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El Capitalismo según Max Weber

Una economía es capitalista cuando los actos económicos descansan en la probabilidad


pacífica de ganancia, y las empresas están orientadas por el cálculo del capital-dinero aportado
y el obtenido. La racionalidad es el rasgo más específico del capitalismo moderno, su espíritu
verdadero, y la misma ha impregnado también a toda la vida social. De esta manera, no es el
monto de la ganancia obtenida sino su seguridad lo que lo caracteriza.
Las premisas que posibilitan la racionalidad del capitalismo son:
1. Apropiación de los medios materiales de producción por parte de las empresas
(burgueses)
2. Trabajo formalmente libre y no apropiación por los trabajadores de los puestos del trabajo
ni de los trabajadores por los propietarios individuales. Ventajas del trabajo asalariado frente a
la esclavitud: a) la inversión para su compra es menor que la de un esclavo. b) el gasto de la
reproducción recae sobre el obrero. c) el temor al despido hace posible obtener el óptimo de la
producción. d) existe la selección por capacidad
3. Ausencia de regulación estatal de consumo, producción o precio.
4. Calculabilidad plena de las condiciones técnicas de producción e intercambio.
5. Calculabilidad plena en el funcionamiento jurídico y garantía formal de todos los pactos
privados por el poder político (seguridad jurídica)
6. Ordenación formalmente racional del sistema monetario. Unidad monetaria fija y
calculable e imposibilidad de emisión libre
7. Comercialización de toda la economía. Las empresas también son objeto de comercio,
siendo la emisión de valores o títulos el medio más racional de suministro de dinero

A lo largo de la historia, la acumulación de valor-dinero ha adoptado formas racionales e


irracionales. A las últimas Weber las denomina capitalismo irracional, aunque no se trate de
capitalismo propiamente dicho dada la ausencia precisamente de la probabilidad pacífica de
ganancia y del cálculo racional. Estas formas son el botín de guerra, las prebendas, los
privilegios coloniales, los saqueos. Observando el desarrollo del capitalismo moderno en
Europa pareciera que dichas prácticas quedaron completamente en el pasado luego de la
Revolución Industrial; sin embargo, la necesidad de expansión del mercado externo para
consolidar ese proceso y al propio capitalismo, llevó tales prácticas a la periferia del “mundo
desarrollado”. Como hemos visto, la industria textil inglesa se nutrió del trabajo esclavo en sus
colonias para la obtención de materias primas. Cabe preguntarse entonces si se trata de dos
etapas históricas completamente separadas en la obtención de valor-dinero, o bien de dos
caras de una misma moneda; la que muestra progreso y riqueza en una parte del mundo (al
menos de una clase social), y explotación, pobreza y servidumbre en la periferia.

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