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Narrativas de lectura y escritura aplicadas al ámbito social

A los 10 años hacia parte del ministerio infantil de una iglesia, dónde debía cumplir con
deberes y responsabilidades, entre ellas realizar un devocional tipo acróstico llamado
PAMPE (Promesa a reclamar, actitud a tomar, mandamiento a seguir, pecado a confesar y
ejemplo a seguir), en el que se leía en casa una cita bíblica, luego se analizaba para
responder a las letras del acróstico donde se debía extraer lo más importante del texto y
luego se socializaba con los demás compañeros, tanto la lectura en voz alta del capitulo
bíblico, como la solución del devocional.
Entonces es una de las practicas que más me acercaron a lo que realmente es la
literacidad, porque era una actividad sincrónica de comprensión en la que se plasmaba en
el papel lo más importante del texto, así como la adquisición de valores que serían
aplicados en nuestro diario vivir.

En la escuela donde cursaba mi bachillerato, tuve un acercamiento al el proceso lector y


escritural, debido a un proyecto piloto que la institución estaba realizando. Cada semana
teníamos dos horas del área de lenguaje destinadas para realizar un recorrido por la
biblioteca donde se llevaba a cabo una lectura, no importaba que tipo de texto era, si era
largo o corto, o si era de castellano, inglés, historieta o de ciencia, solo importaba que
cada uno de nosotros leyera en esas dos horas el texto de su agrado. Al finalizar la docente
nos pedía realizar una ficha técnica del libro, revista, historieta o artículo leído, así como
un resumen o ensayo del mismo exponiendo nuestra mirada desde una postura crítica
sobre el texto, lo que permitía que varios de nosotros nos adentráramos a la lectura y la
escritura desde una perspectiva más crítica y no solo mecánica de trascripción, lo que tuvo
gran impacto a largo plazo en nuestra manera de leer e interpretar cada texto.

El primer acercamiento con la lectura y escritura que tuve con mi hija fue a sus cortos 3
años, con la lectura de cuentos. La metodología que empleaba se basaba en realizar una
lectura de imágenes, revisando la ilustración del libro, descifrando que le decía esta
imagen a ella, lo siguiente, era leer los cuentos en voz alta sin interrumpir la lectura con
preguntas, solo se leía. Al finalizar yo esperaba la reacción de ella, notaba que cuando un
cuento le gustaba, su reacción era distinta a la reacción que tenía con un cuento que no
era de su agrado, por ejemplo, cuando le gustaba la lectura ella me lo relataba, me
hablaba de los personajes, de la trama y de cómo, si fuera ella la protagonista las cosas
habrían cambiado en la historia. Ella aún estaba en la etapa silábico-alfabética,
garabateaba y dibujaba lo que le había gustado del texto. Esta experiencia la llevo al
ámbito social cuando empezó su escolaridad y les relataba a sus compañeros los cuentos
que había leído, al igual que su escritura, era evidente la influencia de esos textos en su
metacomprención.

La profesora Yasmin Gil quien fue mi maestra de español logro ser una invitación para
aventurarme hacia el mundo de la lectura. Ella nos facilitaba cuentos de Marie Francine
Hebert que a diario podíamos llevar a nuestros hogares para leer, ella sin duda alguna
cumplía la función de "biblioteca" logrando incentivar el proceso de lectura en un mundo
de cuentos cortos del autor mencionado anteriormente; cuentos como: una bruja en la
sopa, unos monstruos en los cereales entre otros más hicieron que el proceso de lectura
fuera una decisión autónoma rodeada de aprendizaje y mágicos momentos.

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