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Competencias comunicativas

Desarrollo de talleres

Trabajo colaborativo grupal

Grupo:

50010_6

Integrantes:

Jairo Andrés Pérez Hurtátis

Juan Pablo Nino

Juan Fernando Restrepo Bedoya

Daniel Felipe Gonzales

Tutora del curso:

Ana Milena Sánchez

Universidad nacional abierta y a distancia-UNAD

Florencia-Caquetá

2015
INTRODUCCION

Las competencias comunicativas implican un despliegue de las capacidades relacionadas

con el uso del lenguaje, competencias lingüísticas, discursivas, pragmáticas, etc.

Las competencias en la lengua escrita y habilidades lingüísticas, desde el enfoque

funcional y comunicativo de los usos sociales de la lengua, se concretan en cuatro: escuchar,

hablar, leer y escribir; contextualizadas en una gran variedad de géneros discursivos, orales y

escritos (exposiciones académicas, debates, presentaciones, entrevistas, reseñas, asambleas,

cartas, narraciones, autobiografías, tertulias, etc.) que nos aclaran el valor del lenguaje, su

complejidad, el uso adecuado que debemos darle y así mismo genera en nosotros la necesidad

de ser buenos lectores, comprender la lectura, aprender a escuchar y llegar a construir textos

coherentes y cohesionados.

A través de este trabajo de investigación damos a conocer el concepto de las

competencias, como aprenderlas para así aplicarla en nuestro proceso de crecimiento

intelectualmente. Siendo así de vital importancia su estudio y aplicación.


TALLER 1

LA GLOSA

AXOLOTL JULIO CORTÁZAR

Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del jardín

des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros

movimientos. Ahora soy un axolotl. El azar me llevó hasta ellos una mañana de primavera

en que París abría su cola de pavo real después de la lenta invernada.

Bajé por el bulevar de Port Royal, tomé St. Marcel y L’Hôpital, vi los verdes entre tanto gris

y me acordé de los leones. Era amigo de los leones y las panteras, pero nunca había entrado

en el húmedo y oscuro edificio de los acuarios. Dejé mi bicicleta contra las rejas y fui a ver

los tulipanes. Los leones estaban feos y tristes y mi pantera dormía. Opté por los acuarios,

soslayé peces vulgares hasta dar inesperadamente con los axolotles. Me quedé una hora

mirándolos, y salí incapaz de otra cosa. En la biblioteca Saint-Geneviève consulté un

diccionario y supe que los axolotl son formas larvales, provistas de branquias, de una

especie de batracios del género amblístoma.

Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas

y el cartel en lo alto del acuario. Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de

vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la

estación de las lluvias. Encontré su nombre español, ajolote, la mención de que son

comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de

bacalao. No quise consultar obras especializadas, pero volví al día siguiente al Jardin des

Plantes. Empecé a ir todas las mañanas, a veces de mañana y de tarde. El guardián de los
acuarios sonreía perplejo al recibir el billete. Me apoyaba en la barra de hierro que bordea

los acuarios y me ponía a mirarlos. No hay nada de extraño en esto porque desde un primer

momento comprendí que estábamos vinculados, que algo infinitamente perdido y distante

seguía sin embargo uniéndonos. Me había bastado detenerme aquella primera mañana ante

el cristal donde unas burbujas corrían en el agua. Los axolotl se amontonaban en el

mezquino y angosto (sólo yo puedo saber cuán angosto y mezquino) piso de piedra y musgo

del acuario. Había nueve ejemplares y la mayoría apoyaba la cabeza contra el cristal,

mirando con sus ojos de oro a los que se acercaban. Turbado, casi avergonzado, sentí como

una impudicia asomarme a esas figuras silenciosas e inmóviles aglomeradas en el fondo del

acuario. Aislé mentalmente una situada a la derecha y algo separada de las otras para

estudiarla mejor. Vi un cuerpecito rosado y como translúcido (pensé en las estatuillas chinas

de cristal lechoso), semejante a un pequeño lagarto de quince centímetros, terminado en una

cola de pez de una delicadeza extraordinaria, la parte más sensible de nuestro cuerpo. Por el

lomo le corría una aleta transparente que se fusionaba con la cola, pero lo que me obsesionó

fueron las patas, de una finura sutilísima, acabadas en menudos dedos, en uñas

minuciosamente humanas.

Y entonces descubrí sus ojos, su cara, dos orificios como cabezas de alfiler, enteramente de

un oro transparente carentes de toda vida pero mirando, dejándose penetrar por mi mirada

que parecía pasar a través del punto áureo y perderse en un diáfano misterio interior. Un

delgadísimo halo negro rodeaba el ojo y los inscribía en la carne rosa, en la piedra rosa de la

cabeza vagamente triangular pero con lados curvos e irregulares, que le daban una total

semejanza con una estatuilla corroída por el tiempo. La boca estaba disimulada por el plano

triangular de la cara, sólo de perfil se adivinaba su tamaño considerable; de frente una fina

hendedura rasgaba apenas la piedra sin vida. A ambos lados de la cabeza, donde hubieran
debido estar las orejas, le crecían tres ramitas rojas como de coral, una excrecencia vegetal,

las branquias supongo. Y era lo único vivo en él, cada diez o quince segundos las ramitas se

enderezaban rígidamente y volvían a bajarse. A veces una pata se movía apenas, yo veía los

diminutos dedos posándose con suavidad en el musgo. Es que no nos gusta movernos

mucho, y el acuario es tan mezquino; apenas avanzamos un poco nos damos con la cola o la

cabeza de otro de nosotros; surgen dificultades, peleas, fatiga. El tiempo se siente menos si

nos estamos quietos. Fue su quietud la que me hizo inclinarme fascinado la primera vez que

vi a los axolotl. Oscuramente me pareció comprender su voluntad secreta, abolir el espacio y

el tiempo con una inmovilidad indiferente. Después supe mejor, la contracción de las

branquias, el tanteo de las finas patas en las piedras, la repentina natación (algunos de ellos

nadan con la simple ondulación del cuerpo) me probó que eran capaz de evadirse de ese

sopor mineral en el que pasaban horas enteras. Sus ojos sobre todo me obsesionaban. Al lado

de ellos en los restantes acuarios, diversos peces me mostraban la simple estupidez de sus

hermosos ojos semejantes a los nuestros. Los ojos de los axolotles me decían de la presencia

de una vida diferente, de otra manera de mirar. Pegando mi cara al vidrio (a veces el

guardián tosía inquieto) buscaba ver mejor los diminutos puntos áureos, esa entrada al

mundo infinitamente lento y remoto de las criaturas rosadas. Era inútil golpear con el dedo

en el cristal, delante de sus caras no se advertía la menor reacción. Los ojos de oro seguían

ardiendo con su dulce, terrible luz; seguían mirándome desde una profundidad insondable

que me daba vértigo. Y sin embargo estaban cerca. Lo supe antes de esto, antes de ser un

axolotl. Lo supe el día en que me acerqué a ellos por primera vez. Los rasgos

antropomórficos de un mono revelan, al revés de lo que cree la mayoría, la distancia que va

de ellos a nosotros. La absoluta falta de semejanza de los axolotl con el ser humano me

probó que mi reconocimiento era válido, que no me apoyaba en analogías fáciles. Sólo las

manecitas... Pero una lagartija tiene también manos así, y en nada se nos parece. Yo creo que
era la cabeza de los axolotles, esa forma triangular rosada con los ojitos de oro. Eso miraba y

sabía. Eso reclamaba. No eran animales. Parecía fácil, casi obvio, caer en la mitología.

Empecé viendo en los axolotl una metamorfosis que no conseguía anular una misteriosa

humanidad. Los imaginé conscientes, esclavos de su cuerpo, infinitamente condenados a un

silencio abisal, a una reflexión desesperada. Su mirada ciega, el diminuto disco de oro

inexpresivo y sin embargo terriblemente lúcido, me penetraba como un mensaje: «Sálvanos,

sálvanos».

Me sorprendía musitando palabras de consuelo, transmitiendo pueriles esperanzas. Ellos

seguían mirándome inmóviles; de pronto las ramillas rosadas de las branquias se

enderezaban. En ese instante yo sentía como un dolor sordo; tal vez me veían, captaban mi

esfuerzo por penetrar en lo impenetrable de sus vidas. No eran seres humanos, pero en

ningún animal había encontrado una relación tan profunda conmigo. Los axolotl eran como

testigos de algo, y a veces como horribles jueces. Me sentía innoble frente a ellos, había una

pureza tan espantosa en esos ojos transparentes. Eran larvas, pero larva quiere decir máscara

y también fantasma. Detrás de esas caras aztecas inexpresivas y sin embargo de una crueldad

implacable, ¿qué imagen esperaba su hora? Les temía. Creo que de no haber sentido la

proximidad de otros visitantes y del guardián, no me hubiese atrevido a quedarme solo con

ellos. «Usted se los come con los ojos», me decía riendo el guardián, que debía suponerme

un poco desequilibrado. No se daba cuenta de que eran ellos los que me devoraban

lentamente por los ojos en un canibalismo de oro. Lejos del acuario no hacía más que pensar

en ellos, era como si me influyeran a distancia. Llegué a ir todos los días, y de noche los

imaginaba inmóviles en la oscuridad, adelantando lentamente una mano que de pronto

encontraba la de otro. Acaso sus ojos veían en plena noche, y el día continuaba para ellos

indefinidamente. Los ojos de los axolotl no tienen párpados Ahora sé que no hubo nada de
extraño, que eso tenía que ocurrir. Cada mañana al inclinarme sobre el acuario el

reconocimiento era mayor. Sufrían, cada fibra de mi cuerpo alcanzaba ese sufrimiento

amordazado, esa tortura rígida en el fondo del agua. Espiaban algo, un remoto señorío

aniquilado, un tiempo de libertad en que el mundo había sido de los axolotl. No era posible

que una expresión tan terrible que alcanzaba a vencer la inexpresividad forzada de sus

rostros de piedra, no portara un mensaje de dolor, la prueba de esa condena eterna, de ese

infierno líquido que padecían. Inútilmente quería probarme que mi propia sensibilidad

proyectaba en los axolotl una conciencia inexistente. Ellos y yo sabíamos. Por eso no hubo

nada de extraño en lo que ocurrió. Mi cara estaba pegada al vidrio del acuario, mis ojos

trataban una vez más de penetrar el misterio de esos ojos de oro sin iris y sin pupila. Veía de

muy cerca la cara de una axolotl inmóvil junto al vidrio. Sin transición, sin sorpresa, vi mi

cara contra el vidrio, en vez del axolotl vi mi cara contra el vidrio, la vi fuera del acuario, la

vi del otro lado del vidrio. Entonces mi cara se apartó y yo comprendí. Sólo una cosa era

extraña: seguir pensando como antes, saber. Darme cuenta de eso fue en el primer momento

como el horror del enterrado vivo que despierta a su destino. Afuera mi cara volvía a

acercarse al vidrio, veía mi boca de labios apretados por el esfuerzo de comprender a los

axolotl. Yo era un axolotl y sabía ahora instantáneamente que ninguna comprensión era

posible. Él estaba fuera del acuario, su pensamiento era un pensamiento fuera del acuario.

Conociéndolo, siendo él mismo, yo era un axolotl y estaba en mi mundo. El horror venía -lo

supe en el mismo momento- de creerme prisionero en un cuerpo de axolotl, transmigrado a

él con mi pensamiento de hombre, enterrado vivo en un axolotl, condenado a moverme

lúcidamente entre criaturas insensibles. Pero aquello cesó cuando una pata vino a rozarme la

cara, cuando moviéndome apenas a un lado vi a un axolotl junto a mí que me miraba, y supe

que también él sabía, sin comunicación posible pero tan claramente.


O yo estaba también en él, o todos nosotros pensábamos como un hombre, incapaces de

expresión, limitados al resplandor dorado de nuestros ojos que miraban la cara del hombre

pegada al acuario. Él volvió muchas veces, pero viene menos ahora. Pasa semanas sin

asomarse. Ayer lo vi, me miró largo rato y se fue bruscamente. Me pareció que no se

interesaba tanto por nosotros, que obedecía a una costumbre. Como lo único que hago es

pensar, pude pensar mucho en él. Se me ocurre que al principio continuamos comunicados,

que él se sentía más que nunca unido al misterio que lo obsesionaba. Pero los puentes están

cortados entre él y yo porque lo que era su obsesión es ahora un axolotl, ajeno a su vida de

hombre. Creo que al principio yo era capaz de volver en cierto modo a él -ah, sólo en cierto

modo-, y mantener alerta su deseo de conocernos mejor. Ahora soy definitivamente un

axolotl, y si pienso como un hombre es sólo porque todo axolotl piensa como un hombre

dentro de su imagen de piedra rosa. Me parece que de todo esto alcancé a comunicarle algo

en los primeros días, cuando yo era todavía él. Y en esta soledad final, a la que él ya no

vuelve, me consuela pensar que acaso va a escribir sobre nosotros, creyendo imaginar un

cuento va a escribir todo esto sobre el axolotl.

1. Lea cuidadosamente el texto "axolotl de julio Cortázar" y aplique la técnica de la glosa.

2. Responda las siguientes preguntas.

a) Cuál es la idea principal del cuento?

Un hombre que observa los axolotls y termina observando desde el otro lado de la pecera, porque se

ha convertido en uno.

b) Quienes son los personajes.

Narrador, guardia y Axolotls


c) Cuando y donde ocurrieron los acontecimientos

Una mañana de primavera. Acuario del Jardín Des Plantes.

d) Que rasgos del axolotl llaman más la atención del narrador y por qué.

Rasgos humanos. Rasgos de misteriosa “humanidad” en ellos, hasta que finalmente se convierte

en otro axolotl

TALLER 2

EL SUBRAYADO

POR CULPA DE LAS TIC: ENFERMEDADES TECNOLÓGICAS

Por Eliana Álvarez Febrero 1, 2013

Son algo normal, ya hacen parte de nuestro entorno. Esos aparatos inteligentes indiscutiblemente se

volvieron una parte de nosotros. Y eso es ¿bueno o malo? A los aparatos inteligentes se les ha llamado

"smartphones", tabletas, portátiles, tabléfonos, consolas y tantos otros nombres. La discusión en torno a sus

utilidades y ventajas para facilitar las comunicaciones y labores diarias de los individuos está dada desde

diferentes aristas; indiscutiblemente son herramientas de estudio y de trabajo, sin embargo el efecto dominó

que han causado entre los seres humanos es alarmante. Dependencia tecnológica. Irrevocablemente vivimos

en una sociedad en la que el otro ha sido suplantado por una visión imaginaria de lo que dice en sus redes

sociales, chats y sitios web. De ahí, la excesiva costumbre de mantener atados como pertenencias

irremplazables aquellos aparatos inteligentes. Entonces Zygmunt Bauman habría acertado al decir que el

amor se hace flotante, sin responsabilidad hacia el otro, siendo su mejor expresión el vínculo sin cara que

ofrece la web1 . Pero más allá de esas reflexiones y discursos personales, el asunto se desencadena en lo que

tales excesos son capaces de ocasionar en los comportamientos sociales e individuales del ser humano, y

específicamente en el área de la salud. Los expertos en esta área han clasificado una serie de enfermedades
asociadas a las nuevas tecnologías, a partir de los usos excesivos de estas. Nomofobia. Considerado como el

miedo y angustia que padece una persona al olvidar su teléfono celular o tableta en casa u oficina. De

acuerdo a un estudio realizado el año pasado por el grupo de telecomunicaciones y medios Rogers en

Canadá, algunos de los resultados arrojaron que más de una persona de cada dos duerme con su celular y un

65% afirman sentirse desnudos sin el aparato con conexión a Internet. Con base en una serie de

investigaciones en torno a dicha temática se ha logrado establecer que aquellas personas que padecen esta

fobia se sienten aisladas o desconectadas al olvidar el celular, ya que se perderán llamadas de familiares o

amigos, no tienen información de lo que pasa con sus contactos en las chats personales, así como de los

mensajes recibidos. Lesiones por Movimientos Repetitivos (RSI). El uso contante de computadores,

tabletas, smartphones y celulares ha provocado una serie de afecciones o lesiones en las extremidades

superiores del cuerpo, debido a los movimientos repetitivos que producen los usos excesivos de estos

aparatos. Algunas de las más conocidos son el Síndrome el túnel carpiano y la Tendinitis, pero a la lista

también se suman Epicondilitis, Bursitis y Dedo del tenosynovitis. Estas lesiones en los casos más extremos

si no se tratan a tiempo pueden producir la inmovilidad completa de alguno de los miembros. Los síntomas

comunes se asocian a dolor, fatiga, debilidad, entumecimiento o pérdida de sensibilidad, torpeza, dificultad

en los movimientos, manos frías, temblores, etc. De acuerdo a los especialistas de la salud, las áreas

afectadas a causa de las RSI son el cuello, los hombros, la columna, los codos, los antebrazos, las muñecas y

los dedos. En ese sentido, se les recomienda a los pacientes que la mayor parte del tiempo usan

computadores realicen ejercicios, pausas activas, masajes para reducir la tensión de los músculos, acomodar

la espalda correctamente mientras trabaja o estudia, etc. Tensión ocular. Esto se produce por permanecer

más de ocho horas frente a un computador o pantalla, que además de cansar la vista, genera una

deshidratación en la misma. Un estudio realizado por la University School of Medicine a trabajadores (que

debían usar computadores) de cuatro empresas japonesas, permitió establecer que aquellos empleados que

utilizaban más los ordenadores, tenían más probabilidades de sufrir hipermetropía o miopía. De otro lado, el

análisis estableció que la tensión ocular podría producir glaucoma. Otra de las lesiones derivadas del uso
inapropiado del ordenador son ojos rojos, dolores de cabeza, ojos secos, cansancio visual, fotofobia, visión

doble y borrosa. Por eso, las recomendaciones para evitar estos trastornos es que se realicen descansos de la

vista cada 15 minutos, levantar la mirada del computador y mirar objetos a una distancia mayor a este o

detrás del mismo. Síndrome de la vibración fantasma. Se le acuña este "mal", a aquellas personas que

sienten una leve vibración de su celular o por el contrario que está sonando, cuando en realidad ni suena ni

vibra. Este malestar se asocia al excesivo uso y dependencia del aparato, así como a estar en constante

atención a las notificaciones de correos, mensajes y actualizaciones que le llegan al celular. A este síndrome

se le considera uno de los padecimientos más populares del siglo XXI, ya que la mayoría de las personas

alguna vez lo han vivido. Insomnio adolescente. El auge de los dispositivos móviles ha desencadenado un

furor en los usos de parte de esta población, quienes prácticamente no se despegan de sus aparatos celulares,

hasta el punto de dormir con ellos, sin saber de los efectos negativos que produce la radiación del teléfono

móvil. Contestan llamadas a medianoche, responden chats o mensajerías instantáneas a cualquier hora de la

noche, y por ende, se genera una interrupción en el sueño. Estas son solo algunas de las enfermedades

derivadas de las nuevas tecnologías; sin embargo aunque en el caso más extremo algunos podrían decir

"basta de las TIC". Lo más sensato es que los individuos se moderen frente a los usos que les proporcionan a

sus aparatos móviles, porque indiscutiblemente vivimos en una sociedad hiperconectada a través de la

autopista de la información; que si bien ha transformado los paradigmas sociales frente a los

comportamientos y acciones del ser humano, también ha producido innumerables alertas como: ¿nos

dominan las tecnologías de la información?, o ¿dominamos a las tecnologías de la información?

1. Lea cuidadosamente el texto "por culpa de las TIC: enfermedades tecnológicas" y aplique la técnica

del subrayado.

2. Responda las siguientes preguntas:

a) ¿Cuál es la idea principal del Artículo?


Irrevocablemente vivimos en una sociedad en la que el otro ha sido suplantado por una visión

imaginaria de lo que dice en sus redes sociales, chats y sitios web. De ahí, la excesiva costumbre de

mantener atados como pertenencias irremplazables aquellos aparatos inteligentes.

b) ¿Cuál de las enfermedades mencionadas es más frecuente y por qué?

Insomnio adolescente. El auge de los dispositivos móviles ha desencadenado un furor en los usos de

parte de esta población, quienes prácticamente no se despegan de sus aparatos celulares, hasta el punto

de dormir con ellos, sin saber de los efectos negativos que produce la radiación del teléfono móvil.

Contestan llamadas a medianoche, responden chats o mensajerías instantáneas a cualquier hora de la

noche, y por ende, se genera una interrupción en el sueño.

TALLER 3

ORGANIZADORES GRAFICOS

1. Lea cuidadosamente los siguientes textos:

 Competencias laborales: base para mejorar la empleabilidad de las personas.

 Leer para entender el mundo. Carlos lomas.

2. Escoge 2 de los organizadores gráficos estudiados en este taller y aplica la técnica a cada

lectura.
COMPETENCIAS LABORALES: PARA MEJORAR LA EMPLEABILIDAD DE LAS

PERSONAS.
LEER PARA ENTENDER EL MUNDO

TALLER 4

METODO IPLER

1. Lea cuidadosamente el texto “Aprendizaje cooperativo e interacción asincrónica textual en contextos

educativos virtuales escrito por Cristóbal Suarez Guerrero y aplique las fases del método IPLER.
2. Nota: en la fase final, es decir, revisar y consolidar, se debe escoger un solo tipo de producto.

APRENDIZAJE COOPERATIVO E INTERACCION ASINCRONA TEXTUAL EN

CONTEXTOS EDUCATIVOS VIRTUALES

Hoy en día nuestra sociedad se caracteriza por el uso generalizado de las TIC’s en todas las actividades

humanas, con rápidos avances en la ciencia y tecnología; estamos ante una cultura que supone nuevas

formas de ver y entender el mundo, ofreciendo nuevos sistemas de comunicación interpersonal de alcance

universal, proporcionando medios e instrumentos tecnificados para realizar nuestros trabajos.

“La tecnología virtual, al modular los flujos de interacción según un sistema de comunicación

asíncrono escrito, añade a la forma básica de cooperación una matriz de representación temporal –

y espacial a partir del cual los alumnos reconfiguran sus oportunidades y estrategias de acción al

momento de aprender en equipo en la formación virtual.”

Con estos cambios crece la importancia de la educación informal a través de los medio s de comunicación

social y especialmente Internet, aunque el conocimiento adquirido a través de estos medios ocasionalmente

resulta desestructurados y poco precisos, la cantidad de tiempo que se dedica y las posibilidades de acceso a

informaciones multimedia hacen de ellos una de las principales fuentes de información y formación.

Actualmente las tendencias educativas se orientan a esquemas de redes de estudiantes centrados en el

aprendizaje, lo cual implica un cambio sustancial en los paradigmas tradicionales, una re expresión de la

curricular y una reorganización de los roles de los actores educativos; impulsando en el estudiante que

desarrolle competencias académicas, para el trabajo y para toda la vida y al mismo tiempo permitir el logro

de aprendizajes significativos incorporando el uso inteligente de las TIC.


“El aprendizaje cooperativo es un tipo concreto de colaboración, una forma definida de acción

pedagógica y, por ello, susceptible funcionalmente de ser reconocida por sus elementos

constituyentes en la formación virtual.”

La conclusión es muy simple: Para aprender es fundamental tener objetivos que alcanzar, metas que

cumplir. Y por tanto es imprescindible la motivación y el interés. Primero la práctica, la acción, luego la

teoría.

TALLER 5

LA ESCUCHA ACTIVA

PSICOLOGIA: LAS EMOCIONES SE CONTAGIAN

Preguntas resueltas del taller 5 por Jairo Andrés Pérez hurtatis

1. Observe y escuche cuidadosamente el video titulado “psicología: las emociones se contagian"

2. Responde en el foro las siguientes preguntas para interactuar con los compañeros del grupo.

a) ¿Qué fue lo más significativo del video?

Los más significativo del video son como las emociones es la base de nuestro comportamiento diario

relacionándonos, creando, compartiendo con las demás personas ya que demuestra como una emociones

puede cambiar a una persona tanto sea una emoción positiva o negativa.

b) ¿Qué es lo más importante para ti: expresar todo lo que sientes o controlarte para no

demostrar las emociones?


Para mí es importante expresar lo que siento ya que con las emociones me puedo identificar con las

demás personas ya que ninguna emoción es negativa todo depende de cada persona y de cómo exprese

sus emociones consigo mismo y en su entorno.

c) ¿Pueden ser nuestras emociones nuestra mayor fuerza o nuestra peor debilidad?

Si, nuestras emociones son nuestra mayor fuerza o nuestra peor debilidad ya que las emociones son las que

nos identifica a nosotros como personas. Siendo de mayor fuerza ya que ya que es donde demostramos

las buenas emociones o las emociones positivas como siendo alegres, contagiando a los demás de nuestras

emociones positivas; teniendo en cuenta lo contrario como lo es nuestra peor debilidad siendo las emociones

negativas, esto se refiere a las emociones que invaden con su mal humor manteniendo a las personas

estresas y desanimadas.

Preguntas resueltas del taller 5 por Juan Fernando Restrepo Bedoya

Responde en el foro las siguientes preguntas para interactuar con los compañeros del grupo.

a. ¿Qué fue lo más significativo del video?

Lo más significativo del video es como las emociones son fundamentales para el diario vivir y la

supervivencia misma en diferentes ámbitos; mostrar lo fácil y contagioso que se transmiten las

emociones entre las personas, incluso desde bebes de meses de nacidos.

b. ¿Qué es lo más importante para ti: expresar todo lo que sientes o controlarte para no

demostrar las emociones?

Tengo la creencia de que ninguna emoción es negativa, básicamente porque cada emoción que

percibe el ser humano, son capaces de dejarnos una enseñanza de por medio, de esta manera
podemos obtener un aprendizaje que nos ayude a ser una mejor persona. Para mí lo más importante

es un equilibrio, ya que no siempre podemos o estamos en la obligación de callar lo que sentimos,

pero si controlarnos para evitar en momentos de rabia y enojo lastimar a las personas.

c. ¿Pueden ser nuestras emociones nuestra mayor fuerza o nuestra peor debilidad?

El potenciar nuestras emociones “positivas” logra buenos resultados en nuestra vida, nos genera una

mayor fuerza siempre y cuando se trate de siempre tratar de contagiarse y contagiar a los demás de

positivismos, esto puede mejorar el clima laboral de una empresa, el ambiente social de una

Institución e inclusive mejorar la vivencia de un país, pero si por el contrario mantenemos en

ambientes negativos, con pensamientos malos nos generara una debilidad en la que no seremos

aceptados en ningún lado y donde lleguemos con estas actitudes incomodaremos hasta el punto de

quedarnos solos.
CONCLUSIONES

Este trabajo es un claro ejemplo de la aplicación de las herramientas de las competencias

comunicativas, lo realizamos a diario y es una forma de resolver situaciones que se nos

presentan.

Debemos desarrollar competencias con las cuales tendremos capacidad para construir

razonamientos deductivos e inductivos, los cuales nos permitirán verificar hipótesis, también

generar nuevas, esta competencia es necesaria, no sólo para la vida diaria, sino necesaria para

actividades como proponer argumentos válidos en un ensayo o para debatir ideas que se

propongan a lo largo de una actividad.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

[ CITATION jul \l 1033 ]

[ CITATION por13 \l 1033 ]

[ CITATION com031 \l 1033 ]

[ CITATION lee \l 1033 ]

[ CITATION apr10 \l 1033 ]