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Resoluciones No.

43 y 55 del Consejo de Derechos Humanos de Naciones


Unidas en su período de sesiones 45º del pasado 6 de octubre de 2020 e
incidencias prácticas para Venezuela.
En fecha 6 de octubre de 2020, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas -en
el marco de su 45º periodo de sesiones- aprobó la resolución A/HRC/45/L.43 (en adelante
“Resolución 43”) relativa a la “situación de los derechos humanos en la República Bolivariana
de Venezuela” como parte del ítem 4, correspondiente a aquellas situaciones de derechos
humanos que merecen la atención del Consejo; y la resolución A/HRC/45/L.55 (en lo
sucesivo referida como “Resolución 55”) relativas al “fortalecimiento de la cooperación y la
asistencia técnica en materia de derechos humanos en la República Bolivariana de
Venezuela” como parte del ítem 2, correspondiente al Informe anual del Alto Comisionado
de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos e informes de la Oficina del Alto
Comisionado y del Secretario General.
El Comisionado Presidencial para Derechos Humanos y Atención a las Víctimas, Humberto
Prado Sifontes, y el Comisionado para las Naciones Unidas, Miguel Pizarro, celebran ambas
resoluciones, cuya aprobación ha implicado, entre otras cosas, la extensión del mandato de
supervisión y cooperación técnica de la Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas
para Derechos Humanos (OACNUDH) sobre Venezuela, siendo que de esa manera los
órganos internacionales de protección mantendrán presencia en el territorio nacional en un
contexto de violaciones graves contra los derechos humanos y una severa crisis política,
económica y social; y la renovación por un período de dos (2) años la Misión Internacional
Independiente de Determinación de los Hechos sobre nuestro país, la cual fue establecida
por el Consejo en fecha 27 de septiembre de 2019 mediante la resolución 42/25 con el
mandato de evaluar las presuntas violaciones de los derechos humanos desde 2014, y
produjo un informe completo y detallado presentado el pasado 16 de septiembre de 2020.
Aunado a esto, en la Resolución 43, el Consejo manifiesta la gran preocupación ante la
alarmante situación de los derechos humanos en Venezuela, marcada por un cuadro
persistente de violaciones que afectan de forma directa e indirecta a todos los derechos
humanos; acoge con beneplácito el informe de la Misión de Determinación de los Hechos,
el cual contiene información detallada y conclusiones sobre casos documentados de
ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas y
otros tratos crueles, inhumanos o degradantes cometidos en el país desde 2014; e insta a
remitir los informes realizados por la Alta Comisionada y por la Misión de Determinación de
los Hechos al pleno de la Asamblea General de la ONU a los efectos de incluso considerar
su presentación en otras dependencias del Sistema Universal de protección a los efectos de
adoptar las medidas que se estimen convenientes, en especial el relativo a la situación del
Arco Minero del Orinoco, siendo esta proposición inédita respecto del caso venezolano.
La renovación de este mandato también se traduce en la oportunidad de que la Misión
pueda determinar hechos sobre casos que debido al tiempo del primer mandato no pudieron
ser estudiados, así como la oportunidad de dilucidar relaciones tan importantes como la
corrupción y la violación de los derechos humanos, dado que el desfalco del patrimonio
público y la permanencia ilegal del régimen de facto en las instituciones democráticas
nacionales son también causa, a modo de fin para justificar los medios, de las violaciones
graves que diariamente tienen lugar en Venezuela; y también solicita a la Alta Comisionada
que prepare informes exhaustivos por escrito sobre la situación de los derechos humanos
en Venezuela que incluyan una valoración detallada de la aplicación de las recomendaciones
de sus informes anteriores y que los presente al Consejo en sus períodos de sesiones 47º y
50º. Con ello resultará en adelante más sencillo para la sociedad civil conocer con claridad
el estatus de cumplimiento de las recomendaciones de la Alta Comisionada, ya que en el
pasado las actualizaciones, aun cuando positivas, se limitaban a crear nuevas
recomendaciones.
Ahora bien, en un segundo espectro y respecto a la Resolución 55, vale la pena recordar
que en fecha 3 de octubre de 2018, el Consejo de Derechos Humanos adoptó la resolución
A/HRC/RES/39/1 cuyo mandato generó que entre los días 11 a 22 de marzo del 2019,
oficiales de la Alta Comisionada visitaran nuestro país en la ocasión de reunirse con actores
estatales para coordinar una visita de la oficina del ACNUDH. Finalmente, entre el 19 al 21
de junio, la Alta Comisionada Michelle Bachelet visitó Venezuela y sostuvo 558 entrevistas
con personas víctimas, testigos, con el Presidente (E), Juan Guaidó y con diputados que
apoyan directa e indirectamente al Gobierno Interino. Así, el 4 de julio de 2020, la Oficina
de la Alta Comisionada emitió el Informe A/HRC/41/18 intitulado “Informe de la Alta
Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos sobre la situación de los
derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela”.
Dicho informe confirmó lo que ya se sabía: Venezuela está inmersa en una emergencia
humanitaria compleja que impacta de forma diferenciada en diversas aristas y grupos
vulnerables, siendo todo ello detallado con minuciosidad por el OACNUDH a través de
estadísticas fehaciente, claras y contundentes, explicándose que la causa fundamental de
la crisis deviene del incumplimiento generalizado y continuo por parte del régimen de facto
de sus obligaciones internacionales en la materia.
Desde entonces, la Sra. Bachelet ha presentado informes de actualización verbales y escritos
sobre su trabajo en el terreno en cada uno de los periodos de sesiones posteriores del
Consejo de Derechos Humanos e incluso permitió la visita de miembros de su Oficina a
centros de reclusión, en los cuales han tenido la oportunidad de sostener encuentros con
presos políticos y han prestado asistencia técnica fundamental para colocar como prioridad
el respeto y garantía de los derechos humanos.
La Comisión Presidencial para Derechos Humanos y Atención a las Víctimas y la Comisión
para la Organización de las Naciones Unidas celebran la continuidad del OACNUDH como un
actor fundamental en la vigilancia y protección de los derechos humanos de los venezolanos,
así como la renovación de la Misión Internacional Independiente de determinación de los
hechos sobre Venezuela, la cual ha tenido un impacto trascendental en las denuncias y
seguimiento a la situación de derechos humanos en el país. Además, recordamos que ambas
resoluciones lejos de ser independientes forman parte de un mismo objetivo que es el
relativo a denuncia y documentación sobre lo que sucede en Venezuela, y que no guarda
sentido político, lógico, ni humano, el rechazo respecto de la Misión de Hechos y el apoyo
en la renovación del OACNUDH, toda vez que, debe insistirse, con órganos
complementarios.
Lo anterior, parte de que ha sido el propio régimen de facto quien ha promovido junto a la
República Islámica de Irán, la República Árabe Siria y Turquía, esta renovación del mandato
de la OACNUDH en nuestro país a través de la resolución A/HRC/45/L.55, toda vez que
renovó en septiembre del 2020 el acta de entendimiento; pero, por otra parte, critica de
manera tajante y sinsentido el Informe de la Misión por tacharla de parcial cuando surge
del mismo órgano que coopera con la Alta Comisionada y que es impulsado por los mismos
Estados.
En definitiva, la instrumentalización política y el uso del principio de “selectividad” no reside
en que exista una Misión de Determinación de Hechos, el cual es un mecanismo regular de
actuación del Consejo, sino que más bien se encuentra en la decisión voluntaria del régimen
de facto en discriminar qué cumple y qué no, siendo que esos mismos argumentos de “no
intromisión en asuntos internos” y “soberanía” (por supuesto, ambos mal entendidos) son
la salida fácil cuando se es reticente a la determinación de la verdad. Recordemos que
fueron esos mismos argumentos los que el régimen de facto profirió en contra de la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Recordemos que hace un año, en 2019, a esa misma oficina del ACNUDH con la
que hoy dicen cooperar, la vilipendiaron acusándola de haberse vendido a “los gringos”. El
ACNUDH y la Misión de Hechos son organismos complementarios, ambos con legitimidad
del Sistema de Naciones Unidas, y gracias al compromiso de la comunidad internacional,
continuaran haciendo su trabajo a pesar de la contumacia institucional del régimen de facto.
Esperamos que estas nuevas resoluciones delimiten aún mejor la diplomacia y las
obligaciones en materia de derechos humanos, ya que la primera no debe ser obstáculo
para la consecución de la segunda.
Habrá justicia.

HUMBERTO PRADO SIFONTES


Comisionado Presidencial para Derechos Humanos y Atención a las Víctimas

MIGUEL PIZARRO
Comisionado para la Organización de Naciones Unidas