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análisis político

No. 11 SEP/DIC 1990

INSTITUTO DE ESTUDIOS POLÍTICOS Y


RELACIONES INTERNACIONALES (IEPRI)

UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA


TABLA DE CONTENIDO

ESTUDIOS
Guerra y política en la sociedad colombiana
GONZALO SÁNCHEZ GÓMEZ

Los diálogos con el narcotráfico: historia de la transformación fallida de un delincuente


común en un delincuente político
IVÁN OROZCO ABAD

DEMOCRACIA
Los intelectuales colombianos: pasado y presente
FERNANDO URICOECHEA

COYUNTURA
El constituyente de 1990 y la constituyente de 1991
HERNANDO VALENCIA VILLA

Cómo matar a la justicia en la tarea de defenderla: "estatuto para la defensa de la justicia"


ALEJANDRO DAVID APONTE CARDONA

Actores y tendencias en el conflicto del Golfo Pérsico


DIEGO CARDONA CARDONA

DEBATE
Nos abrimos...
JUAN JOSÉ ECHAVARRIA

RESEÑAS
Hacia una universidad moderna e investigativa,
ORLANDO FALS BORDA

Deuda externa e inestabilidad macroeconómica en Argentina,


ANDRÉS LÓPEZ RESTREPO

BIBLIOGRAFÍA TEMÁTICA
El reciente debate sobre la apertura de la economía colombiana
ANDRÉS LÓPEZ RESTREPO
PRESENTACIÓN privada o semioficial, el alto costo social
de las estructuras concentradoras del
El cambio más importante en la escena ingreso y el mono polio del poder por las
política es el surgimiento de una corriente fracciones electorales. La reforma, para
de opinión dispuesta a movilizarse para recuperar la legitimidad plena del Estado,
rechazar la violencia del narcotráfico, de tiene que enfrentar la hondura real de la
los paramilitares y autodefensas, de las crisis política y concebir una moderni-
guerrillas y del Estado y que busca zación democrática del manejo de los
rescatar la legitimidad y eficacia de las intereses públicos.
instituciones del estado de derecho. Se
percibe un agotamiento de formas viejas La desactivación de la guerra en varios
del poder clientelista de los partidos y de frentes es una condición previa a fin de
los dominios territoriales armados, conco- emprender un esfuerzo serio para
mitante con la aparición de movimientos revigorizar una cultura civil del manejo
políticos que amplían la representación de de conflictos. Mientras campea el peligro
fuerzas sociales. La administración de muerte para los adversarios sociales,
presidida por César Gaviria Trujillo se los conflictos no pueden expresarse ni los
apoya en una coalición pluripartidista que movimientos sociales pueden desplegar
se expresa en la integración del gabinete su impulso transformador. La violencia
con siete liberales, cuatro conservadores y sólo actúa como fuerza destructora, pero
uno de la Alianza Democrática M-19. abandonada a su propia lógica, conduce a
la creación de vio lencias de signo
El nuevo gobierno ha desplegado un opuesto, capaces de superar la de los
conjunto de iniciativas que inciden sobre iniciadores de la cadena y de paso ani-
los ejes centrales de la transición política quilar todos los espacios de acción
y facilitan la conversión de agentes colectiva con capacidad creativa.
armados en participantes del debate
democrático. La convocatoria de una El debate interno en los ochenta frentes
Asamblea Constituyente integrada por guerrilleros ha conducido, en los casos
elección popular, el intento de aplicar del EPL, el Quintín Lame y el PRT, al
justicia al narcotráfico en reemplazo de la triunfo de quienes piensan que la guerra
guerra, las negociaciones de paz con el de guerrillas es una forma marginal de
Ejercito Popular de Liberación, el Quintín lucha sin posibilidades de victoria y que
Lame y el Partido Revolucionario de los han optado por participar en los conflictos
Trabajadores y las ofertas de negociación de la democracia pluralista. El EPL se ha
a las FARC y al Ejército de Liberación concentrado en diez campamentos y
Nacional constituyen un conjunto de discute con el gobierno los términos de la
políticas que han coincidido con cambios difícil incorporación política, social,
internos en la mayoría de los grupos a las económica y aun sicológica de sus
que van dirigidas. Por esa convergencia el combatientes. Como no se puede
país se encuentra ante una posibilidad real desconocer la identidad de un grupo
de sellar pactos de paz. La reforma humano que se vincula por ideales
constitucional ocurre cuando la opinión revolu cionarios, la incorporación es la
pública rechaza la corrupción e transformación de la fuerza militar en
ineficiencia de los organismos acción colectiva que emplea los medios
controlados por la clase política, la políticos, persuasión y decisión, para
sustitución de la justicia por violencia lograr transformaciones de la sociedad.
Los frentes guerrilleros, por lo regular, Una realidad de fondo que impulsa a go -
están integrados por personas de las bierno y guerrillas a buscar soluciones
regiones donde actúan. Este hecho está negociadas a la violencia política es la
obligando a los negociadores a concebir inserción de una economía de la droga en
la inserción en contextos regionales la sociedad, que ha roto los anteriores
específicos y conflictos concretos. Urabá equilibrios de poder y ha elevado los
y Córdoba, el occidente antioqueño y la costos humanos y económicos de la
región cafetera de Quindío y Risaralda, confrontación armada. Después de un año
Norte de Santander, Guajira y Putumayo de guerra al narco-terrorismo se ha lo -
son las regiones donde ha operado el grado desarticular la conexión entre los
EPL. El Quintín Lame limita su territorio jefes del cartel de Medellín y los grupos
a las áreas indígenas del Cauca y el PRT a paramilitares en el Magdalena Medio,
Sucre y áreas marginales de Córdoba. Las aunque el curso normal de los negocios
tres organizaciones en proceso de de la droga tiende a restablecerse, como
desmovilización cubren casi todo el indica la regularización relativa de los
occidente del país, mientras las FARC y precios. Haber trazado un límite enérgico
el ELN casi todo el oriente. al narcotráfico permitió al gobierno
definir un nuevo marco legal que
El gobierno ha desplegado su posición favorezca la solución judicial y no militar
negociadora. Creó una Consejería del conflicto. En el campo de la
Presidencial para la Defensa y la cooperación internacional, la nueva
Seguridad Nacional, con la misión de política está menos dispuesta a usar la
definir políticas civiles para el manejo de extradición y la niega en los casos de en-
conflictos y de coordinar la acción de trega y confesión ante la justicia
control del orden interno por el Estado. Recuperar la soberanía para el
Ofreció dos cupos en la Asamblea Consti- juzgamiento de nacionales es una de las
tuyente a las guerrillas que se claves para definir el interés nacional en
desmovilicen antes del 5 de febrero, fecha el conflicto mundial de las drogas
de su instalación. Propuso la creación de ilegales.
comisiones negociadoras, la veeduría
internacional para verifi cación de También ha iniciado el gobierno una
acuerdos y la presentación al Congreso de campaña para desligarse de la ayuda
un proyecto de ley para ratificar los militar y exigir la apertura de los
Protocolos de Ginebra sobre conflictos mercados desarrollados para compensar
internos. Las posibilidades de celebrar el costo de la ofensiva contra las drogas.
acuerdos de paz y desmovilización con Al reducir la dependencia de los narco-
las FARO y el ELN dependen ahora de lo dólares y aumentar las exporta ciones
que ocurra en el terreno de las acciones legales, el país estaría en mejores con-
armadas. No los casos aislados, sino un diciones para inducir la transformación de
escalamiento importante de las con- sus estructuras productivas. Y al recortar
frontaciones puede abortar las la ayuda externa en las funciones más
perspectivas ciertas de desactivación de la esenciales del Estado, éste recupera los
guerra de gue rrillas en el país. Y un márgenes de auto nomía perdidos en los
escalamiento puede ser provocado por meses iniciales de la guerra al
cualquiera de los adversarios armados. narcotráfico.
El gobierno anterior había iniciado
conversaciones con voceros de quienes se
denominan autodefensas del Magdalena La preparación de la reforma política
Medio. El debate se ha centrado en la incluye el proceso pre-constituyente y la
calificación de sus acciones, entre quienes formación de candidatos en busca de la
las conciben como político- militares y las votación nacional. El gobierno ha
homologan con las de grupos guerrilleros ordenado la creación de unas mil
y quienes las entienden como delitos quinientas Mesas de Trabajo en todos los
comunes, sujetas al fallo de la justicia y municipios, universidades y
no objetos de negociación política Sin organizaciones gremiales para que los
duda los elementos que complican la ciudadanos participen con propuestas de
situación jurídica son las circunstancias reforma Ha creado también Comisiones
de haber sido creadas las autodefensas Preparatorias que coordinan el estudio de
por el ejército con autorización legal y de las propuestas que surjan de las Mesas de
haberse desarrollado en las regiones Trabajo. Las ideas resultantes del proceso
donde un estado de guerra de guerrillas pre-constituyente serán un indicador de la
no permitía al Estado garantizar la vida de opinión del país y tienen el potencial de
los pobladores de muchas regiones. ser una especie de mandato político para
Distinta es la responsabilidad de quienes los redactores del proyecto guberna-
participaron en las primeras fases de tales mental y lo s constituyentes.
grupos, que se limitaron a la defensa de la
responsabilidad que cabe a quienes La reforma económica se orienta por las
dirigieron su transformación en grupos ideas de la apertura económica y la
contra-ofensivos dedicados a asesinatos y modernización del sistema productivo. El
masacres. Este debate se relaciona con el gobierno norteamericano ha extendido a
narcotráfico pero también toca la política los países andinos las ventajas
de contrainsurgencia del Estado. Lo comerciales de la Iniciativa para el Caribe
contrario equivale a esquivar uno de los y Centroamérica y la Comunidad Europea
problemas centrales de la pacificación aceptó conceder una reducción amplia de
con el expediente del chivo expiatorio. aranceles para productos colombianos. A
cambio el gobierno colombiano se
Las mayores posibilidades de paz con las propone desmontar los subsidios a la
guerrillas y de neutralización de exportación. También ha procedido a una
paramilitares y autodefensas despejan el rápida liberación de importaciones,
camino para impulsar las reformas compensada en parte para los productores
políticas y económicas que se ha nacionales con el establecimiento del
propuesto el gobierno. La representación impuesto a las ventas de contrabando. Se
política está abriéndose para incluir prepara una reforma financiera que
movimientos como la Alianza agilice el mercado de capitales y
Democrática M-19 y el de Salvación modernice los servicios bancarios, para
Nacional y movimientos regionales y contribuir a la reducción del precio del
gremiales. Se ha formado un consenso de dinero.
opinión no partidista dirigido a limitar los
privilegios ilegales de la corrupción admi- El gobierno busca reformar la legislación
nistrativa Se reclama la efectiva laboral en aspectos sustanciales. El
descentralización de las decisiones del proyecto presentado al Congreso elimina
Estado y el restablecimiento de La la retroactividad de las cesantías, facilita
justicia. contratos transitorios o de servicios y
tiende a privatizar los servicios de el proceso de apertura económica en
seguridad social. Colombia.

Apertura y modernización económicas y El pintor que nos acompaña en este


demo cratización política son los dos número es el ya fallecido Luciano
grandes retos que ha resuelto afrontar el Jaramillo quien en 1976 hizo la irónica
gobierno que se inicia. Con su estrategia serie sobre las reinas de belleza que
de pacificación refleja bastante bien un reproducimos en este número.
nuevo consenso que ha desplazado los Agradecemos a su esposa Gloria Martínez
límites del conflicto al negar legitimidad la autorización que nos dio para publicar
a las vías violentas y reclamar la obra de Luciano.
participación pluralista en las decisiones
públicas. Con la estrategia de apertura
económica se da un viraje indispensable
al modelo de desarrollo. Su éxito depende
de la capacidad del aparato productivo
para acomodarse a la competencia
internacional y del acierto de las políticas
tendientes a evitar los impactos sobre el
bienestar social por las vías del
desempleo en sectores poco competitivos
o de la inflación por ajustes cambiarlos.

Este número de Análisis Político trae los


siguientes artículos:

En Estudios los de Gonzalo Sánchez, e


Iván Orozco Abad, sobre la guerra y la
política en la sociedad colombiana desde
el siglo XIX hasta la actualidad, el
primero, y sobre el papel desestabilizador
y las perspectivas del diálogo con el
narcotráfico, el segundo; en Democracia,
Fernando Uricoechea hace una ca-
racterización del intelectual colombiano
respecto de la función crítica frente a la
sociedad y la democracia; en Coyuntura,
Alejandro Aponte cuestiona la proyectada
reforma de la justicia, Hernando Valencia
Villa analiza el último tramo de las
decisiones sobre la Constituyente y Diego
Cardona hace una evaluación integral
sobre la crisis del Golfo Pérsico; en
Debate, se reúnen Juan José Echavarría,
Salomón Kalmanovitz, Gabriel Misas y
Jorge Méndez Munévar, economistas de
la Universidad Nacional, a discutir sobre
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

GUERRA Y POLÍTICA EN LA confundidos sobre las raíces de su


SOCIEDAD COLOMBIANA* división.

Gonzalo Sánchez Gómez** Sabemos desde Clausewitz de las


relaciones orgánicas entre la guerra y la
I. PRESENTACIÓN política: "La guerra no es sino una parte
Guerra y política, orden y violencia, de las relaciones políticas"... "la política
violencia y democracia, y en el limite, es la matriz dentro de la cual se desarrolla
vida y muerte, son algunas de las la guerra" 1 . Acaso desde esta perspectiva
múltiples oposiciones y comple- lo que le añade complejidad y fuerza
mentariedades a partir de las cuales se ilustrativa al caso colombiano es la
hace descifrable la historia colombiana. diversidad de combinaciones de dicha
rela ción en los distintos contextos
A decir verdad, si hay algo que obsesiona históricos: a veces, como en las guerras
en el devenir histórico y en la civiles del siglo XIX, guerra y política
cotidianidad de este país es la no entran en relaciones de continuidad y
resolución de los contrarios, su terca complementariedad; otras, como en la
coexistencia, como si formaran parte de guerra civil no declarada de la Violencia
una cierta disposición natural de las de los años cincuentas, la guerra se
cosas. Sólo de manera coyuntural, en despliega como una estrategia de
momentos de aguda crisis, polaridades exclusión, de supresión de lo político; en
como ésta de guerra y política que nos una tercera fase, la de la guerra de
proponemos estudiar aquí, se sienten guerrillas, que se inicia a partir del Frente
socialmente y se perciben Nacional, las armas se convierten en
intelectualmente como relaciones sucedáneo de la política y finalmente, en
problemáticas. Hoy nos encontramos el momento actual los términos de la
precisamente en uno de esos momentos. confrontación están caracterizados por
El tema, el vocabulario, el miedo a la una fragmentación extrema tanto de la
guerra, se han apoderado de los colom- guerra como de lo político. Para citar otra
bianos. Ya no se habla siquiera de vez a Clausewitz, "cada época tiene sus
Violencia, sino de la guerra. De la guerra propias formas de guerra" 2 , a lo cual haría
de los narcos, de la guerra sucia, de la eco Carl Schmitt afirmando que el campo
guerra de las guerrillas, de la guerra del de la político se modifica sin cesar según
presidente. El término no es, por las correlaciones de fuerza 3 .
supuesto, unívoco pero es indicativo.
Políticos y académicos ya no se Historicidad de la guerra e historicidad de
interrogan confiados sobre las bases de la lo político. Este ensayo es, pues, un
unidad de la nación sino que indagan intento de precisar, en un modelo no
evolutivo sino de rupturas sucesivas, los
diferentes contextos y los diversos tipos
* de combinaciones entre guerra y política
En la elaboración de este ensayo me he
beneficiado amplia mente y espero que no más allá
de lo permisible, de las ideas expuestas por Daniel
1
Pécaut en su seminario sobre "Democratie, Crises Carl von Clausewitz, De la Guerre, Paris,
et Violence", en la Escuela de Altos Estudios en Editions de Minuit, 1955, pp. 703 y 727.
2
Ciencias Sociales de Paris. Op. cit., p. 689.
** 3
Historiador, investigador del Instituto de Carl Schmitt, La notion de Politique-Tlseorie du
Estudios Políticos y Relaciones Internacionales. Partisan, Paris, Cahnan-Lévy, 1972, p. 183.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

por los que ha pasado el todavía Días), para dar sólo algunos ejemplos de
inacabado proceso de formación de la na- una larga lista. Desde el punto de vista de
ción colombiana. la segunda referencia y sin que ello repre-
sente un contrasentido, la historia de
II. LAS GUERRAS CIVILES Y LA Colombia en el siglo XIX se puede leer
POLÍTICA también como una historia de
Constituciones, las más notables de ellas
Abundan en Colombia los relatos, producto de la guerra misma. Tal fue el
crónicas y "memorias" de las guerras caso de la de Rionegro, en 1863, a la cual
civiles del siglo XIX, pero carecemos Víctor Hugo habría hecho el incómodo
todavía de visiones de conjunto que nos elogio de califi carla de "Constitución para
permitan caracterizar la diná mica entre ángeles", y de la de 1886, que en sus
guerra y sociedad, es decir, que hagan lineamientos esenciales está aún vigente.
viable una sociología de las guerras civi- En este contexto, la guerra se comporta
les. No obstante, disponemos de los como fundadora del Derecho, del orden
elementos suficientes para la jurídico-político, de una nueva institucio -
4
argumentación general de este ensayo . nalidad, y no como fuente de anarquía.
De hecho, en este país el culto y la
Guerra y política son prácticas colectivas fascinación por las armas no ha sido
simétricas e indisociables en el siglo XIX. incompatible con el culto al formalismo
En efecto, la memoria política del siglo jurídico. No en vano y desde otro enfoque
XIX en Colombia se construye sobre la se ha podido hablar de "guerras cons-
base de una doble refe rencia: desde el titucionales"5 .
punto de vista de la primera, la historia
nacional aparece como una historia de La guerra en Colombia en el siglo XIX no
guerras y batallas. Guerras y batallas de es negación o sustituto, sino prolongación
Independencia, por supuesto, pero de las relaciones políticas. La guerra,
también, con posterioridad a las luchas podría decirse, es el camino más corto
liberadoras, las guerras entre caudillos para llegar a la política, y mientras las
que se afirmaban a nombre del combate puertas que podrían considerarse como
contra la anarquía, tal la Guerra de los normales permanecen bloqueadas, ella
Supremos, en 1840; las guerras federales constituye en muchos aspectos un
(1860, 1876-77); la Guerra de los Mil singular canal de acceso a la ciudadanía.
Días, al quiebre del siglo; la batalla de Pero si las armas aparecen como el
Garrapata (1877), la batalla de La lenguaje duro de la política, y las guerras
Humareda (1885), las batallas de como el modo privilegiado de hacer
Palonegro y Peralonso (Guerra de los Mil política, la política a su vez no puede ser
pensada sino como un campo de batalla
4
en el cual la hacienda aportaba soldados,
Aludo a trabajos como el de Charles Bergquist, el partido respectivo banderas y la Iglesia
Café y conflicto en Colombia 1886-1910, muchas cosas a la vez: un lenguaje y un
Medellín, FAES, 1981; de Álvaro Tirado Mejía,
Aspectos sociales de las guerras civiles en
Colombia, Bogotá, Biblioteca Básica Colcultura, 5
1976; de Jorge Villegas y José Yunis, La Guerra Hernando Valencia Villa, "De las guerras
de los Mil Días, Bogotá, Carlos Valencia Editores, constitucionales en Colombia...", en Análisis
1979, y el sugestivo ensayo de Malcohn Deas, Político, No. 6, enero a abril, Universidad
citado más adelante, sobre la guerra de 1885, entre Nacional de Colombia, Bogotá, 1989, pp: 80-97.
otros.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

espíritu de cruzada, la representación de o el cambio del sistema, como en las


la diferencia como cisma, la revoluciones, sino simplemente la
demonización del adversario político. participación burocrática, la
incorporación al aparato institucional de
Nada mejor para expresar esta relación las fuerzas ocasionalmente excluidas.
entre la guerra y la política que la fórmula Esta aclaración no nos puede llevar
utilizada por el general Gaitán Obeso para empero a minimizar los alcances de lo
definir sus huestes: "ejército de que se jugaba en los principales capítulos
ciudadanos"6 . Después de todo, y en un de las guerras civiles del siglo XIX.
plano ya no exclusivamente colombiano,
hay que subrayar el uso de un repertorio Los temas de la guerra eran, ciertamente,
común entre la guerra y la política del los grandes temas de la política, comunes
cual hacen parte, por ejemplo, las siguien- por lo demás en diversos grados y
tes nociones: estrategia, táctica, combinaciones a todos los países de la
vanguardia, campaña, relaciones de América Latina. Se los puede agrupar en
fuerza, conquista del poder, campo cuatro grand es bloques:
enemigo.
Primero, el concerniente a la forma de
Hemos establecido en otro lugar 7 que las organización política, es decir, al
guerras civiles que dominan la historia necesario equilibrio de los diversos
política del siglo XIX -y cuyo número se poderes regionales entre sí y entre éstos y
hace llegar hasta 14- son confrontaciones el también necesario arbitraje central. En
y movilizaciones armadas que expresan varios países se las conoce como las
en lo fundamental rivalidades entre las "guerras federales" e irrumpieron con el
clases dominantes, alinderadas ocaso de los caudillos hegemónicos de la
indistintamente en los nacientes partidos posindependencia, como Páez en
políticos, el Liberal y el Conservador, que Venezuela, Rosas en Argentina, Santa
han sobrevivido prácticamente sin Ana en México.
solución de continuidad hasta hoy.
Podríamos agregar que la guerra en el Segundo gran tema explícito o latente en
siglo XIX es no sólo una aventura llena estas guerras es el concerniente a lo que
de peripecias propiamente bélicas y de hoy llamaríamos "modelos de desarrollo".
intrigas pasionales sino, ante todo, el Se trata en este caso del debate sobre las
escenario de definición de jefaturas condiciones de inserción periférica del
políticas, candidaturas presidenciales, país en la órbita capitalista y
controles territoriales, en una palabra, de especialmente en la división internacio nal
relaciones de poder. Lo que se juega en del trabajo que se planteaba bajo la forma
ellas, por tanto, no es la toma del Estado, de una opción entre manufacturas o
materias primas, como base de nuestra
6
Malcolm Deas, "Poverty, Civil War and Politics:
competitividad en el mercado mundial.
Ricardo Gaitán Obeso and his Magdalena River
Campaign in Colombia, 1885", en Nova Una tercera fuente de conflicto es la que
Americana, No. 2, Torino, 1979, p. 291. se refiere a las relaciones Iglesia-Estado-
7
Gonzalo Sánchez, "Raíces históricas de la Partidos, cuyo trasfondo es el problema
amnistía o las etapas de la guerra en Colombia",
en Revista de Extensión Cultural, No. 15,
de la hegemonía o el pluralismo cultural.
Medellín, 1984. Pero los puntos de mayor sensibilidad
tenían que ver no sólo con la laicidad del
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

Estado, la posición de los partidos frente y no en la hegemonía de unos sobre otros;


a los privilegios eclesiásticos, la las de religión, estimuladas originalmente
capacidad de intervención en las por la abolición de censos y las
relaciones privadas y en el sistema desamortizaciones de Juárez en
educativo, sino también con los apetitos
que suscitaba el manejo de los bienes de México (1855-57), desembocan en
la Iglesia (rurales en particular). Esta Colombia en el Concordato; y las de las
problemática hizo que muchos de los oligarquías regionales frente al Estado
episodios de las guerras civiles se central terminan en un laborioso
vivieran como guerras de religión, por compromiso entre "centralización política
ejemplo en la guerra de 1876 y en la y descentralización administrativa"
Guerra de los Mil Días, a la vuelta del (Constitución de 1886).
siglo 8 . La politización de la Iglesia y la
sacralización de la política hacen parte Como rasgo distintivo de estas guerras
del mismo cuadro mental. hay que resaltar, además, la confluencia,
o quizás más precisamente la fusión entre
Por último -no hay que omitirlo-, muchas la conducción político-ideológica y el
veces en estas guerras se ponían en juego mando militar. El mosaico de la política
derechos y libertades que hacían parte del colombiana del siglo XIX está lleno de
desarrollo general de la sociedad y no generales, no sólo de los que habían
exclusivamente de las élites dominantes. participado y se habían hecho en el pro-
La abolición de la esclavitud, por ceso emancipador, sino de los que surgen
ejemplo, no puede verse sólo en términos y se reproducen precisamente en el
de enfrentamiento entre esclavistas y transcurso de las guerras civiles. José
hacendados urgidos de mano de obra sino Hilario López, Obando, Mosquera, hasta
también como apropiación nacional de llegar a Uribe Uribe y a Benjamín Herrera
una conquista democrática universal. Lo en los albores del siglo XX, son algunos
mismo podría decirse de gran parte del de los más notables en el panteón del
ideario liberal radical en lo que tiene de Partido Liberal. El conductor político era,
potencial democrático y anticolonial. pues, al mismo tiempo el jefe militar en
defensa de los que se erigían en el
En todo caso, vistas en perspectiva momento como los principios de su
histórica y desde el punto de vista de los partido, los colores de su bandera. Poco
resultados, estas guerras son guerras importa para el caso que esta
inconclusas no hay en ellas netos convergencia fuera la expresión de un
vencedores ni vencidos. Las de proceso de concentración de roles
comerciantes, artesanos y terratenientes sociopolíticos, o simplemente el signo de
culminan en el pragmatismo social de la un todavía inacabado proceso de
diversificación de oficios y de inversiones diferenciación. Hay que admitir, no
obstante, como lo ha recordado Fernando
8
Sobre este punto véase de Christopher Abel, Guillén Martínez, que el prestigio de
Política, Iglesia y Partidos en Colombia: 1886- muchos de estos generales no derivaba
1953, Bogotá, FAES-Universidad Nacional, 1987. directamente de sus gradaciones militares
Asimismo, de Fernán González, "La Iglesia sino de un poder social previamente
Católica y el Estado colombiano, 1886-1985", en
Nueva Historia de Colombia, Bogotá, Editorial
constituido en su condición de
Planeta, 1989, Tomo 2, pp. 341-396. hacendados y también -agregamos noso-
tros- de comerciantes o profesionales de
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

renombre9 . Es decir, que la organización latinoamericanos. Hasta podría decirse


de la guerra era una réplica de las que la conocida fórmula de la
jerarquías de la sociedad en la cual ella se "combinación de todas las formas de
desenvolvía. Al decir de uno de los lucha", exaltada por el partido comunista
generales de la guerra de 1885, esta a partir de los años cincuentas y sesentas,
circunstancia permitía también que, a e imitada luego por múltiples variantes de
diferencia de los desposeídos que se la izquierda revolucionaria es una heren-
enrolaban a la guerra por fines "oscuros", cia rebautizada de las guerras civiles. Ella
los poseedores de fortuna lo hicieran por fue primero practicada y socializada por
los fines "nobles" de la política 10 . las clases dominantes durante el siglo
XIX en la dinámica de guerra y política,
En realidad la participación de las clases de combatientes y ciudadanos.
subalternas en las guerras es equívoca.
Convocadas y enroladas de manera El final de estas guerras dice también
resignada o forzosa, constituyen mucho sobre su carácter. ¿Cómo
materialmente el grueso de los ejércitos, terminaban ellas? Pues bien, salvo en la
pero aparecen como privadas de la guerra por muchas razo nes excepcional
posibilidad de erigirse en actores políticos del general Melo y los artesa nos (1853-
y sujetos históricos. Las más de las veces 54), en la cual hay atisbos de un nuevo
iban a la guerra como simples clientelas pacto social, las guerras del siglo XIX
de caudillos y no como militantes de una culminan en pactos horizontales. Y como
causa propia. Lo cual no quiere decir que además ninguna de estas guerras -excepto
no salieran afectadas por la experiencia la del general Mosquera en 1861- es
de la guerra, o que una vez desatada ésta ganada por los rebeldes 11 , el final se sella
no pusieran eventualmente en ritualmente con una amnistía que define
movimiento sus propios intereses, alternativamente: condiciones de un statu
desprendiéndose del control político y quo honorable para los rebeldes
militar de los caudillos y finalmente de derrotados; condiciones de renegocia ción
toda autoridad, como suele acontecer de su incorporación para los rebeldes que
incluso con los ejércitos mercenarios que se han manifestado fuertes; y, si los
un día deciden actua r por cuenta propia, rebeldes se han mostrado realmente
incluso contra sus originales patrocina- amenazantes, la amnistía será seguida
dores. eventualmente de la expedición de una
nueva Constituc ión o por lo menos de una
Pese, entonces, al carácter masivo de las reforma electoral (ley de minorías) que
guerras civiles decimonónicas, no se abría el espacio institucional para los
puede decir de ellas que fueran populares. perdedores. De su conclusión podría
Eran masivas pero fundamentalmente plantearse literalmente lo que comentó
elitistas. En ellas, las élites dominantes uno de los participantes en las guerras
adquirieron una singular destreza en el federales de Venezue la, con motivo de la
manejo del conflicto armado, que firma del Tratado de 1863: "después de
difícilmente se encuentra en otros países tanto pelear para terminar con-

9
Fernando Guillén Martínez, El poder político en
11
Colombia, Bogotá, Punta de Lanza, 1979, p. 321. Véase "La esponsión de Manizales", en Análisis
10
Véase artículo ya citado de Malcolm Deas, p. Político, No. 6, enero a abril, Universidad
283. Nacional de Colombia, Bogotá, 1989, p. 123.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

versando"12 , es decir, haciendo política. En el siglo XIX (y quién sabe si se pueda


Aunque cabría agregar que en Colombia hablar sólo en pasado) había
las clases dominantes han aprendido indudablemente una enorme continuidad
también a ganar la guerra después de la y fluidez entre la guerra y la política.
amnistía. Nunca pudo ser más cierta la cono cida
expresión de Clausewitz: "la guerra es la
Hay que volver sobre esto: la perspectiva continuación de la política por otros
de toda guerra, casi podría decirse que el medios"; pero a la inversa y con igual
"inconsciente" de toda guerra era no la validez podía afirmarse que "la política
victoria total, sino el Pacto, el Armisticio. era la continuación de la guerra por otros
La guerra era, si se quiere, el mecanismo medios". Salir de una guerra para la
profundo de constitución del otro preparación de la siguiente era tan normal
(individuo, colectividad, partido) como como prepararse para la próxima contien-
interlocutor político. da electoral. De ahí esa preocupación tan
extraordinaria por la regulación de la
Gobiernos débiles, insurrectos también guerra, como lo ha mostrado en estudio
débiles, de las flaquezas de los unos y los reciente Iván Orozco. La guerra no era
otros usufructuaban las corrientes considerada como una perversión de la
intermedias, las fuerzas civilistas, el política sino como su ins trumento más
espíritu frentenacionalista diríamos hoy. eficaz. Aunque pueda parecer un
Es así como la lista de los Go biernos de anacronismo uno se siente inclinado a
Unión puede ser tanto o más larga que la pensar que en aquel entonces era también
de las guerras. Según Fernando Guillén muy cierto que la verdadera oposición era
Martínez esta relación entre violencia y la oposición armada Tomar las armas era
coalición que es un fenómeno recurrente un acto que entonces no tenía nada de
en la histo ria colombiana desde el revolucionario ni de heroico. Era
nacimiento de los partidos en el siglo simplemente engancharse (por decisión
XIX hasta el Frente Nacional, obedece a propia o por presiones insuperables) en
regularidades y pautas de funciona miento esa actividad cíclica que era la guerra.
que se pueden enunciar como un movi-
miento pendular que lleva a los partidos Los efectos a largo plazo de estas guerras,
tradicionales de la alianza estratégica a la improvisadas y tumultuarias, eran
lucha armada y de nuevo a la alianza "en contradicto rios: por un lado, reforzaban el
un proceso persistentemente repetido a lo caciquismo y el caudillismo, pues los
largo de un siglo"13 . En esta antiguos jefes militares, con el poder de
complementariedad esencial, la guerra es negociación adquirido en la guerra, se
el escenario en donde se reafirman los convertían a menudo en los inter-
principios, la diferencia, en tanto que la mediarios naturales ante el poder central.
política es el arte de transar. Esto se siente en numerosas localidades,
incluso ya bien entrado el siglo XX. Por
otro lado, aparte de que dejaban
frecuentemente devastadas muchas
12
Miguel Izard, "Tanto pelear para terminar economías regionales, estas guerras
conversando. El caudillismo en Venezuela", en desarraigaban a mucha gente que tomaba
Nova Americana, No. 2, Giulio Einaudi Editore, el camino de los frentes de colonización y
Torino, 1979, pp. 37-82.
13
Fernando Guillén Martínez, El poder político en
que con ello renovó su cuadro mental y
Colombia, Bogotá, Punta de Lanza, 1979, p. 388.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

político y debilitó viejos lazos de subordinaban eventualmente las demás


dependencia. oposicione s.

Pero, en definitiva, cualquiera haya sido III. ENTRE LAS GUERRAS Y LA


el resultado de estas guerras, ellas no VIOLENCIA: LA
socavaron los cimientos de la llamada DEMOCRATIZACIÓN FRUSTRADA
"república seño rial", a saber, la Hacienda,
la Iglesia y los Partidos. Probablemente al Numerosos cambios en la cultura política
terminar el siglo XIX estos tres tipos de colombiana introdujo la próxima
asociaciones habían reforzado más bien contienda armada generalizada, la
su papel de ejes articuladores de la vida Violencia.
social, cultural y política de la nación
apenas en cierne. Esbocemos primero los trazos más
gruesos del tránsito entre los dos
En este contexto y con consecuencias momentos. Entre las Guerras Civiles y
futuras durables, diríase indefinidas, el esa otra guerra, más difícil de
Estado hacía de convidado de piedra. caracterizar, que los colombianos en un
Frente al trípode Iglesia-Hacienda- deliberado recurso a la polisemia
Partidos, el Estado colombiano aparecía, decidieron nombrar La Violencia, hay
en efecto, como un Estado crónicamente modificaciones estructurales o
suplantado y por lo tanto como un poder acontecimientos históricos que le
con casi inexistentes solidaridades imprimen nuevos rumbos a las luchas
nacionales 14 . Nada que se pareciera, pues, sociales y políticas. Como tendencia
a un Estado-cerebro regulador del general se puede constatar, en efecto, una
funciona miento de la sociedad, como el confrontación creciente entre clases
que visualizaba Durkheim; ni a un Estado dominantes y clases subalternas, que
de corte weberiano en tanto aparato coexiste, por supuesto, con otras
institucional monopolizador de, la fuerza oposiciones no clasistas, como la
legítima: ni a un Estado árbitro de los populista o la partidista. Pero la clasista,
conflictos sociales, como esperarían cabe insistir, exhibía rasgos frescos, como
otros. Este carácter semiausente del resultado de la multiplicación de los
Estado llevaba, en todo caso, a que la actores en el escenario social: en primer
política y el problema del poder se lugar, en el curso de las tres primeras
resolvieran en la desnudez de la guerra. décadas se había ido construyendo un
La matriz de la política, como en la visión verdadero movimiento obrero
clausewitziana de Carl Schmitt, era aquí independiente, marcado por influencias
la relación amigo-enemigo 15, a la cual se tan. dispares como la Tercera
Internacional, el anarquismo español, o
14 las nuevas corrientes de la doctrina social
Daniel Pécaut ha insistido en sus obras sobre
Colombia en la precariedad del Estado como
católica; en segundo lugar, habían
rasgo distintivo de la evolución política del país aflorado las luchas campesinas, con
en el contexto latinoamericano. Recientemente ha organizaciones autónomas, como los
retomado el tema en el artículo titulado: ' sindicatos agrarios y las ligas campesinas,
`Colombie: Violence et Democratie", en Revue las cuales se instalaron en el corazón de la
Politique et Parlamentarisme, Paris, 1989.
15
Carl Schmitt, La notion de Politique-Théorie du
economía cafetera y en el eje de las
Partisan, Paris, Calmann-Lévy, 1972. articulaciones más estrechas entre la
hacienda y la política; y, en tercer lugar,
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

el pueblo, con su vaguedad conceptual sociedad secreta (masónica o teosófica),


pero también con su materialidad ruidosa para mencionar sólo algunas de las
había irrumpido en la arena pública como posibilidades más innovadoras.
punto obligado de referencia en la Adicionalmente, y no table mente en
definición de estrategias políticas. A períodos de movilización electoral, los
veces invitado a hacer acto de adhesión al campesinos empezaban a entrar en nuevas
universo oligárquico reformado, como dinámicas de interacción social a través
sucedió durante la "República liberal" de de la plaza pública, que emulaba ahora
Alfonso López Pumarejo; otras veces con el púlpito como espacio de pedagogía
excluido y en tanto "inepto vulgo" (y de confrontación) política. Para
simplemente denegada su capacidad de muchos campesinos, es preciso
conducirse como un sujeto político recordarlo, la plaza pública era el único
responsable, variante ésta prohijada por escenario en el cual podían oír de asuntos
Laureano Gómez, caudillo de una que trascendieran los horizontes de su
extrema derecha de raigambre hispánica; vereda y su localidad, era su único punto
por último, y más excepcionalmente, el de contacto con la "gente ilustrada", con
pueblo era a veces ungido como los "doctores" de la ciudad. Fue
protagonista en la construcción de una precisamente Gaitán quien llevó a su
prometida sociedad antioligárquica. límite las potencialidades y los riesgos de
la plaza pública con un abanico de
En fin, por encima de todas las recursos gestuales que oscilaban entre el
transformaciones enumerables, hay un grito y el silencio. Lo que hizo
hecho decisivo en la primera mitad del excepcional a Gaitán con respecto a las
siglo veinte colombiano, a saber: ha demás grandes figuras políticas latino -
entrado a dominar el panorama político americanas de su tiempo fue la
un movimiento cuya gestación se convergencia en él de tres parejas de
confunde casi con el despunte de todos oposiciones, claramente destacadas por
estos nuevos signos de la modernidad, el Daniel Pécaut 16 , a saber: la del
gaitanismo. antagonismo político entre el pueblo y la
oligarquía, que hace de Gaitán un líder
Podría entonces decirse que, todavía populista; la de las contradicciones de
hacia los años cuarentas, la Hacienda, la clase que al oponer clases dominantes y
Iglesia y los Partidos seguían siendo el clases subalternas erige a Gaitán en un
centro de gravedad de la sociedad líder social; y la del enfrentamiento
colombiana pero habían aparecido partidista, inscrita en la contienda lib eral-
también nuevos núcleos de poder político, conservadora que hace de Gaitán un líder
nuevas identidades colectivas, nuevas político (tradicional). El gaitanismo era,
redes de sociabilidad. En consecuencia, pues, el punto de intersección, o si se pre-
un obrero o campesino ya no era fiere, el punto de equilibrio entre estos
exclusivamente -digamos por vía de tres tipos de oposiciones. No sin razón se
ejemplo- liberal (partido tradicional), ha dicho que el poder de Gaitán residía
católico (Iglesia) al servicio de don justamente en la capacidad de amenazar
Fulano (Hacienda), sino que también con la ruptura de cada una de ellas y del
podía ser militante de formaciones conjunto. Gaitán se proyecta, entonces,
partidarias alternativas (socialista,
comunista, unirista); miembro de un 16
Daniel Pecaut lL.Ordre et la Violence, Paris;
sindicato o liga campesina; afiliado a una EHESS, 1986.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

como dueño del derrumbe del esta- la Violencia era también el momento
blecimiento y también de su culminante de una primera oleada de
conservación17 . Así las cosas, y desde la Violencia que se había iniciado dos o tres
óptica del triángulo Hacienda-Iglesia- años atrás.
Partidos, al cual habría que agregar
seguramente a estas alturas la fábrica, IV. LA VIOLENCIA Y LA
tanto el cambio social, como el quiebre de SUPRESIÓN DE LO POLÍTICO
viejas jerarquías y la irrupción de nuevos
universos simbólico-culturales, eran La Violencia del período "clásico" (1945-
interpretados no sólo como amenazantes 65), representada por los artistas de la
sino incluso como precursores de una era época como un monstruo de mil cabezas,
de apocalipsis para Colombia. La es muchas cosas a la vez: es guerra entre
incertidumbre parecía convertir se en las clases dominantes y en cuanto tal
fatalidad y ello ya resultaba inaceptable. versión tardía de las guerras civiles
decimonónicas, pero es también guerra
El desenlace de estas primeras décadas de entre las clases dominantes y el
construcción democrática es bien movimiento popular, e incluso, hay
conocido: el 9 de abril de 1948 se ciertos períodos y regio nes en los cuales
produce un acontecimiento al mismo parece estar dominada por expresiones
tiempo anunciado e imprevisto: es residuales próximas al vandalismo y al
asesinado Gaitán, el personero de todos banditismo, cuyos blancos y víctimas
estos nuevos procesos. Impropiamente difícilmente se pueden adscribir a unos
denominado el "Bogotazo", el sectores sociales o partidistas con
levantamiento popular generalizado pero exclusión de otros. Vamos a proponer
informe que siguió al asesinato mostró, al entonces una síntesis a la vez descriptiva
menos por un momento, que la e interpretativa que nos permi ta
eliminación del líder no ponía término a caracterizar el período. Lo haremos a
la efervescencia social sino que por el partir del seguimiento de tres
contrario la potenciaba. Pero a la postre componentes que consideramos básicos, a
reveló también ve rdades más profundas y saber: el terror, la resistencia y la
más decepcionantes: la identificación resultante conmoción social. Los vamos a
personal de todos estos procesos con representar como tres cortes sucesivos de
Gaitán es tal que, una vez aplastada la la trama histórica (a semejanza de lo que
rebelión subsiguiente al asesinato, la hizo Braudel en su estudio del Medi-
política daba la impresión de regresar a terráneo) y los vamos a ordenar en una
sus cauces decimonónicos y deshacerse secuencia que va gradualmente de lo más
de todo lo social, tan arduamente visible a lo menos visible o invisible.
construido en la primera mitad del siglo.
A. La Violencia como terror
Nos hallábamos, pues, en plena Violencia concentrado
y de repente se perdía incluso la noción
del orden causal de las cosas, puesto que Ningún estudio serio puede olvidar u
el asesinato de Gaitán que podía omitir una reflexión sobre esta dimensión
considerarse como momento inaugural de de la Vio lencia que por algo fue la que
dejó el más duradero impacto en la
17
Herbert Braun, Mataron a Gaitán, Bogotá,
memoria colectiva y en el subconsciente
Universidad Nacional de Colombia, 1987 de los colombianos. Esta dimensión de la
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

Violencia es la asociada primordialmente obstáculo a la constitución de sujetos


al sectarismo, a la dimensión político-- sociales y de actores políticos autónomos.
partidista de la Violencia que parecería Aquí radica la ambivalencia originaria de
constituirse al margen de lo social pero lo político en Colombia. Muy lejos, por
que en realidad va más allá: ha invadido ejemplo, de la Francia republicana,
todo lo social y es la que, de hecho, estudiada por Maurice Agulhon, en donde
impone su dinámica peculiar al conjunto. las pasiones políticas no sólo tenían color,
La Violencia es de alguna manera terror sino que inequívocamente rojo era obrero
concentrado. y blanco era patrón19 . Se entenderá
entonces por qué podemos plantear que
Ahora bien, para que se aclare el alcance en Colombia, por el contrario -y de
de nuestro enunciado según el cual la manera paradójica- cuanto más se acentúa
ViolenciaTerror es la supresión de lo el contenido partidista de las oposiciones
político, es imperioso recordar tanto más se despoja a éstas de su
previamente el carácter último de potencial político. Llevando a su límite la
nuestros partidos históricos y de su paradoja habría que concluir que la
enfrentamiento. Se trata, en efecto, de politización partidista (liberal-
partidos que responden ante todo a la conservadora) es una politización
dinámica de las solidaridades despolitiza dora. Pues bien, el terror de los
comunitarias, es decir, que pertenecen años cincuentas no hace sino exacerbar
propiamente hablando al orden de lo ese sentido de la politización-
arcaico y prepolítico y que -como lo han despolitización. Esa politización a la
señalado Malcolm Deas y David colombiana no crea actores sino adeptos.
Bushnell- llegaron a las gentes y a las Múltiples son los procesos que con
localidades antes que el Estado o el posterioridad al asesinato de Gaitán se
sentido de Nación18 . El mundo de los inscriben en la lógica de aniquilación de
copartidarios es anterior al mundo de los lo social y supresión de lo político. Tres
ciuda danos. Al contrario también de la de ellos, por lo menos, son indescartables:
evolución europea en donde la el primero, es el desmantelamiento, "a
instauración de lo político y la sangre y fuego", de la rebelión de abril
emergencia de los partidos son apreciadas que se había convertido en una verdadera
como una cualificación de lo social, en pesadilla, tanto más inquietante cuanto
Colombia nos hallamos pues frente a una que se había traducido en probados actos
politización pre-social. Más aún, desde el de desborde de los cauces bipartidistas; el
punto de vista de cualquier discurso segundo, es el conjunto de dispositivos
alternativo, la contaminación político- ideológicos legales y de coerción
partidista de estirpe liberalconservadora, encaminados a desalentar o sofocar no
es inevitablemente asociada a la sólo las organizaciones obreras más
desagregación, desorganización, ajenas a la lógica patronal sino en general
desarticula ción de lo social. Se la todo vestigio de protesta cívica o social; y
considera simplemente como un el tercero es, por supuesto, la
generalización de la represión en la
18
Malcolm Deas, "Algunos interrogantes sobre la remota provincia, que adquiere visos de
relación guerras civiles y violencia", en Gonzalo
Sánchez y Ricardo Peñaranda (Eds.), Pasado y 19
presente de la violencia en Colombia, Bogotá, Maurice Agulhon, La République an Village,
Cerec, 1986, pp. 41-46; David Bushnell, "Política Paris, Editions du Seuil, 1979, p. 134.
y partidos en el siglo XIX", en Ibid., pp. 31-39.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

cruzada de exterminio contra el


gaitanismo y demás variantes de la No se trataba, en efecto, del terror como
izquierda política primero, antes de una práctica ocasional, sino precisamente
extenderse a todo el Partido Liberal de algo más estructurado, de una
luego. verdadera política, que incluía aspectos
tan diferenciables como los siguientes:
Desde esta dimensión de la Violencia el
espacio conflictual es definido no en -Hay una estrategia y una
términos de oposición, contradicción o programación del terror cuyo
antagonismo sino de persecución y de objetivo se encuentra sintetizado en
diáspora, de huida en múltiples una patética frase, repetida sin
direcciones: del campo a la ciudad, del descanso por el líder político Laureano
poblado a la metrópoli, de la zona central Gómez antes de acceder a la
del país a las lejanas tierras de Presidencia: "hay un millón
colonización, de Colombia a las naciones ochocientas mil cédulas falsas". La
vecinas. Para subrayar la relación de frase equivalía a despojar de la
continuidad entre todas estas formas de ciudadanía al partido mayoritario del
destierro interior y exterior se las cobijaba país.
con un término común: el exilio 20.
-Hay unos agentes del terror, a
En una sociedad en donde los menudo policías, patrullas del ejército
contendores políticos y sociales no o fuerzas combinadas que se dedican a
pueden ser pensados en términos de asolar pueblos inermes.
rivalidad sino de desviació n de una
verdad o creencia originaria -de ortodoxia -Hay unas organizaciones del terror,
y herejía, como en las guerras de religión- constituidas por bandas de fanáticos
la regeneración social y política no puede que ejecutan la muerte por encargo: los
lograr se a su turno, sino por medio de la tenebrosos "Pájaros”. Actúan éstos a
proscripción o el aniquilamiento de sueldo de políticos, terratenientes y
quienes, según los parámetros histórico- comerciantes, o por cuenta propia,
culturales dominantes, se encuentran en el pero en todo caso con la tolerancia o
estado de transgresión. A este tipo de complicidad de las autoridades y la
representaciones de la sociedad se impotencia de las víctimas
aproximaba la Colombia de los años desprotegidas. En el relato ya clásico
cincuentas. Desde el poder se urdían de Gustavo Álvarez Gardeazábal21
verdaderas estrategias de todos los dirigentes políticos de una
homogeneización dentro de las cuales la localidad, previa y públicamente
guerra y la política no podían pensarse notificados de su muerte próxima por
simplemente en términos de victoria los secuaces de "El Cóndor", caen
sobre el enemigo sino de eliminación fatalme nte acribillados uno a uno y en
física del mismo. La diferencia se había un orden también preestable cido, sin
hecho incompatible con el orden. que haya poder que se movilice para
evitarlo.
20
Carecemos todavía de un análisis del
vocabulario de la violencia. 21
Gustavo Álvarez Gardeazábal, Cóndores no
entierran todos los días, Guayaquil, Ecuador,
Editorial Ariel Universal, 1974.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

circunstancias no puede ser íntimo,


-Hay unos rituales del terror, una tiene que ser aleccionador22 .
liturgia y una solemnización de la
muerte, que implican un aprendizaje -Hay unos instrumentos del terror.
de las artes de hacer sufrir. No sólo se No impactan de igual manera los
mata sino que el cómo se mata muertos a bala que los que lo han sido
obedece también a una lógica siniestra, a machete, ahorcados o a garrote. El
a un cálculo del dolor y del terror. El arma de fuego puede resultar
despojo, la mutilación y la profanación demasiado expedita si lo que se busca
de los cuerpos son una prolongación es la dosificación del dolor. Los
de la empresa de conquista, pillaje y agentes o estrategas de la muerte
devastación del territorio enemigo. Los prefieren entonces el machete, el
cuerpos mutilados, desollados o cuchillo o el garrote. Sumado, y no en
incinerados parecerían inscribirse en el sustitución de cualquiera de los ante-
orden mental de la tierra arrasada. Hay riores mecanismos, el incendio, de
un despliegue ceremonial del suplicio, reiterada ocurrencia, constituía la
expresa do a veces en actos de máxima expresión de teatralidad del
estudiada perversión como el terror.
cercenamiento de la lengua (la palabra
del otro), la eventración de mujeres -Hay, finalmente, una cronología del
embarazadas (eliminación de la terror, dependiente en parte de los
posibilidad de reproducción física del instrumentos utilizados y en parte de
otro), la crucifixión, la castración y una calculada manipulació n de la
muchos otros, dirigidos no sólo a la aceleración o retardo del tiempo de
eliminación de los 200.000 muertos o ejecución o, puesto en otros términos,
más del período, sino, adicionalmente, de la relación entre unidad de tiempo y
a dejar una marca indeleble en los unidad de dolor. No tiene igual
millones de colombianos que impacto el asesinato escalonado de 40
quedaban. También importa entonces personas que una masacre del mismo
saber cómo se transmite el mensaje de número de víctimas en una sola
intimidación y cómo se disponen los operación fulminante y paralizante.
elementos del mensaje, cómo se
construye el escenario del terror si los Se trata, en suma, de un primer escenario
muertos se dejan amontonados o portador de una variadísima simbología
esparcidos en toda una vereda, por cultural, es decir, de un conjunto de
ejemplo. A ve ces el mensaje es eficaz prácticas significativas que sugieren
porque choca a primera vista; otras representaciones muy complejas no sólo
logra su eficacia precisamente en la de la política, sino también del cuerpo, de
medida en que resulte indescifrable. El la muerte, del más allá. Recordemos que
escenario del terror debe ser, por otra todo esto sucede en el país que por
parte, visible. Por eso hay ciertas entonces se reclamaba como el más
prefe rencias espaciales: el cruce de católico del mundo, así se tratara en
caminos, el paso de los ríos, los
montículos reconocidos en la región o
22
el vecindario. El dolor en estas Los antropólogos Carlos Uribe y María Victoria
Uribe han comenzado a incursionar con éxito en
estas temáticas.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

buena medida de un catolicismo fanático, Mexicana, se la ha definido como una


de escapularios, amuletos y tatuajes. La gran vergüenza nacional que, por lo
cruzada no era, por lo tanto, incompatible demás, no tuvo "ni caudillos, ni batallas,
con la salvación eterna. En algunas ni ideales, ni gloria"23. Pero, dado su
regiones el discurso eclesiástico carácter desestructurador de lo social y lo
legitimaba cuando no instigaba a ciertas político, tal vez sería mejor definirla -
bandas de asesinos, que por lo demás no tomándole un término prestado a Michel
encontraban disonante hacer pública Wieviorka- como un antimovimiento
profesión de fe católica o dejar signos de social24 .
su religiosidad en los sitios de sus
fechorías. No sobra agregar que los B. LA VIOLENCIA COMO
mismos rastros de superstición podían RESISTENCIA ARMADA
encontrarse en la otra orilla del conflicto,
en los grupos guerrilleros. En verdad, el terror es sufrido
pasivamente en muchas zonas, como un
No hay que olvidar tampoco que en el cataclismo, como una fatalidad. Pero el
trasfondo de este panorama hay banderas terror no monopoliza toda la escena
partidistas, que se trata de un política. En muchas zonas también se
enfrentamiento entre dos facciones organiza la resistencia.
políticas no muy nítidamente
diferenciadas en su reclutamiento, que se La resistencia es la formación más o
necesitan mutuamente, que se saben menos espontánea y a veces más o menos
solidarias del mismo orden social, pero políticamente dirigida de núcleos
que, sin embargo, arrastran "odios armados de defensa que van desde el
heredados" y sus diferencias reales se nivel vereda] hasta la conformación de
encuentran por tanto en un pasado casi verdaderos ejércitos campesinos
mítico, difícil de precisar. En tales con- regionales (caso de la región de los
diciones la Violencia tiende a revivir el Llanos en los limites con Venezuela). La
drama de la tradición bíblica y greco- lucha democrática, y en general la lucha
romana de los hermanos enemigos (Caín- política, que hasta entonces había tenido
Abel; Esaú-Jacob; Rómulo-Remo). De como canal regular la lucha electoral, se
hecho, en una literatura muy amplia y en ve compelida a tomar el camino de las
la retórica política la Violencia fue armas.
caracterizada durante buen tiempo como
una guerra fratricida, y en consecuencia, Vista así, la resistencia viene a llenar un
posteriormente, el Frente Nacional vacío, el vació dejado por el terror, que
(acuerdo bipartidista que pone no sólo ha suprimido lo social sino
formalmente término a una primera etapa también lo político como espacio de
de la Violencia) será enaltecido como una intermediación entre el nivel de expresión
reconciliación entre hermanos, entre de lo social y el Estado. No se puede en
miembros de la gran familia colombiana, consecuencia olvidar que en Colombia las
a la sombra de la Santa Madre Iglesia.
23
Mirada a través del prisma del terror, la Herbert Braun, Mataron a Gaitán, Bogotá,
Universidad Nacional de Colombia, 1987, p. 373.
Vio lencia nos ha dejado una literatura 24
Michel Wieviorka, Sociétés et Terrorisme,
defensiva y derrotista, tanto que, en Paris, Fayard, 1988, pp. 17 y ss.
contraposición al mito de la Revolución
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

guerrillas de los años cincuentas surgen independientemente de los conflictos


inicialmente como una forma de reales, a veces también del terror que
organización forzada para confrontar el pudiera campear en ellas. Una serie de
terror y no como parte de un proyecto símbolos cobran fuerza: el fusil, el
político- insurreccional para la toma del machete, la bandera, el caballo son
poder, del Estado o del gobierno. "Las ensalzados por doquier en panfletos,
guerrillas las hizo la Violencia", dirían los coplas y en la poesía popular.
campesinos del sur del Tolima, y
cualquier liberal de la época podría No es del caso hacer aquí una geografía
hacerles coro. Por eso, a diferencia de las social de estas guerrillas, que
guerras que se declaran formal y frecuentemente se entrecruzan con otras
solemnemente, que tienen ritos inau- formas más confusas y subterráneas de
gurales, la Violencia no tiene un acción armada. Pero no podemos dejar de
comienzo claramente identificable. mencionar los principales frentes
Cuando se toma conciencia de ella, ya guerrilleros que, con sus jefes-símbolos,
está instalada en todos los contornos de la se multiplicaron tanto en zonas de
sociedad. evidente continuidad de luchas agrarias,
como en nuevas zonas de colonización,
Los focos de resistencia en su versión dinamizadas por la propia Violencia.
más articulada de guerrillas cumplían una Como zonas de tradición agraria e
gran variedad de funciones. Para decirlo implantación guerrillera cabe desta car, en
muy breve mente, actuaban a veces como primer lugar, el área del Sumapaz bajo el
sustituto de movimientos sociales liderazgo indisputable de Juan de la Cruz
previamente destruidos (sindicatos Varela, un migrante llegado a la región
agrarios, ligas campesinas, organi- durante los agitados años veintes,
zaciones indígenas) ; a menudo, como admirador de Gaitán, captado en los
portavoces de ciertas identidades tiempos difíciles de los años cincuentas
partidistas (liberales, comunistas) y otras por el Partido Comunista; en segundo
simplemente como intérpretes de algunas lugar, el sur del Tolima, cuna de la
comunidades y necesidades locales o guerrilla colombiana actual, en donde las
regionales, más allá de cualquier guerrillas liberales de Mariachi y las
identidad de clase o partido, por ejemplo, comunistas de Isauro Yosa al tiempo que
en torno a demandas de crédito, vías, le huían a las fuerzas gubernamentales
control al despotismo de determinadas competían entre sí por las mismas bases
autoridades. Eran, en general, guerrillas campesinas. Como ejemplos del segundo
establecidas sobre la base de tipo de zonas, de las de colonización y
homogeneidades políticas, organiza ción refugio, recordemos primero las guerrillas
partidista y controles territoriales. que conducía Rafael Rangel en las
vertientes de los ríos Carare-Opón y
En un ambiente de terror aplastante, como Magdalena Medio, en el departamento de
el que hemos analizado en las páginas Santander, provincia de una inestabilidad
precedentes, las gentes acosadas por la política secular en donde las fronteras
Violencia multiforme necesitaban del entre guerras civiles y Violencia son par-
mito de la época, el mito guerrillero. En ticularmente borrosas: escenario principal
efecto, las zonas de guerrilla eran en la Guerra de los Mil Días (1899-1902);
imaginadas o representadas como zonas virtual guerra civil regional entre 1930-
de dominio de la libertad, 34, al iniciarse la transición de la
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

Hegemonía Conservadora a la República Tampoco puede dejarse de lado en estas


Liberal; y, despunte temprano de la reflexiones sobre la resistencia que, no
Violencia hacia 1944-45. Por último, last obstante la aparente polarización, hay una
but not least, la región de los Llanos enorme diversidad en estas guerrillas y
Orientales, que es en realidad la de mayor que por lo tanto a veces no hay relación
fusión entre la organización militar y la alguna entre ellas; a veces entran en
organización civil de la población, cuyo alianzas muy inestables; y, con singular
jefe Guadalupe Salcedo, el más genuino frecuencia, entran también en relacio nes
símbolo de la guerrilla colombiana de francamente conflictivas. Las causas eran,
entonces, amnistiado inicialmente bajo el por supuesto, muy heterogéneas: celos en
gobierno militar de Rojas Pinilla, habría las influencias regionales, es decir,
de caer asesinado luego en la transición al reproducción de los rasgos propios del
Frente Nacional. Su asesinato será el gamonalismo en las toldas guerrilleras,
fantasma de todo guerrillero amnistiado. que hacía que toda disensión interna se
tradujera en la conformación de un nuevo
No sobra subrayarlo, se trataba de grupo; criterios encontrados en el manejo
guerrillas esencialmente rurales, tanto por de las relaciones entre la guerrilla y los
su composición como por su teatro de jefes políticos, entre los jefes guerrilleros
operaciones, pero contaban con apoyos y sus súbditos o entre los jefes
urbanos no desdeñables. Una informal, a guerrilleros y los bienes de la guerrilla;
veces muy elemental pero eficaz red divergentes concepciones de las
logística era la que les permitía pro veerse relaciones entre guerrilla y bases
de municiones, armas, víveres, medica- campesinas, sobre todo en zonas como el
mentos, dinero y, sobre todo, de la sur del Tolima y Sumapaz, de presencia
información básica en torno a los planes y simultánea de guerrillas liberales y
movimientos de sus enemigos. comunistas. Estas últimas divergencias
incluían asuntos del siguiente tenor:
Se las podía hallar indistintamente tanto reforma agraria o propiedad individual en
allí donde la represión y la presencia las zonas bajo control guerrillero; trato
traumática del Estado era muy notoria que debía dársele al adversario, es decir,
(Tolima, Sumapaz), como allí donde la respeto a su vida y bienes, o práctica de
presencia de este último no era visible ni tierra arrasada; importancia que debía
como autoridad, ni como administrador o dársele a cierta ética revolucionaria, en
dispensador de servicios sociales básicos. temas como el enriquecimiento
No era sorprendente encontrarlas allí don- individual, las prebendas de los jefes;
de el Estado no podía llegar fácilmente participación de niños y mujeres en tareas
como fuerza punitiva. Las de entonces militares o sólo en las logísticas, que lle-
eran guerrillas relativamente muy fijas, vaba a la definición de actitudes frente a
ancladas en sus zonas (o con gran la unidad de la familia, etc. En suma, la
movilidad pero sólo dentro de sus zonas) pluralidad allí no era índice de
y no migratorias, nomádicas, como las de democracia sino sínto ma de anarquía.
hoy que en el curso de la década del 80,
por ejemplo, pasaron sucesivamente del Por otro lado, hay que subrayar que estas
Caquetá al Magdalena Medio, al Cauca, a guerrillas están sujetas a los mismos
Urabá. proble mas de constitución, conservación
y reproduc ción de cualquier guerrilla.
Dentro de esta perspectiva, la
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

incorporación a la guerrilla tiene vez con todo su dramatismo cuando


implicaciones como las que a título de llega el día de dejar las armas. He aquí
simple ilustración enunciamos: un sinnúmero de elementos para una
sociología de la guerrilla.
-ruptura de lazos personales (familia,
amigos) contrarrestada frecuentemente No creo trivializar los alcances de este
con la práctica de irse al monte proceso al postular que es innegable que
familias enteras, con su padre para muchos niños y adolescentes
convertido en jefe guerrillero, como colombianos entre 1949 y 1965 (para
sucedió en el sur del Tolima con los poner un límite que hoy ya resulta
Loaiza, que dieron su nombre a una de arbitrario), o sea para toda una
las columnas guerrilleras más activas generación, su espacio de socialización
de la región; no fue la calle, el barrio, la familia o la
escuela sino la guerrilla. Las FARC se
-problemas en la adaptación, siempre precian de tener en su Estado Mayor al
penosa, a la doble vida del clandestino, más antiguo dirigente guerrillero del
que tiene que combinar actividades mundo, Manuel Marulanda Vélez
rutinarias con las de militante; "Tirofijo", iniciado en las guerrillas
liberales a comienzos de los años
-diseño de estrategias de sobrevivencia cincuentas. Para muchos colombianos, ser
y, ante todo la tarea de alimentar un guerrillero se convirtió incluso en una
ejército irregular, alternando opción de vida, como para otros dicha
operaciones de expropiació n, opción podría ser cura, abogado o
proyectos de producción y forma ción zapatero. Casi podría decirse sin caer en
de cadenas permanentes de suministro la hipérbole que la guerrilla es no sólo
de víveres; una categoría política sino también un
lugar en la estratificación social. Una
-ingreso a los circuitos de comercio de rutinización de estas proporciones no deja
armas; -políticas de reclutamiento de de tener onerosas consecuencias sobre la
personal y de entrenamiento en la Colombia de hoy.
habilidad, en la fortaleza física y en
todas las artes del tránsito de la Camilo Torres, idealizado como el cura
pasividad a una lucha continua con guerrillero y no como el dirigente de
escasas o nulas posibilidades de masas que también fue, se interesó
victoria en el horizonte; particularmente en construir una visión
positiva de la Violencia como
-definición de jerarquías internas, Resistencia, haciendo abstracción en
reparto de funciones y delimitación de cierto modo del otro aspecto ya analizado,
zonas de control; el de la lógica del terror. Fue,
naturalmente, la persistencia del
-acoplamiento a normas disciplinarias, movimiento guerrillero en las décadas
objetivos colectivos y sentido de siguientes la que le abrió camino a una
organización; revalorización-idealización de la
resistencia en la literatura reciente. Esta
-en suma, todo el problema de prolongación del conflicto armado hizo
inventarse una nueva vida que, dicho pensar luego la Violencia como etapa del
sea de paso, vuelve a plantearse otra
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

movimiento guerrillero, como prehistoria Guerrillas de los Llanos, columna verte-


de la lucha revolucionaria. bral de la resistencia. Este texto que
sorprende por su coherencia, iba quizás
Pero, vuelvo a insistir, no hay que hacerse más allá de lo históricamente viable,
exageradas ilusiones sobre el nivel de sobre todo si se lo pone en cualquier otro
articulación o estructuración de los contexto distinto al de los Llanos
dispositivos de la resistencia. Por un lado, Orientales. Representa de algún modo la
porque en última ins tancia cada localidad utopía de la resistencia.
libraba su propio combate, y por otro
lado, porque aun en el caso de que Uno estaría incluso tentado a compararlo,
pudiera hablarse de un proceso global de y formalmente con ventaja, a dos textos
resistencia, ésta estaba inmersa constante- pilares de la Revolución Mexicana, el
mente en un entorno de violencia difusa o "Plan de San Luis de Potosí" de Madero y
-para ponerlo en términos de Hobsbawm- el "Plan de Ayala" de Zapata,
en formas de violencia prepolítica, como probablemente conocidos por los
el bandidaje y la simple criminalidad y inspiradores de las Leyes del Llano. Pero
delincuencia. en tanto que los campesinos de Morelos
Con estas limitaciones, se avanzaba a iban más allá de la letra, el conjunto del
media dos de 1953 en la formulación de movimiento armado colombiano y los
un proyecto de coordinación guerrillera hechos mismos estaban muy a la zaga de
nacional, con vagas posibilidades de una normatividad revolucionaria.
consolidación, pero con importantes Además, quedaría esta diferencia
efectos disuasivos en amplias capas de las sustancial: en la Revolución Mexicana, el
élites dirigentes y en las propias filas del terror estaba claramente demarcado de la
ejército. Por otro lado, cuando con el lucha revolucionaria, estaba políticamente
aplauso de todos los descontentos, tanto controlado; es más, el terror aparecía casi
dentro del partido de gobierno como en la que exclusivamente como la forma de
oposición, las Fuerzas Armadas actuar del poder (de los porfiristas, de los
comandadas por el gene ral Rojas Pinilla huertistas, etc.) y no de la rebelión. La
asumen el gobier no, otros procesos resistencia colombiana, en cambio, no
estaban en curso. En la dinámica interna escapaba (o sólo muy marginalmente) a la
de algunos de los movimientos lógica del terror.
guerrilleros regionales aparecieron,
efectivamente, claros signos de Este pasado probablemente explique, por
maduración de un proyecto democrático lo menos en parte, la doble trayectoria de
de sociedad, que postulaba un nuevo régi- la resistencia de los años cincuentas:
men de propiedad, reglamentaba la
producción de acuerdo con los recursos -Una línea evolutiva, que desemboca en
disponibles y las necesidades de la las guerrillas contemporáneas, cuyos cua-
población, establecía sistemas propios de dros fundadores están marcados casi
organización de las finanzas, creaba todos por la herencia traumática de la
nuevas instancias de poder y de justicia y Violencia. Como se sabe, las FARC,
redefinía las relaciones entre el pueblo y creadas formalmente en 1965, lo fueron a
el ejército guerrillero. Este viraje que partir de núcleos de autodefensa, con
apuntaba a la construcción de un nuevo raíces en los años cincuentas. Las demás
proyecto de Estado fue el que se (EPL, ELN, e incluso el M-19) surgieron
materializó en las famosas Leyes de las
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

por escisión de las FARC o del tronco Nacional, lejos de reconciliar, desafiaba.
común, el Partido Comunista25 . Desde todas las trincheras de la oposición
se le denunciaba como un proyecto de
-Una línea involutiva, que se ramifica en unificación de las clases dominantes,
diversas variantes de bandolerismo como "el partido único de la oligarquía",
político, las cuales, además de su arraigo según la expresión de Diego Montaña
en las comunidades campesinas, como el hace más de veinte años.
arquetipo de Hobsbawm, están
atravesadas interiormente por el C. LA VIOLENCIA COMO
bipartidismo y en permanente proceso de CONMOCIÓN SOCIAL
tensión y arreglos con las estruc turas SUBTERRÁNEA
locales de poder 26 .
Detrás del plano impactante del terror y
Por supuesto que uno podría interrogarse del menos visible de la resistencia, hay un
hoy si realmente esas fronteras inestables proceso de profundidad que afecta la
entre las guerrillas y el bandolerismo se propiedad, los espacios productivos y las
clarificaron definitivamente algún día. relaciones sociales. La magnitud y las
Uno podría preguntarse igualmente con diversas direcciones en que ello se
razón si la mercantilización de la política produjo fueron oscurecidas durante
vía el narcotráfico, que le ha dado nuevo muchos años tanto por el reduccionismo
impulso al clientelismo (y a veces visos partidista, como por ciertas
empresariales) no ha tenido también interpretaciones bipola res del tipo
como contrapartida, vía el secuestro, una feudalismo -capitalismo. Se acepta ba, es
bandolerización contagiosa de la llamada obvio, que como corolario de uno de los
oposición armada en Colombia. Ninguna procesos anteriormente analizados o por
guerrilla en el mundo ha practicado el su combinación se habían producido no
secuestro en dimensiones tan aberrantes sólo enormes pérdidas en vidas humanas,
como la colombiana. Y este componente sino también pérdidas incalculables en
de la lucha armada, que merecería un bienes, cosechas y lucro cesante. Pero
análisis muy serio, no puede escudarse en difícilmente se llegaba a visualizar, como
la también real lumpenizaci6n de sectores ha sido posible comenzar a hacerlo hoy
vinculados a los aparatos armados del en perspectiva, el reordenamiento en las
Estado. relaciones sociales y en algunas regiones
el hundimiento de símbolos y poderes del
Pero volvamos por un instante a las viejo orden. Se tendía a ver la Violencia
guerrillas de los años cincuentas y como una fuerza todopoderosa y no como
precisemos, para cerrar este aparte, que un escenario de lucha en donde las
desde la perspectiva de la resistencia y el víctimas de hoy podían recobrar la
conflicto armado posterior, el Frente iniciativa política o social mañana. Para
ponerlo en términos de la argumentación
25
Para mayores detalles véase de Eduardo Pizarro general de este ensayo, el intento de
Leongómez, "Los orígenes del movimiento supresión de los adversarios sociales, que
armado comunista en Colombia", en Análisis se había producido desde la lógica del
Político, No. 7, Bogotá, Universidad Nacional de terror, se revela ilusorio. Esos adversarios
Colombia, 1989, pp. 7-31.
26
G. Sánchez y Donny Meertens, Bandoleros,
están comprometidos en una guerra
gamonales y campesinos, Bogotá, Ancora, 1983. invisible. Sólo que no se trata allí de un
simple duelo entre siervos y señores. Es
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un escenario más complejo en el que hay industriales los únicos que pudieron
desplazamientos de ejes industriales; mostrar de manera consistente mayor
crecimiento inusitado de algunas ciudades conformidad y hasta entusiasmo con lo
intermedias, como Armenia en el que acontecía a sus inversiones y le
Quindío, y declinio o estancamiento de lanzaban al rostro del país aterrado las
otras, como Líbano en el Tolima, y estadísticas de su prosperidad. Como
Sevilla en el Valle; rutinización de habrían de repetirlo con cinismo en la
irregulares mecanismos de movilidad de década de los ochentas: "a la economía le
la propiedad raíz, por doquier; alteración va bien, aunque al país le va mal".
de los canales de comercialización,
principalmente de café y ganado; En su pluralidad de trayectorias la
desordenadas y abruptas migraciones Violencia rehuye, pues, a cualquier
internas; procesos de diverso orden que modelo preestablecido. Es, en verdad, un
afectan la organización interna de las proceso de procesos. Sin embargo, no
haciendas, las correlaciones de fuerza por ello se puede renunciar a ciertos
entre terratenientes-autoridades locales y principios de inteligibilidad. 'Los
bandas armadas, cualquiera fuera su diferentes sectores son afectados de
denominación, etcétera. desigual manera: hay que subrayarlo, por
más trivial que parezca. Enunciados del
En términos de grupos sociales, sus tipo: "la Violencia no impidió la
efectos tampoco son unívocos. Así, la expansión de la economía cafetera", tie-
Violencia puede significar un canal nen poco sentido si no están
inesperado de ascenso para tenderos y acompañados de un esfuerzo de
comerciantes inescrupulosos; en zonas de desagregación. Desde la perspectiva de
guerrilla puede traducirse en los efectos diferenciales que venimos
contribuciones forzosas para los subrayando, no es lo mismo un simple
ganaderos, convertidos en aliados desplazamiento de inversiones de un
naturales del ejército y del gobierno; en terrateniente (que tiene recursos
zonas en donde no prospera la resistencia alternativos) que el despojo absoluto al
es campo abierto para el despojo a campesino, precedido frecuentemente de
millares de pequeños propietarios y a las su eliminación física y la de su familia.
comunidades indígenas, todavía más
indefensas. De acuerdo con lo previsible, Los efectos más álgidos en el plano
la Violencia favorece el ensanche de social, cabe recordarlo, no fueron
capitalistas agrarios que estaban bien resueltos ni por la colonización, dirigida
ubicados antes de agudizarse el conflicto por el Estado o espontánea, ni por los
y se sirvieron de la misma Violencia para planes de reconstrucción diseñados por el
sostener y ampliar sus ventajas iniciales. Frente Nacional27 .
Contra todo lo esperado, y habitualmente
más difícil de aceptar, la Violencia 27
contribuyó al derrumbe definitivo del He explorado con mayor detalle estos temas en
trabajos anteriores a los cuales me permito remitir
poder hacendatario en zonas en donde la al lector. Véase, G. Sánchez, "Violencia,
hacienda ya había sido debilitada en guerrillas y estructuras agrarias", en Nueva
luchas anteriores y en donde la Vio lencia Historia de Colombia, Bogotá, Editorial Planeta,
no había tomado por sorpresa a los 1989, Tomo 2, pp. 127-153.
-G. Sánchez, "Rehabilitación y violencia bajo el
campesinos (región del Tequendama y Frente Nacional", en Análisis Político, No. 4,
Suma paz). Pero fueron tal vez los mayo a agosto de 1988, pp. 21-42.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

Bajo esta óptica de los múltiples efectos economía, el poder y la política, mostraba
sociales encontrados, tal vez resulta más signos de cierto repliegue, como ya queda
clara la caracterización que hizo dicho. Muchos hacendados, sobre todo
Hobsbawm hace má s de veinte años cafeteros, habían sufrido golpes
cuando estimó que la Violencia era una irreparables en sus propiedades y en su
especie de revolución frustrada. Porque prestigio social, aunque para ser exactos
a decir verdad, mirando hay que agregar que posteriormente
retrospectivamente ese panorama descrito fueron compensados económicamente por
se siente como si en un mismo el Estado, a través del Incora (Instituto
movimiento todo hubiera sido remo vido, Colombiano de Reforma Agraria),
sin que nada hubiera cambiado. reorientaron sus inversiones y reco braron
muy probablemente desde otras
Ahora bien, recapitulando nuestras posiciones parte del poder político
distintas aproximaciones a la Violencia perdido. Sobrevivieron, es cierto, algunas
desde el punto de vista de su desenlace de las formas políticas ligadas al poder
inmediato, se comprende también mejor hacendatario, como el gamonalismo y el
la triple dimensión del Frente Nacional: clientelismo. Y en un evidente reacomodo
con respecto al Terror, proyecto de de los equilibrios regionales, saltaron a la
Reconciliación; con respecto a la palestra con una voracidad feudalizante
Resistencia, proyecto de Unificación de los latifundios de otras regiones, como la
las clases dominantes; y, con respecto a lo Costa Atlántica, que se convirtió por lo
social, proyecto de Rehabilitación, demás en la cuna del formidable
reconstrucción y reforma, o más movimiento campesino de los años
ambiciosamente todavía, plan de setentas. Pero hacia el futuro, el
modernización capitalista de la economía fenómeno sobresaliente con respecto a las
y del Estado. nuevas modalidades de la Violencia fue
que a lo largo del período del Frente
V. EL LEGADO DE LA VIOLENCIA Nacional el eje de la confrontación
armada se desplazó: se fue instalando en
Si tratamos de recomponer el cuadro las nuevas fronteras agrarias del país. De
inicialmente dibujado, encontramos que los espacios y roles fijos de la hacienda se
al término de la Violencia los tres pasaría entonces a los espacios móviles
horizontes sociopolíticos en torno a los de la colonización. Las viejas Columnas
cuales se había desenvuelto la trama de Marcha -núcleos iniciales de lo que el
histórica nacional, a saber, la Hacienda, la sociólogo William Ramírez llamó la
Iglesia y los Partidos, se habían visto "colonización armada"- que habían sido
diferentemente afectados, a veces incluso huida, fuga del centro a la periferia,
con resultados ambivalentes. escape al control del Estado, serían
reemplazadas en los años ochentas por
La Hacienda, en primer lugar, que hasta una nueva modalidad de Marchas
entonces había tenido un papel Campesinas cuya trayectoria iría, por el
protagónico en la conformación de la contrario, de la periferia hacia el centro.
Más aún, estas últimas solían presentarse
como demanda de intervención de un
-G. Sánchez, ' `Tierra y violencia. El desarrollo
desigual de las regiones", en Análisis Político, No.
Estado ausente o precariamente presente.
6, Bogotá, 1989, pp. 8-34. No faltaría quien las viera como un
proyecto de conquista, de toma de ese
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

poder percibido como causante de la contundentes. Había facilitado la


marginalidad social y política. transición política, pero había perdido su
fuerza punitiva tanto en la esfera del
Por otro lado, a pesar de su dispersión mundo privado como en la de las
geográfica, estas zonas parecen obedecer costumbres sociales. Sin mayores
a ciertas fuerzas centrípetas. En efecto, dificultades y después de un siglo de
hoy por hoy es difícil explicar lo que militancia conserva dora, la jerarquía
acontece en una zona de colonización sin eclesiástica abrazó la causa del
hacer referencia al conjunto de ellas. bipartidismo frentenacionalista, eliminan-
Parecería haber incluso una cierta circu- do con ello uno de los más enconados
laridad intrazonal de procesos de muy factores de perturbación en la unidad de
corta temporalidad. Hay entre ellas las clases dominantes. Consiguientemente
migración de colonos, de fuerzas políticas a esta re orientación política, se tornó
y de conflictos. Como se señaló antes, en abiertamente refractaria a todo
el curso de la última década, aparte de la compromiso con lo social. El resultado
zona indígena del Cauca, fueron visible no estaba en los cálculos de nadie:
sucesivamente ejes del conflicto nacio nal se abrió camino un proceso irreversible
las siguientes zonas de colonización: el de secularización de la sociedad
Magdalena Medio, el Caquetá, el colombiana y de quiebre de muchas de
Guaviare, Urabá. Podría decirse que hay sus tradiciones morales. O sea que, con
un notorio carácter itinerante de la efectos paradójicos similares a los de
Violencia en el último decenio. Los otras movilizaciones de tinte político-
nuevos escenarios de violencia se nutren religioso, el fanatismo armado de la
de un desarraigo no sólo físico-espacial Violencia, con su furor apocalíptico
sino cultural y social. En todo caso, las atizado desde los púlpitos, produjo a la
zonas de colonización pasaron de ser larga una erosión de las lealtades
zonas de refugio, como lo habían sido en religiosas, o al menos una reformulación
los años cincuentas y sesentas, a ser focos de sus relaciones con el poder.
de desestabilización y de enfrentamiento Recordemos cómo de igual manera el
de guerrillas, narcos y paramilitares. radicalismo tradicionalista de La Vendée
en la época de la Francia revolucionaria
Hasta dónde pueda considerarse esta hizo posible precisamente el culto ala
creciente fusión entre el movimiento Razón; y cómo el movimiento de los
colonizador y el movimiento armado "Cristeros" del México posrevolucio nario
como un repliegue táctico de larga desencadenó como efecto de contragolpe
duración, y hasta dónde como una simple una crisis en las relaciones del
marginalización irreversible de los pro- catolicismo popular con las jerarquías
yectos políticos armados, es un eclesiásticas 28.
interrogante respecto del cual toda
respuesta puede resultar prematura. Pero En Colombia, apenas entrados los años
en todo caso la opción o el destino sesentas, la Iglesia sufría el desafío
colonizador significa un cambio doblemente simbólico de Camilo Torres,
inocultable en el paisaje político y como cura y como guerrillero. Desde
cultural de la guerrilla.
28
Jean Meyer, La Cristiada , 3 tomos, México,
¿Y qué decir ahora de la Iglesia? Los Siglo XXI Editores, 1973. Véase especialmente
efectos sobre ésta tal vez sean más Tomo I, p. 362.
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

entonces, en mayor o menor medida, la incluso familiar, como en las viejas


descristianización comenzó a ser un dinastías. Como en ellas y como en todo
hecho; desde entonces, también, la Iglesia régimen patrimonialista, los recursos y
dejó de ser exclusivamente un centro de los asuntos colectivos se manejan con una
autoridad para convertirse en un nuevo elaborada mezcla de paternalismo y
escenario de debate, controversia y lucha. coerción.
Su hegemonía cultural era cuestionable y Hay, sin embargo, otra cara de la misma
estaba efectivamente cuestionada 29 . mone da. Pese a estos reacomodos que
Por último, los Partidos. En contraste con parecerían no representar costo
las transformaciones que por la vía estratégico alguno para el bipartidismo, el
traumática se habían producido en otras desdibujamiento de las identidades
esferas de la sociedad, los partidos partidistas con la prolongación del
tradicionales, al igual que la Iglesia, se esquema y de la mentalidad
adaptaron y a través del Frente Nacional frentenacionalista, tuvo un efecto
realizaron una mutación aparentemente retardado no menospreciable: el
inaudita: de la competencia a muerte ensanchamiento gradual de una franja de
(literalmente) pasaron al reparto lo social y lo político "exteriores" al
programado y disciplinado del poder. Al bipartidismo y frecuentemente
hacerlo estaban sim plemente ratificando criminalizados, si no en la ley, sí en la
una tradición. Para ponerlo en términos práctica política cotidiana. Por eso nos
de Fernando Guillén Martínez, el Frente atreveríamos a decir que no obstante su
Nacional era un eslabón más del sistema carácter todavía mayoritario,
estratégico de guerras y reconciliaciones particularmente en los ritos electorales, el
sucesivas de los partidos tradicionales. bipartidismo es cada vez menos
Ningún debilitamiento pues hasta aquí en hegemónico en el sentido gramsciano, es
las solidaridades partidistas, a lo sumo decir, cada vez tiene menos capacidad de
modificación de sus formas. En efecto, un dirección y representación de toda la
estudio reciente considera el Frente sociedad.
Nacional como el punto de quiebre en la
configuración del clientelismo como En suma, después de la Violencia, los
forma dominante del ejercicio de la viejos pilares de la sociedad colombiana,
política en Colombia 30 . Versió n pobre del la Hacienda, la Iglesia y los Partidos, se
caudillismo decimonónico, el cliente- encuentran sumidos en una crisis
lismo convierte el poder en objeto de inconclusa, sin resolución y sin claros
apropia ción y transmisión privada e sustitutos visualizables en el porvenir
inmediato.
29
Luis Alberto Restrepo, "La guerra como VI. GUERRA INSURRECCIONAL,
sustitución de la política", en Análisis Político, MILITARIZACIÓN DE LA
No. 3, Bogotá, Universidad Nacional de
Colombia, 1988, p. 82.
POLÍTICA Y BANDOLERIZACIÓN
-Daniel Pécaut, Crónica de dos décadas de DE LA GUERRA
política colombiana, 1968-1988, Bogotá, Siglo
XXI Editores, 1988, pp. 25 y 26. Lo anterior nos lleva al punto final de
30
Francisco Leal Buitrago, "El sistema político estas reflexiones. En efecto, el Frente
del clientelis mo", en Análisis Político, No. 8,
septiembre a diciembre, Bogotá, Universidad
Nacional no sólo puso término a la
Nacional de Colombia, 1989, pp. 8-32. Violencia sino que borró toda amenaza de
guerra interpartidista en el futuro,
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

originando así una nueva representación bipartidista"31 que implicaba el Frente


de la sociedad. En este aspecto significó Nacional, se pasaría a una militarización
indiscutiblemente un viraje histórico. de la polarización social en virtud de una
Simultáneamente y a su pesar creó rápida acción concientizadora de
también las condiciones de posibilidad vanguardias arma das.
para que muchos sectores artesanos,
obreros, universitarios y campesinos, a Muchos de los antiguos combatientes de
los cuales la Violencia había desconecta- la Violencia fueron invitados a realizar
do de las tradiciones populares una purificación de su pasado (el
contestatarias que se habían venido revolucionario era la prefiguración del
forjando en las primeras décadas del Hombre Nuevo que pregona ba el Che
siglo, se afirmaran nuevamente ahora en Guevara) y a enrolarse en la que habría de
una visión de lo político que ya no pasaba ser la verdadera guerra, la guerra
exclusivamente por el reparto del poder revolucionaria. Eran los tiempos de una
sino que apuntaba a la abolición del orden América Latina idealizada frente a sí
establecido y a la instauración de nuevas misma y frente al cansado pensamiento
formas de sociedad. occidental, en la cual, además, tanto la
guerra como la política se inscribían en
Es en este contexto que debe verse el los dominios de un nuevo mito, el mito
tercer momento de las relaciones entre la del recomienzo. Todo parecía apuntar,
guerra y la política, el momento llamado desde esta óptica, hacia un reencuentro de
de violencia o guerra insurreccional, que lo político y lo militar, hacia una
se construye sobre la base de una nueva reconstrucción de la complementariedad
división de la sociedad, dominantes y entre la guerra y la política, como en el
dominados, y que promete sacar a siglo XIX, pero en aras esta vez de un
Colombia de su insularidad y proyecto de sociedad enteramente inédito.
excepcionalidad política, poniéndola al
ritmo del mesianismo revolucionario que Sin embargo, factores de diverso orden
por entonces invade a toda América han obrado en contravía de este sueño
Latina. Eran tiempos inaugurales, de revolucionario. En primer lugar, el grueso
ruptura y de utopía, y en todo caso de una de la sociedad colombiana se resistió a
ascendente mentalidad revolucionaria esta nueva polarización y los que la
para la cual parecía no haber pasado, sólo asumieron no pudieron salir de una
había futuro. condición de simples rebeldes marginales,
por más inquietantes que resultaran
Como consecuencia de lo anterior, el algunas de sus acciones. Las
conflicto político que se visualizaba repercusiones de esta situación no se
dejaría de estar regido por la rutina de la hicieron esperar: en la medida en que
incorporación de las disidencias y perdía viabilidad histórica el proyecto
tampoco podría ser superable ya con armado, los rebeldes marginalizados
simples "reconciliaciones estratégicas" fueron privilegiando hasta la hipertrofia
como las que habían cerrado el ciclo de los aspectos puramente militares y
las guerras pasadas, incluida la Violencia. destructivos de sus tareas revolucionarias
En adelante, se trataría de impugnaciones
frontales al poder que sólo cesarían con 31
La expresión es de Francisco Leal. Véase
su inevitable sustitución. De la artículo va citado.
"desmilitarización del conflicto
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

hasta que, para retomar la expresión de tiempo muerto sino que también a su
Eric Hobsbawm en otro contexto, se manera impone límites al futuro y lo
quedaron con un "programa negativo", condiciona. Ahora bien, como es sabido
separándose así aún más de la sociedad y las guerrillas colombianas actuales tienen
de las identidades colectivas que a la larga su origen en la autodefensa
pretendían representar. Prisioneros de una campesina o en la resistencia de los años
lógica con pocos o casi nulos espacios cincuentas y su primera infancia fue
para la rectificación, en sus filas el coetánea de la fase bando lera de la
esfuerzo intelectual es ignorado o Violencia. Esto quiere decir que a pesar
degradado en aras de valores marciales y de su ideologización y de la internaciona-
la crítica interna es asimilada a la traición. lización de su discurso a partir de los años
En síntesis, la guerra y todos los valores sesentas, y a pesar también de los intentos
asociados a las armas se fueron que algunas de estas guerrillas hicieron
imponiendo sobre las relaciones políticas por ganarse a su causa y transformar a
hasta convertirse lisa y llanamente en su algunos bandoleros, tales guerrillas no
sustituto 32 . fueron a todas luces inmunes a los
contactos, formas de acción y al ambiente
Un segundo factor que seguramente va a todavía predominantemente bandolero en
entrar a jugar papel determinante en la que nacieron. De allí su énfasis en la
suerte futura del movimiento guerrillero y simple reproducción de la estructura y la
que va a contribuir a restarle viabilidad capacidad militar, independientemente o a
histórica en el porvenir inmediato o en el costa de su audiencia nacional; de allí
mejor de los casos lo va a obligar a también la prima cía e incluso la
reconstruirse enteramente sobre autonomización de los métodos con
coordenadas nacionales es, claro está, la respecto a los contenidos y objetivos
crisis actual de los modelos políticos.
revolucionarios internacionales (la idea Para una sociedad que acababa de salir
misma de modelo) y consiguientemente hastia da de la Violencia, la lucha armada,
de los apoyos políticos, ideológicos y no obstante su apelación a una nueva
logísticos, para no hablar de las inciden- legitimidad, carecería de todo atractivo a
cias del replanteamiento ya lejano de partir del momento en que comenzara a
algunos de sus pares en el propio desdibujarse y a parecerse a aquélla. Pues
continente, Tupamaros en Uruguay, bien, el elemento más notorio de tal
Montoneros en Argentina y los que en indiferenciación y el causante del
Venezuela desembocaron en la corriente creciente desencanto con la guerrilla o
del Movimiento al Socialismo. incluso del repudio social a ella ha sido
indudablemente el uso generalizado y la
Pero el tercer factor y quizás el de mayor rutinización del secuestro, sumada a las
peso en la marginalidad crónica de los masacres y ejecuciones.
proyectos político-militares colombianos
de las tres últimas décadas es de carácter El secuestro como mecanismo de
histórico. En efecto, el pasado no es financiación, arma de presión política e
instrumento de castigo al adversario no
32
fue, hasta donde se sabe, utilizado por las
La formulación de este proceso se encuentra en guerrillas en los años cincuentas pero sí lo
el artículo de Luis Alberto Restrepo que lleva
justamente por título: "La guerra como sustitución
fue de manera sistemática y por primera
de la política", ya citado. vez en la época del bandolerismo (1958-
Estudios Guerra y política en la sociedad colombiana

65). Retomado inicialmente en forma advertirlo, estaba derrotando su propio


selectiva por la guerrilla de nuevo tipo en proyecto político 33 . Fue en cambio el
los años sesentas, se extendió cerco asfixiante del gobierno de Turbay a
inusitadame nte, sobre todo en los años toda forma de protesta y movilización
ochentas, ensanchando así las fronteras contestataria el que le devolvió un
móviles de la guerrilla no sólo de manera transitorio protagonismo a las guerrillas y
global con la Violencia sino en particular le granjeó a éstas una amplia simpatía
con la criminalidad común. La importan- popular, que con audacia y golpes de
cia atribuida a este mecanismo que opinión supo capitalizar el M-19 en torno
podríamos llamar de acumulación a la divisa de Paz y Diálogo Nacional.
primitiva de la guerrilla podía verse bajo
signos diferentes e incluso Fue también de manera un tanto
contradictorios: o bien como necesidad de inesperada aunque explicable que en 1982
responder con nuevos recursos a las el sucesor de Turbay, el presidente
exigencias de crecimiento ostensible, o Belisario Betancur, convirtió dichas
bien como síntoma de las dificultades de consignas en proceso de Paz y con
la guerrilla para sobrevivir con el limitado fluctuantes resultados comprometió en
apoyo que le estaba brindando la ellas no sólo al conjunto del movimiento
población. En todo caso, el guerrillero sino a las más diversas fuerzas
enriquecimiento se ha hecho patente y ha sociales. Después de un cuatrienio de
derivado hacia extremos tales que en la escarmiento y virtual censura, la política
última década el peso relativo de los recobraba con Betancur un cierto aire de
distintos grupos guerrilleros tanto en el foro y de quehacer colectivo.
escenario político nacional como dentro
de la Coordinadora Nacional Guerrillera Del controvertido Proceso de Paz de
comenzó a medirse por su respectivo Betancur se pueden decir muchas cosas:
poderío económico y no por su que no estaba acompañado de las
proyección política o su arraigo social. reformas estructurales de la sociedad y
del Estado que la gravedad del momento
No cabe duda de que el uso y abuso de demandaban; que no apuntaba a
tales prácticas favorecía enormemente las transformar el régimen sino a remozarlo;
tareas de la represión y le daba cabida a la que se mostraba acucioso en la
vieja fórmula, aplicada también en la configuración de una imagen y de una
última fase del bandole rismo, de opinión pública, pero indeciso en la
adjudicarle a los rebeldes en armas consolidación de bases sociales propias y
acciones que así no hubieran cometido, en de un movimiento nacional que le diera
las circunstancias descritas no resultaba autonomía frente a las anquilosadas
inverosímil que hubieran podido cometer. maquinarias bipartidistas; que su
predilección por las comisiones ocultaba
En síntesis, y con las precedentes una voluntad de rehuir el compromiso
consideraciones en mente, es lícito
33
caracterizar esta última fase del Hernando Gómez Buendía, "La violencia
movimiento armado como una etapa de contemporánea en Colombia: un punto de vista
deslizamiento hacia la militarización de la liberal", en G. Sánchez y R. Peñaranda (Eds.),
Pasado y presente de la violencia en Colombia,
política y hacia la bandolerización de la Bogotá, Cerec, 1986, p. 390.
guerra. Como lo anotara Hernando
Gómez Buendía, la guerrilla, sin
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frente a los eventuales acuerdos que se sabor a traición de tantas otras amnistías
protocolizaran; que al no ofrecer una en el pasado lejano y reciente del país, o
clara delimitación de la materia objeto de incorporando el discurso de la paz a sus
negociaciones permitió que éstas se fines estratégicos de guerra
diluye ran en un gaseoso Diálogo revolucionaria.
Nacional, etc. Pero más allá de todo esto,
y de la oposición del Congreso y de los Por otro lado, a la sombra o al margen del
gremios, y de la hostilidad abierta o conflicto armado entre el Estado y el
soterrada de los militares, el hecho de movimiento guerrillero se estaban
mayor protuberancia era que la iniciativa incubando otros fenómenos cuyas
de paz de Betancur constituía un salto repercusiones y alcances nadie estaba
adelante incluso frente a las expectativas entonces en capacidad de anticipar: un
que hasta entonces podía hacerse el crecimiento abrumador de la delincuencia
propio movimiento guerrillero34 . común, cuyo peso sólo podía medir
Coincidencialmente, como en 1953, el cotidianamente el hombre de la calle; una
anuncio de la propuesta de paz de oleada de intolerancia social
Betancur estuvo enmarcado por la materializada, por ejemplo, en las
celebración de importantes conferencias "operaciones de limpieza" de mendigos y
guerrilleras. Como se recordará, en el homosexuales; una franca deserción del
momento en que Rojas Pinilla asumía el Estado en terrenos álgidos, como el de la
poder (13 de junio de 1953) se estaba justicia, cada vez más sustituida por
aprobando el documento político más prácticas del orden del ajuste de cuentas;
importante de las guerrillas liberales, la y, sobre todo, la proliferación de grupos
Segunda Ley del Llano. En 1982, entre la paramilitares (Muerte a Secuestradores,
elección de Betancur y su toma de MAS, y luego decenas y decenas de
posesión tuvieron lugar dos importantes otros) que se convirtieron a la vez en
conferencias guerrilleras: la VII causa y efecto de la reticencia de la
Conferencia de las FARC (junio de 1982) guerrilla a la desmovilización o a la
en la cual éstas se transforman en "Ejér- entrega de armas, y en evidente riesgo
cito del Pueblo", FARC -EP, y la VIII para los amnistiados35. Miradas
Conferencia del M-19, celebrada en retrospectivamente las cosas, podría
agosto de 1982 en el Putumayo. Las decirse en consecuencia que cuando se
guerrillas estaban diseñando, pues, inauguró el período de Betancur, ni el
estrategias de expansión. Sin embargo, la conjunto del movimiento guerrillero, ni el
amnistía incondicional las ponía en conjunto de las clases dominantes habían
principio frente a una sorpresiva madurado para una paz negociada... y sin
oportunidad histórica de silenciar las embargo ya era tarde. Colombia había
armas y ponerlas bajo el comando de la entrado en lo que el sociólogo mexicano
política. En medio de su perple jidad no Sergio Zermeño ha llamado una
pudieron reaccionar sino de dos mane ras: "dinámica de desorden" que, en nuestro
con reservas y vacilaciones, sabedoras del caso, convirtió la confrontación social y
política en una cadena de retaliaciones sin
34
Para un completo balance del gobierno de
Betancur véase de Socorro Ramírez y Luis 35
Para un análisis de estas nuevas manifestaciones
Alberto Restrepo, Actores en conflicto por la paz, véase de Álvaro Camacho y Álvaro Guzmán,
Bogotá, Siglo XXI Editores-Cinep, 1989. Ciudad y violencia, Foro Nacional por Colombia,
Bogotá, 1990.
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fin que sólo pueden capitalizar los más resolver a tiempo una guerra y hoy ya no
fuertes. Así, a los frentes guerrilleros se sabe cuántas tiene.
respondió con "autodefensas"; a la En un lúgubre panorama sobre América
movilización popular de los paros cívicos Latina, el sociólogo brasileño Franc isco
y las marchas campesinas, asimilada a la Weffort concluye que vivimos hoy un
subversión, se respondió con la "guerra "bloqueo de pers pectivas"36 . En ese
sucia"; al secuestro, con las sentido la situación colombiana no difiere
desapariciones; al asalto, con la masacre. de la de sus vecinos del subcontinente.
Se produjo, en suma, una verdadera Pero más allá de esto, Colombia parece
clandestinización no sólo de la extrema haber regresado a su vieja excepcio -
derecha sino en términos más generales nalidad: cuando casi todos los países del
de la guerra, o de las múltiples guerras, área temen por su viabilidad económica,
para ser más precisos. Frente a ellas la Colombia se interroga sobre su viabilidad
unidad del Estado parece simplemente política. Nunca habíamos estado tan
deshacerse ya que éste es en algunos literalmente en tiempos de Constituyente.
aspectos víctima; en otros es testigo Tenemos que reinventar el País.
tolerante o complaciente, y. en otros es
parte de los poderes "clandestinizados".

Tales son los tortuosos y complejos


caminos a través de los cuales llegamos a
la situación actual, a la última fase de la
guerra. En efecto, la arriba mencionada
clandestinización de los aparatos armados
al servicio de la empresa política de la
extrema derecha encontró un terreno
común con el narcotráfico que de simple
negocio derivó a este agresivo proyecto
político- militar que se abre paso a base de
bombas y de sicarios. Por este camino
también el conflicto político interno se
internacionalizó de diversas maneras.
Trágica irrupción en la escena mundial de
este secularmente introvertido país.

El narcotráfico y las fuerzas a él


asociadas o tras él escudadas impusieron
su dinámica al conjunto conflictual de la
sociedad colombiana de hoy y la han
conducido a una feudalización o
"cartelización" de la guerra, si así pudiera
decirse, y a una verdadera pulverización
de lo político, detrás de las cuales es cada
36
vez más difícil reconstruir un princip io de Francisco C. Weffort, "A América Errada:
Notas sobre a Democracia e a Modernidade na
unidad. Podemos decir en consecuencia, América Latina em Crise' , Cadernos Cedec, No.
tal vez con un poco de exageración, que 14, Sao Paulo, 1990, p. 12.
en la última década Colombia dejó de