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Para realizar la distinción entre síntoma y sinthome es importante aludir a la topología de los nudos

que conceptualiza Lacan en su última enseñanza, específicamente al nudo borromeo. En el ser


hablante, los tres registros se anudan de manera borromea. En tal anudamiento borromeo, los
redondeles de cuerdas se anudan de no anudarse refiere Lacan, es decir que se mantienen unidos sin
que ninguno de ellos pase por el agujero del otro, sin interpenetración entre los redondeles de cuerda.
Ese es un nudo inexistente no sólo en el caso de Joyce, también en el caso del ser hablante, porque
existe un lapsus estructural del ser hablante que implica siempre una falla. Un lapsus del nudo. Siendo
necesario siempre un artificio, un cuarto eslabón que reanude lo simbólico, lo imaginario y lo real.
Es el tipo del lapsus fundante de la estructura el que permitirá distinguir estructuralmente a la psicosis
de la neurosis. En la neurosis se produce lapsus en esos dos puntos que hacen que los 3 registros se
suelten y así resulte necesario que devenga aquí el sinthome a reanudar las cuerdas y en la psicosis si
se produce un solo lapsus, de modo que alguno de los registros queden interpenetrados con el otro,
mientras que otro se suelta. La herramienta de los nudos permite pensar de qué modo se constituye el
nudo estructural del ser hablante, que permite la distinción entre neurosis y psicosis, en función del
anudamiento borromeo o no borromeo de la cadena. Los nudos psicóticos son no borromeos, en los
que hay interpenetración entre registros; mientras que en los nudos neuróticos son nudos borromeos.
Entonces, la noción de Sinthome fue introducida a la altura del seminario 23. Sin embargo, hay varios
desarrollos previos antes de que Lacan llegue a hablar del SINTHOME. Éste se diferencia de dos
versiones del síntoma de la enseñanza previa de Lacan. Por un lado, el sinthome se diferencia del
Síntoma definido como una metáfora, es decir, del síntoma pensado como sustitución de un
significante por otro donde predomina la dimensión simbólica-imaginaria. Así mismo, también se
diferencia del síntoma definido como una letra. Aquel el síntoma conceptualizado como letra de goce,
definición de síntoma donde se enfatiza su dimensión de satisfacción, un s1 suelto al cual se liga una
satisfacción y que es una definición de síntoma solidaria a la idea de que el síntoma implica un goce
que se basta a sí mismo. El síntoma como letra se ubica entre simbólico y real.
El sinthome como concepto no coincide con ninguna concepciones mencionadas anteriormente,
puesto que en tanto tal, no es ni simbólico, ni imaginario, ni real, sino que es un cuarto redondel de
cuerda que posibilita que los tres registros se mantengan anudados. El sinthome no se alcanza
exclusivamente al final de un análisis. Lacan se baso en el caso del escritor irlandes James Joyce para
presentar esa noción. El caso Joyce es un caso en donde ni siquiera hay allí el comienzo del análisis,
de modo que el sinthome es algo que opera antes del análisis, durante el análisis y luego del análisis.
De modo que está lejos de ser superponible con la noción de síntoma. El síntoma es finalmente algo
que viene de lo real e impide que las cosas anden. El síntoma es una piedra en el zapato, es lo que
interrumpe nuestro caminar más o menos normal. Además, el concepto de sinthome surge de
desarrollos previos de Lacan. En el seminario 22 “RSI”, produce un pasaje de la cadena borromea de
3 eslabones a la de 4 eslabones. En ese seminario, sostiene que en Freud los 3 registros se sostienen
gracias a un cuarto eslabón que define como realidad psíquica, complejo de edipo o nombre del padre.
Posteriormente, Lacan concluye que el cuarto eslabón no sería eliminable ya que es necesario para
introducir una disimetría, una diferencia entre los registros y que no resulten homogéneos. Así,
adjudica a este 4to redondel de cuerda a la función de nominación. En el mismo seminario plantea tres
tipos de posibles de nominación: 1) Nominación imaginaria: inhibición, 2) Nominación simbólica:
síntoma, 3) Nominación real: angustia. Cada una de ellas puede cumplir esa función de 4to eslabón.
En el seminario 23, al año siguiente, Lacan cambia esa notación y define al sinthome como aquello
que permite que los tres registros se enlacen. El sinthome en sí, es un cuarto redondel que permite que
los tres registros se anuden. Así, va a heredar la función que tenía la nominación en el seminario 22,
con la diferencia de que no va a coincidir necesariamente con ninguno de los tres registros, sino que
va a corresponderse con un 4to redondel..Este movimiento abre a la “clínica de las suplencias”, que es
lo que intentara explorar Lacan con el caso Joyce.
La noción de sinthome es inseparable de lo que Lacan llama el lapsus del nudo. Esto implica que
puede producirse en uno o más de los puntos de entrecruzamiento del nudo, un error que provoca que
los redondeles se desanuden o queden anudados de modo diferente. La noción de sinthome es
correlativa e inseparable de la noción de lapsus del nudo.
Con respecto al caso de Joyce, a diferencia de Schreber, no se halla una psicosis desencadenada. Este
caso para Lacan es un caso paradigmático de una psicosis que no se ha desencadenado.
“El caso de Joyce responde a un modo de suplir el desanudamiento del nudo” (LACAN 1975-76, 85).
Para explicar esto, Lacan se remite al nudo del trébol, que posee 3 puntos de cruces.
Este nudo de trébol no es lo mismo que el nudo llamado trivial. El nudo trivial es un nudo con ningún
punto de cruce y Lacan lo llama el nudo más sencillo de todos en la teoría de los nudos. No se puede
pasar o llegar del nudo del trébol al trivial, porque no son nudos equivalentes. Excepto si se introduce
un lapsus del nudo, dando lugar a un “pseudo trebol”.El lapsus del nudo supone que en un punto de
cruce del nudo del nudo allí donde la hebra del pseudo trebol esta pasando por debajo en el nudo
trébol, pasa por arriba. La conclusión de ese error, ese lapsus del nudo, es que el trébol se
“destrebolariza” ya no es un trébol, tiene forma de uno. Este falso nudo de trébol, con solo levantarlo,
se convierte en un solo redondel, es decir, en un nudo trivial. “Para remediarlo, se puede agregar un
bucle, gracias a lo cual el supuesto nudo de trébol no se aflojara,” ese bucle que se coloca donde se
produjo el lapsus del nudo, es el sinthome, que reparará el lapsus del anudamiento, e impide que el
pseudo trébol se desmarre, es un pseudo trébol sinthomado.
He aquí una oposición entre el síntoma que viene de lo real, que impide que las cosas anden bien,
producto de un lapsus en el nudo y sinthome que viene a reparar o reestabilizar.
Lacan se pregunta que permite a Joyce mantener una estructura estable: si su deseo de ser un artista
que ocuparía a todo el mundo, el mayor mundo posible en todo caso, ¿no es lo compensatorio de este
hecho, que, digamos, su padre no ha sido jamás para él un padre? (Lacan, 1975-76, 85).
Aquí se presenta un problema y una solución, el problema es lo que llama aquí Lacan que el padre de
Joyce no fue para él un padre. Verwerfung del nombre del padre. ¿Cómo lo resuelve? Con su deseo de
ser el artista, que mantendría ocupado a todo el mundo, es una compensación. Entonces en Joyce, el
sinthome es el deseo de ser un artista, que compensa que su padre no fue para él un padre.
Lacan dice: ¿No hay algo, diría, como una compensación de esta dimisión paterna, de esta
Verwerfung de hecho, en el hecho de que Joyce se haya sentido imperiosamente "llamado"? El
llamado compensa lo que Lacan ubica aca como un problema en Joyce, la dimisión paterna, la
verwerfung de hecho. Lo que repara a la estructura, allí donde no se cuenta con el nombre del padre,
es el deseo de ser un artista o el hacerse un nombre, que Joyce se haya sentido imperiosamente
llamado. Joyce se hace un nombre y el deseo de ser un artista lo conduce finalmente a hacerse un
nombre, y este viene al lugar del nombre del padre ausente, compensa la dimisión paterna, la
verwerfung de hecho. La dimisión paterna se ubica en el lapsus y es el sinthome impide que el trébol
se destrebolize.

En la psicosis acontece un lapsus, en Joyce la carencia paterna, que Lacan ubica entre las cuerdas de
lo real y lo simbólico, que quedan interpenetrados, y lo imaginario pasa por encima de lo real en
lugar de pasar por debajo, y tiende a desprenderse, “no tiene nada más que soltarse” (Lacan, )
El lapsus tiene dos consecuencias inmediatas en el nivel del síntoma en Joyce, porque aunque la
psicosis no se desencadene puede haber fenómenos elementales discretos que pueden permitirnos un
diagnóstico y de hecho a Lacan le permite diagnosticarlo como un psicótico independientemente de
que Joyce no hay manifestado psicosis clínica en ningún momento.
Por un lado, un síntoma relacionado con el hecho de que hay interpenetración entre real y simbólico.
Lacan ubica allí un primer síntoma en Joyce, lo que llama la palabra impuesta, esto está relacionado
con su particular relación con el lenguaje: la palabra que se impone en su escritura y sus epifanías.
Lo imaginario que tiende a soltarse, va a permitir que Lacan piense allí que en Joyce hay una relación
muy particular, y sospechosa con el cuerpo, ya no tiene una relación con su cuerpo como la que
usualmente se encuentra, por ejemplo en la neurosis. Lacan dice “... no puede decirse que a Joyce no
se le impusiera algo con respecto a la palabra. Resulta difícil no ver (...) en el progreso de alguna
manera continuo que constituyo su arte, que cada vez se le impone más cierta relación con la palabra
-a saber, destrozar, descomponer esa palabra que va a ser escrita- hasta el punto en que termina
disolviendo el lenguaje mismo…” (Lacan 1975-6, 94).
Es decir, Lacan está abordando la escritura de Joyce con lo que él pensaba en los años 50´ más bien
como un fenómeno elemental, porque es algo que se le impone, que vuelve de lo real, lo forcluido en
lo simbólico retorna en lo real. Algo se juega como interpenetración entre lo real y simbólico, y da
cuenta de la dimensión de sintoma que tenia la escritura para Joyce y especialmente aquello que en
Joyce se llaman epifanías. Todas sus epifanías se caracterizan siempre por lo mismo, que es
precisamente la consecuencia resultante del error en el nudo, a saber, que el inconsciente está
ligado a lo real. Las epifanías se trataba de revelaciones que él se ocupaba de registrar y coleccionar,
ya que planteaba que el artista debía ocuparse de darles un uso en la producción artística.
La otra perspectiva ocasionada por ese lapsus es que lo imaginario se suelta, la fuga de lo
imaginario da una segunda versión del síntoma. Lacan para dar cuenta de esto refiere al conocido
episodio donde Joyce recibe una paliza. Luego de una disputa con compañeros del colegio acerca del
escritor Bion, estos compañeros lo ataron a una alambrada de púa y le dieron una paliza. Pasada la
situación, Joyce dice que no se mostró resentido y relata que todo el asunto se soltó como la cáscara
de un fruto maduro. Ese efecto de que algo se solto como la cascara de un fruto madura. (...) la forma
en Joyce, del abandonar, del dejar caer la relacion con el propio cuerpo resulta completamente
sospechosa para un analista (Lacan 1975-76, 146-147). Hay algo extraño en la relación de Joyce
con su cuerpo en el hecho de que luego de esa paliza, Joyce deja soltar el rencor, los afectos
corporales como una cáscara madura que suelta de una fruta, y lo está planteando a nivel de ese
imaginario corporal que se suelta. Lacan concluye que Joyce produce un abandono de su cuerpo,
deja caer la relación con el propio cuerpo de un modo sospechoso. La escena de la paliza y lo
posterior, dan cuenta de la particular relación que Joyce tiene con su cuerpo, en el punto en el cual el
propio cuerpo se le desprende como efecto del error en el anudamiento, relación en la cual lo
imaginario no tiene lugar, se suelta como consecuencia del lapsus en el anudamiento.
El sinthome es nombrado en el capítulo 10 del seminario 23 Lacan como Ego, lo que antes había
llamado en el capítulo 5 el deseo de ser un artista o el hacerse un nombre.

Con respecto a la primera reparación sinthomatica, Lacan dice “... represento el Ego como
corrector de la relación faltante, es decir, lo que en el caso de Joyce no anuda de manera borromea
lo imaginario con lo que encadena lo real y el inconsciente (Lacan 1975-76, 149).
Se impide la fuga de lo imaginario por la operación de este sinthome Ego, que no es otra cosa que su
arte, con su arte James Joyce trata la palabra impuesta. A nivel de su obra, Lacan destaca que
“Cuando se lee el texto de Joyce [...], sorprende el número de enigmas que contiene. No es solo algo
que abunda, sino también algo con lo que Joyce jugó, sabiendo perfectamente que habría joyceanos
durante doscientos o trescientos años. Son personas que únicamente se ocupan de resolver los
enigmas. […] Vale la pena detenerse en ello. ¿Qué Joyce sea el escritor por excelencia del enigma
no sería la consecuencia del ensamblaje tan mal hecho de este Ego, de función enigmática, de
función reparatoria? (LACAN 1975-76, 150-151).
El ego, su deseo de ser un artista, está ligado por Lacan aquí a la función del enigma, que está dirigida
a un Otro, porque con el sinthome de Joyce no solamente se enlaza a los registros y especialmente a lo
imaginario que se suelta, se enlaza con el Otro. Aqui se puede introducir una diferencia interesante
entre el sinthome y síntoma, el síntoma que es algo que viene de lo real, es un goce que se basta a
mismo, no concierne al Otro, en cambio, el sinthome supone una retoma, un reanudamiento no solo
de los 3 registros, también del lazo con el Otro. Joyce se enlaza con ese ejército universitarios que lo
van a descifrar por 200 o 300 años está dirigido a ellos. Se podría comparar con el historial de
Schreber que tiene algo de función reparatoria y sinthomatica, allí hay una intención de Schreber de
dejar para la posterioridad, que la ciencia se encargue finalmente de este goce tan extraño con él que
se encontró.
En el seminario 23 se puede vislumbrar un segundo sinthome, este sinthome, es la relación de Joyce
con su esposa Nora. Lo que viene a salvar la relación de Joyce con su cuerpo, es para Lacan su
relación con su mujer, Nora. Lacan dice que esta relación “es una relación sexual, aunque yo
sostenga que no la hay.” Aquí se puede oír algo del síntoma en relación a que este grita que no hay
relación sexual, pero el sinthome es algo que la hace existir, y en la relación de Joyce con Nora es
sinthome y hace existir la relación sexual en el lugar de la relación que no hay. El sinthome supone
un orden de reanudamiento pero una extraña relación sexual (...) no es nuestra costumbre, a
saber, vestir nuestra mano derecha con el guante que va en nuestra mano izquierda, dándolo
vuelta. El guante dado vuelta es Nora. Es la manera que él [Joyce] tiene de considerar que ella le
va como un guante. […] le ajuste como un guante” (LACAN 1975-76, 81-82).
Nora tiene función de guante que permite que a Joyce no se le escape el cuerpo, la relación con su
mujer tiene función de sinthome y es un tratamiento de aquel síntoma, el segundo, el producto del
lapsus, pero en este caso de que lo imaginario se suelta. Schejtman propone agregar un segundo
sinthome y hablar en el caso de Joyce de una psicosis polisinthomado.
En conclusión, el síntoma es una consecuencia directa de la Verwerfung de hecho, de la dimisión
paterna. El síntoma tiene dos vertientes por una parte real y simbólico interpenetrados que lo dejan
expuesto al retorno de lo real de lo que ha sido forcluido en lo simbólico, es decir, a la palabra
impuesta. Es un síntoma solitario. Por ejemplo, Nora relata que cuando Joyce escribía de noche en un
cuarto anexo a la habitación donde ella dormía, escuchaba a Joyce reirse solo, porque en el nivel del
síntoma hay un goce solitario. A nivel de esa escritura como fenómeno mental el síntoma es solitario.
Por otra parte, el sinthome responde de eso que no ande y hace que las cosas anden todos modos. Es
un remedio, es una función de compensación, de reparación.
Del lado del sinthome lo que permite remediar la palabra que se le impone a Joyce es hacer de esa
escritura, fenómeno elemental, una obra de arte. Es el ego, el deseo de ser artista, es el hacerse un
nombre, la publicación de su obra lo que viene a reparar la verwerfung de hecho y a tratar el síntoma
de la palabra impuesta, es decir, es un tratamiento del fenómeno elemental. Y en su arte especialmente
pululan los enigmas porque ya hay un lazo con el Otro, en oposición al síntoma, el sinthome es
restauración del lazo con el Otro. También está la suelta de lo imaginario como segundo orden
sintomático especialmente visible en esa paliza y en esa relación sospechosa con el cuerpo que
especialmente está tratado por el sinthome por nora-guante, que le permite ajustar su relación con el
cuerpo

Relación de Joyce con su hija, Lucía. Ella tenía diagnóstico de Esquizofrenia. Joyce decía que su
hija era telépata, atribuyéndole algo que está en la prolongación de su propio síntoma. Es decir, que él
comparte con su hija algo de la relación con el lenguaje, en el sentido de que algo del lenguaje se le
impone a ambos (bajo la forma palabra impuesta desde lo real). JOYCE COMPARTE CON SU HIJA
ALGO DEL SÍNTOMA. La diferencia, está a nivel del SINTHOME, dado que Joyce tiene un “saber
hacer con eso” que le permite salir a flote y lo distingue radicalmente de Lucía. Esto introduce la
diferenciación entre el síntoma y el sinthome. En Lucía hay prolongación del síntoma pero no hay
prolongación del sinthome. Parafraseando a Jung, ambas van al fondo del río pero Joyce logra bucear
por su sinthome allí donde Lucía se ahoga en su síntoma. Entonces, si bien podemos pensar una
prolongación a nivel del síntoma, no podemos pensar lo mismo a nivel del SINTHOME. “Allí donde
Joyce nada, Lucía se hunde”.

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