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TEMAS 1 Y 2

DEFINICIÓN DE MEDIACIÓN Y FIGURA DEL


MEDIADOR
LA MEDIACIÓN:
 Es un instrumento que facilita la comunicación en la resolución de conflictos.
 Es una oportunidad para avanzar, crecer y superar todo lo que ya no sirve.
 Se necesita cuando surge un conflicto o una dificultad relacional familiar que precisa de
negociación y acuerdo entre sus partes.
 Permite valorar, examinar, reflexionar sobre el origen, las causas y las expectativas que
toda familia presenta.
 Tanto los padres como los adolescentes, tras un proceso de Mediación comprenden que
faltaba mayor tolerancia o responsabilidad, o alegría, o confianza entre ellos. Así que se
ha de emprender cada proceso con fuerza y entereza, para que el familiar salga
renovado, enriquecido y beneficiado.
 La Mediación persigue el bienestar de todos los miembros de la familia, pase lo que pase
y surja lo que surja.

EL MEDIADOR:
 La familia que solicita mediación precisa cambios, cuestiona lo que no funciona, y el
mediador debería felicitar desde el principio a todos aquellos que se atreven a pedir
ayuda, que se plantean que algo no va bien.
 Ha de comprender que los padres y adolescentes que asisten a Mediación son valientes y
merecen el mejor trato para resolver lo que aún no comprenden.
 Ha de estar preparado para enfrentarse a todo cuanto emerja y despierte en las sesiones.

La Mediación, como instrumento para la gestión de conflictos, es una interesante y buena


salida laboral, tanto en el ámbito público como en el privado. La figura del mediador puede
encontrarse en los siguientes espacios:

- Equipo psicosocial del Juzgado de - Puntos de Encuentro


Familia - Servicios Sociales Generales
- Equipo psicosocial de las CCAA y de - Servicios Sociales Especializados:
los Ayuntamientos Seafi
- Equipo psicosocial de los Colegios - Servicios o Centros de Mediación
Profesionales - Servicios de Medidas Judiciales
- Equipo de Orientación y de - Servicios de Protección de Menores
Comisiones de Convivencia de - Servicios de Personal y Relaciones
Centros Escolares – Ejercicio Libre de Humanas de las Empresas
la Profesión (gabinete privado) - Turnos de oficio (Leyes de Mediación
- Profesional de Resolución de familiar CCAA)
Conflictos en Centros y Servicios para
mayores
LEY 7/2001, DE 26 DE NOVIEMBRE, REGULADORA DE LA MEDIACIÓN FAMILIAR (CV)
La mediación familiar se inició, en la segunda mitad de los años 70, en los Estados Unidos de
América, extendiéndose posteriormente a otros países de nuestro entorno. Es una técnica
centrada en la gestión de conflictos, por tanto, distinta de la orientación y terapia familiar y,
por sus cualidades específicas, diferenciada del arbitraje.

La mediación familiar es un procedimiento voluntario que persigue la solución extrajudicial de


los conflictos surgidos en su seno, en el cual uno o más profesionales cualificados, imparciales,
y sin capacidad para tomar decisiones por las partes asiste a los miembros de una familia en
conflicto con la finalidad de posibilitar vías de diálogo y la búsqueda en común del acuerdo

Como instrumento en la búsqueda de soluciones y acuerdos en los conflictos familiares,


persigue, bien la recomposición y preservación de su unidad, bien la minimización de los
efectos negativos de una ruptura.

Por sus características de voluntariedad, neutralidad, imparcialidad y confidencialidad, la


mediación se presenta ante la familia como un recurso que abre nuevas vías para fomentar,
desde el mutuo respeto, la autonomía y la libre capacidad de las personas para decidir su
futuro. Constituye un recurso complementario o alternativo a la vía judicial, para la solución de
los conflictos producidos en las relaciones familiares.

LEY 1/2007, DE 21 DE FEBRERO, DE MEDIACIÓN FAMILIAR (COMUNIDAD DE


MADRID)

TEMA 3
FUNCIÓN Y ACTITUDES INDISPENSABLES DEL
MEDIADOR
El mediador es un especialista en el manejo de la confidencialidad, neutralidad y transmisión
de valores educativos esenciales. Cada proceso de Mediación es único, pues las familias son
diferentes y tienen diferentes necesidades e intereses.

Es importante que el profesional se centre en potenciar el cambio en la familia para resolver


los conflictos que se generan. En vez de aconsejar o convencer, ha de abrir a la familia a los
cambios y aportar nuevas formas de relacionarse y comunicarse.

1. VOLUNTARIEDAD
La familia ha de acudir a la Mediación voluntariamente, para asegurar buenos resultados. Si
no, el proceso no será satisfactorio puesto que no se siente la necesidad de modificar nada, o
no se advierte siquiera el problema.

Muchas veces los padres consideran al adolescente responsable de todo lo que ocurre en el
contexto familiar. Les cuesta entender que las acciones de los adolescentes provienen de lo
vivido y experimentado en la familia y el entorno, y que su actitud deriva de ello. Es el
mediador quien ha de favorecer esta valoración y percepción de las cosas más allá de lo que
parecen. Se ha de insistir en la participación de todos los miembros de la familia de manera
voluntaria y colaboradora.

2. NEUTRALIDAD E IMPARCIALIDAD DEL MEDIADOR


El mediador ha de mostrarse sin aliarse con los miembros de la familia, cosa esencial para
alcanzar acuerdos entre ellos (es típico que una de las partes intente unirse con el profesional
para tener la razón). Se ha de presentar neutral en los valores, hábitos, defectos y tendencias
de la familia. Así se da respeto hacia ellos y asegura y facilita la apertura y confianza de todos
en las sesiones.

Ejemplo: Una madre llama a Mediación por problemas con su hija adolescente. Se le sugiere
que vayan todos los miembros de la familia, pero ella no da importancia a que el padre
participe, dando por sentado que no querrá. El mediador ha de ser contundente en la
necesidad de que asistan todos y darles responsabilidad. De lo contrario estaría dando poder a
la madre y, por tanto, iniciando el proceso inadecuadamente y con sesgo informativo.

3. CONFIDENCIALIDAD
En todo el proceso, la información recibida y el trabajo es confidencial, íntimo y privado,
configurando así un espacio terapéutico de confianza. Todos los miembros han de ser
conocedores de esta condición desde la primera entrevista (a veces los padres se sienten
traicionados si el mediador se niega a dar información de lo hablado con el hijo/a).

Se ha de dejar claro desde el principio que se harán sesiones individuales para que cada
miembro pueda mostrar sus sentimientos, verbalizar aspectos o situaciones que les provocan
malestar o en los que no se sienten de acuerdo con el resto. Hay procesos complejos en que
los miembros necesitan comunicar antes con un profesional que con el resto de la familia el
problema.

Ejemplo: Una adolescente embarazada ha de decidir qué hacer / Un padre que decide
sincerarse sobre la infidelidad a su pareja.

4. ASEGURAR EL DERECHO DE LOS MENORES


El espacio de Mediación Familiar surge como una respuesta a favorecer los derechos de los
menores.

- La Ley 21/1987, de 11 de noviembre: Ha introducido los cambios más sustanciales en el


ámbito de la Protección del Menor.
- Ley Orgánica 1/1996, del 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, de modificación
parcial del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

TEMA 4
EL PROCESO DE MEDIACIÓN
Cuatro fases:

1. PRESENTACIÓN DE LAS NORMAS DE FUNCIONAMIENTO DEL PROCESO


En la primera entrevista con la familia, el mediador se presenta e invita a que los miembros lo
hagan. Se toman datos personales del sistema familiar (el mediador estará atento a la tipología
familiar y sus miembros) y se expone en qué consiste la Mediación, la organización,
temporalización de las citas, importancia de la puntualidad y necesidad de participación y
escucha por parte de todos.

Se ha de dejar claro que la Mediación permite llegar a acuerdos en beneficio de todos,


descubrir soluciones. No es un proceso judicial donde se dan consejos o sanciones, es un
recurso que apuesta por el cambio y la renovación en la dinámica comunicacional.

2. IDENTIFICACIÓN Y ORIGEN DE LA SITUACIÓN PROBLEMA


Al iniciar la Mediación es necesario identificar, dar nombre y definir el conflicto, a través de la
solicitud a cada miembro por orden jerárquico a que valoren lo que sucede y qué metas
necesitan alcanzar.

Hay que estar atentos a cada detalle que surja de las interacciones (interrupciones,
adelantarse…) para observar y comprender el rol que cada uno ejerce, el contenido verbal y no
verbal que expresan y la evaluación que realizan del conflicto. El mediador se convierte en un
“investigador” de lo que ocurre ante él.

- Identificar el problema dará información clara de cómo se encuentran las relaciones


familiares, un punto de partida para enfocar la hipótesis de trabajo.
- Origen de las dificultades: Cuándo empezó el conflicto, a qué edad… Y valorar si ese
momento de inicio coincide con otros factores familiares que puedan haber afectado
(cambio de domicilio, enfermedad o muerte de familiar, separación…). Descartar factores
influyentes ayudará a detectar de forma más precisa qué ocurre con el adolescente.
Es importante preguntar a los padres cómo fue la infancia del adolescente, para
comprobar si la crisis ha comenzado en la pubertad o si ya era un niño/a con
dificultades personales y sociales.
3. LA IMPLICACIÓN Y EL SENTIR DE CADA MIEMBOR DE LA FAMILIA
Es importante evaluar cual es la motivación de los padres y de los hijos en la mejora y la
puesta en marcha de alternativas que aporten soluciones. Se trata de favorecer la
participación y colaboración del sistema familiar a través de pautas y alternativas que las
fomenten. El hecho de que colaboren indica que hay predisposición. Es importante identificar
a los miembros más saludables y eficaces del sistema para la propuesta de tareas y acuerdos.

4. PROPUESTA DE ACUERDOS Y FIRMA DE CONTRATO DE


CUMPLIMIENTO
Plantear el cambio, propuesta de alternativas. Transmitidas y aceptadas, pasarán a ser
firmadas en un contrato entre los padres y el adolescente para comprometerse a cumplir los
acuerdos establecidos.

Ejemplo: Los padres proponen un plan de tiempo libre al adolescente más acorde a la petición
del hijo. Todos se comprometen a realizar un nuevo horario.

5. EVALUACIÓN DE LA CONSECUCIÓN DE LOS ACUERDOS


El mediador establecerá una temporalización para el cumplimiento de los pactos, y se citará
con ellos pasado ese tiempo para valorar si se están cumpliendo por parte de todos.

Es habitual que los primeros días tras la firma haya una respuesta positiva por parte de todos,
pero al reaparecer una crisis se produzca un atraso, interrupción de los acuerdos, desconfianza
hacia la Mediación… De modo que hay que reiniciar el proceso y motivar nuevamente,
reestructurando y comprendiendo qué no ha funcionado. El mediador ha de confortar,
fortalecer, motivar e ilusionar a la familia.

Si en el tiempo programado no se han cumplido los acuerdos o resuelto el conflicto, el


mediador ha de formular nuevas alternativas.

6. VALORACIÓN CONJUNTA DEL PROCESO


Una vez terminado el proceso y alcanzados los objetivos, se realiza una valoración conjunta en
que el mediador explicará todo lo sucedido, lo observado y lo estimado, felicitando a la familia
por los logros. Tras ello, cada miembro por orden jerárquico expresará cómo ha sido la
vivencia, lo compartido y lo comprendido.

7. DESPEDIDA Y PRONÓSTICO
Tras la experiencia, el mediador se despide desde la gratitud y deja abierto el espacio de
Mediación para cualquier otra cuestión que precisen.

Si el pronóstico de la familia es negativo (se prevé que se vuelva a repetir el conflicto), se ha


de comunicar sinceramente a la familia. Hay cuestiones profundas que, si no se sanan, vuelven
a mostrarse de manera diferente y en otros miembros de la familia. Por ello es importante
realizar cambios maduros y conscientes.

El mediador puede constatar en la familia una situación de riesgo o de desamparo (maltrato,


violencia severa…). En estos casos se debe comunicar a las instituciones responsables de la
Protección del Menor y proceder a la derivación de la familia. En un contexto de maltrato y
abuso no se puede realizar la mediación.

ENTREVISTA A PAULA CORRAL, PSICÓLOGA GENERAL SANITARIA ESPECIALIZADA EN


ADOLESCENTES
CASO: Es una adolescente de 16 años con vértigos (motivo principal de consulta). Ha pasado
por médicos y su última opción es acudir a un psicólogo. La paciente en un inicio no puede
determinar el origen ni el curso de los vértigos. Se trata de una chica muy tímida, de la que
cuesta mucho sacar información, lo cual complica la terapia.

A través de su afición al dibujo, la psicóloga utiliza técnicas proyectivas con ella, pudiendo ver
cómo se ve la paciente respecto a su familia, donde se sitúa, etc. Decidió explicarle el dibujo a
la psicóloga y fue el comienzo de hablar más y soltarse. Las técnicas proyectivas son también
muy útiles en niños (reflejo de los abusos, etc.) y la psicóloga se apoyó en un manual de
terapia Gestalt para adolescentes (que no suelen trabajarse en la carrera).

Tras algunas sesiones más, Paula tuvo claro que los vértigos no tenían un origen familiar.
Siguiendo con las técnicas proyectivas, propuso una actividad de asociación de colores a
emociones. Los colores asociados a emociones negativas (tristeza, enfado, vergüenza…) tenían
una tonalidad distinta a las positivas, y comenzó a indagar qué aspectos de su vida tenían esos
colores. Con ello, relacionó la aparición de vértigos con el colegio (aparecían solo entre
semana, desaparecían cuando no había colegio), y poco a poco la misma paciente terminó
verbalizando que era así. No era un problema de bullying sino de relaciones sociales, por lo
que han trabajado y siguen trabajando habilidades sociales, lenguaje verbal y no verbal (tono
de voz, postura corporal…). Hay una evolución muy favorable y los vértigos han desaparecido.

TEMA 5
LA FAMILIA DEL SIGLO XXI. NUEVOS MODELOS DE
CONVIVENCIA
Los modelos familiares han aumentado y existen nuevas tipologías.

A la Mediación acuden familias nucleares, monoparentales, reestructuradas, acogedoras,


adoptivas… El mediador ha de estar atento a las características de cada una, manteniéndose
respetuoso y neutral ante cualquier tipo de familia.

Ejemplo: Acuden los padres biológicos y el adolescente, pero se observa que la pareja de la
madre ejerce un papel importante sobre el menor. Hay que citarle para trabajar,
conjuntamente o no, con los demás miembros.

TEMA 6
ESTILOS EDUCATIVOS DE LOS PADRES
En los procesos de Mediación, el profesional ha de reconocer el estilo educativo de los padres
o tutores del adolescente. Hay diferentes estilos:

- Autoritarios: Rígidos en las decisiones, fríos y poco comunicativos. Ejercen su autoridad


desde el poder y son poco expresivos con sus hijos. Exponen normas sin posibilidad de
réplica, sólo aceptan sus opiniones y son los más estrictos en la educación. Controlan
mucho.
Los hijos se vuelven dependientes, obedientes en exceso, poco alegres y nada
espontáneos.
Se trata de personas que no aceptarán fácilmente cambios en la forma de educar. Son los
más propensos a abandonar la Mediación por no considerar importante o preciso que
nadie modifique la dinámica parental y familiar.
El mediador ha de ser comprensivo con esta dureza y hacerles llegar la importancia de la
flexibilidad y la aceptación.
- Permisivos: El opuesto al autoritario. Excesivamente flexibles, poca revisión y control de
las acciones de sus hijos. Poco hábiles para negar la súplica, todo es permitido. No dejan
que los niños se responsabilicen, son ineficaces en el marcaje de normas. La diferencia de
opinión entre adulto y menor no se diferencia, educan con autonomía extrema, les
tratan como iguales.
Los hijos serán poco responsables, demasiado independientes, transgresores, con
dificultad de interactuar con iguales y respetar el grupo.
Son padres que cuestionarán la necesidad de marcar pautas y que se sentirán incapaces
de formular normas a sus hijos.
El mediador ha de ser contundente y positivo, educar primero a los padres en la entereza
y la seguridad.
El mediador trabajará más probablemente con padres autoritarios y permisivos, ya que
son los que más inducen a situaciones de conflicto.
- Autorizados: Es el estilo más armónico en la dinámica comunicacional. Educar desde la
permisividad y la autoridad en equilibrio. Saben utilizar la disciplina y la flexibilidad en la
propuesta de normas.
Los hijos crecerán con alegría, responsabilidad y autoestima ajustada.

TEMA 7
LA ADOLESCENCIA
1. EL ADOLESCENTE. EL NIÑO QUE VA CRECIENDO
El adolescente es un niño que está comenzando a identificar su personalidad, conocerse. Cada
adolescente se desarrolla partiendo de su historia personal. De este modo:

- Hay adolescentes introvertidos incapaces de arriesgarse, con baja autoestima, sin


lanzarse a retos personales, académicos, relacionales…
- Hay adolescentes extrovertidos excesivamente, que responden desde la euforia, sin
control ni orden, negándose a las normas de manera que se enfrentan a los adultos.

Todos están dispuestos inconscientemente a buscar una nueva forma de existir y de


expresarse sin que nada les moleste, les marque o les rompa el ritmo de vida que van creando.

Los padres ante ambos espectros se plantean cómo responder y actuar con su niño, ahora
convertido en un “desconocido”. Aparece el tempo de perder a los hijos, es una etapa
complicada con dificultades de comunicación y entendimiento. El mediador ha de armonizar
estas tensiones.

2. JUSTIFICACIÓN DEL COMPORTAMIENTO ADOLESCENTE A NIVEL


NEUROLÓGICO
- Es una etapa cambiante con características especiales a nivel neurológico.
- El estado de ánimo es muy variable, por lo que el chico/a puede expresarse de diferentes
formas ante una misma pregunta.

El mediador ha de ser especialmente respetuoso y paciente ante alteraciones y actitudes


inesperadas. Es necesario conocer profundamente las bases neurológicas de la adolescencia.

3. IMPORTANCIA DE EMPATIZAR CON EL ADOLESCENTE EN LA


MEDIACIÓN
Es una parte crucial del proceso de Mediación.
El adolescente suele sentirse obligado a acudir en un principio a Mediación, no comprende por
qué se le impone, ya que piensa que no necesita nada y que son los padres el problema (a
menudo estos ofrecen dinero a los hijos para acudir, lo cual es contraproducente). Es
importante reforzar la asistencia, acompañarle en sus opiniones.

Al principio, es más adecuado pedir cambio a los adultos que al adolescente, y ofrecerle a este
un espacio de intimidad y seguridad para poder avanzar. Como menor, es más vulnerable.

Hay muchas situaciones con las que se puede encontrar el Mediador, difíciles de llevar por
terquedad, insensibilidad o falta de colaboración. Puede ocurrir que los padres (o uno de ellos)
se impliquen y el adolescente no, o viceversa. En este último caso el proceso puede ser más
largo y complicado, y sin pronóstico favorable.

4. LAS RESPUESTAS DE LOS ADOLESCENTES EN LA MEDIACIÓN


Ante la falta de comprensión del adolescente hacia la Mediación, nace la rabia, el
ensimismamiento, el grito, el insulto o la excesiva necesidad de mostrar cariño. Es por ello que
es importante conocer las características reales del adolescente para poder guiarle. Algunas de
las situaciones que pueden darse al respecto de ello:

- Pulso del adolescente hacia los padres: Que se muestre contrario a toda propuesta de
los padres. Es importante que el mediador haga visible la situación a todos los miembros
para comprender la sinrazón de continuar con esa actitud que frena la comunicación. Es
una característica compleja, pues esa actitud puede perdurar en el tiempo y que cueste
dejar de mostrar (el adolescente responde desde la rabia y la irritación, de manera
automática)
Ejemplo: El adolescente, en desacuerdo con su padre, se levanta y se va. Hay que dejar
que se exprese. Normalmente, volverá o se disculpará en la próxima sesión. El mediador
ha de mostrarse con confianza en que el chico/a recapacitará, y tratar de que los padres
tomen esta misma actitud, valorando con paciencia, entereza y confianza que el
adolescente está en un mal momento.
- La forma del adolescente de hacerse ver: Llamará la atención desde el silencio, la no
asistencia, la no participación o desde el boicot, el grito o el insulto. (Hay que aclarar las
normas a cumplir, el respeto del turno de palabra e interactuar tratando de comprender
al otro).
o Colaborador: Participa activamente y facilita los cambios para la resolución de
conflictos. Es maduro en su pensar y su actuar.
o Boicoteador: Se niega a asistir, boicotea y manipula con los objetivos de no
cambiar nada y de reclamar la atención de sus padres. Ha de saber interpretarse el
motivo de esta respuesta: está pidiendo dedicación y afecto.
o Pasivo: Dificultad para expresar sus sentimientos, tristeza, incapacidad para
emprender un trabajo más profundo para comprender qué está pasando. Se
mueve en un sistema complejo con secretos y vivencias no contadas. Necesita
orden y supervisión por parte de los padres.

5. LA INDIVIDUACIÓN
El adolescente es un niño que está creciendo y que empieza a mostrar necesidad de
autonomía y de individuación de manera espontánea y natural. Normalmente, los contextos
familiares no facilitan esa individuación (miedo, conducir al hijo hacia las expectativas de los
padres…). A la larga, esa resistencia a que el hijo se muestre como es, supondrá un
impedimento hacia la toma de decisiones del adolescente.

Ejemplo: El joven quiere estudiar música y los padres esperan que sea ingeniero por
considerarlo mayor salida profesional. Si el adolescente se inclina por la decisión de los padres,
le acabará naciendo sensación de fracaso e inseguridad.

El mediador ha de facilitar la reconsideración de los padres y que dejen fluir a su hijo.

ENTREVISTA CON LA PSICÓLOGA ELISA LIZETH


- ¿Cómo encontrar el punto intermedio para ser un buen mediador con adolescentes y
familias? (Peligro de posicionarse)
Es importante tener claro y decir en la primera entrevista que se va a ser una persona
neutral y que se va a mantener la confidencialidad con todos los miembros. Es clave
porque el adolescente puede verte como alguien más que le va a echar la bronca, y los
padres tienden a posicionarte a su lado.
- ¿Qué importancia tiene que el adolescente llegue a ver la magnitud del problema y
asuma su parte de responsabilidad?
También en la 1ª sesión, Cuando ocurre un problema a nivel fmailair, todos los miembros
de la familia contribuyen de alguna forma a que ese problema se mantenga o se
incremente. Hay que hacerles ver y que verbalicen de qué manera cada uno de ellos
creen que están aportando a esa problemática. De esta manera, exculpas al adolescente
que ya está muy señalado de por sí (esto facilita que asuma su parte) y se facilita a los
padres su parte (es muy difícil cambiar la relación padre-niño a padre-adolescente). Se ha
de conseguir que todos empaticen, no que se defiendan ni se ataquen (entender que
cada uno tiene un punto de vista). Se crea así un ambiente favorable para hacerse
responsables y comunicarse.
- Es importante orientar hacia una meta a través de diferentes caminos y objetivos. ¿Qué
importancia tiene saber orientar hacia la resolución del conflicto?
Es importante que vean primero cuál es el conflicto y qué han estado haciendo para
solucionarlo hasta el momento, y que no ha tenido efecto. Evidenciar que esa forma de
intentarlo no es la más efectiva y, a partir de ahí, crear nuevas alternativas a partir del
acuerdo entre todos. Esto es complejo porque cada uno ve el conflicto desde una
perspectiva, y todos los miembros tienen su parte de razón.
Un método para entender esto es mostrar una plantilla y pedir a cada uno que digan qué
ven, (están desde diferentes posiciones) de manera que cada uno verá una cosa, pero si
se esfuerzan, pueden ver lo que los demás ven.
Otro método: Describir (con algunas restricciones) el adolescente a los padres, o
viceversa, un dibujo, de manera que la otra parte lo dibuje sin verlo. Aquí surge el tema
de la comunicación: es muy complejo transmitir y que la otra persona entienda tal cual,
lo que nosotros sentimos.
- ¿Cómo puede ayudarnos trabajar el autoconocimiento para crear el insight hacia el
cambio?
El adolescente está en un momento muy conflictivo, sobre todo para sí mismo. Ayudarle
a encontrar quién es y si lo que está haciendo está enfocado a lo que quiere ser, hace
que haga click.
TEMA 8
CONCEPTO DE CONFLICTO Y DE RESOLUCIÓN DE
CONFLICTO
Conflicto:

- Surge cuando dos o más personas no están de acuerdo en un hecho, modo de actuar o
de pensar. Al darse situaciones excluyentes una de la otra se genera la desunión de los
implicados.
- Desequilibra y desarmoniza la calma en la dinámica comunicacional del contexto familiar
- Es único, personalizado y característico de cada familia (lo que para unos padres es un
riesgo, para otros puede ser normal).

Resolución del conflicto:

- El mediador ha de conocer desde el principio la demanda de la familia, definir cuál es el


problema y explicar el trabajo que se va a llevar a cabo para evitar desenfocarse del
trabajo.
- Hay que mostrar a la familia la intención sanadora del conflicto. Transmitirles que es una
gran oportunidad para comprender que se necesita un cambio, una nueva visión de las
actitudes de la familia. Desde la crisis se puede focalizar positivamente y tratar aspectos
escondidos que no han dejado fluir la espontaneidad, la tolerancia o el perdón.
- La Mediación conlleva tratar con temas dolorosos, miedos, secretos y traumas familiares.
La valentía de trabajar estos aspectos entre los miembros conseguirá sanar las heridas y
resolver los conflictos existentes.

TEMA 9
TEMAS QUE PROPICIAN EL CONFLICTO ENTRE
PADRES E HIJOS
Los padres esperan que los hijos funcionen de acuerdo a las normas familiares, sociales e
institucionales, lo cual provoca temas difíciles para la comunicación familiar. Estos temas
pueden darse uno o varios a la vez y son los más comunes en la Mediación con adolescentes.

1. SALIDAS DE OCIO Y TIEMPO LIBRE


El máximo interés del adolescente es su grupo de iguales y, por tanto, poder relacionarse con
sus amigos el mayor tiempo posible. Esto se antepone a las obligaciones académicas o
laborales. Como padre hay que ser capaz de negociar, llegar a acuerdos y escuchar las
necesidades del hijo en cada momento. Los adolescentes han de estructurar su horario
compatibilizando sus obligaciones con su tiempo libre.

2. EL CONSUMO DE TÓXICOS
Los adolescentes sienten curiosidad por el tabaco y por el alcohol, lo cual hace necesario que
los padres en la pubertad les hablen de todo ello y comuniquen su opinión.

La respuesta del padre y la madre suele ser distinta, y también es diferente si es un hijo o una
hija.

- El padre puede considerar que su hijo está siendo más hombre por iniciarse en el
consumo. A la hija pretenderá negarle o frenar.
- La madre es más restrictiva. No permitirá al hijo/a iniciarse precozmente en este tema, a
no ser que el padre sea muy autoritario.

En las familias reestructuradas, puede darse el caso de que los padres biológicos sean rígidos
en el tema, y las nuevas parejas sean flexibles, lo cual hay que tenerlo en cuenta.

El consumo de cannabis ha de tratarse de forma amplia y flexible. Hay mayor riesgo y


penalidad judicial ante el consumo en menores. Es importante que el padre se implique para
ayudarle a dejar de consumir. Su presencia y autoridad son importantes para la recuperación
(está demostrado que la mayoría de adolescentes que consumen marihuana no cuentan con el
afecto paterno).

El proceso de Mediación es complejo, pues el objetivo de no consumir no es fácil ni inmediato.


Hay que explorar cómo se encuentra el menor y la frecuencia de consumo, y conseguir que los
padres se impliquen desde la comprensión, la entereza y la paciencia. Se trata de algo muy
complejo dada la normalidad con la que se concibe consumir cannabis entre los jóvenes. En
casos específicos, se puede conseguir que el adolescente y la familia acepten introducirse a un
tratamiento de desintoxicación en centros especializados.

3. EL SEXO
Aunque en el ámbito académico la formación e información sexual tiene presencia, los
adolescentes precisan de la confianza de los padres para conversar sobre sexo, lo cual no se da
lo suficiente.

Temas como la píldora del día después, el permiso para que la pareja duerma en casa, cuándo
están preparados para mantener relaciones sexuales… Los adolescentes han de compartir
estas cuestiones con sus padres, que deberían responder abiertamente y con escucha activa,
han de ser sinceros y francos con los hijos.

De todos ellos, los dos temas más frecuentes y significativos en Mediación son:

- Inicio de las relaciones sexuales: Hay jóvenes que con 14 años buscan estrenarse y otros
con 17 que no lo han hecho y sufren burlas o depresión.
- Identidad sexual: Surgen cuestiones emocionales complejas en la familia, los
adolescentes viven inseguridad y angustia.

El mediador ha de conocer la historia familiar, las expectativas de los padres y del propio
adolescente. Valorar cada detalle, trabajar con la familia que tiene delante (cada una tiene una
forma de funcionar y de interpretar cada hecho).

4. EL GRUPO DE IGUALES
Ante los amigos con los que crecen, se identifican y maduran los adolescentes, los padres
pueden no aceptarlos (los consideran una amenaza que puede llevarle por el mal camino), con
lo que surgen enfrentamientos y rechazo. Con el fin de que no se relacionen con “malas
influencias”, actúan de manera ilógica, desde el miedo y la confrontación, castigando sin salir o
eligiendo sus amistades. Lo único que esto provoca es que los hijos hagan lo posible por
escapar a escondidas, que mientan o se rebelen.

Los padres han de comprender que el hijo ha de vivir esa experiencia, aprender de esas nuevas
amistades y acompañarle en su crecer (a no ser que esté en verdadero riesgo). La excesiva
supervisión o protección hacia los hijos no favorece la maduración futura del adolescente.

El mediador precisará de paciencia (ni los padres aceptarán la propuesta, ni los adolescentes
entenderán la sobreprotección). Es un conflicto largo y de acuerdos complicados. Será
necesario realizar sesiones individuales con el adolescente y también con los padres para que
expresen su angustia y preocupación. Estos últimos podrían sentirse “traicionados” por el
mediador si su propósito es que el hijo abandone las “malas amistades”.

5. EL ESTUDIO Y EL TRABAJO
El cambio fisiológico y neurológico en el adolescente puede provocar desmotivación en el
estudio. La necesidad de rebelarse y de sentirse uno mismo lleva a estar poco dispuesto a
estudiar (nuevos focos y prioridades). Todo ello provoca un aumento de control y castigos al
adolescente y una lucha por “el sobresaliente”.

El mediador ha de propiciar que los padres se relajen y tratar de entender qué le pasa al
chico/a. Un conflicto con el profesor, una burla, enamorarse… pueden ser motivos para que el
adolescente responda desde el absentismo, la desobediencia o el aislamiento. Ante esto, se
han de analizar las expectativas paternas. Habrá padres que ayudarán al hijo y serán pasivos
académicamente, y otros insistirán tanto en los estudios que propiciarán su abandono.

6. EL DINERO
El adolescente ha de aprender a administrar el dinero, valorarlo como un premio por un
esfuerzo realizado.

El aprendizaje del valor del dinero es relativamente proporcional a la madurez de los adultos
que le rodean. Los padres han de ser modelos y guías. A veces tienden a utilizar el dinero para
que los hijos respondan a cuestiones que son responsabilidades y obligaciones básicas, que no
deberían tener remuneración.

Los adolescentes tienen oportunidad de conseguir dinero con la venta de juegos, sustancias de
consumo o apuestas, cosa a la que tienen que estar atentos y hablar de ello desde la
responsabilidad y la seriedad.

El mediador ha de conseguir que los padres ofrezcan una cantidad semanal o mensual para
que el adolescente se administre. La cantidad se ha de pensar para no ofrecer nada
desproporcionado ni insuficiente. Actualmente, la crisis sociolaboral conduce a un
replanteamiento del gasto diario en las familias, lo cual ha de tenerse en cuenta por el
mediador para plantear propuestas de acuerdo a sus circunstancias.

7. LAS REDES SOCIALES


Hoy en día los adolescentes viven las relaciones con sus iguales desde Internet, juegos y
whatsapp. Se han de poner pautas de uso porque el chico/a no encuentra forma de dejar el
teléfono, que hay necesidad de parar. El teléfono móvil es un básico ya, lo que hace difícil
llegar a un acuerdo de horario de uso. Hemos de ser realistas de que nuestros adolescentes se
pierden en esto.

El mediador ha de marcar pautas acordes a la familia y conociendo de antemano el


comportamiento del adolescente ante estos medios. Asimismo, concienciar a los padres sobre
lo que el hijo aprende de ellos. Los adultos han de ser responsables y consecuentes en sus
exigencias. Esto se puede trabajar en las sesiones (marcaje de límites, dar ejemplo). El
mediador ha de ser cauto y mostrar una cercanía relativa, para mantenerse serio y
responsable ante el adolescente.

Otro aspecto relativo a las redes sociales es transmitir la importancia de preservar su


intimidad y sus sentimientos, para evitar que exceda la exposición de información personal y
las posibles represalias de ello (respuesta duras y desagradables).

TEMA 10
CÓMO LLEGAR A ACUERDOS
1. TÉCNICAS PARA OBTENER EL ACUERDO ENTRE PADRES E HIJOS
 Role-playing (ponerse en el lugar del otro)
Favorece la observación y la comprensión entre los miembros de la familia. El mediador elegirá
una situación de conflicto reciente y dará a cada miembro un rol para interpretar, para que se
“introduzca en la piel del otro”. Cada uno ha de verse, responder con ese papel y explorar
cómo se ha sentido, tratando de hacerlo con naturalidad.

Una vez ha terminado, se dará turno de palabra a cada uno (hay que tener en cuenta que el
silencio también dice algo).

Esta técnica es una forma de “romper el hielo” en las familias, se puede utilizar en cualquier
momento y las veces que se quiera.

Ejemplo: El profesor del instituto llama a la madre y le duce que el hijo ha dado un puñetazo a
un compañero, al que han trasladado al centro de salud. La convoca para reunirse esa misma
tarde, y solicita que acudan con el hijo. Así, el mediador repartirá los personajes a cada
miembro de la familia. Se compartirá lo sucedido y se advertirá del motivo de cada acción.

 La escucha activa. Compartir los sentimientos


Es importante observar y comprender los sentimientos de los padres puesto que dan gran
información para analizar, igual que el adolescente. Dar espacio en las sesiones para la escucha
de estos sentimientos aliviará la angustia del adulto, favoreciendo llegar a un entendimiento.
Del mismo modo, atender al joven en su sentir ayudará a calmar el ambiente y facilitar la
escucha entre los miembros.

Se puede trabajar de manera conjunta o individual. En muchas ocasiones, el conflicto con el


adolescente se desenfoca porque hay conflictos paralelos de los padres, del trabajo, el cuidado
de abuelos, crisis de pareja… No se han de perder de vista estos factores.
Técnicas que favorecen la expresión de sentimientos y emociones reservadas o silenciadas.
Esto ayudará a que se potencie el compartir lo sentido en su vida cotidiana. Se pueden usar en
cualquier momento del proceso:

o Técnica de “poner tu voz”: El mediador habla por el adolescente y expresa los


sentimientos que detecta en él.
o Técnica de las “emociones creadas”: Invita a los miembros a ponerse de pie y les
solicita sentir emociones distintas (algo que les enfurece, entristece…)
o Técnica del “papel de color”: El mediador invita a escribir con un color cómo se han
sentido en el instante de una crisis en la misma sesión. Cada uno lo lee en voz alta y lo
rompe de inmediato.
 Conocer la historia familiar de la adolescencia
Esta información dará muchas pistas sobre lo que esperan los padres de los hijos, lo que
quieren que logren, lo que intentarán evitar de sus fracasos propios y, en definitiva, lo que
necesitan sanar de ellos mismos desde la historia de sus propios hijos.

o El padre cuando fue adolescente: Muchas veces lo que el padre ya vivió se repite en su
hijo/a. El adulto se mostrará reacio a que el hijo pase por lo mismo. En otros casos se
minimiza la importancia porque el padre “sobrevivió”. Aun así, es una coraza.
o La madre cuando fue adolescente: También se ha de conocer cómo experimentó la
adolescencia y cómo siente la adolescencia de su hijo/a.

Para los padres es reconfortante comprender la situación que viven sus hijos desde su propia
infancia. Es una forma de poner orden, comprensión y estabilidad en la toma de decisiones y
acuerdos.

El mediador puede pasar a los padres una encuesta para analizar y reflexionar sobre esta
cuestión.

 Análisis del contexto familiar. Los adultos que rodean al adolescente


Valorar si hay parejas, abuelos, tíos primos, etc. que conviven con el adolescente y que ejercen
un papel relevante en su educación.

Hay adolescentes que han convivido más con los abuelos que con los padres. Hay que pedir
opinión y entrevistarnos con ellos. Su papel puede ayudar mucho en la consecución de un
acuerdo familiar por la capacidad de minimizar los problemas que tienen.

No obstante, hay que evitar irse al extremo de entrevistarse con todos los familiares. Sería
improcedente por la importancia que supone para el adolescente la intimidad y ser tratado
como adulto.

 Registro de las crisis que surgen en el contexto familiar


Se ha de anotar el día de la crisis, quién ha participado y cómo han podido resolver la
situación. El registro ayuda a la familia a ser consciente de la frecuencia de conflictos y quiénes
son los que más se enfrentan.

 La firma del contrato. Alternativas al conflicto


Es una de las partes de mayor fuerza e interés, es el inicio de la resolución de conflictos. El
mediador prepara las condiciones, acuerdos, temporalización y lo que supondría no cumplir lo
acordado.

Es muy importante dar potencia y dedicación a esta fase, pues si se consigue el éxito del
cumplimiento y el compromiso de los acuerdos, llegamos al final del proceso de Mediación.

2. ACTITUDES DE LOS PADRES HACIA EL ACUERDO CON EL ADOLESCENTE


 La utilización eficaz de los conceptos de norma y castigo
La norma y el castigo han de ser proporcionales a lo que el adolescente incumple y se han de
temporalizar sin alargar infinitamente en días. En el momento en que la situación problemática
mejore, los padres deben reforzar positivamente el progreso del adolescente. De este modo
los hijos podrán aprender la necesidad de seguir un orden y estructura en sus acciones.

 El padre y su participación en la escena familiar


La figura masculina es importantísima en la educación de los adolescentes. Suele darse la parte
de la educación afectiva a la madre, y el padre se mantiene al margen. Para el adolescente es
muy importante que el padre se implique, que haya encuentros de calidad entre ellos
(compartir aficiones, estar ahí…)

El padre ha de ser modelo de autoridad equilibrada y disciplina. Es necesario que el mediador


potencia la implicación y el vínculo padre-hijo. Para ello es imprescindible investigar cómo se
relaciona el padre con su pareja.

 La madre y su participación en la escena familiar


La madre es el pilar afectivo de la escena familiar, el vínculo y modelo emocional. Suele
implicarse en exceso en la evolución del adolescente.

Puede ser que aleje al padre de la educación de los hijos, lo cual desencadenará
acontecimientos insatisfactorios (por ejemplo, reproches).

 La confianza en el crecimiento del adolescente


El adolescente precisa de la confianza del adulto para llegar a la confianza en sí mismo (de
valoración externa a interna). La confianza que muestre el mediador y la familia serán claves
para que el muchacho se incluya activamente en el proceso de Mediación.

Es muy común escuchar a los padres decir que sus hijos han perdido su confianza, que se la
han de ganar… Ante ello el mediador ha de trabajar por la compasión hacia los padres, quienes
sienten miedo de perder al niño que tuvieron. Se ha de insistir en recordar cómo fue ese niño y
sacar lo positivo que tiene el adolescente ahora.

 La receptividad de los padres en el proceso de la mediación

Conseguir que los padres se muestren receptivos es un objetivo a cumplir. El mediador ha de


fomentar la flexibilidad, la tolerancia, el perdón, para llegar a acuerdos y nuevas formas de
interacción y comunicación.
TEMA 11
ACTITUD DEL MEDIADOR QUE FACILITA LLEGAR A
ACUERDOS
El mediador es el instrumento ideal para facilitar el avance y los cambios en los contextos
familiares. Ha de ser enérgico y eficaz en las dinámicas que surjan en las sesiones.

 LA IMPORTANCIA DE LAS PREGUNTAS CIRCULARES EN LAS ENTREVISTAS

En las sesiones se ha de conseguir la mayor información posible para realizar la hipótesis de


trabajo y la resolución del problema. Las preguntas circulares son una herramienta para ello.

Son preguntas que permiten contestaciones largas y profundas. Hay que ser habilidosos y
empáticos y entrenarse en esta técnica, pues el trabajo de que el adolescente se exprese es
complejo.

Se ha de utilizar mucho en la primera entrevista ya que los miembros se encuentran


preocupados ante la novedad del proceso de Mediación al que se presentan.

 LA IMPORTANCIA DE LA CONFIDENCIALIDAD Y DE LA NEUTRALIDAD

Ambas actitudes son necesarias para asegurar que los padres y adolescentes sientan
complicidad y respeto en el espacio terapéutico que ayude al avance y consecución de
acuerdos para resolver el conflicto.

Cuanta mayor seguridad y profesionalidad sientan los miembros por parte del mediador,
mayor información y libertad aflorará en el proceso.

 EL MANEJO DEL MEDIADOR EN SITUACIONES DE OPINIONES OPUESTAS

El mediador ha de estar preparado para manejar opiniones opuestas y rígidas entre todos los
miembros. Cuando surge una cuestión en la que hay un enfrentamiento con opciones
contradictorias, el objetivo es que ambas partes entiendan la viabilidad de las dos opiniones,
ofrecer el camino más adecuado a resolver y ser efectivo para que la parte contraria no se
sienta infravalorada o atacada. Además, es fundamental el respeto, evitar los juegos de poder,
de limitación o de sumisión ante la toma de decisiones.

 CÓMO RESPONDER ANTE UNA CRISIS DE LA FAMILIA EN LA SESIÓN

Puede ocurrir que los padres griten entre ellos, que los adolescentes den un puñetazo a la
mesa, rompan una silla, que se marchen, que el padre vaya detrás… Situaciones agresivas e
incómodas.

¿Cómo maneja el mediador estas situaciones? ¿Cómo ha de mostrarse el profesional ante


estos momentos tan críticos?

El mediador ha de permanecer seguro, claro y con tranquilidad. Es necesario que se convierta


en un astuto observador, con la mente centrada y el corazón intuitivo. Estar preparado en
aceptar, comprender y mostrar normalidad en lo que está ocurriendo. Así podrá resolver el
conflicto y comprender el estado de la familia.
Estas explosiones esconden sentimientos que no han sido explorados ni descubiertos. El
mediador ha de transmitir que es importante y sanador lo que está ocurriendo entre ellos,
que la crisis va a permitirles llegar a comprenderse individualmente y como conjunto. Se ha de
romper con la tendencia a no discutir, no gritar y no insultarse (desmitificar). La familia ha de
ver en el mediador la tolerancia y la seguridad de que todo es necesario, que es favorable
llegar a la crisis, enfrentarse a los miedos de no ser la “familia perfecta”. Es muy importante
dar a cada miembro su espacio de profundización e invitarles a sentir qué les ha sucedido.

Una vez valorado lo ocurrido, es importante que el mediador les felicite por la crisis, por la
valentía de enfrentarse.

 ¿CÓMO PUEDE EL MEDIADOR MANEJAR SUS PROPIOS SENTIMIENTOS?

Ha de estar muy preparado y maduro para este trabajo de interacción con conflictos
familiares.

CONCLUSIONES
Todo proceso de Mediación es una oportunidad para experimentar y comprender el
significado profundo de la comunicación humana. La interacción profesional-familias logra
alcanzar estados importantes de avance y de renovación en las dinámicas relacionales
personales y familiares muy necesarios en la realidad social que vivimos.

El mediador conseguirá evolucionar y aprender de sí mismo en el transcurso de cada proceso


que dirige. Todo profesional de la Mediación debería cuestionarse, analizarse y trabajarse a
nivel personal. Ha de conocerse mucho más de lo que “cree conocerse” para responder
adecuadamente a los retos que cada proceso de Mediación le mostrará.

ENTREVISTA A LA PSICÓLOGA IRENE MANGAS


- ¿Cuánto dura la etapa adolescente?
Es amplia y heterogénea. Hay 3 subetapas: Preadolescente (10-13 años), adolescente
media (14-17 años), adolescente tardía (17-21 años). Depende de las edades y de otros
factores. Cada individuo es diferente, depende de variables hormonales, psicológicas,
sociales, relacionales…
- ¿Qué factores predicen los conflictos adolescentes?
El principal factor de que haya conflicto es el hecho de que sea un adolescente, traen
crisis y controversias que crean conflictividad. Es un momento de ruptura con lo infantil y
de descubrir muchas cosas, de cambios en las tres dimensiones de la persona 8biológica,
psicológica y social) lo que genera tensiones en casa.
Otros factores tienen que ver con el estilo parental:
o Calidez emocional (unos padres cálidos, que expresen sus emociones positivas y
que recojan emociones negativas de sus hijos…) es un factor que ayuda a que los
conflictos sean transitorios y no crónicos (como sí lo sería una frialdad emocional
de los padres). El papel de los padres es crucial, también en la mediación.
o Normas: Establecer límites, siempre desde la comunicación.
- ¿Qué tipo de estilos parentales existen?
Dependen de la calidez y del establecimiento de normas. La psicología los plantea para
tomar consciencia y mejorar, pero no para culpar.
o Democrático: Más calidez y normas. Es el mejor.
o Autoritario: Distancia del adolescente y pone muchas normas. Crea defensividad y
miedo en el adolescente.
o Permisivo: Mucha calidez, pero no hay normas. Crea conductas de riesgo para el
adolescente.
o Negligente: Distancia emocional y no pone normas (desentendido, ausente).
- ¿Cuáles son los conflictos que se dan con mayor frecuencia?
o Crisis con exámenes, orientación vocacional. Muchas veces se les hace elegir muy
pronto.
o Adicciones a sustancias y apuestas, ludopatía, redes sociales, videojuegos… La
presencia e importancia de las redes sociales genera angustias. Hay accesibles
muchos recursos y plataformas que favorecen este tipo de problemas. Debería
haber más contención.
o Problemas de comunicación familiar. Los familiares no saben cómo actuar.
- ¿Qué técnicas se pueden dar a los adultos para rebajar la conflictividad con sus hijos?
La expresión e inteligencia emocional por parte de los padres. Está demostrado que, al
expresar las emociones positivas, esto genera en los adolescentes mayor probabilidad de
vivirlas.
En cuanto a las emociones negativas, recoger al adolescente, entenderle y darle permiso
de que se pueda sentir mal, sea lo que sea lo que ocurre.
Coherencia en las normas entre padres. Es importante también que se pacten con ellos,
explicarles por qué.
- ¿Cuáles son los límites adecuados en cuanto a la privacidad y el control de los
adolescentes?
Depende del estilo parental. La recomendación es tener dos cosas en cuenta: Generar
confianza en el adolescente, lo cual implica no saltarse la intimidad de él, porque se va a
sentir invadido. Por otro lado, son vulnerables, y si pensamos que están corriendo algún
tipo de peligro, no hay que sobrepasar los límites.
El límite está en el respeto a la privacidad, en lo que se pacte con el adolescente, y
siempre avisarle de que vamos a mirarle cuando creamos que está en peligro.
- ¿Cuándo es un buen momento para acudir a un psicólogo por un conflicto con un
adolescente?
En ningún caso es recomendable traer al adolescente para “arreglarlo” cuando él no
quiere. Es un buen momento si el adolescente expresa que quiere ir por tratar algo, o
cuando los problemas son crónicos y generan malestar; que los padres se sientan poco
capaces, pueden ir (los padres).
- ¿Cómo hablar los temas tabú con los adolescentes?
Es difícil. No se recomienda forzarles ni hablar todo el rato el adulto. Los adolescentes
tienden a pensar que lo saben todo y que no les va a pasar nada. No aleccionar ni
invadirles, sino preguntar de manera concreta, y para que sean concretas las preguntas
han de partir de la observación de los padres.
El sexo, por ejemplo, se debe hablar con ellos. Favorecerá que se pueda vivir con
normalidad y salud.
- ¿Cómo va a ser la intervención con el adolescente y qué papel juega la familia?
El psicólogo acompaña al adolescente y la familia. Si se trabaja de manera individual con
el adolescente, el psicólogo va a querer ganarse la confianza del adolescente
respetándolo (no chivándose, etc.).
Los padres tienen que estar como coterapeutas, ser los ojos que el psicólogo no tiene y
ser críticos.