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Poder Judicial de la Nación

CÁMARA NACIONAL DE APELACIONES DEL TRABAJO -


SALA V

EXPTE. Nº CNT 55441/2012/CA1


SENTENCIA DEFINITIVA n° 84.530.
AUTOS: “SUBIZAR, ISIDORO C/ ADMINISTRACION FEDERAL DE INGRESOS
PUBLICOS (AFIP)” JUZGADO NRO. 34

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Capital Federal de la República Argentina, a


los 19 días del mes de octubre de 2020 se reúnen los señores
jueces de la Sala V, para dictar la sentencia en esta causa, quienes se expiden en el orden
de votación que fue sorteado oportunamente; LA DOCTORA BEATRIZ E
FERDMAN dijo:
I- La sentencia de primera instancia de fs. 430/431 que hizo parcialmente lugar a
la demanda fue apelada por ambas partes a tenor de las presentaciones recursivas que
obran a fs. 437/439 (actora) y a fs. 440/447 (demandada), las cuales merecieron sendas
réplicas conforme surge de las contestaciones de agravios a fs. 449/450 y a fs. 453/454.
Asimismo, la administradora de la sucesión del ex letrado apoderado del actor -Dr.
Perini- y la actual representación letrada del mismo -Dr. Martín-–por derecho propio-
cuestionan los honorarios que les fueron regulados por estimarlos reducidos.
II- La parte actora sostiene que la Sra. Juez a quo omitió expedirse sobre la
retención del impuesto a las ganancias que afectara oportunamente la indemnización
especial por jubilación depositada por la accionada en forma extrajudicial, cuestionando
además el punto de partida establecido para los intereses respectivos. Sostiene en tal
sentido que el dies a quo del cálculo de los intereses debe adecuarse a las previsiones de
los arts. 128 y 255 bis de la L.C.T., esto es, que la obligación en análisis se hizo exigible
a partir del cuarto día hábil contado a partir de la fecha de extinción del vínculo laboral.
Por su parte la demandada se agravia por la falta de recepción de la excepción de
pago opuesta en el responde, sosteniendo en lo esencial que abonó la indemnización
especial una vez resuelta la medida cautelar solicitada en la causa iniciada a raíz de la
existencia de una considerable deuda del aquí actor con su mandante y ante la
eventualidad de la jubilación del actor y la inembargabilidad de los haberes jubilatorios.
Por lo demás, plantea la inconstitucionalidad e inaplicabilidad de las tasas de interés
establecidas en origen invocando lo decidido por la CSJN en la causa “Bonet c/ Experta”
del 26/02/2019 por la “falta de proporción y razonabilidad” de la tasa de interés
determinada. Finalmente, critica la imposición de costas decidida en origen peticionando
que se establezcan en el orden causado atento la existencia de vencimientos mutuos.
III- Por una cuestión estrictamente metodológica y para una mejor comprensión
de las cuestiones traídas a esta alzada, principio por señalar que se encuentra fuera de
debate en autos que el actor renunció el 8/5/2012 a los fines de obtener el beneficio

Fecha de firma: 19/10/2020


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jubilatorio y que en virtud del CCT aplicable (Laudo 15/91) se hallaba en condiciones de
acceder a la indemnización especial prevista en el art. 24 de dicho texto legal, en virtud
de la cual “…el agente que renuncie para acogerse a los beneficios de la jubilación
ordinaria o retiro por invalidez, cumplidos los requisitos establecidos en el régimen
previsional aplicable, percibirá con carácter indemnizatorio especial una suma
equivalente a veinte (20) meses de la última remuneración por todo concepto,
incluyendo la suma devengada por cuenta de jerarquización…”
Cabe poner de resalto que la norma transcripta no estipula el plazo de pago de los
conceptos en cuestión. No obstante, la citada convención establece que rigen, en forma
supletoria, las normas de la LCT en tanto sean compatibles con la naturaleza de la
relación de empleo público que vincula a las partes (inc. b, art. 10); y sabido es que los
arts. 128 y 255 bis de dicho dispositivo legal regulan los plazos de pago de las
remuneraciones e indemnizaciones que correspondieren por la extinción del contrato de
trabajo, cualquiera sea su causa
En ese marco aprecio que las partes se encuentran contestes en que la demandada
acreditó el pago de la indemnización especial y de los restantes tópicos que detalla a fs.
139 por la suma total de $ 946.198,26 con fecha 10/6/2013, vale decir, superado el año
de renuncia del actor. En su defensa sostuvo que tal accionar obedeció a la tramitación
de una causa cuyo objeto se ceñía a recuperar una considerable suma de dinero que
adeudaba el actor a la AFIP en concepto de diferencias salariales.
No soslayo que merced a las constancias de autos y puntualmente a las que obran
a fs. 360/398 entre las partes mediaron diversas actuaciones judiciales y en lo esencial
que la entidad demandada pretendía la percepción de una suma por parte del actor en
concepto de reintegro de diferencias salariales con sustento en la disposición Nro.
290/02 AFIP, situación que tuviera favorable acogida para la accionada en la causa
“Matteri, José María y Otro c/Administración Federal de Ingresos Públicos Dirección
General Impositiva AFIP-DGI s/ incumplimiento de convenio “(Expediente Nro.
30203/2009) tramitado ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia del Trabajo Nro.
31.
Sin embargo, lo cierto es que el accionar de la entidad demandada reveló una
indebida retención respecto de sumas a las cuales, según admite, tenía derecho el actor
en virtud del Laudo 15/91, máxime apreciando que al momento de la renuncia
efectivizada el 8/5/2012 las sumas pretendidas por la demandada se hallaban
controvertidas judicialmente, es decir, no se trató de un crédito o deuda subsistente,
líquida, exigible, de plazo vencido, ni de créditos y deudas expeditas (arts. 921 y 923,
Código Civil Comercial) y en ese contexto, la presunta compensación crediticia que
parece pretender el organismo accionado carece de sustento fáctico y jurídico que la
respalde, no solo porque la causa fuente de ambas obligaciones son disímiles y no

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compensables, sino porque además al momento de resultar exigible el pago de la
indemnización especial, se ignoraba si el trabajador podía ser acreedor o deudor de los
créditos judicializados en los autos indicados, que se encontraban en grado de apelación
ante la Sala IX del fuero; de ese modo el organismo accionado no puede pretender
percibir una deuda cuya existencia y monto todavía se desconoce, sin dejar de soslayar
además, la falta de demostración de embargo alguno por sumas de dinero decretado por
autoridad judicial competente en su contra, tal como destacó la magistrada que me
precede.
En este contexto, la actitud remisa del organismo accionado, exhibida al
materializar en forma tardía el pago de los rubros que aquí se reclaman no se ajustó a
derecho y resultó claramente arbitraria. Repárese en tal sentido que el accionante intimó
el pago de la indemnización especial -entre otros rubros- y ante la falta de cancelación
integral de los mismos debió iniciar las pertinentes acciones judiciales.
Desde tal perspectiva de análisis resulta imperioso recalcar que el personal
perteneciente al organismo demandado se halla incluido en el régimen de las
convenciones colectivas de trabajo y tal aspecto trae aparejada la aplicación de las
normas de la L.C.T. conforme lo establecido por el art. 63 de ese cuerpo normativo
dispone que las partes están obligadas a obrar de buena fe, ajustando su conducta a lo
que es propio de un buen empleador y de un buen trabajador, tanto al celebrar, ejecutar
o extinguir el contrato o la relación de trabajo.
Por lo expuesto y dado que la demandada no cumplió con el requisito de
integralidad que es fundamental para que se configure el pago en un marco técnico
jurídico, abarcando toda la cuantía del objeto debido (cfr. arts. 741, 742 del Código
Civil vigentes al momento en que ocurrieron los hechos objetos de autos y art. 260 de la
L.C.T.) , por lo que el acreedor no puede ser obligado a recibir pagos parciales, ni el
deudor a hacerlos, toda vez que la suma abonada en autos no resulta íntegra,
corresponde desestimar la excepción de pago total planteada en el primer agravio, y
reputar el pago efectuado como insuficiente al no contemplar los intereses y por ende,
carente de efecto cancelatorio.
De ello se sigue que la suma oportunamente acreditada en la cuenta del actor que
asciende a $ 946.215 de fecha 11/6/2013 - tópico que llega firme a esta alzada -
constituyó un mero pago a cuenta del total adeudado, en los términos del art. 260 ya
citado.
Por las razones expuestas, corresponde confirmar lo decidido en origen en tal
aspecto.
IV- La parte actora se agravia al afirmar que la magistrada que me precede habría
omitido expedirse sobre la retención al impuesto a las ganancias llevado a cabo por la
aquí demandada al depositar la suma de $ 946.215 equivalente a $ 16.995,27. Sin

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embargo, de la forma en la cual quedara trabada la litis y con límites y alcances que
impone el agravio bajo estudio, advierto que la suma descontadao en virtud del impuesto
a las ganancias no puede serle imputado a la indemnización especial, sobre cuyo monto
histórico ambas partes se encuentran contestes en que alcanza a la suma de $ 799.612,67
(ver fs. 12 y 139), cuya retención superaría la suma indicada, la cual se concretó sobre
los restantes rubros que integraron la liquidación final, extremo no cuestionado en esta
instancia, ya que de otro modo la retención hubiera sido mayor. (cfr.art. 142 de la L.C.T.
y art. 386 del CPCCN). De ello se sigue que el agravio no puede ser favorablemente
acogido.
V- Sentado ello, el segundo agravio articulado por la parte actora se proyecta
sobre lo decidido en origen en torno al punto de partida de los intereses con base en el
art. 43 del CCT (laudo 15 /91) al concluir la juez a quo que la AFIP debió abonar los
rubros bajo estudio a los 30 días de la aceptación de la renuncia, esto es, el 17/6/2012.
Ello así, la recurrente plantea que en orden a lo normado por el art. 32 Anexo I
acta acuerdo 2/08, 16/09 y arts. 128 y 255 bis de la L.C.T. que la accionada contaba con
cuatro días hábiles a partir de la fecha de extinción del vínculo para poner a disposición
la liquidación de la indemnización especial y demás rubros que progresan.
Ahora bien, cabe poner de resalto que el CCT aplicable (Laudo 15/91) no
estipula el plazo de pago de los conceptos en cuestión. Empero, la citada convención
establece que rigen, en forma supletoria, las normas de la LCT “en tanto sean
compatibles con la naturaleza de la relación de empleo público que vincula a las
partes” (art. 10 inc. b); y sabido es que los arts. 128 y 255 bis de dicho dispositivo legal
regulan los plazos de pago de las remuneraciones e indemnizaciones que
correspondieren por la extinción del contrato de trabajo, cualquiera sea su causa.
Bajo tales premisas y atendiendo a las particularidades de la relación a estudio
lo cierto es que le asiste razón a la actora en el planteo articulado. La propia demandante
da cuenta en el escrito inicial y ello no fue cuestionado, que el art. 43 citado en el fallo
de grado fue reemplazado por el artículo 32 -anexo I- del Acta Acuerdo Nro. 2/08
modificado por Acta Acuerdo Nro. 16/9, no previéndose plazo alguno.
Desde este punto de vista y en atención a la fecha de renuncia denunciada por
las partes (8/5/2012 cfr. fs. 6 demanda y fs. 31 del responde) y más allá de la fecha de
aceptación de la misma (9/5/2012 cfr. fs. 70), lo cierto es que el 14/5/2012 el actor se
encontraba en condiciones de acceder al beneficio previsional (v. fs. 70). Repárese
entonces que como se dijo, al no estar previsto el plazo de pago de los conceptos en
cuestión en el CCT cabe acudir a los arts. 128 y 255 bis de la L.C.T.
En base a las consideraciones expuestas, tratándose de un crédito laboral la
mora debió computarse desde la fecha de exigibilidad del mismo, es decir, transcurridos
los cuatro días hábiles desde la extinción, la que en el caso operó a partir del 9/5/2012.

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En consecuencia, los créditos adeudados devengaron intereses desde el
16/5/2012 por lo que sugiero que se modifique la sentencia de primera instancia en este
sentido.
VI- Por su parte la demandada formula agravios respecto a los intereses
establecidos en el presente caso por considerar que éstos fueron descalificados por la
CSJN en la causa “Bonet c/ Experta” del 26/02/2019 por la “falta de proporción y
razonabilidad” de la tasa de interés determinada.
Sin embargo el agravio no podrá prosperar.
Conforme lo dispuesto en la sentencia, en el caso se ordenaron aplicar las tasas
fijadas en las Actas CNAT Nos. 2630 y 2658.
Si bien la Corte Suprema en el precedente indicado por la apelante (del
26/02/2019) consideró que la sentencia que aplicó el Acta 2601 (Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo) a los rubros indemnizatorios de una acción civil por accidente
de trabajo debe ser dejada sin efecto pues el juzgador no tuvo en cuenta la aplicación
irrazonada del Acta y la tasa de interés a la cual refiere generaron un importe de $
23.000.000, que carece de proporción y razonabilidad e importa un apartamiento
palmario de la realidad económica imperante al momento del dictado de la sentencia
(conf. CS, 26/02/2019 “Bonet Patricia G., por sí y en rep. de sus hijos menores c.
Experta Aseguradora de Riesgos del Trabajo Sociedad Anónima y otros s/ accidente –
acción civil”), lo cierto es que el Máximo Tribunal consideró que los jueces tienen el
deber de ponderar de manera concreta el resultado al que se arribará mediante la
aplicación de la tasa de interés contenida en el Acta 2601 de esta Cámara y no se trata de
un caso que guarde analogía con el presente ya que allí se discutía la aplicación
automática de una tasa de interés que resultaba claramente irrazonable en ese caso
específico, considerando que se trataba de una indemnización de naturaleza civil que fue
fijada respecto de un accidente ocurrido dieciséis antes del dictado de la sentencia.
En el caso, debe confirmarse la aplicación de intereses conforme Actas CNAT
2630 y 2658 pues no comparto los argumentos expuestos por el apelante, máxime si se
tiene en cuenta que el interés es el resultado de la mora. Al existir mora, se deben
intereses, y los mismos deben calcularse a una tasa que no resulte ajena a las
posibilidades de endeudamiento del acreedor que debe proveer a un crédito de carácter
alimentario.
La tasa de interés utilizada conforme Acta 2601 de fecha 21/5/2014 recomendó
la aplicación de la tasa nominal anual para préstamos personales de libre destino para el
plazo de 49 a 60 meses que utiliza el Banco Nación, desde que cada importe se haya
hecho exigible hasta su efectivo pago, y, cuando dicha tasa dejó de publicarse, el criterio
se mantuvo en el Acta Nª 2630/16.

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Es cierto que la tasa que como referencia adoptó la CNAT por mayoría en el
Acta 2601/2014 y posteriores no es obligatoria ni emana de un Acuerdo Plenario pero el
sentenciante decidió voluntariamente utilizarlas por compartir el criterio de los jueces
que formaron aquella mayoría de que resultaba la más equitativa para compensar al
acreedor de los efectos de la privación del capital por demora del deudor, para resarcir
los daños derivados de la mora, así como para mantener en lo posible el valor de la
indemnización frente al deterioro del signo monetario por la grave inflación que aqueja
la economía del país desde el año 2008.
Tales consideraciones resultan aplicables también, a la tasa que la CNAT fijó a
través del Acta Nª 2630/2016 que mantuvo el criterio de la dispuesta en el Acta Nª
2601/2014 desde el cese de su publicación, aplicándose a partir del 1/12/2017 y hasta el
efectivo pago la tasa de interés dispuesta por el Acta Nº 2658 del 8/11/2017.
Finalmente, no puede admitirse un cuestionamiento constitucional respecto de
resoluciones como la que aquí se recurre. Lo entiendo así toda vez que se trata,
simplemente, del dictado de un Acta mediante la cual se esboza un criterio adoptado por
la mayoría de los Jueces que integran la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y
no de una norma legal de carácter general que pueda ser susceptible de la pretendida
valoración constitucional.
De esa manera, considero que debe confirmarse la aplicación de intereses
conforme lo decidido en origen, toda vez que en el presente caso no se verifican las
circunstancias planteadas en el caso analizado por el más Alto Tribunal.
Por lo expuesto, sugiero también confirmar la sentencia de grado en este
aspecto.
VII- Atento la forma de resolver considero que no se justifica la aplicación del
art. 279 del CPCCN manteniéndose lo decidido en origen respecto a las costas y
honorarios. No obstante en lo que respecta a los honorarios profesionales, cuestionados
por la administradora de la sucesión del ex letrado apoderado del actor -Dr. Perini- y la
actual representación letrada del mismo -Dr. Martín-–por derecho propio-, teniendo en
cuenta el mérito e importancia de los trabajos realizados, así como lo dispuesto por las
normas arancelarias vigentes (conf. arts. 38 de la ley 18.345, ley 21.839 y 3 inc. b) y g)
dec.-ley 16.638/57), entiendo que los honorarios regulados a la representación letrada de
la parte actora (17%) resultan equitativos, porque se ajustan a las pautas arancelarias
mencionadas, y por ello deben ser confirmados.(v fs. 433/436).
IX- En la alzada las costas se imponen a la demandada toda vez que la misma
resultó vencida en lo substancial del reclamo (art. 68 del CPCCN) sugiriendo fijar la
retribución de las representaciones letradas intervinientes en el 30% de lo que en
definitiva les corresponda por sus labores en la instancia de grado (nueva ley
arancelaria).

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SALA V
EL DR. NESTOR MIGUEL RODRIGUEZ BRUNENGO manifestó:
Que por análogos fundamentos adhiere al voto de la Sra. Juez de Cámara
preopinante.
En virtud de lo que surge del acuerdo que antecede, el TRIBUNAL
RESUELVE: 1) Confirmar la sentencia de grado en todo lo que fue materia de recursos
y agravios, excepto en lo que respecta a la fecha de inicio del cómputo de intereses que
se calcularán en la etapa del art. 132 de la LO, conforme lo resuelto en el capítulo VII
del primer voto de este acuerdo, ello así hasta su efectivo pago; 2) Imponer las costas de
alzada a la demandada vencida (art. 68 del CPCCN) y regular los honorarios por los
trabajos en esta instancia como se dispone en el considerando VIII del primer voto; 3)
Regístrese, notifíquese, cúmplase con el art. 1 de la ley 26.856 Acordadas C.S.J.N.
15/13 punto 4) y 24/13 y devuélvase. Con lo que terminó el acto, firmando los señores
jueces por ante mí, que doy fe. Se deja constancia que la Dra. Graciela Liliana
Carambia no vota en virtud de lo dispuesto por el art 125 LO.

Beatriz E. Ferdman Néstor Miguel Rodríguez Brunengo


Juez de Cámara Juez de Cámara

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