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Pregunta 1

TEMA TEÓRICO
Apremios ilegales, vejámenes, severidades y tortura: distinción conceptual entre estos delitos.
(30 puntos)

Se trata de delitos contra la libertad realizados por funcionarios públicos y están ubicados en el
Libro segundo: de los delitos, Título V: delitos contra la libertad, Capítulo I: delitos contra la
libertad individual.
El código contempla el caso de severidades, vejaciones y apremios ilegales en el art. 144 bis incs. 2
y 3. La figura de tortura impuesta por el funcionario público al preso que guardare se comtempla en
los arts 144 ter, 144 cuarto y 144 quinto.

Severidades: solo se hace mención a ellas en el inc. 3, para referirse al caso de que recaigan sobre
un preso que el funcionario guarda. Consisten en someter al preso a un régimen carcelario más
severo que el dispuesto por la lay o por los reglamentos carcelarios, de manera que se trata de
medidas arbitrarias e ilegales. La severidad es ilegal o arbitraria, por ejemplo, cuando ella no esté
autorizada por el reglamento carcelario o la ley; o cuando sea impuesta por un funcionario sin
facultades para imponerla; o cuando se aplica fuera de los casos en que la ley la autoriza. Son casos
de severidades: no permitir las visitas al preso, no permitir que reciba correspondencia, etc.

Vejaciones: vejar significa maltratar, molestar, perjudicar, hacer padecer a alguien. Las vejaciones
pueden ser físicas o morales y siempre constituyen un hecho ilegal, porque atentan contra la
dignidad de la persona. Pueden consistir en groserías, malas palabras, trato despectivo o cualquier
otro acto que implique degradación moral de la víctima.
Como por ejemplo lo acontecido en el caso: I. P. y otro s/ apremios ilegales a detenidos. Tribunal:
Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional. Cita: MJ-JU-M-89084-AR |
MJJ89084 | MJJ89084.
En dicho fallo, se procede a revocar el sobreseimiento impugnado por la Fiscalía y decretar el
procesamiento de los imputados -en el caso, celadores de un instituto de menores-, por
considerarlos coautores del delito de vejaciones, previsto y reprimido en el art. 144 bis, inc. 3, del
CP.
Procesan a los celadores de un instituto de menores acusados de haber desplegado agresiones
desmedidas e innecesarias respecto de los internos aún cuando la riña que procuraban apaciguar ya
había sido contenida, calificándose el suceso juzgado bajo los parámetros del delito de vejaciones.
Cabe calificar la conducta de los imputados -en el caso, celadores de un instituto de menores- como
constitutiva del delito de vejaciones, pues estas consisten en todo trato humillante que mortifica
moralmente a la persona, atacando su sentimiento de dignidad o respeto que merece como tal y con
el que espera ser tratada , pues aunque pesa más el menoscabo psíquico que el físico, ellas pueden
estar integradas por actos materiales y ser tanto físicas como morales, tal como se evidencia en el
particular en el que se han conjugado las dos opciones.

Apremios ilegales: apremiar significa oprimir, apretar, compeler u obligar a alguien a que haga o
diga alguna cosa. En la mayoría de los casos los apremios ilegales contra una persona son
empleados para obtener de ella una confesión, lo cual viola el art. 18 CN: "nadie puede declarar
contra sí mismo".
En el inc. 2 del 144 bis se contempla la figura del caso en que un funcionario público cometa
vejaciones o apremios ilegales contra cualquier persona, mientras se desempeña en un acto de
servicio.
En el inc. 3 del mismo artículo se considera el caso de el funcionario público que comete
severidades, vejaciones o apremios ilegales contra un preso que él guarda.
Agravantes: conforme al art. 144 bis, las figuras antes mencionadas, se agravan si concurre alguna
de las circunstancias de los incs. 1,2,3 y 5 del art. 142. En estos casos la pena privativa de la libertad
es de reclusión de 2 a 6 años.

Tortura: se entiende por tortura no solamente los tormentos físicos, sino también la imposición de
sufrimientos síquicos, cuando éstos tengan gravedad suficiente. La tortura consiste en maltratos o
sufrimientos corporales, morales o síquicos infligidos intencionalmente a la víctima. La ley reprime
cualquier clase de tortura; establecido en el art. 18 CN con el antecedente directo de la asamblea del
año XIII.
El art. 144 ter contempla la pena para el funcionario público que impusiere cualquier tipo de tortura,
sin importar si la víctima se encuentra jurídicamente a cargo del funcionario o si fue detenida legal
o ilegalmente. Además contempla que igual pena se le impondrá al particular que ejecute los
mismos hechos. Es decir que el sujeto activo en este caso puede ser tanto un funcionario público
como un particular.
Ejemplos: infligir quemaduras, hundirle la cabeza en un tacho con agua, golpearlo, etc.

Pregunta 2

TEMA PRÁCTICO
1- Juan Esmaña propuso a Mabel Torres, de 12 años de edad, prostituta, que la sacaría de su
casa para llevarla a otra localidad para vivir en pareja, es decir en concubinato. Mabel Torres
aceptó, y Esmaña ingresó una noche por la ventana de la casa de los padres de Torres,
despertó a la menor y la llevó a la localidad indicada. A los cinco días de haberse instalado en
una casa que alquiló Esmaña, éste le pidió a la menor que le succionara su pene por estar
sexualmente excitado, a lo que Torres accedió. Luego de ello sonó el timbre y Esmaña fue a
atender. Se dio con que eran los padres de la menor junto a la policía. Ante esta situación le
dijo a la menor que si le contaba lo sucedido a la policía la mataría. Torres no hizo caso y
luego de reunirse con sus padres, previo a la detención de Esmaña, les contó lo acontecido, por
lo que ellos formularon la correspondiente denuncia. Califique la conducta de Juan Esmaña,
dando fundamentos. (35 puntos)

La conducta de Juan Esmaña se califica como delitos de Violación de domicilio, Rapto propio
agravado, Abuso sexual con acceso carnal y Coacciones, en concurso real.

En primer lugar violó el domicilio de los padres de la chica para llevarla. Art. 150, Violación de
domicilio: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años, si no resultare otro delito más
severamente penado, el que entrare en morada o casa de negocio ajena, en sus dependencias o en
el recinto habitado por otro, contra la voluntad expresa o presunta de quien tenga derecho de
excluirlo”.

Luego la raptó. El Rapto está considerado en el art. 130 CP y consiste en sustraer de un lugar o en
retener en un lugar a una persona menor con la intención de menoscabar su integridad sexual.
Sujeto pasivo o activo: un hombre o una mujer. Se consuma con la sustracción de la víctima y se
sigue consumando mientras la retención dure.
El caso encuadra en lo descripto por el tercer párrafo del art. 130 sobre el rapto de un menor de 13
años, no interesa que haya dado o no su consentimiento. La pena es de 2 a 6 años de prisión.

Después abusó sexualmente de la víctima. Siendo el abuso cometido el más grave, con arreglo al
art. 119 3° párrafo. La pena será de 6 a 15 años de prisión o de reclusión.

Y finalmente al ser descubierto amenazó de muerte a la víctima para que no revele lo sucedido
incurriendo en el delito de amenazas o coacción enmarcado en el artículo 149 bis 2° párrafo CP.
Los delitos cometidos concursan de acuerdo al art. 55.

2-Adriana Giménez recibe en su domicilio una carta dirigida a su vecina Cristina Campos de
Castillo, erróneamente entregada allí por el cartero, y la abre inadvertidamente, enterándose
así de que su vecina mantenía relaciones íntimas con otro hombre, engañando a su esposo.
Valiéndose de ello, y porque le tenía bronca a su vecina, se comunicó por teléfono y sin dar a
conocer su identidad le dijo que “contaría el secreto (del engaño) a su esposo” (es decir a don
Castillo). Jiménez ocultó su identidad, pero Cristina Campos de Castillo la reconoció por el
tono de voz, denunciándola de inmediato a las autoridades policiales. Califique la conducta de
Adriana Giménez, dando fundamentos. (35 puntos)

La conducta de Adriana Giménez califica como delitos de Apoderamiento indebido de


correspondencia y Amenazas calificadas, en concurso real.

El artículo 153 CP establece que: “Será reprimido con prisión de quince (15) días a seis (6) meses
el que abriere o accediere indebidamente a una comunicación electrónica, una carta, un pliego
cerrado, un despacho telegráfico, telefónico o de otra naturaleza, que no le esté dirigido; o se
apoderare indebidamente de una comunicación electrónica, una carta, un pliego, un despacho u
otro papel privado, aunque no esté cerrado; o indebidamente suprimiere o desviare de su destino
una correspondencia o una comunicación electrónica que no le esté dirigida.
En la misma pena incurrirá el que indebidamente interceptare o captare comunicaciones
electrónicas o telecomunicaciones provenientes de cualquier sistema de carácter privado o de
acceso restringido...”

Si bien en principio no hubo dolo en la apertura del sobre usó la información contenida en la carta
para amenazar telefónicamente de forma anónima (art. 149 bis CP) a su vecina Cristina Campos de
Castillo. El hecho de que lo haya hecho en forma anónima agrava la pena (de 1 a 3 años).