Está en la página 1de 2

Los milagros de Jesús registrados en el Evangelio de Juan.

1. Convirtió el agua en vino. (Juan 2: 1-11).En las bodas de Caná, hizo falta el vino y
la madre de Jesús vino a él, entonces Jesús convirtió el agua en vino en 6 tinajas de
piedra que ahí estaban, las cuales dijo a los que servían que llenaran de agua y
cuando estas fueron llevadas al maestresala él dijo que ese era el mejor vino.

2. Jesús sana al hijo de un oficial del rey. (Juan 4:43) Jesús fue a Caná de Galilea y
al escuchar esto un oficial del rey en Capernaum cuyo hijos estaba enfermo, vino a
Jesús para rogarle que fuese con él y que sanara a su hijo y Jesús le dijo: Ve, tu hijo
vive. Y cuando el oficial llegó a casa le comunicaron que su hijo había sanado y que la
fiebre le había dejado desde la hora en que Jesús le dijo al oficial que su hijo vivía.

3. Jesús sana al paralítico de Betesda. (Juan 5:8) Había en Jerusalén un estanque


llamado Betesda al cual llegaba multitud de enfermos porque de tiempo en tiempo un
ángel descendía y agitaba el agua y el primer enfermo que descendía al estanque
después del movimiento del agua, quedaba sano. Había ahí un hombre que llevaba 38
años de estar enfermo pero por su misma situación nunca había logrado descender al
estanque primero. Cuando Jesús lo vio supo inmediatamente su situación y en día de
reposo le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.

4. Alimentación de los cinco mil. (Juan 6:1-15) Jesús subió a un monte junto a sus
discípulos, pero la gente lo seguía para escuchar sus enseñanzas, al ver ello preguntó
a Felipe dónde comprar pan, sin embargo era un tanto difícil pues eran solo hombres
cinco mil. Sin embargo, para Jesús no hay nada imposible, así que le presentaron
cinco panes de cebada y dos pececillos que un muchacho llevaba. Jesús tomando los
panes y peces y dio gracias a Dios. Y se repartió entre toda la multitud, habiendo
sobrado.

5. Jesús anda sobre el mar. (Juan 6:16) Al anochecer los discípulos descendieron al
mar hacia Capernaum, Jesús no estaba con ellos, había un gran viento, cuando
estaban ya mar adentro, vieron a Jesús andar sobre el mar y tuvieron miedo. Mas
Jesús les dijo: Yo soy; no temáis, y luego le recibieron en la barca.

6. Jesús sana a un ciego de nacimiento. (Juan 9:1-12) Jesús vió pasar a un hombre
ciego y sus discípulos le preguntaron quién había pecado si el ciego o sus padres para
que estuviese en esa condición, más Jesús les responde: No es que pecó éste, ni sus
padres, sino para que las obra de Dios se manifiesten en él. Entonces Jesús hizo lodo
y untó los ojos del ciego y le mandó que fuere a lavarse al estanque de Siloé, el ciego
lo hizo y regresó viendo. Y las personas reconocieron que el ciego que antes
mendigaba, ahora veía y él dio testimonio que Jesús lo había sanado.
7. Jesús resucita a Lázaro. ( Juan 11:38) Lázaro era hermano de María y Marta,
quienes eran amigos de Jesús y a quiénes Jesús amaba. Lázaro enfermó y las
hermanas mandaron a avisar a Jesús sobre este suceso. Cuando Jesús se enteró dijo
que esa enfermedad no era para muerte, sino para gloria de Dios. Y se quedó dos
días más en el lugar que estaba. Luego se fueron a Judea y les dijo a sus discípulos
que su amigo Lázaro dormía, sin embargo, ellos pensaron que se refería a que Lázaro
reposaba en sueño, entonces Jesús les dijo claramente que Lázaro había muerto.
Llegó Jesús iba a Betania, halló que hacía cuatro días que Lázaro había muerto,
cuando Marta se enteró que Jesús venía, salió a su encuentro y le dijo que si Jesús
hubiese estado con él, Lázaro no habría muerto. Jesús le dijo tu hermano resucitará.
Luego Jesús manda a llamar a María, quien le dice lo mismo que su hermana Marta.
Entonces Jesús pregunta donde habían puesto a Lázaro y lo llevaron, Jesús lloró pues
amaba a Lázaro, y Jesús clamando a su Padre dijo: ¡Lázaro ven fuera! Y Lázaro
salió y se levantó, había resucitado.

8. La pesca. Juan 21:1 – 8

Después se manifestó Jesús otra vez a sus discípulos en el mar de Tiberias; y se


manifestó de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado el Dídimo, y
Natanael, el que era de Caná de Galilea, y los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus
discípulos. Les dice Simón: A pescar voy. Le dicen: Vamos nosotros también contigo.
Fueron, y subieron en un navío; y aquella noche no tomaron nada. Y venida la mañana,
Jesús se puso a la ribera; más los discípulos no entendieron que era Jesús. Así que les
dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. Y Jesús les dice: Echad la red a
la mano derecha del navío, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna
manera sacar, por la multitud de los peces. Dijo entonces aquel discípulo, al cual amaba
Jesús, a Pedro: El Señor es. Entonces Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se
ciñó la ropa, porque se había despojado de ella y se echó al mar. Y los otros discípulos
vinieron con el navío (porque no estaban lejos de tierra, sino como doscientos codos),
trayendo la red de peces. Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima
de ellas, y pan. Jesús les dijo: Traed los peces que acabáis de pescar y sacaron y estaba
llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
Les dijo Jesús: Venid, comed.

También podría gustarte