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Adrián Romero Ramírez/Obras Hidráulicas/28.09.

2020

PRUEBAS DE CAMPO EN ROCAS

MÉTODOS ESTÁTICOS
Prueba en Galerías Presurizadas:
Requiere de aislar una cámara dentro de una galería colocando tapones de concreto en los
extremos. Esta se instrumenta colocando micrómetros eléctricos para medir las
divergencias o cambios diametrales. La cámara se llena de agua y se aplica presión
hidráulica registrando las deformaciones inducidas al terreno. Esta prueba permite la
medición de las deformaciones en varias direcciones, poniendo en evidencia su
anisotropía. Lamentablemente es una prueba muy costosa.
Prueba de Gato Plano:
El objetivo de esta prueba es determinar la magnitud de los esfuerzos principales y los
módulos de deformabilidad en el macizo rocoso. La ejecución de esta prueba se realiza
sobre las paredes del socavón, en una superficie limpia y uniformizada en la cual se
reitera localmente la roca descomprimida. La prueba se realiza efectuando para ello una
liberación de esfuerzos que originan una serie de deformaciones longitudinales.
Pruebas en Barrenos:
Se realizará utilizando un gato hidráulico, que es introducido en el barreno, el cual va a
permitir evaluar la deformabilidad de la masa rocosa a distintas profundidades sin que sea
requerido la excavación de galerías de acceso a esas zonas.
Prueba de Roseta de Deformación:
El objeto de esta prueba es determinar la dirección de las deformaciones principales
mayor y menor, y a partir de ella conocer la orientación de las direcciones de los esfuerzos
principales preexistentes en el macizo rocoso. La finalidad de esta prueba es originar una
relajación de esfuerzos en el macizo rocoso, por lo que esta prueba consiste en colocar
alrededor de un punto pijas de medición según direcciones radiales a 45°, posteriormente
es realizada una ranura concéntrica la cual provoca una liberación de esfuerzos en el sitio
ensayado.
El registro de las deformaciones longitudinales es determinado mediante la diferencia de
distancias de las pijas antes y después de ranurar, para tal medición se utilizan
indicadores de carátula de 0.001 mm de precisión y un escantillón que sirve como guía y
ajuste de las pijas.
Adrián Romero Ramírez/Obras Hidráulicas/28.09.2020

MÉTODOS DINÁMICOS
Pruebas con ondas de sonido/prospección sísmica:
Las pruebas de prospección sísmica buscan información del terreno a través de la velocidad
de propagación de las ondas. Dependiendo de la rigidez de cada tipo de terreno, se podrá
transmitir vibraciones a una cierta velocidad.
La ejecución de estas pruebas es fácil. Se debe generar una onda sonora en el terreno, por
un medio mecánico y medir el tiempo que dicha onda tarda en recorrer la distancia entre el
punto de generación y un punto cualquiera en el terreno. Es utilizada en grandes obras, para
obtener comportamientos del terreno y clases de materiales subyacentes. Una de sus
principales finalidades es la determinación de la profundidad a la que se encuentra la capa
portante.
Dentro de estas pruebas se encuentras dos grupos: las pruebas de superficie y las de
profundidad.

PRUEBAS DE SUPERFICIE
Prueba de reflexión:
La generación de las ondas y las mediciones de velocidad se hacen en la superficie. La
onda desciende y sube de forma vertical cuando se encuentra un cambio de estratificación.
Prueba de refracción:
Esta prueba determina los espesores de los estratos y módulos de elasticidad. La
generación de las ondas y las mediciones de velocidad se hacen en la superficie. La onda
llega a un cambio de estrato y esta recorre una distancia sobre el estrato para
posteriormente ascender a la superficie.

PRUEBAS DE PROFUNDIDAD
Prueba Downhole:
El objetivo es tomar medidas de los tiempos de viaje de las ondas sísmicas internas
generadas a partir de la energía de la fuente emisora. Esta prueba genera ondas sísmicas
con mayor facilidad por lo tanto su uso es más frecuente. Mide las velocidades de ondas
similares a aquellas que transportan mayor energía sísmica hacia la superficie del suelo.
Prueba Crosshole:
Este método permite obtener perfiles de velocidades a profundidades de 30 a 60 m
utilizando fuentes emisoras mecánicas. Así como permite detectar capas ciegas con mayor
facilidad que otros métodos como por ejemplo la sísmica de refracción.
Adrián Romero Ramírez/Obras Hidráulicas/28.09.2020

Prueba de torsión:
Consiste en la aplicación de un torque a un prisma de roca cilíndrico que ha sido aislado
del resto del macizo rocoso por medio de una broca de diamante. El núcleo así preparado
se mantiene unido en su base al resto de la masa. El núcleo es sujetado al equipo de la
prueba y se le aplica torsión. En Angulo de torsión y la carga aplicada en la falla se
registran. Esta prueba da información de cohesión, resistencia máxima al corte y residual
de la superficie ensayada.
Prueba de Carga Puntual:
Consiste en la aplicación de una carga por medio de dos puntas diametralmente opuesta a
una muestra de roca que puede o no tener alguna forma determinada, hasta alcanzar el
punto de rotura de la roca.
Pruebas de corte directo
Estas pruebas si son a gran escala, se realizan dentro de galerías donde las paredes sirven
como puntos de reacción de los equipos hidráulicos. Durante esta prueba, el esfuerzo
normal permanece constante, mientras que el tangencial aumenta. Estos desplazamientos
se registran conforma el esfuerzo tangencial se aplica. El desplazamiento tangencial total
que se alcanza en la prueba depende del tamaño del bloque, procurando que se haya
alcanzado el valor del esfuerzo residual de la superficie.
Prueba con martillo Schmidt:
Es una herramienta mecánica, utilizada para la realización de pruebas no destructivas que
proporcionan un valor indirecto de un parámetro resistente del terreno.
El funcionamiento de este dispositivo consiste en un pistón de resorte que se libera cuando
el émbolo se presiona contra la superficie. El impacto del pistón en el émbolo transfiere la
energía al material. La medida en que se recupera esta energía depende de la dureza del
material, el cual es expresado como un porcentaje de la longitud máxima estirada del
resorte antes de que se libere el pistón con respecto a su longitud después del rebote.
Esta herramienta es ideal para la determinación de las propiedades mecánicas de las
rocas.

Referencias:

 Herrera Castañeda, S., 2002. Mecánica De Rocas. 1st ed. México D.F.: Palacio de
Mineria, p.226.
 Vázquez Cordero, P., 2019. Manual De Prácticas De Laboratorio De Mecánica De Rocas. (Parte I).
1st ed. CDMX: UNAM, p.120.