueblos argentinos entre las
que podemos nombrar al folclore nacional, la cultura guaraní y, posteriormente (desde fines
de la década del 30), la vanguardia cultural de una Buenos Aires en cuyos centros urbanos
comenzaban los procesos de modernización y masificación que se desarrollarán en las
siguientes dos décadas, período en el que Pichon-Rivière completa su formación académica
(Vezzetti, 1998; Zito Lema, 1985). De modo tal que, desde su infancia y durante toda su
juventud, vivió marcado por la articulación de múltiples universos simbólicos-culturales y
diversos conocimientos prácticos y teóricos.
Aspectos Sociales en Argentina 
Pasadas más de tres décadas del fin de la última dictadura militar, la economía argentina
sigue mostrando muchos de sus históricos problemas estructurales. Entre los más
relevantes: 1) concentrada especialización productiva e inserción económica internacional
basadas en recursos primarios; 2) profundas diferencias de productividad entre sectores,
empresas y regiones; 3) patrones de consumo desiguales y dependientes de importaciones;
4) escasez de divisas para atender compromisos comerciales y financieros; 5) estructura
tributaria regresiva que, pese a la creciente recaudación, es insuficiente para financiar los
gastos públicos comprometidos; 6) mayor concentración económica (y de la riqueza) junto
con mayor extranjerización de las empresas líderes; 7) altas ganancias de actividades
rentísticas (muchas vinculadas a la actividad del Estado).
Estas deficiencias se corresponden con problemas sociales también perdurables. Entre los
más relevantes: 1) alto empleo precario y bajas remuneraciones para la mayoría de quienes
tienen empleo; 2) distribución muy regresiva del ingreso y de la riqueza; 3) sistema de
protección social con acceso diferencial a los servicios y beneficios (peores para quienes
están peor); 4) muy altos niveles de pobreza por ingresos que mejoran en las fases de
crecimiento económico pero vuelven a elevarse cuando la economía se frena por la
permanencia de sus causas estructurales.
La restricción externa, la escasez de divisas y la fuga de capitales siguen marcando el ritmo
financiero, pese al fuerte aumento de las exportaciones, canjes y default de la deuda
pública, controles de cambios, blanqueos impositivos interminables, préstamos
internacionales, etc. El gasto público dirigido al consumo muestras débiles efectos
expansivos, porque la demanda se filtra crecientemente hacia las importaciones, mientras la
menor rentabilidad de los bienes transables compromete la inversión y, por lo tanto, la
innovación y el progreso técnico necesarios para una inserción internacional diferente.
En este contexto, las mejoras distributivas se vuelven difíciles de sostener. Por ejemplo,
pese a la ampliación de cobertura de algunas políticas sociales, los accesos a servicios
esenciales siguen fragmentados, condicionados e incluso muchos grupos de población
siguen sin cobertura. La pobreza y los niveles de informalidad laboral otra vez se ubican en
niveles cercanos a los registrados a comienzos de la década del noventa. El empleo privado
hace tiempo no crece y el crecimiento del empleo público no es parte de una política
orgánica sino más bien actúa como refugio laboral vinculado a prebendas partidarias.
Los ejemplos podrían continuar para demostrar que el contaste entre las políticas aplicadas
durante la convertibilidad y durante la post-convertibilidad oculta lo más relevante. Más
bien se trata de reflexionar, hasta donde lo permite la ausencia de datos estadísticos
confiables, sobre los problemas que han permanecido pese a esas diferentes políticas.
Argentina reclama cambiar los términos bipolares del debate económico y social,
preguntarse por qué seguimos envueltos en ciclos que se repiten, por qué políticas
diferentes engordan problemas similares. De lo contrario, gane quien gane la contienda
electoral, seguiremos repitiendo ciclos económicos frustrantes.
Hechos Históricos 

La guerra de las Malvinas o conflicto del Atlántico Sur (en inglés, Falklands War) fue


un enfrentamiento bélico entre la Argentina y el Reino Unido que tuvo lugar en las islas
Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur. La guerra se desarrolló entre el 2 de abril,
día del desembarco argentino en las islas, y el 14 de junio de 1982, fecha acordada del cese
de hostilidades en Malvinas,   aunque los británicos invadieron las islas Sándwich del Sur y
el 20 de junio desalojaron las instalaciones de la Base Corbeta Uruguay de Argentina, en el
marco de la Operación Keyhole.
 El origen de la guerra fue el intento por parte de la Argentina de recuperar la soberanía de
las islas, a las que las Naciones Unidas consideran territorios en litigio entre Argentina y el
Reino Unido, aunque este último los administra y explota. Su descubrimiento es motivo de
controversias; fueron ocupados en forma sucesiva por España, Francia, Argentina y el
Reino Unido (en la actualidad).  Argentina considera que estos territorios se encuentran
ocupados por una potencia invasora, y los considera parte de su provincia de Tierra del
Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.  El saldo final de la guerra en vidas humanas fue
de 649 militares argentinos, 255 británicos y 3 civiles isleños.
En el Reino Unido, la victoria en el enfrentamiento ayudó a que el
gobierno conservador de Margaret Thatcher fuera reelegido en los comienzos del año 1983.
En la Argentina, la derrota en el conflicto precipitó el fin de la Junta Militar del
llamado Proceso de Reorganización Nacional que gobernaba el país. Posteriormente, en
octubre de 1983, se realizaron elecciones, y en diciembre de ese dicho año, se instaló un
gobierno democrático.
Luego de más de tres décadas de acaecido el conflicto, las Naciones Unidas continúan
considerando los tres archipiélagos con sus aguas circundantes como territorios con
soberanía aún no definida, entre Argentina y el Reino Unido.

PROBLEMAS SOCIALES EN VENEZUELA 


Los problemas sociales en Venezuela son de muy variada índole, y afectan a todos y cada
uno de los estratos sociales que conforman nuestra sociedad. El desempleo, el subempleo,
la marginalidad, la seguridad social, la seguridad personal, la delincuencia, la drogadicción,
la prostitución y el embarazo precoz, , la mayoría, sino todos, estos problemas tienen causas
comunes, entre las que resaltan la falta de educación del grueso de la población así como
la corrupción  y  problemas están íntimamente interrelacionados.
Venezuela es uno de los países de Latino américa que va en picada en todos los aspectos.
Una de las razones, a mi entender, es el populismo de las medidas implementadas por
el Gobierno Nacional, las cuales, hasta ahora, lejos de solucionar los problemas, los han
acentuado.
La pretensión del Presidente de la República de conducir al país hacia el Socialismo,
como sistema de gobierno, ha derivado en la expropiación de tierras productivas, por el
solo hecho que estaban en manos privadas. Asimismo, la estatización de empresas privadas,
como empresas de alimentos, textileras, cementeras, siderúrgicas, metalmecánicas, etc., ha
devenido en la disminución importante de la producción de éstas. En algunos casos, se ha
causado la paralización total de la producción y la necesidad de decretar vacaciones
colectivas para el personal de las mismas, como ocurrió en algunas empresas básicas de la
Región Guayana. Por otra parte, a pesar de la asignación de lotes de terrenos aptos para el
desarrollo de actividades agropecuarias a campesinos, los índices de producción de rubros
importantes como la leche, la carne y productos agrícolas en general, han disminuido o se
han mantenido iguales a las cifras de hace diez años.
Si bien es cierto que el Gobierno Nacional ha implementado las llamadas "misiones" como
mecanismos de distribución de ayuda a los sectores más necesitados, no menos cierto es
que el mantenimiento o disminución de los índices de producción de alimentos hace
imposible la cobertura del aumento de la demanda por parte de dichos sectores,
provocando, contrariamente, la afectación de los sectores que tradicionalmente eran
abastecidos. Como ejemplo de esta situación, se puede mencionar que casi todo el año 2007
hubo una escasez notoria de alimentos básicos, como leche, huevos, carne, arroz, azúcar,
harinas, granos, café, etc.

PROBLEMÁTICA SOCIAL COLOMBIANA 

Íntimamente ligada al desarrollo económico y político de Colombia aparece la guerra,


como la forma utilizada históricamente para zanjar diferencias políticas, económicas y
sociales. Desde hace 200 años la vida nacional  ha estado signada por múltiples guerras,
que han ido configurando un ethos de solución violenta de los conflictos.
Condiciones políticas y económicas
-Estado débil que no garantiza:
-Desarrollo económico: pobreza
- Equidad.
-Soberanía en todo el territorio
-Acceso a necesidades básicas: Educación, alimentación, vivienda, seguridad, recreación
-Derechos
-Libre ejercicio democracia y participación:              (Corrupción política)
 - Vulneración

Violencia en Colombia
-Violencias, marcadas por el conflicto armado.
-El predominio de la fuerza para la obtención, el control y la acumulación de poder, tierras
y riqueza.

Fenómenos Violentos en el marco del conflicto armado colombiano


-Usurpación y daño de Propiedades
-Extorsión e intimidación
-Homicidios - masacres
-Desaparición Forzada
-Secuestro
CONSECUENCIA FENOMENOS
-Desplazamiento
-Pobreza
-Desempleo
-Incursión en actividades ilegales
-Violencias sociales

ACTORES PROPICIADORES DEL CONFLICTO

Grupos Guerrilleros

-las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC), que fue constituida a partir de
los grupos comunistas de autodefensa que habían surgido en la zona cafetera. Marxista-
Leninnista
-El ejercito Popular de liberación EPL, de tendencia Maoísta
-El ejercito de liberación nacional (ELN) de tendencia procubana
-El movimiento 19 de abril (M19) con una marcada preferencia nacionalista, fundada como
una organización político-militar;  y la Quintín Lame, conformada por comunidades
indígenas.
Con la caída del muro de Berlín, y desmoronamiento de la unión Soviética, en lo
denominado “abolimiento de la Guerra fría”, la ausencia de apoyo económico del
denominado frente socialista, llevó a las guerrillas colombianas con el fin de sostenerse
para combatir al gobierno y aumentar su participación en actividades ilícitas como
secuestros, robos y extorsiones, e incursión en el narcotráfico.
AUC
Las fuerzas armadas colombianas trabajaron directamente en apoyar y entrenar grupos de
campesinos, que ayudaran a combatir y evitar la expansión y el poder de la guerrilla en las
zonas más abandonadas, creándose con ello grupos de autodefensa como una táctica
efectiva de contrainsurgencia”.
Marginación
un fenómeno a través del cual se mantiene a personas y grupos al margen de la vida social
por poseer unas características normativas diferentes a las de los grupos sociales que
definen la normalidad, características orgánicas o de comportamiento que no se adecuan a
las normas y valores de la comunidad.” Se enfatiza por tanto el papel excluyente de la
sociedad para con aquellos que consideran fuera la normalidad.

-Atribuye al individuo la causa de la marginación por considerar que es él mismo el que se


separa del grupo por su conducta: “las personas que han transgredido las normas sociales 

MÉXICO PROBLEMAS PSICOSOCIALES 

México es un país que pertenece a Latinoamérica, y por consiguiente, sus problemas sociales
son, en su mayoría, los mismos que afectan a la región. América Latina es un territorio donde
todos los problemas que se presentan suelen ser consecuencia de la pobreza, que aunque
varía entre los distintos países, tiende a tener la misma estructura y patrones.
A partir de la pobreza, en México surge todo tipo de problemas. Otro de los factores en común
que tienen los problemas sociales es que son difíciles de superar. Por ejemplo, las personas
que viven en la pobreza extrema tienen más complicado generar riqueza, obtener buenos
puestos de trabajo o crear empresas.
La superación de estos problemas no depende solamente de políticas sociales; generalmente
se requiere un cambio de la cosmovisión social y cultural del país.
PROBLEMÁTICAS SOCIALES
Pobreza:  es el principal problema social que aqueja a México, al igual que a todos los países
de Latinoamérica. De ella se derivan la mayoría de problemas sociales que padece la
sociedad mexicana.
Delincuencia, corrupción, Narcotráfico
Contaminación: La contaminación en la Ciudad de México está directamente relacionada con
su población, debido a que su zona metropolitana cuenta con más de veinte millones de
habitantes. Por otra parte, la contaminación lumínica es otro gran problema social que
afecta a la población mexicana.

Ciudad de México, Ecatepec, Guadalajara o Puebla son ciudades cuyos niveles de


contaminación lumínica son similares a los de metrópolis como Hong Kong en China
(Redacción El Universal, 2016).

Desastres Nacionales
las mayores enseñanzas del sismo de 1985, dicen especialistas, es que ahora existe más
conciencia sobre cómo prevenir un desastre y la forma de sobrevivirlos.
Es la llamada "cultura de protección civil" que se ha convertido en un área específica de los
gobiernos de cualquier nivel. En 1985, muchos edificios se derrumbaron. Muchos se
reconstruyeron o se convirtieron en otros más nuevos o lujosos. Es parte de la cara actual
de Ciudad de México, 32 años después del desastre.

REPRESENTANTES DE LA PSICOLOGÍA SOCIAL  

Enrique Pichon-Rivière (25 de junio de 1907 – 16 de julio de 1977) fue


un médico psiquiatra argentino nacido en Suiza, considerado uno de los introductores
del psicoanálisis en Argentina

El análisis de la complejísima relación exige también indagar las formas de organización


que se dan los hombres en ese orden particular, sus modalidades de vinculación
y agrupación, así como sus formas comunicacionales. Un horizonte social de amenaza,
impuesto por un nuevo orden mundial y vehiculizado desde sus instituciones, ha sumido a
millones de seres humanos en el terror de inexistencia, en situaciones de insignificancia, lo
que implican un sufrimiento permanente y a veces inenarrable. La ruptura de los lazos
solidarios y el debilitamiento de las identificaciones son algunos de los rasgos de una
cotidianidad, en la que el otro, lo otro, aparece como peligroso, como rival a excluir o
destruir. El autocentramiento, el encierro en la propia piel y los propios pensamientos, el
individualismo exacerbado, la fragmentación social y subjetiva, las distintas formas de
fundamentalismo, expresan las condiciones de existencia en que encaramos la lucha contra
el padecimiento, en una construcción compartida de salud. 

El vínculo según Pichon-Riviere

El término "vínculo" es conceptualizado por Pichon-Riviere como la forma en que una


persona se relaciona con las demás, estableciendo una estructura relacional entre ambos
comunicantes que va a ser única entre ellos dos. 
Dicha estructura marca la manera en que se va a interactuar, estableciendo que pautas
comunicativas y que conductas son aceptables y adaptativas en el contexto de la
vinculación.
El vínculo no se refiere únicamente a un componente emocional sino que incorpora tanto
esfera emocional como la cognitiva y la conductual, modificándose mediante la interacción
todos estos aspectos. La estructura resultante es dinámica y fluida, variando y viéndose
afectada por la retroalimentación que la conducta de uno produce en el otro. 
El vínculo es un elemento fundamental para la supervivencia y la adaptación al medio tanto
social como natural, dado que permite influir en el medio a la vez que se es influido por
este. La existencia de vínculos se debe principalmente a la capacidad de comunicación, a
través de la cual establecemos contacto con otros y aprendemos en base a las consecuencias
de nuestras conductas sobre ellos.

ANA QUIROGA 
Directora de la Primera Escuela Privada de Psicología Social que fundó Enrique Pichon-
Rivière, de quien fue compañera y discípula. Quiroga echó luz sobre la vida cotidiana en
las grandes ciudades, las características de las relaciones interpersonales hoy, la
construcción de mundos privados y aislados, pero también sobre la necesidad de juntarse
con otros, encontrando el protagonismo y la propia potencia transformadora.

 El cotidiano es un tiempo, un espacio, un ritmo, una serie de códigos y de hechos que
nosotros practicamos sin reflexionar. De vez en cuando hay que parar y pensar por qué
existen estas situaciones de tanta exigencia, tensión. Algo que al psicólogo social le debería
importar es cómo son nuestras relaciones con los otros y con nosotros mismos, cómo
estamos experimentando la presencia del otro, nuestras propias vicisitudes y en eso inciden
mucho las exigencias vitales a las que pareciera que no podríamos dejar de responder.

La pregunta es ¿tenemos que vivir así? ¿tenemos que responder a todo? ¿tenemos que no
fallar nunca? ¿este es el único modo posible de vivir? Estas son cuestiones que creo que
todos en algún momento pensamos. La psicología social como disciplina que analiza la
relación entre el orden social y lo subjetivo, no puede menos que interrogarse
necesariamente cómo es eso en el plano de lo personal, lo grupal, lo institucional, la vida
comunitaria. Mirando la ciudad que es tan bella en tantas cosas, y que en momentos
detestamos tanto, que sentimos tanta bronca de vivir como estamos viviendo; una de las
cosas que desde el punto de vista psicológico yo pienso y me interrogo, y nos interrogamos
muchos, es por qué pareciera que nos vamos convirtiendo en un espacio de coexistencia de
mundos privados, como que cada uno está absorto en su propio mundo, comunicado con su
propio mundo y no teniendo percepción ni significación del que está ahí al lado, del otro, de
quien también nos aislamos. Pensemos en el celular: cómo caminamos por la calle,
cruzamos, etc., cómo nos sentamos en un café delante del otro con el que nos hemos
encontrado y estamos mandando mensajitos. Entonces, ¿qué está pasando en el plano de los
vínculos?: este es un gran tema para todas las personas y es un trabajo en el que nosotros
operamos en particular. El universo de las relaciones interpersonales es nuestro campo
específico.

Herbert Blumer  
 Nacido el 7 de marzo de 1900  en St  Louis Missouri, fallecido el  13 de  
abril de 1987. Sociólogo de la Escuela de Chicago influenciado por la obra de George
Herbert Mead. Dio la denominación al Interaccionismo simbólico
La Interacción Simbólica se refiere a un proceso en el cual los humanos interactúan con
símbolos para construir significados. Mediante las interacciones simbólicas adquirimos
información e ideas, entendemos nuestras propias experiencias y las de los otros,
compartimos sentimientos y conocemos a los demás. Sin símbolos nada de lo anterior
podría ocurrir. Nuestro pensamiento y acción serían totalmente restringidos.

Berger y Luckman

El mundo de la vida cotidiana es aquel que se da por establecido como realidad, el sentido
común que lo constituye se presenta como la "realidad por excelencia", logrando de esta
manera imponerse sobre la conciencia de los individuos, en tanto que se presenta a estos
como una realidad ordenada, objetivada y ontogenizada. La realidad de la vida cotidiana es
una construcción intersubjetiva, un mundo compartido, lo que   propone
procesos de interacción y comunicación mediante los cuales comparto con los otros y
experimento a los otros. Es una realidad que se expresa como mundo dado, naturalizado,
por referirse a un mundo que es "común a muchos hombres". (Berger y Luckman
1991:39).    Se aprehende al otro, a los sucesos, acontecimientos y objetos por medio de
Esquemas Tipificadores, que se vuelven progresivamente anónimos en la medida que se
alejan del aquí y del ahora, de la situación cara a cara; es decir, que el conocimiento se
construye y reconstruye no sólo con y mediante los semejantes, con quienes se establece
interacción directa, sino con los contemporáneos y no sólo con ellos sino con los
antecesores y sucesores "...los que me han precedido y me sucederán en la historia total de
la sociedad".

Floyd Allport , psicólogo social norteamericano, publicó un importante libro en 1924 e


influyó y determinó la orientación de la psicología social norteamericana. Éste rechaza el
concepto de instinto y de aportaciones colectivas, y sostiene que el comportamiento social
proviene de muchos y diferentes factores incluyendo la presencia y acciones de otras
personas. Adaptó el conductismo de John B. Watson a la psicología social y el experimento
del laboratorio tb a ella. Aportó el concepto de “ facilitación social ”, el cual hace referencia
a que algunas conductas duran más cuando uno está en compañía que solo (ej: si haces
deporte duras más acompañado que cuando estás solo); pero esto tiene el inconveniente de
la concentración xq la presencia de otros nos activa, por lo que facilita unas conductas y
empeora otras. Las conductas que dominamos se hacen mejor acompañado, sin embargo,
las conductas que no dominamos se hacen mejor solos o con poca gente.
KURT LEWIN

Mogilno, 1890 - Newtonville, 1947 Psicosociólogo estadounidense de origen alemán.


Después de realizar sus estudios en Berlín se trasladó a Estados Unidos, donde llevó a cabo
diversas investigaciones sobre el comportamiento. Especializado en la dinámica de grupo,
afirmó que la conducta del individuo está determinada por el conjunto del sujeto y su
ambiente y tiende a restablecer el equilibrio entre ambos, con objeto de eliminar las
tensiones. Destacan sus obras Una teoría dinámica de la personalidad (1935) y Resolución
de conflictos sociales (1948).
Su actividad científica se divide en dos períodos. El primero, transcurrido en Alemania, se
caracteriza fundamentalmente por el estudio de los problemas de psicología individual
Estos estudios estaban dedicados a los procesos cognitivos, la dinámica de las motivaciones
y las emociones, la crítica al principio explicativo de los procesos del pensamiento y los
procesos interpersonales de recompensa, castigo, conflicto e influencia social.

En el segundo período, el período americano, el autor llevó a cabo investigaciones sobre los
fenómenos de grupo, como la "leadership", el clima social y los valores de grupo, en
estudios como La teoría del campo en la ciencia social (Field Theory in Social Science,
1939-1947). También dedicó una atención especial al examen de las restricciones sociales
impuestas a los grupos por la tecnología, las leyes y la política. Su trabajo sobre la teoría de
campo ha sido muy útil para el estudio experimental de la conducta humana en una
situación social. El postulado fundamental de Lewin es el de que cada proceso psicológico
debe considerarse a la luz del conjunto de factores que actúan en él. Lewin acuñó el
concepto "dinámica de grupo" para designar el conjunto de interacciones personales que
tienen lugar en el grupo. A partir de Lewin, el estudio de los comportamientos psicosociales
del grupo pasó de lo descriptivo a lo experimental.

  SERGE MOSCOVICI

Serge Moscovici nacido como Srul Herș Moscovici; Brăila Rumania 14 de junio de 1925


− París, Francia 16 de noviembre de 2014) fue un psicólogo  social rumano, nacido
en Brăila. Fue Director del Laboratorio Europeo de Psicología Social (Laboratoire
Européen de Psychologie Sociale, en francés
El objeto de la Psicología Social
La Psicología social se ha ocupado y sigue haciendo de un solo y único problema
¿Porque se produce el conflicto entre el individuo y Sociedad?

Bibliografía

Frederic Munneé (2008) La Psicología Social como ciencia Teórica.  Edición on


line
Myers (1991) Psicología Social. Edición (1991) editorial panamericana
Morales J. Francisco (1999) Psicología Social. Editorial Mc Gawhill
Moscovici, S. (1994). Psicología social. Tomo I Buenos Aires: Paidos

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